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EDITADA POR LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

Nยบ 183 MARZO Aร‘O 2018

TERCER MILENIO


Nº 183. MARZO, 2018

TERCER MILENIO EDITA OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Tfno: 91 590 27 80 Fax: 91 563 98 33 E-Mail: dir.nal@omp.es http://www.omp.es http://www.domund.org

coeditores AGUSTINOS RECOLETOS Paseo de La Habana, 167. 28036 Madrid. Tel. 91 345 34 60 COMPAÑÍA DE JESÚS Avda. de la Moncloa, 6. 28003 Madrid. Tel. 91 534 48 10 COMPAÑÍA MISIONERA DEL SAGRADO CORAZÓN Estocolmo, 9. 28022 Madrid. Tel. 91 313 56 40 FRANCISCANAS MISIONERAS DE MARÍA Cardenal Marcelo Spínola, 38. 28016 Madrid. Tel. 91 302 61 99 MISIONERAS DE NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA (HERMANAS BLANCAS) Asensio Cabanillas, 39. 28003 Madrid. Tel. 91 553 82 60

en este número... IGLESIA A FONDO Infancia Misionera cumple 175 años. Fue en 1843 cuando Mons. Forbin-Janson puso en marcha esta iniciativa. Pero ¿quién fue ese obispo de quien se sirvió el Espíritu para regalar a la Iglesia esta Obra singular?

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PRIMER PLANO La Iglesia de la Rep. Democrática del Congo denuncia la violenta represión sufrida por los católicos, comunidad que se ha significado en la defensa de la democracia.

MISIONEROS CLARETIANOS Clara del Rey, 6. 28002 Madrid. Tels. 91 415 23 61 y 91 415 21 99

INFORME Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Misioneros centra su atención sobre un grupo de misioneras especialmente comprometidas en el campo de la emancipación femenina.

INSTITUTO ESPAÑOL DE MISIONES EXTRANJERAS Ferrer del Río, 17. 28028 Madrid. Tel. 91 726 84 27 MERCEDARIAS MISIONERAS DE BÉRRIZ Fereluz, 2. 1ª A 28039 Madrid. Tel. 91 571 63 03 MISIONERAS CRUZADAS DE LA IGLESIA Madre Nazaria, 7. 28044 Madrid. Tel. 91 525 32 04 MISIONERAS DE CRISTO JESÚS Peñuelas, 18. 5º A. 28005 Madrid. Tel. 91 517 41 78 MISIONERAS DOMINICAS DEL ROSARIO General Kirkpatrick, 44. 28027 Madrid. Tel. 91 367 36 71 MISIONEROS ESPIRITANOS Santa Engracia, 149. 1º B. 28003 Madrid. Tel. 91 554 21 57 Olivos, 12. 28003 Madrid. Tel. 91 553 36 16 MISIONEROS DE MARIANNHILL Arturo Soria, 249. 28033 Madrid. Tel. 91 359 07 40 MISIONEROS DEL VERBO DIVINO Corazón de María, 19. 5º B. 28002 Madrid. Tel. 91 415 43 55 MISIONEROS OBLATOS DE MARÍA INMACULADA Diego de León, 36. 28006 Madrid. Tel. 91 411 12 12 Pozuelo de Alarcón, Madrid. Tel. 91 352 34 16 PADRES BLANCOS Liebre, 25. 28043 Madrid. Tel. 91 574 04 00 SOCIEDAD DE MISIONES AFRICANAS Asura, 34. 28043 Madrid. Tel. 91 300 00 41

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y además... 7 TRIBUNA "Haced eso en memoria mía"

12 EL OBSERVADOR CUBA - INDIA ITALIA - BRASIL

20 ASÍ VA EL MUNDO EGIPTO - COREA COLOMBIA - ECUADOR

36 ENTREVISTA

Mussie Zerai, premio

a la Fraternidad 2018

40 ANIMACIÓN MISIONERA 43 AYUDAMOS A... PAPÚA NUEVA GUINEA, ISLAS SALOMÓN

46 CULTURA San Romero de los Derechos Humanos

52 EN EL OBJETIVO 54 MISIÓN VIVA Más de 25 años de presencia del IEME en Tailandia


EDITORIAL

Francisco, la misión como ejemplo

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e cumplen cinco años del inicio del pontificado del papa Francisco, lo que, entre otras cosas, ha servido para constatar la apuesta de Jorge Mario Bergoglio por situar lo misionero como paradigma, como modelo, de lo que ha de ser la actividad y la vida de toda la Iglesia. No se trata tanto de decir que todo en la Iglesia es misionero, como de que todo lo que conlleva la apuesta por lanzarse a la misión debe empapar la vida y la pastoral de la Iglesia. Francisco mostró la sencillez y humildad del misionero cuando, desde el balcón desde el que se proclamó el Habemus Papam, pidió “la bendición de los feligreses”. Quería mostrar desde el principio que, al igual que los misioneros y misioneras que llegan a tierras lejanas, venía a hacerse uno más, a ponerse al servicio de la comunidad. Y, asumiendo sus debilidades y limitaciones, pedía a los fieles que orasen por él en su retadora misión. No quedó ahí la cosa. Muy pronto quiso manifestar cuál debía ser el foco de una Iglesia, “hospital de campaña”, que él quería “pobre y para los pobres” y, por tanto, entregada al “servicio a los otros, especialmente a los más pobres, los más débiles, los más pequeños, el hambriento, el forastero, el desnudo, el enfermo y el encarcelado”. Francisco

deseaba –y desea– una Iglesia en salida, de puertas abiertas las 24 horas del día, que no espere a ser necesitada, sino que sea la que vaya corriendo allá donde más falta hace, donde no quiere estar nadie, en la frontera del abismo, aun a riesgo de “accidentarse”. Desprendimiento total, disposición a ser enviados a donde más se les necesita, incluso en aquellos sitios donde su vida corre pe-

“La transformación misionera de la Iglesia” que desea Francisco requiere de evangelizadores “con olor a oveja”, de anunciadores del Evangelio “que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan”. Y ha sido el propio Papa quien ha querido dar ejemplo. Lo ha demostrado con su misericordiosa presencia entre los refugiados, los estigmatizados presos, los descartados por la pobreza,

Francisco desea una Iglesia que no espere a ser necesitada, sino que vaya corriendo allá donde más falta hace, donde no quiere estar nadie. ligro, con el espíritu de estar al servicio de los más necesitados. ¿Hay algo más misionero en la propuesta que nos lanza Francisco? Solo la motivación que impulsa a afrontar semejante aventura misionera: la convicción de hacerlo todo por la alegría de proclamar el Evangelio, de ir a anunciar a Cristo y encontrarlo entre aquellos a quienes se ha ido a llevar este anuncio. “El bien –dice en Evangelii gaudium– siempre tiende a comunicarse. Toda experiencia auténtica de verdad y de belleza busca por sí misma su expansión, y cualquier persona que viva una profunda liberación adquiere mayor sensibilidad ante las necesidades de los demás. Comunicándolo, el bien se arraiga y se desarrolla”.

los olvidados por el egoísmo... Y también durante los diversos viajes que ha realizado, entre los que habría que destacar, por cuanto supuso de riesgo para su vida, el realizado a la República Centroafricana, donde, en un gesto de descentralización y universalidad, el Santo Padre inauguró un año jubilar, el Año de la Misericordia, fuera de Roma. El sueño de Francisco de esta opción misionera capaz de empaparlo todo no se ha hecho todavía realidad. Hay que seguir trabajando para que vayamos descubriendo “el nuevo rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica de amor”.

EDITA Obras Misionales Pontificias DIRECTOR NACIONAL OMP Anastasio Gil DIRECTOR Alfonso Blas DISEÑO Antonio Aunés COLABORADORES Rosa Lanoix, Rafael Santos, Francisco José Pérez Valero, Dora Rivas, José Beltrán, TERCER MILENIO José Carlos Rodríguez, José Ignacio Rivarés, Israel Íñiguez, Modeste Munimi, José Ramón Carvallada, María Jesús Sahagún, Carmina Sofía Fernández, Juana Gómez, Juan Lázaro Sánchez, Vicente Marqués Ruiz ARCHIVO FOTOGRÁFICO Antonio Aunés, Rafael Santos FOTOGRAFÍAS Efe, 123RF SUSCRIPCIONES Roberto Murga DEPÓSITO LEGAL M-48558-1999 ISSN 1695-1034 IMPRESIÓN Gráficas Dehon. PP. Reparadores. C/ La Morera, 23-25. Torrejón de Ardoz, Madrid. Tfno: 91 675 15 36


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Amelia Alonso Sierva de San José (Perú) Llevo 51 años en Perú, con la misma ilusión del primer día y agradeciendo la acogida, el cariño y lo que valora el pueblo peruano: el servicio de los religiosos en los diferentes estratos sociales, especialmente en los más desprotegidos, como la sierra y la selva.

P. Pascual Saorín Vicario general de Takamatsu (Japón) Como cura de la diócesis de Cartagena, trataré de llevar la fe de nuestra Iglesia a estas tierras. Pido para ello muchas oraciones por las misiones y los misioneros, así como generosidad a los sacerdotes de nuestra diócesis para prolongar el "sí" vocacional que le dimos al Señor y extenderlo a regiones y ámbitos donde el mensaje de libertad del Evangelio todavía no es conocido o está desvirtuado. Si la Iglesia no es misionera, no es Iglesia. Existimos para evangelizar.

Yudith Pereira

Juan Ignacio Gutiérrez

Religiosa de Jesús-María (Sudán del Sur)

y María Concepción Fernández-Cuervo

El hecho de estar juntas varias congregaciones es precioso. Se reproduce el cielo, con limitaciones humanas. Hay asiáticos, americanos, neozelandeses...; de todo. Es bonito ver que congregaciones tan diversas somos tan iguales y que el carisma de los cristianos es enseñar el amor de Dios a la gente.

Familia en misión (Perú) Somos una familia del Camino Neocatecumenal; llevamos nueve años acá. Estamos muy contentos con nuestra misión y muy agradecidos a la Iglesia, que hoy nos tiene dando gratis lo que gratis hemos recibido, y recibiendo mucho más

Ángel de la Victoria Misionero javeriano (Camerún) Aquí se vive en medio de una realidad todavía muy marcada por la "superioridad" del hombre. La pobreza tiene rostros y nombres distintos pero, muchos de ellos, de mujer.


TRIBUNA

“HACED ESO EN MEMORIA MÍA” Por D. Anastasio Gil.

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Director Nacional de OMP

l 30 de marzo se celebra en la Iglesia católica el Jueves Santo. Muchas son las conmemoraciones que hacer presentes en las celebraciones litúrgicas de esta jornada: institución de la Eucaristía, gesto del lavatorio de pies, día del amor fraterno, del ministerio sacerdotal, etc. Celebraciones que invitan al encuentro con Jesucristo. En el ámbito cristiano social hay un hecho interpelante: el lavatorio de pies. Evocando el ejemplo de Jesús, que se despoja de sus vestidos para servir a los más pobres e invitar a hacer lo mismo, se está recuperando este hecho evangélico con el lavatorio a aquellos que tal vez no forman parte de “los nuestros”. En los últimos años está teniendo resonancia social la opción del papa Francisco de realizar este gesto entre los más excluidos, ordinariamente en un centro penitenciario, sin dejar de lado a nadie por razones de edad, religión o sexo. Esta “Tribuna” desea dar un salto en el espacio y trasladarnos a aquellos lugares donde también se hace realidad esta “memoria” evangélica. Todo comienza con la celebración de la misa crismal. Aunque en Occidente esta celebración, por razones estratégicas, se suele trasladar a los primeros días de la Semana Santa, en los países de misión se sigue reservando, con acierto, a la mañana del Jueves Santo, cuando

el obispo, con su presbiterio, conmemora la institución del sacerdocio. ¡Cuántos detalles, en función de la eficacia, se han perdido en nuestras Iglesias! ¡Cuántos otros se conservan en función de la fidelidad, como la celebración de la misa crismal, en la mayoría de las Iglesias jó-

esta fiesta del memorial eucarístico, allí, sin recursos humanos y materiales, vibran en una única acción donde no hay separación entre Eucaristía, adoración y encuentro con los más pobres, especialmente los enfermos. La actualización del “memorial” en cualquier parte del mun-

Necesitamos asomarnos a las jóvenes Iglesias para descubrir cómo valoran la sacralidad de los llamados al sacerdocio. venes y nacientes! De nuevo prevalece el tiempo sobre el espacio, como recuerda Francisco en Evangelii gaudium. Después, en cada comunidad, con las limitaciones propias del tiempo, viene la conmemoración de la misa in Coena Domini, donde brota del corazón de los fieles la acción de gracias por el don del ministerio sacerdotal. Desde Occidente necesitamos asomarnos en silencio contemplativo a estas Iglesias para descubrir cómo valoran la sacralidad de quienes han sido llamados al sacerdocio. Mientras que aquí es frecuente el “quejido” por el escaso número de efectivos, allí nace la acción de gracias porque tal vez sea ese Jueves Santo el único que tienen la posibilidad de participar en la Eucaristía; mientras aquí escatimamos un tiempo para unirnos a la acción de gracias en

do –también, si me lo permiten, “al otro lado”–, no es una simple vuelta al pasado, sino presencia viva del Señor en medio de los suyos. Los misioneros no necesitan “salir” al encuentro de los otros para celebrar la Eucaristía o lavar los pies a los más sencillos. Todos están en el mismo lugar y para ellos la celebración del Jueves Santo se transforma en una fiesta. Si, además, en medio está el obispo que garantiza la vinculación al sucesor de Pedro, la celebración es una verdadera actualización de lo que sucedió en el Cenáculo y nos fue entregado por Jesús. Desde allí los catequistas, ministros extraordinarios de la Eucaristía, parten a sus comunidades de origen con el tesoro más grande que pueden recibir: la Eucaristía para los enfermos y para quienes no han podido estar presentes en la celebración. NÚM. 183, MARZO DE 2018

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IGLESIA A FONDO

En mayo de 2018 la Obra Pontificia de la Infancia Misionera cumple 175 años. Fue en 1843 cuando Mons. Forbin-Janson puso en marcha esta sorprendente iniciativa misionera, la primera institución mundial dedicada a la infancia y la única –aún hoy– que no es solo "para" los niños, sino "de" los niños, con ellos como protagonistas. Pero ¿quién fue ese obispo francés de quien el Espíritu se sirvió para regalar a la Iglesia esta Obra singular?

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l relato de la vida del fundador de Infancia Misionera bien daría para escribir una novela o elaborar el guion de una película. Su trayectoria es un asombroso ejemplo de la importancia de mantener firme el timón en medio de las vicisitudes. “Yo soy una misión en esta tierra”, escribe Francisco en Evangelii gaudium, y ForbinJanson pasó casi toda su existencia en busca de la suya, sabiendo que esa misión estaba ahí –aunque nunca acabara de descubrirse del todo– y que debía perseverar en la esperanza –aunque los acontecimientos parecieran ir en su contra–. Con razón, el gran poeta Paul Claudel lo retrató diciendo que “durante largo tiempo dio a la Iglesia el raro espectáculo de un obispo en busca de una vocación”.

Los dos polos de una vida Carlos-Augusto-María-José Forbin-Janson nace en París en 1785, en el seno de una noble familia

militar. Solo cuatro años después, la Revolución francesa obliga a sus padres a exiliarse a Alemania, lo que le lleva a experimentar, muy de niño y en carne propia, la vida del refugiado, la persecución, la inseguridad, el miedo y la pobreza. Es uno de los muchos “detalles” significativos que, desde el principio, van configurando su biografía en torno a dos polos: el desvalimiento de la infancia y la misión como paradigma del apostolado. Tras volver a su patria y hacer la primera comunión, el ya adolescente Forbin-Janson muestra su sensibilidad caritativa inscribiéndose en una asociación para ayudar a los más desfavorecidos en cárceles y hospitales. En la capilla del Seminario de Misiones Extranjeras de París, donde se celebraban las reuniones, tendrá ocasión de escuchar referencias de la misión en China. Con suavidad, pero imparable, el segundo polo citado, el de la dimensión misionera, hace así su aparición explícitamente.

A Carlos Augusto se le presenta una prometedora carrera cuando Napoleón le nombra auditor en el Consejo de Estado. Sin embargo, percibiendo la llamada de Dios, no se deja seducir por esa perspectiva y en 1808 entra en el seminario de San Sulpicio, en París; allí tendrá como compañero al que será fundador de los Oblatos de María Inmaculada, san Eugenio de Mazenod, y dará muestras de su inquietud misionera. Ordenado sacerdote en 1811, y tras otros destinos iniciales, acabará regresando a París, donde se ocupará con ilusión de la formación cristiana de los niños de su parroquia. La apasionada labor de apostolado que despliega entonces se manifiesta de forma especial en su dedicación a las “misiones populares”, para avivar la fe en la descristianizada Francia posrevolucionaria. Se ponen ahí de relieve sus dotes de elocuencia, y su amor y generosidad, que le llevan hasta a desprenderse de ropa para dár-

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sela a los más necesitados. Esta etapa concluye con su partida a Tierra Santa en 1817. Ese año y el siguiente, esta peregrinación le brinda la experiencia misionera de predicar retiros en Egipto, Palestina y Turquía.

El obispo de Nancy En 1824, Forbin-Janson es consagrado obispo de Nancy-Toul, al nordeste de Francia. Por entonces, mantiene un contacto muy estrecho con misioneros que le escriben y le solicitan ayuda. Pero no solo es que estuviera al corriente de la actualidad de las misiones de China: él mismo había acariciado pronto la idea de ser misionero. De hecho, cuando la nueva revolución de 1830 le obliga a dejar su diócesis, acude al Papa para pedirle que le envíe al Extremo Oriente. Aunque Pío VIII accedió a su petición, su deseo no pudo cumplirse. Mons. Forbin-Janson sigue desplegando una gran actividad caritativa y asistencial, hasta que un 18 misioneros

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nuevo acontecimiento providencial le permite dar rienda suelta a su atracción por la evangelización ad gentes: invitado por obispos misioneros, marcha a América del Norte de 1839 a 1841. En Canadá, en el marco de una naturaleza espectacular, desarrolla sus predicaciones ante tribus nómadas, y recorre también después Estados Unidos. Mientras, va creciendo en él el deseo de crear una fundación en favor de las misiones. A su regreso, siguen impactándole las noticias sobre los numerosos niños –y, sobre todo, niñas– de China que, abandonados o fríamente asesinados, morían sin ni siquiera poder recibir el bautismo. Eran angustiadas peticiones de auxilio lanzadas por sacerdotes de esa Sociedad de Misiones Extranjeras de París a la que él mismo había pensado pertenecer; a ellas se une el impacto que le produce un documento anterior de uno de ellos, el Aviso a las almas caritativas de Europa (1779)

del beato Juan Martín Moyë. La idea de salvar la inocencia de los niños de tierras de misión por medio de la inocencia de los niños cristianos va fraguando. Los dos polos de su vida van definitivamente a hacer contacto.

El presente explica el pasado Con estas inquietudes, en verano de 1842 Mons. Forbin-Janson acude a Lyon para hablar con Paulina Jaricot, la joven laica que, 20 años antes, había sentado las bases de la Obra de la Propagación de la Fe. Piensa en ella como su mejor interlocutora, y no se equivoca. A partir de esta entrevista decisiva, nuestro protagonista empieza a vislumbrar cómo organizar la ayuda a los niños de China, que acabaría plasmándose en un “doble gesto” de los pequeños de su diócesis: el rezo diario de una avemaría más una jaculatoria por los niños de la misión, y la ofrenda de una monedita mensual.


El obispo se consagra a este proyecto para movilizar a los niños cristianos en favor de sus hermanos de tierras de misión; una Obra que, con el nombre de “Santa Infancia” –por la infancia de Jesús–, queda fundada el 19 de mayo de 1843. Es la respuesta a su inquietud de... ¡casi 40 años! Una fiel espera que lleva al obispo de Orleans, Mons. Fayet, a escribirle: “Si las pruebas por las que usted ha pasado, Monseñor, no hubieran tenido otra finalidad en los designios adorables de la Providencia que la de dejarle a usted el ocio y la libertad de formar en la Iglesia una obra tan hermosa, el presente explicaría el pasado y sería necesario bendecir a Dios, que cambia el mal en bien y que le conduce a usted a sus propios fines por los caminos más extraordinarios”. Para extender la iniciativa, recorre su patria y llega a Bélgica, donde recibe el apoyo de los reyes y del nuncio Mons. Joaquín Pecci, futuro papa León XIII. La Santa Infancia obtiene enseguida muy buena acogida en Francia y adhesiones

en todo el mundo, pero también tiene que vencer resistencias. Sin embargo, la actividad ágil de Forbin-Janson acaba por vencer malentendidos. Porque, al contrario de lo que temían los más recelosos, la nueva Obra no debilita, sino que refuerza la de la Propagación de la Fe e incluso se anticipa a la de San Pedro Apóstol –fundada en 1889–, al cubrir aspectos vocacionales que luego serán propios de esta.

La recta final El fundador es consciente de que las bases para levantar el edificio son bien sólidas. En la contemplación de la infancia del Señor, descubre una excepcional vía para acceder al misterio de la Encarnación, incorporarse a Cristo y participar de su amor salvador; y, en los episodios evangélicos en que Jesús se refiere a los niños, encuentra “un nuevo lenguaje de enseñanzas y ejemplos” que trasluce “su formal voluntad de devolver a la infancia sus derechos despreciados y añadir privilegios”. Solo resta caminar con confianza: “En cuanto al éxito, lo esperamos únicamente del Señor”, dice. Para explicar el sentido de la Obra y organizar su funcionamien-

to, nuestro obispo se sirvirá de su facilidad de palabra, y demostrará gran confianza en la propaganda “publicitaria” y “periodística”. De hecho, cuatro meses antes de morir, anuncia la creación –será ya en 1846– de los Anales de la Santa Infancia, una especie de correspondencia bidireccional entre los niños de las Iglesias más consolidadas y los de las misiones. Agotado, Mons. Forbin-Janson fallece cerca de Marsella en julio de 1844, cuando la Santa Infancia no ha cumplido ni año y medio. No puede cumplir su sueño de ir a China, una vez asentada la Obra, ni llega a ver los envíos de religiosas que, a partir de 1847 –y en consonancia con otra intuición suya–, atenderán maternalmente las necesidades de los niños desvalidos en la misión. Pero la iniciativa recibe enseguida el respaldo de los papas y, en 1922, por concesión de Pío XI, la calificación de “Pontificia”. Un apoyo de 175 años que aún puede resumirse en las palabras de ánimo que Gregorio XVI dirigió al obispo en los inicios: “Continúe fundando la Obra. Verdaderamente es Obra de Dios. Tiene nuestra bendición”. RAFAEL SANTOS NÚM. 183, MARZO DE 2018

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PRIMER PLANO

R. D. DEL CONGO

UNA IGLESIA POR LA DEMOCRACIA Desde finales del año pasado, la Iglesia católica en la República Democrática del Congo sale a las calles de las principales ciudades por la democracia y el fin de la dictadura. A pesar de la durísima represión de las autoridades, los católicos congoleños están decididos a seguir en la brecha por el cambio.

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l padre Jean Nkongolo, párroco de la iglesia de Saint Dominique en Kinshasa, nunca podía imaginar que la misa dominical del pasado 31 de diciembre iba a terminar de forma tan abrupta. Así explicó lo ocurrido ese día a la agencia France Press: “Abrí las puertas a las seis de la mañana, como de costumbre, y no vi nada extraño. Media hora después, aparecieron grupos de hombres armados, que instalaron puestos de control en las calles que conducen

a la iglesia y empezaron a registrar a la gente que venía a rezar, impidiendo pasar a los que no podían mostrar sus tarjetas de elector. Me extrañó ver a varios hombres desconocidos, todos ellos vestidos con pantalón negro y camisa blanca, que se mezclaron con los fieles. Después de la comunión, el representante del Comité de los Laicos tomó el micrófono y exhortó a la gente a volver a sus casas sin participar en la marcha prevista. De repente, uno de los agentes lanzó un bote de


gases lacrimógenos que entró en la iglesia e hirió de gravedad a un hombre, al quemarle en la espalda. Otros abrieron fuego con sus armas y vi a una mujer caer herida, sangrando por la cabeza”. La “marcha prevista” de aquel día era una manifestación pacífica convocada, a la conclusión de las misas de fin de año, por la organización católica Comité Laico de Coordinación, para exigir el diálogo político en la República Democrática del Congo y el respeto a la Constitución. El Gobierno prohibió

la protesta y, tras una intervención brutal, al final de ese día, soldados y policías mataron a ocho personas (siete en Kinshasa y una en Kananga), hirieron a 92 y realizaron 180 detenciones. El Comité Laico no se arredró y convocó nuevas

manifestaciones el domingo 21 de enero, y en esta segunda ocasión murieron seis personas, 49 resultaron heridas y otras 94 fueron arrestadas. En muchos casos, los propios familiares de las personas muertas encontraron serias NÚM. 183, MARZO DE 2018

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dificultades por parte de la policía para poder recuperar los cuerpos de sus seres queridos. El papa Francisco, que se encontraba en Perú al final de su visita a Sudamérica, pidió a las autoridades congoleñas “evitar toda forma de violencia y buscar soluciones basadas en el bien común”. De forma más precisa, lo que los católicos congoleños exigían era el respeto del Acuerdo de San Silvestre; un documento firmado el 31 de diciembre de 2016, tras arduos meses de negociación entre partidarios del presidente Joseph Kabila y la oposición, y que contó con la mediación de los obispos católicos. Con él se quiso poner fin a la crisis política abierta en el Congo después de que las elecciones previstas antes de fin de año no se celebraran. El acuerdo autorizaba al presidente a permanecer en el poder, de forma excepcional, un año más (hasta finales de 2017). Según la Constitución, Kabila –vencedor de las elecciones de 2006 y 2011– no puede presentarse a un tercer mandato, pero, cada vez que se le ha preguntado sobre sus planes de 26 misioneros

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Joseph Kabila, presidente de la R. D. del Congo

futuro, siempre ha respondido de forma muy vaga, haciendo temer que quiere eternizarse en el poder. Las nuevas elecciones están previstas para diciembre de 2018. El Gobierno y los partidarios de Kabila han mantenido siempre que los retrasos se deben a las dificultades logísticas para organizar unos

comicios en un país del tamaño de Europa occidental, con una infraestructura muy limitada. Pero la oposición entiende que el presidente no tiene ninguna intención de dejar el poder y que su estrategia es extender la violencia por todo el país para así tener siempre una excusa con que justificar nuevos retrasos.


agentes de seguridad rodearon las iglesias desde muy temprano, y entraron en los templos disparando al aire y golpeando con saña a los fieles que oraban en los bancos. Este fue el caso de la parroquia de Saint Michel, en el barrio de Bandalunmgwa, según narró su párroco: “Mientras estábamos rezando, los soldados entraron disparando; mucha gente cayó al suelo, mientras yo hice lo posible por no parar la misa”. Además, durante las protestas del 22 de enero, la policía detuvo

La falta de compromiso del mandatario congoleño hizo que los obispos se retiraran de la mediación política a principios de 2017 y causó un deterioro grave de las relaciones con la Iglesia, hasta el punto de que, en marzo del año pasado, el Vaticano anunció la cancelación de una visita del papa Francisco al país, prevista para 2017. No es la primera vez que la Iglesia católica estaba en vanguardia para exigir cambios políticos en la R. D. del Congo. En febrero de 1992, al menos 13 personas murieron abatidas por las balas de las fuerzas de seguridad, en una marcha multitudinaria convocada a favor de la democratización por cristianos de Kinshasa. Era la época en la que Mobutu Sese Seko vivía sus últimos años de dictadura, e intentó congelar la Conferencia Nacional Soberana que, desde hacía ya dos años, procuraba, a duras penas, abrir paso a una transición pacífica. El presidente de esta asamblea cívica era el prelado Laurent Monsengwo, entonces arzobispo de Kisangani y actualmente cardenal y arzobispo de Kinsha-

sa, una de las figuras más respetadas en el país y que nunca ha temido enfrentarse a los poderosos.

Una prisión al aire libre Poco han cambiado las cosas desde entonces por lo que se refiere al respeto a los derechos humanos en la República Democrática del Congo. Durante las protestas de diciembre y de enero, hubo escenas increíbles de policías y soldados disparando balas reales a multitudes que marchaban pacíficamente cantando himnos religiosos, y con biblias y rosarios en sus manos. En muchos casos, los

a doce sacerdotes. Y tras esa fecha continuaron las acciones de intimidación. El 3 de febrero, la policía detuvo al sacerdote pasionista Sebastien Yebo cuando acababa de oficiar la misa en su parroquia de Saint Robert, en Kinshasa. “Durante la eucaristía, un hombre se puso delante del altar y empezó a filmarle. Cuando el cura se bajó de allí, varios policías empezaron a golpearle y le arrojaron al remolque del vehículo, antes de irse con él”, contó una religiosa que presenció el incidente. Lo liberaron al día siguiente, tras un intenso interrogatorio en el que, según NÚM. 183, MARZO DE 2018

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PRIMER PLANO

testimonio del religioso, intentaron implicarle en actos de colaboración con la milicia de Kamwina Nsapu, en la región de Kasai. Kabila, que astutamente intentó presentar una supuesta imagen de división en la Iglesia católica por lo que se refiere al apoyo a las protestas, no contó con la sólida reacción de las más altas instancias eclesiales. Además de las condenas del cardenal Monsengwo, que comparó la situación en el país con “una prisión a cielo abierto” y afirmó que “ya es hora de que los mediocres se vayan del poder”, el portavoz de la Conferencia Episco-

pal del Congo (CENCO) insistió en que ningún obispo del país había desaprobado la iniciativa del Comité Laico. Por su parte, el nuncio recordó que la Doctrina Social de la Iglesia apoya la defensa de los derechos políticos y civiles, y criticó “la reacción desproporcionada de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes pacíficos”. Según el nuncio, fueron 134 las parroquias que fueron atacadas por policías y soldados. En una circular dirigida a los obispos, el representante del Vaticano declaró también que “el 28 misioneros

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Comité Laico de Coordinación tiene personalidad jurídica propia dentro de la Iglesia católica y puede organizar sus actividades en todo el territorio de la archidiócesis”. Una nueva jornada de protesta estaba prevista para el 25 de febrero.

Carta a los gobernantes Como signo de unidad ante esta situación, el 10 de febrero los sacerdotes, religiosos y religiosas de Kinshasa publicaron una carta dirigida a los gobernantes del país, en la que protestaban contra la re-

presión: “Si vosotros, los dirigentes, sentís la obligación de usar la violencia contra el pueblo, permitid también que el sacerdote tenga la obligación de denunciar esta barbarie. Somos conscientes de la confianza que tenéis en vuestras armas para reprimir a los pobres que gritan su sufrimiento y su desolación. Pero tened la seguridad de que si vosotros tenéis las armas, Dios es quien tiene la victoria”. Tras aconsejar a los responsables que eviten las estrategias inspiradas en el miedo, el odio y el egoísmo, les recordaron que ellos no hacen política, sino que asumen su misión profética, y denunciaron “el terror, nunca antes visto, que ha llegado incluso a desnudar en público a sacerdotes, insultarlos, brutalizarlos y secuestrarlos durante el ejercicio de sus funciones pastorales”. Lejos de intimidar a la Iglesia católica, las medidas de represión


No es país para curas

A

del Gobierno de Kabila solo han conseguido reforzarla más como la fuerza principal en favor de un cambio democrático. La Iglesia, con su carácter no partidista y un prestigio ganado durante muchas décadas, está en condiciones de ocupar este espacio, que correspondería a la oposición política, pero que, actualmente, los opositores al régimen no pueden realizar, al aparecer cada vez más débiles y divididos. Las últimas acciones de los católicos en la calle siguen los mensajes de la CENCO, que han pedido a Kabila que declare sin ambages que no buscará presentarse de nuevo a una reelección, y al pueblo congoleño –lo hicieron en junio de 2017–, que “se levante y tome su propio destino en sus manos”. No está claro que Kabila haya escuchado el mensaje. Todo parece indicar que el pueblo congoleño sí. JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ

pesar de tener una enorme influencia en la vida política y social del país, o precisamente por eso, ser sacerdote significa a menudo correr serios riesgos en esta nación de 75 millones de habitantes, de los que algo más de la mitad son católicos. Los incidentes acaecidos a principios

parroquia de Bunyuka, y hasta la fecha se desconoce su paradero. Sus nombres se añaden a los de tres religiosos asuncionistas raptados en octubre de 2012 en Mbau, a 20 kilómetros de Beni, y desaparecidos desde entonces. Otro sacerdote de la misma diócesis, Robert Masinda, fue secuestrado el

rio de la diócesis de Kananga fue atacado y saqueado por hombres armados en febrero de 2017. Por esas mismas fechas, hubo varios ataques contra algunas iglesias en Kinshasa, al mismo tiempo que aparecieron octavillas anónimas llamando a los ciudadanos a "destruir iglesias y escuelas católi-

de este año en Kinshasa no son los únicos en los que miembros del clero han estado en el punto de mira de los enemigos de la paz. En julio del año pasado, dos curas de la diócesis de Beni-Butembo, en el este, los padres Pierre Akilimali y Charles Kipasa, fueron secuestrados por hombres armados en su

22 de enero de este año en su parroquia de Bingo y puesto en libertad al cabo de dos días. También en la región de Kasai, donde un sangriento conflicto que se libra desde 2016 entre la milicia de Kamwina Nsapu y el Gobierno ha provocado más de un millón de desplazados, el semina-

cas". La parroquia de Saint Dominique fue vandalizada y su sagrario apareció roto. El cardenal Monsengwo reaccionó con un comunicado en el que denunció "estos actos de violencia que pretenden sumir al país en el caos y, en particular, sabotear la misión de paz y reconciliación de la Iglesia".

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IRÁN

AMAGO DE ”PRIMAVERA PERSA” El régimen iraní ha diluido las protestas populares contra la corrupción y la pobreza, cerrándose los resquicios democráticos y de respeto a la libertad religiosa que se vislumbraban.

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E

n Irán también hay indignados. O, al menos, por primera vez se ha intuido algo similar en las calles. Tal fue, para la opinión pública internacional, la sorpresa que generaron las protestas que se multiplicaron en el país a partir del pasado 28 de diciembre, que algunos llegaron a bautizarlas como una “primavera persa”. Una apreciación algo optimista, teniendo en cuenta que las réplicas se diluyeron en apenas una semana; pero significativas, en cualquier caso, en cuanto que se trata de las manifestaciones con mayor respaldo social desde las cuestionadas elecciones de 2009, que dieron la victoria al ex presidente Mahmud Ahmadineyad.

Si bien en aquella ocasión fueron los grupos opositores políticos y las élites intelectuales del país las que mostraron sus discrepancias en Teherán, ahora la reacción ha venido desde abajo, desde las clases trabajadoras, y se ha activado en las periferias de la nación. Es más, la capital no fue el foco de las movilizaciones, sino Mashhad, el segundo núcleo urbano en importancia del país, eminentemente conservador, al que siguieron otras 70 ciudades de provincias, especialmente en la región del noroeste, donde se concentran las principales minorías, como los kurdos y árabes. Pero ¿qué fue lo que desató estas revueltas? La filtración de un


Hassan Rohaní, presidente de Irán

borrador de los presupuestos del Gobierno del actual presidente, el moderado Hassan Rohaní, en el que no solo se contemplaban recortes sociales, sino un aumento de los impuestos y del precio de la gasolina y los alimentos, dejando, además, al descubierto las prebendas de los clérigos más influyentes del país y los millonarios gastos del Ejecutivo en materia militar y propaganda. A esto se une que los ciudadanos tampoco han percibido en su día a día la supuesta bonanza que llegaría tras la retirada, el pasado año, de las sanciones de la comunidad internacional, toda vez que se negociaron los límites del programa nuclear iraní. El paro ha su-

bido hasta el 12,6% y entre los jóvenes roza ya el 30%. Este polvorín es el que propició que los más humildes se echaran a la calle al grito de “Pan, trabajo y libertad”.

Movimiento Verde Nacía así el llamado Movimiento Verde, que aglutinaba a colectivos muy diversos en torno a un descontento social y político más generalizado que nunca. Los gritos en las marchas se dirigían contra Rohaní, pero también contra el líder supremo, Alí Jameini, con el que mantiene un enfrentamiento abierto. Incluso por primera vez en las protestas se escuchaban voces que solicitaban el final del régimen de 1979.

Sin embargo, la falta de liderazgo y de un objetivo común definido, más allá de las tres palabras que conforman el lema épico que encabezó las protestas, ha hecho que las expectativas sobre un verdadero vuelco político en Irán se esfumaran. Ni tan siquiera el principal opositor político, Mir-Hosein Musaví, ha podido rentabilizar estas revueltas a su favor. No solo por encontrarse en arresto domiciliario, sino porque esta reacción popular ha ido más allá de los parlamentarios progresistas a los que representa. Es más, se da por hecho que apenas tendrá incidencia a medio plazo en la popularidad del Ejecutivo, a pesar de su respuesta con mano de hierro, que se ha traducido en más de una treintena de muertos y centenares de encarcelados. De la misma manera, tampoco parece que se vea peligrar el apoyo iraní al dictador sirio Bashar al-Assad, y con ello el respaldo implícito a Hezbollah. Prueba de ello son las acusaciones lanNÚM. 182, FEBRERO DE 2018

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PRIMER PLANO

“Vuelven a emerger las luchas intestinas en el seno del régimen entre la vieja guardia y los sectores más jóvenes, en un Estado en el que el Consejo de los Guardianes controla a los candidatos elegibles. Las reformas necesarias se han reivindicado en las calles, pero el régimen ha agitado el fantasma habitual del «enemigo ex-

bertad religiosa, con el consiguiente reconocimiento de minorías como los cristianos, frente a un 99% de la población musulmana. Así, aunque los grandes ayatolás ya son historia, esto no significa que no tengan influencia clérigos radicales que de alguna manera supervisan, cuando no determinan, las decisiones de la clase política y económica del país. “Los estándares democráticos en la región son tan mínimos que pueden presentar a Irán como una suerte de democracia sui géneris. Sin embargo, es un régimen tutelado por las autoridades religiosas,

terno»”, analiza José Ángel López Jiménez, profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad Pontificia Comillas/ICADE. Para el investigador, “el levantamiento de las sanciones internacionales, como contraprestación del acuerdo nuclear, no ha mejorado la situación de un Estado anegado por la corrupción y el desvío de fondos hacia grupos e instituciones religiosas, grupos políticos de presión en el exterior, hacia la Guardia Revolucionaria y la intervención militar en Siria”. Menos aún se verá nutrida la esperanza de lograr una mayor li-

que van consolidando posiciones en un área geopolítica convulsa”, reflexiona López Jiménez, quien detalla cómo el régimen iraní vive “en abierto enfrentamiento con su enemigo religioso y en lucha por el liderazgo regional –Arabia Saudí–, y en el punto de mira de un atrabiliario presidente estadounidense, carente de experiencia internacional y del menor instinto diplomático –como la decisión reciente sobre Jerusalén–, firme aliado de Riad y de Israel”. Así, en el tablero iraní, donde las fichas del poder político y religioso se entremezclan, la sharía

zadas por el Gobierno y la Presidencia a Israel y Estados Unidos de ser los verdaderos promotores de las movilizaciones.

Luchas internas y corrupción

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ejerce de columna vertebral de un Código Penal nacional en el que la apostasía sigue pagándose con la pena de muerte.

Menguante presencia cristiana Si antes de la revolución islámica los cristianos eran más de 300.000, en una población de 42 millones de habitantes, hoy no superan los 80.000, entre 80 millones de iraníes. La mayoría, en torno a 50.000, son ortodoxos, y los católicos no superan los 10.000, o lo que es lo mismo, el 0,35% de la población, concentrados en Tehe-


Una diaconisa en un régimen de hombres

E

n un país donde el reconocimiento de los derechos fundamentales no se vislumbra en sus leyes y en el que las mujeres siempre están varios escalones por debajo, desde el pasado mes de septiembre la Iglesia apostólica armenia (no católica) cuenta con una mujer ordenada diaconisa, la primera en un si-

rán, Ispahan y Urmya, las tres diócesis existentes en el país. Y eso que la presencia de la Iglesia no es, relativamente, reciente. Así, la catedral de Nuestra Señora del Rosario en Ispahan data de 1681, de la mano de los dominicos, reflejo de la fuerte presencia del catolicismo en aquel momento. A pesar de este escenario, el arzobispo armenio (no católico) de Teherán, Sebouh Sarkissian, no considera que su comunidad esté amenazada en su día a día. Lo cierto es que la ley les protege, pero deja muy limitada su capacidad de acción. “Hay libertad religiosa, según lo que se entienda por este término”, dice, en tanto que se ha dado un paso atrás en el anuncio del Evangelio, debido a la pena capital que acompaña todo intento de “proselitismo”. “En nuestras Iglesias tradicionales –armenia, siria y caldea–, en los últimos cien años, no se ha dado ningún caso

de persecución”, afirma el prelado, quien reconoce que, de puertas para dentro, sí se les deja celebrar la eucaristía, pero con toda expresión pública acotada. Lo cierto es que el informe anual que elabora Estados Unidos contabiliza hasta 600 cristianos detenidos desde 2010, especialmente de comunidades evangélicas, precisamente aquellas que han acentuado su labor de evangelización y cuentan con musulmanes conversos. En el mismo informe se denuncia que, durante el último año, “el Gobierno, a través de los medios de comunicación, ha generado un mayor número de contenidos para promover el sentimiento anticristiano, además de publicar panfletos en esta misma línea”. Junto a los protestantes, la comunidad baha’is constituye el grupo religioso más perseguido por parte del régimen. JOSÉ BELTRÁN

glo. Se llama Ani-Kristi Manvelian, es médica anestesista y tiene 24 años. Mientras en Roma la comisión que estudia esta figura se encuentra trabajando sobre la cuestión, el citado arzobispo de esa Iglesia, Sebouh Sarkissian, ha mostrado su confianza en una mujer que, desde pequeña, ya asumió labores como acólito durante las celebraciones: "Lo que he hecho está de acuerdo con la tradición de nuestra Iglesia armenia", defiende, convencido de que ello supone un paso adelante para "revitalizar la participación de las mujeres en nuestra vida litúrgica", según recoge la agencia Fides. NÚM. 182, FEBRERO DE 2018

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INFORME

El 8 de marzo muchas de ellas no estarán detrás de una pancarta reclamando los derechos de las mujeres. Y no lo harán porque se encontrarán a pie de obra, en los suburbios o en el campo, defendiendo la dignidad de aquellas que no cuentan para la sociedad. Son las misioneras que trabajan en el campo de la emancipación femenina, sea en un centro médico, en un aula, en casas de acogida, en plena calle... 30 misioneros

“¡Q

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ueda mucho por hacer por ellas! ¡Lo más básico todavía está sin garantizar!”. Es la reivindicación que lanza al aire Carmen Gómez, sierva de San José. Un grito que podrían compartir todas las misioneras españolas que se desviven en los cinco continentes por dignificar a las mujeres a las que acompañan en su día a día, sea a las indígenas olvidadas en la Amazonía, a quienes viven atrapadas por la pobreza en las villas más empobrecidas de Buenos Aires o a las adolescentes víctimas de la trata que deambulan sin encontrar salida a la es-

clavitud que las tiene atrapadas en las afueras de Manila. Son “activistas” del Evangelio, que huyen del calificativo “feminista”, pero que reivindican con su entrega, y sin necesidad de pancartas ni manifiesto, la igualdad y la justicia que las mujeres se merecen, así como el acceso a la educación más básica, que les permita tener herramientas para sacar adelante, no solo a sus familias, sino a la sociedad, que necesita de este genio femenino para dar un vuelco al ritmo del planeta. A ellas también se dirige ONU Mujeres, con la vista puesta en la convocatoria del 8 de marzo, Día Interna-


Carmen Gómez, religiosa de la congregación de las Siervas de San José, lleva más de 35 años defendiendo los derechos de los pueblos indígenas.

cional de la Mujer, bajo el lema “Ahora es el momento: las activistas rurales y urbanas transforman la vida de las mujeres”. Y es que el número de mujeres y niñas que viven en condiciones de pobreza asciende a 300 millones. En algunos casos, la estigmatización es doble, si a las diferencias por motivo de sexo se suman las raciales. Según el informe Hacer las promesas realidad, elaborado con la mirada puesta en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, dos años y medio después de la adopción de esta hoja de ruta global, se constata que solo se ha avanzado algo en 10 de los 54 indicadores que se marcaron para valorar el progreso en esta materia. Más de la mitad de las mujeres y niñas que viven en países en vías de desarrollo carecen al menos de uno de estos recursos: agua limpia, instalaciones sanitarias básicas o una vivienda suficiente para vivir. El estudio también alerta de que la brecha salarial se mantiene en un 23% y que una de cada cinco mujeres menores de 50 años experimentó violencia física o sexual a manos de su pareja en los últimos doce meses. Todos estos lastres hacen que la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo Ngnuka, no se muestre optimista y augure que, “a menos que se acelere considerablemente el progreso en materia de igualdad de género, la comunidad internacional no podrá cumplir su palabra” respecto a lo marcado en la Agenda.

Una patrona para las trabajadoras Para la Iglesia, esta preocupación por dignificar a la mujer se adelanta con creces a Naciones Unidas. Prueba de ello son el gran número de fundadores que se sin-

tieron enviados a crear institutos de vida consagrada con el único objetivo de reconocer los derechos de ellas, no solo en el ámbito educativo, sino en todos ámbitos de lo cotidiano. Es el caso de santa Bonifacia, fundadora de la congregación de las Siervas de San José, nacida para ayudar a las mujeres en riesgo de exclusión social a encontrar un empleo decente. Tanto es así que ha sido propuesta para que se convierta en patrona de la mujer trabajadora. “Sería tan acertado... Ella encarna perfectamente la figura de la lucha por los derechos laborales femeninos. Bonifacia es ejemplo de quienes han afrontado la orfandad y otras dificultades de la vida desde un empleo digno, siguiendo a Jesús, trabajador de Nazaret”, expresa Carmen, que acumula 36 años de experiencia en Perú. En 2013, esta misionera fue galardonada con el Premio Nacional de Derechos Humanos de este país por su labor en defensa de las tribus de los awajun wampis del Amazonas. Carmen se negó a firmar un informe oficial que pasaba por alto la vulneración que habían sufrido los indígenas en sus tierras y que acabó en 2009 con la muerte de 34 personas. Su voz de denuncia hizo que los crímenes no cayeran en el olvido y se determinaran responsabilidades políticas y penales. Orensana, hija de maestros, tras seis años como provincial en América, va ahora destinada a Co-

chabamba (Bolivia). “Voy a una comunidad donde la mujer es nuestra prioridad cien por cien”, explica respecto al cerro Ushpa Ushpa, barriada marginal situada en una zona montañosa, a nueve kilómetros del centro donde las siervas de San José llegaron hace diez años. “Vivimos con los emigrantes del campo, quechuahablantes, a quienes ofrecemos una primera acogida, y, a través de nuestra ONG Taller de Solidaridad, les facilitamos el acceso a una primera alfabetización”, expone, lamentando la precariedad en la que se encuentran las que serán sus vecinas: “Es humillante que una mujer con 25 años y cuatro hijos no sepa ni escribir. Es importante que aprendan, porque así podrán ayudar a sus hijos cuando vuelvan del colegio con las tareas”. El otro foco de atención para ellas en Ushpa Ushpa es la socialización femenina. “Si bien es cierto que los bolivianos son muy activos en la vida pública, hay que empoderar a las mujeres para que den un salto en la participación social y política. Nos centramos mucho en que sean ellas quienes reclamen estos derechos, las que busquen y conformen espacios donde tengan voz”, reflexiona la misionera gallega, que ve en esta conciencia de grupo la vía principal para acabar con lacras como la violencia doméstica: “En nuestros proyectos educativos siempre incluimos sesiones centradas en la lucha NÚM. 183, MARZO DE 2018

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contra el maltrato. Hacerlas caer en la cuenta de que «yo soy igual que mi esposo» no resulta sencillo, porque hablamos de una sociedad que todavía es muy machista. Sin embargo, hemos comprobado hace poco cómo va calando el mensaje, pues, ante un caso de feminicidio que vivimos en el barrio, pudimos ver cómo toda la comunidad se volcaba para que no quedara impune ese crimen”.

Por ellas y para ellas Pilar Laria llegó con 20 años a Brasil. Hoy, 59 años después, puede decir que ni un solo día se ha arre-

pentido de su vocación. “Nunca desisto, siento que todo lo que hago tiene sentido por y para ellas”. Y eso que no ha tenido desafíos sencillos. En realidad, ninguna oblata del Santísimo Redentor lo tiene fácil, en tanto que su carisma nace para acompañar a las niñas, jóvenes y mujeres que se ven inmersas en contextos de prostitución o que son víctimas de trata con fines de explotación sexual. Destinada actualmente en Belo Horizonte, Pilar ha recorrido gran parte del país amazónico: São Paulo, Curitiba, Florianópolis, Santos y Salvador de Bahía. “Cuando llegué

La Hna. Pilar Laria, oblata del Stmo. Redentor en Brasil, forma parte del equipo de pastoral de la mujer de Belo Horizonte.

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de España, nuestro trabajo se centraba en un internado con niñas de 12 a 18 años procedentes de contextos complicados, que nos enviaban los juzgados de menores”, recuerda sobre aquella primera etapa. “Sin embargo, en toda la congregación entramos en un serio proceso de reflexión que nos llevó a apostar por volver a las raíces de la misión iniciada por nuestros fundadores, José María Benito Serra y Antonia María de la Misericordia”. Fue entonces cuando estas oblatas dieron el salto para trabajar directamente en la defensa de los derechos y en la búsqueda de oportunidades de promoción e inclusión de las mujeres vejadas en los 15 países donde están presentes. Cada día la hermana Pilar acude al centro de las oblatas: “Las hermanas más jóvenes son las que trabajan en primera línea donde están las chicas, para intentar que dejen la calle. Yo estoy centrada en la acogida de la mujer. Lo hacemos a través de diferentes herramientas, que parten siempre de la escucha, del encuentro con ellas. A partir de ahí es cuando podemos orientarlas, aconsejarlas, hacerles ver sus posibilidades”. Son tantos los rostros y las historias de dolor que han pasado por


DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER I N F O R M E

sus manos que esta misionera alavesa, de la localidad de Espejo, se muestra incapaz de quedarse con una sola. “Cada mujer que acompaño me llama más la atención. Porque cada una de ellas tiene una herida diferente, aunque tengan en común otros dramas, como el bajo nivel de escolaridad o el abandono por parte de la familia”, explica Pilar, convencida de que “lo fundamental es estar abiertas a lo que ellas nos cuentan sin juzgarlas y con mucha paciencia, porque es la mejor manera que tenemos para entender las causas que las llevaron a quedar atrapadas”. En este contexto de marginación, la misionera reconoce que “no hay muchas posibilidades de que puedan escapar del pozo en el que están. Aun así, salga una o salgan cuatro, hay que darlo todo por ellas hasta el final y hacerles ver que hay oportunidad, que tienen futuro. El proceso es lento y duro, porque en muchos casos no tienen nadie en quien apoyarse”. En ese momento, trae a su memoria el comentario que le dejaba caer una chica que atendió hace unos días: “Por mí, quiero salir. Pero, ¿dónde voy a conseguir trabajo tal y como estoy?”. Así, la única arma con la que cuentan las oblatas es la fidelidad creativa al Evangelio, que se tradu-

ce en una amplia cartera de proyectos en red con instituciones eclesiales y públicas, con el fin de

tes para que les dé las fuerzas suficientes para cuando llegue el momento de iniciar una nueva vida”. Amaya Modrego, mercedaria de Bérriz, lleva 14 años en la R. D. del Congo, donde actualmente centra su labor en la atención a la maternidad.

dotar a las víctimas de autoestima y formación suficientes para lograr una inserción cualificada y el ejercicio pleno de sus derechos. “Tienen que convencerse de que su vida tiene valor y de que son ciudadanas de primera como los demás, pero para ello la sociedad también tiene que dejar de estigmatizarlas y de guiarse por estereotipos”, denuncia esta religiosa, que siempre pone todas estas reivindicaciones en manos de Dios: “Confío mucho en que Él siempre las protege y, por eso, mi oración es tenerlas presen-

Dentro de las acciones de prevención, sensibilización, protección, asistencia y denuncia contra la trata de personas, Pilar destaca el papel que está desempeñando el papa Francisco, especialmente a través del Grupo Santa Marta: “Me admira el Santo Padre, porque se ha volcado con los más abandonados, está al lado de los más desfavorecidos y me da mucha fuerza”.

Recetas de autoestima Inyecciones de autoestima y la formación como antídoto paNÚM. 183, MARZO DE 2018

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ra luchar contra la exclusión son también las dos recetas que dispensa cada día Amaya Modrego en el centro de salud congoleño en el que se entrega cada día para dignificar a las mujeres a las que acompaña. “La educación de todos, en especial de ellas, es lo más urgente para que este país salga adelante. Invertir en este derecho es la base para ponerlas en valor, para que dejen de ser «violadas» en todos los sentidos”. Esta mercedaria de Bérriz lleva 14 años en el país africano, actualmente destinada en Lugumbashi, una localidad de la región congoleña de Katanga, a unos 18 kilómetros de la frontera con Zambia. Para ella, la atención a la maternidad, que ofrece con el resto de personal médico, es el punto de partida para un amplio programa de formación para las mujeres de la zona. “Aprovechamos las posibilidades que nos da, por ejemplo, el control prenatal para hacer una campaña de sensibilización sobre cómo tienen que llevar el embarazo y el parto, pero también para advertirles de los peligros del sida y otras enfermedades de transmisión sexual”, comenta esta misionera. Ella se sirve de esta primera toma de contacto para convocar a 34 misioneros

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las madres –una vez que dan a luz– a charlas sobre temas que van más allá de recomendaciones para ayudar a que sus hijos crezcan sanos: “Además de darles herramientas sobre higiene y nutrición, es nuestro momento para hablarles de los derechos de las mujeres con sesiones muy sencillas, pero efectivas, de unos 15 minutos”, detalla esta religiosa pamplonica de 51 años, que recibe cada día en el centro a unas 40 mujeres abiertas a la escucha. “Estos encuentros intentamos reforzarlos y promocionarlos en particular en torno al 8 de marzo, que celebramos con especial intensidad a todos los niveles”, apostilla, convencida de que esta labor es algo más que una gota en el océano: “Si tomamos como referencia otros lugares vecinos, sí hemos podido ver que el esfuerzo para lograr que las mujeres aprendan da frutos, en cuanto que en nuestra zona ha disminuido la malnutrición infantil. Lo hemos conseguido poco a poco y, en muchas ocasiones, supone volver a empezar”. Esta preocupación de Amaya está creciendo especialmente en los últimos meses, dada la inestabilidad del país. Aun así, está convencida de que “apostar por la mujer es apostar por la familia y

por el futuro de esta sociedad, que son los niños. Detrás de cada mujer hay un gran peso, un gran trabajo que hay que impulsar”. “Si alguien puede transformar la realidad africana, es la mujer. Para mí es una bendición ser mujer y tener la oportunidad de ayudar a otras mujeres, pero también trabajar y vivir con ellas, descubrir toda su riqueza”. En el centro de salud la mayoría de las empleadas son mujeres y, en su comunidad religiosa, Amaya es la única española, compartiendo vida con otras seis hermanas congoleñas. Un compartir intercultural que alimenta su vocación misionera: “Merece la pena gastar la vida por otras mujeres, aun cuando la realidad es desafiante. Allí donde estemos, sé que hacemos poquito, pero mi poquito en este lugar de África da sentido a lo que soy”.

Tras las huellas de Jesús Con este mismo entusiasmo y esperanza vive Emilia Vicente Fuentes, hermana de María Reparadora que ha desarrollado su vocación misionera durante más de 20 años en los suburbios de desplazados de la guerra en Colombia, pero especialmente con los refugiados salvadoreños, en plena selva pana-


meña. “Han pasado más de 50 años y sigo tras las huellas de Jesús. Les he llegado a querer tanto que se me partía el alma cuando volvía a España sin saber si podría retornar de nuevo”, explica la religiosa, que actualmente reside en la comunidad valenciana de Benimassent. “Dios me ha regalado en la misión un sinfín de madres, padres, hermanos, hijos, amigas y amigos, en una Iglesia viva, servidora de todos. Una Iglesia de Jesús tan humana y evangélica como nunca pude soñar”, señala agradecida, después de volcarse en la formación catequética inicial y la promoción de los ministerios laicales, poniendo en valor las dimensiones litúrgicas, profética y social. En 1982 la congregación fue llamada a formar parte del equipo de la misión de Costa Abajo de Colón –en Panamá– para crear, acompañar y animar pequeñas comunidades eclesiales de base, en la zona conocida como Ciudad Romero. Pilar reconoce que “los exiliados por la guerra civil salvadoreña me han enseñado a caminar en solidaridad como comunidad de hermanos. Orientaron nuestros pasos junto a ellos, sintiéndonos como creyentes «pueblo que es Iglesia e Iglesia que es pueblo», y como re-

paradoras, «mujeres del pueblo para Dios y de Dios para el pueblo»”. Dentro de esta tarea evangelizadora, la misionera española se

ción integral femenina se traducía en cursos y dinámicas varios, pero también en espacios donde compartir ocio y vida.

Emilia Vicente Fuentes, hermana de María Reparadora, es misionera en Panamá.

centró en la promoción de la mujer: “Me encomendaron la misión de dar talleres ocupacionales a las mujeres –costura y demás– y tratar de capacitar a las mayores para que, al volver a El Salvador, se hicieran cargo de los niños pequeños. Así, las mujeres jóvenes quedarían libres para poder ayudar a los hombres a construir las viviendas y los espacios comunitarios necesarios, en el nuevo poblado que formarían cuando llegaran a su tierra”. Este empeño de educa-

“Es importante la capacitación, pero, en circunstancias tan excepcionales como las que sufren quienes huyen de su tierra, es necesario que las mujeres recuperen la alegría, ya que son muchos los temores y las incógnitas que envuelven su presente y su futuro”, explica la misionera reparadora, subrayando el papel fundamental que juega la comunidad eclesial en este intento de recuperar la ilusión y la esperanza. JOSÉ BELTRÁN NÚM. 183, MARZO DE 2018

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Más de 273.000 euros para Papúa Nueva Guinea e Islas Salomón

“S

i Dios es amor, la caridad no puede tener fronteras”. Lo dijo, hace más de 1.500 años, un Papa y santo excepcional: León Magno. Hoy, como ayer, la afirmación del gran papa León sigue siendo muy cier-

ta. Y sigue siendo, además, un gran desafío para todos los cristianos: la caridad no puede ni debe tener fronteras.

Los católicos españoles acaban de demostrar y poner a prueba que están en sintonía con esa muy vieja, muy válida, y muy necesaria afirmación del Santo Padre León. Tan es así que la caridad de los creyentes españoles –que no tiene fronteras– esta vez ha llegado bien lejos: hasta dos países que están más allá de la Cochinchina, en la lejana Oceanía. Hasta Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón. ¡Ahí es nada! Ambas naciones, como se sabe, forman parte de la Commonwealth. Por eso, su reina es la veterana Isabel II de Inglaterra, quien cumple 92 primaveras este 21 de abril.

Para 16 proyectos En efecto: la Obra Pontificia para la Propagación de la Fe, en

su Asamblea General, celebrada en mayo de 2016, encomendó a las Obras Misionales de España la financiación de 16 proyectos a desarrollar en ambos países isleños de la Melanesia. Cuatro diócesis, de las 22 que hay en ambos países, han sido las destinatarias de los 16 subsidios asignados. De ellos, 4 son subsidios ordinarios, es decir, destinados a diócesis nuevas o de reciente implantación, que dependen de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos; 2 más, para hacer posible la catequesis; y los 10 restantes, para la construcción de diversos inmuebles. El monto total de los donativos aportados por los católicos españoles para poder hacer realidad los 16 proyectos citados NÚM. 183, MARZO DE 2018

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asciende, en números redondos, a más de 273.000 euros. Exactamente, a 273.891,49€. El número total de habitantes que viven en Papúa Nueva Guinea y en las Islas Salomón ronda los siete millones de personas: 6,3 millones, en la isla partida de Papúa Nueva Guinea (la mitad más occidental pertenece a Indonesia); y 650.000, en las Islas Salomón. Todos son cristianos. En su mayor parte, protestantes. Se calcula que un 27% son católicos.

Las necesidades del paraiso Quien las visitó, lo sabe: Papúa e Islas Salomón (archipiélago con más de 990 islas) son dos maravillosos paraísos terrenales. Pero... no es oro todo lo que reluce. Lo contaba, el propio obispo titular de Alotau-Sideia, monseñor Rolando Crisóstomo Santos, que es filipino y vicenciano, en una no tan vieja crónica. Baste su testimonio –la suya es una de las cuatro diócesis beneficiadas– para dejar constancia de la realidad que se vive en aquellas antípodas y de lo útil que resulta la ayuda enviada por las OMP de España. A las afueras de Puerto Moresby, capital de Papúa Nueva Guinea, está Bomana. En Bomana está el seminario del Espíritu Santo. Y también, el cementerio, donde 4.000 soldados desconocidos, de Papúa y de Australia, que cayeron en la II Guerra Mundial, descansan en paz. “Ninguno es norteamericano –escribe monseñor Santos–. Los muertos estadounidenses fueron enviados a sus casas para ser enterrados. Las inscripciones, en lápidas blancas, todas idénticas, dicen: «Un soldado de la guerra de 1939-1945. Conocido por Dios». Es un lugar sereno pero, a la vez, aleccionador”. 44 misioneros

NÚM. 183, MARZO DE 2018

“Todo el mundo se prenda del bello entorno natural y de la atmósfera libre de polución”, dice, también, el obispo filipino. “Pero, tarde o temprano –añade–, todos aprendemos tres cosas sobre las que debemos estar precavidos: los raskols o delincuentes comunes, el paludismo, y la mortífera papú negra. El año que yo vine los raskols nos robaron todas las provisiones de nuestra despensa por valor de 1.188 dólares. Un año antes asaltaron la casa de los franciscanos y dispararon en la pierna a dos seminaristas”. Otro problema es el paludismo. Cada año lo contraen algunos estudiantes. Los síntomas son conocidos: dolor de cabeza, mareos, vómitos, malestar corporal, fiebre... El P. Homero Marín asiste a los pacientes: hace su informe al médico y les suministra medicamentos. En tercer lugar está la papú negra, pequeña serpiente venenosa, cuya picadura puede matar en

15 minutos. Abunda en los terrenos del seminario. A escasos meses de llegar el P. Homero, el rep-


til picó a un seminarista, que tuvo la suerte de sobrevivir.

Socios generosos Ahora, el padre Homero, colombiano, de la Congregación de la Misión y párroco de la parroquia de Wapipi, ha supervisado la construcción de la escuela de primaria de Bonegay, financiada con la ayuda española. Y cuenta que la vieja escuela estaba hecha, por todo material, a base de arbustos viejos. Y que hoy, con el aula doble terminada, los niños están felices y pueden estudiar mejor. Cuando llueve, ya no pasa lo de antes. Ahora, ni ellos ni sus libros y otros materiales escolares se mojarán. Tan orgullosos están de su nueva escuela que dicen, convencidos, que es la escuela más hermosa de la isla. El propio obispo de Alotau-Sideia, monseñor Santos, explica: “Estuve allí para la inauguración

de la nueva escuela de primaria, el 4 de junio de 2016. Celebramos la eucaristía y, luego, bendije el aula doble. La escuela tiene dos maestros y un alumnado que supera el centenar de niños. La mayoría estuvieron presentes. También más de 120 personas del pueblo. Dado que el jefe acaba de fallecer, la celebración fue sobria. No hubo bailes tradicionales. Sin embargo, sí compartieron una comida común y también hubo presentación de regalos para los invitados”. Y monseñor Santos concluye: “Como cabeza de la Agencia de Educación Católica en la provincia de Milne Bay, agradezco humildemente a todos nuestros amables

benefactores de la Infancia Misionera en España por su generosa donación y asistencia a nuestros niños y escuelas. Ustedes han sido nuestros socios generosos para que podamos proporcionar una buena educación cristiana a nuestros hijos y cultivarlos para que sean apóstoles misioneros por derecho propio, y continuar el trabajo de evangelización en estas remotas islas del Pacífico”. Con una población de 245.000 habitantes, la diócesis de monseñor Santos tiene más de 40.000 católicos. Para su atención pastoral cuenta con 43 religiosos y 23 sacerdotes. Uno de ellos es misionero español. Pero no es el único. Que todo el archipiélago está sembrado de nombres españoles: la Isla de Ramos, San Jorge, las islas Florecida, Galera, Buenavista, San Dimas, y Guadalupe, Guadalcanal, islas de San Nicolás, San Jerónimo y Arrecifes, San Marcos, San Cristóbal, Tres Marías, San Juan... Porque españoles fueron los primeros colonizadores de aquellas maravillosas islas a las que bautizaron islas del Rey Salomón, porque arribaron, con el berciano Álvaro de Mendaña a la cabeza, empujados por el deseo de hacer realidad la historia bíblica de las minas del rey Salomón. No encontraron el tan soñado oro... Sí, un pueblo hospitalario y acogedor. Y también, el paludismo, enfermedad que causó la muerte del navegante Mendaña. Las islas siguen llamándose de Salomón, como él las bautizó. JUAN DE VILLACOBOS

Si estás interesado en realizar un donativo, puedes hacerlo en el número de cuenta ES25 0075 0204 9506 0006 0866. También, accediendo a la página web www.omp.es y pinchando en la opción "Haz un donativo".

NÚM. 183, MARZO DE 2018

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Misioneros Nº183  

Marzo 2018

Misioneros Nº183  

Marzo 2018

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