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EDITADA POR LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

Nยบ 182 FEBRERO Aร‘O 2018

TERCER MILENIO


Nº 182. FEBRERO, 2018

TERCER MILENIO EDITA OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Tfno: 91 590 27 80 Fax: 91 563 98 33 E-Mail: dir.nal@omp.es http://www.omp.es http://www.domund.org

coeditores AGUSTINOS RECOLETOS Paseo de La Habana, 167. 28036 Madrid. Tel. 91 345 34 60 COMPAÑÍA DE JESÚS Avda. de la Moncloa, 6. 28003 Madrid. Tel. 91 534 48 10 COMPAÑÍA MISIONERA DEL SAGRADO CORAZÓN Estocolmo, 9. 28022 Madrid. Tel. 91 313 56 40 FRANCISCANAS MISIONERAS DE MARÍA Cardenal Marcelo Spínola, 38. 28016 Madrid. Tel. 91 302 61 99 MISIONERAS DE NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA (HERMANAS BLANCAS) Asensio Cabanillas, 39. 28003 Madrid. Tel. 91 553 82 60

en este número... IGLESIA A FONDO El domingo 4 de marzo se celebra la Jornada del Día de Hispanoamérica, una nueva oportunidad para retomar el compromiso de seguir ayudando a las Iglesias más necesitadas del nuevo continente.

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PRIMER PLANO También en Irán hay indignados. A finales de año se iniciaron algunas protestas populares en contra de la política económica del Gobierno, protestas que pronto fueron sofocadas.

MISIONEROS CLARETIANOS Clara del Rey, 6. 28002 Madrid. Tels. 91 415 23 61 y 91 415 21 99

INFORME Del 15 al 21 de enero, el papa Francisco ha visitado Chile y Perú. Un viaje con mensajes de gran calado, especialmente en materia de abusos sexuales, corrupción y defensa de los pueblos indígenas.

INSTITUTO ESPAÑOL DE MISIONES EXTRANJERAS Ferrer del Río, 17. 28028 Madrid. Tel. 91 726 84 27 MERCEDARIAS MISIONERAS DE BÉRRIZ Fereluz, 2. 1ª A 28039 Madrid. Tel. 91 571 63 03 MISIONERAS CRUZADAS DE LA IGLESIA Madre Nazaria, 7. 28044 Madrid. Tel. 91 525 32 04 MISIONERAS DE CRISTO JESÚS Peñuelas, 18. 5º A. 28005 Madrid. Tel. 91 517 41 78 MISIONERAS DOMINICAS DEL ROSARIO General Kirkpatrick, 44. 28027 Madrid. Tel. 91 367 36 71 MISIONEROS ESPIRITANOS Santa Engracia, 149. 1º B. 28003 Madrid. Tel. 91 554 21 57 Olivos, 12. 28003 Madrid. Tel. 91 553 36 16 MISIONEROS DE MARIANNHILL Arturo Soria, 249. 28033 Madrid. Tel. 91 359 07 40 MISIONEROS DEL VERBO DIVINO Corazón de María, 19. 5º B. 28002 Madrid. Tel. 91 415 43 55 MISIONEROS OBLATOS DE MARÍA INMACULADA Diego de León, 36. 28006 Madrid. Tel. 91 411 12 12 Pozuelo de Alarcón, Madrid. Tel. 91 352 34 16 PADRES BLANCOS Liebre, 25. 28043 Madrid. Tel. 91 574 04 00 SOCIEDAD DE MISIONES AFRICANAS Asura, 34. 28043 Madrid. Tel. 91 300 00 41

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y además... 7 TRIBUNA Pero... ¿continúa existiendo la OCSHA?

12 EL OBSERVADOR ARGELIA - VATICANO INDONESIA - ESPAÑA

22 ASÍ VA EL MUNDO AFGANISTÁN - BRASIL G. ECUATORIAL - TÚNEZ

40 ANIMACIÓN MISIONERA 43 AYUDAMOS A... ECUADOR

46 CULTURA

Ai Wei: "Los refugiados podrían ser mis hijos"

54 MISIÓN VIVA

Gaetano Nicosia

¡Misión cumplida!

36 ENTREVISTA

Rosa Lua,

religiosa angoleña

56 MISIÓN VIVA Nacido de la necesidad


EDITORIAL

Por un futuro compartido

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n el Mensaje que el papa Francisco ha enviado a los grandes líderes y responsables económicos mundiales, reunidos a finales de enero en el conocido como Foro de Davos –Foro Económico Mundial–, el Santo Padre expresaba su confianza en que estos orientaran sus deliberaciones hacia la implantación de “mejores bases para construir sociedades inclusivas, justas y solidarias”, con el fin de “restaurar la dignidad de aquellos que viven con gran incertidumbre y que no pueden soñar con un mundo mejor”. La petición parece más que oportuna, precisamente cuando, a raíz de esta cumbre, se ha dado a conocer un informe en el que se denuncia que el 82% de la riqueza que el mundo generó el pasado año fue a parar al 1% más privilegiado de la población, mientras que el 50% de las personas menos pudientes –3.700 millones de seres humanos– se han quedado en la misma miseria en la que estaban, sin ningún beneficio. Es más, en 2017, el número de millonarios aumentó a razón de uno cada dos días. En este periodo de tiempo, las riquezas de estos se vieron incrementadas en 762.000 millones de dólares; una cantidad siete veces superior al monto de recursos necesarios para sacar de su estado de extrema pobreza a 789 millones de personas.

Las perspectivas para pensar que los grandes responsables de la economía van a tomar las medidas necesarias para, como les ha pedido Francisco, realizar cambios sustanciales que lleven a aumentar “la calidad de la productividad, creando nuevos empleos, respetando las leyes laborales, luchando contra la corrupción pública y privada y promoviendo la

bio. Los miembros del Foro de Davos han comenzado por reconocer el problema y alertar de que, en los últimos cinco años, el crecimiento no ha servido para reducir la pobreza ni aumentar los ingresos en los hogares. De tal modo que “la lenta mejora en el nivel de vida y la creciente desigualdad han contribuido a una polarización política y a una ero-

El crecimiento económico de los últimos años no ha servido para reducir la pobreza ni aumentar los ingresos en los hogares. justicia social, junto con el reparto justo y equitativo de las ganancias”, no son nada halagüeñas. Año tras año la escena se repite: reunión del Foro Económico Mundial, publicación del informe que muestra cómo la brecha entre ricos y pobres va creciendo, Mensaje del Papa advirtiendo de la necesidad de políticas económicas más justas y equitativas..., y, entre tanto, la desigualdad económica no para de crecer, con los consiguientes riesgos que esta situación estructural crea en cuanto a inestabilidad social, tensiones internacionales... Por no hablar de la promoción de una “cultura del descarte” y una mentalidad de la indiferencia egoísta e insolidaria. En esta ocasión, sin embargo, se ha registrado un mínimo cam-

sión de la cohesión social en muchas economías avanzadas y emergentes”. Pero todo se ha quedado ahí: en un mero reconocimiento del mal. Porque, como única receta, no se les ha ocurrido otra cosa que empezar a medir el problema. “Si no lo mides, no lo puedes arreglar”, se han justificado, aunque los informes evidencian que el problema está más que medido y analizado. La vergüenza de esta desigualdad económica y social supone una pesada losa para las generaciones futuras. Ya va siendo hora de impulsar una economía justa e inclusiva, si, como rezaba el tema elegido para el Foro celebrado este año, queremos “crear un futuro compartido en un mundo fracturado”.

EDITA Obras Misionales Pontificias DIRECTOR NACIONAL OMP Anastasio Gil DIRECTOR Alfonso Blas DISEÑO Antonio Aunés COLABORADORES Rosa Lanoix, Rafael Santos, Francisco José Pérez Valero, Dora Rivas, José Beltrán, TERCER MILENIO José Carlos Rodríguez, José Ignacio Rivarés, Israel Íñiguez, Modeste Munimi, José Ramón Carvallada, María Jesús Sahagún, Carmina Sofía Fernández, Juana Gómez, Juan Lázaro Sánchez, Vicente Marqués Ruiz ARCHIVO FOTOGRÁFICO Antonio Aunés, Rafael Santos FOTOGRAFÍAS Efe, 123RF SUSCRIPCIONES Roberto Murga DEPÓSITO LEGAL M-48558-1999 ISSN 1695-1034 IMPRESIÓN Gráficas Dehon. PP. Reparadores. C/ La Morera, 23-25. Torrejón de Ardoz, Madrid. Tfno: 91 675 15 36


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Inauguramos sección para dar cabida a comunicaciones breves, comentarios, pequeños testimonios, saludos..., con la misión como centro. En esta ocasión, varios misioneros y misioneras nos escriben desde Perú y Chile, con motivo del reciente viaje apostólico de Francisco.

Hna. Jovita Morán

Antonia Montero

Carmelita teresa de San José (Chile)

Esclava del Sagrado Corazón de Jesús, Iloca (Chile) La visita del papa Francisco es verdaderamente un paso de Dios por nuestra tierra chilena. El Espíritu Santo se ha derramado en su modo y manera de buscar la unidad y la justicia. Su preferencia por los más vulnerables lo manifiesta tan a las claras que al verlo, por fuerza, lo sentimos como una transparencia de Jesús.

Aunque por mi edad, 75 años, no estaré presente en esta tan deseada visita, mi misión está siendo ilusionar y motivar la asistencia a las celebraciones. La presencia de Francisco está siendo un Pentecostés para Chile.

P. Teodoro Nieto Salesiano (Chile) Soy un sacerdote salesiano con 95 años cumplidos. Llevo en Chile, en misiones variadas como educador y sacerdote, desde noviembre de 1972, y en todas ellas me he sentido realizado. Mis saludos cordiales y ánimo siempre en la vida.

Pilar Barrero Misionera dominica del Rosario (Perú) Sin ninguna duda, esta visita será un regalo y una bendición para la Amazonia, para la Iglesia y para todo el Perú, que lo necesita tanto. Que entre todos hagamos posible ese sueño del papa Francisco de ser una Iglesia en salida, capaz de observar y de escuchar.

P. Jacinto Anaya Agustino recoleto (Perú)

El viaje del Papa al Perú es una oportunidad única para dar a conocer el trabajo de la Iglesia y de los misioneros españoles en esa nación.


TRIBUNA

PERO… ¿CONTINÚA EXISTIENDO LA OCSHA? Por D. Anastasio Gil.

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Director Nacional de OMP

a celebración del Día de Hispanoamérica (primer domingo de marzo) es una buena oportunidad para responder a esta pregunta que muchos sacerdotes se hacen, en tanto que otros, más jóvenes, ignoran su existencia. Ambos casos, sin ánimo de crítica, resumen el aparente “desenganche” del clero secular con el compromiso sacerdotal de cooperar con las Iglesias más jóvenes y necesitadas del continente americano. Un primer acercamiento a la historia de la OCSHA (Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana) nos desvela la fidelidad de cientos de sacerdotes diocesanos que, siguiendo la llamada del Maestro, fueron enviados, a partir del año 1949, a las Iglesias locales de América; y esto, después de un remansado discernimiento vocacional y de una preparación adecuada para la misión que se les confiaba. Muchos de ellos aún continúan en el trabajo misionero iniciado. Han sido y son el punto de referencia y los testigos fieles de la bondad de esta iniciativa. Desde la revista Misioneros quisiéramos dejar constancia agradecida de su servicio y fidelidad; agradecimiento especial para el joven sacerdote misionero Luis Miguel Modino, que firma uno de los trabajos editados en este número.

Aun siendo esencial este reconocimiento, no lo es menos la generosa cooperación de las Iglesias locales que les han enviado, a menudo prescindiendo de alguno de sus mejores efectivos. En estos 70 años de servicio, cuántos sacerdotes han salido de su tierra para entregar lo mejor de su ministerio sacerdotal en otras Iglesias locales más necesitadas.

se sitúa el servicio de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, que, con carácter subsidiario, acompaña a estos misioneros mientras permanecen en la misión. La OCSHA no es una institución misionera, como el Espíritu ha suscitado en otros sectores de la Iglesia, también entre el clero diocesano. Ni siquiera tie-

El Día de Hispanoamérica es una nueva oportunidad para dar gracias a Dios por esta riqueza vocacional En muchos casos su retorno ha sido no menos fructífero, porque, al insertarse en el presbiterio de origen, su experiencia misionera sigue siendo como un nuevo aire fresco del dinamismo misionero que hizo posible su envío. En justa correspondencia, es necesario reconocer y agradecer la acogida dispensada por las Iglesias de destino. En muchas ocasiones eran los mismos obispos locales quienes llamaban a la puerta de nuestras Iglesias solicitando ayuda. Otras veces era el propio ministerio petrino el que demandaba un mayor esfuerzo de cooperación. Pero lo esencial es la labor del Espíritu, alma de la misión. En la penumbra del escenario, como en un segundo plano,

ne entidad jurídica. Es un servicio y, como tal, permanece en el segundo de los planos, porque el protagonismo pertenece al sacerdote misionero y a las dos diócesis: la de origen y la de destino. Todos estos “ingredientes” justifican el reconocimiento de esta iniciativa y el compromiso de continuidad en favor de la cooperación entre las Iglesias y del acompañamiento de la Comisión Episcopal de Misiones. Esta Jornada, el Día de Hispanoamérica, es una nueva oportunidad para que las diócesis y las comunidades cristianas den gracias a Dios por esta riqueza vocacional del clero y del laicado diocesanos, y para retomar ese compromiso de seguir ayudando a las Iglesias más necesitadas. NÚM. 182, FEBRER0 DE 2018

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IGLESIA A FONDO

La vinculación misionera entre la Iglesia española y los diferentes países hispanoamericanos es una tradición que se remonta en el tiempo y que ha supuesto un mutuo enriquecimiento a lo largo de más de cinco siglos. En un primer momento, esta tarea misionera fue llevada a cabo por diferentes órdenes y congregaciones religiosas, tanto masculinas como femeninas. En los últimos 70 años, el clero diocesano también ha colaborado en esta labor, principalmente a través de la OCSHA (Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana) y del IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras).

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o son pocos –como recoge el Mensaje de la Pontificia Comisión para América Latina con motivo del Día de Hispanoamérica, que tendrá lugar el 4 de marzo– 16 misioneros

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los que, “incluso desde muy jóvenes, decidieron entregar sus vidas y ponerlas al servicio del anuncio evangélico en las jóvenes Iglesias de América Latina”. Muchos conocemos misioneras y misioneros

que han ido gastando su vida al servicio de los más pobres, asumiendo un estilo de vida evangélico junto a los preferidos de Dios, siendo señal de alegría en medio del sufrimiento en el que muchos hermanos y hermanas del continente latinoamericano viven. La misión precisa de operarios, de gente dispuesta a hacer la maleta y embarcarse en nuevos desafíos. Este año el lema del Día de Hispanoamérica nos dice: “Iglesias jóvenes, alegría y esperanza”, haciendo una llamada a descubrir en el trabajo misionero una posibili-


llamadas a fomentar esta dimensión misionera entre el clero. Los seminarios tienen que ser semilleros de vidas sacerdotales que contemplen la misión ad gentes como algo necesario en la vida del presbítero, de la diócesis y de la Iglesia. Los obispos deben animar y apoyar a sus sacerdotes en ese sentido, entendiendo que, por encima de la falta de clero, está la misión universal de la Iglesia, que debe ser asumida en común.

Una historia de casi 70 años

dad de servicio a la Iglesia. Son muchos los jóvenes españoles que llevan a cabo experiencias misioneras en diferentes diócesis de América Latina, algunos por unos meses, otros durante periodos más prolongados. Esta invitación a la juventud también debe ser dirigida a los sacerdotes que están comenzando su servicio ministerial, pues este tipo de experiencias les puede ayudar decisivamente en su vida como presbíteros. La Iglesia en España, las diferentes diócesis, son

La historia la construyen rostros concretos. En el caso de la OCSHA, han sido más de 2.300 los sacerdotes diocesanos que, desde 1949, han asumido la misión en tierras hispanoamericanas como un servicio eclesial. Un servicio llevado a cabo en más de una veintena de países y centenares de Iglesias particulares, y con el que la mayoría de las veces han contribuido a su crecimiento, hasta llegar a una autonomía vocacional y material. Resulta común encontrar, entre los más de 300 misioneros de la OCSHA que hoy trabajan en Latinoamérica, a hombres curtidos en mil batallas, gente que ha dedicado más de 50 años de su vida a la misión en América. Su historia es un testimonio vivo de lo que supone salir de casa y no mirar hacia atrás, de una vocación a la misión ad vitam que han ido renovando y actualizando cada día, independientemente de las circunstancias y dificultades por las que cada uno haya podido pasar. Son personas a las que el paso de los años ha hecho descubrir la alegría que supone ser misioneros y convertirse en instrumentos de Dios en la vida de aquellos con los que conviven, y en cuya cultura y costumbres encuentran un enrique-

cimiento para su vida personal y ministerial. Hombres que hablan con pasión de aquello que hacen, de su trabajo pastoral, de los pueblos que forman parte de su día a día, de quienes con frecuencia dicen haber recibido mucho más que lo que han podido dar; pues en la misión el primero que es evangelizado es el propio misionero, casi siempre por la gente más sencilla, que se convierte en ejemplo de cómo vivir desde la confianza en un Dios que siempre está a nuestro lado. Pero hablar de la OCSHA también es hacerlo del organismo de la Conferencia Episcopal Española a través del cual se encamina y acompaña el trabajo misionero de la mayoría de los sacerdotes diocesanos que trabajan en América Latina. Es, sobre todo, agradecer a las personas concretas que, de forma callada y eficiente, realizan una labor que no siempre se ve y se aprecia, pero sin la cual resultaría difícil que la Iglesia española hubiese sido y continúe siendo importante para las Iglesias del continente latinoamericano.

Riqueza de las Iglesias que envían El dinamismo misionero de una diócesis siempre es uno de los factores más decisivos para que esta tenga más vida. Cuando una diócesis apuesta decididamente por la misión, los frutos aparecen. El testimonio de los misioneros siempre despierta conciencias adormecidas y vocaciones de jóvenes que se sienten llamados a un compromiso de vida mayor. Muchas veces, sobre todo en los últimos años, vamos viendo que esa falta de preocupación por fomentar esa dimensión misionera se ha instalado en no pocas Iglesias particulares de nuestra España. Razones prácticas y de ínNÚM. 182, FEBRERO DE 2018

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PRIMER PLANO

dole numérica se han impuesto a la hora de decidir dónde emplear nuestras fuerzas y situar nuestras prioridades, olvidando que en la mayoría de los territorios de misión las necesidades son mucho mayores y la atención pastoral mucho más escasa. En ese sentido, bueno sería reflexionar sobre la forma de ser Iglesia, sobre la organización de la vida pastoral y sobre la importancia que damos a la labor que todos llevan, o pueden llevar a cabo, dentro de aquella; también los laicos, hombres y mujeres que en los territorios de misión asumen responsabilidades que ayudan decisivamente en el trabajo evangelizador. Sin duda, eso ayudaría a superar uno de los pecados mayores de nuestra Iglesia, en palabras del papa Francisco, que no es otro que el clericalismo. Por eso, no podemos pasar por alto la valentía de algunas diócesis que continúan asumiendo misiones diocesanas, en algunos casos con una presencia muy significativa y que ayuda decisivamente a que esas regiones cuenten con un mínimo acompañamiento sacerdotal. Tengamos en cuenta que en muchas áreas de América Latina los sacramentos son cosa poco habitual. En numerosas zonas del interior, la eucaristía se celebra una vez al mes, situación que se agrava en los lugares más apartados, donde en algunos casos solo hay misa una o dos veces al año. Frente a esa escasa presencia, encontramos la respuesta de un pueblo que agradece ese “estar ahí” del misionero, que participa con fe de un momento que supone una fuerte vivencia para la comunidad. Abandonar a su suerte a estas gentes no es el mejor modo de ser fieles a aquello que debe fundamentar nuestra vida cristiana, 18 misioneros

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que es el anuncio del Evangelio hasta los confines del mundo.

Más que una fría distribución No podemos entender el trabajo pastoral desde los números, desde las frías estadísticas, desde las necesidades inmediatas, desde querer rellenar los huecos existentes. La dimensión espiritual y el espíritu evangélico deben ser actitud pri-

mordial a la hora de llevar a cabo los planes y proyectos pastorales. La Iglesia católica, por su propia naturaleza, tiene una dimensión universal, que somos obligados a cuidar y fomentar. Pensar en resolver única y exclusivamente nuestros problemas es algo que nada tiene que ver con nuestra fe cristiana. En la medida en que queremos responder a los desafíos de nuestro mundo actual, no podemos


dejar de abrir nuestras mentes y nuestras miras, y pensar en algo más que en nosotros mismos, en nuestros problemas particulares, por muchos que estos puedan ser. Del mismo modo que muchas veces se reclama un trabajo y pensamiento común en nuestras Iglesias particulares, lo que es una actitud válida y que sin duda mejora la vida pastoral, no podemos dejar de seguir el mismo criterio en cuanto Iglesia católica, universal, que busca objetivos comunes y se empeña en llevar a cabo una misión confiada por el Señor.

Donde nadie quiere estar No conozco muchos misioneros que hayan ido a la misión para instalarse y mejorar de vida; bien al contrario, son muchos los que nunca dudaron en hacerse presen-

tes en los lugares más adversos. Es frecuente escuchar relatos de misioneros en los que, hablando de su trabajo pastoral, cuentan cómo se desplazan durante horas por caminos pedregosos y polvorientos para visitar una comunidad. Lo mismo pasa con otros que entran dentro de un barco o de una pequeña canoa durante varios días. Uno de los criterios que deben ser prioritarios en la vida del misionero es buscar lugares donde las dificultades sean mayores. El jesuita Claudio Perani, misionero en la Amazonia, fallecido en 2008, cuando decidió crear el llamado Equipo Itinerante, formado por religiosos, religiosas y laicos que se hacen presentes en las comunidades de la región, dijo que su presencia debería ser donde nadie quiere estar, con quien nadie quiere estar y como na-

die quiere estar. Cuando las condiciones mejoran y el deseo de asumir ese lugar aumenta, especialmente por parte del clero local, es un buen momento para buscar nuevos ámbitos. En ese sentido, podemos decir que entre los misioneros españoles nunca han faltado personas que han asumido esa forma de entender el trabajo evangelizador; gente que ha dedicado su vida a trabajar al lado de aquellos que más lo necesitan, que se han ido gastando y desgastando al servicio de quienes más sufren. Y eso no es algo cuantificable en el tiempo, pues existen lugares donde los avances son lentos, o inclusive no llegan a producirse.

Detrás del objetivo En la actualidad la comunicación es más fácil, tenemos la capacidad de hacer partícipe a mucha gente de aquello que estamos haciendo o viendo de forma inmediata. Hay imágenes que nos impactan y que llevan a reaccionar a aquel que las contempla. No es extraño que, ante una foto que un misionero manda, las respuestas sean “qué bien vives”, “eres un aventurero”, “eso es un paraíso”, “voy a hacer la maleta y me voy contigo”... No siempre se ve todo lo que está detrás del objetivo. La belleza de la creación, de la naturaleza, es solo una parte de NÚM. 182, FEBRERO DE 2018

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la vida cotidiana del misionero. Junto con eso también está el sufrimiento de la gente, que sin duda afecta a nuestros sentimientos. Sirva como ejemplo la vida de las comunidades indígenas, ya sea en las profundidades de la selva amazónica o en los altiplanos andinos. Gente que sufre ante el abandono institucional, que les priva de poder satisfacer necesidades básicas de salud, educación, alimentación, derechos fundamentales..., y que encuentra en el misionero una señal de esperanza, alguien dispuesto a alzar la voz y reclamar sus derechos. Lo mismo podemos decir de quienes, desde las periferias de muchas ciudades, en villas miseria, favelas, asentamientos urbanos, acompañando la vida de las comunidades eclesiales de base –que siempre tuvieron como principio de acción la unión estrecha entre fe y vida, a la luz del concilio Vaticano II–, han ido anunciando y denunciando. Y ello, en la continua tentativa de ha20 misioneros

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cer realidad un mundo mejor para todos, el Reino de Dios. Ser voz de los que nadie quiere escuchar es algo que nos complica la vida. De hecho, todos sabemos de misioneros que han sido perseguidos, y que inclusive han llegado a entregar su vida, por defender los derechos de los más pobres, en un compromiso que nace de una fe que tiene sus raíces en Jesucristo. Los aventureros llegan, ven lo que hay y se van con la música a otra parte. Los misioneros casi siempre son los últimos en salir, pues nadie está dispuesto a abandonar a aquellos a los que ama.

Nuevas formas de misión Durante mucho tiempo la misión era algo propio del clero y de la vida religiosa. Actualmente son cada vez más los laicos que dedican un tiempo de su vida a la misión. La Iglesia española debe reflexionar sobre esto y trabajar para que existan equipos misioneros formados por sacerdotes, religio-

sos y laicos que asumen trabajos pastorales comunes. Gente que es enviada, pero que también tiene que ser acompañada, inclusive materialmente. La Iglesia particular de origen, sea el misionero sacerdote o laico, tiene la obligación de estar cercana y ayudar a quien está en la misión para que pueda llevar a cabo su trabajo con unas condiciones mínimas. Son pocas las diócesis que entienden de forma práctica que un sacerdote en la misión debería tener el mismo apoyo que uno que lleva a cabo su labor pastoral dentro de la propia diócesis. Lo mismo podemos decir de los misioneros laicos, a veces acompañados de sus hijos. Todos son enviados por sus obispos, que firman y renuevan sus contratos periódicamente.

A modo de conclusión Como apunta el Mensaje del Día de Hispanoamérica, seamos conscientes de la necesidad de asumir un nuevo entusiasmo misionero, no


COMPROMISO PASTORAL

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a misión es una llamada a la que se responde a través de la Iglesia. Es ella quien envía y quien acoge. No tiene sentido un trabajo de francotirador, alguien que no se integra dentro de la realidad a la que cada uno llega. En ese sentido, podemos afirmar que son muchos los misioneros que se han ido integrando

dejemos que nuestra fe envejezca, seamos una Iglesia joven, en salida, “una Iglesia que no se queda anquilosada en las formas o en esquemas petrificados en el tiempo, sino que se renueva constantemente por su creatividad misionera”. Esta Jornada es un buen momento para que la Iglesia en España pueda “renovar su vocación misionera”, sabiendo que “¡el mun-

do necesita de su testimonio alegre y esperanzador! ¡La Iglesia necesita de su vitalidad y de su entusiasmo!”. Que nadie dude de que es algo que vale la pena y de que todos ganamos con la misión. Nuestro corazón se llena de alegría y de una esperanza que transborda y llega a todos. LUIS MIGUEL MODINO Consejo Asesor de la OCSHA

en las diócesis que les han acogido, pero sin perder su vinculación con las Iglesias particulares por las que fueron enviados. Conociendo sus historias de vida, descubrimos gente que se ha desgastado en el acompañamiento vocacional en muchos seminarios, en el trabajo pastoral en parroquias y comunidades, en las pastorales sociales, en la promoción de la gente, especialmente de los más pobres, buscando crear oportunidades para aquellos que no siempre las han tenido. Tampoco podemos olvidar a quienes fueron llamados al ministerio episcopal. NÚM. 182, FEBRERO DE 2018

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IRÁN

AMAGO DE ”PRIMAVERA PERSA” El régimen iraní ha diluido las protestas populares contra la corrupción y la pobreza, cerrándose los resquicios democráticos y de respeto a la libertad religiosa que se vislumbraban.

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n Irán también hay indignados. O, al menos, por primera vez se ha intuido algo similar en las calles. Tal fue, para la opinión pública internacional, la sorpresa que generaron las protestas que se multiplicaron en el país a partir del pasado 28 de diciembre, que algunos llegaron a bautizarlas como una “primavera persa”. Una apreciación algo optimista, teniendo en cuenta que las réplicas se diluyeron en apenas una semana; pero significativas, en cualquier caso, en cuanto que se trata de las manifestaciones con mayor respaldo social desde las cuestionadas elecciones de 2009, que dieron la victoria al ex presidente Mahmud Ahmadineyad.

Si bien en aquella ocasión fueron los grupos opositores políticos y las élites intelectuales del país las que mostraron sus discrepancias en Teherán, ahora la reacción ha venido desde abajo, desde las clases trabajadoras, y se ha activado en las periferias de la nación. Es más, la capital no fue el foco de las movilizaciones, sino Mashhad, el segundo núcleo urbano en importancia del país, eminentemente conservador, al que siguieron otras 70 ciudades de provincias, especialmente en la región del noroeste, donde se concentran las principales minorías, como los kurdos y árabes. Pero ¿qué fue lo que desató estas revueltas? La filtración de un


Hassan Rohaní, presidente de Irán

borrador de los presupuestos del Gobierno del actual presidente, el moderado Hassan Rohaní, en el que no solo se contemplaban recortes sociales, sino un aumento de los impuestos y del precio de la gasolina y los alimentos, dejando, además, al descubierto las prebendas de los clérigos más influyentes del país y los millonarios gastos del Ejecutivo en materia militar y propaganda. A esto se une que los ciudadanos tampoco han percibido en su día a día la supuesta bonanza que llegaría tras la retirada, el pasado año, de las sanciones de la comunidad internacional, toda vez que se negociaron los límites del programa nuclear iraní. El paro ha su-

bido hasta el 12,6% y entre los jóvenes roza ya el 30%. Este polvorín es el que propició que los más humildes se echaran a la calle al grito de “Pan, trabajo y libertad”.

Movimiento Verde Nacía así el llamado Movimiento Verde, que aglutinaba a colectivos muy diversos en torno a un descontento social y político más generalizado que nunca. Los gritos en las marchas se dirigían contra Rohaní, pero también contra el líder supremo, Alí Jameini, con el que mantiene un enfrentamiento abierto. Incluso por primera vez en las protestas se escuchaban voces que solicitaban el final del régimen de 1979.

Sin embargo, la falta de liderazgo y de un objetivo común definido, más allá de las tres palabras que conforman el lema épico que encabezó las protestas, ha hecho que las expectativas sobre un verdadero vuelco político en Irán se esfumaran. Ni tan siquiera el principal opositor político, Mir-Hosein Musaví, ha podido rentabilizar estas revueltas a su favor. No solo por encontrarse en arresto domiciliario, sino porque esta reacción popular ha ido más allá de los parlamentarios progresistas a los que representa. Es más, se da por hecho que apenas tendrá incidencia a medio plazo en la popularidad del Ejecutivo, a pesar de su respuesta con mano de hierro, que se ha traducido en más de una treintena de muertos y centenares de encarcelados. De la misma manera, tampoco parece que se vea peligrar el apoyo iraní al dictador sirio Bashar al-Assad, y con ello el respaldo implícito a Hezbollah. Prueba de ello son las acusaciones lanNÚM. 182, FEBRERO DE 2018

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PRIMER PLANO

zadas por el Gobierno y la Presidencia a Israel y Estados Unidos de ser los verdaderos promotores de las movilizaciones.

“Vuelven a emerger las luchas intestinas en el seno del régimen entre la vieja guardia y los sectores más jóvenes, en un Estado en el que el Consejo de los Guardianes controla a los candidatos elegibles. Las reformas necesarias se han reivindicado en las calles, pero el régimen ha agitado el fantasma habitual del «enemigo ex-

bertad religiosa, con el consiguiente reconocimiento de minorías como los cristianos, frente a un 99% de la población musulmana. Así, aunque los grandes ayatolás ya son historia, esto no significa que no tengan influencia clérigos radicales que de alguna manera supervisan, cuando no determinan, las decisiones de la clase política y económica del país. “Los estándares democráticos en la región son tan mínimos que pueden presentar a Irán como una suerte de democracia sui géneris. Sin embargo, es un régimen tutelado por las autoridades religiosas,

terno»”, analiza José Ángel López Jiménez, profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad Pontificia Comillas/ICADE. Para el investigador, “el levantamiento de las sanciones internacionales, como contraprestación del acuerdo nuclear, no ha mejorado la situación de un Estado anegado por la corrupción y el desvío de fondos hacia grupos e instituciones religiosas, grupos políticos de presión en el exterior, hacia la Guardia Revolucionaria y la intervención militar en Siria”. Menos aún se verá nutrida la esperanza de lograr una mayor li-

que van consolidando posiciones en un área geopolítica convulsa”, reflexiona López Jiménez, quien detalla cómo el régimen iraní vive “en abierto enfrentamiento con su enemigo religioso y en lucha por el liderazgo regional –Arabia Saudí–, y en el punto de mira de un atrabiliario presidente estadounidense, carente de experiencia internacional y del menor instinto diplomático –como la decisión reciente sobre Jerusalén–, firme aliado de Riad y de Israel”. Así, en el tablero iraní, donde las fichas del poder político y religioso se entremezclan, la sharía

Luchas internas y corrupción

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ejerce de columna vertebral de un Código Penal nacional en el que la apostasía sigue pagándose con la pena de muerte.

Menguante presencia cristiana Si antes de la revolución islámica los cristianos eran más de 300.000, en una población de 42 millones de habitantes, hoy no superan los 80.000, entre 80 millones de iraníes. La mayoría, en torno a 50.000, son ortodoxos, y los católicos no superan los 10.000, o lo que es lo mismo, el 0,35% de la población, concentrados en Tehe-


Una diaconisa en un régimen de hombres

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n un país donde el reconocimiento de los derechos fundamentales no se vislumbra en sus leyes y en el que las mujeres siempre están varios escalones por debajo, desde el pasado mes de septiembre la Iglesia apostólica armenia (no católica) cuenta con una mujer ordenada diaconisa, la primera en un si-

rán, Ispahan y Urmya, las tres diócesis existentes en el país. Y eso que la presencia de la Iglesia no es, relativamente, reciente. Así, la catedral de Nuestra Señora del Rosario en Ispahan data de 1681, de la mano de los dominicos, reflejo de la fuerte presencia del catolicismo en aquel momento. A pesar de este escenario, el arzobispo armenio (no católico) de Teherán, Sebouh Sarkissian, no considera que su comunidad esté amenazada en su día a día. Lo cierto es que la ley les protege, pero deja muy limitada su capacidad de acción. “Hay libertad religiosa, según lo que se entienda por este término”, dice, en tanto que se ha dado un paso atrás en el anuncio del Evangelio, debido a la pena capital que acompaña todo intento de “proselitismo”. “En nuestras Iglesias tradicionales –armenia, siria y caldea–, en los últimos cien años, no se ha dado ningún caso

de persecución”, afirma el prelado, quien reconoce que, de puertas para dentro, sí se les deja celebrar la eucaristía, pero con toda expresión pública acotada. Lo cierto es que el informe anual que elabora Estados Unidos contabiliza hasta 600 cristianos detenidos desde 2010, especialmente de comunidades evangélicas, precisamente aquellas que han acentuado su labor de evangelización y cuentan con musulmanes conversos. En el mismo informe se denuncia que, durante el último año, “el Gobierno, a través de los medios de comunicación, ha generado un mayor número de contenidos para promover el sentimiento anticristiano, además de publicar panfletos en esta misma línea”. Junto a los protestantes, la comunidad baha’is constituye el grupo religioso más perseguido por parte del régimen. JOSÉ BELTRÁN

glo. Se llama Ani-Kristi Manvelian, es médica anestesista y tiene 24 años. Mientras en Roma la comisión que estudia esta figura se encuentra trabajando sobre la cuestión, el citado arzobispo de esa Iglesia, Sebouh Sarkissian, ha mostrado su confianza en una mujer que, desde pequeña, ya asumió labores como acólito durante las celebraciones: "Lo que he hecho está de acuerdo con la tradición de nuestra Iglesia armenia", defiende, convencido de que ello supone un paso adelante para "revitalizar la participación de las mujeres en nuestra vida litúrgica", según recoge la agencia Fides. NÚM. 182, FEBRERO DE 2018

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INFORME

Del 15 al 21 de enero, el papa Francisco ha visitado Chile y Perú, en el que ha sido el vigésimo segundo viaje internacional del pontificado, el cuarto a América Latina. Y aunque los medios generalistas han puesto el foco en aspectos noticiosos, pero superficiales del mismo –como la boda de los dos auxiliares de vuelo en pleno avión o la atención dispensada por el propio Pontífice a una policía que se cayó del caballo cuando lo escoltaba–, el periplo ha tenido mucha enjundia y mensajes de calado. Sobre todo, en lo referente a los abusos sexuales, la corrupción, y la defensa de los pueblos indígenas. 28 misioneros

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ra la segunda vez que un Papa acudía a Chile y Perú. El primero en hacerlo, hace más de 30 años, fue Juan Pablo II. En 1987, el santo Papa polaco visitó, en efecto, el Chile del dictador Pinochet; un viaje que es recordado, sobre todo, por la célebre “foto del balcón”. El “Papa viajero” aterrizó igualmente dos veces en Perú: la primera, en 1985, y la segunda, en 1988. Fueron visitas hechas en la llamada “década perdida”; años desastrosos, en los que la economía del país andino no levantó cabeza, y la corrupción, el terrorismo (Sendero Luminoso, Tupac Amaru) y el contraterrorismo de Estado camparon a sus anchas. Afortunadamente, Chile es hoy una democracia y Perú ya no tiene terrorismo. Pero ambos países han de hacer frente a problemas de calado, como la pobreza, la desigualdad social, la corrupción, la marginación y el sometimiento de sus poblaciones originarias. En ambas naciones, además, la Iglesia católica se halla desde hace unos años en el ojo del huracán, a causa de los escándalos sexuales protagonizados por algunos de sus miembros. En Perú, por ejemplo, el obispo Gabino Mi-

randa, ex auxiliar de Ayacucho acusado de pedofilia, fue sancionado por la Santa Sede en 2013 con la pérdida del estado clerical, mientras que otro prelado, Guillermo Abanto, ex auxiliar de Lima y ex obispo castrense, tuvo que reconocer, a requerimiento del juez, que era el padre de una niña, siéndole retirado el ministerio. El caso más sonado allí, con todo, lo ha protagonizado el Sodalicio de Vida Cristiana, una sociedad de vida apostólica de derecho pontificio, fundada en 1971 por el laico Luis Fernando Figari, en cuyo seno se registraron durante décadas abusos a menores, tanto físicos como psicológicos. Figari, al igual que en su día el mexicano Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, ya fallecido, ha sido apartado de ese movimiento, que, por otra parte, el 10 de enero, cinco días antes del inicio del viaje, fue intervenido por el papa Francisco mediante el nombramiento de un obispo colombiano como comisario apostólico. La patria de Neruda tampoco se ha librado de los escándalos. En 2011 la Santa Sede actuó contra Fernando Karadima, octogenario sacerdote de la iglesia de El Bosque (un barrio de clase alta de Santia-


go) y fundador de la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón. Roma le prohibió ejercer el ministerio de manera pública y le impuso “una vida de oración y penitencia”. De dicha Unión Sacerdotal han salido medio centenar de sacerdotes y hasta cinco obispos. Uno de ellos, el titular de Osorno, Juan Barros, está en el disparadero, acusado de encubrir los abusos de Karadima.

Perdón a las víctimas de abusos Este era el contexto en el que, en la tarde del 15 de enero, y tras 16 horas de vuelo, el avión papal aterrizaba en el aeropuerto internacional Arturo Merino Benítez de Santiago. Francisco encontró un ambiente enrarecido. Y no solo porque Chile sea hoy, junto a Uruguay, el país más secularizado del continente, sino también porque tres días antes, y haciendo gala de odio y anticlericalismo, grupúsculos anarquistas y radicales de izquierda atacaron con bombas incendiarias seis templos de la capital y ocuparon durante unos pocos minutos la Nunciatura Apostólica. Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos. Algaradas aparte, la actividad papal fue frenética. Francisco, que ya conocía el país, pues vivió allí año y medio durante su noviciado, visitó nada más llegar la parroquia de San Luis Beltrán, donde rezó ante la tumba del obispo Enrique Alvear, estrecho colaborador del mítico cardenal Silva Henríquez. Al día siguiente, tuvo lugar el preceptivo encuentro con las autoridades en el Palacio de la Moneda, en el que el Papa expresó su “dolor” y “vergüenza” por “el daño NÚM. 182, FEBRERO DE 2018

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irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia”. “Es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas, al mismo tiempo que hemos de empeñarnos para que no se vuelva a repetir”, dijo ante la presidenta Michelle Bachelet, el presidente electo Sebastián Piñera y el resto de autoridades. El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, confirmó que ese mismo día Francisco se entrevistó en privado, en la sede de la Nunciatura, donde se alojaba, con un reducido grupo de víctimas,

que pudieron contarle sus sufrimientos y con las que rezó y lloró. El tema, no obstante, no quedó zanjado allí. Dos días después, varios periodistas chilenos preguntaron al Papa en Iquique por la presunta connivencia del obispo Barros, a quien el propio Francisco trasladó en 2013 a su actual sede, donde no es aceptado por una parte de la feligresía. Francisco rechazó con firmeza las acusaciones. “No hay una sola prueba en contra. Todo es calumnia”, respondió a los informadores. Tras el encuentro con las autoridades, Bergoglio celebró –junto a 80 obispos y unos 700 sacerdotes– la primera de sus tres eucaristías en el país austral. Tuvo lugar en el parque O’ Higgins de Santiago y a ella asistieron unas 400.000 personas. En su homilía, el Papa llamó a la reconciliación y pidió a los chilenos que vayan “al encuentro de aquel que lo está pasando mal y 30 misioneros

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VIAJE DEL PAPA A CHILE Y PERÚ I N F O R M E

que no ha sido tratado como persona”. Fue el segundo acto de una jornada agotadora, que incluyó también la visita a una cárcel de mujeres; un encuentro con sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas; otro con los obispos; y, por último, una visita privada al santuario de San Alberto Hurtado y a su comunidad jesuítica. La visita al penal femenino de San Joaquín, que hizo acompañado de la presidenta Bachelet y del arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati, tardará en ser olvidada por las más de 600 reclusas que cumplen allí condena. Cuarenta y cinco minutos estuvo el Papa con ellas, y lo primero que hizo fue decirles que “estar privado de libertad no es lo mismo que estar privado de dignidad”, y que tienen que luchar contra quienes digan que no se puede cambiar. “La sociedad tiene la obligación de reinsertarlas a todas. [...] Métanselo en

la cabeza y exíjanlo”, les recordó. Y añadió: “Todos nos podemos equivocar, pero cada día estamos invitados a volver a empezar”. Antes, la hermana Nelly León, de Pastoral Penitenciaria e impulsora de la fundación “Mujer, levántate”, había dado la bienvenida al Pontífice con estas palabras: “Estas mujeres representan a los casi 50.000 hombres y mujeres pobres y vulnerables, privados de libertad en Chile. Digo pobres, Santo Padre, porque lamentablemente en Chile se encarcela la pobreza”. El encuentro con los 34 obispos del país en la catedral también dejó titulares. Francisco les dijo que “la Iglesia no es ni será nunca de una élite de consagrados, sacerdotes u obispos”, y les pidió que huyeran del clericalismo. “Digámoslo claro, los laicos no son nuestros peones ni nuestros empleados. No tienen que repetir como «loros» lo que decimos”, afirmó. Y añadió, citando una carta suya al cardenal Ouellet: “El clericalismo, lejos de impulsar los distintos aportes y propuestas, poco a poco va apagando el fuego profético que la Iglesia toda está llamada a testimoniar en el corazón de sus pueblos”.

Con las víctimas de la dictadura Las otras dos jornadas chilenas transcurrieron en Temuco e Iquique. Temuco, a casi 700 kilómetros al sur de Santiago, es la capital de la Araucanía, la patria del pueblo mapuche, una región que tiene los mayores índices de pobreza del país y donde hay un grave problema social y político –con violencia, por ahora, de baja intensidad–, a causa del sometimiento, abandono y explotación de sus habitantes. Francisco celebró la eucaristía ante unas 250.000 personas en el aeródromo de Maquehue. Este lugar

fue un centro de detención y tortura durante la dictadura pinochetista, razón por la cual el Papa pidió un minuto de silencio por las víctimas. Al concluir la ceremonia, un colectivo de familiares de desaparecidos le entregó una carta para que interceda ante las Fuerzas Armadas y puedan así encontrar los restos de sus seres queridos para darles sepultura cristiana. Entre 1973, año del golpe de Estado, y 1990, el de la restauración de la democracia, fueron asesinadas en Chile, por motivos políticos, unas 35.000 personas (28.000 de ellas, torturadas previamente), de las cuales al menos 1.100 se califican como desaparecidas. No obstante todo ello, la homilía de la que fue bautizada como “misa por el progreso de los pueblos” estuvo centrada en el “conflicto mapuche”. En ella, el Papa apeló “al reconocimiento mutuo” del Estado y de los pueblos originarios, y pidió acabar con tantas injusticias como sufren sus miembros. Instó también a los grupúsculos indígenas, que atentan contra iglesias y colonos, a dejar las armas, porque –enfatizó– “la violencia llama a la violencia” y “termina volviendo mentirosa la causa más justa”. Eso sí, recordó también que hay otra violencia, no tan llamativa, pero no menos grave, que es la que se ejerce cada día mediante el sometimiento y la exclusión. “Debemos estar atentos –dijo– a la elaboración de «bellos» acuerdos que nunca llegan a concretarse. Bonitas palabras, planes acabados, sí –y necesarios–, pero que el volverse concretos terminan «borrando con el codo, lo escrito con la mano». Esto también es violencia, porque frustra la esperanza”. Al término de la misa, el Papa compartió almuerzo con una docena de personas de la Araucanía: ocho mapuches de distintas comunidades, NÚM. 182, FEBRERO DE 2018

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una mujer víctima de la violencia, un colono suizo-alemán y un inmigrante haitiano. Y a su regreso a Santiago, acudió al santuario de Maipú para un encuentro con los jóvenes –a quienes instó a “conectarse” con Cristo preguntándose: “¿Qué haría Cristo en mi lugar?”– y a la Pontificia Universidad Católica. La jornada de Iquique fue la que más repercusión mediática tuvo, con la sonada boda del avión entre dos miembros de la tripulación, y el incidente, horas después, de la mujer policía derribada de su caballo al paso del papamóvil. En la eucaristía que celebró en esta ciudad norteña, Francisco recordó que todo el mundo tiene derecho a “tierra, techo y trabajo”, y animó a “aprender de los valores que los inmigrantes traen consigo”. Iqui-

que (palabra que significa “tierra de sueños”, en lengua aymara) es lugar de mucha inmigración.

Indígenas del Amazonas La etapa peruana del viaje fue muy distinta. Si en Chile los actos no fueron especialmente entusiastas, en Perú la acogida fue desbordante. Francisco aterrizó en Lima en la tarde del 18 de enero, y lo primero que hizo al día siguiente fue volar a Puerto Maldonado, la puerta de entrada a la Amazonía, para visitar a los pueblos originarios. La ciudad condensa todos los problemas que azotan a Perú: pobreza, discriminación, racismo, explotación laboral, talas masivas, minería ilegal, contaminación del medio ambiente, trata de personas, prostitución infantil y juvenil... El Papa pudo escuchar

algunos de ellos de boca de los propios indígenas. “Sufrimos por las explotaciones de nuestros recursos. Muchos foráneos invaden nuestros territorios: los cortadores de árboles, los buscadores de oro, las compañías petroleras... Entran a ellos sin consultarnos. Sufriremos mucho y moriremos cuando perforen la tierra para sacar el agua negra metalizada, cuando envenenen y malogren nuestros ríos, convertidos en aguas negras de la muerte”, le dijo un miembro del pueblo harakbut. Cinco horas pasó sólo el Papa entre ellos –pronunció un discurso, mantuvo un encuentro con el pueblo, visitó el hogar El Principito y comió allí–, pero resultaron más que suficientes –ya traía los deberes hechos– para tomar nota de la situación y proclamar a los


cuatro vientos que “probablemente los pueblos amazónicos nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están ahora”. “El reconocimiento de estos pueblos –que nunca pueden ser considerados una minoría, sino auténticos interlocutores–, así como de todos los pueblos originarios, nos recuerda que no somos los poseedores absolutos de la creación”, dijo. Conviene recordar que Francisco ha convocado para 2019 un Sínodo sobre la Amazonía. Unas horas después, y ya en Lima, el Papa pudo trasladar todos estos problemas al presidente Pedro Pablo Kuczyinski, a quien visitó en el palacio de Gobierno. Si lo hizo, es altamente improbable que este mensaje de respeto al medio ambiente y de cuidado de la creación haya calado en exceso en un dirigente de pocos miramientos –la pasada Navidad “compró” su continuidad en el cargo con la concesión del indulto a Alberto Fujimori–, que se hizo multimillonario gracias a sus inversiones en América Latina y en África... precisamente en minas y en petróleo. Sospechoso de recibir sobornos de la constructora brasileña Odebrecht, Kuczynski hubo de

sentirse forzosamente interpelado por el contundente mensaje que Francisco lanzó contra “el virus” de la corrupción, “un fenómeno –dijo– que lo infecta todo, siendo los pobres y la madre tierra los más perjudicados”. “Lo que se haga para luchar contra este flagelo social merece la mayor de las ponderaciones y ayudas [...] y esta lucha nos compromete a todos”. Excepto dos, todos los presidentes peruanos de los últimos 25 años (Fujimori, Alan García, Alejandro Toledo, Ollanta Humala...) han sido investigados y/o condenados por corrupción o crímenes de lesa humanidad. Kuczynski, como ya se ha apuntado, está siendo también investigado.

Con los santos peruanos Hoy día, lamentó Francisco, solo se entiende “el lenguaje de la corrupción”. “Creo que la política está en crisis, muy en crisis en América Latina, por la corrupción”. Lo dijo el Papa el domingo 21, en Lima, en su último día de viaje. Si el día anterior, en Trujillo, había pedido a los sacerdotes y religiosos que no fueran “funcionarios de lo sagrado”, aquí instó a los obispos “a

denunciar [ante el pueblo] los abusos y excesos que se cometen”. Les pidió también que permanecieran unidos, pues la mejor evangelización es la que se hace dando ejemplo de amor. El Pontífice visitó la catedral y rezó ante los relicarios de los santos patrios: santo Toribio de Mogrovejo, santa Rosa de Lima, san Martín de Porres, san Juan Macías y san Francisco Solano. En Trujillo –ciudad que la primavera pasada sufrió terribles inundaciones, que dejaron 162 muertos y casi 300.000 damnificados– lo había hecho también ante las reliquias de los mártires franciscanos Miguel Tomaszek, Zbigniew Strzalkowski (ambos polacos) y Alessandro Dordi (italiano), asesinados por Sendero Luminoso en los años 80 del pasado siglo, y hoy reconocidos como beatos por la Iglesia. La estancia peruana de Francisco concluyó con el habitual encuentro con los jóvenes –“el corazón no se puede photoshopear”, como se hace con las fotos para ponerlas “lindas”, les dijo– y con una misa en la base aérea de Las Palmas, ante más de un millón de personas. JOSÉ IGNACIO RIVARÉS


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LOS HILOS DE LA #INFANCIAMISIONERA EN TWITTER

UNA AVENTURA MUY ÉPICA La red social del pajarito azul se ha embarcado, a su manera, en la aventura más épica de la Iglesia, al convertirse en el altavoz con el que se ha hecho la llamada a toda la tripulación para que se atrevan a ser misioneros, sobre todo los más pequeños. Misiones de Cádiz, Alcalá, Zamora, Canarias, Lugo, La Rioja, Burgos, Toledo, Tarragona...; el cardenal de Madrid; los obispos de Cáceres, Ávila..., todos tuiteando en el mismo barco que OMP. ¿Los hashtags?: #InfanciaMisionera y #AtréveteASerMisionero. OMP ESPAÑA Twitter @OMP_ES

EL PAPA MÁS ANDINO El papa Francisco no podía ser más misionero. En su último viaje apostólico no solo ha gritado a pleno pulmón y desde su Instagram "¡Llenen siempre sus vidas de Evangelio!", sino que lo ha hecho con el típico gorro de lana andino. En Trujillo (Perú) y metiéndose a la gente, otra vez, en el bolsillo. ¡Síguele! PAPA FRANCISCO Instagram @franciscus

En la Jornada de Infancia Misionera, los niños tomaron la iniciativa con #HoyTuiteanEllos. El periodista Antonio Moreno cedió las riendas a sus hijos para que fueran ellos los que explicaran qué es Infancia Misionera y cómo pueden los niños ser misioneros en el #hilodelosniños @Antonio1Moreno

PEQUEÑOS MISIONEROS EN ANGOLA Nos llegan las palabras del misionero Daniel Mateos desde el sur de África: "En Angola los niños son pequeños misioneros que hablan de Jesús. Estoy muy orgulloso de ver cómo esa semilla que es la Palabra de Dios va germinando con fuerza poco a poco en todos ellos". Los misioneros sí que saben de redes sociales y globalización. Ya están coleccionando likes... y creciendo. OMP ESPAÑA Instagram @omp.es

Los claretianos no paran de colgar en YouTube vídeos de sus misioneros, bajo el epígrafe "Nacidos para evangelizar". Entre ellos, el del padre Francisco "Panchi" San Martín, que tomó el camino de la misión "por un sentido grande de agradecimiento a la vida y a Dios". Lo dice desde Córdoba (Argentina). CLARETIANOS Twitter NUNC CMF @cmf_nunc

"NACIDOS PARA EVANGELIZAR"

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ECUADOR 319.000 euros, como agua sin remolinos

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n la República del Ecuador, el agua no se anda con rodeos. Tú abres el grifo y... ¡sschtrooopp! En corto y por derecho, el desagüe se la traga sin hacer remolinos ni a diestra ni a siniestra... Es la consecuencia de estar en la mitad del mundo. Y precisamente por eso, por equidistar de los polos terráqueos, ese país se llama como se llama: Ecuador. Curiosidades aparte, más de 16 millones de personas viven allí. El 72% de sus habitantes son mestizos. El 28% restante se distribuye, a partes iguales, entre nativos, blancos, montubios (así les dicen a los de la montaña) y afroecuatorianos.

La nación –que también atesora, mar adentro, en el archipiélago de Colón o de Las Galápagos, un verdadero paraíso y reino de la biodiversidad– trata, todavía, de engancharse al tren de los países emergentes. Viaja, como tantos otros, en busca del desarrollo. Pero, por delante, aún tiene un largo trecho que avanzar. Como no podía ser de otro modo, la Iglesia trabaja en ese empeño por atajar las desigualdades sociales y educativas, e impulsar un desarrollo cultural y económico más igualitario y fraterno. También, la Iglesia de España. En la actualidad, gastan sus días en la República del Ecuador

un total de 273 misioneros españoles. De ese colectivo, 107 son sacerdotes; 92, religiosas; 39, religiosos; 28, laicos; y 7, obispos.

Ayudas sin rodeos También las Obras Misionales Pontificias se han comportado como hace el agua en Ecuador: sin andarse con rodeos. La Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, en la Asamblea General celebrada en Roma en mayo de 2016, encomendó a las OMP de España que se encargaran de financiar un total de 23 proyectos de ayuda, de los que iban a beneficiarse estos cinco vicariatos apostólicos ecuatorianos: los de Napo, Puyo, Méndez, NÚM. 182, FEBRERO DE 2018

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Zamora y San Miguel de Sucumbíos. La suma total de dinero enviado por nuestro país para poder hacer realidad esos diferentes proyectos asignados ascendió a 318.890,63€. La Iglesia ecuatoriana recibió fondos para hacer frente al mayor número de subsidios de entre todos los costeados por OMP de España en el continente americano. Y, de los 23 proyectos de ayuda sufragados, cuatro fueron ordinarios; otros tres, para catequesis; y los 16 restantes, extraordinarios. Se denomina ordinarios a los subsidios destinados a diócesis nuevas o de reciente implanta-

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ción, que dependen de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. El obispo titular se encarga de administrar esas ayudas para hacer frente a las necesidades prioritarias de la evangelización y para cubrir los costes básicos de los asuntos más necesarios y urgentes. Napo (27.270 €), Puyo (21.816 €), Sucumbíos (19.998 €) y Zamora (21.816 €) han recibido esas cantidades en calidad de subsidios ordinarios. En el reparto para hacer frente a los gastos de catequesis, Napo ha recibido 5.454 €; Puyo, 9.090 €; y San Miguel de Sucumbíos, 11.817 €. Los subsidios extraordinarios se conceden, puntualmente, para

una actividad pastoral determinada, la construcción o rehabilitación de un edificio o cualquier otra ayuda de carácter ocasional. Siempre tienen prioridad las tareas de primera evangelización. Y también, por supuesto, las personas antes que los edificios. En el funcionamiento actual de las OMP, y salvo excepciones, cinco es el máximo de subsidios extraordinarios que cada diócesis puede solicitar. En el capítulo de los enviados a Ecuador, la partida mayor –72.720 €– de subsidios extraordinarios ha sido destinada a la construcción de una vivienda para un equipo misionero de la parroquia Madre Tierra que atiende a 20 comunidades de la zona Shell-Mera, en el vicariato de Puyo. Otros 22.725 € han servido para construir una capilla con materiales permanentes en Wawa Sumaco; queda al servicio de las 3.800 personas indígenas que forman la comunidad de Santa Laura Montoya, atendida por las Misioneras de la Inmaculada (popularmente conocidas como lauritas), en el vicariato de Napo. A la vista de estos ejemplos, parecería que los subsidios destinados a Ecuador han sido muchos y abultados. Sin embargo, la


verdad es que no parecen tantos ni tan grandes, si se tiene en cuenta que, además del aumento de fieles, en la Amazonía, sobre todo, los desastres naturales, el clima, los insectos y las lluvias torrenciales propician y aceleran muy mucho el deterioro y la degradación de los edificios. Además, los costes de construcción siempre se disparan, debido a las dificultades del transporte de materiales y al coste que entrañan los equipos que se encargan de realizar la construcción en los lugares más intrincados de la selva.

Sincera gratitud Sea como fuere, lo más cierto es la sincera y muy cordial gratitud que, desde el corazón de la Amazonía ecuatoriana, dirigen a los católicos españoles, por su generosidad, los representantes de aquellas Iglesias hermanas. Desde el vicariato apostólico de Méndez, por ejemplo, el salesiano monseñor Néstor Montesdeoca Becerra escribe para “expresarles mi sincero agradecimiento a los benefactores españoles por la generosidad y solidaridad de unas ayudas que van a responder, en parte, a las múltiples necesidades pastorales que existen en este territorio de misión”.

Sor Lidia González hace otro tanto, también desde el vicariato apostólico de Méndez. Ella, que es la superiora de las Siervas de la Santísima Trinidad, nos da cuenta de las clases de catequesis que imparten los domingos en la iglesia del Sagrado Corazón, en el barrio Amazonas, de Macas, que es la antigua Sevilla del Oro fundada, en 1575, por el capitán José Villanueva Maldonado. “Hay mucho trabajo que realizar –señala sor Lidia–, y la ayuda de los donantes de España nos anima a seguir colaborando en la construcción de un mundo mejor”. Con todo, la ayuda de las Obras Misionales no alcanza a cubrir todas las necesidades. Por eso, según explica Nancy Rivera, funcionaria del vicariato, tienen intención de dirigir una nueva solicitud de ayuda económica a otro bienhechor. El objetivo: “conseguir nuevos recursos para avanzar con la edificación, para que los niños, niñas y adolescentes que reciben formación espiritual no se

queden sin un lugar seguro y adecuado para asistir a las catequesis y recibir los sacramentos”. Actualmente, son 200 muchachos y muchachas los que participan en los diferentes cursos de formación. Colaboran en esa tarea 14 catequistas laicos y una religiosa, sierva de la Santísima Trinidad. En el vicariato apostólico de Méndez, la generosidad de los católicos españoles también sirve para hacer posible el funcionamiento de 6 residencias de estudiantes, donde se atiende a 372 adolescentes y muchachos de las etnias shuar y achuar. De igual o parecido tenor son los agradecimientos de monseñor Walter Heras Segarra, vicario apostólico de Zamora: “Mi gratitud a los creyentes españoles por permitir que la mano misionera de la Iglesia llegue a todos a través de las distintas acciones pastorales que realizamos, y por permitirnos ser instrumentos del Señor al servicio de su pueblo”. JUAN DE VILLACOBOS

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