Page 1

EDITADA POR LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

Nยบ 180 DICIEMBRE Aร‘O 2017

TERCER MILENIO


Nº 180. DICIEMBRE, 2017

TERCER MILENIO EDITA OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Tfno: 91 590 27 80 Fax: 91 563 98 33 E-Mail: dir.nal@omp.es http://www.omp.es http://www.domund.org

coeditores AGUSTINOS RECOLETOS Paseo de La Habana, 167. 28036 Madrid. Tel. 91 345 34 60 COMPAÑÍA DE JESÚS Avda. de la Moncloa, 6. 28003 Madrid. Tel. 91 534 48 10 COMPAÑÍA MISIONERA DEL SAGRADO CORAZÓN Estocolmo, 9. 28022 Madrid. Tel. 91 313 56 40 FRANCISCANAS MISIONERAS DE MARÍA Cardenal Marcelo Spínola, 38. 28016 Madrid. Tel. 91 302 61 99 MISIONERAS DE NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA (HERMANAS BLANCAS) Asensio Cabanillas, 39. 28003 Madrid. Tel. 91 553 82 60 MISIONEROS CLARETIANOS Clara del Rey, 6. 28002 Madrid. Tels. 91 415 23 61 y 91 415 21 99 INSTITUTO ESPAÑOL DE MISIONES EXTRANJERAS Ferrer del Río, 17. 28028 Madrid. Tel. 91 726 84 27 MERCEDARIAS MISIONERAS DE BÉRRIZ Fereluz, 2. 1ª A 28039 Madrid. Tel. 91 571 63 03 MISIONERAS CRUZADAS DE LA IGLESIA Madre Nazaria, 7. 28044 Madrid. Tel. 91 525 32 04 MISIONERAS DE CRISTO JESÚS Peñuelas, 18. 5º A. 28005 Madrid. Tel. 91 517 41 78 MISIONERAS DOMINICAS DEL ROSARIO General Kirkpatrick, 44. 28027 Madrid. Tel. 91 367 36 71 MISIONEROS ESPIRITANOS Santa Engracia, 149. 1º B. 28003 Madrid. Tel. 91 554 21 57 Olivos, 12. 28003 Madrid. Tel. 91 553 36 16 MISIONEROS DE MARIANNHILL Arturo Soria, 249. 28033 Madrid. Tel. 91 359 07 40 MISIONEROS DEL VERBO DIVINO Corazón de María, 19. 5º B. 28002 Madrid. Tel. 91 415 43 55 MISIONEROS OBLATOS DE MARÍA INMACULADA Diego de León, 36. 28006 Madrid. Tel. 91 411 12 12 Pozuelo de Alarcón, Madrid. Tel. 91 352 34 16 PADRES BLANCOS Liebre, 25. 28043 Madrid. Tel. 91 574 04 00 SOCIEDAD DE MARÍA - MONFORTIANOS Garabay, 7. 2º. 28850 Torrejón de Ardoz (Madrid). Tel. 91 677 69 11 SOCIEDAD DE MISIONES AFRICANAS Asura, 34. 28043 Madrid. Tel. 91 300 00 41

en este número... IGLESIA A FONDO En la misión se aprende a desnudar la Navidad de lo superfluo para sentirla en toda su esencia. Jesús nace hoy en la Misión y los misioneros preparan su venida junto al calor de sus comunidades.

14

PRIMER PLANO Somalia es un cementerio de fracasos. El país se encuentra sumido en el caos de la violencia provocada por el islamismo y los problemas de fondo están lejos de resolverse.

24

INFORME La Jornada de la Infancia Misionera que se celebra el próximo 28 de enero se presenta con todo un reto: "Atrévete a ser misionero". Una invitación a nuestros niños a seguir los pasos de Jesús.

30

y además... 7 TRIBUNA

41 ANIMACIÓN MISIONERA

Adviento misionero

8 OPINIÓN Misioneros contra el hambre

10 EL OBSERVADOR INDIA - BRASIL

45 AYUDAMOS A... Myanmar

48 CULTURA El prodigioso misterio de la alegría

20 ASÍ VA EL MUNDO KENIA - ZIMBABUE - LIBIA

36 ENTREVISTA

José Manuel Gordejuela, misionero "a otro ritmo"

54 EN EL OBJETIVO 56 MISIÓN VIVA

Sor Meena "Perdono a los que me violaron"


EDITORIAL

Cuidemos de los pobres

E

l papa Francisco manifestó al comienzo de su pontificado que quería una Iglesia “pobre y para los pobres”, y no cabe ninguna duda de que está poniendo todo su empeño en ello. La última muestra de este propósito ha sido la celebración, por primera vez, de la Jornada Mundial de los Pobres, que ha tenido lugar el 19 de noviembre con el lema “No amemos de palabra sino con obras”. Una ocasión que el Santo Padre ha aprovechado para recordar a la humanidad, y especialmente a los católicos, que es un “deber evangélico” cuidar de los pobres, “que son nuestra verdadera riqueza”. La advertencia, desde luego, no está de más. Son 985 millones las personas, hermanos, prójimos, que se ven obligados a sobrevivir con menos de un dólar al día. Son 815 millones los seres humanos que, según la FAO, están amenazados de morir lenta y dolorosamente por hambre en el mundo. Son 21 millones las mujeres, hombres y niños que son objeto de trabajo forzado. La lista de los diferentes ámbitos y formas de la pobreza es inmensa. En ellos, podemos encontrar, como dice Francisco, “caras marcadas por el dolor, la marginación, la opresión, la violencia, la tortura y el encarcelamiento, la guerra, la privación de la libertad y de la dignidad, por la ignoran-

cia y el analfabetismo, por la emergencia sanitaria y la falta de trabajo, el tráfico de personas y la esclavitud, el exilio y la miseria, y por la emigración forzada”. En todas estas realidades, hallamos ingentes multitudes, cientos de millones de seres humanos, que claman atención, justicia y misericordia a un mundo de conciencias sordas e indiferentes.

descartada”, por no decir mayoritariamente excluida y marginada. Esta cerrazón, este “apartar los ojos del Dios que nos mira y del prójimo que nos cuestiona”, este adormilamiento de las conciencias frente “al hermano que sufre junto a nosotros o los graves problemas del mundo”, además de preocupante, hace imposible la construcción de ese mun-

Es urgente reaccionar ante la cultura del descarte y del derroche, si queremos salvar lo más valioso a los ojos de Dios: el ser humano. Lo ha denunciado el Papa con convicción, al señalar que “el gran pecado contra los pobres” es “la indiferencia”. La primera reacción es “mirar a otro lado cuando el hermano pasa necesidad, es cambiar de canal cuando una cuestión seria nos molesta”. Y cuando la tortícolis nos obliga a abrir los ojos a estos seres humanos, a mirarlos, a encontrarnos con su despreciada realidad, optamos por desentendernos diciendo que “no es algo que me concierne, no es mi problema, es culpa de la sociedad”, o nos ponemos muy solemnes para “indignarse ante el mal, pero no hacer nada”. El resultado es siempre el mismo: “La persona humana, colocada por Dios en la cumbre de la creación, es a menudo

do justo, libre, fraterno, solidario y misericordioso que nos propone el Evangelio y al que aspira toda la humanidad. Es urgente, por tanto, reaccionar “ante la cultura del descarte y del derroche”, del egoísmo individualista y del consumismo desaforado, si queremos salvar lo más valioso a los ojos de Dios: el ser humano. Hagamos, por lo tanto, nuestra –como nos invita el papa Francisco– la cultura del encuentro, compartamos solidaridad con los pobres, seamos justos y misericordiosos con ellos, porque de esta manera estaremos luchando contra todas las pobrezas, espirituales y materiales, y contribuyendo a la construcción de un mundo mejor para todos y a los ojos de Dios.

EDITA Obras Misionales Pontificias DIRECTOR NACIONAL OMP Anastasio Gil DIRECTOR Alfonso Blas DISEÑO Antonio Aunés COLABORADORES Rosa Lanoix, Rafael Santos, Francisco José Pérez Valero, Dora Rivas, José Beltrán, TERCER MILENIO José Carlos Rodríguez, José Ignacio Rivarés, Israel Íñiguez, Modeste Munimi, José Ramón Carvallada, María Jesús Sahagún, Carmina Sofía Fernández, Juana Gómez, Juan Lázaro Sánchez, Vicente Marqués Ruiz ARCHIVO FOTOGRÁFICO Antonio Aunés, Rafael Santos FOTOGRAFÍAS Efe, 123RF SUSCRIPCIONES Roberto Murga DEPÓSITO LEGAL M-48558-1999 ISSN 1695-1034 IMPRESIÓN Gráficas Dehon. PP. Reparadores. C/ La Morera, 23-25. Torrejón de Ardoz, Madrid. Tfno: 91 675 15 36


IGLESIA A FONDO

Con la Navidad a la vuelta de la esquina, los misioneros preparan el nacimiento del Hijo de Dios haciendo de Camerún, Cuba o Ecuador un nuevo Belén de Judá. Lejos de ser una celebración en soledad por la lejanía de sus lugares de origen, el calor de la comunidad hace olvidar la distancia, y la intensa vivencia de la fe en las Iglesias jóvenes sustituye con creces la carencia de bienes materiales y de adornos que inundan estas fiestas. 14 misioneros

NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

“P

ara encontrarlo hay que ir allí donde Él está: es necesario reclinarse, abajarse, hacerse pequeño”. Es la pista que ofrecía en la pasada Nochebuena el papa Francisco a cuantos participaban en la misa del gallo en la basílica de San Pedro. No hay más hoja de ruta que esa para dar sentido a la Navidad. Una invitación nada retórica la del Santo Padre, pues, a renglón seguido, la aterrizaba en la realidad doliente de hoy: “Dejémonos interpelar por el Niño en el pesebre, pero dejémonos interpelar también por los niños que, hoy, no están recostados en una cuna ni acariciados por el afecto de una madre ni de un padre, sino que yacen en los «escuálidos pesebres donde se devora su

dignidad»: en el refugio subterráneo para escapar de los bombardeos, sobre las aceras de una gran ciudad, en el fondo de una barcaza repleta de emigrantes”. Ese “allí” donde se recuesta el Hijo de Dios tampoco es un lugar indeterminado ni literario para los misioneros y misioneras. Son ellos quienes conocen bien los pesebres en los que se acunará a Jesús en la noche del 24 de diciembre de 2017. Son ellos quienes han descubierto que los adornos navideños, lejos de acompañar, pueden llegar a nublar la vista en el camino a ese establo de Belén, que no necesariamente se ubica en Judá. La brújula de Alejandra González lo sitúa algo más al sur. En la periferia de Duala, la urbe más poblada de Camerún, a orillas del golfo de Guinea. Durante ocho años ha pasado la Navidad en los suburbios de esta ciudad, como directora de las escuelas maternal y de primaria de las Misioneras


Alejandra González, misionera en Camerún Cruzadas de la Iglesia, y vivía en la casa hogar para niñas en riesgo de exclusión. “Mi primera Navidad en Duala fue muy sencilla; muy, muy sencilla”, remarca esta misionera, que se estrenaba entonces en una celebración “sin luces ni parafernalia”, en la que “todo invitaba a poner la mirada en lo verdaderamente importante: el nacimiento de Jesús”. “Los cantos del pueblo africano te impregnan de la alegría de la encarnación, y la disposición de la gente te lleva a compartir la vida como un don, olvidando precisamente los presentes que estas fiestas nos regalamos. Implica pasar de la fiesta exterior a la celebración interior”, reflexiona, a la vez que trae al presente cómo los únicos aderezos en la parroquia eran los dibujos de los niños y la humildad de los belenes que se exponían en los templos. “En Camerún sentí que Dios me había preparado toda mi vida para ser feliz en ese lugar. Es cierto que hasta entonces había tenido una experiencia de un Dios cercano a la realidad y a las personas, pero en África he visto al Dios que da fuerzas y acompaña en las

Para Alejandra González, la Navidad es, más que una fecha, una actitud permanente de acogida. situaciones más adversas”, explica Alejandra, quien relata cómo dio el salto a la vida consagrada al concluir sus estudios universitarios en Pedagogía y al comenzar como profesora en un instituto. “Vi cómo trabajaban en barrios periféricos de Ciudad de México en los que no se me hubiese ocurrido pisar nunca, y sentí que Dios me llamaba a darme como ellas”, expresa a propósito de aquellas religiosas que irradiaban el carisma de madre Nazaria, la española a punto de subir a los altares que tanto luchó por devolver la dignidad a la mujer boliviana. “Estaba convencida de que yo no cumplía el perfil. Pero tenía la inquietud y decidí probar, convencida de que en un año recuperaría de nuevo mi vida anterior. Sabía que no podía dejar pasar la oportunidad, porque me habría estado preguntando qué habría sido de mí”. Han pasado 23 años desde aquel curso de prueba y, a la vista

está, aquello era algo más que un simple runrún interior.

Dios con nosotros “En la misión he aprendido a desnudar la Navidad de ropajes, para sentir la Navidad en su esencia, simplemente en un pesebre”, apunta. De hecho, para esta misionera cruzada de la Iglesia, “Navidad es, desde entonces, más que un tiempo litúrgico, un modo de vida; siento de verdad la expresión «Dios-con-nosotros», ese abajamiento que le lleva a compartir nuestra vida humana”. De sus navidades camerunesas, también ha descubierto que “el sentimiento de la utopía de la familia universal que soñamos como Iglesia puede ser una realidad, que he materializado en la convivencia con mis hermanas camerunesas”. Esta experiencia comunitaria también la ha percibido entre sus vecinos: “Camerún me ha enseñado que es posible creer en un NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

misioneros 15


Antonio García

Ana Dolores Cruz

Ana recalca que la sencillez hace centrarse en lo importante, que es celebrar la fe y el encuentro. «nosotros construimos», frente a la suma de las individualidades”. Hoy, para Alejandra, la Navidad es algo más que una fecha en el calendario: una actitud permanente de acogida al que viene. “Puedo decir que he llegado a vivir el nacimiento de Jesús en pleno mes de septiembre, cuando llegó a nosotras Melisa, una niña abandonada, y no contábamos con medio alguno para acogerla de inmediato. Pero fue una familia con diez hijos la que dio un paso al frente”. Como es de suponer, poco tenían que ofrecerle en una casa de madera, con una cocina, una salita y un único dormitorio. “Sin embargo, me impactó que respondieran afirmativamente desde su situación”. De hecho, esta misionera cruzada 16 misioneros

NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

de la Iglesia tiene grabadas las palabras de la madre de acogida: “Sé que tenemos poco, pero ese poco se multiplica cuando se da”. Es ahí donde Alejandra vivió ese nacer de Jesús en lo más humilde, entre aquellas gentes de Belén de Judá que recibieron al Mesías con lo poco o mucho que podían ofrecerle, dándole su calor, como el que recibió Melisa. “¡Qué profesión de fe que se hizo acción, que se tradujo en solidaridad!”, exclama hoy.

De vuelta a casa Este compartir desde la sencillez lo llevan grabado a fuego Antonio García y Ana Dolores Cruz, un matrimonio de Jaén que ha retomado ahora su compromiso misionero en Ecuador, después de

seis años en España. De la mano de OCASHA-Cristianos con el Sur, han regresado al país de origen de sus tres hijos –Carla, Paco y Moisés– y a punto están de disfrutar de la que será su décima Navidad en tierras ecuatorianas. “Lo rezamos mucho, lo hablamos, hemos tenido retiros como familia para repensar nuestra vuelta. Con nuestros miedos y limitaciones, lo importante es abrirse al Señor. Es verdad que no tenemos las seguridades de los religiosos y sacerdotes, pero nunca nos ha faltado qué comer”, comentan esperanzados Antonio y Ana. “No sabemos si la disfrutaremos de la misma manera que la primera, pero te aseguro que la viviremos con igual intensidad”, mantiene Ana, quien trae al presente aquella Nochebuena cuando desembarcaron en Azuay, región perteneciente a la diócesis ecuatoriana de Cuenca. “Acababa de llegar la luz eléctrica al pueblo gra-


IGLESIA A FONDO

cias a un proyecto de Manos Unidas. Solo por eso, ya fue una auténtica fiesta para todos, aunque no tuviéramos más adornos. Esta situación de sencillez hace que te centres en lo importante: celebrar la fe y el encuentro”, detalla. A ninguno de los dos les supuso un gran cambio celebrar la llegada de Jesús en un entorno humilde, en cuanto que su trabajo

gida de inmigrantes venezolanos, coordinación de talleres de promoción, clases en el seminario diocesano... “Ahora nos encontramos en la ciudad costera de Manta, también en Portoviejo. Estamos aterrizando todavía, haciendo un diagnóstico de la zona para ver cómo podemos iniciar nuevos procesos”, explica Ana. Eso sí, saben que en la diócesis de Portoviejo cuentan con

queremos imponer nuestras ideas ni nuestra mentalidad; sabemos que tenemos que esperar a que las cosas nazcan a su tiempo”.

Una Iglesia abierta Monseñor Kike Figaredo también sabe lo que es esperar a la epifanía en medio de una aparente oscuridad. Por eso vive como un auténtico regalo cada vez que uno de

Kike Figaredo previo en la pastoral en Jaén se centraba en los inmigrantes, las personas con discapacidad, en riesgo de exclusión social... “La misión fue un paso natural de nuestro crecimiento, del compromiso con nuestra gente, con nuestra parroquia y con nuestro barrio”, recuerdan. Lo que sí les cambió de forma significativa fue la adopción de sus tres hijos: “Nos acercó todavía más a la realidad, porque nuestros vecinos comenzaron a compartir de verdad inquietudes y preocupaciones comunes; nos insertamos en la comunidad”. Tras unos años en Cuenca, hicieron las maletas para marcharse a Portoviejo, donde se encargaron de la animación pastoral de varias parroquias, apoyo a mujeres, aco-

un aliciente especial, la Navidad de los misioneros: “La Nochebuena la pasamos con nuestra parroquia, pero el día 25 nos juntamos para comer todos los misioneros españoles, y llevamos cada uno algo típico de nuestra tierra: Galicia, País Vasco, Andalucía...”. “Aunque en todo el país se celebra el nacimiento de Cristo de una manera similar, siempre encuentras algunas singularidades. En ambos sitios es habitual hacer las novenas del Niño Jesús, además de aprovechar la misa del gallo para celebrar algunos bautizos”, destacan estos laicos, que están viviendo este tiempo de desembarco en Manta como su particular adviento: “Estamos preparando el terreno, en tiempo de escucha a la gente... No

“sus” chavales mutilados por las minas antipersona en Camboya logra ponerse de pie con las nuevas prótesis que le han proporcionado. O cada vez que consiguen que un joven sin recursos pueda continuar sus estudios. O el día en que rescatan a una adolescente de las mafias de la trata. “Navidad para mí significa que Dios se hace hombre, que Dios se hace Niño y necesita de toda nuestra ternura y cariño”, expresa el prefecto apostólico de Battambang, quien también celebra en torno a un pesebre desnudo la Buena Noticia de la encarnación. “La Navidad es un momento en el que nuestra Iglesia se abre a todo el mundo, es el día en el que nos invaden todos nuestros vecinos, sean cristianos o no, incluidos los NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

misioneros 17


“Navidad significa –dice Figaredo– que Dios se hace Niño y necesita de toda nuestra ternura y cariño”. monjes budistas. Nuestras celebraciones se hacen en los jardines, y allí representamos la Natividad y organizamos un festival”, cuenta el misionero jesuita, que se muestra orgulloso de cómo toda la comunidad se vuelca para “representar el nacimiento de Jesús, como si hubiera tenido lugar en Camboya, con la indumentaria y las costumbres propias de aquí; asumimos la cultura, lo que hace que lo acojan como si fuera propio. Resulta muy fácil de asimilar, de entender qué es Belén, y de acoger por los camboyanos, en cuanto que el relato del Evangelio habla de una comunidad rural, de pastores, de gente sencilla y humilde, algo con lo que se identifican plenamente”. Con este empeño es con el que han logrado que la Navidad se convierta en una celebración, no solo 18 misioneros

NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

inculturada, sino vivida con pasión: “Imagínate, en la ciudad de Battambang, donde normalmente llegamos a tener 300 personas, podemos contabilizar hasta 3.000. La alegría que nos desborda nos permite compartir al Señor con todos los que están a nuestro alrededor”. Por eso, Kike Figaredo no tiene ninguna duda al desmentir que la Navidad de un misionero sea una Navidad en soledad: “Todo lo contrario, se vive en plural, con una intensidad compartida que no te deja tiempo a sentir añoranza. Además, siempre que llegan estas fechas, si coincide que viajo a España antes, me traigo un poco de turrón o alguien me lo hace llegar, por lo que tengo presentes mis raíces”. En Nochebuena no hay cena como tal, pero él sí se sienta a la mesa con los suyos el día de Na-

vidad. “Es la jornada en la que damos todo el protagonismo a nuestros chavales. La comida es el tiempo de celebrar la fiesta en casa y entregamos los regalos de Navidad, que, como todo el mundo se podrá imaginar, son pequeños detalles o algo que puedan necesitar y que esperamos para entregárselo ese día”. Eso sí, Figaredo echa de menos el día de Reyes, por el significado familiar que tiene en España.

Lágrimas ante el pesebre Estas fiestas, para el misionero jesuita español, son impulso evangelizador en una tierra donde el mensaje de Jesús es acogido desde la novedad. Una sensación bien distinta a la que experimentó a su llegada a Cuba María del Carmen Vázquez: “En mi primera Navidad allí, lloré mucho. Impacta ver cómo se va a celebrar el nacimiento de Jesús y todo sigue igual, como si nada. La gente iba a trabajar, los niños acudían con normalidad a la escuela... Ni un


Santiago de Cuba”, relata María del Carmen. Con gran entusiasmo, recuerda aquella noche del 24 de diciembre, “en la que no teníamos nada que llevarnos a la boca, tan solo un huevo frito. ¡Y sin pan para mojar! Pero no sentí que me faltara algo. Todo lo contrario: fui feliz acercándome a cómo fue esa primera Navidad pobre y sencilla, la de Jesús”. Pero en medio de la dificultad, un destello: “Decidimos dar un paso adelante, pusimos el nacimiento en la parroquia y empezamos a cantar villancicos. La gente comenzó a llamar a nuestra puerta, interesada por lo que hacía-

Celebrando la Navidad en Cuba

solo signo externo. Tampoco podíamos visibilizarlo de puertas para fuera”, rememora sobre su aterrizaje misionero en la isla. Como bien es sabido, el régimen cubano impide que la Iglesia desempeñe cualquier labor que vaya más allá de la pastoral. Ni escuelas ni hospitales ni centros de promoción social. “Llegamos tres misioneras y nos distribuimos por parroquias. Yo comencé a trabajar con los salesianos en

mos”. De este modo, esta misionera del Instituto Catequista Dolores Sopeña se reencontró con la esencia de la Nochebuena. “Nos faltaba lo material, pero no lo espiritual ni una vida comunitaria que se palpaba en nuestra casa, con los demás religiosos, los sacerdotes y el obispo”, recuerda respecto a sus anteriores destinos en Ecuador y Colombia. Sin embargo, es Santiago de Cuba el lugar que le ha robado

el corazón. “Desde que entré en el Instituto, siempre quise ir a la misión, pero con el tiempo ya había descartado esa posibilidad y, cuando cumplí 33 años, llegó el envío. Francamente, me sorprendió”, detalla esta consagrada. Esta misionera señala como punto de inflexión de su estancia en Cuba el viaje de san Juan Pablo II en 1998. “El salto que supuso aquella visita hizo que nos hiciéramos presentes en 21 barrios de la ciudad, desarrollando catequesis para jóvenes y adultos, preparando para sacramentos, bautizando incluso a personas con 80 años...”. También la Navidad se vio contagiada por esta apertura: “Aquel año organizamos un belén viviente y paseamos por las calles del barrio, felicitando a unos y a otros, cantando y dando caramelos”. A pesar de las dificultades que esto generó, siguieron adelante. “Fue impactante ver cómo los más viejos del lugar estaban impresionados a nuestro paso y decían: «Igual que antes, si mi madre y mi abuela lo vieran...»”. Además, importaron una tradición típicamente mexicana, las posadas, que consiste en ir casa por casa recordando aquel periplo de la Sagrada Familia buscando un alojamiento sin éxito. Todo esto hizo que, de vuelta a España, hace seis años, viviera como “un shock” la llegada del 24 de diciembre: “De nuevo aparecieron las lágrimas, pero con un sentido muy distinto al de aquella primera vez en Santiago. Todo cristiano tendría que pasar por la experiencia de vivir una Navidad misionera, con los sencillos. En mi caso, Cuba se ha convertido en un brasero en el que aparentemente no pasa nada, pero, cuando rascas un poco, sale a la superficie la fe, un calor de verdad que se expande”. JOSÉ BELTRÁN NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

misioneros 19


PRIMER PLANO

SOMALIA

UN CEMENTERIO DE FRACASOS Al acabar 2017, Somalia siguió sumida en el caos de la violencia provocada por el islamismo. A pesar de contar con un nuevo Gobierno, apoyado por los miles de soldados de la Unión Africana, los problemas de fondo del país están muy lejos de resolverse. 24 misioneros

NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

I

ncluso para un país considerado como uno de los más peligrosos del mundo, lo ocurrido el pasado 14 de octubre en su capital, Mogadiscio, sobrepasa todo entendimiento. Aquel fatídico día, un camión cargado de explosivos estalló en la zona conocida como Soobe, un cruce muy frecuentado, y mató a algo más de 400 personas. Otras 400 resultaron heridas de gravedad. Fue el atentado más sangriento de la historia de Somalia, y dejó una imagen dantesca de edificios destruidos, autobuses en llamas (uno de ellos, repleto de niños que iban al colegio) y cuerpos destrozados en un radio de más de medio kilómetro.

Tras el shock producido por esta barbarie, la indignación creció a medida que iban surgiendo preguntas inevitables. Pocos días antes del atentado, una serie de luchas intestinas por el poder en el Ejército somalí habían culminado con la dimisión del ministro de Defensa y del jefe de la Armada, dejando a su precario Ejército desorganizado. ¿Fue quizás esa la razón por la que el camión, con su carga mortífera, pudo cruzar toda la ciudad sin que los soldados presentes en los numerosos puestos de control lo detectaran? ¿Cómo pudo un ataque de tal calibre producirse en una ciudad que alberga el grueso de los 22.000 soldados


dad. Una semana después del atentado con el camión, el 28 de octubre, un nuevo ataque perpetrado por cinco extremistas en un hotel de Mogadiscio dejó 23 muertos y más de 30 heridos.

Imágenes del atentado del 14 de octubre en Mogadiscio

de la Unión Africana? Y con todos los miles de millones de dólares gastados por la comunidad internacional en Somalia, ¿cómo es posible que solo hubiera una ambulancia para atender a los cientos de heridos, y que muchos de ellos tuvieran que ser evacuados por Turquía para recibir tratamiento en sus hospitales? Pero la pregunta más inquietante para muchos es por qué ningún grupo asumió la autoría del atentado. Nada sorprendente, argumentan algunos expertos en seguridad, recordando que los ataques anónimos son más la regla que la excepción (solo uno de cada siete atentados terroristas en el

mundo se reivindica). Sin embargo, todos los indicios apuntaron a la milicia Al Shabaab, que durante la última década ha sido la principal responsable de la inseguridad en el país y cuya derrota se ve cada día más lejana. Este grupo islamista tiene en su poder una gran cantidad de explosivos desde que se hiciera con ellos en ataques a instalaciones de la Unión Africana durante 2016 y 2017. Si no fuera trágico, sería para reír el comunicado del ministro somalí de Información, Abdirahman Osman, pocos días más tarde, en el que afirmaba: “Somalia ha ganado ya la guerra militar contra los islamistas”. Nada más lejos de la reali-

Dos décadas y media de Estado fallido El caos en el que se halla sumida Somalia dura ya varias décadas. El periodista del New York Times Jeffrey Gettleman, seguramente el informador que más veces ha estado en Somalia a lo largo de los últimos tiempos, define de forma magistral lo esencial de esta sinrazón. En un artículo publicado hace dos años en la revista Foreign Policy, afirmaba: “Somalia es un Estado gobernado por la anarquía, un cementerio de fracasos en política exterior, que no ha conocido más que seis meses de paz en los últimos 20 años. Ahora, el caos interminable del país amenaza con devorar toda una región. Y el mundo, una vez más se limita a observar cómo arde”. Desde 1991 ha habido 14 intentos fracasados de formar gabinete, y las matanzas se han sucedido en forma de atentados suicidas, bombas de fósforo blanco, decapitaciones, lapidaciones, grupos de adolescentes atiborrados de una droga local llamada khat que disparan unos contra otros y a todo lo que pille en medio...; incluso, de vez en cuando, misiles de crucero norteamericanos que caen del cielo. Y en el mar se vive la misma batalla. Desde hace mucho tiempo, los piratas somalíes amenazan con estrangular la estratégica vía marítima del golfo de Adén, que atraviesan 20.000 buques cada año. Somalia surgió en 1960 con la unión de los territorios del protectorado británico, en el norte, y la Somalia italiana. La entonNÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

misioneros 25


PRIMER PLANO

ces denominada Somalilandia francesa se independizó por separado, convirtiéndose en Yibuti. En 1969, un golpe militar puso a la cabeza del país a Mohamed Siad Barre, quien durante aquellos años de guerra fría comenzó siendo un firme aliado de la Unión Soviética. Peor, cuando esta apoyó a Etiopía –archirrival de Somalia–, Barre se volvió hacia Occidente. Mientras tanto, un grupo rebelde surgido en el norte, que acabó fragmentándose en milicias que reflejaban la división de clanes, tomó la capital y echó del poder a Barre en 1991. Desde en-

pendencia. Otro territorio, conocido como Puntlandia, también se separó de Somalia en 1998. A mediados de 2006, la Unión de Cortes Islámicas tomó el control de Mogadiscio y restableció una apariencia de orden basado en la aplicación de la sharia. Al año siguiente, Etiopía envió miles de soldados, que expulsaron a los milicianos islamistas. De entonces acá, se han sucedido varios Gobiernos supuestamente de unidad nacional, que, en realidad, controlan muy poco fuera de la capital. El último de ellos es el liderado por el presidente Mohamed Ab-

tonces, el país ha vivido en el caos más absoluto. Al año siguiente comenzó una operación militar norteamericana, denominada “Restaurar la esperanza”, autorizada por la ONU, que intentó poner orden y asegurar el reparto de ayuda humanitaria, pero que fracasó estrepitosamente y acabó con la retirada de los marines en 1993. Entre tanto, el antiguo territorio norteño de la Somalilandia inglesa proclamó la secesión en 1991 y, desde entonces, ha conocido una estabilidad envidiable, a pesar de que ningún país del mundo ha reconocido su inde-

dulahi Farmajo, elegido por los parlamentarios en febrero de 2017. Se trata del candidato que ha obtenido más consenso de los representantes de los distintos clanes. El hecho de tener la doble nacionalidad somalí y estadounidense le pone en una situación ventajosa para tratar con Estados Unidos, el país donde residen la mayor parte de los somalíes en el extranjero y que mantiene una presencia militar fuerte para luchar contra el yihadismo. Uno de los retos más importantes a los que las autoridades del país se enfrentan es la desas-

26 misioneros

NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

trosa situación humanitaria. Una buena parte de sus habitantes están amenazados de hambruna. Según datos de la ONU, el 90% de los somalíes son pobres, 3,1 millones de personas –una cuarta parte de la población– viven en estado de emergencia y 975.000 están desplazadas en el interior del país, sobre todo a causa de la grave sequía. A esto hay que añadir un millón que viven en el extranjero, la mitad de ellas en Reino Unido y Estados Unidos. Los suburbios de Bellville (en Ciudad del Cabo) y de Eastleigh (en Nairobi) se conocen como “la pequeña Mogadiscio”. El


campo de refugiados de Dadaab, en el norte de Kenia, considerado como el más grande del mundo, alberga a 300.000 somalíes. En febrero de 2017 el Gobierno keniano intentó repatriar a todos ellos, alegando que se había convertido en una base de reclutamiento para las milicias islamistas, pero, poco después, la Corte Suprema anuló la decisión, al considerarla inconstitucional.

guido entrar en las zonas bajo su dominio para informarse. Con unos efectivos estimados en torno

bilidad. También están presentes en los suburbios de las principales ciudades. Sus acciones más sonadas son atentados terroristas con coches bomba, como el del 14 de octubre, y ataques a edificios y a instalaciones de la Unión Africana, que han provocado miles de muertos en los últimos ocho años. Además, Al Shabaab ha extendido sus ataques a la vecina Kenia. En el año 2013 fue responsable del ataque al centro comercial Westgate de Nairobi, que se saldó con 72 muertos y 200 heridos, y el 2 de abril de 2015 llevó a cabo una masacre en la universidad keniana de Garissa, provocando 143 fallecidos entre los estudiantes. Por varias razones, este grupo tiene más consistencia y está durando más que las milicias clánicas anteriores; sobre todo, porque tiene un proyecto político de ideología salafista, basado en la ley islámica, que encuentra simpatías entre la población, cuyos problemas cotidianos se ocupa de resolver. Su jefe actual, Ahmed Oumar

a los 7.000 milicianos, controla grandes zonas rurales del país, en las que sus habitantes viven por lo menos en una apariencia de esta-

Dirieh, es un familiar cercano del anterior dirigente Ahmed Abdi Dogane, muerto en un ataque norteamericano en 2014. Según

La sombra del islamismo El problema número uno de Somalia se llama Al Shabaab, un nombre que quiere decir “los jóvenes” y que designa a un grupo terrorista de corte islamista radical, fundado a principios del presente siglo, y que, en 2012, manifestó su adhesión a la nebulosa de Al Qaeda. Se conoce muy poco de su dinámica interna, porque ningún periodista ni investigador ha conse-

NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

misioneros 27


el investigador Roland Marchal, experto en conflictos africanos, Oumar Dirieh mantiene un liderazgo basado en el consenso, lo cual ha dado más estabilidad al grupo. Sus objetivos son tres: la imposición de la sharia, la puesta en marcha de un Estado islámico y la salida del país de todas las fuerzas extranjeras. Apoyados inicialmente por Eritrea –debido a la presencia militar en el país, desde hace una década, de su rival, Etiopía–, actualmente se benefician más de ayudas financieras procedentes de la diáspora y de todas las regiones de Somalia. Al Shabaab es muy celosa de mantener el monopolio del yihadismo en la zona y ha evitado cuidadosamente asociarse al Estado Islámico, que cuenta con unos 200 militantes en los alrededores de Qandala, en el noreste del país.

Como respuesta a la crisis somalí, la Unión Africana, con el aval de Naciones Unidas, creó en 2007 la AMISOM, una fuerza militar financiada por la Unión Europea que está formada actualmente por 22.000 soldados proceden28 misioneros

NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

tes principalmente de Uganda, Burundi, Nigeria, Kenia, Yibuti y Sierra Leona. Al Shabaab ha atacado en muchas ocasiones sus instalaciones militares, causando numerosas bajas. Estaba previsto que a finales de 2017 se retiraran 1.000

integrantes de sus tropas, y que la reducción continúe hasta que en 2020 el nuevo Ejército somalí tome el relevo completo. Estados Unidos mantiene también una presencia de asesores militares y, durante los últimos años, ha utilizado drones para realizar ataques selectivos contra Al Shabaab. Pero, después de dos décadas y media en las que la comunidad internacional, guiada sobre todo por Estados Unidos, ha ido de fracaso en fracaso, muchos se preguntan si la estrategia puramente militar tiene posibilidades de conseguir una solución duradera, a menos que vaya acompañada de una estrategia política que remedie los problemas de fondo subyacentes a


Una Iglesia casi clandestina...

con treinta católicos E

la maraña de conflictos que sufre el país desde hace décadas, con antagonismos sociales que están sin resolver. A los ojos de esa comunidad internacional, la presencia militar de la Unión Africana sostiene al frágil Gobierno somalí y asegura un mínimo de seguridad en instalaciones de la capital y alguna que otra ciudad. Pero para muchos habitantes del país, se trata de soldados extranjeros que han venido a matar musulmanes y a poner en pie un Gobierno al que ven como ineficaz. La mayor parte de la población que habita en zonas dominadas por Al Shabaab no tiene más opción que aceptar estar con el más fuerte. JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ

l 99,8% de gadiscio formando la población a enfermeras locade Somalia les. Se especuló en(estimada en 12 tonces con que su millones de habiasesinato pudo hatantes) es de conber sido perpetrafesión musulmana do como represalia suní. La presencia de un grupo islámide la Iglesia católico por un discurso ca –mínima y pura- pronunciado por mente testimonial– Benedicto XVI en ha estado marcada Ratisbona, que fue durante las últimas interpretado por aldécadas por acongunos como un tecimientos trágiataque al islam. cos. En 1989, el Precisamente el paobispo Salvatore sado 8 de noviemColombo fue asesi- bre, el papa Frannado a tiros en el cisco firmó un declaustro de la catecreto en el que redral de Mogadiscio por La catedral de Mogadiscio, en ruinas un desconocido y, desde entonces, el administrador apostólico del territorio somalí, el franciscano Giorgio Bertin, reside en la vecina Yibuti. En declaraciones al semanario Alfa y Omega a finales de octubre, conocía las virtudes precisó que los caheroicas de sor Leotólicos somalíes nella y la declaraba apenas llegan a 30. mártir, allanando el En 2006 murió, camino hacia su también tiroteada, beatificación. la misionera de la Según el informe Consolata sor Leode 2016 sobre la nella Sgorbati, que Libertad religiosa trabajaba en Moen el mundo, pu-

blicado por Ayuda a la Iglesia Necesitada, Somalia es uno de los países donde la conversión al cristianismo resulta prácticamente imposible. Los cristianos extranjeros que residen en el país lo tienen también muy difícil para celebrar su fe y, los últimos años, las autoridades –que ven el cristianismo como "contrario a la cultura somalí"– han puesto toda

clase de trabas para la celebración de la Navidad, que en 2016 hubo de llevarse a cabo en la base militar de la AMISOM, en el aeropuerto, para evitar pasar por los canales oficiales.

NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

misioneros 29


INFORME


Un año más por estas fechas, los católicos tenemos una cita con la infancia. En concreto, con la Infancia Misionera. El cuarto domingo de enero vuelve a celebrarse esta Jornada eclesial, pensada por y para los más pequeños. "Atrévete a ser misionero" es en esta ocasión su lema.

N

avidad: Dios hecho carne en la persona de un niño frágil y desvalido, venido al mundo en la pobreza más absoluta. A priori, un niño más; a posteriori, una vida llamada a cambiar la historia de la humanidad. Pese a los más de 2.000 años transcurridos desde entonces, la historia se repite como si de un bucle se tratara. Todos los días nacen criaturas inocentes y desamparadas como aquel Niño del pesebre, criaturas necesitadas de una atención, amor y ayuda que no siempre tienen ni encuentran. Se trata de niños pobres, sin recursos ni posibilidades de realizarse como personas ni de llevar una existencia plena y digna. Niños como los de los Evangelios, a los que el propio Jesús pro-

pone como modelo para entrar en el Reino de Dios. Los niños son, en efecto, por estas fechas, los protagonistas de la misión. A muchos los hemos podido ver durante el Adviento por las calles de nuestras ciudades como “sembradores de estrellas”, es decir, poniendo en las solapas de los viandantes pequeños adhesivos con esa forma y con la frase “Jesús nace para ti”. Mediante este tipo de iniciativas, la Iglesia, a la que pertenecen por el bautismo, pretende que adquieran conciencia de que la evangelización y la misión incumben a todos, también a ellos. El 28 de enero, estos pequeños vuelven a estar bajo el foco con motivo de la que es su Jornada: la Infancia Misionera. El lema general que preside esta Obra Pontificia no puede explicar mejor, y con menos palabras, de qué estamos hablando: “Los niños ayudan a los niños”.

Desde 1843 Como es sabido, la de Infancia Misionera es una de las Jornadas que organizan y promueven cada

año las Obras Misionales Pontificias. Se trata, según se ha dicho, de sensibilizar a los más pequeños acerca de la realidad de la misión; y, al mismo tiempo, de solicitar su contribución a la causa, mediante la oración y la colaboración económica. La Infancia Misionera es, por tanto, una especie de escuela de iniciación a la evangelización. Una escuela que tiene por protagonistas a los más pequeños. Fue en 1843 cuando el obispo francés Charles Auguste ForbinJanson, a la sazón titular de la sede de Nancy, puso en marcha esta obra. Conmovido por las noticias que le llegaban desde China, donde muchos niños –niñas, sobre todo– eran abandonados a su suerte por sus padres y morían en el más absoluto desamparo, al prelado se le ocurrió la feliz idea de movilizar a los niños cristianos de Francia para que acudiesen en socorro de los niños chinos, primero, y de todas las misiones después. Se trataba de que los pequeños adquiriesen conciencia de la situación de vulnerabilidad y necesidad en que aquellos estaban, y de que les ayudasen de alguna manera. Al fin y al cabo, por muy lejos que estuviesen, eran niños como ellos, eran sus hermanos. Veía la luz así, por iniciativa de ese venerable prelado, la Obra Misional originalmente llamada

NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

misioneros 31


I N F O R M E INFANCIA MISIONERA 2018

“de la Santa Infancia”, institución que llegó a España en 1852, bajo el reinado de Isabel II, y que en 1922 adquiriría el “apellido” de “Pontificia”, por pasar entonces a depender directamente del Papa. Forbin-Janson murió en julio de 1844, poco después de alumbrar una Obra con la que demostró una gran audacia e intuición. De hecho, con ella fue un pionero en la defensa de los más pequeños. Baste decir que la Cruz Roja no se fundó hasta 1863 y que Unicef, el or-

ganismo de la ONU dedicado a la defensa y protección de la infancia, no asomaría por el horizonte hasta 1946, a la conclusión de la Segunda Guerra Mundial.

Una institución necesaria Pero ¿hace falta hoy una Jornada como esta, cuando Gobiernos, instituciones y organizaciones no gubernamentales velan de mil maneras, mediante leyes, propuestas e informes, para que se respeten los derechos de los niños? Esta pregunta –que se podría formular más de uno– no puede tener más que una respuesta: sí. Hace falta, es necesaria. Y proba32 misioneros

blemente, más que nunca. No hay más que echar una ojeada a nuestros medios de comunicación para comprobar que los niños siguen siendo objeto de abusos y desmanes miles, algunos inimaginables. En Afganistán, sin ir más lejos, algunos padres están vendiendo a sus hijas como esposas a dos euros, según informaba recientemente el diario El Mundo. En muchas partes del planeta, se siguen cometiendo infanticidios; el aborto impide que millones de criaturas lleguen siquiera a nacer; continúa habiendo pequeños que sufren las consecuencias de las guerras, otros que no pueden estu-

NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

diar, los que tienen que trabajar para sobrevivir, los que se ven obligados a vivir en la calle, los que son explotados sexualmente, los enrolados como niños soldado, los sometidos al tráfico de órganos... No, pese a los diversos avances de nuestro tiempo, la situación de los más vulnerables no ha mejorado mucho con respecto a tiempos pretéritos. De los privados de infancia por tener que ganarse un jornal se habló el pasado mes de noviembre en la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil, celebrada en Buenos Aires. Dos mil congresistas llegados de todo el mundo constataron en la ciudad porteña que 152 millones de menores –64 millones, niños; 88 millones, niñas– tienen que trabajar en algo para poder sobrevivir: fabricando la ropa barata que luego encontramos en nuestras tiendas, las zapatillas de marca que compramos, las vistosas alfombras que alegran nuestros suelos...; pero también culti-


Alicia Giraldo

La hermana Alicia, misionera colombiana, junto a un grupo de niños en Abiyán (Costa de Marfil).

vando campos, cuidando el ganado, picando piedra, bajando a la mina, etc. África es el continente con mayor número de niños trabajadores: 72,1 millones. Le siguen Asia (62 millones), las dos Américas (10,7) y Europa (5,5). Mientras esos 152 millones de niños y niñas tienen que trabajar y se ven obligados a hipotecar su futuro, unos 200 millones de adultos se desesperan porque no encuentran empleo. ¿Puede haber hoy mayor paradoja que esta?

263 millones de niños sin escolarizar Esos niños, lógicamente, no pueden acudir a la escuela ni, por tanto, adquirir unos conocimientos que les permitirían labrarse un futuro. Garantizar una educación inclusiva y de calidad es precisamente uno de los objetivos –el número cuatro– de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, adoptada en 2015 por la comunidad internacional. Pues bien, en 2014, y después de lo mucho avan-

H. (Costa de Marfil) zado en los años anteriores con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, había en el mundo aún 263 millones de niños y jóvenes sin escolarizar. En lo que atañe a primaria y secundaria, el 70% de ellos pertenecían a países de África Subsahariana y Asia Meridional. ¿Y qué decir de los niños de la calle? Pues, en primer lugar, que no existe ningún registro fiable de ellos. No obstante lo cual, las ONG creen que su número oscila entre los 100 y los 150 millones. En las calles de las grandes urbes de la India habría once millones, diez en las de Brasil, de uno a tres en las de Rusia... Hay niños desamparados, viviendo a la intemperie, en todos los continentes. Los podemos encontrar hurgando entre las basuras de los vertederos en busca de desechos que vender o reciclar, limpiando los cristales de los coches en los semáforos, vendiendo pañuelos de papel, esnifando pegamento para “colocarse” y olvidar su perra vida... Algunos de ellos se ven obligados a prostituirse o son víctimas de explotación sexual. Se calcula que en Asia hay más de un millón de niños –400.000 de ellos solo en la India– que son explotados sexualmente. Y en Sudáfrica, según algunas ONG, habría hasta 30.000 niños trabajando en la prostitución. La práctica de sexo con menores ha hecho de Tailandia el destino turístico de muchos pederastas. Se trata, es cierto, de un problema relativamente nuevo, pero que va a más. El primer Congreso Mundial contra la Explotación Sexual de los Niños data de 1996 y tuvo lugar en Estocolmo. El segundo se celebró en 2001 en Yokohama (Japón). ¿Y las guerras? Los niños, también aquí, son quienes más sufren sus consecuencias. En Siria,

L

a hermana Alicia Giraldo es colombiana y ejerce la misión en un barrio popular muy pobre de Abiyán. Tiene 50 años, y 18 de ellos los ha pasado allí, en Costa de Marfil, trabajando con niños. Pertenece a las Misioneras de Santa Teresita del Niño Jesús, una congregación de su país. "Trabajamos con 158 niños en el comedor escolar", relata a Misioneros. "Muchos de ellos son huérfanos y portadores del virus del sida. La mayoría forman parte de la Infancia Misionera. Es maravilloso poder hablar de ellos: de la alegría que se refleja en sus rostros, de la esperanza, del amor a Dios y al hermano... Desde su pobreza son muy generosos, y ayudan a otros niños con mayores dificultades y la misma o mayor pobreza que ellos". "Son niños con un espíritu misionero muy grande, inquietos y muy interesados por todo", prosigue. "Nos reunimos los sábados por la tarde, unos 150 niños en total. Los animadores del grupo son los jóvenes salidos de la Infancia Misionera. Es un grupo genial, increíble. Los niños colaboran mucho. Las dos hermanas que estamos con ellos nos vemos motivadas a sacrificarnos cada día más. ¿Que si tenemos alguna ayuda? Pues no. Se trata de un grupo rico en alegría, paz, entusiasmo, fe..., pero económicamente muy pobre. No recibimos ninguna ayuda, aunque nos encantaría poder disponer de un pequeño fondo para aumentar su calidad de vida y poder hacer algunas actividades. Trabajamos y hacemos lo que podemos con los medios a nuestro alcance". NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

misioneros 33


Natural de Madrid, el padre Daniel María Mateos llegó a Angola en 2007. Allí fue ordenado sacerdote en diciembre de 2012. en Myanmar, en Yemen..., en todas partes. En este último país, por ejemplo, “cada diez minutos muere un niño por enfermedades que se pueden curar fácilmente”, según Unicef. La guerra que empezó en enero de 2015 y que enfrenta al Gobierno suní, apoyado por una coalición árabe liderada por Arabia Saudí, con los rebeldes hutíes, chiitas respaldados por Irán y Hezbolá, ha dejado ya a once millones de niños en una “situación desesperada” por la ausencia de alimentos y medicinas.

Una iniciativa única La Infancia Misionera, por supuesto, no tiene solución a todos estos problemas. Nadie la tiene, a la vista está. Pero sí puede ayudar a combatirlos desde la solidaridad, la cooperación y el compromiso practicados desde la más tierna edad. “Infancia Misionera es una iniciativa de evangelización y solidaridad única, porque no es solo ‘para’ los niños, sino ‘de’ los niños”, explican desde la Dirección 34 misioneros

Nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP). “Con ella –añaden– se contribuye a formar niños y niñas que, con su oración y ayuda económica, transforman la vida de los pequeños del mundo que más lo necesitan”. Infancia Misionera de España envió el año pasado a los destinos indicados por Roma más de 2,7 millones de euros, con los que se pudo financiar 491 proyectos en 36 países y se ayudó a 570.000 menores. A nivel mundial, lo distribuidoen 2016 (el ejercicio de 2017 aún no está cerrado) ascendió a 16,9 millones, y el número de proyectos aprobados y ejecutados fue de 2.858. Pero ¿de qué clase de ayudas y de proyectos estamos hablando? Pues, sobre todo, de proyectos relacionados con la educación, la vida y la salud; con la desnutrición, con enfermedades como el sida, la lepra... Veamos tres de ellos, acometidos en la diócesis de Almaty, en Kazajistán, pastoreada desde 2011 por el oscense José Luis Mumbiela. El primero es una serie

NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

de hogares de acogida para niños de familias desestructuradas, y se halla en la localidad de Kapshagai, de unos 50.000 habitantes. Se trata de unas viviendas en las que residen unos 50 muchachos a los que les falta el padre –por haber muerto o estar en la cárcel– o la madre, y que están a cargo de tres monjas y dos voluntarias laicas. “Hace unos años llegamos a acoger a más de 100 niños, pero hemos tenido que disminuir el número, porque nos faltan personas que puedan atenderlos bien. Seguimos buscando monjas que puedan vivir aquí, y en ese caso acogeríamos a más”, explica el obispo Mumbiela, quien añade que “los niños hacen una vida casi normal: asisten a la escuela, tienen clases de repaso, reciben atención médica –un médico visita los hogares quincenalmente– y hasta apoyo por parte de una psicóloga”. El segundo proyecto de Infancia Misionera en la diócesis de Almaty corre a cargo de los sacerdotes del Verbo Encarnado y las religiosas


I N F O R M E INFANCIA MISIONERA 2018

Daniel Mateos

P. (Angola)

D

Servidoras de la Virgen de Matará, y de él se benefician otros 40 niños, menores de 14 años, de Shimkent, la tercera ciudad del país, con 700.000 almas. “Son niños de familias en las que el alcohol ha hecho estragos”, cuenta el obispo. “Los acogen durante unas horas en las dependencias de la parroquia e incluso algunas temporadas se les permite ir a dormir allí. Les ayudan a pagar el colegio y les compran uniformes y material escolar. Algunos no están habituados a ir a la escuela, y para facilitar el proceso de incorporación se ha buscado a una maestra que les da clase en la parroquia. Hemos comprobado los buenos resultados de este método”. El tercer y último proyecto está relacionado también con el acceso a la educación, y de él se benefician otros 20 niños. “Nuestra realidad –concluye monseñor Mumbiela– es que somos pocos para atender muchos frentes. Y aunque los niños son una prioridad, no llegamos a hacer todo lo que nos gustaría por ellos,

sobre todo por falta de personal. Al mismo tiempo, es muy bonito ver la ilusión de tantos sacerdotes y monjas por atenderlos, para que puedan jugar o dormir en una cama limpia o tener una comida caliente, pues algunos tienen una situación familiar tan difícil que casi no viven la infancia tal y como nosotros la recordamos. Y lo cierto es que, si alguien es agradecido, son precisamente estos niños, que valoran muchísimo cualquier muestra de cariño: sus sonrisas son nuestra recompensa”. Estos son algunos ejemplos de las obras que permite acometer la Infancia Misionera. La campaña de este año insta a los niños a ser valientes, a ir contracorriente y, por supuesto, a no tener miedo y a confiar siempre en Jesús. Se les invita, como suele decirse, a lanzarse a la piscina. El objetivo último, el de siempre: crear entre todos un mundo más justo y solidario, un mundo de hermanos en el que los niños ayudan a otros niños. JOSÉ IGNACIO RIVARÉS

aniel María Mateos tiene 32 años y es sacerdote. Pertenece al clero diocesano de la archidiócesis de Luanda, pero es natural de Madrid. Llegó a Angola en 2007. Allí fue ordenado el 9 de diciembre de 2012, y allí trabaja como vicario parroquial. Gran parte de su actividad la realiza con niños. "Tenemos un pequeño colegio de enseñanza primaria, en el que hay unos 250 niños", explica. "En la parroquia hay muchísimos niños y jóvenes, por lo que es muy difícil poder evangelizar a todos. Uno de los grupos que más nos ayuda es el de Infancia y Adolescencia Misionera (IAM), que funciona desde hace 20 años. Está formado por 20 niños y 20 adolescentes que tratan de hacer realidad el lema «Los niños ayudan a los niños». Estos pequeños visitan enfermos en los hospitales, dan comida a los pobres y, sobre todo, hablan de Dios a los jóvenes de sus barrios. No solo hacen labores fuera de la parroquia, también dentro: ayudan en la pastoral juvenil, en el coro para animar las celebraciones...". El P. Mateos no tiene palabras para describir el gozo que supone la presencia de los más pequeños. "Siempre es una alegría poder trabajar con niños. Es muy gratificante ver esa fuerza viva e interior que tienen para creer y confiar en Dios, cosa que a nosotros los mayores nos cuesta hacer muchas veces. Y también resulta extraordinariamente grato comprobar cómo esa semilla que es la Palabra de Dios va germinando con fuerza poco a poco en todos ellos gracias a la Infancia Misionera". NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

misioneros 35


AY U D A M O S A . . .

Las OMP de España entregan medio millón de euros a

MYANMAR nerosidad misionera de todos los católicos del mundo a tenor de las múltiples solicitudes que recibe, procedentes de todos los territorios de misión; solicitudes que llegan desde los más recónditos y olvidados rincones de la Tierra.

Para muestra, un botón

Hay una pregunta que, de vez en cuando, asalta a no pocos creyentes: ¿a dónde van los donativos que los católicos entregamos a las Obras Misionales Pontificias? La cuestión tiene bien fácil respuesta. Para eso, la nueva sección que ahora inauguramos. Esta página quiere ser escaparate y luz que ayude a esclarecer y despejar cualquier duda. Mes a mes, iremos presentando la reconfortante inyección de solidaridad que reciben las jóvenes Iglesias de los cinco continentes. Si muchos proyectos evangelizadores, en lugar de naufragar, llegan a buen puerto, eso, en buena medida, es posible gracias a la ayuda, tan callada como generosa, de los católicos españoles.

N

i que decir tiene que las Obras Misionales son los medios de infundir en los católicos, desde la infancia, el sentido verdaderamente universal y misionero, y de recoger eficazmente los subsidios para bien de todas las misiones, según las necesidades de cada una. Con ese objetivo por bandera, todos los años las OMP organizan en cada país sus Jornadas y campañas de sensibilización y, al cabo, dan cuenta al Vaticano de lo recaudado. En Roma, la veterana Congregación para la Evangelización de los Pueblos –antes llamada de Propaganda Fide, puesta en marcha, en 1622, por el papa Gregorio XV, y ahora presidida por el cardenal italiano Fernando Filoni– celebra su Asamblea anualmente. Objetivo y razón: distribuir la ge-

En mayo de 2016, la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe encomendó a las OMP de España que financiaran –entre otros muchos– 40 proyectos solidarios por un monto total de 562.587,32 dólares, cifra equivalente a casi medio millón de euros. El destino de tales proyectos: Myanmar, un país bien remoto y desconocido para los españoles. La República de la Unión de Myanmar –que así se llama ahora la antigua Birmania– es uno de los 49 países que hay en el continente asiático. Está a 10.000 kilómetros de Madrid, y es algo mayor que España. Su población, 52 millones de habitantes. Cuatro naciones –Tailandia, Laos, China, Bangladesh– y el océano Índico rodean a Myanmar. Pero, para los más de los occidentales, sigue siendo “la gran desconocida”. La mayoría de su población, el 90%, es budista. Los cristianos (4%), como los musulmanes (también el 4%), son dos minorías que, en los años recientes, han sufrido muy dura persecución. Tras la llegada del socialismo, NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

misioneros 45


AY U D A M O S A . . .

todos los misioneros fueron expulsados en 1966. Las escuelas, hospitales y dispensarios, nacionalizados. A pesar de ello, la Iglesia sigue creciendo lentamente, gracias, en buena parte, a los sacerdotes y religiosos nativos. Ahora, en Myanmar hay 750.000 católicos, repartidos en la decena de diócesis que tiene el país. Solo son el 4% de la población total. Y hay que añadir que la Iglesia de Myanmar cuenta con 16 obispos, 750 sacerdotes, 2.500 religiosos y religiosas, y 3.000 catequistas. Ocho de los subsidios sufragados por los católicos españoles fueron “ordinarios”, es decir, dirigidos a afrontar los gastos generales necesarios para el buen funcionamiento de la Iglesia. Otros nueve fueron destinados a la formación de catequistas. También fueron nueve los dedicados a costear cursos de preparación en medios de comunicación. Y once más, “extraordinarios”. Estos últimos son los orientados a la construcción de nuevas iglesias, o a la reparación y ampliación de las antiguas. Por ejemplo, los fieles de Ngreng Kawng han podido techar con zinc la capilla de santa Columba, que antes era de bambú. Ahora, ese lugar de culto cuenta con materiales más duraderos. Y todo, gracias a la aportación de los católicos españoles. Las OMP de España han sufragado, en Myanmar, un buen número de proyectos SIGNIS. Así se llaman los cursos destinados a formar a profesionales de la comunicación. SIGNIS nació en 1928, fruto de la unión entre dos organizaciones católicas –UNDA, para la radio y televisión; OCIC, para el cine y audiovisuales–, cuyo amplio propósito cubría diversos dominios: la promoción de películas o de programas de tele46 misioneros

visión de fisonomía cristiana; la creación de estudios de radio, de vídeo, de televisión; la producción y distribución de programas; la provisión de equipos especializados; la formación de profesionales... Y todo, desde la perspectiva de la evangelización a través de los medios y de la cultura. Los cursos patrocinados en Myanmar han puesto el acento en dos grandes cuestiones que, en este país, tienen una palpitante actualidad: los derechos humanos y el diálogo interreligioso. A propósito de los primeros, la dignidad humana parece estar en

entredicho. No pocas voces se han alzado para denunciar que lo que está sucediendo es una limpieza étnica en toda regla, con la connivencia del Gobierno y el silencio de la comunidad internacional. Y el caso de los rohingyas no es único. Además, el enfrentamiento entre el KIA (grupo independentista de Kachin) y el Ejército también lo sufre la población civil desde 2011. En la diócesis de Banmaw, 9 de sus 13 parroquias se ven gravemente afligidas por el conflicto: muchos han tenido que abandonar sus aldeas, y aho-

NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

ra viven en los campamentos de desplazados internos. Los niños de las áreas apartadas son los más afectados por el conflicto, porque no pueden acceder a una educación adecuada. A las personas se les niegan sus derechos fundamentales a vivir en paz. A medida que continúa la guerra, se ven obligados a abandonar su patria, y muchos de ellos han optado por un medio de vida arriesgado para sobrevivir. Los jóvenes son los más vulnerables a explotaciones como la trata, el narcotráfico y la prostitu-


ción. La adicción a las drogas continúa aumentando a un nivel muy alarmante.

De actualidad El análisis de los mencionados 40 subsidios refleja la situación del catolicismo en Myanmar. Muchas son sus urgencias y necesidades. Pero también queda patente que es fuerte y notable la vitalidad y el dinamismo del que hacen gala las comunidades cristianas de ese país. La prueba más evidente: que

las vocaciones son cada vez más numerosas. También su agradecimiento es grande. A este propósito, Raimundo Sumlut Gam, obispo de Banmaw, en carta al director nacional de OMP en España, Anastasio Gil, expresaba su gratitud

por las ayudas recibidas a través de la nunciatura en Tailandia: “Tenga la seguridad de que utilizaremos los subsidios de manera efectiva y le enviaremos un informe de las actividades y proyectos pastorales a los que se destinan estas subvenciones, incluyendo documentación gráfica de todo”. Ahora Myanmar ha vuelto a saltar a la palestra de la actualidad por dos motivos bien dispares. El primero: porque el pueblo rohingya está siendo nuevamente pisoteado. Y el segundo: porque el propio papa Francisco ha viajado a ese país, y también a la vecina Bangladesh, el 27 de noviembre. Durante la visita, el Papa ha agradecido la generosa asistencia proporcionada por las OMP a este país. Ha estado allí hasta el 2 de diciembre, víspera de la fiesta de otro Francisco: el de Xavier. El santo patrón de Navarra y de las Misiones –cuyo cuerpo descansa en la basílica del Buen Jesús, de Goa, en la India– también viajó por aquellas latitudes. Entonces, escribió a sus compañeros jesuitas de Europa dándoles cuenta del desafío misionero que representaba el llamado reino de Pegu, la actual Myanmar. Francisco de Xavier murió en la isla de Shangchuan, a las puertas de China, el 3 de diciembre de 1552. El “divino impaciente” no pudo acometer su gran proyecto evangelizador. La enfermedad truncó su sueño a los 46 años. Pero su llamamiento, la apelación del “apóstol de las Indias”, todavía sigue resonando en el viento. RODRIGO ANDRADE

Si estás interesado en realizar un donativo, puedes hacerlo en el número de cuenta ES25 0075 0204 9506 0006 0866. También, accediendo a la página web www.omp.es y pinchando en la opción "Haz un donativo".

NÚM. 180, DICIEMBRE DE 2017

misioneros 47


Misioneros Nº180  
Misioneros Nº180  

Misioneros - Diciembre 2017

Advertisement