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Nº 175. MAYO, 2017

TERCER MILENIO EDITA OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Tfno: 91 590 27 80 Fax: 91 563 98 33 E-Mail: dir.nal@omp.es http://www.omp.es http://www.domund.org

coeditores AGUSTINOS RECOLETOS Paseo de La Habana, 167. 28036 Madrid. Tel. 91 345 34 60 COMPAÑÍA DE JESÚS Avda. de la Moncloa, 6. 28003 Madrid. Tel. 91 534 48 10 COMPAÑÍA MISIONERA DEL SAGRADO CORAZÓN Estocolmo, 9. 28022 Madrid. Tel. 91 313 56 40 FRANCISCANAS MISIONERAS DE MARÍA Cardenal Marcelo Spínola, 38. 28016 Madrid. Tel. 91 302 61 99 MISIONERAS DE NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA (HERMANAS BLANCAS) Asensio Cabanillas, 39. 28003 Madrid. Tel. 91 553 82 60 MISIONEROS CLARETIANOS Clara del Rey, 6. 28002 Madrid. Tels. 91 415 23 61 y 91 415 21 99 INSTITUTO ESPAÑOL DE MISIONES EXTRANJERAS Ferrer del Río, 17. 28028 Madrid. Tel. 91 726 84 27 MERCEDARIAS MISIONERAS DE BÉRRIZ Fereluz, 2. 1ª A 28039 Madrid. Tel. 91 571 63 03 MISIONERAS CRUZADAS DE LA IGLESIA Madre Nazaria, 7. 28044 Madrid. Tel. 91 525 32 04 MISIONERAS DE CRISTO JESÚS Peñuelas, 18. 5º A. 28005 Madrid. Tel. 91 517 41 78 MISIONERAS DOMINICAS DEL ROSARIO General Kirkpatrick, 44. 28027 Madrid. Tel. 91 367 36 71 MISIONEROS ESPIRITANOS Santa Engracia, 149. 1º B. 28003 Madrid. Tel. 91 554 21 57 Olivos, 12. 28003 Madrid. Tel. 91 553 36 16 MISIONEROS DE MARIANNHILL Arturo Soria, 249. 28033 Madrid. Tel. 91 359 07 40 MISIONEROS DEL VERBO DIVINO Corazón de María, 19. 5º B. 28002 Madrid. Tel. 91 415 43 55 MISIONEROS OBLATOS DE MARÍA INMACULADA Diego de León, 36. 28006 Madrid. Tel. 91 411 12 12 Pozuelo de Alarcón, Madrid. Tel. 91 352 34 16 PADRES BLANCOS Liebre, 25. 28043 Madrid. Tel. 91 574 04 00 SOCIEDAD DE MARÍA - MONFORTIANOS Garabay, 7. 2º. 28850 Torrejón de Ardoz (Madrid). Tel. 91 677 69 11 SOCIEDAD DE MISIONES AFRICANAS Asura, 34. 28043 Madrid. Tel. 91 300 00 41

en este número... IGLESIA A FONDO La revolución comunicativa que suponen las redes sociales ha llevado a la Iglesia misionera a dar un salto en sus estrategias a la hora de difundir el Evangelio, con el fin de conquistar el continente digital.

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PRIMER PLANO La tensión entre Gobierno y grupos opositores va en aumento desde que el presidente Maduro, a través del Tribunal Supremo, dejara sin competencias a la Asamblea Nacional.

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INFORME En una muestra más de valentía, el Papa ha viajado a Egipto para confortar en la fe a la sufriente minoría cristiana, estrechar vínculos con el islam y propiciar el acercamiento a los hermanos ortodoxos.

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y además... 7 TRIBUNA Misioneros mayores, memoria viviente

10 EL OBSERVADOR ESPAÑA - INDONESIA VATICANO - MARRUECOS

20 ASÍ VA EL MUNDO IRAK - COLOMBIA ECUADOR - YEMEN

36 ENTREVISTA

Agapito Gbegnon: de

Cotonú a Madrid para ser estudiante y sacerdote

40 ANIMACIÓN MISIONERA 43 CARISMAS Clarisas Franciscanas Misioneras del SS. Sto.

46 CULTURA Restaurante ELMANDELA

54 MISIÓN VIVA

Isabel y Xisco, misioneros seglares en Perú

56 MISIÓN VIVA 25 de Mayo. Día de África

58 MISIÓN VIVA


EDITORIAL

50 años de Populorum progressio

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e han cumplido 50 años de la publicación de la que, sin duda, es una de las grandes encíclicas sociales de la Iglesia católica. Era el 26 de marzo de 1967 cuando el papa Pablo VI promulgaba la Populorum progressio, para dejar bien clara a la comunidad internacional cuál era la postura evangélica que debería marcar el desarrollo y la cooperación entre los pueblos. Cuando la tendencia manifiesta era la de reducir el desarrollo a un mero crecimiento económico, la Iglesia alza la voz para proclamar que este desarrollo ha de ser integral, porque debe llegar a todo ser humano y a la totalidad del mismo, a todas sus dimensiones. En aquel entonces, la situación de desigualdad entre las naciones es tan injusta y arrastra situaciones tan dramáticas en la mayor parte –un 80%– de la población mundial que el papa Montini, ante la difícil realidad en la que sobreviven los pueblos en desarrollo –que “se esfuerzan por escapar del hambre, de la miseria, de las enfermedades endémicas, de la ignorancia”– y en plena guerra fría, denuncia sin miramientos que el verdadero “telón de acero” entre las naciones no se alzaba entre el Este y el Oeste, sino entre el Norte y el Sur. “Los pueblos del hambre –puntualizaba– hoy interpelan de modo dramático a los pueblos de la opulencia”. Todo ello, cuando estos úl-

timos “buscan una más amplia participación en los frutos de la civilización, una valoración más activa de sus cualidades humanas”; cuando “se orientan con decisión hacia el pleno desarrollo”. Ha transcurrido medio siglo desde entonces, y poco o nada han debido cambiar las cosas –por no decir que hemos ido a peor–, cuando otro Papa, este de nombre Fran-

Así las cosas, el Santo Padre señala que “en un mundo dominado por las preocupaciones económicas, herido por el hecho de que la preocupación fundamental es el dinero, las personas han de ser colocadas nuevamente en el centro”. Pero difícilmente conseguiremos dar al ser humano esta relevancia, si no usamos “los ojos para ver al otro”, “las orejas para sentirlo, para escuchar

Medio siglo después, Francisco vuelve a recordar el deber de la humanidad de buscar unas maneras justas de reparto equitativo. cisco, vuelve a insistir, como si de una letanía se tratase, en que “el deber de solidaridad nos obliga a buscar las maneras justas de reparto equitativo, para que no haya esa dramática desigualdad entre los que tienen mucho y los que nada tienen, entre el que descarta y el que es descartado”. Por introducir un pequeño matiz entre las palabras de uno y otro Pontífice, diremos que Francisco baja más el punto de mira de su discurso. Él lo dirige a la realidad personal de cada uno, sabedor de que los individuos de las sociedades actuales suelen escurrir responsabilidades, con la escusa de que estamos ante “cuestiones mayores” entre naciones, que corresponde resolver a nuestros dirigentes.

el grito de los pobres, de quien teme al futuro”. No podemos olvidar que nos necesitamos; “que ninguno de nosotros es una isla, un yo autónomo e independiente”; que el futuro se construye juntos, sin excluir a nadie. Bien lo saben nuestros misioneros y misioneras, quienes, siguiendo el ejemplo de Jesús, se han propuesto dar vida a un mundo nuevo, cuidando de los otros, asumiendo incluso el riesgo de poner en juego su existencia por alcanzar este propósito. Cada uno de nosotros puede ser una vela encendida que nos recuerde, con su testimonio, que solo el camino del encuentro, la integración y la fraternidad entre las personas y los pueblos hará posible para la humanidad un futuro de paz y esperanza.

EDITA Obras Misionales Pontificias DIRECTOR NACIONAL OMP Anastasio Gil DIRECTOR Alfonso Blas DISEÑO Antonio Aunés COLABORADORES Rosa Lanoix, Rafael Santos, Francisco José Pérez Valero, Montserrat Vilaseca, José TERCER MILENIO Beltrán, José Carlos Rodríguez, José Ignacio Rivarés, Israel Íñiguez, Modeste Munimi, José Ramón Carvallada, María Jesús Sahagún, Carmina Sofía Fernández, Juana Gómez, Juan Lázaro Sánchez, Vicente Marqués Ruiz ARCHIVO FOTOGRÁFICO Antonio Aunés, Rafael Santos FOTOGRAFÍAS Efe, 123RF SUSCRIPCIONES Roberto Murga DEPÓSITO LEGAL M-48558-1999 ISSN 1695-1034 IMPRESIÓN Gráficas Dehon. PP. Reparadores. C/ La Morera, 23-25. Torrejón de Ardoz, Madrid. Tfno: 91 675 15 36


IGLESIA A FONDO

Twitter, Facebook, Instagram... Las redes sociales forman parte del día a día de quienes tienen acceso a un móvil, una tableta o un ordenador. La revolución comunicativa que ha generado Internet ha impulsado a la Iglesia misionera a dar un salto para descubrir que evangelizar en el continente digital puede ser un instrumento para difundir la entrega incondicional de los hombres y mujeres que dan su vida por el Evangelio a miles de kilómetros de distancia física, pero conectados por wifi y por el espíritu misionero.

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iertamente, fundar es fundar, esto es, iniciar, comenzar algo de cero... Se nota. Y lo notamos. Tiene su lado motivante y sugerente, pero también el otro (que no sabría calificar), que tiene que ver con la intensidad, la precariedad, la sorpresa...”. Con estas palabras, Carles Such relata en primera persona cómo está viviendo la llegada de los escolapios a Perú. Cuando se cumplen 400 años de que san José de Calasanz fundara la Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, dos misioneros de la congregación asumen la primera obra escolar de la institución en la provincia de Lima. Carles no da cuenta de su experiencia a través del teléfono. Tampoco es una carta enviada a su familia o sus hermanos de comunidad. Se trata de una entrada en su perfil de Facebook. Las redes sociales se han convertido, para este

y otros tantos misioneros, en un instrumento para comunicar esta experiencia en tiempo real a quien tropiece con él desde su ordenador, su tableta o su móvil. El tradicional diario de a bordo deja atrás el papel, para convertirse en una narración digital, abierta a todo aquel que esté agregado como amigo, a aquellos que lo descubren porque un segundo amigo lo ha compartido en su muro... La misión ha roto las fronteras de los cinco continentes para sumergirse en el que algunos llaman ya “el sexto continente”, el continente digital. Cadenas de oración, retransmisión en directo del secuestro y liberación de un misionero, quedadas tuiteras con un fin solidario, conversaciones y ponencias a través de Skype sin que mares y montañas sean una barrera... Las posibilidades que ofrece el entramado digital parecen no tener fin. “La misión siempre queda lejos. Nos hemos acostumbrado a


ver y escuchar noticias lejanas y, por impactantes que sean, no llegan a traspasar la epidermis vital rutinaria que se ha ido acostumbrando a todo tipo de impacto. Solo cuando se logra «herir» esa capa comenzamos a sentir lo extraño y lejano. Y la única manera que conozco de «herir» es afectar desde el corazón, y esto se puede hacer con personas de tu entorno o muy sensibilizadas”, expone Carles Such a Misioneros Tercer Milenio sobre la necesidad de contagiar el Evangelio haciéndolo cercano a pesar de la distancia física. Desde su curtida experiencia en la pasto-

ral con jóvenes, plantea cómo “escribir en Facebook mi día a día en la misión, en la fundación nueva, es un ejercicio de autorreflexión y de acercar a tus gentes lo que vives, de afectar. Los efectos colaterales son personas que se encuentran con el relato y se sienten «tocadas» y movidas. Me ha sorprendido recibir comentarios de personas que no conozco de nada, pero que han quedado agradecidas por «esta manera nueva de vivir y reorientar la vida»”. Desde esta mirada evangélica a los formatos 2.0, este misionero escolapio apunta cómo “solo cuando sientes en tu piel la fresca caricia del agua salina del mar y eres capaz de sumergirte en su silencio, comienzas a conocer el mar. Mirar no es suficiente. En ocasiones, las redes sociales, dándoles su espacio y su tiempo de calidad, provocan esta experiencia”. Estas sensaciones que generan estos foros digitales permiten, para Such, “poder narrar la vida de una fundación,

de una misión, ejercitarse en la tarea paulina de compartir lo que Jesucristo y el Evangelio van haciendo más allá de lo que une vive y labora. Es reconocer públicamente que el Evangelio sigue tan operativo y actual como la conciencia de tu propia vida. ¡Una sorpresa maravillosa! Narrar es compartir, y compartiendo la vida de Dios se alimenta y crece la propia fe”. Esta relectura de las nuevas tecnologías como trampolín para anunciar la Buena Noticia le lleva a considerar a este escolapio –que inició su experiencia misionera el pasado año– cómo “ciertamente son un medio privilegiado. Si para san Pablo fueron un medio extraordinario las epístolas, hoy, con toda seguridad, utilizaría las redes sociales para escribir y acompañar a las comunidades”. Incluso ha podido darle un sentido diferente al término “conexión”, al pasar de la experiencia del wifi, que envolvía su vida en cada rincón de esa España que ha dejado atrás, para descubrir la singularidad que genera esa intermitencia del acceso a las redes en PeNÚM. 175, MAYO DE 2017

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rú: “Verte en ocasiones sin posibilidad de conectarte, de tener una señal suficiente para compartir imágenes o vídeos, también habla de lo que haces y dónde lo estás viviendo. Vivir «desconectado» por obligación y limitación te permite valorar estar conectado y colocar las redes sociales en su justo lugar. De repente, las miradas, la conversación sencilla y cotidiana, la contemplación de lo que te rodea, la evidente predisposición a lo que surja... se convierten en tu mejor «conexión» con la gente y el mundo que te rodea. Disponer y no disponer de las redes son dos experiencias necesarias que enriquecen la evangelización. Parece paradójico, pero es totalmente cierto”.

Tecnología y corazón La Iglesia no está dispuesta a dejar pasar este tren digital. Se sube a él consciente de todas las posibilidades que ofrece, y de los peligros que puede traer consigo. “Los correos electrónicos, los mensajes 16 misioneros

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de texto, las redes sociales, los foros pueden ser formas de comunicación plenamente humanas. No es la tecnología la que determina si la comunicación es auténtica o no, sino el corazón del hombre y su capacidad para usar bien los medios a su disposición”, reflexionaba el papa Francisco en el Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2016. En el mencionado documento advertía de cómo “el entorno digi-

tal es una plaza, un lugar de encuentro, donde se puede acariciar o herir, tener una provechosa discusión o un linchamiento moral”. Con esta cautela, Francisco cree sin duda que “también en red se construye una verdadera ciudadanía. El acceso a las redes digitales lleva consigo una responsabilidad por el otro, que no vemos pero que es real, tiene una dignidad que debe ser respetada. La red puede ser bien utilizada para ha-


cer crecer una sociedad sana y abierta a la puesta en común”. Pero ¿cómo lograrlo? Se trata de una reflexión recurrente para la plataforma iMision, nacida en 2012 de un grupo de sacerdotes, religiosos y laicos que buscan tejer una red de evangelizadores a través de todas las posibilidades que ofrece Internet. Galardonados con el Premio Bravo 2015 de Nuevas Tecnologías por la Conferencia Episcopal Española, su impulso es tal que el evento anual que organizan desde su creación se ha convertido en punto de referencia obligada para tuiteros, facebookeros, internautas... En este 2017, iMision ha tomado forma de Congreso, que se celebró en Madrid el último fin de semana del mes de abril bajo el lema “Misioneros en un mundo enredado”. “Si hasta ahora hemos querido quitar el miedo y hacer ver que la evangelización digital es una llamada intrínseca a la misión evangelizadora de la Iglesia, ahora que-

remos mostrar que hay estrategias, métodos, formas de planificar que pueden sernos de ayuda en esta tarea. No pretendemos sustituir la acción del Espíritu Santo; tan solo responder con todos los dones que el Señor nos ha dado a una llamada antigua y siempre nueva”, expone Daniel Pajuelo, religioso marianista que, junto con la religiosa de la Pureza de María Xiskya Valladares, es uno de sus principales impulsores. Este profesor de Religión en el madrileño colegio Amorós, experto en utilizar videojuegos como recurso pedagógico, se muestra convencido de que “muchos medios, diócesis y congregaciones están tomando nota de la necesidad de servirse de todas estas plataformas”. Aun así considera que hay una asignatura pendiente fundamental: “Que seamos profesionales, en el sentido de no entrar en las redes, en los medios, como elefante en una cacharrería. Hay que invertir en formación, apostar por perso-

nas, desarrollar instituciones capaces de dar respuesta a los retos que la comunicación nos pone hoy”.

Mejorar la formación Esta urgencia de la formación también se plantea como un imperativo para el responsable de Internet de la Santa Sede, el sacerdote argentino Lucio Adrián Ruiz. “¿Cuántos seminarios del mundo tienen formación en comunicación? ¿Cuántos obispos mandan a Roma a sus seminaristas para estudiar Derecho Canónico?; ¿y Comunicación? ¿Cuántos recursos ponen las diócesis para comunicar?”, se preguntó en su intervención en el congreso de iMision, en una llamada a sumar esfuerzos para concienciar del valor de anunciar el Evangelio en esos “atrios de los gentiles”, que decía Benedicto XVI, o, dicho de otra manera, las “periferias” de Francisco. El número dos de la comunicación vaticana, alerta, sin embargo, de que “el mundo contempoNÚM. 175, MAYO DE 2017

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Empleados y voluntarios de Delegaciones de Misiones asisten a un curso de blogs y redes sociales.

ráneo no vive una era tecnológica, sino una era digital. La revolución no se centra en el aparato, sino en la comunicación”. Según Ruiz, se corre el riesgo de pensar que los cambios son técnicos, cuando lo fundamental para él es caer en la cuenta de cómo hay que adaptar los lenguajes. “A los obispos que vienen en visita ad limina les digo que el móvil nos ha cambiado a todos, pero no es un dispositivo que tiene sentido por sí mismo. La lógica y la dinámica del smartphone está en nuestras manos, en nuestra cabeza”, apunta. Precisamente por eso, la Santa Sede se encuentra en pleno proceso de transformación, en una reforma de los medios vaticanos –desde la radio y la televisión hasta L’Osservatore Romano– que confluya en un único portal digital. El objetivo es optimizar recursos, pero, sobre todo, ofrecer una sola 18 misioneros

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realidad para producir un sistema comunicativo nuevo y único, con vistas a focalizar los distintos públicos contemplando las diferentes realidades culturales. Será la culminación de un proceso de reconversión atendiendo a los signos de los tiempos, iniciado hace ya años y que tuvo un punto de inflexión cuando, el 12 de diciembre de 2012, Benedicto XVI se convirtió en misionero digital a través de @Pontifex. El primer Papa con cuenta de Twitter se estrenó en nueve idiomas, un desembarco que fue fruto del trabajo de la empresa española de comunicación 101. Francisco heredó este perfil, que ya suma más de 32 millones de seguidores, y hace un año se inauguró en Instagram –otra red social para compartir fotos y vídeos– la cuenta @Franciscus. Siguiendo esta estela hacia la profesionalización, muchas insti-

tuciones misioneras han dado un salto en la mejora de sus webs institucionales, así como en la gestión de sus redes sociales. En esta línea se enmarca el trabajo constante que se viene realizando desde Obras Misionales Pontificias. Si 2001 fue el año del “alumbrado digital”, a partir de ahí se han desarrollado y actualizado en diferentes fases los dominios en los que se da a conocer la entrega misionera de la Iglesia española, bien sea a través de omp.es, domund.org, infanciamisionera.es... Junto a ellos, hay que destacar el papel que juegan tanto el canal de YouTube, donde se publican los vídeos de sensibilización de las diferentes campañas, como el trabajo de actualización constante que se lleva a cabo en las cuentas oficiales de Facebook y Twitter. “Buscamos dar pasos audaces en el anuncio del Evangelio en las


Un mapa misionero digital

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redes, imitando esa capacidad de los misioneros para integrarse allá donde están. Estamos convencidos de que evangelizar en el mundo digital pasa por inculturarse en su lenguaje y sus ritmos; pasa por interactuar con quienes se mueven en estos parámetros de forma fresca y atractiva”, detalla Ana Fernández, encargada de web y redes sociales de OMP. Esta apuesta digital se ha visto ampliada y compartida a través de los blogs de las Delegaciones de Misiones, que se ofrecen como un instrumento para que las Iglesias locales conozcan de cerca las actividades de animación misionera de su región y puedan estar al tanto del día a día de los misioneros de la diócesis. Hasta hoy están en marcha 48 blogs diocesanos, a los que se suman las 40 Delegaciones con presencia en Facebook y las 41 en Twitter.

Precisamente desde OMP, con la colaboración de iMision, se puso en marcha en 2014 una iniciativa pionera de la Iglesia en las redes: la primera gran quedada tuitera católica en nuestro país. ¿El motivo? La Jornada Mundial de las Misiones. Con el hashtag #iDomund –lo más parecido a un lema en códigos virtuales–, se logró que, a los pocos minutos de iniciarse esta “concentración” digital, la conversación llegara a ser lo más comentado en Twitter en España durante horas, lo que se conoce como trending topic. De hecho, se convirtió en el segundo hashtag de una institución eclesial que llegó a trending topic tras #GraciasCaritas. Este estreno en redes ha hecho que la iniciativa se haya repetido hasta hoy, convirtiéndose en un clásico de las acciones de animación en el mes misionero por excelencia. JOSÉ BELTRÁN

n 2015 el Observatorio Blanquerna de Comunicación, Religión y Cultura dio los primeros pasos de un proyecto que buscaba dar visibilidad a los misioneros catalanes a través de una plataforma digital. Así nació Missioners.cat, una web que cuenta con el primer mapa interactivo que permite conocer quiénes son y dónde están estos misioneros. "Por una parte, surgió a partir de algunos viajes de voluntariado, de una experiencia personal de encuentro con los misioneros. ¿Cómo puede ser que no se conozca a esas personas y el bien que hacen?, me pregunté", explica Jordi Sánchez, subdirector del Observatorio y creador del portal. "En segundo lugar, en Blanquerna teníamos los instrumentos personales y materiales para visibilizar el testimonio de esas personas. Pensamos en cómo hacerlo y surgió la idea de un mapa, de hacer vídeos, audios, materiales para escuelas...". Con el proyecto en marcha, una de las principales fortalezas del portal son las entrevistas: "Son una puerta a la evangelización a través del testimonio. Es el Evangelio encarnado en vidas. El Evangelio se vive y se practica viviendo; eso es lo que vemos". Con esta perspectiva, Sánchez no da ni de lejos por cerrado el proyecto: "Queda mucho por hacer. Hemos entrevistado a más de 70 misioneros; algunos ya han fallecido y muchos son mayores. Tenemos el deber de guardar su testimonio, porque son una fuente de esperanza y de inspiración". NÚM. 175, MAYO DE 2017

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PRIMER PLANO

VENEZUELA

EN CAÍDA LIBRE Protestas diarias de la oposición, contramanifestaciones del Gobierno, represión, gases lacrimógenos, detenciones, muertos, heridos... Este es el día a día en Venezuela desde que, a finales de marzo, el presidente Maduro quiso instaurar la dictadura dejando legalmente sin competencias a la Asamblea Nacional, el único poder del Estado controlado por la oposición. El régimen ha vuelto a la carga convocando una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución.

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enezuela se desangra día a día. Y el Gobierno del presidente Nicolás Maduro se muestra incapaz de contener la hemorragia. Hemorragia en forma de delincuencia común e impunidad (solo el pasado mes de enero se registraron más de 2.500 muertes violentas), de inflación desbocada (la mayor del mundo, con una previsión del FMI para este año del 720%), y de desabastecimiento de alimentos y medicinas. “La escasez es enorme. Falta de todo. El Gobierno dice que se debe a que hay un acaparamiento por parte de la derecha, por parte de

gente sin alma, lo cual no es cierto”, decía el pasado mes de marzo, en una entrevista concedida al portal Religión Digital, el cardenal Baltazar Porras Cardoso, arzobispo de Mérida. El purpurado añadía a continuación: “La inmensa mayoría de la población ha bajado de peso [...] porque no hay qué comer, y lo que hay no aporta las proteínas necesarias. [...] Hay padres y madres de familia que hacen una sola comida al día, para que los hijos puedan comer un poco más”. La nueva oleada de protestas contra el régimen chavista –las hubo también nada más llegar Maduro al poder en abril de 2013,


con 11 muertos, y en febrero-mayo de 2014, con otros 43– se desencadenó después de que el 30 de marzo el régimen diera un paso más en su deriva autoritaria y, a través del Tribunal Supremo por él controlado, decretara la asunción de las competencias de la Asamblea Nacional, en la que, por primera vez desde 1999, la oposición tiene mayoría. Un golpe de mano en toda regla. Una vulneración de la soberanía popular y un atentado contra los más elementales principios de la democracia. Acusándola de “desacato” a sus pronunciamientos, la instancia judicial se apropió de las competen-

cias legislativas de la Cámara. ¿En qué democracia que se precie se ha visto nunca que los responsables de hacer las leyes pasen a ser siete magistrados nombrados a dedo, y no los representantes elegidos en sufragio por el pueblo? Pues eso era lo que pretendía el régimen. Y sin rubor alguno. Presionado desde dentro y fuera del país, a Maduro no le quedó otra que dar marcha atrás en semejante disparate. Y esta muestra de debilidad envalentonó a la oposición, que inició una nueva tanda de mar-

chas y protestas para tratar de acabar de una vez por todas con el chavismo, su último objetivo. Sus reivindicaciones eran muy claras: respeto a la autonomía del Parlamento; libertad para los presos políticos; apertura de un canal humanitario que permita hacer llegar alimentos y medicinas al pueblo necesitado; y, por supuesto, la concreción de un calendario electoral. Sobre esta última exigencia, Maduro dijo el domingo 23 de abril, en plena ola de protestas, que quería elecciones “ya”. CoNÚM. 175, MAYO DE 2017

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menzó a especularse con la posibilidad de que la Comisión Electoral pudiera convocar los comicios locales y regionales que deberían haber tenido lugar en otoño pasado. Pero eso era todo: rumores. Y del adelanto de las generales y presidenciales que reclamaban los opositores, nada de nada. “Bajo ninguna circunstancia habrá elecciones generales”, advertía a finales de abril el ex vicepresidente Diosdado Cabello. Y si el organismo competente las convocara, añadió, “iríamos nosotros solos, porque ellos no tienen partido”. El hoy primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (el del oficialismo) aludía a las sanciones que pesan sobre los dirigentes opositores Henrique Capriles –inhabilitado por 15 años– y Leopoldo López –que cumple 14 de condena por incitación a las protestas de 2014–. De cumplirse el calendario, algo que está por ver, las presidenciales deberían celebrarse a finales de 2018. Así estaban las cosas hasta que, el 1 de mayo, el presidente Maduro anunció la convocatoria de una 26 misioneros

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Asamblea Constituyente “popular y comunal”, cuyos 500 miembros –elegidos, por supuesto, por el oficialismo– deberán redactar una nueva Constitución o reformar la actual. La oposición ha calificado la iniciativa de “fraude” y ha llamado al pueblo a la desobediencia civil. Según la actual carta magna bolivariana, de 1999, tanto el presidente, como la Asamblea Nacional (con el respaldo de dos tercios de sus miembros), los cabildos municipales (también con dos tercios) y el 15% de los electores están facultados para convocar una Asamblea Constituyente que transforme el ordenamiento vigente, pero previamente debe haber un referéndum, algo que Maduro se ha saltado. Hasta el momento de redactar estas líneas, las protestas en las calles habían dejado más de 35 muertos, decenas de heridos y más de un millar de detenidos, con lo que los presos por motivos políticos se acercaban ya a los 200. Para ser justos, no todos los fallecidos los han causado las fuerzas del orden y los “colectivos”, grupos paramilitares de apoyo al régimen

que campan a sus anchas sembrando impunemente el terror. Pese a los continuos llamamientos a que las marchas sean pacíficas, en los desórdenes generados en ellas han muerto y resultado heridos también algunos policías y manifestantes pro-chavistas. En su último informe sobre Venezuela, de reciente aparición, Amnistía Internacional denunció las detenciones sin orden judicial que se están realizando, así como las arbitrariedades policiales asociadas a la crítica, la disidencia y la oposición a las políticas gubernamentales.

Fracaso del diálogo La Iglesia venezolana se ha mostrado siempre muy crítica con el régimen. Solo hay que echar una ojeada a los comunicados y documentos con los que ha tratado de orientar la conciencia de los católicos en estos últimos 20 años. Han sido siempre pronunciamientos duros y contundentes, sin la más mínima concesión al Gobierno y a los logros que este haya podido lograr antaño –en educación, vivienda, sanidad...– para mejorar la suerte


El líder opositor Henrique Capriles atiende a los medios de comunicación.

puentes entre ambas partes. Pues bien: en enero, la Iglesia venezolana, “en comunión con el Santo Padre”, informó de que la iniciativa había fracasado a causa de la inflexibilidad del Gobierno, y de que, para que el diálogo pudiera continuar, se tenían que cumplir antes cuatro condiciones: el alivio de la crisis de abastecimiento de comida y medicinas, la fijación del calendario electoral, la restitución del papel que le corresponde a la Asamblea Nacional y la liberación de los detenidos por motivos políticos.

de los más desfavorecidos y olvidados de la sociedad, víctimas de décadas de políticas neoliberales. El Episcopado denunció también, muy acertadamente, que el país se encaminaba peligrosamente hacia esta especie de “dictadura constitucional” –cada vez más dictadura y menos constitucional, como puede verse– en que ha devenido Venezuela, con el Gobierno adoctrinando en las escuelas e imponiendo a todos su “revolución bolivariana”. Los obispos siempre defendieron el derecho de la gente a expresar su descontento en las calles, en protestas y manifestaciones que debían ser pacíficas. Siempre instaron a la búsqueda de soluciones políticas y dialogadas que hicieran posible la convivencia. Siempre trabajaron, en definitiva, por desterrar el “frentismo” de la vida pública y por tratar de reconciliar a las dos Venezuelas. Pero, obviamente, no han tenido éxito. Todos sus esfuerzos han resultado inútiles hasta la fecha, a causa de la cerrazón del régimen, que, visto lo visto, sigue considerando a la Iglesia “uno de los tu-

Maduro presenta el proyecto de reforma constitucional. mores de la revolución”, como la calificó Chávez en 2002. Tampoco ha logrado nada hasta ahora la mediación internacional de la Santa Sede. Después de una fugaz visita privada del presidente Maduro al papa Francisco el 24 de octubre pasado, Roma aceptó ejercer como “facilitadora del diálogo”, siempre y cuando se lo solicitaran ambas partes, como así fue. Dos diplomáticos de bandera –el suizo Emil Paul Tcherrig, nuncio en Argentina, y el italiano Claudio María Celli, ex presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales– encabezaron junto al nuncio en Venezuela, Aldo Giordano, la delegación eclesial encargada de tender

Por supuesto, ninguna de ellas ha sido satisfecha. El 30 de abril, al regreso de su viaje de Egipto, se preguntó al Santo Padre por una hipotética “nueva intervención” mediadora. Francisco dejó claro que, en caso de producirse –y “todo lo que se pueda hacer por Venezuela hay que hacerlo”, dijo–, esta debería llevarse a cabo bajo “condiciones muy claras” y “con las garantías necesarias”. No parece posible, tal y como están las cosas. El régimen se ha encastillado y no está dispuesto a hacer la más mínima concesión a esa “derecha de las manos blancas” que, según el citado Cabello, no hace más que incitar “a la vioNÚM. 175, MAYO DE 2017

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PRIMER PLANO

lencia y al terrorismo”. Y lo propio ha hecho la oposición, harta de ver cómo sus iniciativas pacíficas y democráticas (como la recogida de firmas para revocar el mandato presidencial) no conducen a nada. Los Capriles, Tintori, Machado y compañía no están dispuestos a esperar más: parecen haber llegado a la conclusión de que por la vía del diálogo no hay nada que hacer y de que la única manera de llegar al poder es a través de la calle, con lo que ello implica. “Parte de la oposición –reconoció el Papa– no quiere esto [el diálogo]. La misma oposición está dividida”.

Card. Jorge Liberato Urosa, arzobispo de Caracas. ¿Hay en Venezuela riesgo de guerra civil?, se le preguntó al cardenal Porras en marzo. El purpurado no se anduvo por las ramas en la respuesta: “De guerra civil, no. Porque para que haya una guerra civil tiene que haber dos bandos que estén armados. Y aquí solo hay uno y es el que tiene todas las armas”. Sobran los comentarios.

Un paso más Así las cosas, el 31 de marzo, al día siguiente del “autogolpe” chavista que suprimía las competencias de la Asamblea Nacional, la Conferencia Episcopal Venezolana 28 misioneros

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(CEV) instó a los ciudadanos a movilizarse y a actuar, “porque frente al mal –escribía su presidente, monseñor Diego Padrón, en un nuevo comunicado– nadie puede permanecer como espectador”. Como otros anteriores, el pronunciamiento eclesial denunciaba “la incapacidad” del Gobierno “para dar una solución a la escasez y carestía de alimentos y medicinas” y a “la creciente violencia”. La novedad en esta ocasión, sin embargo, era que, junto a las protestas pacíficas –un derecho de los ciudadanos, se insistía–, los obispos planteaban también el recurso a “la desobediencia

civil” para combatir al régimen. “No se puede permanecer pasivos, acobardados ni desesperanzados. Tenemos que defender nuestros derechos y los derechos de los demás”, se decía en esa declaración. Treinta días de manifestaciones y otros tantos muertos después, nada había cambiado. En este tiempo, eso sí, habían vuelto a repetirse preocupantes episodios de hostigamiento eclesial. Así, el cardenal Urosa, uno de los pastores más combativos del chavismo, vio cómo un grupo organizado de chavistas saboteaba la eucaristía que presidió el 12 de abril, ante unas 2.000 personas, en la basílica de Santa Teresa de Caracas, y hubo de ser protegido por los propios fieles de un intento de agresión. Una práctica que ya se había registrado en el pasado en otras ciudades, y que no es espontánea. Recuérdese, también, a los cuatro seminaristas que en julio pasado fueron desnudados, golpeados, amenazados y robados por los matones del régimen con la más absoluta impunidad.


¿Y Paraguay?

Los religiosos también han hecho oír su voz crítica estos días. La CONVER, el organismo que los agrupa, emitió el 4 de abril una nota en la que se afirmaba: “Denunciamos la indolencia del Gobierno nacional ante la situación crítica que vive nuestro pueblo, demostrando una vez más que solo le interesa la lucha por mantenerse en el poder, sin importarle el precio ni las consecuencias de desoír la voz del pueblo que clama por atención, comida, medicinas, seguridad, educación y una sana convivencia en paz”. En honor a la verdad, hay que decir que entre ellos ha habido también algunas voces críticas con la jerarquía. Es el caso, por ejemplo, del jesuita Numa Molina, que ha creído conveniente recordar a los obispos que la mayoría de los chavistas son católicos que pertenecen a los extractos más humildes de la sociedad y que son “los que se han visto más beneficiados con la Revolución”. En cualquier caso, un hecho está claro: la Iglesia es hoy la única

institución que no está controlada por el chavismo. La Presidencia de la República, el Tribunal Supremo, la Comisión Electoral, el Ejército y la mayoría de los medios de comunicación están en manos bolivarianas, al igual que la Fiscalía de la República, si bien la máxima responsable de esta institución, Luisa Ortega, se ha distanciado últimamente de Maduro después de denunciar “la ruptura del orden constitucional” y está ya en entredicho. La pregunta, por tanto, se impone: ¿puede alguien seguir llamando “democracia” a este sistema político? El último pronunciamiento del Episcopado a la hora de escribir este artículo llevaba fecha del 5 de mayo. Se trata de un breve comunicado en el cual se denuncia que, con la Asamblea Constituyente, el Gobierno solo aspira a prolongar su permanencia en el poder. “Actualmente lo que más necesita el pueblo venezolano es comida, medicamentos, libertad, seguridad personal y jurídica, y paz”, dice la Presidencia de la CEV. Y todo ello se conseguiría –añade– si el Gobierno cumpliera la vigente carta magna, y no se empeñara en querer imponer el “socialismo del siglo XXI”, un “sistema totalitario, militarista, policial, violento y represor, que ha originado los males que hoy padece nuestro país”. A día de hoy, el futuro no puede ser más incierto y descorazonador. ¿Llegará a haber algún día elecciones libres, o se convertirá definitivamente Venezuela en otra Cuba, en otro país de partido único? ¿Llegará a haber una intervención internacional? Y si es así, ¿acabará el régimen armando a la población, como amenaza con hacer cada dos por tres? No, el panorama no pinta nada bien. JOSÉ IGNACIO RIVARÉS

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regunta del periodista a su compañera de redacción: "A ver si adivinas en qué país de América Latina la televisión interrumpió el otro día la retransmisión de la misa dominical de un obispo porque su homilía estaba siendo muy crítica con el presidente de la República...". Respuesta: "Venezuela". Pues no. Ocurrió en Paraguay. El pasado 30 de marzo, mientras los ojos de todo el mundo estaban puestos en el "autogolpe" de Maduro, el Partido Colorado, del presidente Horacio Cartes, y el Frente Guasú, del ex obispo Fernando Lugo, aprobaban con nocturnidad y alevosía una reforma exprés de la Constitución, para que el primero pudiera seguir en el poder. Las protestas subsiguientes por el "golpe de Estado parlamentario", como lo calificaron el resto de partidos, dejaron varios muertos y heridos, parte del Congreso incendiado, y al ministro del Interior y el jefe de Policía cesados por la brutal represión. Si lo de Venezuela no puede llamarse democracia, lo de Paraguay es también de juzgado de guardia. Durante más de seis décadas seguidas, el país estuvo gobernado por el Partido Colorado, hasta que en 2008 Fernando Lugo llegó a la Presidencia al frente de un heterodoxo puñado de movimientos populares, con el objetivo de cambiar las cosas y gobernar para los más débiles. No logró concluir su mandato. Fue echado del poder. Hoy, en Paraguay, gobierna la formación de siempre: el derechista Partido Colorado, cuyo máximo dirigente, Horacio Cartes, aspira también, como Chávez o Maduro, a perpetuarse en el cargo. NÚM. 175, MAYO DE 2017

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INFORME

rota por aquellas latitudes. De ahí Ha sido un viaje breve. Muy breve. Pero muy bravo. Ni tiempo tuvo para visitar las pirámides... Más que viaje, visita de médico, podríamos el lema de la visita: “El Papa de la paz en el Egipto de la paz”. decir. Dos días, tan solo: el 28 y 29 de abril. En total, 20 horas de intenso trabajo, no más. Y dadas las circunstancias, también ha sido una También arriesgado Ya sabemos lo ocurrido en vísvisita arriesgada. Muy arriesgada. Pero todo apunta a que, andando el peras de este su 18.º viaje pontifitiempo, también será visto como viaje fructífero, fecundo y feraz. Por cio. Fue el Domingo de Ramos, la celebración que abre la Semana eso, bien podemos decir: bravo y breve, pero crucial.

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l papa Francisco, además de confortar en la fe a la Iglesia minoritaria que le invitó –los cerca de 250.000 católicos coptos; pocos, pero con un peso específico nada despreciable, por la notable presencia que tienen en el mundo de la educación, la sanidad y la atención social–, ha viajado hasta la milenaria tierra de los faraones 30 misioneros

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con tres objetivos bien anotados en su agenda. El primero, volver a estrechar los vínculos con el islam. El segundo, avanzar por el sendero del ecumenismo y propiciar el acercamiento con los hermanos separados ortodoxos. Y el tercero, encontrarse con el controvertido presidente del país, Abdel Fattah al Sisi, y romper una nueva lanza en favor de la paz, tan castigada y

Santa de todos los cristianos. En el corazón del delta del Nilo, en la ciudad de Tanta –de 400.000 habitantes–, a medio camino entre Damieta y Rosetta, la iglesia de San Jorge estaba abarrotada. Explotó en medio de la misa. La bomba mató a 28 personas. Y otras 70 más resultaron malheridas. “He visto manchas de sangre hasta en el techo de la iglesia, a 30 metros de altura”, decía un testigo...


Poco después, 120 kilómetros al norte, a orillas del Mediterráneo, se repetía la misma tragedia. Fue en Alejandría. En la catedral de San Marcos. El patriarca Teodoro II, Papa de la Iglesia ortodoxa copta, se salvó de milagro: acababa de abandonar el templo tras presidir la solemne celebración. El terrorista suicida no pudo entrar. Antes, un policía le obligó a pasar por el arco detector de objetos extraños. Entonces, el kamikaze activó, a las puertas del templo, la carga explosiva que llevaba encima. Resultado: 16 muertos y 40 heridos. Y como en Tanta, todo teñido de terror. Todo salpicado con estremecedoras escenas de pánico, sangre, llanto y dolor. Al enterarse, el papa Francisco, que ya estaba haciendo su maleta para viajar hasta el país del Nilo, no aplazó ni torció un ápice sus planes. Sí aprovechó el rezo del ángelus para orar por las víctimas de los atentados de El Cairo y Estocolmo. Y para compadecerse por cuantos aún se encuentran duramente probados por la guerra, a la que denominó “desgracia de la humanidad”. Y concluyó: “Que el Señor convierta el corazón de las personas que siembran terror, violencia y muerte. Y también, el corazón de quienes fabrican las armas y trafican con ellas”.

A la sombra del Sinaí Ese par de zarpazos del terrorismo, como bien se sabe, no ha sido algo aislado. La persecución desatada por el islamismo más fanático y radical viene de atrás: en diciembre pasado, un coche bomba, aparcado junto a la iglesia copta de San Pedro, próxima a la catedral de San Marcos, en El Cairo, segó la vida de 27 cristianos. Cerca del bíblico monte Sinaí, a las faldas de la cumbre del Santa

Catalina, que es la cima más alta de Egipto, santa Elena, madre del emperador Constantino, mandó construir una capilla para honrar y recordar a la zarza de Moisés, en el mismo lugar donde ardió sin consumirse. El monasterio de Santa Catalina o de la Zarza Ardiente ha sido, durante siglos, un recóndito remanso de paz y oración. Pero ya no. También allí ha llegado el odio ciego del terrorismo islamista: en febrero, seis cristianos murieron asesinados en las poblaciones de la zona por los fanáticos del llamado Estado Islámico. Esos crueles sucesos y las amenazas lanzadas por la yihad han empujado a numerosas familias –más de 300 cristianos coptos– a dejar sus casas y huir, aterrorizadas, de la península del Sinaí. A lo que parece, ¡malos vientos los que soplan por las riberas del Nilo! Pero, una vez más, ese tan temido fantasma no ha conseguido acobardar al bueno del papa Francisco. Ya pasó algo semejante en vísperas de su gira centroafricana. Entonces –noviembre de 2015–, el clima de violencia era tal que los poderosos de Occidente le aconsejaron suspender su visita. “¿Que suspenda qué?”, replicó Jorge Mario Bergoglio. Y, tajante, concluyó: “Si no me dejan aterrizar..., ¡me tiro en paracaídas!”. Gracias a Dios, no fue necesario llegar a ese extremo. Y ahora, en Egipto, tampoco. Ni siquiera recurrió a guarecerse tras los ultrablindados cristales de ningún papamóvil. Sí hubo de aceptar algún cambio de planes, decidido por las autoridades egipcias tras los atentados, como que uno de los encuentros más multitudinarios, la celebración de la eucaristía al aire libre, que reunió a 25.000 personas, tuviera lugar donde, en un principio, no estaba previsto: en un es-


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tadio militar. Precisamente allí, en el Estadio de la Defensa Aérea, durante su homilía, Francisco retomó el problema que había abordado, el viernes de su llegada, en la Universidad de Al Azhar: volvió a pronunciarse contra la violencia religiosa, violencia que amenaza a muchos de los fieles que le escuchaban. “A Dios solo le agrada la fe profesada con la vida, porque el único extremismo que se permite a los creyentes es el de la caridad. Cualquier otro extremismo no viene de Dios y no le agrada. No tengáis miedo a amar a todos, amigos y enemigos, porque el amor es la fuerza y el tesoro del creyente”. El día anterior, el Santo Padre pronunció el discurso más sobresaliente de su visita. Fue en el complejo de Al Azhar, donde están la mezquita y la universidad más influyentes y representativas de todas las instituciones teológicas del islam suní. Esta rama agrupa a la inmensa mayoría de los musulmanes de todo el mundo: el 85% de los creyentes en Alá son suníes. 32 misioneros

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Encuentro del Papa con el Gran Imán de Al Azhar El Papa acudió al centro de referencia del islam. Y habló ante el gran imán Ahmed el-Tayeb, la más alta autoridad musulmana. Y ante todos los participantes en la conferencia internacional sobre la paz allí organizada.

¡Al Salamò Alaikum! “¡Al Salamò Alaikum! –la paz esté con vosotros–”, saludó el Papa. Luego, ante tan escogido auditorio, abordó sin rodeos la necesidad del diálogo. Y refiriéndose al diálogo

interreligioso, dijo que “estamos llamados a caminar juntos, con la convicción de que el futuro de todos depende también del encuentro entre religiones y culturas. En este sentido, el trabajo del Comité Mixto para el Diálogo entre el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso y el Comité de Al Azhar para el Diálogo representa un ejemplo concreto y alentador. El diálogo puede ser favorecido si se conjugan bien tres indicaciones fundamentales: el deber de la iden-


tidad, la valentía de la alteridad y la sinceridad de las intenciones”. Y dijo más: “Educar, para abrirse con respeto y dialogar sinceramente con el otro, reconociendo sus derechos y libertades fundamentales, especialmente la religiosa, es la mejor manera de construir juntos el futuro, de ser constructores de civilización. Porque la única alternativa a la barbarie del conflicto es la cultura del encuentro. Y con el fin de contrarrestar realmente la barbarie de quien instiga al odio e incita a la violencia, es necesario acompañar y ayudar a madurar a las nuevas generaciones para que, ante la lógica incendiaria del mal, respondan con el paciente crecimiento del bien: jóvenes que, como árboles plantados, estén enraizados en el terreno de la historia y, creciendo hacia lo Alto y junto a los demás, transformen cada día el aire contaminado de odio en oxígeno de fraternidad”. El papa Francisco añadió: “En este desafío de civilización tan urgente y emocionante, cristianos y

musulmanes, y todos los creyentes, estamos llamados a ofrecer nuestra aportación: «Vivimos bajo el sol de un único Dios misericordioso. [...] Así, en el verdadero sentido podemos llamarnos, los unos a los otros, hermanos y hermanas [...], porque sin Dios la vida del hombre sería como el cielo sin el sol». Salga pues el sol de una renovada hermandad en el nombre de Dios; y de esta tierra, acariciada por el sol, despunte el alba de una civilización de la paz y del encuentro. Que san Francisco de Asís, que hace ocho siglos vino a Egipto y se encontró con el sultán Malik al Kamil, interceda por esta intención”. Y concluyó: “La fe que no nace de un corazón sincero y de un amor auténtico a Dios misericordioso es una forma de pertenencia convencional o social que no libera al hombre, sino que lo aplasta. Digamos juntos: cuanto más se crece en la fe en Dios, más se crece en el amor al prójimo. La religión no solo está llamada a desenmascarar el mal. También lleva,

en sí misma, la vocación a promover la paz, probablemente hoy más que nunca. Sin caer en sincretismos conciliadores, nuestra tarea es la de rezar los unos por los otros, pidiendo a Dios el don de la paz, encontrarnos, dialogar y promover la armonía con un espíritu de cooperación y amistad. Como cristianos, no podemos invocar a Dios, Padre de todos los hombres, si nos negamos a conducirnos fraternalmente con algunos hombres, creados a imagen de Dios”. El papa Francisco, en fin, en pleno corazón del islam, fue capaz de advertir a los presentes –y sus palabras arrancaron el aplauso de todos los asistentes– de que la educación se encuentra en la base de la prevención de la violencia religiosa, y de que, si no se cuida ese aspecto, jamás cesará la epidemia del extremismo.

El discurso de Ratisbona Las bellas, claras y elocuentes palabras del papa Bergoglio en ese encuentro redoblan y acreNÚM. 175, MAYO DE 2017

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Saludo del papa Francisco al presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi.

cientan su valor cuando se tiene en cuenta que el islam suní había roto relaciones con la Iglesia católica bien recientemente. Sucedió durante el pontificado de Benedicto XVI. En el año 2011, el papa Ratzinger reclamó mayor protección para los cristianos tras un atentado perpetrado en Alejandría. Y tal solicitud fue considerada una intromisión en los asuntos internos de otro país. Egipto, incluso, llegó a retirar a su embajador ante la Santa Sede. Además, llovía sobre mojado: antes de ese “incidente” había ocurrido otro, no menos controvertido. Fue en 2006, en la conferencia que impartió en Ratisbona, la Universidad alemana donde él había sido profesor. Benedicto XVI 34 misioneros

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abordó el tema de la fe y la razón. Y, de pasada, evocó el diálogo que mantuvo Manuel II, emperador bizantino, con un persa culto sobre el cristianismo y el islam. Y, citando al emperador, repitió: “Muéstrame también lo que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malas e inhumanas, como su disposición de difundir por medio de la espada la fe que predicaba”. Y el Papa alemán precisó que tal aserto había sido dicho “con una sorprendente brusquedad”. Y que, “para nosotros, resulta inaceptable”. Pero la agencia árabe de noticias Al Yazira puso en boca del Santo Padre afirmación tan controvertida. Y, sin explicación alguna, la lanzó a los cuatro vientos.

Ipso facto pusieron a caldo al Papa desde todos los frentes...

Fraternidad recuperada Lo recordó el propio papa Francisco: hace casi ocho siglos, en el verano de 1219, otro Francisco, el santo Poverello de Asís, también viajó a Egipto. Llegó a orillas del Adriático. Y en el puerto de Ancona, con doce de los suyos, se embarcó y puso rumbo allá. Al cabo, arribó a Damieta, población que se asoma al Mediterráneo desde uno de los ramales del delta del Nilo. La ciudad, entonces, estaba asediada por los caballeros cristianos de la V Cruzada. Pese a las firmes advertencias de los soldados –“Tu cabeza tiene un precio. Si cruzas al campo enemigo, te matarán...”–,


Francisco hizo oídos sordos a tan amenazadores avisos. Cruzó la línea de fuego acompañado del hermano Iluminado y consiguió llegar a parlamentar con el mismísimo sultán Malek-al-Kamil –sobrino de Saladino–, que era el gran soberano de Egipto y Siria. Y le dijo: “Vengo a mostraros, a ti y a tu pueblo, el camino de la salvación; vengo a anunciaros las verdades del Evangelio”. Tras el encuentro, el sultán afirmó: “Si todos los cristianos fueran como él, entonces valdría la pena ser cristiano”. Con todo, Malek-al-Kamil no mudó sus convicciones. El profeta Mahoma siguió siendo su guía espiritual. Pero tampoco hubo venganza ni desquite alguno por su parte. Contra todo pronóstico, permitió a

Francisco regresar, sano y salvo, al campo de los cristianos... Ahora, hace casi ocho días, esa misma historia se ha repetido de algún modo. Esta vez, la ha protagonizado un nuevo Francisco, el argentino Bergoglio. Su 18.ª salida internacional ha sido breve. Sí. Pero bien puede ser calificada, asimismo, de histórica. Además de reanudar relaciones fraternas con Ahmed el-Tayeb, el citado gran muftí –máxima autoridad– de los musulmanes sunitas, el viaje ha reunido a los tres papas cristianos, sucesores de los apóstoles: Bartolomé I, sucesor de Andrés; Teodoro II, sucesor de Marcos; y Francisco, sucesor de Pedro. Con ellos, ha dado un nuevo paso en la larga marcha del ecumenismo: “Renova-

mos nuestro compromiso de caminar juntos –explicó Francisco tras el viaje– y firmamos una declaración conjunta, en la que nos comprometemos a no repetir el bautismo administrado en nuestras respectivas Iglesias, y rezamos por los mártires de los recientes atentados; su sangre fecunda el diálogo ecuménico y a toda la Iglesia”. Por estos días, los cuatro –un musulmán y tres cristianos– se han dado un abrazo muy esperanzador: han apostado por luchar contra el odio religioso y han roto lanzas en favor de la paz. Han afirmado, en fin, que ni Dios ni Alá son partidarios de la guerra. A ninguno de los dos les gusta ni el terrorismo ni la violencia. ALBERTO TRUEBA NÚM. 175, MAYO DE 2017

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