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Nº 137 . VERANO, 2013

TERCER MILENIO EDITA OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Tfno: 91 590 27 80 Fax: 91 563 98 33 E-Mail: dir.nal@omp.es http://www.omp.es http://www.domund.org

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en este número... IGLESIA A FONDO La presencia creciente de musulmanes en nuestras sociedades suscita no pocas veces recelos y miedos. El padre blanco Miguel Larburu responde a muchas de las inquietudes que genera esta situación.

14 PRIMER PLANO

Con los brazos abiertos, más de dos millones de jóvenes acogen al papa Francisco en Río de Janeiro, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud.

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INFORME Las experiencias misioneras de verano no son una aventura aislada. Muy al contrario, el encuentro con Dios a través de los más necesitados suele dejar una huella que ha transformado a muchas personas.

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y además... 7 TRIBUNA

«La luz de la fe»

10 EL OBSERVADOR ESTADOS UNIDOS EGIPTO

18 ASÍ VA EL MUNDO VENEZUELA - IRÁN REP. CENTROAFRICANA

34 ENTREVISTA

Kike Bayo, misionero en la R. D. del Congo

37 ANIMACIÓN MISIONERA

41 CARISMAS

Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor

44 CULTURA

"Oriente Medio no necesita muros, necesita puentes"

52 MISIÓN VIVA

350 años de evangelización de Casanare (Colombia)

56 MISIÓN VIVA

Humbelina del Caño , misionera en Nicaragua


EDITORIAL

CIEN DÍAS DEL PAPA FRANCISCO

H

an sido 100 días... y ni una sola noche. Desde que el pasado 13 de marzo el papa Francisco se asomara al balcón para proclamar que sus “hermanos cardenales” le habían ido a buscar “al fin del mundo” para ponerlo al frente del pastoreo de la comunidad católica de los cinco continentes, el “obispo de Roma” ha vivido una auténtica luna de miel. No solo con sus fieles, a los que ha inyectado una buena dosis de ilusión y estímulo evangelizador, sino que también ha atraído la atención de los alejados de la Iglesia, de los ateos y agnósticos, de los defensores de una sociedad secularizada. Y ha abierto además muchas esperanzas para el entendimiento con el mundo islámico y, sobre todo, con la comunidad judía, a la que le une una fuerte amistad con alguno de sus miembros. La verdad es que, al bueno del papa Francisco, le bastaron unos pocos minutos para comenzar a cautivar al mundo. La manera en la que se presentó en los primeros instantes de su pontificado, hasta pedir con natural sencillez la bendición de los fieles que habían ido a escuchar el anuncio de la elección del nuevo Papa, era indicio de una humildad, de una necesidad de sentirse acompañado, que a todos gustó. Solo quedaba la pequeña duda de

que aquellos primeros gestos fueran una mera pose. Pero bastaron apenas unas horas, unos días a lo sumo, para que Jorge Mario Bergoglio convenciera a todos de que él es así, de que quiere estar “al servicio de los demás”, de que le gusta sentir el calor de la gente, porque necesita querer y ser querido, “porque –como él mismo dice– no puedo estar solo”. Por eso,

ponga al servicio de los más necesitados y que derroche amor; una Iglesia constructora del Reino de Dios, profundamente misionera; una Iglesia, hostil al “carrerismo” y a toda forma de injusticia; una Iglesia que denuncie el escándalo de una pobreza que permite que millones de niños, hombres y mujeres se mueran de hambre, habiendo recursos para

En estos primeros cien días de pontificado, el papa Francisco ha sabido inyectar en los fieles una buena dosis de ilusión y estímulo evangelizador. se fue a vivir a la residencia de Santa Marta en lugar de a un palacio que podría resultar demasiado solitario; por eso, reparte besos y abrazos, sin cansarse, entre niños, enfermos y pobres; por eso, lava y besa los pies de jóvenes reclusos, incluida una muchacha musulmana; por eso, no duda en visitar a los inmigrantes de Lampedusa, para que no se sientan abandonados, hacer suyo su drama y poner coto a la “globalización de la indiferencia”. Y en el fondo de todos estos gestos personales, se descubre la defensa de una Iglesia que esté abierta al mundo, especialmente en los lugares de frontera, en donde más falta haga; una Iglesia pobre y para los pobres, que se

dar de comer a todos; una Iglesia que sea voz de los que no la tienen, que dé visibilidad a los invisibles de este mundo, que haga que los últimos sean los primeros; una Iglesia libre y coherente. Es tal la expectación levantada en estos primeros meses de pontificado de Francisco que la única duda que suscita en algunos es saber si será capaz de responder y mantener tanta ilusión despertada; si, cuando llegue el momento, la caída no será aún mayor. Visto lo acontecido en estos cien primeros días, los malos augurios lo van a tener difícil. La revolución dulce del papa Francisco cautiva. Jesús y su mensaje de salvación son sus pilares, los mismos que los de la Iglesia misionera.

DIRECTOR Alfonso Blas REDACCIÓN Rosa Lanoix, Rubén Azuara DISEÑO Antonio Aunés COLABORADORES Anastasio Gil, Rafael Santos, Dora Rivas, Montserrat Vilaseca, Antonio José Molina, José Beltrán, José Carlos RoTERCER MILENIO dríguez, José Ignacio Rivarés, Modeste Munimi, José Ramón Carvallada, María Jesús Sahagún, Carmina Sofía Fernández, Juana Gómez, Joaquín Martínez, Juan Lázaro Sánchez, Vicente Marqués Ruiz, Lourdes Gabilondo DOCUMENTACIÓN Ana Fernández ARCHIVO FOTOGRÁFICO Antonio Aunés, Rafael Santos FOTOGRAFÍAS Efe, Missio SUSCRIPCIONES Roberto Murga DEPÓSITO LEGAL M-48558-1999 ISSN 1695-1034 IMPRESIÓN Gráficas Dehon. PP. Reparadores. C/ La Morera, 23-25. Torrejón de Ardoz, Madrid. Tfno: 91 675 15 36


IGLESIA A FONDO

La presencia y la visibilidad de los musulmanes en nuestras sociedades occidentales suscitan inquietud en la ciudadanía y, a menudo, miedo y rechazo en muchos. ¿Será el islam fundamentalmente intolerante? ¿Existe una agenda secreta para la islamización del planeta? Muchas personas se hacen estas y otras preguntas. Los católicos, también. El padre blanco Miguel Larburu, misionero en Argelia y actualmente miembro de ARCRE (Acción para el Encuentro de Culturas y Religiones en Europa) nos habla de estas cuestiones de máxima actualidad.

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esde hace más de una década, muchos son los acontecimientos que se han ido produciendo y que están ocasionando un deterioro de la convivencia entre el islam y los países occidentales; un malestar que, en estos últimos años, está registrando un crecimiento exponencial. Los atentados del 11 de septiembre, y más tarde los acontecidos en Madrid y Londres, marcaron profundamente nuestros espíritus. Hoy, las guerras en Oriente Medio y las involuciones que se registran en los países que han conocido las “primaveras árabes” están demostrando que los cristianos son en muchos casos objeto de vejaciones y el blanco de las violencias, muy lejos de las esperanzas que prometían los cambios de regímenes que se habían producido en estas naciones. 14 misioneros

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España ha pasado de ser cuna de emigrantes a receptáculo de numerosos inmigrantes, lo que se explica a menudo por la proximidad del continente africano. Pero, al mismo tiempo, conviene no olvidar que en estos recientes años de crisis se está de nuevo asistiendo a una inversión del flujo: muchos jóvenes, bien formados, no tienen otra posibilidad de trabajo que hacer las maletas y salir a otros países europeos o... ¡latinoamericanos! Frente a estos fenómenos, muchos tienen miedo y algunos se sienten frágiles e indefensos. Miedo a una islamización de nuestras sociedades, miedo a la imposición de reglas que emanan de la sharia (ley islámica) y de costumbres que nos parecen arcaicas e intolerantes; miedo a perder la identidad europea y cristiana...; en fin,


miedo del proselitismo de algunos grupos islámicos radicales. Estos temores invaden también a los católicos, a menudo los primeros en haber acogido a los musulmanes en Europa, y los que, a través de Cáritas y otras organizaciones eclesiales, ofrecen su ayuda en estos tiempos de crisis. Pero, entre el rechazo del islam y la acogida ingenua, ¿no habría espacio para otro tipo de aproximación?...

Diagnóstico de las actitudes miedosas

Existen actitudes espontáneas de racismo de tipo primario, a menudo ligadas a la extrema derecha, y reacciones clásicas contra el extranjero, más concretamente el musulmán, que tienen, en la mayoría de los casos, raíces históricas. Ahí están las cruzadas, que aún hoy siguen pesando en el universo de nuestros prejuicios socioculturales, y no digamos nada de la conquista/reconquista de España, que ha dejado marcadas las pasiones de unos y otros. En el ámbito contemporáneo, están los episodios coloniales que habitan nuestras memorias; y ya en el momento presente, nos encontramos con

una precariedad económica de la que responsabilizamos al otro, que viene a “robar nuestros empleos”. Estos prejuicios, insinuaciones y acusaciones se están convirtiendo, en manos de intelectuales de laboratorio, en rebuscadas teorías que pretenden ver en el empuje demográfico de las poblaciones musulmanas un intento de imponerse progresivamente a las poblaciones nacionales. Teorías que encuentran asimismo en su religiosidad, en su “tirón” en términos de conversiones, en la visibilidad de los símbolos islámicos, en el desarrollo del comercio alimenticio halal (puro)..., aspectos de una hipotética resistencia a “integrarse” y signos visibles de una inculturación invertida de Europa, o, en el caso de España, una vuelta a la historia de la conquista musulmana. Y, en su opinión, todo esto ocurre ante la indolencia de los europeos ciegos, que llegarían incluso a negar dicho peligro, gracias a que están de moda proposiciones de tipo multiculturalista. Este es el tipo de argumentos que se convierten en doctrina para quien desconfía o no quiere al extranjero. Bastaría consultar los

innumerables sitios web que continuamente están destilando estas teorías catastrofistas –ahora, tanto de derechas como de izquierdas– para comprobarlo. Es hora, por lo tanto, de abrir los ojos e invitar a la gente de buena voluntad a “pinchar globos” que estamos hinchando “por acción y omisión”.

“Pinchando globos”

El espacio de esta revista no permite contraargumentar las innumerables tesis catastrofistas que las redes nos escupen en forma de ensayos, artículos, vídeos..., con la intención de alimentar nuestras fobias y fantasmas colectivos. Además, sinceramente, sería un ejercicio muy aburrido. Sí merece la pena señalar que una de las tesis recurrentes en esta clase de información es la que pretende hacernos creer que el islam es una religión en progresión exponencial. Sin embargo, países de mayoría musulmana, como Irán o Argelia, registran una natalidad que está por debajo del nivel de renovación generacional. Y si nos centramos en la realidad europea en la que vivimos y en esta “marea musulmana” ante la que


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queremos estar precavidos, y nos paramos un momento en las tasas de fecundidad tomadas del Pew Research Center, nos daremos cuenta de que, por ejemplo en Alemania, la población musulmana, mayoritariamente turca, registra una diferencia prácticamente inapreciable en la tasa de fecundidad con respecto a la población nacional (1,9 niños por mujer). La misma tendencia se confirma en Suiza, en Holanda o en Francia. En cuanto a los flujos migratorios, hay que señalar que, según las estadísticas de la Unión Europea, Marruecos es claramente el país que aporta el mayor número

de inmigrantes, con 157.000 personas por año. Sin embargo, el flujo migratorio asiático hacia el Viejo Continente en el mismo periodo de tiempo es mucho mayor, con 97.000 chinos y 93.000 indios, provenientes de países que no son de mayoría musulmana. Merece también la pena detenerse también en el mito de las conversiones al islam. Analizando el caso del Reino Unido, donde se produce el mayor número de conversiones (unas 4.000 al año), se comprueba que este dato equivale a que se registra la conversión de una persona por cada 600 en un 16 misioneros

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país de 60 millones de ciudadanos. Si el ritmo de conversiones se mantiene, el Reino Unido sería un país musulmán en... ¡6.000 años! Ciertamente nada que ver con la progresión de aumento de los pentecostales, que entre 1998 y 2005 se situó, según el Atlas de las religiones, en un 34%. Si nos fijamos en el crecimiento de la población mundial, la comunidad musulmana, según datos del Pew Research Center, debería continuar aumentando hasta alcanzar los 2.200 millones en 2030, pero más lentamente de lo que venía ocurriendo: 1,7% de crecimien-

to entre 2010 y 2020, y solo el 1,4% de 2020 a 2030. Esta caída de la curva de crecimiento sería más notable en Asia, Oriente Medio, África del Norte y... Europa. Conviene, por tanto, utilizar instrumentos muy sencillos, que tenemos a mano gracias a Internet, y hacer uso de ellos con un mínimo de raciocinio, evitando así una divulgación sin criterio.

¿Somos cristianos?

En nuestras actitudes profundas, es importante hoy que tengamos las cosas claras desde la fe y el Evangelio. En ningún caso se puede hacer como algunos cristianos que pretenden “destruir el islam para salvar a los musulmanes”. Ciertamente, nunca fue la actitud de Jesús, que supo reconocer en personas como la siriofenicia, el centurión, los griegos que querían verle..., un auténtico proceso religioso, que no necesariamente desembocó en llegar a ser cristianos.


Un sincero aprecio E

En este sentido, hay una actitud que me parece esencial para nosotros, inspirada en el Sermón de la montaña (Mt 5-7): la concepción cristiana de la reciprocidad. En este punto, hay que ir más allá de los derechos humanos, perfectamente legítimos en su formulación y aspiraciones, e incluso más allá de la propuesta intercultural o interreligiosa. Jesús cuestiona la reciprocidad como criterio; las exigencias de Jesús son radicales. Nuestra reacción habitual ante las peticiones de los musulmanes, como son la construcción de lugares de culto, la comida halal, las fiestas religiosas, etc. –el catálogo completo de sus reivindicaciones en España se puede consultar en Observatorio Andalusí–, es: “¿A qué vienen estas reivindicaciones, cuando «en su tierra» no existe ninguna libertad religiosa, y los cristianos son ciudadanos de segunda clase y están perseguidos?”. Y se añade, claro, la coletilla: “¡Aquí es-

tamos cediendo constantemente en todo, y ellos no ceden en nada!”. Jesús, en cambio, advierte: “Vosotros decís: «Ojo por ojo...». Yo os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian..., rezad por los que os calumnian... Al que te pide la capa, dale también la túnica”. Aclaro, además, una evidencia: en la reciprocidad con los musulmanes, no se puede hablar de enemigos. En este caso, habría que decir: “... incluso si actúan como enemigos”. O sea, que con más razón si no lo son. La enseñanza de Jesús, en su radicalidad, no se aplicará materialmente. Incluso Jesús pidió explicaciones al que le pegó en la cara. En fin, no se puede deducir inmediatamente de esta interpelación personal un criterio colectivo o político. Sencillamente, hay que dejarse mirar por la mirada buena de Jesús; dejarse transformar por Él. MIGUEL LARBURU Misionero de África

n la declaración del Concilio Vaticano II Nostra aetate (1965), "sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas", se incluyen estas palabras de honda valoración con respecto a los creyentes del islam: "La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes, que adoran al único Dios vivo y subsistente, misericordioso y omnipotente, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse por entero, como se sometió a Dios Abrahán, a quien la fe islámica se refiere de buen grado. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su madre virginal, y a veces incluso la invocan devotamente. Además, esperan el día del juicio, cuando Dios recompensará a todos los hombres una vez que hayan resucitado. Aprecian, por tanto, la vida moral y veneran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno. Si bien en el transcurso de los siglos han surgido no pocas disensiones y enemistades entre cristianos y musulmanes, el santo Sínodo exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, ejerzan sinceramente la comprensión mutua, defiendan y promuevan juntos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres" (n. 3).

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PRIMER PLANO Pedro vuelve a Brasil. En sus 26 años de pontificado, Juan Pablo II viajó a este país en cuatro ocasiones, y Benedicto XVI una, en 2007, para inaugurar la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Ahora le toca el turno a Francisco. Al primer Papa latinoamericano de la historia le esperan en Río de Janeiro, con los brazos abiertos, más de dos millones de jóvenes participantes en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

PEDRO VUELVE A BRASIL

S

eis intensos días en Brasil, en el que es el primer viaje internacional del papa Francisco tras su elección el pasado 13 de marzo. Se trata de un viaje “heredado” de Benedicto XVI, que, a buen seguro, asume de buena gana, pues, pese a sus 77 años, Francisco goza de buena salud, se siente joven y está a gusto con los jóvenes. Vuelve, además, a su querida América Lati22 misioneros

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na. En Brasil le esperan nada menos que 400.000 compatriotas. Pero ese es solo el número de argentinos que se cree van a cruzar la frontera para asistir a esta vigésima octava JMJ, la duodécima de carácter internacional. El número total de participantes en el evento, sin embargo, se espera que supere los dos millones. No obstante, tres días antes de que expirase el plazo de inscripción, a finales de junio,

los registrados oficialmente eran únicamente 250.000. Eso quiere decir que la mayor parte de los que acudan a Río lo harán “por su cuenta”, sin contar con la organización, con lo que ello supone en cuanto a problemas de logística. Los “peregrinos” españoles son unos 3.000, la mitad de ellos, al menos, miembros del Camino Neocatecumenal, movimiento que, como suele ser habitual, celebra al


día siguiente de la clausura un encuentro con su fundador, Kiko Argüello. Con la Conferencia Episcopal (CEE) viajan 128 personas, entre ellas tres obispos: Mons. Braulio Rodríguez, arzobispo de Toledo y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones; Mons. José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián; y Mons. Xavier Novell, titular de Solsona; estos dos últimos, responsables de la pastoral juvenil. Francisco llega a Río el 22 de julio, y regresa a Roma el día 28. En esos seis días, y además de las recepciones y encuentros de rigor con las autoridades civiles –con la presidenta Dilma Rousseff y con el alcalde Eduardo Paes, entre otros, quien le hará entrega de las llaves de la ciudad–, está previsto que el Papa viaje, en la mañana del miércoles día 24 y en helicóptero, al santuario de Nuestra Señora de Aparecida, patrona de Brasil, ubicado a unos 200 kilómetros de Río; que en la tarde de ese mismo día, y ya de vuelta, visite a los enfermos del hospital San Francisco de

Asís de la Providencia, especializado en la recuperación de jóvenes toxicómanos; que acuda el día 25 a la parroquia de San Jerónimo Emiliani, situada en la favela de Manguinhos, ya pacificada y una de las mayores de la ciudad, en la que viven más de 50.000 personas; y que mantenga, el 26, un encuentro con jóvenes reclusos en el Palacio Arzobispal. A todo ello hay que añadir las celebraciones eucarísticas y los encuentros con el clero local y latinoamericano, además de los actos propios de la JMJ: la fiesta de acogida, la confesión a cinco jóvenes (uno por cada continente), el almuerzo con una docena de muchachos de diversas nacionalidades, el vía crucis en el paseo marítimo de Copacabana, la vigilia de oración en el mismo escenario, la eucaristía de clausura en Guaratiba y el encuentro con el comité organizador local. Al término de la JMJ, Jorge Mario Bergoglio habrá recorrido más de 18.000 kilómetros y pronunciado 17 discursos y homilías; su alo-

jamiento: la residencia Sumaré, la misma que hospedó a Juan Pablo II en sus visitas de 1980 y 1997; y de su seguridad se encargarán más de 40.000 efectivos, entre policías y militares. La JMJ en sí cuenta con 60.000 voluntarios. Cuando llegue el Papa, cientos de miles de jóvenes llevarán ya tiempo participando de esta fiesta del testimoNÚM. 137, VERANO DE 2013

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El encuentro con los jóvenes en la JMJ será el primer gran baño de masas del nuevo papa Francisco. nio misionero en los llamados “Días en las Diócesis”, jornadas previas al evento que se celebran desde la JMJ de París de 1997 y que en Río han sido rebautizadas como “Semana Misionera”. Se espera que el encuentro en la ciudad carioca, además del primer gran baño de multitudes del nuevo Pontífice, deje para el recuerdo un buen puñado de imágenes y gestos imborrables. De entrada, ya antes de su comienzo, ha deparado dos noticias: por un lado, la declaración, por parte del Gobierno argentino, de la JMJ de Río como de “interés nacional”, y por otro, el anuncio de la participación en ella de la presidenta del país, Cristina Fernández de Kirchner. Es la primera vez en la historia de estos encuentros, creados por Juan Pablo II en 1984, que el jefe de Estado de otro país que no es el anfitrión acude a ver al Papa. Aunque a la hora de escribir es24 misioneros

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tas líneas no hay aún nada confirmado, no se descarta la presencia de otros altos mandatarios.

Un Brasil convulso

El papa Francisco visita un país convulso, como bien pudo comprobarse durante la Copa Confederaciones de fútbol, disputada el pasado mes de junio. Lo ocurrido entonces preocupa enormemente a las autoridades. Se trataba de la primera gran prueba de las cuatro que tenía ante sí Brasil en los tres próximos años –Copa Confederaciones y JMJ (2013), Mundial de Fútbol (2014) y Juegos Olímpicos (2016)– y, a las primeras de cambio, cuando los ojos del mundo estaban ya fijados ahí, llegaron las revueltas y las protestas, fruto de la indignación y del descontento social. Todo comenzó el 10 de junio, tras el anuncio de un incremento de 20 céntimos de real (siete cén-

timos de euro) en el precio del transporte público. La medida, en realidad, no fue más que la mecha que prendió el fuego. La gasolina para que las protestas fueran a más la puso la policía y la brutalidad con la que se empleó para reprimir a los manifestantes. De modo que a los descontentos con la subida del transporte, pronto se unieron los indignados por la carestía de la vida, por la corrupción y, sobre todo, por el desorbitado gasto público (se habla de más de 11.000 millones de euros) en infraestructuras para los eventos deportivos, mientras se descuidan la sanidad, la educación y los servicios esenciales. Cinco personas murieron en distintos incidentes –víctimas de atropellos, persecuciones policiales, gases lacrimógenos, etc.– acaecidos en las multitudinarias manifestaciones que tuvieron lugar en São Paulo, Río de Janeiro, Belém, Manaos, Fortaleza, João Pessoa, Salvador, Brasilia, Belo Horizonte, etc, durante las tres semanas siguientes. De nada sirvió que las autoridades de Río, São Paulo y otras cuatro grandes ciu-


Otra victoria de la calle sobre la clase política ha sido la retirada del Parlamento de la controvertida PEC 37, una reforma constitucional que, en caso de salir adelante, habría quitado a la Fiscalía la potestad para investigar determinados delitos, entre ellos la corrupción. La iniciativa fue rechazada por 430 votos en contra, nueve a favor y dos abstenciones. “Si se hubiera aprobado la «PEC de la impunidad», como la apodaron los manifestantes, las fiscalías no habrían podido indagar más sobre

dades más, en vista del grave cariz que tomaban los acontecimientos, dieran marcha atrás y revocasen las subidas del transporte. “Las manifestaciones expresan la indignación de la gente frente a la impunidad y la mala gestión, y la insatisfacción por las acciones de los políticos que no dan respuestas adecuadas a las necesidades de las personas”, decía el arzobispo Paulo Mendes Peixoto, de Uberaba, en el estado de Minas Gerais, poco antes de que la Conferencia Episcopal hiciese pública, el 21 de junio, una declaración oficial de su Comité Permanente en la que expresaban su “solidaridad y apoyo” a las protestas, siempre y cuando estas fuesen pacíficas, pues “nada –recordaba– justifica la violencia, la destrucción de bienes públicos y privados, la falta de respeto y la agresión a las personas e instituciones”. Las movilizaciones –respaldadas según las encuestas por hasta el 94% de los brasileños– depararon finalmente varios logros importantes, además de la marcha atrás en la subida del precio del transporte.

Según las encuestas, hasta el 94% de los brasileños respaldó las protestas contra la subida del transporte. A causa de la presión social, y a la velocidad de la luz, el Senado aprobó un proyecto que endurece el castigo a los condenados por corrupción (con penas de hasta 12 años de reclusión) y, lo que es más importante, dificulta la posibilidad de amnistía, indulto y abandono de la cárcel bajo fianza. La ley, que ahora debe ser ratificada por el Congreso, llevaba durmiendo el sueño de los justos, en espera de ser tramitada, desde 2011.

los casos de corrupción, como el del «mensalao» [el más grave de los últimos años, que afectó al Gobierno de Lula Da Silva]”, indican fuentes misioneras citadas por la agencia Misna, que subrayan que las fiscalías han sido siempre baluartes en defensa de la justicia y de las causas populares. La iniciativa de la presidenta Rousseff de convocar un referéndum para la creación de una Asamblea Constituyente que reNÚM. 137, VERANO DE 2013

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PRIMER PLANO

forme el sistema político ha suscitado duras críticas entre los legisladores y no será fácil, dado que el Partido de los Trabajadores, al que pertenece la presidenta, no tiene mayoría en el Congreso. En cualquier caso, Rousseff ya ha enviado su propuesta a la Cámara, y esta tiene como puntos centrales la financiación de las campañas electorales y el sistema de votación. Entre tanto, los movimientos sociales siguen con sus movilizaciones para hacer de la política un servicio al bien común, y no un lugar para medrar y enriquecerse.

Según las cifras que maneja la Iglesia, el 84,4% de la población brasileña se declara católica. Una red integrada por 70 de estos movimientos, que en el pasado ya consiguió que se aprobara la llamada “Ley da ficha limpa” (la exigencia de que los candidatos a cargos públicos tengan una ficha penal limpia), ha lanzado ahora otra campaña que, bajo la denominación “Reforma política ya”, pretende acabar con la financiación de los partidos políticos por parte de las empresas, práctica que luego se 26 misioneros

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traduce –aseguran– en “contratos sobrefacturados” y “malversación de recursos públicos”.

Fuga de católicos

Hasta aquí, y grosso modo, el Brasil social y político que va a encontrar el Papa. Luego está, claro, el Brasil religioso. El país cuenta con 195 millones de habitantes, de los que 164,7 millones (el 84,4% de la población) se declaran católicos,

según datos de la Oficina Central de Estadística de la Iglesia de diciembre de 2011. La Iglesia brasileña, según esa misma fuente, está estructurada en 274 circunscripciones eclesiásticas (archidiócesis, diócesis, prelaturas...), en las que hay 10.802 parroquias y 37.827 centros pastorales. Los obispos son 453; los sacerdotes, 20.701; los religiosos, 2.702; y las religiosas, 30.528. Hay, además, 2.903 diáconos permanentes, 1.985 laicos de institutos seculares, 144.910 misioneros laicos, 483.104 catequistas, 8.956 seminaristas mayores y 2.671 seminaristas menores. El país cuenta, igualmente, con 6.882 centros educativos de la Iglesia, en los que se forman 1,9 millones de alumnos, así como con 3.257 centros de educación especial. Asimismo, la Iglesia posee o gestiona 369 hospitales, 884 ambulatorios, 22 leproserías, 718 casas para ancianos y minusválidos, 1.636 orfanatos y guarderías, y 1.711 consultorios familiares y centros para la protección de la vida.


Esa cifra de 84% de católicos no coincide, sin embargo, con la que proporciona el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, cuyo censo de 2010 la rebaja nada menos que al 64,4%. Independientemente de la veracidad de uno u otro dato, lo cierto es que el descenso paulatino, pero constante, del número de fieles católicos es un hecho; y otro, también incuestionable, es que ese descenso se debe en gran parte a la fuga de católicos a otras religiones. Tanto es así que los evangélicos, según el censo, representan ya el 22% de la población total. Este problema fue abordado en la última Asamblea Plenaria del Episcopado, que reunió el pasado mes de abril en el santuario de Aparecida a más de 350 prelados. Los obispos también estudiaron en ese encuentro cuestiones de gran importancia para los más desfavorecidos, como la reducción de la edad penal (a la que se opusieron, por considerar que, en caso de aplicarse, castigará sobre todo a

los jóvenes pobres y negros que viven en los suburbios) y la propuesta de enmienda constitucional para que sea el Congreso y no el Gobierno quien delimite las tierras indígenas, que también rechazaron por considerar que la demarcación, reconocimiento y titulación de esos territorios es “un tema técnico que requiere de estudios antropológicos, etno-históricos y cartográficos”. Con todo, el asunto estrella del encuentro fue la por entonces inminente beatificación de Francisca de Paula de Jesús (1808-1895), más conocida como Nhá Chica, primera afrobrasileña que sube a los altares. La ceremonia tuvo lugar el sábado 4 de mayo en la ciudad de Baependi, en el estado de Minas Gerais, y a ella asistieron unas 50.000 personas. Nhá Chica –explicaron los obispos– fue hija y nieta de esclavos, una “mujer analfabeta y huérfana desde la infancia que vivió en la pobreza y la sencillez [...] y dedicó su vida a servir a las personas, sobre todo en la noble tarea de escuchar y aconsejar”. Su memoria litúrgica se celebrará, en adelante, el 14 de junio. El llegar a contar con una santa vinculada a la esclavitud tiene su importancia, porque, aunque resulte difícil de creer, esa lacra social sigue estando muy presente hoy en Brasil. Nueve días después de la beatificación de Nhá Chica, el Gobierno informaba de que a lo largo de 2012 fueron “rescatadas” 2.849 personas que desempeñaban trabajos “semejantes a la esclavitud”, una cifra que supone un incremento de un 14% con respecto al año anterior. Brasil fue, el 13 de mayo de 1888, el último país del mundo en abolir la esclavitud, efeméride de la que se acaban de cumplir 125 años. JOSÉ IGNACIO RIVARÉS

ENCUENTRO INTERRELIGIOSO

L

a de Río de Janeiro es, tras la de Buenos Aires de 1987, la segunda JMJ que tiene lugar en América Latina. El encuentro brasileño, que tiene por lema "Id y haced discípulos a todos los pueblos (cf. Mt 28, 19)", presenta en las jornadas previas una significativa novedad en forma de acto interreligioso. Y es que jóvenes judíos, católicos y musulmanes se han dado cita el 21 de julio en la Universidad Católica de la ciudad para debatir temas de interés común y proponer acciones concretas que ayuden a mejorar la sociedad. La iniciativa llega a propuesta de un grupo de chicos y chicas de estas tres religiones que se vienen reuniendo allí cada mes en un clima de diálogo y respeto recíproco. En el plano ecuménico, el Consejo Nacional de Iglesias Cristianas de Brasil también ha organizado un encuentro de jóvenes líderes en la catedral anglicana de Río. La catedral católica, por su parte, expone, para su veneración, y hasta octubre próximo, una reliquia –una ampolla con su sangre– del beato Juan Pablo II, gran impulsor de estas jornadas y uno de los patronos del evento de Río. Por último, la JMJ acoge, del 23 al 26 de julio, una "feria vocacional". Se trata de un espacio en el que los jóvenes pueden conocer más de cerca y entrar en contacto con distintas comunidades y congregaciones religiosas que les pueden ayudar a descubrir su llamada. "El objetivo de la feria es llevar a todos los que pasen por ahí a preguntarse qué es lo que Dios espera de ellos", ha dicho el P. Leonardo Lopes, su coordinador. NÚM. 137, VERANO DE 2013

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INFORME

Un mes. Quizá dos. Las experiencias de verano en territorios misioneros no forman parte de una aventura aislada. Más bien, todo lo contrario. En unos casos, son el inicio de un proceso de discernimiento vocacional; en otros, afianzan una inquietud que costaba acallar... Pero, sobre todo, suponen un encuentro con ese Dios vivo que se manifiesta en la oración con una comunidad indígena, en la acogida generosa de quienes poco tienen entre sus manos. Una entrega que transforma a aquel que decide tomar ese vuelo con destino a la misión.

“T

enía 15 años y un claretiano vino a clase a relatarnos su experiencia misionera en Honduras. No recuerdo ni una sola historia de las que contó, pero sí la fuerza con la que hablaba de la vida allí. Yo ya participaba en los grupos juveniles y continué mi camino pastoral en la parroquia, comprometida en distintos voluntariados y apostolados. Pasaron los años y no me quitaba de la cabeza esa «fuerza». Sentía que, pese a mis muchos compromisos, me faltaba algo. Quería «vi28 misioneros

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vir» y no «hacer»”. Con esta naturalidad, Laura echa la vista atrás. Bucea en la memoria para rescatar los instantes en los que comenzaba a insinuarse un proyecto de vida que hoy se consolida. Una adolescencia con algunas aspiraciones que no cuadraban con las de sus compañeros de pupitre. Además, una palabra pululaba en sus ratos libres: misión. Hoy, Laura López Ortiz, con 31 años, es la responsable del Departamento de Estudios y Sensibilización de Fundación Proclade, ONG

de los misioneros claretianos. Y todo, tras una experiencia en territorio de misión durante un verano; ese tiempo de desconexión de lo cotidiano, de la rutina. Unos meses en los que abrirse a otras realidades, a ese eco que resuena en el interior y que, normalmente, está acallado en la agenda de octubre a junio. Un paso al frente que, lejos de constituir un paréntesis, puede marcar un antes y un después en el ser y hacer de un creyente. En su caso, desde aquella charla escolar hasta poner el sello en el pasaporte a Honduras, pasaron ocho años. “Estaba terminando la carrera y tenía que trabajar de mil cosas, al mismo tiempo que estudiaba para poder pagar el billete de avión. Además, mi familia no lo veía nada claro. Pero yo ya solo tenía una frase que se me repetía en la cabeza y en el corazón: «Señor, tengo alma misionera...»”, explica Laura, consciente de que, ante aquella experiencia, “no sabía qué cambiaría en mí,


cómo iba a vivirla, qué iba a pasar después. Se había despertado en mi interior un alma misionera con muchos miedos y dudas, pero con una fe y una confianza que no había sentido nunca”. Aunque durante las jornadas de formación en Madrid se preparó para el acompañamiento de niños trabajadores, menores residentes en Aldeas SOS, en la cárcel..., a los tres días de llegar al país, la realidad se impuso. “Se estaba celebrando una Misión Popular en la diócesis y monseñor Ángel Garachana –obispo español de San Pedro Sula– necesitaba ocho personas más. No sabía ni lo que era una Misión Popular ni tenía ninguna gana de participar en ella. Pero recordé por

LAURA LÓPEZ:

«Aprendí, como si fuera una niña de cinco años, qué significan realmente términos como vida, justicia, dignidad y fe».

qué y por Quién estaba allí. Y solo había una forma de responder: «Donde sea, lo que sea». Finalmente, me tocó, junto a otra voluntaria, ir a cinco aldeas garífunas de Tela”. A partir de ahí, vivió uno de los días “más bonitos, más

intensos, más llenos de vida y de fe que he tenido” con comunidades de base, familias y enfermos, animando a jóvenes y niños, preparando talleres de oración... “Cada minuto era para compartirlo, para celebrarlo, para salir al en-

cuentro o ser recibido. Aprendí, como si fuera una niña de cinco años, qué significan realmente términos como vida, justicia, dignidad y fe. Esa fue y es la Iglesia en la que creo”, subraya Laura, tomando como punto de inflexión una frase que escuchó nada más aterrizar: “Aquí no merece la pena hacer nada”. Ella descubrió, que valía la pena, al menos, arriesgar por intentar cambiar algo. De regreso a España, sus inquietudes se multiplicaron. Tanto, que volvió un año después a Honduras. Esta segunda cita fue la que la acabó de descolocar. “Quería dejarlo todo y marchar para allá”. Entonces se cruzó en su camino la posibilidad de trabajar en Proclade, y una conversación con dos amigos claretianos sirvió de guía: “Tu lugar está donde está tu entrega; ¿dónde puedes servir más y mejor, hacer más y mejor por NÚM. 137, VERANO DE 2013

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ras me reflejaban a los mismos pobres con los que compartía en la casa de las hermanas de Madrid”. Unos días entre “los más pobres entre los pobres, que son nuestros hermanos”, como señalaba la beata Teresa de Calcuta, y supo ver la respuesta: “Dios me llamaba a experimentar un abandono mucho mayor en Cristo sufriente en los más pobres. Se quería encontrar conmigo en la intimidad, alejado de los ruidos y anestesia de la rutina diaria”. Los frutos brotaron

PEDRO JARA: «Fue en Calcuta donde descubrí que eran ellos los que hacían algo por mí. Que el enfermo y pobre era yo y no ellos. Ellos eran Dios».

esa misma gente?”. Desde ese instante, Laura asegura que esta pregunta se ha convertido en su lema de cabecera, mientras dedica sus esfuerzos a trabajar, de la mano de voluntarios de las 14 delegaciones con las que cuenta la ONG, para “estudiar las causas de la pobreza y la desigualdad, acercar la realidad de injusticia, violencia o exclusión que viven comunidades en todo el mundo, proponer alternativas, hacernos más sensibles a las «luchas», esfuerzos y sufrimientos de las personas, construir una cultura de la solidaridad...”. Eso sí, con un pie aquí y otro allá. “Todos los veranos he seguido participando en experiencias que me han llevado a Honduras, Paraguay y Uganda. Y siempre me sigue resultando muy difícil volver, como si me estuvieran arrancando una parte de mí cada vez que cojo el vuelo de regreso a Madrid”.

Frente a Dios

A Pedro Jara, los pobres le pusieron frente al espejo. Frente a él 30 misioneros

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mismo. Frente a Dios. “Con los estudios de Teleco terminados, con una excepcional beca de trabajo, con el prestigio que siempre soñé, con dinero, con... todo, me di cuenta de que no era feliz, de que había un agujero muy grande en mi vida que nada de lo anterior puede cubrir. Solo a los pobres, a quienes equivocada e ingenuamente pensaba, todavía con esta crisis existencial, que estaban peor que yo, pude acercarme para amar. Por ser pobres me fue fácil amarles, y ellos me enseñaron a amar. Yo pensaba que aún podía hacer algo por alguien. Fue en Calcuta donde descubrí que eran ellos los que hacían algo por mí. Que el enfermo y pobre era yo y no ellos. Ellos eran Dios”. Un viaje con las Misioneras de la Caridad a la India, y nuevas sensaciones comenzaron a aflorar: “Cuando ya llevaba algunos días en Calcuta, me pregunté por qué era necesario estar allí. Pobres también había en España; sus ca-

poco a poco. Adiós al prestigio que otros perseguían. “Seguí haciendo la vida ordinaria, aunque los esquemas de vida cambiaron radicalmente. Ya no tenía sentido vivir para mí. Hubo cambios en lo profesional, donde pasé al ámbito de la enseñanza en un colegio escolapio y me formé en el terreno de la Psicología con el objeto de ayudar a tantas personas. Pero los cambios radicales vinieron primero de la mano del matrimonio y del caminar en el seno de una comunidad neocatecumenal. Posteriormente, en un nuevo viaje a Calcuta, Dios me regaló la vocación del diaconado permanente”. Ordenado hace un año y medio, Pedro apunta que “Dios es lo primero en mi vida; como decía Madre Teresa,


«mi Todo en todo». Da sentido a mi matrimonio, a mi familia –tengo tres hijos– y al diaconado”.

Simplemente estar

El retorno. Volver a la vida de antes, evitando caer en la dinámica del consumo, de no valorar más allá de lo que se ve con los ojos... Fue precisamente este el desafío que asumieron Miguel Ángel Pereda y Marisa López, después de pasar tres años en Potosí (Bolivia) de la mano de OCASHA-Cristianos con el Sur. “Cuesta encajar todo lo vivido, sobre todo esa sensación de incoherencia que te genera con respecto a la sencillez que vives allí. Al principio intentas vivir al margen del microondas y el móvil y, finalmente, acabas comprándolo... Ahí es donde está la lucha con uno mismo y donde puedes ver cuál es el verdadero cam-

MIGUEL ÁNGEL PEREDA Y MARISA LÓPEZ:

«Nuestro anhelo consistía en vivir, trabajar, hacer amigos... Estar. Simplemente estar, con todo lo que esto implica». bio que se ha producido en ti”, explica Miguel Ángel, con el deseo de volver en el horizonte, cuando sus tres hijos cumplan algunos años más. Este matrimonio de enfermeros se conoció en la universidad, donde comenzaron a compartir esperanzas. Él aportaba de su mochila personal su vida en la parroquia, mientras que ella había crecido en las Juventudes Marianas Vicencianas. Precisamente gracias al movimiento juvenil de las Hijas de la Caridad, tuvieron ese primer contacto con los pueblos del Sur. “Teníamos unos 20 años –hoy 44– y decidimos dar el paso yendo a la República Dominicana. Fue perfecto para cambiar nuestros esquemas, esa idea que puedes tener sobre el mundo en tu cabeza y que

se trastoca cuando llegas allí. Pones olores a las cosas, nombre y corazón a las personas... Nos topamos con una realidad diferente, tanto en lo sanitario como en lo eclesial, especialmente los días que pudimos compartir en Haití”, explican. Fueron dos meses que les marcaron. No podían quedarse parados. “Poco a poco nuestro proyecto de pareja maduró, pero siempre se mantenía ese runrún de tener algo más serio en la misión”. OCASHA-Cristianos con el Sur ofrecía esa formación y propuestas para poder permanecer más tiempo. Mientras sus amigos buscaban la manera de cimentar su carrera profesional, aquel verano en la República Dominicana les hizo forjar su vocación misionera para marcharse tres años a Bolivia.

“Por eso no sentimos que nuestra vida en Potosí fuera parte de un proyecto. Quizá porque nuestro anhelo consistía en vivir, trabajar, hacer amigos... Estar. Simplemente estar, con todo lo que esto implica”, comenta Miguel Ángel, aunque sí capitanearan una iniciativa que buscaba fomentar la educación en la zona de Potosí donde residían, así como recuperar la cultura andina. Su inmersión en aquellas tierras fue tal que allí nació el primero de sus hijos. “Supuso un salto en nuestra integración y relación con nuestros vecinos, porque sentían que el bebé, o la guagua, como allá lo llaman, era uno más entre ellos, porque había nacido allí”, reflexionan, poniendo en valor “el ejemplo de santidad y de compromiso de los cristianos que viven el Evangelio en Boli-

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PAULA PASCUAL: «Estar allí es estar en contacto directo con Dios; cada uno de esos niños que se mueven entre los cartones es Dios mismo».

via”. Ahora, desde su casa en Alcorcón, consideran que un cristiano “no puede vivir de las rentas”, y mucho menos considerar que aquello fue solo una etapa, un capítulo cerrado. Son conscientes de que, sin aquel primer verano, hoy no serían quienes son ni habrían adoptado a su tercer hijo –de origen boliviano– ni tampoco habrían edificado su fe.

Un cambio cien por cien

Paula Pascual cumple ya sus terceras vacaciones en Milagro, un barrio de la ciudad peruana de Trujillo, por el que se mueve con la misma naturalidad que por Mallorca. “Me ha cambiado la vida cien por cien”, certifica sin dudarlo, y con la mirada puesta en una experiencia como la de Marisa y Miguel Ángel. “Por supuesto que mi objetivo es irme para un periodo de tiempo más largo. Con la cabeza fría, ya me hubiese marchado para más días, porque estoy convencida de que voy a ser feliz allí, pero, al no tener un trabajo fijo, prefiero esperar a que se estabilice mi situación personal”. Mientras tanto, exprime al máximo los momentos que pasa con los niños y las familias que atienden las her32 misioneros

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manas franciscanas en una de las zonas con más podredumbre del país. “Se dedican principalmente a recoger cartón y plástico para que les paguen una miseria. Nuestro objetivo es erradicar el trabajo infantil, que se den cuenta de que, a través de la educación, pueden salir adelante”. Así, Paula vuelca todo su saber como maestra de educación especial para realizar un taller de lectoescritura con los menores, aunque, como ella misma reconoce, “lo más efectivo, dada la situación en la que viven, son los mimos, los cariños y la escucha que tanto necesitan”. Y de la misma manera que apura cada uno de los minutos en Perú, a lo largo del curso, en Mallorca, lleva a cabo un trabajo incansable de sensibilización. “Creo que estamos consiguiendo pequeñas grandes cosas. Por ejemplo, desde que les doy mi testimonio a los alumnos del centro donde estoy y les transmito las necesidades de niños que, siendo como ellos, no tienen nada, hemos constatado cómo tiran mucha menos comida y son más solidarios y capaces de compartir, cuando antes no mostraban gestos de ayuda”. También ha aprovechado para evangelizar a sus

amigos y a su familia. “Todo el mundo me dice que tengo mucho mérito por marcharme en vacaciones. Yo no lo veo así. Más bien me considero afortunada, porque me hace profundamente feliz lo que hago. No puedo explicarlo de otra manera”. O sí; sobre todo cuando se le pregunta sobre cómo ha cambiado su manera de vivir la fe. “He aprendido el significado del término coherencia y a aplicármelo. Estar allí es estar en contacto directo con Dios; cada uno de esos niños que se mueven entre los cartones es Dios mismo”.

De hermano a sacerdote

Dos meses fueron suficientes para que Efraín Cervantes diera el salto definitivo. Cuando los agustinos recoletos decidieron que conociera la labor que los frailes llevan a cabo en el Amazonas, él vivió aquel envío como un salto dentro de su opción por vivir en una familia religiosa eminentemente misionera. “Hasta entonces yo estaba convencido de que solo quería ser hermano, no sacerdote. Mi formador me dijo poco antes de marchar: «Que Dios me libre de cambiar tu decisión»”. Pues bien, aquel viaje le hizo variar de parecer. ¿Su cometido? Acompañar a las comunidades de la prelatura de Lábrea –en plena selva brasileña y de difícil acceso–, que aglutina a nueve tribus indígenas y cuatro parroquias. “Me bastó comprobar cómo a muchos poblados indígenas tan solo podía acercarse un sacerdote una vez al año. Ver la ilusión y, sobre todo, la necesidad con la que esperaban que aquel hombre les


cosas, sino a compartir la vida junHellín y Albacete para promover la llevara la eucaristía, les acompañato al otro. Las comunidades te animación misionera de la región. ra como Iglesia local, me tocó. Enabren su corazón de tal manera México, Guatemala y Chad son altonces caí en la cuenta de que una que solo puedes estar agradecido”, gunos de los países con los que cosa es lo que yo quiero para mí, y comenta, si bien admite que hay han colaborado en los últimos otra bien distinta lo que Dios te piun aspecto que toca especialmenaños. “No se dan cambios radicales de y las necesidades que tiene la te la conciencia cuando de nuevo en quienes marchan unos meses. Iglesia. Sentí que Dios me llamaba se retoma la rutina en septiembre: Más bien, esa transformación, que a dar un paso más”, comenta emo“A nivel social te llaman la atense da siempre, forma parte de un cionado, pues en septiembre será ordenado presbítero y su primer destino será precisamente Brasil. “Me pongo en muchos momentos en la piel de Pablo y esa pasión con la que llevaba a Dios a las comunidades”. Culmina así un proceso de búsqueda que comenzó en México, país de origen de Efraín Cervantes, que, tras entrar en el seminario diocesano, se dio cuenta de que “no me sentía completamente lleno, si bien sabía que el Señor me FRAÍN ERVANTES: llamaba a entregarme por completo a Él. A «Una cosa es lo que yo quiero para mí, y otra bien distinta través de un sacerdote conocí la labor de lo que Dios te pide y las necesidades que tiene la Iglesia». los agustinos recoletos en un hospital de México, D. F.; compartí con ellos un proceso de fe, pues todos los que voluntariado de unos meses. Me han participado han intensificado enamoré del apostolado y de su visu compromiso personal y comunida en comunidad”. Ese Jesús que tario”, explica el sacerdote. “Todos se hace presente en los acontecicontinúan en su grupo de animamientos de cada día, en la misión ción misionera y se convierten en de lo cotidiano, fue el que se matestimonio vivo de la realidad que nifestó a Efraín, tanto para descuhan encontrado, además de animar brir su vocación a la vida religiosa, a que otros tomen el relevo”. como para posteriormente ahonY es que José Joaquín, antes de dar su entrega en el sacerdocio. ser delegado de Misiones, ya tenía a sus espaldas experiencias en Bolivia, Zimbabue y Guatemala. “La Compartiendo vida OSÉ OAQUÍN ÁRRAGA: Esta invitación a salir de uno mismo, a romper las fronteras y las «Las comunidades te abren su corazón de barreras que nos separan de los lugares de misión, forma parte del tal manera que solo puedes estar agradecido». quehacer de José Joaquín Tárraga ción, un día tras otro, la injusticia misión ha supuesto para mí siemcomo delegado de Misiones de Aly las desigualdades sociales que se pre una llamada a vivir el Evangebacete. Bolivia es su destino de essufren en América o África, a pesar lio y a transmitir a Jesús en otro te verano, junto con otro sacerdode las riquezas naturales y cultuambiente. De cada uno de estos te y un joven perteneciente a los rales que poseen sus países”. países he salido fortalecido y con grupos misioneros de la diócesis una idea clara: no voy allí a hacer que se reúnen mensualmente en JOSÉ BELTRÁN

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