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EDITADA POR LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

Nยบ 212 FEBRERO Aร‘O 2021

TERCER MILENIO


Nº 212. FEBRERO, 2021

TERCER MILENIO EDITA OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Tfno: 91 590 27 80 Fax: 91 563 98 33 E-Mail: dir.nal@omp.es http://www.omp.es

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en este número... IGLESIA A FONDO Según las últimas estadísticas, 1.000 millones de personas de todo el mundo padecerán hambre durante el presente año. Para hacer frente a esa lacra, Manos Unidas pretende "contagiarnos de solidaridad".

16 PRIMER PLANO

El pasado mes de noviembre un nuevo conflicto bélico, de marcado carácter étnico, ha estallado en la región etíope de Tigray, castigando duramente a los civiles de la zona.

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INFORME El primer domingo de marzo la Iglesia española celebra el Día de Hispanoamérica, una jornada de acción de gracias por los misioneros y misioneras presentes en el continente americano.

30 y además... 7 TRIBUNA

Las tragedias nos unen

12 EL OBSERVADOR INDIA - VENEZUELA REP. CENTROAFRICANA

20 ASÍ VA EL MUNDO CHINA - UGANDA LÍBANO - EL SALVADOR

36 ENTREVISTA Mons. Gilberto Gómez, 35 años de misión en Perú

40 ANIMACIÓN MISIONERA 43 AYUDAMOS A... Mozambique

46 CULTURA

Las mil y una Indias de Tania Abitbol

54 OBITUARIO

Adiós al padre Tierry Becker

56 MISIÓN VIVA Julián Elizalde, misionero jesuita


EDITORIAL

URGE UNA VACUNA MISIONERA

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esde que el coronavirus irrumpió en nuestras acomodadas vidas para ponerlas patas arriba, el mundo depositó toda su confianza, para llegar a recuperar la llamada “normalidad”, en la ciencia y en la posibilidad de que esta encontrase una vacuna o un tratamiento contra el Covid-19. En un tiempo récord, inimaginable en el caso de otras enfermedades que llevan décadas cobrándose millones de vidas en los países más pobres, se ha conseguido no una, sino varias opciones de vacunación. Pero, ante la falta del suficiente número de dosis para ir distribuyendo entre todos los países, de nuevo la humanidad ha olvidado, como advirtió el papa Francisco, que “estamos en la misma barca”, y ha vuelto a optar, tristemente, por el “sálvese quien pueda”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha advertido, de hecho, de un “catastrófico fracaso moral”, provocado por la desigualdad en la distribución de las vacunas. Para mitigarlo, ha puesto en marcha, junto con otras agencias internacionales, la iniciativa Covax, con el objetivo de inmunizar, de aquí a finales de año, al 20% de las poblaciones de los países con recursos limitados. Entre tanto, el 13% de la población mundial, según la organización de ayuda católica Misereor, se ha asegurado, a base de millones, los derechos sobre la mitad de las vacu-

nas contra el Covid. Ha florecido un “nacionalismo de la vacunación”, que solo tiene ojos para atender la pandemia entre los habitantes del propio país, sin tener en cuenta las implicaciones que este comportamiento puede acarrear a nivel mundial. Aprovechándose de estas circunstancias, la codicia ha llevado a las farmacéuticas a adelantar sus dosis a los paí-

la pobreza a cientos de millones de personas, mientras que la mayoría de las empresas y fortunas más grandes del mundo siguen enriqueciéndose, lo que ha acentuado unas desigualdades económicas y sociales que ya eran escandalosas. La organización Oxfam señala que las cuentas bancarias de los multimillonarios “han recuperado el nivel previo a la pandemia en tan so-

El papa Francisco ha pedido que las vacunas lleguen a todos, y en especial a los más vulnerables y necesitados del mundo. ses que más pagan por ellas, por medio de contratos clandestinos, que ocultan los precios de venta, las condiciones draconianas y abusivas, y donde la transparencia de la gestión brilla por su ausencia. En el saco del olvido parecen haber caído las palabras que el papa Francisco pronunció en el Mensaje urbi et orbi de la pasada Navidad. En él pedía a todos los “jefes de Estado, empresas, organismos internacionales...”, que promoviesen la cooperación y no la competencia, y solicitaba “vacunas para todos, especialmente para los más vulnerables y necesitados en todas las regiones del planeta”. Todo ello, cuando estamos ante un virus que, en el ámbito sanitario, se ha cobrado, por el momento y por desgracia, más de dos millones de vidas, pero que, además, ha arrastrado a

lo nueve meses, mientras que para las personas en mayor situación de pobreza del mundo esta recuperación podría tardar más de una década en llegar”. Ante esta realidad que nos puede llevar al fatalismo, se impone la urgencia de inocular en el organismo de la humanidad una vacuna misionera que genere en su interior anticuerpos de justicia, solidaridad y servicio. En definitiva, una vacuna que –al igual que hacen nuestros misioneros y misioneras cuando siembran estos valores entre los más necesitados, con su testimonio evangélico de desprendimiento y entrega total– nos inmunice frente al virus del egoísmo, la avaricia y la injusticia. Y es que el mundo necesita certezas más fuertes que las desmoronadas por la pandemia.

EDITA Obras Misionales Pontificias DIRECTOR NACIONAL OMP José María Calderón DIRECTOR Alfonso Blas DISEÑO Antonio Aunés COLABORADORES Rosa Lanoix, Rafael Santos, Francisco José Pérez Valero, Dora Rivas, José Beltrán, TERCER MILENIO José Carlos Rodríguez, José Ignacio Rivarés, Israel Íñiguez, Modeste Munimi, José Ramón Carvallada, María Jesús Sahagún, Carmina Sofía Fernández, Juana Gómez, Juan Lázaro Sánchez, Vicente Marqués Ruiz ARCHIVO FOTOGRÁFICO Antonio Aunés, Rafael Santos, Ana Fernández FOTOGRAFÍAS Efe, 123RF SUSCRIPCIONES Roberto Murga DEPÓSITO LEGAL M-48558-1999 ISSN 1695-1034 IMPRESIÓN Gráficas Dehon. PP. Reparadores. C/ La Morera, 23-25. Torrejón de Ardoz, Madrid. Tfno: 91 675 15 36


frasesy yflashes

Valero Martínez.

Misionero claretiano en Perú

En Huayaringa, un pueblecito, les he podido construir, casi obligado por la Providencia, una capilla, sustituyendo la antigua que tenían de madera. Digo "casi obligado", porque, sin abrir la boca, nos fueron ofreciendo columnas y vigas de hierro con las medidas justas de la capilla.

Sor Agnes Gangmei Misionera salesiana india en Mongolia Predico con mi vida, a través de mi interacción con la comunidad, con los niños y adultos. Doy testimonio del Evangelio haciendo mi trabajo, sin perder nunca la esperanza, la alegría. Solo estoy aquí para preparar la tierra y sembrar.

Emiliano Sánchez Pérez Misionero agustino en Argentina

Pedro Opeka

Misionero paúl argentino en Madagascar La pandemia puede ser una prueba que haga despertar y bascular a la humanidad entera. Comprender que vivimos no solo para ser consumidores, sino hermanos y solidarios unos de otros. Y millones de jóvenes tienen ese ideal. Ellos son la sal de la tierra, la luz del mundo.

Aquí los masters son en valores humanos, en esa gran carga de humanidad que estas gentes comunican, y que son totalmente diferentes a cualquier y exclusivo amueblamiento intelectual. Por eso, tengo que admitir que yo no he misionado, sino que me han misionado a mí.

Card. Cristóbal López Romero Arzobispo de Rabat (Marruecos) Nuestra Iglesia quiere ser "puente" entre cristianos y musulmanes, entre África y Europa, entre negros y blancos, entre oriente y occidente, entre jóvenes y adultos, entre protestantes y católicos. Es nuestra vocación, y creo que la de toda la Iglesia y todo cristiano: somos puentes entre Dios y el mundo.


TRIBUNA

Las tragedias nos unen Por D. José María Calderón.

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uando el dolor y el sufrimiento se hacen presentes en la vida de las personas y/o sociedades, nos solemos unir. Una palabra española lo define muy bien: ¡compasión! Las personas, las familias, los grupos... se unen y reúnen cuando se dan situaciones de sufrimiento. ¡A veces no! A veces, los momentos de dolor se aprovechan para ataques entre hermanos, para sacar trapos sucios y reabrir heridas... Pero, gracias a Dios, no es lo normal. Esas circunstancias suelen servir para reconstruir relaciones que se habían estropeado, para reencuentros... ¡Son una oportunidad de mostrar esa fraternidad de la que el papa Francisco nos habla tanto! Esta pandemia nos ha hecho a todos más sensibles ante el dolor de los que están lejos, y nos ha ayudado a tender puentes con quienes quizás no estábamos muy en relación. Así, nos hemos acordado de los más necesitados de África, y de las grandes consecuencias de esta enfermedad en la India, por ejemplo. Por eso, celebrar este año el Día de Hispanoamérica va a tener un valor añadido. Nuestros hermanos latinoamericanos siempre han estado cerca del corazón de los españoles. Nos unen muchos lazos de amistad, por la lengua, la cultura, la religión, el carácter... ¡Son hermanos! Y este año, a

Director Nacional de OMP

nuestro recuerdo habitual, se une el dolor de la enfermedad, que con tanta virulencia se está dando en países como Ecuador, Colombia, Brasil, Argentina, México... ¡Es terrible! Y en Latinoamérica tenemos unos 4.700 misioneros, trabajando por llevar el Evangelio de Jesús a los que allí viven, compartiendo con ellos la vida, las dificultades, los proyectos... Por eso este año, el 7 de marzo, fecha en la que celebramos

los creyentes: María es la madre que nos ayuda a mantener un solo corazón y una sola alma. Por eso se ha elegido como lema para este año “Con María, unidos en la tribulación”. El amor a la Virgen en toda Hispanoamérica es conocido, y España y cada uno de aquellos países nos uniremos en oración por todos los que, de un modo u otro, han sufrido o sufren ahora el mal del coronavirus.

El Día de Hispanoamérica nos reunimos en torno a María para pedir su consuelo y fortaleza y el fin de la enfermedad. la Jornada, queremos hacer nuestras sus dificultades y los esfuerzos que están haciendo para salir adelante. Sabemos que, solo uniendo fuerzas e ilusiones, seremos capaces de superar esta que es una de las más grandes crisis de las últimas décadas: crisis no únicamente sanitaria y económica, también social y política. Para unirnos todos, la presencia de María es muy importante. He oído a personas de bien decir que una madre, en la familia, es “el alambrico del abanico”, el nexo que une y mantiene unidas todas las varillas que tiene un abanico para poder ser utilizado. Eso es una madre en la familia, y eso es María en la familia de

En muchos casos, la oración a María nos ha unido a todos en este confinamiento. El Papa quiso rezar el rosario a la Virgen pidiendo por el fin de la pandemia, y todos recordamos cómo la oración a la Virgen en el santuario de Fátima nos unió a todos los creyentes en una plegaria común. Ahora, nosotros, los que compartimos la lengua española, nos reunimos en torno a María para pedir su consuelo y su fortaleza, el fin de la enfermedad y el resurgir económico y social. Ojalá esta jornada nos ayude a los cristianos españoles a sentirnos más cercanos y más hermanos de los que viven estos momentos en los países del otro lado del océano. NÚM. 212, FEBRERO DE 2021

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IGLESIA A FONDO Campaña de Manos Unidas para "contagiar solidaridad"

1.000 millones de motivos para

erradicar el hambre ¿Qué es el hambre? La ONU la define como aquellos períodos en los que las poblaciones experimentan una inseguridad alimentaria grave, que implica pasar días enteros sin comer, debido a la falta de dinero o la dificultad para acceder a los alimentos u otros recursos. Y según las últimas estadísticas, 1.000 millones de personas de todo el mundo padecerán esos "síntomas" durante el presente año.

M

ás sentimentalmente, el hambre también podría describirse como aquella angustia asociada a la falta de alimentos. Y se dice que el umbral de privación de alimentos o desnutrición es de menos de 1.800 calorías por día, pero lo cierto es que la desnutrición va más allá de cifras estadísticas de calorías, de la misma forma que el término “seguridad alimentaria” se relaciona con la disponibilidad, el acceso y la utilización de los alimentos. Esta es la clave. Porque hay una cuestión todavía sin resolver, por más que se sucedan los años, las décadas, los siglos y las eras: ¿cómo es posible que, en un planeta que genera suficientes recursos para alimentar a toda la población, todavía haya tanta gente que pasa hambre? Después de una disminución constante durante una década, el hambre en el mundo ha evidenciado un escalofriante repunte, y afecta ya a cerca del 9% de la población. Solo de 2018 a 2019, el número de personas desnutridas creció

en 10 millones y, durante el presente ejercicio, se podría alcanzar la cifra de 1.000 millones de hambrientos, frente a los 821 millones reportados en 2020 por la FAO. ¿A quiénes ha afectado tradicionalmente la hambruna? Desplazados, inmigrantes, población sin recursos, víctimas de las guerras, personas sin acceso a cubrir las necesidades elementales, marginados... Sin embargo, el Covid y una extraña redistribución de recursos está modelando un nuevo subtipo de hambriento: aquellos a quienes el sueldo o eventualidades no contempladas en su día a día les llevan a no tener alimentos que llevar a casa. Esto supone millones y millones de personas más con hambre. Y es precisamente por esta razón por la que cobra más sentido atender la llamada de Manos Unidas en su nueva campaña, nacida bajo el lema “Contagia solidaridad para acabar con el hambre”. La organización católica pretende así seguir fomentando aquellas actitudes de colaboración que sirvan para frenar la mayor pandemia


que sufre el planeta desde hace décadas: el hambre. Es el reflejo más vivo, injusto y doloroso de la desigualdad que vivimos, y para acabar con ambas es necesaria la implicación de todos en la construcción del bien común a través de la cultura de la solidaridad.

Crecimiento contra miseria

Hoy nos encontramos con un mundo en el que, como recordaba el papa Francisco hace cinco años en su encíclica Laudato si’, se constata una dramática paradoja: los niveles sin precedentes de crecimiento económico, medios tecnológicos, recursos financieros y consumismo conviven sin sonrojo alguno con la miseria de millones de personas incapacitadas para vivir en condiciones acordes con su dignidad. Según se aprecia en las últimas estadísticas, la situación está empeorando hasta tal punto que, en palabras del Papa en Laudato si’, “un proyecto con grandes objetivos para el desarrollo de toda la humanidad hoy suena a delirio”, porque “aumentan las distancias entre nosotros, y la marcha dura y lenta hacia un mundo unido y más justo sufre un nuevo y drástico retroceso”.

Antes de este incremento de cifras experimentado en los últimos años, el mundo había logrado importantes avances en la reducción del hambre. De hecho, a comienzos del nuevo siglo, los líde-

res mundiales se unieron a las Naciones Unidas y la sociedad civil para comprometerse a cumplir ocho objetivos prioritarios de desarrollo para 2015, el primero de los cuales era “erradicar la poNÚM. 212, FEBRERO DE 2021

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breza extrema y el hambre”. Y así, en ese 2015, la ONU publicó un informe en el que trazaba las líneas maestras para el progreso del mundo con el fin de lograr ese propósito. La proporción de personas desnutridas en el mundo había disminuido del 15% entre 2000 y 2004 al 8,9% en 2019. Además, la tasa de retraso del crecimiento (niños demasiado bajos para su edad, como resultado de la desnutrición crónica) se había reducido entre 2000 y 2019 del 33% de los niños menores de cinco años al 21,3% en 2019. Todo parecía ir en la línea correcta... Pero las nuevas cifras causan estupor, y solo desde un abordaje multidisciplinar y solidario se podrá reconducir la erradicación. Porque el hambre está fuertemente interconectada con la pobreza e involucra interacciones entre una variedad de factores sociales, políticos, demográficos y sociales.

Amenazas venideras

Es un hecho que las personas que viven en la pobreza con frecuencia deben afrontar inseguri18 misioneros

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dad alimentaria en el hogar, utilizan prácticas de atención inadecuadas y viven en entornos inseguros, con poco o nulo acceso a agua de calidad, saneamiento e higiene. Y a ello hay que añadir los problemas de acceso o disponibilidad apropiados a servicios de salud y educación, todo lo cual contribuye al hambre. El conflicto también es un factor clave de las crisis alimentarias graves, incluidas las hambrunas, un hecho reconocido oficialmente por el Consejo de Seguridad de la ONU. El hambre y la desnutrición son mucho peores cuando los enfrentamientos y las

guerras se prolongan y las instituciones que deben velar por la dignidad y abastecimiento de sus ciudadanos se debilitan. Los informes de la ONU alertan de que el número de conflictos va en aumento. Algunos de ellos, agravados por las crisis climáticas y también por la desesperación que producen las pandemias. Por eso, Manos Unidas reclama que las personas y organizaciones que trabajan para combatir el hambre adopten enfoques sensibles al conflicto, mucho más que en el pasado. Y es que hablamos de uno de los principales impulsores del hambre: la ONU esti-


ma que 122 millones de los 144 millones de niños con retraso del crecimiento viven en países afectados por conflictos. Se estima también que 14 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo sufren desnutrición aguda severa, cuando solo el 25% de ellos tiene acceso a tratamientos que les salvan la vida. Por otra parte, los eventos relacionados con el clima, y en buena parte asociados con el cambio climático, han repercutido en la disponibilidad de alimentos en muchos países y, por lo tanto, han contribuido al aumento de la inseguridad alimentaria. Las recesiones económicas en las naciones que dependen del petróleo y otros ingresos por exportaciones de productos primarios también han afectado a esa disponibilidad de alimentos y han reducido la capacidad de las personas para acceder a ellos.

Otra terrible paradoja habla del fracaso de nuestra sociedad respecto al hambre: los pequeños agricultores, pastores y pescadores producen alrededor del 70% del suministro mundial de alimentos; sin embargo, son grupos especialmente vulnerables a la inseguridad alimentaria. La pobreza y el hambre son más graves entre las poblaciones rurales. “El trabajo de Manos Unidas, en general, y en la presente Campaña, en particular, encuentra su razón de ser en el profundo conocimiento de la situación en la que millones de seres humanos en América Latina, África y Asia luchan simplemente por sobrevivir, sin que para ellos tenga cabida la vida digna”, explica la organización en su intento de sensibilizar a toda la población mundial de lo que está por venir. Para hacerse cargo de esta realidad, recurre a la ya familiar expresión “cultura del descarte”, que surge para reflejar un modo de vida caracterizado por nuestro afán de confort (el usar y tirar), la obsolescencia programada de la industria y la publicidad que alimenta nuestra búsqueda desenfrenada de placeres inmediatos. “Al final ha acabado, asimismo, haciendo referencia también a ese doloroso proceso por el cual hemos convertido a millones de seres humanos en bienes de consumo que pueden ser usados y tirados, esclavizados, excluidos o sometidos a desigualdad y falta de recursos y derechos”, añade Manos Unidas. Y es que, como recalca el Papa en la encíclica Fratelli tutti, “partes de la humanidad parecen sacrificables en beneficio de una selección que favorece a un sector humano digno de vivir sin límites”. ALBERTO BRAVO

Seis razones para contagiar solidaridad 1 Se podría alcanzar la cifra de 1.000 millones de personas con hambre, frente a los 821 millones reportados en 2020 por la FAO. 2 Se estima que unos 2.000

millones de personas en el mundo no disponían de acceso regular a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes en 2019.

3 Al menos 3.000 millones de personas en el mundo no se pueden permitir una dieta saludable, ya que el coste supera el umbral internacional de la pobreza (1,90 dólares por persona al día), lo cual la hace inasequible para la población pobre. 4 Según la OMS, cada año se registran más de 200 millones de casos y 400.000 muertes por paludismo en el mundo. Cerca del 90 % de la mortalidad se produce en el África subsahariana. Y en la República Centroafricana y Sudán del Sur, esta enfermedad causa más víctimas que la guerra. 5 En Latinoamérica y Caribe hay 21,4 médicos y 15,8 enfermeras por cada 10.000 habitantes. Y en África subsahariana hay cinco camas de UCI por cada millón de habitantes. 6 Según ONU Hábitat, en los

asentamientos marginales de las grandes ciudades alrededor de 1.000 millones de personas se enfrentan diariamente al hacinamiento y a graves carencias de alimentos, agua, saneamiento, gestión de residuos o asistencia médica. NÚM. 212, FEBRERO DE 2021

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PRIMER PLANO

ETIOPÍA A pesar del apagón de Internet y teléfono impuesto por el Gobierno, y de la prohibición de acceso a periodistas, los hechos que han salido a la luz son aterradores: bombardeos sobre objetivos civiles, disparos a personal de Naciones Unidas, bloqueo de ayuda humanitaria y una política de impedir el abastecimiento de alimentos. Son algunas consecuencias de la última guerra, de marcado carácter étnico, que ha estallado a comienzos del pasado noviembre en la región norteña etíope del Tigray.

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l pasado 21 de enero, la representante especial de la ONU para Asuntos Relacionados con la Violencia Sexual en Conflictos, Pramila Patten, daba la alarma sobre “el elevado número de violaciones cometidas en la región del Tigray, especialmente en la ciudad de Mekele”. Las atrocidades investigadas incluían casos de hombres forzados a violar a mujeres de su propia familia. Es el enésimo capítulo de los abusos de los que se tiene noticia desde que empezó la guerra en esta zona del norte de Etiopía, a primeros de noviembre. Coincidiendo con las declaraciones de Patten, el comisario de Exteriores de la Unión Europea, Josep Borrell, expresaba su preocupación por “posibles crímenes de guerra” y afirmaba que “la situación va más allá de un asunto puramente interno de restaurar la ley y el orden”. Por las mismas fechas, un informe publicado por el Famine Early Warning Systems Network (Red de Sistemas de Alerta Temprana de Hambruna), del Gobierno estadounidense, aseguraba que en varias zonas del centro y el este del Tigray se dan las condiciones para que su población sufra de hambruna.

En nuestro mundo occidental, acostumbrados a interpretar los conflictos con esquemas simplistas de buenos y malos, lo que más cuesta entender de esta guerra es que el líder de uno de los bandos que abusa de la población civil, el primer ministro etíope Abiy Ahmed, es nada menos que el titular del premio Nobel de la Paz de 2019. El Comité

LA GUERRA DEL NOBEL DE LA PAZ 24 misioneros

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Noruego del Nobel le otorgó este galardón por sus esfuerzos por hacer la paz con la vecina Eritrea, por fortalecer la democracia en Etiopía y por sus buenos oficios de reconciliación y mediación en África del Este. No parece, sin embargo, que haya tenido mucho interés en aplicar esos mismos remedios en su propio país. En noviembre del año pasado, durante la dura ofensiva realizada por el Ejército etíope, rechazó una iniciativa de mediación por parte de los enviados por la Unión Africana: los ex presidentes Joaquim Chissano (Mozambique), Ellen Johnson-Sirleaf (Liberia) y Kgalema Motlanthe (Sudáfrica). Abiy dijo entonces que no aceptaba el diálogo con los combatientes

El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, recoge el premio Nobel de la Paz 2019

del Tigray como vía de solución y que solo lo contemplaba con los “partidos políticos que operan legalmente en la región” y con representantes de la sociedad civil.

Estalló la tormenta

Durante varias décadas –digamos que desde la caída del régimen de Haile Selassie, en 1973–, Etiopía ha sufrido varios conflictos

internos y ha estado involucrada en otros tantos internacionales, sobre todo, con sus vecinos somalíes y eritreos. Esta última guerra, con la región norteña del Tigray, empezó a primeros de noviembre del pasado 2020. Tras dos años de tensiones políticas acumuladas, estalló la tormenta debido al aplazamiento sine die de las elecciones previstas para 2019. El GoNÚM. 212, FEBRERO DE 2021

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bierno dio como razón la crisis del coronavirus, pero los oponentes políticos de Abiy se apresuraron a acusarle de usar la pandemia como excusa para prolongar ilegalmente su mandato. Su más acérrimo enemigo político, el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF, por sus siglas en inglés), no dudo en enfrentarse al primer ministro. En 2018 la nueva política de Abiy había obligado a este movimiento a salir del Gobierno central, en el que había estado 25 años. Tras hacerse fuerte en su región original del Tigray, hizo caso omiso de los planes gubernamentales y organizó las elecciones dejando claro que no reconocía la autoridad federal. En medio del rifirrafe, el TPLF atacó instalaciones del Gobierno central y Abiy ordenó entonces lanzar operaciones militares en el norte. A finales de noviembre, el primer ministro proclamó la victoria, tras la entrada en Mekele de las 26 misioneros

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fuerzas federales. Según el International Crisis Group, en apenas un mes hubo miles de muertos y cerca de dos millones de personas huyeron de sus hogares. Al menos 100.000 de ellas cruzaron la frontera con Sudán para convertirse en refugiados. El conflicto está muy lejos de ser un mero “asunto interno”, según reza la versión del Gobierno etíope. En él han participado soldados de Eritrea –que desde el primer momento apoyó a Abiy– y de Somalia, aunque la versión oficial niega esta implicación. No hay que ser un lince para adivinar que es una de las razones por las que el Gobierno ha prohibido el acceso a periodistas a la zona de guerra. Tampoco se puede aceptar ingenuamente que el conflicto haya terminado. Los líderes que aún quedan al mando del Frente de Liberación del Pueblo de Tigray siguen activos y han prometido seguir resistiendo. Si el Ejército nacional tiene una aplastante supe-

rioridad numérica y ha entrado en todas las ciudades de esta región de seis millones de habitantes, el TPLF tiene la ventaja de que cuenta con la simpatía de la población local y un terreno montañoso favorable a una guerra de guerrillas. El 13 de enero, las fuerzas nacionales dieron una vuelta de tuerca más contra el TPLF al anunciar la muerte de tres de sus líderes –entre ellos, Seyoum Mesfin, que fue el ministro etíope de Asuntos Exteriores durante dos décadas– y la detención de otros cinco. Uno de ellos, el fundador del TPLF, Sebhat Nega, que tiene 86 años, fue mostrado en televisión, esposado, en un estado lamentable, tras haber sido capturado por el Ejército.

Fuertes tensiones étnicas

Aunque esta contienda empezó en noviembre de 2020, el contencioso de Tigray viene de lejos. Tras una larga guerra contra el régimen comunista por parte de una coa-


lición denominada Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF), del que el TPLF formaba parte y del que pronto se hizo con el control absoluto, este conglomerado de fuerzas rebeldes tomó el poder en 1991. Los nuevos gobernantes promovieron una política de federalismo étnico, donde supuestamente todas las etnias tenían igual valor y representación. Parecía que el país había roto el ciclo de represión que dominó los años del “terror rojo”, pero, en la práctica, el TPLF solo reemplazó la cúpula de un sistema autoritario que siguió controlando todos los resortes del Estado durante 27 años, a pesar de representar únicamente a una etnia minoritaria. Bajo la mano de hierro del primer ministro Meles Zenawi, el nuevo partido se mantuvo en el poder por medio de elecciones fraudulentas y encarcelando o forzando al exilio a los líderes de la oposición. Esto provocó la frustración de otros

grupos étnicos, que se sintieron marginados en la política. Durante tres décadas, Etiopía mantuvo altos niveles de crecimiento económico, sostenidos por los países donantes, pero las comunidades poco afines al régimen apenas participaron de sus beneficios. Este sistema se sostuvo firme bajo la fuerte autoridad de Meles Zenawi, pero, tras su muerte en 2012, el EPRDF no tardó en resquebrajarse. Su sucesor, Hailemariam Desalegne, no consiguió hacerse con las riendas de la nueva situación y dejó paso al joven líder del Partido Democrático Oromo Abiy Ahmed. Sus primeros meses parecieron muy prometedores. En muy poco tiempo, firmó la paz con la vecina Eritrea, con la que Etiopía estaba en un estado de hostilidad desde 1998; liberó a cientos de prisioneros políticos; formó un Gobierno paritario, con una fuerte representación de mujeres; e introdujo numerosas reformas de-

mocráticas, entre ellas, nombrar a la destacada líder opositora Birtukan Mideksa como presidenta de la Junta Electoral. Sus reformas le atrajeron grandes simpatías de los países donantes y lo catapultaron al premio Nobel de la Paz. Pero algunos de sus cambios fueron demasiado rápidos y demasiado superficiales para un país de 110 millones de habitantes (con un 70% de jóvenes), muy anclado en sus tradiciones, donde la mayoría de la población sigue viviendo en la pobreza y las identidades étnicas continúan teniendo un peso muy fuerte. Sus esfuerzos por dotar al país de una estabilidad política chocaron con el sentimiento de marginación del TPLF después de que Abiy disolviera el EPRDF y lo remplazara con su nueva formación política, el Prosperity Party. El TPLF quedó fuera del poder central en 2018, y su influencia se vio limitada al Gobierno regional de su zona, el Tigray, cuya población representa el 6% del total. Ya en junio de 2018, dos meses después de llegar al poder, Abiy Ahmed sufrió un atentado del que salió ileso de milagro. Y un año después, sobrevivió a un intento de golpe de Estado en el que murieron el jefe del Estado Mayor del Ejército de Etiopía y otro alto cargo militar, además del presidente de la región septentrional de Amhara. Etiopía ha sido siempre un caldero en ebullición, con fuertes tensiones étnicas. La Constitución actual, de 1995, consagra un sistema federal con base de pertenencia étnica en sus nueve regiones autónomas. A esta política de federalismo étnico se le ha objetado que ha fomentado la convicción de que cada grupo tiene derecho a su propio territorio, hasta el punto de poder tratar a personas de otras etnias como intrusas y, llegado el caso, NÚM. 212, FEBRERO DE 2021

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expulsarlas. Ahmed se empeñó en reformarla para alejar la política etíope de esas connotaciones étnicas y avanzar hacia una unidad nacional. Muy pronto se vio que, al desaparecer la mano dura de Gobiernos anteriores, resurgieron las tensiones locales. El joven primer ministro chocó con algunos grupos que reclamaban más autonomía, empezando por su propia etnia oromo, que representa un tercio de la población y ocupa la mayor parte del centro del país. Tras años de dominación del partido en el poder por parte de la élite norteña del Tigray, los oromos ocupan la

cúpula del Gobierno, una posición que otras comunidades no aceptan. Ya en octubre de 2019 hubo enfrentamientos en el centro del país entre oromos y amharas, que costaron la vida a cerca de un centenar de personas. Pero no todos están de acuerdo en presentar la versión de un primer ministro que supuestamente llegó con buenas intenciones democráticas, las cuales han sido frustradas por políticos anclados en el pasado. El catedrático etíope Awol Allo, que ejerce en la universidad inglesa de Keele y que fue uno de los que apoyaron a Abiy Ahmed para que recibiera el Nobel 28 misioneros

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de la Paz, ha mostrado en los meses recientes su desilusión y ha acusado al primer ministro de comportarse con los mismos modos dictatoriales de sus predecesores. En declaraciones a la BBC en diciembre, afirmó que “en julio había 10.000 prisioneros políticos en Etiopía, y esa cifra seguramente ha aumentado desde que empezó la guerra en el Tigray”. Awol ha sido acusado por la Policía de “destruir la imagen del país en los medios de comunicación internacionales”, en clara referencia a las columnas que escribe regularmente en varios medios y las entrevistas que concede a Al Jazeera y a la BBC.

También el investigador Payton Knopf, del prestigioso Peace Institute de Estados Unidos, ha declarado que “el espacio político se ha vuelto a cerrar y todos los líderes de la oposición están encarcelados”. De las acusaciones del Gobierno etíope contra toda voz crítica no se ha librado ni el actual director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien sirvió anteriormente en el Gobierno etíope durante el régimen del TPLF. Su llamamiento, en noviembre, “a todas las partes en conflicto”, para “garantizar la seguridad de los civiles y el acceso a la ayuda humanitaria”, no sentó nada bien a las autoridades, y el jefe del Ejército le acusó de ayudar a los rebeldes del Tigray con armas.

Un futuro incierto

La guerra del Tigray solo es el último capítulo de una historia de fracasos políticos para unir a un enorme país (Etiopía tiene 120 millones de habitantes), dominado


poderosos vecinos no auguran un futuro de paz. La contienda ha tenido también consecuencias para la economía del país, que durante los últimos años ha crecido enormemente gracias al apoyo de miles de millones de dólares en ayuda presupuestaria. La Unión Europea suspendió recientemente una financiación de 90 millones de euros, por su desacuerdo sobre la forma

por fuertes tensiones étnicas. Según señala la revista Foreign Policy en su número de enero, este conflicto abierto ha colocado a Etiopía al borde de una situación peligrosa, que podría llevar a una desintegración nacional, como ocurrió con Yugoslavia en los años 90. También amenaza la estabilidad de la zona del Cuerno de África, sobre todo por la implicación de Eritrea y Somalia, y por las tensiones que el conflicto ha creado con la vecina Sudán. La visita, el pasado 14 de enero, del general Abdel Fattah al Burhan, jefe del Consejo Soberano Sudanés, y del general Mohammad Othman, comandante supremo del Ejército de este país, a la frontera de Fashga, no parece que sea precisamente una señal de buen entendimiento entre países vecinos. Si a esto añadimos que durante los últimos años Etiopía ha tensado la cuerda con Egipto por su empeño de seguir adelante con la Gran Presa del Renacimiento en el Nilo, las malas relaciones del país con sus

que se sienten marginados, lo que amenazará los aparentemente buenos logros en la economía. Conceder el Nobel de la Paz a un líder político siempre ha estado rodeado de polémica. Basta pensar en los casos de Yassir Arafat, Frederick de Klerk, Barack Obama o el colombiano Juan Manuel Santos. Ejercer la política en lugares violentos, incluso cuando se hace para terminar con el conflicto, suele ser

Abiy Ahmed, primer ministro etíope

en la que el Gobierno etíope ha gestionado esta crisis. Durante los últimos años, los países donantes han dado un fuerte apoyo material a Etiopía por sus buenas cifras de crecimiento económico, sin preocuparse demasiado de las políticas autoritarias o de su falta de respeto a los derechos humanos. Pero, como señala Nic Cheeseman, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Birmingham, cada vez son más las voces que critican este modelo de ayuda al desarrollo y advierten de que los regímenes que coartan la libertad de sus ciudadanos, tarde o temprano, llevarán a sus países a conflictos con grupos

un juego ambiguo, cuando no turbio. Además, cuando por fin se alcanzan acuerdos de paz, estos suelen durar poco o no se ponen en práctica como se había previsto. En el caso de Etiopía, lo más irónico es que el acuerdo de paz que su primer ministro Ahmed Abiy alcanzó con Eritrea ha servido para asegurarse su apoyo militar en la ofensiva contra el Tigray. Una ofensiva en la que el rosario de atrocidades sin cuento encaja mal con lo que se esperaría de un líder al que hace apenas un año se veía como un ejemplo de hacedor de paz, y que hoy ha perdido toda su credibilidad. JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ NÚM. 212, FEBRERO DE 2021

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INFORME

Todo primer domingo de marzo, desde hace más de 60 años, la Iglesia española celebra el Día de Hispanoamérica, algo que "constituye un momento de profunda acción de gracias por los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que se encuentran en misión en el continente americano", como reconoce el cardenal Marc Ouellet, presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, en su Mensaje con motivo esta jornada.

E

n este 2021, el Día de Hispanoamérica, que se celebrará el 7 de marzo, tiene como lema “Con María, unidos en la tribulación”. El momento histórico que la humanidad vive, que puede ser considerado como uno de los más complicados en las últimas décadas, convierte la jornada de este año, en palabras del cardenal Ouellet, en “una ocasión especial”, que supone “un llamado a la fe y a la solidaridad intercontinental”. En ese sentido, podemos decir que la Iglesia ha sido una de las principales articuladoras de recursos de solidaridad en el continente latinoamericano, contribuyendo de manera importante a que las consecuencias de la pandemia del Covid-19 no hayan sido todavía más graves. En La30 misioneros

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tinoamérica, la falta de recursos sanitarios está provocando un verdadero caos en muchas regiones, a lo que se une la falta de empleo estable, pues son muchos los millones de personas que viven de la economía informal, gravemente afectada en los últimos meses. Es ahí donde ha aparecido una Iglesia samaritana, dispuesta a curar a tantos hombres y mujeres tirados al borde del camino. Como recuerda el Mensaje del presidente de la Comisión para América Latina, “la pandemia del Covid-19 nos tiene confinados, distanciados y aterrados, pero no desesperados, ya que la fe del pueblo de Dios alza la mirada al cielo para sobrevivir y superar la prueba inaudita”. La fe en Dios es lo que ha sustentado tradicionalmente la vida de los pueblos latinoamericanos; una fe que está presente en la vida cotidiana y que se

manifiesta en las devociones, principalmente marianas, que están tan presentes en el continente.

Caminos de acción

Una crisis sanitaria, social y económica, que representa un gran desafío para toda la humanidad, y que, en el caso de Hispanoamérica, ha ido aumentando exponencialmente, como consecuencia de otras pandemias históricas, que han ido diseñando una realidad social profundamente marcada por las desigualdades. Ante esas numerosas y urgentes necesidades, el Mensaje del cardenal Ouellet habla de la existencia de “caminos de acción diversos”. Pero el mismo escrito recupera una idea repetida por el papa Francisco en diferentes momentos de este último año, que debe llevar a entender que “estamos todos en la misma barca, nuestras vidas se constituyen en relación”.

Fratelli tutti, la última encíclica del Santo Padre, nos dice que “es verdad que una tragedia global como la pandemia del Covid-19 despertó durante un tiempo la consciencia de ser una comunidad mundial que navega en una misma barca, donde el mal de uno perjudica a todos. Recordamos que nadie se salva solo, que únicamente es posible salvarse juntos”. Esa visión comunitaria de la vida, tradicionalmente presente en las culturas y pueblos hispanoamericanos, hace que las dificultades sean vividas de manera diferente. Especialmente en momentos de dificultad, como este que estamos viviendo actualmente, es cuando uno descubre la importancia de una mano amiga que ayude a remar juntos en la misma dirección. Esas actitudes surgen de la relación filial y fraterna, que para los cristianos es algo que entra NÚM. 212, FEBRERO DE 2021

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Cardenal Marc Ouellet, presidente de la Pontificia Comisión para América Latina

universalización de las ideas del Documento de Aparecida.

Signo profético de futuro

Esa reflexión de Aparecida está siendo retomada nuevamente por la Iglesia hispanoamericana con la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, presentada el 24 de enero y que va a celebrarse bajo el manto de Nuestra Señora de Guadalupe, del 21 al 28 de noviembre de este 2021, en torno al tema “To-

a formar parte de nuestro ser por el don del bautismo. En el caso de los misioneros, su testimonio es algo que ha hecho todo eso presente en la vida de la humanidad. El Mensaje del Día de Hispanoamérica nos lo recuerda, haciendo memoria del Mensaje final de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, celebrada en Aparecida, Brasil, del 13 al 31 de mayo de 2007; allí se nos dice que “ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con creatividad y audacia en todos los lugares donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido, en especial, en los am32 misioneros

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bientes difíciles y olvidados y más allá de nuestras fronteras”. Podemos decir que Aparecida fue un momento que marcó un punto de inflexión en la vida de la Iglesia en América, haciendo propuestas que posteriormente han ido traspasando las fronteras del continente, para hacerse presentes en la Iglesia universal. El motivo de eso es que el relator general del Documento de Aparecida fue el entonces arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Bergoglio, actualmente papa Francisco. Son muchos los que coinciden en afirmar que Evangelii gaudium, el primer gran escrito del actual Pontífice, es la

dos somos discípulos misioneros en salida”. El cardenal Ouellet define a la Patrona de América como “Estrella de la primera y de la nueva evangelización”, presentándola como “primera discípula y gran misionera de nuestros pueblos”. Al respecto de esta Asamblea, el presidente de la Comisión para América Latina manifestaba, en el día de su presentación, su interés y compromiso personal y el de la Comisión, viendo “en esta iniciativa un signo profético para el futuro de la Iglesia, porque no solamente los obispos se reúnen, sino también todos los participantes del pueblo de Dios”.


DÍA DE HISPANOAMÉRICA I N F O R M E

En su intervención en la presentación de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, el cardenal Ouellet invitaba “a pensar en la cultura vocacional en América Latina”; algo en lo que insiste en el Mensaje del Día de Hispanoamérica, donde dice que “es también momento de oración suplicante «al Dueño de la mies para que envíe obreros a su mies» (Mt 9,38), y suscite nuevas vocaciones misioneras”. Según el purpurado, “si queremos realmente trabajar juntos, respetando la diversidad de carismas, debemos desarrollar aún más una cultura vocacional que toca todas las vocaciones de

los obispos, hasta los laicos, los esposos y los consagrados”. De hecho, la misión de la Iglesia, tradicionalmente asumida por los ministros ordenados y la vida religiosa, hoy es algo de lo que participa ampliamente el laicado.

María, modelo misionero

Como ya hemos señalado, la figura de María está muy presente en la vida de la Iglesia y en la devoción de los pueblos hispanoamericanos. En su Mensaje, el cardenal Ouellet recuerda las palabras de Evangelii gaudium en que, hablando de María, el papa Francisco, el primero latinoamericano,

nos dice que “Ella es la misionera que se acerca a nosotros para acompañarnos por la vida, abriendo los corazones a la fe con su cariño materno. Como una verdadera madre, Ella camina con nosotros, lucha con nosotros, y derrama incesantemente la cercanía del amor de Dios”. El cardenal Ouellet nos presenta a María como modelo de discípula misionera, citando unas palabras de la exhortación apostólica publicada el 24 de noviembre de 2013: “Hay un estilo mariano en la actividad evangelizadora de la Iglesia. Porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. [...] Esta dinámica de justicia y ternura, de contemplar y caminar hacia los demás, es lo que hace de ella un modelo eclesial para la evangelización”. María debe ser entendida en la actual situación de pandemia como aquella que acompaña y consuela, como la que se hace presente en la vida de la humanidad, en el camino de la fraternidad; una idea que aparece en Fratelli tutti, donde se presenta a María como aquella que “recibió ante la Cruz esta maternidad universal (cf. Jn 19,26) y está atenta no solo a Jesús, sino también «al resto de sus descendientes» (Ap 12,17). Ella, con el poder del Resucitado, quiere parir un mundo nuevo, donde todos seamos hermanos, donde haya lugar para cada descartado de nuestras sociedades, donde resplandezcan la justicia y la paz”. Esa es una realidad que se ha ido haciendo presente a lo largo de la historia, también en el ámbito latinoamericano, donde aquella que hoy es su Patrona, como señala el Mensaje del Día de Hispanoamérica, “nos dice, nuevamente, las mismas palabras que dirigió NÚM. 212, FEBRERO DE 2021

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al indio san Juan Diego, afanado por la enfermedad de su tío: «¿No estoy yo aquí que soy tu madre?, ¿no estás bajo mi sombra y resguardo?, ¿no soy yo la fuente de tu alegría?, ¿no estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos?» (Nican Mopohua, nn. 118-119)”. En María descubrimos la presencia de aquella que siempre está dispuesta a servir, a hacerse presente en cada alegría y sufrimiento humano, como aparece relatado en diferentes pasajes del Evangelio. El cardenal Ouellet evoca unas palabras del papa Francisco en 2013, en las que nos dice: “Cuando estamos cansados, desanimados, abrumados por los problemas, volvámonos a María, sintamos su mirada que dice a nuestro corazón: «¡Ánimo, hijo, que yo te sostengo!». La Virgen nos conoce bien, es madre, sabe muy bien cuáles son nuestras alegrías y nuestras dificultades, nuestras esperanzas y nuestras desilusiones. Cuando sintamos el peso de nuestras debilidades, de nuestros pecados, volvámonos a María, que dice a nuestro corazón: «¡Levántate, acude a mi Hijo Jesús!, en él encontrarás acogida, misericordia y nueva fuerza para continuar el camino»”.

Pérdida de impulso misionero

El Mensaje del Día de Hispanoamérica nos hace caer en la cuenta de que “más de la mitad de los misioneros españoles diseminados por el mundo se encuentran en tierras americanas, signo claro del ardor y empeño apostólico de la Iglesia española”. El cardenal Ouellet afirma que, “como misioneros, estáis en una labor privilegiada de acompañamiento y cercanía, alimentando con la luz del Evangelio el caminar del pueblo de Dios, es34 misioneros

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pecialmente, en las periferias existenciales de soledad y miseria que afligen a nuestro continente”. Sin embargo, la Iglesia española debe reflexionar sobre la pérdida de impulso misionero; algo que se deja traslucir no solo en el nú-

mero de misioneros, sino también en el análisis de la colecta del Día de Hispanoamérica de 2020. Lo primero que hay que indicar es que, si comparamos lo recaudado con otras colectas que están presentes en la vida de nuestra Igle-


DÍA DE HISPANOAMÉRICA I N F O R M E

América Latina, donde no es difícil encontrarse con hombres y mujeres que llevan a sus espaldas varias décadas de misión, en muchas ocasiones en los rincones más inhóspitos de un continente marcado por profundas desigualdades estructurales. El presidente de la Comisión para América Latina agradece eso públicamente en su Mensaje del Día de Hispanoamérica, al transmitir, “una vez más, mi sincera y profunda gratitud porque en vuestra entrega cotidiana, dais vida al mandato de Cristo: «Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mt 28,19)”.

Luis Miguel Modino, misionero de la OCSHA

sia, la cantidad es muy pequeña. Estamos hablando de 54.594,20 euros en todo el conjunto de la Iglesia española. Pero resulta aún más sorprendente que, en el país con más misioneros del mundo, la mayoría de ellos en Hispanoamérica, esta colecta solo haya sido asumida por 30 de las 70 circunscripciones eclesiásticas españolas. Eso es algo que contrasta con la entrega cotidiana de muchos misioneros y misioneras españoles en

Tampoco podemos dejar de lado, como no lo hace el cardenal Ouellet, a aquellos que, con su trabajo dentro de las diferentes instancias de la Iglesia española, hacen posible la misión: la Comisión Episcopal para las Misiones y Cooperación con las Iglesias, presidida por el arzobispo de Pamplona-Tudela, Mons. Francisco Pérez González, así como a todos los delegados diocesanos de Misiones y colaboradores. No solo el

presidente de la Comisión para América Latina, también aquellos que somos misioneros en esta región, agradecemos su labor con especial aprecio. El cardenal Ouellet les alienta a perseverar en su caminar misionero, “cercano a los más necesitados, especialmente en estos momentos de sufrimiento a causa de la pandemia y sus graves consecuencias”. Es tiempo de continuar, con María, bajo su guía y protección, particularmente en este momento de la historia marcado por la pandemia del Covid-19, que en Hispanoamérica se une a otras realidades de muerte. Todo esto demanda “una renovada acción evangelizadora que nos haga salir de nuestras seguridades, y nos lleve a construir una cultura más humana y más cristiana, y así escribamos, con Ella, una nueva historia de esperanza”, según nos inivita el Mensaje del cardenal Ouellet. Recordemos las palabras del papa Francisco en su última encíclica: “Y como María, la Madre de Jesús, «queremos ser una Iglesia que sirve, que sale de casa, que sale de sus templos, que sale de sus sacristías, para acompañar la vida, sostener la esperanza, ser signo de unidad [...] para tender puentes, romper muros, sembrar reconciliación»”. Si esas palabras son importantes en la existencia de todo bautizado, ese empeño debe ser redoblado en aquellos que asumen la misión ad gentes como camino de vida. Es tiempo de confiar en Dios, de pedir la intercesión de nuestra Madre. Solo así seremos señales de esperanza, especialmente en Hispanoamérica, un continente siempre sufrido, pero también siempre testigo de un Dios que acompaña la vida de su pueblo. LUIS MIGUEL MODINO Misionero de la OCSHA NÚM. 212, FEBRERO DE 2021

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conectad@s

JESÚS ¿HABRÍA ENVIADO UN TUIT? "Jesús hablaba de Dios a todos, allí donde estuvieran [...]. Se dirigía a las personas en los lugares y tiempos más ordinarios". El Papa lo hace con un tuit. Breve, pero contundente. PAPA FRANCISCO Twitter @Pontifex_es

HAY QUIENES LO PASAN PEOR Cuentan de un sabio que un día... O dicho de otra manera y con un post de Instagram: "Lejos de nosotros viven hermanos en situaciones infrahumanas, que nos necesitan". Le damos un like. MANOS UNIDAS Instagram @manosunidas

IMPULSAR LA EDUCACIÓN Dan a muchas familias la esperanza de un mundo mejor. Y en el #DíaDeLaEducación no podía faltar un brindis (tuit) por ellos: los misioneros que están en las aulas. OMP Twitter @OMP_es

SON DE LA FAMILIA La Jornada de #InfanciaMisionera2021 también se hizo viral en redes. Las adoratrices recuerdan que "los misioneros son la única familia de muchos niños". COLEGIOS SANTA MARÍA MICAELA Instagram @colegiosmmicaelasdr

LOBITO (Y NO ES UN CUENTO) Es la ciudad angoleña donde se encuentra la misionera laica Guillermina Manchado, natural de la localidad burgalesa de Rabanera del Pinar. Allí, en Lobito, se halla enredada en diversos proyectos de ayuda a los necesitados. Antes lo hizo ya en Honduras y Mozambique. MISIONES DE BURGOS Twitter @MisionesBurgos

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Mozambique Medio millón de euros muy bien utilizados

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ás de 40 millones y medio de “meticales”. Esa es la aportación que los creyentes españoles han hecho al desarrollo espiritual y material de los católicos mozambiqueños más necesitados durante el año 2020. Porque el metical es la moneda nacional de Mozambique. En otras palabras: que el año pasado las OMP de España enviaron a esta nación africana subsidios por valor de 443.680,04 . Tales ayudas procedían de la Obra Pontificia para la Propagación de la Fe (440.434,44 ), así como de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol para la promoción de las vocaciones nativas (3.245,60 ).

Grandes necesidades

A primera vista, esa contribución –casi 74 millones de las antiguas pesetas– puede parecer bien abultada. Pero no lo es tanto cuando se tienen en cuenta las muchas y grandes necesidades a las que se enfrenta el Mozambique de nuestros días. ¿Se imaginan que Castilla-La Mancha tuviera solo 35 médicos, es decir, uno por cada 57.000 habitantes? ¿O que el único hospital de la ciudad de Vitoria contara con cuatro especialistas tan solo? Tal, la situación que sufre la región de Tete, golpeada por la malnutrición, el sida, las diarreas infantiles, la

malaria, y que, para colmo, carece de los médicos que necesita. Casi tan grande como dos Españas (801.590 km²), habitado por 27.129.000 personas, Mozambique está a la cola –ocupa el puesto 181 sobre un total de 189– en la lista mundial que la ONU confecciona según el IDH (Índice de Desarrollo Humano) de todas las naciones. Tres son sus religiones principales. La mitad de la población es animista: unos 14 millones. Los católicos suman más de 7,5 millones de bautizados. Y los musulmanes son unos 4,5 millones. Para llegar al presente, Mozambique ha tenido que atravesar un doble y doloroso túnel que parecía interminable: dos guerras. Primero, la de la inde-

pendencia, que duró diez años (1964-1974) y segó más de 60.000 vidas. Después, la guerra civil que enfrentó al Frelimo, promotor del sistema marxista y patrocinado por Cuba y la extinta URSS, con la Renamo, que estaba auspiciada por Sudáfrica y la antigua Rodesia –hoy Zimbabue– partidaria del pluripartidismo. Esta duró más de 15 años (19771992) y costó un millón de muertos, 1,7 millones de refugiados en otros países y cuatro millones de desplazados internos. Al cabo, llegó la paz, gracias, en buena parte, a la mediación de la Comunidad de San Egidio. Esta organización, fundada por Andrea Riccardi y auspiciada por la ONU, logró que, el 4 de octubre de 1992, el presidente marNÚM. 212, FEBRERO DE 2021

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xista Joaquim Chissano y el jefe de la Renamo, Afonso Dhlakama, firmaran, en Roma, los Acuerdos Generales de Paz. Pero la llegada de la paz no erradicó todos los problemas del país. Los campos de Mozambique, por ejemplo, seguían sembrados de minas antipersona. La ONG británica y humanista Halo Trust tuvo que desactivar más de 170.000 minas que seguían matando o mutilando a miles de personas inocentes: niños, jóvenes, mujeres..., la mayoría, civiles. Tras más de 20 años de duro trabajo, en 2015 y en Maputo, el ministro de Exteriores Oldemiro Balói pudo declarar a Mozambique “país libre de minas antipersona”.

Ayudas fundamentales

Encabezada por más de una veintena de prelados –4 arzobispos, 15 obispos y 2 veteranos cardenales, ya en su bien ganado banquillo de la retaguardia: el franciscano Alexandre José María dos Santos, metropolitano emérito de Maputo, de 96 años, y monseñor Júlio Duarte Langa, emérito de Xai-Xai, de 93–, la Iglesia mozambiqueña retomó con renovado 44 misioneros

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ánimo y tesón la tarea evangelizadora. Y ahora da gracias a Dios por las ayudas, tan necesarias, recibidas desde España. Las doce diócesis del país, desde la norteña de Pemba, en la provincia de Cabo Delgado, hasta la más meridional de Xai-Xai, y también la Conferencia Episcopal, han sido destinatarias de los subsidios enviados gracias a los católicos de España. La diócesis de Beira recibió 24.199,21 ; Chimoio, 35.391,44 ; Gurué, 33.687,31 (durante 9 años, hasta el 24 de abril de 2019, fecha en que falleció, fue responsable de esa diócesis monseñor Francisco Lerma, español de Murcia y misionero de la Consolata); Inhambane, 55.756,53 ; Lichinga,

27.219,72 ; Maputo, 38.634,45 ; Nacala, 33.366,11 ; Nampula, 29.853,89 ; Pemba, 38.634,45 ; Quelimane, 27.219,72 ; y XaiXai, 43.748,98 ; Todas esas cantidades se han destinado, principalmente, a subsidios ordinarios, y también, a otros dedicados a la catequesis. Pero no solo. Buena muestra de ello es lo que ha hecho la diócesis de Tete. Cuenta con 12 sacerdotes diocesanos, 39 sacerdotes misioneros religiosos y 65 hermanas religiosas. Es la más interior de todas, fronteriza con Malaui, Zambia y Zimbabue. Y mayor que todas las diócesis portuguesas juntas. También Tete ha recibido 49.171 . Con esa cantidad, su nuevo pastor –el portugués y misionero de


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la Consolata Diamantino Guapo Antunes, de 54 años, consagrado por el arzobispo de Nampula, el 12 de mayo de 2019, quinto obispo de la diócesis, desde que fuera erigida en 1962– ha podido poner en pie un nuevo templo y una casa parroquial. El propio obispo enviaba, desde Tete, el pasado 3 de enero, su agradecimiento a las OMP de España: “Les escribo –dice en su carta al P. José María Calderón– para expresar la gran alegría con la que recibimos la subvención ordinaria y la subvención para la formación de catequistas en la diócesis”. Y añade: “También recibimos otras dos subvenciones para la rehabilitación de la casa parroquial de la Misión Domue, fronteriza con Malaui, y la construcción de la iglesia de San Marcos, de Luia, también próxima a la vecina Malaui. A través de ustedes, quisiera dar las gracias a todos los bienhechores que hicieron posible esta generosa contribución, que nos entregó la Nunciatura Apostólica en Mozambique. El subsidio ordinario que nos ha sido concedido está siendo utilizado para la formación de nuestros seminaristas del seminario propedéutico (10 seminaristas) y del seminario mayor (28 seminaristas). La asignación de catequistas se utiliza para la formación de familias de catequistas en el Centro Catequético Diocesano de Uncanha, que cada año enseña a estas a colaborar en la misión y preparar a otros catequistas. Agradecemos a las OMP de España y a los benefactores toda la ayuda brindada para la formación de nuestros seminaristas y catequistas”. Las obras quedaron concluidas el pasado 1 de noviembre. A pesar de las limitaciones causadas por la

pandemia del Covid-19, la reconstrucción se completó según lo previsto. Los edificios, que habían sufrido graves daños, estaban bien terminados y eran sólidos. La casa parroquial ya está lista para recibir a los misioneros de una manera digna y acogedora. Ni que decir tiene que la comunidad parroquial también participó activamente en todas las fases del proyecto. Los católicos se mo-

vilizaron para colaborar en la medida de lo posible. E hicieron una pequeña colecta para ayudar en los gastos. Estamos seguros: monseñor Guapo Antunes sigue firme enarbolando la bandera de su lema episcopal, que es igual al título de la constitución del Vaticano II: Gaudium et spes. Alegría y esperanza, pese a todos los pesares. TOMÁS TAMARREDO

Si estás interesado en realizar un donativo, puedes hacerlo en el número de cuenta ES25 0075 0204 9506 0006 0866. También, accediendo a la página web www.omp.es y pinchando en la opción "Haz un donativo".

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