Misioneros Nº 220

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EDITADA POR LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

Nº 220 DICIEMBRE AÑO 2021

TERCER MILENIO


Nº 220. DICIEMBRE, 2021

TERCER MILENIO EDITA OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS C/ Fray Juan Gil, 5 28002 - Madrid Tfno: 91 590 27 80 Fax: 91 563 98 33 E-Mail: dir.nal@omp.es http://www.omp.es

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en este número... IGLESIA A FONDO Con el lema “Con Jesús a Jerusalén. ¡Luz para el mundo!”, el 16 de enero se celebra la Jornada de la Infancia Misionera, un día que recuerda el protagonismo de los más pequeños en la acción evangelizadora.

16 PRIMER PLANO

El pasado 25 de octubre Sudán asistía a un nuevo golpe de Estado, el segundo en dos años. Se desataba así una crisis que acrecienta la inestabilidad política, social y económica.

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INFORME A lo largo del año que ahora termina diferentes conflictos internacionales han ido centrando la atención mediática durante un cierto periodo de tiempo, para, poco después, caer casi en el olvido.

30 y además... 7 TRIBUNA

Y el Verbo se hizo carne

12 EL OBSERVADOR INDIA - LÍBANO ITALIA - TIERRA SANTA

22 ASÍ VA EL MUNDO CHINA - IRAK LIBIA - NICARAGUA

36 ENTREVISTA M.ª Jesús Sanz, abuela y misionera seglar en México

41 ANIMACIÓN MISIONERA 45 AYUDAMOS A... Níger

48 CULTURA

El "tornaviaje" del Prado: el regreso de lo mestizo

53 EL CUARTO MUNDO 54 EN EL OBJETIVO 56 MISIÓN VIVA Micheline Kahite, misionera de la Pureza de María


EDITORIAL

Iluminando el mundo

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on el lema “Con Jesús a Jerusalén. ¡Luz para el mundo!”, la Jornada de la Infancia Misionera, que en el ya próximo 2022 se celebrará el 16 de enero, invita a todos los niños y niñas a seguir los pasos y el ejemplo de Jesús, Luz del mundo, quien, desde aquella ciudad, a sus doce años, manifestó su disposición de ocuparse de las cosas de su Padre. Aquella desvalida criatura nacida en Belén, a la que hemos visto después en Egipto y Nazaret, y ahora en la Ciudad Santa, convertido ya en un muchacho, es quien nos va a mostrar los planos y planes de Dios para la construcción de ese reino de libertad, justicia, amor y misericordia que Él siempre ha deseado para toda la humanidad. En nuestro mundo actual son muchas las zonas de penumbra y oscuridad. Conflictos armados que acaban con miles de vidas de seres humanos, en muchos casos ancianos, mujeres y niños –siempre los más indefensos e inocentes–, y que llenan de horror y pobreza la existencia de pueblos enteros; conflictos que son alimentados por ocultos –y, en ocasiones, no tan ocultos– intereses geoestratégicos y materialistas. Hambre y pobreza a la que son condenadas millones y millones de personas, por culpa de un mal reparto de alimentos y por el egoísmo de una minoría que sustenta su bie-

nestar en injustos sistemas económicos, que acrecientan las desigualdades, no impiden el expolio de los recursos naturales y benefician a los que se encuentran en una posición de poder y preeminencia. Situaciones de persecución, injusticia, abandono, falta de libertad..., que atentan contra la

plación de las obras de Dios, que continuamente nos llenan de alegría y de asombro siempre nuevo”. Y ello, con el propósito de que, al igual que hacen nuestros misioneros y misioneras, nos convirtamos en anunciadores de la buena noticia del Evangelio y, “con el mismo «método» elegido por Dios para

La escuela de pequeños misioneros que es la Obra Pontificia de la Infancia Misionera nos anima a que seamos la luz de Cristo. dignidad de la persona y dejan sin esperanza de futuro a quien más lo necesita. Frente a este mundo de tinieblas, hostilidad, desgracia y abandono, la escuela de pequeños misioneros que es la Obra Pontificia de la Infancia Misionera nos anima a que compartamos la luz de Cristo, que viene a alumbrarnos con su resplandor de verdad, de denuncia, de justicia y misericordia; luz, como proclamaba el papa Francisco en la pasada Epifanía, “que ilumina a cada hombre, luz que hay que acoger en la fe y luz que hay que llevar a los demás en la caridad, en el testimonio, en el anuncio del Evangelio”. La Infancia Misionera quiere que pequeños y adultos nos dejemos “fascinar, atraer, guiar, iluminar y convertir por Cristo [...] a través de la oración y la contem-

venir entre nosotros” –el de la encarnación–, nos hagamos prójimos del otro, lo encontremos y asumamos su realidad. Ante la oscuridad de la violencia, la injusticia, la opresión..., no podemos permanecer encerrados en nosotros mismos, callados y ocultos a los demás, mientras los observamos desde nuestra área de bienestar: Jesús se hizo pobre, se despojó de todo para enriquecernos. Como nos pide la Obra de la Infancia Misionera, iluminemos todos los ámbitos, asumamos el “riesgo” de la libertad de comunicar la novedad del Evangelio, y seamos luz para el mundo, los instrumentos para que la luz de Jesús llegue a todos. Porque Él se hizo hombre no solo para algunos, sino para todas las personas, para todos los pueblos; para curar las llagas de nuestra humanidad herida.

EDITA Obras Misionales Pontificias DIRECTOR NACIONAL OMP José María Calderón DIRECTOR Alfonso Blas DISEÑO Antonio Aunés COLABORADORES Rafael Santos, Francisco José Pérez Valero, Dora Rivas, José Beltrán, José TERCER MILENIO Carlos Rodríguez, José Ignacio Rivarés, María Ángeles Castillo, Asier Solana, Israel Íñiguez, Leticia Lanoix, Alberto Bravo, Modeste Munimi, María Jesús Sahagún, Juan Lázaro Sánchez ARCHIVO FOTOGRÁFICO Antonio Aunés, Rafael Santos, Ana Fernández FOTOGRAFÍAS Efe, 123RF SUSCRIPCIONES Roberto Murga DEPÓSITO LEGAL M-48558-1999 ISSN 1695-1034 IMPRESIÓN Gráficas Dehon. PP. Reparadores. C/ La Morera, 23-25. Torrejón de Ardoz, Madrid. Tfno: 91 675 15 36


frasesy yflashes

María del Carmen Larai Misionera salesiana en la R. D. del Congo Ante una mies tan abundante, pueda el Maestro mandar muchos obreros a su campo, y suscitar en los corazones de todos el deseo de seguir ayudando con oraciones y otros medios que hagan posible que esta mies madure con eficacia.

María Luisa Canencia Misionera de María Inmaculada (Siervas de las Obreras) en Honduras

Mons. Joan Enric Vives Arzobispo de Urgell La pandemia está dejando en los países pobres y en las jóvenes comunidades cristianas en tierras de misión profundas heridas que están siendo, sin embargo, cicatrizadas gracias al esfuerzo de los misioneros y de muchas otras instituciones y grupos de personas de buena voluntad.

Antonia Barrilero Franciscana hija de la Misericordia, misionera en Bolivia

Encontramos nuestro gozo en aportar ánimo, consuelo, esperanza, cordialidad, compasión, amor verdadero a nuestros hermanos necesitados, siempre recibiendo de ellos mucho más de lo que nosotras podamos aportarles: la oportunidad de gracia de servir al Señor en sus personas.

La pobreza es el mayor tesoro cuando se aprende que los bienes materiales son efímeros y que la felicidad procede de la alegría y la confianza en un Dios providente.

Gloria Varona Hija de la Caridad, misionera en Chad Durante todos estos años he comprobado que son los catequistas locales nuestro mejor regalo para anunciar a Dios. Porque Él ya estaba aquí, en la misión, cuando llegamos las misioneras: solo nos esperaba. Las misioneras hemos venido para encontrar aquí a Dios en medio de un pueblo que tiene mucha necesidad de ayuda.


TRIBUNA

Y el Verbo se hizo carne Por D. José María Calderón.

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o sé si a todos nos pasó lo mismo. A finales de febrero de 2020, ¿se acuerdan?, comenzó una realidad nueva, que nunca habíamos vivido y que nunca nos imaginamos que pudiéramos vivir: apareció un “bicho”, al que los científicos llamaron Covid-19, minúsculo, ridículo comparado con el desarrollo humano y científico. ¡Y nos cambió la vida! Después de dos meses largos de confinamiento obligado, todos respiramos y pensamos que en septiembre de 2020 comenzaríamos ya a hacer vida normal, pero no fue así. ¿Con el comienzo del nuevo año? ¡Qué va! Vino una tempestad con nombre horroroso: ¡la “Filomena”! Volvieron a aparecer nuevas olas y nuevas versiones de este coronavirus, y no había seguridad de nada... Y ¿tras el verano de 2021? Pues... ¡aquí estamos! Recuperando un poco la normalidad; pero ahora se ha abierto la tierra, y en las Canarias están sufriendo una situación terrible, de la que veremos cómo van saliendo adelante... En fin, que estamos mirando de reojo y con desconfianza cómo vamos a poder celebrar estas Navidades. ¡El hombre! Ese hombre que se creía capaz de dominarlo todo, dueño de cielos y tierras, que se pensaba poseedor de la ciencia del bien y del mal, y que ve con pavor que, en cuestión de minutos,

Director Nacional de OMP

todo se puede desvanecer, en estos próximos días tendrá la posibilidad de ponerse de rodillas y adorar a un niño, un Niño, que es Dios y que ha venido como Rey y Señor en la humildad de nuestra carne, aceptando el reto de sufrir la condición del hombre indefenso, para mostrar la grandeza y el amor del Todopoderoso.

Y los ángeles volverán a cantar “¡Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz!...”, y los hombres de todas las naciones celebrarán con alegría la venida del Mesías, del Redentor. Y los misioneros, como los ángeles de Palestina, como nuevos ángeles del cielo, invitarán a los hombres de buena voluntad: “No temáis, porque os traemos

Estamos a las puertas de una nueva Navidad, y el Dios enamorado volverá a llamar a la puerta de nuestro corazón. Estamos a las puertas de una nueva Navidad, y el Dios enamorado volverá a llamar a la puerta del corazón del hombre, arriesgándose a recibir un portazo en sus narices, como un día lo recibieron en Belén la Virgen y san José. Y no se arrepiente de volver a intentarlo... Y el hombre humilde, el que es capaz de escuchar su corazón, el que es capaz de descubrir la belleza de su ser, la grandeza de su condición, abrirá de par en par el corazón, con sentimientos de indignidad por recibir a tal Señor, pero con la confianza de saberse amado, perdonado, levantado. Y el hombre de entrañas duras, soberbio, que decidió matar a Dios en su corazón para ocupar él su lugar, ¡el lugar de Dios!, mirará con desdén al Señor que le llama por su nombre y le dice: “¡Te quiero!”.

una buena noticia, una gran alegría para toda la humanidad. Hoy, en vuestro corazón, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y esta será la señal: encontraréis a un niño recién nacido envuelto en pañales esperando vuestro amor” (cf. Lc 2,10-12). Gracias, Señor, por seguir enviando misioneros a nuestro mundo frío y oscuro. Misioneros que anuncian la buena noticia de la encarnación del Señor, porque “el misterio del hombre solo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado; Cristo manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación” (GS 22). La misión es vida, y vida en abundancia, porque es la vida misma de Cristo en el corazón de los hombres. NÚM. 220, DICIEMBRE DE 2021

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IGLESIA A FONDO

El 16 de enero se celebra la jornada eclesial que pone a los

más pequeños en un primer plano de la acción evangelizadora, con el convencimiento de que ellos son "luz para el mundo". No son pocos los niños y niñas que vieron despertar su fe a través de esal médico... En una España en la ta iniciativa de Obras que se comienza a ver el mundo Misionales Pontificias, en tecnicolor y se paga en pesetas, hasta convertirse en esta chiquilla se ilusiona con la misioneros que hoy iluidea de entregar personalmente lo minan a nuevas generapoco –o lo mucho– que recaude a ciones con su entrega. esos otros chavales que, a miles de

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on una hucha entre sus manos, Nieves se echa a las calles de Las Gabias acompañada de sus amigos. ¿Objetivo? Intentar convencer a sus vecinos, puerta a puerta, de que les donen unas monedas para asistir a otros niños que necesitan ayuda para poder comer, para ir a la escuela, para ir 16 misioneros

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kilómetros, pasan por dificultades y no conocen a Jesús. Esta pequeña de la periferia granaína sueña con ser misionera cuando levante unos cuantos palmos más del suelo. Hoy Nieves María Castro Pertíñez es la superiora general de las Misioneras Agustinas Recoletas. “Sin ninguna duda, mi vocación nació gracias a la Santa Infancia; me ha removido siempre por dentro para salir hacia fuera”, sentencia esta religiosa andaluza, que tiene la responsabilidad de llevar el timón de un instituto de vida consagrada presente en nueve países y que lleva lo ad gentes grabado a fuego en sus raíces. “Tuve la suerte de conocer a María Ángeles García, cofundadora de nuestra congregación, que vivió nueve años en China, cuatro de ellos cautiva. Su testimonio me marcó entonces profundamente,


como el de otra religiosa misionera que nos daba clases de religión”, explica Nieves. A renglón seguido, refuerza su elogio: “Aquellas mujeres tocaron mi corazón para que se volviera misionero”. Sin ánimo de nostalgia, sino más bien como visita al tiempo en el que se asienta su proyecto de vida, enumera perfectamente cada una de las actividades que en el colegio y la parroquia realizaban en torno a la Infancia Misionera, la jornada promovida por Obras Misionales Pontificias. Bajo el lema “Con Jesús a Jerusalén. ¡Luz para el mundo!”, se celebra este 16 de enero, con la mirada puesta en el momento en el que Simeón reconoce en el templo al bebé de María y José como aquel que está llamado a “alumbrar a las naciones”. “Puedo visualizar como si fuera hoy cómo nos motivaban a los niños en la catequesis para que nos sintiéramos corresponsables de evangelizar a otros niños, y movernos por el barrio para ser misioneros y recaudar fondos con el fin de ayudar a los más pobres”, subraya echando la vista atrás; así repesca otras iniciativas vinculadas a la animación pastoral, como Sembradores de Estrellas. “Llevo conmigo ese «Jesús te ama» que colocábamos en la solapa de la gente por las calles en Navidad”.

Promover a los pequeños anunciadores

Esta experiencia personal de su niñez hace que, ahora que sirve a la Iglesia a través de un instituto misionero, llame especialmente la atención de sus hermanas sobre la necesidad de promover en los más pequeños el compromiso con el anuncio del Evangelio: “Nosotras nacimos como congregación en China para atender a las niñas en situación de vulnerabilidad, por lo

Nieves María Castro

que los más débiles están en nuestra raíz carismática”. De ahí que la Infancia Misionera, entre otros proyectos, vertebre la acción de las agustinas recoletas en las presencias venezolanas de Maracaibo y Atapirire, así como en la colombiana Cali. “Aunque en cada una de las realidades donde estamos presentes nos adaptamos al contexto y a las indicaciones de las OMP locales, hay unos ejes que no cambian, co-

mo trabajar siempre ese primer número del Decálogo del Niño Misionero que invita a los más pequeños a mirar a los demás con ojos de hermano”; es lo que expone sobre la labor catequética que se hace desde su congregación, con una adaptación pedagógica que pasa por el uso de insignias como pañoletas, gorras o cruces, que “de alguna manera son símbolo de consagración y envío para los niños”. NÚM. 220, DICIEMBRE DE 2021

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PRIMER PLANO

Dentro del observatorio privilegiado que actualmente tiene como superiora general, Nieves destaca la entrega de Teresa Castaño, agustina recoleta en Atapirire, Venezuela, que catequiza a los menores de las comunidades locales a través de pinturas propias y de la música. “No podemos olvidar tampoco el papel que juegan las familias. En unos casos, nos ayudan a cimentar la fe de los niños, pero actualmente son los chavales los que se han convertido en el motor que genera una cadena fundamental para contagiar y revitalizar el hecho religioso en el hogar”, apunta Nieves. Ella, antes de asumir otra clase de responsabilidades, fue formadora de religiosas en Colombia, coordinó la pastoral en un centro educativo de Maracaibo y vivió 21 años en Venezuela como vicaria parroquial en una zona de misión sin sacerdote, mientras capitaneaba la pastoral con indígenas de la etnia amerindia kali’ña. “La creatividad siempre nos ha ayudado a salvar cualquier carencia material. Lo habitual es que diéramos las clases de la escuela y las catequesis bajo los árboles y sin luz”, comenta de una etapa en la que se sintió verdaderamente evangelizada por los más pequeños. “Esa solidaridad innata que muestran te interpela sobre la práctica de la caridad a través de los gestos cotidianos. Además, la capacidad de sacrificio que ves en ellos en medio de las dificultades también te empuja a luchar más por la promoción humana y la alfabetización”, reflexiona. Fue un aprendizaje que la llevó a ella misma a ser más maleable y flexible: “Los niños con más necesidades son cera blanda que se deja modelar, que a la vez son receptores y donantes de Dios”. “La meta es lograr que se sientan protagonistas 18 misioneros

de la evangelización en favor de la extensión y universalidad del Reino por los cinco continentes, rompiendo esa tendencia egocéntrica a la que les empuja la sociedad, para abrirse a la fraternidad universal”, completa.

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Por eso, esta misionera justifica que no haya una sola semana en la que el Papa no haga presente, a través de un mensaje, un vídeo o un tuit, la necesidad de proteger a los menores frente a cualquier tipo de explotación, abuso o esclavitud.


vinculadas a la educación en la fe, hasta la creación y sostenimiento de dispensarios, centros de distribución de alimentos y otros artículos de primera necesidad, hospitales, casas de acogida, escuelas...

Predilección por la infancia

“Pienso en todos esos niños indígenas y sin recursos, y comprendo que Francisco nos inste a vivir permanentemente en salida, que nos provoque a salir de nuestras estructuras mentales y eclesiales para ponernos en la piel del otro. Es así como somos, de la mano de estos pequeños, luz para el mundo”, apunta parafraseando el lema de la Jornada de Infancia Misionera. Y, desde ahí, se muestra especialmente reivindicativa: “Algo nos falla o nos falta en la Iglesia cuando estos hermanos siguen amenazados, mientras nosotros continuamos en nuestra zona de confort. Esta pandemia nos ha subrayado que somos vulnerables para humanizarnos más, para ser más sensibles al débil, no para replegarnos”.

Esta prioridad está presente en el día a día de esta Obra Misional Pontificia, que sostiene 2.864 proyectos infantiles en territorios de misión, los cuales benefician a más de cuatro millones de niños. Solo en España, en el ejercicio 2020 se recaudaron 2,49 millones de euros desde la Infancia Misionera. La Asamblea General de OMP dispuso que en 2021 (datos hasta el 30 de septiembre) la ayuda económica de nuestro país se destinara a África, Asia y Oceanía. El continente negro ha sido el principal receptor, al que llegaron 1,56 millones de euros; de los 26 países africanos elegidos, Burkina Faso y R. D. del Congo se sitúan a la cabeza en una cobertura de necesidades que van desde iniciativas

Más allá de las cifras, la escolapia Melisa Ortiz tiene también grabada a fuego la Infancia Misionera en su historia personal con Cristo: “Mi vocación tiene mucho que ver con este apostolado con niños”. Cuando esta argentina se marchó a estudiar a la universidad al gran Buenos Aires, recaló en un piso frente al colegio y la parroquia de los escolapios. “Empecé a colaborar con un comedor para chiquillos con dificultades, en medio de una de las grandes crisis económicas que sufría Argentina”, rememora, subrayando cómo la jornada promovida por OMP se convertía en una fecha clave para todos. “Descubrí la predilección de José de Calasanz por la infancia, especialmente por los más pobres, para brindarles un futuro a través de la educación. Aquello me robó el corazón... hasta hoy”, expone. Allá donde ha sido destinada en Argentina, tanto en Córdoba como en Pampa de los Guanacos, esta maestra ha tenido a la InNÚM. 220, DICIEMBRE DE 2021

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Melisa Ortiz

fancia Misionera como uno de los soportes principales para anunciar a Jesús a los más pequeños en el ámbito escolar, en grupos parroquiales... Pero también en experiencias innovadoras, como la vivida en Bolivia. “En Cochabamba formé parte de un taller de arte con niños en el que, a través de la creatividad y de la pintura, buscábamos despertar en ellos la sensibilidad misionera”, comenta, recordando cómo una campaña 20 misioneros

de ayuda al Congo les llevó a adentrarse en la cultura africana, a través de la elaboración de obras con sus colores y estilos. Pero, sobre todo, fue el punto de partida para dar a conocer la labor de los misioneros allí y las necesidades comunes con niños de los que les separaba un océano. “Estoy convencida de que los niños están ávidos de encontrarse con ese Jesús amigo en el que pueden confiar, y lo reciben con un co-

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razón abierto”, defiende desde su experiencia personal, y ve que “se enganchan rápidamente”. Pero, ¿cómo lograr esa conexión? “Lo más importante es hacerles partícipes de que ellos son protagonistas de la misión; que, con un pequeño gesto, vean que pueden ser misioneros a través de una acción concreta: una oración personal, acercándose a ver a un enfermo, visitando a un anciano, creando una tarjeta con un frase de Jesús... Y todo, desde la alegría que implica compartir el Evangelio con otros”. Con estas pautas, Melisa considera que poco más cabe hacer, porque ellos ponen el resto: “La espontaneidad les lleva a responder con un entusiasmo que nos arrastra a todos. Desde su entrega y su honestidad son ellos los que nos educan a los mayores”. Es así como los niños y niñas pueden iluminar a los demás, aun cuando, en todos los lugares en los que se ha entregado esta escolapia, ha podido constatar nubarro-


Francisco, el Papa de los pequeños “sabios”

A

nes y sombras que les impiden soñar. “Ciertamente, en América Latina hay mucho de oscuridad en la infancia; oscuridad que tiene que ver con la pobreza material, económica, dificultades para acceder a una salud y a una educación dignas, soledad en las ciudades...”, lamenta esta misionera, que siempre busca transmitir a los chavales inmersos en estos contextos que “Jesús nos da una luz desde el bautismo que nada ni nadie podrá apagar, aun cuando parece que todo está en penumbra”. Esta escolapia no duda en echar mano de su fundadora, santa Paula Montal, que se servía de la imagen de un brasero encendido para no perder la esperanza que se encuentra latente en el rescoldo, que está esperando a ser removido para que se vuelva a encender la llama “en nuestros corazones y, sobre todo, en los de los niños”. “La sonrisa de un niño lo puede todo y lo ilumina todo”, sentencia. JOSÉ BELTRÁN

unque Francisco no dedique anualmente un mensaje específico para la Jornada de la Infancia Misionera, el magisterio cotidiano del Papa está plagado de referencias que sitúan a los pequeños no solo como destinatarios de la acción evangelizadora de la Iglesia, sino como protagonistas. Así lo manifestó, por ejemplo, con motivo de la reciente cumbre del clima de Glasgow, cuando les presentó como profetas ante sus padres con respecto al cuidado de la casa común. "Nuestros hijos han comprendido la escala y la enormidad de los retos a los que se enfrenta la sociedad", apunta el Pontífice. "Debemos escucharlos con el corazón abierto. Debemos seguir su ejemplo, porque son sabios a pesar de su edad". A ellos ha buscado darles voz por medio de la Fundación Scholas Occurrentes, creada por él mismo para ser una plataforma de diálo-

go y encuentro a través de la educación formal y no formal. Pero, si hay un colectivo de menores que preocupan especialmente al Papa, son aquellos que sufren cualquier tipo de abu-

otra vez la esclavitud que sufren los menores forzados a trabajar cuando deberían estar en la escuela, y pone el grito en el cielo por los niños y niñas migrantes y desplazados obligados a abandonar

sos y explotación. De puertas para dentro, ha condenado con contundencia las agresiones sexuales en el seno de la Iglesia, y no solo pide perdón a las víctimas de ayer y hoy, sino que su "tolerancia cero" está marcando un antes y un después en materia de reparación y prevención. Mirando a la sociedad, Francisco se ha convertido en el único líder global que no duda en denunciar una y

su tierra y, en ocasiones, separados de sus familias. "La forma en que nos relacionamos con los niños, la medida en que respetamos su dignidad humana innata y sus derechos fundamentales expresan qué tipo de adultos somos y queremos ser, y qué tipo de sociedad queremos construir", expresaba el pasado 20 de noviembre, con motivo del Día Mundial de la Infancia.

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PRIMER PLANO

SUDÁN

UN CALDERO EN EBULLICIÓN Si hubiera que buscar un lugar en África donde la política se rige por el criterio de "donde dije digo, digo Diego", habría que mirar a Sudán y, más concretamente, a sus militares. El pasado 25 de octubre el país sufría un nuevo golpe de Estado.

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E

l jefe de la Junta que rige los destinos de Sudán desde 2019, el general Abdel Fattah Al Burhan, se había comprometido a pasar el poder en diciembre a un presidente civil que preparara las elecciones de 2022. Así se lo aseguró, el pasado 24 de octubre, al enviado especial de Estados Unidos, Jeffrey Feltman, ante las dudas de este por la inestabilidad que atravesaba el país. Pocas horas después de la salida del diplomático norteamericano, Al Burhan ordenó la detención del primer ministro Abdallah Hamdok y otros miembros civiles de su gabinete, impuso el estado de emergencia (que incluyó desconectar Internet), cerró las fronteras y declaró que el Consejo Militar nombraría un nuevo Gobierno. Se trataba de un golpe de Estado en toda regla, el segundo en

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dos años. Ante la presión internacional, hizo una vaga promesa de nuevas elecciones en 2023 y anunció la liberación de Hamdok..., para, a continuación, ponerle bajo arresto domiciliario y ordenar la detención de más políticos civiles y líderes sindicales. El general se justificó diciendo que había intervenido “para evitar una guerra civil”, una explicación que nadie se cree ni dentro ni fuera de Sudán. En realidad, este último golpe se había estado gestando durante varios meses. Tras un largo periodo de tensiones entre la Junta Militar y los civiles que forman el Gobierno, muy pocos en Sudán dieron crédito a los militares cuando, el pasado 21 de septiembre, anunciaron que habían “desactivado” un intento de golpe de Estado supuestamente preparado por partidarios del antiguo presidente,


Omar Al Bashir. Para muchos todo fue un montaje de los soldados para tener una excusa con la que acusar a los ministros civiles y así afianzar más su poder. Desde entonces, el ambiente no dejó de caldearse. Los militares trajeron a manifestantes en autobús a la capital, Jartum, para mostrarles su apoyo en la calle, y los partidarios del cambio democrático respondieron con otras manifestaciones mucho más masivas en las principales ciudades del país. Para complicar aún más las cosas, un bloqueo de Puerto Sudán dejó a la nación sumida en una crisis de abastecimiento que provocó la subida de los precios de los artículos de primera necesidad, con grandes sospechas de que los propios militares estaban detrás de esta maniobra, para poner en dificultad a los civiles encargados del Gobierno.

ha empeorado desde que la fuerza mixta de cascos azules de la ONU y soldados de la Unión Africana se marchó el año pasado. También hay choques recurrentes entre agricultores y ganaderos en varias zonas del país, que solo este año han provocado el desplazamiento de, al menos, 430.000 personas. La nación ha vivido un periodo de transición muy agitado desde abril de 2019, cuando, tras meses de protestas masivas, fue derrocado el dictador Omar Al Bashir, quien, a su vez, había llegado al poder tres décadas antes por medio de otro golpe militar con apoyo de los islamistas. Para intentar evitar nuevas manifestaciones po-

pulares, el nuevo hombre fuerte, el general Al Burhan, pactó con líderes civiles, los cuales formaron un nuevo Gobierno, encabezado por Abdallah Hamdok, un economista y antiguo funcionario de la ONU. Entre 2019 y el año que termina, esos civiles y militares que se repartieron el poder durante la frágil transición no consiguieron ponerse de acuerdo sobre cómo organizar el nuevo régimen y quién debía controlarlo. Al mismo tiempo, la calle ha sido un hervidero de manifestaciones multitudinarias, en las que la gente ha expresado su hartazgo con los militares. Muchas de ellas han sido cruelmente reprimidas, con un balance de

Sumidos en la inestabilidad

Nada de esto es nuevo en la historia de Sudán, marcada por una gran inestabilidad. Desde el año de su independencia, 1956, ha sufrido 17 intentos de golpe de Estado, de los cuales cinco han tenido éxito. Dos guerras con el sur –de 1956 a 1972 y de 1983 a 2005–, más otros conflictos paralelos en otras partes del país –sobre todo, en el Kordofán, Darfur y Nilo Azul–, dejaron por lo menos dos millones de muertos. Tras un acuerdo de paz con los rebeldes del sur en 2005, que incluyó un reparto de las zonas petrolíferas, esta parte del país se independizó en 2011, pero, dos años después, entró, a su vez, en otro sangriento conflicto del que aún no ha salido. Sudán sigue siendo un caldero en ebullición de numerosos conflictos sin resolver; sobre todo, el de Darfur, que empezó en 2003 y

General Abdel Fattah Al Burhan

Miembros del Consejo de Transición prestan juramento en agosto de 2019

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numerosos muertos y heridos. Las Fuerzas de Apoyo Rápido –un cuerpo de élite formado por antiguos milicianos yanyawid, que cuentan con un largo historial de masacres cometidas contra civiles en Darfur– del general Hamdam Dagalo “Hemeti” han sido responsables de disparar a civiles desarmados y de utilizar la violencia sexual contra las mujeres que formaban parte de los manifestantes. Las tensiones entre civiles y militares han sido constantes, especialmente, durante las semanas anteriores a la última asonada de octubre: los civiles acusaron a los militares de estar buscando un pretexto para imponerse por la fuerza, mientras que los hombres de uniforme reprocharon a Hamdok estar maniobrando con el fin de dejarles al margen del proceso político. Todos saben que, en el fondo, lo que los soldados temían era perder sus intereses económicos en jugosos negocios y, sobre todo, llegar a verse acusados ante los tribunales, en el caso de que prosperaran los intentos del Gobierno de abrir una investigación por las muchas atrocidades cometidas en años recientes. Si, como estaba previsto, el general Al Burhan hubiera cedido todo el poder a los civiles a finales de este año, los militares habrían perdido su influencia, y bastantes de ellos se habrían tenido que sentar en el banquillo. Entre los muchos con razones suficientes para temer esta amenaza, estaban el propio Al Burhan y su número dos, el citado general “Hemeti”.

Los militares se resisten

Sudán es uno de los países africanos en los que, a pesar de contar con partidos políticos con mucha experiencia, los militares se han impuesto siempre en la vi28 misioneros

da pública. No parece que estén dispuestos a dejar este protagonismo, sobre todo ahora que el Ejército ha aumentado sus efectivos en muy poco tiempo y necesita más recursos. Cuando, en 2020, la Junta Militar firmó un acuerdo de paz con dos grupos rebeldes de Darfur –el Movimiento por la Justicia y la Igualdad (JEM) y el Ejército de Liberación de Sudán (SLA)–, se vio en la necesidad de incorporar a miles de soldados. Los nuevos oficiales han seguido el ejemplo de los más veteranos y se han aprovechado de su posición para tener acceso a toda clase de negocios, con suculentas comisiones en un medio corrompido. Nadie está dispuesto a renunciar a las muchas oportunidades de enriquecerse con rapidez. Particularmente, las Fuerzas de Apoyo Rápido han copado los pues-

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tos clave en negocios que incluyen minas, construcción, inmobiliarias y agricultura comercial, entre otros. Sus comandantes, muchos de los cuales son familiares del general “Hemeti”, controlan el lucrativo negocio de empresas de mercenarios que combaten en la guerra del Yemen para Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Sorprende poco que, nada más producirse el golpe de Estado de octubre, una de las primeras medidas del nuevo régimen fuera cerrar el Comité de Desmantelamiento. Esta institución había sido creada por el Gobierno de transición para recuperar las enormes cantidades de dinero robadas por poderosas figuras del Ejército durante el régimen de Al Bashir.

Respuesta internacional

Sudán, a pesar de su riqueza petrolera, es uno de los países más


último golpe, Estados Unidos lo condenó sin ambigüedades y anunció la congelación de una ayuda de 700 millones de dólares que acababa de ser aprobada poco después de que el Departamento de Estado, en diciembre de 2020, sacara a Sudán de la lista de países que sostienen el terrorismo. También la Unión Europea y el Banco Mundial retiraron sus ayudas financieras, y la Unión Africana suspendió a Sudán de pertenencia. Rusia, que quiere construir una base militar en Puerto Sudán, tampoco parece sentirse a gusto

pobres del mundo, y la presión internacional de los donantes podría frenar en alguna medida a los militares. Nada más producirse este

con el nuevo régimen, pero se abstuvo de lanzar condenas. El gran valedor del país en décadas anteriores, China, que podría ofrecer

algún apoyo a los golpistas, ya no tiene tantos intereses en Sudán como hace 20 años. Otros países, como Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos (que quieren disminuir la influencia de Qatar), Egipto y Sudán del Sur, han sido más comedidos y se han limitado a hacer vagos llamamientos al diálogo. En realidad, el vecino del sur parece estar dispuesto a apoyar a cualquiera que esté en el poder en Jartum, aunque un golpe de Estado en el norte siempre inquietará a las autoridades de Yuba, por el mal ejemplo que esto pudiera suponer para sus propios militares. Mientras tanto, las manifestaciones han seguido llenando las calles de la capital y otras ciudades, con miles de sudaneses que no están dispuestos a rendirse y siguen echando un pulso a los militares, aunque Internet ha seguido desconectado. Estos han respondido con más represión y, a pesar de sus promesas de diálogo, la lista de detenidos no ha dejado de aumentar: políticos, miembros de los comités de resistencia, maestros, blogueros, jóvenes que levantan barricadas, e incluso funcionarios. Otro factor que complica este enrevesado tablero de ajedrez es la división que existe entre los propios militares, sobre todo entre los dos líderes principales, Al Burhan y “Hemeti”, cuya alianza no deja de ser un mero matrimonio de conveniencia. Si a esto añadimos que Sudán se encuentra en una zona explosiva, rodeado de vecinos con sus propios conflictos –Etiopía, con quien tiene problemas fronterizos, Chad, Sudán del Sur y República Centroafricana–, la perspectiva de llegar a una estabilidad que deje atrás muchas décadas de violencia sigue siendo para los sudaneses un sueño lejano. JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ NÚM. 220, DICIEMBRE DE 2021

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INFORME

El año que termina nos ha dejado multitud de crisis en varios continentes que corroboran el diagnóstico del papa Francisco de que el mundo vive "una guerra mundial a trozos". Repasamos algunas de ellas que han merecido la atención de los medios de comunicación durante 2021, para poco después caer casi en el olvido. 30 misioneros

E

n la capital de Haití, Puerto Príncipe, hace varios meses que todos rezan para que llueva. Lo hacen para poder beber agua potable, porque los sistemas de bombeo del suministro de agua ya no funcionan por falta de combustible. ¿La causa? Hombres armados que bloquean el puerto adonde llegan los barcos petroleros e impiden la descarga. Durante los últimos años ha sido habitual que las bandas armadas, presentes en numerosos barrios, molestaran a los conductores de camiones que transportaban el

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carburante desde el puerto de la ciudad. Pero la situación se ha degradado más allá de lo imaginable desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio, que dejó un vacío de poder. Ahora las bandas están presentes en el centro de Puerto Príncipe y han impuesto un bloqueo que ha dejado a todos sin una gota de gasolina o de diesel. Los hospitales no pueden hacer funcionar sus grupos electrógenos, con graves consecuencias para los pacientes que necesitan una operación o ser asistidos por una máquina de oxígeno u otros sistemas para mantener con vida a enfermos en situación crítica.

Las heridas de América Latina

Haití, además de ser el país más pobre de América Latina, es un caso crónico de ausencia de autoridad del Estado, y esto se ve reflejado en el hecho de que las 162 ban-


das armadas que se calcula que operan con total impunidad en la capital imponen su ley. Ni el Ejército ni la Policía tienen la capacidad de desbloquear el suministro de combustible para poner fin a esta crisis. Se da incluso el caso de que algunos oficiales de policía se han convertido en jefes de las milicias criminales. Las bandas se dedican también al lucrativo negocio de los secuestros; según la ONG Centro para Análisis e Investigaciones en Derechos Humanos (CARDH, por sus siglas inglesas), durante 2021 los sufrieron al menos 800 personas en Haití. Uno de ellos fue el del sacerdote católico Jean-Nicaise Millien, raptado en abril junto con nueve acompañantes cuando se dirigían a celebrar misa en una parroquia de las afueras. Sus captores le retuvieron 20 días en condiciones penosas. Se trataba de la banda 400 Mawozo, una de las más peligrosas, la misma que secuestró el pasado 16 de abril a 17

misioneros menonitas norteamericanos que volvían de visitar un orfanato y a los que han amenazado de muerte si no se cumplen sus condiciones de obtener un rescate de un millón de dólares por rehén. Haití es uno de los conflictos que han estado de actualidad a lo largo del año y que en poco tiempo han caído en el olvido. El mismo continente, América Latina, aunque actualmente no tiene ningún conflicto armado, sí sufre por varias heridas sangrantes, que no raramente causan las mismas víctimas mortales y flujo de refugiados que si se tratara de una guerra abierta. En México, los asesinatos se acumulan desde hace tres años. Según datos del propio Gobierno, solo en 2021 (cifras contabilizadas hasta septiembre) ha habido algo más de 100.000 muertes violentas, de las que cerca de 3.000 son feminicidios, atribuibles a bandas mafiosas que imponen su ley pese a la política de des-

pliegue militar que hace tres años impuso el presidente López Obrador. Otras crisis que no cesan se desarrollan en Nicaragua y Venezuela. En la primera, los medios de comunicación se hicieron eco de las elecciones fraudulentas celebradas el pasado 7 de noviembre. Su presidente, Daniel Ortega, lleva en el poder desde 2007 (además de un periodo anterior de 1979 a 1990), y todos sus rivales políticos están en el exilio o en la cárcel, como fue el caso de la opositora Cristiana Chamorro, puesta en arresto domiciliario en junio, y del antiguo embajador en Estados Unidos Arturo Cruz, que tampoco pudo presentarse a los comicios. Muchos miles de ciudadanos llevan años “votando con los pies”. Baste pensar que solo en la vecina Costa Rica hay 450.000 refugiados nicaragüenses. Una situación parecida vive Venezuela, que desde hace varios años se encuentra envuelta en

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I N F O R M E CONFLICTOS AL BORDE DEL OLVIDO

una espiral de rivalidad política entre el presidente Nicolás Maduro y la oposición, en un escenario de descontento de la población, alimentado por una inflación descontrolada y penuria de alimentos y medicinas. Más de cinco millones y medio de venezolanos se han marchado de su país desde 2014. La mayor parte de ellos han cruzado a la vecina Colombia, y muchos han continuado a países como Ecuador, Perú, Chile y Brasil. Precisamente, el pasado 23 de septiembre fallecía de coronavirus el cardenal Jorge Urosa, arzobispo emérito de Caracas, que fue una de las figuras que más denunció las violaciones de derechos humanos cometidas por el régimen de Maduro, especialmente la represión contra manifestantes durante las protestas populares de 2014 y 2017, que se cobraron cientos de víctimas mortales. También instó siempre a resolver los conflictos de forma pacífica. La Iglesia venezolana ha seguido sus pasos.

África se lleva la peor parte

Pasando a otro continente, África ha sido este año, una vez más, el que ha ostentado el triste récord de 32 misioneros

tener el mayor número de conflictos armados. Si hace dos décadas parecía que la paz se instalaba, por fin, en países que llevaban mucho tiempo en guerra (Liberia, Sierra Leona, Costa de Marfil, Uganda, Sudán, Angola...), en este año el mapa de puntos rojos de violencia ha aumentado considerablemente. Algunas naciones han sufrido una recaída, un riesgo muy común que acecha a los Estados frágiles que alcanzan un acuerdo de paz. El caso más sangrante ha sido el de Etiopía. El conflicto que comenzó en la región norteña del Tigray, en noviembre de 2020, se ha extendido como una mancha de aceite, y un año después los rebeldes han hecho grandes progresos, con una ofensiva que ha llegado hasta pocos cientos de kilómetros de la capital, Adís Abeba. La guerra civil ha tomado tintes de odios

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étnicos, con los ciudadanos oromos apoyando a los tigriños, y otras etnias mayoritarias, como los amhara y los afar, poniéndose de parte del Gobierno. En la capital, nadie sabe cuántos etíopes originarios del Tigray han sido detenidos o han desaparecido durante los últimos meses. Informes de organizaciones internacionales señalan que ambos contendientes han cometido crímenes de guerra y que el Ejecutivo pone trabas a la llegada de la ayuda humanitaria al norte, cuya población, con más de 400.000 desplazados, sufre ya una hambruna. La guerra ha arrastrado también a Etitrea, cuyo Ejército apoya al primer ministro etíope, Abyi Ahmed, y todos temen que los choques puedan llegar, tarde o temprano, al territorio eritreo. En la vecina Sudán, una difícil cohabitación entre civiles y milita-


res en el Gobierno de transición que surgió después de derrocar al dictador Omar al Bashir en abril de 2019 terminó a finales de octubre de este año con un golpe de Estado por parte de los soldados; estos impusieron el estado de emergencia y detuvieron a numerosos políticos, periodistas y activistas por la democracia. Las manifestaciones masivas no han cesado en Jartum y las principales ciudades

del país, pero los militares, que han causado numerosos muertos disparando contra los manifestantes, no cejan en su empeño por afianzar su poder. La prometedora primavera democrática sudanesa se ha convertido en un invierno. El de Sudán ha sido uno de los cuatro golpes de Estado que ha sufrido África este año. Otro de ellos tuvo lugar en Chad durante el mes marzo, tras la muerte de su presi-

dente, Idriss Déby, en un combate contra una rebelión venida de Libia y cuyo avance sobre la capital, Yamena, el Ejército logró detener. A Idriss Déby, que llevaba en el poder desde 1990, le sucedió su propio hijo, que se rodeó de sus militares más fieles y, desde entonces, ha dado largas a un diálogo nacional que debería preparar el camino para una normalización democrática. Más al norte, después de varios años de tensa calma, Marruecos y el Frente Polisario vuelven a mirarse apuntando las armas y haciendo temer una ruptura del frágil alto el fuego que ambas partes han venido observando en los últimos 30 años. Argelia, el principal valedor de los independistas saharauis, ha roto relaciones diplomáticas con su vecino marroquí, creando una situación muy delicada en el Magreb. La República Centroafricana sigue sufriendo oleadas de violencia provocadas por un sinfín de grupos armados. Un alto el fuego unilateral, declarado por el presidente Faustin-Archange Touadéra a finales de octubre, parece haber tenido poco efecto, y los enfrentamientos entre los rebeldes de la Convención Patriótica por el Cambio y el Ejército centroafricano, apoyado por mercenarios rusos, han seguido causando víctimas, sobre todo en el noroeste y el centro del país. En la vecina Camerún, en el oeste, separatistas y fuerzas gubernamentales siguen enfrentados en un conflicto que se desató ya en 2017 y que ha atraído muy poco la atención internacional. Y en Burundi sigue habiendo misteriosos ataques de grupos armados, que amenazan la frágil estabilidad de la nación y que evocan fantasmas de la cruel guerra civil NÚM. 220, DICIEMBRE DE 2021

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entre hutus y tutsis que el país sufrió entre 1993 y 2004. Pero lo peor que le sigue pasando al continente es el yihadismo, que, desde 2016, ha trasladado su centro de gravedad de Siria al oeste de África. Es un monstruo de múltiples ramificaciones que no ha dejado de crecer, que también este año ha sembrado una estela de muerte en ataques contra poblaciones civiles en Burkina Faso, Malí, Níger, Nigeria, Chad..., y que ha llegado a alcanzar la provincia de Cabo Delgado, en el norte de Mozambique, un país que vive en paz desde 1992 y donde nadie podía imaginar un escenario así. El yihadismo, que está erosionando la convivencia entre cristianos y musulmanes en sociedades donde siempre habían vivido en armonía, está también presente desde hace tiempo en Nigeria, con Boko Haram, pero, durante este año, otros grupos criminales que también operan en el norte han causado numerosos secuestros de niños en escuelas. A esto hay que sumar los choques armados entre ganaderos y agricultores en el centro del territorio, que han dejado cientos de muertos. Países como Nigeria muestran que, en naciones azotadas por la violencia, a menudo hay varios conflictos superpuestos. Este panorama africano podría completarse con dos países que entran ya en su cuarta década de enfrentamientos: Somalia y la República Democrática del Congo. En este último, en noviembre, un misterioso grupo armado sumió la ciudad de Bukavu en el pánico, cuando llevó a cabo un ataque por sorpresa y, a los pocos días, la guerrilla del M23, que se creía desaparecida, realizó ataques a las localidades de Rutshuru y Bunagana, en la frontera con Uganda, lanzando señales muy preocupantes a los ha34 misioneros

bitantes de Goma, la principal ciudad del este del país.

Crisis en Asia

En Asia, dos crisis han ocupado titulares durante el año que termina. La más llamativa ha sido la de Afganistán. Tras la retirada de las fuerzas militares norteamericanas a finales de agosto, el país ha quedado de nuevo bajo el dominio de los talibanes, que ya anteriormente detentaron el poder desde 1996

hasta la ofensiva norteamericana en 2001. Se ha dicho a menudo que el problema de las intervenciones militares del exterior en países con Estados frágiles es que se puede

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ganar la guerra, pero casi nunca se gana la paz. Este ha sido el caso de Afganistán, donde, tras la intervención norteamericana, se implantó un Gobierno en apariencia


Nunca tantos refugiados

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i hablamos de refugiados, nunca sus números habían sido tan elevados como este año. El pasado mes de noviembre, el Alto Comisariado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) publicaba que, a fecha de 2021, hay 84 millones de desplazados forzosos en todo el mundo. Se trata de víctimas de la violencia, la inseguridad y los efectos del cambio climático. De ellos, 51 millones son desplazados internos en su propio país, y la mayor

democrático –presidido por Ashraf Ghani–, pero, en realidad, muy débil y corrupto. Además, para transformar las cosas no basta con asegurar la capital, sino que hay que cambiar mentalidades muy arraigadas, sobre todo en las zonas rurales, en muchas de las cuales los talibanes han seguido ejerciendo su influencia, favorecidos por un islam cotidiano muy rigorista. Según el Programa Alimentario Mundial, 22 millones de afganos necesitan ayuda humanitaria para paliar el hambre al que se enfrentan y que se agrava por el duro invierno que se avecina. La mayor parte de los países occidentales han cortado sus ayudas a la nación, porque no quieren que se les vea sosteniendo a un régimen que prohíbe a las niñas acceder a la educación o que está volviendo a introducir los castigos crueles de la sharia o ley islámica.

En Myanmar, un golpe de Estado de los militares derrocó en febrero de este año al Gobierno de la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi. Según la ONU, durante la violencia que tuvo lugar en los meses que siguieron al golpe murieron al menos 1.100 personas. Esta asonada ha puesto fin a un periodo de una cierta esperanza que se abrió en 2015, cuando, tras décadas de dictadura militar, hubo por fin elecciones democráticas, que fueron ganadas por la mencionada Aung San Suu Kyi. La fuerte presión internacional hizo que, en octubre, la Junta liberara a 5.000 activistas políticos detenidos en protestas, pero no ha conseguido que la antigua líder del país y su vicepresidente fueran puestos en libertad. Y la vuelta a un sistema democrático parece estar aún muy lejana. ISSA BEN RODRI

parte de los que entran en esta categoría son africanos. El ACNUR se alarma no solo porque las cifras siguen aumentando (dos millones y medio más que el año pasado), sino por otro dato preocupante: una vez que las personas huyen de sus hogares, son pocos los que acaban realizando el viaje de vuelta. Menos de un millón de desplazados internos en sus propios países y 126.000 refugiados han podido volver a sus casas durante los primeros seis meses de 2021. NÚM. 220, DICIEMBRE DE 2021

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conectad@s

OTRAS RELIGIONES Un post en el #DayForTolerance, para poner el acento en que dialogar es "establecer amistad, paz, armonía y compartir valores y expe-

MISIONES POSIBLES Esta vez ha dado testimonio de ello la hermana Rosario Vázquez, misionera en Ghana, que vive entregada a los más pequeños. En #TúEresMisión de Trece TV. riencias morales y espirituales". No solo cuestión de diplomacia. PAPA FRANCISCO Twitter @Pontifex_es

OMP ESPAÑA Twitter @OMP_ES

LOS MANJUI

Un homenaje desde Instagram a los mártires de la UCA y "un recordatorio de su entrega junto al pedido de justicia". Están aún presentes en El Salvador, su Latinoamérica... y en las redes.

Veinte años después, y siguen sin recuperar sus tierras. Lo han denunciado los socios locales de Manos Unidas en #Paraguay. Desatendidos por las instituciones, abandonados a su suerte.

JESUITAS CPAL Instagram @somosjesuitas

MANOS UNIDAS Instagram @manosunidas

PROCESIÓN DE LOS FAROLITOS

VUELTA A CASA La que ha protagonizado la misionera Gloria Cecilia Narváez. Un emocionante regreso a Colombia, tras cuatro años secuestrada por yihadistas en Malí. Aplausos, flores y lágrimas. OMP Twitter @omp_es

Gloria Cecilia Narváez


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Níger Más de 31.000 euros para una necesitada nación

N

íger, el país que ahora nos ocupa, es tan grande como la península Ibérica y Francia juntas. “País grande” por su tamaño, sí, pero al que, para ser “gran país” aún le queda avanzar, ¡y no poco!, por el difícil sendero del desarrollo y consolidar una democracia hecha y derecha. Las más recientes estadísticas revelan que el presente de Níger deja mucho que desear. La nación ocupa el último puesto (189) en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que confecciona la ONU. Como se sabe, el cálculo del IDH que llevan a cabo las Naciones Unidas no se ciñe a datos únicamente monetarios. Además de los ingresos per cápita, para calcular el desarrollo también son tenidos en cuenta, como indicadores importantes, la esperanza de vida y la educación.

Actualmente, el 48,2% de la población nigerina vive por debajo del umbral de la pobreza: casi la mitad de sus 24 millones de habitantes subsiste con menos de un dólar al día. Además, la penuria es eminentemente rural: 9 de cada 10 pobres viven en el campo. Y son, mayoritariamente, población femenina. Desde el año 2000, Níger ha sufrido cuatro crisis alimentarias, que han afectado a millones de personas. Al presente, según el Programa Mundial de Alimentos, 1,5 millones sufren inseguridad alimentaria crónica. El 20% de la población no dispone durante todo el año de alimentos. Además, según Naciones Unidas, Níger figura entre los países del mundo con mayor desigualdad de género. Su índice, el 0,629, le sitúa en el puesto 138. Islandia

es el primero de la lista; los tres últimos, Iraq, Yemen y Afganistán. También es cruce principal de las rutas migratorias, que lo convierten en trampolín para saltar a Europa. Cada año, unas 100.000 personas llegan con el sueño de cruzar el Sahara inmenso. Y cada año, mueren a miles. Ni que decir tiene que las caravanas que organizan las redes de tráfico de personas son arriesgadas y peligrosas en grado sumo.

No todo son olvidos

Contar y cantar el rosario de penalidades que acosan a Níger se hace interminable. Basta y sobra con lo dicho para caer en la cuenta de las muchas urgencias y necesidades que acosan a esa olvidada nación. Pero, afortunadamente, el olvido no es absoluto. Hay elocuentes y honroNÚM. 220, DICIEMBRE DE 2021

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sas excepciones. Tal, el caso de la Infancia Misionera de España. El año pasado esta Obra Misional Pontificia envió al atribulado Níger subsidios por un valor total de 31.200 . La destinataria de estas ayudas fue Maradi, una de las dos diócesis que tiene el país. Creada en 2001, su territorio es tan grande como dos Españas: abarca más de un millón de km2. Y cuenta con 11,6 millones de habitantes. Al frente de ella, monseñor Ambrosio Ouédraogo, burkinés que, en 1985, llegó a la capital nigerina como sacerdote fidei donum. La otra –hoy, archidiócesis– tiene su sede en Niamey, la capital de Níger. El destino y la eficacia de las ayudas enviadas desde España no son ningún misterio. La escuelamisión de Teresa Daba es, a este respecto, bien paradigmática: el objetivo no es otro que la promoción de actividades encaminadas 46 misioneros

a suscitar el espíritu misionero en los niños de Maradi. “Con el subsidio –cuenta un responsable del sobredicho centro educativo– hemos podido formar y sensibilizar a los niños cristianos y musulmanes en la cultura de la paz. Musulmanes y cristianos pueden compartir la vida”. Y dice más todavía: “A través de este entrenamiento, los niños aprendieron la moderación. Han descubierto que nuestras diferencias religiosas no son un obstáculo, sino una riqueza que pueden recibir. Como resultado, hemos logrado inculcar el espíritu de tolerancia y aceptación mutuas”. Y concluye apuntando: “Tras el fin de curso, la separación resulta difícil. Eso es buena prueba de la satisfacción que produce vivir juntos y estar unidos”. Los subsidios enviados a la diócesis de Maradi también han servido para que el Colegio San Juan Pablo II, de Tahoua, tenga ya un

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aula de informática al servicio de 102 niños. Y para que la escuela maternal NDA, a la que asisten 420 alumnos, disponga de un jardín de juegos sembrado de columpios, toboganes y balancines. Además, la escuela-misión de Tahoua ha podido construir un cobertizo destinado al descanso de los 390 pequeños que allí se forman...

Inmensa minoría

La inmensa mayoría de los nigerinos son musulmanes. El 95% de ellos, sunitas; y el 5% restante, chiitas. Los católicos son una “inmensa minoría”. El número de bautizados no alcanza el 1% de la población. En todo Níger hay 23.000 católicos. Y los tres prelados del país forman parte de una Conferencia Episcopal conjunta que agrupa a Burkina Faso y Níger. El citado obispo de Maradi, monseñor Ouédraogo indica que la convivencia entre musulmanes y cristianos era ejemplar... hasta que, en París, ocurrieron los hechos de Charlie Hebdo. En África, la publicación, en 2015, del diario satírico francés haciendo mofa del islam con caricaturas rompió esa convivencia entre la mayoría


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afiliados a Al Qaeda o al Estado Islámico, que operan en el oeste del país, y al grupo nigeriano Boko Haram y su ala disidente, que se alió con el Estado Islámico en África Occidental y que opera en la zona del lago Chad. La violencia extrema de la yihad islámica y de los diversos grupos armados está agravando la situación humanitaria en Níger y en todo el Sahel. A pesar de los interminables secuestros, tan frecuentes, a pe-

musulmana y la minoría cristiana. Los disturbios siguieron a los atentados y se cobraron la vida de, al menos, 10 cristianos en cuestión de horas. Más de 70 iglesias y otras instituciones cristianas fueron destruidas. Alrededor del 80% de los templos del país se vieron afectados, especialmente en las regiones de Niamey y Zinder. El Níger de hace dos décadas no se parece en nada al actual. Entonces no había tensiones interreligiosas. “Ahora, oigo decir, incluso a musulmanes, que hay demasiadas mezquitas y escuelas del Corán, pero no suficientes pozos y clínicas”, comentaba la hermana Catherine Persévérance, misionera senegalesa, fundadora de la Fraternidad de las Siervas de Cristo. Ella llegó a Níger en 2006 “porque escuché la llamada de Dios para dejarlo todo y servir a los pobres”; y en esas estaba, cuando falleció el pasado 24 de mayo. Las religiosas apoyan a mujeres necesitadas; además, organizan encuentros anuales entre cristianos y musulmanes. Monseñor Ouédraogo nunca ha cuestionado la cooperación y el diálogo con los creyentes del

islam. “Muchos musulmanes consideran que la situación actual es profundamente vergonzosa y muestran solidaridad con los cristianos”, subraya el obispo. “Entre el 95 y el 98% de los alumnos de nuestros centros son musulmanes, y Cáritas también tiene proyectos en regiones en las que viven casi exclusivamente musulmanes. Nosotros no hacemos ninguna discriminación. Y así seguirá siendo”. En la actualidad, Níger sufre la insoportable presencia de grupos

sar de los ataques y amenazas, y a pesar de todos los pesares, los 19 sacerdotes diocesanos, 24 sacerdotes religiosos, 85 religiosas, 3 religiosos, 337 catequistas y 3 obispos que militan en la joven Iglesia nigerina no admiten el desaliento. Nadie baraja la posibilidad de rendirse. Unos y otros, todos, comparten la afirmación que les dejó la hermana Catherine: “No nos iremos. Ellos pueden tener armas, pero nosotros tenemos a Jesús”. TOMÁS TAMARREDO

Si estás interesado en realizar un donativo, puedes hacerlo en el número de cuenta ES25 0075 0204 9506 0006 0866. También, accediendo a la página web www.omp.es y pinchando en la opción "Haz un donativo".

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