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de Mike Perry, diseño d un playera para Inso

Una letra dibujada, recortada, con acuarela que se desborda por sus contornos hasta cubrir el fondo de su soporte, una letra historiada, una letra escurrida, desgarrada y desgarbada, otra más que parece el truck de una patineta, una grisada con trazo infantil, una que es el diente de un muchachito. De pronto, la letra abandona la línea estática sobre la que se apoyaba, se hace frentona o barrigona, se separa de la banda por diferencias musicales irreconciliables o se apretuja en un abrazo largo con las imágenes que la rodean, una letra que se vuelve solista y en medio de una multitud se pone de pie y en un grito lleno de emoción dice: ¡Aquí estoy!. Al lado de otras letras más serias, peinaditas y alineadas en su cajita, la letra dibujada cae en la cuenta de que no es tipografía, de que el montón de licenciados del otro lado de la página no la van a querer para redactar sus ensayos o escribir sus testamentos. Algo que no sabe, es que esas letras peinaditas son algo así como…sus primitas, provienen del mismo lugar, pero hubo un momento en el que los caminos de la vida se bifurcaron, ahora cada una camina sobre lados opuestos, pero paralelos de la acera y de vez en cuando se saludan y se prestan sal. El uso de letras dibujadas e ilustradas como recurso expresivo, hace constar la trascendencia del dibujo de letras como artefacto capaz de contener múltiples voces ligadas a una naturaleza sensible, de degustación estética, reconoce a la forma como dueña de su propio valor semántico y no solo como un estuche. Entonces la letra dibujada o ilustrada se convierte en actriz y personaje portadora de sentimientos, emociones y sensaciones. Es algo más que una cara bonita, o un artificio de vanidad, es creación en potencia.


Si bien de origen común no existe “la escritura ancestral madre” de todas las letras. Si hay un rasgo común. Dice Frutiger: A todos los escritos surgidos […] subyacen originalmente representaciones figurativas1. La filogénesis2 de la capacidad de dibujar llevó al hombre desde estas representaciones figurativas de las cavernas, hasta el desarrollo de sistemas de signos más abstractos y eficientes como el alfabeto. La relevancia de lo figurativo permite reconocer el revolucionario progreso de la mente humana hacia la abstracción. Así como lo hace en la actualidad cada bebé que nace en una sociedad, su microhistoria hacia el reconocimiento del alfabeto, ilustra el potencial que el hombre desarrolló a lo largo de miles de años. Carlos Carpintero, propone como alternativa contrastar la evolución de la escritura al

desarrollo cognitivo de los infantes, el cual inicia con el reconocimiento de la escritura, los signos verbales y visuales son sometidos a la misma lógica. Existe una convivencia entre comportamientos sígnicos. Al niño le da lo mismo si lo que ve se parece a un objeto (ícono), si la marca es resultado de una herramienta específica sobre un soporte (índice) o si son garabatos (símbolo). Lentamente, el ejercicio del trazo lleva al niño a emular algo parecido a la escritura, adquiere ritmo, emergen patrones y operaciones de adición, sustracción, hibridación o multiplicación de rasgos. Finalmente, surgen relaciones entre lo escrito y su sonido. Las unidades alfabéticas emergen y se vuelven más complejas. El niño finalmente dibuja letras.

Siempre he encontrado enfadosa la expresión: “Yo no dibujo, no sé dibujar.” Todos nacemos con la capacidad de desarrollar el trazo, el dibujo es una actividad inherente del ser humano, los móviles del dibujo han cambiado a lo largo del tiempo así como los soportes y sus herramientas. Pero aquí, una afirmación reveladora: Hacer letras es dibujar. Así que hay esperanza para todos, basta de negarnos a nuestra propia naturaleza. Dibujar letras es llevar a cabo un dibujo idiomático que ha puesto al servicio del lenguaje un conjunto de señales aníconas, es decir, que tras el aprendizaje de un código expresan y representan una diversidad de realidades. No solo la letra, sino la imagen dibujada es de naturaleza lingüística, al lado de este proceso lingüístico transcurren otros dice Juan Acha: el de idiomatización que torna las imágenes en escritura; el de

divinización que impone progresivamente el culto religioso a la imagen; y el de artización en el que el dibujo se torna pintura3. Y con las letras dibujadas e ilustradas, ¿cómo sucedió esto? ¡Ah el dibujo! Presente en algún momento en todo tipo de escrituras. En un primer estadio, las escrituras fueron figurativas o dicho de otro modo dibujos en la búsqueda de mímesis con el objetivo de representar un bisonte que fuera reconocido por el resto de la comunidad como un bisonte. Dice Moles: La figuración es la fuerza fundamental de la imagen social4. Esta imagen mutaría hacia terrenos más abstractos como en el caso de la escritura jeroglífica que terminaría por evolucionar hacia alfabetos fonéticos, sin embargo, hubo otras escrituras que

1Adrian Frutiger, Signos, símbolos y marcas (Barcelona. Editorial Gustavo Gil, 1981), 79. 2Proceso evolutivo. 3Juan Acha, Teoría del dibujo. Su sociología y su estética. (México. Ediciones Coyoacán, 1991), 48. 4Abraham M. Moles, La imagen, comunicación funcional (México. Ed. Trillas, 1991), 27.


permanecieron figurativas como en el caso de la escritura china, que resulta un caso muy aparte desde nuestra postura occidental, la cual fue permeada y condicionada por el alfabeto latino, el cual abandonó toda figuración mucho tiempo atrás durante el imperio de Akenatón en Egipto. El emperador impuso un nuevo orden religioso, el monoteísmo. El cual llevó a la escritura jeroglífica hacia los senderos de la abstracción. Después, con la salida del pueblo hebreo de Egipto y la instauración de la Ley del Monte Sinaí: “No tendrás otros dioses más que a Mí. No idolatrarás ningún ídolo ni ninguna imagen…5” da por resultado el nacimiento de un alfabeto no pictográfico. Y después el alfabeto fonético. Así este primer proceso de idiomatización del dibujo devino en la conformación del alfabeto.

Es en el periodo de Carlo Magno que algunos de los escritos realizados por los escribanos incluían letras capitulares al inicio de la página o de los párrafos, letras mayúsculas que “iluminaban” el texto, la rotulación de estas letras estaba influenciada por la tradición romana. Los artistas insulares (700 D.C) trataron las letras de forma abstracta, distorsionando y delineando las formas para rellenarlas de color, patrones e imágenes. Algunas de estas imaginativas decoraciones eran más decorativas que legibles. Considerando que la mayoría de la población era analfabeta, es-

Estela de Akenatón y su familia.

tas letras eran hechas más para admirarse que para leerse. El clérigo adoptó estas capitales historiadas con júbilo y consideraban al elaborado rotulado de la letra como una manifestación visual de Dios6. Estas letras presentaban motivos zoomorfos muy intrincados, no había aplicaciones en oro, pero si uso delicado del color, esta dedicación y entrega en los textos religiosos, nos demuestran que la decoración de las letras no era reflejo de hedonismo, sino por el contrario, era reflejo de una actitud espiritual frente a los textos que se transcribían. Lindisfarne Gospels, Saint Mark´s Gospel open ing

5Éxodo 20, 3-4. 6 Bruce, Willen, Lettering & Type. Creating Letters and Designing Typefaces, (Nueva York. Ed. Pricenton Architectural Press, 2009), 9. [mi traducción].


El proceso de artización, en cambio, mejoró los recursos expresivos, retroalimentándose de las diversas sensibilidades estéticas7. En el caso de las letras dibujadas, si bien ya en el Renacimiento, personajes como Andrea Mantegna, Hans Holbein y Albrecht Düer ya incluían elementos de tipo epigráfico en sus pinturas, es realmente hasta el siglo XX cuando la letras son usadas como elementos expresivos de relevancia compositiva y plástica en el arte.

libertà caracterizada por composiciones dinámicas, exuberantes y que rompían con la linealidad, de gran trascendencia para el dadísmo, en donde artistas como Arp, Duchamp e incluso Max Ernst incluyeron letras como elemento protagónico de su obra (véase el caso de Figure ambiguë, 19191920).

Así es como las palabras “se liberaron definitivamente de las lápidas, soportes, frisos, papiros y legajos, circulando ingrávidas por la superficie de las composiciones no figurativas de casi todos los sucesivos movimientos de vanguardia8”.

Figure ambiguë, Max Ernst, 1919-1920.

Fruit Dish and Glass, George Braque, 1912

Anterior al cubismo, Braque fue aprendiz de pintor de paredes y también trabajó en un taller de pintura decorativa, lo que le valió buen dominio en el rotulado de letras y fue él, el primero en integrar estas letras (basadas en modelos tipográficos) en sus lienzos. Conectado con los cubistas, Guillaume Apollinaire, llevó el carácter formal de la poesía hacia terrenos figurativos, cercano a expresiones futuristas, de donde se desprendería la Parole en

Las letras se desenvolvían en diversos tamaños y formas que se amalgamaban en una suerte de provocación y escándalo. “Las letras no eran solo símbolos fonéticos sino formas visuales concretas, elementos de una obra dispar9”. Anterior al movimiento letrista fundado por Isidore Isou, Francis Picabia, ya realizaba poemas visuales, incluso el futurista Filippo Tommaso Marinetti desarrolló poemas sonoros y concretos como Zang Tumb Tum. Estos movimientos, conformarían las bases de la desaparecida Internacionales Letrista.

7Juan Acha, Teoría del dibujo, 81. 8 Eric Sauté, Arte en la tipografía y tipografía en el arte (Madrid, Ediciones Siruela), 19. 9 Joan Costa y Daniel Raposo, La rebelión de los signos, el alma de la letra (Buenos Aires. Ed. La crujía, 2008), 130.


Portada de Zang tum tum, 1912

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Si bien hemos planteado algunos puntos antecedentes a la letra dibujada e ilustrada. Ahora nos dirigimos sobre el camino amarillo hacia la ilustración. Diversas son las posturas entorno a las letras dibujadas, algunos autores, hacen uso de la palabra tipografía para referirse a cualquier manifestación gráfica donde predominan las letras, o bien donde son representados modelos tipográficos o caligráficos con cualquier técnica o propósito (arte, diseño, ilustración, entre otras). Sin embargo, para fines de estas líneas, hacemos uso del concepto de tipografía para referirnos a los tipos prefabricados, ya sean resultado de tipos móviles o tipos digitales. Y acotamos el concepto de letra dibujada o ilustrada a letras de producción manual o bien que han sido editadas en alguna de sus características formales ya sea por medios análogos o digitales. Las letras dibujadas e ilustradas, proponen una alternativa de producción para diseñadores, ilustradores y artistas al momento de incluir letras, palabras o frases completas, entre las capacidades de esta alternativa, existirán recursos más cercanos a la tipografía y a los modelos tipográficos de diver-

sas épocas o corrientes, otros quizás más cercanos a la caligrafía apelando al carácter gestual y otras más estarán quizás en la búsqueda de la perversión total de la letra. “La letra ilustrada retoma sobre todo ese discurso uniendo al menos tres sentidos en uno: sonido, vista y tacto. Cualquier herramienta, tanto analógica como digital, es válida para imitar las formas de las letras. […] Ilustrar letras es imitar sus formas y componer con ellas de cara a interpretar un contenido que suele partir de un texto. A veces, en lugar de un texto, es una palabra o una sola letra, muy del estilo de aquellas letras capitales historiadas que se usaban en la Edad media. Los ilustradores son imitadores de formas que ayudan a imaginar”11. Dice Sergio Jiménez: Los ilustradores que dibujan letras o ilustran con letras no son la versión mediocre de los profesionales que se dedican a las otras disciplinas. Son más bien una respuesta lógica a un ámbito que en muchas ocasiones se toma a sí mismo demasiado en serio.

10Dice Dorothy al llegar a la tierra de Oz, en el Mago de Oz. 11Sergio Jiménez, “Letra dibujada, letra ilustrada”, Don Serifa, (6 de mayo 2013, [citado el 6 de mayo de 2013]: disponible en: http://bit.ly/16M3k9


La principal crítica a las letras dibujadas o ilustradas, gira entorno a una tradición tipográfica de asepsia, donde la letra es un contenedor transparente, o lo que Beatrice Warde llamó una copa de cristal, donde la invisibilidad de la letra en los textos es una virtud de primer orden. A la par de esta concepción, la herencia Sassureana de dividir la forma del contenido, ha subordinado la materia de la idea. Dice Francisco Calles: Toda “forma” tiene una semántica ya que, por el simple hecho de existir, hace afirmaciones sobre si y sobre lo que representa12.

En ese sentido la forma de la letra dibujada e ilustrada presenta comportamientos sígnicos. El icónico, en el cual devela la relación de semejanza con los objetos que representa. El indicial en referencia a los instrumentos que le dan origen así como el aspecto grafológico, es decir nos habla sobre el autor. Y el simbólico caracterizado en el plano alfabético. Si bien algunas letras dibujadas e ilustradas carecen, desde el punto de vista más riguroso de la tipografía, de legibilidad, su interpretación como imagen manifiesta su intención de trascender el mero valor lingüístico (en tanto signos alfabéticos) en orden de producir efectos de sentido estético. Los diferentes procedimientos destinados a entrañar la forma de las letras plantean al lector un desafío lúdico. Aunque no se puedan reconocer las letras, el lector que quiera jugar el juego del grafiti y el taggeo sabe que algunas de esas formas son letras, lo cual sitúa al producto visual en un espacio diferente. […] estas “letras ilegibles” constituyen un objeto que invita a detener la mirada y disfrutar de su dimensión estética13.

fotocopiado, Shaun Animal Collective, flyer Flynn, 2004.

Y en tanto a su desarrollo, estas letras se pueden valer de otras ramas como el lettering, la caligrafía y la misma tipografía. Disponiendo de sus capacidades configurativas (refiriéndonos a todos los elementos que los configuran como ductus, proporción o relación modular como lo llama Mediavilla, ritmo del trazo, coherencia formal, entre otros) y adaptaciones estéticas (caracterizados por estilos tipográficos o caligráficos). De donde las letras pueden retomar ciertos modelos para editarlos o bien plantearlos como una plataforma para el desarrollo de nuevas formas para dibujar letras. En cuanto a clasificación de letras dibujadas o ilustradas, abundan catálogos y nomenclaturas basadas en la técnica, como en el caso de Steve Heller y su libro “Escrito a mano” donde

12 Francisco Calles, “Metáforas tipográficas y otras figuras,” en Ensayos sobre el Diseño, tipografía y lenguaje (México, Ed. Designio, 2004),87. 13 Carlos Carpintero, La tipografía como complejo de placer, (Florida: Wolkowicz Editores, 2012), 70.


se propone una catalogación de obra con base a la designación de letras garabateadas, rayadas, inglesas, punteadas, simulada y sombreada. Sin embargo, para fines de la ilustración resultaría interesante, plantearse una comprensión en el plano de la interacción entre la letra y la ilustración. Planteándonos tres niveles básicos, de los cuales podrían desprenderse otros más. Letra como justificación morfológica de la ilustración, tal es el caso de las letras his toriadas o ilustradas como las Whip out skaters de Mik Baro, donde las letras son personificadas por elementos relaciona dos con el skateboarding.

Afiche de concierto presentado por Bill Graham, Wes Wilson, 1967.

Whip out skaters, letterpress, Mik Baro.

Letra como elemento complementario de la ilustración, evidenciado en el uso de lettering aplicado, por llamarlo de algún modo. Como en el caso de los carteles de concierto de Wes Wilson donde los títulos refuerzan la intención referencial de la ilustración, basada en la psicodelia y la música. Las letras actúan de manera simbiótica con la ilustración. Letra como imagen. Término acuñado por el calígrafo Brody Neuenschwander y Bruce Willen en su libro “Lettering and type”, ambos para referirse a la letra como elemento compositivo que se funde con la ilustración. Como en el caso las letras display de John Hendrix, o el trabajo de Matt Luckhurst. Letra e ilustración son uno mismo.

tro, Matt Duro de matar, killing Fidel Cas Luckhurst.


Hemos recorrido en autoestop algunos puntos entorno a las letras dibujadas, vislumbrado algunas de sus posibilidades e intentado abrevar en la desmitificación de la letra dibujada o ilustrada como simple caparazón vacío, sino como elemento configurador de escenarios ligados a nuestra imaginación y sentimientos, donde la letra es la actriz y nosotros los espectadores de un espectáculo donde la máxima virtud reside en la originalidad. Todas las letras dibujadas e ilustradas son únicas e irrepetibles, cualidad que la separa de forma irremediable de su carácter tipográfico, la letra dibujada se nutre del desvío, en ella, ningún deseo es prohibido y todas las formas de ser y actuar son válidas. Son apenas si insinuaciones que depositan en el espectador la posibilidad de llevar su mente a mundos nuevos, a lugares más allá de este mundo. Ya veremos que nos depara en el futuro estas letras, recurso invaluable para los soñadores.

Acha, Juan. Teoría del dibujo, su sociología y su estética. México: Ediciones Coyoacán, 1999. Calles, Francisco. “Metáforas tipográficas y otras figuras.” En Ensayos sobre diseño, tipografía y lenguaje. Ed. Designio. México, 2004. Carpintero, Carlos. La tipografía como complejo de placer. Florida: Wolkowicz Editories, 2012. Costa, Joan y Daniel Raposo. La rebelión de los signos. El alma de la letra. Buenos Aires: Ed. La crujía Ediciones, 2008. Frutiger, Adrian. Sígnos, símbolos, marcas y señales. Barcelona: Ed. Gustavo Gil, 1981. Heller, Steve. Escrito a mano. Diseño de letras manuscritas en la era digital. Traducido por Enrique Aldana. Barcelona: Gustavo Gili, 2004. Kunz, Willi, Tipografía: Macro y Micro estética. Barcelona: Ed. Gustavo Gili, 2004. Mediavilla, Claude. Caligrafía: del signo caligráfico a la pintura abstracta. Valencia: Ed. Campgráfic, 2005. Moles, Abraham. La imagen. Comunicación Funcional. Traducido por Gastón Melo Medina. México: Editorial Trillas, 1991. Sauté Eric. Arte en la tipografía y tipografía en el arte, Compendio de tipografía artística. Madrid: Ediciones Siruela, 2007. Willen, Bruce. Lettering & Type. Creating Letters and Designing Typefaces. Nueva York: Ed. Pricenton Architectural Press, 2009.

Las letras dibujadas e ilustradas como actores de Ollinca Torres Rodríguez Segundo ensayo para la Maestría en Diseño y Comunicación Visual del Posgrado de Artes y Diseño de la Escuela Nacional de Artes Plásticas UNAM. Julio 2013 Para más información del autor: oliversemailbox@gmail.com heyoliver.tumblr.com

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