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¡Bloques, cámaras, acción!

Morrinho en “Ojo al Sancocho” “Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo. Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos y están siempre solos.” Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, p.319.

Juan Camilo Díaz Filósofo Estudiante Maestría en Historia Universidad Nacional de Colombia

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I

¡Qué ruede la cinta!

magínate un cerro de arena y un montón de bloques listos para ser usados, cerca, un hombre de piel morena con cara un poco seria tocando unos bloques o ladrillos, sintiendo su aspereza, peso, textura, etc., a su lado -y siempre con una cámara de video o fotográfica- un hombre alto y blanco que graba cada uno de los movimientos del primer sujeto que apareció en escena. Todo se desarrolla en un espacio amplio, un lugar público en donde se sientan las personas a ver pasar el tiempo. Pocos saben que va a suceder allí, algunos suponen que se irá a hacer una construcción o algo por el estilo, mientras que los más conservadores afirman que ese cerro de arena y bloques no debería estar regado allí, en la Plaza Principal del pueblo.


Exposición en Pereira Da Silva. Fotografía: http://www.flickr.com/photos/projetomorrinho/ En la siguiente escena y habiendo pasado el tiempo necesario para generar la sensación de expectativa, aparece por una de las calles contiguas a la Plaza Principal una buseta cargada de niños. Todos bajan felices, saludan y corren hacia donde están la arena y los bloques; risas y preguntas inundan la plaza. Algunos de los espectadores que completan el cuadro, transeúntes o habitantes del pueblo, comienzan a hacer preguntas: ¿Quiénes son estos personajes? ¿A qué vienen y por qué aparecieron tantos niños? Unos más osados que otros sacan sus propias conclusiones: son músicos, son artistas, actores, cineastas, etc. Aunque uno que otro policía vestido de civil afirma con su “inteligencia” característica que son vendedores de droga y que los niños son sólo un señuelo. Imagina todo lo que puede pasar por la imaginación de una persona, todo lo que puede surgir de una circunstancia cualquiera, de un encuentro inesperado. Poco a poco la historia se va aclarando, y los dos personajes que hicieron su aparición al comienzo de este relato se presentan al gran público: los niños y niñas del Barrio Altos de la Florida en Soacha. Cilan y Francisco son dos personas comunes y corrientes, pero con un acento raro, un acento muy sonoro lleno de trópico; ambos vienen de Brasil y han desarrollado un proyecto que se llama “Morrinho”. -¿Qué es Morrinho? –pregunta uno de los niños. -Morrinho es una “brincadeira”, un juego, una actividad para divertirse y pasar el tiempo en comunidad –responde Cilan-, mientras Francisco graba sus movimientos y los de los niños como queriendo captar la esencia de cada uno de ellos. En ese instante el tiempo en la cinta se devuelve y de pronto estamos en otro lugar, en la favela Pereira da Silva de Rio de Janeiro. Cilan vive allí. Imagínatelo junto con más jóvenes de su edad pasando Nº 17, Noviembre de 2011 · Bogotá, Colombia

Crítica Cultural

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Pobres, lo que se dice pobres, son aquellos que no tienen la capacidad de contar sus historias a través de medios diferentes a los tradicionales. El “Projeto Morrinho” y el FICVAC son un ejemplo de los usos alternativos que se les puede dar a los medios de comunicación, en especial a aquellos que tienen que ver con la imagen visual como difusora de conocimientos, costumbres, tradiciones, culturas y prácticas cotidianas que nacen en la periferia y que emergen gracias al empeño y al trabajo comunitario de diversos actores sociales, niños, madres comunitarias, padres, comunicadores populares, jóvenes, maestros...

el tiempo, tal vez jugando fútbol, cantando canciones o practicando algún tipo de baile; sin embargo, muchos de sus amigos comparten otro tipo de actividades no tan divertidas, lo cual parece normal en estas periferias donde la pobreza y las dificultades sociales y económicas son la característica principal de unos territorios que nadie se atreve a visitar, pero que todos nos atrevemos a olvidar; aun así, ellos hacen parte de una sociedad o, mejor aún, de un espacio social llamado Río, Bogotá, Lima, Santiago o Latinoamérica. En medio del juego de Cilan y sus amigos nació Projeto Morrinho:1 de manera espontánea y como un mecanismo para sacar a los jóvenes de los diversos problemas sociales que se vivían en la favela Pereira da Silva; no fue algo planeado u organizado, tampoco tuvo el aval de alguna institución importante, simplemente emergió como un reflejo de la comunidad para representar su propia identidad e historia. Comenzamos a tomar los bloques, -continua Cilan-, los partimos por la mitad y con cada parte íbamos representado, una por una, las casas que conformaban la favela, las pintábamos y luego las ubicábamos en un cerro de arena. Poco a poco, esta “brincadeira” se fue convirtiendo en una gran

1 http://www.morrinho.com

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Exposición en Socha, Bogotá, Colombia. Fotografía: http://www.flickr.com. · Galería juanchomilo

maqueta multicolor que empezó a llamar la atención de toda la comunidad. Así fue como un día cualquiera llegaron un par de documentalistas y nos pidieron utilizar la maqueta para realizar cortos de animación o pequeños documentales que mostraran la realidad de la favela. La “brincadeira” terminó siendo un proyecto de fortalecimiento de la comunidad con el cual se logró captar la atención de los demás niños y jóvenes del lugar; son ellos los que construyen la maqueta y quienes aportan sus historias para la creación de los cortos animados y los documentales.

Los niños de Soacha sueñan con Morrinho Morrinho ha logrado traspasar fronteras y visitar diversos lugares en el mundo para mostrar y enseñar lo que ellos han aprendido a través de la construcción de sus maquetas. Es un ejemplo de vida –afirma Cilan-, un juego que sirvió como mecanismo para sacar a los niños y jóvenes de su barrio de los principales problemas sociales que se viven allí. Hoy dice con orgullo que gracias al proyecto en la comunidad han bajado los niveles de violencia y el tráfico de drogas. Hoy Morrinho esta acá, en Soacha, para ser exactos, compartiendo su experiencia con los niños y jóvenes del Barrio Altos de la Florida, gracias a la labor que desde hace algunos años llevan a cabo los organizadores del Festival Internacional de Cine y Video Alternativo y Comunitario “Ojo al Sancocho” (FICVAC). Imagina cómo -poco a poco- un cerro de arena se va convirtiendo en la representación del lugar donde vives: no se trata de hacer algo lo más fiel posible, se trata más bien de ir construyendo la maqueta del barrio mediante las sensaciones e imaginarios que de él tienen sus habitantes. Un día antes, Cilan y Francisco ya habían subido a Altos para conocer la comunidad y ver sus casas, fue como devolverse en el tiempo –pensó Cilan-: la situación actual del barrio, sus casas de madera le recuerdan su favela unos diez años atrás, pero, aun así, considera que es un ejemplo de vida saber como mucha gente tiene poco, pero puede ser feliz, no se necesita mucho para ser feliz. Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo. Pero a los niños, a Cilan y a Francisco, y a los organizadores del “Festival Ojo al Sancocho” el tiempo les sobraba: doblemente ricos, porque además Nº 17, Noviembre de 2011 · Bogotá, Colombia

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de tener tiempo eran muchos. Millonarios de ganas, talento, solidaridad, imaginación y alegría, todos querían mostrarle al resto de la comunidad que existían, que ellos hacían parte de eso que los políticos, intelectuales, comunicadores y economistas denominan sociedad, la cual, empero, sólo parece existir en algunos lugares privilegiados por el “desarrollo”, o en las estadísticas e indicadores del FMI y el Banco Mundial. Sólo era necesario colocar el primer bloque para que la historia del “Projeto Morrinho” comenzara a ser parte de Soacha, para que a través de una maqueta hecha sobre una pila de arena con bloques pintados de colores la representación de una comunidad cobrara vida para ellos y para los otros. Pobres, lo que se dice pobres, son aquellos que no tienen la capacidad de contar sus historias a través de medios diferentes a los tradicionales. El “Projeto Morrinho” y el FICVAC son un ejemplo de los usos alternativos que se les puede dar a los medios de comunicación, en especial a aquellos que tienen que ver con la imagen visual como difusora de conocimientos, costumbres, tradiciones, culturas y prácticas cotidianas que nacen en la periferia y que emergen gracias al empeño y al trabajo comunitario de diversos actores sociales, niños, madres comunitarias, padres, comunicadores populares, jóvenes, maestros... Ambos proyectos han logrado hacer realidad un sueño: hacer visibles todas esas pequeñas historias que se desarrollan en las favelas, barrios populares o comunas de Rio, Medellín, Soacha, Bogotá, etc. Después de tres tardes jugando con Cilan y Francisco, los niños de Altos de la Florida han construido su maqueta; en lo más alto del cerro de arena se impone el árbol del amor, como en la vida real, cuesta abajo de ese símbolo de resistencia y lucha popular comienzan a verse las casas de colores, amarillas, rojas, azules, negras. Dos figuras aparecen en escena, dos niños jugando sobre la arena, contando su propia historia a través del lente de una cámara, comunicando, imaginando, soñando otro mundo posible. Fin.

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Niños durante la marcha del 26 de Octubre. Fotografía: ttp://www.facebook.com/pages/Mesa-Amplia-Nacional-Estudiantil-MANE-Colombia/

Nº 17, Noviembre de 2011 · Bogotá, Colombia

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¡Bloques, cámaras, acción! Morrinho en “Ojo al Sancocho” [Revista Izquierda N° 17 Dic-2011]