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Ahora sí a romper lo cotidiano con una pequeña muestra de reminiscencias prehispánicas, pero también de nuestro pasado hispánico. Celebración de la muerte, fervor huasteco, totonaco, nahua, chatino, huichol, cakchikel. Los muertos cobran vida en los recuerdos de los vivos y miles de rituales para este día en que el mexicano no sólo visita el cementerio para recordar a sus queridos ya fallecidos. En estos días se establece un diálogo intenso entre las almas que son esperadas y los de este mundo, no hay lugar para el rechazo; pero quizá si para un reproche o dos. En el día de los muertos mexicanos, no hay olor a muerto ni hay temor. Es un día para viajar por los pueblos mexicanos de Pátzcuaro y cruzar los arcos forrados de la flor que es reflejo del sol nocturno, y de recibir a los muertos en su día, también llamado “el día de los limbos” entre los nahuas de Cuetzalan, Puebla. En esta gran fiesta todas las almas tienen la libertad de circular por donde les plazca. ¿Cómo murió usted? Aquí esta el vaso con agua, este es el hogar que te corresponde. Te recibimos con pétalos de cempasúchitl, azucenas, gladiolas, manto de la virgen. Detalles imperceptibles, el chocolate entre tres panes; ollas con mole negro y pierna de guajolote; canastas con maíz y frijol, frutales de plátanos y naranjas; cruces de madera o de fierro; rajitas de ocote con el copal; tamales y más recientemente papel de colores de tradición mesoamericana, china y francesa, calacas y calaveras, adornos de plástico, que en su conjunto recrean una atmósfera color ocre, significados del ritual de día de muertos, día de ir al mercado y demandar los objetos antiguamente utilizados para honrar a los muertos en el agua o heridos de rayo, a los guerreros, ofrendas ahora convertidas en artesanías decorativa. “Sazilakab”,

sólo

escuchaba

del

cazador

y

guerrero

Estoy

tan

acostumbrado a estar vivo…que ni cuenta me di cuando me volví zopilote. 1


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Cuando vuelo no tengo miedo, nadie me ha podido alcanzar. En la casa del colibrí no se ha escuchado la última palabra. Así este día es el retorno de los muertos a su mundo. En un estado de alegría, pues la tristeza, el dolor y el desarraigo humano se curan fundamentalmente por el altar de muertos compuestos con los elementos primordiales de la vida. Recordar que aquellos sabios repetían una y otra vez esta atmósfera oscura llamada “Hekura” la cual llevará “el ánima sola” pues ya se llegó la hora y el tiempo y ”nadie se libra en Tamohuanchan”, así transcurrirán esas horas de vigilia y de entresueño ”el arrullo de la mujer día, mujer luz”, aquellos anhelos para conocer “el rostro de los abuelos”, este día que nos hace soñar con ser “en el umbral de los espejos”, de ser con ”el hechicero de la dicha tranquila” y así tomar “rumbo al Tlalocan” a través de “las nueve direcciones” en este “viaje al Mictlán, al Xibalba”. El mexicano se familiariza con este hecho desde la niñez de ahí las múltiples expresiones para decir que una persona se murió: se peló, se petateó, estiró la pata, lo sacaron con los tenis por delante, felpó, se difunteó, se enfrió, se ausentó, se nos fue, se lo chupó la bruja, se lo cargó patas de catre, entregó el equipo, acompañó a la flaca, dobló el pico, lo cafeteamos, entre otras. Sea entonces este altar de muertos un tributo a la obsesión creativa de un “corazón que está brotando flores en la mitad de la noche”, himnos a la noche de una muerte no llorada sino sonreída, florida, cantada, para recordar a los difuntos que ya no tienen familiares que los recuerden. Sea el agua bendita sobre el ascua de la pasión mesoamericana y continuar con este ofrecimiento a la fascinación popular que nos heredó Posada, Orozco.

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Dia muertos en México  

se presentan algunas ideas básicas sobre la festividad del 2 de noviembre dedicada a los muertos dentro de la actual cultura mexicana.

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