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PedagogĂ­a viva Suplemento especial


Presentación

Sumario

menudo, al describir el panorama eduA cativo, los profesionales de la educación suelen comentar que una de sus mayores pre-

ocupaciones es la falta de interés de los alumnos hacia las tareas escolares, los contenidos o el curso en general. Esto incide en la forma de llevar a cabo las clases, al crearse distractores, en las notas de los estudiantes y, por supuesto, en la continuidad de las actividades académicas, de forma permanente o momentánea, lo que puede fomentar la exclusión social de los jóvenes, limitar los ingresos a largo plazo, reproducir la pobreza, etc. Las causas de la deserción estudiantil no solo dependen de condiciones de pobreza, sino que suelen estar relacionadas con otros factores como la exclusión y estigmatización de los alumnos, la expulsión por las respuestas inadecuadas de las instituciones a las necesidades afectivas, pedagógicas y sociales del alumnado y la repulsión, que es la percepción de los programas y vivencias escolares —contenido, metodología, libros de texto, entre otros— como irrelevantes o aburridos, además de la falta de apoyo de los padres de familia y la valoración del estudiante como persona. En ese sentido, la motivación y el reforzamiento tienen un impacto directo sobre el interés de los estudiantes por una clase y por la materia, pues pueden afectar la participación e implicación con las diferentes actividades, mientras que el aprendizaje se presenta con mayor rapidez y eficacia en los estudiantes que están motivados, lo cual reafirma la necesidad y la validez de las didácticas específicas. Por consiguiente, mantener a los estudiantes motivados es una labor importante dentro de la educación costarricense. Ahora bien, en la práctica educativa, ¿cómo se manifiesta esta labor? Este suplemento tiene como objetivo principal abordar cuáles mecanismos de contención —a partir de la motivación, el reforzamiento, la relación entre método pedagógico y contenido y/o el respeto a la diversidad del estudiantado— se utiliza para evitar la deserción escolar en colegios de secundaria o en una universidad pública. La experiencia y perspectiva de funcionarios que deben realizar estas labores cotidianamente resulta de vital importancia para quienes deciden ejercer la docencia como una profesión. Esperamos que el suplemento sea de provecho,

02 PRESENTACIÓN

Suplemento especial para quienes deciden ejercer la docencia como una profesión.

03 “AMAR LO QUE SE HACE Y CON QUIENES TRABAJAMOS”

La orientadora del Liceo Roberto Brenes Mesén explica cómo se trabaja para evitar que los estudiantes abandonen el colegio.

06 LA DESERCIÓN TAMBIÉN ESTÁ PRESENTE EN LA UCR

Dos profesores de la Universidad de Costa Rica dan su perspectiva sobre las responsabilidades del educador y la deserción universitaria. Colaboran en este número: Carolina Lazo, periodista María Zúñiga, periodista Lucía Arroyo, editora, correctora de estilo y diseño gráfico Estudiantes de Introducción a la Pedagogía. I ciclo, 2013

Pedagogía viva 2


Angie Melissa González Sánchez, orientadora del Liceo Roberto Brenes Mesén:

“Amar lo que se hace y con quienes trabajamos” • El objetivo de la orientación es incentivar al estudiante para que se mantenga en el colegio, por lo que sus actividades están enfocadas en emprender el proyecto de vida, el conocimiento de sí mismo y mejorar la confianza personal, explicó la orientadora González. Carolina Lazo Redactora

Lucía Arroyo Redactora

Entran 15 sétimos y con “ costos hay tres quintos”, así ejemplificó Angie Melissa González Sánchez, Máster en Orientación y funcionaria del Liceo Roberto Brenes Mesén, el abandono escolar que sufre dicha institución. Ubicado dentro de la comunidad de Hatillo, el colegio público Roberto Brenes Mesén desempeña su papel educativo dentro de una zona problemática, donde las drogas y una situación económica difícil influyen directamente sobre el ambiente estudiantil. Esto lo demostró el estudio hecho por el periódico La Nación (21/10/2012), cuando publicó que pocos estudiantes del Liceo Brenes Mesén ingresan a la Universidad de Costa Rica, al estar por debajo del promedio en los rubros de nota de presentación, de

Foto con fines ilustrativos (cortesía Semanario Universidad).

examen de admisión y de admisión a carrera (ver gráfico: adjunto). En zonas como Hatillo, la mayoría de las propuestas para disminuir la deserción están orientadas en solventar la parte económica, pero ¿este problema no debe ser atendido desde el proceso de aprendizaje? ¿Cuáles son las estrategias motivacionales y el tipo de reforzamiento que se utiliza, en este colegio, para tratar de contrarrestar dichas problemáticas? A continuación, un extracto de la entrevista realizada a la orientadora del Liceo Roberto Brenes Mesén. ¿Considera usted que la deserción estudiantil es un problema que se presenta en esta institución? —La deserción es un problema en todas las institu-

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ciones. Actualmente, muchos factores intervienen en que los estudiantes abandonen sus estudios; sin embargo, esta situación ha disminuido un poco por el sistema de arrastre. En esta institución, tenemos un número importante de estudiantes que desertan. A la hora de impartir clases o de conversar con los muchachos, se nota que ellos no tienen un proyecto de vida claro y que se dejan influenciar por los problemas que tienen en el momento, como la situación económica o los problemas familiares. Por otro lado, no existe, de parte de los padres de familia, un esfuerzo significativo para que los jóvenes no dejen de estudiar. Muy pocos estudiantes tienen un buen rendimiento académico. Esto en determinado momento hace


que los padres decidan que no vale la pena que ellos sigan estudiando. No visualizan el futuro de los muchachos. En nuestra institución, la mayoría de estudiantes viene de hogares disfuncionales, existe consumo de drogas, adicciones. Esto impide que los jóvenes clarifiquen sus metas: el estudio, lamentablemente, no es una prioridad para ellos. Todo esto representa un reto para los educadores, el poder lograr llegar a empoderarlos, para que logren salir adelante. Pero por ellos mismos, no por lo que les brinda el ambiente. Hacerlos ver que tienen una vida, que en un momento necesitarán un trabajo, que prioricen la importancia que el estudio tiene, porque es la única herramienta que les va a permitir surgir. ¿Cuál debe ser el papel del orientador(a) a la hora de incentivar, en el alumnado, la permanencia escolar? —Todo lo que se hace en orientación es para incentivar al estudiante, para que se mantenga en el colegio. Dentro del programa de estudios de Orientación, las lecturas van enfocadas hacía el conocimiento de sí mismo, emprender el proyecto de vida, se habla de relaciones interpersonales. Todo va enfocado a que ellos forjen su proyecto de vida. El estudio y el mantenerse en el colegio siempre es un eje transversal dentro de los ejes que se trabajan con ellos, no solo por pertenecer a un sistema educativo, sino porque en su etapa de adolescencia su “única” responsabilidad es estudiar. Nuestro papel más importante es el de contribuir, ya sea con el plan de estudios en

Orientación o con las intervenciones a nivel individual. El principal eje es el preventivo: hacer proyectos y acercarse a su proyecto de vida, para que ellos logren interiorizar realmente qué es lo necesitan, qué les gusta, y se motiven para que salgan adelante. Hay que propiciarles un ambiente sano, demostrarles que la vida puede ser muy bonita. Se busca facilitarles opciones, alternativas y herramientas para que ellos logren salir adelante y mejoren su rendimiento académico. Esta tarea es muy integral, hay muchas cosas que entran en juego, como aumentar su capacidad de resiliencia, que va a permitir que la mayoría de los jóvenes puedan salir adelante. Hay que tratar de brindarles la posibilidad de un nuevo panorama y de empoderarlos para que ellos “brillen” (yo les digo que ellos son estrellitas, que tienen que brillar y que tienen toda la capacidad para hacerlo). Es una lucha entre lo bueno que uno les dice y todo lo que a ellos, en la calle

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o en su contexto propio, les llama la atención. ¿El colegio en el que usted labora posee algún mecanismo de contención para la deserción estudiantil? —No tenemos un mecanismo de contención específico, pero lo que se hace es trabajar con diversos proyectos a nivel de prevención. La orientación es integral: hay que atacar el problema desde muchos ejes. Con pequeños proyectos tratamos de ir subsanando todas aquellas necesidades que se encuentren en el momento. Se van implementando diversas estrategias para que el estudiante considere atractivo estar en el colegio, que es donde debe estar y no en las calles, ni en la casa ni trabajando. Básicamente, se trata de todos los proyectos que se realizan a nivel institucional para los estudiantes, porque sí los hay. De vez en cuando se hace un proyecto de bullying, una semana de valores y estamos implementando


el programa “Ruta al Éxito”, programa del Ministerio de Educación. Con este último, se trabajan técnicas de estudio, inteligencias múltiples y los estilos de aprendizaje, según cada nivel. Nuestro plan de contención sería entonces el conjunto de todos los proyectos que se trabajan a nivel de institución para que el estudiante se mantenga en esta. Se hacen actividades recreativas, se fomenta el deporte o actividades artísticas, para que el estudiante, al sentirse parte de, se enfoque en las diferentes actividades. Además, la toma de decisiones es una cuestión que se trabaja, porque ellos se sienten confundidos, porque tienen problemas en la casa, no van bien en el colegio, la falta de recursos del colegio, ahí es cuando ellos toman malas decisiones. Ellos necesitan una guía, una que les facilite otras opciones, otra perspectiva de vida. Para usted, ¿cuáles son los beneficios de motivar a los alumnos y de reforzar la conducta en el estudiante durante el proceso de enseñanza? —El beneficio principal es que se mantengan en el colegio, que lo miren como un ambiente sano en el cual ellos pueden crecer, se pueden divertir, pueden desarrollarse académicamente, hacer amistades, ir descubriendo quiénes son y qué quieren para montar su proyecto de vida. Cuando logramos motivar a un estudiante, este empieza a responder. Cuando logramos captar su atención y tocar su corazón, encontramos como

una luz en él o ella. Con respecto al reforzamiento de la conducta, sería reforzar una positiva, al conversar, compartir con ellos y realizar con ellos actividades. ¿Qué le recomendaría a un estudiante de educación en cuanto al tema de la motivación de los estudiantes? —La clave está en la comunicación sincera con los estudiantes. Buscar una comunicación asertiva (que no es amistad) a nivel individual o colectivo. Así se puede comenzar a trabajar de una forma distinta: el docente se presenta ante los estudiantes y ellos le van a poner atención, le van a respetar y van a valorar lo que el profesor hace por ellos. Remarcarles que su formación no es solo académica, sino que vienen a formarse como personas. Es importante brindarles una zona de confianza, que se sientan protegidos, queridos, y no temer amarlos, porque de lo contrario uno va a sentir que el estudiante solo molesta y que es mejor que la mamá se lo lleve para la casa. Solo así podemos ayudarlo a salir adelante. Amar lo que se hace y amar con quienes trabajamos va a generar que los estudiantes produzcan un cambio, que se puede ver reflejado en su rendimiento académico. Hay estudiantes que salen adelante porque uno o dos profesores se preocuparon por ellos, les brindaron cariño y protección. Todo esto puede dar la posibilidad de engrandecer al educador como persona y puede representar una gran satisfacción personal.

Glosario académico

La motivación no es otra cosa que la orientación y activación de la conducta. Por consiguiente, siempre existe alguna motivación para actuar, el problema se plantea cuando tal motivación no se dirige hacia el aprendizaje o hacia la adopción de los valores que propone la educación. Entonces el educador se halla ante el desafío de despertar la motivación en tal dirección. Extraído de Teoría de la Educación de Sarrmona (2008).

Los refuerzos positivos son influencias que aumentan la probabilidad de que la respuesta precedente se repita. Los refuerzos negativos son influencias que aumentan la probabilidad de que la respuesta previa se detenga. El autorreforzamiento es el acto de recompensarse a uno mismo en el proceso de aprender las actividades o respuestas que uno considera adecuadas. Extraído de “Adolescentes desde el contexto teórico”Rice, 1994,).

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El pretil es un punto de encuentro para los estudiantes de la Universidad de Costa Rica (Foto: Semanario Universidad)

Ronald Solano y Anabel Castro, profesores de Facultad de Estudios Generales

La deserción también está presente en la UCR

• Profesores coinciden en que su objetivo es motivar a los estudiantes para que continúen en sus cursos. María Fe Zúñiga Entrevistadora Lucía Arroyo Chinchilla Redactora l abandono de cursos y E de la universidad es un fenómeno social que afecta a la Universidad de Costa Rica (UCR), una de las principales universidades públicas del país, aseguraron los profesores del programa de artes de la Facultad de Estudios Generales, Ronald Solano y Anabel Castro. Para Castro, profesora de Apreciación de Arte Latinoamericano, en la Universidad

de Costa Rica la deserción se da principalmente porque los estudiantes se aburren y no se dan cuenta lo importante que es llevar los Estudios Generales; paralelamente, hay una fuerte propaganda de las universidades privadas, en cuanto a “la pérdida de tiempo” y cómo hacer para “salir más rápido de la ‘U”. Solano, profesor de Apreciación Literaria, manifestó que, en la UCR, se puede observar un evidente abandono de cursos específicos a cierta altura del semestre. Esto se debe a que muchos estudiantes matriculan no necesariamente por el interés en la materia, sino porque el horario les calza, es requisito de graduación o por la carga académica para la beca. “En algunos casos, los estudiantes se van desde el pri-

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mer día, porque no les gusta trabajar con arcilla —por ejemplo— o porque pueden retirar la materia sin tener que pagarla”, explicó Castro. Aunque algunos casos están ligados a cuestiones económicas, maternidad o enfermedad, recordó Solano. Al preguntarles a ambos profesores, si utilizan alguna estrategia en el quehacer educativo para evitar la deserción, las respuestas fueron un tanto disímiles en cuanto a la posición del docente. Solano parte de que la deserción está relacionada con cuestiones socioeconómicas y la Universidad tiene varias dependencias que actúan, o deberían hacerlo, en esos casos. “Algunas veces pienso que hay una ‘inclusividad’ forzosa, que es el mantener el 100 % de estudiantes en el aula.


Otras veces que es imposible mantenerlos en el aula, porque no contribuyen a la consecución del objetivo fundamental del curso”, añadió. Mientras Castro piensa que tiene responsabilidad como profesora —aunque la deserción sea un producto de una sociedad un tanto alcahueta— y que se debe utilizar el conocimiento pedagógico: “Si los estudiantes están entre irse o quedarse, hay que hacer todo lo que se pueda, dentro de la UCR, para tratar de sostener a los estudiantes”. Empero, ambos profesores reconocen que deben llevar a cabo acciones para incentivar a sus estudiantes a estudiar las materias que se imparten en la universidad, ya sea mostrándoles las bondades de los materiales, haciendo giras —a las iglesias de Quircot, Orosí y Ujarrás como parte del movimiento barroco en Costa Rica, en el caso de Castro— o talleres con personas importantes del medio artístico, o bien contraponiendo textos literarios con versiones cinematográficas actuales, como con la novela y adaptación fílmica El Gran Gatsby —en el caso de Solano—. “El primer síntoma de que no hay motivación en el grupo es que yo no esté motivado. La motivación es muy importante porque el ser docente es un trabajo en doble vía, compuesta por el profesor y los estudiantes. Si una de las partes está afectada, toda la unidad que es el aula

se ve afectada. Si en los estudiantes no hay motivación, el profesor tampoco está motivado y a la inversa”, comentó Solano. Para los educadores, el tipo de materias que imparten, al tratarse de prácticas artísticas, generan grandes satisfacciones personales y

pueden estimular el interés de los estudiantes a partir de la relación entre los contenidos y los materiales didácticos, todo con el fin de generar una motivación intrínseca del alumnado. “La literatura da ciertas satisfacciones personales que funcionan muy bien a nivel intrínseco y los pequeños descubrimientos que van haciendo los estudiantes, en la experiencia de leer y de descubrir cosas que antes ni siquiera habían pensado. Funciona como una motivación muy importante”, apuntó el filólogo. Castro sostiene que es indispensable tener conocimiento pedagógico, así como tomar en cuenta los intereses de los estudiantes, factores que a veces ignoran los profesores porque se comportan con cierta apatía. “No hay ninguna comunicación ni in-

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terés por los estudiantes del porqué piensan una cosa u otra y les falta tacto, porque si un estudiante se va, lo que dicen es ‘que le vaya bien’. Tampoco esa es la actitud”, afirmó la profesora de artes plásticas. Respetar dichos intereses es importante para motivar a los estudiantes. Solano afirmó que esto puede tomarse en cuenta a la hora de elegir temas de investigación, aunque se debe ampliar el espectro del conocimiento. “Un error educativo es dejar la elección del lado de los estudiantes, porque ellos no tienen nunca o casi nunca la perspectiva universal que un profesor debería tener. Ellos necesitan todavía la orientación del profesor”, comentó. En cuanto a la diversidad de los estudiantes, Castro resaltó que el sistema de la UCR —en el cual, meses después de la matrícula, llega un papel que dice que un estudiante tiene déficit atencional o hay que darle más tiempo en un examen— promueve que los docentes se desentiendan de las diferencias de cada individuo. Otro modo de hacerlo es emplear el trabajo en grupo, pues este tiende a homogeneizar u ocultar las diferencias personales, como el interés de los estudiantes, trabajo, disciplina, asimilación, participación de los estudiantes, etc., aseguró el profesor.



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