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Lunes. 20 de enero de 2014 • LA RAZÓN

Internacional

LA REVOLUCIÓN AZUL

El último rugido de Kiev Los europeístas ucranianos desafían a Yanukovich en la capital con una protesta masiva que termina en una batalla campal Víctor Colmenarejo Corresponsal en Europa Oriental

Las manifestaciones en Ucrania, en protesta por el rechazo del tratado de libre comercio con la Unión Europea y el consiguiente giro del país hacia la Rusia de Putin, habían perdido fuerza en las últimas semanas. Sin embargo, una polémica ley aprobada de urgencia por el Gobierno de Yanúkovich el pasado jueves y que prohíbe las concentraciones populares hasta el 8 de marzo ha prendido de nuevo la chispa de las protestas. Más de 100.000 personas se concentraron ayer en el centro de la capital para manifes-

tarse contra la norma, aprobada de forma «unilateral», según los convocantes de la marcha, con el único apoyo parlamentario del partido en el poder. La concentración no resultó tan pacífica como en ocasiones previas. Al término del mitin se produjeron los primeros choques entre los manifestantes y las fuerzas policiales, cuando los primeros intentaron romper el cerco que protegía el barrio gubernamental. La violencia estalló cuando unos manifestantes trataron de trasladarse hasta las puertas del Parlamento para exhibir su rechazo a la polémica ley. En su intento de romper el cordón policial volcaron tres autobuses

en línea con los compromisos internacionales de Ucrania», expresó el pasado viernes Catherine Ashton, jefa de la diplomacia europea. El texto, aprobado con el respaldado de 235 de los 450 parlamentarios de la Cámara Baja ucraniana, prohíbe la instalación de tiendas de campaña sin autorizar, escenarios o altavoces en zonas públicas, y contempla multas de hasta 470 euros o quince días de cárcel. También contempla mulCONTRA EL DERECHO A REUNIÓN tas de 937 euros o diez El Gobierno ha promulgado una días de prisión para manifestanley para abrir causas criminales aquellos tes que proporcionen instalaciones o equicontra los manifestantes

de los antidisturbios, quemaron otro y lanzaron petardos a los agentes, que respondieron con gases lacrimógenos y desenfundando las porras. La nueva ley, que ha despertado a la calle en Ucrania, fue recibida con fuertes críticas desde la Unión Europea, pues restringe la libertad de reunión y de expresión. «Insto al presidente de Ucrania a que revise estas decisiones y las ponga

pamiento para las manifestaciones. Ayer, los agentes policiales tomaron imágenes y abrieron procedimientos criminales contra los manifestantes en aplicación del artículo 294 (contra la organización de disturbios).

Llamadas a la calma Todos los líderes de la oposición asistieron en bloque a la marcha, entre ellos, el ex campeón mundial de boxeo y líder del partido UDAR, Vitaly Kitschko, que se acercó posteriormente al lugar de los altercados a intentar calmar los ánimos, gesto que ya realizó en las protestas de hace dos meses y elevó su popularidad dentro del espectro de la oposición ucraniana. «El país está más unido que nunca en su lucha contra el poder y en su determinación a la hora de impedir la proclamación de una dictadura. Yanukovich con un grupo de gente quiere privatizar el país. No podrán», espetó Klitschko desde la tribuna, el más aplaudido en la Plaza de la Independencia de Kiev, denominada

Fotos: Ap/Epa/Reuters

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REPRESIÓN POLICIAL. Las fuerzas antidisturbios se emplean con gases lacrimógenos y porras para disolver, ayer en Kiev, la manifestación de la oposición contra Yanukovich

El análisis Oleg Zhyvotovskyy*

Retroceso democrático

● La mecha de la revolución pro dmeocrática ha vuelto a prender en Kiev, ¿Por qué? –Puede decirse que son del mismo tamaño pero en distintas localizaciones. Sólo existen dos diferencias entre las que comenzaron en noviembre y las de enero: la temperatura y las razones por las que se gestaron. ● ¿Cómo pueden los ucranianos luchar contra la pérdida de derechos como el de reunión? –Lo ocurrido la semana pasada

en el Parlamento es un ataque sin precedentes a los derechos humanos y las libertades civiles. Ningún debate precedió al proyecto de ley, registrado el 14 de enero. Crea vastas condiciones de censura, permite a los burócratas y abogados decidir si inician un proceso criminal por criticar a las autoridades. Por ello, la normativa desfía a la naturaleza democrática del Estado ucraniano y abre la vía a la masiva represión de sus

ciudadanos. El Gobierno ordenó violencia para frenar las pacíficas protestas de Euromaidan el 30 de noviembre. La sociedad respondió con manifestaciones, las más importantes y más masivas de la historia de Ucrania. Del mismo modo, la mayoría leal al presidente en el Parlamento busca usar esta nueva ley para privar a la gente de sus derechos y libertades fundamentales, y, por lo tanto, dispersar la sociedad civil y

deshacerse de las protestas cívicas. La ley radicalmente limita la libertad de asamblea, se tiene que obtener permiso de la Policía, tanto para organizar una marcha como conseguir sus productos básicos. Sin embargo, habrá total impunidad a todos los culpables del baño de sangre de Euromaidan. El riesgo de ser acusado de extremismo, vagamente definido en la legislación, deja a los que están en el poder facilidad para acusar y


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