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El Conde

ORLOFF

Christian Kent


El Conde

ORLOFF


Christian Kent, El Conde Orloff

Primera edición: mayo, 2013 Diagramación e ilustraciones: Wolfgang Krauch

[TODO] libre Esta licencia permite: - Copiar, distribuir, exhibir e interpretar este texto. Siempre que se cumplan las siguientes condiciones: Autoría-Atribución: Deberá respetarse la autoría del texto y de su traducción. El nombre del autor/a y del traductor/a deberá aparecer reflejado en todo caso. No Comercial: No puede usarse este trabajo con fines comerciales No Derivados: No se puede alterar, transformar, modificar o reconstruir este texto. - Se deberá establecer claramente los términos de esta licencia para cualquier uso o distribución del texto. - Se podrá prescindir de cualquiera de estas condiciones si se obtiene el permiso expreso del autor/a. Este libro tiene una licencia Yvyporá Commons Attribution-NoDerivs-NonCommercial. © 2013, Christian Kent © 2013, de la edición, editorial Okara Japu Mayo 2013, asunción-paraguay`


Editorial Okara Japu


El pintor de la corte S

aturnino Reliquia nació en las afueras del muro.

Vodka era el padre y madre hablaba con los muertos. Su habilidad con los pinceles lo llevó a cruzar la puerta de Krakow y en poco tiempo estuvo en la Corte. Retrató al perro, a doña Hermelinda Arasunu de Orloff, a la vecina con una canasta de pastelitos de guayaba, a sí mismo. Mañana de julio recibió una orden. El Conde Orloff solicitaba un retrato. Solicitó hombres rana invadiendo el puerto de Lvov, violando a sus mujeres y rompiendo las vitrinas de joyerías. Solicitó un inmenso anfibio emergiendo de la profundidad del océano para imponer su paz. De las agallas deben asomarse el sol y la luna respectivamente.


La cabeza de Reliquia rod贸 por las escaleras del Palacio. El cuadro fue llevado al s贸tano y cubierto con un manto negro. Algunos dicen que lo vieron, y que el Conde Orloff sosten铆a los test铆culos del joven Reliquia mientras este fumaba - en un pitillo - semillas de amapolas. De su nariz cayeron tres gotas de sangre sobre la nieve.


La muralla Orloff L

os ladrillos no pudieron llegar por la espesura del invierno.

El zootécnico de la corte, Saturnino Chicharra, diseñó ladrillos de grasa de prisioneros lvovianos y así se adelantaron las obras. En poco tiempo separaron mito de historia. Puso máscaras como góndolas para recorrer el río Segesmund. Montó piras y dejó tambores alrededor. A cada tanto un rayo para meter miedo. En lo que respecta al pasado-presente-futuro, el orden fue determinado según el color de saco que vestiría el Conde Orloff acorde a su estado emocional. De esta forma, los habitantes de Krakow deberían saber en que tiempo referirse en sus conversaciones. De lo contrario sus cabezas rodarían por las escaleras del Palacio.


Juegos Florales L

as participantes de los juegos florales fueron colgadas en la plaza pública mientras doña Hermelinda Arasunu de Orloff acababa de acicalarse. El premio fue un santo rosario de cuernos de unicornio. Para el efecto faenaron al último ejemplar que pastaba en el lado mítico del muro.


El tiempo en que este servidor trabajó como

bufón de la Corte

E

ntusiasmado con la lectura de C.S.Lewis me hice camino entre las camisas para encontrar la puerta de Narnia y en su lugar encontré a una gris Krakow cubierta de nieve. Los faunos son tanquetas de la guerra del Chaco con piernas de tuyuyú y narices de alce. Cuando estornudan la nieve se incendia.

No tienen noción del sol. Tienen tres soles azules, uno amarillo y uno rojo rubí profundo. Cada vez que salen se asustan, creyendo que son hipogrifos o tejujaguases. Me esperaba una bicicleta que me condujo hasta el palacio. No es difícil hacer reír al Conde Orloff, sólo hay que matar algo en su presencia y entonces se echa a reír y defeca y se orina en las piernas. Mis mejores chistes los he escrito durmiendo.


E

stamos hablando de aproximadamente 200 aĂąos atrĂĄs en el presente.


Guyra Yma P

arece tener el mismo corazón que Mainoi, pequeño y rápido como un lince.

Su instrumento de cuerdas alcanza el techo del palacio, por lo que se deduce tiene unos setenta metros de altura. Entonces parece todavía más diminuta y frágil. Su voz es la voz de la nieve.

if you want to come on down down with your bones so white and watch the fright trains pound into the wild, wild night


Divertimentos Zoológicos de

Yahaira Orloff E

l Conde Orloff, durante sus primeros años en el poder mandó construir dos zoológicos, uno en cada lado del muro.

Trajo en un paquete los animales que no llegaron al arca durante el diluvio bíblico para el zoológico mítico. Peces con infinitos dientes y alas de xavante. Cigueñas con picos cisterna. Tatu carreta con buscapies inteligentes. Mborevíses que dejan rastros de leche en el espacio. En el zoológico histórico puso a los habitantes de Krakow y les impuso una rutina de alimentación, coito e higiene diarios para divertimento y aprendizaje de la pequeña Yahaira Orloff. Una mañana la actriz de cine que compartía jaula con el jugador de fútbol amaneció muerta y la pequeña Orloff partió la luna Z13X12Y9 con su llanto.

E

ra su preferida, su princesa.


Efectos secundarios de las semillas de Amapolas N

adie sabe con seguridad si era opiómano por deshuesado o al revés. Lo cierto es que no tenía huesos y le daba a la pipa con sarna. Fumó tanto que se le derritieron los huesos. El hombre transparente -le decían- persiguiendo el dragón. La cuestión es que Orloff no tenía densidad en los huesos, era hueco y flexible como un globo desinflado. Podía torcerse y doblarse a gusto. Su piel era fina como el papel y su musculatura totalmente atrofiada. Los espectadores podían ver su sangre corriendo por las venas. No solo eso, cuando una luz brillante era colocada detrás de Orloff, el resplandor podía verse desde el otro lado.


Su tendencia a mostrarse como un fen贸meno m茅dico o una maravilla mutante le han ganado un viaje alrededor del mundo. Eventualmente se hizo due帽o de todo y construy贸 el muro de Krakow con esclavos de Lvov.


Traje del

Tiempo Celeste E

l Conde Orloff mandó llamar al consejero de la corte, un joven de nombre Saturnino Kristov.

Vestía un saco celeste. Era la costumbre que el llegado dirigiera primero la palabra en el tiempo gramatical ceñido a la vestimenta de Orloff. Pero Saturnino Kristov no estaba seguro. Después de un mes de estar parado y en silencio frente al trono del Palacio, fue la decisión embalsamarlo para tener siempre presente una referencia del no tiempo.


Miss Abbot L

a maestra de inglés de la pequeña Yahaira Orloff viajó en una caravana de leones marinos desde Islandia, los dedos de sus pies se congelaron y sus pensamientos custodiados por la semilla estelar de Añarako, quien hace no mucho se había apoderado de la isla.

Fue para la señorita Abigail Abbot una liberación haber salido de Islandia, “it was starting to stink like frog deposition”.

E

n el camino, aferrada a los bigotes de su león, imaginaba a la pequeña Yahaira; una esplendorosa princesa krakowiana.

En el palacio, la condujeron hasta la torre desde donde la pequeña miraba los zoológicos de Krakow. Era enorme, apenas entraba acuclillada en la habitación.

G

ood Morning Dear. I am miss Abott, and I will be your English teacher from now on. Any questions?

La levantó de una pierna y le dio un caliente y húmedo lengüetazo que la dejó empapada en baba. La profesora de inglés tenía un sabor muy particular, a pescado, a frutilla.


S

e llevarĂ­an bien, serĂ­a su nueva princesa.

Would you be so kind to let me down now dear?


El trasero de Miss Abbot E

ste servidor, cronista y bufón de la corte, puso sus ojos en el apretado y triste trasero islandés de Miss Abbot.

Hablamos del tiempo y de los trajes de Orloff, temas importantes para quienes viven en la corte. Practicamos la sodomía entre los tomates de la huerta, que acariciaban con sus tallos y hojas el clítoris isleño de la profesora. En inglés todo suena claro y limpio, como hielo. “Fuck me please, fuck me”. Miss Abbot tiene sabor a mermelada de ciruela y tabaco torrado. Me gusta.


Al ritmo de Los Diablos Rojos P

ara los quinceaños de la pequeña Yahaira, el conde Orloff envió una flota de lobos marinos al pueblo de Pullcapa, en cuyo centro residen los Diablos Rojos. Chicha peruana amazónica sería la nueva moda en Krakow. “Si es que quieres tu bailar y ponerte diablo, ven escushame cantar que soy guapo que valgo”. El trasero de Miss Abott y la Elfa que canta como el guyra yma se robaron la atención del zoológico histórico. Orloff convirtió el agua en vodka. Hermelinda y la vecina guardaban torta y centros de mesa en sus bolsos al ritmo de Los Diablos Rojos. En su torre la pequeña Yahaira escuchaba en silencio el aullido de los cazadores de búfalo.


Tributo a Añarako Mgnrratah tijna tijna! Mgnrratah tijna tijna!

L

a costa de pronto comenzaba a bullir, inmensas burbujas (del tamaño de una jaula mayor del zoológico histórico) explotaban en olas de 15 a 20 metros que barrían la playa y golpeaban los muros de la ciudad.

Mgnrratah tijna tijna! Mgnrratah tijna tijna! Los extramuranos aclamaban la presencia del monstruo en la cima del arrecife y el océano se teñía de rojo. Todo alrededor moría, hasta el último autótrofo marino.

Mgnrratah tijna tijna! Mgnrratah tijna tijna! Se abrían las aguas para dar lugar a la aparición de la boca. Sus dientes, del tamaño de un árbol, eran miles y apuntaban todos hacia el centro. En torno a los dientes una gruesa capa de labio secretaba un líquido de un olor espantoso y sobre ellos cientos de miles de vellos se movían filosos y sedientos de sangre humana.


Mgnrratah tijna tijna! Mgnrratah tijna tijna! Entonces la fila de prisioneros lvovianos extramuranos, la gente más paria del reino, caminaba engrillada hacia la boca que los iba succionando de a 10, 15, 20, hasta saciarse. Sólo entonces el océano volvía a su calma y las gaviotas comenzaban a bajar por los peces muertos.


Canciones de la Elfa D

urante el ciclo menguante de la luna de Krakow, la Elfa que canta como el guyra yma ensayaba viejas canciones desde su habitación.

(We sailed away on a winter's day With fate as malleable as clay) Los huesos de Orloff se volvían líquidos de la conmoción y se derramaba al borde de la cama. Una noche de luna menguante el charco se deslizó bajo la puerta de la Elfa, se metió entre las sábanas y dentro de su platónica vagina nacarada.


Ahí dentro, desde sus médulas, Orloff creó en el curso de propia evolución para su placenta primigenia, y durmió bajo el calor de los órganos latientes.

(But ships are fallible, I say And the nautical, like all things, fades)


Trimotora y los excesos de Extramuro L

os copetines donde se bebe kauí y fuma el tatachiná están en extramuros de Krakow. Al igual que los prostíbulos y los antros de Semilla de amapola que cada vez son más escasos por la creciente adicción del Conde. Orloff decidió que estas prácticas no pueden tener lugar en el zoológico histórico por el mal ejemplo que significarían para la pequeña Yahaira. Así es que para echarse un trago uno debe someterse al inminente peligro de las Centollas y las periódicas apariciones de Añarako para solicitar el debido tributo. Este humilde servidor frecuenta una prostituta-fauno apodada La Trimotora (por su inmenso volumen corporal y sus hélices clitorianas). Con ella he aprendido los símbolos antiguos y ciertos aspectos técnicos de la lengua del Paraka'o. Mi adicción al kauí me ha ganado en Extramuros un par de amigos krakowianos y lvovianos extramuranos. Trato de no generar lazos muy íntimos con los últimos porque al fin de cuentas todos terminan desapareciendo bajo el océano.


El apetito voraz de la criatura está acabando con los últimos lvovianos y pronto empezarán a desfilar engrillados los más desgraciados habitantes krakowianos de extramuros.

S

i Añarako no muere, sigue el zoológico histórico, el mítico y la corte; dónde las cabezas de los Orloff podrían rodar por las escaleras.


El secreto de Paraka'o E

ste es el juego de la vida para mí.

Debo visitar a la Trimotora, para lo cual debo conseguir carne de Centolla, para lo cual debo conseguir kauí y pety para los cazadores, para lo cual debo hacer reír a Orloff matando cosas en su presencia. No es sexo precisamente lo que más me interesa de la Trimotora, aunque sus hélices clitorianas son un delirio de placer que no puede ser descripto por ninguna pluma. Lo que yo quiero de ella es la escena poscoital, durante la cual intentamos reconstruir los viejos himnos de Paraka'o. Sus antepasados faunos, antes de la aparición de los mangurujuses con cuernos dormilones de oruga de gato, vivían en la selva y sus corazones no se habían aún bifurcado. Escuchaban la voz de Paraka'o clara y nítidamente, sabían por consiguiente por dónde


el Copiador había cruzado el Paraná para llegar a Krakow. Al salir de la selva el mensaje se dispersó y la lengua de Paraka'o se volvió inaccesible. El océano es hoy un lugar tan abstracto como el cielo o el fetichismo lvoviano. Gracias a la carne de Centolla y las tardes de tatachiná, una memoria sagrada se despertó en la cabeza de La Trimotora y recordó las primeras palabras hermosas de Paraka'o. Su corazón está bifurcado como el mío y las palabras flotan como hojas sueltas de un manuscrito arrastrado por el viento. Pero estamos cerca, dejaremos Krakow pronto y juntos redimiremos el decir.


Breve descripción del carácter y fisionomía lvovianos (relato del cerebro enfrascado en alcohol de Nicolas du Toit)

L

os lvovianos al huir llevan sus crías de un árbol a otro, y si se les caen las cojen los caaiguases y se las comen. Su delicia es la miel silvestre. Entran calor bebiendo hidromiel y así se defienden del frío.

S

iempre están luchando con centollas, y dicen son pocos, porque los diezman estas fieras.

Reputan la cólera por virtud y no conocen otra. Muchos son deformes en grado superlativo, más semejantes, sobre todo en la nariz, a simios que á hombres.

A

bundan los jorobados y de cuello torcido; no faltan sin embargo, quienes tienen mejor figura, especialmente las m u j e r e s ,


quienes, criadas a la sombra, difieren apenas en el color de las krakowvianas. Dotados de casi ningún entendimiento, y degenerados con los alimentos que usan, con el salvajismo y la libertad excesiva, sus costumbres son como de animales. Las mujeres llevan un sayo de ortigas, que les llega de la cintura a las rodillas; maceran dichas plantas á manera de cáñamo, y con los dedos tejen las fibras a modo de red.

L

os hombres se cubren con pieles, tan pequeñas, que la mayor parte del cuerpo va desnuda. n cueros se arrastran sin miedo por encima de las zarzas y espinas, igual que víboras. Si alguno es cogido en la guerra prisionero, cuesta el amansarlo más trabajo que costaría una fiera; muerden las cadenas de hierro y arrojan espuma por la boca.

E


bajó hasta el Vístula para bañarse. (Nde resa kuarahy'ame aguahe apytyumi)

S

e puede ver tu voz reflejada en el agua, temblando en círculos concéntricos hasta desvanecerse.

Tu vagina platónica nacarada derrama efluvios en el Vístula, que huelen y saben igual que las semillas de Amapolas. Nada se quiebra en vos, excepto tu voz siniestra. Exorcismos, emperadores anfibios, contorsiones imposibles en tu garganta conmueven las raíces de los pindo hovy.

(Sapy'ántepa ikatúne kuarahy pytu akúgui, nde resa kuarahy’ãme aguaheap’ytu’umi)


Krakow, 17 de Octubre de 1954

Estimado Sr. Añeté Verité FUTURO Déjeme explicarle brevemente, El Copiador es el criador de Krakow. Es decir, de esta Cracovia, donde domina Orloff el hombre transparente. Hay una segunda Krakko que es la original. Donde no habita Orloff ni tampoco los zoológicos de la pequeña Yahaira. Han solicitado al Copiador mediante las burocracias estatales que retire su literatura del honorable nombre soberano de Kyra-Kozia. El Copiador sugirió que fueran ellos quienes se mudaran a otro nombre, pues es imperioso ante todo conservar las copias.


Esperando que esta informaci贸n le sea 煤til, se despide muy atentamente.

Jimmy (taqu铆grafo de la corte krakowiana desde 1983 hasta ayer, en que mi cabeza rod贸 graciosamente por las escaleras del Palacio)


Vida y muerte de Carmen Wonderland Ringeling

J

imy Wonderland desflor贸 a la Elfa que canta como el Guyra Yma en los campos de tomate como premio por sus intervenciones epistolares en la defensa del cronotopo krakoviano. Los tallos y hojas acariciaron su plat贸nica vagina nacarada mientras el escriba sodomita se transfiguraba en terribles m谩scaras antiguas.


Tuvieron una hija. Carmen Wonderland Ringeling, el nombre más sonoro del condado. Entretuvo a Orloff cantando antiguas melodías del Paraka'o que aprendió en secretas incursiones al zoológico mítico, tuvo prolífica descendencia, amasó pasteles de centolla y alcanzó el aguyje en los huertos del condado con los faunos de falos migratorios. Se unió al Ejército Rebelde Extramurano, participó en atentados contra la corte de Krakow. Estuvo implicada en el envenenamiento de la vecina de los pastelillos de guayaba. Desmembró a Saturnino Chicharra, hizo kaldo avá de él. Fue capturada durante una luna menguante y condenada a beber saliva de Añarako, de rodillas ante la presente referencia del no tiempo.

V

omitó anfibios velludos durante 50 años . Murió flaca, exhausta y sin cabello.


“U

na tormenta de asteriscos acabará con el signo...”

(Nota del Bufón: Nadie sabe con certeza si el discurso termina aquí o debiera continuar. Krakow, sumido en una de las peores invasiones de anfibios velludos de la historia, iniciada por la cruel condena de Carmen Wonderland Ringeling, vio como uno de ellos se metió en la garganta de Orloff. El discurso continuó en una lengua horrible compuesta de croares y eructos eléctricos, los ojos del Conde se dieron vuelta hasta quedar en blanco. Aclaración: Los puntos suspensivos son una intervención personal del autor de este escrito y ocupan el lugar de un mensaje sin traducción.)


Het sihwrerp ni Parakaj-ho (Juntos redimiremos el decir de Paraka'o poema antiguo transcripto por el Buf贸n en la lengua original del loro primigenio.)


U

yaliso artak di tsukma wozsnki aghj ag tak ah-me.

Eneegr owecred ag tak tak ah-me di Kricotsih. Necce, necce lla ta tter khamra, Folklore - hjudaliso yaliso Uh di tskuma midsta ttlejectsuh. Ai kliutdaliso Centoj'lla, ai kliutdaliso Parakaj-ho ihm druka okrlovivf. Juili ehm di ag tak ah-me. Eep di uyaliso het sihwrerp


Confesiones de una hija ejemplar E

l sol se derrite sobre Krakow y la brisa salada del océano llega a mis manos como la materia ideal para la construcción de un castillo celeste. Por primera vez en años siento que este mundo que nos encierra en su viejo cajón nos estira una esperanza, el amor que nos hace libres y el tiempo que nos mata. Y tengo el recuerdo de un dulce venido de otra realidad, algo que tiene muy poco de terrestre y sin embargo en mi lengua es familiar, es paterno como la nieve sucia que los saturninos limpian cada mañana en el parabrisas de sus automóviles. Puedes jugar conmigo una vez, cantar conmigo el puente de Londres se cayó, se cayó, se cayó, el puente de Londres se calló mi bella dama. Yo, devenida en una sonrisa plena y clara, pasaré debajo de tus piernas y la luz de la mañana en la torre será todo lo que necesitamos. Mi vida oscila entra la sombra y la luz que juega tuka'e con la sombra y nosotros sangre de mi sangre no sabemos quién es luz y quién es sombra cuando el sol se derrite sobre Krakow.


T

iene que haber una canción de cuna pronto, tiene que haber un mundo despojado de sus cáscaras donde al mirar por encima del hombro veamos de una sola vez todo el terror que nos hace humanos y queribles. Tiene que haber un ángel y un silencio por donde pueda pasar con la risa y el miedo cobijados en sus alas. Aquí tengo este mundo hecho a mi medida, enséñame a destruirlo sin alterar la cara de lo que desconozco.


Confesiones de una alumna aplicada N

arices fálicas, orejas desmedidas desde donde ascienden diminutas y perversas criaturas.

Pájaros que engullen sapos negros, extraños oficios debajo de la mesa. Documentos condenatorios, líquidos amatorios, la crueldad de una frágil y constante canción de amor. En otro plano el culo sombrío de una cabra, el beso obsceno de los neófitos, narices largas como grandes pijas, y el héroe católico derrotado. Debajo de cada piedra hay una verga escondida, un cerdo rabioso, un ruiseñor con cola de lagarto y lenguas de sirena. Estamos rodeados Mrs. Abbot, déjeme ver que tiene entre las piernas, soy una alumna curiosa. Sueño todas las noches con el amor roto de Blake, pienso en usted, lloro incesante por mi pecado. o existe la lluvia, la nieve, abra las piernas, soy una alumna curiosa.

N


What transgressions I commit Are for thy transgressions fit. They thy harlots, thou their slave; And my bed becomes their grave.


La muerte de la actriz E

l olor a Calorub mezclado con el olor a nafta de la Citroneta y un placentero ardor en las pantorrillas configuran la medida exacta del regreso a casa luego de un partido en el Sportivo Carapegua. La poesía del gol resuena como una lejana lluvia en AM. “Saturnino Erico se zambulle como en una pileta de 50 metros de profundidad en busca del esférico luego de un centro perfecto, una parábola dibujada en el aire que termina conectando con la cabeza del capitán del Sportivo y acaba acariciando las redes allí donde las arañas descansan, un verdadero...”. Se dibuja el reflejo de una sonrisa plena en el parabrisas, un domingo cálido y las sombras de las pocas nubes que remontan un cielo demasiado azul para ser cierto. Sus compañeros corren para colmarle de abrazos, le palmean el trasero, le felicitan hasta el cansancio y el estadio, una sola voz, le conmueve en lo más profundo con un inmenso grito de gol. En su casa le espera la doña con cervezas frías y un asado de carnes y churas.


Los niños corren a abrazar sus piernas. Han venido sus padres, sus suegros, toda la familia, cada uno con un pirex de sopa o de chipa o una bandeja de ensalada. Entre sorbos de cerveza y comentarios del partido ve a su mujer pasar con un vestido de flores y una sonrisa soleada. Saturnino se excusa para tomar un baño caliente y sube las escaleras hacia la habitación. El asado, la familia, se separan del universo como islas a la deriva y se siente solo. El silencio atravesado por risas, el agua de la ducha cayendo sobre su espalda como arena caliente. En sus manos comienza a latir un concierto de venas y tendones, la reparación dolorosa de una vida sin determinación. Algo muere, menos real que ese domingo después del partido y el olor excitante de los chinchulines sobre la parrilla.

A

lgo despierta, el hambre de los vecinos que todavía no han dejado el tereré y el periódico.


La desfiguración del ECCE HOMMO L

a madre del Conde Orlof trabajó como restauradora del patrimonio artístico en el Museo Nacional de Krákula en la época en que gobernaba Grakch el Rada Miasta. Su propensión al kauí de mandi'o y a las semillas de Amapola desde temprana edad interrumpieron su impecable labor bajo la supervisión del pa'i Stanislaw Dziwisz. Tuvo un romance con el piloto automovilístico Robert Kubica del cual nació su único hijo Karol Ingarden Orloff Kowalowka. Le fue encargada a la restauración del Ecce Homo pintado en 1413 por Soleura Radwanska. Sumida en un trance de Semillas de Amapola arruinó la obra por completo. “Esta mierda se parece más al Duque Lituano que a Cristo”, fue la expresión de Grakch que retumbó en los entonces inexistentes muros de Krakow. Su cabeza rodó por las escaleras del palacio ante la curiosa mirada del niño Orloff, ensimismado por el profundo sentido de belleza, de solemnidad que le producía la presencia de ese mara-


villoso ejemplar de arquitectura barroca y la expresi贸n vacuna de los ojos y la lengua mordida de su madre girando y girando y girando hasta tocar sus peque帽os pies.

D

esde entonces am贸 m谩s que nada en el mundo a su madre y a Cristo.


La piedad de Orloff L

ee poemas de Saturnino Arroyo acompañado de un café aguachento y un trinchado de pan viejo con jamonada.

La palabra “ventisca” le hiela el espinazo y detiene la lectura, levanta la vista. En el mismo momento - pareciera a propósito - un tahyi pytai se constriñe y clava sus pinzas-colmillos en el cuello de Orloff. La reacción natural impulsa la mano derecha a dibujar una violenta parábola que podría culminar en un sonoro manotazo, un cuello rojo y una hormiga muerta; pero se detiene en el aire. Hay algo siniestro en acabar con la vida de un ser tan diminuto. Tiene antenas, transporta hojas en su espalda, es capaz de provocar un leve ardor en el cuello de los hombres. Los dedos transparentes de Orloff levantan al tahy pytai y la dejan en el vidrio de la mesa. Corre en círculos, desorientada, mueve las antenas.

M

ira las letras del libro pensando en las hormigas que llevan la marihuana que ha caído al suelo.


La Trimotora relata un sueño a medias D

espertó y revolvió la habitación buscando algo. Su cuerpo desnudo temblaba como una gelatina contra el sol de la mañana. Debajo de una pila de ropas encontró lo que buscaba, su anotador y la birome incrustada a una de las páginas del medio. Se desplomó en el suelo y se propuso escribir. Lloró, sus hélices silbando. - No puedo - dijo, y se trepó a la cama para llorar sobre mi pecho. “Estoy caminando. Sostengo en una mano el esqueleto de la bruma. En el curso de mi propia evolución van apareciendo las imágenes del sueño; veo cosas que no puedo nombrar y entre estas cosas Paraka’o, el pájaro que enseñó a hablar a los hombres. Es la voz de todos los hombres reunida, redimida. Me despierto y no puedo acordarme de nada, sólo un loro graznando por comida”.


Che rera eta - Kururu che gueró 1

San muitos nomes a segundo ñees du Glass. Mborevi rapé-kamby camino Estela mimbi del nauta paraguái volando ene-ene. Almañe'e: Traéme nomes sayju Tráeme yiyis ardientes voyando ene ene al Tatu Ro'o da vida.


Poema de este humilde servidor de la corte en relaci贸n a un encuentro con el poeta Dyego du Glass en un copet铆n de extramuros.


Otra versión de la muerte de la actriz C

entelleando en el corazón de esos ardientes espejismos tropicales, el termómetro de la calle ascendía por sobre los 40 C.

En el dieciséis la cumbia villera ensaya estructuras similares a la tragedia griega. El corifeo dice: “Y te mueves así, así, así”. A lo que responde el coro: “Con las piernas abiertas”. El corifeo retoma la voz: “Y te mueves así, así así”. Y responde el coro: “Con la colita para atrás”. Algunas personas van paradas, mezclando perfumes humanos y artificiales; kati cevói con sandía y ruinas vaporosas de un tatachiná fumado bajo el incendio solar. Saturnino Erico está cansado de mirar de reojo a la actriz, le duelen las sienes, no soporta el hedor de la gente y esa puta música esa puta música. Pero no puede dejar de hacerlo, el cuello largo y moreno de su acompañante manos absurdas callosas piernas tersas


Viento fresco pozo de tierra húmeda y gusanos llenos de excremento helado Los jaguakuéra asfixiados por la siesta, la baldosas frías, ruido cósmico de los ventiladores pero está cansado, le duelen los ojos y no se anima a voltear la cabeza para verle/verla de frente. El dieciséis se acerca a la esquina donde ella se tiene que bajar, intenta incorporarse acomodando su cartera en uno de sus hombros y al tiempo que dispersa su melena negra detrás de la espalda apoya todo el peso de su cuerpo en las rodillas. Erico aprovecha para saltar sobre ella como un mono rabioso y le clava los dientes en el cuello. Le perfora una arteria, una vena, algo por donde escapa - ñembo ykua sagrado- la sangre de aquella deliciosa y ardiente hembra del verano tropicalísimo.

B

ajó del micro saltando de cuatro como una bestia fuera de control, los ojos amarillos, la boca manchada de espuma y trozos de carne. Nadie hizo nada, excepto rodear el cuerpo que en cuestión de segundos comenzaría a llamar a la divina mberu hovy.


Aguanaboca (enamorado secreto de Jaháira)

Es una película corta. Ella duerme inmensa. Él entra secreto en su tatú.


Peluquería de Krakowia E

l niño ocupó la silla alta frente al espejo, el bicho negro con reflejos azulados le ató una sábana limpia y perfumada en el cuello. ¿Cómo vas a querer?


Navidad en Krakow La sombra de los 谩rboles sobre la nieve. Las casas cerradas. Fuegos tiemblan en las ventanas y abrigan los oscuros villancicos que entonan los habitantes del zool贸gico hist贸rico.


El amanecer verá árboles desnudos, ni una gota de viento y la pequeña Orloff leyéndose cuentos chinos. En uno de los cuentos el sol será de un rojo invariable, los campesinos llevarán amplios sombreros de paja y un pequeño pato llamado Ping perderá de vista a su familia escondido en la hierba. Yahaira mira los soles saliendo detrás del muro y lee en voz alta:

Their home was a boat with two wise eyes on the Yangtze River.


Ña Hermelinda? Ña Hermelinda? Che arendu pa Ña Hermelinda? Ña Hermelinda? Ña Herme?

Che arendu pa (Pssht!) Epu'akena itarde hína ouje'yta don Orlo


Para: servicios@porlasescalerasdelpalacio.gov.kk Cc: Asunto: Lloronas para el velorio de Doña Hermelinda Infórmese de inmediato a la señorita Elfa que canta Conde Orloff le ha confiado la tarea de contratar lloronas haberla acompañado en su deceso y en las duras

Jimmy Wonderland Relator Corte de Krakow Añaretamegua 623 esq. Brinksimichi +595 981 299643


a

Arasunu de Orloff como el Guyra Yma que el Exmo. para el velorio de su Exma. DoĂąa Hermelinda por semanas de su agonĂ­a.


construyĂł una piragua cantando Velha canoa deslizando na correnteza Vai carregando o sofrimento e a tristeza Las lloronas lavaban ropa sobre las piedras en la otra orilla del VĂ­stula. Con las faldas remangadas, reĂ­an y salpicaban agua para que los pescadores de Centollas las vieran. Ante la presencia de la canoa sus risas se apagaron.


Navidad en Krakow L

os buitres, porque en ninguna manera alcanzarían la vida perfecta, lloraron.

“Ve a traer madera para dejar en ella el fuego”, dijo el más viejo. El niño bajó de su silla como de una silenciosa montaña quichua.


Juegos de amor M

s. Abbot, siguiendo las indicaciones de la Elfa que canta como el Guyra Yma, se colgó en la oreja una pluma de kavurei. El amuleto la convirtió en la mujer más bella dentro y fuera de los muros de Krakovia. Previendo las jugadas sucias de la Elfa, cambié en el copetín de extramuros 200 pesos huecos a un cazador de centollas por un colmillo de jaguarete. El amuleto me infundió coraje y fortaleza de espíritu. Nos acercamos, pero nadie se acordó de tocar al urukure'a. Los dos metidos en la oscuridad- con los vellos de nuestras narices revolcándose - no pudimos hablar.


Visiones de opio “P

arece una ratita, roja, sin pelos, recién nacida”, se escucha en el sueño.

Un niño lvoviano esquelético roe un espiral para mosquitos en el regazo de su padre. “¿Cómo es la música de los planetas papá?, pregunta en lvoviano.

O

rloff baja de su cama, un precipicio hasta el suelo azul del Vístula.

Añarako emerge a la superficie como una ciudad perdida. Aspira árboles, cielo, centollas, monstruos del zoológico mítico que aúllan en el gran torbellino.

U

n hombre transparente atraviesa la playa. Camina hacia una puerta que se golpea con el viento.


Ping Se despierta y en la televisiĂłn el patito Ping es olvidado por su familia en el rĂ­o Yangtze. Mira por la ventana, el VĂ­stula burbujea como si ardiera la arena. Se limpia los ojos con las manos, bosteza.


Glosario Lvov: Puerto fronterizo de Krakow. Fue un país independiente hasta que Grakch el Rada Miasta se impuso con su ejército de faunos que estornudan e incendian la nieve. Actualmente pertenece a Krakow al igual que el pueblo lvoviano, con cuya grasa y huesos se construyeron los muros concéntricos del reinado de Orloff.

Guyra Yma: Es el pájaro primigenio - el colibrí – que alimenta al Copiador con el néctar de flores arrancadas del paraíso.

Segesmund: Río que atraviesa el zoológico mítico de Krakow, dónde se exhiben - para asombro y aprendizaje de Yahaira Orloff - los animales que no alcanzaron a subir al arca bíblica.

Semillas de amapola: Es la droga preferida del pueblo krakowiano y en especial del Conde Orloff. Los huesos de Orloff se desvanecieron por el abuso de esta sustancia, de ahí que se lo conoce también como “El Hombre Transparente”.

Mainoi: Otro nombre para Guyra Yma. Luna Z13X12Y9: Una de las 39 lunas de Krakow, es roja y tiene ella misma otros 39 sub-satélites de cuarzo termoluminiscente.


Añarako: Sacerdote de los fondos marinos, uno de los primeros habitantes del planeta Tierra y que más edad ha alcanzado. Es una inmensa vagina con vellos filosos y puntiagudos que se asoma a las playas de Krakow y de Lvov para tragarse filas de esclavos lvovianos. Los habitantes de Krakow le rinden tributo en la lengua ancestral de Paraka'o. Paraka'o: Es el loro primigenio, cuyo misterioso idioma revela los misterios de los primeros habitantes de la Tierra. Ha transmitido a los habitantes de Krakow los himnos de Añarako, pero todavía guarda en

silencio los insondables secretos del Yvy Tenondé (Primera Tierra). Cazadores de búfalos: Descendientes de una antigua raza humana que capturaba el alma de los búfalos con tinta de uruku (semillas de tinta roja sagrada) en las cavernas


al tatachina de las semillas de amapola ella ha despertado a medias esos recuerdos y los comparte en la intimidad con el Bufón

de Ybyturusu. Se les escucha aullar más allá del horizonte como melancólicos coyotes. La Trimotora: Prostituta fauno que se ha ganado este marcante por su hélices clitorianas que proporcionan desmedidos orgasmos lisérgicos. Sus antepasados - cuyos corazones aún no se habían bifurcado -, conocían el idioma esotérico de Paraka'o. Gracias

de la Corte de Orloff (humilde servidor y narrador de este libro). Tatachina: Es el humo sagrado de las semillas de amapola. Su sentido ritual es la recreación del esqueleto de la bruma eléctrica de los primeros tiempos, en cuyo seno se engendra la palabra de los hombres. En Krakow, es un vicio abrumador y una moneda de cambio. Kauí (o Ka'u'y): Agua de la


embriaguez. Se obtiene del fermento de ciertos granos como el maíz, tubérculos como la mandioca o frutas como el ananá. Los lvovianos le llaman Xixa o Chicha. Pety: Tabaco sagrado, masticado por elfas vírgenes en los huertos de tomate y puesto a secar bajo las 39 lunas de Krakow cuando Z13X12Y9 comienza su ciclo creciente. Mangurujuses con cuernos dormilones de oruga de gato: Faunos constructores que depredaron las antiguas selvas de Krakow. Nicolas du Toit: Investigador, etnólogo y sacerdote

católico de tiempos pretéritos, cuyo cerebro enfrascado nos legó las mejores descripciones que se tienen hasta hoy de la fisionomía del pueblo lvoviano. Perdió la cabeza de un sorpresivo macanazo en los arrecifes de lvov, durante un antiguo tributo a Añarako. Vístula: Brazo del río Segesmund que se desvía hacia el oriente y atra-


viesa el zoológico histórico, dónde se exhiben-para asombro y aprendizaje de Yahaira Orloff - los humanos que habitan Krakow y practican sistemáticamente la higiene y el coito. Pindó Hovy: Árboles sagrados de Krakow. Son los cuatro pilares que marcan los puntos cardinales y uno quinto situado en el mismísimo centro del mundo, funcionan como pilares que separan el cielo de la tierra. Aguyje: La perfección moral del espíritu y estado de paz imperturbable. Kaldo avá: Caldo antropofágico ritual que consumen los guerros de

Krakow. Tahyi Pytai: Diminutas hormiga rojas que normalmente circulan por las paredes e invaden las cocinas. Mberu Hovy: Mosca azul, matrona de la muerte. Kandire: La vida eterna que alcanzan algunos sin tener que experimentar la muerte. Kavurei: Lechuza silvestre, cuya pluma tiene la fama de ahuyentar los malos espíritus y generar la ilusión de la belleza física.


Jaguarete: Felino de las selvas de Krakowia, sus colmillos son amuletos que otorgan coraje y fortaleza de espĂ­ritu (py'a guachĂş).

Urukure'a: Lechuza primigenia que extendiendo las alas hizo la noche y el silencio absoluto.


El Conde Orloff  

A(des)venturas dentro y fuera de los muros de Krakowia.

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