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José Luis Corral Lafuente

Numancia

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Ante aquellas palabras, los legionarios comenzaron a lanzar sus cascos al cielo y aclamaron al Senado y a los dioses romanos. Nobilior ordenó de inmediato levantar el campamento y ponerse en marcha hacia Ocilis. Una vez allí, se produjo el traspaso de poderes. Nobilior entregó el mando sobre el ejército a Claudio Marcelo, que torció el gesto cuando se enteró de que apenas quedaban con vida veinte mil de los treinta mil hombres que habían iniciado la guerra contra Segeda, hacía justo un año. Pero no tardó en mudar su faz cuando, casi a la vez que se producía el relevo, un mensajero le anunció que el Senado ponía a su disposición otra legión y una enorme cantidad de dinero para contratar más auxiliares hispanos. El nuevo cónsul tenía ahora bajo su mando a un ejército de cuatro legiones y treinta y ocho mil hombres, el más numeroso que los romanos habían formado desde la segunda guerra contra Cartago, en los tiempos de Aníbal.

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