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Revista OIKONOMOS oikonomos ES TIEMPO DE TRANSFORMACION

PÁGINA 4 Manfred Svensson: Cinco ideas a propósito de la preocupación evangélica por la familia. / Javier Castro: La ideología de género, Un nuevo totalitarismo de las ideas.

PÁGINA 14 Darrow Miller en Chile: Desafiando la mentalidad de la Iglesia para discipular la nación chilena. / Felipe Perez ¿Como es la actual familia chilena?

PÁGINA 20 Sarai Jaramillo: Movimientos Sociales, El clamor ciudadano y el papel de la Iglesia. / Macarena Donoso: Ansiedad, Manifestación de orfandad. / Luis Aranguiz Entre pro-testa y pro-puesta, o la rebelión en las casas.


INDICE Páginas 4,5,6,7,8,9

Páginas 20,21,22,23

ARTÍCULO DE INTERÉS

PINCELAZO DE ACTUALIDAD

Manfred Svensson » Cinco ideas a propósito de la preocupación evangélica por la familia.

Sarai Jaramillo »Movimientos Sociales: El clamor ciudadano y el papel de la Iglesia.

Páginas 10,11,12,13

Páginas 24,25

A FONDO

¿SABÍAS QUÉ?

Javier Castro »La ideología de género: Un nuevo totalitarismo de las ideas.

Macarena Donoso »Ansiedad: Manifestación de orfandad.

Páginas 14,15

REFORMA TU MENTE

CONVERSANDO CON

Darrow Miller en Chile »Desafiando la mentalidad de la Iglesia para discipular la nación chilena.

Páginas16,17,18,19

Páginas 26,27 Luis Aranguiz »Entre pro-testa y pro-puesta, o la rebelión en las casas.

Páginas 28,29 REDOMENDADOS

PINCELAZO DE ACTUALIDAD

Felipe Perez » ¿Como es la actual familia chilena?

*


EDITORIAL El concepto de familia se refiere al lugar común en donde un grupo de personas consanguíneas viven y se desarrollan. Desde una perspectiva bíblica, Dios habita en familia; es allí donde se trabaja el carácter, se revelan los propósitos, se forma la identidad y se impulsan los destinos personales. Sin embargo, tras los cambios culturales de las últimas décadas, esta acepción se ha trastocado con una rebeldía camuflada de libertad, en donde nuestros hijos sin limitaciones consiguen lo que quieren, diluyéndose así la esencia de lo que ha sido la base de las sociedades actuales: la perseverancia en la búsqueda de objetivos honorables. Entonces, ¿qué hacer con la familia? ¿Hacia dónde va ésta, o dónde queremos que vaya? Podríamos pensar en un fin personalista y

centrarnos en nuestro bienestar, así como también obviar este asunto para dejarlo en manos del que venga (legisladores, profesores, nanas, "amigos" del barrio, etc.). Por lo tanto, es imperante el resurgir de ciertos valores y creencias, como el que la familia sea un nicho de perseverancia, fortaleciendo principios básicos de buena (y sana) convivencia, preceptos que sirvan de guía a los niños y a la juventud de modo que no se aparten de la justicia, la esperanza y el amor, temas que constantemente se observa que faltan en la actualidad. Por lo tanto, el objetivo de estos escritos es plasmar la idea que todos los esfuerzos familiares que tengan un objetivo noble delante, proveerán esperanza primeramente a su núcleo inmediato para así influir, en los próximos años, la sociedad entera.

Permitida su reproducción en conformidad al artículo 38 de la Ley 17.336 sobre Propiedad Intelectual. Derechos reservados. CENTRO DE ESTUDIOS OIKONOMOS © Santiago, Chile, 2013. PATROCINADO POR MINISTERIOS VENGA TU REINO. Consejo Editorial: Macarena Arcos Javier Castro Hernán Donoso Angel Tapia Contacto: revistaoikonomos@gmail.com

Diseño y Diagramación: Daniela Pinilla

En esta edición: Felipe Pérez Molina.

oikonomos ES TIEMPO DE TRANSFORMACION

Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores (oikonomos), que cada uno sea hallado FIEL. 1Co 4:1-2

Agradecimientos a: Darrow Miller y Manfred Svensson por aportar en este proyecto. Revista "OIKONOMOS", Tercera Edición Enero 2013. Disponible en formato electrónico.


Cinco ideas a propósito de la preocupación evangélica por la familia

Preocupación cultural, legal y pastoral

Por Manfred Svensson Es fácil constatar en nuestras iglesias cierta preocupación por el estado de la familia: es notorio en la cantidad de programas y seminarios al respecto y en el hecho de que parece ser uno de los pocos temas que atraen a evangélicos a la vida pública. Se trata, sin duda, de una preocupación justificada: quienquiera que conozca las actuales cifras de divorcio, la decreciente cifra de matrimonios – ambas en empate técnico –, y la discusión actual sobre la misma naturaleza de la unión matrimonial, sabe que en los últimos veinte años hemos vivido un cambio cultural gigantesco.

Atacar algo más que síntomas


El matrimonio como vida institucional

Cuidando nuestro lenguaje

Se trata, de hecho, de cambios que han tenido lugar muy rápidamente. Y eso ya es un punto revelador, pues los cambios rápidos tienen algo de peculiar: suelen ser para mal. Eso no es una afirmación caprichosa ni fatalista, sino un simple reconocimiento de que construir es un trabajo mucho más lento y difícil que destruir. Ocasionalmente puede, por supuesto, haber un cambio positivo de modo acelerado, pero normalmente el trabajo positivo es trabajo de generaciones (piénsese, por ejemplo, en lo lento que es el avance en el trato ecuánime entre los dos sexos).

El problema no está afuera

Ahora bien, este hecho de que los cambios para mal sean rápidos y los cambios para bien suelan ser lentos puede desanimar a muchos, pero también nos puede ayudar a poner las cosas en perspectiva adecuada. Pues esto nos ayuda a reconocer que la rapidez de los cambios que ha vivido la familia obedece a un fenómeno cultural predecible, pero precisamente no a un fenómeno cultural inevitable: son cambios rápidos, pero no son algo a lo que estemos fatalmente condenados sin posibilidad alguna de mejora. Por lo mismo, por lo lentos que suelen ser los cambios para bien, debemos llamarnos unos a otros a empezar cuanto

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antes el trabajo constructivo de largo plazo. Al respecto quisiera hacer unas pocas observaciones que, según me parece, pueden ser buenas para el mundo evangélico contemporáneo, aunque esta lista esté lejos de ser exhaustiva.

a) El problema no está afuera En primer lugar, creo importante recordar que al hablar de una crisis en la familia no estamos ante un problema de afuera. No es un problema de un “mundo” externo a la iglesia. Esto puede parecer obvio, pero merece ser señalado por motivos muy sencillos que detallaremos a continuación. Muchos, al pensar en una crisis de la familia, tienden, en primer lugar, a pensar en fenómenos como la idea de un

matrimonio homosexual, la cual, al menos por ahora, no se discute en la iglesia, sino fuera de ella. Precisamente sobre ese tipo de fe-

nómenos no podremos hablar con claridad y humildad si no miramos primero la viga en el ojo propio: el estado de la familia dentro de la iglesia. Esto puede parecer bastante obvio: si no se vive del modo en que se predica, el mensaje se verá desprestigiado. Pero no es solo dicha obviedad la que tengo en mente, sino que apunto más bien al hecho de que si hacemos un esfuerzo por entender qué factores son los que están llevando a una crisis de la familia dentro de los núcleos cristianos, eso nos puede abrir los ojos hacia lo que pasa afuera.

b) Atacar algo más que síntomas Lo anterior conecta con un punto muy sencillo: las causas del fracaso matrimonial son variadas y no se logra gran avance si nos obsesionamos con solo un tipo de causa. Si pienso en las rupturas matrimoniales que me ha tocado conocer durante los últimos dos o tres años, personalmente me llama la atención el hecho de que en ninguna (hasta donde sé) ha existido infidelidad sexual de por medio, pero en todas ha estado presente una mezcla de infantilismo y afán por el éxito. En primer lugar, el infantilismo – o “juvenilismo” –, es una verdadera fobia a crecer. Quien quiere permanecer siempre joven, no puede conducir a una familia por un periodo difícil, y en una cultura que idolatra la juventud eso va a ser

un factor determinante: “no puedo seguir en este matrimonio, porque a mi edad todavía tengo demasiado por experimentar…”.

De modo muy cercano, un desordenado amor al éxito – que puede ser amor al dinero, pero también al éxito, de modo más general – bloquea la disposición al sacrificio, que es necesaria para que cualquier organismo social se mantenga vivo. Con toda razón, el último escrito que dejó C. S. Lewis antes de morir, y que trataba precisamente sobre el divorcio, se titulaba “no tenemos derecho a ser felices”. Es un mensaje fuerte, sin duda, pero que apunta al central hecho de que la vida en común requiere disposición al sacrificio o, en palabras de Lewis, que la supervivencia de un matrimonio no requiere simplemente buenos amantes, sino buenas personas. Ahora bien, se debe recordar que no estamos ante un problema del “mundo”, el cual los cristianos no padezcan; por el contrario, el culto a la juventud y al éxito se encuentra casi tan presente entre nosotros como en cualquier otro grupo, y así es imposible que cultivemos


Con todo, también aquí cabe advertir contra el desequilibrio: hay quienes llaman a preocuparse de la cultura y eso lo convierten en un llamado a ser negligentes respecto de la ley, como si las leyes no tuvieran impacto alguno sobre el modo en que vivimos. No seamos ingenuos: la cultura impacta la legislación y la legislación impacta la cultura; no hay campo alguno del que nos podamos dar el lujo de estar ausentes.

los rasgos de carácter necesarios para el matrimonio. La mantención del matrimonio implica reconocerlo como un camino de discipulado, no de autorealización. La preocupación por la familia tiene que ser una preocupación por algo más que la familia, tiene que estar arraigada en un buen diagnóstico de los problemas mayores de nuestra cultura, o estará atacando solo síntomas en lugar de la enfermedad.

c) Preocupación cultural, legal y pastoral Tras haber atendido a dichos dos puntos y siendo el anterior un llamado a situar la discusión dentro del marco mayor de presiones que se vive en nuestra cultura, nos centraremos en tener un sano equilibrio entre los distintos campos en que se da la lucha por el matrimonio. Por nombrar solo tres: debe haber una preocupación legal, una cultural y otra pastoral. Algunos grupos han hecho particularmente un buen trabajo en el último de estos campos y han creado programas de apoyo para familias en crisis, han mostrado acogida a personas cuyo matrimonio se ha visto destruido, etc. No obstante, el panorama se advierte deficiente en los campos restantes. Si pensamos en las batallas legales y culturales, creo que, sin duda alguna, se puede afirmar que los cristianos han tenido un desequilibrio, privilegiando de modo casi exclusivo las batallas legales. A todos les

preocupa tener voz en alguna comisión parlamentaria sobre temas vinculados con la familia, pero pocos están preocupados del impacto cultural más grande, respecto de cómo dar una imagen positiva de la familia en áreas como el arte, el mundo del pensamiento o respecto de cómo pensar constructivamente sobre las relaciones entre familia y trabajo. Esta fijación con lo legal delata nuestra mentalidad de corto plazo y revela una gran ceguera.

d) El matrimonio como vida institucional En estrecha continuación con el punto anterior, de manera equilibrada, debemos ser capaces de

Haríamos aquí bien en recordar que los cambios negativos que notábamos al comenzar, solo en segundo término, han sido legales: quienes han logrado cambiar lo que entendemos por familia lo han hecho no en un parlamento, sino transformando toda una cultura. Tras lograr eso, los cambios legales han sido un juego de niños. Cualquier intento serio por modificar la situación actual implica situarse precisamente en ese plano de largo plazo.

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volver a pensar en el matrimonio como institución y debemos abrir la mirada a cómo eso puede impactar nuestra visión de la vida institucional en general. Me explico; cuando se realizaba en Chile la discusión sobre el divorcio, un representante de las iglesias evangélicas manifestó al congreso que “cuando se acaba el amor, se acaba el matrimonio”. Algunos tal vez querrán denunciar al que dijo esto, argumentando que es un liberal; tal vez lo haya sido, pero yo, más bien, temo que la frase en cuestión es una afirmación típica de quienes hoy serían los más conservadores entre los evangélicos. También aquellos que se dedican más activamente a la defensa de la familia, tienden a hacerlo de un modo que pone el énfasis en el amor en contraste con la institución. Ese modo de hablar es el mismo que muchas veces tenemos no solo respecto del matrimonio, sino del resto de nuestro entorno. A la misma iglesia se le hace entender con esas categorías, como si la Reforma protestante hubiese sido un movimiento de “espíritu contra estructura”, por el que no debamos pensar más en la familia ni en la iglesia en términos de instituciones. En contraste con eso, creo que vale la pena recordar unas palabras escritas por Bonhoeffer desde prisión a sus amigos que se casaban:

“no es vuestro amor el que mantiene en pie vuestro matrimonio, sino el matrimonio el que mantiene en pie vuestro amor”. Solamente puede escribir así quien reconoce que Dios no solo ha creado personas con sus respectivos sentimientos, sino modos de vida, los que se concretizan en instituciones, de modo que

“el matrimonio es más que vuestro amor mutuo. Tiene una dignidad y un poder más alto; pues es una santa institución de Dios, por la que Él quiere conservar a los hombres hasta el fin de los días” (Bonhoeffer).

Este autor fue un hombre detenido por los nazis, precisamente, cuando inicia su noviazgo. En medio de tan difícil situación, lo que levanta contra el totalitarismo no es la autonomía de un amor romántico, sino una vigorosa vida institucional. Es mi convicción que necesitamos eso para revitalizar no solo nuestra reflexión sobre la familia, sino toda nuestra relación con la vida pública. Las instituciones a muchos pueden parecerles algo rígido y les gusta, entonces, crear una falsa oposición entre la espontaneidad de nuestros sentimientos y la dureza de la ley. Pero si Bonhoeffer tiene razón, las instituciones no son una traba puesta a seres espontáneamente buenos, sino muletas de una humanidad caída y más vale que una muleta tenga algo de rigidez.

e) Cuidando nuestro lenguaje Por último, quisiera llamar la atención sobre la importancia de buscar un lenguaje preciso y variado para hablar sobre el matrimonio. “Preciso” y “variado” no son dos adjetivos que acostumbren ir de la mano, pero ese tipo de conjunción creo que es necesaria. Necesitamos un lenguaje variado, en el sencillo sentido de que se incorpore tanto los argumentos de carácter natural o común, como una mirada específicamente cristiana sobre el matrimonio. Lo predominante es más bien que los cristianos tiendan a tomar estos dos caminos como excluyentes: o hablan solo de un modo cristiano (y apenas logrando darse a entender) o bien, hablan sólo de un modo que les parezca conforme a la “razón pública”. Creo que ambos caminos dan una imagen empobrecida


tanto del matrimonio como de lo que puede ser la participación cristiana en la vida pública. No obstante, es posible combinarlos, como bien lo muestra Don Browning en Matrimonio Cristiano y Políticas Públicas. Con todo, cuando llamo a cultivar una mezcla de lenguaje “natural” y “religioso”, eso es para lograr un enriquecimiento de nuestro discurso sobre el matrimonio, no para aumentar la confusión y, por lo mismo, debe haber un lenguaje preciso tanto cuando se describe la naturaleza del matrimonio como cuando se habla de que aceptamos su fracaso.

Una muy breve conclusión Son varias las conclusiones que se podrían sacar de lo anterior, pero quisiera detenerme en una. Si tengo algo de razón en los puntos anteriores, una respuesta a los problemas del matrimonio implicará una respuesta a algo mucho mayor. Esto significa que lo que tenemos por delante no es simplemente una crisis, pero tampoco algo que deba ser mirado con amargura u ojos fatalistas; más bien – reconociendo toda la gravedad de la situación – debemos aprender a mirarla como una oportunidad que Dios nos da para corregir no solo problemas de la familia, sino también la relación de los cristianos con la vida humana, particularmente su dimensión pública. Responder bien a los problemas del matrimonio puede permitir que reconquistemos el equilibrio de nuestras preocupaciones por iglesia y mundo, que aprendamos a ver los problemas en perspectiva pastoral, legal y cultural, que conjuguemos preocupación por el corazón de las personas y por el orden de la creación y, finalmente, que aprendamos a hablar con mayor precisión y riqueza respecto de toda la realidad. Si algo así ocurre, aunque sea en una pequeña proporción, es mucho más que la familia lo que se verá beneficiado.

» MANFRED SVENSSON . Doctor en Filosofía de la Universidad de Münich. Profesor de Filosofía en Universidad de los Andes. Autor de Resistencia y gracia cara. El pensamiento de Dietrich Bonhoeffer (Clie 2011) y editor de www.estudiosevangelicos.org

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No es nada extraño que la agenda gay esté siendo tan fructífera en acuerdos civiles y legales que implican la plena inserción de sus demandas durante la presente década. Este es el fruto de un arduo trabajo de redes intelectuales, de lobby político y empresarial, de un ejemplo evidente de transformación cultural que ha sido formativo en la generación “Millennials”(los nacidos desde 1981 en adelante), hijos de “padres helicópteros”(presente solo en situaciones extraordinarias o de emergencia y por lo tanto carentes del núcleo familiar que genera identidad), envueltos en la cultura microondas, nativos digitales, altamente relativistas en materias valórico-espirituales, y ciudadanos de la actual aldea global, donde la cultura es diseminada por los mass media que transmutan al ser humano a la inmediatez “light” de turno, a hacer del consumismo la cosmovisión reinante llegando a estimar desechable el cuerpo, y a veces el alma... es el gobierno de la emoción, del placer por el placer, del sexo de mercado, que ha rotulado los principios del cristianismo como meras fábulas vetustas, anquilosadas a una añeja memoria irracional, y que claro se opone intransigentemente a la panacea de la ideología

de género, donde el homosexualismo es una de las flamantes opciones de vida. ¡Ay! De aquel cristiano que dice creer en la familia a su modo tradicional y que no esta de acuerdo con el matrimonio gay, pues será irónicamente discriminado, por esta postura cada vez más inflada por los medios de comunicación. En campo histórico; el homosexualismo ha sido un fenómeno desde que el hombre se rebeló a ser creación a imagen de su Creador, por lo tanto lo hace ser un actor central de la “historia de la rebelión” que ha acompañado como sombra la existencia del ser humano. De egipcios, romanos, griegos, incas y hasta mapuches, el fenómeno no ha sido un tema lejano. Sin embargo, siempre fueron un segmento exclusivo de la población; una minoría que en muchos casos fue muy regulada. Históricamente se intentó legislar acerca de las prácticas homosexuales1. Un caso ejemplar se encuentra en las primeras civilizaciones. Según Alberto García Valdés, en el siglo XII a, C. en los pueblos mesopotámicos, ya existían leyes en donde de manera muy estricta, se sancionaba esta práctica con dureza, “(...) Una de las leyes más antiguas contra la sodomía conocidas se encuentra en

1. Para mayor información véase el apartado “Miremos la Historia” del texto “Equilibrio” que preparó el equipo de Educación del Ministerio Venga Tu Reino, como una respuesta al Manual de educación sexual del Movilh. http://es.scribd. com/doc/58950768/Manual-Equilibrio.

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las tablillas del tiempo del rey Asirio Tiglath- Pilayer hacia el siglo XII a.C. y en ellas se sancionaba con la castración las prácticas homosexuales”2. No apelo a escarmientos legalistas, ni a vejámenes violentistas contra la dignidad del ser humano, puesto que en tanto que cambia el corazón cambia la conducta. Sin embargo, antecedentes como los anteriores echan por tierra los argumentos de entidades gays que aseguran que todas las culturas de la humanidad –salvo la judeocristiana- habrían aceptado sin reparos la condición homosexual. Hasta el siglo XIX, la influencia sociocultural homosexual solo se limitaba a la tradicional vocación de minoría gay; Esto hasta los quiebres en los paradigmas de la modernidad, el arribo de la posmodernidad y el auge del feminismo como corriente de acción cívica y política que proponía el ascenso y participación de nuevos grupos de interés, entre los cuales comenzaron a “salir del closet” los intelectuales homosexuales3. Desde mediados del siglo XX, el mundo Occidental, desgastado por las guerras mundiales y desconcertado por el desgaste del

“progreso”, comenzó una “deconstrucción” de su identidad y de gran parte de sus ideas fundantes. Se abría entonces la puerta a la relatividad como paradigma regulatorio general en la sociedad, que más tarde decantaría en ideologías, una de ellas, la ideología de género.

Por ideología de género, se entiende una visión totalizante de la sociedad que obligatoriamente asigna como verdad absoluta la categoría de “género” por sobre “sexualidad”. Género, es una construcción social, es la confección de tu propia sexualidad según a ti te parezca, pues la sexualidad no residiría en lo razonablemente natural, sino que meramente en lo que se procura “ser” según la percepción individual, terminando por desnaturalizar la “naturaleza” del sexo, en tanto masculino y femenino. El “Género” –“sexo sociológico o teoría Queer” se convierte meramen-

2. García Valdés, Alberto, Historia y presente de la homosexualidad, Akal, España, 1981. Pág. 15 3. Es interesante ver que autores como Michel Foucault o Gianni Vattimo, íconos del homosexualismo intelectual, son también pensadores claves en los sistemas filosóficos de la posmodernidad y del intelectualismo liberal de siglo XX. 4. Firestone Shulamith, The Dialectic of Sex. New York: Bantam Books, 1972, pp. 10-11. Nótese el título la “Dialéctica del sexo”, donde se utilizan las categorías del marxismo clásico para trasladar la “lucha de clases” a la lucha entre los sexos, donde la utopía de “Estado comunista” vendría a ser el “Estado Pansexual”.


te en una construcción imaginaria subjetiva y por tanto posmoderna. La internacionalización del totalitarismo de género se oficializa y se aplica mundialmente en la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Pekín, 1995; donde el feminismo radical y organizaciones pro gay, por medio de fuertes lobbies “consiguieron imponer a los países miembros el compromiso de incorporar la ideología de género en todas sus políticas y medidas legislativas. Tras esta Conferencia la ONU derechamente a través de esta política de promoción, pretendía imponer en todas las esferas sociales, un modo de enfocar los asuntos referidos a la familia y a la sexualidad desde lo que se denomina una política social de “perspectiva de Género”. Artífices de la ideología como Shulamith Firestone, declaran abiertamente las proyecciones ideales de la ideología de género (...) Por lo tanto, la eliminación de la familia irá acompañada de la liberación de la sexualidad de cualquier restricción en el número, sexo, edad, relación biológica o estado marital de los participantes. Exige “una vuelta a una pansexualidad despejada –la ‘perversidad polimorfa’ de Freud- que sustituya a la hetero /homo /bi-sexualidad”4. De acuerdo a supuestos como los anteriores, la familia nuclear y bíblica como la conocemos y que ha sido el modelo de formación del mundo Occidental, tendría entonces que ser transformado a la imagen y semejanza de la dictadura sensorial que manifiesta la minoría de género. Las preguntas son ¿han pesado nuestras eminencias y autoridades las consecuencias de legislar sin considerar

las bases de nuestra formación como naciones, como lo ha sido la familia en su modelo bíblico?, ¿Logran observar que al legitimar la ideología de género, se esta legitimando el desgaste y fracaso de Occidente? ¿O sencillamente importa estar de acuerdo con la “moda mediática” para alcanzar más votos o subir en las tramposas encuestas de popularidad? El ser “gay” esta de moda... es parte de una “cultura desarrollada” es no dejar de ser ¿progresista?; Premios nobeles, artistas, políticos, futbolistas, escritores y un sin más de personalidades, han sido parte de las multitudinarias “marchas del Orgullo gay”, bajo el lema de ser parte del nuevo “progresismo”, que palabra mas vilipendiada y mal utilizada en nuestros tiempos. En el caso chileno ya no sorprende ver al Ministro de Educación – Harald Beyer- marchando por la “igualdad de género”. De acuerdo a una columna de Carlos Peña en El Mercurio, titulada “Piñera Gay”, se muestra como el actual gobierno ha promovido, como ningún otro gobierno en la historia de Chile, políticas de apoyo y promoción del mundo gay, no solo a través del rimbombante “Acuerdo de Vida en Pareja”, sino que además con la compleja “Ley Antidiscriminación” y con la insólita inclusión de las operaciones de cambios de sexo en el presupuesto de Fonasa, donde todos los chilenos – estemos de acuerdo o no- estamos pagando con nuestros impuestos los antojos de una minoría. Y no se trata de hablar mal del actual gobierno, se trata de visualizar la dimensión de permeabilidad del totalitarismo de género en cuestiones de alto significado social. Los defensores pro-familia creemos que todas las personas tienen

igualdad de derechos, de respeto y seguridad física, pero nos oponemos a derechos especiales que se basan en los privilegios que busca una minoría sexual, tratando de imponerlos en el marco de un país que en su mayoría posee una condición heterosexual y un basamento cultural de tradición cristiana. ¿Tiene la Iglesia grados de responsabilidad en este asunto? Absolutamente. Lamentable resulta la falta de preparación espiritual y académica para enfrentar los temas país. Tanto desde “arriba”, en términos de la ausencia de actores políticos e intelectuales cristianos con vocación de opinión pública y desde “abajo”, en relación al trato y acogida pastoral que tenemos con gente homosexual, ¿Qué centros de salud sexual cristiana existen?, ¿hablamos de sexualidad en nuestras Iglesias?, más profundo aún ¿tenemos la autoridad moral para ministrar a la Nación?. La falta de respuestas a estas interrogantes y estoy seguro que a muchas otras a provocado que los cristianos se hayan “escondido en el Closet”, dejando que la ideología de genero restringa la libertad de decidir y de vivir los principios en los cuales Dios pensó para la familia. Si no sacamos nuestra voz ahora, no nos quejemos más tarde de estar en cercos o “ghetos” culturales. Es clave quebrar la dictadura de esta ideología en la mentalidad chilena del siglo XXI, pues de todas maneras “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”. » JAVIER CASTRO ARCOS es Magister en Estudios Internacionales del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA). Universidad de Santiago de Chile.

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Darrow Miller en Chile

"Desafiando la mentalidad de la Iglesia para discipular la naci贸n chilena"


Gracias a Dios y luego de un arduo trabajo de gestión, marketing y tenacidad para resolver los obstáculos que se presentaron, el equipo del Centro de Estudios Oikonomos pudo establecer el miércoles 21 de junio tres instancias para que la nación pudiera ser impartida de las enseñanzas del Doctor Darrow Miller. A las 10 de la mañana, en el Auditorio de Letras de la Pontificia Universidad Católica, Miller le habló al cristiano sobre tomar una posición y un rol frente a su comunidad. “Frente a la ciudad: una perspectiva cristiana de transformación” fue el primer seminario del día con que el conferencista pudo enseñar a los asistentes con una cátedra respecto a la misión que el cristiano debe cumplir en su sociedad. “Mentalidad, exclusión y pobreza” fue el nombre del segundo seminario que comenzó alrededor de las 15 horas en el Auditorio de la Facultad de Historia (P.U.C). Centrado en la labor dentro de la sociedad, el doctor Darrow invitó a reflexionar a los asistentes sobre las condiciones del mundo en que vivimos: entender la pobreza, no como un asunto de dinero, sino como un problema de la mentalidad en la humanidad. Durante la jornada, el público pudo

interactuar sobre los contenidos del curso y Miller contribuyó con sus planteamientos sobre la mentalidad y la pobreza. El equipo de Oikonomos tuvo la oportunidad de compartir más íntimamente con Darrow Miller y es posible destacar su calidad humana y sentido del humor. Sin duda, el conocimiento que el doctor norteamericano imparte es algo que no se puede dejar pasar. Se tuvo una charla muy amena junto a su presencia, con una proyección a repetir estas instancias. La visita de Darrow conluyó en el auditorio de la Universidad Alberto Hurtado. Eran alrededor de las 20 hrs. cuando Miller inició su conferencia “El rol del cristiano en la sociedad moderna”, hablando sobre los distintos capítulos de su libro sobre cómo el cristiano se desenvuelve en la comunidad. Pastores

y líderes pudieron disfrutar de una sesión dirigida totalmente a la labor de la iglesia discipulando la nación.

“Was a wonderful day! Thanks you!”, declaró Darrow Miller al final de la jornada, mostrándose agradecido por todo el cariño recibido. El Doctor se dio un tiempo para responder preguntas, firmar libros, sacarse fotografías y compartir con la gente. También dio la posibilidad de adquirir sus libros a un precio oferta, con lo cual muchas personas podrán seguir recibiendo lo que Dios ha hablado a la vida de este hombre. ¡Gracias por todo, Darrow. Esperamos tenerte pronto de vuelta!

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s sumamente necesario tomar en cuenta la multifuncionalidad que ejerce la familia, pues, es lo que le da un carácter completo, integral y sustancial; es muy importante de considerar esto, ya que la familia es la base de toda sociedad. Entonces, toda modificación que atente hacia el orden natural de la familia, en cualquiera de sus dimensiones, inevitablemente afectará el orden social. Por tanto, desde una perspectiva holística, la realidad de la familia contribuye en gran manera a la realidad social; y a su vez, la sociedad influye en la realidad familiar. Y esto es posible gracias a la interacción que hay entre estos dos, por medio del lenguaje.

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El Lenguaje Sin duda alguna el lenguaje es el enorme puente que nos permite comunicarnos y construirnos socialmente, en el que se genera una “identidad” a la cual denominamos cultura. La cultura se manifiesta por códigos comunicacionales que sólo son comprendidos por los miembros de aquella. Por ejemplo, una familia tiene sus propios códigos y patrones que les permiten interactuar regularmente. Lo mismo sucede en la sociedad, que posee claves propias de la idiosincrasia. Los contenidos pueden ser transculturales, sin embargo lo abstracto y el significado se limita a la cultura. Watzlawick (1985), denomina a este aspecto de significado, “nivel de relación”, el cual, como mencioné, construye cultura. Como diría Echeverría: “Vivimos en el lenguaje”. Por tanto, desde este autor, el lenguaje es la base de las dinámicas sociales. Las palabras tienen poder, sobre como entendemos, nos entendemos y entendemos a otros. Y este repercute en nuestras acciones y conductas.

Interacción entre sistemas Una familia funciona de acuerdo a la interacción que hay entre cada uno de sus miembros. Este tipo de relación permite entenderse y crear un lenguaje común, el cual se asienta como base para nuestro desarrollo y a su vez, como pautas que modulan nuestro comportamiento “allá afuera”. Estos comportamientos y maneras de entender el mundo son influenciados por las palabras y voces “exteriores”, pero que, también, nosotros afectamos en el mundo con lo que aprendimos en el sistema

familiar. Aquel proceso se denomina retroalimentación, según Gergen. Esta red de interacciones permite la dinámica social. Y también, genera un lenguaje común, un consenso, sobre el cual se establecen normas sociales que regulan y mantienen el equilibrio en el sistema social.

Las Normas Las normas son aquellas que encauzan el comportamiento de la sociedad, y son consideradas como objetivas. No necesariamente son verdaderas, se muestran como una verdad, pero no lo son, porque La Verdad perdura en el tiempo. Mas estas normas son endebles y susceptibles a las voces de influencia que se levantan en el acontecer histórico, ya que las normas siempre se someterán a las dinámicas discursivas que predominan, con el fin de resguardar la estabilidad u homeostasis del sistema.

Voces de influencia Estas mismas voces que influencian en las masas con una retórica, tienen intenciones determinadas, ligadas directamente a su vivencia, que se propagan para, posteriormente, establecerse como otra norma, otra moral dentro de algún grupo, comunidad o sociedad. Un ejemplo es el de Hitler, o Harvey Milk, el líder homosexual de San Francisco que organizó una de las primeras marchas gays más masivas del mundo.

Variación del concepto, no de su funcionalidad. Así como las normas afectan nuestro entendimiento del mundo y

nuestras posibilidades de acción, lo hacen también con la familia y representación que tenemos de ella, sin la necesidad de ser La Verdad. En estos últimos años, se ha cuestionado el concepto de familia. En un comienzo, era la familia tradicional cuyos padres eran casados, seguido por los padres que conviven sin compromiso. Se han incluido las madres o padres solteros, y muchas otras clasificaciones. Hoy en día se está discutiendo sobre adherir otra clasificación a la palabra familia, la que incluye a la pareja homosexual asumiendo los roles paternos. Esta inclusión no es legal en Chile, sino que adquiere una legalidad subjetiva en la conciencia moral de las personas, que se manifiesta en el apoyo de esta mayoría hacia la minoría de género. Movimientos homosexuales (Movilh) alegan por la equidad de los derechos, sin embargo, esa igualdad no implica que la constitución de una familia con padres homosexuales garantice la preservación total del sistema social y todos sus valores. Recordemos que un sistema social no es social sin miembros, y los miembros no nacen sin el complemento de los sexos opuestos, que están biológicamente determinados para procrear. Humberto Maturana habla de “determinismo estructural”, cuyo significado radica en las limitaciones biológicas que tiene un individuo para percibir la Realidad. No es posible vivir una realidad que escape del orden biológico, no puedo pretender volar como ave si no tengo alas de ave; así tampoco puedo pretender establecer una relación homosexual si no encuentro con-


gruencia entre mi cuerpo y mi elección. Forzarlo implicaría un desgaste, y además, una ilusión. Entonces, en este tiempo, la ampliación del concepto de familia se ha dado en un nivel estructural (orden de los miembros que lo componen), pero no necesariamente funcional e integral. Ya que, funcional quiere decir que funciona adecuada y completamente, sin carencia de una de sus partes. Por tanto, al excluir alguna de las esferas que el rol de la familia abarca, ya sea, biológico, educacional, psico-social, etc., le quita el carácter de funcionalidad, y por tanto,

la base de la sociedad, que es la familia, es endeble. La estabilidad social está en la plenitud de su funcionamiento, y en que cumpla correctamente sus funciones.

Bibliografía: » Watzlawick, P. (1985) Teoría de la comunicación humana. Editorial Herder, Barcelona. » Echeverría, R. (2006) La Ontología del Lenguaje. Ediciones Granica S.A., Santiago. » Gergen, K. (2007) Construccionismo social. Ediciones Uniandes, Bogotá, Colombia.

» Maturana, H (1997) La Objetividad: Un argumento para obligar. Dolmen Ediciones S.A., Santiago. » R.A.E. (2009) Funcional. Extraído el 3 de Junio de 2012 www:http://buscon.rae.es/ draeI/SrvltConsulta?TIPO_ BUS=3&LEMA=FUNCIONAL

» FELIPE PÉREZ MOLINA, Estudiante de Psicología, Universidad Mayor.

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Movimientos SOCIALES: El clamor ciudadano y el papel de la Iglesia

Âť Los conflictos que marcaban hondamente la convivencia social en su tiempo eran precisamente tres: entre justos y pecadores, entre ricos-poderosos y pobres, y entre hombres y mujeres. Ante todos ellos JesĂşs toma posiciĂłn y lo hace, como se puede suponer, a la luz de la grande expectativa del reinado de Dios. Luis A. Gallo, Ecuador, 2004.


» La característica común entre ellos respecto de la esfera social, incluyendo a Jesús, es la capacidad no solo de generar conmoción por su discurso o doctrina, sino por la fuerza de atracción que se generaba

hacia las masas sociales.

Jesús

» El mantenerse al margen como un mero observador, no decidir, implica una decisión, para el caso, la de dejar la herencia en manos equivocadas y destructivas.

Es seguir en el círculo peligroso de una idiosincrasia cristiana abstraída de la realidad, sazonándose a sí misma.

L

a figura histórica de Jesús es reconocida tanto en el circulo cristiano como en el secular, como una que provocaba conmoción o revolución, debido a que su ministerio y accionar entre los hombres desarrolló un conflicto con el poder religioso y político de su tiempo, el cual debido a su magnitud (inclusive “después de Cristo”) se le puede llegar a comparar actores de revolución o cambio, tales como Martín Luther King (América), Carlos Marx (Europa), Gandhi (Asia), entre otros. La característica común entre ellos respecto de la esfera social, incluyendo a Jesús, es la capacidad no solo de generar conmoción por su discurso o doctrina, sino por la fuerza de atracción que se generaba hacia las masas sociales. Hoy en día esa fuerza de atracción social sigue en boga, pero serán otros actores, con otras o similares doctrinas y líneas de pensamiento, las que motiven y nutran el mover de esas masas, mejores enunciadas como Movimientos Sociales.

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Según J. Raschke, (1985), movimiento social es un actor colectivo que interviene en el proceso de cambio social. La definición anterior, proporciona una aproximación respecto del proceso de cambio histórico que experimentamos como humanidad en materia social, tales como el “Voto femenino”, “La cuestión social”, “Protección al medio ambiente”, “Abolición de la Esclavitud”, “Racismo”, entre otros. Ahora bien, el origen de estos movimientos se ha definido según la Teoría del Conflicto Social (con aportes de Lewis Coser), por causales de privaciones absolutas y privaciones relativas, será absoluta cuando no se puedan generar demandas, ni quejas, el mal o descontento es soportado, apareciendo la frustración máxima social. En cambio será relativa para aquellos estratos que conciben la idea de escapar de su estado actual. Lo describirá mejor Lewis C.:

Solo cuando se da lugar a las esperanzas es que los estratos despojados tienden a reaccionar con vigor revolucionario contra un régimen que parece frustrar el logro de las esperanzas. El eje fundamental y trascendente extraído de un conflicto social es “la esperanza”, pero ¿de qué?, observando a Chile en los últimos años en demandas sociales, sus focos de discusión se centran en: La dimensión de los valores y derechos humanos, discriminación, movimientos homosexuales; Medio Ambiente con las energías saludables y denuncias en abuso de suelos de empresas; Educación y su voz de reforma en todos los niveles; Conflicto en la centralización del Estado desde los movimientos regionales como el caso Aysén, etc. A nivel internacional, aparece en Europa la crisis económica y movilizaciones en Grecia, los indignados de España; Medio Oriente sorprenderá la braveza de la lucha por derrocar los gobiernos autoritarios, esto por solo nombrar algunos. Cada uno de ellos busca generar cambios a nivel de paradigmas para mejorar el bien-estar nacional. Esta búsqueda de cambios en los patrones, revela algo particular, el hecho de que

toda cultura y nación experimenta un proceso de madurez, pero uno que este siendo impulsado por la esperanza de que el estado futuro pueda ser mejor al estado presente. Una sociedad que va madurando, es tal cual un niño cuando se da cuenta que su ropa ya es pequeña y necesita de nuevas vestiduras con las cuales pueda desenvolverse en su vida diaria. El niño Irá de prisa a su padre, su fuente de provisión, para pedir algo nuevo. En el discurso de Jesús en Mateo: »Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber, fui forastero, y me recogisteis: estuve desnudo, y me cubristeis, enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí« (Mateo 25: 35 y 36), se expresan dos ideas radicales:

Nos revela el compromiso cristiano con la construcción del desarrollo, la comida y la bebida hablan de la Vida y su protección; el estado de forastero nos presenta los conflictos internacionales y limítrofes; la enfermedad y desnudes hablan del bienestar social y calidad de vida, y por último la cárcel, indica la delincuencia y el mundo del terrorismo. Jesús establece que la fuente de provisión y de respuesta es la iglesia. La esperanza, es lo que activa la acción de una sociedad, que ha estado buscando asilo históricamente, en las ideologías Marxistas, Liberales, Anarquistas, que han dado una plataforma de acción, una forma de hacer demanda, y luego una forma de dar respuesta. Esto también ha edificado la cultura política y valores políticos de los pueblos y ha determinado el destino, la dirección que tomará el timón de las naciones. Tan solo basta ver los efectos que han producido en el tiempo para reconocer la urgencia de un modelo de desarrollo cristiano.


Si somos verdaderamente mayordomos de la multiforme gracia de Dios, entonces no debería faltarnos opinión pública de los asuntos

El seguir esperando que la solución a las diversas contingencias sociales sea resuelta por los mismos organismos internacionales y nacionales, nos confrontará con la verdad de que no estamos viviendo a la altura del mandato de Dios. públicos .

El mantenerse al margen como un mero observador, no decidir, implica una decisión, para el caso, la de dejar la herencia en manos equivocadas y destructivas. Es seguir en el círculo peligroso de una idiosincrasia cristiana abstraída de la realidad, sazonándose a sí misma. El innegable llamamiento de Dios para su iglesia, es traer la cultura del Reino y sembrarla en el ethos de la sociedad. El liderazgo siempre ha sido crucial en la tarea y no tiene que ver con las ansias de ejercer potestad, obteniendo a cambios súbditos y utilidades, sino en la motivación de guiar y generar verdaderos cambios. Es la oportunidad para presentar un modelo innovador y consistente desde una perspectiva cristiana que apunte al desarrollo de naciones no solo sustentables, sino saludables como postula Darrow Miller. Es en este punto donde el liderazgo es esencialmente transformación. Chile y las naciones necesitan líderes cristianos con una espiritualidad comprometida hacia el bien común, como recalca Harold Segura en su libro “Ser Iglesia para los Demás”, quienes ante las demandas sociales puedan presentar una respuesta con excelencia, con objetivos de intervenir en los próximos

paradigmas, costumbres y normas sociales del que hacer nacional. Es proyectarse históricamente a que nuestras sociedades sean edificadas sobre principios sólidos e inmutables. De igual manera en que la esperanza se vuelve el puente entre la frustración y la acción para que surja una revolución de expectativas nacientes (Lewis C.), es necesario como iglesia que vivamos esta experiencia, con las expectativas del Reino de Dios. Entonces la pregunta de Isaías ¿Nacerá una nación de una vez?, encontrará su acompañante respuesta en Si crees verás la gloria de Dios. Apresurándome en recordar que, la fe sin obras es muerta. » SARAI JARAMILLO EGAÑA Estudiante de Administración Pública. Universidad de Santiago de Chile.

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No saber quién ni de quién eres

La ansiedad no es, simplemente, el deseo intenso de comer, o un estado de ánimo que nos causa nerviosismo, o ese deseo de que todo esté bajo control. El origen del término ansiedad viene del latín “anxietas” (angustia, aflicción), lo cual tiene una estricta relación con lo que sucede en el fuero interno del hombre, o sea, en su espíritu, alma, mente y corazón. Esta atmósfera actúa desde lo más profundo a lo más externo del ser, causando desorden y desequilibrio, el cual se hace visible en el comportamiento de las personas afectando en lo que hablan, en su organismo y, también, en su aspecto. Un buen ejemplo de esto es el desorden alimenticio, ya que la ansiedad quita el dominio del cuerpo y dice ¡come! para que la persona se sienta mejor; situación que tal vez, en un momento, causa cierta satisfacción, pero una satisfacción momentánea, no plena.


Hoy en día, es común escuchar sobre la ansiedad en medio de una conversación de amigos, estudiantes, trabajadores o familia, y es más, se ha convertido en algo normal al interior de la sociedad. En la actualidad, le hemos abierto la puerta a la ansiedad para que se asiente en nosotros y nos gobierne, aún más cuando vivimos tiempos de estrés o de gran presión académica o laboral. Lamentablemente, la ansiedad no invade solo al “mundo secular”, sino que, más de alguna vez, le hemos dado libertad para que more dentro de nosotros. Nosotros como hijos del Padre, aquel que murió para darnos plenitud de vida en TODO, vivimos procesos difíciles que nos ayudan a crecer y que a la vez nos entrenan según el diseño de Dios. Sin embargo, a veces, en lugar de mirar al Padre (en los momentos difíciles), nos miramos a nosotros mismos y caemos en el juego de la ansiedad, la cual trata de angustiarnos y desesperarnos, trayendo confusión y provocando que seamos desviados de la posición en la que Dios nos ha establecido.

La voz ¿A quién o a qué has abierto tus oídos? ¿Quién ha estado gobernando sobre tus decisiones? Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen (Juan 10:27); Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi hijo amado; a él oíd (Lucas 9:35). La voz de Cristo habla verdad, es luz y es contraria a la voz de la ansiedad, que es tiniebla, que habla confusión, desesperación, afán, etc. Como Hijos, como reformadores y restauradores en esta generación, debemos levantarnos a reformar con visión expansiva; debemos caminar en fe, aquella fe que viene por el oír (Romanos 10:17); debemos abrir nuestros oídos a una sola voz, a esa voz que nos muestra el camino, los propósitos y los diseños del cielo, para que sean establecidos en la tierra; esa voz de esperanza, que dice ¡todo es posible! La sociedad, la tierra, la familia, la política, las artes y cada una de las áreas de la sociedad claman para que tú te levantes. Cuántas veces la ansiedad te ha dicho: no vas a poder, no hay tiempo, no tienes dinero, etc., y como consecuencia, tomas malas decisiones, te cansas y finalmente te rindes. Es tiempo de determinarnos a oír una única

voz. Si prestas oído a otras voces, caes en el riesgo de ser trasladado a lugares o pensamientos que son contrarios a la voluntad de Dios. Cuando nos sometemos a alguien o a algo, decidimos que este alguien o algo, nos dirija y nos gobierne. En estos momentos existen dos opciones: someternos al gobierno de la voz que habla verdad, Dios, o someternos bajo el gobierno de la ansiedad, el temor, la desesperanza, el afán, etc. ¿Qué opción quieres tomar? ¿Quién está dirigiendo tu camino? La voz de Dios es vida, es plenitud, todo lo que sale de la boca de Dios es para vida, es luz. Cuando nuestros oídos comienzan a escuchar otras voces estamos siendo alimentados, encaminados y manipulados por las tinieblas. Por lo tanto, debemos ser radicales y determinarnos ¿por quién quiero ser gobernado? No pueden ser ambas voces las que te guíen, porque traerá confusión y la confusión es caos.

Dependencia v/s ansiedad Fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios, nuestro Padre. Él nos creó, nos dio la vida, todo lo que somos es por él, pertenecemos a él, todo está en él. Depender de Dios en este tiempo es esencial. El Señor nos dice oíd y haced. Si no aprendemos a depender, nos quedaremos tan solo en el oír. El Señor nos está llevando a cosas mayores, nos está revelando sueños gloriosos que él esta depositando en sus hijos para concretarlos aquí en la tierra en su tiempo, no en el nuestro ni cuando estemos disponibles. El gobernador del cielo y de la tierra está buscando hijos que dependan de su voz, hijos que crean, que aunque todo el mundo les diga que no y se cierren puertas, estos se levanten y digan: ¡yo dependo de ti! Pero, atención, la dependencia tiene que ver con hechos. Cuando dependamos de Dios en TODO, no habrá lugar para la ansiedad. Depender de Dios nos llevará a vivir esa verdadera plenitud de vida. Si hacemos las cosas sin depender de él, la ansiedad tomará lugar y nos despojará del reposo, que es Jesús. ¡No dejes que eso suceda! » Macarena Donoso CARRASCO Estudiante de Nutrición y Dietética. Universidad Andrés Bello.

Revista OIKONOMOS »¿Sabías qué?» Pág. 24/25


Entre pro~testa

y pro~puesta, o la rebelión en las casas

La generación del siglo XXI ha sido protagonista de un fuerte despertar social.

Baste decir que desde el año 2006 hemos sido testigos de un movimiento estudiantil que ha logrado sostenerse ya casi seis años en Chile. A su vez, eso ha sucedido en diversas naciones y variados contextos. Hemos recibido con sorpresa el surgimiento del movimiento indignados en el primer mundo. Cualquiera sea la razón por la cual se producen estos movimientos de protesta –educación, economía, ecología, indigenismo, género etc.- es posible afirmar que todo este agitamiento de la sociedad se debe a la presencia de un malestar.

De todas formas, el malestar no es suficiente para movilizar constantemente a miles de personas simultáneamente. Ese malestar debe ir acompañado de una convicción, una idea fundamental. Sin importar la razón que motive el movimiento, existe una noción que lo motiva, que le brinda vida: el poder reside en las mayorías. Si un conglomerado logra movilizar una gran cantidad de personas, se hace manifiesto que representa a una mayoría, y por lo tanto, debe ser escuchado y atendido. Esta idea fundamental de que es posible lograr un cambio a través de la movilización de las mayorías no es nueva, pero la hemos visto como el fundamento de todos los movimientos sociales contemporáneos, y los gobiernos se han visto emplazados por las grandes manifestaciones y marchas multitudinarias. Esta breve revisión conceptual nos sirve para articular una propuesta. Una pregunta que debemos considerar es: ¿la noción del movimiento de masas tiene algo que ver con el cristianismo? Es muy fácil encontrar versículos en las epístolas neotestamentarias que orientan a los

creyentes a ser sumisos a sus autoridades gubernamentales. Por lo tanto, a priori hemos de decir que ambas posturas son antagónicas. Sin embargo, tampoco podemos negar que las demandas exigidas por los movimientos sociales son legítimas, puesto que la educación gratis es un derecho, lo mismo que un sueldo digno para poder sobrevivir. Estamos en una coyuntura histórica, uno de esos periodos que son inestables, difícilmente explicables, pero a la vez, totalmente decisivos para el futuro. En el 2006, los pingüinos de la enseñanza murmuraban la idea de perder el año escolar como una forma extrema de demostrar su malestar. No sucedió. Pero esa idea quedó entre los adolescentes de la enseñanza básica de los colegios emblemáticos, y el año 2011 fuimos testigos de una multitudinaria cantidad de jóvenes que decidieron repetir como forma de protesta por una educación gratuita y de calidad. Se cumplió lo que dice Darrow Miller: »Las cosmovisiones se propagan horizontalmente, empiezan con un individuo y se difunden a sus discípulos,


los cuales llevan el mensaje a su comunidad, a la nación y en última instancia, al mundo«. Es posible afirmar que la generación de adolescentes posmodernos está formándose con una amplitud cultural que antes no había, y a su vez está siendo fuertemente influenciada por la idea de la protesta social. El profesor de historia de la Universidad de Santiago, Mario Garcés, llama a este fenómeno El despertar de la sociedad. Él señala que los movimientos sociales son diversas formas de acción colectiva, surgidos de la sociedad civil, que dan cuenta de contradicciones fundamentales y tensiones estructurales, y que a la vez dan lugar a diferentes iniciativas y proyectos de cambio social con un sentido emancipatorio. Por una parte, un movimiento social puede desembocar en un desorden generalizado, como una guerra civil; por otra, puede ser una plataforma para generar propuestas. La situación nacional aún es inestable; recientemente Gabriel Boric, el principal líder de los estudiantes universitarios chilenos, llamó a una manifestación para el miércoles 16 mayo en la cual se reunieron miles de personas a marchar por la educación: querían demostrar que el movimiento sigue vivo, y lo lograron. Aún no sabemos qué consecuencias puede traer, pero sabemos que, buenas o malas, las habrá. A la luz de esta misma tensión, y a raíz de las masivas movilizaciones estudiantiles en Chile, dos sociólogos se aventuraron a señalar que: »En toda la historia de la humanidad, la liberación del malestar ha sido uno de los ejes articuladores de los proyectos de sociedad y de la conciencia política«. Estos dos académicos explican con claridad que la liberación del malestar es un eje, una coyuntura. Afrontarla bien puede traer grandes consecuencias; para que haya progreso y desarrollo, debe haber primero una crisis.

Etimológicamente, protestar es un acto de testificación. Proponer, en cambio, un acto de idear, establecer. Lo primero conduce necesariamente al conflicto, y dentro de sus posibilidades está la propuesta. Sin embargo, lo segundo se enfoca en la edificación de ideas.

Ya veíamos cómo Darrow Miller señalaba el proceso de transmisión de cosmovisiones, y cómo nuestra sociedad juvenil está impregnada de una cosmovisión protestaria. No obstante, ¿está impregnada de una cosmovisión propositiva? Hemos visto con interés las diferentes ideas de los estudiantes, pero a la vez hemos temido por el orden social al presenciar actos vandálicos, aislados ciertamente, que escapan a toda lógica. En el asunto estudiantil, se creó una asociación ciudadana que persigue precisamente ese fin. Ciertamente, en compañía del gran movimiento estudiantil, camina a paso lento y seguro Educación 2020, una agrupación que busca precisamente eso: protestar inteligentemente, con propuesta. Ahora bien, hemos protestado durante todos estos párrafos acerca del problema de una idea germinal. ¿Cómo la afrontamos? De la misma manera que se ha expandido la idea de la protesta, es posible que se expanda la idea de la propuesta. ¿Cómo lo hacemos? En muchas ocasiones, cuando un niño se porta mal, la profesora le pregunta: “¿qué te enseñan en tu casa, acaso hacen lo mismo tus papás?”. Un principio básico de la expansión de las ideas es el concepto de hogar. Si los padres, los colegios y las iglesias de Chile le enseñaran a los niños a cultivar un pensamiento propositivo, aquello generaría un cambio de gran escala. Toma tiempo, pero es efectivo. Los principios basales y las herramientas de enseñanza ya existen. Recientemente, un columnista declaró: "la educación no consiste en enseñar matemáticas o caligrafía, sino en formar el carácter a través de los números y las letras; el ser humano no está en el mundo para mirarse el ombligo y exigir sus derechos, sino para cumplir su deber." Si los niños de hoy son formados en la noción moral del deber -o en nuestras palabras, de la propuesta- ellos mismos mañana educarán a sus hijos de esa manera. Por eso es que hoy el llamado es urgente a los hogares. Que haya un despertar educativo en los hogares, que el movimiento de reforma y propuesta comience en las casas. » Luis Aranguiz Kahn Estudiante de Licenciatura en Letras mención Lingüistica y Literatura. Minor en Teología. Pontificia Universidad Católica de Chile.

Revista OIKONOMOS »Reforma tu mente» Pág. 26/27


RECOMENDADOS LIBRO

PELÍCULA

»Entrega total ¿Vives por lo que vale la pena morir?: En total rendición al llamado de Dios, Bonnie y Gary Witherall cambiaron la comodidad y la seguridad de la vida en los Estados Unidos por el peligro y la incertidumbre en la ciudad desgarrada por la guerra de Sidón, en el Líbano. Sirvieron y amaron al pueblo palestino, testificándoles de Cristo. Sin embargo, Bonnie pagó un alto precio por este supremo llamado: su propia vida.« (Extracto del libro) Este libro es un testimonio donde se vislumbra la formación del carácter radical de Jesús. Sumergiéndose en la cotidianeidad de las culturas de Oriente, aprendiendo el idioma y sus costumbres, los misioneros Witherall nos retan a vivir la cultura de Cristo llevándola hasta las últimas circunstancias.

Película basada en hechos reales. Benjamín Carson, un importante médico cirujano se ve enfrentado a un complejo desafío y superarlo, salvará la vida de dos bebés. En la medida que trata de buscar una solución para este caso, Benjamín va rememorando su formación académica y laboral. Esta revelará que la determinación y la fe pueden lograr lo aparentemente inalcanzable. Motivante e inspiradora, Manos Milagrosas muestra cómo, prevaleciendo contra toda ideología cultural, las capacidades con las que Dios nos equipó pueden romper con la mentalidad de este mundo. Demostrando que la cultura del Reino de Dios supera cualquier otra.

“Entrega total” Gary Witherall.

“Manos milagrosas" (Giften Hands: The Ben Carson Story) Director: Thomas Carter, 2009, 89 mins.


PELÍCULA

“A prueba de fuego” (Fireproof): Director: Alex Kendrick, 2008, 118 mins. Relata la historia de Caleb y Catherine. Él es bombero y ella encargada de relaciones públicas en un hospital. Tras continuos conflictos, la crisis en el matrimonio se vuelve ineludible. Los progenitores de Caleb se esfuerzan por ayudar a la pareja: “¿Caleb, alguna parte de ti quiere salvar tu matrimonio?”. Tras esta pregunta, el padre de Caleb hace una petición a su hijo. Sin pensarlo, el joven bombero ingresará a un proceso que lo llevará a comprender que el compromiso en el matrimonio puede, con la ayuda de Dios, sobrevivir a toda prueba de fuego. En este número, hemos mencionado la importancia de la familia como sistema. Esta película muestra los requerimientos necesarios para poder sostener a una familia: el amor, unido a la decisión y el compromiso como fundamentos en la perduración del sistema familiar.

oikonomos ES TIEMPO DE TRANSFORMACION

Santiago, Octubre 2012


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