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S O M E D IC

E A F R T S E U N

N U F PR O

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profesi贸n de fe

juventudes viatorianas


«¡Dios nos ha elegido a cada uno: no somos cristianos por casualidad!» 25 de Junio de 2013


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? Q ué es la fe ¿

fe 1

r e b a s s e o n fiar y c Tiene siete rasgos:

Es un puro don de Dios, que recibimos, si lo pedimos ardientemente.

2 3

Exige la voluntad libre y el entendimiento lúci­d o del hombre cuando acepta la invitación divina.

4 5

Es absolutamente cierta, porque tiene la garantía de Jesús.

Es incompleta mientras no sea efectiva en el amor.

6 7

Es la fuerza sobrenatural que nos es necesaria para obtener la salvación.

Aumenta si escuchamos con más atención la voz de Dios y mediante la oración estamos en un intercambio vivo con él.

Nos permite ya ahora gustar por adelantado la alegría del cielo.[153-165, 179-180, 183-184]

La fe no supone sólo un conocimiento, sino una vida en la que hay que ir creciendo cada día. SS Benedicto XVI

(

Te invitamos a hacer silencio en tu vida por un instante, detienete, has una pausa, ora.

)

Oremos

Dios nos ha bla e n e l sile ncio de l cora zón. Si e stá s f re nte a Dios e n ora ción y sile ncio, Él te ha bla rá . Madre Teresa de Calcuta


[

FE]

¿c ómo funciona LA

?

Quien cree busca una relación personal con Dios y está dispuesto a creer todo lo que Dios muestra (revela) de sí mismo. [150-152]

Al comienzo del acto de fe hay con frecuencia una conmoción o una inquietud. El hombre experimenta que el mundo visible y el transcurso normal de las cosas no pueden ser todo. Se siente tocado por un misterio. Sigue las pistas que le señalan la existencia de Dios y paulatinamente logra la confianza de dirigirse a Dios y finalmente de adherirse a él libremente. «A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer» (Jn 1,18).

Por eso debemos creer en Jesús, el Hijo de Dios, si queremos saber qué nos quiere comunicar Dios. Por eso creer es acoger a Jesús y jugarse toda la vida por él.

~

(

Oremos

)

« As í como e l cue r p o s in e l e s p ír itu e s tá mue r to, d e l mis mo mod o la f e q ue no p r od uce ob r a s e s tá mue r ta » (Stgo 2,26)

« Hermanos, ¿qué provecho saca uno cuando dice que tiene fe, pero no la demuestra con su manera de actuar? ¿Será esa fe la que lo salvará?» (Stgo 2,14-15)

¿Cómo es tu fe?¿cualés son tus obras?

¿Haces lo suficiente por seguir

a J e s u c r is t o ?


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¿q¿ué tiene que ver mi fe con la IGlesia ?

Nadie puede creer por sí solo, como nadie puede vivir por sí solo. Recibimos la fe de la Iglesia y la vivimos en comunión con los hombres con los que compartimos nuestra fe. [166-169,181] La fe es lo más personal de un hombre, pero no es un asunto

A R T S E NU privado. Quien quiera creer tiene que poder decir tanto «yo» como «nosotros», porque una fe que no se puede compartir ni comunicar sería irracional.

«creemos »

Cada creyente da su asentimiento La fe es por ello tomar parte en libre al «creemos» de la Iglesia. una convicción común. La fe de los otros me sostiene, así como el De ella ha recibido la fe. fuego de mi fe enciende y conforta a otros. El «yo» y el «nosotros» de la fe lo destaca la Iglesia empleando dos confesiones de la fe en sus celebraciones: el credo apostólico, y el credo de Nicea-Constantinopla.

«La fe es un acto personal: la respuesta libre del hombre a la iniciativa de Dios que se revela. Pero la fe no es un acto aislado. Nadie puede creer solo, como nadie puede vivir solo. Nadie se ha dado la fe a sí mismo, como nadie se ha dado la vida a sí mismo. El crey ente ha recibido la f e de otro, debe tra nsmitirla a otro.» [166]


«Luz

de la fe»

La fe, puesto que es e scucha y visión, se tra nsmite también como pa la bra y luz. La luz de Cristo brilla como en un espejo en el rostro de los cristianos, y así se difunde y llega hasta nosotros, de modo que también nosotros podamos participar en esta visión y reflejar a otros su luz, igual que en la liturgia pascual la luz del cirio enciende otras muchas velas. La fe se tra nsmite , por así decirlo, por conta cto, de pe rsona a pe rsona , como una llama enciende otra llama. Los cristianos, en su pobreza, plantan una semilla tan fecunda, que se convierte en un gran árbol que es capaz de llenar el mundo de frutos. Lumen fidei 37 Carta Encíclica Lume n f ide i Pa pa Fr a ncisco

proyecto

líderes egresados

S O M E C I D N U

A E R F T S E NU

P R OF


Profundicemos nuestra fe