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El Santo Mártir Calínico nació en Cilicia. Fue criado desde su juventud en la piedad cristiana. Abandonando todo, fue a predicar el Santo Evangelio. En Ancira el príncipe pagano Sacerdos lo arrestó. Cuando el príncipe lo amenazó con crueles torturas si no adoraba a los ídolos, San Calínico le respondió: “Para mí, el sufrir por mi Dios es algo muy bienvenido, como lo es el pan a un hombre hambriento.” Después de entregarlo a crueles torturas y azotes, el príncipe puso en los pies de Calínico unos zapatos de hierro con clavos en su interior. Después ordenó que se le llevara a la ciudad de Gangra, porque el príncipe tenía temor de torturarlo más o de matarle en Ancira –porque muchos al observar la paciencia heroica de este santo hombre, se habían convertido a la fe cristiana. Durante el camino los soldados tuvieron sed, pero no había agua, San Calínico oró a Dios, y sacó agua de una roca. Cuando llegaron a Gangra los verdugos hicieron preparaciones para arrojar a San Calínico a la hoguera. El santo oró a Dios, diciendo: “Te doy gracias a Ti, Padre Celestial, porque me has hecho digno de esta hora, en la que muero por Tu santo nombre.” Después entró al fuego. Cuando el fuego cesó, encontraron su cuerpo


muerto y se encontraba completo y sin daño por el fuego. Sufrió honorablemente, y fue coronado con la guirnalda de la gloria eterna alrededor del año 250.

Después del Salmo 103, se canta Bienaventurado el varón….

A Señor, a Ti he clamado…, 10 estiquios: 7 de la Resurrección, en el Tono 7: Venid, alegrémonos en el Señor, que ha destruido el poder de la muerte y ha iluminado a los hombres, exclamando con los incorpóreos: gloria a Ti, Creador y Salvador nuestro. Por nosotros, oh Salvador, sufriste la Cruz y la sepultura. Mas a la muerte diste muerte, siendo Dios. Por tanto, adoramos Tu Resurrección al tercer día, oh Señor, gloria a Ti. Cuando los apóstoles vieron la Resurrección del Creador, deslumbrados cantaron alabanzas angelicales; esta es la gloria de la Iglesia, esta es la riqueza del Reino. Tú que sufriste por nosotros, Señor, gloria a Ti. Aunque fuiste aprehendido, oh Cristo, por los transgresores de la ley, Tú eres mi Dios y no me avergüenzo. Y aunque fuiste azotado, no te negaré, fuiste clavado a la Cruz y no lo ocultaré, porque en Tu Resurrección me glorío, pues Tu muerte es mi vida, oh Todopoderoso que amas a los hombres, gloria a Ti. Cristo ha cumplido la profecía davídica, pues a sus discípulos manifestó la majestad de su habitación en Sión, y se reveló alabado y glorificado por siempre con el Padre y el Espíritu Santo, siendo primero el Verbo incorpóreo sin origen y luego encarnado por causa nuestra y muerto como hombre y resucitado con poder, porque Él es amante de los hombres. Como Dios y Señor, oh Cristo, de tu propia voluntad descendiste al infierno despojándote de la muerte, y al tercer día resucitaste, levantando contigo a Adán, vinculado por las cadenas del infierno y de la corrupción, y él exclamó diciendo: gloria a Tu Resurrección, Tú que eres el único amante de los hombres. 2


Oh Señor, fuiste puesto en un sepulcro como uno que dormía, y al tercer día resucitaste con fuerza potente, levantando contigo a Adán de la corrupción mortal, porque eres Todopoderoso. Y tres estiquios para el Santo Mártir Calínico, en el Tono 8°, Melodía Especial “Oh Asombrosa maravilla”:  Oh divinamente sabio Calínico, piadosamente preferiste la muerte sobre la vida, manifestando así una imagen fiel de la muerte de Cristo; y es por eso que has recibido la inmortalidad y la bienaventuranza interminable, y regocijándote has tomado tu habitación, oh glorioso, donde las huestes angelicales y los atletas de la fe moran.  Tus reliquias se nos han mostrado emanando luz de sanación, como un río lleno del verdadero don de innumerables curas, y como recipiente santidad. Acerquémonos con fe y saquemos la salud que lleva a la vida eterna, oh glorioso mártir, por quien verdaderamente glorificado a nuestro Dios maravilloso.  Oh muy bienaventurado mártir Calínico, teniendo al Dios invisible como invencible aliado en contra de los enemigos invisibles, levantaste el estandarte de la inmortalidad, y derrotaste a aquel que alardeaba que destruiría la tierra con los poderosos golpes de tus sufrimientos, y lo ahogaste como los arroyos de tu sangre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, en el mismo Tono: onremos con caticos este día al maravilloso Calínico, el campeón de la piedad, el destructor del enemigo, y constante compañero de los mártires, quien es templo del Espíritu Santo, soldado de Cristo Rey, él es un verdadero tesoro inextinguible de sanación y la confirmación de los fieles.

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Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén. El Teotoquio Dogmático en el Tono 7°: ú, oh Teotocos, fuiste conocida como Madre sobrenatural, y permaneciste Virgen indescriptible e incomprensiblemente, y la maravilla de tu alumbramiento la lengua no puede contar. Gloriosísima fue tu concepción e inconcebible tu alumbramiento. Pues cuando Dios lo quiere cambia el orden de la naturaleza. Por tanto, todos reconociéndote como la Madre de Dios, te rogamos, suplica por la salvación de nuestras almas.

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De la Resurrección en el Tono 7: e has levantado del sepulcro, oh Salvador del mundo, y con Tu cuerpo has levantado a la humanidad, oh Señor, gloria a Ti.

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Verso: El Señor es Rey, de hermosura se ha vestido.

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enid, adoremos al que de entre los muertos se levantó, y que a todos ha iluminado, pues de la opresión del infierno nos ha librado por su Resurrección al tercer día, concediéndonos vida y grande misericordia. Verso: Porque Él ha establecido el universo, que no será movido.

O

h Cristo Señor, único amante de los hombres, descendiste al infierno despojándote de la muerte y resucitando al tercer día, nos has levantado contigo y glorificamos Tu todopoderosa Resurrección, oh Tú que amas a los hombres. Verso: La Santidad conviene a tu casa, Señor, por largos días.

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pareciste de aspecto terrible, oh Señor, puesto que habías sido puesto en un sepulcro como quien duerme, mas te levantaste al tercer día siendo poderoso, y contigo levantaste a Adán, que exclama: Gloria a tu Resurrección, oh único amante de los hombres. Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo; ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén. odos los que estamos en la tierra, Señora, buscamos refugio en tu protección, oh Teotocos, nuestra esperanza, líbranos de nuestros pecados innumerables y sálvanos.

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Luego: Ahora, Señor, dejas en paz a tu siervo… el Trisagio, y después del Padre Nuestro… Tropario de la Resurrección en el Tono 7: or tu Cruz has destruido la muerte; al ladrón has abierto el Paraíso; los gemidos de las miróforas has tornado en regocijo, y has mandado a tus apóstoles proclamar que Tú, oh Cristo Dios nuestro, has resucitado y concedes al mundo grande misericordia.

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Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

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Tropario de San Calínico, en el Tono 4°: n sus sufrimientos, oh Señor, el mártir Calínico recibió la de Ti, Dios nuestro, la corona incorruptible; porque teniendo Tu fortaleza, derrotó a sus enemigos e hizo trizas las afrentas impotentes de los demonios. Por sus intercesiones, salva nuestras almas. Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén. El Teotoquio en el Tono en el Tono 4°: l misterio escondido desde la eternidad e ignorado de los ángeles se reveló a los terrestres por medio de ti, oh Teotocos. Dios se encarnó en unión sin confusión, y por nuestra causa aceptó voluntariamente la Cruz; y por ella levantó al que había formado primero, y salvó nuestras almas de la muerte.

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En las Bienaventuranzas, ocho estiqueras de la Resurrección, en el Tono 5:  Ameno a la vista y bueno como alimento fue el fruto que me mató, mas Cristo es el árbol de la vida. Comiendo de Él no me muero, mas clamo con el ladrón: acuérdate de mí, Señor, en tu Reino.  Levantado en la Cruz, tú que eres compasivo, has borrado la escritura del pecado de Adán de antaño. Y has salvado del engaño a toda la raza de mortales. Por eso te cantamos, oh Benefactor y Señor.  Has clavado nuestros pecados a la Cruz, oh Cristo compasivo, y por tu muerte has dado muerte a la muerte, levantando a los muertos de la muerte. Por eso veneramos Tu santa Resurrección.  La serpiente una vez vertió su veneno en el oído de Eva, y Cristo en el madero de la Cruz vertió dulzura vital sobre el mundo. Acuérdate de mí en tu Reino.  En la tumba fuiste puesto como un mortal, oh Cristo, Vida de todos, y has quebrantado las cadenas del infierno, y has resucitado al tercer día siendo poderoso, y has iluminado a todos. Gloria a tu Resurrección.  El Señor resucitó de entre los muertos al tercer día y dio paz a sus discípulos, los bendijo y los envió diciendo: conducid a todos los hombres a mi Reino. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, l Padre es Luz, el Hijo y Verbo es Luz, Luz es el Espíritu Santo. Mas los tres son una sola Luz, porque Dios es uno en tres personas, uno en esencia y dominio, indivisible, inconfuso y pre-eterno.

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Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén. omo tú misma sabes, has concebido en la tierra y en la carne al Hijo y Verbo del Padre, oh Teotocos. Por eso, oh Virgen Madre, los que hemos sido deificados clamamos a ti: Salve, tú que eres esperanza de los cristianos.

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Tropario de la Resurrección en el Tono 7°: or tu Cruz has destruido la muerte; al ladrón has abierto el Paraíso; los gemidos de las miróforas has tornado en regocijo, y has mandado a tus apóstoles proclamar que Tú, oh Cristo Dios nuestro, has resucitado y concedes al mundo grande misericordia.

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Tropario de San Calínico, en el Tono 4°: n sus sufrimientos, oh Señor, el mártir Calínico recibió la de Ti, Dios nuestro, la corona incorruptible; porque teniendo Tu fortaleza, derrotó a sus enemigos e hizo trizas las afrentas impotentes de los demonios. Por sus intercesiones, salva nuestras almas.

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El Contaquio, de la Resurrección en el Tono 7°: l dominio de la muerte no puede dominar más al hombre, porque Cristo ha descendido aboliendo y destruyendo su poder. El infierno ya está vinculado, y los profetas se regocijan diciendo unánimes: el Salvador ha aparecido a los que tienen fe; salid, oh fieles, a la Resurrección.

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Proquímeno, tono 7: El Señor dará fuerza a su pueblo; el Señor dará a su pueblo la bendición de paz. Verso: Traed al Señor, oh Hijos de Dios, traed al Señor vuestros machos cabríos.

ermanos, os ruego, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa; y que no haya entre vosotros disensiones; antes seáis perfectamente unidos en un mismo entendimiento, y en un mismo parecer. Porque me ha sido declarado de vosotros, hermanos míos, por los que son de la familia de Cloé, 6


que hay entre vosotros contiendas. Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo cierto soy de Pablo; mas yo de Apolos; mas yo de Céfas; mas yo de Cristo. ¿Está dividido Cristo? ¿O ha sido crucificado Pablo por vosotros? ¿O habéis sido bautizados en el nombre de Pablo? Doy gracias a mi Dios, que a ninguno de vosotros he bautizado, mas que a Crispo y a Gayo; Para que ninguno diga que yo le bauticé en mi nombre. Y también bauticé la casa de Estéfanas; mas no sé si haya bautizado a algún otro. Para no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio: no en sabiduría de palabra, porque no sea hecha vana la cruz de Cristo. Porque la predicación de la cruz es locura a los que se pierden; mas á los que se salvan, es a saber, para nosotros, es potencia de Dios. Aleluya, tono 7: Verso: Es bueno alabar al Señor y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo. Verso: Proclamar tu misericordia al amanecer y tu verdad por las noches.

n aquel tiempo, saliendo Jesús vio una gran multitud; y tuvo misericordia de ellos, y sanó los que de ellos había enfermos. Y cuando fue la tarde del día, se llegaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: envía las multitudes, que se vayan por las aldeas, y compren para sí de comer. Y Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse: dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. Y él les dijo: Traédmelos acá. Y mandando a las multitudes recostarse sobre la yerba, y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo; y rompiendo los panes, los dio a los discípulos, y los discípulos a las multitudes. Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró, los pedazos, doce cestos llenos. Siendo los que habían comido como cinco mil, sin las mujeres y los niños. Y luego Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca, e ir delante de él a la otra parte del lago, entre tanto que él despedía las multitudes. 7


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l significado de la afirmación de Marcos de que Herodes escuchó a Juan con gusto es el siguiente: en el caso de los brebajes medicinales, estamos consientes acerca de su sabor amargo, pero aun así los tomamos porque entendemos que nos hacen bien. Pero lo opuesto aplica a las enseñanzas espirituales, porque ellas son naturalmente dulces, e incluso aquellos que no creen en ellas se deleitan al escucharlas, pero no las aceptan porque están consientes de que son opuestas a sus deseos malvados. Tal vez tiempo atrás Herodes escuchó a Juan con gusto, ya que dice “le tenía a custodia: y por su consejo hacía muchas cosas” (Marcos 6:20). Pero como los hombres malvados odian naturalmente a sus acusadores, ya que la reprobación da paso al odio, ignoró todo aquello que escuchó, y asintió el propósito homicida de la adultera, y él mismo condeno a muerte a Juan, según Mateo, pero temía a la multitud. (Mateo 14:5). No es que temiera algún tipo de resistencia de su parte, sino la forma en que lo condenarían, porque ellos consideraban a Juan como profeta. Él sabía que todos estaban conscientes de la virtud y la gracia de Juan, y, teniendo muy en cuenta la opinión general del pueblo, temía a su criticismo. Porque buscando ser alabado por el pueblo, en algunos aspectos aun aparentaba cierta obediencia y reverencia hacia Juan. Sin Embargo, Herodías quien era hábil haciendo el mal, puso fin al temor de Herodes, y lo persuadió a matar a Juan sin causa justa, según la opinión de ella, o más bien, su engaño. Llena de veneno y sentimientos asesinos, buscaba una oportunidad para poner en efecto su odio fanático en contra del Bautista y Profeta, y a su vez 8


protegerse a sí misma de ser culpada por las masas. Nos dice la escritura: “Y viniendo un día oportuno” (Marcos 6:21), es decir conveniente para el plan homicida, durante la celebración del cumpleaños de Herodes, mientras toda la gente estaba reunida, y los hombres importantes estaban en sus asientos, la hija de Herodías vino en medio de todos, enviada para cumplir el propósito de su madre (Marcos 6:22). La muchacha danzó ante la vista de todos, y complació a todos incluyendo a Herodes. Dado que ella era la hija de Herodías, y había sido enviada por ella, ¿Cómo había de fallar en bailar desvergonzadamente, o complacer a Herodes? Su descarado baile cautivo tanto al rey amador de placer que le dijo a la joven, “Pídeme lo que quieras, que yo te lo daré. Y le juró: Todo lo que me pidieres te daré hasta la mitad de mi reino” (Marcos 6:22-33) La indecente muchacha fue hacia su madre, aquella que le había enseñado a saltar y contorsionarse de tan impropia manera, y le dijo acerca del juramento. Preguntando acerca de que habría de pedir, y se le informo inmediatamente, y ávidamente obedeció (Marcos 6:24). Ella se apresuró a ir con el rey, y desvergonzadamente declaro su demanda, diciendo. “Quiero que al instante me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista” (Marcos 6:25). Esto es lo que pidió la joven sin titubear, y así la adultera se imagino que de esta forma habría de prevenir el ser culpada por el asesinato del Bautista y Profeta, porque ella dijo que parecería que lo asesinaría por respeto a su juramento, y no por el odio hacia el justo hombre. Y dice: “El rey, entristecido por su juramento y por los convidados, no quiso desairarla.” Así que envió a alguien a decapitar a Juan en la cárcel, y se trajo la cabeza y fue dada a la joven (Marcos 6:26-28). ¡Cuantos muchos males son causados por el deseo desenfrenado de gloria! Herodes era incapaz de asesinar a Juan porque temía a las multitudes, pero lo hizo por no desairar a los que estaban sentados con él. Se entristeció en gran manera por la única razón de que pensó que había perdido la estima de las masas. El rey verdaderamente estaba encajonado. Sí mataba a un a un hombre justo, tenia que esperar el ser culpado por ser asesinado. Sí él no lo hacia, parecería que había roto su juramente. Este juramento fue resultado de la soberbia, su temor en romperlo se debió al engaño, y el asesinato cometido fue para guardar su honor. Fue la vanagloria la que reunió toda esa fiesta, El Señor esta en lo cierto al decir en los Evangelios, “¿Cómo podéis vosotros creer, los que tomáis gloria los unos de los otros? y no buscáis la gloria que solo de Dios viene” (Juan 5:44). Porque también los judíos buscaban la gloria de los hombres, reusándose a creer en Dios. Decapitaron a todos sus profetas, y destruyeron a Cristo, la consumación de los profetas. Las acciones de un rey 9


gobernado por una adultera y una joven danzante fueron tan malas como lo anterior. Porque fue encantado y complacido por tales acciones malvadas, y por ellas vendió y traicionó su reino. Hermanos, nuestra mente también sufre algo similar. Porque fue creada por Dios para ser reina y absoluta gobernante sobre las pasiones, pero cuando es cautivada por ellas, es guiada hacia la servidumbre antinatural y a las obras ajenas. Todos aquellos esclavizados por los pecados y pasiones, cuando son acusados por sus propias conciencias, se afligen y se disgustan. Su primera reacción, es por decir, apagar su conciencia, así como Herodes aprisionó a Juan porque no lo quería oír. No pueden ni siquiera escuchar las palabras de las Escrituras que rechazan al pecado, y animan toda bondad. Finalmente, cuando están totalmente bajo el poder de Herodías, quien ilegalmente comparte su vida – en otras palabras, de una mente que esta inclinada al pecado – destruyen la palabra de gracia que habita en ellos, esto es, su conciencia. Anulándola completamente, descreen y contradicen las Escrituras inspiradas por Dios, haciéndose totalmente inescrupulosos y se oponen a la palabra de Dios, así como Herodes lo hizo en contra de Juan. Aquellos que hablan en contra de la verdad de santidad también sufren la misma suerte, e incluso en mayor magnitud, hacen las mismas cosas. Porque estando acusados por las proféticas, apostólicas, y patrísticas palabras que ofrecemos, inicialmente es como si ellos las encerraran en los libros, diciendo: “Que se queden allí, que nadie las use o las pronuncie,” porque ellos no escuchan al Señor, que nos dice: “Escudriñad las Escrituras, en las que vosotros encontrarán la vida eterna” (cf. Juan 5:39). Subsecuentemente. Y subsecuentemente guiados hacía algo peor que Herodías, que es su impía imaginación, las sirven asesinadas en una charola, destruidas con sus palabras, para la maliciosa alegría de aquellos que están de acuerdo con ellos, y para su detrimento.1 Herodes, por la tanto, es un ejemplo de todo aquello malvado e impío, mientras que Juan es el pilar de virtud y piedad. Herodes es la plenitud de la maldad, el poder de la impiedad, la herramienta de la ilegalidad, es absolutamente carnal, y piensa y actúa según la carne. Juan por el contrario, es la cima de todos los hombres Teóforos a través de los siglos, la visible habitación de los dones del Espíritu que lleva el nombre de la gracia divina, y en quien toda piedad y virtud habita. Este día se nos ponen dos imágenes ante nosotros, opuestos extremos el uno con el otro. El primero pareciera traer pequeña alegría y honor en un pequeño plazo a aquellos que se inclinan a vivir 1

En este párrafo San Gregorio se refiere a las épocas tempranas de la controversia Hesicasta, y principalmente a su primer oponente teológico, Barlaam de Calabria y sus seguidores.

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según su ejemplo, y después los entrega a la incesante, e insoportable desgracia y aflicción. El segundo da aquellos que buscan un breve sufrimiento, y después les concede la gloria y gozo divino, que están más allá de toda descripción, y es verdadero y divino. Sí vivimos según la carne, e imitamos al Herodes carnal, moriremos, como no los dice el apóstol (Romanos 8:13). Pero sí, a través del Espíritu divino y tenemos fervor como Juan, oponiéndonos a los malvados apetitos y obras del cuerpo, entonces viviremos por siempre. El resultado de vivir según el Espíritu “esta escondido con Cristo en Dios”, y nos es todavía obvio para todos. Pero cuando Él se aparezca. (cf. Colosenses 3:3-4), “seremos semejantes a Él” (1 Juan 3:2), “herederos de Dios, y coherederos con Cristo” (Romanos 8:17), y lograran llegar a los bienes eternos e incorruptibles, “que ojo no vio, ni oreja oyó, ni han entrado en corazón de hombre” (cf. 1 Corintios 2:9), porque estos trascienden el oído, la vista, y el entendimiento. Pero para aquellos que viven según la carne, sus placeres no son solamente efímeros y temporales, sino también tan parvos y tan despreciables que pueden ser comparados a las algarrobas que comen los cerdos (cf. Lucas 15:16). Incluso si estos placeres carnales fueran eternos, de todos modos tendríamos la necesidad de preferir los gozos espirituales, porque estos son en todo aspecto incomparablemente más sublimes. Si, por lo contrario, los placeres carnales fueran tan grandes y asombrosos como los espirituales, el hecho de que los primeros son transitorios y los segundos son eternos, harían a los segundos más preferibles porque perduran. Ya que los placeres espirituales son eternos y más allá de toda comparación, y los placeres de la carne son inútiles y breves; hermanos, prefiramos aquellos que son permanentes, inefables y celestiales, en lugar de aquellos que son desechados y llevan a la ruina. Olvidemos aquellas cosas que son efímeras, incluso si estas traicioneramente cautivan nuestros sentidos por algún tiempo, y reclamemos las duraderas y eternamente indestructibles cosas buenas por venir. Huyamos de ser como Herodes y esforcémonos en imitar tanto como nos sea posible la gracia del Precursor, especialmente aquellos que vivimos como monjes, cuya vida ha sido apartada, y es más afín a la vida solitaria del Profeta y Bautista en el desierto. Como profeta, el previó que habría de ser la orden monástica la que en cierta capacidad lo emularía, y su cabeza fue cortada mientras batallaba, no por causa de santidad, sino por su virtud, para que nosotros también estemos listos para resistir el pecado hasta la muerte, conociendo que aquel que hace huir las pasiones a través de la virtud recibirá la corona de mártir. Así como él pecado es un mal menor comparado con el ateísmo, así mismo, el ponerse en riesgo por causa de la virtud es incluso mejor que 11


hacerlo por la santidad. Porque todo aquel que de su vida en esta causa menor de la virtud no fallará en hacer lo mismo, cuando llegue la necesidad, de la más grande causa que es la santidad. Es por eso que él más grande “de entre los nacidos de mujer” (Mateo 11:11), el predicador de arrepentimiento, el Profeta y el Heraldo del Señor, se le fue cortada su cabeza en su esfuerzo por virtud. No solo fue el Precursor de Cristo, sino también de su Iglesia y particularmente, hermanos, de nuestro modo de vida monástico. Él nació de Elizabeth, una mujer estéril, y nosotros nacimos de la Iglesia de los Gentiles de la cual se había escrito, “Alégrate, oh estéril, la que no paría; levanta canción, y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto: porque más son los hijos de la dejada que los de la casada” (Isaías 54:1, Gálatas 4:27). Después de que nació Juan, Herodes, el asesino de infantes, lo persiguió con el propósito de matarle, luchando en contra de él por su odio a Cristo, pero el Precursor encontró refugio en el desierto, el cual amaba más que al mundo, y donde habitó. De ese mismo modo, el Herodes de nuestra mente nos ataca después de nuestro nacimiento espiritual, ahora persiguiendo a Cristo a través de nosotros. Así que también nosotros huyamos del mundo, y tomemos refugio en las escuelas de virtud dedicadas a Dios, para que podamos escapar de los despiadados soldados de Herodes que están armados con lanzas y espadas, las que agitan las pasiones, y con las cuales infligen muerte espiritual, separando al hombre de Dios. Esta es la muerte que nos sobreviene a través de las ventanas de nuestros sentidos. 12


Vino primeramente a través de los sentidos, y arrastró a la raza humana, desterrando a nuestros antepasados de la vida eterna. Eva escuchó el del maligno el pernicioso consejo: ella vio, sucumbió, comió, murió, sedujo al hombre, y compartió el sabor y la caída con él. Incapaces de soportar una simple prueba, inmediatamente hicieron caso a la palabra traicionera, y fueron doblegados por aquella bella escena, a pesar de que no estaban sujetos a las pasiones sino que eran desapasionados. Así que, ¿piensan ustedes, que nosotros que hemos nacido y traído al mundo, podemos evadir el ser dañados, o sufrir heridas y cambiar hacia algo peor en nuestro interior, cuando somos confrontados con las pasiones en sus variadas formas, y escuchando y formando parte de conversaciones indecorosas? Eso sería absolutamente imposible. Por estas razones los Padres imitaron la gracia del Precursor, despidiéndose del mundo, y huyendo de la compañía de aquellos que son devotos al mundo. Algunos habitaron en el desierto y atrajeron a muchos que nacieron después de ellos. Otros llevaron vidas de ascetismo dentro de sagrados lugares y comunidades espirituales organizadas, y nosotros mismos nos asociamos con varios de estos en emulación con los Padres, y vivimos en estos santos rebaños. Sin embargo, no debemos, tan solo habitar en ellos, sino también vivir como los Padres vivieron. Porque incluso estos otros paraísos de Dios en la tierra no se encuentran sin el árbol del conocimiento del bien y el mal, o el malvado guía. Sin embargo, al ser instruidos por los ejemplos de tiempo anteriores, podemos poner atención al único sabio y bondadoso Consejero, y seguir los pasos de aquellos que fueron, y son ahora, obedientes a Él, imitando sus conversaciones, para usar la expresión del apóstol (cf. Hebreos 13:17), ya que hemos visto el resultado de sus vidas. También hay animales salvajes y ganado en el desierto y en estos santuarios, y debemos temer grandemente el que alguno de nosotros falle en imitar el modo de vida de Juan, tanto como nos sea posible, y ser contados entre las bestias insensibles y ser como ellas (cf. Salmo 49:12,20) ¿Qué más? Juan también mantenía su cabeza descubierta como símbolo de oración incesante, y arrojo hacia Dios, porque cuando un hombre hace oración debe tener su cabeza descubierta, según el apóstol (cf. 1 Corintios 11:4), para que con el rostro descubierto podamos reflejar como un espejo la gloria del Señor (cf. 2 Corintios 3:18). Que los que estén atados al mundo se cubran a sí mismos a causa de todas las cosas peligrosas que los rodean, o más bien, son innatas en ellos, y a sus constantes impedimentos, ya que ellos no pueden orar incesantemente como nosotros. Nosotros, por otra parte, que hemos abandonado al mundo por una buena causa, debemos alejarnos de los pensamiento de él también, uniendo nuestras mentes a Cristo en salmos, himnos y canticos espirituales (Efesios 5:19), y hagámonos una habitación 13


para el Nombre salvífico (cf. Hechos 2:21, 38; 4:12; 10:43), recordando a Aquel por quien dejamos al mundo. Porque cualquiera que se haya retirado del mundo y su quien su vida concierne solamente a Él, obviamente desea la unión con Él, y esto se lleva a cabo a través de la conmemoración de Aquel, que purifica las almas. Purifiquemos el ojo de nuestro entendimiento al elevar nuestras obras, palabras y pensamientos hacia Dios. Si tratamos de observar, tanto como podamos, el modo de vida de Juan, no habrá nada que nos haga caer. Pues el andaba sin tener un techo sobre su cabeza, así que estemos alegres de tener algún pequeño refugio, y cada uno de nosotros acepte el modesto cuarto que el superior nos ha dado, recordando a aquel que no tuvo hogar en toda su vida. Él se satisfacía comiendo “langosta”, el nombre de un tipo de fruta, y “miel silvestre” (Mateo 3:4, Marcos 1:6), una planta que crece en el desierto, de la que su raíz es usada como alimento por los Padres que habitaron allí después de él. Es así que él vivió alimentándose de frutas y raíces, o miel de las montañas, tenía un solo vestido, y se ponía un cinto de piel sobre sus lomos, mostrando simbólicamente que el llevaba en su cuerpo la muerte de las pasiones, y también que el poseía la virtud de la pobreza, enseñándonos esto con sus acciones. ¡Que bien estamos en todo lo necesario para nuestra alimentación y vestido! Tenemos bodegas llenas de granos y vino, cocinas y panaderías, y absolutamente todo lo que necesitamos. Agradezcamos entonces a Dios quien nos da estas cosas, y a su Precursor, porque a través de Él es que es que juntamos estas cosas sin esfuerzo, como si estas fluyeran hacia nosotros de un manantial. Aceptémoslas para su gloria, rindiéndole acción de gracias a través de nuestras obras. Si estamos contentos con estas provisiones, las cuales son comunes para todos en el monasterio, no estamos tan alejados de la pobreza y autocontrol de Juan. Porque aunque él no tiene rival en todos los aspectos, aun así recibimos alimento de las bodegas de Dios, así como Juan fue alimentado por Dios. Sí, por lo contrario, tenemos posesiones y bodegas propias, eso es algo terrible y nos separa de la comunión de los santos. Todo aquel que se ha alejado del mundo pero tiene propiedades, las cuales conservó o las ha adquirido, lleva al mundo junto consigo y nunca lo deja. Incluso si es está en la mismísima Santa Montaña, habitando en los monasterios, que son la imagen del país celestial, tanto como le concierna, al hacerlo, profana el lugar y cesa de ser superior al mundo. Aquella persona será condenada obviamente por suponer que el santuario de Dios es algo ordinario. ¿Pero dejó Juan, el Bautista del Señor y Heraldo, el desierto? Lo hizo, pues fue enviado por el Señor a dar a su pueblo conocimiento de la salvación y

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amonestar a los desobedientes, por lo cual fue decapitado por ellos en este día. 2 No era propio de que tuviera una muerte natural, porque morir de forma natural es la sentencia de la transgresión de Adán, la cual no estaba ligada al ministro de los mandamientos, quien obedeció a Dios desde el seno de su madre. Los santos deben de dar su vida por causa de virtud y santidad, como el Señor lo ordenó, así que una muerte por violencia es más propia para ellos. Es por eso que el Señor mismo experimentó ese tipo de muerte. Era necesario que la muerte de Juan fuera heraldo de la muerte de Cristo, para que fuera delante del Señor, de acuerdo a la profecía de su padre acerca de él, para dar conocimiento de la salvación a aquellos que estaban en la oscuridad del infierno (cf. Lucas 1:76-77, 79), para que ellos también se apresuraran a obtener la bendita vida eterna de Cristo. Que todos nosotros obtengamos esto por las intercesiones de aquel que la obtuvo desde el seno de su madre, y la proclamó a aquellos en la tierra y debajo de la tierra, y los guío, y continua guiando a todos con sus palabras, obras y oraciones a Dios, en Cristo mismo nuestro Señor, a quien le pertenece la gloria eterna. Amén.

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Refiriéndose a la día de la conmemoración de la decapitación del Bautista

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Boletín Dominical del 29 de Julio de 2012  

Boletín Dominical de la Diócesis de México de la Iglesia Ortodoxa en América, correspondiente al 29 de Julio de 2012

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