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Travesías de la descolonización: ¿Es posible otro periodismo en Bolivia?1 Introducción Varios autores cuestionan la idea de que el periodismo occidental es universal y apropiado para cada sociedad y cultura del planeta (Curran y Park 2000; Hallin y Mancini 2004; Gunaratne 2010).2 El propósito de este artículo es dirigir la atención hacía este tema en cuanto a la realidad Boliviana. 3 ¿Existe o debería existir un periodismo boliviano, influido más por los valores de los grupos indígenas o naciones del país?4 Esta pregunta es actual por el proceso de cambio estructural, constitucional y cultural que se desarrolla en este país andino, donde el concepto de “descolonización” parece ser clave para los protagonistas del mencionado cambio5. Entonces se puede formular de otra forma la pregunta anterior desde este punto de vista: ¿debe ser o puede ser “descolonizada” la manera de hacer periodismo en Bolivia? Coincidimos con el investigador Crabtree, al ofrecer un análisis de la situación en Bolivia, cuando opina que “independientemente del éxito o no del Gobierno de Morales, Bolivia no retornará al status quo ante en términos de la participación política de la población excluida del poder por razones étnicas” (2009:14). Por este hecho histórico nos parece importante investigar el tema del periodismo boliviano y abrir un espacio de reflexión sobre sus características específicas, dentro de un contexto social pluricultural. En síntesis, la motivación de la investigación responde a los cambios históricos que se reflejan en la transición de un estado “moderno” hacia a un estado plurinacional, que responde a la especificidad multicultural y multicivilizatoria de la formación social boliviana (García, Tapia et al. 2008). Con estos antecedentes, esta investigación trata de indagar de manera comparativa lo siguiente: ¿Si el periodismo occidental surgió como una necesidad y consecuencia del estado moderno y la democracia liberal, en el marco de un estado plurinacional es posible y pertinente (deseable y necesario) una practica descolonizadora para un “otro” periodismo, distinto en valores, prácticas y contenidos? 1

Ponencia presentada al I Congreso Internacional sobre Estudios de Periodismo, Santiago, Chile, junio 2012, por Weimar Arandia Palenque y Kjell-Einar Barreth. 2 Especialmente parece que la búsqueda de un periodismo africano ha recibido bastante atención Tomaselli, K. (2003). "'Our Culture'vs' Foreign Culture': An Essay on Ontological and Professional Issues in African Journalism." International Communication Gazette 65(6): 427, Rao, S. y H. Wasserman (2007). "Global media ethics revisited." Global Media and Communication 3(1): 29, Shaw, I. S. (2009). "Towards an African Journalism Model: A Critical Historical Perspective." International Communication Gazette(71): 491-510. 3 Dentro de los géneros periodísticos, en este artículo nos enfocamos más que todo en el periodismo de noticias 4 La actual Constitución Política del Estado en Bolivia reconoce como naciones a los pueblos indígenas. 5 Según García Linera, la descolonización puede entenderse como la emancipación de paradigmas dominantes para construir pensamiento y acción propia en diferentes dimensiones políticas, sociales, culturales y económicas Svampa, M., P. Stefanoni, et al. (2009). Entrevista con Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia. Le Monde Diplomatique - Bolivia.


El intento de dar respuesta a esta pregunta se ha configurado a partir de lecturas y entrevistas semi-estructuradas con ideólogos del nuevo estado plurinacional, periodistas, editores, académicos y antropólogos. En la selección de entrevistados, se ha cuidado la perspectiva étnica, encarnada en académicos y periodistas indígenas. Existen varios estudios sobre los medios y el periodismo boliviano (FES-ILDIS 2004; Flores, Calvo et al. 2004; Contreras 2005; IMS 2007; Peñaranda y Herrera 2008; ONADEM 2009; Ramos 2009; Villavicencio 2009), pero a ninguno de ellos les parece interesar la influencia de diversas culturas indígenas en la construcción del discurso periodístico. En otras palabras, no se ha intentado dar una reflexión epistemológica del quehacer periodístico en Bolivia, pese a la coyuntura histórica y a la importancia del mundo indígena en el país. Este estudio propone abrir esta reflexión. Tal vez se debe mencionar que dentro del periodismo y los medios de comunicación en Bolivia se ha visto una tendencia de dar más enfoque y cobertura a los pueblos indígenas, viendo más periodistas indígenas en los medios y programas con contenidos indígenas.6 Sin embargo, esto no representa un nuevo periodismo como tal, puesto que los mismos periodistas indígenas han sido formados en la escuela del periodismo occidental en las universidades. Contexto boliviano Otro concepto que está ligado a la descolonización es la “interculturalidad”, entendida según algunos autores como un correlato de un proceso descolonizador. Hoy, una buena parte de lo que se demanda y articula como interculturalidad es resultado de procesos de autovaloración y desarrollo político de las culturas históricamente subalternas, que ha llevado a una nueva relación de fuerzas que exige un reconocimiento igualitario de parte de las estructuras de la cultura dominante (Viaña, Tapia et al. 2010: 79).

Sin embargo no existe un concepto único sobre interculturalidad de acuerdo a las perspectivas y usos. Según Walsh, la interculturalidad puede ser un proceso de lucha política de culturas subalternas como puede ser también un proceso de reafirmación identitaria frente a modelos globales de poder económico y simbólico (Viaña, Tapia et al. 2010: 75-76). Como ejemplo de diversidad en sí mismo, Estermann entiende la interculturalidad como un nuevo paradigma de convivencia pacifica entre culturas: Más allá de la mera convivencia (tolerándose más o menos) la interculturalidad apunta a un enriquecimiento mutuo de las partes, con tal de que la humanidad como tal avance y se

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Cuando recién se puso de “moda” el tema de las culturas indígenas en Bolivia, se observó en la televisión que periodistas mestizas de la ciudad se vestían como mujeres indígenas, aparentemente para llamar la atención e incrementar el número de espectadores.


proyecte a una utopía de equidad, justicia y vivir bien…en sintonía con la Naturaleza y el 7 cosmos en su totalidad (2010: 44-45).

Aunque no exista una comprensión homogénea, la interculturalidad en Bolivia es un tema actual por diversas razones. Una de las más importantes es la característica pluricultural del Estado expresada en la vigente Constitución Política. La palabra “intercultural” es citada por lo menos 26 veces en el texto constitucional y se inserta en la declaración sobre el tipo de Estado y sociedad, educación, universidad, comunidades y al diálogo (Estermann 2009: 51). Pese a su visible presencia en el discurso oficial, la interculturalidad no es asumida ni siquiera reflexionada por algunos sectores sociales y se observa que, a pesar de que existen instancias en el ámbito público dedicadas a la reflexión y “operativización” del enfoque de la interculturalidad, estos espacios son aún incipientes en las “transiciones” de un estado plurinacional, como afirma Raúl Prada (2012).8 Los temas de interculturalidad realmente plantean problemas políticos, problemas culturales, problemas en las transformaciones educativas, en la revolución cultural, muy fuertes que no están siendo atendidas ni por el Estado ni por el gobierno (Prada 2012).

Pese a su importante rol, el ámbito periodístico es una de las áreas donde menos se ha desarrollado la reflexión sobre la descolonización y la interculturalidad. En contraste, en la educación, en la salud y en el ámbito jurídico, existe un amplio debate sobre la descolonización y la interculturalidad iniciado hace varios años. Respecto a la educación, en 1994 se incorporó en la Reforma Educativa el concepto de la EIB (Educación Intercultural Bilingüe), aunque la experiencia y el éxito han sido cuestionados (Drange 2007). Ahora el gobierno de Evo Morales ha implementado una nueva reforma educativa con la descolonización, la interculturalidad y lo comunitario como aspectos fundamentales (Yapu 2010). También en la área de la salud, el tema ha recibido bastante atención, y existen varios estudios investigativos (Crandon-Malamud 1993; Juárez, Albó et al. 1999; Tapia, Royder et al. 2005; Loza 2008). Incluso la nueva Constitución del Estado reconoce específicamente la importancia de la medicina natural indígena y garantiza su práctica intercultural en el sistema de salud (CIDOB 2009). En el ámbito jurídico, un largo debate ha desembocado en un sistema plurinacional de administración de justicia que considera a la justicia originaria indígena campesina9 al mismo nivel que la justicia ordinaria en el país (CIDOB 2009).

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Josef Estermann es antropólogo e investigador del Instituto Superior Ecuménico Andino de Teología (ISEAT). 8 Raúl Prada es filósofo y uno de los principales teóricos sobre el Estado Plurinacional en Bolivia. 9 Durante la asamblea constituyente 2006-07 se generó un debate sobre la denominación de los pueblos amerindios en Bolivia. Este desacuerdo se zanjó articulando los tres términos originario, indígena y campesino, que abarcan las distintas denominaciones de los pueblos.


En el campo periodístico, la reflexión intercultural es casi inexistente. Para Néstor García Canclini, en un análisis de la tardía atención al campo de los medios de comunicación en la obra del Pierre Bourdieu, la dinámica de este campo se explica por normas precisas que someten la reflexión y el espíritu critico a las prioridades de tiempo y de audiencia, algo que se resume en la conclusión de Bourdieu que “afirma que no se puede criticar a la televisión en la televisión” (Bourdieu citado en Canclini 2004: 96). ¿Periodismo occidental o periodismo andino? Para desarrollar este título es importante identificar el origen común que tiene el periodismo occidental y los valores que les caracteriza. El periodismo occidental hoy en día no es un fenómeno social, fácil de definir. Durante los últimos siglos, el periodismo occidental tiene diversas formas según las condiciones políticas y culturales en el país o continente donde se está ejerciendo (Siebert, Peterson et al. 1963; Curran y Park 2000; Hallin y Mancini 2004). De todas maneras, nos parece interesante ver en que tipo de sociedad se inició el periodismo clásico: su contexto, sus necesidades y sus respuestas. Estamos muy de acuerdo con Hallin y Mancini cuando argumentan que, “no se puede entender los medios de comunicación sin entender la naturaleza del estado, el sistema de partidos políticos, el padrón de las relaciones entre intereses económicos y políticos, y el desarrollo de la sociedad civil, entre otros elementos de estructura social” (2004:8). 10 Según Hallin y Mancini, en la mayoría de los estudios comparativos sobre sistemas o modelos de medios de comunicación en el mundo, el modelo liberal, o sea el modelo Anglo-Americano, ha sido el referente al cual se ha comparado los otros modelos (2004:13-14). Una de las razones es que muchos de “los análisis comparativos, especialmente en los Estados Unidos, eran ligados a la teoría de la modernización, que similarmente comparaban los sistemas mundiales de la prensa al ideal liberal, solamente con subdesarrollo en vez de totalitarismo como el polo opuesto” (Hallin y Mancini 2004:13). Aunque la prensa tiene diferentes características en cada país del occidente (Hallin y Mancini 2004:11), en lo siguiente buscamos analizar el origen filosófico político y de los valores del tipo de prensa que se practica en los países occidentales, pero que también influye bastante en la manera de hacer periodismo en el resto del mundo (Curran y Park 2000). Según varios autores, la prensa occidental tiene sus raíces y sus orígenes en el liberalismo clásico y en la época de la Ilustración (Siebert, Peterson et al. 1963; Christians, Ferré et al. 1993; Hallin y Mancini 2004). Smith afirma dos aspectos claves del liberalismo, en cuanto a sus principios. Uno es la protección de un tratamiento “arbitrario” del gobierno, y el otro es “asegurar la 10

En este artículo, cuyas citas originales no están escritas en español, la traducción es nuestra.


individualidad con la libre expresión” (1984:95). De los dos, el último aspecto parece ser el más importante. También Sargent enfatiza la importancia de los derechos del individuo para el liberalismo (1993-5). Se puede ver el desarrollo de la prensa como una exigencia del individuo independiente y racional, que era una de las bases del liberalismo, y que formaba la opinión pública. Este público demanda los medios necesarios para hacer oír su voz ante el poder y la sociedad. Entre los medios que considera fundamentales se encuentran la instrucción, la información y la articulación de la vida pública, aspectos que harán posible la comunicación política” (Monzón 1987 citado en Arandía 1999:6)

Cuando se trata del aspecto de negocio, el liberalismo con su pensamiento de poca intervención del Estado y un mercado libre, fomentaba el crecimiento de los medios a grandes y lucrativas empresas. Como consecuencia, la prensa se liberó un tanto de la conexión política, aunque hasta cierto punto seguían los enlaces entre partidos políticos y diarios específicos. De todo modos es necesario subrayar que para el periodismo liberal, el aspecto empresarial y comercial de los medios era muy importante, más aún en los EE.UU. que en Inglaterra (Hallin y Mancini 2004:203-04). El periodismo, ¿una "escuela única"? Se pueden identificar funciones en la actividad del periodismo liberal, aquél que nació con la Ilustración y que se difundió por el mundo con el proceso de la colonización europea. En general, “el propósito fundamental de los medios era ayudar a descubrir la verdad, asistir en el proceso de solucionar problemas políticos y sociales, presentando todo tipo de pruebas y opiniones como base de la decisión” (Siebert, Peterson et al. 1963:51). ¿Y bien qué valores concretos dentro del periodismo y los medios se necesitaban para cumplir estas funciones y propósitos? Como se ha establecido antes, el individuo es el centro del liberalismo clásico y todo el entramado institucional apunta a la protección y el fomento de sus derechos. Los autores del libro “Good News”, al argumentar por una ética y práctica periodística de tipo comunitaria, muestran que este enfoque individualista también fue muy importante para definir los valores de la prensa: Desde la Ilustración en el siglo dieciocho, el yo atómico es el núcleo cultural del Occidente y la característica decisiva de la actividad cultural que llamamos periodismo. Desde esta perspectiva, la prensa lleva una aura del yo autónomo (Christians, Ferré et al. 1993:13).

Entonces tenemos uno de los pilares del periodismo liberal, el individualismo que se expresa en la libertad de expresión sin restricciones. Respecto a los valores que guían la


práctica periodística identificamos a la objetividad o la imparcialidad, que también se encuentra en el núcleo y la esencia de los valores del periodismo liberal, y que está bastante ligado con la libertad de expresión. La objetividad también ha surgido en parte por el individualismo de la Ilustración. La idea es que el individuo racional, para poder tomar una decisión sensata, necesitaba escuchar los hechos publicados sin ninguna parcialidad. También los avances en las ciencias naturales en la misma época incentivaba el enfoque y la exigencia de la objetividad en el periodismo (Christians, Ferré et al. 1993:36). En el debate académico hoy en día se ha abandonado la posibilidad y el deseo de que se practique la objetividad de las ciencias naturales dentro del periodismo (Christians, Ferré et al. 1993:118-19; McQuail 1994:253-54; Fuller 1996:14-15; Waisbord 2000:120-21). La argumentación señala que es imposible para un periodista como ser humano reportar solo los hechos sin que sus propios valores y maneras de ver el mundo influyan en el producto periodístico. Sin embargo, la idea de la objetividad como norma de trabajo sigue siendo, como lo ha expresado James Carey, “el fetiche del periodismo Americano” (citado en Waisbord 2000:120), aunque se reconoce que se trata de una objetividad donde lo subjetivo está presente inevitablemente (Waisbord 2000:120). También vale mencionar lo que argumenta el antropólogo Estermann en cuanto al concepto “objetividad” dentro del periodismo: “Cuando se habla, por ejemplo, de ‘objetividad’ como un valor universal, dudo mucho [que] se lo entienda de la misma manera en un contexto europeo, asiático o andino” (2011). Otro valor del periodismo liberal tiene que ver con la competitividad que existe entre los medios de comunicación. Esta competitividad se debe a la fuerte comercialización de los medios dentro del modelo liberal, donde el manejo empresarial (presupuestos, mercado y ganancia), de los medios tiene por lo menos la misma importancia que el manejo periodístico (Grossberg, Wartella et al. 1998:89-117). Como resultado de esta situación competitiva, dos prioridades están muy presentes en la cabeza de cualquier director, editor o periodista de medios en el modelo liberal: ser el primero en salir con la noticia y ser exclusivo. Esta competitividad está muy ligada a la idea del individualismo que manifiesta el liberalismo y la Ilustración. Sin embargo, vemos que en líneas generales, la Ilustración liberal atribuye a la prensa un importante rol, cual es informar a la ciudadanía, es decir al conjunto de individuos para que éstos decidan sobre asuntos de interés público, sin embargo, esta función social se subordina al “cálculo medio-fin [que] se totaliza como razón instrumental” (Hinkelammert 2006:16). En este marco que se comprende al periodismo del tipo sensacionalista, cuyo objetivo es vender ejemplares o espacios publicitarios antes que “ilustrar” a la ciudadanía, para ello


no importa “instrumentalizar” a seres humanos que pueden convertirse en el hazmerreír de las masas o la cabeza en la pica en el espacio público virtual que son los medios. Es el caso del sensacionalismo de la crónica roja, cuya indolente lógica comercial no respeta ni siquiera la muerte del prójimo. La primicia en el periodismo más profesional y serio es otra exacerbación del individualismo y la competitividad, no importa los medios sino el fin, tal como lo expone en el marco de la productividad Hinkelammert: “La acción orientada por la eficiencia de la relación medio-fin y la competencia como medio por el cual esta eficiencia es maximizada, aparecen ahora como categorías últimas del pensamiento” (2006:10). El periodismo que no es confesional obedece a una lógica y ésta es la del mercado. Sin embargo, en los medios que son del Estado, los principios suelen ser los mismos de la Ilustración, tal como lo afirma Delfín Arias. ¿Qué es primicia? Aquella noticia, en el contexto que señalo, que engloba a la mayor cantidad de bolivianos y que nos permite dilucidar que esa noticia puede afectarnos de una u otra manera. Yo creo que esa es la primicia. No es la noticia que nos pueda hacer vender más ejemplares, o una noticia sensacionalista exagerada, sino aquello que responda a la esencia que es la noticia en su génesis: que es el servicio social (Arias 2010)11

Entonces hay fuertes indicaciones de que la tendencia actual en los medios comerciales es la priorización del cálculo medio-fin, puesto que un medio debe generar sostenibilidad económica y, en este intento de sobrevivencia, el fin se antepone a los medios. Como refuerza Boaventura de Sousa, se trata de una ausencia que absolutiza la productividad. “Es la idea de que el crecimiento económico y la productividad mensurada en un ciclo de producción determinan la productividad del trabajo humano o de la naturaleza, y todo lo demás no cuenta” (2006:14). ¿Un otro periodismo es posible? Merrill opina que “un sistema de medios de comunicación refleja la filosofía política en la cual funciona” (1976.18-19 citado en Kasoma 1996: 98), sin embargo la observación de McQuail parece ser más apropiada para la situación en Bolivia: En la mayoría de los países los medios de comunicación no consisten en un ‘sistema’ singular, con un propósito o filosofía singular, sino son compuestos por muchos elementos separados, traslapos, y muchas veces inconsistentes, con diferencias apropiadas de la expectación normativa y regulación real (1994:133).

En un país como Bolivia cuyo modelo de estado reconoce y asume la diversidad cultural, es lógico pensar en la línea de McQuail que existen diversas formas de tratamiento de la información periodística.

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Director del diario estatal “Cambio” hasta octubre del 2011


Hemos visto que el periodismo, como se conoce en la actualidad, es un resultado de la Ilustración europea, cuyo proceso de dominación colonial ha expandido su sistema de organización institucional, económica y social al resto del mundo, desde hace siglos. Con sus especificidades culturales, el periodismo que se enseña en las universidades en Bolivia proviene de una misma matriz que es la modernidad europea. Por ello no resulta extraño que algunos comunicadores (académicos) consideren que hablar de otro periodismo en las condiciones actuales en Bolivia es arriesgado. Yo no creo que por un proceso de cambio político hayamos llegado a cambiar hasta el estilo periodístico; eso sería una presunción hasta atrevida. Había una tesis en la que se indagaba el papel de la prensa después de la Revolución Nacional de 1952 y el a priori del que partía la tesista era que seguramente se podrían apreciar notables cambios en los medios impresos a partir de la revolución. Al final fue muy discutible porque un cambio político no se refleja en los medios automáticamente y tampoco hay la posibilidad que se dé como resultado automático. Los estándares de hacer comunicación y periodismo van a persistir y mantenerse. Quizás van a tener que incorporarse algunas temáticas de otros actores pero el hacer periodismo va a ser el mismo…Al fin y al cabo son prácticas que ya están consolidadas. Lo explico de la siguiente forma: si yo fuera cirujano y me dijeran que debo operar a alguien, la práctica médica va a ser la misma independientemente del color de piel del paciente. El arte médico es el mismo, lo propio en lo periodístico (Aguirre 2010)12

Existe coincidencia entre varios formadores, incluso de reporteros indígenas, de que los valores del periodismo son universales y que deben adecuarse a las particularidades culturales (Ayma 2010)13. Sin embargo, este punto de vista no es compartido por Prada: Creo que estamos lejos de sostener una visión universalista, cuando precisamente estamos asistiendo a una emergencia de la pluralidad, de la diversidad, de la complejidad. Yo creo que deberíamos movernos del paradigma modernista por lo menos a un paradigma de la complejidad (2012).

Algunos periodistas indígenas respaldan esta posición, entre ellos la coordinadora de prensa de Radio San Gabriel, Norma Barrancos, quien manifiesta que hacer periodismo desde una cosmovisión distinta a la occidental marca ciertas diferencias incluso en los valores y el procesamiento de la noticia. Por ejemplo, en lo que es el periodismo en lo aymara [sic], básicamente es la reciprocidad. Cuando un periodista va a cubrir a El Alto, es tan distinto a los periodistas de la ciudad. Porque entre los aymaras, nos unimos. A veces, nos unimos y entre nosotros vamos comunicándonos ‘en tal noticia hay esto’ o ‘puedes ir a buscar repercusiones de tal tema’. Entre nosotros vamos avisándonos. No es competencia. No pues, cuando uno va a ciudad, es ‘su medio’ y ‘la persona’. Y se cierra. En el caso de televisión, agarran la cámara, el micrófono y bueno, a hacer sus notas. ¿Y los demás? Que importa, que harán (2010).

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José Luis Aguirre, docente investigador, director del Servicio de Capacitación en Radio y TV para el desarrollo (SECRAD), Universidad Católica Boliviana, La Paz. 13 Donato Ayma, fue ministro de educación, es docente universitario y formador de radialistas populares.


Ayma complementa y confirma que existe “solidaridad” entre los periodistas aymaras, por que ellos se ayudan entre si para obtener la noticia, pese a ser de diferentes medios (2010). Este fenómeno de periodistas trabajando juntos, compartiendo noticias y ayudándose entre diferentes medios, se encuentra hasta cierto grado, también en las ciudades de Bolivia. Un director del “Canal 7” de La Paz lo explica así: Los periodistas, los trabajadores [de diferentes medios] se ponen de acuerdo, se copian las imágenes…porque saben que no van a cubrir todo, es decir si tienen cuatro temas que cubrir y apareció un quinto por ahí y solo tuvieron dos… entonces, saben que cualquier momento les va a pasar eso, a todos nos pasa, no podemos estar en todo lado, entonces se copian las imágenes o se ponen de acuerdo ¿no? y dicen “ya sabes que ‘ucha’, no solo somos nosotros, hay tres actos solo cubrimos dos, quién va a ir a este, ya mándalo a él y luego que nos copie y todos tenemos la noticia”, entonces pasa eso, que yo no le veo nada de malo en lo absoluto, porque uno es un ser humano entonces puede olvidarse o se le puede pasar algo (Grandy 2010).

Esta forma comunitaria de hacer periodismo es inadmisible para el liberalismo. Lo opuesto de procurar ser exclusivos como periodistas y medios de noticias es trabajar en “manada” (pack), como es denominado el trabajo grupal por algunos autores (Matusitz y Breen 2007). La exclusividad en las noticias es tan importante para el modelo liberal, que se piensa que el periodismo de manada es responsable de ediciones de flojera periodística, de daño a corto y largo plazo a lectores y espectadores, de poner en más peligro la privacidad y las vidas, de la perdida de independencia en las noticias, de la amenaza de perder credibilidad en el contenido noticiero informado por la manada, de noticias difamatorias y calumniosas y de ineficiencia económica (Matusitz y Breen 2007:1).

Otros autores parecen coincidir con la idea de que el periodismo debe ser trabajo individual aspirando la exclusividad de la noticia y que el periodismo de manada es algo negativo (Hamilton 2003; Fengler y Russ-Mohl 2008; Kann 2011). Peter Kann argumenta que cuando los periodistas trabajan en grupo, “una infección rara parece agarrarles” y actúan como “una manada de perros persiguiendo una presa” (2011:2). Sin duda que detrás de esta crítica contundente al periodismo de grupo, se encuentra entre otras lógicas, la del mercado, puesto que un producto que no se distingue de otros está condenado a no ser competitivo y a desaparecer. Entonces vemos claramente una incompatibilidad entre periodismo comercial y el que podemos denominar como comunitario. En Bolivia estas dos lógicas conviven a diario. Otro aspecto particular del periodismo configurado por los valores indígenas, parece ser la menor importancia que ponen al factor tiempo. Como nos explica Ayma, la actualidad de la nota no es lo más importante. Aunque han pasado días desde la grabación, igual “las notas deben ser pasadas por respeto porque la gente espera. Si se hace una entrevista a una persona en el campo, te preguntan ¿Cuándo se va a emitir? Por ello la gente suele estar atenta” (2010). En este caso, la relación de reciprocidad entre el periodista y la comunidad indígena es el factor dominante, y en menor medida la actualidad de la


publicación de la noticia. Según varios autores, las noticias en realidad son narración de cuentos (Ekström 2000; Berkowitz, Limor et al. 2004; Bolton 2006; Berkowitz 2009). Entonces, para entender mejor cómo podría ser un periodismo moldeado por los valores indígenas, deberíamos también analizar la rica tradición y estilo de narración que existe en el mundo andino.14 Sin embargo, este tema es demasiado amplio para ser analizado en este estudio. Solamente nos conformamos con citar al Vincent Nicolas y sus colegas cuando explican que la historia oral andina es siempre plural no sólo por la multiplicidad de historias sino por la plurivocidad narrativa dentro de cada historia: multiplicidad de voces de narradores y de personajes. El contar no es una acción solitaria, es un esfuerzo colectivo; las historias son contadas por varias personas que juntan sus recuerdos para elaborar una narración (Nicolas, Zegarra et al. 2004: xxii).

Aguirre nos da un ejemplo concreto de cómo la tradición andina de narración de cuentos puede influir al periodismo: Para mí las cosas que me funcionan, en la producción de materiales audiovisuales, en radio o televisión siempre es el testimonio. Porque dejo que el actor construya su propio discurso. Yo no le impongo. ‘Hable’ yo le voy a escuchar. No es la lógica del afán comercial de decir ‘ya respóndame esto y rápido’ (2010).

Estermann también piensa que es muy importante como periodista tomar en cuenta que las culturas andinas son eminentemente orales, y que la escrituralidad [sic] es un fenómeno reciente que no está del todo integrado al mundo andino. Esto significa que un periodismo andino tendría que dar prioridad a medios auditivos y gráficos no lingüísticos, como las historietas, testimonios, sociodramas, graffitis, etc. (2011).

Enfocamos esta investigación sobre la manera de hacer periodismo en el marco de un nuevo Estado plurinacional, por eso que no nos interesa tanto el contenido como tal, o sea si los medios dan mas o menos cobertura a los pueblos indígenas y su cultura. Sin embargo, el tema la fuente de información parece tener relevancia en la construcción de la noticia. Según algunos editores de medios en Bolivia, hay una tendencia clara de utilizar como fuentes informativas a las autoridades políticas en el periodismo boliviano (IMS 2007: 26-27; Grandy 2010). Barranco argumenta que esta practica debe cambiar por que es una herencia de la época colonial. Lo que tenemos que descolonizarnos [sic] básicamente es que cuando vamos a hacer un reportaje, no solamente acudir a autoridades, como ministros, presidente, ¿cómo si no 14

También en el periodismo africano se puede ver la influencia de la tradición oral Shaw, I. S. (2009). "Towards an African Journalism Model: A Critical Historical Perspective." International Communication Gazette(71): 491-510.


tuviera peso el pueblo?, la base, organizaciones, movimientos sociales. Yo creo que en eso tenemos que descolonizarnos [sic]. Vale más la palabra del diputado que de un ciudadano; no. También darle la palabra al pueblo (2010).

Estermann parece estar de acuerdo con Barranco: Una descolonización consistiría en promover un periodismo ‘desde abajo’, desde los nuevos sujetos, y no un periodismo de los ‘grandes acontecimientos’ y de los ‘grandes personajes’ (2011) 15

En este contexto, la pregunta es cómo contribuir a la práctica de un periodismo que se ajuste a las características de la “sociedad abigarrada” boliviana16, sin que contribuya a ahondar la desigualdad con la visión negativa de las diferencias, pero que no incurra en el extremo de negar una práctica histórica y una interconexión, que quiérase o no, es una realidad con la globalización (Canclini 2004:46-56). Conclusiones Con este estudio se ha pretendido encarar una reflexión que sirva posteriormente para profundizar la investigación, en diversas áreas relacionadas con el periodismo en Bolivia. Se ha constatado que la reflexión sobre la relación entre Estado Plurinacional y labor periodística es casi inexistente. Entre otros motivos, como afirma Prada, por las condiciones en las que desarrollan su trabajo los periodistas, constreñidos por sus deberes en medios privados y estatales; pero también por la escasa “conciencia histórica” de los propios periodistas (2012). Yo diría en resumen, si bien hay problemas desde el punto de vista del control de los medios, por otra parte hay otro tipo de problemas donde se nota que no hay una politización17 de parte de los comunicadores, de los periodistas, no hay una conciencia histórica de los grandes problemas del momento, no hay una comprensión de lo que está ocurriendo en Bolivia, en Sudamérica; y por lo tanto están muy alejados de cumplir responsablemente, históricamente, con su papel (2012)

Respecto a la “descolonización” del periodismo boliviano existe una serie de planteamientos, que van desde la afirmación del periodismo como una práctica universal hasta la obligación de generar una actividad que responda a la realidad histórica y cultural en Bolivia. En los hechos se registran prácticas endógenas del periodismo que en un primer intento

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En esta investigación no hemos podido encontrar estudios que analicen si hay una relación entre una historia colonial de un país y un periodismo actual enfocado a autoridades 16 El concepto de “sociedad abigarrada” fue elaborado por el sociólogo René Zavaleta Mercado, quien entendía a Bolivia como una sociedad en la que se yuxtaponen en relaciones asimétricas de poder distintas culturas y sus modos respectivos de producción. 17 El entrevistado se refiere a la reflexión y el debate con “politización” antes que al uso instrumental político de los medios.


de denominación podríamos llamar “periodismo intercultural”18. Para finalizar, citamos a Josef Estermann con el desafío al que nos adscribimos: El periodismo intercultural tiene que ver con la capacidad de empatía, de realizar cambios de perspectiva, de fomentar encuentros y diálogos, de llevar adelante la ‘sospecha hermenéutica’ por discursos ‘universales’ y globalizados, de tener una sensibilidad por la carga simbólica cultural de palabras, expresiones, imágenes … Periodismo intercultural sería una declaración de intención más que un programa bien elaborado. La actitud debe ser como la ‘equidad de género’, una actitud interiorizada y crítica (2011).

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Dentro del mundo académico se puede ver diferentes usos del concepto “periodismo intercultural”. Véase por ejemplo Israel Garzón, E. (2000). "Bases para el periodismo intercultural." Revista Latina de Comunicación Social(34): 1-10, Browne, R. S. (2006). "Comunicación intercultural y periodismo de actualidad. Indisciplinas e indefiniciones para una deconstrucción crítica de los medios." Comunicación 4: 20.


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Travesías de la descolonización. Es posible otro periodismo en Bolivia  
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