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Número 1, Año 1. Lunes 20 de abril de 2009. Revista semanal de distribución gratuita

Para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero

Escriben en este número: Hernán Casciari, María Esperanza Casullo, Roger Colom, José M. Esses, Gerry Garbulsky, Diego Eduardo Gualda, La Bonaerense, Pedro Mairal y Fabián Zalazar.


¿Tuviste un día de aquellos? ¿Estás saturado de noticias de corrupción, desastres, tramoyas, crisis? ¿Ya no aguantás a tu jefe? ¿Está todo mal? Si contestaste afirmativamente a alguna de estas preguntas, te sugerimos que te regales los próximos 15 minutos para mirar al mundo desde otra perspectiva. Oblogo. Oblogo busca difundir las nuevas voces e ideas que resuenan en Internet. Nuestro contenido proviene principalmente del mundo de los blogs: sitios web en los que los autores publican sus experiencias personales, sus reflexiones y sus argumentos acerca de los temas más diversos. Te invitamos a visitarnos en www.oblogo.com.ar y a enviarnos sus sugerencias a info@oblogo.com.ar. Registrate para recibir Oblogo por email en forma gratuita en www.oblogo.com.ar/suscripciones.

PEDRO MAIRAL

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Vi al chico de McDonald’s olvidarse mi pedido por la mitad. Siempre les tengo paciencia. Estar todo el día con esa gorrita sonriendo... Me acuerdo de los cuentos de mi amigo Lucas, que trabajó en el McDonald’s de Núñez cuando estábamos en la facultad. Así que, en general, me aguanto. Los espero. Lo vi empezar mi pedido: metió los dos vasos en la máquina de gaseosas, y por puro taylorismo –porque les enseñan que ya que vas a la cocina podés llevar las bandejas sucias, etc.– quiso aprovechar los diez segundos que tardan los vasos en llenarse y se dio vuelta, miró otra bandeja vacía con el ticket en espera y se distrajo. Se metió en otro pedido. Y mi McNífica ya estaba lista ahí. Pero aguanté. Le mostré a mi hijo que salía filmado en la cámara de seguridad y me puse a mirar los cartelitos. Crew del mes. Ya no es más empleado del mes. Ahora es crew. Un término náutico, supongo. Esos monosílabos inventados hace siglos por vikingos que tenían mucho frío y apenas podían abrir la boca y decían snow, wind, whale, storm, death. Crew. Tripulación. También debe significar personal. Pero evitaron empleado. La manera en que McDonald’s avanza en el habla popular. Teorías paranoico-lingüísticas, la sospecha de que la palabra sorbete la metieron ellos. ¿Quiere un sorbete? El miedo a decir pajita. Esa pequeña masturbación. Allá tiene los sorbetes, señor. Y ahora dicen sorbete hasta los quiosqueros peronistas. Hay que ver qué pasa con crew. Ahí está el cartelito con la cara de un adolescente. Empleado del mes les suena feo. Seguro que quieren evitar empleada del mes. Les debe sonar a mucama. Como mis amigos más solventes que trabajan en bancos y no son ni banqueros ni bancarios, entonces dicen trabajo en banking. Y yo les digo que el colectivero trabaja en bonding, y el tachero en taxing. El pibito seguía facturando pedidos y alineando bandejas vacías con tickets y yo ya había pasado hacía rato de la fila de los que esperan ser atendidos a la fila de ¿puede ubicarse por este costado por favor?, y estaba a punto de


pasar a la tercera fila límbica de los que piden algo fuera de catálogo como un huevo frito en medio de la hamburguesa, y quedan flotando fuera de sistema en una espera atemporal. Mi hijo ya había ido a buscar sorbetes y servilletas obedeciendo a la ansiedad taylorista de su padre. Y salían los otros pedidos, circulaban las familias felices con bandejas rebosantes. Y ya casi no aguanté más. Me pregunté si, al traer para acá los Starbuck’s y los Dunking Donuts, nos traen también al loquito detonado que en esos locales ametralla a quince. Un día de furia importada. Pero no me detoné, me puse a pensar estas cosas, las intuí al mirarme como de lejos, como visto por la cámara de seguridad. Mi hijo y yo esperando. Y todo me pareció escribible. Todo. Hasta los pliegues más insignificantes, íntimos y ridículos de mi destino sudamericano. No exploté. O exploté para adentro en una especie de felicidad secreta. La literatura. La venganza de los losers. Esto lo voy a escribir. Y entonces le dije con bastante buen tono: ¿No me armás este pedido que ya estoy esperando hace un rato? Y me lo armó. Y pude tratar bien a este futuro crew del mes, que al fin y al cabo es mi amigo Lucas, profesor de Griego y de Latín, cuando trabajaba en el local de Núñez. Pero qué sería de mí sin la descarga verbal, sin las ráfagas de constelaciones sintácticas. ¿Qué veneno se me iría acumulando en la sangre si no fuera por este lento Tai Chi que voy haciendo con la lengua? Este post es parte del blog: El señor de abajo – http://elseniordeabajo.blogspot.com

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Ezequiel dijo Pedro, disparaste tu furia con palabras, que siempre es mejor que la ira importada estilo Columbine: en vez de chorrear sangre, chorrea literatura.


"Yo no quiero ser inmortal a través de mi obra. Yo quiero ser inmortal a través de no morirme." Woody Allen

HERNÁN CASCIARI

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Cuando terminaba de trabajar me volvía a casa en el subte D, de punta a punta. Como salía a las seis de la tarde, el vagón iba relleno de gente (no digo re-lleno como lo diría un adolescente, si no 'relleno': del verbo empanada). Íbamos todos apretados, colgados, tratando de quitarnos de la cabeza la última hora laboral y pensando qué haríamos de nuestras vidas si las cosas no cambiaban para mejor. Algunos nos poníamos los auriculares y oíamos música para hacernos la ilusión de que la existencia tenía banda de sonido; otros abríamos el librito de bolsillo en la página que habíamos marcado durante el viaje de ida, y seguíamos viendo cómo iba la historia del cuento de Javier Marías. Los más, sin literatura ni música, cabeceaban tristones, tratando de no mirar a los ojos al que estaba nariz con nariz. En Pueyrredón la cosa se calmaba un poco, no mucho, pero se podía cambiar de posición las piernas. Igual la mayoría viajaba triste. A veces una chica que había conseguido un asiento para leer sonreía por alguna cosa de su libro, y esa sonrisa perdida en el mar del malhumor parecía un colibrí entre una marejada de cuervos. Pero a veces ni siquiera había una chica sonriendo. En Palermo, con suerte, me podía sentar. Y en José Hernández nos bajábamos todos en silencio y subíamos las escaleras. Arriba, entre los rieles y la calle, Metrovías había dejado que un grupo de músicos del Colón pusiera sus parlantes e hiciera melodías de Bizet, de Tchaicovsky, de Mozart y de Beethoven. Eran tres: una pianista linda, un violinista gracioso y un flautista enloquecido. La gente salía del subte y ya desde lejos podía oírlos. Cuando la turba pasaba por al lado del trío, lo más frecuente es que cada uno se detuviera algunos un segundo, otros más, y se quedaran un ratito suspendidos en medio de la armonía. Se notaba que por ese pasillo todo el mundo experimentaba una transición, algo extraño, una certeza de que las cosas de esta vida podían ser mejores, algo que los acariciaba con fugacidad. Todos salíamos del subte desesperados por llegar a casa, pero cuando atravesábamos la música no había quien no se detuviera un segundo. Cuando una composición terminaba, los aplausos eran tan reales y agradecidos que parecían ser los primeros aplausos verdaderos que yo había escuchado en mi vida. Los anteriores sonaban a fórmula y compromiso, a costumbre cultural.


Un martes me tocó pasar cuando terminaban de ejecutar "Carmen". Oí otra vez los aplausos y también vi, de reojo, una mirada que se hicieron la pianista con el chico del violín. La mirada era de triunfo. Han pasado cuatro años pero la recuerdo intacta. Se miraron y sus ojos decían 'estamos en la gloria'. Yo pensé en ese momento que el arte estaba allí, congelado en ellos, y que la pareja de músicos, durante el segundo que les duró la mirada, lo sabían mejor que nadie en el mundo.

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Los oficinistas más tristes y devaluados pasaban de a montones y durante un instante creían que las cosas podían ser mejores de lo que eran. Ellos solamente hacían un poco de música, y al final del día contaban las monedas que el público pasajero les había dejado en la funda del violín. Músicos que tenían que vivir de tocar en el subte: si alguien lo medía con la vara del éxito, esos chicos estaban fracasando rotundamente. Pero yo pasé y los vi, y pude retener la mirada del violinista y la pianista, y era una mirada de triunfo. Foto: Graciela Pierre. Es parte del photostream: www.flickr.com/grace3737

Después saqué la cabeza a la avenida Cabildo. Me fui a casa pensando que yo conocía a esos chicos, que conocía en ese país a un montón de gente que, como esos músicos del subte, no querían nada malo para este mundo, sino únicamente un poco de magia y de misterio. Y que se conformaban con hacer lo que amaban, en el Teatro Colón o en el entresuelo de la línea D. Y me sentí yo mismo tan lleno de misterio y de felicidad, que me hubiera gustado tener un frasco a rosca para encerrar ese sentimiento fugaz y usarlo durante estos días, en los que me cuesta tanto recordar por qué amo con desesperación a Buenos Aires. Este post es parte del blog: Orsai – www.orsai.es

Oblogo es una publicación de Algunas Ideas S.A. CUIT: 30-71089428-7. Av. Santa Fe 1480 Piso 9 Depto C - 1060 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Directores: Gustavo Faigenbaum y Gerardo Garbulsky. Contactos: General: info@oblogo.com.ar. Publicidad: publicidad@oblogo.com.ar. Autores: autores@oblogo.com.ar. Impreso en Mundial S.A., Cortejarena 1862, Buenos Aires, Argentina, en el mes de abril de 2009. Impreso en la Argentina. Queda hecho el depósito que dispone la ley 11.723. Registro de la Propiedad Intelectual en trámite. Las expresiones e ideas de los columnistas no reflejan necesariamente la opinión de la publicación. © Algunas Ideas S.A., 2009. Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial.


DIEGO EDUARDO GUALDA

¿Y ahora de qué me disfrazo? w w w.t i ny u rl . co m /d i s f ra zo

Julia dijo Mi más sentido pésame: tu hijo es ahora flogger. ¿Cómo se peina?

A Martín siempre le hinchó las pelotas comprarse ropa. Lo que se hereda no se roba y este desprecio profundo por perder el tiempo probándose pilcha lo hace digna sangre de mi sangre. Por eso, cuando me pidió plata para renovar su vestuario, no pude menos que sentir un frío por la espalda, premonitorio de que nada bueno podría resultar de tamaña empresa. Le di 300 mangos en efectivo con la secreta esperanza de que no le alcanzara para demasiado y me senté a esperar los resultados. El inventario de sus bolsas de shopping resultó escalofriante: – Zapatillas estilo All Stars pero truchas, altas, negras ("y, sí... con la plata que le di, no le alcanzaba para unas buenas", me sentí ligeramente culpable, en mi fuero íntimo). – Jeans negros ("esto no le entra ni con un calzador", pensé con los pantalones en la mano). – Cinturón de cuero con tachas y una tremenda hebilla redonda, con una "X" en el medio, que me recordó al logo de los X-Men (nota mental: "este boludo tiene una fiesta de disfraces, se va a vestir de Cyclops y yo no me enteré"). – Musculosa -obviamente, también negra- con un "costillar" pintado en blanco, como si su torso fuera un esqueleto (lo cual despedazaba mi teoría del disfraz de X-Men). – Un montón de pulseras de colores, un tacho de gel para el pelo y unos lentes (debe haberlos conseguido en una feria americana) estilo Buddy Holly. Con todo desparramado sobre la cama, me lo imaginé a Martín, Martincito, Tincho, mi nene, con todo eso puesto.

Directora de Orquesta dijo ¿Y vos qué creés que pensaban nuestros padres cuando nos veian con el jopo, las botas Charro, los jeans nevados y las camisas flúo?

Y, por un momento, cuando finalmente comprendí lo que tenía ante mis ojos, sentí que hubiera preferido que me dijera que se había enrolado en la legión extranjera o que se quería hacer cura.

La pregunta w w w.t i ny u rl . co m / l a p reg u n ta

– Martincito - dije en mi tono más paternalista - Vení, que papá necesita hacerte una pregunta. – ¿Qué pasa viejo? - contestó de mala gana y a la distancia. – Vení, sentate... – Ay, viejo, dale, que estoy en el chat. – ¡Bueno, dejá de chatear y vení para acá, que tu padre te está llamando, carajo! el paternalismo se me fue a la mierda y salió el macho alfa autoritario.


7 "Hablalo con mi abogado" es el diario íntimo de un hombre divorciado. Cada día, el autor nos pone al tanto de su relación con su ex (la terrible Valeria) y sus hijos, de su búsqueda de un nuevo amor, y de las consecuencias legales, económicas y psicológicas del divorcio.

– Ufa - protestó Tincho mientras se sentaba a mi lado. – Martín... Vos sabés que podés confiar en papá ¿Verdad? – Msep. – Y sabés que, cuando quieras hablar, papá siempre está acá para vos. – Mmmsep. – Y sabés que, con papá, podés hablar de cualquier cosa, sin vergüenza, que papá te va a querer igual, incluso si... – Te estás poniendo pesado, viejo. – Está bien, está bien... Decime la verdad, Martincito: ¿Sos...? – ¿Soy...? - me miró intrigado. – Si sos... - no podía decir la palabra en voz alta. – ¿Gay? - arriesgó. – No, no - estallé en una carcajada. – ¿Entonces? – ¿Sos EMO, nene? – Ni en pedo, pa - ahora el que estallaba en carcajadas era él. – Pero... ¿Y el "disfraz"? - me quedé atónito. – Ah, eso... – Sí, eso, Martín. Trescientos mangos gastados en una ropa espantosa. – Eso... Es que hay una chica en la escuela que... – Dejá, así está bien. Entiendo - sonreí cómplice. Y desde esa noche dormí tranquilo.

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UNA DOCENTE ARGENTINA

Ese día llevé varias bolsas llenas de juguetes. Todos pudieron elegir con cuál jugar; estaban fascinados. La consigna era no sacar los juguetes del aula. Cuando llegara la hora del comedor deberían guardarlos y fijarse que no faltara ninguno, de modo que el último día de colonia pudiéramos repartirlos entre todos. Una de las maestras me dijo que Enzo tenía en su bolsa muchos juguetes escondidos. Cuando revisé sus cosas me di cuenta de que era cierto: varios autitos, soldados, un peluche y algunos personajes de Disney de esos que vienen en la cajita feliz. Enzo me miraba muerto de vergüenza; no sabía qué decir. Todo enero se portó muy mal, las docentes están cansadas de sus gritos, sus malos tratos y sus groserías. Después de retarlo, la directora le prohibió la entrada para el día siguiente. Le dijo que ni se apareciera por la escuela, porque no iba a poder entrar. Yo estaba molesta, enojada con él, porque le pegaba a sus compañeros y por haberse robado los juguetes.


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Al otro día me sorprendió verlo agarrado a la reja de entrada. Todos sus compañeros pasaron, menos él. Cuando me acerqué a la reja, se fue corriendo. Un rato más tarde pasé por la puerta de la escuela y seguía ahí. Sentado en el escalón, mirando a sus compañeros jugar a la pelota. Me dio pena. A la hora del almuerzo, Enzo estaba sentadito en el mismo lugar y, esta vez, me acerqué a hablarle. – Sabías que hoy no te iban a dejar entrar, ¿no? – Sí, pero no quiero estar en mi casa. No tengo nada que hacer, quiero estar acá. Perdón por guardarme los juguetes, no fui yo solo. – Si me los hubieras pedido te los daba. Entendé que no estuvo bien lo que hiciste. Por eso no podés entrar hoy; el lunes vení y portate bien. Si no peleás, te dejo que te los lleves. – ¿En serio? Bueno, voy a portarme bien, te prometo. Pero ahora tengo hambre, quiero comer pastel de papas. – Dale, pasá. Entró y comió callado, mirándome de a ratos. Formó tranquilo, sin pelear ni pegarle a nadie. Mañana sé que va a ser el primero en llegar y, una vez más, la escuela lo va a esperar con las puertas abiertas. Este post es parte del blog: La Bonaerense. Nota: este blog se encuentra provisoriamente cerrado.

Federico dijo Asumo que lo dejaste entrar de bondadosa que sos. Pero, ¿le hiciste un favor? Creo que todos los chicos, sin distinción alguna, necesitan disciplina.

Ol dijo Si queremos que de mayores no estén tras las rejas, hay que abrirles las puertas ahora.


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GERRY GARBULSKY

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Todos los niños nacen artistas. El desafío es mantenerse artista a medida que uno crece. Pablo Picasso TED (www.ted.com) es una fundación cuya misión es divulgar ideas que valen la pena. Con este fin, organiza una conferencia anual en la que gente muy destacada da "la presentación de su vida". Las charlas cubren temas tan diversos como ciencia, arte, espiritualidad, desarrollo económico, tecnología y diseño. TED pone a disposición del mundo (¡y gratis!) sus charlas (por ahora en inglés) en su sitio de Internet. Recomiendo mucho estas charlas... pero tengan cuidado: TED es un viaje de ida; ¡puede generar adicción!. Uno de los temas que se exploran en TED es la educación y su relación con la creatividad. La charla de Sir Ken Robinson es una de mis favoritas, tanto por su contenido como por su humor (¡como show de stand-up me parece espectacular!). Sir Ken Robinson cuenta dos historias que me parecieron interesantes. Historia 1 Una nena de 6 años está en la clase de dibujo. La maestra se quejaba que esta nena no prestaba atención en las clases, excepto en la de dibujo. La maestra se le acercó y le preguntó: – ¿Qué estás dibujando? – Estoy dibujando a Dios - contestó la nena. – Pero nadie sabe cómo es Dios. – Enseguida se van a enterar. Historia 2 Gillian Lynne es una de las coreógrafas más exitosas de los últimos años (entre otras cosas hizo las coreografías de Cats y del Fantasma de la Ópera). Cuando era chica, tenía problemas de conducta en el colegio. La madre la llevó a ver a un doctor. Después de escuchar la descripción de todos los problemas que Gillian tenía en el colegio, el doctor le dijo a Gillian que tenía que hablar en privado con su madre y la dejaron sola por unos minutos. Al salir del consultorio, el doctor encendió la radio que tenía sobre su escritorio y le dijo a la madre que espiara lo que hacía la niña. Tan pronto como la madre y el doctor


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dejaron la sala, Gillian se puso de pie y empezó a moverse al ritmo de la música. Después de unos minutos el doctor le dijo a la madre: “Gillian no está enferma. Gillian es bailarina.” La llevaron a una escuela de danzas y ahí se encontró con otra gente que no podía quedarse quieta; gente que para pensar tenía que moverse. Después de eso tuvo una carrera muy exitosa. Gillian tuvo suerte porque la vio un buen médico. A la mayoría de la gente con el cuadro de Gillian se le diagnostica ADD ("attention deficit disorder" o "trastorno de déficit de atención") y se la medica. Principales mensajes de la presentación de Ken Robinson • Dada la incertidumbre respecto al futuro, la creatividad es una de las principales capacidades que tenemos que desarrollar en nuestros chicos. • El sistema educativo actual se formó para cubrir las necesidades de la industrialización y, por eso, su foco principal es aprender matemática y lengua. La creatividad y las artes no están entre las prioridades. En ningún lugar del mundo se le da a la enseñanza de la danza una importancia equivalente a la de la matemática y la lengua. • En nuestro sistema equivocarse está mal. Los niños pequeños no tienen miedo a equivocarse, pero de a poco se lo vamos inculcando. Permitirse estar equivocado no es condición suficiente para ser creativo, ¡pero sí es condición necesaria! • Nuestra definición (implícita o explícita) de la inteligencia está mal. La inteligencia es diversa (involucra una amplia gama de sentidos en juego, el movimiento, la abstracción), dinámica (interacción, creación, distintas formas de ver las cosas), y única (cada persona tiene sus fortalezas; hay que descubrirlas y potenciarlas). • Tenemos que desarrollar una nueva “ecología humana”. Tenemos que cambiar nuestra concepción de la capacidad humana y alinear al sistema educativo. ¿Qué me deja pensando esta charla de TED? ¿Cómo sería un sistema educativo en el que se privilegia el desarrollo de la creatividad? ¿Cómo haríamos para evaluar a los alumnos en este sistema? O quizá, la idea de tener que evaluar a los alumnos sea ya una falla fatal. Para los que ya pasamos por el sistema educativo y nos damos cuenta que no somos tan creativos como podríamos, ¿qué tenemos que desaprender? ¿Cómo lo hacemos? Quizá esta falla del sistema educativo sea una de las cosas que en 50 años vamos a ver como una gran aberración de un pasado negro. Algo así como hoy vemos la reacción de la iglesia frente a la evidencia de Galileo. Este post es parte del blog: Miles de Ideas – www.milesdeideas.com

Ab dijo Hace tiempo que vengo pensando en la necesidad de permitir equivocarse, que es tan castigada en la educación. Tal vez mi vida sería diferente si me permitiese fracasar un poco más.


“La rosa tiene espinas, pero… ¿tiene pétalos el atún?” Roberto Fontanarrosa

ROGER COLOM

Un sueño ARGENTINO

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En el centro, la mujer semidesnuda representa a la Argentina; era típico de la época representar una república de esta manera. El gorro frigio debía hermanarla con Francia y los valores de su Revolución, que cumplía el centenario ese año. El toro manso, o amansado por la república, alude a la industria ganadera, que era la gran fuente de riqueza del país, al menos para la oligarquía que, al fin y al cabo, era el grupo social en el poder y el que encargó tanto el Pabellón como esta escultura. A la derecha, el joven desnudo que siega está rodeado de atributos agrícolas, otra gran fuente de riqueza. Y a la izquierda, el hombre europeo (que sí lleva pantalones) está adornado con símbolos industriales, representando un país moderno, poseedor de la última tecnología. El gobierno de la época gastó millones y millones en el Pabellón y la representación argentina en París. Tenía la ilusión de atraer capitales que financiaran sus proyectos de modernidad e inmigrantes europeos para poblar el país, siguiendo el sueño de Sarmiento. La “Campaña del Desierto” del General Roca se había ocupado diez años antes de despoblar el país de indígenas y, en menor medida, de gauchos. La idea era abrir el terreno a la ganadería, porque hacía poco se había inventado un método de congelación que permitía la exportación de carne a Europa (sin tener que llevar las vacas vivas) y hacía falta muchas más tierras para criar ganado en suficiente cantidad como para sacarle el máximo provecho al invento. Además, el ferrocarril había acortado las distancias y permitía acercar todos los productos del campo al puerto de Buenos Aires. La idea de crear una París de Sudamérica, como se llegó a llamar a la ciudad, también surge en esta época. Es esa generación la que empieza a traer arquitectos franceses. Y es esta idea que me ha dado por hablar del Sueño Argentino de 1880. El Pabellón se me aparece como un emblema de ese sueño, su representación en la realidad. Una vez terminada la Exposición Universal, sin embargo, la delegación argentina en París intentó venderlo. Era de hierro, como la Torre Eiffel, y se podía desmontar. No hubo compradores, así que decidieron traerlo a Buenos Aires. Algunas partes se perdieron en una tormenta durante la travesía transatlántica, pero llegó más o menos entero a Buenos Aires. Luego se hizo un concurso de licitación para ver quién quería armarlo y explotar la concesión: lo hizo un inglés, que utilizó el pabellón para diversos tipos de exposiciones hasta 1910


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cuando, con el Centenario, fue recuperado por la Nación para montar ahí el Museo Nacional de Bellas Artes. En 1934, el Pabellón fue desmontado y vendido como chatarra, lo que fue una especie de colofón a ese Sueño de tres generaciones atrás que nunca se terminó de cumplir. Ahora ya sólo quedan el grupo escultórico de la Escuela Raggio y algunos mástiles repartidos por la ciudad.

Emil dijo Qué loco! Fui a ese secundario y nunca me explicaron qué era esa estatua que estaba en el patio.

Este post es parte del blog: Buenos Aires Ideal – www.buenosairesideal.com


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FABIÁN ZALAZAR

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Este post es parte del blog: Yo conmigo – http://yo-conmigo.blogspot.com

¡QUÉ SUERTE! Cuando los astros favorecen a un adversario, separamos las manos para indicar el tamaño de su trasero.

Mas info en: www.gestiarium.org/ob1

¿Qué significa? Enterate en: www.gestiarium.org/ob2


MARÍA ESPERANZA CASULLO

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En éste y otros blogs se ha dado últimamente una discusión sobre los beneficios del parlamentarismo. Varios comentaristas han repetido argumentos ya diseminados hasta el hartazgo por periodistas, analistas, comentadores y editorialistas varios sobre algunas (pretendidas) bondades de los sistemas parlamentarios. Estas bondades serían: promover un mejor control del Ejecutivo por parte del parlamento (o Congreso, en nuestro caso, que no es lo mismo), aumentar los acuerdos y consensos entre partidos opositores, eliminar las reelecciones indefinidas, y disminuir en general el poder del ejecutivo. Lo gracioso es que el parlamentarismo no hace ninguna de estas cosas. A ver si queda claro: primero, lo que estoy diciendo no es controversial ni provocativo, sino conocimiento común, al alcance de cualquiera que lea por ejemplo la entrada de "parlamentarismo" en Wikipedia (www.wikipedia.org). Y segundo, esto no significa que el gobierno mediante el sistema parlamentario sea malo. Puede ser bueno, pero por razones que son las inversas a las dichas. Justamente, el sistema parlamentario no ayuda a la disminución del poder del Ejecutivo, sino todo lo contrario. En el parlamentarismo no hay separación entre ejecutivo y legislativo. En un sistema parlamentario, se invita a formar gobierno y a elegir a un jefe del ejecutivo (en general el primer ministro) a un representante del bloque partidario o coalición partidaria que tenga la mayoría de bancas en el parlamento. O sea, el jefe del ejecutivo en un sistema parlamentario cuenta siempre con mayoría propia en el Parlamento. Por eso, la mayoría de los politólogos cree que el sistema parlamentario tiene la ventaja de garantizar la aprobación legislativa de los proyectos del ejecutivo. ¿Se entiende? El sistema parlamentario crea ejecutivos más poderosos que el sistema de checks and balances. Si un partido no tiene mayoría, si hay un voto de no confianza en el parlamento, el gobierno cae y hay que llamar a otra elección. Esto hace que otra ventaja del parlamentarismo sea que en momentos de crisis se cambia el gobierno sin tener que atravesar situaciones de empate entre un ejecutivo y un legislativo de distinto partido, o lapsos prolongados de debilidad presidencial. Pero esto significa, también, que el parlamentarismo no genera una política más estable; más bien sucede lo opuesto. En cuanto al consenso: es cierto que en varios sistemas parlamentarios el gobierno se forma comúnmente con coaliciones entre varios partidos, pero esto no depende del


parlamentarismo en sí sino del tipo de representación proporcional que se use. En Gran Bretaña, por ejemplo, hay un bipartidismo bastante fuerte, y, que yo sepa, no se ha formado gobierno en coalición nunca. Y Japón tiene un único partido dominante. Por otra parte, cuando existen fuerzas pequeñas que inclinan la balanza esto puede llevar, no a un reino idílico del consenso, sino a que todo el sistema político quede como rehén de dos diputados del partido verde o del partido ultra-religioso. Inclusive puede pensarse que debe haber más consenso en un sistema presidencialista, en donde el congreso está forzado a convivir con el ejecutivo por cuatro años sí o sí; los incentivos a negociar son fuertes. Pero si una fuerza política puede hacer caer el gobierno en cualquier momento, no hay incentivos para negociar sino todo lo contrario. Y, finalmente, los líderes del ejecutivo en sistemas parlamentarios en general pueden reelegirse cuantas veces quieran. Es que no podría ser de otra manera, porque quien es votado para el gobierno no es la persona del jefe del ejecutivo, sino el bloque parlamentario. Así, hay primeros ministros de sistemas parlamentarios que gobernaron más de veinte años (Thatcher llegó a once). Creo que era Fukuyama quien decía que la mejor característica del parlamentarismo es que es un absolutismo constitucional. Ten cuidado con lo que deseas, porque lo puedes conseguir. Este post es parte del blog: La Barbarie – www.labarbarie.com.ar

JOSÉ M. ESSES

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"Avisame si te molesta", me recomendó mi nueva dentista mientras me terminaba el tratamiento de conducto. A esa altura, yo tenía el reflector contra mis ojos, el extractor de saliva dentro de la boca, una muela toda agujereada, tres escarbadientes finitos dentro de lo que quedaba de muela y un babero que no irradiaba todo el glamour que me merezco. Ya no sabía qué era lo que me podía molestar pero, ante la duda, dije que no me molestaba. Este post es parte del blog: Bien ahí – http://bienahi.blogspot.com

¿Ya me terminaste de leer? No, no me tires a la basura. Mejor, mirá a esa belleza sentada a tu derecha: soy tu excusa ideal para entablar conversación. Dirigile la mirada, levantá una ceja, sonreí levemente, y extendé la mano ofreciéndome. Cuando te mire sin entender, asentí con la cabeza. O si te encariñaste y no me querés ceder, también podés coleccionarme (soy perfecto para el revistero del baño). O si todavía te dura el entusiasmo con alguna de las notas que leíste, llevame a tu casa y leeme en voz alta frente a tu familia o amigos. O... blogo.

Oblogo Nro. 1  

El número 1 de la revista Oblogo

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