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El teniente Arriaga Todos conocen el Instituto Valladolid Preparatoria una escuela joven hasta donde cabe una escuela normal, con mucho prestigio. Pero nunca nadie se a atrevido a contar la historia de porque se oyen aquellos extraños sonidos ya avanzada la noche en los pasillos solitarios de la Institución. Las personas que compraron aquel terreno ignoraron lo que la gente de Jesús del monte comentaba, lo que les advirtieron; está bien es hora de romper el silencio de narrar la historia que hasta la fecha nadie se había atrevido a contar… Eran los años de la independencia de México la cabecilla insurgente más sobresaliente José María Morelos y Pavón estaba librando una feroz batalla contra, los realistas en el cerro de Santa María, junto a el líder estaba Mariano Matamoros otro gran insurgente y el teniente Arriaga; déjenme adivinar, no les suena, no los culpo los historiadores perdieron todo rastro de este hombre. En fin, el generalísimo Morelos ordeno a sus hombres que se separaran para cubrir más terreno, a Matamoros lo mando a que mantuviera la lucha por los cerros, mientras que al teniente Arriaga lo mando a pelear en la cercanía de un pequeño lago. La batalla individual del teniente Arriaga se mantuvo por largo rato los insurgentes no retrocedían no se dejaban vencer anhelaban su libertad demasiado, pero también los realistas más experimentados no quitaban el dedo del renglón y avasallaban a los rebeldes que a fin de cuentas no dejaban de ser campesinos. En un momento dado a ambos bandos se les agotaron las municiones pero eso no iba a detener su deseo de pelea, así que la pelea siguió a los golpes, ya no eran tantos hombres en ninguno de los bandos; la batalla era muy sádica todos se atacaban como animales sin ninguna restricción. Los insurgentes eran más buenos a la hora de pelear a mano limpia, mataron a la mayoría de los realistas sin piedad, el teniente Arriaga acababa de asesinar a un realista dándole golpes con una roca en la cabeza, enseguida de este acción, el feroz teniente localizo al jefe de los realistas al menos de los que estaban ahí en la pelea. Corrió y lo embistió con todo su odio la pelea se llevó a cabo en el suelo los dos querían matarse estaban irreconocibles un fuego brotaba de los ojos de Arriaga; este siempre había sido muy bueno en las peleas así que al final de una batalla muy dura, ya que el realista también puso resistencia, Arriaga logro dejarlo indefenso así que agarro una roca que estaba cerca de ahí y cuando estaba a punto de arremeter contra la cabeza de su enemigo este le dijo-¡espera!-sin quererlo Arriaga se detuvo en seco su mente quedo en


blanco como si hubiera olvidado lo que estaba haciendo.

Tu no quieres matarme- le dijo aquel realista, que si lo dejaba vivir él le cumpliría un deseo; Arriaga pensó que este se burlaba de, el así que en cuanto recobro el espíritu se le dejo ir -¡te lo puedo demostrar!- grito lo que detuvo en seco por segunda vez a Arriaga. A este por fin le entro la curiosidad de que hablaba aquel hombre.-Yo no soy un criollo ni peninsular, yo soy un mestizo mi madre me enseño brujería; a hablar con los dioses-. Arriaga le pidió una prueba de que esto era cierto y lo amenazo que si eso fuera un truco lo iba a matar al instante. En una cosa si tenía razón aquel hombre el calor y la rapidez de la batalla lo habían distraído de ver que en efecto ese hombre no era rubio, si no que más bien tenía rasgos indígenas; los pensamientos de Arriaga fueron interrumpidos al ver que el mestizo hacia un movimiento, este saco un extraño collar lleno de dijes extraños. Al momento se acercó a él y le susurro algo, unas palabras extrañas en otro dialecto;


Arriaga pensó que este tipo estaba loco y estaba ya considerando, atacarlo cuando de repente una bolsa llena de monedas de oro broto literalmente de la nada en su mano, Arriaga estaba atónito no podía creer ni describir lo que estaba pasando; estaba muy feliz. El mestizo le pregunto que cual sería su deseo que prometió que iba a entregar a cambio de su vida. Arriaga excitado por lo que estaba pasando se puso a pensar detenidamente que es lo que quería. Arriaga tenía una historia muy triste ya que aunque era de padres españoles, estos murieron cuando él era aún muy pequeño, así que tuvo que aguantar un mundo de presiones el solo ya que aparte de todo, los criollos no recibían nada comparado con los peninsulares. Arriaga estuvo muy solo y vivió en la pobreza por ser solo un huérfano nadie lo ayudo vivía en compañía de otros niños huérfanos, unos niños mestizos otros indígenas, hasta con castas sufrió mucho hasta la adolescencia, en ese tiempo creía que la vida ya no tenía sentido y estaba harto del racismo que sufría esa gente. El insurgente Matamoros un día lo ayudo dándole de comer ya que estaba a punto de morir de hambre este lo acogió, y permitió que viviera con él un tiempo. En su estancia no pudo evitar oír y toparse con la ideología insurgente, así que cuando su salvador Matamoros acudió a la guerra al saber que las cabezas de los primeros insurgentes habían


rodado, Arriaga no dudo en otorgarle su lealtad al insurgente y al movimiento mismo. Regresando a la historia Arriaga no dejaba de pensar en su vida no sabía que pedir un deseo solo uno tenía que ser muy bien escogido,

Al fin se decidió por lo que iba a desear-quiero ser el emperador de la Nueva España y que Matamoros y yo gobernemos, este nuevo país- dijo, los ojos le brillaban la avaricia se había apoderado de su corazón, la vida que lo había atormentado salió a relucir en un monstruo sediento de poder y dinero. En fin el mestizo no lo juzgo solo sonrió y dijo-Claro será un placer pero, tu deseo es bastante grande, no será tan fácil como crees. Necesito, algo a cambio una pequeñez comparado con todo lo que recibirás-.- ¿¡Que!?- respondió apresurado Arriaga con la mirada fija y dura con expresión enojada desesperada. El mestizo solo lo veía fijamente haciendo caso omiso a como Arriaga lo hostigaba con la mirada a que este se retractara de lo que había dicho; aun así este tranquilamente respondió.-Necesito que te cortes la mano nada de qué preocuparse esta magia, es muy difícil de manipular y debes ofrecerle algo a los dioses a cambio-. Arriaga pensó que si era una pequeñez a cambio de todos lo que iba a recibir a cambio, el poder de una nueva


nación que se independizaría de España un nuevo país que prometía mucho, y seguramente recibiría mucho dinero. Ni tarde ni perezoso Arriaga tomo una roca puntiaguda y se hizo una herida, profunda en la mano. En ese mismo instante aquel extraño hombre soltó una risotada muy fuerte, le susurro otra cosa a su collar y se quedó mirando demoniacamente a Arriaga

Le dijo que no tenía idea de lo que acababa de hacer que ese collar no era indígena, si no que era del mismísimo infierno. Y que él estaba lejos de ser un mestizo él era el diablo y lo que acababa, de hacer Arriaga era venderle su alma. Ahora él le pertenecía y podía hacer con él lo que quisiera; Arriaga estaba en shock no sabía lo que pasaba, tenía un nudo en la garganta y no sabía que decir. De repente dijo con voz temblorosa-¿Qué vas a hacer conmigo?- el diablo soltó una carcajada y le dijo que iba condenar su alma avariciosa a estar el resto de la eternidad, en ese lugar. El diablo susurro unas palabras más en ese dialecto que ahora se sabía que eran palabras satánicas Arriaga sintió mucho dolor así que empezó a gritar hacia el cielo -¡¿Por qué!?-gritaba desesperadamente


¿Qué le paso después de eso a Arriaga? no se sabe con exactitud a decir verdad, eso si que si quieres saber más solo es cuestión de preguntarle a la gente de intendencia del Instituto Valladolid o a los maestros que se quedan hasta tarde que es lo que se oye a ya avanzada la noche gritos desesperados de un hombre. Bueno ya saben la historia ahora saben que ni siquiera una escuela marista está libre de algo así.



el teniente Arriaga