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REPÚBLICA DOMINICANA OBSTÁCULOS E INCENTIVOS A LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LAS MUJERES: EL ROL CLAVE DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

CONSULTORÍA CONTRATADA POR EL PNUD

LOURDES BUENO CONSULTORA

CLARA BAEZ Y MARIVI ARREGUI ASESORAS

SANTO DOMINGO, DICIEMBRE 2007


Tabla de Contenido INTRODUCCIÓN ................................................................................................................................3 I. MARCO DE REFERENCIA ..........................................................................................................6 II. EL MARCO JURIDICO DE LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA EN RELACIÓN CON LAS CIUDADANAS .........................................................................................................................13 2.1 El marco jurídico internacional para el avance de la participación política de las mujeres en las instancias de poder .........................................................................................................13 Cuadro 1. Instrumentos Jurídicos de Naciones Unidas sobre la Participación Política de las Mujeres ...................................................................................................................................17 2.2 El nuevo marco jurídico-electoral nacional y las ciudadanas..................................................18 Cuadro 2. Resumen de las Reformas del Sistema Jurídico relacionadas con el Sistema Electoral durante el período 1994-2004........................................................................................20 2.2.1 Avatares de la cuota femenina y sus modificaciones ........................................................21 2.2.2 Las circunscripciones electorales....................................................................................25 2.2.3 El voto preferencial........................................................................................................28 2.2.4 Los estatutos de los partidos políticos y las mujeres .........................................................29 III. LA PARTICIPACION POLÍTICA DE LAS CIUDADANAS EN CIFRAS ..........................................36 3.1 Ciudadanas electoras ........................................................................................................36 Cuadro 3. Inscritos en el registro electoral según sexo .................................................................37 Gráfico 1. Porcentaje de personas inscritas según sexo y año.......................................................37 Cuadro 4. Inscritos, votantes y abstención por sexo .....................................................................38 Gráfico 2. Votos emitidos según sexo y año.................................................................................39 3.2 Ciudadanas electas ...........................................................................................................39 Cuadro 5. Participación de las mujeres en el Senado ...................................................................40 Gráfico 3. Porcentaje de mujeres en el Senado............................................................................40 Cuadro 6. Participación de las mujeres en la Cámara de Diputados...............................................43 Gráfico 4. Porcentaje de mujeres en la Cámara de Diputados .......................................................43 Cuadro 7. Síndicas y Vice-síndicas .............................................................................................45 Gráfico 5. Porcentaje de Síndicas y Vice-síndicas según año........................................................45 Cuadro 8. Regidoras Titulares ....................................................................................................46 Gráfico 6. Porcentaje de Regidoras Titulares según año...............................................................46 Cuadro 9. Regidores/as Titulares y Suplentes por Sexo, 2006.......................................................47 Gráfico 7. Porcentaje de Regidores/as Titulares y Suplentes según Cargo y Sexo ..........................47 3.3 Ciudadanas designadas en puestos de toma de decisiones en el Poder Ejecutivo ..................48 Cuadro 10. Distribución de los cargos directivos del gobierno central según sexo y año ..................48 Gráfico 8. Cargos Directivos según año.......................................................................................49 3.4 Ciudadanas designadas en puestos de toma de decisiones en el Poder Judicial ....................50 Cuadro 11. Servidores públicos en el poder judicial a nivel nacional según sexo.............................51 3.5 Cultura política dominicana y percepciones sobre la participación política de las ciudadanas...52 3.6 Participación de las ciudadanas en los partidos políticos.......................................................54 Cuadro 12. Miembros de las directivas de los partidos políticos según sexo ...................................57 Cuadro 13. Distribución de las postulaciones de los tres partidos mayoritarios según sexo y cargo, 2002............................................................................................................................58 Cuadro 14. Distribución de las postulaciones por sexo, cargo y partido ..........................................59

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IV. LOS RESULTADOS DE LAS ENTREVISTAS EN PROFUNDIDAD: OBSTACULOS E INCENTIVOS ...............................................................................................................................................61 4.1 El entorno familiar y comunitario .........................................................................................61 4.2 Opiniones sobre el marco jurídico electoral..........................................................................66 4.3 El entorno partidario y la cultura política ..............................................................................72 4.4 La cultura política partidaria y el género ..............................................................................80 4.5 El financiamiento de las campañas políticas, obstáculo para las mujeres ...............................85 4.6 Iniciativas que incentivan la participación política de las mujeres ...........................................86 Figura 1. Tema Nacional 4 del PLANEG II ...................................................................................94 V. RESUMEN Y CONCLUSIONES .................................................................................................95 5.1 Objetivos y Metodología.....................................................................................................95 5.2 Marco conceptual ..............................................................................................................95 5.3 El marco jurídico ...............................................................................................................96 5.3.1 El marco jurídico internacional a favor de la participación política de las mujeres ................96 5.3.2 El marco jurídico electoral dominicano y su impacto en la participación política de las mujeres ..................................................................................................96 5.4 Obstáculos a la participación política de las mujeres ............................................................98 5.4.1 Obstáculos del marco jurídico para acceder a cargos electivos .........................................98 5.4.2 Obstáculos partidarios y de cultura política ....................................................................100 5.4.3 Obstáculos para acceder a puestos de toma de decisiones en el Poder Ejecutivo y su contraste con el Poder Legislativo................................................................................102 5.4.4 ¿Obstáculos de socialización genérica? ........................................................................102 5.5 Incentivos a la participación política de las mujeres...................................................................103 5.6 A modo de conclusión general ..............................................................................................105 BIBLIOGRAFIA ...............................................................................................................................106

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REPÚBLICA DOMINICANA OBSTÁCULOS E INCENTIVOS A LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LAS MUJERES: EL ROL CLAVE DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

INTRODUCCIÓN Desde el año 2002, la Dirección Regional para América Latina y el Caribe (DRALC) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) está ejecutando un Programa orientado a fortalecer la gobernabilidad democrática de los países de América Latina y el Caribe a través de la iniciativa “Proyecto sobre el Desarrollo de la Democracia en América Latina (PRODDAL)”. Dos publicaciones sustantivas auspiciadas por este Programa, “Democracia en América Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos” y “Un desafío a la democracia: Los partidos políticos en Centro América, Panamá y República Dominicana”, han evidenciado la necesidad de generar iniciativas para el fortalecimiento de las instituciones partidarias que favorezcan los procesos de representación y participación ciudadana en las agendas políticas y de desarrollo económico y social con equidad, en nuestro país y en nuestra Región - tipificada por el PNUD como la de mayor desigualdad en el escenario mundial1. En estos estudios, el abordaje de la igualdad/equidad de género, orientado a promover procesos de ciudadanización política, económica y social femenina está prácticamente ausente, a pesar de que la promoción de la participación política de la mujer es un objetivo de larga data en las Naciones Unidas. La necesidad de introducir, de manera explícita, el enfoque de igualdad/equidad de género en los procesos de fortalecimiento de la democracia en América Latina y el Caribe y, en particular, en iniciativas programáticas de fortalecimiento de la institucionalidad de los partidos políticos, en tanto aspecto clave del déficit del proceso democrático en la región, ha motivado esta investigación. En ese sentido, el presente estudio se centra en la exploración de factores limitadores y promotores de la participación política de las mujeres en los partidos políticos y, por esta vía, en los puestos electivos y en los puestos de designación del Estado. La historia política también muestra que las mujeres han sido las grandes ausentes de las estructuras de poder partidarias. En efecto, aunque numéricamente su participación como simpatizantes y militantes partidarias ha sido y es importante, su presencia en los mecanismos de dirección partidaria y en los mecanismos de la dirección gubernamental -cuando sus partidos ejercen el poder político - ha sido y continúa siendo minoritaria, a pesar de algunos avances observados en el plano nacional e internacional2. Según Wikipedia el coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno). Este coeficiente es monitoreado regularmente por el PNUD y se constata que los valores mas altos del mundo corresponden a los países de América Latina y el Caribe. 2 Las de la Unión Parlamentaria Internacional lo atestigua. Ahora bien, solamente en los países nórdicos de Europa y, de manera particular, en Suecia, puede hablarse de avances notables en la construcción de la paridad de participación política de mujeres y hombres a nivel normativo y sustantivo. La misma se atribuye a que las necesidades de la familia se inscriben en el centro de la política pública, en condiciones de igual preeminencia que el resto de las políticas económicas y sociales de más alto rango y prioridad. De esta forma se ha estado creando la infraestructura familiar y social y se ha estado fomentando una 1

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Por otra parte, una revisión bibliográfica sumaria sobre este tema ha mostrado la escasez de los estudios en el ámbito de la ciencia política que aborden la problemática de la participación de las mujeres en los partidos políticos. Sin embargo, son los partidos los que detienen la llave para abrir las puertas de la participación de las mujeres no sólo en sus propios órganos de dirección política, sino también en todos los poderes públicos, sea a través de su postulación a cargos electivos o vehiculando su acceso a los cargos por designación. En este sentido, el PNUD, en aras de hacer avanzar los procesos de ciudadanización de las mujeres en tanto elemento fundamental del fortalecimiento de la participación y de la gobernabilidad democrática, ha tomado la iniciativa de realizar una investigación de carácter exploratorio orientada a documentar cuáles son los obstáculos y cuáles son los incentivos que, en nuestro país - la República Dominicana - están afectando la participación de las mujeres en el ámbito partidario y en otros ámbitos de poder político. Esta investigación está orientada a elaborar un informe de evaluación sobre la participación de la mujer, en los diferentes escenarios de poder nacional y local y, desde la perspectiva de la igualdad/equidad de género, sobre los factores que limitan e incentivan el ejercicio de su liderazgo en el ámbito político. Su enfoque es documental/cualitativo, a partir de la revisión bibliográfica y de entrevistas a profundidad a actores clave de ambos sexos del escenario político nacional. El objetivo de esta investigación es disponer de insumos para la toma de decisiones programáticas, orientadas a cumplir con el mandato y las iniciativas de las Naciones Unidas para el fortalecimiento del sistema democrático y desarrollo nacional con la inclusión de la participación de las mujeres en todas las estructuras de poder formal y en todos los procesos de toma de decisiones públicas. En el primer capítulo, se presenta el marco de referencia en el que se inscribe el estudio. En el capítulo segundo, después de presentar someramente los principales documentos de Naciones Unidas que refieren y amparan la participación política de las mujeres, se revisa de manera exhaustiva el marco jurídico nacional que avala esta participación, consignando los cambios sufridos al respecto en nuestra legislación y analizando sus efectos en el avance de la participación política de las mujeres. El capítulo tercero recopila y analiza las cifras disponibles de la participación política de las mujeres en nuestro país: en los cargos de elección popular, en los cargos de designación en el Estado y en los partidos políticos. El capítulo cuarto muestra los resultados de las entrevistas exploratorias hechas a analistas y a mujeres y hombres políticos explorando su visión sobre el tema del estudio. También se recogen en este capítulo las principales iniciativas desarrolladas en nuestro país para favorecer la participación política de las mujeres. Finalmente se presentan las principales conclusiones extraídas del estudio. La metodología utilizada para establecer el estado de situación de la participación política de las mujeres dominicanas, hemos revisado la bibliografía nacional existente y, en buena medida, la bibliografía reciente al respecto con que contamos en la región de América Latina y el Caribe. Igualmente hacemos una revisión y análisis cultura de integración de hombres y mujeres a ambas esferas, de forma tal que se impida que haya competencia entre la vida familiar y profesional, vehiculándose así, para todos, la posibilidad de conciliación entre la vida privada y la vida publica.

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de las estadísticas disponibles en nuestro país sobre la participación de las mujeres en los partidos políticos y en los puestos de poder político a nivel congresional, municipal y en los organismos del Estado. Respecto al marco jurídico normativo, hemos revisado los documentos emanados de organismos de Naciones Unidas que amparan y respaldan la participación política de las mujeres. En cuanto al marco jurídico nacional, se han rastreado y analizado en mayor profundidad tanto los documentos dominicanos al respecto como el análisis que de ellos han hecho las y los autores nacionales. Siempre con el enfoque de los factores que favorecen y que obstaculizan la participación política de las mujeres dominicanas. Particular revisión se hizo de las cifras disponibles en relación con el tema. Hemos recopilado y analizado las estadísticas con que pudimos contar y hemos elaborado nuevos cuadros. De la revisión del padrón electoral, proveemos el cálculo de la superioridad numérica de las mujeres para las elecciones presidenciales del 2008. Igualmente hemos re-construido el indicador de elegibilidad como herramienta que muestra las posibilidades de elección en cargos electivos que tienen las mujeres militantes de partidos3. La revisión y análisis documental se complementan con una serie de entrevistas en profundidad hechas a 14 actores clave, a saber: 1) analistas políticos -mujeres y hombres, 2) mujeres destacadas de partidos políticos que han sido elegidas en cargos electivos, o que han aspirado a serlo y 3) hombres de destacada militancia política, representantes de los tres partidos mayoritarios. La entrevista explora la opinión de estos actores sobre los siguientes temas.4 • • • • • •

Obstáculos e incentivos a la participación de las mujeres en partidos políticos a nivel de la esfera familiar y personal Obstáculos e incentivos a la participación de las mujeres en partidos políticos a nivel de la esfera partidaria Mecanismos de acceso de las mujeres a los puestos directivos de los partidos políticos Mecanismos de acceso de las mujeres a candidaturas partidarias para optar por puestos del poder legislativo y a los gobiernos locales. El impacto de la cuota en el acceso de las mujeres a puestos electivos congresionales y municipales El impacto de la participación de las mujeres en los partidos políticos en el fortalecimiento de la democracia.

Estas entrevistas fueron grabadas y transcritas. Son, junto con la revisión bibliográfica, el insumo básico de este informe de investigación (ver en anexo Guía de entrevista y listado de personas entrevistadas). Finalmente, se han revisado las iniciativas que algunas instituciones gubernamentales, ONGs y agencias internacionales han desarrollado en nuestro país con la finalidad de fomentar una mayor participación de las mujeres, elegidas o elegibles, en la arena política.

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Nos hemos nutrido de la iniciativa de José Ángel Aquino sobre este tema. Una encuesta sobre los factores que obstaculizan e incentivan la participación política de las mujeres constituirá la segunda parte de este estudio.

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I.

MARCO DE REFERENCIA

El marco de referencia general de esta investigación es el estudio del PNUD sobre “La democracia en América Latina. Hacia una Democracia de Ciudadanos y Ciudadanas”, asumido desde una perspectiva crítica génerosensitiva. Asumimos su planteamiento de que, más allá de las diferencias que se expresan en el plano de la teoría sobre los alcances de la idea de democracia, la historia occidental revela que las aspiraciones por ensanchar las fronteras de las libertades ciudadanas y alcanzar mayores niveles de justicia y progreso han estado siempre en el corazón de las luchas sociales y políticas ligadas, de un modo u otro, a la idea de democracia.

En este sentido,

partimos de la premisa de que la democracia es el marco propicio para abrir espacios de participación política y social a grupos poblacionales excluidos por su pobreza, por su género o por su adscripción a minorías étnicas y culturales. Este estudio de referencia, donde se ofrece un análisis comprehensivo de la democracia, a partir de una amplia base documental y testimonial sobre 18 países de América Latina y el Caribe5, aborda tres puntos centrales de referencia conceptual, a saber: a) La democracia y la idea de democracia en América Latina; b) Balance de la ciudadanía integral y c) Percepciones y apoyos de lideres y ciudadanos. El mismo parte de la constatación de que en nuestra región las reglas e instituciones del régimen democrático son similares a las de los países democráticamente más maduros, pero nuestras sociedades son profundamente diferentes. En nuestra región, construir y ampliar los derechos ciudadanos se desenvuelve en un contexto histórico inédito, donde coexisten la democracia, la pobreza y la desigualdad. En efecto, las transformaciones observadas en nuestros países, en los últimos veinte años, muestran cómo la difusión de la democracia electoral se ha desarrollado, a la par que el aumento de la población en condiciones de pobreza y aumento de la desigualdad entre los grupos sociales, colocando nuestro desarrollo democrático en condiciones de fragilidad e inestabilidad. ¿Podremos consolidar nuestros procesos democráticos en este contexto? La consolidación de la democracia en los países desarrollados no se verificó en contextos tan desiguales. Más bien se dio una incorporación progresiva, una especie de circulo virtuoso, donde la incorporación al trabajo, el derecho al voto y a los beneficios de una legislación social fueron desarrollándose y complementándose para configurar niveles de vida y bienestar social, inscritos en un marco jurídico respetuoso de los derechos humanos. Es cierto, que su debilidad, patente hoy día, ha sido la despolitización ciudadana, caracterizada por altos niveles de disfrute de 5

Su base empírica se construyó a partir de una encuesta de opinión, entrevistas en profundidad a líderes e intelectuales y el cálculo de indicadores sobre el estado de la democracia en la región.

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derechos sociales y económicos, pero escasos niveles de participación activa en la toma de decisiones políticas que le compete y que hoy, con la crisis del Estado Benefactor, está amenazando los niveles de bienestar colectivo alcanzados6. Justamente, la revitalización de la participación ciudadana constituye el “leitmotiv” de nuestro documento de referencia para la consolidación de la democracia latinoamericana y caribeña, identificada como la vía para el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática y el desarrollo humano. Es esta participación de la ciudadanía la que nos permitirá trascender hacia una concepción y una práctica de democracia de ciudadanas y ciudadanos y no simplemente como un régimen electoral. En otras palabras, la ciudadanía se conceptualiza en términos sustantivos y no sólo formales, y nos remite a procesos de democratización, donde los individuos, a través de sus negociaciones y luchas, buscan ser sujetos de derechos y deberes civiles, políticos y sociales. En su conjunto, estos derechos y deberes constituyen un estatus social que determina su sentido de pertenencia a la comunidad nacional y favorece la participación en la vida comunitaria. Así, la ciudadanía no se limitaría a la participación electoral, sin ningún control en el quehacer de los agentes de la representación política que ha elegido para la dirección del Estado. Esta concepción de democracia participativa cuestionaría, no simplemente el tamaño del Estado, sino su incapacidad para rendir cuentas y su incompetencia para hacer lo que la sociedad requiere que haga, vehiculando la construcción de un nuevo vínculo cívico, donde la ciudadanía co-participe en la gestión pública, en sustitución de la relación patrón-cliente vigente entre el Estado y la ciudadanía en la mayoría de nuestros países7. En síntesis, la democracia no es un valor en sí mismo sino un medio necesario para el desarrollo humano. Tampoco se reduce al acto electoral sino que requiere de eficiencia, equidad y transparencia en las instituciones que cumplen con funciones públicas –sean éstas de naturaleza administrativa o política - así como de una cultura que acepte la legitimidad de la oposición política y reconozca y abogue por los derechos de todas las personas. En este mismo sentido, la participación política de la ciudadanía, la legitimidad de la representación política partidaria y la gobernabilidad democrática8 son elementos políticos centrales del desarrollo humano, porque es a

Báez, Clara y Paiewonsky, Denise. 2002. Género y ciudadana. Recomendaciones para incorporar la perspectiva de género al Programa de Fortalecimiento de Organizaciones de la Sociedad Civil”. INTEC-BID-OXFAM. Santo Domingo. 7 Opus cit. 8 Rosario Espinal refiere, en términos generales, la participación a la incorporación de todos los sujetos políticos por la vía básica – aunque no única – del voto, como la base de la legitimidad de la representación política de una elite elegida para gobernar a muchos electores. La gobernabilidad, por su parte, la refiere a la capacidad y legitimidad de esta elite para ejecutar la gestión gubernamental. Ver: Reformas Electorales y Gobernabilidad Democrática en Republica 6

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través de la política y, no sólo de la economía, como es posible generar condiciones más equitativas y aumentar las opciones de las personas9. En otras palabras: “la reducción sostenible de la pobreza requiere que haya un crecimiento equitativo, pero también requiere que los pobres tengan poder político10”. En este sentido, las opiniones de líderes y ciudadanos plantean el arribo de la región a un punto de inflexión en la evolución de su desarrollo democrático, donde es necesario recuperar el “papel constructivo de la política como ordenadora de las decisiones de la sociedad”, de tal suerte que las soluciones a “los problemas y desafíos de la democracia [ tengan ] que buscarse dentro y no fuera de las instituciones democráticas”, en aras de retomar la capacidad de nuestras sociedades para “promover proyectos colectivos viables11”. En particular, afirman que el sistema de partidos esta urgido de ampliar su eficacia, transparencia y responsabilidad para mejorar su comprensión de los cambios societales en curso, promover un debate de fondo sobre el Estado, la economía y la globalización y, sobre esta base, proponer nuevos proyectos de sociedad. En otras palabras, los partidos políticos requieren fortalecer un proceso de legitimación de una nueva institucionalidad que integre la participación activa de la sociedad y canalice de manera efectiva sus demandas. Ahora bien, en este estudio de referencia, la participación ciudadana de las mujeres está poco presente de manera explícita, envuelto en una cierta epistemología androcéntrica de la realidad social, que establece una equivalencia implícita entre hombre=humano y humano=hombre. Esta concepción androcéntrica, traducida a la ciencia política, ha dado como resultado la vigencia de una concepción de ciudadanía universalista, basada en el modelo masculino que, desde los griegos, ha obviado la identidad social y las necesidades de las mujeres y ha operado y continúa operando mediante una segregación de la vida privada y de la vida pública que adscribe roles diferenciados a hombres y mujeres y ha naturalizado problemáticas que atañen a la familia y a las relaciones que se dan en su seno, sustrayéndoles su dimensión política. Si bien, el concepto de ciudadanía no hace exclusiones formales, este sesgo androcéntrico ha resultado excluyente, como bien lo revelan los bajos índices de participación política y de liderazgo público de las mujeres de todos los países de la región12. Asimismo, este sesgo es responsable de la precaria presencia en las agendas públicas de

Dominicana. Seminario internacional “Gobernabilidad Democrática y Crisis Política en República Dominicana y América Latina”. Centro de Investigaciones y Estudios Sociales (CIES), UNIBE. Santo Domingo, 2004, pp. 2-3. 9 Dos de estas tres dimensiones básicas de la democracia - la participación y la representación - serán abordadas en nuestro estudio desde la perspectiva de la inclusión o exclusión de las mujeres. 10 PNUD.2004. La democracia en América Latina: hacia una democracia de ciudadanos y ciudadanas. Buenos Aires, Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara. P.30. 11 Ibid. P.30. 12 Ver indicadores comparados de participación política de las mujeres en la región en http://www.eclac.org/mujer/proyectos/perfiles/comparados/comp_participacion.htm

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nuestros países de problemáticas que afectan fundamentalmente a las mujeres y a la organización familiar y de pareja13. Como han señalado Clara Baez y Denise Paiewonsky, “el ejercicio de la ciudadanía femenina tiene un doble carácter estratégico para la consolidación de la democracia. En primer lugar, representa la participación de la mitad de la población cuyo potencial en el ejercicio de derechos y deberes de ciudadanía ha estado sub-utilizado y, en segundo lugar, porque su participación contribuye a la construcción simbólica y práctica de un ideal de coparticipación de hombres y mujeres en el liderazgo, en todos los ámbitos de la acción pública”14. Salvo en los procesos electorales, el concepto de soberanía popular – ejercicio del poder de mando de un conjunto social ejercido en y por la universalidad de los ciudadanos - vigente en la sociedad política y la ciencia política ha sido y continúa siendo una soberanía fundamentalmente masculina. Un reto pendiente en nuestras sociedades es lograr que esta soberanía popular esté encarnada por las dos mitades de la humanidad en todos los ámbitos del poder social y político y deje de ser una entidad abstracta15. El déficit flagrante de participación de las ciudadanas a nivel de cargos electivos y cargos de designación en el Estado, también se manifiesta en los cargos dirigenciales de las estructuras partidarias. En este sentido, otro estudio, también co-auspiciado por el PNUD, “Un desafío a la democracia: los partidos políticos en Centroamérica, Panamá y Republica Dominicana”16, constituye otra referencia obligada para esta investigación, en razón del rol central que juegan los partidos políticos en el juego democrático, como puentes entre el Estado y la sociedad y, de manera más particular, entre los agentes de la representación política y la ciudadanía, mediante la agregación e integración de intereses diversos para viabilizar acciones y respuestas efectivas desde las instituciones del Estado. En este estudio se focaliza el problema de los partidos políticos, como un aspecto clave del déficit democrático de la región y la necesidad de asumir su fortalecimiento e institucionalización en el marco de los procesos de consolidación democrática y de participación ciudadana. Basado en recopilación de información diagnóstica sobre los partidos políticos y sus líderes en siete países, persigue aportar insumos sobre su estado actual y sus perspectivas futuras, en un contexto donde se reconoce su rol imprescindible para la consolidación de las democracias de la región, en contraste con una imagen pública negativa. Los resultados del estudio destacan el proceso de cambio en que están inmersos los partidos políticos de la región, dentro de un contexto de baja credibilidad y desconfianza de la ciudadanía. Incluye la presensación de autorretratos Por ejemplo, el cuidado de niños y ancianos en lugar de asumirse como cuestión política de interés social general, se concibe como responsabilidad de las mujeres dentro del ámbito familiar, obviándose de las agendas publicas el tema de los servicios de guarderías, pre-escolares y atención a los adultos mayores, como una necesidad perentoria para que las mujeres puedan compatibilizar vida familiar y vida pública. Basta recordar que colocar la problemática de la violencia intrafamiliar en la vida pública costó más de 20 años de luchas de las mujeres a nivel nacional e internacional. 14 Op. cit. 15 Sineau, Mariette.2001. Profesión femme politique. Sexe et pouvoir sous la Cinquième République. Presses de la Fondation Nationale des Sciences Politiques. Paris. p. 240, donde se cita el discurso en la Asamblea Nacional Francesa de la Ministra Elizabeth Guigou en referencia a la paridad política. 16 BID, IDEA, OEA, PNUD. 2004. Un desafío a la democracia. Los partidos políticos en Centroamérica, Panamá y República Dominicana, Costa Rica, Compañía ABE Ediciones del Sur. 13

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partidarios, donde se destaca su aporte en la construcción de sus respectivas democracias, su pragmatismo y escasa diferenciación ideológica que apela a electorados amplios. Asimismo, se focaliza su organización y funcionamiento, destacándose el contraste entre la atención que los estatutos prestan a la participación de su militancia de base y la modestia de estas practicas reales al interior de los mismos. En realidad, las cúpulas partidarias disponen de poca información sobre sus afiliados, no suelen contar con políticas de recaudación dirigida a ellos y, al parecer, tienen considerables influencias en la designación de las candidaturas: más que liderar a sus afiliados los partidos políticos los manejan. Finalmente, y según los testimonios de las elites políticas –en la oposición o en el Gobierno – existe mucha insatisfacción con el desempeño de los partidos y han identificado un conjunto de problemas a ser afrontados, tales como el clientelismo, la falta de renovación de liderazgos, la corrupción política y una financiación problemática. Por su parte, también se destaca que, la población califica a los partidos como las menos confiables de las grandes instituciones nacionales, lo cual se refleja en una disminución de su adhesión partidaria. En particular, este estudio hace alusión a que los grupos tradicionalmente excluidos por los partidos, tales como las mujeres, se sienten “mas distantes de la política y de los partidos que el conjunto de la población” y presentan niveles de escepticismo y critica mas marcados17. Otro estudio similar, también sobre los partidos de Centroamérica, realizado por Eduardo Núñez18, plantea que el problema central de los partidos políticos es la dificultad que confrontan para cumplir de manera efectiva con las funciones básicas de representación, agregación de intereses e intermediación política, como resultado de los cambios ocurridos en nuestras sociedades, donde su rol ha perdido centralidad ante la aparición de formas diversas de intermediación y representación directa de intereses específicos19. Toda esta revisión bibliográfica coincide en afirmar que los partidos políticos han sido, históricamente, instrumentos importantes – aunque no únicos – de acceso de los grupos sociales al sistema político mediante dos funciones básicas, a saber: 1) Como transmisores de la demanda política de la sociedad mediante la conversión de estas demandas en decisiones políticas y 2) Como sujetos de acción política, delegados por la ciudadanía para actuar en el sistema político con la finalidad de conquistar el poder y gobernar, si son favorecidos por el voto de ciudadanas y ciudadanos. Por otra parte, Eduardo Niñez, destaca de manera particular, el problema de la relación entre los partidos y la participación ciudadana. Se parte de la premisa de que tanto la demanda política, como los procesos de delegación en el sistema político derivan, en buena medida, del tipo de participación y de la intensidad de la participación política de los actores del sistema político en un momento histórico-social concreto. Así, tanto los tipos y la transmisión de la demanda política como la naturaleza de la delegación de la sociedad en las élites partidarias, tendrán características diferentes en función de quienes participan, cómo y a través de cuales mecanismos 17

Ibid. Pp.16-19. Núñez, Eduardo. 200?. La hora de los partidos políticos. Propuestas de análisis y cooperación para su reforma y modernización. IPADE-MS América Central – Asociación Danesa para la Cooperación Internacional. Nicaragua. 19 Ibidem. 18

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participan y cual es la efectividad de esta participación para convertir las demandas sociales en políticas públicas de alcance más general o más particular20. En nuestra región, el rol de sujetos delegados de la acción política ha sufrido, al decir de Eduardo Núñez21, de una malversación del “principio de autonomía relativa” que ha trastocado el principio de la representación política, convirtiéndola en una delegación, en donde la ciudadanía entrega a los representantes su poder, mediante un único acto soberano - las elecciones – y luego pierde la capacidad de controlar a sus representantes. Como resultado, las instituciones públicas y sus representantes han podido actuar con autonomía relativa de los intereses de los ciudadanos, evocando una concepción de lo público como un asunto de definición estricta del Estado como aparato. Al respecto, se afirma que “la intermediación se volvió excesiva, al punto que se diluyeron los intereses de los diferentes grupos sociales, llevando a estos a buscar formas de autorepresentación y por tanto reduciendo la centralidad de los partidos como instrumentos de intermediación” 22. Los cambios acontecidos en la región en los últimos 20 años apuntan hacia un cuestionamiento de esta concepción de lo público como un patrimonio de los políticos y de las instituciones del Estado. La función de la representación política está en cuestionamiento y se ha estado perfilando una nueva concepción de los representantes políticos como servidores públicos que deben responder a los intereses de ciudadanos y ciudadanas y cuyas actuaciones públicas deben estar sujetas a control ciudadano. El ámbito de acción de los representantes políticos sería lo público-estatal, es decir, el espacio de decisión política y técnica de las instituciones estatales para definir y ejecutar y evaluar políticas públicas. Al mismo tiempo, la ciudadanía, a través de diversas expresiones organizadas, no sólo quiere escoger por quien vota, sino que quiere participar en la vida pública, incidir en la definición de las prioridades, el contenido y la ejecución de las políticas públicas y exigir cuentas sobre sus resultados, conformando el espacio de lo públicosocial, como espacio de la sociedad organizada, en tanto sujetos activos en la definición y alcance de la acción política, sea gubernamental o no gubernamental. Estas transformaciones obedecen a un nuevo contexto regional, en que las sociedades están produciendo nuevos actores, nuevas demandas y nuevas y múltiples formas de representación de intereses y expectativas de mayor flexibilidad y con mayor capacidad de intermediación que los partidos políticos. Paralelamente, la emergencia de la sociedad de la información y las múltiples y novedosas formas de acceso y difusión de información pública por parte de la ciudadanía, han transferido a los medio de comunicación funciones de control e intermediación política que, en un contexto de globalización de las economías y las sociedades, juega cada vez mas un rol muy destacado. Partidos políticos, medios de comunicación y nuevas y viejas organizaciones están asumiendo roles de intermediación política complementarios. Co-existen, se co-optan, se resisten y/o colaboran, en un nuevo contexto conflictual, donde aún se pugna por establecer cuáles son los mecanismos y estrategias de convivencia idóneas Ver Diccionario de Ciencias Políticas ubicado en: http://www.ciudadpolitica.com/modules/wordbook/print.php?entryID=1 Opus cit. Eduardo Núñez. 22 Ibidem, p. 24. 20 21

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entre diversos agentes de la representación política, para dar respuestas a las demandas y expectativas de sociedades más complejas. La reforma de los partidos políticos para asumir su insustituible función de intermediación política desde una perspectiva global está hoy día en la agenda pública de nuestros países. En esta reforma, las ciudadanas y, en particular, las militantes partidarias, tienen un rol importante que jugar en tanto sujetos activos de la modernización de la vida política dominicana. Si bien se habla de crisis de los partidos políticos por las dificultades que están confrontando para cumplir con sus funciones básicas en este nuevo contexto, en todos los documentos consultados hay coincidencia sobre la importancia y el rol que les compete jugar a los partidos políticos en la construcción y consolidación de una democracia de ciudadanos y ciudadanas. Su reto, es sintetizado por Eduardo Núñez, como la necesidad de construir un nuevo liderazgo político, de corte democrático y centrado en la construcción de instituciones políticas efectivas”23. Desde la perspectiva de la ciudadanía femenina, la participación política se verifica fundamentalmente como votantes para elegir gobernantes. A nivel partidario, su participación es muy limitada como posibles gobernantes elegibles o designadas, a pesar de que su presencia como militantes partidarias ha sido y continúa siendo importante, aunque muy mal cuantificada. En lo que respecta a nuestro país, en las estructuras dirigenciales de los partidos políticos las mujeres tienen muy poca presencia y esto determina que la representación de las demandas de las mujeres esté ausente de las agendas partidarias y, por consiguiente, de las agendas de los planes de gobierno. Esto tiene una repercusión directa, en la selección de mujeres para los puestos de toma de decisiones del Estado que se otorgan por designación, donde su presencia es mínima, pues la tendencia es asignarlos a la membresía masculina de las elites partidarias. Las demandas de las mujeres por una mayor inclusión como ciudadanas y en pos de políticas públicas que tomen en cuenta sus necesidades han sido poco efectivas. Al respecto, la politóloga Rosario Espinal opina que para lograr incorporarlas en la agenda pública de los partidos y de la sociedad en su conjunto, se requiere de una organización colectiva de intereses articulados de manera ideológica, es decir de un programa de acción y de una estrategia de adhesión al mismo, dirigida a la sociedad en general y, en particular, a los partidos políticos.

23

Ibid, p. 27.

12


II.

EL MARCO JURIDICO DE LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA EN RELACIÓN CON LAS CIUDADANAS

2.1 El marco jurídico internacional para el avance de la participación política de las mujeres en las instancias de poder El derecho de las mujeres a participar en la política y en todos los niveles de toma de decisiones de los estados está consignado en las convenciones, tratados internacionales y declaraciones emanadas de los organismos internacionales, particularmente de las Naciones Unidas (NNUU). Nuestro país es desde 194524 uno de los estados parte de las NNUU y ha firmado y ratificado los tratados que consignan los derechos de las mujeres, aunque no siempre las firmas se han traducido en el cumplimiento de las recomendaciones internacionales ni en la adecuación de la legislación nacional a estos compromisos. Son varios los instrumentos internacionales que de una manera u otra alientan, recomiendan o prescriben la participación de las mujeres en las instancias de poder (ver resumen en Cuadro 1). El respaldo jurídico más importante al respecto está consignado en la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y en la resolución aprobada en 1995 conocida como la Plataforma de Beijing. Ya en 1967 la Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, reconoce que “continúa existiendo considerable discriminación en contra de la mujer”, la cual considera “incompatible con la dignidad humana”. Al respecto, consta en su artículo 4 que: Artículo 4 Deberán adoptarse todas las medidas apropiadas para asegurar a la mujer en igualdad de condiciones con el hombre y sin discriminación alguna: a) El derecho a votar en todas las elecciones y a ser elegible para formar parte de todos los organismos constituidos mediante elecciones públicas; b) El derecho a votar en todos los referéndums públicos; Es uno de los Estados originarios o fundadores de las Naciones Unidas, que firmaron la Carta de las Naciones Unidas en 1945 en la Conferencia de San Francisco.

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c) El derecho a ocupar cargos públicos y a ejercer todas las funciones públicas. Estos derechos deberán ser garantizados por la legislación. Posteriormente, convocada por la Asamblea de las Naciones Unidas, se celebra en 1975 en México la Primera Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer. Una de las metas trazadas en el Plan de Acción para ser alcanzadas en 1980 era el acceso equitativo de la mujer a la participación política. En 1979, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó uno de los instrumentos jurídicos más completos contra la discriminación de la mujer: la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Tiene un carácter jurídicamente vinculante, enuncia los principios aceptados internacionalmente sobre los derechos de la mujer que se aplican a todas las mujeres en todos los ámbitos. Insta a los estados partes a eliminar la discriminación contra la mujer y a adecuar sus legislaciones con ese fin25. En el artículo 7 dice explícitamente que los Estados Partes… garantizarán a las mujeres… el derecho a: a) Votar en todas las elecciones y referéndums públicos y ser elegibles para todos los organismos cuyos miembros sean objeto de elecciones públicas; b) Participar en la formulación de las políticas gubernamentales y en la ejecución de éstas, y ocupar cargos públicos y ejercer todas las funciones públicas en todos los planes gubernamentales; El artículo 18 de la Convención insta a los Estados Partes a someter al Secretario General de las Naciones Unidas un informe de país en el que den cuenta de las medidas tomadas “para hacer efectivas las disposiciones de la presente Convención y sobre los progresos realizados en este sentido”. Este procedimiento obliga a los gobiernos a revisar el posible avance en el cumplimiento de las prescripciones de esta Convención y, a su vez, recibe los comentarios y recomendaciones al respecto por parte del Comité. En 1999, la Asamblea General de Naciones Unidas adopta el Protocolo Facultativo de la Convención, mecanismo jurídico que permite a las mujeres hacer llegar sus reclamos ante la Convención. Con la III Conferencia Internacional, celebrada en Nairobi en 1985, se cierra el Decenio de Naciones Unidas de la Mujer, cuyo lema fue: Igualdad, Desarrollo y Paz. El documento Estrategias de Nairobi recopila 372 recomendaciones para que los estados eliminen la discriminación contra la mujer. Entre ellas, se recomienda lograr la plena participación de la mujer en el proceso de adopción de decisiones. 25

CEPAL.1999. Participación, liderazgo y equidad de género en América Latina y el Caribe. Santiago de Chile.

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El espacio y el documento más importante para el impulso de la participación política de las mujeres fue la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en 1995 en Beijing. Uno de los objetivos estratégicos de la Plataforma de Acción aprobada por esta Conferencia es el objetivo G: La mujer en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones. En él se exhorta a la igualdad de participación de la mujer y el hombre en la adopción de decisiones, apelando no como en otras convenciones a eliminar la discriminación contra la mujer sino a la necesidad de reforzar la democracia y promover su correcto funcionamiento (181). En Beijing se reconoce por primera vez que el cambio de la situación de las mujeres es una ganancia para toda la sociedad. El documento de la Plataforma de Acción analiza la situación de sub-representación de las mujeres en casi todos los niveles de gobierno consignando como uno de los obstáculos a la participación de la mujer en la vida pública, las modalidades tradicionales de muchos partidos políticos. Otro elemento valioso es el hecho de reseñar el aporte que hacen las mujeres que ocupan puestos de decisión al incluir en los programas de los gobiernos los valores y experiencias de las mujeres que ofrecen nuevos puntos de vista sobre cuestiones políticas generales (182). Uno de los aspectos más interesantes de la Plataforma de Acción es la recomendación de la adopción de medidas positivas para superar la baja proporción de mujeres. Así el Objetivo estratégico G. 1 plantea: Adoptar medidas para garantizar a la mujer igualdad de acceso y la plena participación en las estructuras de poder y en la adopción de decisiones. Y en el numeral b) se recomienda concretamente: b) Adoptar medidas, incluso, cuando proceda, en los sistemas electorales, que alienten a los partidos políticos a integrar a las mujeres en los cargos públicos electivos y no electivos en la misma proporción y en las mismas categorías que los hombres; La Plataforma recomienda a los gobiernos, a los partidos políticos y a las Naciones Unidas que tomen las medidas para no solamente aumentar el número de mujeres en los niveles de decisión sino también, incorporar las cuestiones de género en las políticas y programas. Beijing hizo que muchos estados acomodaran sus legislaciones para integrar a las mujeres en los cargos públicos electivos, mediante la adopción de las medidas positivas que prescriben porcentajes de mujeres en las candidaturas presentadas por los partidos. En nuestro país, en 1997 se hace la primera reforma de legislación electoral en ese sentido y se aplica por primera vez en las elecciones de 1998.

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Nueva York 2000: Beijing + 5. En el año 2000 en reunión celebrada en Nueva York, a los cinco años de la celebración de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Naciones Unidas hace una revisión del cumplimiento de las directrices emanadas en la Declaración y Plataforma de Beijing. En ella se revisan las 12 áreas críticas establecidas en 1995 instando a los gobiernos a tomar medidas que posibiliten acelerar el cumplimiento. Entre las medidas que deben tomar en el plano nacional tanto los gobiernos, como el sector privado, las organizaciones no gubernamentales y otras entidades de la sociedad civil, encontramos la recomendación de “alentar” a las mujeres a participar en la política. Se reitera igualmente incrementar el número de candidatas por medio del establecimiento de “cupos o metas cuantificables”: 81. a) Ofrecer a mujeres de todas las edades y orígenes igualdad de oportunidades y condiciones favorables en condiciones de igualdad con los hombres alentándolas a que entren en la política y participen a todos los niveles; c) Alentar la presentación de un mayor número de candidatas, incluso, entre otras cosas, por medio de los partidos políticos, el establecimiento de cupos o de metas cuantificables y otros medios adecuados para la elección a los parlamentos y a estructuras legislativas de otro tipo, a fin de aumentar su participación en la formulación de las políticas públicas y su contribución a ellas;

Declaración de Atenas. 1992. Aún al margen de Naciones Unidas, no puede pasarse por alto la Declaración de Atenas, fruto de la primera Cumbre Europea "Mujeres en el Poder", celebrada en Atenas el 3 de noviembre de 1992. En este documento se plantea que: “Las mujeres representan la mitad de las inteligencias y de las cualificaciones de la humanidad y su infra- representación en los puestos de decisión constituye una pérdida para la sociedad en su conjunto”. Por primera vez, se menciona como meta y exigencia la paridad en la representación de puestos de poder: “La igualdad exige la paridad en la representación y administración de las naciones”. Este marco jurídico internacional del que presentamos una síntesis, tiene una gran importancia para nuestro país y tiene fuerza jurídica porque somos signatarios de la mayoría de las Convenciones emanadas de Naciones Unidas. Algunas de ellas como la CEDA W tiene un carácter jurídicamente vinculante, es decir, es una legislación de Derecho Internacional obligatoria para el país, que traza pautas para que se logre hacer avanzar la participación política de las mujeres, mediante un marco jurídico nacional que incorpore las grandes líneas trazadas, acomodándolas a las necesidades particulares de cada país

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La legislación internacional prevalece sobre la nacional en caso de conflicto y, en el caso del Protocolo Facultativo de la CEDAW, ofrece a las mujeres la posibilidad de reclamar ante un tribunal internacional la falta de cumplimiento en el país de lo consignado en la CEDAW. Cuadro 1. Instrumentos Jurídicos de Naciones Unidas sobre la Participación Política de las Mujeres Año

Instrumento

Organismo

Avance

Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer

Asamblea General de las Naciones Unidas

Se consigna el derecho a ocupar cargos públicos y a ejercer todas las funciones públicas

Plan de Acción. Decenio para la mujer con el lema “Igualdad, desarrollo y paz”

I Conferencia Mundial sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer. México.

Considera que la participación política es una de las claves para integrar a la mujer al desarrollo. Una de las metas del Plan de Acción es el acceso equitativo de la mujer a la participación política.

1979

Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW)

Aprobada en la Asamblea General de las Naciones Unidas

Su fundamento es la prohibición de la discriminación contra la mujer. Insta a los estados partes a adecuar sus legislaciones con ese fin. Los estados deben garantizar que las mujeres voten y sean elegibles para todos los organismos cuyos miembros sean objeto de elecciones públicas; Además de participar en la formulación de las políticas gubernamentales y en la ejecución de éstas, y ocupar cargos públicos y ejercer todas las funciones públicas en todos los planes gubernamentales.

1985

Estrategias de Nairobi

III Conferencia Mundial sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer. Nairobi 1985

Recomienda lograr la plena participación de la mujer en el proceso de adopción de decisiones.

1995

Declaración y Plataforma de Acción de Beijing

Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer: Acción para la Igualdad, el Desarrollo y la Paz.

La mejora de la situación de la mujer es ganancia para la democracia y para toda la sociedad. Insta a los estados partes a adoptar medidas para garantizar a la mujer igualdad de acceso y la plena participación en las estructuras de poder y en la adopción de decisiones.

1999

Protocolo facultativo de la CEDAW

2000

Documento de revisión de las conclusiones de Beijing + 5

1967

1975

Establece procedimientos para que las mujeres pueden hacer llegar sus reclamos ante el Comité Permanente de la CEDAW Beijing +5. La mujer en el año 2000: igualdad entre los géneros, desarrollo y paz en el siglo XXI. Sesiones extraordinarias de la Asamblea general de las Naciones Unidas

Recomienda alentar a las mujeres a participar en política. Reitera incrementar el número de candidatas elegibles por medio de cupos o metas cuantificables

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2.2 El nuevo marco jurídico-electoral nacional y las ciudadanas Antes y después de 1978 - año en que la historia política dominicana sitúa el inicio de la transición democrática - los procesos electorales dominicanos han estado plagados de conflictos y de reclamos de respeto a la voluntad popular en un contexto de crecientes expectativas democráticas. La última gran crisis, se verificó en 1994, cuando la magnitud del cuestionamiento a la vulneración de la voluntad popular por parte del Partido Reformista Social Cristiano en el poder, conllevó a un pacto inter-partidario apoyado por organizaciones civiles, que inició un periodo de diez años de grandes cambios del marco jurídico de carácter constitucional, electoral e institucional. El conjunto de cambios en la normativa jurídica - cuyo resumen presentamos en el Cuadro 2 – es amplio y está orientado fundamentalmente a dar un corte al continuismo presidencialista y a su excesivo poder y a establecer un sistema electoral de mayor representatividad política, transparencia y efectividad en aras de garantizar la gobernabilidad democrática. Este proceso aborda varios problemas básicos según lo consigna Rosario Espinal26: 1) La eliminación de la reelección presidencial en 1994 con la finalidad de disminuir el clientelismo político y los abusos de poder en las elecciones. Fue re-instaurada seis años más tarde, en el 2002. 2) Separación de las elecciones presidenciales de las congresionales y municipales con la finalidad de disminuir el poder de arrastre presidencial. 3) El financiamiento público de los partidos políticos para reducir la colusión con el poder económico. 4) El establecimiento del voto universal directo para la selección de las candidaturas partidarias a los puestos electivos. 5) La mejoría de normas y mecanismos electorales orientados a garantizar el respeto a la voluntad popular, mediante la introducción de medidas tales como el padrón fotográfico, los colegios electorales cerrados, reorganización de las funciones y membresía de la Junta Central Electoral, entre otras, 6) Mejorar la representatividad partidaria con el surgimiento de un sistema partidario tripartito, mediante el establecimiento de la mayoría absoluta y la doble vuelta electoral. 7) Mejorar la representatividad ciudadana general, mediante el voto dominicano en el exterior, el establecimiento de circunscripciones electorales y el voto preferencial. Otros cambios realizados en nuestro marco jurídico electoral durante este periodo reseñado, has sido dirigidos, de manera específica, a reglamentar algunos aspectos relacionados con la participación política de las ciudadanas dominicanas, a través de una nueva Ley Electoral No.275-97, promulgada en 1997, en sustitución de la Ley 5884 26 Espinal, Rosario. 2004. Reformas electorales y gobernabilidad democrática en República Dominicana. Seminario Internacional Gobernabilidad Democrática y Crisis Política en Republica Dominicana. Centro de Investigación y Estudios Sociales (CIES), UNIBE. Santo Domingo.

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del año 1962. La misma prescribe, a través de su artículo 6, la obligatoriedad de los partidos políticos de incluir una cuota mínima de postulaciones femeninas a los cargos congresionales y municipales. Su objetivo explicito ha sido mejorar la representatividad de la ciudadanía femenina mediante la postulación obligatoria, por parte de los partidos políticos, de un mínimo de un 25% de candidaturas de mujeres a los cargos congresionales y municipales, que luego se aumentó en un 33% en el 2000 para los cargos de diputadas y para los cargos municipales con excepción del cargo de síndico. Asimismo, se estableció que este porcentaje deberá ser colocado en la lista de elección en lugares alternos con relación a los cargos asignados a los hombres, es decir, la alternabilidad por sexo en la colocación de las candidaturas en las listas partidarias (Articulo 68 modificado por la Ley 12-2000). La excepciona hecha por la Ley para el cargo de la sindicatura, se debió a la creación de la figura de la vicesindicatura, mediante otro cambio en el marco jurídico municipal (Ley 3555 de Organización Municipal) vía la Ley 13-2000, la cual establece que en cada municipio los partidos deben postular una mujer como síndica o como vicesíndica. En este caso se trata de instaurar también la alternabilidad por sexo en las postulaciones, pero mediante una combinación de sexo y tipo de cargo: si se postula un hombre como sindico se debe postular una mujer como vice-sindica y viceversa27. En terminas generales, Rosario Espinal plantea, en el documento citado, que en un contexto político como el dominicano donde las luchas de poder inter-partidarias no han escatimado medios para conseguir sus fines, estas reformas del sistema electoral – punto de encuentro entre el Estado y los partidos – han tenido “efectos contradictorios en el sistema electoral y desestabilizantes del sistema político”28. En este sentido, plantea que no hay reformas electorales ideales, sino que las mismas deben buscar un cierto equilibrio entre participación ciudadana, representación política y gobernabilidad, en función del contexto especifico en que ésta se realice. Calificando este proceso de cambio jurídico e institucional, también afirma que “en torno a estos procesos de reforma se gestó un cierto populismo electoral, interceptado con frecuencia por los intereses pragmáticos de las cúpulas partidarias, que han producido un sistema electoral con ciertas incoherencias y serias dificultades”29. A nuestro juicio, estas afirmaciones son válidas también en lo que compete a los cambios relacionados con la participación política de las mujeres y focalizaremos algunas de estas reformas con más detalle cuando analicemos su impacto contradictorio en la participación política de las mujeres.

Esta última alternativa es, más bien, poco frecuente, como veremos mas adelante. Ibidem, p. 2. 29 Ibidem, p.2 27 28

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Cuadro 2. Resumen de las Reformas del Sistema Jurídico relacionadas con el Sistema Electoral durante el período 1994-2004 AÑO 1994

TIPO DE REFORMA Reforma de la Constitución

CONTENIDO 1. 2. 3. 4. 5.

1997

2000

2002

Promulgación de una nueva Ley Electoral No.275-97 en sustitución de la Ley 5884 del 1962

1. 2.

Promulgación de las Leyes 12-2000 y 132000 para aumentar la cuota de candidaturas de mujeres

1. 2. 3.

Nueva reforma constitucional para reestablecer la reelección presidencial y modificar la Ley Electoral.

1.

3. 4.

4.

2. 3. 4.

Reducción transitoria del mandato presidencial de Balaguer de cuatro a dos años. Prohibición de la reelección. Establecimiento de la mayoría absoluta con doble vuelta electoral requerida si ningún candidato obtenía más del 50% de los votos Separación de las elecciones presidenciales de las congresionales-municipales a dos años de diferencia. Establecimiento de los colegios electorales cerrados.

Establecimiento de circunscripciones electorales. Establecimiento de una cuota de mujeres en por lo menos un 25% en los cargos electivos en la Cámara de Diputados y las Salas Capitulares El voto de dominicanos y dominicanas en el exterior El financiamiento público de los partidos políticos.

Introducción del padrón fotográfico Aumento del número de miembros de la JCE de 5 a 7. La Ley 12-2000 aumenta la cuota de candidaturas de mujeres a la Cámara de Diputados de 25% a 33% La Ley 13-2000 fija la obligatoriedad de llevar una candidata mujer a la posición de síndica o vice- síndica.

Establecimiento de nuevas circunscripciones en siete provincias grandes del país Establecimiento del voto preferencial mediante la utilización de listas desbloqueadas en todos los distritos electorales para la elección de los representantes a la Cámara de Diputados. Modificación constitucional para el re-establecimiento de la reelección por sólo dos períodos consecutivos. Eliminación de los colegios electorales cerrados.

2003

Re-composición de la Junta Central Electoral

1. 2.

Aprobación de una reforma a la composición y organización de la JCE. La ley 02-03 aumentó el número de miembros de la JCE de siete a nueve y modificó la composición y funcionamiento de la Junta, creándose las cámaras administrativa y contenciosa y un pleno.

2004

Promulgación de la Ley de Primarias No. 286-04

1.

Establece el voto universal directo para la selección de candidatos y candidatas partidarios en primarias a celebrarse antes de las elecciones presidenciales y congresionales-municipales.

Tomado de: Espinal, Rosario. 2004. Reformas electorales y gobernabilidad democrática en República Dominicana. Seminario Internacional Gobernabilidad Democrática y Crisis Política en Republica Dominicana. Centro de Investigación y Estudios Sociales (CIES), UNIBE. Santo Domingo.

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2.2.1

Avatares de la cuota femenina y sus modificaciones

El derecho de las mujeres a votar se reconoce en la República Dominicana desde mediados del siglo XX (1942) y desde entonces ha sido plenamente ejercido por las mujeres. Sin embargo, el derecho a ser votadas aunque no está explícitamente negado y a nivel legal nada impide que las mujeres, igual que los hombres, pueden ser elegidas en los cargos electivos, la realidad es que las mujeres resultan poco elegibles y su presencia en los cargos legislativo y municipal, objeto de elecciones públicas, no se corresponde con el porcentaje de mujeres que eligen, que es algo más de la mitad de los votantes, por lo menos desde las elecciones de 2000. Ante esta situación, que se repite con ligeras variantes en la mayoría de los países democráticos, los organismos internacionales hacen

a los gobiernos recomendaciones encaminadas a corregir esta situación.

Tanto la

Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), promulgada en 1979, y firmada por la República Dominicana en 1982, como la Plataforma de Beijing, documento emanado de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en 1995 en Beijing, exhortan a los gobiernos a tomar medidas que “garanticen a la mujer igualdad de acceso y la plena participación en las estructuras de poder y en la adopción de decisiones”. Muchos países siguen las recomendaciones de Beijing e incluyen en sus legislaciones las medidas que garanticen el acceso a las estructuras de poder y toma de decisiones. Se trata de la llamada discriminación positiva. Es decir, medidas especiales que tratan de corregir la baja representación que a lo largo de la historia han tenido las mujeres en los poderes que dependen de elecciones públicas asignando por ley una cuota de mujeres a las listas de candidatos que presentan los partidos. La CEDAW (art. 4, 1) explicita que se trata de medidas temporales que “cesarán cuando se hayan alcanzado los objetivos de igualdad de oportunidad y trato”. Pero ha habido otros elementos decisivos que confluyen en la adopción de la discriminación positiva por las leyes electorales dominicanas. También los esfuerzos y la presión de mujeres feministas, congresistas, políticas, ONGs que enfocan su trabajo en la equidad de género, se conjugaron en un contexto nacional e internacional favorable para lograr que la legislación dominicana adoptara una norma dentro de la nueva Ley Electoral para garantizar una cuota femenina mínima de candidaturas. En efecto, la nueva Ley electoral de 1997, en su artículo 68, establece una cuota mínima de candidaturas de mujeres mínima, a ser implementada a partir de las elecciones del año 1998. La misma estableció incluir una proporción no menor de un 25% de mujeres en los cargos congresionales y municipales, sin mayor especificación. Establece también que la JCE y las juntas electorales deben velar porque “se cumplan estas disposiciones”.

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Más adelante, en 1998, de cara a la organización de las elecciones congresionales y municipales de ese año, la Junta Central Electoral (JCE) especifica mediante la resolución 07-98 que el 25% de la cuota se aplique por separado a cada nivel de elección. Igualmente especifica que deben ser no menos de 45 las candidatas que debe presentar cada partido político en la boleta congresional. Respecto a la boleta para las elecciones municipales, se indica la forma de ordenar las candidaturas en la lista de los partidos, para garantizar el cumplimiento de la cuota, estipulando incluir el nombre de una candidata por cada cuatro candidatos, como mínimo30. En el año 2000 se aprueba, mediante la Ley 12-2000, un aumento a la cuota mínima de candidaturas de mujeres de 25% a 33%. En los “Considerando” de esta ley, además de hacer referencia a las recomendaciones internacionales de la CEDAW y de la Conferencia Mundial de Beijing, se plantea que la proporción no menor del 25% resulta “insuficiente e injusta” y no se compadece con los niveles de responsabilidad y participación de la mujer en la vida económica, política y social de la nación dominicana. Igualmente argumenta que las circunscripciones electorales a partir de las elecciones del 2002 “podrían convertirse en un factor negativo para la atribución de candidaturas a la mujer dominicana”. Por todo ello, eleva la cuota femenina a una proporción no menor del 33% para los cargos de diputados y para los cargos municipales, excepto el cargo de síndico (a). Tanto la nueva Ley Electoral de 1997 y Ley 12-2000 establecen la responsabilidad de la JCE y las Juntas Municipales Electorales para hacer cumplir la cuota, no aceptando las listas de candidaturas de los partidos políticos que no contengan el 33% de mujeres. Como veremos, esta responsabilidad se cumplió parcialmente en las elecciones del 2002 y 2006. Asimismo, es la JCE la que en cada elección reglamenta lo referente a la implementación de la cuota, mediante una resolución administrativa – la cual aparece en la Compilación de la Legislación. A partir del voto preferencial (boleta cerrada no bloqueada), donde teóricamente la posición de cada candidatura en la lista no tiene incidencia en su selección, sólo se estipula alternar en el caso de las regidurías y en las sindicaturas, pero entre la sindicatura y la vice-sindicatura. Y, en segundo lugar, la alternancia se expresa por una mujer cada tres hombres. Veamos, los obstáculos que varias autoras y autores31 han señalado para la aplicación de la Ley electoral en lo que respecta a la cuota femenina y, sobre todo, a su espíritu de promover un mayor ejercicio ciudadano de las mujeres a través de su mayor participación en puestos electivos, los cuales pasamos a reseñar:

Ver Duarte, Isis. 2001. Cuota femenina y voto preferencial. Participación Ciudadana. Jiménez Polanco, Jacqueline. “Efectos nocivos del voto preferencial en la cuota femenina, la representación proporcional de las minorías y la estabilidad del sistema de partidos” enMeléndez Q., Javier. Guía para la gerencia política.— Washington: National Democratic Institute, p. 89-94. Aquino, José Ángel. 2004. Cuota femenina, circunscripciones electorales y listas de candidaturas. Participación Ciudadana. Santo Domingo. Jiménez Polanco, Jacqueline. 2004. La representación política de las mujeres en la República Dominicana: obstáculos y potencialidades. FLACSO. Seminario Internacional sobre Gobernabilidad Democrática e Igualdad de Género. Santiago de Chile. Duarte, Isis. 2001. Cuota femenina y voto preferencial. Participación Ciudadana. Santo Domingo.

30 31

22


a. Exclusión de la cuota de las senadurías y sindicaturas. La Ley 12-2000 aunque aumenta la cuota femenina a un 33%, excluye de la cuota a las senadurías y sindicaturas mientras que la Ley 275-97 se refería a todos los cargos congresionales y municipales. Si bien la cuota para la sindicatura fue subsanada en cierta manera, mediante la Ley 13-2000 que modificaba la Ley de Organización Municipal, no así la cuota de senadurías que queda sin obligatoriedad para los partidos y representa un vacío en esta legislación. Isis Duarte32 se pregunta cómo interpretar la omisión de la candidatura senatorial y no encuentra una explicación satisfactoria al respecto. Exhorta a presentar ante el congreso una propuesta de Ley para superar este vacío. La politóloga Jacqueline Jiménez Polanco afirma que la aprobación de una cuota mínima de candidaturas femeninas de 25% en la Ley 275/97 se hizo extensiva al Senado a nivel retórico, en razón de que resulta “técnicamente imposible de materializar (en el Senado), ya que la cuota sólo se puede aplicar en sistemas de representación proporcional con circunscripciones plurinominales y no tiene efecto en los sistemas de representación mayoritaria uninominales o binominales”33. Los hechos son que en el Senado de la República no se cumplió con la cuota en 1998. Luego fue derogada con la Ley 12-2000 y, en las últimas tres elecciones el número de mujeres senadoras no ha subido de dos ciudadanas.

b. La figura de la vice-síndica: ¿una exclusión disfrazada de las ciudadanas a la sindicatura? Como ya hemos mencionado, la JCE había establecido la paridad por sexo en las nominaciones de los cargos municipales y la alternabilidad hombre-mujer en dichas listas, a través de la Ley 12-2000. Ahora bien, estos cargos municipales sólo se refieren a las regidurías, puesto que esta misma Ley exceptúa su aplicación para los cargos de síndicos y síndicas. La nueva Ley 13-2000, para disfrazar esta excepción modifica el artículo 5 de la Ley 3455 de Organización Municipal y establece en el párrafo II de su Articulo 1 que “en la boleta electoral municipal de todos los partidos deberá incluirse una mujer en los puestos de sindico(a) o vice-sindico(a)”, variando la alternabilidad por sexo en las listas a una alternabilidad por sexo y cargo al nivel de las sindicaturas.

Duarte, op. cit. Jiménez Polanco, Jacqueline. 2004. La representación política de las mujeres en la República Dominicana: obstáculos y potencialidades. FLACSO-Naciones Unidas. 32 33

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Al prescribir que se incluya una mujer en la sindicatura o en la vicesindicatura, el efecto inmediato para garantizar esta doble norma, ha sido la concentración de la gran mayoría de las nominaciones de mujeres en el cargo de la vice-sindicatura es decir, en la suplencia de la sindicatura o, en otras palabras, en la segunda. ¿Por qué no se dejó la alternabilidad por sexo como en el caso de las regidurías sin introducir la creación de un nuevo cargo? Porque la creación de este cargo introducía una nueva restricción para el acceso de las ciudadanas al cargo de síndicas, violándose una vez más el espíritu de la Ley. En efecto, de no haberse creado el cargo de la vice-sindicatura, la alternabilidad en las listas de las candidaturas municipales hubiera valido para las sindicaturas, como para las regidurías, y su impacto positivo se hubiera dejado sentir en ambos niveles. Finalmente, queremos mencionar la paradoja de que las sindicaturas, excluidas del aumento de la cuota femenina del 33% en nombre de la alternabilidad por sexo, la cual trajo como consecuencia una disminución del número de mujeres síndicas en las elecciones de 1998, con muy pocos cambios en las siguientes elecciones. Hoy casi un 90% de síndicos electos son del sexo masculino. Un efecto colateral positivo de la cuota y alternabilidad por sexo en las regidurías ha sido el aumento de las ciudadanas electas como regidoras, sin embargo las proporciones de mujeres electas están muy lejos del 33% a que aspira lograr la cuota. c. Orden de colocación de las mujeres en las listas de candidaturas Otro asunto muy polémico ha sido la posición de las mujeres en las listas de candidaturas. La nueva Ley Electoral del 1997, no reglamenta nada al respecto y el resultado fue que en las diputaciones los partidos políticos colocaron a las mujeres en las últimas posiciones de las listas de candidatos, calificadas como posiciones no ganables y, efectivamente, los resultados electorales del año 1998 lo confirman, pues se estuvo muy lejos de lograr una presencia femenina en las diputaciones cercana al cuarto de los cargos aspirados para las mujeres. La Ley 13-2000 incluye parcialmente una reglamentación de cómo se deben colocar las candidaturas en las listas partidarias, estableciendo que las candidaturas de las mujeres deben ser colocadas en lugares alternos con relación a los cargos asignados a los hombres pero sólo para los cargos de regidurías y sus suplencias. La colocación de las ciudadanas en las listas de las candidaturas de las diputaciones nunca ha sido reglamentada, tal y como lo muestra la resolución de la JCE No. 06-2000, en su acápite cuatro, donde se les excluye explícitamente de la alternabilidad en la colocación34.

34

Es bueno destacar, que lograr esa alternabilidad en las nominaciones a diputadas es el objetivo número 7 del Reglamento de FEDOMUSDE.

24


Es cierto que en las elecciones del 2002, se introdujo el voto preferencial, restándole importancia al lugar que ocupan las candidaturas en la lista partidaria – aunque al decir de algunos testimonios el lugar en la lista sigue y seguirá teniendo relevancia en el imaginario ciudadano, pues se tiende a votar por las candidaturas que están a la cabeza de las listas. La reglamentación referida a la colocación de las postulaciones para las sindicaturas, fue abordada por la Ley 132000 ya evocada, operándose un cambio de procedimiento, ya que lo que determina la alternabilidad es en este caso, el cargo y el sexo de manera conjunta, y no solo el sexo como en las regidurías. El mecanismo de exclusión que ya analizamos – operó mediante la concentración de las mujeres en los cargos de vice-síndica. En las postulaciones para las regidurías sí se utilizó la alternabilidad y justamente ha sido el único cargo donde la cuota cumplió su cometido y los cargos fueron ganados por las mujeres en 1998 en la misma proporción que la cuota (25.5%). Sin embargo, en las elecciones siguientes no se ha podido ir mucho más lejos. ¿Cuáles son los mecanismos de exclusión de las mujeres que juegan para este cargo? No disponemos de información por sexo para bien evaluarlo. En todo caso, lo que sí sabemos es que, en el 2002, del total de postulaciones a las regidurías, el 62% corresponde a postulaciones de hombres y el 38 % a postulaciones de mujeres, es decir un poco más que la cuota. Haría falta disponer y cruzar mas información por sexo sobre el impacto de las circunscripciones electorales, el voto preferencial y el orden de colocación en las listas en esas elecciones.

2.2.2

Las circunscripciones electorales

Otro asunto abordado por la bibliografía son las circunscripciones electorales y su impacto en la aplicación de la cuota femenina. Fueron aprobadas por la nueva Ley Electoral de 1997 para operacionalizarse a partir de las elecciones del 2002 para la elección de las diputaciones y las regidurías. Se establece – en el articulo 80 – que las mismas se operacionalizarán a partir de la “división en cuarteles, secciones y parajes que han sido implementados por la Junta Central Electoral, asignando la cantidad de diputados y regidores correspondientes de conformidad con el número de habitantes, tomando en cuenta que la suma de los representantes por circunscripciones electorales debe coincidir con la cantidad35 que tiene derecho a elegir en la división política correspondiente, según lo establece la Constitución de la República”36. Se exceptúan de esta disposición las candidaturas para las senadurías y para las sindicaturas, a quienes se les computarán todos los votos obtenidos por el partido en la provincia o en el municipio respectivamente, según se 35 36

50 mil habitantes o fracciones no menores de 25 mil, siempre garantizando que por provincia no haya menos de dos diputaciones. Junta Central Electoral.2007. Ley electoral No. 275/97 y modificaciones. Santo Domingo, p. P123.

25


explicita en el párrafo IV del Artículo 80. Asimismo, se establece en el Artículo 81 que en los casos en que “las provincias y municipios en los que no sea necesario o posible el establecimiento de estas subdivisiones territoriales demográficas, sus diputados y regidores se elegirán en su conjunto conforme a lo establecido en esta Ley y en la Constitución de la República”. José Ángel Aquino37 hace una reseña de cómo el tipo de sistema electoral incide en la representación política de la mujer, destacando que en los países donde utilizan el sistema electoral proporcional – se eligen los candidatos en función de la distribución de los sufragios en los partidos - la representación femenina ha aumentado más que en aquellos donde rige el sistema electoral mayoritario – se elige el candidato o la candidata que obtiene la mayoría (absoluta o relativa). En este mismo sentido, plantea que “las circunscripciones uninominales como expresión directa del principio mayoritario, hacen prácticamente imposible la aplicación de la cuota femenina de candidaturas a menos que se contemple que se lleven candidatas en un determinado porcentaje del total de circunscripciones uninominales que existen en el país”38. Analizando las circunscripciones electorales y sus tipos – uninominales y plurinominales – Aquino constata la tendencia de que “las circunscripciones grandes favorecen la elección de representantes femeninas, en la medida en que al aumentar el número de escaños a distribuir aumenta también el número de candidatas postuladas y la posibilidad de que resulten electas”39. Recuérdese que los partidos solo tienen la obligatoriedad de postular a un mínimo de un 33 % de ciudadanas para las diputaciones y las regidurías y, por consiguiente, en términos de oferta electoral las ciudadanas están siempre en minoría con relación a los ciudadanos. Esta situación se atenúa en las circunscripciones grandes – de más de cinco escaños a ser atribuidos – puesto que el número de postulaciones propuestas es mayor

para mujeres y hombres y, por consiguiente, hay más

posibilidades de ser elegidos. Ahora bien, es importante destacar que en nuestro sistema electoral más del 80% de las circunscripciones son pequeñas y, por consiguiente, hacen más difícil la postulación y elección de una ciudadana. Por último, relacionando el tamaño de las circunscripciones con el tipo de lista de candidaturas utilizada por el sistema electoral – bloqueada, cuando el partido presenta la lista de candidaturas en un orden de preferencia no modificable por los electores - o desbloqueada, cuando son los electores quienes escogen de la lista por quien votar, José Ángel Aquino presenta dos conclusiones a destacar: Aquino, José Ángel. 2007. Sistema electoral y representación femenina. Junta Central Electoral. Ensayos Electorales. Volumen III. Santo Domingo. Ibid, p. 27. 39 Ibid, p. 27. 37 38

26


1) En circunscripciones grandes o medianas con una lista de candidaturas bloqueada, la aplicación de la cuota femenina puede ser muy efectiva si, además, se garantiza que las mujeres sean colocadas de manera alternada con los hombres en la lista. 2) En circunscripciones grandes o medianas con una lista de candidaturas desbloqueada, la aplicación de la cuota femenina disminuye su efectividad, en la medida que el elector, al no estar sujeto “a la alternancia que impone la lista bloqueada, decida establecer una preferencia perjudicial para las mujeres candidatas”40 Esta ultima conclusión, empero, nos parece que debe ser revisada. En primer lugar, el efecto de la alternancia en el país por sexo en las listas bloqueadas, solo ha podido ser probada en las listas de las candidaturas a las regidurías, pues no se ha usado ni para las senadurías ni las diputaciones y la alternabilidad que se utiliza en las sindicaturas es una variante diferente que combina sexo y cargo41, que limita el acceso de las mujeres a las sindicaturas42. Empero, esta alternancia en la lista de las regidurías ha tenido efectos positivos, pues se ha logrado aumentar el acceso de las mujeres a este cargo, aunque no se ha podido llegar ni al 33 %, ni mucho menos a la paridad. Por otra parte, testimonios recogidos por este estudio, afirman que aunque las listas sean desbloqueadas, la colocación en las listas tiene su importancia, pues los votantes van a tender a escoger a aquellas candidaturas colocadas a principios de las listas. En todo caso, lo que parecería es que cualquiera que sea el tipo de lista, la alternabilidad por sexo en las listas electorales favorece la elección de las mujeres y debería ser la norma general, cuyo límite sería el número máximo de candidaturas de ciudadanas en cada lista. Una cosa es cierta, una cuota de un mínimo de 33% de mujeres postuladas hace que en el sistema electoral actual haya una imposibilidad de aplicarla en aquellas circunscripciones uninominales o binominales, puesto que en las mismas los partidos son renuentes a colocar a una mujer, puesto que no hay tercera posición. Además, existe el agravante de que la mayoría de las circunscripciones del país son binominales43.

Ibid, p.28. Por ejemplo, eres mujer y el partido te coloca como vice-síndica de manera alternada con el hombre que es colocado como sindico o vice-versa. Lo único que la vice-versa es mas bien rara. 42 Además de que no se aplico de manera paritaria, 50 % regidores y 50% regidoras, como seria el espíritu de la Ley 13-2000, sino que al parecer se siguió con la aplicación de la cuota de 33%. 43 Duarte, op. cit. 40 41

27


2.2.3

El voto preferencial

¿Favorece o desfavorece el voto preferencial la elección de ciudadanas? Las opiniones se contradicen y sólo algunas voces afirman que el problema no radica en que la ciudadana pueda o no escoger a sus candidatos o candidatas. Más bien, esto constituiría una ganancia democrática y una transferencia de poder de los partidos a la ciudadanía. En este mismo sentido, se afirma que el voto preferencial favorecería a aquellas personas que tengan un mayor liderazgo en su circunscripción – sea hombre o mujer. O, en su defecto, quien disponga de mayores recursos – financieros y de estrategias comunicacionales - para su campaña. Ahora bien, en lo que sí hay acuerdo entre las mujeres testimoniantes es que son los hombres políticos quienes disponen de mayores recursos, tanto propios como asignados por el partido y, por consiguiente, hombres y mujeres postulados no disponen de iguales oportunidades para promocionar sus candidaturas. Y, por consiguiente, parten de una situación de desventaja real que perjudica a las candidaturas de las ciudadanas y que debería ser abordada desde la perspectiva de una política de igualdad de oportunidades. En todo caso, el voto preferencial es una realidad establecida por la nueva Ley Electoral de 1997 y reglamentada mediante la Resolución No. 5 del 2001, donde la Junta Central Electoral establece la modalidad de las listas desbloqueadas o voto preferencial, por la cual la lista de candidatos y candidatas a diputaciones no es cerrada, no es un “bloque”, sino que cada votante puede elegir a la candidata o al candidato de su preferencia, a partir de las elecciones congresionales y municipales del 2002. Entre politólogos, politólogas y cientistas sociales el voto preferencial cuenta con apoyos y rechazos argumentados. Jacqueline Jiménez Polanco afirma categóricamente que el voto preferencial “anula la eficacia de los mecanismos de acción afirmativa (i.e., la cuota femenina)” además de promover el clientelismo, la irresponsabilidad de las y los candidatos44. Igualmente Rosario Espinal afirma que la lista desbloqueada puede anular, o al menos dificulta, que se asegure la cuota de mujeres en los cargos electivos ya que “los electores no miden porcentajes al escoger los candidatos en listas desbloqueadas”45. José Ángel Aquino, por su parte, afirma que “…si bien es cierto que una lista bloqueada permite un cumplimiento más efectivo de las cuotas de candidaturas, incluyendo la femenina, pues colocar a las mujeres en posiciones

44 45

Jiménez Polanco, op. cit. Espinal, op. cit.

28


ganables o alternas casi garantiza su elección”46. Sin embargo, este autor suele olvidar que la colocación alterna de candidaturas sólo es válida para las regidurías. Por otra parte, el voto preferencial pone a competir internamente a candidatas (lo mismo sucede con los candidatos) y hace más costosas las campañas, cuando ya, de hecho, los recursos económicos son un obstáculo para las mujeres47. Ya Duarte en el 2001, antes de haberse implementado el voto preferencial, anticipa que en las circunscripciones plurinominales la alternancia propuesta en la Ley 12-2000 puede ser anulada por el voto preferencial por lo que propone una alternancia por circunscripciones48, propuesta sobre la cual hemos encontrado poco eco. Sin embargo, otras mujeres abogan por este sistema. En este sentido, es interesante la propuesta de Larissa Fernández49 que, en primer lugar, rechaza la modalidad de las listas bloqueadas porque, aunque la población no tiene rechazo a votar por mujeres: “Ya está comprobado que las cúpulas de nuestros partidos están dominadas por hombres y a la hora de elaborar las boletas electorales no nos prefieren para estar en las posiciones ganables en los listados”. En segundo lugar, propone ampliar el voto preferencial para las senadurías y las sindicaturas titulares, no las suplentes. Y añade un elemento clave para que las mujeres logren votos en cualquiera de los dos sistemas: “la posesión del dinero”. Propone una distribución equitativa del financiamiento político entre las diferentes candidaturas, incluyendo las mujeres. Pero también incluye en su propuesta “reducir limitando el gasto y la propaganda por candidato (a), como rige en muchos países, y reduciendo el período de campaña”.

2.2.4

Los estatutos de los partidos políticos y las mujeres

Las regulaciones sobre los partidos políticos están contenidas en el Título VIII de la Ley Electoral 275-97, artículos 41 a 47. En ellos constan las condiciones para el reconocimiento de los partidos, sometido a la Junta Central Electoral, así como las normas para su constitución y personalidad jurídica.

Aquino, op. cit. Espinal, op. cit. 48 Circunscripciones sólo para candidatos hombres y circunscripciones sólo para candidatas mujeres. 49 Fernández, Larissa. 2005. El voto preferencial, incidencia en las mujeres candidatas. Ponencia presentada en encuentro de P. Ciudadana. 46 47

29


El 15 de agosto del 2004 se aprobó una Ley para regular las elecciones internas de los partidos, Ley de primarias No. 286/04, en la que, entre otras cosas, se aprobaba que todos los electores participaran en las elecciones primarias. Posteriormente, la Suprema Corte de Justicia emitió una sentencia que declaró inconstitucional esta Ley. Varios proyectos de Ley sobre Partidos y Agrupaciones Políticas han sido introducidos en la Cámara de Diputados sin haberse aprobado. La Comisión Nacional de Reforma del Estado (CONARE) ha elaborado un Anteproyecto de Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas, que ha sido objeto de discusión en foros que han contado con la participación de los actores políticos y la sociedad civil. Los partidos políticos son el principal mecanismo a través del cual las mujeres intentan acceder a los puestos de elección popular. Las estructuras partidarias, piramidales y androcéntricas, dejan poco espacio para que las nuevas actoras de la política encuentren en ellos una plataforma que canalice sus aspiraciones a participar en los puestos de poder político de la sociedad. La revisión de los estatutos y reglamentos de los tres partidos mayoritarios dominicanos50 nos permiten analizar las sombras y luces de esta situación. 1) Militancia femenina En las versiones recientes de los estatutos - y podemos suponer que como fruto de la incidencia de las mujeres militantes, encontramos que el lenguaje utilizado explicita la militancia diferenciada de hombres y mujeres. Así, en los estatutos del PRSC se dice “deberes de los miembros (as)” o “todos los hombres y las mujeres”. En los estatutos del PLD al 2002 encontramos expresiones como: a) El compañero o compañera que desee hacer uso de la palabra, lo pedirá levantando la mano (Estatutos del PLD, art. 8). El PRD es el único que hace mención al “lenguaje de género”. En la Introducción de la revisión estatutaria del 2004, se explicita que: “Se adoptó el lenguaje de género en la redacción oficial de los Estatutos Generales”. Pero aparte de este reconocimiento indirecto de la militancia femenina, no encontramos indicaciones de cómo acrecentar esta militancia o de qué manera el partido atiende las necesidades de las mujeres. 50 Partido Revolucionario Dominicano. Estatutos Generales Aprobados por la XXI Convención Nacional Extraordinaria. De fecha 28 de Noviembre de 2004. Partido Reformista Social Cristiano (PRSC). Estatuto. Marzo 2007. Partido de la Liberación Dominicana. Comisión Especial sobre Modificaciones Estatutarias del VI Congreso Ordinario Prof. Juan Bosch, 10 julio 2002. Ver www.pld.org.do

30


2) Mecanismos que aglutinan a las mujeres Los estatutos de los 3 partidos contemplan la existencia de mecanismos que agrupan a las mujeres, al igual que existen otros para nuclear a las y los jóvenes. El PRSC cuenta con la Secretaría de la Mujer51. Su titular forma parte, junto con los titulares de otras Secretarías, del Secretariado Nacional de Organización, uno de los ocho Secretariados adscritos al Directorio Nacional, máximo órgano de dirección del Partido. La primera de sus funciones, detalladas en el art. 82 de los estatutos de marzo 2007, es: a) Organizar y dirigir el “Frente de la Mujer Reformista”. Estimular su fortalecimiento, espíritu de unión y crecimiento, así como servir de enlace entre éste, la Comisión Ejecutiva (CE) y otros Órganos; Otras funciones (acápite c) son: Promover planes y sugerencias que tengan por objeto elevar la condición de la mujer dominicana y en el acápite d se especifica: Colaborar en los planes y actividades de asistencia social que desarrolle el Partido y en la celebración de actos culturales, educativos y recreativos. Rasgos un poco diferentes se presentan en el PRD que cuenta con la Federación Dominicana de Mujeres Socialdemócrata (FEDOMUSDE), organización miembra de la Internacional Socialista de Mujeres. Aunque en sus estatutos se consigna que es “uno de los Frentes de Masas del Partido”, se aprecia mayor autonomía en este organismo que lo que puede ser una Secretaría de la Mujer. FEDOMUSDE tiene su propio reglamento y define como objetivos que se “respeten sus espacios de poder a lo interno del partido y en los cargos electivos”52 La Presidenta de este organismo es una de las (los) 15 Vicepresidentes que integran el Comité Ejecutivo Nacional. En los objetivos consignados en el reglamento de FEDOMUSDE se especifica: 1. Lograr la captación y unificación de las mujeres que puedan integrarse activamente a los trabajos que el PRD necesita desarrollar. 2. Analizar la realidad de la mujer dominicana a través de los principios del PRD. 3. Lograr que la mujer sea integrada a los diferentes organismos de dirección y las Comisiones creadas del Partido a todos los niveles. 4. Luchar por aumentar, en forma constante, la participación de la mujer en la estructura del Partido.

52

Discurso de Yadira Henríquez en la segunda asamblea de FEDOMUSDE, octubre 2005. Multimedios del Caribe, C. Por A. El Caribe

31


5. Propugnar por el cumplimiento de la ley electoral que establece la alternabilidad de los cargos municipales y luchar por la alternabilidad en los cargos congresionales. También el PLD tiene una Secretaría de la Mujer, según se consigna en sus estatutos53, sin que se especifiquen sus objetivos.

3) Normas para la participación de las mujeres en las dirigencias partidarias En los tres partidos mayoritarios predominan los hombres en los organismos de dirección. Sin embargo, se pueden apreciar diferencias entre partidos y, en los últimos años, un cierto progreso en cuanto a la representación proporcional de mujeres y hombres en la dirigencia, sobre todo en el Partido Reformista Social Cristiano. Es el PRD el único partido que tiene reglamentada una cuota de mujeres en los organismos de dirección en el artículo siguiente de sus estatutos: Art. 181. En todos los organismos del Partido sujetos a elección por la base y en las candidaturas para cargos públicos de elección popular, la mujer tendrá una participación de por lo menos treinta y tres por ciento (33%). Los estatutos asignan a la FEDOMUSDE completar ese porcentaje en el caso de que no se haya logrado. Ya vimos que uno de los objetivos de este “frente de masas” es lograr que la mujer sea integrada a los organismos de dirección. El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) es el que cuenta con mayor predominio masculino en su liderazgo. Analizando la composición por sexo del Comité Central vemos que de un total de 408 miembros solamente 49 son mujeres. Es decir, un 12% frente a un 88% de hombres. En el anteproyecto de Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas (versión 2006 propuesta por CONARE) se consigna como obligatorio que “los organismos de dirección nacional de los partidos estén compuestos por no menos de un 30% (treinta por ciento) de mujeres (art. 20, d). Propuesta bastante conservadora cuando ya algunos partidos dicen haber sobrepasado esa cuota.

53 Comisión Especial sobre Modificaciones Estatutarias del VI Congreso Ordinario Prof. Juan Bosch. PARTIDO DE LA LIBERACIÓN DOMINICANA (Versión Preliminar). www.pld.org.do.

32


4) Normas para la selección de candidaturas Previo a las elecciones sean éstas presidenciales o congresuales y municipales, en cada partido se celebran las elecciones internas o primarias por las que se eligen las y los candidatos que representarán al partido en la contienda electoral. Las personas a elegir para competir como presidente (a) y vicepresidente (a) son dos. Es una boleta única o de arrastre por la que al elegir al presidente (a) se está eligiendo al compañero (a) de boleta propuesto como vicepresidente (a). Cuando se trata de cargos congresuales o municipales, después de 1997 la Ley obliga a los partidos a presentar un porcentaje determinado de mujeres: 25% en 1997 y 33% a partir del año 2000. Estas postulaciones se realizan por el voto de la militancia y por la designación a discreción de la dirigencia del partido. En los estatutos del PRD se consigna que “las postulaciones de dirigentes para cargos públicos de elección popular serán realizadas mediante el voto universal de la militancia” y explicita que “la mujer tendrá una participación de por lo menos treinta y tres por ciento (33%)”. En el caso de que este porcentaje no se alcance, los respectivos Frentes de Masas, en este caso la FEDOMUSDE, deberán completar la cuota correspondiente. Como confirmaremos mas adelante - a través de los testimonios - los dirigentes partidarios tienen una gran incidencia en la selección de candidatos y candidatas y de manera sistemática se da preferencia a los varones en desmedro de las mujeres. Las mujeres son colocadas al final de las listas, el porcentaje del 33% de mujeres a ser postuladas se toma como un máximo y no como un mínimo y son sacrificadas en las negociaciones con otros partidos. También se menciona la discrecionalidad usada por los dirigentes de los partidos para completar la cuota de mujeres con candidaturas femeninas elegidas de manera no democrática y sin relación con sus meritos partidarios. Al respecto, se puede consultar el informe de Participación Ciudadana sobre la selección de candidaturas para las elecciones congresuales y municipales de 200254 en las primarias celebradas por los partidos en el 2002. En el PLD, por ejemplo, se sugirió a los electores un número específico de hombres y mujeres por quienes votar, limitando el número de candidatas seleccionadas:

54

Realizada por Isis Duarte y Genrry González.

33


“Para hacer cumplir estas disposiciones reglamentarias, el PLD escribió una orientación en la boleta electoral sobre la forma de selección de la cuota femenina que no resultó ser la más favorable para las pre-candidaturas femeninas, ya que sugirió al votante sólo escoger un número específico de hombres y mujeres, por los que se debía votar, mandato que tendía a limitar el número de candidatas a ser seleccionado dentro de la convención”55.

5) Capacitación política Los tres partidos analizados cuentan con Institutos o Escuelas de Formación Política de sus miembros, pero, según los testimonios, no hay una capacitación diferenciada para mujeres ni la equidad de género es un tema contemplado en los cursos ofrecidos. Sin embargo, las mujeres candidatas o que aspiran a serlo sienten que están en desventaja frente a los hombres en el manejo de algunas destrezas como hablar en público, presentarse en los medios de comunicación, negociar, etc. La capacitación de candidatas ha sido asumida por la SEM y algunas ONGs como Participación Ciudadana, la Fundación F. Ebert, Ce- Mujer, Centro del Género de INTEC, y otras que, a partir de las necesidades y carencias señaladas por las mujeres aspirantes, han asumido la preparación de estas mujeres en múltiples cursos.

6) Financiamiento de las campañas políticas La literatura revisada confirma de manera unánime (ver a Paiewonsky y Contreras, 2002, Bernal 2006, Video “Ni más ni menos” realizado por la agencia de cooperación internacional Progressio) que los recursos económicos para el desarrollo de su campaña es uno de los principales obstáculos que confrontan las mujeres que deciden participar en la arena política. Más adelante veremos que los testimonios de las personas entrevistadas confirman esta gran dificultad. Varios factores se conjugan. Por un lado, el costo de la campaña política para cualquier candidato es alto. Al menos en la República Dominicana, el estilo de hacer campaña política que se ha desarrollado en los últimos años, conlleva un gran dispendio de recursos, muy relacionada con las practicas clientelistas de nuestros partidos políticos. Son recursos que se utilizan en la propaganda en los medios de comunicación, en los afiches de promoción, en el pago de quienes los pegan en las esquinas, en la motorización de la caravana que acompañará al candidato y que puede implicar la compra de motores. Así mismo, se requieren recursos para el reparto a los seguidores, de dinero, de comida, de ron…etc. Es una manera de hacer política en la que se invierte para más tarde “recuperar” lo invertido.

55

Ibidem, p. 11.

34


Ese estilo de hacer campaña política no cabe duda que saca de juego a aquellos líderes, hombres y mujeres, que tendrían un buen desempeño como políticos pero que no cuentan con los recursos económicos necesarios para competir. Pero, por otro lado, el conseguir recursos económicos es una dificultad que se extrema para las mujeres precisamente porque no han sido socializadas para ser proveedoras y su relación con el dinero es limitada. Es el tipo de obstáculo que Bernal Olarte56 denomina “obstáculos de partida” y que consisten en “la carencia de las mujeres de una serie de destrezas, conocimientos y oportunidades para entrar en el juego político en igualdad de condiciones con los hombres”. Para ellas, es generalmente más difícil que para muchos hombres gestionar los recursos necesarios para financiarse una candidatura política. Pero además, tanto al interior del partido, como frente a los “inversionistas” externos, las mujeres no lucen rentables. Si alguien quiere apoyar económicamente a un candidato prefiere que este sea varón. Tiene más posibilidades de ganar y también tiene más posibilidades de “devolver”. Por otro lado, las mujeres gastan menos en las campañas. Los resultados de la observación que hizo Participación Ciudadana sobre la publicidad que colocaron los candidatos y los partidos en televisión y radio, según sexo, muestran que solamente el 14% de la publicidad era de candidatas mientras que el 86% restante era de candidatos, lo que podría ser un indicador de un menor acceso a recursos de las mujeres para las campañas o de un enfoque de campaña diferente, que también podría estar determinado por menores accesos a recursos. ¿Será que las mujeres hacen campaña política como se hacía antes sin el despilfarro de recursos de hoy día? Situación paradójica que muestra los obstáculos de las mujeres para competir en las actuales campañas políticas pero también una manera diferente de hacer política de menos dádiva, menos derroche y menos clientelismo.

56

(Más mujeres, más política. Campaña Nacional para promover la participación política de las mujeres en Colombia

35


III.

LA PARTICIPACION POLÍTICA DE LAS CIUDADANAS EN CIFRAS

A partir del hito de las elecciones nacionales de 1978 se inicia en nuestro país un proceso de transición democrática que, aún hoy, pugna por consolidarse. Es justamente a partir de este año que analizamos en este acápite la evolución de la participación de las mujeres ciudadanas en la política.

3.1 Ciudadanas electoras

El primer paso para que la ciudadanía pueda participar en las elecciones para ejercer su derecho a elegir a las autoridades políticas que la representarán en el Gobierno es inscribirse en el Registro Electoral. La evolución histórica de este registro desde su creación hasta hoy, muestra el incremento continuo de las personas empadronadas, resultado lógico del crecimiento poblacional. Esta evolución, sólo esta disponible por sexo para los años 2000, 2004 y 2007, observándose una tendencia al aumento del número de ciudadanas inscritas, que ya desde el año 2000 es superior al 50% del total de los inscritos. Para las próximas elecciones presidenciales del año 2008, puede constatarse que de los cerca de 5.6 millones de personas con capacidad de votar inscritas al 16 de agosto del 2007, las ciudadanas representan el 50.4 % del total. En términos absolutos esto significa que las mujeres ciudadanas inscritas sobrepasan al número de ciudadanos hombres inscritos, en 37,918 individuos, cifra importante que numéricamente podría permitir a las ciudadanas determinar quien ocuparía la Presidencia de la República, si así lo acordasen entre ellas. A partir de las informaciones sobre la participación de la ciudadanía en las diferentes elecciones nacionales presidenciales, congresionales y municipales que se han desarrollado en el país desde el año 1970 podemos analizar la participación ciudadana de electores y electoras en aquellos años en que la información está segregada por sexo, así como cuántas de las personas inscritas en el Registro Electoral acuden a ejercer el derecho de elegir a sus gobernantes57 (ver Cuadro 3). La evolución de la participación de las ciudadanas que han acudido a ejercer su derecho a elegir a sus gobernantes muestra una tendencia hacia el incremento absoluto y relativo del número de mujeres votantes, que ha pasado de

57 No toda la ciudadanía acude a las urnas por múltiples razones, tales como impedimentos transitorios, insatisfacción con las ofertas partidarias o falta de interés para ejercer este derecho.

36


44.6% al 50.4% del total de votantes durante el periodo 1970-2006. En términos absolutos, este 50.4% de mujeres que votaron en las elecciones del 2006, significa que las votantes mujeres sobrepasaron en 21,476 individuos a los votantes hombres.

Cuadro 3. Inscritos en el registro electoral según sexo INSCRITOS EN CIFRAS ABSOLUTAS

INSCRITOS EN %

AÑO TOTAL

NÚMERO DE MUJERES QUE EXCEDE AL NÚMERO DE HOMBRES

HOMBRES

MUJERES

TOTAL

HOMBRES

MUJERES

2,117,921

2,133,297

100.0

49.8

50.2

15,376

1978

2,283,784

1982

2,601,923

1986

3,039,347

1990

3,275,570

1994(2)

3,598,328

1996/1ra. Vuelta

3,750,502

1996/ 2da. Vuelta

3,750,502

1998 (3)

4,129,554

2000 (4)

4,251,218

2002 (4)

4,594,941

2004 (4)

5,020,703

2,499,102

2,521,601

100.0

49.8

50.2

22,499

5,588,408

2,775,245

2,813,163

100.0

49.7

50.3

37,918

2006 (5) 2007 (al 16 de agosto) (5)

NOTA: En las cifras publicadas para el 2000 y el 2004, la JCE habla de votos emitidos y en el 2002 se habla de sufragantes. No se especifica si ambos conceptos refieren a lo mismo. FUENTES: 1) Los datos para los años 1970-1990 fueron tomados de: Quiterio, Gisela .1993. Mujeres Latinoamericanas en Cifras. República Dominicana. Instituto de la Mujer de España y FLACSO. Santiago de Chile. 2) Datos resultados elecciones de 1994 publicado en Gaceta Oficial. 3) Báez, Clara. 2000. Estadísticas para la planificación social con perspectiva de género. Secretaría de Estado de la Mujer. Santo Domingo. 4) Para los años 2000, 2002 y 2004 los datos fueron tomados de la RD en Cifras publicada por la ONE. 5) Para los años 2006 y 2007 los datos fueron suministrados directamente por JCE.

Gráfico 1. Porcentaje de personas inscritas según sexo y año 52

49.8

50.2

49.8 50.2

49.7

50.3

50 48 46 44 42 40 1998

2002

Año

2006

Hombres Mujeres

37


Con relación a las estadísticas sobre abstención - concepto que refiere a la diferencia entre inscritos y no votantes - su tendencia histórica en las elecciones presidenciales suele cuantificarse entre una cuarta y una quinta parte de los electores, salvo excepciones, como ocurrió en 1986 y 1990, cuando hubo un aumento de la abstención a 30.5% y 39.8% respectivamente, producto de procesos electorales cuestionados. En 1994 también hubo una abstención excepcional, pero de sentido contrario, pues la misma disminuyó a 17.6%, el nivel más bajo observado con relación a su tendencia habitual en las elecciones presidenciales. Esta baja abstención podría explicarse por una reafirmación de la voluntad ciudadana de acudir a las urnas para reafirmar su voluntad soberana, en un contexto de crisis y cuestionamiento a procesos electorales anteriores bajo sospecha de irrespeto a la voluntad popular. En elecciones congresionales y municipales, la tendencia de la abstención suele ser mucho más elevada, pues se ha cuantificado en 47.1% y 48% en 1988 y 2002 respectivamente. No hay datos disponibles para analizar el comportamiento de la abstención según el sexo de los votantes.

Cuadro 4. Inscritos, votantes y abstención por sexo INSCRITOS

AÑO TOTAL

MUJERES

% Mujeres votantes

% ABSTENCION TOTAL -

TOTAL

HOMBRES

MUJERES

-

1,238,206

686,199

552,007

44.6

1974

-

1,134,119

634,483

499,636

44.1

-

1978

2,283,784

1,778,840

961,066

817,774

46.0

22.1

1982

2,601,923

1,886,859

1,014,801

872,058

46.2

27.5

1986

3,039,347

2,111,745

1,102,331

30.5

3,275,570

1,971,893

nd

1,009,414 nd

47.8

1990

17.6 21.3

1970

HOMBRES

VOTOS EMITIDOS

1994(2)

3,598,328

2,963,314

nd

nd

1996/1ra. Vuelta

3,750,502

2,951,378

nd

nd

39.8

1996/ 2da. Vuelta

3,750,502

2,880,425

nd

nd

1998

4,129,554

2,185,805

1,207,233

978,572

2000

4,251,218

3,236,906

nd

nd

2002

4,594,941

2,391,087

1,210,771

1,180,316

49.4

2004

5,020,703

1,371,989

1,393,465

50.4

2006

2,117,921

2,133,297

2,499,102

2,521,601

23.2 44.8

47.1 23.9 48.0

3,656,850 2,765,454

NOTAS: En 1970 Y 1974 no existía Registro Electoral. En las cifras publicadas para el 2000 y el 2004 se habla de votos emitidos y en el 2002 se habla de sufragantes. No sabemos si la JCE se refiere a lo mismo. FUENTES: 3) Báez, Clara. 2000. Estadísticas para la planificación social con perspectiva de género. Secretaria de Estado de la Mujer. Santo Domingo. 4) Para los años 2000, 2002 y 2004 los datos fueron tomados de la RD en Cifras publicada por la ONE. 5) Para los años 2006 y 2007 los datos fueron suministrados directamente por JCE.

38


Gráfico 2. Votos emitidos según sexo y año 1,371,989 1,393,465

1,400,000 1,207,233 1,200,000

1,210,771 1,180,316

978,572

1,000,000 800,000 600,000 400,000 200,000 1998

2002

2006

Año

Hombres Mujeres

3.2 Ciudadanas electas

Estas tendencias claras hacia el aumento de las mujeres inscritas en el Registro Electoral y como electoras de las autoridades publicas, no se verifica en el derecho ciudadano de ser elegidas para la presidencia de la República ni para los cargos congresionales y municipales. La evolución de su participación en los mismos ha sido discontinua y zigzagueante, con adelantos y retrocesos que perfilan un cierto estancamiento. En efecto, el derecho de las mujeres ciudadanas a ser elegidas ha tenido muchos obstáculos para ser ejercido de manera paritaria con los hombres. En nuestra historia electoral, solamente hemos tenido tres mujeres candidatas a la vice-presidencia y una de ellas logró ser electa58. Una mirada de conjunto a la elección de los cargos congresionales y municipales según sexo, muestra la gran ausencia de las ciudadanas como senadoras de la República, una mayor presencia como diputadas pero que no logra acercarse a la cuota mínima propuesta y, a partir de 1990, un aumento sistemático de las representantes locales, pero sobre todo a nivel de vice-síndicas y de regidoras titulares, siendo este único cargo electivo donde las ciudadanas lograron la cuota mínima propuesta, pero solo en el año 1998. Pasemos a analizar estas tendencias en detalle. Las candidatas a la vice-presidencia han sido Josefina Padilla por el Partido Revolucionario Social Cristiano en 1962, Maribel Gassó por el PRSC y Milagros Ortiz Bosch por el PRD que logró ser electa en el año 2000.

58

39


Senado El análisis de la evolución de su participación en el Senado de la República también ha sido muy precaria, oscilando entre 1 y 4 ciudadanas desde 1962. La participación más numerosa (3 y 4 mujeres) se ubica durante los Gobiernos de 1970 y 1974, presididos por Joaquín Balaguer. Ahora bien, esta participación otorgada como “gracia”, ha carecido de legitimidad social y política, puesto que han sido elegidas para ocupar cargos públicos electivos, sin que esto haya conllevado cambios en las reglas del juego político o institucional a favor de una redistribución del poder entre mujeres y hombres en el partido y/o en el Gobierno, ni tampoco en la sociedad. Una evidencia es que en los nuevos gobiernos de este partido, en 1986, 1990 y 1994, la participación de las mujeres en el Senado desaparece o desciende al mínimo. Cuadro 5. Participación de las mujeres en el Senado AMBOS SEXOS

MUJERES

% MUJERES DEL TOTAL

1962

26

1

3.8

1966

27

1

3.7

1970

27

4

14.8

1974

27

3

11.1

1978

27

2

7.4

1982

27

1

3.7

1986

30

1

3.3

1990

30

0

0.0

1994

30

1

3.3

1998

30

2

6.7

2002

32

2

6.3

2006

32

2

6.3

16 14 12 10 8 6 4 2 0

14.8 11.1 7.4 3.7

6.7 3.7

3.3

6.3

6.3

3.3 0

19 66 19 70 19 74 19 78 19 82 19 86 19 90 19 94 19 98 20 02 20 06

AÑO

Gráfico 3. Porcentaje de mujeres en el Senado

Años

FUENTES: 1) Quiterio, Gisela .1993. Mujeres Latinoamericanas en Cifras. República Dominicana. Instituto de la Mujer de España y FLACSO. Santiago de Chile. 2) Datos resultados elecciones de 1994 publicado en Gaceta Oficial. 3) Báez, Clara. 2000. Estadísticas para la planificación social con perspectiva de género. Secretaria de Estado de la Mujer. Santo Domingo. 4) Estadísticas de la JCE para 2006.

Del resto de los partidos que han accedido a esta Cámara, la elección de mujeres oscila entre 1 y 2 ciudadanas. La realidad es que el Senado, cuya membresía se elige mediante mayoría simple, de manera uninominal –es decir una persona por cada circunscripción - para cada una de las provincias del país, representa el bastión más infranqueable para la inclusión de las mujeres. Su acceso requiere de cuotas importantes de poder político en el partido de pertenencia y de poder y liderazgo económico y/o social en la comunidad, espacios de poder tradicionalmente masculinos, pues la tendencia de nuestra dinámica social ha sido concentrar en los hombres el poder de controlar los recursos y la toma de decisiones.

40


Se constata que en 1998, la cuota no tuvo ningún efecto sobre las senadurías. En las elecciones siguientes, la misma fue eliminada para el Senado. Puede constatarse que desde 1978 el número de senadoras ha oscilado entre 1 y 2 ciudadanas, salvo en 1990, cuando estuvieron ausentes de esta Cámara.

Cámara de Diputados En la Cámara de Diputados el acceso de las mujeres ha sido lento pero más notable que en el Senado, sobre todo a partir de reformas partidarias y electorales realizadas durante la década de 1990 y principios de la década del 2000. Aquí también, en los Gobiernos de Balaguer se observan aumentos modestos en el número de diputadas en los años 1974, 1990 y 1994 pero – como ya señalamos – sin cambios jurídicos e institucionales que legitimen esta participación. Estos cambios institucionales y jurídicos para legitimar la participación política de las mujeres fueron iniciados por el PRD, bajo el auspicio de Peña Gómez y Milagros Ortiz Bosch, en 1990, mediante la introducción en sus estatutos de una cuota obligatoria de un 25% de candidaturas de mujeres a los puestos electivos. Ulteriormente, en 1997, la cuota fue convertida en la Ley 275-97 para obligar a todos los partidos a postular, por lo menos, a un 25 % de mujeres en los puestos electivos congresionales y de los gobiernos locales. En el año 2000, a la luz de los limitados logros en el avance de las ciudadanas electas en 1998, se modifica la Ley de Cuota para aumentarla a un 33% como tope mínimo59. Ninguno de estos cambios en la legislación ha logrado cumplir con el espíritu de la Ley de Cuota, que no es más que una medida transitoria para propiciar el aumento de las mujeres en cargos electivos de representación política, por la vía del aumento de las postulaciones de mujeres a dichos puestos por parte de los partidos políticos. En este sentido, José Ángel Aquino, citando a Iriarte-Elizondo, la Unión Parlamentaria Internacional y a Jiménez, sintetiza este espíritu afirmando que la cuota “permite aumentar rápidamente el número de mujeres políticas, compensando la ausencia de mujeres en las funciones electivas y en los puestos de responsabilidad política y contribuyendo a formar una masa critica de mujeres en la rama legislativa que adquiere experiencia política y elimine el escepticismo sobre su capacidad para ocupar los puestos públicos de manera competitiva” y, como efecto colateral, agrega que la cuota también impacta “al interior del sistema partidario, pues influye en que los partidos políticos comiencen a interesarse por sus candidatas y más mujeres se animan a presentarse como tales” 60 .

Hoy día, las mujeres están hablando de paridad. Aquino R., José Ángel. 2007. Sistema Electoral y representación femenina. Ensayos Electorales. Volumen III. Junta Central Electoral. Santo Domingo, p. 21.

59 60

41


Ahora bien, estas postulaciones, para poder obtener los resultados buscados por la Ley, requerían que las mujeres fueran postuladas en puestos con posibilidades de ser ganados por los partidos y no sólo como relleno, en los últimos puestos de la lista para dar cumplimiento formal a la Ley, como aconteció. En efecto, la presentación de las candidaturas se hizo en el 1998 en listas cerradas y bloqueadas, es decir, en un tipo de lista donde el partido presenta una serie de candidatos y candidatas en un orden de preferencia que no puede ser modificado por los electores. En este tipo de lista, mientras más cerca están los candidatos y candidatas de la cabeza de la lista, más posibilidades tienen de ganar un puesto electivo cuando se haga la repartición proporcional de los escaños según el número de votos obtenidos por cada partido. Empero, sólo 10 mujeres fueron colocadas en la primera posición de las listas de los tres partidos mayoritarios61. Los resultados de las elecciones congresionales del año 1998 muestran que la proporción de diputadas sólo aumentó en menos de 4 puntos porcentuales, de 12.5% en 1994 a sólo 16.1 % en 1998, porcentaje muy alejado de la aspiración mínima de un 25%. Este bajo porcentaje puede atribuirse al hecho de que, si bien los partidos políticos mayoritarios cumplieron formalmente con la cuota femenina, tal y como lo evidencia José Ángel Aquino en el texto citado, manejaron a su discreción el orden de colocación en las listas, relegando a las mujeres a los puestos con menos posibilidades de ser elegidas. En las siguientes elecciones congresionales del 2002 se operacionalizaron las circunscripciones o distritos electorales previstos en el nuevo Código Electoral de 1997 y se estableció el voto preferencial mediante la utilización de listas cerradas y desbloqueadas en todos los distritos electorales para la elección de los representantes de la Cámara de Diputados. Es decir, se cambió el procedimiento de presentación de candidaturas por los partidos, mediante la utilización de una lista donde el partido no determina un orden de preferencia de las candidaturas, sino que se deja a electores y electoras votar por sus candidaturas favoritas. Además, recuérdese que en el año 2000 se había votado la Ley 122000 para modificar la Ley Electoral 275-97con la finalidad de aumentar la cuota electoral a un mínimo de un 33% de mujeres en las boletas electorales, justificada en uno de sus considerando en razón del efecto negativo que podría tener la implementación de las circunscripciones electorales en la atribución de candidaturas a las ciudadanas. Esta Ley no introduce ninguna norma para establecer el orden de presentación en la lista de las candidaturas a esta Cámara de Diputados que tome en cuenta el sexo de los postulados62.

61 En el texto citado, José Ángel Aquino presenta la distribución de estas 10 mujeres en primera posición de lista para el PRD (2), el PLD (2) y el PRSC (5). Tan bien informa que el PLD colocó a 13 mujeres en segunda posición, sobre todo en distritos electorales binomiales, donde su elección es casi imposible por la tripolarización que caracteriza la política dominicana desde la década de 1990. 62 A pesar de que en principio, una lista desbloqueada anularía el impacto del orden de las candidaturas en su selección, testimonios de mujeres continúan afirmando que la colocación de las candidaturas de las ciudadanas a diputadas de manera no alternada continua afectándolas, pues los votantes tienden a seleccionar a aquellas personas más cercanas al inicio de la lista.

42


Los resultados obtenidos en las elecciones del 2002 – en las cuales los partidos también cumplieron con la cuota femenina muestran que la proporción de diputadas no aumentó con relación a las elecciones de 1998. Por el contrario, su peso relativo disminuyó a 16.0%, puesto que el número total de miembros de la Cámara de Diputados pasó de 149 a 150 individuos.

Cuadro 6. Participación de las mujeres en la Cámara de Diputados

Gráfico 4. Porcentaje de mujeres en la Cámara de Diputados

AÑO

AMBOS SEXOS

MUJERES

% MUJERES DEL TOTAL

25

1962

71

2

2.8

20

1966

74

3

4.1

1970

74

3

4.1

1974

91

13

14.3

1978

91

12

13.2

1982

120

8

6.7

1986

120

9

7.5

1990

120

14

11.7

1994

120

15

12.5

1998

149

24

16.1

2002

150

24

16.0

2006

178

35

19.7

19.7 16.1

14.3

15

13.2

10 5

11.7

12.5

16

7.5 2.8

4.1

6.7 4.1

0 1962

1966

1970

1974

1978

1982

1986

1990

1994

1998 2002 2006

Años

FUENTES: 1) Quiterio, Gisela .1993. Mujeres Latinoamericanas en Cifras. República Dominicana. Instituto de la Mujer de España y FLACSO. Santiago de Chile. 2) Datos resultados elecciones de 1994 publicado en Gaceta Oficial. 3) Baez, Clara. 2000. Estadísticas para la planificación social con perspectiva de género. Secretaria de Estado de la Mujer. Santo Domingo. 4) Estadísticas de la JCE para 2006.

Debemos destacar que el cumplimiento con la cuota femenina no ha estado exento de problemas, puesto que las interpretaciones que la Junta Central Electoral y los partidos hacen de la Ley 12-2000 y las resoluciones para su aplicación han presentado divergencias, con relación a la determinación del número absoluto de candidaturas a las diputaciones a ser presentadas por cada partido: mientras la JCE dice que este número es mayor, los partidos dicen que es menor. Peleándose, palmo a palmo, por una interpretación minimalista del 33% de la cuota, los partidos políticos han sido renuentes a su cumplimiento, sobre todo el PRD que, paradójicamente, fue el pionero de la cuota femenina en el país. En las elecciones del 2002, por ejemplo, el Presidente de la JCE, Morel Cerda anunció, dándole la razón al PRD, que los partidos habían cumplido con el requisito legal, pues ante la divergencia de número de candidaturas de mujeres a las diputaciones, la JCE se transó, alegando que “tuvimos que escoger hacer cumplir la Ley, que está por encima de la resolución”63.

63

Ver articulo de Héctor Marte “Avatares de la cuota femenina” en la Revista Primera Plana ubicada en Internet sin fecha.

43


En las ultimas elecciones congresionales del 2006, el PRD y el PRSC no cumplieron con la cuota, pues en el Congreso sólo postularon al 24.7 % de ciudadanas. Asimismo, en los documentos consultados se ha afirmado, por una parte, que el voto preferencial anula el efecto de la cuota femenina, en un contexto donde ciudadanas y ciudadanos postulantes no están en condiciones de igualdad para competir ante el electorado. Por otra parte, también se ha planteado que las circunscripciones uninominales y binominales dificultan la elección de las mujeres. Empero, se constata que en este año, la representación de las ciudadanas electas como diputadas subió de 16.0 % a 19.7%64. En términos absolutos, esto significa que se pasó de 24 a 35 diputadas. De nuevo un incremento de menos de 4 puntos porcentuales, que torna lejano alcanzar la meta mínima propuesta por la cuota, que para estas elecciones equivaldría a 59 mujeres diputadas. La politóloga Jacqueline Jiménez Polanco es tajante cuando afirma que la meta de por lo menos un 33% de las mujeres en la Cámara de Diputados no será posible alcanzarla a través de la cuota, puesto que la implementación del voto preferencial en el 2002, mediante la utilización de listas desbloqueadas en todos los distritos electorales para la elección de los representantes a la Cámara de Diputados,

ha anulado de plano el efecto de una cuota

mínima de mujeres. En este sentido, afirma que “el voto preferencial eliminó el efecto de las listas porque le dio la opción al electorado de escoger el candidato o la candidata de su preferencia, independientemente del lugar que él o ella ocupara en las listas partidistas. Y, como consecuencia de esto, eliminó el efecto de la cuota”65. En general, puede afirmarse que estas cifras estadísticas muestran que, hasta ahora, la cuota femenina esta incidiendo de manera lenta, con avances, retrocesos y estancamientos en la integración de las ciudadanas en las Cámaras Legislativas. Las mismas, parecen darle la razón a quienes afirman que es necesario que el horizonte explícito del ejercicio ciudadano de las mujeres debe ser la paridad entre hombres y mujeres en la esfera política y que el mismo debe tener rango constitucional.

Gobiernos Locales La elección de ciudadanas en cargos de los Gobiernos Locales muestra mayores avances en términos cuantitativos, aunque los mismos son diferenciales según tipo de cargo. La evolución del número de mujeres síndicas ha sido muy irregular hasta las elecciones del 2002, donde despunta una tendencia hacia el aumento del número de mujeres elegidas como responsables de conducir los gobiernos locales. Antes, entre 1970 y 1998, la elección de mujeres para la sindicatura había sido muy irregular y ha oscilado entre 0 y 5. Inclusive puede observarse que el número de síndicas disminuyó de 5 a 2 en las elecciones de 1998, a pesar de que la cuota había entrado en vigencia. José Ángel Aquino afirma que este aumento parece estar ligado a la existencia de un mayor número de puestos a repartir en las circunscripciones medianas, justamente donde las ciudadanas muestran el mayor % de electas. Opus cit, p. 53. 65 Ibid. 64

44


A partir del 2002 el número de ciudadanas síndicas ha aumentado como resultado evidente del aumento de la cuota, pero sobre todo de la aprobación de la Ley 13-2000 que establece la alternabilidad entre mujeres y hombres para los puestos de la sindicatura y la vice sindicatura – puesto creado por esta misma Ley - elevando de esta manera la cuota femenina para estos puestos a 50%. Su resultado ha sido un aumento modesto de la proporción de ciudadanas síndicas en el 2002 (7.2 %) y en el 2007 (11.3%) con relación al total de sindicaturas electas. Hay que señalar que, aunque en un principio, las sindicaturas femeninas predominan en municipios pequeños y alejados de la metrópolis, en el 2006 las mujeres conquistan la sindicatura de tres municipios cabecera: Dajabón, San Juan de la Maguana e Higüey (ya conquistada en el 2002). Igualmente cabe destacar que en el 2006 un 77.7% de las síndicas fueron reelectas frente a un 48% de los síndicos reelectos La situación inversa se observa en el puesto de vice-síndicas, donde el predominio femenino es patente, tanto en el 2002 (92.8%) como en el 2006 (88.7%). En otras palabras, la introducción del puesto de la vice-sindicatura por esta legislación ha significado sobre todo la concentración de las postulaciones de las ciudadanas en el puesto de vicesindicaturas, reservando los partidos políticos para los hombres la gran mayoría de las sindicaturas.

Cuadro 7. Síndicas y Vice-síndicas AÑO

Ambos sexos

Mujeres

% Mujeres del total de sindicaturas

% Mujeres del total de vicesindicaturas

Gráfico 5. Porcentaje de Síndicas y Vice-síndicas según año 100

92.8

90

88.7

80 70

1970

78

1

1.3

1974

78

1

1.3

1978

84

0

0.0

40

1982

94

2

2.1

30

1986

99

4

4.0

10

1990

103

5

4.9

0

1994

107

5

4.7

60 50

20

1.3

1.3

1970 1974

0

2.1

4.9 4.7 1.7

4

1978 1982 1986 1990 1994 Año

1998

115

2

1.7

2002

125

9

7.2

92.8

2006

151

17

11.3

88.7

7.2 11.3

1998 2002 2006 Síndicas

Vice-síndicas

Fuentes: 1) Quiterio, Gisela .1993. Mujeres Latinoamericanas en Cifras. República Dominicana. Instituto de la Mujer de España y FLACSO. Santiago de Chile. 2) Datos resultados elecciones de 1994 publicado en Gaceta Oficial. 3) Báez, Clara. 2000. Estadísticas para la planificación social con perspectiva de género. Secretaría de Estado de la Mujer. Santo Domingo. 4) Estadísticas de la JCE para 2006.

La elección de ciudadanas a los cargos de regidoras entre 1970 y 1986 muestra avances y retrocesos. Es a partir de las elecciones del año de 1990, cuando se inicia una tendencia clara al aumento del número absoluto y de la proporción de mujeres con relación al total de regidores electos (cuadro 3.6). Esto significa en términos absolutos pasar de 39 regidoras

45


titulares en 1986 a 259 en el 2006. En este mismo periodo, con relación al total de regidores electos de ambos sexos, la participación relativa de la mujer aumentó de 6.1% a 26.9 %.

Cuadro 8. Regidoras Titulares AÑO

Ambos sexos

Mujeres

% Mujeres titulares del total

1970

423

33

7.8

1974

453

48

10.6

1978

484

61

12.6

1982

584

23

3.9

1986

637

39

6.1

1990

625

64

10.2

1994

648

93

14.4

1998

756

193

25.5

2002

787

218

27.7

2006

963

259

26.9

Gráfico 6. Porcentaje de Regidoras Titulares según año 30

27.7

26.9

25.5

25

20

15

10.6

12.6

14.4

10.2

10

5

7.8

6.1 3.9

0 70 19

74 19

78 19

82 19

86 19

90 19

94 19

98 19

02 20

06 20

Año

Nota: El porcentaje de mujeres titulares se ha calculado con relación al total de Titulares y Suplentes de ambos sexos.

Además, se puede constatar que 1998 ha sido la única elección en que la cuota femenina – de un 25 % en ese año – cumplió su cometido de lograr una proporción de ciudadanas electas igual o mayor a la misma, alcanzándose un 25.5% de regidoras electas. Por el contrario, ni en el 2002 ni en el 2006 lograron las regidoras titulares acercarse al 33% mínimo vigente. Para las elecciones del 2006 hemos tenido acceso a la distribución de regidores titulares y suplentes según sexo (Cuadro 9). En la distribución de estos cargos podemos constatar un predominio de ciudadanas en las regidurías titulares (53.7 %) y en las regidurías suplentes (56.8 %), contrario a lo que sucede en los puestos electivos del Congreso y en las sindicaturas. También se observa, que la distribución por sexo en estos cargos está acercándose a la paridad, pues en las regidurías titulares el 51.7 % corresponde a ciudadanos y el 48.7 a ciudadanas. Porcentajes similares, pero en sentido inverso, se observan en las regidurías titulares, con un 51.3 % de ciudadanas y un 48.3% de ciudadanos.

46


Cuadro 9. Regidores/as Titulares y Suplentes por Sexo, 2006 SEXO

TOTAL TITULARES SUPLENTES DISTRIBUCIÓN ABSOLUTA

Total 963 482 481 Hombres 431 223 208 Mujeres 532 259 273 DISTRIBUCIÓN RELATIVA POR CARGO Total 100.0 100.0 100.0 Hombres 44.8 46.3 43.2 Mujeres 55.2 53.7 56.8 DISTRIBUCIÓN RELATIVA POR SEXO Total Hombres

100.0 100.0

50.1 51.7

49.9 48.3

Mujeres

100.0

48.7

51.3

Gráfico 7. Porcentaje de Regidores/as Titulares y Suplentes según Cargo y Sexo 56.8

60 50

53.7

51.7

51.3

48.3

48.7

46.3

43.2

40 30 20 10 0 Hombres

Mujeres

Suplentes

Hombres

Mujeres

Titulares

A modo de recapitulación No cabe duda de que las disposiciones electorales de los últimos años respecto a la cuota femenina de un 25% y posteriormente de un 33% han contribuido a aumentar el porcentaje de mujeres en los cargos de diputadas, regidoras, vice-síndicas y, en menor medida, de las síndicas. Sin embargo, estamos de acuerdo con el documento de Isis Duarte66, cuando afirma que desde una perspectiva cualitativa, “no se observa un cambio importante en la tendencia de la representación femenina”. Las mujeres fueron elegidas, afirma, “para participar en procesos de toma de decisiones en espacios políticos y geográficos más limitados”. Tras analizar las nominaciones que hacen los partidos de las mujeres imponiendo las opciones masculinas, concluye que: “…Es en el seno de las estructuras y prácticas culturales no democráticas de los partidos políticos que se ubican los obstáculos fundamentales a la presencia femenina en determinados puestos electorales. Y las mujeres militantes así lo entendieron tanto en 1998 como en el 2000, pero la nueva forma de votación con boletas separadas y voto preferencial requiere, a mi entender, que se cambie de estrategia y se reoriente el objetivo de la lucha”.

66

Duarte, op.cit.

47


3.3 Ciudadanas designadas en puestos de toma de decisiones en el Poder Ejecutivo A pesar de que las mujeres se han integrado creciente y masivamente al mundo del trabajo y han desarrollado una estrategia de formación que las coloca hoy día, en nuestro país, como la población con más altos niveles de estudios secundarios y universitarios, su participación en cargos de designación que viabilicen su participación en la toma de decisiones públicas en el Poder Ejecutivo es muy limitada y los datos disponibles presentan no solo una baja proporción con relación al total de funcionarios de ambos sexo, sino también un estancamiento entre el año 2000 y el año 2005 (Cuadro 10), cifrándose la participación femenina en 18.7% y 18.5% respectivamente. Si bien, en términos absolutos la participación del número de mujeres en puestos directivos ha aumentado, en términos relativos ha habido un descenso puesto que el número de cargos directivos aumento de 380 a 476 durante el periodo analizado, no así la proporción de mujeres directivas dentro del total. Los cambios más notables que se observan en este periodo son un aumento de la participación de las mujeres en los cargos de sub-secretarias, directoras y asesoras, quienes representan cerca de un quinto del total de directivos en cada uno de estos cargos y que esta relacionado con el aumento general del número de efectivos de ambos sexos en los mismos. Asimismo se constata en el 2005 la presencia de las mujeres en cargos de administradoras y sub-administradoras, no fue consignada, mientras que bajo proporción de ciudadanas secretarias de Estado y subdirectoras con relación al año 2000. Cuadro 10. Distribución de los cargos directivos del gobierno central según sexo y año 2000 CARGOS

2005

TOTAL

MUJER

% MUJERES DEL TOTAL

TOTAL

MUJER

% MUJERES DEL TOTAL

Total

380

71

18.7

476

88

18.5

Secretarios/as de Estado

19

3

15.8

30

4

13.3

Sub-secretarios/as

93

17

18.3

138

28

20.3

Directores/as

99

16

16.2

144

28

19.4

Sub-directores/as

106

25

23.6

112

19

17.0

Gobernadores/as

30

10

33.3

4

0

-

Contralor

1

0

-

1

0

-

Sub-Contralor

1

0

-

2

0

-

Asesores/as

16

0

-

31

6

19.4

Administrador/a

5

0

-

5

1

20.0

9

2

22.2

Sub-Administrador 10 0 Fuente: ONAP. 2000. Directorio de Funcionarios Públicos. Santo Domingo ONAP. 2005. Directorio de Funcionarios Públicos. Santo Domingo

48


Gráfico 8. Cargos Directivos según año

35

33.3

30 23.6

25 20 15

20.3 15.8

18.3

10 13.3

22.2 19.4

19.4

20.0

17.0 16.2

5 SubAdminis trador

Adminis trador/a

As es ores /as

Sub-C ontralor

Contralor

G obernadores /as

Subdirec tores /as

Direc tores /as

Subs ec retarios /as

Sec retarios /as de Es tado

0

Cargos 2000

2005

Esta participación minoritaria de las ciudadanas en puestos que implican su participación en la definición e implementación de las políticas públicas nacionales esta relacionada con la escasa presencia de las mujeres en los organismos de dirección de los partidos políticos. En efecto, es un hecho evidente que cuando un partido político es favorecido por el voto popular para representar a la ciudadanía en el Gobierno del país, son fundamentalmente aquellos dirigentes partidarios de sexo masculino y en los más altos puestos quienes pasan a ocupar los principales ministerios, así como otros principales cargos de dirección en la administración publica. Evidentemente, las mujeres están integradas a la administración pública, pero sobre todo en puestos que no implican su participación en la toma de decisiones publicas. A menos que los partidos políticos no incluyan a más mujeres en sus puestos directivos para viabilizar, por esta vía, su ascenso a los altos cargos de la Administración Pública o, a menos que se implante una política pública a favor del acceso de las ciudadanas a estos altos cargos, será difícil que la sub-representación femenina en los puestos de dirección del Poder Ejecutivo pueda ser superada. Mientras tanto, nuestra sociedad esta desperdiciando las competencias profesionales y la capacidades de articulación de espacios y relaciones que tienen las mujeres dominicanas.

49


3.4 Ciudadanas designadas en puestos de toma de decisiones en el Poder Judicial La situación de la participación de las ciudadanas en el Poder Legislativo presenta progresos más notables que en el Poder Ejecutivo, puesto que la participación total de las juezas de los diferentes tribunales de la República muestra aumentos sistemáticos entre 1993 y el 2006 (Cuadro 11). Podemos constatar que, a pesar de no existir una cuota mínima de representación femenina en el Poder Judicial, la presencia de las ciudadanas es superior a un tercio a principios de la década de 1990 (33.8%) y que para el año 2006 esta proporción se esta acercando a la paridad (45.1 %). También se constata que hay diferencias notables en esta representación femenina, según tipo de tribunal, observándose la más baja participación femenina en la Suprema Corte de Justicia (31.3%) y la mas elevada (60.0%) en el Tribunal Contenciosos Tributario.

50


Cuadro 11. Servidores públicos en el poder judicial a nivel nacional según sexo 1993 SERVIDORES

Total

1999

2003

Mujeres

% Mujeres del Total

Total

Mujeres

% Mujeres del Total

Total

Mujeres

2006 % Mujeres del Total

Total

Mujeres

% Mujeres del Total

Suprema Corte de Justicia Presidente/a

2

-

-

1

-

-

1

-

-

1

-

-

Sustitutos/as

4

-

-

2

-

-

2

1

50.0

2

1

50.0

Jueces

10

-

-

12

5

41.7

13

4

30.8

13

4

30.8

Total

16

-

-

15

5

33.3

16

5

31.3

16

5

31.3

Presidente/a

15

3

20.0

20

7

35.0

28

11

39.3

32

16

50.0

Sustitutos/as

24

9

37.5

32

5

15.6

45

7

15.6

52

11

21.2

Jueces

36

11

30.6

44

12

27.3

59

23

39.0

82

33

40.2

Total

75

23

30.7

96

24

25.0

132

41

31.1

166

60

36.1

Cortes de Apelación

Tribunal de Tierras Presidente/a

2

1

50.0

3

1

33.3

Jueces

11

5

45.5

15

6

40.0

13

6

46.2

18

7

38.9

Presidente/a

7

6

85.7

23

16

69.6

Sustitutos/as

8

2

25.0

23

12

52.2

Total Juzgados de Primera Instancia

46

24

52.2

35

16

45.7

Jueces Total

79

28

35.4

101

41

40.6

146

62

42.5

184

86

46.7

161

70

43.5

230

114

49.6

2

-

-

3

3

100.0

Juzgados de la Instrucción Jueces Coordinadores Jueces

40

15

37.5

46

19

41.3

Total

39

13

33.3

39

10

25.6

42

15

35.7

49

22

44.9

Total Tribunal Contencioso Tributario

205

75

36.6

208

83

39.9

180

80

44.4

90

48

53.3

Presidente/a

1

1

100.0

1

1

100.0

1

1

100.0

Sustitutos/as

1

1

100.0

1

1

100.0

1

1

100.0

Jueces

3

2

66.7

2

1

50.0

3

1

50.0

5

4

80.0

4

3

75.0

5

3

60.0

359

132

36.8

548

220

40.1

574

259

45.1

Juzgados de Paz

Total Total general

551

186

33.8

Notas: 1. El Juzgado de Primera Instancia esta constituido por: Cámara Penal, Cámara Civil y Comercial, Juzgado de Instrucción, Juzgado de Trabajo, Tribunal de niños, niñas y adolescentes, Juzgado de Primera Instancia con Plenitud y Tribunal de Tierras Jurisdicción Original. 2. El Juzgado de Paz está constituido por: Juzgado de Paz Ordinario, Juzgado de Paz Para Asuntos Municipales y Juzgado de paz Especial de Tránsito 3. El personal sustituto incluye primeros, segundos y tercer sustituto. Fuentes: 1) Quiterio, Gisela. 1993. Mujeres Latinoamericanas en Cifras. República Dominicana. Instituto de la Mujer de España y FLACSO. Santiago de Chile. 2) Báez, Clara. 2000. Estadísticas para la planificación social con perspectiva de género. Secretaria de Estado de la Mujer. Santo Domingo. 3) Suprema Corte de Justicia. 2003. División de Registro de Personal. 3) Suprema Corte de Justicia. 2006. División de Registro de Personal.

51


3.5 Cultura política dominicana y percepciones sobre la participación política de las ciudadanas Entre los años 1994 y 2006, en nuestro país se han realizado, de manera sistemática, cinco estudios de opinión sobre la cultura política dominicana, a través de los cuales se han analizado las actitudes, creencias y prácticas de la ciudadanía acerca de la democracia, el sistema político y la gestión gubernamental. De manera, particular, uno de los tópicos abordados por estos estudios ha sido a percepción de la ciudadanía sobre la participación política de las mujeres y temas conexos, tales como los niveles de autonomía personal de las mujeres que viabilizarían esta participación. Durante la última década, estos estudios han evidenciado y cuantificado un importante cambio en la cultura política ciudadana de mujeres y hombres, cuyo horizonte está perfilando procesos de modernización política a través de cambios en valores y actitudes, cuyas tendencias paritarias desde el enfoque de género son notorias y muestran una atenuación de las diferencias según sexo. En efecto, las actitudes de la ciudadana hacia la democracia y el autoritarismo muestran un gran e igual apoyo entre mujeres y hombres a la democracia reportado por alrededor del 75% de la ciudadanía, aunque una mayor insatisfacción por parte de las mujeres (62%) con el funcionamiento de las instituciones y del sistema político que los hombres (54%) en el 200467. La evolución de la ciudadanía dominicana hacia valores menos autoritarios y, en particular, en las ciudadanas es notable y muestran en el año 2004 una inversión en la tendencia de la década hacia un menor autoritarismo femenino (46.2%), con relación al masculino (47.6%) y que hará que tengamos que revisar y/o complejizar la asociación que se había establecido entre mujeres-autoritarismo y conservadurismo. Por otra parte, si bien en la cultura política dominicana los niveles de autoritarismo continúan siendo elevados, ha diminuido a menos de la mitad de la ciudadanía, con relación al año 1994, cuando sus valores oscilaban entre 57.5% en las mujeres y 51.5% en los hombres. Estos valores han sido calificados como reveladores de una tensión interna en la cultura política que afecta a la democracia dominicana, entrampada entre el deseo de participación ciudadana y el autoritarismo de liderazgo político e institucional68.

Brea, Ramonina, Duarte, Isis y Seligson, Mitchell. 2005. La democracia vulnerable: insatisfacción y desconfianza (1994-2004). PUCMM. Santo Domingo, p.219 y 220. 68 Duarte, Isis et alt. 1994. La cultura política de los dominicanos. Entre el autoritarismo y la democracia. PUCMM. Proyecto para el Apoyo a Iniciativas Democráticas (PID), Santo Domingo. 67

52


Para el 2004, a pesar del descenso de valores y actitudes autoritarias de la ciudadanía, la participación política y social desciende y la democracia es calificada de vulnerable por el aumento de la insatisfacción y la desconfianza ciudadana ante “los bloqueos en la institucionalidad y profundización de la democracia”69 que durante la década han sido afectados por crisis político-electorales y reformas institucionales importantes que confrontan dificultades para consolidarse. En lo que compete a las ciudadanas, la comparación de los resultados de las encuestas de cultura política de inicio y fin del periodo analizado, indicaría que el descenso de los niveles de autoritarismo en la sociedad dominicana, se ha manifestado a través de indicadores que muestran el debilitamiento de varios aspectos de sujeción personal de la mujer, ya que aumentó la aceptación de que la mujer trabaje sin estar condicionada a la magnitud del ingreso del hombre, siendo aceptada por las tres cuartas partes de las personas entrevistadas(76%) frente al 67% de apoyo que tenia en 1994”. Asimismo, “el patrón de la preeminencia masculina en las decisiones importantes del hogar experimentó un debilitamiento, y lo que es más importante, su disminución ocurrió tanto en mujeres como en hombres”70. En otras palabras, en el imaginario socio-político de la ciudadanía dominicana una mayor autonomía personal de las mujeres se esta abriendo paso y está siendo asumida por la sociedad, aunque aun falta un largo trecho por recorrer para lograr que el espacio familiar y, la sociedad en su conjunto, ofrezcan menos resistencia a comportamientos más igualitarios y democráticos. En lo que compete a la participación política de las mujeres, también los cambios en la ciudadanía han sido notables y las tendencias muestran un aumento creciente en los porcentajes de ciudadanos y ciudadanas que afirman que las mujeres deben participar en política, tienen capacidad para gobernar y muestran confianza en las candidaturas femeninas, tal y como podemos observar en el gráfico 971. Ahora bien, la encuesta del 2004 también revela que la democracia presenta un nudo importante para su consolidación debido a la vigencia de valores paternalistas en la cultura política dominicana aceptados por el 82 % de la ciudadanía, e interpretado por las autoras como una analogía implícita entre la autoridad paterna en la familia y la autoridad masculina en la comunidad política72.

Brea, Duarte y Seligson, opus cit, p 9. Ibid, p221. 71 Los descensos observados en el año 2004 no son, a nuestro juicio, cambios en las tendencias reales, sino más bien producto de los cambios introducidos en la formulación de algunas de las preguntas del cuestionario con la finalidad de obtener comparabilidad con otros países de la región. Estos cambios, si bien han permitido ganar en comparabilidad internacional, han afectado las posibilidades de comparabilidad con las encuestas anteriores en las preguntas reformuladas. 72 Opus cit. Ver las pp.205-208, donde se explica como esta encuesta midió los valores paternalistas y como parece que podría estarse verificando un debilitamiento del paternalismo en la esfera privada, vía el debilitamiento de la preeminencia masculina en las decisiones importantes del hogar. 69 70

53


GRAFICO 9. OPINIONES SOBRE LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN LA POLÍTICA Desacuerdo la política es cosa de hombres

100

80

Las mujeres deben participar más en política

60 Las mujeres deben participar igual que el hombre

40

Las mujeres inspiran la misma confianza que los hombres como candidatos

20

0 1994

1997

2001

2004

2006

Las mujeres tienen la misma capacidad que los hombres para gobernar

Fuente: Encuestas DEMOS y LAPOP Tomado de una presentación de Rosario Espinal hecha a Progressio

En este sentido, se plantea que el impacto negativo del paternalismo en la consolidación de una democracia de ciudadanos y ciudadanas, se da por dos vías. La primera es mediante la instauración de una “sujeción a una autoridad protectora, que no instituye a ciudadanos y ciudadanas como sujetos de derechos”73, viabilizando de esta forma el clientelismo político. La segunda es mediante el establecimiento de “la sujeción a una autoridad masculina, que instituye a las mujeres como seres subordinados”74, limitando – como hemos visto - sus posibilidades de participación política en la sociedad y en la conducción de los poderes del Estado dominicano.

3.6 Participación de las ciudadanas en los partidos políticos Medir la participación de las ciudadanas en los partidos políticos en tanto militantes ha sido más difícil. Solamente pudimos disponer de datos del padrón del Partido Reformista Social Cristiano para 2003 y 2007, que muestran que cerca de la mitad (46.8%) de la militancia de este partido son mujeres. Si bien, no pudimos disponer de información sobre el padrón por sexo de los demás partidos políticos mayoritarios, los testimonios recopilados de la militancia del PRD y del PLD afirman que su membresía femenina es notable y que no es cierto que haya una gran desproporción 73 74

Brea, Duarte y Seligson, opus cit, p.221. Ibidm. p. 221.

54


entre hombres y mujeres. Esta información coincide con los datos sobre militancia partidaria de una encuesta representativa de la ciudadanía dominicana realizada en el 2004, que ha cifrado la diferencia de la pertenencia partidaria de la ciudadanía en unos 6 puntos porcentuales entre los hombres (22 %) y las mujeres (15%). Esta diferencia disminuye a menos de cuatro puntos porcentuales, si sumamos las ciudadanas y los ciudadanos que se identificaron como militantes y como simpatizantes partidarios, cifrada en 64.9 % para los hombres y en 61.2 % para las mujeres75. Si a esto, agregamos que en las últimas tres elecciones nacionales - para las cuales disponemos información segregada por sexo - han votado más mujeres que hombres, los argumentos sobre la no disponibilidad de mujeres en los partidos para ocupar puestos de dirección o sobre el desinterés de las mujeres en la política, tendrán que ser revisados y/o complejizados. Ahora bien, donde sí se observan desproporciones por sexo muy importantes es en la militancia que integra los organismos de dirección de los partidos políticos, cuyo predominio es fundamentalmente masculino, independientemente de que el mecanismo de dirección reportado sea de carácter ejecutivo, político, nacional o territorial. Además, a pesar de algunas diferencias, este comportamiento se verifica en los tres partidos mayoritarios con proporciones de ciudadanos dirigentes partidarios que oscilan entre el 75 % y el 90 %. En efecto, las cifras para el año 2003 – único año en que disponemos de información con cierto detalle para los tres partidos mayoritarios las ciudadanas dirigentes partidarias oscilan entre el 9.5% y 25.9 %. Solamente en el PRD las mujeres dirigentes se acercan a la cuarta parte de su membresía total, mientras que en el PRSC se cuantifica una quinta parte de mujeres dirigentes, pero solo en los directorios provinciales. Por su parte, en el PLD es donde se consigna la menor proporción de mujeres dirigentes cercanas al 11%. Ahora bien, las cifras suministradas por el PRSC para el año 2007, muestran avances notables en el acceso de sus militantes mujeres a los puestos de dirección del partido. En efecto, las mujeres superan el 33% en la Comisión Política Nacional, máximo organismo directivo, e igualmente en la Comisión Ejecutiva. Un poco menor es el porcentaje en el Directorio, organismo integrado por 800 miembros (as)76. También se constata una disminución de la proporción de ciudadanas en su padrón de militantes, la cual paso de 46.8% en el 2003 a 44.3% en el 2007. Datos para el PLD, sobre la participación de las mujeres en su organismo máximo de dirección – el Comité Central cifra esta participación para el 2007 en solo un 11.9 %. No dispusimos de cifras actualizadas para el PRD. Si los partidos políticos y, en particular sus organismos de dirección, constituyen un trampolín para que ciudadanos y ciudadanas puedan participar en la conducción de la vida política del país, la integración de las mujeres a estos mecanismos partidarios constituye un asunto estratégico a ser abordado por los partidos políticos y por la sociedad

75 76

Opus cit, p. 204. Desconocemos cuál ha sido la estrategia implementada en el partido para lograr ese crecimiento tan significativo

55


dominicana en su conjunto, como una de las estrategias mas importantes para poder garantizar la participaci贸n de las ciudadanas en la construcci贸n y consolidaci贸n de la democracia.

56


Cuadro 12. Miembros de las directivas de los partidos políticos según sexo 1993 Partidos

Partido Reformista Social Cristiano ( PRSC) Comisión Política Nacional

Ambos sexos

Mujeres

39

10

1996 % Mujeres del Total

25.6

Ambos sexos

100

Mujeres

31

2007

2003 % Mujeres del Total Total

31.0

Comisión Ejecutiva Directorio Central Ejecutivo

Ambos sexos

Mujeres

% Mujeres del Total Total

18.1 31

36.1

49

5

10.2

120

36.2

800

30.2

800,00 0

44.3

557

95

17.1

225

20.0

Directorios Municipales

5,810 1,449,23 1

1,043 677,85 1

18.0

1,218

316

25.9

47

11

23.9

300

34

11.3

21

2

9.5

Comité Político Nacional Partido de la Liberación Dominicana, (PLD)

36

30

4

10.1

11.1

104

52

9

23

Comité Central Comité Político Nacional

Mujeres

1368

1,126

297

% Mujeres del Total Total

7542

Directorios Provinciales

Padrón Militantes Partido Revolucionario Dominicano, (PRD) Comité Ejecutivo Nacional

Ambos sexos

46.8

8.7

44.2 405

48

11.9

Nota: Los datos del PRD y del PLD en la columna del año 1993, corresponden a informaciones de 1991. En el 1993 pudimos disponer del padrón de militantes por sexo solo para el PRSC. Fuentes: 1) CIPAF, Quehaceres, Año 13. 1993. Unidad de Investigación de República Dominicana. Proyecto Mujeres Latinoamericanas en Cifras. 2) Para 1999 los datos fueron suministrados directamente por miembros de los partidos. 3) Para el 2003 los datos del PRSC por el Centro Nacional de Información y Cómputos y las del PLD y PRSC fueron tomadas de la Tesis de Ramona García sobre Mujer y Política.

Otro tópico de interés a ser abordado son las oportunidades que tienen las mujeres militantes de los partidos políticos mayoritarios para ser postuladas para los cargos congresionales y municipales. Informaciones disponibles para las elecciones del año 2002 sobre el número de candidaturas propuestas por sexo según cargos, nos han permitido calcular un indicador sobre la oportunidad que tienen mujeres y hombres de ser elegidos en las senadurías, diputaciones, sindicaturas y regidurías titulares.

57


Este indicador77 nos muestra cuales son las posibilidades que hombres y mujeres tienen de ser electos, cuyo límite es el número máximo de ciudadanas y ciudadanos propuestos para cada puesto por los partidos. Este indicador, muestra lo que ya hemos visto en acápites anteriores: las mayores posibilidades que tienen las ciudadanas de ser electas es en los cargos de regidoras titulares (38.0%) y de diputadas (34.7%) y que nos parece está relacionado con la vigencia de una cuota femenina mínima de postulaciones de un 33 %. Por otra parte, en los cargos de senadoras (5.2 %) – donde la cuota femenina no se aplica - y de síndicas (8.9 %) – donde se ha creado un cargo para la vice-sindicatura que se ha reservado fundamentalmente para las ciudadanas - las posibilidades de ser electas son muy reducidas pues los tres partidos políticos mayoritarios postulan muy pocas ciudadanas para estos cargos. Lo inverso ocurre con los hombres, quienes presentan oportunidades superiores al 90% de ser electos como senadores y síndicos. Cuadro 13. Distribución de las postulaciones de los tres partidos mayoritarios según sexo y cargo, 2002 SEXO

SENADURIAS

DIPUTACIONES

SINDICATURAS

REGIDURÍAS TITULARES

TOTAL

96

450

371

2353

Hombres

91

294

338

1458

Mujeres

5

156

33

895

INDICADOR DE OPORTUNIDAD SER ELECTOS POR SEXO Y CARGO (%) TOTAL

100.0

100.0

100.0

100.0

Hombres

94.8

65.3

91.1

62.0

Mujeres 5.2 34.7 8.9 38.0 Fuente: Aquino, José Ángel. 2003. Cuota femenina, circunscripciones electorales y listas de candidaturas: las elecciones del 2002. En: Revista Ciencia y Sociedad. INTEC

Cuando calculamos este indicador para cada uno de los partidos políticos, constatamos que los tres partidos mayoritarios tienen el mismo comportamiento de asignación de las candidaturas de manera diferencial en función del sexo de los ciudadanos y del cargo de que se trate (Cuadro 14), favoreciendo siempre a los ciudadanos para cualquiera que sea el cargo, pero sobre todo en las senadurías y las sindicaturas. Por otra parte, podemos constatar incongruencias y/o vacíos notables entre la práctica política de los partidos y los discursos explícitos o implícitos sobre la participación política de las mujeres. Si bien, los gobiernos de Joaquín Balaguer, suelen ser evocados por algunos testimonios como los que más apertura han tenido hacia las mujeres en cargos electivos y no electivos, hemos visto que esto no ha sido ni una practica sistemática ni una practica No es más que la relación entre el número de candidaturas propuestas para cada puesto por sexo, entre el total de las candidaturas por puesto, expresado en porcentaje.

77

58


legitimada jurídicamente, sino más bien una decisión “graciosa” del “príncipe”, que ha sido obviada según conveniencias de la coyuntura política. Cuadro 14. Distribución de las postulaciones por sexo, cargo y partido TIPO DE CARGO PARTIDO Y SEXO DE CANDIDATOS

SENADURIAS

DIPUTACIONES

SINDICATURAS

REGIDURÍAS TITULARES

CIUDADANAS Y CIUDADANAS PROPUESTOS PRD Total

32

150

124

785

Hombres

30

100

112

493

Mujeres

2

50

12

292

Total

32

150

123

782

Hombres

30

96

113

489

2

54

10

293

Total

32

150

124

786

Hombres

31

98

113

476

1

52

11

310

PLD

Mujeres PRSC

Mujeres

INDICADOR DE OPORTUNIDAD SER ELECTOS POR SEXO Y CARGO (%) PRD TOTAL

100.0

100.0

100.0

100.0

Hombres

93.8

66.7

90.3

62.8

Mujeres PLD

6.3

33.3

9.7

37.2

100.0

100.0

100.0

100.0

93.8

64.0

91.9

62.5

6.3

36.0

8.1

37.5

100.0

100.0

100.0

100.0

96.9

65.3

91.1

60.6

3.1

34.7

8.9

39.4

Total Hombres Mujeres PRSC Total Hombres Mujeres

El PRD y sus gobiernos, si bien han sido pioneros promocionando una cuota femenina al interior de los cargos del partido, así como en la promoción de la cuota femenina nacional y en la creación

de una organización para

promover la participación política de las mujeres – FEDOMUSDE –, a la hora de asignar las postulaciones a las mujeres han sido muy reticentes y han optado por una interpretación minimalista de la cuota femenina, cuyo cumplimiento no han titubeado en sacrificar en nombre de alianzas inter-partidarias entre candidatos de sexo masculino.

59


Los gobiernos del PLD y su líder Leonel Fernández, con un discurso modernizador que ha sido paradigmático durante los períodos de Gobierno 1996-2000 y 2004-2008 y una mayor juventud con relación a otros lideres, parecía que podría abrir nuevos espacios a la modernidad política y convertirse en líder de la igualdad política entre hombres y mujeres. Sin embargo, su práctica política y su discurso modernizador tienen un límite que se expresa tanto en la marginación de las ciudadanas en los cargos de dirección del Estado en su gobierno como en los mecanismos de dirección del partido del cual él es presidente. En resumen, a pesar de las mayores demandas de acceso de la ciudadanía femenina a posiciones de mando electivas y no electivas y a pesar de los cambios legislativos implementados para aumentar la representación política de las mujeres en el Congreso y en los Gobiernos locales, ninguno de los lideres políticos de los partidos mayoritarios ha asumido de manera congruente un discurso y una practica política igualitaria desde el enfoque de género. Por el contrario, existe, en los hechos, una gran resistencia a la cesión de poder a las ciudadanas por parte de los líderes de los partidos políticos, así como obstáculos del propio sistema electoral que entran en competencia con el espíritu de los cambios legislativos promotores de una mayor participación política de las mujeres. Hoy, a principios del siglo XXI, nuestros partidos políticos y sus líderes están haciendo muy poco por cerrar la brecha entre el país político, esencialmente masculino y el país real, donde las mujeres ocupan cada vez más una posición relevante mediante su acceso a la educación y al empleo calificado. Son estas condiciones concretas, las que empujan, cada vez más, a las mujeres hacia horizontes que reclaman la articulación y la compartición de la vida familiar y la vida profesional, una de cuyas vertientes es la profesión política.

60


IV.

LOS RESULTADOS DE LAS ENTREVISTAS EN PROFUNDIDAD: OBSTACULOS E INCENTIVOS

Además, del análisis documental y bibliográfico que hemos abordado en la primera parte de este estudio, también hemos realizado entrevistas en profundidad a personas estudiosas y activistas de la participación política de las mujeres y, sobre todo, a actores políticos de ambos sexos, para recabar sus testimonios sobre cuales son los obstáculos y cuales son los incentivos a la participación política de las mujeres en nuestro país, abordados desde una sensibilidad a las desigualdades de género y desde varias perspectivas , a saber: a) el entorno familiar y comunitario, b) el marco jurídico, y el c) el entorno partidario y la cultura política. Los testimonios recabados los hemos agrupado según temáticas que presentamos a continuación, hablan sobre todo de obstáculos y de pocos incentivos, aunque se han identificado un conjunto de iniciativas de organizaciones civiles y de la Secretaría de Estado de la Mujer para incentivar y cualificar la participación política de las ciudadanas. Como constataremos, muchos de los planteamientos analizados en acápites anteriores se ven confirmados por los testimonios de las personas entrevistadas, en particular por las ciudadanas que han sido candidatas a algún puesto electivo.

4.1 El entorno familiar y comunitario La literatura revisada (Bernal 2006, Paiewonsky 2004) es unánime en señalar que para las mujeres es un obstáculo desempeñar los roles de madre y esposa junto con el de mujer política o aspirante a política. La política, como bien dice Bernal78, es un ámbito que está construido desde los modos de ser y pensar de los hombres y se revela “poco acogedor de la diferencia de las mujeres”. Esta autora plantea que no es suficiente haber removido los obstáculos formales que impedían a las mujeres participar en el mundo de la política. Hubiera sido necesario trabajar sobre los imaginarios y estereotipos de género que son construidos culturalmente y que implican la subordinación de las mujeres. De acuerdo a esta construcción que pervive en la sociedad y cada uno de los individuos, los hombres y las mujeres deben estar en esferas distintas.

78 Bernal Olarte, Angélica. 2006. Mujeres y Participación política: El desencanto por la política o la nostalgia por lo comunitario. United Nations International Research and Training Institute for the advancement of Women (INSTRAW).

61


A los hombres les pertenece lo público, la economía, la política, la ciencia, y a las mujeres el espacio de lo privado, el hogar, la familia, la maternidad. Es decir, aunque hayan podido superar los obstáculos formales para incursionar en el mundo público, no dejan de arrastrar los obstáculos informales. Por un lado, la dedicación a sus tareas domésticas les hacen disponer de menos tiempo pero además, la socialización recibida no ha desarrollado en ellas las destrezas apropiadas para incursionar en la política. 79. De hecho, los testimonios muestran las limitaciones que suponen la atención a la familia, al hogar, pero también las estrategias que las mujeres encuentran para poder combinar su nuevo rol con el tradicional y lanzarse a la arena política. a)

Los hijos (as)

Las mujeres que incursionan en la política, en la mayoría de los casos, tienen hijos (as) que ya han pasado la infancia. Cuando los hijos son pequeños (as) la dicotomía entre los roles de madre y mujer política resulta conflictiva: “… tengo casi un año de tranquilidad de que los fines de semana los reparto, de que los domingos yo no hago militancia política para dedicarme a mis hijos. Mi hija tiene 8 años. De un momento a otro la vi crecer y dije: Dios mío pero que tanto he compartido? El pequeño esta mas ñoño porque el me ha tenido mas tiempo, pero sí, la familia es un obstáculo. Y aunque uno decida seguir para adelante en política y acomodar a la familia en lo que uno pueda suplirle generalmente económicamente y buscar quien haga las cosas, le queda a una esa carita… O sea, aunque tú lo discutas y tú lo justifiques, todavía esos roles internos, cuando uno se acuesta y uno dice: Cónchole, si yo he abandonado mis hijos por esto ¿valdrá la pena?” (Entrevista 8)

En todo caso, combinar las responsabilidades políticas y de atención a los hijos (as) y al hogar supone contar con la ayuda de alguien en la casa. A pesar de eso, la mujer política “siempre tiene que estar pendiente de su hogar” y esa combinación de responsabilidades supone sacrificio. Al respecto, una diputada, madre de 4 hijos (as) que en el momento de la entrevista se acompaña de su hijo más pequeño dice:

“Bueno, al pequeño lo traje hoy porque quería acompañarme pero uno siempre tiene a alguien que lo ayuda y eso con la casa, como una compañera que ayuda un poquito a uno. Pero aun teniendo ese tipo de ayuda uno siempre tiene que estar pendiente de su hogar. Usted puede tener cinco personas que la ayuden en la casa es posible que todo ande manga por hombro. O sea, que como quiera uno tiene su cuota de sacrificios.” (Entrevista 7)

79

Bernal Olarte, Angélica. 2006. Mujeres y participación política: El desencanto por la política o la nostalgia por lo comunitario. INSTRAW.

62


b)

Los esposos

También se torna en algunos casos conflictiva la relación con los compañeros de estas mujeres que asumen roles hasta hace poco vedados a su género:

“Protesta, me reclama, casi siempre sin razones en la mayoría de los casos, pero todos los maridos protestan y ellos van muchas veces haciendo hasta su vida lejos de uno porque uno eligió ser lo que es, porque la política en el caso mío es difícil porque yo convivo con la gente” (Entrevista 7). “Sí, es un obstáculo. Por lo general, las mujeres que decidimos surfear en la política, trabajar, para triunfar, para lograr cosas, terminamos con familias, terminamos generalmente solas, sin compañía de parejas generalmente. Yo soy de las que digo que se pueden hacer las dos cosas pero en nuestra sociedad eso es difícil. Cuando terminamos, los hombres terminan, imagínate yo salgo un día y duro tres días fuera, me tengo a veces que comprar ropa interior en el camino porque a veces salgo a una reunión y tengo que salir para un pueblo porque hay un problema” (Entrevista 8)

Una mujer que desempeñó un cargo público de importancia explica con realismo y humor los límites y alcances del apoyo que recibía de su esposo:

“Bueno, en realidad, desempeñar un cargo público y hacerlo con entrega requiere siempre sacrificio para la familia de alguna manera. Gracias a Dios, ya cuando yo vine a tener este cargo que le robaba mucho tiempo a la casa, ya mis hijos estaban, ya eran unos adolescentes. Entendían bien la situación y yo tengo también un esposo que vela mucho por mí… O sea, que si él tiene que quedarse en la casa porque los muchachos están solos él se queda. Naturalmente no le puedo pedir que haga algún oficio doméstico porque hasta ahí no llega, en eso es un machista y yo no puedo convencerlo de lo contrario.” (Entrevista 8) c)

La ayuda familiar

En todo caso, para competir en el mundo político las mujeres reorganizan su entorno familiar de manera que las exigencias de madre y esposa no limiten su disponibilidad de tiempo. Aunque vemos que muchas ya no cuentan con hijos (as) pequeños que requieran mayor dedicación y atención, el apoyo de miembros, sobre todo de miembras, de su familia hace posible que puedan desempeñar sus cargos o se lancen a las candidaturas. Al respecto dice una analista80 hablando de las mujeres síndicas:

ver tesis inédita de josefina arvelo. “percepción de la población sobre el impacto del trabajo electoral de las síndicas y la opción presidencial en los municipios de Pimentel y Jánico, en las elecciones presidenciales”.

80

63


“Y el apoyo de la familia es lo que les ha permitido a ellas poder desarrollarse como mujeres políticas y poder al mismo tiempo ser mujeres que trabajan en un municipio, seguirse desarrollando, porque ellas todas son profesionales o en áreas técnicas o profesionales universitarias y que no se han detenido, o sea que han estado ampliando sus conocimientos. La familia es, principalmente dentro de las familias, las mujeres. La mama, la hermana, la tía, la hija… Cuentan con su marido, los maridos las apoyan también, sus papás, sus hermanos, pero fundamentalmente las mujeres.” (Entrevista 5) d)

La herencia política de la familia

Las entrevistadas, en la mayor parte de los casos, provienen de familias que tienen o han tenido militancia política. El hecho de pertenecer a una familia con tradición de participación política es señalado por Bernal como una de las “puertas de entrada” a la política. Ese parentesco con las redes políticas existentes, “les permite hacer visible su liderazgo y hacerse un lugar dentro de las jerarquías de los grupos políticos”81:

“Mi abuelo y mi abuela incursionaban en política. De hecho, mi abuela materna, era de las perseguidas (en tiempo de) bolos y coludos… mi bisabuela era la que era muy fuerte y cargaba armamentos y todo eso y guardaba, en ese tiempo se usaban las casas que tenían un fondo, entonces ahí guardaban los armamentos. Yo desde que nací oí que era del Partido reformista y que eran de Joaquín Balaguer. De ahí que yo, primero por tradición fui balaguerista reformista y después por convicción, claro está, fui balaguerista”. (Entrevista 11)

Esta vinculación con una familia que conoce bien los avatares del mundo político facilita también el apoyo y respaldo familiar para la mujer que se lanza a una candidatura. Incluso las familias ofrecen el soporte económico que el partido no les brinda:

“… nosotros somos una familia eminentemente unida, ellos estaban financiando mi candidatura. O sea, a ellos les convenía que yo ganara, suponiendo que no tuvieran afecto o no tenían simpatía, pero ellos tenían intereses económicos, porque habían aportado a mi candidatura recursos económicos.” (Entrevista 11). “No es una familia política que haga militancia política activa pero nunca he tenido ninguna cortapisa ni ningún fallo en cualquier red de apoyo que yo he necesitado a los muchachos. Muchas veces porque me voy de viaje fuera del país o dentro del país o muchas veces que yo he necesitado apoyo económico pero sobre todo el apoyo moral. Para mi candidatura, cuando yo he aspirado a alguna candidatura se han movilizado conmigo militantemente. Los días de las votaciones ponen sus vehículos, se ponen ellos… o sea, yo he tenido apoyo de mi familia, no ha sido un obstáculo.”(Entrevista 8)

81

Ibidem

64


e)

Líderes comunitarias

Las mujeres que han llegado a ocupar puestos políticos son líderes de mucha fuerza. Casi todas tienen un pasado de compromiso con su barrio, o con su comunidad a través de organizaciones comunitarias. Bernal 82 identifica este factor como otra de las puertas de entrada que tienen las mujeres para acceder a la política. Ahí han empezado a desarrollar su liderazgo y algunas destrezas propias de los liderazgos políticos. Adquieren una rica experiencia que va a favorecer un salto posterior hacia otros puestos de elección popular. En efecto, aprenden a: •

Conocer los problemas que afectan a las comunidades y, sobre todo, a las (los) más pobres

Gestionar la solución de problemas del barrio o de la organización comunitaria.

Desempeñar un cargo en la organización

Hablar bien en público

Establecer redes y vinculaciones con personas del mundo público y político.

En resumen, las mujeres políticas que incursionan en un mundo tradicionalmente ocupado por hombres, incompatible en cierto sentido con los roles que les asigna la sociedad, han sabido en primer lugar reorganizar su hogar y suplir sus necesidades con apoyo de otros familiares, en particular de las mujeres. La familia de la que provienen tiene generalmente tradición de militancia y compromiso político. Se convierte en modelo y referencia para el desempeño de su cargo político. También las familias son apoyo y sostén y llegan en algunos casos a financiar sus candidaturas. Las mujeres que incursionan en la política tienen un fuerte liderazgo y compromiso con la comunidad. Su militancia en organizaciones comunitarias es una “puerta de entrada”, una escuela de formación para ser una líder política.

82

Ibidem

65


4.2 Opiniones sobre el marco jurídico electoral El tema de la cuota femenina y el voto preferencial del nuevo marco jurídico electoral vigente en el país y su impacto en la participación de las mujeres ha sido uno de los temas más polémicos. En particular, los obstáculos para la aplicación de la cuota femenina de candidaturas son múltiples y se conjugan para limitar el espíritu de la legislación, mediante subterfugios y malas interpretaciones de lo que prescribe, que va en perjuicio del derecho de las ciudadanas a ser postuladas a todos los cargos electivos. Uno de los obstáculos mas mencionados ha sido la interpretación restrictiva de la cuota de un 33 % como un tope o un máximo y no como un mínimo de postulaciones, tal como lo establece claramente la Ley 12-2000, en el Artículo: "Cuando se trate de cargos de diputados, en la composición total de las nominaciones y propuestas a la Junta Central Electoral, los partidos y las agrupaciones políticas incluirán una proporción no menor del treinta y tres por ciento (33%) de mujeres a esos cargos. Igual proporción….para los cargos municipales...” El testimonio de una persona analista lo plantea en los términos siguientes. “Un mínimo. Eso pasó por ejemplo con el PLD en las elecciones pasadas. ¿Que hicieron ellos cuando sacaron candidaturas en sus elecciones internas, que sobrepasaron el 33 % de mujeres? Ellos las borraron… Yo, como votante tengo la opción de escoger a quien yo quiera. Sin embargo, ellos desde la misma entrada, cuando nosotros hicimos la observación de la Convención, desde la misma entrada antes de que la gente iba a votar ellos le hacían el señalamiento: Acuérdense que la cuota de las mujeres es una, nada más es una sola que corresponde en esta boleta. O sea, limitan a la población, ni siquiera porque es el mínimo. ¿Y si yo quiero escoger tres mujeres? ¡Esa es mi opción!” (Entrevista 5)

Otro problema documentado ha sido la colocación de las mujeres al final de las listas. Ya Jacqueline Jiménez Polanco83 analizando los resultados electorales de 1998 y 2002, señala que la ausencia de un reglamento que especificara la posición en que debían ser colocadas las mujeres hizo que los partidos las colocaran en los últimos puestos, limitando las posibilidades de ser elegidas. El siguiente testimonio lo corrobora: “…la colocación en las listas es discriminatorio, porque se habla de un treinta y tres por ciento, pero el treinta y tres por ciento lo ponen en la cola porque no hay otro espacio más. En el último espacio, porque no hay otro espacio, ponen a la mujer. Entonces sería justo que la colocación en las listas fuera en un orden de igualdad. Por ejemplo, un hombre, una mujer” (Entrevista 11). Jacqueline Jiménez Polanco. 2004. La representación política de las mujeres en la República Dominicana: obstáculos y potencialidades. FLACSO. Seminario Internacional sobre Gobernabilidad Democrática e Igualdad de Género. Santiago de Chile.

83

66


El despojo o desplazamiento de las candidaturas de mujeres en favor de candidaturas masculinas,

a pesar de

haberlas ganado las mujeres en las primarias de los partidos y haberlas inscrito en la Junta Central Electoral, ha sido testimoniado por varias de las personas entrevistadas. Al respecto, se nos ha explicado que algunos partidos, después de haber presentado y de haber sido aprobados por la JCE los listados con el 33% de candidaturas femeninas establecido por la ley, hicieron alianzas con otros partidos y sacrificaron, precisamente, algunas candidaturas femeninas, informando a la JCE que estas mujeres habían renunciado a sus candidaturas y se había dado paso a otras candidaturas masculinas, para satisfacer los compromisos con otros partidos.

“…cuando se dan alianzas con partidos, como pasó en las elecciones pasadas entre el Partido Reformista y el PRD, muchas mujeres fueron las que fueron desplazadas de sus lugares en las negociaciones… Por ejemplo, habían escogido ya las candidaturas, ¿verdad? Cada partido llenó su cuota y se presentaron las candidaturas en la Junta. Después aparecieron listados, que mandaron los partidos, de mujeres que renunciaban a su candidatura y donde colocaban otra persona. Entonces eso va contra la cuota, pero la Junta no dijo nada. Ni dijo: Eso no se puede, si quitan una mujer, tienen que poner otra mujer… Hubo 19 mujeres que eran candidatas a diputadas, a regidoras y a síndicas que salieron de la lista en las elecciones pasadas.” (Entrevista 5).

La dificultad para cumplir con la cuota debido al escaso número de mujeres postulables en los partidos políticos también ha sido un argumento esgrimido por un alto dirigente partidario, a pesar de que según las estadísticas y los otros testimonios recopilados, la tal desproporción por sexo de la militancia partidaria parece ser un mito y no una realidad. Empero el testimonio siguiente así lo destaca:

“Mire, con el caso de los vicesindicos, con la ley que si es síndico tiene que ser vicesíndica, nosotros a veces hemos tenido que buscar, salir a buscar a personas que no son del partido, para proponerlo como vicesíndico, porque no hay quien reúna condiciones (Entrevista 12).

Sin embargo, las mujeres resienten la dificultad de acceder a los puestos dirigenciales y de ser propuestas como candidatas no en razón de su escaso número en los partidos políticos, sino más bien por razones de inequidad de género en el acceso a los cargos de dirigencia partidaria, lo que a su vez afecta sus posibilidades de ser propuestas como candidatas. La situación la resume claramente la siguiente cita: Hemos visto en la actual campaña electoral como los principales partidos políticos del país han expresado la “dificultad” para cumplir en las boletas tanto municipales como congresionales con la cuota del 33%. Pero esto se debe fundamentalmente a la inequidad existente en las posiciones de los diferentes organismos de dirección a lo interno de cada uno de los partidos, que son muy pródigos para solicitar el voto femenino en cada contienda electoral y muy tímida para la distribución de puestos de mando84. 84

Fernández, Larissa. 2005. El voto preferencial, incidencia en las mujeres candidatas. Participación Ciudadana. Santo Domingo.

67


La cuota visualizada como un regalo hecho a las mujeres y no como producto de sus derechos y luchas políticas también ha sido un asunto recurrente, sobre todo en los informantes de sexo masculino. Inclusive se plantea que hay mujeres que recurren a medios cuestionables para lograr ser postuladas, así como dirigentes partidarios que postulan a mujeres por razones ajenas a consideraciones de carácter político. El siguiente testimonio de un hombre político, con rango de dirigente partidario, lo plantea de la manera siguiente: “…creo que debe haber igualdad de oportunidades, pero que cada quien se gane su liderazgo. No una cuota fija…Porque hay mujeres….que usan todas las armas para escalar, y cuando se creen merecedoras de determinadas posiciones y no se las dan a ellas, de una vez acuden al expediente del feminismo…yo me opongo a que pretendamos lograr la equidad sobre la base de cuotas…” (Entrevista 12).

Si bien, algunas mujeres han evocado el tema de que la cuota no debe regalarse, lo han hecho sobre todo en el sentido de cuestionar aquellas postulaciones de mujeres hechas por las cúpulas dirigenciales por favoritismos específicos y no en función del liderazgo y el trabajo político de las mujeres en el partido y en la comunidad. “Las mujeres nos hemos ganado con el trabajo honesto los espacios que tenemos. Nadie nos ha regalado nada. A veces la gente cree que la cuota nos la han regalado. No, esa es una cuota producto del trabajo y el sacrificio…he podido combinar el trabajo, la política y la familia, pero ha sido con mucho sacrificio. Son muy pocos los casos en que los hombres enfrentan los problemas del hogar… (ahora bien) lo que no estoy de acuerdo es que esa ley de cuota se le de a las mujeres que no trabajan…hay mujeres de todos los partidos que piden espacio, inclusive tienen espacio, y no han hecho el trabajo para tener ese espacio (Entrevista 7).

La falta de seguimiento de la JCE al cumplimiento del porcentaje de candidaturas femeninas en los listados entregados por los partidos también es destacada como un obstáculo para la aplicación de la cuota femenina por varios testimonios. Al decir de varias de las personas entrevistadas, la JCE toleró el que fueran anuladas las candidaturas femeninas, tanto por negociaciones con otros partidos, como por decisiones no democráticas de dirigentes del partido. Sin embargo, ningún partido fue sancionado por el incumplimiento de la cuota. “Yo participé en la del 2000 y la población tiene el concepto de que mi candidatura fue arrebatada y le fue entregada a un hombre. En esa ocasión elevé una instancia ante la Junta Central Electoral para que se me contaran los votos. Yo decía que si me contaban los votos yo era diputada, pero no se me contaron. No se me contaron y la candidatura la disfrutó otro que no debía ganar… pero esos son gajes del oficio…” (Entrevista 7).

Otro testimonio de una mujer candidata señala la desaparición de sus votos en las elecciones: “A la hora de la votación nosotras no teníamos un delegado que defendiera nuestros votos. El delegado era del partido de la alianza, pero ese delegado sabiendo nosotros aquí, y eran todos hombres. Sabiendo nosotros cómo es el sistema político de nuestro país., jamás en la vida iba a defender mi voto. Iba a defender el voto de su partido y del candidato o la

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candidata de su partido. De ahí que nosotros viéramos con mucha extrañeza, cómo mi familia que votó por mí, por ejemplo, no aparece. Hay mesas donde no aparecen votos, entonces los de mi familia que votaron en esa mesa no aparecen… nosotros somos una familia eminentemente unida, ellos estaban financiando mi candidatura… Cuando nosotros fuimos a ver los resultados por mesa, nos dimos cuenta que en mesas en donde mi familia votaron 10 personas, no aparecían los 10 votos” (Entrevista 11).

A la luz de estos testimonios, hay que señalar que la Cuota Femenina, como instrumento compensador que trata de equilibrar el desajuste entre mujeres y hombres en los puestos de elección popular ha logrado avances muy precarios en el número de mujeres en estos puestos. A diez años de la primera legislación al respecto, todavía no se ha logrado aumentar la participación de las mujeres en el porcentaje mínimo establecido por la ley. Los obstáculos que limitan el espíritu de la ley, evidenciados por la revisión bibliográfica, las estadísticas y los testimonios, muestran que se requieren otras medidas para que la participación de las ciudadanas en los puestos legislativos y en los puestos de dirección municipal sea una realidad política en nuestro país. Según Jacqueline Peschard, corresponde a las mujeres la conquista de los espacios dirigenciales de los partidos políticos. Lograr que la democratización alcance a los partidos políticos, calificados como estructuras muy jerarquizadas, con amplio predominio masculino y resistentes a las demandas de otros grupos en su interior. En este sentido, afirma que “las cuotas sólo prosperarán cuando las mujeres hayan logrado penetrar las estructuras de los partidos y colocarse en los niveles de mando intermedio y superior. Es decir, cuando su presencia en las decisiones internas sea regular y significativa.85 En todo caso las cuotas femeninas son importantes y es de esperar que sea el camino que conduzca a la paridad política entre hombres y mujeres. Las mismas vienen poniéndose en práctica en países del Norte y del Sur – España y Chile ya han establecido la paridad por ejemplo - y aún con sus limitaciones, han servido para que muchas mujeres caigan en la cuenta de que el poder político no es algo ajeno ni prohibido. Por primera vez, muchas mujeres se “han pensado” como candidatas y como elegidas. Al mismo tiempo, han hecho crecer la conciencia de que no es justo que la mitad del electorado tenga que conformarse con ser un 33% (si acaso) de elegidas. Sin embargo, es necesario implementar políticas y estrategias paralelas para evitar estancamientos y hacer avanzar la participación política de las dominicanas. Recordemos que ya en la Primera Cumbre Europea "Mujeres en el Poder", celebrada en Atenas en 1992, se planteó cómo la “infrarepresentación de la mitad de las inteligencias y de las cualificaciones de la humanidad”, se traduce en una verdadera pérdida para la sociedad y se plantea la paridad en los puestos de “representación y administración de las naciones”. También recordemos que la meta de Beijing

Peschard, J. 2002. ‘El Sistema de cuotas en América Latina. Panorama general’, in M. Méndez-Montalvo and J. Ballington (eds) Mujeres en el ParlamentoMás allá de los números, Stockholm: International IDEA, pp. 173–86.

85

69


era alcanzar la paridad política entre hombres y mujeres para el año 2005 y que hoy, a finales el 2007, aun estamos muy lejos de esta meta. Con relación al voto preferencial, también se han documentado posiciones encontradas a favor y en contra y posiciones más mesuradas que opinan que tiene sus ventajas y desventajas para las mujeres. Para aquellas mujeres que tienen un fuerte liderazgo, se afirman que ha sido el voto preferencial el que ha influido para que conquistaran el puesto de diputada y, en efecto, la lista desbloqueada permite que una mujer sea elegida, no importa el puesto que tenga en la lista, según testimonia una mujer política: “Las cúpulas de los partidos políticos anteriormente elegían por el dedo; todavía eligen por el dedo porque hay muchísimos candidatos y candidatas que los eligen por el dedo, que no se someten al escrutinio de verdad de las bases de sus partidos…cuando es por el dedo tenemos el peligro de que por ejemplo, fulanita de tal que vive en la quimbamba, va para mi circunscripción... Pero cuando usted es elegida por el pueblo y usted trabaja, tiene más posibilidades como mujer (de ser electa. (Entrevista 7).

Otro testimonio de una mujer analista política, también va en sentido similar, explicitando razones alegadas por los hombres para la no inclusión de las mujeres en puestos adecuados de las listas: “Varias mujeres diputadas me han dicho a mi, que si no hubiera sido por el voto preferencial ellas no salen porque el mismo partido no las hubiera colocado a ellas en un lugar para salir, aun ellas hubieran ganado en la convención… (No las colocan en puestos ganables) porque son mujeres que demandan demasiado, no gozan de ese aprecio de los varones. Los varones dicen que son muy conflictivas, que son muy peleadoras, que exigen demasiado, que se gobiernan, como dicen ellos” (Entrevista 5).

Ahora bien, independientemente de que el voto preferencial haya eliminado las listas cerradas o bloqueadas, se destaca la importancia del orden de colocación de las mujeres en las listas abiertas de candidaturas presentadas por los partidos. En otras palabras, el orden de colocación de las mujeres en las listas siempre tiene importancia para los votantes, independientemente del tipo de lista, según opina esta mujer política que está a favor del voto preferencial: “La percepción que tiene el pueblo es que si usted está en el número cinco, es porque usted no tiene posibilidades pero si usted está en la segunda o en el primero la gente dice: esos son los que van a ganar, por eso el partido los puso adelante. Y esa es la percepción que tiene la gente” (Entrevista 7).

Por otra parte, también se destaca el valor que tiene el voto preferencial para la ciudadanía y el rol que puede jugar en los partidos para propiciar la postulación de candidaturas con liderazgo comunitario: “El voto preferencial no es del todo malo (para las mujeres), porque permite a la ciudadanía señalar a la persona que quiere que salga (electa)…muchas veces la gente que quiere la

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comunidad, que quiere el votante o la votante, no es la que pone delante (de la lista) el partido (Entrevista 5).

Otras políticas, por el contrario, consideran el voto preferencial un gran obstáculo para que las mujeres puedan acceder a puestos electivos y, aunque sin desarrollar sus objeciones, afirman de manera tajante que: “En las listas de candidaturas (desbloqueadas) tenemos el obstáculo del voto preferencial. Eso es un obstáculo terrible para la mujer (Entrevista 11).

Por otra parte, también se alega que el voto preferencial pone a competir a candidatas (lo mismo sucede con los candidatos) y hace más costosas las campañas, cuando ya, de hecho, los recursos económicos son un obstáculo para las mujeres políticas86. Entre las mujeres que abogan por el sistema preferencial, es interesante la propuesta de Larissa Fernández87 que, en primer lugar, rechaza la modalidad de las listas bloqueadas porque, aunque la población no tiene rechazo a votar por mujeres: “Ya está comprobado que las cúpulas de nuestros partidos están dominadas por hombres y a la hora de elaborar las boletas electorales no nos prefieren para estar en las posiciones ganables en los listados.

En segundo lugar, propone ampliar el voto preferencial para las senadurías y las sindicaturas titulares, no por la vía de las suplentes (vice-síndicas). Y añade un elemento, que considera clave, para que las mujeres logren votos en cualquiera de los dos sistemas: “la posesión del dinero”. Propone una distribución equitativa del financiamiento político entre las diferentes candidaturas, incluyendo las mujeres. Pero también incluye en su propuesta “reducir (costo), limitando el gasto y la propaganda por candidato, como rige en muchos países, y reduciendo el período de campaña”88. Por ultimo, queremos destacar una crítica directa al marco jurídico, referido de manera específica a la Ley 13-2000. Al respecto, una legisladora testimonia que no sólo esta ley no ha especificado las funciones de la vice-sindicatura, sino que una

propuesta legislativa de las diputadas para definirle estas funciones, no fue tomada en cuenta por la Cámara de Diputados. Hoy tenemos alrededor de un 90% de ciudadanas vice-sindicas, devengando un salario pero sin ninguna función establecida de manera oficial:

Espinal, op. cit. Fernández, op. cit. 88 Ibid. 86 87

71


“… (las mujeres como legisladoras) tuvimos una gran participación en la Ley municipal… Logramos que en todas las oficinas (municipales) se instale un departamento de genero…Solicitamos varias cosas, pero no las logramos todas. Los hombres son fuertes… (Propusimos) que se le dieran funciones…a la vice-sindica, no la tomaron en cuenta” (Entrevista 9).

4.3 El entorno partidario y la cultura política La falta de institucionalidad partidaria y la ausencia de políticas y estrategias para promocionar la equidad de género en los partidos políticos, así como la prevalencia de una cultura política violenta que no escatima medios para conseguir sus fines,

han sido los principales problemas destacados por los testimonios en este entorno

partidario. En el análisis del tema de la estructura partidaria, sus niveles de institucionalidad y su impacto en los avances y estancamientos observados en la representación femenina en los puestos de toma de decisiones publicas, hemos detectado dos tipos de respuestas opuestas. La primera, minoritaria y representada fundamentalmente por políticos de sexo masculino, plantea que las estructuras partidarias no presentan obstáculos a la participación política de las mujeres, sino que estos obstáculos provienen de fuera del partido y son “endógenos” a la situación de la mujer en la familia y en la sociedad dominicana. Al respecto, un actor político nos dice lo siguiente sobre los factores que obstaculizan la participación política de las mujeres: “Yo pienso que hoy en día, los factores son endógenos de la propia mujer. Sus propias limitaciones físicas, cuestiones de seguridad personal… Por supuesto, está también la transición de los roles que asume la sociedad, aunque los partidos están muy abiertos a la participación de la mujer, la mujer no se puede desvincular del manejo del hogar… Pero me parece que… existe una voluntad política para procurar esa mayor participación y si no se logra es por ese tipo de razones endógenas en las condiciones mismas en que las mujeres se han estado desenvolviendo hasta el día de hoy y de su propia naturaleza. Por ejemplo, no es lo mismo estar en una reunión y salir a las doce de la noche solo que una mujer sola” (Entrevista 12).

En este mismo sentido, se señala la menor participación numérica de las mujeres en los partidos políticos y la dificultad que este menor número de militantes plantea a los partidos a la hora de tener que seleccionar las candidaturas de las mujeres. “Se les brindan las mismas oportunidades (a las mujeres). La diferencia es que si el universo de selección es menor, si usted tiene cien personas y treinta son mujeres y setenta son hombres, obviamente las posibilidades de ascender en el liderazgo…la cantera de hombres es mayor que la de las mujeres. Mire, con el caso de los vicesindicos con la ley

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que si es síndico tiene que ser vicesíndico, nosotros a veces hemos tenido que buscar, salir a buscar a personas que no son del partido, para proponerlo como vicesíndico, porque no hay (mujeres) que reúnan condiciones” (Entrevista 12).

E insistiendo sobre el hecho de que su partido no discrimina el acceso a las mujeres a la participación política, ni en sus organismos de dirección, ni en el acceso a los puestos electivos, recalca el peso inercial de la tradición en la vigencia de obstáculos extra-partidos a esta participación, de la manera siguiente: “…por ese conjunto de condiciones (endógenas a la mujer ya mencionadas). Primero porque la tradición no se vence tan rápido, los obstáculos no se superan en tan corto plazo, y me imagino que es la misma voluntad de la mujer de no involucrarse tanto en la política” (Entrevista 12).

Coherente con su posición de que los obstáculos que confrontan las mujeres para participar en política son intrínsecos al hecho de ser mujer en nuestra sociedad dominicana concreta, y no a discriminación o falta de equidad en la institución partidaria, la estrategia que propone es afrontar los obstáculos existentes por la vía de la capacitación de las mujeres: …”crear un mecanismo para formarlas, entrenarlas, asistirlas. Yo creo que es mas efectivo que la cuota y podría ser un mecanismo multipartidario….Lo que yo me opongo es que pretendamos lograr la equidad sobre la base de cuotas. Pero si apoyaría, o vería de buenos ojos, hasta me involucraría, por ejemplo, si hay un programa de animación, de concientización, de formación, para que la mujer sea mas política (Entrevista 12)

La segunda posición, predominante en los testimonios, le atribuye un rol protagónico a los partidos políticos, como mecanismos de exclusión de las mujeres no sólo en la representación política por la vía de limitaciones al acceso al voto popular mediante candidaturas de mujeres, sino también mediante limitaciones al acceso a puestos de toma de decisiones publicas, de rango ministerial y directivo, en el Poder Ejecutivo y en otros poderes e instancias de alto nivel del Estado. Esta ultima limitación se operacionaliza mediante la exclusión de las mujeres de las cúpulas dirigenciales partidarias de gran predominio masculino, puesto que los altos puestos públicos son, salvo excepciones, asignados mayoritariamente a los integrantes de estas cúpulas. Veamos la opinión de una mujer, alta dirigente política de su partido: “…La maquinaria de los partidos políticos...Yo propugno porque se abandone ese sistema hegemónico y verticalista que tienen a lo interno de los partidos que no dejan a la mujer acceder a los puestos de principalía, a los puestos de decisión. Muchas aguerridas como yo, que siempre he tenido un espíritu combativo, han llegado. Han llegado por la fuerza de

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su espíritu y por imponerse a las circunstancias. Pero hay otras que no tienen ese espíritu y tienen que ser impulsadas” (Entrevista 11).

Nuestra informante, claramente, hace extensiva esta problemática de exclusión de las mujeres de las estructuras de mando, no sólo a su partido de pertenencia, sino como un asunto que se extiende a todos los partidos políticos y que debe ser abordado estratégicamente por todas las mujeres militantes partidarias: “Está el tema de la mujer y todas nosotras como representantes de nuestros partidos políticos tenemos el mismo problema. Entonces, vamos a luchar no sólo porque ese problema se erradique no solamente de mi partido sino de todos los partidos políticos, porque lo que es igual no es ventaja….Hay un factor determinante, y es que la mujer tiene que aprender a apoyar a la mujer misma…” (Entrevista 11).

El problema de la hegemonía de los hombres en las cúpulas partidarias, es retomado a través del ejemplo de la concertación de alianzas inter-partidarias al margen de las mujeres del partido: “Esta hegemonía…a lo interno de los partidos, de los políticos, hace que los partidos concierten alianzas sin tomar en cuenta la voz de la mujer. Se concertó la alianza entre cinco hombres, que son los gobernantes, que son los que gobiernan ese partido. Y todo el mundo tiene que adaptarse a esas concertaciones” (Entrevista 11).

Asimismo, se destaca el impacto de esta hegemonía política de los hombres de los partidos, en la limitación de las posibilidades de acceso de las mujeres a cargos electivos mediante mecanismos de despojo, manipulación y subterfugios engañosos: “Los partidos políticos de la República Dominicana, tienen que abandonar ese modelo hegemónico y verticalista que tienen, que ha traído como consecuencia y tienen como causa la instrumentalización de la representación delegada de la mujer. Y el hecho de que todavía se discrimine a la mujer como sujeto de derecho para elegir y ser elegida. Esa parte tenemos nosotros que superarla muchísimo. Yo fui candidata a diputada, y yo vi que en las elecciones de 2006 muchas mujeres se vieron despojadas de sus votos, ¿por que? porque algunas para defender su voto se montaron en el carro del poder del presidente del partido o de las autoridades del partido de turno. Otras defendieron sus votos con hidalguía y con mucha dignidad, otras se conformaron con retirarse, en ese caso esta el mío, y aceptar el despojo con dignidad y con orgullo. Pero fuimos despojadas totalmente. “ No se nos dio ninguna participación: Y no solamente eso, sino que la colocación en las listas es discriminatoria, porque se habla de un treinta y tres por ciento, pero el treinta y tres por ciento lo ponen en la cola porque no hay otro espacio más. En el último espacio, porque no hay otro espacio, ponen a la mujer. Entonces sería justo que la colocación en las listas fuera en un orden de igualdad. Por ejemplo, un hombre, una mujer” (Entrevista 11).

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Otro testimonio de una analista política va en este mismo sentido del despojo de las mujeres de sus candidaturas: “Por ejemplo, habían escogido ya las candidaturas, ¿verdad? Cada partido llenó su cuota y se presentaron las candidaturas en la Junta... Después aparecieron listados, que mandaron los partidos, de mujeres que renunciaban a su candidatura y donde colocaban otra (persona que no era una mujer). Entonces eso va con la cuota, pero la Junta no dijo nada. Ni dijo: eso no se puede, si quitan una mujer, tienen que poner otra mujer…Dicen: no, porque ellas renunciaron. Pero todos sabemos bajo que circunstancias las mujeres renuncian. Bajo presión. Es decir, no es verdad que después que una mujer se lanza a una candidatura, o una pre-candidatura en un partido, que sabe lo que significa para ella el tener que competir con esos varones, el tener que enfrentarlos, porque hay que enfrentarlos, porque ellos son los que quieren ser los candidatos. Y después que tú logras salir ganadora, decir: ¡ay no, yo me arrepiento! Ya yo no voy a seguir. Eso no es cierto. Presionan… Hubo 19 mujeres que eran candidatas a diputadas, y a regidoras, y a síndicas que salieron de la lista en las elecciones pasadas” (Entrevista 5).

Con relación al impacto de esta inequidad de la participación femenina al interior de los partidos, la misma es planteada como modélica y ha permeado otros ámbitos del poder político, en particular en el nivel de la dirección gubernamental, y, explica la escasa presencia de mujeres en puestos de mando en la Administración pública. “(Hay tan pocas mujeres en el gobierno) porque son reflejos de sus cúpulas (partidarias). Así mismo se reparte el poder. Es tan simple como eso. Las cúpulas de los partidos…. me sitúo en un contexto, tu lo puedes transportar donde tu quieras, pero en el contexto para cometer menos errores. La política si uno sigue, la estructura nuestra es una pirámide. En la base son el 52 % de mujeres. Según esa pirámide se va estrechando, se van quedando las mujeres abajo, abajo, abajo. Y cuando llegamos al filo, al cúspide de la pirámide que hay cinco hombres, que hay cinco espacios. Una mujer, cuando hay, y después cuatro hombres. Por decirte un número… Entonces si las cúpulas del poder son entes totalmente dominados por hombres, pues cuando llegan al poder eso se transforma también. Es un reflejo de los resultados, se hace un reflejo de ese dominio masculino del poder, en las cúspides del poder, o sea es un reflejo (en el) resultado gubernamental, donde hay una proporción evidentemente masculina...por eso es que en los gobiernos no hay más mujeres” (Entrevista 8).

Ante el planteamiento de posibles soluciones a esta situación de falta de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres de los partidos políticos, varias políticas entrevistadas aluden a la necesidad de que el país disponga de una Ley para normar el comportamiento de los partidos políticos. Al respecto, el siguiente testimonio se destaca: “Hace mucha falta la Ley de partidos políticos, que duerme el sueño de los dioses…Hay un descrédito total de los partidos. Entonces lo que tendrían los partidos es que devolver la fe y la esperanza en ellos como organización política y sobre todo la dignidad humana y ese respecto de dignidad humana es respeto de los derechos humanos de la mujer. Tienen que ver que ellas son, las mujeres son sujetos de derechos, pueden elegir y ser elegidas. Pero deben ser respetadas y su voz debe ser oída, deben ser oídas” (Entrevista 11).

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Inclusive se llega a plantear que las mujeres tienen un rol importante que jugar en la renovación de los marcos jurídicos partidarios: “Yo creo que el asunto esta en las mujeres que estamos en los partidos, de incentivar mas a las mujeres que se incorporen y que trabajen. Y, además, dar garantías, porque los partidos están en total descrédito hoy día” (Entrevista 11).

También se destaca que aquellas mujeres que han desempeñado puestos de responsabilidad han demostrado eficiencia en su trabajo, en un contexto donde las mujeres dominicanas están cada vez más capacitadas para hacer frente: Sin embargo los gobiernos que han probado, por ejemplo los gobiernos que han tenido mujeres en Republica Dominicana, en el tren administrativo han demostrado eficientización sobre todo en el área de los números y también en estadísticas o sea que también las mujeres cuando han llegado lo han hecho bien” (Entrevista 11).

Dada esta exclusión de las mujeres de los cargos de dirección partidaria, se les preguntó a las militantes partidarias entrevistadas sobre cuales son los roles que ellas juegan en las estructuras de sus partidos y he aquí el siguiente testimonio de una mujer política dirigente partidaria: “Vender los boletos, repartir los volantes, pegar los flecos a los carros, luego pegar el ticket, organizas los espaguetis, los café con leche, los jengibres en Navidad. Hacer las reuniones de la comunidad. Somos las que mejores contactos tenemos con las juntas de vecinos, con la Iglesia. Les organizamos las reuniones a los hombres para que vayan ellos a dar los discursos, pero quienes reúnen a la gente… la mayoría de la comunidad, somos mujeres. Pero ellas las reúnen y los llevan a ellos para que den sus discursos…Nosotras vivimos trabajando para aglutinar fuerzas alrededor de los hombres. Todavía, entonces, esos son los roles tradicionales de las mujeres en los partidos políticos. En las reuniones de los partidos políticos montar las sillas, poner el agua en la mesa principal, estar pendiente de que la silla del jefe siempre esté ahí abierta. Sirven de conductoras. Muchas de ellas tienen buena voz y sirven como maestras de ceremonias. Muchas piden la entrada y la apertura de reuniones con oración, que siempre esta a cargo de una mujer. ¿Viste? Los roles tradicionales” (Entrevista 8).

Haciendo un esfuerzo de síntesis hemos agrupado los diferentes testimonios según los tipos de obstáculos del entorno partidario identificados por las personas informantes, los cuales pasamos a reseñar. a) Obstáculos relacionados con la falta de institucionalidad partidaria Partimos de que la falta de institucionalidad partidaria se entiende como la escasa vigencia de normas y mecanismos establecidos y de uso universal para todos los militantes partidarios independiente de su sexo, para la

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selección y renovación de los organismos de dirección partidaria y para la selección de candidaturas congresionales y municipales, que si bien existen – con mayor o menor grado de desarrollo formal - no siempre son respetadas. La frase “tu sabes como es la política”, “cosas de nuestra política” son recurrentes a través de los testimonios para referirse a casos anómalos de no cumplimiento de la reglamentación institucional establecida por los partidos y o por el Sistema Electoral –punto de encuentro obligado entre el Estado y el Sistema de partidos. Veamos: “Vivo en un país, en América, con una debilidad institucional y los partidos políticos son reflejos de la sociedad… entonces de ahí hay una gran debilidad institucional. Todavía aquí…bueno si yo soy el jefe, los míos son los que van primero. Entonces con las mujeres pasa que a la hora de hacer un listado siempre hay preferencia también y aunque las cuotas esta establecida y los partidos las respetan, por ejemplo en estas elecciones pasadas mi partido no presento todas las mujeres” (Entrevista 11).

Con relación a la selección de las candidaturas partidarias para puestos electivos en el 2004 la JCE promulgó la Ley de Primarias (Ley 286-04) – ulteriormente declarada inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia - la cual establece el voto universal directo para la selección de candidatos partidarios en primarias a celebrarse antes de las elecciones presidenciales y congresionales-municipales. Sin embargo, se testimonia que la designación “a dedo”, ha sido y continúa siendo una práctica corriente de los partidos políticos. Inclusive una mujer dirigente política llega a afirmar que regularmente las leyes establecidas por los partidos no se cumplen. Asimismo, varias personas entrevistadas se refieren a la necesidad de disponer de una ley de partidos, donde se incluyan regulaciones para garantizar igualdad de oportunidades entre ciudadanos y ciudadanas para competir por los cargos electivos. En términos más generales, se llega a afirmar que el andamiaje jurídico actual no favorece la participación de las mujeres. En todo caso, lo que si es cierto es que este andamiaje afecta la institucionalización de las normas de cumplimiento partidario establecidas, al dejar muchas ambigüedades y muchos cabos sueltos que se prestan a interpretaciones conflictivas. Sin ir mas lejos, en las elecciones del 2002 hubo divergencias publicas entre la JCE y los partidos políticos, con relación a cual debería ser el número mínimo de candidaturas. Finalmente la JCE dio por bueno y válido la propuesta partidaria, por considerar que el cumplimiento de la Ley 12-200, tiene pre-eminencia sobre el cumplimiento con el reglamento electoral que establecía el número mínimo de candidaturas en cada elección. Es por la vía de la no institucionalización de normas para regir el funcionamiento interno de los partidos políticos que se operacionalizan mecanismos de exclusión de las ciudadanas que han resultado muy efectivos y que requieren, al decir de una analista política, que las mujeres militantes partidarias, se den una estrategia explicita y sistemática para cambiar este estado de cosas:

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“Mira, yo pienso que a lo interno de los partidos tiene que darse una revolución. O sea, para mi uno de los principales obstáculos que hay ahora mismo (para ele ejercicio eolítico de las mujeres) son los partidos como tal y su práctica política interna. Por eso hay que ir haciendo énfasis en esta línea. Si no hay una decisión política de los dirigentes de los partidos políticos, si no hay una intervención importante de las mujeres que han hecho carreras políticas al interior de sus partidos para ir creando otra practica política. Realmente vamos a seguir por muchos años así sin avances significativos…Yo insisto en que las mujeres que tienen militancia, podrían hacer un trabajo ahí a lo interno…Entonces ahí (en el partido político) el trabajo de las mujeres que tienen vida partidaria es fundamental y eso no se le puede dejar a la conciencia de los dirigentes (Entrevista 3).

b) Obstáculos relacionados con el número de mujeres militantes Si bien ha sido evocado por un dirigente partidario, la mayoría de las personas entrevistadas no concuerdan con esta afirmación, pues si bien confirman que hay un poco más de hombres, no hay una gran desproporción por sexo en la militancia de los partidos políticos.

c) Obstáculos relacionados con la ausencia de una agenda de igualdad/equidad de género al interior de partidos políticos y articuladas con otros sectores y estrategias para superarlo Este último testimonio nos trae de la mano al tema de la ausencia de agendas partidarias de equidad de género. Tal vez lo más próximo a una agenda partidaria para propiciar la participación política de las ciudadanas ha sido la iniciativa de FEDOMUSDE por parte del PRD. Sin embargo, al decir de una analista política, este mecanismo para propiciar una mayor participación y empoderamiento de las mujeres en la estructura partidaria, ha focalizado su quehacer en la lucha por los puestos electivos y ha descuidado sus funciones básicas: “FEDOMUSDE ha bajado tanto la guardia en los últimos años realmente… como tienen una cuota asegurada, más o menos, se preocupan por mantener esa cuota y no por hacer el trabajo político para el cual se formó….El partido tiene su cuota a nivel electoral – una de las cosas que logró FEDOMUSDE, fue tener su cuota interna. Que se pelea y se negocia, pero la tienen; o sea, se parte de una cuota. Entonces, como que se ha perdido mucho ese elemento de esas cosas que hay que hacer, ese trabajo que hay que hacer a lo interno del partido, para ser conscientes, para formar a las mujeres, para ir cambiando la practica política, porque a pesar de la cuota, si tu eres del comité político, evidentemente masculino. O sea los cambios no son, ya no se ven, porque fueron cambios que se lograron en un momento, pero no ha habido avance. Entonces creo que FEDOMUSDE ha caído un poco en eso, en esa práctica política común, cotidiana, sin crear ese elemento cuestionador, ese elemento rebelde, ese elemento contestatario, que necesita el partido al interno, para poder acercarse al programa… Fíjate que no se oye mencionar para nada, absolutamente“(Entrevista 3).

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Interrogando a una dirigente política sobre las razones por las cuales las ciudadanas no han podido avanzar más rápidamente en el ejercicio de su derecho a ser elegida, su respuesta nos remite a un cuestionamiento global de las estrategias utilizadas para lograrlo, aunque de una perspectiva un tanto mesiánica del rol que han debido jugar las mujeres feministas: “No hemos logrado masificar la ideología feminista…. ¿por qué? Porque nos olvidamos de formar las mujeres, o sea salimos de los partidos políticos. La mayoría del Movimiento de Mujeres entendió que había que salir, en los 70 y 80, de los partidos políticos para fortalecer el Movimiento y (desde él) Movimiento hacer los cambios. Y abandonamos las mujeres de los partidos políticos y creamos una fracción que solamente buscando las mujeres de los partidos políticos en coyunturas… Entonces, las viven acabando porque esas mujeres no reaccionan con la agenda que ellas tienen, pero y ¿quien se ocupa de socializarlas a ellas? Los hogares que son machistas. Entonces su sociedad, que es machista, es la que la va reproduciendo los mismos patrones entonces si nosotros no rompemos esos patrones no va a haber ningún cambio (Entrevista 8).

Otra analista política feminista plantea un serio cuestionamiento al rol de los partidos políticos y se cuestiona sobre las posibilidades que tienen las mujeres militantes para impulsar cambios sustantivos al interior de los partidos en aras a desarrollar una práctica política diferente, evocando de una cierta manera, que las mujeres podrían potenciar nuevas prácticas políticas, pero no se han dado una agenda para hacerlo: “Los partidos políticos como tal tienen una crisis muy fuerte y eso yo pienso que en cierta medida afecta lo que podría ser el trabajo político que pueden hacer a lo interno, las mujeres. Internamente los partidos han perdido como su parte de ese protagonismo político que debían de jugar como fuerzas fundamentales entre el Estado y la Población. …No representan los intereses de la población, sino que se han convertido en grupos de intereses alrededor del poder y de lo que esto trae alrededor de la prestancia política y la prestancia económica. Han dejado de realizar el trabajo que tenían que realizar para ser justamente ese tipo de sujetos políticos. “Y esto afecta (a)... las mujeres también como sujetos políticos. ¿Por que?... porque ellas, como sujetos políticos, tienen que entrar al tipo de juego que se está jugando…Entonces eso no genera necesariamente los cambios que nosotras queremos en el camino de la representación política. “Porque el impacto de la presencia y la participación de estas mujeres, no es necesariamente el que necesitamos, para que haya mas apertura, para que haya un cambio en la práctica política interna, para que las reglas del juego sean más claras y más equitativas, para que el respeto de esas reglas se de, para se aplique el tema de las cuotas, para que las mujeres a lo interno puedan hacer alianzas. “…Creo que las mujeres que están en instancias políticas no están haciendo su agenda de modificación interna de la dinámica política de sus partidos”. “Por ejemplo lo que salio publicado ahora, de que (ninguna síndica había hecho) su declaración de patrimonio... O sea hay una practica política de la que te digo, somos todos parte y no siempre se tiene suficiente conciencia, suficiente coraje como para ir rompiendo con esas cosas. (Entrevista 3).

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Por otro lado, también se llama la atención sobre la necesidad de crear sinergias entre las mujeres de los partidos políticos a nivel intra y extra-partido y las dificultades para lograrlo: “Hay mujeres importantes al interior de los partidos, si eso lo reconocemos y lo sabemos. Pero de que a lo interno, ellas hayan podido lograr una sinergia, una coordinación, una definición de estrategia, eso no…y por eso es que hay tantos problemas. Por ejemplo, para la aplicación de la cuota. ..Es que no se ponen de acuerdo entre ellas, las mujeres mismas de los partidos. No se ponen de acuerdo al interior de su partido ni con los otros partidos que también podría ser (una) estrategia entre ellas para ver como resuelven esos tipos de problemas (Entrevista 3).

En este mismo sentido, llama la atención sobre el rol de apoyo que debería jugar el movimiento de mujeres y sus organizaciones para apoyar a las mujeres de los partidos políticos, pero destacando que son las militantes partidarias quienes tienen que jugar un rol importante si quieren catalizar cambios en su interior. “Ciertamente desde el movimiento de mujeres, desde las organizaciones, hay un trabajo importantísimo fundamental que hacer, pero las mujeres a lo interno de los partidos tienen necesariamente que jugar su rol y hacer su trabajo, si realmente quieren que se de un cambio (Entrevista 3).

Otra estrategia para lograr igualdad de oportunidades políticas propuesta por una dirigente partidaria es el establecimiento de la paridad política a nivel constitucional a todos los niveles del quehacer político y, en particular, en los partidos políticos: “…Que se le dé un rango constitucional a la paridad alternante en todos los puestos, a todos los niveles, (a) la mujer En el aspecto político tenemos que empezar por los partidos a incentivar ese cincuenta cincuenta. Pero si tiene un rango constitucional,… obligatorio para todo el mundo. Yo no creo que deba ser en una ley adjetiva. Una ley de paridad va a pasar lo mismo que con las otras leyes, tenemos unas leyes magnificas, pero la aplicación y la ejecución de esas leyes no se cumplen. Entonces yo creo que como la constitución es de corte obligatorio, pues si se le da rango constitucional a la paridad, donde la mujer y los hombres vayan en un cincuenta por ciento y un cincuenta por ciento, pues nada ahí ya seria un gran paso de avance… solamente así podríamos tener las mujeres poder tener acceso y tener confianza para ir a los cargos (Entrevista 11).

4.4 La cultura política partidaria y el género Uno de los hallazgos más impactantes han sido los obstáculos relacionados con una cultura política partidaria violenta y muy carente de valores éticos para regir una competencia leal ni entre militantes de un mismo partido. En este sentido, una analista política, hace referencia a: “Una practica electoral totalmente masculina, violenta, exageradamente costosa, totalmente irreverente, que las mujeres muchas veces no pueden seguir. No pueden seguir por toda la violencia, porque los juegos son pesados, irreverencia de todo tipo. Desde

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descrédito, hasta todo el problema violento en si, físico, emocional todo eso (Mujer política 3).

La violencia no sólo se manifiesta por asuntos electorales nacionales, pues una mujer política menciona cómo llega a ocupar un alto puesto de dirigente de su partido, en medio de una violenta contienda interna por los puestos partidarios: Era un plaza muy difícil en ese tiempo y yo surjo como consecuencia de una contienda interna a tiros que hubo en el partido…Yo no era sectaria, siempre antepuse lo institucional por encima de todo. Había que organizar el partido en el Distrito Nacional y yo me ocupe de organizarlo (Entrevista 11)

Otra nos habla de cómo la despojaron de sus votos a favor de un candidato, destacando como no pudo defenderlos con un arma de fuego, como lo habría podido hacer un hombre: “No se me contaron (los votos) y la candidatura la disfrutó otro que no debía ganar, pero esos son los gajes…Si hubiera sido un hombre de esos que cogen pistola…quizás no le hubieran hecho eso, pero sí, nos ven a nosotras como las más débiles, las más susceptibles de jodernos, como dice el pueblo” (Entrevista 7).

Por otra parte, también se menciona la distribución de ron y el caravaneo, como actividades propias de las campañas proselitistas masculinas, vedadas a las mujeres por razones de género: ”Muchas veces se limitan (para el caravaneo) Por ejemplo un candidato a diputado se va a las doce de la noche a un colmadón y reparte romo, y se mete a las discotecas. Entonces entre la cultura machista y esa cultura de hacer política como te domina la sociedad. ¿Tu te imaginas a la diputada… en la discoteca… a las 12 de la noche, metida en una discoteca buscando votos? Esa forma de hacer política, todos esos mecanismos, también hacen creer que la mujer (no puede competir en este ambiente)” (Entrevista 8).

La competencia desleal – antes y después del voto preferencial – entre compañeros y compañeras de partido sin distinción de sexo, es un tema calificado como de muy duro y recurrente, sobre todo por aquellas mujeres que han sido candidatas: “..Van a la fila de los votantes y dicen: mira, yo arrastro a fulana. Los hombres usan eso. Yo arrastro a fulana, tu votando por mi, votas por ella. Mira, marca esa cara y ya estás votando por ella y por mí. Entonces todas esas estrategias, con muchos recursos se usan y por eso le digo que a pesar de que yo quizás trabajo mas… saca más votos que yo” (Entrevista 7).

También se menciona como mecanismo proselitista la compra de votos, sobre todo si se dispone de dinero para la campaña, contraponiendo esta estrategia calificada sobre todo como masculina, a otra estrategia de mayor acercamiento a la comunidad por parte de las mujeres. Empero, la efectividad del impacto de esta última estrategia

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con relación al número de votos obtenidos, es cuestionada, pues al parecer esta estrategia pierde efectividad frente al dinero, según la experiencia de una mujer candidata: “Porque yo soy comunitaria y hago un trabajo constante en las comunidades… Yo estoy como más, como más metida en el seno de la gente y quizás en el corazón de la gente a pesar de que yo digo a veces que es una contradicción y digo: yo trabajo mucho, todo el mundo dice que yo soy la solidaria siempre. Esa es mi consigna. La gente me dice: Tu eres solidaria siempre, tu eres la samaritana, tu eres la que siempre esta, pero yo digo ¿pero por que los otros sacan más votos que yo? Yo pienso que es porque tienen más recursos que yo. Se usan muchas metodologías para la compra de los votos. Todavía en este país la compra del voto es un gran problema para nosotros. Ahora se usan métodos: Mira, eh tú vas a votar por mí, o vas a votar por… por fulanita? No, yo voy a votar por ti. Ah pues mira, llevaste este celular y cuando tú marques el voto tú me le tiras una foto al voto y afuera yo te doy lo que te voy a dar. O sea todo ese problema tiene nuestra democracia y muchas veces hay gente que dice no, no, no yo voy a votar por ella aunque tu me des lo que me des, no esta bien. Y van y marcan la cara de…. Pero hay otros que no, hay otros que reciben la pre-venta” (Entrevista 7).

El problema de menor acceso a recursos financieros por parte de las mujeres para las campañas, es otro tema recurrente y al respecto, se han identificado dos respuestas contrapuestas. Una que dice que es posible hacer campañas proselitistas sin un gran despliegue de fondos y otra que plantea que, en nuestro contexto, es necesario disponer de recursos importantes para poder hacer política y costear las actividades proselitistas. El siguiente testimonio, de una mujer que ha ganado varios puestos electivos, hecho con un tono de excusa por afirmar – a contra corriente - que no es necesario disponer de mucho dinero para competir y ganar elecciones, mediante la utilización de una estrategia de acercamiento y liderazgo en su comunidad, es revelador de que es posible construir nuevas formas de hacer política: “Debo decirle, perdone que le diga esto, aunque usted no lo vaya a creer, hasta esta campaña de ahora yo nunca tuve que usar grandes recursos para llegar, modestia aparte, se puede comprobar. Mi familia es totalmente humilde, pobrecita, toda pobrecita. Pero le digo que mi comportamiento con mi pueblo me colocó en posiciones. Y cada vez que yo aspiro a una posición, yo creo que la voy a ganar. Mi primera actividad como regidora, me entregué. Talvez de mi sueldo gastaba algo. Alguien me daba alguna ayuda. Pero no recuerdo que fuera una gran cosa (los recursos) para poder competir. Cuando aspiré a síndica, (me mantuve en) la misma posición. Yo estaba en mi pueblo, en mi mismo sitio, en mi entorno” (Entrevista 9).

Empero, este testimonio, contrasta con los demás testimonios recabados, los cuales insisten en que las mujeres están en desventaja frente a los hombres para desarrollar campañas proselitistas efectivas, ya que el acceso a recursos es mas limitado, tanto vía el partido o como vía la comunidad:

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“El aspecto económico, que también esa es una cosa que está demostrada, que las mujeres no tienen los recursos económicos que muchas veces tienen los hombres, para poder participar por lo menos en igualdad de condiciones a nivel económico. Ni tienen el patrocinio que consiguen los hombres y no tienen la confianza tampoco de parte de la población en muchos casos como para poderse cubrir ese rol” (Entrevista 3).

Por otra parte, también recabamos testimonios de la necesidad de buscar estrategias para cambiar este contexto descrito, el cual es planteado como un obstáculo para que mas mujeres se decidan a incursionar en la política y hasta para que algunas se cuestionen si vale la pena continuar en la profesión de mujer política: (Tenemos que buscar nuevas) estrategia para nosotros seguir haciendo política, porque lo que yo estoy viendo, alrededor nuestro, (alrededor) de nosotras las mujeres, (es) que algunas se están llenando de mucho temer por la competencia, por la discriminación, por el dinero, por la condición de vida que nos exige para ser una gran dirigente, una gran legisladora. Las mujeres están tomando miedo. Muchas dicen yo no me vuelvo a meter en eso, yo no vuelvo a hacer esto, yo no vuelvo a aspirar (Entrevista 9). “Bueno, me da miedo. Sobretodo que como he decidido aspirar otra vez. Yo estaba, tengo unos años tranquila tu no te imaginas lo que, lo que implica ser candidata. Lo que implica emocionalmente. Sobretodo emocionalmente porque las mujeres cuando nos comprometemos, nos comprometemos con el corazón entonces las mujeres cuando somos candidatas tenemos la debilidad de que hacia nosotras se disparan mayores comentarios destructivos, nos ponen mayores obstáculos…. pero me da miedo eso, me da miedo los recursos económicos” (Entrevista 8).

Este contexto cultural plagado de violencia, competencia desleal, acceso limitado a recursos, limitaciones que – por suerte - impone el género a las mujeres para insertarse en campañas de tigueraje, caravaneo y distribución de ron, han surgido reflexiones sobre si las mujeres pueden hacer una diferencia en el mundo de la política, entre cuyos rasgos relevantes se identificarían estrategias proselitistas menos caras, mas centradas en la comunidad, mas centrada en la participación y toma en cuenta de las necesidades de electores y electoras y en el servicio público. (Una evidencia de esto es que) todas las mujeres que fueron síndicas desde el 2002 al 2006, fueron reelectas, menos una. La de Sabana de Boyá, con una diferencia muy pequeña. Y otra, por ejemplo en el caso de Altagracia Herrera, se postula a otro cargo y gana. La gente se siente satisfecha... Yo digo, la gente dice, que hay un nivel de identificación y satisfacción por el trabajo que ellas han logrado, porque han hecho un trabajo diferente a los varones. No es que los varones no arreglaron calles y ellas arreglaron calles, si no en la forma en que ellas hicieron su trabajo (Entrevista 5).”

En particular se destaca cómo las mujeres electas toman más en cuenta a la población femenina cuando ejercen el poder a nivel local:

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“Ellas también si manifestaron que ellas han tenido un trabajo… tomando en cuenta a las mujeres…También la población en cierta medida sintió que las mujeres fueron tomadas mas en cuenta que en otras gestiones. Cuando van a dar empleo toman en cuenta el número de mujeres y el número de hombres, cuando… se dan los presupuestos participativos…los del seguimiento a las obras (en construcción) cuando… Ellas exigen, han exigido que en esos comités (de seguimiento a las obras) haya mujeres. O sea, que haya una composición de hombres y mujeres equilibradas (Entrevista 5).

En este mismo sentido, se destaca cómo son tomadas en cuenta las necesidades específicas de las mujeres para mejorar su vida cotidiana: “La mayoría de esas mujeres (síndicas) están en municipios pequeños con excepción de San Juan… Higüey… las demás son (de) municipios pequeños. Pero cuando ellas desarrollan algún proyecto, toman en cuenta a las mujeres. Si tienen la posibilidad de hacer un centro comunal, ¿quiénes son las que van a utilizar el centro? Comúnmente las mujeres. ¿Que características le dan a ese centro? ¿Donde lo ubican? Toman en cuenta eso. “Una (de las síndicas) me decía que cuando hacen los pequeños acueductos, ellas saben que son las mujeres las que van al río a buscar el agua, que son las que lavan, las que riegan, las que limpian, son las que están cargando constantemente el agua entonces si tiene la posibilidad de tener un acueducto pero no pueden hacer diferentes digamos tomas, entonces buscan la posibilidad de que por lo menos una tubería le llegue cerca de la casa. Si no tienen capacidad, recursos para que todas las viviendas tengan aunque sea una llave fuera de la casa, por lo menos hacen el esfuerzo de que haya llaves que queden cercanas a las viviendas, llaves públicas para facilitarles el trabajo a las mujeres. Es decir que se ve en cierta medida que hay una especie de conciencia en el sentido de lo que es el trabajo de las mujeres y están tratando de proyectar su trabajo en ese sentido” (Entrevista 5).

Ratificando esta opinión sobre una forma diferente de las mujeres de ejercer las funciones políticas a partir de las experiencias de las síndicas, una analista política avanza posibles razones que lo explican y que están relacionadas con la socialización diferente que reciben mujeres y hombres en razón de su género: “Yo pienso que pueda ser mejor, porque hay una parte que la mujer, por su misma forma de socialización, aporta, que los hombres no lo tienen, hay una mirada, hay una sensibilidad…una síndica puede entender mejor los problemas de salud, de las mujeres, de la niñez, de la familia, que un hombre….tienen una mirada que le puede permitir hacer una mejor gestión, un poco mas cálida, más de relación con la población. Hay un nivel de sensibilidad, que yo no dudo que los hombres no lo tengan, que algunos hombres lo tengan. Pero, por el mismo tipo de socialización que se le da al varón, que se les inhibe de ciertas…áreas de sensibilidad, de comunicación, de interacción… Hasta ahora la experiencia que hemos tenido aquí es que las mujeres que hemos tenido síndicas, han tenido mas o menos buenas practicas, en termino a su gestión y lo demuestran que han salido, casi todas, prácticamente todas, menos una, (re-electas)” (Entrevista 3).

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4.5 El financiamiento de las campañas políticas, obstáculo para las mujeres

Uno de los mayores obstáculos documentados con que tropiezan las mujeres que quieren lanzarse a la competencia electoral es la falta de financiamiento para costear su postulación, tanto al interior del propio partido como particularmente en la sociedad, si es que ha resultado seleccionada como candidata. De hecho, el estilo de hacer campaña política en nuestro país con el derroche de recursos que implica, dificulta a cualquiera, sea mujer u hombre, a competir en la política. Al respecto, dice un militante político: “Si, aquí hay una distorsión en la competencia política de los partidos, porque las personas que se dedican al trabajo social, a compenetrarse con la instancias a las que aspiran, y a estudiar, que tienen formación intelectual y formación política, normalmente no son personas muy dadas a hacer dinero, porque es que la lucha política, históricamente no ha sido una lucha de quien tenga más dinero, el que quiere ganar dinero, se dedica a empresario y eso es legitimo, pero nunca los grandes lideres de la humanidad han sido los dueños de las corporaciones, eso es una distorsión modernamente de la política que dará al traste con el sistema actual, yo no tengo la menor duda de que este sistema así no va a llegar lejos” (Entrevista 14).

Uno de los analistas entrevistados resume los elementos culturales que se entrecruzan en la falta de financiamiento que constituye un obstáculo para las mujeres: “.. El tema fundamental es la cuestión económica. Para ser político hay que tener dinero y una mujer tiene más racionalidad que el hombre en términos económicos. Una mujer que se dedique a aspirar y a competir en términos financieros con hombres está rompiendo con su racionalidad, porque tu dices: ‘bueno, yo me voy a gastar 2 millones de pesos, voy a hipotecar mi casa’. Es difícil que una mujer quiera desprenderse de un bien, que sacrifique a la familia para irse a la política. En el hombre eso no es un problema” (Entrevista 4).

A todo esto se agrega la vigencia de una cultura política que ha acostumbrado a la ciudadanía a que se “lleve algo” para apoyar las candidaturas. Veamos el siguiente testimonio al respecto: “En los Mina, a (nombre)... la gente de su barrio le decían: vamos a ver qué es lo que tu tienes, busca pa’ hacer el trabajo…y para hacerle la promoción querían que ella buscara dinero de sus bolsillos. Y yo recuerdo que para poder sacar un afiche le costó muchísimo. Y realmente ella se sentía como con una gran limitación porque se esperaba que, nada más por el solo hecho de ella ser candidata, ya ella tuviera los cuartos para irlos soltando y dándole a la gente para que le hiciera promoción, para que le pegara los afiches. Porque esa es otra, usted hace un afiche y si tú no tienes un grupo de gente para que te vaya a ayudar… ¿quien te va a pegar los afiches? ¿Cómo lo vas a hacer? Todo esos son procesos que tienen niveles de exigencias, pero una gente que es empleada y que no tiene un chele para pagar para que otro le haga el trabajo de promoción, no tiene posibilidad de ir a trabajar una candidatura (Entrevista 6).

En este mismo sentido, se testimonia cómo algunas candidatas no han podido hacer su campaña de manera adecuada por falta de recursos:

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“No hubo esa oportunidad de hacer una gran campaña, a lo más que lograron fue a participar en algunos encuentros, a visitar algunas comunidades, algunas a hacer sus afiches o sus pequeñas promociones de volantes, de cajitas de fósforo. (M….) lo que hizo fue una cajita de fósforo y una valla bien grande, bien bonita, pero fue muy poco lo que se pudo hacer y nunca tenían recursos para hacerlo. A veces hasta para sacarse la fotografía que son carísimas. Hasta eso. Uno dice: ay dios mío, y si eso es para esto imagínate tu con que va a ser lo otro, ¿quien le va a caer atrás a apoyarla? Es duro eh? La verdad es que meterse en ese tipo de cosas si tu no tienes con qué la verdad es que estas en una gran desventaja, estás en una gran desventaja (Entrevista 6). Pero al mismo tiempo, se constata que las mujeres precisamente por su dificultad de conseguir recursos económicos y por su tradicional relación con el dinero, emplean menos recursos que los hombres en sus campañas: “Sí, porque las mujeres no tienen la misma capacidad de recaudar que los hombres. Por muchísimas limitantes. A un hombre se le hace más fácil buscar dinero, hacer negocios, pedir. Generalmente las mujeres tienen mucho más limitaciones en eso, pero si cuando un hombre gasta diez millones en una campaña, una mujer gasta cuatro o cinco. Sí, y eso, o sea no específicamente en mujeres del PRD, pero en el Congreso, usted puede estar segura que los hombres han gastado el doble, han invertido el doble para llegar a la producción de lo que hace la mujer.” (Entrevista 14).

En realidad, esta forma diferente de hacer campaña política que deben desarrollar las mujeres es una manera de “adecentar” la política, de constatar que no es necesario el despilfarro ni el clientelismo y que la vocación política no debe limitarse al manejo de grandes recursos económicos.

4.6 Iniciativas que incentivan la participación política de las mujeres La documentación nacional revisada y los testimonios recopilados por este estudio, entre actores sociales y políticos de ambos sexos, han identificado una serie de factores del entorno y trayectoria personal, familiar y comunitaria que incentivan la participación política de las mujeres y que ya han sido documentados89. Ahora bien, estos testimonios son escasos, si los contrastamos con los múltiples testimonios sobre los obstáculos a la participación política de las mujeres que hemos reseñado y que señalan a los agentes del sistema político y, en particular, de los partidos políticos. Y esto, al decir de la encuesta de Cultura Política realizada en el país en el 2004 no es una casualidad. En efecto, este estudio plantea que, desde el enfoque teórico denominado utilitarista, para que los partidos políticos puedan incentivar la participación de ciudadanas y ciudadanos, seria necesario que pudieran otorgar” los incentivos colectivos y los incentivos selectivos de poder y estatus90,” necesarios para que los individuos se decidan a integrar estructuras colectivas de servicio público.

89 90

Ver en el capitulo 4, el acápite 4.1 el entorno familiar y comunitario. Opus cit, p. 219.

86


Si bien, durante la ultima década los cambios en los marcos jurídicos e institucionales, han perseguido romper con los escollos y dificultades que el sistema político presenta a las mujeres dominicanas, se ha podido constatar en los dirigentes partidarios “una gran resistencia a la cesión del poder”, verificándose la paradoja de “un reconocimiento formal y jurídico para mejorar los canales de acceso de las mujeres a los cargos electivos pero una persistencia de obstáculos provenientes del propio sistema electoral que reducen los efectos de la intención de la nueva legislación”91. Ahora bien, en este estudio hemos decidido abordar los incentivos a la participación política de las mujeres, no desde los escasos testimonios recopilados, sino a partir de la identificación de un conjunto de iniciativas que han desarrollado las mujeres políticas, los movimientos de mujeres, las instituciones de la sociedad civil y la Secretaria de Estado de la Mujer que – contando con el apoyo solidario de la cooperación internacional,

– han estado

propiciando, de diversas maneras, procesos de ciudadanización femenina. Participar en las dirigencias políticas, conseguir ser propuesta como candidata por el partido, luchar por obtener los votos del electorado, desempeñarse como senadoras, diputadas, síndicas o regidoras es una experiencia nueva para las mujeres. La socialización que, de acuerdo a su género, la sociedad les asignó no corresponde a las competencias que se requieren para participar en la lid política y electoral. La falta de preparación para desempeñar estos nuevos roles, son en opinión de Bernal Olarte, una barrera de entrada a la arena política92. Se requiere, en primer lugar, vencer los miedos y “pensarse” como candidata y como dirigente, -“atrévete” rezaba un slogan enarbolado por CIPAF-, pero también se requiere una serie de destrezas, de “armas” usadas en la arena política. Hablar bien en público, mercadear la propia imagen, negociar con las y los contrincantes, velar por el cumplimiento de procedimientos que favorecen la participación de las mujeres, integrar las demandas del electorado, en particular de las mujeres… son prácticas que no pertenecen a la experiencia cultural de las mujeres. Pero también es necesario permear la sociedad haciendo un llamado de atención de que las mujeres tienen derecho a participar en la política, de que su ausencia es un desperdicio para la sociedad política. Ya la Plataforma de Beijing (art. 192, c) exhorta a los gobiernos, al sector privado, los partidos políticos… las organizaciones no gubernamentales e internacionales y las instituciones de enseñanza a subsanar esas carencias, lo plantea de la manera siguiente:

Ibidem: Bernal Olarte, Angélica. 2006. Mujeres y Participación política: El desencanto por la política o la nostalgia por lo comunitario. United Nations Internacional Research and Training Institute for the advancement of Women (INSTRAW).

91 92

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“ Crear un sistema de asesoramiento para las mujeres que carecen de experiencia y, en particular, ofrecer capacitación, incluida la capacitación para puestos directivos y para la adopción de decisiones, para tomar la palabra en público y para la autoafirmación, así como en lo que respecta a hacer campañas políticas”

A este llamado han respondido en nuestro país tanto la Secretaría de Estado de la Mujer (SEM) que mantiene una Escuela de Capacitación Política de las Mujeres para el “fortalecimiento del liderazgo político y empoderamiento de la mujer política dominicana para ascender a puestos de poder e incidir en los procesos sociales y políticos del país”, como una serie de instituciones y agencias internacionales que han desarrollado programas de formación y asesoría en este nivel. Mencionaremos algunas de las iniciativas emprendidas por estas instituciones. La contribución de estas instituciones para que las mujeres puedan superar las limitaciones de una socialización que no las preparó para el ejercicio del rol eolítico ha sido muy valiosa. Instituciones del Estado, de la sociedad civil y de la cooperación internacional han acumulado una rica experiencia apoyando iniciativas que propician el liderazgo político y social de las mujeres y muchas de las cuales han estado planteado la necesidad de consolidar a través de las mujeres otras formas de hacer política, de manera más democrática, más participativa, más ética. Se han establecido coordinaciones que economizan esfuerzos y recursos. El momento es oportuno para una profunda reflexión que permita trazar claramente las metas y redireccionar las acciones.

a) Iniciativas de incidencia publica a favor de las mujeres93 Hay una serie de iniciativas que se plantean incidir en la opinión pública en torno a la pertinencia de que las mujeres se lancen a la arena política y de que sean elegidas. Otras, también relacionadas con la incidencia, se han centrado más en la formación, capacitación de las candidatas, tanto en el conocimiento de las leyes, convenciones internacionales que regulan o influyen en el entorno político, como en lo que significa la equidad de género o en las destrezas necesarias para la incidencia pública, tales como manejo de los medios de comunicación, hablar en público, negociar, etc. Veamos: El Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF) es la institución pionera en nuestro país en fomentar la participación política de las mujeres, promoviendo tanto la preparación de candidatas como la inclusión de las necesidades de las mujeres en la agenda política. Ya en 1990 desarrolló una campaña pública con el nombre “Igualdad, algo más que palabras” con la finalidad de sensibilizar sobre la equidad de género a los partidos políticos

93

Este acápite recoge las iniciativas identificadas por las personas entrevistadas y utiliza, sobre todo, información documental para describir con mas detalles cada una de ellas.

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y de movilizar a las mujeres por sus demandas, plasmadas en el “Programa Mínimo Feminista”94. De cara a las elecciones presidenciales de 1996, inició en 1993 el proyecto La Participación Política de la Mujer: Garantía del Fortalecimiento de la Democracia95. A partir de amplias consultas con mujeres dominicanas, recopiló las demandas más importantes de las mujeres bajo la forma del “Plan de Igualdad de Oportunidades (PIOM)” con la finalidad de que los partidos las incorporaran en sus programas de gobierno y las mujeres electas pudieran contar con una guía de trabajo en su compromiso por la equidad de género. Posteriormente, en 1998, el CIPAF impulsó con el auspicio de UNIFEM la formación de los Concejos Municipales de Puerto Plata. A través de un amplio programa de formación y consulta con grupos de mujeres, representantes de los Ayuntamientos y de los partidos políticos, se levantó un diagnóstico básico de las necesidades de las mujeres en la provincia de Puerto Plata y se conformaron los Concejos Municipales de Mujeres en los municipios de la provincia con la finalidad de garantizar que las necesidades de las mujeres fueran incorporadas en la planificación municipal96. •

Ce- Mujer. Las Postulables. Por la equidad de géneros en los municipios y en el Congreso.

Es este un programa que promueve el Centro de Solidaridad para el desarrollo de la Mujer (Ce-Mujer). Se trata de una campaña que la institución llevó a cabo de cara a las elecciones municipales y congresuales del 2006 con la finalidad de “potenciar liderazgos y una nueva ética política con equidad de géneros”. Calificando de injusta la situación en la que el 93% de los hombres son los que asumen las responsabilidades del Senado, 84% en la Cámara de Diputados y 92,8% en las sindicaturas, se basa en la firme convicción de las ganancias que para la democracia representa que más mujeres ocupen espacios de poder. El slogan es: “De electoras a elegibles”. El programa, siguiendo la tradición de la institución de promover el empoderamiento de las mujeres y de fortalecer sus organizaciones, incluye un gran componente de capacitación para potenciar el liderazgo de las mujeres a fines de incidir en las estructuras políticas de poder congresual, municipal, y partidario y en ellas, promover la igualdad de mujeres y hombres. Ce- Mujer no solamente prepara a las mujeres para incidir en la política. Aboga también por un modo diferente de hacer política que implique menor inversión de recursos, menos violencia y que integre las necesidades de las mujeres en los programas.

Gómez Carrasco, Carmen Julia. 2005. Un instrumento de control ciudadano de la equidad de género. CIPAF. SEM. FLACSO. UNFPA. UNIFEM. Santo Domingo. 95 Auspiciado por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y el Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) 96 Al cabo de los años, el programa no ha contado con el debido apoyo por otras agencias y los mismos Ayuntamientos por lo que no se ha podido sostener. 94

89


Entre los resultados inmediatos del programa, las dirigentes de Ce-Mujer señalan que en la campaña electoral del 2006 varios partidos se acercaron a las mujeres ofreciéndoles candidaturas y de hecho, algunas ocupan hoy día cargos municipales. Sin embargo, la reflexión que hace la persona entrevistada es que la capacitación tiene un límite. Las mujeres capacitadas, dotadas de herramientas como el saber negociar, hablar en público, presentarse en los medios de comunicación y animadas en la decisión de entrar como candidatas en la arena política, tropiezan con la falta de recursos económicos. Teniendo en cuenta que en la política dominicana, dice ella, “todo se vende y se compra”, las mujeres están en inferioridad de condiciones. Ni tienen recursos propios que invertir en la campaña ni encuentran quien invierta en ellas. La propuesta que hace la entrevistada es que haya una mayor unión de ONGs, agencias e instituciones para desarrollar una iniciativa que dé respuesta a esta falta de recursos y a este modo de hacer política. b) Capacitación de las candidatas y las electas ƒ

Programa “Hacia una mayor participación femenina en las elecciones congresionales y municipales” de Participación Ciudadana.

Define sus metas como: 1) Que las dirigentes políticas estén en capacidad de acceder a puestos (capacidad para llegar). 2) Que las dirigentes políticas estén en capacidad de incidir (capacidad de hacer). Se desarrolló fundamentalmente en torno a las elecciones congresionales y municipales del 2002. Sus actividades incluyeron Talleres dirigidos a pre-candidatas, Talleres dirigidos a candidatas, Talleres de capacitación a mujeres votantes. Incluye actividades coordinadas entre varias instituciones. Después de celebradas las elecciones, Participación Ciudadana en coordinación con el Centro de estudios del Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), desarrolla el Diplomado “Liderazgo Político de la Mujer”, una iniciativa de mayor solidez para ofrecer “acompañamiento y asistencia técnica al grupo de mujeres electas en los comicios congresionales y municipales, con miras a ayudarlas a construir un liderazgo y un ejercicio con perspectiva de género en sus diferentes espacios de representación”97. Los temas incluidos en la formación ofrecida por el Programa fueron básicamente:

Evaluación final del programa Mujer y Política “Hacia una mayor participación femenina en las elecciones congresionales y municipales”. Participación Ciudadana, marzo 2003.

97

90


1) Análisis y conocimiento del sistema electoral: • • •

Partidos políticos y campaña electoral. Sistema electoral, circunscripciones y cuota femenina. Voto preferencial y cuota femenina. 2) Herramientas útiles para participar en la contienda electoral:

• • •

Cabildeo y herramientas para la negociación política y manejo de conflictos. Advocacy y cabildeo herramientas para las negociaciones políticas. MCM y mujer candidata: mercado de imagen. 3) Conocimiento de los poderes legislativo y municipal

• • •

Poder legislativo: misión de sus representantes. El poder municipal: misión de sus representantes Planificación municipal.

Como resultado del programa, según opinión de las mismas participantes, el programa sometió a las pre-candidatas y candidatas a procesos de reflexión, áreas de conocimiento y manejo de herramientas a los que, en la mayoría de los casos, estas tenían acceso por primera vez98. Las elecciones del 2006 propiciaron el concurso de varias instituciones para fomentar la participación política de las mujeres. La Secretaría de Estado de la Mujer, Participación Ciudadana y la Fundación Friedrich Ebert ofrecieron desde el 2004 el programa de Formación y Capacitación Política dedicado igualmente a fortalecer el liderazgo político de las mujeres.

c) Iniciativas inter-partidarias •

Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos

Ya mencionada, esta iniciativa agrupa a mujeres de distintos partidos políticos. Está adscrita a la Comisión de Mujer, Niñez. Juventud y Familia que está en el PARLACEN99. Una experiencia interesante que promueve la conexión entre mujeres de diferentes partidos es el Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos Incorporados. Agrupa a mujeres pertenecientes a los diferentes partidos políticos que están reconocidos por la JCE. Sin recursos ni subvenciones, el Foro ha contado con el concurso de la SEM, la Fundación Friedrich Ebert, Participación Ciudadana y ha realizado, sobre todo, una labor de capacitación de las

98 99

Ibidem Parlamento Centroamericano

91


mujeres de los partidos. El Foro está adscrito a la Comisión de Mujer, Niñez. Juventud y Familia que está en el PARLACEN100. El Foro promueve la educación de la mujer política, promueve la solidaridad entre mujeres anteponiendo los intereses comunes de las mujeres a los de los partidos. Ha tomado iniciativas como la solicitud a la JCE de que fuera respetada la cuota en los partidos políticos y se corrigiera la colocación de las candidatas. •

Comisión de Mujeres de la Cámara de Diputados

Promueve la búsqueda de consenso entre las mujeres diputadas de los diferentes partidos políticos que tienen representantes en la Cámara de Diputados, para apoyar iniciativas legislativas relacionadas con las mujeres. •

Unión de Mujeres Municipalistas Dominicanas (UNMUNDO). Fortalecer el liderazgo de las mujeres en la gestión municipal

Surge en el 2007 como una iniciativa de mujeres electas en los municipios con la finalidad de promover una mayor “participación de la mujer dominicana en la gestión de los asuntos municipales”. Cuenta con el apoyo de la Fundación DEMUCA101 y la Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU). A semejanza de otras Uniones de síndicas o mujeres municipalistas que existen en otros países, como en Guatemala o en Honduras, UNMUNDO trata de “favorecer la participación y liderazgo de las mujeres en la gestión municipal para promover el desarrollo local basado en la equidad y la igualdad”. Al igual que la iniciativa llevada a cabo por Ce- Mujer, no se trata solamente de lograr un aumento de la representación femenina en el poder, se trata de que las mujeres impulsen una mayor equidad entre mujeres y hombres. Otras iniciativas van más allá de la capacitación de las mujeres y se proponen que la Constitución, la Ley fundamental, base y referencia de la legislación contemple la equidad, la paridad a todos los niveles. •

La propuesta de la paridad: Foro de Mujeres por la Reforma Constitucional

Con motivo de la consulta popular por la reforma de la Constitución, iniciada en el actual período de gobierno, se da un proceso de articulación entre instituciones, organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres, mujeres políticas y mujeres independientes102 que concluye en una interesante propuesta de reforma de la constitución. Parlamento Centroamericano Apoyada a su vez por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) 102 Apoyada por el UNFPA 100 101

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El alcance de la propuesta es “garantizar el reconocimiento de las diferencias sociales que marcan la jerarquía entre hombres y mujeres, pero que oriente el marco jurídico del país a erradicar los condicionantes que limitan la participación y restringen derechos inalienables a la condición humana”103. Entre otras cosas, en la propuesta se establece que la paridad sea un criterio de participación política de hombres y mujeres. Tanto para los puestos de elección popular como para los puestos de designación. El artículo propuesto es el siguiente: El estado promueve y garantiza la participación paritaria/proporcional/equilibrada de mujeres y hombres en las candidaturas en los cargos de elección popular, para las instancias de dirección y decisión en el ámbito público, en la administración de justicia, en los organismos de control del Estado104.

Merece especial mención el trabajo de la SEM para trazar políticas de equidad de género dirigidas en primer lugar a las instituciones del estado dominicano y también a toda la sociedad. Se trata del Plan Nacional de Igualdad y Equidad de Género (PLANEG) del cual ya la SEM ha elaborado una segunda versión (PLANEG II). Este documento construido con el consenso y aporte de las mujeres dominicanas requiere que sea divulgado y potenciado como política estatal que oriente en materia de género a todas las instituciones gubernamentales, en particular a todas las que ofrecen servicios a las mujeres. d) Una política publica: El Plan Nacional de Igualdad y Equidad de Género (PLANEG II) El Plan Nacional de Igualdad y Equidad de Género (PLANEG II), documento marco de la política pública orientada a construir una sociedad con igualdad de oportunidades para mujeres y hombres, bajo el liderazgo de la Secretaría de Estado de la Mujer (SEM), incluye el ámbito de la participación política. Presenta un conjunto de directrices para que en la sociedad dominicana se haga efectiva la igualdad de derechos entre los géneros y define como meta en su Objetivo 4.1.1 la “representación igualitaria de la mujer en los espacios de toma de decisiones del Estado”. Desde su constitución por la Ley 86-99, la Secretaría de Estado de la Mujer (SEM) es el organismo responsable de que el país ponga en práctica los compromisos asumidos por los gobiernos en orden a lograr la igualdad y equidad entre mujeres y hombres en todas las esferas del estado dominicano. Su función es normar y coordinar la ejecución de políticas, planes y programas para la construcción de la igualdad.

Foro de Mujeres por la Reforma Constitucional. Propuesta de Reforma Constitucional en República Dominicana. La Constitución que queremos las mujeres. 2007. Propuesta elaborada por María Elena Reyes Meléndez. Santo Domingo, República Dominicana, pag. 7 104 Ibidem 103

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Cumpliendo su mandato, la SEM ha llevado a cabo la formulación del Plan Nacional de Equidad de Género I y ha actualizado su segunda versión como Plan Nacional de Igualdad y Equidad de Género (PLANEG II). Diseñado para un periodo de 10 años: 2006-2016 de manera que trascienda los posibles y diferentes gobiernos y se asuma como una política de estado. “Es un plan indicativo, es decir un plan marco que guía el accionar del país en la construcción de una sociedad que reserva un trato igualitario a la mujer salvaguardando sus derechos en función de sus necesidades particulares y universales”105 El PLANEG II, entre los siete temas nacionales que asume como ejes fundamentales de la construcción de la igualdad, el número 4 plantea la igualdad/equidad en el plano del liderazgo político y social nacional, de la manera siguiente: “Promover el liderazgo, la participación y representación política y social de las mujeres en favor de la igualdad de género”. Este tema se desglosa en dos objetivos nacionales, que a su vez incluyen áreas de intervención y líneas de acción, según se desglosa en el siguiente esquema.

Figura 1. Tema Nacional 4 del PLANEG II

105

PLANEG II, p. 31.

94


V.

RESUMEN Y CONCLUSIONES 5.1 Objetivos y Metodología •

Este estudio se ha basado en la revisión documental de fuentes secundarias – estudios teóricos, investigaciones cualitativas y cuantitativas y las estadísticas disponibles – y en el levantamiento de informaciones primarias adicionales de corte cualitativo a través de entrevistas en profundidad a mujeres y hombres políticos y analistas políticos de ambos sexos.

Su objetivo de sistematizar información sobre los obstáculos e incentivos a la participación política de las mujeres en el liderazgo y la toma de decisiones públicas en los partidos políticos y en los poderes del Estado a través de cargos electivos y cargos de designación, ha sido ampliamente logrado mediante la revisión de las investigaciones que sobre el tema se han hecho en el país, las informaciones estadísticas disponibles y los testimonios de actores y actoras claves.

5.2 Marco conceptual •

Se parte de un marco de referencia conceptual que reconoce que democracia y la idea de democracia en la región muestran avances verificables y relativamente recientes en la construcción de regimenes democráticos. Sin embargo, para poder lograr su consolidación se identifican grandes desafíos, sobre todo cuando la democracia se conceptualiza más allá de un mero régimen político con reglas institucionales establecidas y se le integra la dimensión del poder ciudadano. Este último, entendido como un ejercicio sustantivo de ciudadanía que viabiliza el acceso de las personas a derechos cívicos, sociales, económicos y culturales que cuestionen y pongan freno al aumento de la desigualdad y a la pobreza, calificadas como las principales deficiencias de la democracia de América Latina.

Este marco conceptual destaca que la experiencia histórica de la consolidación de la democracia requiere de contextos menos desiguales, que promuevan una integración y cohesión social progresiva - una especie de círculo virtuoso - donde la incorporación al trabajo, el derecho al voto y a los beneficios de una legislación social se desarrollen y complementen para configurar niveles de vida y bienestar social, inscritos en un marco jurídico respetuoso de los derechos humanos.

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En la revitalización de la participación ciudadana es donde nuestro marco de referencia sitúa la vía para afrontar esta situación de desigualdad en el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática y el desarrollo humano. Es la participación de la ciudadanía la que nos permitiría trascender hacia una concepción y una práctica de democracia de ciudadanas y ciudadanos y no simplemente como un mero régimen electoral.

Asimismo, nuestro marco conceptual destaca el rol fundamental que deben jugar los partidos políticos en la consolidación de la democracia de la región. Ahora bien, desde una perspectiva críticoconstructiva, plantea la necesidad de transformación de estos agentes de la representación ciudadana y la mediación política, en aras de ampliar su eficacia, transparencia y responsabilidad para mejorar su comprensión de los cambios societales en curso. Los partidos políticos deben estar en capacidad de promover debates de fondo sobre el Estado, la economía y la globalización y, sobre esta base, proponer nuevos proyectos de sociedad. En otras palabras, el sistema de partidos políticos requiere fortalecer un proceso de legitimación de una nueva institucionalidad que integre la participación activa de la sociedad y canalice de manera efectiva sus demandas.

5.3 El marco jurídico

5.3.1 •

El marco jurídico internacional a favor de la participación política de las mujeres

Se aborda de manera sucinta, la existencia de un marco jurídico internacional de las Naciones Unidas, que consagra el derecho de las mujeres a ser elegidas, a votar y a ocupar cargos públicos. Este marco dispone de instrumentos jurídicamente vinculantes, es decir, que obligan a nuestro país – en tanto miembro del Sistema de Naciones Unidas - a cumplirlos y a los que es posible recurrir en casos de violación y/o contradicciones flagrantes entre la norma nacional y la norma internacional, esta ultima preeminente, según las normas del Derecho Internacional.

5.3.2

El marco jurídico electoral dominicano y su impacto en la participación política de las mujeres

Se analiza el marco jurídico electoral de nuestro país y los importantes cambios que ha experimentado a partir de 1994, los cuales cristalizaron en una reforma constitucional y la promulgación de una nueva

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Ley Electoral No. 275-97. Prohibición y re-introducción de la reelección presidencial, mayoría absoluta con doble vuelta electoral, separación elecciones presidenciales y congresionales/municipales, financiamiento público de los partidos políticos, voto en el exterior, establecimiento de circunscripciones electorales, voto preferencial son algunos de los cambios jurídicos e institucionales introducidos. •

Ahora bien, estos cambios se verificaron en un contexto de populismo electoral, según lo ha calificado la politóloga Rosario Espinal, quien afirma que han tenido efectos contradictorios en el sistema electoral y en el sistema político. Los mismos, a su juicio, han estado determinados por intereses pragmáticos de las cúpulas partidarias, quienes han obviado conducir estos delicados procesos de cambio de normas jurídicas mediante un abordaje sistémico y riguroso que evitara incoherencias y dificultades para su aplicación.

En lo que compete a las mujeres, este nuevo marco jurídico electoral por primera vez las ha integrado de manera explicita mediante la instauración de una cuota mínima de postulaciones de mujeres a cargos electivos de obligatorio cumplimiento por los partidos políticos.

En efecto, desde 1997, el nuevo marco jurídico-electoral ha prescrito que los partidos o agrupaciones políticas asignen una proporción de mujeres como candidatas a los puestos electivos. Esta proporción, en un principio de 25%, se aumentó a un 33% en el año 2000, cuando también se exceptuó de su aplicación a las senadurías. También se reglamentó la alternabilidad por sexo en las listas de candidaturas de las regidurías –hasta alcanzar la cuota mínima de postulaciones - y en las sindicaturas se creó la figura de la vice-sindicatura, creándose un mecanismo más complejo de alternabilidad que toma en cuenta sexo y cargo, es decir que si el síndico es hombre, la vice-síndica debe ser una mujer y viceversa. No se ha reglamentado la colocación en las listas de las candidaturas para las diputaciones.

¿Cuál ha sido el impacto de estos cambios del marco jurídico-electoral en la participación política de las mujeres? Una conclusión evidente de este estudio – confirmado por documentos, estadísticas y testimonios - es que ha sido muy limitado.

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5.4 Obstáculos a la participación política de las mujeres Desde un enfoque género-sensitivo, se han logrado identificar un conjunto de obstáculos a la participación política de las mujeres relacionados con el ámbito jurídico-electoral y con los entornos familiar, partidario y de la cultura política vigente.

5.4.1 •

Obstáculos del marco jurídico para acceder a cargos electivos

La instauración de la cuota constituye, en los hechos, la admisión de las dificultades del sistema político dominicano para integrar la participación política de las mujeres. Ahora bien, su efecto en la construcción de equidad/igualdad en el derecho de mujeres y hombres a ocupar cargos electivos ha sido muy limitado, pues si bien ha logrado algunos avances numéricos, no así las metas mínimas a las cuales aspira su espíritu.

Justamente, en el caso de las mujeres, las incoherencias y dificultades del marco jurídico electoral evocadas por este estudio son flagrantes para la aplicación de la cuota pues, tanto la documentación consultada, como los testimonios recopilados coinciden en afirmar que el voto preferencial y las circunscripciones electorales limitan su impacto. Las estadísticas sobre mujeres electas confirman esta apreciación: ni en el Senado, ni en la Cámara de Diputados, ni en las Sindicaturas, ni en las Regidurías las mujeres se acercan al 33% mínimo aspirado. Única excepción, las mujeres vice-sindicas y, a nuestro juicio, no por azar sino vía una estratagema de los actores políticos partidarios de sexo masculino para preservar las sindicaturas en manos de los hombres.

Vale destacar, por su relevancia, que las mujeres son mayoritarias en tanto inscritas en el padrón electoral, por lo menos, en los años 2000 y 2004 y como votantes en el año 2006106, cuando sobrepasaron la votación masculina en 21,476 votos.

Teniendo en vista los magros avances logrados en el acceso de las políticas a estos puestos electivos, hicimos una revisión más en detalle del marco jurídico-electoral en lo que compete a las mujeres. Al respecto, el problema más destacado ha sido el cumplimiento de la Cuota Femenina por parte de los

106

2000, 2004 y 2006 son los únicos años en que pudimos disponer de algunos datos recientes por sexo.

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partidos políticos y la Junta Central Electoral, entendida como un instrumento compensador que trata de contribuir a equilibrar el desajuste entre mujeres y hombres en los puestos de elección popular. •

Entre los obstáculos documentados para la aplicación de la cuota de candidaturas femeninas se identifican la ambigüedad y falta de claridad en la reglamentación que acompaña a la Ley, la exclusión de la cuota para las senadurías, la modalidad de proponer una mujer o un hombre para los puestos de mayor jerarquía del gobierno local que ha ocasionado que los partidos propongan mayoritariamente a las mujeres como vice-síndicas y mayoritariamente a los hombres como síndicos y la falta de reglamentación para las listas de diputaciones - reclamada por las mujeres políticas independientemente de si las listas electorales son bloqueadas o abiertas.

Con la puesta en marcha del voto preferencial y de las circunscripciones electorales – mayoritariamente pequeñas y con menos oportunidades de postular mujeres - a partir de las elecciones del año 2002, las opiniones están divididas con relación a si son nuevos obstáculos o incentivos a la participación de las mujeres. Por un lado, aquellas mujeres que tienen un liderazgo comunitario reconocido, dicen que el voto preferencial las ha favorecido ya que las cúpulas partidarias no las colocarían en posiciones ganables, mientras que el voto popular directo sí las ha favorecido en reconocimiento al trabajo realizado por ellas. Por otro lado, se plantea que hombres y mujeres candidatos no tienen igualdad de oportunidades para promocionarse, y, por consiguiente, las mujeres con menos recursos, menos experiencia y poco apoyo partidario han salido perjudicadas.

Como balance de los obstáculos a la participación política de las mujeres, se verifica que a diez años de la primera legislación al respecto, todavía no se ha logrado aumentar la participación de las mujeres en los puestos electivos en el porcentaje mínimo que la Ley promueve.

Es cierto que se constatan aumentos en el porcentaje de mujeres en los cargos de diputadas, regidoras, vice-síndicas y, en menor medida, de las síndicas. Sin embargo, no se observan cambios importantes en las tendencias de la representación femenina, pues las mujeres continúan participando sobre todo en los procesos de toma de decisiones en espacios políticos y geográficos más limitados y, sobre todo, están muy lejos de alcanzar el tercio del total de los puestos aspirados en cada cargo electivo.

Se puede concluir afirmando que los obstáculos que limitan el espíritu de la ley, evidenciados por la revisión bibliográfica, las estadísticas y los testimonios, muestran que se requieren otras medidas y

99


estrategias para que la participación de las ciudadanas en los puestos legislativos y en los puestos de dirección municipal sea una realidad política en nuestro país.

5.4.2 •

Obstáculos partidarios y de cultura política

Este estudio perfila que los propios partidos políticos constituyen el más efectivo mecanismo de obstaculización del acceso de las mujeres a los puestos de poder político, electivos y no electivos. Paradójicamente, los partidos políticos deberían ser el principal mecanismo a través del cual las mujeres accedan a los puestos de elección popular. Sin embargo, los testimonios apuntan a destacar cómo las estructuras partidarias, piramidales y androcéntricas, dejan poco espacio para que las nuevas actoras de la política encuentren en ellos una plataforma que canalice sus aspiraciones a participar en los puestos de poder político de la sociedad.

Se afirma que los partidos políticos se valen de subterfugios y, en ocasiones de violencia, para dar preferencia a los hombres en las nominaciones. Además, el predominio masculino en las dirigencias, junto a la falta de institucionalidad partidaria, visible en la discrecionalidad con que se manejan para decidir quiénes integran los organismos de dirección partidaria y quienes serán postulados y en cuáles cargos, limita las posibilidades de las mujeres. Como agravante, el impacto de este estado de cosas partidario, es modelo a nivel de la Administración Pública, pues una vez un partido llega al poder los cargos de liderazgo público de más alto rango son asignados a los dirigentes partidarios que son mayoritariamente hombres.

Otro obstáculo identificado en el entorno partidario, tiene que ver con el financiamiento a las campañas proselitistas. La falta de financiamiento ha sido reiteradamente testimoniada en las entrevistas como un gran obstáculo que limita la participación política de las mujeres en la competencia político-partidaria por los puestos electivos de gobierno. Se constata que las mujeres no son beneficiadas de la misma manera que los hombres del financiamiento de que disponen los partidos. Su socialización genérica tampoco desarrolla en ellas habilidades que les permitan disponer de fondos para sus campañas, mediante recaudaciones no reñidas con la Ley.

Esta dificultad que experimentan las mujeres candidatas pone en evidencia que la forma de promoción política, desarrollada por los partidos en la República Dominicana, conlleva gran dispendio de recursos y está caracterizada por los peores aspectos de la masculinidad. La todavía débil experiencia de las

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mujeres que aspiran a participar en política apunta a una forma diferente de hacer propaganda y promoción política, más económica y menos clientelista. •

Por otra parte, la crítica a la cultura política y, en específico, las características de la cultura política partidaria, calificada como violenta y muy carente de valores éticos para regir la competencia leal entre militantes intra y extra partidarios es un hallazgo relevante del presente estudio. Los calificativos para describirla hablan del recurso a armas de fuego, al despojo de candidaturas, a la compra de votos, a la distribución de ron y al caravaneo carnavalesco, así como a su costo excesivo y sus irreverencias.

¿Pueden las mujeres competir en este contexto con igualdad de oportunidades? ¿Deben las mujeres integrarse de manera acrítica a esta cultura o deben jugar un rol de promotoras de una nueva cultura política basada en el acercamiento a la comunidad y al servicio público? ¿Sería esta una tarea sólo de las mujeres políticas? ¿No sería esta tarea una responsabilidad de ciudadanos y ciudadanas, de políticos y políticas?

En todo caso, el desperdicio de las capacidades de las mujeres mediante las limitaciones de acceso a cargos políticos electivos, contrasta con los cambios operados en la cultura política dominicana en los últimos diez años, una de cuyas aperturas más notables ha sido a favor de la participación política de las ciudadanas y el reconocimiento de su capacidad para gobernar. En efecto, la conformación de un nuevo imaginario socio-político que visualiza una mayor autonomía personal de las mujeres se está abriendo paso y está siendo asumido por la sociedad, aunque aún falta un largo trecho por recorrer para lograr que el espacio familiar y, la sociedad en su conjunto, ofrezcan menos resistencia a comportamientos más igualitarios y democráticos.

No obstante, la encuesta Demos del 2004 también revela que la democracia dominicana presenta un nudo importante para su consolidación debido a la vigencia de valores paternalistas en la cultura política dominicana aceptados por el 82 % de la ciudadanía, e interpretado por sus autoras como una analogía implícita entre la autoridad paterna en la familia y la autoridad masculina en la comunidad política.

El impacto negativo del paternalismo en la consolidación de una democracia de ciudadanos y ciudadanas, se da por dos vías. La primera es mediante la instauración de una sujeción a una autoridad protectora, que no instituye a ciudadanos y ciudadanas como sujetos de derechos,

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viabilizando de esta forma el clientelismo político. La segunda es mediante el establecimiento de la sujeción a una autoridad masculina, que instituye a las mujeres como seres subordinados, limitando sus posibilidades de participación política en la sociedad y en la conducción de los poderes del Estado dominicano.

5.4.3

Obstáculos para acceder a puestos de toma de decisiones en el Poder Ejecutivo y su contraste con el Poder Legislativo

Ahora bien, los obstáculos de acceso de las mujeres no son sólo en cargos políticos electivos, sino también en cargos de designación. En la Administración Pública, y en contraste con la situación de avances observados en el acceso de las mujeres como juezas del Poder Judicial – más independiente de la influencia partidaria - las estadísticas muestran una muy limitada participación de las mujeres en la toma de decisiones públicas en el Poder Ejecutivo – más dependiente de la influencia partidaria. Los datos disponibles presentan no sólo una baja proporción con relación al total de funcionarios de ambos sexos, sino también un estancamiento entre el año 2000 y el año 2007.

Estas estadísticas ratifican, de nuevo, que en el seno de las estructuras y prácticas culturales no democráticas de los partidos políticos es que se ubican los obstáculos fundamentales a la presencia femenina en puestos de toma de decisiones, sean estos electorales o de designación. Estos últimos son fundamentalmente ocupados por los integrantes de las cúpulas partidarias mayoritariamente masculinas.

A menos que los partidos políticos no incluyan a más mujeres en sus puestos directivos y/o a menos que se implante una política pública a favor del acceso de las ciudadanas a estos altos cargos, será difícil que la sub-representación femenina en los puestos de dirección del Poder Ejecutivo pueda ser superada. Mientras tanto, nuestra sociedad continúa desperdiciando las competencias profesionales y experiencias que las mujeres dominicanas han estado desarrollando, de manera sistemática y creciente, desde la década de 1960.

5.4.4

¿Obstáculos de socialización genérica?

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En este mismo sentido, la literatura revisada y los testimonios recopilados coinciden en que las mujeres confrontan más obstáculos que los hombres para participar en el poder político, debido a una socialización genéricamente diferenciada que las responsabiliza de las tareas del hogar y la familia.

Asimismo, se afirma que, en razón de esta socialización diferenciada para hombres y mujeres, las formas de hacer política les resultan a las mujeres muy ajenas, muy “masculinas” y disponen de menos destrezas y habilidades para poder competir en ese campo.

Ahora bien, también se ha testimoniado de nuevas y mejores formas de hacer política que están siendo introducidas por las mujeres - en respuesta a las limitaciones y/o relacionadas con aspectos positivos de su socialización genérica - las cuales muestran mayor vocación de servicio, mayor apertura a la participación ciudadana, mayor focalización en la comunidad y sus problemas, menos clientelismo y menos dispendio de recursos.

En este mismo sentido, se ha documentado una mayor propensión de las mujeres síndicas a ser reelectas con relación a los síndicos y esto se ha relacionado con nuevas características del quehacer político integradas por estas mujeres que preconizan campañas menos caras, más centradas en la comunidad y en la participación, así como en la consideración de las necesidades comunitarias y la vocación de servicio público.

5.5 Incentivos a la participación política de las mujeres •

En mucha menor medida, se han podido identificar incentivos a esta participación, sobre todo dentro del entorno partidario y eso no se debe al azar ni se trata de una característica nacional. La teoría política lo explica por el déficit de los partidos políticos para propiciar la participación de ciudadanas y ciudadanos mediante incentivos colectivos y selectivos de poder y estatus, accesibles a su militancia en igualdad de oportunidades

y

enraizados en una representación y vocación de servicio

reconocidos y valorados por la sociedad. •

En lo que concierne a las mujeres, de manera especifica, los partidos políticos mayoritarios ofrecen pocos incentivos a su participación política, a pesar de que durante la última década los cambios en los marcos jurídicos e institucionales han perseguido romper con los escollos y dificultades propios de nuestro sistema político.

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Este estudio muestra evidencias de que los dirigentes partidarios masculinos muestran una “gran resistencia a la cesión del poder”, verificándose la paradoja de “un reconocimiento formal y jurídico” para mejorar los canales de acceso de las mujeres a los cargos electivos, pero, al mismo tiempo, estos dirigentes oponen, con persistencia y por diversas vías, obstáculos que reducen los efectos de la intención de la nueva legislación.

Los testimonios de mujeres son contundentes al mostrar los obstáculos que confrontan a lo interno de su partido en la competencia con los candidatos varones y aportan múltiples ejemplos de los subterfugios utilizados para ser despojadas de sus candidaturas. En general, se puede concluir que el sistema político-partidario dominicano, si bien

integra a las mujeres como militantes

partidarias y las seduce como votantes, mantiene fuertes reticencias para que puedan acceder a puestos de poder político. •

Los incentivos

a la participación política de las mujeres identificados refieren a las

potencialidades, circunstancias y trayectorias que tienen las mujeres por sí mismas y en sus entornos familiares y comunitarios. Las mujeres políticas que incursionan en un mundo tradicionalmente ocupado por hombres, incompatible en cierto sentido con los roles que les asigna la sociedad, han sabido en primer lugar reorganizar su hogar y suplir sus necesidades con apoyo de otros familiares, en particular de las mujeres. •

En efecto, según los testimonios y la literatura revisada, algunas circunstancias en la trayectoria de las mujeres políticas se revelan como incentivos o potenciales que han propiciado su incursión en el mundo de la competencia político-partidaria: a) La procedencia de una familia con tradición de militancia y compromiso político se convierte en modelo, referencia y apoyo para el desempeño de su cargo político; b) Haber tenido un fuerte liderazgo y compromiso con la comunidad facilita a las mujeres conocer los problemas que afectan a las comunidades y, sobre todo, a las (los) más pobres. Con frecuencia facilita también adquirir la destreza de hablar bien públicamente y establecer redes y vinculaciones con personas del mundo público y político.

Por último, también hemos focalizado la identificación de un conjunto de iniciativas que han estado propiciando, de diversas maneras, procesos de ciudadanización femenina y las hemos calificado también de incentivos a la participación política de las mujeres. Estas iniciativas han sido desarrolladas por mujeres políticas, los movimientos de mujeres y feminista, las instituciones de la sociedad civil y

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la Secretaría de Estado de la Mujer, que han contando con el apoyo solidario de la cooperación internacional.

5.6 A modo de conclusión general •

Los cambios y las conquistas políticas no pueden darse al margen de las luchas sociales. En este sentido, corresponde a las mujeres militantes partidarias la conquista de espacios dirigenciales que apunten hacia la democratización de sus partidos políticos, calificados como estructuras muy jerarquizadas, de amplio predominio masculino en sus órganos dirigenciales y muy resistentes a las demandas de otros grupos en su interior.

Las cuotas sólo prosperarán cuando las mujeres hayan logrado penetrar las estructuras de los partidos y colocarse en los niveles de mando intermedio y superior. Es decir, cuando su presencia en las decisiones internas sea regular y significativa.

Ahora bien, no queremos dejar de destacar que la cuota femenina es considerada como importante por actores y actoras y es de esperar que sea el camino que conduzca a la construcción de paridad política entre hombres y mujeres, con un marco jurídico-electoral impregnado de mayor coherencia y con una mayor voluntad política partidaria en términos de igualdad/equidad de género, con honestidad y sin subterfugios.

La cuota femenina viene poniéndose en práctica en países del Norte y del Sur. España y Chile ya han establecido la paridad y la están construyendo de manera cotidiana y, aún con sus limitaciones, ha servido para que muchas mujeres caigan en la cuenta de que el poder político no es algo ajeno ni prohibido. Por primera vez, muchas mujeres se “han pensado” como candidatas y como elegidas. Al mismo tiempo, han hecho crecer la conciencia de que no es justo que la mitad (o más) del electorado tenga que conformarse con ser un 33% (si acaso) de elegidas.

La política es también y sobre todo un asunto de mujeres, quienes tienen mucho que aportar a su quehacer y apostamos porque sea para contribuir a su renovación ética de cara a la construcción de una sociedad más igualitaria y a una democracia de ciudadanos y ciudadanas.

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Estudio obstáculos e incentivos a la participacion politica de las mujeres el rol clave