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Entrevista concedida a la Unidad del Poder Judicial del OPD por parte del Doctor David Recondo a los investigadores Jody Granados y Quentin Morel. Viernes 13 de noviembre, 10:00 am, en el Hotel Marriott. Distrito Nacional, R.D. David Recondo es un representante de la Universidad de Salamanca y del Instituto de Ciencias Políticas de París (Sciences Po.) Tiene a cargo el actual tercer módulo del II Master en Ciencias Políticas, que realiza la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE). En cuanto a su formación, posee un doctorado en ciencias políticas mención “Democracia” realizado en la universidad de Bordeaux IV Montesquieu. Realizó además un doctorado sobre la política local, direccionando su especialidad, “Regiones mexicanas del sud-este mejicano”. A nivel investigativo, se concentra en las cuestiones de política e identidad. A su vez, las políticas del multiculturalismo en México. Aunque últimamente, investiga sobre la democracia participativa desde una perspectiva comparada.

Una definición del concepto de “democracia” por el Doctor David Recondo. David Recondo no pretende dar una definición normativa de la Democracia. Es decir, evita “una definición que tiene asociada a los valores”. Aborda esta noción de manera más neutral a través del prisma de las ciencias políticas. De hecho existen muchas definiciones de la Democracia pero “poco a poco ha ido dominando una definición minimalista, procedimental”. Las teorías del economista austriaco-norteamericano Joseph Schumpeter (1883-1950) y del prominente politólogo norteamericano Robert Dahl permiten destacar algunos elementos de esta definición procedimental. Para Schumpeter, lo importante en la Democracia de la época moderna es el proceso electivo. “Hay representantes de los ciudadanos nombrados por los ciudadanos que gobiernen al nombre de los ciudadanos”. La soberanía del pueblo se expresa y es garantizada a través del ejercicio del voto con el sufragio universal. A partir de una cierta edad, cada uno tiene el derecho a votar y a ser elegido. Por su parte, en 1970, Dahl inventó la noción de “poliarquía”, basándose en ciertos elementos distintivos de las visiones que arrastra la “Democracia” como tal. Esta última se ejercía como tal en Atenas en el siglo V antes JC. En efecto, en el contexto de una “Cité-Etat” (espacio geográfico controlado exclusivamente por una ciudad que detiene la soberanía), -con pocos ciudadanos- sí podía funcionar el sistema de democracia directa. Se caracterizaba por la participación de todos los ciudadanos en las decisiones políticas. Pero, en la época moderna, la aplicación de aquel sistema se dificulta a causa del tamaño de las comunidades políticas de los Estados-Naciones. Se habla de poliarquía. Entre los diez criterios que definen esta noción, el Doctor David Recondo hace hincapié en cinco elementos: 1


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La responsabilidad de las autoridades ejecutivas ante el electorado y los representantes del pueblo.

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La posibilidad de alternancias de los gobiernos.

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La garantía de los derechos fundamentales en la Constitución para que no puedan ser modificados fácilmente por los gobernantes.

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Las autoridades elegidas por sufragio universal no deben estar subyugadas por algún otro tipo de poder que no surge del sufragio.

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La soberanía nacional con respecto a las potencias extranjeras.

El Doctor David Recondo acaba su respuesta distinguiendo esta definición procedimental dada por las ciencias políticas a una definición substancial. La cual insiste sobre la voluntad de las autoridades a obrar para mayor justicia social, más desarrollo del país…

Descripción global de la democracia latinoamericana, su evolución y sus principales retos. América latina es grande y muy diversa. De ahí, las diferencias en las situaciones que se presentan en la particularidad. De modo que, no se puede generalizar de ninguna manera, sino intentar hacer algunas agrupaciones básicas.Así, hubo unas grandes fases en la historia reciente del subcontinente. Primero, hasta los finales de los años 1970, se observaba una dominación global de los regímenes autoritarios instalados muchas veces vía la fuerza militar. Aquí, el Doctor Recondo nota la excepción del caso del PRI en México (partido hegemónico al poder durante 70 años) que representa más un autoritarismo burocrático. Segundo, desde los finales de los años 1970 y hasta hoy, se entró en una fase de gran avance hacia la democracia. Los militares empezaron a negociar con los opositores y se realizan elecciones libres con civiles electos al final (Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador). En 1978, en República Dominicana, se nota un primer paso con el fin del reinado de Joaquín Balaguer. Una vez más hubo algunas excepciones tales como el autogolpe de Fujimori en Perú (1992) o el golpe de Estado pronto suspendido en Paraguay (1996) y las inestabilidades en América Central y Haití. No obstante, quedaron “excepciones en un proceso general de democratización”. Hoy, existen regímenes democráticos con niveles de calidad variables. Lo importante es destacar el hecho de que la “democracia no es algo establecido una vez por todas. Es algo evolutivo”. Los conflictos en democracia pueden rebasar las bases de este sistema. Por ejemplo para responder a la situación de aumento de las oposiciones a partir del final de los años 1990, el Presidente venezolano Hugo Chávez tiene la tentación de controlar más los medios de comunicación. Lo que puede perjudicar a la libertad de expresión y así a la Democracia. Así que el acuerdo político sobre las reglas fundamentales de la democracia no es estable.

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El Doctor David Recondo pone de relieve el hecho de que, las viejas democracias occidentales no sean excepciones a la regla (ej. el presidente del Consejo italiano Silvio Berlusconi que intenta influir sobre las decisiones de los jueces; el presidente de la República francesa Nicolas Sarkozy que reduce un poco la autonomía del poder judicial con su proyecto de reforma). Pero la potencial baja de calidad de la democracia quizás ocurra “de manera más aguda” en América latina. Eso por causa de niveles de desigualdad socioeconómicas fuertes (acceso a la educación, a los servicios públicos, a las infraestructuras...). Además la crisis económica actual agrava el problema de la pobreza y de la exclusión. El problema es que “el orden democrático puede parecer responsable de esas injusticias o en el mejor caso, incapaz de resolverlas”. De ahí los famosos sondeos del latino barómetro y de las Naciones Unidas que preguntan si la gente prefiere vivir pobre en democracia o bien en un régimen autoritario. La mayoría escoge obviamente la segunda proposición. Aunque la pregunta sea sesga, eso muestra la fragilidad del acuerdo fundamental sobre las reglas de la democracia en América latina.

Incidencia del “giro a la izquierda” de los años 2000 en América latina sobre la consolidación de la democracia en la región. Para el Doctor David Recondo, sí, este giro tuvo una influencia globalmente positiva en cuanto a la consolidación de la democracia. Una de las razones es que corresponde a uno de los puntos de Dahl, o sea, la posibilidad de alternancia (o “incertidumbre institucionalizada”). Esta garantiza que todo el mundo puede llegar al poder, lo que impide la frustración de grupos políticos. Entonces todo el mundo va a respetar las reglas democráticas. La llegada de la izquierda trajo cambios fuertes en ciertos temas. Además del tema obvio de la justicia social, el Doctor Recondo destaca primero el tema de las relaciones internacionales. Los izquierdistas ya no quieren quedar pasivos. Eso pasa en parte por la redefinición de las relaciones económicas. La izquierda intenta establecer condiciones de mayor soberanía en cuanto a la relación con los Estados Unidos en términos de libre comercio por ejemplo. Hay también nuevas visiones de integración regional (ej. ALBA) y continental. De mismo modo, desean ejercer una soberanía más fuerte en asuntos como su política monetaria o financiera. Ya que desde los años 1980 y el ajuste estructural, los gobiernos tienen que respetar las duras recomendaciones del FMI y del Banco Mundial. Las cuales son dar la prioridad al equilibrio de las finanzas públicas. Así que los nuevos gobiernos quieren terminar con las márgenes de maniobra restringidas que no permiten luchar eficazmente contra problemas como la pobreza extrema. El otro punto importante es el papel del Estado en la economía. En efecto, asistimos a un relativo regreso del Estado. Se nacionaliza de nuevo, se renegocia contratos de explotación juzgados desfavorables (ej. PDVSA en Venezuela, el gas boliviano). Todavía estamos por ver los efectos que puede tener este proceso de nacionalización. Pero el señor Recondo duda de que vaya a desarrollar la economía. Para él, siendo a veces demasiado dogmatico hacen los mismos errores que los gobiernos neoliberales en los años 1980-90 que habían privatizado todo. Además, opina que los posicionamientos muy radicales, todavía más en un ambiente de polarización muy fuerte, pueden crear tensiones y tal vez dañar la democracia (ej. Venezuela, Bolivia...).

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Para resumir, globalmente sí la llegada de las izquierdas ha sido “muy positiva en términos de calidad de la democracia”. Han permitido un “enriquecimiento” de ésta.

La importancia del Poder Judicial, de su independencia en las democracias modernas y los problemas de la justicia actual en América Latina. “La independencia del Poder judicial es fundamental al igual que la independencia del poder ejecutivo”. Lo importante es la división de los poderes teorizada por Montesquieu. El Doctor Recondo insiste sobre la necesidad de los “checks and balances”: el poder debe controlar el poder. Es importante que el Poder Judicial sea independiente para garantizar la protección de los derechos fundamentales. Es menester que condiciones como el otorgamiento de un presupuesto propio, la capacitación de sus miembros sean reunidas para el buen funcionamiento de la Justicia. “En general, en América Latina, existen constitucionalmente las garantías de un poder autónomo pero no independiente. Un poder completamente independiente podría salir del control y dominar a los demás poderes”, precisa el Señor Recondo. Pero en la práctica, existen serios problemas en la justicia latinoamericana. Los niveles de formación son desiguales. En algunos casos, el Poder Judicial está supeditado al poder ejecutivo. Por ejemplo en las entidades subnacionales de los Estados federados como Méjico. La Justicia no es autónoma ya que los gobernadores locales nombran a los jueces y controlan su ejercicio. También “hay muchísima corrupción de manera general en la administración pública y que afecta mucho al Poder Judicial”. La debilidad de los ingresos, las desigualdades profundas en la sociedad son razones que explican este fenómeno. Sin embargo, el Doctor David Recondo no es pesimista. No cree que sea un problema inevitable. Nota que los gobiernos están tratando tales asuntos. Así que, la reforma constitucional que se está discutiendo actualmente en República Dominicana aspira, entre otro, a mejorar algunos aspectos del funcionamiento del Poder Judicial.

“A la hora de una desilusión de lo político, la gente busca cada vez más a despolitizar algunos temas y a judicializar la política. Los jueces se ubican cada vez más en el centro del panorama político. Eso provoca un cierto desplazamiento de la legitimidad democrática del sistema político hacia el sistema judicial” (opinión expresada durante la Escuela de Otoño de Salamanca. Noviembre 2008). “Estoy totalmente de acuerdo”. Esta tendencia afecta el mundo entero. En el pasado, la gente apoyaba a los sistemas autoritarios puesto que se mostraban capaces de desarrollar el país. Es un error pensar que los regímenes autoritarios se mantenían en América Latina sólo por la represión. Los militares parecían los más eficaces para resolver las situaciones de crisis económicas, sociales (ejemplo de Pinochet en Chile). La Democracia no era todavía la respuesta más adaptada a esos problemas. Era necesario esperar una estabilización de la situación, una madurez del pueblo para establecer este sistema de gobierno. 4


Hoy en día, “poca gente va a decir que sí quiere un buen dictador”. Poco a poco, el Poder Judicial ha sido considerado como una solución. O sea, los jueces han aparecido como una garantía de honestad contra la corrupción de los políticos, en la lucha contra el terrorismo o la criminalidad organizada. En este sentido, sí hay una tendencia a sobrevalorar el poder de la justicia en detrimentos de los otros poderes. Pero el Doctor añade “Estoy muy convencional y convencido del valor de los checks and balances”. Existe un riesgo a sobrevalorar un poder. El Poder Judicial no es elegido democráticamente. “Si se impone a los otros poderes, ¿quién lo va a limitar? ¿Quién controla al controlador? Creo que es lo que está pasando con la judicialización de la política”. Por ahora, no es un peligro inmediato en América Latina. El Poder Judicial no ha cobrado suficiente fuerza en los países latinoamericanos para imponerse totalmente a los gobiernos electos democráticamente. Sin embargo, la gente debe estar consciente de que, aunque no sea una tendencia general, el riesgo existe. Por ejemplo en Honduras donde la Suprema Corte expulsó al Presidente contraviniendo así a la Constitución.

Entrevistado por Jody Granados y Quentin Morel. Agradecimientos al Doctor David Recondo.

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Entrevista concedida a la Unidad del Poder Judicial del OPD por parte del Doctor David Recondo