Page 38

en que él aparecería. Así fue. El lugar simulaba improvisación y con timidez empezaron a charlar. Ella le contó de Ulises. Él sólo la veía desnuda. Sudaba. No había escapatoria. Seguía sin ser maravillosa y la recordaba más linda, pero había algo en ella que no encontró en su vista con Lucy. El nerviosismo era más evidente. —¿Sigues fumando? —Sólo en la cama, lo sabes. Seguro también había cigarros en la cama de Ulises. ¿Qué historias contaría esa cama? Era imposible seguir y no podía huir, la erección lo delataría. Quizá si se escabullía al baño podría arreglarlo, no tardaría mucho en masturbarse. Mariel ahí, nada extraordinario, pero llena de un morbo que él no podía comprender. Mirar a Mariel siempre fue una experiencia que iba más allá del entendimiento. Y ahí sucedió: era el momento. El vídeo ya no importaba. Veía a Mariel en su cama, con una sonrisa de satisfacción como las que ella solía dar. Se imaginaba a Ulises debajo, atrás y sobre ella. A su lado. Mariel agachada, sudada, con el cabello cayendo bajo su cuello, sus ojos entrecerrados que sugerían la apertura de su cuerpo y su mente. Ahora sólo Mariel. ¿Y si ella iba al baño? No iría a masturbarse, como él, pero si se distraía, seguro podría correr. Suponía que no tardaría mucho en eyacular. Mariel seguía en su mente y frente a él, ya le costaba distinguir con cuál de las dos estaba hablando. No podía evitarlo. Imaginaba que su cara se ponía roja. No se había tocado, no se masturbaba bajo la mesa. Tenía que hacerlo. —¿Qué tienes? Estás sudando… —Mariel siguió hablando— ¿Puedo ayudarte en algo?

38

Esferas—Issue Two  

Esferas is an undergraduate student and alumni initiative from New York University’s Department of Spanish and Portuguese. We are a peer-re...

Advertisement