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antes siquiera de desembarcar en Buenos Aires antes incluso de oír un tango que ni siquiera era “Tango que me hiciste llorar” (¡ni que fuera una polonesa de Chopin, Witold!) Un tango cualquiera, vamos, cursi, serio, humorístico… cualquiera sin saber español aún (mucho menos lunfardo, claro) Witold ya lloraba Y a veces con solo oír suspirar un acordeón gemir una guitarra o simplemente verlos sobre una mesa en un café mientras los músicos tomaban un mate ya Witold empezaba a sentir cierto picor nasal una como humedad ocular Pero últimamente todos notaban que Witold lloraba aún más. Y era simplemente que Witold bajaba diariamente a los muelles. Porque no lo podía creer. ¡Pobre Witold! Pestañea entre lágrimas como si con un abrir y cerrar de ojos desaparecería la pesadilla que flota cegadora ante él sobre el mar argénteo

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Esferas—Issue Two  

Esferas is an undergraduate student and alumni initiative from New York University’s Department of Spanish and Portuguese. We are a peer-re...

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