Page 235

sonrisa fresca, mirando a cámara, Miriam con otros amigos en un puente de Venecia, incluso estaba yo en una foto. Debía ser de la última vez que había ido a Buenos Aires, en un café de la avenida Corrientes, ¿La Giralda?, sí, a Miriam le encantaba recordar los viejos tiempos (a mí ese café siempre me había parecido el colmo de lo deprimente). La foto nos la había sacado el mozo, estábamos una al lado de la otra contra la pared de azulejos blancos, de hospital. Yo me veía bien, el pelo largo, lacio, como ahora, un poco más corto, más castaño quizás. Una sonrisa impertérrita, de esfinge o de máscara, no sé, la misma expresión que me sale en todas las fotos, y que supongo forma parte del recuerdo que tienen de mí los amigos más cercanos y longevos. Miriam tenía la mirada un poquito triste, por esa época estaba recién separada. Observé todo y me acosté. Me gusta observar la forma en que las personas distribuyen los adornos en sus casas, suele hablar de sus preferencias, de su estado de ánimo, de tantas cosas. En el caso de Miriam formaban un collage armónico de viajes, amigos y gusto por el arte, sin acentos pronunciados, sin estridencias, sin zonas oscuras, una colección variada y amable, soleada. La vida le sonreía. Jordi no era lindo —lo que se dice lindo— pero tenía una sonrisa encantadora, de hombre parado en la tierra que hace en su vida lo que más desea. Y parece que así era, porque ganarse la vida como pianista no debía de ser nada fácil. Podría decirse que esa consistencia entre el deseo y los hechos es uno de los rasgos más seductores en los hombres que pasan los treinta años. No importaba si se estaba quedando pelado, si era un poco gordito o usaba anteojos. Esa coherencia irradiaba luz, alegría, sexo. Unos meses después Miriam anunció que se casaban. Para nosotros era imposible viajar. No solo por la plata, que escaseaba, sino porque estábamos en una de esas crisis que

235

Esferas—Issue Two  

Esferas is an undergraduate student and alumni initiative from New York University’s Department of Spanish and Portuguese. We are a peer-re...