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un examen medical en un hospital estatal. Está oficialmente registrada como prostituta bajo una litografía de José María Morelos, un héroe de la guerra de independencia de México. Bien que sea un héroe nacional, Santa no reconoce su nombre, indicando una distancia entre sí misma y la conciencia nacional. Mientras que en los modelos anteriores el burdel no se consideraba parte de la sociedad, en la sociedad disciplinaria de la modernidad, todas las instituciones son productivos económicamente y socialmente. La prostitución existe en el umbral de la legalidad, y por eso, es regulada intensamente por las instituciones estatales. Aunque es legal en la novela, las prostitutas siempre tienen que vivir con miedo del estado y enfrentan discriminación social. Cuando Santa está en una iglesia después de la muerte de su madre, el gendarme dice que Santa tiene que salir porque ella es una prostituta y amenaza que va a llamar la policía. Gamboa escribe, “La amenaza del gendarme amedrentó a Santa. ¿La policía?... no, no. La policía era su dueño, su amo, su terror; a ella pertenecía como todas las de su oficio, como todo lo que se alquila y como todo lo que delinque...” (Gamboa 140). Podemos ver que la legalidad no ofrece más protección para las prostitutas, sólo más visibilidad como una “letra escarlata” que marca que ellas están en la periferias de la sociedad y no protegidas por la ley.

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Esferas—Issue Two  

Esferas is an undergraduate student and alumni initiative from New York University’s Department of Spanish and Portuguese. We are a peer-re...