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Zoco a la caramelo folk

Angelika endulzó la tarde del Zoco con sus melodías, sus sorpresas y su divertido Caramelo Folk. El viernes 14 de septiembre Angelika y su banda, engancharon a más de uno en esta propuesta indie y original. Por: Alicia Molina De “hot pants” rojos, camisa a rayas blancas y negras, tacones “cocacolos” , una flor en su pelo recogido, haciendo juego con el color de sus shorts y unas gafas redondas negras que completaban un atuendo perfecto al mejor estilo de Angelika. Así llegó la cantante, a Mover la tierra, como dice su canción. Acompañada por su repertorio de melodías que reflejan su energía caramelo folk, y lo que no podía faltar, su banda conformada por: Matías, el baterista de cabello rubio, David Hernández, el bajista enrulado y Diego

Zapata, el teclista de las gafas rojas ochenteras. Estos personajes son las tres notas que completan el particular rollo de Angelika. Juntos, estos jóvenes egresados de Eafit, asombraron con su buena vibra a los asistentes del Zoco 2012. En esa tarde de sol septembrino, alrededor de las 4, estudiantes, invitados, profesores y toldistas, disfrutaban de la feria que se realiza cada año, detrás del bloque siete de la Universidad Eafit. Frente a Vivo, el gimnasio, se instala una enorme tarima, sobre la que aquel viernes 14 habían

estado los duetos de Siam y pasabordo, dos representantes del pop en el país. A unos cuantos metros se organizan los toldos en hileras, una oportunidad para que pequeñas marcas de artesanías, den a conocer sus obras. Collares, aretes, cuadernos floreados, zapatos (tenis y baletas) de todos los estilos, curiosidades a base de material reciclado y bolsos Wayuu, eran algunas de las artesanías que se podían encontrar al desfilar de aquí para allá por los más de 100 toldos que participaban del evento.


Zoco 2012, “se acerca el final”, era lo que se podía leer en el lienzo ubicado al lado izquierdo de la tarima. Las letras se combinaban con una pirámide y un sol de fondo, representando a los Mayas y al temido fin del mundo el 31 de diciembre del presente año. Al llegar Angelika, se encontraban en la tarima algunos integrantes de la comunidad universitaria, interpretando melodías del folclor colombiano con instrumentos de viento y percusión que transportaban a los oyentes a la costa Caribeña. Se trataba del grupo La Colombina, quienes con ritmos del bullerengue y de la cumbia, tenían bailando a los espectadores. Mientras tanto, detrás del inflable de los 40 principales, tras bambalinas, Angelika y su banda se preparaban para salir a escena. Algunos ajustes a los instrumentos, unos pequeños detalles de logística, “Cuando termine Cuando las lámparas, me recibes la guitarra y me pasas el ukelele”, decía Angelika a un integrante de su staff. Luego, elegía entre un corbatín y unas cargaderas

para completar el vestuario del bajista. Se le veía feliz, disfrutando de cada uno de los detalles que hacen parte de su propuesta musical. Alrededor de las 4 y media, ya empezaba a bajar un poco el sol. En una manga, al lado de la tarima, unas cuantas parejas y grupos de amigos se sentaban para disfrutar de la artista colombiana, quien se encontraba “muy contenta de volver a Eafit” a presentar sus canciones. Pero “¿de dónde habían sacado los organizadores del Zoco a esa cantante tan ‘estiluda’?”, Sergio Monsalve, miembro de la OE (Organización Estudiantil) contaba que alguien se había acercado a él para salir de esta duda. Pues se trataba de nada más y nada menos que de Angelika, una joven paisa, quien luego de haber terminado su carrera de Negocios Internacionales, convencida más que nunca de que cantar era lo suyo, había viajado a España para estudiar canto profesional y realizar sus sueños. En 2009 había llegado al país con las melodías que conforman su primer EP, y desde entonces, va por todos los rincones de la

ciudad endulzando a su público con dosis de caramelo folk. Semanas antes, había estado en Carabobo Norte, entre el Parque Explora y el Jardín Botánico, en el marco de la Feria de las Flores. La artista fue elegida entre más de 600 bandas de la ciudad, en una convocatoria realizada por la Alcaldía de Medellín. El evento Zona que suena, tuvo el priviligio de contar con esta gran artista. La primera canción de la tarde fue su alegre y movidísimo primer sencillo Moveré la tierra, fruto de sus experiencias como extranjera en Europa y citando al griego Arquímedes “dame un punto de apoyo y moveré la tierra”. La cantante entona su producción mientras recorre el escenario con su baile juguetón. Algunos de los que se encontraban allí, no se negaron en imitar sus pasos como el movimiento de las manos alrededor de sus ojos. En cada canción Angelika presentaba algo distinto de su propuesta innovadora. Así fue como de repente, en medio de su canción No lloraré, la artista hizo sonar un curioso instrumento llamado Kazoo,


de la familia de los membranófonos, similar a un silbato que distorsiona el timbre de la voz y agrega un toque especial a los sonidos orgánicos de Angelika. Otra sorpresa de la tarde fue verla de guitarra eléctrica, pues usualmente lleva consigo la acústica negra o la autografiada por Bebe, cantante española a quien Angelika abrió un concierto en Bogotá, en el mes de marzo de este año. Entre canción y canción, la cantante hablaba un poco a su público sobre sí misma, sobre cómo surgieron las letras de sus composiciones y sobre lo que la mueve. No se puede negar que como compositora que se respete, tiene sensibilidad de poeta: “Me gusta pensar de los seres

“Qué bueno es tener a alguien a nuestro lado con quien compartir ese vuelo, que nos cuide y nos proteja” humanos que somos como mariposas, a veces somos orugas y otras veces nos salen alas y echamos a volar. Qué bueno es tener a alguien a nuestro lado con quien compartir ese vuelo, que nos cuide y nos proteja”. Así anticipa su canción Cuídame, “Cuidame, aunque tenga muchos pajaros en la cabeza, cuidame…y cómo era, tú por ahí yo por acá…dari rari ri rira…solo quiero tu hombro para llorar, mi lugar es donde tú estás o empiezo a marchitar…”

Un joven que trabajaba en el puesto de UNE (patrocinador de la feria), se alegró al ver a Angelika, esta cantante que había visto en un programa de Telemedellín y a quien había buscado en Internet para descargar sus canciones. Y mientras invitaba a las personas a participar por una Tablet, (concurso de UNE), entonaba el lamento de la gata que debe dejar ir a su amor “pero vienes y ahora te vas, vienes y ahora…te vas, y esta gata ya no quiere andar, si no es contigo y tú te vas”, la que termina con un coqueto “Miaww”. La canción de la Gata suena fuerte acompañada con el acordeón italiano que pertenecía a la abuela de Angelika, según contó la artista en recientes


entrevistas. Diego, el de las gafas retro, es el privilegiado en tocar esta reliquia familiar, un contraste con los instrumentos casi de juguete que aparecen de repente durante el show: pandereta, Kazoo, y cómo olvidar el Ukelele, pequeña guitarra hawaina de cuatro cuerdas, que se ha convertido en uno de los referentes de la cantante. “Muchos de nosotros nos hemos preguntado qué haríamos si nos ganáramos la lotería, pero creo que muy pocos hemos pensado qué haríamos si supiéramos que a nuestra madre le queda solo un día de vida”, luego de esta introducción suena la conmovedora y melancólica Hey mamma, compuesta para la película El último día de la vida de mi madre, que se encuentra en producción en Austin, Texas. Pero Hey mamma no es la única canción en inglés de la antología de la artista, Today es una de sus recientes composiciones, movida, romántica…Y no se puede dejar de lado, su alternativa Oh boy, unos toques de ranchera mezclados con algo de rock. “Esta la deben conocer, hace

felicidad, cómo dijo alguna vez: "Me siento cómoda cantando. Pero aún más plena y realizada entregando a la gente mis canciones, mis pensamientos y sentimientos”.

You´re the one that I want, fue el cover elegido por la banda para esta función parte de una de nuestras películas favoritas” adelantó la cantante, y el ambiente se llenó de los ritmos sesenteros de Brillantina (Grease). You´re the one that I want, fue el cover elegido por la banda para esta función, una versión un poco más balada, pero sin perder el característico ritmo bailable de los sesenta. Fueron en total 11 melodías que dieron fin a las presentaciones de aquel día de feria. Angelika se despidió de su público contenta de haber alegrado el rato de los asistentes y de haber compartido con ellos su


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