Page 1

El yoga es más que una forma de mantenernos en forma. Con una tradición milenaria detrás, el yoga ejercita el equilibrio y la flexibilidad no sólo físicos, sino también mentales, ayudándonos a conectar con nosotros mismos y con lo que nos rodea.

C UER PO Y MENTE

El yoga,

un aprendizaje para la vida

Y

tú qué tipo de yoga haces? ¿Ashtanga? Yo soy Hatha. ¿Y tú? Yo practico el Iyengar y el Bikram de vez en cuando...”. Una conversación indescifrable para algunos, pero común entre el cada vez mayor número de aficionados al yoga. Cada uno busca “su yoga”, “su práctica”, cuyo ritmo e intensidad sean más apropiados para su personalidad, su físico o su resistencia... “El yoga es recomen80 — P S Y C H O L O G I E S M A G A Z I N E

Por

Núria Berlanga

dable a cualquier edad. Existen diferentes escuelas de yoga, que proponen formas de yoga de la más suave a la más deportiva. Cada uno debe encontrar la que más le conviene”, explica Patrick Loubet, biólogo y profesor de Ashtanga yoga. Se trata de encontrar el tipo de yoga con el que mejor nos sentimos y, sobre todo, de hacerlo bien. “Sea cual sea el tipo de yoga que practiques, tienes que estar a la escucha de tu cuerpo,

trabajar en función de tus límites. Si vas demasiado lejos, te vas a hacer daño, pero si no vas lo suficientemente lejos, no te beneficiará”.

EN ARMONÍA CON EL CUERPO Aunque existan diferentes tipos de yoga, en el fondo todos buscan los mismos objetivos: sentirnos en


paz, en armonía con nuestro cuerpo, en conexión con nuestro espíritu, los otros, la naturaleza, el mundo... La concentración en las posturas nos permite serenarnos y anclarnos en el presente. “En una postura de yoga buscamos siempre calmar lo mental, sea cual sea la postura, buscamos hacer ‘el vacío’ en la mente, expulsar los pensamientos, centrarnos en la sensación de relajación”, explica Loubet.

Algo para lo que tenemos un arma de gran ayuda: la respiración. “La respiración juega un rol muy importante a ese nivel. Una respiración lenta y profunda va a relajar el físico y a calmar la mente, mientras que una respiración rápida o inadecuada, que puede llevar incluso a un bloqueo de la respiración, va a contraer los músculos y a estresar la mente”. La práctica del yoga nos permite liberar tensiones

tanto mentales como físicas. Así, explica Loubet: “El trabajo físico nos permite también ser conscientes de las tensiones del cuerpo, que son un obstáculo para la relajación mental, y liberarnos de ellas”. Practicar Asana (así se llaman las posturas del yoga) y Pranayama (los ejercicios de respiración) permite hacer del cuerpo un aliado en ese camino de liberación, reforzándolo, haciéndolo mucho más P S Y C H O L O G I E S M A G A Z I N E — 81

>>>


El yoga, un aprendizaje para la vida

POSTURAS Y RESPIRACIÓN LIBERAR SON SÓLO TENSIONES DOS DE LOS Es con la práctica regular, asidua y profunda como experimentamos, PILARES con nuestros sentidos, el fundamento de esos principios. DEL YOGA Mediante la práctica adquirimos

>>> flexible o aprendiendo a conocer

sus potencialidades y también sus verdaderos límites...

UNA BÚSQUEDA INTERIOR Pero Asana y Pranayama no son más que dos de los ocho pilares definidos en los Yoga Sutras, de Patanjali, texto fundador del yoga. Los otros son Yama (cinco principios que iluminan la relación con los demás), Niyama (cinco principios puestos en la relación con uno mismo), Pratyahara (el dominio de los sentidos), Dharana (la concentración), Dhyana (la meditación) y Samadhi (el estado final de unidad). Por ello, resumir el yoga a la sola práctica de posturas es desnaturalizar esta filosofía para hacer de ella

una gimnasia exótica... Igualmente, querer apropiarse de los principios de relación con los demás y con uno mismo –Yama y Niyama (resumidos en el cuadro inferior)–, como de otras tantas reglas de conducta a las que someterse, no sería justo. En el yoga no hay “reglas” ni “mandamientos”, sino consejos que nos ayudan a realizar una búsqueda interior que favorezca la conexión con nosotros mismos y lo que nos rodea.

poco a poco nuevos hábitos posturales que nos permiten liberar tensiones físicas, y al mismo tiempo entrenamos nuestra mente, mejorando nuestra capacidad de concentración y aprendiendo a tener un mayor control sobre los pensamientos y las emociones que nos desestabilizan. Considerar el yoga como una gimnasia que permite adquirir flexibilidad y equilibrio encadenando posturas es quedarse sólo en la superficie. Puesto que este acercamiento es una verdadera vía de cre-

LA RELACIÓN CON LOS DEMÁS AHIMSA: LA NO VIOLENCIA Significa el respeto hacia los demás y hacia uno mismo, el no dañar ni dañarnos, ni física ni psicológicamente. En la práctica del yoga se traduce por avanzar en la postura progresivamente, sin miedo, pero sin forzarnos, sin violentarnos.

escribe José Manuel Vázquez Díaz, presidente de la Asociación Shiva-Shakti de Yoga Integral, en su libro Manual de yoga integral para occidentales (Alianza Editorial, 2012). También, señala, es importante reconocer nuestras capacidades. “A veces no reconocemos nuestra valía y actuamos por debajo de nuestras posibilidades”.

SATYA: LA VERDAD, LA AUTENTICIDAD No se trata de encontrar una verdad absoluta, sino de identificar nuestra autenticidad. ¿Cómo distinguir cuándo nos autoengañamos? Observando cómo hablamos o actuamos, viendo si la forma en que lo hacemos nos nutre o nos hace daño. En la práctica del yoga no podemos mentirnos mucho tiempo en una postura si queremos hacerla correctamente.

BRAHMACHARYA: LA MODERACIÓN Este Yama “nos propone una reflexión sobre los deseos, la dispersión, el gasto de energía indiscriminado en general”, escribe José Manuel Vázquez. Se trata de aprender a canalizar la energía hacia nosotros mismos, lo que somos, lo que tenemos, en vez de dispersarla queriéndolo todo a la vez.

APARIGRAHA: EL DESAPEGO ASTEYA: LA HONRADEZ “Se basa en el reconocimiento de nuestro auténtico valor. Soy honrado cuando establezco claramente el límite de lo que me pertenece y de lo que pertenece al otro, de lo que soy y de lo que no soy”, 82 — P S Y C H O L O G I E S M A G A Z I N E

Nos invita a adoptar una postura de desapego en relación a los pensamientos, a las emociones, a las cosas... Y a cuestionar “la seguridad que nos proporciona lo conocido, aunque nos esté dañando”, escribe el especialista.


cimiento personal que nos ayuda a perseverar, a escucharnos, a ser honestos con nosotros mismos e incluso a sentirnos más acordes con todo lo que nos rodea. Una filosofía del conocimiento de uno mismo y de la convivencia que puede llegar a tener el poder suficiente para transformar nuestro día a día.

MUCHO MÁS QUE UNA MODA El auge que el yoga vive actualmente en Occidente tiene que ver, más allá de modas y de una cierta explotación mercantilista por parte de algunos, con una necesidad de (re)

encontrar la calma interior en un mundo acelerado y al dictado del reloj en el que el estrés se ha convertido ya un problema mayor. “Hoy la gente no busca sólo tener una buena forma física, sino, sobre todo, sentirse mejor –explica Patrick Loubet, basándose en su propia experiencia como profesor–. A través del trabajo de respiración y de concentración, un curso de yoga aporta mucho más que un simple curso de gimnasia. Permite a los alumnos no sólo estar en buena forma, sino también sentirse bien, dormir mejor, prevenir un buen número de enfermedades que van ligadas al estrés, estar más a la escucha de todo lo que nos rodea”. Porque el yoga nos proporciona, a través de la práctica, sin necesidad de dogmas, importantes lecciones de vida.

LA RELACIÓN CON UNO MISMO SAUCHA: LA LIMPIEZA Hace referencia a la limpieza y al orden aplicados no sólo a nuestro cuerpo, sino también a nuestra forma de vida. Esa limpieza es también mental, emocional. En el yoga, la concentración en la respiración y el rigor impuesto por el encadenamiento de posturas nos llevan a una cierta purificación, a desprendernos de lo superfluo.

SANTOSHA: EL CONTENTAMIENTO Se trata de no querer ser más que lo que somos, de aceptarnos. No es cuestión de orgullo, sino de estar contentos de lo que somos. También de no negar la realidad y de aceptar las circunstancias en las que nos encontramos, primer paso necesario para, si lo creemos necesario, poder cambiarlas.

TAPAS: LA PERSEVERANCIA Tapas es el fuego presente en el corazón de toda acción difícil, pero también el fuego necesario para ser fieles a nosotros mismos, a lo que nos importa, no a lo que nos imponen los demás. Es uno de los

aprendizajes evidentes de la práctica regular y asidua: enseña a perseverar y a ir a lo esencial.

SVADHAYAYA: LA AUTOEVALUACIÓN “Podemos meditar sobre nuestros actos y sus consecuencias sin juzgarnos severamente. Podemos observar quiénes somos y si somos consecuentes con aquello que somos”, explica José Manuel Vázquez en Manual de yoga integral. Además, estar a la escucha de nosotros mismos genera también una posición más atenta hacia el exterior que nos permite reparar fácilmente cosas que tienen eco en nosotros.

ISVARA PRANIDHANA: LA ACEPTACIÓN Significa sentirnos conectados con algo mayor que nosotros, que podemos llamar divinidad o cosmos... Poco importa el nombre. Lo importante es sentir que formamos parte de un todo mayor que nosotros, y eso nos empuja a sentirnos no sólo conectados con nuestro interior, sino también con todo lo que nos rodea. P S Y C H O L O G I E S M A G A Z I N E — 83

083 psy102c rep yoga  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you