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Nuevo Topo - N° 2 - 95

Dossier Presentación ¿GIRAR A LA IZQUIERDA? DISIDENCIAS EN EL PARTIDO SOCIALISTA CARLOS MIGUEL HERRERA

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uego de pasar revista a las diversas rupturas que había sufrido el Socialismo argentino, desde su creación hasta finales de los años treinta, Enrique Dickmann exclamaba: "¡Seis escisiones en cinco décadas de existencia del Partido Socialista es mucho! (...) Son más, numéricamente, los ciudadanos que pasaron por las filas del Partido y las abandonaron, que los que quedaron en ellas". 1 Si estas habían sido lo suficientemente importantes para dañar al PS, retrasando su marcha y deteniendo su desarrollo, le quedaba al veterano dirigente la ilusión de que solo una de ellas había prosperado, la que originó al Partido Comunista. Sin duda, no podía imaginar Dickmann que apenas 4 años más tarde habría de ser él quien encabezara una nueva disidencia. En cambio, Benito Marianetti hablaba con conocimiento de causa cuando, treinta años después de haber sido expulsado de las filas partidarias, afirmaba: "La historia del Partido Socialista es la historia de sus escisiones. Ningún partido argentino cuenta con más divisiones en su trayectoria". 2 En todo caso, tensiones permanentes atraviesan la existencia del PS, al punto de poder constituir una gramática general para comprender su historia, informando, en particular, sobre el carácter complejo del proyecto socialista para la Argentina, que articula elementos disímiles. 3 Incluso las discordancias entre el Socialismo y el movimiento "social", que se expresan ya en el momento de la constitución como organización política en la última década del siglo 1

E. Dickmann, Recuerdos de un militante socialista, Buenos Aires, La Vanguardia, 1949, p. 241. B. Marianetti, Argentina: realidad y perspectivas, Buenos Aires, Platina, 1964, p. 379. 3 Ver H. Camarero y C. M. Herrera, "El Partido Socialista en Argentina: nudos históricos y perspectivas historiografías", en H. Camarero y C. M. Herrera, eds., El Partido Socialista en Argentina. Sociedad, política e ideas a través de un siglo, Buenos Aires, Prometeo Libros, 2005, p. 10. Esta perspectiva fue a menudo desatendida por esfuerzos historiográficos que prefirieron concentrar sus focos en la homogeneidad dada al Partido por un equipo dirigente estable. 2


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Carlos Miguel Herrera

XIX, no deben entonces abordarse en una mera lógica de exterioridad; al contrario, las voces que promovían estrategias alternativas a la acción político-legal (huelga general, violencia) no sólo encontraban apoyo en el seno del Partido, sino que a menudo se originaban en él, de modo que intensificaban las oposiciones latentes en su programa entre las fuerzas que lo atraían. Tensión mucho más fuerte aún si se piensa que los grupos disidentes que se irán conformando se enfrentan a un equipo dirigente que, llegado a la dirección del PS en 1 8 9 8 , construye su hegemonía mediante una rica y poderosa cultura reformista. Por ende, los enfrentamientos, sobre todo con su ala izquierda - q u e , en rigor de verdad, promueve la mayoría de e l l o s - , se tornarán irremediablemente en rupturas. Y la salida de estos grupos llevará siempre a un debilitamiento del PS en al menos uno de sus frentes de acción, como el gremial (luego de la emigración tanto de los sindicalistas como de los internacionalistas), el juvenil e incluso el electoral (a f i nales de los treinta, con la aparición de un Partido Socialista Obrero surgido de sus filas, y como ya había ocurrido una década antes con el Partido Socialista Independiente). Pero la conducción partidaria está ya lo suficientemente instalada como para conservar el poder aun después de la muerte de su principal figura, Juan B. Justo, ocurrida a principios de 1 9 2 8 , e incluso renovarse. Y lo hará en una puja interna que, por cierto, no se reduce únicamente a un intercambio de argumentos, ni siquiera al escrupuloso respeto de lo decidido en los Congresos, máximo organismo partidario... Nos proponemos explorar dos de las disidencias de izquierda en el PS, menos estudiadas sin duda que la escisión de 1917 que culmina con la formación del PC. Alejandro Belkin presenta las posiciones del sindicalismo, que fuera el componente esencial de la ruptura de 1 9 0 6 , aunque sus raíces son anteriores y se hunden en la cuestión de la acción política del movimiento obrero. Carlos Miguel Herrera reconstruye los avatares del ala izquierda desde la década del treinta, que diera lugar a una primera división en 1 9 3 7 , pero que compuso también, a veces por carriles subterráneos, un actor consolidado en el camino que condujo al PS hacia su crisis de los años cincuenta. Nos interesa reconstruir aquí la constitución de corrientes opositoras y los procesos de rupturas, pero rastrear también sus consecuencias dentro del PS, tanto en su vida interna como de cara a su proyecto político. En efecto, estas primeras apro-


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ximaciones buscan trazar algunas estrategias de análisis para capturar las tensiones a las que hacíamos referencia, en su doble movimiento, al interior de las corrientes disidentes y en el seno del propio Partido. 4

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Los dos textos aquí reunidos fueron expuestos en las Xo Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia (Rosario, 20-22 de septiembre de 2005), en el marco de la mesa "Socialismo, y comunismo ante la realidad social, política, intelectual y cultural de la Argentina, 1890-1960".

Presentación Herrera  

¿Girar a la izquierda? Disidencias en el Partido Socialista

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