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IGLESIA CRISTIANA NUEVA NACION

TITULO: LA DECISIÓN DE LLEVAR LA CRUZ DE CRISTO PREDICACION POR EL PASTOR JAVIER PEREZ “Al salir de allí encontraron a un hombre llamado Simón, natural de Cirene, a quien obligaron a cargar con la cruz de Jesús”


NUESTRA DISPOSICIÓN DE LLEVAR LA CRUZ DE JESÚS. Mateo 27:32; Marcos 15:21; Romanos 16:13. Introducción. La cotidianidad nos brinda muchos modelos de vida. Por ejemplo el caso de José Alirio, quien por mucho tiempo deseó abandonar el vicio del alcohol. Al comienzo pensaba que era un hábito que podía dejar en cualquier momento. Pero bien pronto descubrió, cuando comenzaron las dificultades con su esposa, que no era tan fácil como imaginaba. Después de intentarlo muchas veces, encontró que la única alternativa para sobreponerse a la atadura, radicaba en permitir a Jesucristo (de quien le habían hablado tiempo atrás), para que tomara el control de todo su ser. Lo que le inquietaba era rendirse a Él porque estaba acostumbrado a tomar sus propias decisiones. La situación cada vez empeorada más… Sólo cuando finalmente dejó que Jesús el Señor fuera el capitán de la embarcación de su existencia, cuando pudo salir adelante. Aprendió la importancia de llevar la carga y sólo entonces comprendió las palabras del amado Hijo de Dios: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestra alma; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11:29, 30). I.

¿ACASO LE RESULTA UNA PESADA CARGA SEGUIR A JESÚS? Con frecuencia encontramos a muchas personas que, si bien es cierto conocen las enormes ventajas personales y espirituales que encierra el seguir a Jesucristo, no se atreven a aceptarlo como su único y suficiente Salvador, solamente por no


comprometerse y los que dicen comprometerse les cuesta entender que significa esto Pareciera que para estas personas, la vida cristiana antes que convertirse en una hermosa experiencia en la que crecemos tomados de la mano del Hijo de Dios, se convierte en una pesadilla, en una congoja o una contrariedad. Veamos la historia de Simón, morador de Cirene, una ciudad colonizada por los griegos en el Siglo VII a.C., capital del Distrito de Cirinia, en la costa norte de África. Este hombre (Simón), jamás imaginó que entraría a formar parte de la escena dramática, histórica y trascendente, en que Jesús el Señor iba camino del Gólgota. En las Escrituras leemos que "Y llevándole, tomaron a un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron la pesada cruz. Para que la llevase tras Jesús" (Lucas 23:26. Cf. Mateo 27:32). Es probable que se tratara de un agricultor o quizá de un artesano que sin quererlo, se hallaba envuelto en medio de una turba, contemplando un acontecimiento que a lo mejor ni siquiera sabía de qué se trataba. De pronto se escucha una voz fuerte de autoridad que sale de un hombre con vestimenta de soldado romano: “Ey tú, toma la cruz y ayuda a este hombre a cargarla” Simón pudo expresar su rebeldía, pues no estaba obligado a hacerlo... Sin embargo tomó la cruz y siguió al Maestro. Esta actitud de rendición al momento y su caminar tras las pisadas del amado Maestro, nos recuerdan lo que dijera Cristo tiempo atrás a sus discípulos: "El que ama a padre o a madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí" (Mateo 10:37, 38).


Seguir a Jesucristo implica tomar la cruz. Es sinónimo de entrega, de renuncia y de dependencia total de Él. Los resultados, si permite que esto ocurra, serán sorprendentes. ¡Su vida jamás será la misma! Simón de Cirene tomó la mejor decisión... falta usted... II.

DIOS BUSCA HOMBRES Y MUJERES COMUN Y CORRIENTES Muy pocas veces encontramos que quienes tuvieron dramáticas y positivas experiencias y encuentros con el Señor Jesús, fueran hombres eminentes que tenían de tal manera resuelto sus asuntos, que no necesitaran del Hijo de Dios. Por el contrario, todos ellos tenían sueños, metas y esperanzas, pero que sólo cuando estuvieron cerca del Maestro, vivieron en carne propia un cambio definitivo en sus vidas. Este es nuestro momento en la historia. Debemos servir al Señor cada día durante el tiempo que tenemos. Escuche bien, sean estos los mejores o los peores tiempos en los cuales vivimos, es el único tiempo con que contamos. Es un buen recordatorio para los cristianos. Este es nuestro momento en la historia. Debemos servir al Señor cada día durante el tiempo que tenemos. ¿Pero cómo podemos servir a Dios? ¿Cómo podemos ser victoriosos para Cristo? ¿Qué es lo que caracteriza a un obrero cristiano genuino y triunfante que quiere tomar su cruz? Muchos cristianos creen que si trabajan arduamente y oran lo suficiente, entonces serán victoriosos. Permítame decirle que ésa es la esencia del legalismo. Por más sincero que sea un legalista,


si su fe está puesta en sí mismo y no en el Cristo viviente, indefectiblemente va camino al fracaso. Tal fue el caso de Moisés cuando mató al egipcio que había golpeado a un esclavo hebreo. Fue sincero en sus intenciones, pero estaba confiando en sus propias fuerzas, las armas de la carne. El mayor Ian Thomas dijo: "Cualquier simple zarza sirve, siempre y cuando Dios esté en la zarza." Moisés tuvo que pasar 40 años en el desierto para darse cuenta de que nada era. Dios estaba tratando de comunicarle un mensaje: "No necesito una zarza bonita, educada ni elocuente. Cualquier simple zarza sirve, siempre que Yo esté en la zarza. No serás tú haciendo algo para mí sino Yo haciendo algo a través de ti." El mayor Thomas agregó, que aquella zarza del desierto era un montón de ramitas secas que apenas habían crecido, y sin embargo, Moisés tuvo que quitarse el calzado de los pies. ¿Por qué? Porque estaba pisando tierra santa ya que Dios estaba en la zarza. A veces, No se puede hacer nada para Dios, porque todo lo que se puede leer y estudiar, todas las preguntas que pudiéramos formularnos y el esfuerzo que hagamos para imitar a otros, todo será en vano. Todo nuestro ministerio carece de valor si Dios no está en nosotros. No es de extrañar que nos sintamos frustrados. Sólo Dios puede darle eficacia a nuestro ministerio. El Apóstol Pablo dice en Gálatas 2:20: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí: y


lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí." Esto si tiene sentido, debe ser así… Si queremos comprender el secreto para ser un obrero cristiano victorioso, esto, no radica en la dependencia de mí mismo sino en la completa dependencia del todopoderoso Señor Jesús resucitado quien dirige nuestro corazón. III.

EL RESULTADO DE TOMAR LA CRUZ

Simón de Cirene, además de un trabajador corriente, tenía una familia. Esposa e hijos que le esperaban siempre. Marcos 15: 21 dice: "Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz". Si comparamos este texto con la despedida del apóstol Pablo a los creyentes de Roma en Romanos 16:13 Les pidió: "Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía" Muchos eruditos coinciden en asegurar que lo más probable es que se tratara de uno de los hijos de Simón. Sin duda, el ejemplo que les dio su padre, tras haber decidido ir en pos de Jesús y seguir sus pisadas para aplicar todo el Evangelio a su vida, sirvió de base para que su descendencia también caminara tomada de la mano con Jesucristo. No olvide que sus decisiones hoy, pueden marcar el mañana de toda su familia. ¡Decídase por Jesucristo! Septiembre 11 de 2011


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LA DECISIÓN DE LLEVAR LA CRUZ DE CRISTO  

Un llamado a aceptar a Cristo como salvador de las vidad y comprometerse a servirle