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esposa en la bella Sandra, (Vinessa Shaw), hija del socio en los negocios familiares. Algunos críticos han lamentado que el cine de Gray salga de sus carriles habituales, pero la calidad es indudable. El cuidado de los perfiles humanos es perfecto, así como el esfuerzo por mantener la tensión de una acción que no por ser más ligera es menos interesante. WIN WENDERS Y LAURENT CANTET

Los nombres de Wim Wenders y de Laurent Cantet podrían ser los símbolos del Festival de Cannes 2008. Dos generaciones y dos estilos, que tienen en común una preocupación por promocionar un cine que se apoya en auténticos valores. El primero empezó su carrera en 1970, cuando el segundo solo tenía diez años. The Palermo Shooting corresponde de forma

Win Wenders y Laurent Cantet podrían ser los símbolos de Cannes 2008: dos generaciones empeñadas en promocionar el cine con valores ejemplar al temperamento de Wim Wenders. Amor por las ciudades, pasión por el arte y la belleza, necesidad de defender el amor y, finalmente, una visión trascendente que se niega a admitir que la muerte ponga punto final a la existencia. El personaje central, Finn (Campino, del grupo Die Tótem Hose) es un fotógrafo mundano, que decide un día hacer el balance de su vida, que se revela sin sólidos fundamentos. Atormentado por pasadillas que le enfrentan con un personaje misterioso que identifica con la muerte, decide partir a Palermo para aislarse de su mundo. Allí conoce a Flavia (Giovanna Mezzogiorno), que restaura un gran fresco anónimo del siglo XV titulado “El triunfo de la muerte”. Finn recupera poco a poco su equilibrio, se enamora de Flavia y al mismo tiempo no escapa a sus pesadillas frente a la 54

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muerte. Será preciso que la encuentre un día, bajo los trazos de Dennis Hopper, y que la muerte le pida modificar la visión siniestra que los mortales tienen de su personaje. La muerte no es una puerta que se cierra sino una puerta que se abre. Con humor, Dennis Hopper se encarga de ofrecer una visión de la muerte –en el fondo, una visión cristiana– como el camino hacia otra dimensión de la vida. Wim Wenders utiliza todas estas ideas con audacia, sin miedo –afirma– para transmitir un mensaje que llega acompañado de una fotografía espléndida de las maravillas arquitectónicas de Palermo. LA SORPRESA DE LA PALMA DE ORO

La curiosidad era grande la noche de los premios porque si, como siempre, algunas películas destacaban, no había como otros años una favorita. Pronto, escuchando la lista de los premios, se descubría una razonable preocupación por el equilibrio y cierta coherencia. El premio al mejor guión para Le silence de Lorna, de los hermanos Dardenne, no sorprendía a nadie. Los premios de interpretación a Benicio del Toro por Che y a Sandra Corvino por Linha de passe eran una forma de prestar atención a Iberoamérica. El de Benicio del Toro era el único verdaderamente esperado. La mejor dirección para Nuri Bilge Ceylan parecía la menos evidente. Los premios especiales a Catherine Deneuve y a Clint Eastwood distinguían obras interesantes (Conte de Noel y The Exchange) y fuertes personalidades del cine moderno, al mismo tiempo que a dos países que no deben olvidarse: Francia y Estados Unidos. En fin, el retorno de Italia con dos premios para las dos películas presentadas era una consolación para un país, antaño triunfador en Cannes, pero en baja desde hace tiempo. El Premio del Jurado para Il divo, el más modesto del palmarés, es discutible, más por razones morales que cinematográficas. El Gran Premio del Jurado, el segundo después de la Palma de Oro, recaía con justicia en Gomorra, de Matteo Garrone. La verdadera sorpresa fue la Palma de JULIO-AGOSTO 20 08

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Julio-Agosto 2008 / Revista cultural y de cuestiones de actualidad de la Universidad de Navarra / Cultural magazine and current affairs from...

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