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un tema muchas veces tratado en el cine: el de la mafia. Lo hace sin énfasis particular, con una preocupación de objetividad y una distancia que envuelve a los personajes en el misterio. Se trata de la mafia napolitana –la Camorra–, que el título de la película transforma en la ciudad maldita de la Biblia. Hay lucha de clanes, traiciones y sorpresas. Matteo Garrone, que da a su relato un tono fúnebre y evita buscar las responsabilidades políticas habituales en este tipo de películas, solo está interesado en dejar constancia de una situación de degradación indudable. Con Le Silence de Lorna, los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne vuelven sobre el tema ya tratado en La promesa (1996): la Europa ampliada sigue siendo El Dorado de los que están fuera y todos los medios son buenos para obtener la naciona-

película para no dejarse seducir tanto por la forma adoptada, que intenta escapar al realismo, como por la pretensión de objetividad. Si no se conoce la historia italiana, la narración puede crear la ilusión de cierto equilibrio, pero pronto se descubre la manipulación. Se evocan escándalos que no tienen nada que ver con Andreotti, al mismo tiempo se ilustra con imágenes la acusación de haber visitado a un padrino de la mafia y haberle dado el beso ritual. La película termina con el comienzo del proceso y solo en los carteles finales se puede leer que los tribunales habían absuelto a Andreotti de todos los cargos contra él. El propio Sorrentino parece a veces inclinarse por la interpretación de una venganza de la mafia precisamente a causa de la actuación dura de Andreotti contra ella. A LA GLORIA DE UN REVOLUCIONARIO

Steven Soderbergh, que ganó la Palma de Oro en 1989, ha vuelto a Cannes con un filme de cuatro horas y media sobre el Che Guevara lidad europea. Así, Lorna (Arta Dobroshi), joven albanesa, se presta a un falso matrimonio, mediante el pago de sumas que le permitirán un día casarse con su novio albanés y montar un pequeño restaurante. Después se suceden varios acontecimientos que complican su historia, que como siempre ocurre en el cine de los Dardenne, se va desvelando poco a poco, con una gran justeza de tono. Como siempre también, hay una forma de redención, que en este caso afecta al personaje de Lorna. LA POLÍTICA EN PRIMER PLANO

Paolo Sorrentino ha ofrecido la película política del Festival. Il divo es un panfleto contra una de las grandes figuras de la democracia cristiana italiana, Giulio Andreotti. Baste saber la indignación del interesado ante la 50

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Uno de los platos fuertes del Festival era la presentación de Che, de Steven Soderbergh, curioso retorno a Cannes del autor que ganaba en 1989 la Palma de Oro con una película modesta, Sexe, Lies and Videotape y que vuelve, cargado de éxitos, con una obra monumental de cuatro horas y media de duración. Curiosa, pues, también esta nueva película, rodada en español, en México, Bolivia y España con financiación internacional y que aún no tiene distribuidor en Estados Unidos. El revolucionario romántico no cuenta allí con la popularidad adquirida en otras latitudes. Todo parece indicar que Che es el producto de tres voluntades: la de la productora Laura Bickford, la del intérprete Benicio del Toro y la del propio Soderbergh. El mayor problema del guión era contar la historia de Guevara sin hablar demasiado de Fidel Castro. La misión encomendada a Peter Buchman era delicada, pero consigue su propósito. La película sigue a Guevara en la guerrilla, donde Castro aparecerá brevísimamente. Como la primera parte termina cuando el Che marcha sobre La Habana, se podría esperar en la segunda la entrada triunfal en la capital. Error. Cuba desaparece de la película, y se pasa a la etapa boliviana, desJULIO-AGOSTO 20 08

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Nuestro Tiempo 649-650  

Julio-Agosto 2008 / Revista cultural y de cuestiones de actualidad de la Universidad de Navarra / Cultural magazine and current affairs from...

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