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Morelos y Almonte: Ideologías opuestas Por: Jesús Leticia Mendoza Pérez

A los diez años de edad, Juan Nepomuceno sintió los aires del movimiento de independencia cuando su padre participaba en distintas batallas y lo llevaba en las ancas de su caballo. Nació el 18 de mayo de 1803 en Nocupétaro (Michoacán), hijo primogénito de José María Cleto Morelos y Pavón, cura de la parroquia de San Agustín Carácuaro, y Brígida Almonte, de quien tomó el apellido. Después de la muerte de los principales insurgentes Allende, Aldama y Jiménez (junio 1811), así como Miguel Hidalgo y Costilla (julio 1811), José Ma. Morelos imprime un nuevo impulso a la revolución en el sur, con una tropa formada de negros y mulatos, antiguos peones de haciendas, soldados de los ejércitos vencidos y miles de campesinos apenas armados, que ayudaban en los trances difíciles; además, los criollos de la clase media se encargan de divulgar las ideas de la ilustración, lo que da pie al descenso popular del movimiento. En sus Sentimientos a la Nación, Morelos esboza un nuevo sistema, concentrando reivindicaciones políticas, un moderado agrarismo, un humanismo igualitario y cristiano; asimismo, proscribe la esclavitud y las castas. En el Congreso de Chilpancingo (6 de noviembre de 1813) proclama formalmente la Independencia de México, el establecimiento de la república y el rechazo a la monarquía. La primera constitución de la nación mexicana es proclamada en su tierra michoacana, en Apatzingán, el 22 de octubre de 1814. Un año después, es hecho prisionero y fusilado en San Cristóbal Ecatepec, Estado de México (22 de diciembre), por defender sus ideas de justicia social. En cambio, su hijo Juan Nepomuceno Almonte se adhiere a la ideología conservadora, cuyo partido busca frenar el expansionismo de los norteamericanos y su religión protestante, pues México había perdido ya la mitad de su territorio. La solución la encuentran en Francia a través del emperador francés, Luis Napoleón III −sobrino de Napoleón Bonaparte−, quien aprovecha la oportunidad cuando el presidente Benito Juárez (enero de 1861) suspende el pago de la deuda extranjera y, por el Tratado de Londres, España, Inglaterra y Francia deciden invadir con sus tropas a México. Es octubre de 1863 y una comisión de notables mexicanos, entre ellos Juan N. Almonte, se presenta en el

castillo de Miramar para proponer la corona de la monarquía moderada, hereditaria y católica de México al príncipe Fernando Maximiliano José, del Imperio austro-húngaro. La conversación sostenida es memorable, porque los conservadores explicaron a Maximiliano su deseo de conservar las instituciones coloniales, bajo el gobierno de un príncipe descendiente del catolicismo, los Reyes Católicos y la familia Habsburgo. Por su parte, el archiduque austriaco mencionó su ideología liberal y que él establecería una monarquía constitucional; por tal razón, exige dos garantías para dar su consentimiento: a) la mayoría del pueblo mexicano debe ratificar su voluntad por medio del voto y b) una ocupación francesa en todo el país para proteger su independencia e integridad de los peligros exteriores. Muchas vidas y recursos, en todos los sentidos, se hubieran salvado si los conservadores, por un lado, y Maximiliano, por el otro, hubieran puesto atención a sus discursos contradictorios; de tal manera, Maximiliano y Carlota no hubieran formado parte de nuestra historia, aunque su participación haya sido breve, de abril de 1864 al 19 de junio de 1867, cuando él fue fusilado en el Cerro de las Campanas, Querétaro, junto a Miguel Miramón y Tomás Mejía. En la historia oficial este hecho trágico selló el destino del partido conservador y cubrió de laureles al partido liberal. Por eso, el cura Morelos ocupa un lugar privilegiado en los altares de la patria; mientras su hijo Almonte vaga en las sombras de la vergüenza y el deshonor, penando por sus culpas. -La doctora Jesús Leticia escribió “El libro el mito historiográfico de Maximiliano de Habsburgo, segundo emperador de México”, en el cual relata la otra cara del Emperador, de como un liberal fue traído a México a gobernar a los conservadores con engaños. Lo define como la contraparte de Benito Juárez, como un héroe romántico, soñador que interesaba en las ciencias naturales más que en la política, y como todos estos héroes tiene un fin trágico. Recibe el nombre de mito historiográfico ya que es la escritura de la historia, de cómo se ha escrito a favor y en contra de Maximiliano; la autora utiliza libros originales de la época, de los cuales realiza una extensa investigación sobre este tema. Un libro que sin duda no debemos dejar de leer para saber más sobre este histórico personaje y conocer los mitos que hay detrás de él 23

Nube 312 Septiembre  
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