Page 1

SOBRE GUERRA Y PAZ. Hagamos memoria... DE LA ANTIGÜEDAD A LA EDAD MEDIA LA PREHISTORIA Y EL NACIMIENTO DE LA GUERRA Durante centenares de miles de años, no hay ninguna huella de conflictos entre grupos humanos. Los verdaderos combates aparecen a partir del neolítico con los importantes cambios que modifican la vida de los hombres: sedentarización, desarrollo de la agricultura y almacenamiento de las cosechas. La acumulación de riquezas lleva a la codicia y se hace necesario protegerse con fosos y empalizadas. Las primeras manifestaciones bélicas tienen lugar en esa época y el desarrollo de la metalúrgica implica una multiplicación de las armas.

LA PAZ ENTRE LOS GRIEGOS. TRATADOS DE PAZ Y TREGUA OLÍMPICA En la Grecia antigua, la guerra, práctica corriente, tenía lugar a la vez contra los pueblos llamados “bárbaros” y entre las ciudades griegas, como Esparta y Atenas. Tras las batallas, las ciudades firman tratados de paz y, en 477 a. J.C., el ateniense Pericles llegó incluso a proponer un “congreso de la Paz”. Los Juegos Olímpicos, organizados cada cuatro años entre atletas de las diferentes ciudades, constituyen otra ocasión parta deponer las armas. La guerra sólo puede reemprenderse después de la tregua olímpica. La literatura griega también nos habla de la paz. A través de algunas de sus comedias como Lisístrata o La Paz, el poeta Aristófanes (445-386 a. J.C.) denuncia con humor las intrigas de los políticos responsables de las guerras fraticidas entre las ciudades griegas.

LA PAZ ROMANA, UNA PAZ ARMADA Los romanos, que conquistaron un inmenso imperio, pusieron fin a las disputas entre jefes rivales imponiendo por las armas un largo periodo de paz llamado “paz romana” o pax romana. Entre el siglo I y el III d. J.C., el imperio conoce un gran auge económico. Al mantener con firmeza una paz armada en el interior de las fronteras, los ejércitos romanos pueden guerrear contra sus enemigos exteriores.

LA PAZ DE DIOS A finales del siglo X, el debilitamiento del poder real de los últimos carolingios provoca


una multiplicación de las guerras entre los señores, que crean un clima de inseguridad y devastan los cultivos. Para limitar esas destrucciones la Iglesia, a falta de una autoridad pública para imponer el orden, se esfuerza por luchar contra la violencia haciendo que los caballeros juren no atacar a la gente desarmada, a los sacerdotes, a los campesinos, a los comerciantes y a los peregrinos. Con el nombre de Paz de Dios, el movimiento se extendió por casi todo el reino de Francia. El Lieja, en 1077, el obispo Henri de Verdun crea un tribunal de paz encargado de juzgar a cualquier señor que se enfrente a las leyes de la Iglesia y castigarle con la excomunión. A principios del siglo XI también aparecen lugares marcados con cruces (cruceros) que constituyen, fuera de las iglesias, sitios donde se ejerce la Paz de Dios. El que se encuentra en esos lugares no puede ser atacado.

LA TREGUA DE DIOS PROHÍBE LOS COMBATES Mientras que la Paz de dios preservaba a los no beligerantes de los estragos causados por la guerra, la Tregua de Dios, idea lanzada por el papa Juan XV a finales del siglo X, proscribe la misma guerra. Se prohíbe combatir desde el miércoles por la noche al lunes por la mañana, así como durante las grandes fiestas religiosas como Navidad y Semana Santa. Aunque los contraventores se arriesgaban a ser excomulgados, el número de guerras no disminuyó. Nacida en 989, la Tregua de Dios existió hasta el siglo XIII.

Sobre guerra y paz.  

Sobre los orígenes de las guerras

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you