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Lunes 17 de diciembre de 2012

Novedades Campeche

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fSantuario de Guadalupe

Entre la necesidad y la fe >> El templo requiere mejoras de servicios ante el crecimiento de su comunidad

FOTOS: Redacción

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dos años de su nombramiento como Santuario, la iglesia de Guadalupe registra una importante demanda de servicios y un crecimiento en su comunidad que rebasa las expectativas, en lo que al fenómeno guadalupano se refiere. Las visitas aumentan año con año, desde el rango otorgado. También las necesidades de espacio y atención, lo que de ninguna manera obliga no sólo a ampliar el recinto histórico, sino la búsqueda de alternativas para continuar uno de los cultos más antiguos de la historia de Campeche. El párroco carmelita Álvaro de Jesús Barrera Pinzón — ordenado hace 17 años y teólogo moral y social desde Roma, Italia—, menciona que la importancia histórica de la iglesia de Guadalupe fue lo que le mereció ser santuario desde el 2010. “A partir del siglo XIX se decretó que en todas las diócesis de los estados se erigiera un santuario a la Virgen de Guadalupe como obligación; Campeche construye en 1500 esta pequeña capilla que en su momento el señor Martín Bonilla había designado para una Virgen española. Entonces, aquí se le pide que se la dedique a la Virgen del Tepeyac, ya para 1570, aproximadamente, se convierte en la segunda capilla...”. Para reforzar la idea del culto a la guadalupana, la doctora en arte de origen italiano, Patrizia Granziera, especialista en el estudio de dioses universales, en una de sus visitas a la Universidad Autónoma de Campeche (UAC) explica que es muy común que las deidades —especialmente las femeninas— aparezcan en la cima de un cerro, como es el caso de la Virgen de Extremadura. “En el Tepeyac se adoraba a la diosa Toci, madre de los aztecas, y cuando llegan los españoles, que es cuando empieza también la conquista espiritual, aparece en este cerro una virgen española, la de Extremadura, casualmente arriba de este cerro donde se adoraba a la deidad femenina prehispánica”. Expresó que es común en México que estas vírgenes aparezcan en un lago o en cuevas. Habían dos vírgenes muy importantes: la del Tepeyac y la de los Remedios, que era la patrona de los criollos. Durante la independencia se adoptó a la de Guadalupe como símbolo de identidad nacional porque era la virgen de los mestizos, mientras que la de los Remedios era de los conquistadores”. Para los años 1582-1588 —refirió en el 2010 la doctora en Historia Adriana Rocher Salas—, hubo una imagen de bulto escultura en Campeche, del cual un asistente de comisario franciscano dejó un dato en el Tratado curioso y docto de las grandezas de la Nueva España: Hay una ermita dedicada a nuestra señora de Guadalupe...

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El Santuario de Guadalupe requiere mejoras de infraestructura ante el incremento de feligreses.

Es necesaria la construcción de una Casa del Peregrino, pues la mayoría de las veces se tiene que instalar en el parque. Ahora bien, la iglesia de Guadalupe en Campeche es la primera en su honor y después de México, es la segunda; ése es el valor histórico que tiene, pero “en Campeche jamás nos preocupamos por elevarlo a santuario hasta que el obispo, Monseñor Ramón Castro Castro, hizo lo propio. “MARIA PIDE ALBERGUE” La Diócesis explica que es muy común que los santuarios sean parroquias o las parroquias santuarios, por los trámites que en ellos se realiza como matrimonios, bautismos y confesiones. En este caso, el santuario de Guadalupe cada año es más frecuentado por la feligresía y los llamados “guadalupanos”, que

llegan de distintas partes del estado y la Península. Esto crea una gran necesidad. “Requerimos de una casa, no tanto para el párraco, pero sí para los servicios pastorales y la catequesis; la mayoría de veces tenemos que usar el parque, además, un santuario debe tener su Casa del Peregrino y nosotros no lo tenemos”, aseguró el presbítero Barrera Pinzón e insistió que cada año vienen los guadalupanos y tienen que comer y dormir en el suelo; “aquí hay casas antiguas desocupadas y bueno, no esperamos una donación pero sí una especie de negociación”. Mientras tanto la feligresía continúa con la colaboración de hospedar a algunos peregrinos y propor-

cionarles los alimentos necesarios alrededor del parque, porque las ventas se organizan para quienes viven en la ciudad. El exterior del edificio del siglo XV requiere rehabilitación por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), así como limpieza de retablos. El teólogo explica que por los siglos V-VI se empieza a establecer jerarquías dentro de esta estructura y cuando un templo se construye, inmediatamente se le da su finalidad que responde a la realidad por la cual se está erigiendo. Comúnmente, en su mayoría, los templos empiezan siendo capillas u oratorios que responden a la necesidades del lugar, como en las comunidades pequeñas. Posteriormente, de acuerdo con la especificación que vayan teniendo y a la frecuencia del culto, se erigen parroquias, de las cuales en Campeche en los cinco años del actual obispado, se han levantado 16. “La parroquia es el lugar geográfico donde un grupo de personas se reúne a celebrar el culto. Hay movimientos, grupos, catequesis, y sobre todo: la parroquia sostiene la estructura canónica, sacramental donde se celebran bautizos y matrimonios”. Muchos lugares nacen con la finalidad de ser parroquia pero la condición de un santuario va mucho más allá de las necesidades de la co-

munidad católica. Cita por ejemplo el primer santuario a la Virgen de Guadalupe en México, que empezó como una capillita, después fue santuario, luego, por la creciente comunidad católica se convirtió en parroquia hasta llegar a ser de una basílica menor, una mayor; luego, una basílica nacional hasta convertirse en una basílica latina. Los santuarios son lugares que con el tiempo van adquiriendo una especial devoción masiva —según explica Alvaro de Jesús Barrera—. Estos pueden ser dedicados a Cristo, a la Virgen o en su efecto a un santo patrono que tenga un gran impacto en la vida como el Cristo Negro de San Román o la Virgen del Carmen. Sin embargo en Campeche sólo existen dos santuarios: el del Cristo Negro y a la Guadalupe. De acuerdo con doctora Patrizia Granziera, también merecerían ser elevadas las capillas donde reinan las vírgenes de Hool y Chuiná, no sólo por el hecho de tener una gran tradición de culto cada año, ni por la antigüedad que lamentablemente no está abalada por ninguna certificación ni registro documental, sino también por aguardar la tradición histórica y las características de otras deidades mexicanas. No obstante, la Iglesia apunta que las anuales celebraciones en Chuiná y Hool son insuficientes para tal distinción.

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