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Homenaje

Pilar Coll y la defensa de los derechos humanos H

ace pocos días se ha publicado de manera póstuma el libro “Pequeños retazos de mi vida” (CEP, Instituto Bartolomé de las Casas, 2012) del que hemos extraído algunos párrafos que recuerdan su lucha por la defensa de los derechos humanos en nuestro país. El trabajo de la CNDDHH

En la historia de la defensa de los derechos humanos en el Perú, Pilar Coll Torrente, siempre ocupará un lugar central. Ella falleció el 15 de setiembre del 2012 a los 83 años de edad. Su trabajo como fundadora y primera secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, fue fundamental en los difíciles años ochenta e inicios de los noventa.

Retablo Revista de Análisis Político Regional - Retablo

“Hice muchos viajes a las zonas de emergencia, normalmente acompañada por alguien de los organismos de Lima: Ayacucho, Huancavelica, Abancay, Pucallpa, Huánuco y Tarapoto. En Ayacucho en julio de 1987 nos detuvieron durante treinta horas, junto con dos asistentes sociales de CEAS y un sacerdote columbano. Fue interesante la respuesta de la Iglesia primero en Ayacucho en donde cuando se enteraron, las dominicas y los franciscanos fueron a vernos y nos llevaron frazadas, bocadillos y termos con café. En la comisaria tuvimos una Eucaristía muy vivida presidida por el sacerdote que iba con nosotras, participó el policía que nos vigilaba y se emocionó cuando pedimos para que no asesinaran a más policías. Esto fue al poco tiempo de la matanza de Cayara y como es natural, íbamos en busca de información sobre lo ocurrido. Esta sospecha fue la causa de la detención aunque utilizaron como excusa las copias de los Habeas Corpus que

encontraron al registrar mis cosas en el hotel. También desde Lima se movilizaron de inmediato, CEAPAZ envió a Pepe Burneo para que nos acompañara en las declaraciones ante la fiscalía. El entonces Presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Ricardo Durand, salió en nuestro apoyo y al llegar al aeropuerto nos esperaba una buena delegación de amigos y amigas. En los sucesivos viajes a Ayacucho recuerdo las reuniones con los familiares de los desaparecidos, casi todas ellas mujeres, donde se presentaban una a una y contaban como si hubiera ocurrido la noche anterior, las circunstancias de la desaparición con todo lujo de detalles. Eran sesiones durísimas. En uno de los viajes me acompañó el director de una ONG, y en un momento determinado me dijo: no puedo más, cortemos porque me voy a poner a llorar. Le sugerí que saliera a la calle, respirara hondo y si se sentía con ánimo, volviera a entrar pero teníamos que escuchar los relatos de aquellas mujeres que en verdad eran sobrecogedores. Recuerdo en Huancavelica cuando desaparecieron a Ángel Escobar, Secretario del Comité de Derechos Humanos, viajé con un abogado de APRODEH. Al visitar al Jefe Político Militar, el diálogo fue tan duro y la

Retablo N° 49-50  

Revista sobre actualidad política y social de Ayacucho

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