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Del 24 de enero al 09 de febrero del 2011

CIUDADAD Y GOBIERNO

SEMBLANZA DON ALFONSO BUSTAMANTE Del matrimonio formado por Alejandro y Josefina Bustamante, nació Alfonso Bustamante Labastida en el año de 1915 en el puerto de Ensenada, Baja California. En el ámbito laboral, Don Alfonso Bustamante Labastida inició con compañías de gas en todo el Estado, pero sus empresas se diversificaron en otras actividades como la hotelería, el comercio y los bienes raíces. Don Alfonso siempre se preocupó por apoyar instituciones de beneficencia como hospitales y escuelas en las cuales muchos jóvenes estudiantes se han preparado para el bien de ciudad, apoyados por el espíritu altruista de este noble bajacaliforniano. Estuvo casado con una gran mujer, Doña Ema Anchondo con quien procreó a sus hijos Ema, Alfonso, Carlos y Norma, quienes se han destacado por ser personas de provecho, dignos tijuanenses, seguidores del ejemplo de sus padres. Descanse en Paz, Don Alfonso Bustamante Labastida

Desde el día de su toma de protestacomo alcalde de la ciudad, Don Carlos Bustamante, externo su consternación por la gravedad de su padre.

FELICITAMOS A

“La Verdad Justifica la Libertad” Al equipo de periodistas Por su nueva tarea al frente del periodismo crítico De análisis y de investigación. Necesitamos este periodismo para que México avance en el camino del progreso. ATENTAMENTE

Baltazar Gómez Ruiz

Sindicato de Estatal de Trabajadores de la Industria, de la Construcción, El Transporte, el Comercio y el Campo, Similares y Conexos.

Don Alfonso Alfonso hijo quiso la postulación como presidente municipal en dos ocasiones y no pudo. Otro, Carlos, aspiró a la candidatura para gobernador y no la alcanzó. Caminaron al contrario que su padre: él fue poderoso controlando la política y sin participar en ella. Ellos participaron en política sin la influencia y el respeto que los políticos tuvieron por su padre. Un poder que, así como fue creado de la nada, va camino a la nada. El poder de los Bustamante no acabó siendo tan dramático como el de Miguel Calette Anaya: un despabilado y astuto cantinero que fue en uno de esos burdeles que hace muchos años etiquetaron a Tijuana como el más grande del mundo. Cuando menos lo esperaban sus amigos, ya era dueño del lugar; y empezó a vestir bien: se hizo masón y se codeó con los empresarios. Dejó los congales y el licor para insta-

lar una pequeña fábrica de pintura; se les coló a los funcionarios del Distrito Federal y logró que no se permitiera importar pintura, y así como don Alfonso con el gas, Calette con la pintura: todos tenían que comprársela. El suyo fue un negocio que también se convirtió en imperio. Con dinero logró una diputación. Con dinero quiso ser gobernador y estuvo a punto, pero la política se cotizó más que sus billetes. Como con Bustamante, no hubo campaña política que no tuviera su cheque; por eso, tuvo influencia y colocó a quien quiso en ayuntamientos, legislaturas y gobiernos. Y muerto este señor, sus herederos se acabaron el dinero, perdieron la influencia y cayeron en desgracia. Poder y dinero se fueron. Escrito tomado del libro “Una vez nada más”, de Jesús Blancornelas, pág.83-86. (zeta/Tijuana)

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Desde el día de su toma de protestacomo alcalde de la ciudad, Don Carlos Bustamante, externo su consternación por la gravedad de su padre. P...