Núm 13 Febrero16

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Un viaje al interior de la memoria Deborah P. Gómez

tu lado no te reconoce en absoluto.

¿

Qué sentirías si de repente un día recibieras en tu buzón una carta informándote de que has sido borrado de la memoria de otra persona? Vayamos aún más lejos. Imagina que un día conoces a alguien cuando te dirigías a ninguna parte, que esa persona se convierte

en poco tiempo en la persona más importante de tu vida. Imagina que un día, sin saber cómo, te das cuenta de que esa historia ya la habías vivido antes y te niegas a repetir los mismos errores, te empeñas en buscar un final alternativo. Imagina que un día te despiertas y la persona que tienes a

Esto y mucho más es lo que ofrece Olvídate de mí (Eternal sunshine of the spotless mind). Probablemente quien vea el cartel de esta película con un sonriente Jim Carrey y un título que no le hace justicia, pensará que se encuentran ante otra anodina comedia del cómico actor canadiense, sin saber que en realidad se encuentran ante una de las historias de amor más fascinantes de la historia del cine. Una obra maestra de la ciencia ficción que propone una idea muy original y nunca vista hasta ahora: la creación de una máquina capaz de eliminar los recuerdos que no queremos mantener en la mente, borrar todo rastro de aquella persona que nos hizo tanto daño, para ser capaces así de empezar de cero. Sin embargo, este invento aparentemente brillante muestra una pequeña tara en su complejo sistema y es que, al reducir las relaciones humanas a simples operaciones matemáticas, a programas informáticos que puedes eliminar y manipular a tu antojo, se ha olvidado de lo más esencial: las huellas imborrables que las vivencias y