Noir, Revista Cultural. Número 7 - Agosto 2015

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UN SOÑADOR EN TIEMPOS DE GUERRA Deborah P. Gómez

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ubo una época en la que el cine no necesitaba de artificios, de efectos especiales ni músicas apoteósicas para atraer la atención de un público fiel, una época en la que los actores eran galanes de cine sin necesidad de desarrollar sus bíceps o las actrices seducían con su inocencia. Pero más allá de los focos de Hollywood, era una época en la que la gente vivía con miedo y sufría las consecuencias de una guerra recién acabada y otra que estaba en camino. En una época así, solo un hombre como Frank Capra podía pasar a la historia como aquel que hizo documentales para motivar a las milicias y, a la vez, hizo soñar a toda una generación de entreguerras que necesitaba más que nunca que alguien les diera motivos para hacerlo. Nacido en Sicilia el 18 de mayo de 1897 bajo el nombre de Francesco Rosario Capra, fue el máximo representante de la comedia del Hollywood dorado de los años 30-40. Su cine tenía un optimismo contagioso, inocencia en la manera en la que exaltaba en la cotidianidad las cosas bellas de la vida y siempre ofrecía una moraleja. Sin embargo,