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B谩sica Educaci贸n y valores La implementaci贸n de las ideas previas en el desarrollo de nuevos conceptos


Habilidades de b煤squeda, selecci贸n y uso de la informaci贸n

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Índice

EDUCACIÓN Y VALORES

………………………………………………………………… 4

LA IMPLEMENTACIÓN DE LAS IDEAS PREVIAS EN EL DESARROLLO DE NUEVOS CONCEPTOS ……………………………………………………………..12

HABILIDADES DE BÚSQUEDA, SELECCIÓN Y USO DE LA INFORMACIÓN ……. 17

[nOHEMÍ bARRERA oLGUÍN jOSÉ DE JESÚS PÉREZ PÉREZ 1º “a”]

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Educación y valores

A

María Patricia Vega López

pesar de que la familia se considera la primera responsable de la enseñanza de valores y normas en la sociedad, el centro escolar y en especial el grupo clase es uno de los núcleos de integración de valores. La interacción de los alumnos entre si y la relación profesor alumnos favorece la creación de valores y normas de grupo. La integración de valores relacionadas con la formación y la educación es sumamente importante dado que el grupo-clase es uno de los fundamentos del grupo escolar donde se inician, estabilizan y modifican los valores de los alumnos. El profesor es un elemento

activador importante para incidir en la enseñanza aprendizaje de valores y normas. Todas las personas y en especial las que se sienten inseguras en los principios que iluminan o justifican su actuación necesitan y buscan un punto de referencia para aclarar sus dudas. Si el alumno está bien integrado en la familia, ésta puede realizar funciones de referencia y de comparación, pero de ningún modo suele ser suficiente: la necesidad de socialización y la tolerancia del grupo entre iguales, difícilmente podrá suplirlas la familia u otro grupo de adultos. En la práctica el grupo de amigos íntimos actuará de forma compensatorio

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y de modo especial, sobre temas personales e íntimos, generalmente poco tratados en el mundo de los mayores. El alumno, en especial a partir de la preadolescencia, tiene especial interés en conocerse a sí mismo, al mismo tiempo que los demás valoran sus intentos de búsqueda y de realización personal. La búsqueda de un margen de independencia individual, del valor de la amistad, del descubrimiento de las relaciones con compañeros del otro sexo, el rechazo a los valores tradicionales y la búsqueda de otros nuevos para mejorar y cambiar la sociedad, etc. son sólo una pequeña muestra de los múltiples intentos del largo camino ya iniciado. En dicho proceso es sumamente importante que los compañeros más íntimos valoren tanto las nuevas ideas como los hechos que le permitirán encontrar su futuro y vivir el presente. Difícilmente, por no decir imposible, el joven puede iniciar la realización personal en solitario, ni tan sólo con la ayuda de personas mayores; solamente un grupo similar a él puede valorar positivamente los fracasos y éxitos en la búsqueda de sí mismo. En esto se fundamenta la importancia de la educación en la transmisión de los valores a través de la Escuela. Aún cuando el tema de los valores es considerado relativamente reciente en filosofía, los valores están presentes desde los inicios de la humanidad. Para el ser humano siempre han existido cosas valiosas: el bien, la verdad, la belleza, la felicidad, la virtud. Sin embargo, el

criterio para darles valor ha variado a través de los tiempos. Se puede valorar de acuerdo con criterios estéticos, esquemas sociales, costumbres, principios éticos o, en otros términos, por el costo, la utilidad, el bienestar, el placer, el prestigio. Los valores son producto de cambios y transformaciones a lo largo de la historia. Surgen con un especial significado y cambian o desaparecen en las distintas épocas. Por ejemplo, la virtud y la felicidad son valores; pero no podríamos enseñar a las personas del mundo actual a ser virtuosas según la concepción que tuvieron los griegos de la antigüedad. Es precisamente el significado social que se atribuye a los valores uno de los factores que influye para diferenciar los valores tradicionales, aquellos que guiaron a la sociedad en el pasado, generalmente referidos a costumbres culturales o principios religiosos, y los valores modernos, los que comparten las personas de la sociedad actual. Este concepto abarca contenidos y significados diferentes y ha sido abordado desde diversas perspectivas y teorías. En sentido humanista, se entiende por valor lo que hace que un hombre sea tal, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una excelencia o a una perfección. Por ejemplo, se considera un valor decir la verdad y ser honesto; ser sincero en vez de ser falso; es más

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valioso trabajar que robar. La práctica del valor desarrolla la humanidad de la persona, mientras que el contravalor lo despoja de esa cualidad (Vásquez, 1999, p. 3). Desde un punto de vista socioeducativo, los valores son considerados referentes, pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona. Son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada grupo social. ”Todo valor supone la existencia de una cosa o persona que lo posee y de un sujeto que lo aprecia o descubre, pero no es ni lo uno ni lo otro. Los valores no tienen existencia real sino adherida a los objetos que lo sostienen. Antes son meras posibilidades." (Prieto Figueroa, 1984, p. 186)

fundamento en lo que nos muestran los sentidos; por lo tanto, no son concretos, no se encuentran en el mundo sensible y objetivo. Es en el pensamiento y en la mente donde los valores se aprehenden, cobran forma y significado. La escuela fenomenológica, desde una perspectiva idealista, considera que los valores son ideales y objetivos; valen independientemente de las cosas y de las estimaciones de las personas. Así, aunque todos seamos injustos, la justicia sigue teniendo valor. En cambio, los realistas afirman que los valores son reales; valores y bienes son una misma cosa. Todos los seres tienen su propio valor. En síntesis, las diversas posturas conducen a inferir dos teorías básicas acerca de los valores dependiendo de la postura del objetivismo o del subjetivismo axiológico.

La visión subjetivista considera que los valores no son reales, no valen en sí mismos, sino que son las personas quienes les otorgan un determinado valor, dependiendo del agrado o desagrado que producen. Desde esta perspectiva, los valores son subjetivos, dependen de la impresión personal del ser humano. La escuela neokantiana afirma que el valor es, ante todo, una idea. Se diferencia lo que es valioso de lo que no lo es dependiendo de las ideas o conceptos generales que comparten las personas. Algunos autores indican que "los valores no son el producto de la razón"(Centro de Proyección Cristiana, 1986); no tienen su origen y su

La humanidad ha adoptado criterios a partir de los cuales se establece la categoría o la jerarquía de los valores. Algunos de esos criterios son: (a) Durabilidad: los valores se reflejan en el curso de la vida. Hay valores que son más permanentes en el tiempo que otros. Por ejemplo, el valor del placer es más fugaz que el de la verdad. (b) Integralidad: cada valor es una abstracción íntegra en sí mismo, no es divisible. (c) Flexibilidad: los valores cambian con las necesidades y experiencias de las personas. (d) Satisfacción: los valores generan satisfacción en las personas que los practican. (e) Polaridad: todo valor se

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presenta en sentido positivo y negativo; todo valor conlleva un contravalor. (f) Jerarquía: hay valores que son considerados superiores (dignidad, libertad) y otros como inferiores (los relacionados con las necesidades básicas o vitales). Las jerarquías de valores no son rígidas ni predeterminadas; se van construyendo progresivamente a lo largo de la vida de cada persona. (g) Trascendencia: los valores trascienden el plano concreto; dan sentido y significado a la vida humana y a la sociedad. (h) Dinamismo: los valores se transforman con las épocas. (i) Aplicabilidad: los valores se aplican en las diversas situaciones de la vida; entrañan acciones prácticas que reflejan los principios valorativos de la persona. (j) Complejidad: los valores obedecen a causas diversas, requieren complicados juicios y decisiones.(Ibáñez, 1976) Los valores son la columna vertebral de una convivencia sana entre seres humanos. Pero esa columna vertebral se construye con nuestros valores individuales, con nuestros valores familiares, incluso con nuestros valores regionales y nacionales, pero todo comienza con la persona. Solamente podemos esperar un cambio real en nuestras sociedades si con seriedad nos preguntamos ¿Cómo andan mis propios valores? ¿Soy confiable? ¿Soy leal? ¿Soy generoso? Pero no solo eso, también debemos hacer un ejercicio y cuestionarnos ¿Cómo afectamos a los demás cuando no vivimos con valores?

Todo hombre, para ser bueno, o para mantenerse en el bien, necesita ayuda para hacer rendir esos talentos latentes que encierra. Es cierto que al final es siempre la propia libertad quien tiene la última palabra, pero sería bastante ingenuo minusvalorar la influencia enorme que tiene la formación. Por eso, educar bien a los hijos en la familia, a los alumnos en la escuela o la universidad, o cualquier otra tarea relacionada con la formación de las nuevas generaciones debería considerarse como uno de los empeños de más trascendencia y responsabilidad en cualquier sociedad que realmente piense en su futuro. Pocos negarían que haya en la actualidad muchísimos niños en las escuelas que no aprenden tan bien como deberían hacerlo simplemente porque no tienen una idea muy clara del objeto de su existencia ni están muy seguros de que vale la pena el esfuerzo por aprender. La tarea de educar y con ello, la de educar en los valores, no queda circunscrita al ámbito escolar. Familia y sociedad son espacios sociales fuertemente comprometidos en esta responsabilidad. Hay una primera concesión de esta amplia responsabilidad que afecta a la persona del educador. Si el educador en la escuela ha de contribuir a que el hombre se descubra a sí mismo, descubra el mundo y su profundo

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significado, no es indiferente el concepto de hombre y de mundo que tenga. Y más que el concepto, más que la visión intelectual, importa su actitud valorativa de los demás hombres y de su inserción en el mundo; lo que él sea y el modo, incluso, de auto conocerse, constituyen la aportación fundamental al proceso de autorrealización del alumno. Pero la educación no se reduce a la realización profesor-alumno. En el marco de la escuela como institución se da una interacción constante entre la estructura, la organización y la metodología didáctica. Estos conllevan a juicios de valor y convierten a estos medios en vehículos decisivos de esquemas de valoración y de adhesión a determinados valores. Toda la acción educadora se encamina a provocar un proceso que viene marcado por acciones tales como optar, preferir y adherirse a un sistema de valores. La libertad —la educación de la libertad— constituye el hilo conductor. Al educador se le plantea de nuevo responsabilidades insoslayables ante la vivencia de los valores desde el "nosotros". Crear un orden de valores que permita reconocer el rostro del hombre es una importante propuesta de "humanidad" que exige de la acción educativa un serio compromiso con la historia que también nosotros, educadores, construimos. La importancia de la educación de los valores plantea la urgencia de encontrar medios adecuados

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para llevar adelante este objetivo fundamental del quehacer educativo, el proceso por el que un fenómeno o valor va integrándose progresiva y definitivamente en la vida del individuo. La Ley Orgánica Constitucional de la Enseñanza (LOCE) explicita que “la Educación debe orientarse, entre otras finalidades, a la formación del carácter en términos de actitudes y valores, preparar a los alumnos y alumnas para insertarse, adaptarse y contribuir a los cambios significativos e importantes en la sociedad.” (Aldea, 1999) Los Objetivos Fundamentales Transversales, propuestos por la actual Reforma Educacional, hacen referencia a las finalidades generales de la educación, a los conocimientos, habilidades, actitudes, valores y comportamientos que se espera que los estudiantes desarrollen en el plano personal, intelectual, moral y social. Para cumplir el objetivo es necesario tener formadores en educación en valores, es decir, dar a los docentes los recursos necesarios para atender el desarrollo moral de los educandos. La educación requiere el compromiso moral de sus actores, los profesores. El sistema educativo, cualquiera sea su realidad está sometido constantemente a múltiples estímulos externos, alejados en muchos casos de lo que espera la educación, formar una persona que sea capaz de dirigir su propia vida, basada en la internalización

de ciertos valores mínimos, como la libertad, justicia, solidaridad, tolerancia, respeto, que le permitan actuar de manera autónoma e insertarse positivamente en la sociedad. Un modelo de educación en valores mínimos permite desarrollar las dimensiones de los educandos, haciendo posible que éstos puedan vivir en sociedades donde existen las opciones de máximos valóricos. Los valores son una realidad personal. Cada alumno y alumna debe reflexionar y discernir aquellos valores que desea hacer propios, mediante un proceso eminentemente personal por lo que se requiere una educación donde el profesorado adquiera un compromiso social y ético, que colabore con los alumnos y alumnas para facilitarles el desarrollo y formación de capacidades que intervienen en el juicio y acción moral, facilitando la formación de actitudes, integración, aplicación y valoración crítica de las normas que rigen en una sociedad. Un profesorado que cambie su rol de docente instructor y transmisor de conocimientos, por el fomento y la construcción de valores en sus alumnos y alumnas. La educación de una persona debe tratar todos los aspectos y dimensiones que conforman al ser humano, de manera integral, por tanto, los valores forman parte de la educación. La escuela es un agente socializador y reproductor de valores presentes en las sociedades y que debe destinar un espacio para la educación en valores (Lucini, 1997) . Los valores

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deben estar definidos en el PEI (Proyecto Educativo Institucional), con los cuales la institución se identifica y plantea desarrollarlos. Más concretamente los valores se hacen presentes en el aula mediante los temas transversales, estos temas transversales van a responder a realidades o necesidades que tienen una muy especial relevancia para la vida de las personas y la construcción de la sociedad, los temas transversales es una propuesta curricular concreta. En el diseño curricular, la educación en valores se encuentra en los objetivos de enseñanza generales, “esta educación es abierta y flexible” (Cornejo, 1996), es abierta porque cada profesor la define. Los valores también se muestran en los contenidos actitudinales por ello se encuentran en cada sesión de aprendizaje de cada subsector. Los temas transversales entran de lleno en la educación en valores, hablar de temas transversales es hablar de valores que van a responder a problemas en el ámbito social y que requieren de una respuesta educativa. Los responsables de las instituciones educativas, los docentes, no pueden sino ejercer la crítica abierta y sincera sobre ellos mismos y las instituciones de las que forman parte y este es un proceso compartido y participativo: creamos nuevo conocimiento incorporando la valiosa información que aportan los valores que vivimos dentro de nuestras instituciones: valores de los alumnos, de los

profesores, de los grupos de trabajo, valores institucionales y organizativos. El alumno puede salir entrenado para ejercer la crítica con fundamento y para optar libre y responsablemente por aquellos valores que son los puntales de un desarrollo personal integrado y comprometido. En la práctica tengo que agregar que el trabajo en grupos heterogéneos a través del aprendizaje dialógico, colaborativo y cooperativo (Enseñanza Recíproca) me ha permitido fomentar una interacción entre los alumnos que se refleja en una mayor solidaridad y compromiso para con sí mismo y con sus pares en el aprendizaje y en el cultivo de valores. Lo fundamental ha sido profundizar en el enfoque actitudinal y valórico del proceso de aprendizaje constructivista que es clave para la formación de las personas. Tengo un refugio: el lado humano de mi profesión. Estoy convencida que “la profesión de maestro es un ejercicio de valoración humana, de ternura y comprensión.” (Chamorro, 1997) Allí encuentro una razón fundamental de nuestro trabajo, en un mundo que cada vez reconoce menos nuestra tarea silenciosa. Probablemente esa sea la mejor forma de darle cara al futuro con nuestras propias y mejores armas. La educación en valores es una instancia de reflexión, de crecimiento personal que facilita la incorporación de 2


alumnos y alumnas, inicialmente, a un sistema educativo que les permita desarrollarse en un plano de equidad y, posteriormente, a una sociedad donde puedan realizarse como personas, únicas y responsables de su propia vida. Es sencillamente educar moralmente porque los valores enseñan al individuo a comportarse como persona, a establecer jerarquías entre las cosas, a través de ellos llegan a la convicción de que algo importa o no importa, tiene por objetivo lograr nuevas formas de entender la vida, de construir la historia personal y colectiva, también se promueve el respeto a todos los valores y opciones. Educar en valores es también educar al alumnado para que se oriente y sepa el valor real de las cosas; que crean que la vida tiene un sentido y que reconozcan y respeten la dignidad de todos los seres. Los valores pueden ser realizados, descubiertos e incorporados por el ser humano, en ello reside su importancia pedagógica, esta incorporación, realización, descubrimiento son tres pilares básicos de toda tarea educativa; por esto se necesita la participación de toda la comunidad educativa en forma coherente y efectiva. Educar en valores es un trabajo sistemático a través del cual y mediante actuaciones y prácticas en nuestra escuela se pueden desarrollar aquellos valores que están explícitos en nuestra constitución como base para cualquier tipo de educación en valores. Una vez que los alumnos

interioricen los valores, éstos se convierten en guías y pautas de conducta, son asimilados libremente, permiten definir los objetivos de vida que tenemos y ayuda a aceptarnos y estimarnos como somos. El hombre no se desarrolla sin su entorno. En el compromiso con la mejora y potenciación de los grupos y de las organizaciones de las que formamos parte, está comprometido nuestro propio desarrollo. Recordamos aquí a José Antonio Marina quien, en uno de sus últimos trabajos sobre la inteligencia, nos habla de la inteligencia compartida: “nuestra inteligencia personal se potencia, avanza, cuando formamos parte del grupo inteligente”. Potenciar los grupos a partir del trabajo complementario en colaboración es hacerlos más eficaces, aumentando su sinergia interna y su proyección futura. (Marina, 1995) BIBLIOGRAFÍA Aldea López, Eliana1999, Estrategias Educativas para trabajar en Valores. Centro de Proyección Cristiana. Primera edición1986. Educación en Valores. Lima, Chamorro, Fernando.1997. Educación en Valores como sustento de la Democracia. . Informe sobre Desarrollo Humano. Ediciones Mundi-Prensa, Madrid. Cornejo, Miguel Ángel, 1996 CÓMO EDUCAR EN VALORES: MATERIALES, TEXTOS, RECURSOS Y TÉCNICAS Madrid,

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Narcea Sociedad Tercera edición

Anónima de

Ediciones.

Ibáñez R, Marín. (1976). Valores, objetivos y actitudes en educación. Valladolid: Miñón.

VARIOS AUTORES. INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN 1998 México D. F, Editorial Trillas. Tercera reimpresión edición

Lucini, Fernando, 1997 La educación de valores y virtudes en la escuela: teoría y práctica, México D. F. Editorial Trillas. Segunda edición. Marina, José Antonio. 1995. Teoría de la inteligencia creadora. Prieto Figueroa, L. B. (1984). Principios generales de la educación. Caracas: Monte Ávila. Vásquez, E. (1999). Reflexiones sobre el valor (I). Suplemento Cultural de Últimas Noticias.

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LA IMPLEMENTACIÓN DE LAS

IDEAS PREVIAS EN EL DESARROLLO DE

NUEVOS CONCEPTOS

La definición de conceptos es esencial para el desempeño de los seres humanos, por lo que tiene un peso muy importante en la educación de las nuevas generaciones. En las clases se debe propiciar el desarrollo de esta operación lógica, para promover el aprendizaje de los estudiantes. Bernardo Trimiño Quiala.

C

uando el educador promueve, en sus clases, los procesos relacionados con el desarrollo de conceptos , sus definiciones e interrelaciones, permite la articulación entre las nuevas ideas con las ya preexistentes, por lo que se pone en funcionamiento la memoria a largo plazo, y se sientan las bases cognitivas, para que el concepto se integre a toda la red conceptual del estudiante. Ello se logra cuando el educador brinda oportunidades para que cada

estudiante interactúe con la realidad, la observe, la describa, la analice, de manera tal, que advierta las semejanzas entre las diferencias de los objetos, procesos y fenómenos estudiados, con el objetivo de desarrollar la abstracción que implica la definición de conceptos. Sin embargo, el estado actual de esta problemática refleja que los estudiantes, no llegan a desarrollar, al máximo sus potencialidades, los conceptos que forman parte de los programas de estudio, en el mejor de los

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casos llegan tan solo al nivel de representaciones. Una de las causas que provoca esta limitación es que los educadores no siempre tienen en cuenta las ideas previas o conceptos antecedentes, que poseen los estudiantes, para que sirvan de base al dominio de los nuevos conceptos que deben aprender. Por lo que es necesario, desde el punto de vista didáctico, diagnosticar la información ya existente en la estructura cognoscitiva del estudiante, o sea, al iniciar el estudio de una asignatura o un tema, es necesario indagar o conocer las ideas previas, que estos poseen, respecto al contenido que se impartirá; ideas que pueden ser usadas en el proceso de enseñanza-aprendizaje, para contribuir al desarrollo de la base conceptual del estudiante. En relación con las ideas previas Ausubel en su obra Psicología Educativa. Un punto de vista cognoscitivo (1976), destaca la importancia del diagnóstico y caracterización de las ideas previas al señalar que si tuviese que reducir toda la Psicología Educativa a un solo principio, enunciaría este factor: el factor más importante que influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe. Averígüese esto, y enséñense consecuentemente.

sus propios esquemas conceptuales y elaboran sus propias estrategias de aprendizaje, por lo que es imprescindible conocer cuál es la zona de desarrollo actual y cuál es el potencial de cada estudiante, por lo que el proceso de aprendizaje debe consistir, en transformar las ideas previas, mediante el trabajo didáctico en la zona de desarrollo próximo, para que los preconceptos sirvan de base al desarrollo de los conceptos científicos. Estas concepciones toman mayor significado al indicar que la principal característica para diferenciar el aprendizaje desarrollador del reproductivo, es la relación que se establece entre lo que el estudiante ya conoce y lo que está aprendiendo, es decir, las ideas previas o los preconceptos, constituyen un aspecto que se debe tener en cuenta por el educador, durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, esto dará como resultado facilitar a los alumnos el dominio de nuevos conceptos, sus

Este enunciado se vincula con lo planteado por Vigotski quien consideró que se debe aceptar como punto de partida en el proceso enseñanzaaprendizaje, que los estudiantes tienen 2


definiciones

e

interrelaciones.

Como se destaca con anterioridad, es evidente que el trabajo didáctico con las ideas previas o preconceptos es un fundamento imprescindible a tener en cuenta por el educador durante el proceso de enseñanza-aprendizaje, para facilitar el aprendizaje de nuevos conceptos de forma desarrolladora, ya que cuando un estudiante aprende un concepto, no llena jamás un vacío, sino que desarrolla gradualmente interconexiones cognitivas que posteriormente se transforman en redes conceptuales. Si se coincide con que las ideas previas o los conceptos antecedentes constituyen el punto de partida para el desarrollo de conceptos y por ende que los estudiantes tienen sus propios esquemas conceptuales, así como que elaboran sus propias concepciones para

definir los objetos, procesos y fenómenos de la realidad, podemos entonces concluir, que el proceso de aprendizaje debe consistir, en cambiar esas ideas previas por los conceptos científicos. El proceso de enseñanzaaprendizaje debe ser concebido, de tal manera, que las ideas previas presentes en el estudiante, erróneas o no, se transformen y desarrollen como concepciones teóricas aceptadas por la comunidad científica, o sea, el educador es el responsable, mediante diferentes estrategias didácticas de transformar los conceptos antecedentes en científicos. Al trabajar los preconceptos o ideas previas presentes en los estudiantes, los educadores deben conocer que todo ser humano opera necesariamente con conceptos, aunque no piense en sus definiciones, pero para realizar cualquier actividad, la mente humana siempre utiliza estas construcciones teóricas para observar, valorar o comprender las

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experiencias que interacción social.

resultan

de

la

Posibilitar el desarrollo de cadenas verbales, fundamentalmente, mediante la activación del vocabulario pasivo en los estudiantes y el empleo de diccionarios, lo que es fundamental para el desarrollo del aprendizaje. Existen muchos vocablos que los estudiantes conocen y prácticamente no utilizan en la vida diaria y los educadores tampoco propiciamos su uso en las clases, lo que trae como consecuencia que el vocabulario activo cada vez sea menor, por lo que podemos seguir contribuyendo al surgimiento de neoanalfabetos.

Trabajar con la etimología de los diferentes términos que se aprenderán en clases.

Aprender mediante algoritmos es una técnica psicodidáctica muy útil, para que el estudiante desarrolle acciones básicas, con el objetivo de definir los conceptos que aprenderán en clases.

Lograr que el estudiante una vez ocurrido el cambio conceptual, lo aplique a nuevas y diversas situaciones, para estructurar nuevas redes conceptuales.

Atendiendo a lo anterior sugerimos las siguientes vías didácticas para el trabajo con las ideas previas. •

Diagnosticar mediante el uso de mapas conceptuales, encuestas, entrevistas, test o cualquier otra técnica para la búsqueda de información, las ideas previas de los estudiantes sobre el tema que será motivo de aprendizaje.

Al iniciar con el estudio de un nuevo concepto se recomienda introducir elementos discrepantes o contradictorios con relación a las ideas previas de los estudiantes.

Potenciar la lectura y luego que hablen e intercambien sus puntos de vistas, que compartan ideas, que debatan, y expliquen los conceptos estudiados.

Durante la clase se debe posibilitar la toma de notas, el escribir contribuye a consolidar el contenido; por lo que es necesario controlar el ritmo de la exposición, mantener el tono de voz adecuado, hacer un correcto uso de la lengua materna y emplear un vocabulario amplio y científico, pero adecuado a la edad y el diagnóstico de los estudiantes.

Algunas de las ventajas de la utilización de las ideas previas para el desarrollo de

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conceptos en el proceso enseñanzaaprendizaje se encuentran: •

Los datos e informaciones obtenidas durante el diagnóstico de los preconceptos o ideas previas, expresan el grado de articulación que se puede alcanzar, entre lo que el estudiante conoce y lo que debe conocer. Permiten conocer el origen de los errores conceptuales presentes en los estudiantes, los que están motivados fundamentalmente por un análisis superficial de las experiencias acumuladas en años precedentes, y a una deficiente familiarización de los estudiantes con los contenidos en los niveles precedentes. Favorecen la selección de las tareas docentes a implementar en los distintos tipos de clases y propicia elementos para organizar la atención a las diferencias individuales y colectivas de los estudiantes.

desarrollo de juicios y razonamientos, los que en conjunto conforman una unidad dialéctica esencial para el dominio y aplicación del conocimiento aprendido. Sólo si profundizamos en el diagnóstico y el trabajo didáctico con las ideas previas o preconceptos de los estudiantes y los aplicamos creativamente en nuestras clases, podremos cumplir un objetivo tan complejo como el garantizar el aprendizaje del contenido de nuestras clases.

Dr. C Bernardo Trimiño Quiala Profesor Titular. Centro de Estudio de Calidad de la Educación. Universidad de Ciencias Pedagógicas “Raúl Gómez García”. Guantánamo. Cuba. bernardotq@ucp.gu.rimed.cu

Posibilitan valorar el desarrollo alcanzado por los estudiantes desde el punto de vista cognitivo.

No obstante, es necesario puntualizar que para el desarrollo del aprendizaje, no basta con el dominio de conceptos y sus definiciones, estos constituyen, tan solo, un punto de partida para el posterior

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Habilidades de búsqueda, selección y uso de la información Descripción de varios modelos de desarrollo de habilidades de búsqueda, selección y uso de la información en la biblioteca que pueden servir para realizar proyectos documentales y trabajos de investigación. Tales modelos comparten la formulación de las necesidades informativas, la búsqueda y el uso de los materiales, y la presentación y la evaluación de los resultados obtenidos.

Con Félix Benito, creemos que en un mundo cada vez más global y cambiante, en el que el saber tendrá un sentido funcional y operativo, será esencial: El dominio de múltiples lenguajes culturales y tecnológicos. • El aprendizaje de estrategias para resolver problemas y tomar decisiones.

El desarrollo de habilidades de información para adaptarse a las nuevas demandas laborales y tecnológicas.

Presentamos a continuación diversos modelos de desarrollo de habilidades de búsqueda, selección y uso de la información que pueden servirnos desde la biblioteca escolar (1).

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MODELO “THE BIG SIX”, USA. Las seis grandes habilidades de búsqueda, selección y uso de la información (2) 1.

2.

Definición de la tarea •

Focalizar: ¿Cuál es el problema? Definir la tarea (el problema de información).

Identificar la información requerida para completar la tarea.

Estrategias información.

buscar

Buscar: ¿Cómo lo encuentro?

Lluvia de ideas de todas las fuentes posibles y seleccionar la(s) mejor(es).

3.

4.

para

Localización y acceso •

Clasificar: ¿Qué he obtenido? Localizar las fuentes.

Encontrar la información requerida dentro de la fuente. Uso de la información

2


Seleccionar: ¿Qué es importante? Dedicarse a la fuente (leer, oír, ver, tocar).

Extraer relevante.

5.

información

Síntesis •

6.

Sintetizar: •

¿Cómo se junta?

Organizar la información de múltiples fuentes.

Producción: quiere (audiencia).

Presentar información.

¿Quién saber? la

Evaluación •

Evaluar. •

¿Y bien? Juzgar proceso (eficiencia).

el

Reflexionar: •

¿Qué he aprendido?

Juzgar el (efectividad).

producto

Modelo Marland sobre habilidades de información (3)

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PREGUNTA

HABILIDAD

¿Qué necesito saber?

Formular y analizar las necesidades.

¿Dónde podría ir?

Identificar y evaluar posibilidades.

¿Cómo podría obtener la información?

Ubicar cada uno de los materiales.

¿Qué recursos se podrían usar?

Examinar, seleccionar y desechar recursos.

¿Para qué podría usarlos?

Evaluar la información.

¿Cuáles de ellos uso?

Registrar y extraer información.

¿Qué hago con la información que necesito usar?

Interpretar, analizar, sintetizar y evaluar.

¿Cómo la presento?

Organizar y presentar la información.

¿Qué he logrado?

Evaluar el trabajo.

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MODELO KULTHAU, USA. Etapas en el Proceso de Búsqueda de Información (4)

Etapa

Sentimientos

Pensamientos

Tarea iniciada

Incertidumbre

General / Vago

Selección de tema

Optimismo

Evaluar temas versus criterios

Exploración prefocalizada

Confusión, frustración, Inseguridad de lo que es duda necesario

Formulación focalizada

Claridad

Recolección de información

Sensación de dirección Aumento del interés Confianza

Cierre de la investigación

Alivio

¿Se necesita información adicional?

Comienzo de la escritura / Presentación

Satisfacción Insatisfacción

Focalizado

El trabajo documental. Etapas de una investigación (5)

Estrechamiento / Más claridad Sensación de dirección

Para Villar Arellano, estas serían las diversas etapas por las que ha de pasar

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todo proceso de investigación que afrontemos desde la biblioteca escolar:

5.

Sintetizar la información •

1.

Definir el objetivo de la búsqueda • •

2.

6.

Presentar la información

¿Qué se quiere investigar? Palabras que se relacionan con el tema. ¿Qué es lo que ya sabemos del tema? Establecer criterios para reelaborar la información? Establecer los criterios de búsqueda: ¿Dónde buscar? ¿Por dónde empezar?

Resumir la información y organizarla

7.

Comunicar los resultados, elegir el formato adecuado (montaje diapositivas, oral, panel...). Evaluar el trabajo

Valorar tanto el producto final como el proceso seguido en las distintas fases

Buscar los documentos •

3.

El rastreo requiere conocer las fuentes de información disponibles, los documentos, etc., y buscar los documentos: catálogos, estantes, bibliografías... Seleccionar los documentos

Elegir los más adecuados según el tema de que traten.

Tomar nota de todos los documentos escogidos.

4.

Obtener la información •

Leer los documentos, seleccionar la información, tomar notas.

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Bernhardt, de la Universidad de Montreal – en las siguientes etapas: 1.

Determino la materia •

Conozco el trabajo a realizar.

Identifico qué sé.

Tengo una visión global sobre la materia.

Elijo el punto de vista sobre el que la voy a tratar.

Elaboro un plan de trabajo.

2. Qué son y cómo hacer proyectos documentales (6) Un proyecto documental es un pequeño trabajo de investigación en el que los alumnos trabajan directamente con los documentos, abordando y resolviendo sus problemas con autonomía. Estos proyectos son un excelente instrumento para estimular formas nuevas de construir el conocimiento acordes con la sociedad de la información. El desarrollo de esta dinámica de trabajo sólo es posible si el centro escolar cuenta con una dinámica y bien dotada biblioteca escolar. Los estudiantes, a la vez que investigan sobre un tema específico, se familiarizan con los mecanismos de búsqueda de información y trabajo intelectual, que pueden resumirse –según Paulette

Busco las fuentes de información •

Identifico los tipos de documentos necesarios.

Busco la información.

3.

Selecciono los documentos •

Clasifico y selecciono la información encontrada.

Identifico los contenidos que necesito.

Anoto las referencias.

4.

Leo la información •

Hago una lectura rápida.

Leo atentamente y tomo notas.

Clasifico mis notas y reviso mi plan de trabajo.

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5.

Trato la información •

Analizo la información recogida.

Reflexiono sobre mi trabajo.

6.

Comunico la información •

Elaboro el plan de redacción final.

Respeto las normas (fondo y forma).

Cito mis fuentes.

Corrijo mi trabajo. Kepa Osoro

Comunication, Information and Library Studies. (5) ARELLANO, V. (coord.) (2001): Formar usuarios en la biblioteca. Salamanca: FGSR. (6) PIQUÍN, R. (2002): Proyectos documentales. ¿Qué son y cómo hacerlos? [en línea]http://www.educastur.princast.es/cpr/ovi edo/abareque/03_investigamos.htm

Bibliografía

Formar usuarios en la biblioteca Arellano, V. (Coord) Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Salamanca. 2001 Information problem solving, the big six approach to library and information skills instruction Eisenberg, M. y Berkowitz, R. 1999 Information Needs and Information Seekin Kuhlthau, C. National Science Foundation Workshop, Schol of Comunication, Information and Library Studies. 1996 Information Skills in the Secondary Marland, M. 1981

(1) Disponible:www.juntadeandalucia.es/averroe s/~sptmalaga/m45b102/media/docum/US02M odelos.pdf (2) EISENBERG, M y BERKOWITZ, R. (1999): Information problem solving, the big six approach to library and information skills instruction. (3) MARLAND, M. (1981): Information Skills in the Secondary. (4) KUHLTHAU, C. (1996): Information Needs and Information Seekin, National Science Foundation Workshop, Schol of

Proyectos documentales integrados en la BE/CREA, ¿Qué son? ¿Cómo hacerlos? Piquín, R. y Rey, A. Boletín Libro Abierto, 21. Delegación Provincial de la Consejería de Educación en Málaga. Junta de Andalucía. Málaga. 2005

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Básica