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Shoel Shelo Midaat - Guía para el Maestro

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Regresando a la laptop, dar la clase sin ninguna duda es una mitzvá. Se trata de hacer un buen acto (¡Los consejeros del Campamento Guila ni siquiera reciben un sueldo!) en beneficio de los niños con necesidades especiales, y sin una computadora los niños saldrán perdiendo. De todas maneras, la laptop no es un libro de plegarias ni un etrog; no es un objeto de mitzvá. Por lo tanto, utilizar la laptop con propósitos de una mitzvá no es suficiente para suponer el consentimiento de Elena. Otro aspecto a considerar es que el uso de la laptop incluye el hecho de sacarla de la habitación, mientras que en los casos a los cuales nos hemos referido antes siempre se trataba de utilizar los objetos de mitzvá de otras personas sin llevarlos a otra parte. Respecto a sacar objetos del lugar en el cual se encuentran, varias autoridades halájicas (Maguen Abraham 14:7; Jaiei Adam 11:22; Kitzur Shulján Aruj 9:11) escriben que se debe ser más estricto, porque existe la posibilidad de que el dueño del objeto sea más meticuloso en ese sentido. Por ambas razones, resulta que Shira sólo tiene permitido utilizar la laptop para su presentación si ella puede llegar a asumir de manera concreta, basándose en su conocimiento de su compañera de cuarto, que Elena estará de acuerdo en que la utilice. Ante tal suposición, la halajá dependerá de la disputa entre las autoridades (basados en el Tosafot y en el Shaj en las Fuentes 17 y 18) que hemos analizado previamente. Bajo las circunstancias atenuantes de verse obligada a dar su presentación en diez minutos, Shira puede seguir la postura más indulgente y utilizar la laptop. Si Shira no puede llegar a una suposición concreta de que Elena va a estar de acuerdo (por ejemplo si ella no sabe hasta qué grado Elena está dispuesta a prestar a los demás su laptop), el hecho de utilizar la laptop para cumplir una mitzvá no es suficiente para permitirle a Shira tomarla prestada.

Resumen de la Sección II

• Tomar un objeto prestado sin pedir permiso previamente no siempre se considera robo. • Basado en el caso de “dar el pan de su padre al hijo de su amigo”, cuando existe

una costumbre de utilizar e incluso de dar de la propiedad de otra persona, esto se considera como si el propietario previamente hubiese dado explícitamente su permiso. • Posiblemente esto se aplica incluso donde no existe una “costumbre”, pero hay

una suposición clara de que al dueño de la propiedad no le molestará que utilicen ese ítem. Las autoridades halajicas discuten respecto a cuál es la halajá bajo tales circunstancias. • Por ejemplo, esta discusión se aplica incluso al caso (Caso I) de tomar prestada la

pelota de básquet, si uno puede suponer que su dueño estará de acuerdo en prestarla (bajo circunstancias atenuantes –si estoy desesperado por un partido- uno puede ser indulgente). • Basado en el principio de la Guemará respecto a que “a la gente le agrada que se

cumpla una mitzvá con su dinero”, a veces es posible tomar prestados objetos cuyo propósito es el cumplimiento de una mitzvá sin pedir antes permiso. • Esta indulgencia tiene sus limitaciones: ella sólo se aplica a ítems de mitzvá – objetos

que fueron especialmente diseñados con el objetivo de cumplir mitzvot. Todavía más, el principio se aplica sólo cuando no hay una preocupación especial respecto a que el objeto no llegue a ser dañado, y en el mismo sentido, en general se aplica sólo si es utilizado en el mismo lugar en el cual se encuentra. • La Mishná Berurá agrega que sólo se debe confiar en este principio de manera

poco frecuente (porque probablemente el dueño puede objetar que alguien utilice frecuentemente un objeto de su propiedad sin su permiso). Además, siempre que sea posible se debe consultar antes con el dueño del objeto.

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