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A N DA LUCÍ A al natural Bernardino León Díaz


A N DA LUCÍ A al natural

Bernardino León Díaz


Andalucía al natural Edita

Editor Comunicación y Turismo Director Entre los diversos El pueblo Miembros De la familia De los búhos o estrígidos, por sus miembros Editor Juan de Dios Mellado Director Entre los diversos El pueblo Miembros De la familia De los búhos o estrígidos, por sus miembros, entre los diversos Juan de Dios Mellado Editor Juan de Dios Mellado Director Entre los diversos El pueblo Miembros De la familia De los búhos o estrígidos, por sus miembros ISVBN 54 - 849387290 -98 - 0 D.L. MS-1.76/2007


Breve texto literario: una rama o cualquier hueco de un árbol hasta que logre atraer a una hembra. Es el comienzo de su periodo reproductor. Esta rapaz nocturna es de las más apreciadas por el pueblo, entre los diversos miembros de la familia de los búhos o estrígidos, por sus tranquilizadores


ÍNDICE

A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Prólogo

7

Bosques esclerofilo invierno

9

Bosques esclerofilo primavera

21

Alcornocales y quejigales

47

Bosques coniferas

89

Alta montana criomediterranea

113

Alta montana oromediterranea

127

Matorrales -invierno y primavera

155

Marismas y humedales

185

Mares, ocea, costas y estuarios

235

Secarrales y Subdesiertos

261

Indice de Especies

247

Agradecimientos

251

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PRESENTACIÓN

E

l ulular del cárabo se propaga por el bosque a lo largo de todo el año y en las noches invernales repite incansable su estrofa territorial. Durante el día se oculta en una rama o cualquier hueco de un árbol hasta que logre atraer a una hembra. Es el comienzo de su periodo reproductor. Esta rapaz nocturna es de las más apreciadas por el pueblo, entre los diversos miembros de la familia de los búhos o estrígidos, por sus tranquilizadores ojos negros. En el plumaje muestra una coloración que va desde gris pálido a un tono rojizo amarronado. En vuelo, se aprecia su silueta de alas anchas y redondeadas. El joven se parece al adulto pero conserva el plumón en la cabeza, el cuerpo y las a

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zo de su periodo reproductor. Esta rapaz nocturna es de las más apreciadas por el pueblo, entre los diversos miembros de la familia de los búhos o estrígidos, por sus tranquilizadores ojos negros. En el plumaje muestra una coloración que va desde gris pálido a un tono rojizo amarronado. En vuelo, se aprecia su silueta de alas anchas y redondeadas. El joven se parece al adulto pero conserva el plumón en la cabeza, el cuerpo y las alas. Cría en todo tipo de cavidades arbóreas nzo de su periodo A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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omienzo de su periodo reproductor. Esta rapaz nocturnaes de las más apreciadas por el pueblo, entre los diversos miembros de la familia de los búhos o estrígidos, por sus tranquilizadores ojos negros. En el plumaje muestra una coloración que va desde gris pálido a un tono rojizo amarronado. En vuelo, se aprecia su silueta de alas anchas y redondeadas. El joven se parece al adulto pero conserva el plumón en la cabeza, el cuerpo y las a

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zo de su periodo reproductor. Esta rapaz nocturna es de las más apreciadas por el pueblo, entre los diversos miembros de la familia de los búhos o estrígidos, por sus tranquilizadores ojos negros. En el plumaje muestra una coloración que va desde gris pálido a un tono rojizo amarronado. En vuelo, se aprecia su silueta de alas anchas y redondeadas. El joven se parece al adulto pero conserva el plumón en la cabeza, el cuerpo y las alas. Cría en todo tipo de cavidades arbóreas nzo de su periodo reproductor. Esta rapaz nocturna es de las más apreciadas por el pueblo, entre los diversos miembros de la familia de los búhos o estrígidos, por sus tranquilizadores ojos negros. En el plumaje muestra una coloración que va desde gris 7


EL BOSQUE ESCLERÓFILO

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I nvier no

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Lince ibérico Es muy parecido al lince boreal si bien ligeramente más pequeño y más moteado. En España, se localiza exclusivamente en el Coto de Doñana y en Sierra Morena. Se ha confirmado que en el Pleistoceno emigró a mayor distancia del norte, lo cual evitó su solape con el lince boreal y la especie pudo mantener su pureza. Se considera en peligro de extinción: a finales de los ochenta, la población era de 1200 ejemplares; en 2001 se redujo a 400 y hoy apenas alcanza los 200. La cría en cautividad y otras medidas adoptadas parecen ir dando resultados esperanzadores.

E

n los primeros días del año se despiertan los habitantes del bosque esclerófi lo andaluz súbitamente cubiertos de escarcha. Con las claras del día se desperezan los inquilinos del encinar, el alcornocal, el quejigar y la corte de arbustos que conforma el sotobosque. El invierno, que se ha instalado en el bosque andaluz. Apenas se oye un ligero chasquido al paso de algún habitante madrugador que comienza la búsqueda de su alimento. Más tarde, cuando el sol empiece a caldear las umbrías, el macho adulto de lince ibérico se apresurará en la tarea de marcar su territorio en las rocas y los caminos y dejar testimonio de su disposición sexual en forma de efluvios olorosos. El águila perdicera, la más madrugadora, se afanará en reponer los palos de su nido abandonado en la montaña, o acaso en los riscos más elevados, y sin descanso descenderá sobre los calveros para acumular la leña disponible, apremiada tal vez por los insistentes requerimientos del macho, que ya ejecuta las primeras ceremonias que preludian el cortejo.

La abrigada espesura y la enramada inviolable del bosque esclerófi lo, con sus árboles de hoja persistente, dura y coriácea, como las de las encinas, alcornoques, acebuches y enebros, amparado por el denso sotobosque, propicia la nidificación sosegada de las aves y el recóndito encame de los mamíferos. En las zonas más térmicas y erosionadas son reemplazados por pinos carrascos y en dunas fijas y arenales, por sabinares y pinos piñoneros. En las zonas bajas de la provincia Almería, 10

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El Búho real Permanece durante el día, silencioso e inmóvil, aguardando la llegada del crepúsculo, en el que despliega una irrefrenable actividad, gracias a su vuelo sigiloso y ágil, que le permite capturar roedores, pájaros y peces, que les sirve de alimento. En las noches del frío invierno, deambulan encelados por bosques y roquedos. Hace su puesta en una repisa rocosa acomodada con algo de vegetación, fibras y pelos donde durante más de un mes incubará la hembra. A lo largo de 45 días adicionales ambos progenitores se cuidarán de aportar la ingente cantidad de comida que reclaman los pollos.

dado el severo clima y la tremenda erosión del suelo, así como en la Hoya de Baza, el bosque no parece viable.

E

l ulular del cárabo se propaga por el bosque y en las noches invernales repite su estrofa territorial hasta que logre atraer a una hembra. Será el comienzo de su periodo reproductor. Esta rapaz nocturna es de las más apreciadas por el pueblo, enre la familia de los Buhos

o Estrígidos, por sus tranquilizadores ojos negros. En el plumaje muestra una coloración que va desde gris pálido a un tono rojizo amarronado. En vuelo, se aprecia su silueta de alas anchas y redondeadas. El joven se parece al adulto pero conserva el plumón en la cabeza, el cuerpo y las alas. Cría en todo tipo de cavidades arbóreas que busca con afán para constituir refugios familiares que pueden perdurar toda su vida. En

El Lobo ibérico Tiene una camada anual, aunque en raras ocasiones pueden ser dos, de entre tres y ocho cachorros. La loba los alimenta mientras que el macho la alimenta a ella cazando y regurgitando la comida que ha ingerido durante la caza. La lactancia se prolonga alrededor de un mes.

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en la escala trófica. El lobo mide más de un metro de largo y su peso varía entre 30 y 50 kilos. Las hembras son menores. Puede alcanzar los 16 años. Captura corzos, roedores, conejos y liebres, zorros, tejones y jabalíes. También aprovecha la carroña como complemento de su dieta. Los únicos ejemplares andaluces de lobos, poco más de medio centenar, se concentran en Sierra Morena, en la zona de Andújar (Jaén) y en Hornachuelos (Córdoba).

E

Turón

ocasiones se ve obligado a ocupar nidos abandonados de rapaces o de córvidos, agujeros rocosos, e incluso en el suelo. Durante la nidificación, en defensa de su pollada, su agresividad resulta altamente peligrosa para los que osen aproximarse a su cubil, incluido el hombre. Pone de dos a cuatro huevos, en función de la abundancia de roedores, que la hembra incuba durante 30 días.

E

l encinar acoge casi en exclusiva la vecindad del rabilargo, ave sociable que recorre las zonas de caza en bandos ruidosos que emiten notas destempladas pero no desagradables. Su vuelo recuerda el de la urraca, aunque es más rápido. Se posa en los árboles y en la tierra, ocasionalmente en cortados y taludes. Su alimentación es omnívora: frutos, insectos, carroña incluso, y desechos de los basureros.

E

l lobo es un carnívoro que se caracteriza por sus largos y puntiagudos dientes caninos o colmillos y sus afilados premolares superiores y molares inferiores. Poseen un sistema digestivo simple y sus garras son normalmente afiladas y sus cerebros altamente desarrollados, por lo que se les considera de los más inteligentes del reino animal.

T

oda su constitución indica su capacidad depredatoria. Los ojos almendrados son fruto de una pragmática evolución al servicio de sus funciones de depredador

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l turón es un carnívoro de la familia de los mustélidos que habita en bosques, monte espeso bajo y a veces en las proximidades del hombre. Se distribuye por el territorio europeo hasta el sur de Finlandia y Suecia. Posee un pelaje áspero y largo, con un color pardo oscuro por encima que oculta una densa capa amarillenta; negro por debajo. También son negras las cortas patas y la poblada cola. El cuerpo es cilíndrico y el cuello, bastante largo. Expele un desagradable olor, por la secreción de las glándulas anales. El color varía considerablemente, entre formas pálidas y otras más rojizas. La hembra es algo menor que el macho, con un peso que sobrepasa ligeramente la mitad del suyo. La longitud de la cabeza y el cuerpo de éste es de más de 40 centímetros, a lo que hay que añadir los 18 centímetros de la cola. Se aparea en marzo o abril y la gestación dura alrededor de 6 semanas. Lo normal es que saque una sola camada al año, con 5 o 6 pequeños, ciegos y totalmente blancos que, con el paso del tiempo adquirirán marcas y tonos pardos con coloreados diversos. Hasta el otoño, permenecen con la madre.

P

or febrero, el milano negro arriba en bandadas. Es especie que no desdeña las habitaciones humanas, como sucede en los países africanos. En Senegal abunda en poblados rurales e incluso se ven en los jardines públicos de Dakar. Centenares de individuos se reúnen en encinares, dehesas y otros dormideros andaluces registrados en su código genético, donde recuperarán fuerzas y proseguirán viaje hasta los habituales lugares de cría en los que se agrupa a veces en colonias compuestas por numerosos individuos. Todo ello le han permitido aprovechar los enormes vertederos repletos de restos A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Milano negro Es un ave del Viejo Mundo de más de 50 centímetros, vocinglera y gárrula, que nidifica en bosques o en zonas arboladas. Una vez asegurada la descendencia, se reparte por terrenos diversos. Habita en sotos fluviales, donde abundan anfibios y peces; y en dehesas y pinares, que proporcionan conejos, ratoncillos, topos y otros animales enfermos o disminuídos. Muestra una clara inclinación carroñera, lo que se evidencia con sólo observar su pico alargado y de menor curvatura que el de las rapaces cazadoras, así como sus débiles garras, de uñas cortas y tarsos poco desarrollados.

de comidas humanas, ríos y charcas con numerosos anfibios y peces asfixiados por falta de oxígeno, o carreteras, en fin, con animales atropellados. También practica el parasitismo; asociado con otros milanos hostigan a las águilas calzadas y otras rapaces medianas hasta hacerlas abandonar sus presas.

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os rabilargos trasiegan por el bosque en pequeños bandos que recorren bebederos y zonas de caza. Su vuelo recuerda el de la urraca, aunque es algo más rápido y se posan tanto en árboles como en tierra y con frecuencia lo hacen en las paredes verticales de cortados y taludes. En los dormideros pueden reunirse en grandes cantidades, incluso de varios centenares en las localidades donde abundan. Para comer aceptan la compañía de otros córvidos que dan buena cuenta de insectos, pequeños vertebrados, frutos, carroñas, basuras y desechos de la actividad humana. Comen tanto en tierra como en árboles y a veces en vuelo. Es ave bastante arisca.

Rabilargo Nidifica en colonias, generalmente laxas. Cría casi siempre en árboles, en una horquilla normalmente, a altura variable y ocasionalmente en arbustos. Nido, en copa, formado sobre todo de ramillas y forrado cuidadosamente de musgos, líquenes, hierbas, crines, lana, etc. Pone de 5 a 7 huevos, antecremosos u oliváceos-cremosos muy claros; con pocas manchas pardas, pardo-oliváceas o grises, bastante marcadas. Una puesta anual. La incubación dura unos 17 días,y corre a cargo sólo de la hembra. Pollos, nidícolas, con plumón claro y boca roja con bordes rosados. Cría en la Península Ibérica, principalmente en el oeste y suroeste; aunque más escaso alcanza por el norte Zamora y el Sistema Ibérico y por el este y el sur la sierra de Cazorla y las provincias de Granada y de Málaga. En el extremo oriental asiático cría en la cuenca del Amar, Corea, Manchuria, parte de China y de Japón. 13


Las águilas imperiales también inician en esta época sus vuelos acrobáticos. Trás la cópula, ocupan indistintamente uno de los diversos nidos de que disponen. Bandadas de fringílidos, bisbitas, estorninos y otras avecillas prospectan el bosque en busca de alimento.

Águila imperial Construyen su voluminoso nido en la copa de alcornoques, pinos u otros árboles a los que aporta los materiales secos que tiene a su alcance, y reviste de ramas con hojas verdes. La puesta, de 2 a 3 huevos blancuzcos, ligeramente manchados de pardo rojizo tiene lugar entre finales de febrero y de mayo y la incubación, que corre a cargo de ambos progenitores, se prolonga durante 45 días.

A

finales de febrero, las primeras águilas calzadas se dirigen desde el África a sus lugares de cría, en latitudes medias y bajas del Paleártico occidental, tratando de evitar temperaturas de extremado calor, frío o humedad excesiva.

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ntre las criaturas aladas del bosque andaluz destaca la imponente águila imperial, una de las más hermosas y raras aves del mundo, actualmente en grave peligro de extinción, pues sus efectivos han sufrido una drástica disminución en los últimos tiempos. En todo el territorio andaluz se han registrado unas 200 parejas, de las que una decena escasa se mantiene en las Marismas del Guadalquivir y el resto en Sierra Morena. Nidifica en arboles con buena visibilidad, donde construye un enorme habitáculo que, dentro de un mismo territorio, suele cambiar de emplazamiento casi todos los años. Habita en zonas de escaso arbolado con abundante bosque bajo, así como en otros espacios abiertos donde caza todo tipo de presas, especialmente conejos, aves diversas incluidas sus crías, culebras, lagartos, mamíferos pequeños, ocasionalmente carroña y rara vez insectos.

Son muy populares en toda la Península, y especialmente abundantes en los bosques y montes andaluces. lncluso en invierno se ven ejemplares por las sierras litorales y en los espacios lagunares. Cría en los frondosos alcornoques de las sierras interiores andaluzas y caza en los claros volando alto y dejándose caer en picado sobre las presas que aguarda su pollada. Las perdices son las aves preferidas en sus capturas, así como lagartos, tórtolas, conejos, topos y algún que otro pequeño mamífero.

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veces se apostan en posaderos cercanos a una fuente de agua, donde intentarán sorprender a su presas, aturdidas por la escasez del líquido elemento, aunque no suele ser el método de caza más habitual. Durante el periodo de cría prefiere los bosques abiertos con colinas cercanas y se reúnen en grupos de cinco individuos como máximo para realizar la migración en solitario.

Paloma torcaz La torcaz es una característica paloma de nuestros bosques de pinos, encinares, quejigales y alcornocales, que ha experimentado un incremento espectacular, como la tórtola turca, la focha común y muchas de las especies de mediano tamaño que sufrían el acoso del azor y otras rapaces cuya presencia ha quedado reducida al mismo tiempo que han ido desapareciendo algunas de nuestras manchas boscosas, cualquier otro árbol que sea capaz de soportar una enorme estructura de ramas y palos, situada entre tres y 25 metros de altura, que la pareja construye o repara para albergar un solo huevo blanco, con manchas pardo-rojizas.

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Águila calzada clara El águila calzada debe su nombre vulgar a las plumas que cubren los tarsos como si fueran calzas. Es la más pequeña de las águilas ibéricas, y la más popular y grácil, ligeramente más grande que el ratonero común, si bien su cola es más larga y sus alas más estrechadas. La forma clara totaliza el 70 por ciento de las calzadas ibéricas, y se distingue por presentar por debajo plumaje blanco, rémiges oscuras y cola de color marrón claro.

Águila calzada oscura Las dos formas del águila calzada nidifican en las áreas montañosas del sur europeo, en altitudes cercanas a los 1.500 metros, salvo en lugares en que se mezclan distintos elementos de hábitat, como en Doñana, en que cría al nivel del mar. Aunque no es infrecuente la nidificación en repisas rocosas, suele preferir los viejos árboles de coníferas. Caza en posaderos dentro de terrenos boscosos, busca presas posada en el suelo e incluso se adentra en terrenos cultivados. La forma oscura presenta, por debajo, extendidas tonalidades de castaño oscuro salvo por la cola, que es algo más clara.

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Águila culebrera controlada El bosque esclerófilo alberga una importante población de reptiles, entre los que destacan las temidas culebras, el más importante recurso que aprovechan las águilas culebreras, posadas en las altas copas o ramas prominentes desde donde domina los calveros.

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os grandes bandos de torcaces europeas que han dejado pasar el invierno en estas latitudes se dirigen hacia el norte. Las grullas andan desasosegadas previendo la llegada del retorno a sus remotas áreas de cría.

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n este mes eclosionan los huevos del cárabo, tras una incubación de 30 días a cargo de la hembra. Los pollos permanecen dos meses junto a sus progenitores, contando el periodo dentro del nido y el del aprendizaje en las inmediaciones del mismo, hasta que son expulsados cuando los progenitores los consideran preparados para buscarse el sustento. A principios de marzo se producen vientos cálidos y persistentes, lo que preludia la llegada de la primavera, pero otras veces son tan fríos que parece como si volviera el invierno. Alrededor de finales de mes parirán las gatas monteses 3 o 4 cachorros en canchales, cuevas o incluso en huecos de árboles.

E

l águila imperial pone normalmente 2 o 3 huevos blanco azulados que suele incubar la hembra da lo largo de un mes. En el 60% de los casos la puesta queda reducida a un sólo pollo, pues al nacer con dos días de diferencia, el de mayor envergadura impedirá sistemáticamente la ceba del más pequeño y acabará por devorarlo. Nacen con plumón blanco que pronto será sustituído por otro gris. A los 20 días comienzan a apuntar las plumas y a los 50 se atreven a dar sus primeros vuelos. En ese periodo la hembra sólo abandonará el cuidado de su pollada durante unos

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minutos al día. El macho aportará las presas más pequeñas (lagartos ocelados, aves y gazapos) dado su tamaño reducido en relación con el de su consorte. Cuando ellos estén casi emplumados, las ausencias serán más prolongadas, incluso durante la noche, para acostumbrar a los vástagos a la inminente vida solitaria.

L

os pollos de Milano negro nacen con plumón grisáceo y su estancia se prolonga un mes en el habitáculo familiar. No se conocen casos de cainismo entre los pollos. Entretanto, las hembras del lince ibérico se afanan en escudriñar por madrigueras subterráneas, troncos de grandes árboles y nidos de buitre negro abandonados para ubicar allí el habitáculo donde parirá de uno a cuatro cachorros. El conejo está a punto de parir las primeras A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

camadas y el jabalí está también inmerso en la perpetuación de su especie.

E

n el cercano pinar, vive el águila culebrera, especialmente en las zonas cálidas de Europa occidental, sobre todo España y algo menos Francia. Está especializada en la captura de reptiles no venenosos, lagartos, anfibios, pájaros en nido o discapacitados, así como liebres, conejos y ratas, que localiza sus presas planeando a buena altura y, las menos veces, desde posaderos o capturando las pequeñas presas en el suelo. Es una bellísima rapaz de dos metros de envergadura, gárrula y bronca, cuyos sexos presentan un aspecto muy similar, hasta el punto de que los jóvenes son difíciles de distinguir en el campo. Tampoco presentan variaciones estacionales en su plumaje.

Cigüeña negra A partir de marzo comienzan a retornar estas aves serranas y montaraces hacia las más apartadas zonas andaluzas y extremeñas, donde disfrutarán de la soledad ansiada en los densos bosques de robles, alcornoques o pinos y, en las zonas deforestadas, de los grandes cantiles de difícil acceso, que necesitan para anidar. En cualquiera de esos biotopos, es fundamental la proximidad del agua abundante, ya sean cursos fluviales, charcas o embalses artificiales, pues su alimento consiste en peces, ranas, culebras de agua, ratas de agua, escarabajos, insectos, que acompañan ingiriendo determinados vegetales.

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Buitre negro Es ave sedentaria de gran tamaño, con silueta semejante a la del buitre común y el plumaje pardo negruzco. Los adultos carecen de plumas en la cabeza y el cuello, sólo un plumón claro con manchas negras y piel azulada. Los jóvenes, plumón muy oscuro en la cabeza y la gorguera. Habita en montañas , bosques esclerófilos y pinares, en cuyos árboles ubica sus nidos. Es menos gregario que el común y se mezcla con él cuando coincide en cadáveres que comen en conjunto.

El nido es de gran tamaño y se compone de ramas, cortezas, ramillas verdes y renuevos, situadas entre 3 y 25 metros de altura. La puesta consiste en un huevo blanco o ligeramente teñido de crema, más o menos pardo rojizo. La incubación se prolonga durante unos 55 días. Ambos miembros participan en la misma, si bien es la hembra la que asume la mayor parte.

Tras pasar el invierno en el África tropical norteña, a principios de marzo, y aun antes, se ven por Andalucía las primeras águilas culebreras tomando posesión de sus habituales lugares de cría y sobrevolando el monte bajo y los calveros del bosque donde pueden cobrar algún ejemplar de las especies que le sirven de alimento.

Caza apostado en una rama, bien disimulado entre la floresta, para observar cuanto pasa a su alrededor y precipitarse sobre todo lo que se ponga a su alcance. También planea a baja y media altitud inspeccionando el terreno hasta descubrir las serpientes, conejos y algunas aves que son los elementos principales de su dieta. En el sur meridional predominan los insectos, anfibios y reptiles. Los roedores, a los que debe su nombre, apenas alcanzan el 5% y el número de perdices y conejos, no llegan al 2%.

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penas se insinúa la primavera en los bosques, dehesas y los valles fluviales andaluces, una especie de inquietud parece apoderarse a finales de febrero y principios de marzo de las someras bandadas de cigüeñas negras que eligieron pasar el invierno en Doñana, en los arrozales sevillanos, en el valle del río Guadalhorce y en similares espacios de nuestra amplia y acogedora geografía.

A

lo largo del mes de marzo se inician también los vuelos de amor del ratonero común. Tiene un tamaño parecido al del águila calzada, de la que se distingue por su cuerpo rechoncho, cabeza de gran tamaño y cola redondeada con fino rayado. En Andalucía es ave común y en cierto modo abundante, sobre todo en el sector occidental, lo que se ajusta al modelo peninsular, donde es más frecuente cuanto más al norte y el oeste. Además de algunos individuos invernantes no faltan ratoneros sedentarios en casi todas nuestras zonas boscosas y montañosas, fieles a sus territorios a lo largo de todo el año.

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Los jóvenes realizan desplazamientos erráticos y generalmente largos.

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n corro de oscuras siluetas bulle en los calveros. Algunas se elevan en círculos aprovechando las corrientes de aire de la mañana. Son los buitres negros, una de las más grandes y pesadas aves del mundo, que se encuentra en grave peligro de extinción y es nuestro monte mediterráneo el último reducto de esta maravillosa especie en Europa occidental. Pronto iniciarán el cortejo y se dejarán caer con las alas semicerradas y las patas entrelazadas en vuelos sincrónicos que preludian las cópulas que materializarán cerca de una encina, un alcornoque, un pino de gran tamaño, un quejigo y hasta un enebro o cualquier otro árbol que sea capaz de soportar la enorme estructura de ramas y palos.

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Ratonero común El joven Ratonero común pronto iniciará el cortejo con amplios vuelos circulares de la pareja sobre el nido. En los albores, cuando las condiciones para la navegación son limitadas, intercambian llamadas desde distintas perchas en el bosque. Adereza los nidos con ramillas verdes que, según parece, se asocian con las primeras manifestaciones aéreas de los consortes, y probablemente forman parte del cortejo. Pronto la hembra solicitará la cópula, batiendo las alas y moviendo la cola de arriba abajo. El macho la montará durante unos 15 segundos, descendiendo directamente desde el aire. Los emparejamientos tienen lugar en numerosas ocasiones mientras dura la construcción del nido. Emplaza los nidos en árboles, a más de cuatro metros de altura sobre el suelo. En una horquilla instala una plataforma de ramas de un metro de diámetro y medio de altura, tapizadas con musgo, plumón y cortezas. Pone a finales de marzo, de dos a tres huevos blancos o manchados de pardo. En cuanto los pollos comienzan a romper el cascarón, el macho aumenta considerablemente sus visitas al nido donde a menudo es recibido con suaves reproches.

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EL BOSQUE ESCLERÓFILO

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P r i m aver a y Ver ano

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Águila calzada sorprendida mientras captura una presa Ubica sus nidos en alcornoques, encinas, pinos y álamos y año tras año retornarán hasta el mismo pie para renovar la perpetuación de la especie. Salvo en el noroeste y en el desforestado sudeste peninsular, ocupa todos los tipos de bosques y a veces hasta bosquetes someros en tierras de cultivo.

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os habitantes del bosque esclerófi lo celebran con gran júbilo la llegada de la primavera. Desde fi nales de febrero comenzaron a llegar los alimoches a sus lugares de cría en cortados y farallones rocosos donde instalarán sus nidos de palitroques debidamente tapizados con ramillas, pelos y hojas. En el mes de marzo, entre ventiscas y días cálidos, nevadas y brisas fragantes, se instala la estación florida en las tierras bajas y en las zonas costeras andaluzas. Los últimos invernantes dan paso a la legión de aves estivales y despiertan los mamíferos, anfibios y reptiles. Las hembras de los linces se afanan para adecuar un habitáculo en el tronco hueco de un árbol grande o en nidos abandonados donde parirán sus pequeños gatos; los conejos dan a luz sus primeras camadas, las jabalinas disponen de cómodos encames para sus rayones y comienza la época del celo del meloncillo. Entretanto, la pareja de águilas imperiales ha logrado sacar adelante dos o tres polluelos abrigados de sedoso plumón blanco en la cubierta umbría de una encina o un alcornoque. La hembra los ha protegido sin desmayo durante un mes y medio de las lluvias inclementes o de esos días con súbitas altas temperaturas propias de la incipiente estación y, mientras, el 22

progenitor se dedica a la captura de liebres y conejos, sin desdeñar algunas aves de tamaño mediano. Un ejército de invertebrados comienza a abandonar los orificios y las piedras bajo los que han pasado el duro periodo invernal. En cuanto reciben el menor soplo de aire de primavera, saltamontes, grillos, chinches, abejorros, avispas y otros representantes de esa fauna a veces molesta pero siempre apasionante, se aprestan a cumplir su ciclo vital. Las avispas reina fecundadas sobreviven al invierno y por estas fechas comienzan a construir los nidos, hasta que en una época tardía del año aparecen los zánganos y las reinas comienzan a poner sus huevos, algo que sólo les compete a ellas, ya que el trabajo de acumular alimentos, cuidar de los jóvenes, construir y mantener aseado el nido le corresponde en su mayor parte a las obreras. Los erizos se desperezan bajo las zarzas y los troncos podridos, al tiempo que los sapos comunes, parteros, de espuelas y corredores se dedican a buscar lombrices, escarabajos y caracoles en los caminos y los prados del claro del encinar.

A

principios de abril, las águilas calzadas comienzan sus juegos previos a la reproducción que adornarán con piruetas, A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Alcaudón común Pone de 5 a 7 huevos verde pálido que serán incubados durante 15-16 días, sobre todo por la hembra. Los pollos, nidícolas, están casi desnudos al nacer, con algo de plumón blancuzco y boca anaranjada y los progenitores, posados en un cable o en una rama se lanzarán a tierra para capturar insectos, reptiles pequeños y lombrices con los que cebarán a sus polluelos, o empalarán en sus despensas de espinas de arbustos. Con hojas o acículas, la pareja conformará un mullido asiento para sus huevos aprovechando el acúmulo de ramas del año

picados espeluznantes y vuelos invertidos con las garras entrelazadas, y emprenderán la captura de sus presas preferidas. Mientras, los pequeños cárabos que parecen bolas de plumón gris, se mueven con facilidad por las ramas de los árboles que les vieron nacer en una de sus oquedades.

L

os alcaudones comunes se instalan en encinas, majuelos y otras especies arbustivas. Los más madrugadores criaron hace ya algunas semanas, pues desde principios de marzo se suelen ver los primeros machos por el territorio andaluz. Desde el África tropical se desplazan con cierta anticipación para buscar lugares propicios donde emplazar sus nidos. Con sus picos ganchudos parece que fueran las rapaces más pequeñas de nuestra avifauna. Las hembras llegan algunos días más tarde. En el lugar elegido por el macho acometen la construcción del nido, tras recibir una ramita simbólica que le entregará su consorte. Raíces, ramillas secas, trozos de tela y otros elementos se reúnen de forma apresurada y algo tosca para conformar el habitáculo, cuyo interior tapizarán con pelillos y plumas. Cinco pollos con grandes bocas anaranjadas y comisuras labiales blancoamarillentas reclaman su alimento. Pronto se atreverán a dar sus primeros vuelos y, a finales de agosto, cuando los días comienzan a acortarse, los alcaudones retornarán a sus lugares de invernada, cumpliendo los dictados de su código genético.

torcaces. Los rabilargos en sus colonias de cría, en la dehesa o en los quejigares, en las encinas o los alcornoques, forman un gran revuelo que no cesará hasta que instalen sus nidos y se entreguen a la reproducción de la especie. Los ratoneros ejecutan picados, ataques simulados y entonarán tímidos maullidos, y un griterío agudo. Después, iniciarán la construcción de su nido.

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os halcones abejeros, a su paso por Andalucía, otean y sobrevuelan nuestros bosques, se posan en árboles y en tierra donde andan con facilidad y persiguen con denuedo las avispas y abejas de que se alimentan, así como las larvas y la miel disponible. Nidifican principalmente en el norte peninsular y en algunas localidades del centro, del sur y del este. En el parque natural de los Montes de Málaga, de manera inopinada, nidificó una pareja y sacó adelante su pollada.

anterior, algo ajado tal vez tras el paso de los meses invernales. Los pollos permanecen en el nido unos 18 días. Cuando se ven sorprendidos por un intruso, los adultos se alejan y se posan en un arbusto, donde se dejan observar sin recato. El macho emite un “chak-chak” admonitorio desde el oteadero y la hembra tranquiliza a los pollos con un suave siseo. Si el intruso no cede, se aproximarán hasta distancias suicidas y tratarán de amedrentarlo dándole pasadas intimidatorias, y si no tienen éxito, ocultándose en la espesura consumarán la ceba reparadora.

Halcón abejero En el nido de los Montes de Málaga. Su coloración es algo parecida a la del ratonero común, si bien se distingue por su silueta mucho más estilizada. El adulto tiene la cabeza y la nuca de color gris pizarroso, dorso oscuro, manchado a veces de blanco, parte inferior del cuerpo clara y manchada de pardo. La cara inferior de las alas es bastante clara y las cobertoras salpicadas de pardo. Las rémiges barreadas de pardo con una banda oscura en la punta.

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l bosque es en estas fechas primaverales una sinfonía de cantos de aves diversas y zureos de palomas A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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Entre primavera y verano comienzan a verdear los campos tras las copiosas lluvias que suelen producirse a fi nales de mes. Los espinos, los quejigos, los árboles de ribera, los robles melojos, todos ellos se pintan de verde; los pastos también reverdecen y los musgos que adornan las rocas. Los reptiles, y en general toda la fauna que ha permanecido encamada durante la estación más fría, retornan a la vida y se entregan a una febril actividad.

Halcón abejero Vuela bien, planea con frecuencia y en ocasiones se cierne. En migración forma bandos de buen tamaño, que van en grupos o hileras a distintas alturas, en función de las condiciones climáticas. De regreso al África, se concentran en grandes grupos que cruzan el Estrecho de Gibraltar.

En las charcas y en las orillas de los riachuelos la corte de sapos, ranas y otros anfibios lanzan al aire sus promesas de amor. El agua se ha adornado con botones de oro, espigas de agua, ranúnculos y algas.

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n los roquedos se solearán los lagartos ocelados, y las culebras bastardas, las de escalera y hasta las víboras hocicudas saldrán de sus reductos y emprenderán una impenitente caza de roedores, lagartos y otros animalillos que conforman su dieta. Las lagartijas colilargas se refugiarán en los matorrales y se aventurarán por los árboles del bosque sin descanso. El águila culebrera planeará sobre el bosque para capturar en los calveros las presas que inadvertidas se soleen o transiten por los espacios baldíos. Los rabilargos de las colonias situadas en las dehesas o en las vaguadas de fresnos y quejigos, viven con gran inquietud y griterío el tiempo necesario hasta que se inicie la construcción del nido. Las chovas piquirrojas, asimismo, aprovecharán los cortados fluviales para perpetuar la especie.

Lagartija colilarga Reptil de hasta 27 centímetros de largo incluyendo la cola. Presenta cuello robusto y dorso de color parduzco con dos llamativas líneas a cada lado. Habita en encinares, alcornocales y bosques de coníferas. En la época de celo, la garganta y los laterales de la cabeza adquieren un atractivo color anaranjado rojizo. 24

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n los calveros, en las pistas, trochas y senderos suelen encontrarse las cornamentas abandonadas por los ciervos que cumplen de manera estricta su ciclo vital. Los ratoncillos de campo, los jabalíes y los propios venados se encargarán de roerlos para aprovechar las sales y los abundantes minerales que contienen. Hasta los lirones caretos en celo abandonarán momentáneamente su agresividad y tratarán de atesorar esos elementos tan necesarios para su metabolismo. Las hembras, en cambio, se dedicarán a preparar los cubiles aprovechando viejas madrigueras de conejos, pedreras, agujeros de árboles e incluso nidos de pájaros carpintero. El relincho estentóreo del pito real proclama a los cuatro vientos su nidificación cercana en cualquier árbol adecuado del soto; el canto melodioso del mirlo y el monótono “pu-pu-pu” trisilábico de la abubilla alegran la mañana, como si celebraran la buena nueva de esa pareja de halcones abejeros que inopinadamente nidificó en un pino de los Montes de Málaga y sacó adelante su pollada.

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Críalo

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ientras en los bordes del bosque se concentran los parásitos críalos y hostigan a las urracas y otros córvidos, los pollos del águila imperial, alimentados por los dos padres, principalmente por la hembra, abandonarán el nido entre mediados de mayo y fi nales de agosto, tras un periodo de 70 días al cuidado de los padres. En zarzales y en agujeros arbóreos, la hembra del turón parirá entre 4 y 7 crías ciegas y desnudas.

Es un ave parda de unos 40 centímetros de longitud, moteada de blanco, de cola bastante larga y conspicuo penacho. Muy gárrula y sociable, con frecuencia se reúne en grupitos y parejas, sobre todo de jóvenes. Su vuelo es bastante potente, con aspecto de urraca, aunque de distinta coloración. Se posa frecuentemente en árboles y vallas. Los córvidos las persiguen, entre una gran algarabía, tratando de evitar la puesta desmesurada de hasta 15 o 16 huevos verde-azulados, con manchas pardas y pardo rojizas en otros tantos nidos de urraca, de cuervo o de rabilargo, donde sustituirán uno del huésped por uno propio. La incubación se prolonga durante 12-14 días. El pollo, nidícola, desnudo al nacer, presenta piel de tonos rosados, boca roja, con lengua y paladar espinosos en los bordes y ribetes blancos en la boca.

Lagarto ocelado Mide hasta 60 centímetros de largo, con individuos excepcionales que alcanzan los 90 cm. Posee extremidades bien formadas, coloración del dorso verde amarillento, a veces grisáceo o parduzco, profusamente moteado de negro. Su nombre vulgar se debe a los ocelos o manchas azules que muestra en sus costados. Las partes inferiores son blancuzcas o amarillentas.

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Tórtola común Frecuenta las zonas de matorrales así como los sotos y, en otoño e invierno, los bosques frondosos y galerías fluviales. El nido es una simple plataforma de ramillas entrecruzadas, enclavada en algarrobos, encinas y árboles frutales, menos frecuente en arbustos y matorrales. Uno o dos huevos de color blanco son incubados por ambos sexos durante unos 15 días; los pollos permanecen unos doce en el nido. Se distribuye por toda Europa, hasta el Báltico, Asia central y, por el norte de África, llega hasta Egipto.

En abril las impenitente, lluvias inundan las vegas. “En abril aguas mil” se dice por estas tierras y se cumplirá el refranero y se sucederán las borrascas, que alternarán con días soleados y cálidos, pero hasta que no se inicie el periodo veraniego no se producirá la explosión de la vida en la naturaleza andaluza. Entretanto, reina una prometedora actividad entre los mamíferos, anfibios y reptiles y se anuncia una fragante floración.

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n las frescas mañanas se escucha, en el monte bravío, el zureo de las tórtolas comunes. Pasados unos días, comienzan a formarse las parejas y tras conseguir su alimento, acuden a los bebederos donde descansan entre arrullos. Es especie que habita también en sotos y matorrales y, durante el otoño y el invierno, en bosques de frondosas y galerías fluviales. La destrucción de hábitats por roturación de sotobosques y bosquetes ribereños, la escasez de alimentos por el abandono de las áreas tradicionalmente cultivadas, la depredación natural de huevos o pollos, la competencia por los lugares de

Rana verde Es una especie diurna a la que gusta tomar el sol en las orillas o en la vegetación flotante. Las hembras de la rana verde ponen tras la cópula unos 10.000 huevos en el agua y los renacuajos , de unos 5 milímetros de longitud, nacen una semana después. Con tres meses de vida los renacuajos son ya ranitas de unos 2 centímetros de largo. En las todavía frías noches de abril, los sapos, las ranas verdes e incluso las ranitas meridionales lanzan al aire sus mensajes amorosos y, poco tiempo después, las charcas bullirán de pequeños renacuajos. 26

nidificación con otras especies de palomas o córvidos, el hurto y la destrucción de nidos, huevos o pollos, la contaminación a causa de pesticidas, herbicidas y otros productos fitosanitarios, y las pérdidas de importantes contingentes por tormentas y lluvias intensas, ha provocado una lamentable disminución de las poblaciones de esta hermosa ave en todo el territorio nacional, incluída Andalucía.

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as ranas verdes comienzan su periodo reproductivo en las proximidades de las masas de agua, desde minúsculos charcos a ríos, arroyos y marismas, soportando incluso las aguas sucias y contaminadas. El lagarto ocelado se soleará sobre el roquedo, no muy alejado de su escondrijo. Es el lagarto europeo de mayor tamaño, con aspecto robusto, cabeza grande y fuertes mandíbulas. Algunos machos son de hasta casi un metro de largo. La cabeza es grande, y lleva un collar formado por entre 9 y 13 escamas, coloración general verde amarillenta, con ocelos azules en los costados. Habita en lugares secos y cálidos, en zonas de bosque abierto y abundante matorral. Prefiere bajas altitudes, si bien se puede encontrar a más de 2.000 metros. A veces lo confunden con el lagarto verde y el verdinegro.

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ras las copiosas lluvias se despejan los cielos, en tanto que en arroyos y charcos de los ríos, las ranas y sapos entonan melodías A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Culebra de escalera Especie propia de los lugares secos y soleados, de las zonas pedregosas y laderas rocosas. Es muy ágil y agresiva, y muerde al ser atrapada. Se alimenta de micomamíferos y aves. La cópula se realiza alrededor de mayo o junio y después de 3 semanas ponen 24 huevos muy alargados que depositan bajo piedras.

de amor, las lagartijas colilargas corretean sin descanso entre los matorrales y las colirrojas se demoran en los arenales. Las culebras de escalera, las bastardas y las víboras hocicudas emprenden la caza de roedores, lagartos y otros vertebrados.

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l alcaudón real ocupa terrenos abiertos con matorrales y claros del bosque, donde puede cazar al acecho. Es el representante de mayor tamaño de su género. A mediados de abril ya se ven los primeros pollos, nidícolas y desnudos, de las currucas capirotadas sedentarias en Andalucía. Su estancia en el nido no dura más allá de dos semanas, en las que son atendidos por sus progenitores.

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Alcaudón real Entre marzo y mayo pone de cuatro a siete huevos grisáceos, manchados de pardo rojizo, en un descuidado amasijo de ramillas e hierbas, incubados por la hembra durante más de dos semanas. Los que anidan en España, se han separado como una raza distinta de la que cría en el resto de Europa. Se diferencian en que son menos corpulentos, presentan un dorso más grisáceo oscuro, vientre con tinte rosado, alas de menor longitud y cola más larga. En norte de España y en Baleares invernan los ejemplares europeos y sólo los alcaudones septentrionales se deciden a invernar en tierras andaluzas. En invierno es más confiado, por lo que se suele posar en la zona más alta de un árbol o en cables y vallas. Se alimenta de pequeños vertebrados, como lagartijas y aves jóvenes; insectos y sus larvas, lombrices y a veces carroña. 27


retornar frecuentemente al nido. A finales de agosto comienzan los viajes de regreso hacia los cuarteles de invierno africanos.

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Típula Insectos fáciles de localizar por su cuerpo alargado y frágil, alas y patas asimismo alargadas y filiformes. El cuerpo es pardo, negro o gris, a menudo con marcas amarillas, anaranjadas o marrones. Viven en zonas boscosas o de vegetación abundante y agua cercana.

Mayo es sinónimo de primavera y anuncio del próximo verano. Entre días inadvertidos en que regresa el frío, las temperaturas alcanzan niveles que se pueden considerar plenamente primaverales. Durante los primeros días se producen heladas y las nieves copiosas se precipitan en las montañas, si bien se suelen mantener de forma poco persistente. Los temporales de lluvia y las altas temperaturas propician la floración. Jaras, estepas y jaguarzos muestran sus flores exuberantes que blanquean los adustos matorrales mediterráneos. Los majuelos, rosales, encinas y alcornoques, exhiben también su variado colorido floral. Por las tardes, las mariposas liban las flores que cubren el campo, los mochuelos ululan, el autillo emite su afl autado reclamo, el elanio azul prospecta meticulosamente los pastizales a la espera de capturar alguna presa sabrosa para sus polluelos y los ruiseñores recién llegados se dirigen a las hembras que durante la noche cruzan el territorio andaluz. Con las últimas luces, las típulas vuelan de un arbusto a otro sin destino fijado.

Oropéndola Es ave estival y de paso, que se alimenta de insectos y pequeños moluscos. Su bello colorido le permite pasar inadvertida entre el denso arbolado donde cría y donde se desenvuelve la mayor parte del día. Llega a las tierras andaluzas por abril y mayo. Las primeras puestas constan de tres a cuatro huevos que incubarán ambos miembros durante unas dos semanas.

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a de día, en las frescas mañanas, la oropéndola entona una estrofa aflautada desde su recatado escondite. Los abejarucos inician la construcción del largo túnel que junto a los que horadarán sus congéneres conformarán la animada colonia troglodita. El pollo nace vestido de plumón blanco. A los quince días ya se mantiene de pie y a los veinticinco ya comenzaron a despuntarle las plumas, llegando a realizar los primeros vuelos a los dos meses y medio de edad, si bien suele

n las pendientes laderas del cercano pinar, el águila culebrera se cuida de mantener a su pollo a la sombra para que la elevada insolación no pueda deshidratarlo. Si las temperaturas llegan a ser muy altas, engullen una buena cantidad de agua que dan de beber a su descendiente. El aporte de culebras es constante, al menos dos ejemplares medianos por día. En la primera fase, los progenitores regurgitan el ofidio y lo trocean y lo ponen en el pico del pollo. Más adelante, uno de ellos extraerá la culebra en su presencia hasta que aprenda a hacerlo por sí mismo. En esta fase ya será capaz de trocear los bocados, lo que aprovecharán los progenitores para paulatinamente acompañarlo en sus primeros vuelos y dejarlo a su suerte durante periodos cada vez más largos, hasta asegurarse de que ya haya aprendido cómo sortear los peligros de la vida adulta. La culebrera habita en bordes y claros de bosques y montes de matorral bajo con árboles dispersos. Se puede considerar especie frecuente pero no abundante, con estimaciones de población muy superiores al resto de los países europeos.

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as parejas de carracas ya formadas se desplazan desde sus cuarteles de invierno africanos y tratarán de localizar agujeros disponibles en el monte donde depositarán sus huevos tras realizar una espectacular ceremonia nupcial. Mayo todavía marzea y los nidificadores tardíos, como el alcotán, ocuparán encinas y árboles de las riberas. El chotacabras, por su parte, se distribuirá por bosquetes, dehesas y zonas cultivadas, donde capturará mariposillas e insectos.

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or estas fechas, los pollos del milano negro realizan sus primeros vuelos. Las cigüeñas negras ocupan ya las sierras boscosas con peñascales, suficientemente alejadas del hombre, donde prefieren construir sus nidos en los árboles del bosque. Los insectívoros herrerillos, los carboneros y los agateadores rastrean los troncos arbóreos, donde capturan larvas de mariposa y pequeños insectos. A finales de mes desciende el nivel de las aguas y algunos de los anfibios más retrasados acabarán por convertirse en alimento para cigüeñas y otras aves. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Águila culebrera Mostrando una culebra a su hambriento pollo para excitar su curiosidad y reclamar su colaboración en la extracción de la misma. Normalmente nidifica a unos 4-5 metros sobre el suelo, en la copa de pinos y alcornoques y excepcionalmente en una rama lateral de un algarrobo, sobre una pequeña plataforma de palos secos, donde pone el único huevo, de color blanco, que incuba preferentemente la hembra durante unos 45 días.

La feroz mirada del águila culebrera es un aviso impertubable de que vigila atentamente todo cuanto sucede alrededor de su escondido nido. Cuando comprueba que se alejan los intrusos, aprovechan ambos progenitores las corrientes de aire caliente para elevarse por los calveros y los eriales en busca de reptiles con los que alimentar a su único pollo. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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Lentisco Habita en el contorno de la región mediterránea, en las mitades oriental y meridional, forma bosquetes en que se mezclan arbustos de uno a dos metros de altura con auténticos árboles de hasta siete metros de porte, que florecen entre marzo y mayo y maduran los frutos en otoño. Las ramas jóvenes adquieren un hermoso color verde rojizo y las viejas no cambian su entonación pardogrisácea. Las hojas son alternas, compuestas con entre 2 y 12 hojuelas, de borde entero y contorno elíptico, de color más claro por el envés. En condiciones favorables, llega a alcanzar los 1.000 metros de altitud.

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esde principios de junio se adivina el fin de la primavera. Las jornadas se hacen muy largas, con unas 16 horas de luz, y las plantas dejan la estación propicia para adentrarse en otra más desfavorable. La mayoría de las crías son ya jóvenes dispuestos a abandonar los cubiles o los nidos, y los reptiles, insectos y anfibios se ven por doquier.

En las dehesas se empieza a apreciar el tórrido verano y las águilas culebreras se afanan en la captura de ofidios con que alimentar a sus pollos. Los lagartos ocelados están a punto de depositar sus huevos; las hembras del ciervo después de ocho meses de gestación paren un par de cervatos, con manchas blancas que vistas a distancia parece luz que reverbera, lo cual facilita su camuflaje. La gineta pare en los huecos de árboles y en las pedreras entre 1 y 4 crías, parecidas a los gatillos, y los cachorros del lince ibérico corren tras su madre en aventuradas correrías. En esta época sus presas más apetecidas son las perdices rojas. La curruca mosquitera habita bosques con abundante matorral, setos y terrenos arbolados, incluso huertas. Es ave de paso, frecuente sobre todo en otoño, del tamaño de un gorrión, con plumaje pardo oliváceo, que se esconde en la espesura y sólo se manifiesta en la época nupcial, en que la delata su armonioso canto que recuerda al de la curruca capirotada. En la Península Ibérica presentan una distribución de tipo atlántico-montano, por lo que ocupan el tercio norte, y se hacen más raras en el sur acantonándose frecuentemente en áreas de montaña. También falta en las penínsulas italiana y balcánica, las islas del Mediterráneo y el norte de África. 30

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ntre los arbustos de sustitución del bosque esclerófi lo destaca la jara pringosa, junto a estepas y jaguarzos. El ciclo de la vida se renueva en los espléndidos encinares de la zona mediterránea andaluza y aun los de enclaves más térmicos de la fachada atlántica que, sobre terrenos pedregosos calizos, suelen acompañarse de laurel. En los bellos encinares de Grazalema, de la sierra de Líbar, de Despeñaperros, con cornicabras, formación que también se ve en las calizas de El Burgo (Málaga), y en general en muchos de esos bosques que fueron expoliados por la tala y el carboneo hasta quedar reducidos a simples bosquetes, se aprecia una inesperada regeneración gracias a los combustibles alternativos y a la escasa utilización de la leña.

Jara pringosa Debe su nombre vulgar a la sustancia pegajosa y olorosa llamada ládano, que impregna las hojas, alcanza los dos metros de alto, a veces hasta cuatro, y la corteza también es pegajosa. Las flores son de cinco a ocho centímetros de diámetro, solitarias y terminales, muy vistosas, pétalos blancos con una pequeña mancha amarilla y otra púrpura superpuesta.

Jara africana Descrita de la Serranía de Ronda, se ha denominado subespecie africana por criarse en Marruecos y en Argelia, de donde seguramente fue arrastrada hasta la Península en la que, dada su preferencia por los suelos serpentínicos o ultrabásicos, se asentó en las tierras coloradas del término de Ronda.

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a encina soporta las duras condiciones invernales. El pueblo la conoce también como encinos, carrascas, matapardas y otras denominaciones enraizadas en el acervo cultural del pueblo, y ha sido cantada por los poetas. Posee una gran amplitud ecológica, por lo que es indiferente a la naturaleza del suelo. Florecen en los días cálidos del principio de la primavera y por otoño diseminan sus frutos. Los encinares de las zonas más térmicas debieron ser muy abundantes en el pasado. No obstante, aún perviven importantes manchas de esos bosques que desde el nivel del mar llegan hasta el piso termomediterráneo, a unos 700 metros de altitud. En suelos profundos se produce un microclima en el encinar de amplia sombra que propicia un ambiente boscoso, húmedo y fresco. Un primer estrato, por tanto, sería la propia encina, acompañada a veces por el quejigo (Quercus faginea).

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mediados de marzo, el aire tibio anuncia la presencia próxima de la primavera en el encinar y en los bosquetes del lentisco, donde crece el acebuche y el mirto, o arrayán. El algarrobo es el árbol andaluz por antonomasia. La zarzaparrilla se cría en setos, espinares y sobre todo en los encinares, con tallos aéreos trepadores en zigzag y espinitas agudas que les permiten asirse a cualquier soporte, leñosa, sarmentosa y verde todo el año. Otra especie propia de los encinares térmicos son los farolitos, planta herbácea de la familia de las aristoloquiáceas, con raíz fibrosa y tallos erguidos, tenues y ramosos, de unos cuarenta centímetros de largo.

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Encina Habita en el contorno de la región mediterránea, en las mitades oriental y meridional, forma bosquetes en el que se mezclan arbustos de uno a dos metros de altura con auténticos árboles de hasta siete metros de porte, que florecen entre marzo y mayo y maduran los frutos en otoño. A veces no pasa de ser un arbusto, pero frecuentemente suele ser un árbol mediano siempre verde, de unos 15 o 20 metros de altura y ocasionalmente llega a alcanzar la treintena. Las ramas jóvenes adquieren un hermoso color verde rojizo y las viejas no cambian su entonación pardogrisácea. Las hojas son alternas, compuestas con entre 2 y 12 hojuelas, de borde entero y contorno elíptico, de color más claro por el envés. En condiciones favorables, llega a alcanzar los 1.000 metros de altitud. Son muy difíciles de reconocer las dos razas descritas: la subespecie ilex, encina propiamente dicha, con hojas muy alargadas, y la ballota, o encina de bellotas dulces y hojas más redondeadas, pues lo normal es que se vean ejemplares intermedios en el mismo árbol. Es por excelencia especie climácica de los bosques esclerófilos y la vegetación potencial de casi todo el territorio peninsular ibérico, como en Andalucía , salvo en las zonas subdesérticas almerienses y en los pisos superiores de las montañas. En localidades secas sobre suelos calizos, el alcornoque no llega a desalojarla; en las de mediana altitud, algo húmedas sobre suelos silíceos, así como en el piso mediterráneo semiárido, es sustituída por el alcornoque y el pino carrasco, respectivamente. Presenta tronco derecho, a veces algo torcido, con corteza cenicienta o pardusca ligeramente resquebrajada, ramas erguidas y horizontales, hojas A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


gruesas y correosas, simples y alternas, con forma entre redondeada y lanceolada, borde entero o dentado. Los amentos masculinos, de color amarillo, cuelgan de la terminación de las ramillas. El fruto es una bellota ovoidea alargada y cúpula hemisférica con forma de dedal y escamitas casi planas. Las bellotas se comen crudas y asadas, si bien su principal aprovechamiento es como alimento del ganado porcino del que se obtienen los mejores jamones. La madera es difícil de trabajar, se emplea en ejes y ruedas de carros, en aperos de labranza, en construcciones hidráulicas y es muy buena para quemar y produce un excelente carbón.

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Mirto o arrayán

Jazmín silvestre

Se caracteriza por sus flores regulares de cinco pétalos y numerosos estambres. Produce un rudimento de fruto que se sitúa debajo de la flor y no en su seno, de manera que cuando aquél llega a la madurez, el cáliz persistente lo corona. Permanece verde todo el año, con abundantes hojas dispuestas de dos en dos en cada nudo. Crece en valles, laderas y collados de todo el litoral mediterráneo, con mayor profusión en suelos húmedos y ricos. Florece desde mediados de junio hasta agosto. El nombre vulgar es de origen árabe ar-Rayhan o Rihan, “aromático”. Contiene mirtol en sus hojas y en sus frutos. Según el Libro de la almohada, de Ibn Wafid de Toledo, las hojas de mirto frescas, machacadas y puestas a macerar en aceite de oliva durante tres semanas al sol, impiden la caída del cabello. Las bayas se usan como condimento y su madera es dura y moteada, útil para fabricar artículos torneados o carbón vegetal.

Es un arbusto que puede llegar a medir dos metros, hojas alternas con tres foliolos de 1 a 3 centímetros, más o menos oblongos, flores amarillas con corola de unos 12 milímetros de diámetro, o más, ramas de cuatro ángulos. Fruto negro y globoso de casi un centímetro de diámetro. También habita en matorrales y roquedos.

Zarzaparrilla Especie trepadora propia de setos, espinares y encinares. Son inconfundibles sus hojas lampiñas y correosas, con forma de corazón o de flecha, espinitas en los bordes y en el nervio medio, flores masculinas verde amarillentas o verde rojizas y las femeninas casi iguales pero con estambres estériles y pistilo ovoideo. Los frutos son globosos, de color rojo o negro, que cuelgan en racimos que recuerdan a los de las uvas. Florece en verano o a principios del otoño y antiguamente se empleaba para tratar la sífilis si bien con poca efectividad por lo que ha quedado desprestigiada, aunque se utiliza para combatir la nefritis, cistitis, litiasis renal, gota y otras afecciones. Según Dioscórides, bastaba con que se diera a un niño recién nacido un poco de las hojas o de los frutos molidos para que jamás le afectara ningún veneno. Se dice que en tiempos difíciles las hojas fueron consumidas en forma de ensaladas, lo que no es en modo alguno recomendable. 34

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n los linderos del bosque medra el jazmín silvestre.

e denominan candiles, candilejos, frailillos, rabicana y otros nombres vulgares que aluden a su forma peculiar, a la plantita de la familia de las aráceas, de entre 20 y 40 centímetros de alto, con tubérculo irregular en la base, hojas de base acorazonada y forma ovalada o de hierro de lanza, peciolo largo y manchado de púrpura. Presenta una bráctea aguda o con saliente pequeño, de 3 a 5 centímetros y parte basal verdosa con bandas longitudinales púrpura rojizas y parte superior verde oscura o pardo purpúrea. Se cría en encinares, huertos, olivares, lugares herbosos y es algo tóxica.

Acebuche Es una variedad del olivo común o cultivado, que parece tener su origen en un olivo silvestre africano que, como nuestro acebuche, tiene drupas pequeñas y muy poca carne. Presenta ramas grisáceas con grietas finas, espinosas, hojas opuestas de 1 a 8 centímetros de largo, casi sentadas, coriáceas y grisáceas. Son famosos los acebuchares de las provincias de Cádiz y Huelva.

En altitudes superiores el encinar térmico se empobrece en especies florísticas a causa del frío. Sobre suelos profundos, las encinas alcanzan más de 5 metros de porte y sus copas unidas crean un microclima húmedo y fresco, boscoso, cuyo primer estrato estaría dominado casi en exclusiva por la encina, y si los suelos son más húmedos y profundos favorecería la presencia del quejigo.

Algarrobo Especie perennifolia de la familia de las Papilionáceas, de ramas irregulares y hojas coriáceas y perennes, de 8 a 10 metros de altura, ramas irregulares y tortuosas, hojas alternas, compuestas de hojuelas paripinnadas de 3 a 5 centímetros de longitud, haz brillante, coriáceas y de rabillo corto. En Andalucía se extiende preferentemente por la Sierra de las Nieves en Málaga, Sierra Norte de Córdoba, Sierra de Grazalema en Cádiz y otras sierras calcáreas andaluzas. El fruto es la conocida algarroba que se aprovecha para consumo animal y en los tiempos difíciles de la posguerra para consumo humano. Con la corteza se obtienen taninos para curtir y la madera es buena para tornería. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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Farolitos Especie con hojas acorazonadas que brotan alrededor de todo el tallo y se mantienen verdes a lo largo del año. Produce flores amarillas y frutos esféricos y coriáceos. Comienza a florecer en invierno y continúa durante toda la primavera. Originaria de África, se distribuye ampliamente por toda Andalucía, en el piso termomediterráneo, del que es un buen bioindicador. Prefiere suelos calizos en zonas de degradación de encinares y matorrales densos en áreas umbrías. Se enreda en forma de liana en otras plantas. De esta planta se obtiene un alcaloide toxico llamado “aristoloquina”. Tiene propiedades medicinales como analgésico, febrífugo y abortivo.


Enebro de la miera Es planta aromática base para la fabricación de la ginebra, cuyo origen se remonta a la época romana, en la que ya se producían los vinos de “cedro” que según Plinio, se obtenían cociendo el mosto con bayas de enebro. Las propiedades del enebro, diuréticas y carminativas, son excelentes para facilitar la digestión y con uso externo adecuado para combatir el reumatismo y otras enfermedades. Las bayas se utilizan para aderezar carnes y salsas. Este enebro, al igual que otras especies, posee diversas razas que se han descrito, como el enebro marino, que vive en dunas y arenales marítimos de Almería, Cádiz y Huelva, y el enebro del otro lado del Tajo, de las dunas y los arenales portugueses.


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n un segundo estrato del encinar aparecen especies como el enebro de la miera una de las estirpes del enebro, nombre de origen romano (iuniperus) con que se designaba la planta y su madera, si bien según otros es palabra de origen celta (jeneprus).

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n el mismo estrato se cría el torvizco, cuyas flores forman ramilletes en la terminación de las ramas, con cabillos y eje de la inflorescencia muy pelosos, lóbulos de color blanco cremoso, más cortos que el tubo. Cuando se desarrolla el fruto, que es una drupa rojiza o anaranjada, brillante, cae la envuelta floral. Florece en verano y el otoño, lo que hace que coincidan en una misma planta flores y frutos maduros. La corteza del torvizco se desprende fácilmente y se empleó desde antiguo como purgante. Según Quer, es tan violento que “quema las fauces” y en dosis grandes produce intoxicaciones graves e incluso accidentes mortales cuando los niños ingieren su frutos. Un pastor de Sierra Tejeda nos aseguró que se quitó las fiebres de malta aspirando la planta tras darle una paliza con una vara antes de que le diera el sol. Así mismo, a las cabras recién paridas le ponían una tira de corteza de torvisco en el cuello para que echaran los “pares” a los que, según parece, llaman también “secundinas”.

Torvizco Planta siempre verde, con ramas largas y mimbreñas, corteza parda o pardo rojiza, hojas correosas que pueden alcanzar los 5 centímetros de longitud y 7 milímetros de anchura, dispuestas densamente en la parte superior de las ramas, con pequeñas glándulas en la cara inferior.

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n ambientes frescos del encinar prospera el rusco, atractiva planta verde todo el año, que posee un rizoma subterráneo del que brotan numerosos tallos rígidos, de color verde oscuro, ramosos en su parte superior, totalmente lampiños, de algo más de un metro de altura.

Rusco Florece a finales del invierno o el principio de la primavera, y los frutos maduran en otoño e invierno. Las flores nacen en el centro de los filóclados, de la axila de una bracteílla membranosa; y son unisexuales, y tienen una envuelta de 4 o 5 piezas de color verdoso blanquecino. El fruto es una baya globosa, de entre 10 y 15 milímetros de diámetro, de vivo color rojo. Desde muy antiguo se utilizó como aperitivo y diurético, de hecho es una de las cinco aperitivas mayores, y junto al hinojo, apio, perejil y esparraguera forma parte del “jarabe de las cinco raíces”. Es planta de interes comunitario, por lo que su recogida y explotación pueden ser objeto de medidas de gestión, según dispone el Consejo de las Comunidades Europeas.

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Cornicabra Arbusto muy ramoso y lampiño, de hasta 5 metros de alto, florece por abril o mayo y los frutos maduran por julio. Presenta hojas compuestas y pinnadas con 5 - 11 hojuelas sentadas, ovales, elípticas o lanceoladas, coriáceas, de haz lustroso, enfrentadas por pares y una terminal. A menudo presenta agallas largas y curvadas como cuernos retorcidos, de donde proviene el nombre vulgar; fruto comprimido rojizo y luego pardo. Flores unisexuales, rojizas o parduscas, dispuestas en panículas ramosas en las ramas del año anterior. Se cría en encinares, robledales de melojo y roquedos calcáreos de la mitad sur peninsular, hasta 1.500 metros de altitud. Florece por abril o mayo y los frutos maduran en julio. La trementina que se obtiene de ella fue la más apreciada por los antiguos en la industria del barniz y para la obtención de compuestos orgánicos. Su madera es dura, compacta y resinosa, con aplicaciones en ebanistería, tornería y marquetería.

Madroño En el que se aprecia las hojas dispuestas de forma alterna, con forma de hierro de lanza y

borde aserrado, lustrosas por el haz, ligeramente correosas, de entre 4 y 11 centímetros de largo.

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ambién crece en ambientes atemperados una especie de notable interés, la cornicabra, de ramillas rojizas y aromáticas cuando se resquebrajan

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l madroño es árbol de pequeño porte, a lo sumo 5 metros de alto, aunque excepcionalmente puede alcanzar 10 metros. Tronco con corteza pardo rojiza y ramillas rojizas; flores dispuestas en panículas, de color blanco cerúleo, corola en forma de campanilla con 5 pequeños glóbulos revueltos, diez estambres en el interior insertados en un disco situado bajo el ovario, fi lamentos pelosos en la base coronados por dos cuernecillos reflejos. El fruto es una baya roja o anaranjada, de 20 25 milímetros de diámetro, comestible, si bien como indica su nombre científico debe consumirse uno solo (unedo) ya que cuando madura contiene cierta cantidad de alcohol. Las hojas y las cortezas del madroño contienen taninos que se han empleado para curtir pieles y en medicina popular para combatir la diarrea y la disentería. Las hojas, cocidas, se usan como diurético y antiséptico de las vías urinarias. La madera es un buen combustible y las raíces producen un magnífico carbón.

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Durillo Es un arbusto muy ramoso, verde todo el año. El fruto es una drupa de color azul metálico, de unos 5-8 milímetros, no comestible. Las hojas son opuestas, coriáceas de figura aovada, enteras, de color verde intenso por el haz , más pálidas por el envés y vellosas en el arranque de las venas laterales.

Madreselva espléndida Con ramas de corteza lisa, hojas ovoideas, coriáceas y perennes, de envés liso y glauco. Flores amarillentas cerúleas, a veces teñidas de púrpura, al final de las ramas y sentadas en un par de hojas terminales. Ocupa matorrales y roquedos, en los que florece de mayo a julio y se distribuye por el Centro y Sur peninsular. Llega a medir hasta tres metros de altura. Las flores tienen forma de tubo largo y estrecho, que en su parte final se abre en dos labios: uno de ellos de un solo pétalo, entero, el otro con cuatro lengüetas soldadas por la base. El género Lonicera cuenta con unos centenares de especies que viven principalmente en las zonas templadas y subtropicales. El nombre proviene del latín capreolus, es decir, cabritillo, porque se enreda y retuerce entre los otros arbustos. El nombre genérico rindió homenaje al botánico Adam Lonitzer, médico alemán del siglo XVI, y Boissier describió nuestra especie y la denominó “espléndida” por su belleza.

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l durillo es la última de las especies representativas del encinar en su estrato más húmedo. Se mantiene verde todo el año, florece a fi nales de invierno o principios de primavera y los frutos maduran a fi nales del verano y en otoño.

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l tercer estrato del encinar se compone de plantas trepadoras, como la madreselva espléndida, la fl ámula y la rubia silvestre.

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l cuarto estrato del encinar crece a la sombra de los anteriores, lo que propicia la presencia de especies como la conocida “primavera”, cuyo nombre científico es Primula vulgaris, violeta alba y peonía, a la que también llaman “rosa alabardera”, de atractivas flores grandes y solitarias, de 8 a 10 centímetros de diámetro. Sus hojas inferiores están tres veces divididas, en 17-20 foliolos glaucos y glabros por el envés. El elanio azul recorre las dehesas en busca de algún topillo. En la incipiente noche destacan las estrofas melodiosas del ruiseñor común, que intenta atraer a las hembras que cruzan la Península y llegan a apagar el concierto del bosque. En las mañanas primaverales se escucha la llamada afl autada de la oropéndola y el ruidoso ritual de cortejo de la colonia de abejarucos que fi nalizará con el comienzo de la construcción de las galerías trogloditas donde ubicarán sus nidos. El carácter abierto y arbustivo del encinar atrae la presencia de una importante comunidad de vertebrados. Dieciseis mamíferos viven en ellos, entre los que

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además de las especies que habitan los diversos biotopos andaluces destacan el lirón careto, el topillo común, musaraña común y el murciélago orejudo. Los encinares convocan hasta una docena de diferentes especies de reptiles, como culebras, lagartos y lagartijas. En el inicio de la primavera, los anfibios despiertan de su letargo y se afanan por encontrar compañeros con los que perpetuar sus especies. El sapo corredor entona con su saco gular la repetitiva llamada para la reproducción. Los alcotanes hacen acto de presencia para instalarse sin demora en robledales, encinares adehesados, pinares y bosques ribereños. Las águilas perdiceras se ejercitan en el vuelo y se atreven a dejarse caer sobre una roca de amplia superficie no muy alejada del nido. En ocasiones los progenitores tienen que animarlos a regresar al hogar paterno, desde donde volverán a ejercitar el batido de alas y el vuelo de corto recorrido hasta lugares cada vez más alejados, ante la mirada esperanzadora de sus progenitores.

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l encinar cobija una rica fauna de ácaros, colémbolos, dipluros y otras muchas especies de las familias de los insectos. El notable cerambícido conocido vulgarmente como “gran capricornio”, nos sorprende por mayo durante el crepúsculo y por la noche mientras busca las encinas solitarias en flor . En las hendiduras de las cortezas pone la hembra entre 60 y 100 huevos. A las dos semanas eclosionan las larvas y enseguida se aprestan a comer la A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Rubia silvestre También conocida como raspalenguas, es planta perenne muy áspera, de 30 a 120 centímetros de alto, con tallos cuadrangulares con espinas recurvas en las esquinas, espinosa con puntitas hacia atrás, hojas lineares de hasta 6 centímetros de largo, a veces ovoideas, rígidas y persistentes, coriáceas, de color verde oscuro, dispuestas en verticilos de 4 a 8 hojas. Las flores se agrupan en cimas densas, corola de unos 5 milímetros, con 5 pétalos largamente acuminados, de color verde amarillento, fruto globoso negro.

corteza donde pasarán el invierno. Una vez superada una segunda invernada, penetran en la madera y llegan a alcanzar un tamaño de 9 o 10 centímetros de largo. Posteriormente se transforman en pupa y pasan el invierno en una celda horadada en la madera. La tala de las viejas encinas está provocando la paulatina desaparición de la especie.

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Flámula Es una planta trepadora y robusta, leñosa de flores caducas, con racimos de flores blancas de entre 1,5 y 3 centímetros de diámetro, olorosas, situadas al final de las ramas, en cimas laxas, hojas bipinnadas con folículos pequeños, ovales, enteros o con tres lóbulos.

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as lagartijas colilargas no cesan de acosar a los numerosos invertebrados que pululan por doquier y por las cabezuelas de las compuestas y las umbelíferas se detienen avispas del tipo Polistes gallicus, así como dos especies que hacen sus nidos en el suelo horadando la tierra, que en ocasiones pueden resultar muy peligrosas: Vespula sylvestris y Vespula germanica.

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tros visitantes asiduos son los escarabeidos, diferentes especies de Tropinota, cerambícidos y bupréstidos.

E Avispa común

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as avispas verdaderas del bosque están representadas por el avispón (Vespula cabro) que, como otros miembros de tan amplia familia, hace su nido en árboles huecos y en maderas en descomposición, con colonias de unos pocos centenares de obreras.

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os efécidos, así mismo, como es el caso de la avispa Sceliphron destillatori, anidan en maderas descompuestas, árboles huecos y suelos arcillosos. Las hembras capturan un insecto o una araña, lo paralizan y lo depositan en el nido donde lo entierran junto a un huevo suyo para que la larva pueda alimentarse en cuanto nazca.

Avispón (Vespula cabro)

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n la orla espinosa se afanan mariposas interesantes, como la náyade, niña andaluza, banda acodada, rey mozo así como la abundante arlequín.

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edran por el encinar arácnidos difíciles de observar, por su rareza y tamaño, pseudoescorpiones, así como una de las muchas especies del género geophilus, colémbolos, dipluros, la bonita mariposa saltacercas, o la más atractiva Poligonia C album, bombílidos y dípteros, hemípteros y otros insectos.

n los claros de los bosques andaluces, o en los pradillos que se forman durante la primavera, podemos ver alguna de las especies de Nemoptera, reconocibles por sus largas alas posteriores acintadas, si bien no se pueden considerar como especies frecuentes. Vuelan generalmente al oscurecer y bailan arriba y abajo en un vuelo que recuerda al de las efímeras. Sus larvas se pueden encontrar en escombros, junto a edificaciones y cuevas, donde se alimentan de pequeños insectos.

L

os ascaláfidos son insectos diurnos de vuelo rápido, con largas antenas claviformes. En el sur europeo existen varias especies que, como Ascalaphus ictericus, a veces es confundido con una mariposa. Palpares hispanus es de vuelo más rápido y aspecto menos estilizado.

L

os arácnidos son animalillos menos atractivos por su belleza pero de gran interés para los que aman la naturaleza. Son seres tranquilos y, salvo en casos excepcionales como el de la viuda negra, totalmente inofensivos en las tierras de Andalucía, que sólo atacan para defenderse. Constituyen un grupo que suele pasar inadvertido, salvo algunas especies igualmente inofensivas que habitan en las viviendas.

Avispa Sceliphron destillatori

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Nรกyade (Celastrina argiolus)

Poligonia C Album

Nemoptera (Nemoptera coa) A N DA L U C ร A A L N AT U R A L

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Clubiiona pallidula

En la fauna ibérica se han señalado 11 familias y 138 géneros ausentes en el septentrión europeo. Los órdenes de los Palpígrados y los Solífugos faltan en el norte de Europa, y los Escorpiones y los Opiliones completan la representación ibérica.

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Otra especie de las cortezas es Leptochartes berolinensis, pequeña araña con sexos muy parecidos por poseer quelíceros casi idénticos. L. perezi es otra especie propia de la Península Ibérica. Xerolycosa nemoralis es típica de los bosques y ambos sexos presentan coloración rosácea. El abdomen presenta también tintes rosados.

n los bosques habitan arañas que se localizan en los troncos de los árboles, ya sea camufl adas o resguardadas bajo telas de poco espesor. La mayoría de las especies se encuentran desde la primavera hasta el otoño, como es el caso de la Araniella cucurbitina. A fi nales de primavera, y en los días de suaves temperaturas durante el verano, abundan los licósidos. Las hembras prolongan su estancia en troncos de árboles, bajo piedras y en todos aquellos lugares en que queden resguardadas de los rayos del sol. Entre éstas se citan especies de los linderos de los bosques y de las cortezas, como Clubiona pallidula. No menos interesante es la larga relación de especies fascinantes que viven en las ramas y en cualquier parte de los árboles; en las zonas húmedas, en el musgo, los detritos y en los brezales. También hay arañas especializadas en los árboles recubiertos de líquenes, y en los bosques arenosos, las zonas más soleadas, así mismo las de las umbrías, las de los claros del bosque y las de la base del árbol . En los pinares progresa Zodarion germanicum junto a otras 15 especies descritas de la Península Ibérica.

l zorro es otro de los visitantes habituales del bosque donde, dado su carácter omnívoro, captura aves, pequeños mamíferos, insectos, carroña y lombrices. En tiempos difíciles recurre al consumo de frutos y bayas.

En la estación cálida, la bonita Ero tuberculata medra por troncos y ramas en las telas de araña, que se instalan en los lugares más umbríos del bosque. En verano se puede admirar en los pinos Tetragnatha obtusa, que presenta caparazón con un triángulo oscuro que recubre la zona cefálica y las patas de color variable, a veces anilladas. En los linderos del bosque esclerófi lo con abundantes arbustos y herbajes se encuentra la garrapata de las ovejas (Ixodes ricinus), de hasta 4 milímetros de largo, que se aposenta en los extremos de las ramas, alargando las patas anteriores oblicuamente en el aire, a la espera de que se acerque un posible huésped para adherirse a su piel, que succionará durante una o dos semanas.

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entro de la misma familia Ixodidae se encuentra el dermacentor, ácaro de vistoso colorido que, cuando no ha ingerido alimentos, puede llegar a medir 5 milímetros de largo. El caparazón presenta dos ojos pequeños incrustrados en el mismo; los bordes del abdomen que sobresalen lateralmente por encima del caparazón adoptan una forma dentada. El cuerpo adquiere una tonalidad reluciente y esmaltado de color gris oscuro y rojizo. Habita en los linderos de los bosques y florestas poco frondosas. Se encuentra en las zonas cálidas andaluzas y puede transmitir diferentes enfermedades.

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n las florestas y debajo de los troncos, habitan los ácaros aterciopelados del género Trombidium, que presentan una longitud corporal de unos 4 milímetros. Deambulan durante el día libremente por el suelo y por las rocas. Se alimentan de

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El zorro Es una especie inconfundible, por su pelaje espeso y suave, de atractivo colorido, y su gruesa cola con la punta blanca. Lleva una vida solitaria pero, cuando la densidad de población es elevada, forma una familia con varias hembras. Por el contrario, en tiempos de normalidad, vive en pareja. La densidad de población elevada afecta así mismo a la población de las liebres que sufren una drástica reducción.

Dermacentor (Dermacentor sp.)

materia orgánica así como de animales que corren y de huevos de insectos y de carroña. De los cuatro estadios que precisan para alcanzar la madurez, los ácaros de este género sólo experimentan dos fases de crecimiento. Las larvas parasitan insectos, mariposas, saltamontes, etc., succionando la linfa de estos animales.

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ALCORNOCALES Y QUEJIGALES

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Ver ano

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Medioluto Inés Es el nombre con el que se conoce esta mariposa que se extiende por España y Portugal, y por Marruecos, Argelia, Túnez en el norte de África. Vuela a principos de junio y habita las laderas rocosas con prados, normalmente en zonas motañosas de 900 a 1.200 metros de altitud.

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punto de instaurarse el solsticio de verano, entre los días 21 y 22 de junio, las jóvenes águilas imperiales inician el abandono del nido, tras haber fortalecido pacientemente sus músculos con los ejercicios de vuelo realizados en la copa del árbol donde vieron la luz o tras las atrevidas incursiones de breve recorrido para capturar las presas que le ofrecen sus progenitores.

Cleopatra Es una mariposa que vuela en agosto en el sur de España y en el norte de África, en dos generaciones, que medran en los claros del bosque y en las zonas abiertas de hasta 1.800 metros de altitud. Se posa en árboles y arbustos para pasar fácilmente inadvertida ante sus predadores, con unas alas que han desarrollado formas y colores miméticos con las hojas de esos vegetales.

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unque desde la primavera tardía se ven insectos por doquier, es en verano cuando se produce el asalto incruento de los bosques de Andalucía. El mullido suelo del bosque esclerófilo constituye el habitat adecuado para reptiles, anfibios, arácnidos e insectos, clase que agrupa alrededor de un millón de especies. Un zumbido monótono y adormecedor se adueña de la arboleda, sobre todo en las horas del mediodía, y al trasluz se les ve cruzarse en sus vuelos y posarse sobre las flores, o sobre las cortezas de los árboles. Los roedores de la madera, es decir, los xilófagos, emprenden su trabajo sin descanso. El falso ciervo volante sustituye en los bosques andaluces de la mitad sur ibérica al verdadero ciervo volante, donde se alimenta de troncos viejos de Quercus. En las encinas, el Gran Capricornio encuentra su alimento así como la mariposa saltacercas, y visitan la orla espinosa abundantes lepidópteros: medioluto Inés,

C alba, pandora, arlequín, cleopatra y otras especies de las zonas abiertas. En cualquier barranco de uno de los muchos espacios boscosos andaluces las moscas cuca (Hypoderma sp.) intentarán depositar un huevo sobre la piel de un ciervo que, cuando se lame, hace eclosionar la larva, que se fija en la lengua del animal y penetra en su tubo digestivo. En una fase posterior de su desarrollo, el insecto perfora los tejidos musculares del animal y aflora en su piel. Otras cucas de la misma especie se instalan en la faringe del ciervo. Las moscas robustas cuyas larvas parasitan también a otros mamíferos, como el rezno de buey y el estro de los ollares de las ovejas, pertenecen a la misma familia que la mosca cuca y producen irritaciones dañinas en los animales y los cueros resultan de peor calidad por las infecciones.

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n junio las temperaturas suelen alcanzar los valores más elevados del verano. El vapor de agua enturbia el aire y al calentarse se eleva por los valles. Es la calima, que dificulta la visión y enrarece la atmósfera cargada. Los reptiles abandonan sus cobijos para activar su metabolismo en cuanto salga el sol. La culebra bastarda tratará de iniciar la captura de lagartijas y roedores, base de A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


su dieta, o de los pequeños mamíferos, incluídos los gazapos de conejo, aves y lagartos, sin descuidarse ante la segura presencia del águila culebrera que sobrevuela el calvero. A pesar de su ceja prominente que le confiere una expresión inquietante, es una culebra inofensiva si no se siente acosada por el hombre, en cuyo caso tratará de azotarlo con su cola. En la parte posterior del maxilar superior posee dientes venenosos, que no llegan a ser letales al morder al hombre, ya que están muy retrasados. Las hembras de los ciervos paren, en algún recóndito encame, uno o dos cervatos con motas blancas para hacerlos pasar desapercibidos ante sus depredadores. La gineta a su vez dará a luz a tres o cuatro crías recubiertas de un pelillo oscuro; y los cachorros de lince frecuentan las salidas tras su madre en busca de presas con las que puedan asimilar las técnicas del rececho.

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ntre julio y octubre es muy gratificante contemplar en los bosques con madroños el vuelo de la mariposa conocida como “bajá de dos colas”, bella especie que debe su nombre específico a Linneo que lo puso en homenaje a Jasón, aquel que partió con sus hombres en busca del vellocino de oro. Suele frecuentar los lugares donde haya fruta madura, como los higos, que le atraen de forma especial.

Bajá de dos colas Es la única especie europea de un género de la región etiópica, donde es abundante y popular. En los países mediterráneos su presencia se reduce a los lugares cercanos al litoral, donde crezca el madroño, ya que es la planta nutricia exclusiva de sus larvas. Las orugas presentan un par de cuernecillos dirigidos hacia atrás, como si se tratara de un carenado críptico. La crisálida cuelga de las ramas del madroño como si fuera un fruto más.

Culebra bastarda Habita en bosques abiertos, terrenos arenosos, roquedos y zonas de cultivos. Los adultos alcanzan los dos metros de longitud, tienen ojos grandes con una especie de ceja muy prominente que le proporciona una expresión penetrante, dorso oliváceo o pardusco claro generalmente uniforme y partes inferiores amarillentas con moteado oscuro. 49


El erizo común Mide de 20 a 26 centímetros de largo y la cola menos de tres. Está recubierto de espinas puntiagudas, de color pardo oscuro a negras, de 2 centímetros de largo, oblicuas en relación a la piel. El resto del cuerpo está cubierto por gruesos pelos, entre pardos y blanco-amarillentos. Algunos individuos son pálidos. No muda con el paso de las estaciones. El cuello y el cuerpo son cortos en relación con el grosor. Hocico puntiagudo y nariz húmeda. Pies con 5 dedos provistos de fuertes uñas, los anteriores mayores que los posteriores. Su alimentación comprende ranas y carroña.

Picogordo Es una especie vigorosa, que anda y salta en tierra con facilidad. Pone en árboles de gran tamaño de 4 a 6 huevos azules claros o verdegrisáceos, con manchas pardas y negruzcas. La incubación corre a cargo de la hembra y dura de 9 a 14 días.

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l erizo común, curioso animalillo de los terrenos abiertos, matorrales o arbustos, es menos frecuente en los bosques densos. Duerme en el nido du rante el día, echado sobre el vientre, con la cabeza extendida hacia delante, y las espinas abatidas hacia atrás. El nido está construido de hojas secas, hierbas y musgo y situado al pie de árboles o en madrigueras. Es un mamífero, normalmente silencioso, aunque produce sonidos diversos. Aun siendo un animal casi enteramente nocturno, puede verse al amanecer y al anochecer. Cuando el tiempo es cálido, le gusta tenderse al sol.

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l picogordo visita los huertos en busca de brotes y huesos de guindas, ciruelas, aceitunas y otros frutos más duros que rompe con el pico para comer la semilla interior. Se distribuye por el norte de África, la mayor parte de Europa y parte de Asia central y oriental. En la Península Ibérica hay una población nidificante pequeña, principalmente en el cuadrante suroccidental, y parece criar en puntos aislados de Cataluña y del Sistema ibérico. En los atardeceres del verano se produce una repentina pausa en los rumores del bosque. La luz decrece de forma vertiginosa, las encinas y los alcornoques se difuminan y el

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silencio se prolonga durante un breve lapso de tiempo. El grillo comienza a frotar sus patas anteriores con una serie de púas de la cara inferior de la otra. Son los machos, que dirigen su mensaje a las hembras. Cuando se produce el contacto, emite el canto del cortejo y, cuando se consuma la cópula, el canto triunfal. Si otro macho penetra en su territorio, se produce el enfrentamiento en el que ambos entonan el canto de guerra. El autillo emite sin descanso su estrofa aflautada, las ranas croan en el arroyo cercano y el ruiseñor sorprende con sus trinos melodiosos.

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os topillos, ratas, ratones, ardillas, lirones y otros mamíferos roedores constituyen un elemento básico para el mantenimiento de los carnívoros del bosque. Se alimentan de frutos con cáscara dura, que abren con dos incisivos en cada mandíbula, cortan hierbas o extraen los piñones de los estróbilos de los pinares. Todos tienen hábitos crepusculares o nocturnos y una enorme capacidad de reproducción, que les permite asegurar la supervivencia a pesar de las muchas bajas que les ocasionen los carnívoros. El lirón careto pare entre cuatro y ocho crías, dos veces al año, en primavera y en otoño. Las crías de la segunda generación, deben apresurarse para conseguir un tamaño adecuado con el que afrontar el periodo de hibernación, en el que pasarán varios meses sin alimentarse, consumiendo la reserva de grasas que acumulan en otoño, por lo que se afanan por las encinas y robles en busca de alimento: insectos, arácnidos, anfibios y vegetales, pero en los años de escasez llega a tener comportamientos caníbales, hasta el punto de devorar a sus propias crías. Sus peores enemigos son las rapaces nocturnas: lechuzas, cárabos y otros; entre los mamíferos el lince ibérico, el zorro, la gineta, el gato montés y el turón, que penetra en sus galerías.

Gamo Es de menor tamaño que el ciervo. Su pelaje es de coloración variable, entre amarillo y pardo rojizo, salvo en invierno en que se torna pardo grisáceo.

las águilas imperiales y hasta por el lince ibérico, con la colaboración de otras aves y mamíferos. Los zorros aguardan a que salgan al exterior para poder atacarlos; las culebras bastarda y de herradura, así como la víbora hocicuda y el lagarto ocelado, los atacan en el interior de las galerías.

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n los prados de los claros del bosque, lejos de la presencia humana, el gamo lleva una vida sosegada, pastando sin que nada le amenace. Hasta que no llegan a los 6 años, los machos no completan sus grandes astas palmeadas y ramificadas por su parte superior. Su pelaje muestra coloración variable, entre amarillo y pardo rojizo, salvo en invierno en que se torna pardo grisáceo. En agosto, bien avanzado el verano, pierden el terciopelo. El macho casi alcanza el metro de altura a la cruz, la hembra es ligeramente menor. Habita en los bosques mixtos, con matorral y prados en los claros, y en los de hoja caducifolia.

Gineta Se mueve entre las hojas de los árboles. Mide un metro de largo, en el que la cabeza y el cuerpo totalizan 55 centímetros y la cola 45. El hocico es afilado, los ojos de tamaño medio, y las orejas grandes y prominentes, patas cortas con 5 dedos en las anteriores y 4 en las posteriores, uñas retráctiles.

Otro roedor solitario del bosque, presa favorita de muchos mamíferos y aves, es el topillo común, cuyo cuerpo cilíndrico facilita sus movimientos por las galerías subterráneas donde vive. Es casi ciego, pues no necesita desarrollar el sentido de la vista que de nada le sirve en esas oscuras galerías. Busca siempre los terrenos más húmedos. No alcanza más de 13 centímetros de largo, de los que la cola sólo mide algo más de tres. Un buen número de topillos son capturados por A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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El Alcornocal

La gineta trasiega durante casi toda la noche con total impunidad. Recuerda al gato aunque su cuerpo es más estilizado y elegante. Presenta un pelaje suave, moteado de negro sobre fondo claro, cola anillada en la que alternan manchas claras y oscuras y cresta de pelos eréctiles sobre la espalda. Se alimenta de avecillas y mamíferos, insectos e hierbas. Caza al acecho, moviéndose por entre la hierba como una serpiente. Se distribuye por la zona subsahariana de África, de donde pasó a la Península Ibérica, a través del Estrecho y ha alcanzado Francia por el sur y el oeste.

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n paseo por el alcornocal, nos mostrará los suelos frescos y profundos de naturaleza silícea, o pobres en carbonatos, que acogen a estos árboles notables que requieren precipitaciones de más de 650 milímetros y cierta influencia oceánica, aunque está también adaptado para soportar los veranos secos y calurosos de la región mediterránea.

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El alcornoque suele acompañarse de encinas y quejigos, tanto el común (faginea) como el moruno o andaluz, especie cuyo nombre científico -canariensis- se debe a un error de etiquetado de su descubridor. Aunque debió de existir en tiempos una estratificación similar a la de la encina, el aprovechamiento forestal de estos bosques mediante la extracción del corcho impide su desarrollo. Los arbustos, lianas e hierbas son los mismos que acompañan a la encina, esto es, madroños, torvizcos, madreselvas, espárragos, violetas, peonías etcétera.

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l quejigo común se extiende desde Andalucía hasta las faldas de los Pirineos, ya que son mucho más resistentes a la sequedad y al frío que los quejigares de la especie moruna o andaluza. Por degradación de los suelos y por las frecuentes talas, se reduce muchas veces a un simple arbusto. Se han descrito dos razas, una (subsp. faginea) con hojas pequeñas y correosas de dientes A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Quejigo común Es un árbol de tronco no muy grueso, que no sobrepasa los 20 metros de altura, corteza agrietada de poca profundidad, ramillas pardas grisáceas o rojizas, hojas simples, alternas, de entre 2 y 11 centímetros de longitud, con dientes punzantes de poca profundidad, pelos estrellados por el haz y de color ceniciento o verde pálido por el envés. Las flores masculinas van sobre amentos colgantes que brotan entre marzo y mayo, y los frutos son bellotas de corto pedúnculo con cúpula de escamas ovadas, que maduran y se diseminan por septiembre. Las agallas son bolas marrones del tamaño de una nuez que se producen por la picadura de un insecto en los brotes jóvenes, que a veces confunden a los excursionistas desinformados, que creen que son los frutos.

punzantes, propia del sureste andaluz; y la otra (subesp. broteroi), de hojas más grandes y planas, cubiertas por el envés de pelos gruesos y apretados, que desplaza a la raza anterior en el cuadrante sudoeste andaluz. En los sustratos ricos en bases y en terrenos donde no existe una acusada sequedad estival, potencialmente acabarán por instalarse formaciones de caducifolios donde dominan los quejigos y los áceres, tanto el granadino como el monspesulanus, conocido con el nombre simple de “arce”, junto al cerecino, serbales como el mostajo y lauréola. Destacan, así mismo, lianas, yedras, madreselva, fl ámula, peonías, prímulas y yerbas vivaces como la hierba llavera, también denominada heléboro.

El boj Es un arbusto de hasta 3 metros de alto, hojas opuestas perennes, coriáceas, lustrosas, elípticas, de color verde oscuro por el haz y amarillento por el envés. Las flores se disponen en glomérulos en la axila de las hojas y los frutos se abren en tres valvas.

Acebo Arbusto de hasta 10 metros de alto, de hojas coriáceas, con margen levemente dentadoespinoso. Fruto carnoso, globuloso, de llamativo color rojo intenso.

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n los pisos basales, los quejigales se acompañan de forma constante de cornicabra. En lugares de condiciones altamente mesófitas, es decir, con plantas que no son ni acuáticas ni xerofíticas, como las del nudo Segura-Cazorla, los quejigares se enriquecen con avellanos y acebo, raro en Andalucía, donde aparece en las sierras más húmedas, como Grazalema, Sierra Nevada y la Sierra del Aljibe dentro del parque natural de los Alcornocales.

T

ambién se enriquecen los quejigales con boj, que en los suelos calcáreos del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas forma bojedas, en roquedos y repisas umbrosas ligadas a los quejigares, frecuente también en formaciones riparias. La hepática alcanza aquí su localización más meridional. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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Robles melojos Arboleda.

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n la Península Ibérica, las franjas climáticas que se producen como consecuencia de la altitud propician el desarrollo del bosque caducifolio, salvo en la zona cantábrica. Así, los acerales y quejigales, que se extienden por las distintas sierras béticas, requieren suelos ricos en bases y una humedad suficiente originada por precipitaciones anuales de más de 650 litros por metro cuadrado, así como condiciones topográficas que establezcan microclimas que suavicen la xericidad estival.

Roble melojo Hojas y agallas en primavera

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n Sierra Nevada, por la acción del hombre que ha talado los bosquetes que quedaban, consentido el sobrepastoreo

y sufrido o participado en los incendios, se han reducido considerablemente los enclaves con microclima especial capaces de soportar una vegetación de exigencias mesófitas. Los bosquetes climácicos debieron de presentar un estrato arbóreo constituido por arces comunes y arces granadinos, quejigos, cerezo silvestre, ciruelo, madreselva espléndida, hierba llavera y otros.

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a orla de estas formaciones es un matorral subarbustivo caducifolio y espinoso, de especies como el agracejo, planta de la alta montaña mediterránea andaluza que, por el norte, alcanza la sierra de Segura y Alcaraz. El nombre científico proviene del nombre fenicio barbar, es decir, brillante, aludiendo a sus hojas, gruesas y coriáceas. La corteza posee propiedades purgantes y también se ha usado como febrífuga y para desintoxicar morfinómanos. Las hojas poseen virtudes astringentes y antiescorbúticas. Integrante asimismo de la orla espinosa, destaca un matorral relativamente frecuente en los barrancos de la parte occidental, que parece indicar la posible regeneración de los bosquetes climácicos. Además de las especies ya citadas, abunda el majuelo, endrino, escaramujo, durillo dulce, guillomo y gavó, que es una leguminosa con cepa leñosa, que alcanza dos palmos de altura, ramas de casi un centímetro de diámetro, hojas compuestas de tres hojuelas lampiñas, de borde dentado; flores amarillas de aproximadamente centímetro y medio de diámetro, agrupadas en

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Agracejo Ostenta hojas de unos tres centímetros de largo por uno de ancho, enteras o con pocas espinitas, y frutos negros azulados. Los tallos son púrpura oscuro y las espinas de color amarillento.

ramilletes. Quer la citó como el más potente específico para combatir la “cólica nefrítica, para los efectos de riñones y vejiga, para evacuar los materiales viscosos y sabulosos detenidos”.

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l espino de tintes es un arbusto de entre medio y un metro de altura, ramas espinosas de corteza gris plomiza que se entrelazan y enmarañan. Hojas blandas, con el borde festoneado y forma ovada o lanceolada. Flores amarillentas, con cabillo largo, fruto carnoso, drupáceo, verdoso de joven y negro en la madurez. Florece entre abril y junio y los frutos comienzan a madurar en agosto Cuando se degradan estas formaciones aumenta la xericidad estival, se erosiona el suelo y al reducirse la cubierta vegetal disminuye la evotranspiración. A partir de entonces ocupan el terreno las comunidades de la serie de la encina, es decir, matorrales de romero y salvia, con lo que es imposible recuperar el bosque caducifolio primitivo. Los melojares andaluces se recluyen en las sierras de Cádiz, y Huelva, Sierra Nevada, Sierra de Segura, Sierra de Almijara en su vertiente de Málaga y manchas en distintos enclaves de Sierra Morena. Prefieren los terrenos silíceos y en altitud se extienden desde los 700 - 800 metros hasta los 1.500 -1.600, desplazando a la encina y el alcornoque. En los claros del bosque y en las zonas degradadas son frecuentes el cantueso y la jara de hoja de laurel. Los melojares de influencia atlántica se acompañan de brezos, y todos ellos orlados con rosas y zarzas. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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n Sierra Nevada adquieren gran esplendor en la cara norte de la sierra por los barrancos de San Juan, Monachil, Maitena, Dúrcal y otros; en la cara sur, en Poqueira, Trevélez y Lanjarón, y son de destacar, así mismo, los de la Sierras de Huétor, La Peza y Cázulas. En la Dehesa de Camarate alcanza una importante extensión y algo menos por el sur de la sierra hasta llegar a Trevélez. Hacia oriente llegan hasta Paterna, en la provincia de Almería. El roble melojo es la especie dominante, acompañado en los linderos y los claros del bosque por rascaviejas, atractivo arbusto de las laderas montañosas silíceas, que puede llegar a medir cinco metros de altura, grueso tronco con corteza blanco-amarillenta que se desgarra longitudinalmente en tiras que al caer, dejan descortezada la planta.

Espino de tintes Arbusto de hasta un metro de alto, con ramas espinosas, hojas de borde festoneado y fruto carnoso.

Rascaviejas Especie notable que posee ramas jóvenes cubiertas de pelos blanquecinos y sedosos, muy densas, de tres foliolos lineares y de márgenes enrollados. Las flores se disponen en racimo ovalado, con el cáliz cubierto también de pelos sedosos, corola amarilla dorada, legumbre recta y alargada cubierta de tubérculos glandulares. 55


Dedalera común

Clinopodio Especie pubescente de 30 a 80 centímetros de alto, hojas ovales de 7 por 3 centímetros, ligeramente serradas, vellosas por ambas caras. Las brácteas que abrazan al cáliz son lineares, largas y ciliadas. Flores con corola púrpura-rosada, de 12 a 22 milímetros, en grupos densos.

O

tras especies muy apreciadas son los serbales, los quejigos y, en los matorrales y los claros del bosque, hierbas como lúzula, dactiloriza y clinopodio, especie de la que -según Font Quer-, se aprovechan sus hojas y sumidades por su agradable sabor a menta, aunque es poco intenso. Florece de junio en adelante. Se usó como estomacal, para dar tono al estómago decaído, para provocar o regularizar los menstruos, y se consideró de gran utilidad contra la melancolía, sobre todo el vino de clinopodio.

T

ambién se adorna el bosque con la dedalera común, atractiva especie que presenta un robusto tubo de la corola, más o menos acampanado, poco o nada pegajosa, con pelos glandulares y no glandulares, en todo caso pelosa, rara vez lampiña, hojas inferiores aserradas, con largo cabillo, las hojas basales ovales o lanceoladas de hasta 30 centímetros de largo, con pubescencia grisácea por el envés. Racimo simple o poco ramificado, pedúnculos variables, sépalos oval-lanceolados o elípticos, corola ciliada de 4 a casi 5 centímetros de largo, de color purpúreo, rosado pálido e incluso 56

blanco, manchas púrpuras generalmente por dentro. Fruto ovoideo, romo, igual o mayor que el cáliz. Florece de mayo a julio, según la altitud. Es planta tóxica que posee ciertos glucósidos, y en la semilla se halla la digitalina, droga que tonifica el corazón enfermo, normaliza la taquicardia y regula las pulsaciones. También favorece la producción y expulsión de orina cuando por insuficiencia cardíaca, no se da en cantidad normal. Sólo el médico puede intervenir y administrar estas drogas porque las dosis medicinales están muy próximas a las tóxicas.

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or la vertiente norte de Sierra Nevada, en la Dehesa de Camarate sobreviven unos pocos ejemplares de abedul que, aunque escasamente representativo, supone una especie casi extinguida en Andalucía que debemos proteger. Su corteza es de blancura superior a la del álamo temblón. Las ramillas jóvenes cuelgan como desmayadas, lo que justifica su nombre científico (pendula). Las flores nacen antes de que broten las hojas. Son muy pequeñas y verdosas, reunidas en gatillos o amentos colgantes, masculinos A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


y femeninos en el mismo árbol. Los masculinos caen en cuanto cumplen su función; los femeninos se conservan hasta que en verano maduran y se dispersan los frutillos. Florece en abril-mayo y madura sus frutos en verano. Las hojas se emplean como diuréticas, y por destilación seca de la corteza se obtiene una brea con la que se elaboran pomadas para el tratamiento de ciertas enfermedades cutáneas. Es especie norteña, que cubre grandes extensiones en el centro y norte europeo; en la Península Ibérica, salvo en la orla cantábrica y en Portugal, se refugia en montañas de 1.000 a 2.000 metros de altitud. Font Quer descubrió la presencia de esta especie en las montañas marroquíes de Ketama.

Cantueso

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l sauce cabruno es otra de las especies comunes en los fondos de barrancos húmedos y en umbrías, cuyo nombre vulgar se debe a que las cabras comen gustosamente sus hojas. Se trata de un sauce de gran porte, que soporta suelos secos. Florece de enero a mayo. Habita también en terrenos de bosques aclarado y umbrías de las montañas. Se ha usado como planta tintórea para teñir de amarillo o azul con sulfato de hierro. La corteza es rica en taninos y con las ramillas se fabrican cestos. En la Península Ibérica ocupa la mitad norte y Sierra Nevada, falta en Portugal. En Andalucía fi gura como “vulnerable” en el Catálogo de especies amenazadas. El primer estadio de degradación es un matorral de rascaviejas, retamar de Cytisus, hiniestas y otras especies orladas por escaramaujos, majuelos, agracejos, madreselva arbórea, nueza y algunas otras que se desarrollan en las zonas más umbrías y cercanas a los cursos de agua, con suelos profundos y ricos en materia orgánica. El matorral serial corresponde a un pastizal bastante denso de gramíneas, jara de hojas de laurel y cantueso. Los melojares de la Sierra de Segura presentan especies de interés que acompañan al melojo: lantana, endrino, enebro y el atractivo acebo, arbusto o árbol de hasta ocho metros de alto, corteza lisa verdosa, hojas alternas, lampiñas y relucientes o gris verdosa, flores blancas o sonrosadas que salen de las axilas de las hojas, fruto globoso rojo o amarillo, muy tóxico, que puede provocar la muerte de un niño y en cantidades importantes la A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

de un adulto. Florece de abril a julio y los frutos maduran en octubre. De la corteza se obtiene la liga, goma muy pegajosa para atrapar pájaros. Su madera es muy pesada y apreciada por los ebanistas. Se le atribuyen virtudes aperitivas, antirreumáticas, antidiarréicas y espasmolíticas.

Alcanza hasta un metro de altura y es especie muy ramosa, con hojas lineares, estrechas, enfrentadas, de color verde claro; las flores se recogen en un ramillete terminal apiñado, en cuatro líneas que ocupan sendas caras; en la cara superior se agrupan las hojas florales estériles. La esencia de esta planta, mezclada con agua, se utiliza para lavar las heridas y limpiar las llagas. Pero su principal virtud, al igual que otras especies afines, es la de preparar la esencia y las aguas llamadas de lavanda. En los pueblos andaluces aún se guardan ramitas de ésta en los armarios para perfumar la ropa limpia. Es un buen estimulante del aparato digestivo y, exteriormente, se usa como calmante en forma de compresas. Abunda en todas las tierras silíceas y, ocasionalmente, en algunas calizas. Es un componente habitual en las asociaciones del alcornoque.

En Sierra Morena existen manchas de melojares con encinares y alcornocales. Al igual que en los encinares, el melojo se acompaña de madroños, durillos, olivillas, rusco y otras. En Andalucía occidental son también frecuentes, como componentes del ecosistema, los piornales y escobonales dominados por genistas (linifolia, monspessulana, etc.). En los suelos menos evolucionados se suelen instalar brezales más o menos ricos en jaras y jaguarzos. En el sudoeste peninsular dichos brezales suelen enriquecerse con leguminosas espinosas como aulagas (Ulex sp.), Genista tridens y Staurucanthus boivinii. Cuando se tala el bosque o se erosiona el suelo, estos matorrales y brezales se adueñan del terreno.

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l bosque mediterráneo en Sierra Morena y otras formaciones montañosas silíceas presenta un estrato arbustivo diferente al que se cría en los terrenos calizos. En marzo florece el cantueso, arbusto de la Europa mediterránea que se prolonga hasta bien entrado el mes de junio en pedregales y arenales.

Sauce cabruno Arbusto o arbolillo caducifolio de entre 2 y 11 metros de porte, ramillas jóvenes pelosas y lampiñas después, parduscas o de color castaño oscuro. Las hojas son elípticas, ovales y otras veces obovadas, con frecuencia algo onduladas, lámina redondeada en la base y margen más o menos dentado o aserrado, verdes y algo lustrosas por el haz y blanquecinas por el envés. El nervio medio es prominente y en él convergen de 8 a 15 pares de nervios secundarios, ligeramente prominentes.

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Los quejigales suelen ir acompañados de arces, como el granadino, árbol que florece entre marzo y mayo. Requiere suelos húmedos para su desarrollo, preferiblemente barrancos con suelos frescos y profundos entre los 1.200 y los 2.000 metros de altitud. Vive localizado en las sierras calizas de granadinas y algunas malagueñas, aunque puede extenderse al norte de África y algunas cordilleras del este español.

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n pleno verano fructifica el guillomo, arbusto de hoja caduca que medra entre los quejigales. Alcanza unos tres metros de altura, si bien muchos pies no sobrepasan un metro. Tiene ramas largas y flexibles de color rojizo, hojas simples fi namente aserradas en su borde, con forma ovalada, redondeada u obovada, y color verde claro, recubiertas de lanosidad blanquecina.

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ntre los serbales, destaca el mostajo, arbusto de tamaño medio, que alcanza ocasionalmente los 20 metros de altura. Su corteza es grisácea, las ramillas parduscas y las yemas ovadas y algo viscosas, recubiertas de largos pelos. Fruto globoso de 6 a 15 milímetros de diámetro, color rojo anaranjado, de pulpa dulce, algo ácida y harinosa.

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ntretanto, las hierbas anuales o vivaces ocupan abundantemente el sotobosque del quejigal, como la hierba llavera, planta también conocida como heléboro, cuyas hojas perduran durante el invierno y se componen de siete segmentos lanceolados, veneosos y de olor fétido, lo que queda de manifiesto en su nombre científico: foetidus.

Guillomo Florece de marzo a julio, con racimos de flores con forma de corimbo, y cinco pétalos alargados y estrechos, blancos, de unos diez o doce milímetros. Entre agosto y septiembre se cría el fruto globoso, del tamaño de un guisante, negro azulado en su madurez y pulpa dulce.

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Mostajo Florece entre abril y julio y los frutos maduran en otoño. Presenta hojas de 5 a 12 centímetros de longitud, alternas, simples, con rabillo corto y con forma ovada, ovales o elípticas, plateadas o blanquecinas por la parte inferior, y con entre 8 y 14 pares de nervios muy marcados. El margen foliar es doblemente aserrado, y la lámina verde y algo rugosa por la parte superior. Flores blancas, de 10-15 milímetros de diámetro, agrupadas en corimbos terminales, con el cáliz y pedicelos cubiertos de borra blanca.

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os quejigares de quejigo andaluz están muy bien representados en Andalucía occidental. Son los más exigentes en cuanto a temperatura y humedad, por lo que precisan estar próximos al litoral. Prefieren las umbrías más frescas, vaguadas húmedas y bordes de arroyos. En los lugares más frescos, desplazan a los alcornocales. En los claros del bosque y en los terrenos degradados son frecuentes los jaguarzos y los piornos del género Genista.

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n zonas poco perturbadas se pueden encontrar brezos de hasta quince 15 metros de porte. Habitan frecuentemente en bosques aclarados, donde florecen entre enero y agosto. La madera es dura y compacta, y tiene un bello color rojo, parecido al del madroño. Las cepas se utilizan para la fabricación de pipas así como otros objetos, y de la planta A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Brezo blanco Es un arbolito que normalmente alcanza unos ocho metros de altura. La corteza es escamosa y finamente agrietada; ramillas blanquecinas por estar cubiertas de pelillos; hojas muy estrechas, agrupadas en verticilos de tres o cuatro hojillas de cinco milímetros de longitud, desprovistas de pilosidad. Las flores son blancas o rosadas, de corola acampanada, pedicelo largo provisto de dos o tres pequeñas brácteas, de olor agradable; y fruto con forma de cápsula.

Escobón negro (Cytisus baeticus) Arbusto de dos a siete metros de altura; con ramas y ramillas de seis o siete ángulos; folíolos ovoideos, romos, con sedosidad dispersa por el envés. Flores solitarias o en grupos de dos a siete unidades; pedúnculos tres o cuatro veces más largos que el cáliz, pubescentes y con tres bracteolas. Corola amarilla, estandarte de casi dos centímetros de largo; fruto densamente velloso o lanoso, de unos cuatro centímetros de largo. Los escobones son matorrales cuyo aspecto es parecido al de las retamas. Tienen pocas hojas y sus ramillas angulosas.

se obtiene uno de los mejores carbones vegetales de fragua. El ratón de campo es habitante de estos bosques, campos, setos y jardines, pero en los inviernos fríos busca el abrigo en las casas.

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l escobón negro es planta de las laderas frescas y los barrancos umbríos andaluces, que florece de abril a julio, en el oeste meridional y el sur de Portugal, a menudo en claros de quejigales morunos y alcornocales. Nuestro escobón, especie incluida en el antiguo género Sarothamnus, tiene un estilo enroscado, en forma de espiral, tras la floración. Otra especie que en ocasiones se considera diferenciada del escobón negro es el escobón malacitano, más propio de la zona oriental malagueña. Se diferencian por la distinta sedosidad del cáliz y la pilosidad de la legumbre, que en el malacitano es bastante rala.

Quejigo Andaluz Ratón de campo

El quejigo de Brotero es más exigente en cuanto a humedad y menos resistente al frío que el quejigo común. Se extiende por el cuadrante sudoeste peninsular y prefiere terrenos silíceos y suelos algo frescos. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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Hierba llavera O heléboro, planta de 20 a 80 centímetros de alto, con tallos y hojas con segmentos lanceolados, venenosos y de olor fétido, lo que justifica el nombre científico (foetidus), y flores verdes con el borde purpúreo rojizo, estambres más largos que los pétalos y brácteas superiores ovales y pálidas.


Cerecino De tamaño parecido al del majuelo, el cerecino muestra hojas con cabillo alargado y contorno entre ovado y acorazonado, con dientes glandulíferos festoneados, de 2 a 5 centímetros de largo, lustrosas por el haz y más pálidas por el envés, y llevan el margen recorrido por dientecitos o festones. En la época en que se desarrollan las hojas se produce la floración, allá por el mes de abril o de mayo, en ramilletes de 3 a 10 racimos corimbiformes sobre ramillas cortas con hojas.


Escaramujo

Abejaruco En vuelo

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n los bosques, setos y espesuras florece el escaramujo, arbusto que alcanza los 5 metros de altura, con racimos de una a cuatro flores inodoras de gran tamaño (unos 5 centímetros de diámetro). Los sépalos se caen después de producirse la floración. Posee espinas fuertes recurvadas. Las hojas se componen de foliolos de hasta 4 centímetros de longitud, generalmente desprovistos de pilosidad. El fruto es globular, de color escarlata y también glabro. A lo largo de todo el verano se pueden observar las manifestaciones de celo de la paloma torcaz. Los vuelos ascendentes y descendentes suelen terminar en un planeo con las alas en uve, hasta aterrizar finalmente en las inmediaciones del árbol de despegue. Las parejas sedentarias en las tierras andaluzas hacen su nido en una plataforma de ramillas menudas, trabadas tan burdamente entre las ramas de un árbol que desde abajo pueden verse los huevos en equilibrio inestable. La incubación corre a cargo de ambos miembros de la pareja, labor que realizan muy concienzudamente, hasta el punto que si se les asusta y se alejan del nido, en ocasiones suelen abandonar la incubación. Ésta dura de 15 a 18 días. Los pollos permanecen en el nido durante algo menos de un mes, periodo, en que son alimentados, como las demás palomas, con leche del buche paterno y con semillas, generalmente dos veces al día, por la mañana y por la tarde.

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or agosto, se ven bandadas multicolores de abejarucos en los collados de las sierras que, junto a vencejos, golondrinas currucas, carracas, críalos y águilas calzadas comienzan a abandonar sus lugares de cría. El retorno se produce por el estrecho de Gibraltar, casi al mismo tiempo que las poblaciones orientales lo hacen por el Bósforo y el Cáucaso, así como por Creta y Malta. En Gibraltar, las aves se cuentan por miles, sobre todo por la aportación extraordinaria de la ingente población ibérica. En 1972 se contaron más de 15.000 parejas y en 3 días se anotó el paso de 5.000 águilas calzadas. En estos días, el pollo del buitre negro ejecuta sus primeros y tímidos vuelos hasta los árboles más cercanos, donde recibirá su premio en forma de cebas que le aportarán los padres. Desde los primeros días de agosto comienzan a dispersarse las poblaciones del águila culebrera del norte de Europa, que se unen a las del sur a finales de ese mes o a principios de septiembre, y en grandes bandadas cruzan el Estrecho de Gibraltar. En el otoño de 1972 se registró el paso de unos 9.000 ejemplares, con un máximo de 1.328 águilas culebreras que el día 1 de octubre abandonaron nuestras tierras. Entretanto, muchas especies maduran sus frutos. El avellano echa frutos secos que no se abren al madurar, con forma de nuez globosa u ovoide, cubierta leñosa pardo rojiza, picudos en el ápice, rodeados de un capuchón foliáceo deflecado. Las A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Emborrachacabras

avellanas maduran desde finales de julio hasta octubre y el agracejo echa sus frutos negroazulados entre agosto y septiembre.

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sociada a las zarzas, en la región mediterránea occidental preferentemente, se extiende por toda la franja cercana al mar la planta conocida con el nombre vulgar de emborrachacabras, tóxica para los hombres y los animales, si bien las cabras que ingieren sus frutos se comportan como si hubieran bebido alcohol. Se sabe que los niños poco avisados las confunden con las moras y algunos han encontrado la muerte tras sufrir desvanecimientos y convulsiones, con síntomas parecidos a los del enveneamiento por estricnina. Bajo vigilancia médica se ha usado para activar la circulación de la sangre, y los frutos, machacados en agua, se han usado como insecticida y las hojas, para fabricar tinta.

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or julio y agosto fructifica el durillo. Echa un frutillo drupáceo, ovoide, verde al principio y azul metálico después, a veces casi negro.

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l majuelo es un indicador fiable de las estaciones. Se trata de un arbolillo de hasta diez metros de alto, si bien no suele sobrepasar los cuatro, con tronco pardo grisáceo, resquebrajado en los ejemplares añosos, ramillas grisáceas pardoamarillentas o rojizas, con espinas fuertes y cortas. El caminante inadvertido que ha observado en invierno el adusto arbolillo no dará crédito a lo que vea un día de A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

abril o de mayo cuando se viste de flores blancas, o blanco-rosadas, dispuestas en corimbos, de olor agradable, que anuncian la llegada de la primavera. Si el encuentro se produce entre agosto y septiembre, las flores se habrán trocado en atractivos frutillos rojos, y sabe por ello que ha llegado el verano. Los pomos se conocen con el nombre de majuelas, son globosos u ovoides, del tamaño de un guisante con los sépalos persistentes y revueltos; hueso bastante duro y carne dulce y harinosa.

Durillo Muestra sus frutos.

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tra de las especies de interés por sus frutos es el cerezo de Santa Lucía, más conocido como cerecino. Los frutos, como los de las especies anteriormente descritas, fructifican en verano. Se trata de drupas ovoides, del tamaño de un guisante, verde al principio y rojo al madurar, pulpa escasa y sabor amargo y áspero. Se cría en barrancos de las montañas calizas del norte y este peninsular, más rara en el sur, si bien se ha citado de la Sierra de las Nieves, en Málaga. Al final del verano, los crecidos pollos del águila imperial se emancipan de sus progenitores para vagar sin rumbo por parajes desconocidos y tratar de sobrevivir en el mundo competitivo del bosque. En las manchas húmedas del bosque mediterráneo cría el azor y el gavilán. Si además de las características citadas se da el roquedo, el muflón se unirá al corzo en la nómina de especies que ocupan ese biotopo, en el que así mismo las cabras monteses bajarán a nutrirse con las hojas y frutillos del espléndido bosque.

Majuelo Se conoce también como espino albar o espino blanco, ostenta hojas simples, con largo peciolo y lámina hendida de hasta 7 lóbulos. Flores con cinco sépalos en forma de dientes triangulares pequeños, y un número igual de pétalos redondeados y abiertos en estrella, numerosos estambres de anteras rosadas y un solo estilo alargado.

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Ciervo del bosque

El saltamontes verde punteado Es uno de los grillos del matorral que debe su nombre a unas pequeñas pintas rojo parduscas que motean todo el cuerpo. Viven en habitats exuberantes y en la vegetación rala, desde el suelo hasta las copas de los árboles. Se caracterizan por sus largas antenas filiformes, por lo que también se conocen como longicornios, y por su pronoto, (pieza que protege la parte superior del tórax), con forma de silla. Las hembras tienen un curioso ovopositor corto y curvado como una hoz, y a veces como un sable. Las patas posteriores están muy desarrolladas para el salto. 64

En los montes llanos de la encina o el alcornoque, donde el águila imperial, la culebrera y la calzada sustituyen a las especies de las umbrías, abundan los reptiles, pero no los anfibios, los lirones caretos y tampoco los topillos, pero sí medra el conejo y, puesto que es básico en su dieta, el meloncillo. Los mamíferos más móviles y adaptables, como el ciervo, el jabalí y el propio lince ocuparán unos u otros biotopos en función de sus necesidades tróficas o sexuales. Las aves, asimismo, presentan lugares de preferencia para reproducirse y descansar, que son a veces distintas a las elegidas para alimentarse y hay mamíferos que se encaman en las umbrías y se alimentan en los calveros del bosque. El águila real instala sus nidos en farallones rocosos y caza en laderas peladas; los ciervos encaman en las espesuras y comen en los valles abiertos y los claros del bosque. En el Parque Natural de los Alcornocales, a lo largo de 170.000 hectáreas, al este de la provincia de Cádiz y al oeste de

la de Málaga, entre las umbrías de los extensos bosques de alcornoques se encuentran los canutos, una serie de estrechos espacios f luviales que se concentran en el extremo meridional del parque, con un microclima que ha propiciado el mantenimiento de una vegetación del bosque de laurisilva, procedente del Terciario, formada por especies como el rododendro, el aliso, el laurel, el fresno, el avellano, el acebo, el rusco y varios tipos de helechos, algunos de ellos de un enorme interés botánico.

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ntre los mamíferos ungulados abunda el ciervo y el corzo, y entre los depredadores, el zorro, la gineta, el meloncillo, la nutria, el turón, la comadreja, el gato montés y el tejón. La importante población de rapaces agrupa águilas culebrera y perdicera, calzada, imperial y real, junto a especies como el búho real, el halcón peregrino o común, alimoche, azor, gavilán y una de las mayores poblaciones de buitre leonado. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Quejigos alpestres

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onforme avanza la estación más tórrida, parece como si fuera inminente la muerte paulatina del bosque. El verano es otra prueba difícil que debe superar la naturaleza andaluza. Sólo parecen sobrevivir las chicharras y, en los linderos del bosque los grillos del matorral, como el saltamontes verde punteado, con sus cantos y zumbidos que parece como si deslizaran un peine por el fi lo de una regla. Entretanto, las larvas de los insectos se refugian en sus crisálidas; los venados cambian su cornamenta en las umbrías; los jabatos se integran en los rebaños matriarcales y los conejos afectados por la mixomatosis harán las delicias de los alimoches y los buitres negros.

Halcon pergrino

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n la Sierra de las Nieves, en el lugar denominado Los Quejigales, sobrevive un quejigal notable, que describió Boissier, y es referencia obligada para todo aquel que se adentra por estos agrestes parajes, desde el Puerto del Hombre hasta este lugar, que se conoce como el Puerto de los Pilones. Por el mes de junio estas cumbres sugieren la presencia de un auténtico jardín natural: el relojillo serrano, que hemos visto por casi todas las sierras calizas de Málaga, crece por doquier; el rascaculos conforma aquí matas de gran tamaño, con flores blancas y rosadas; la violetilla africana y la saxífraga de Boissier, endémica de estas sierras, adornan fi suras y grietas; y sobrevive este quejigo, denominado alpestre, que constituye una extraordinaria reliquia, con importancia capital. Vive en una altitud media de 1.750 metros, en suelo calizo muy pobre y condiciones climáticas extremas: diez grados bajo cero, nieve durante algunos meses, frecuentes e intensos vientos y tórridos veranos. Por mayo se encuentran árboles aún desnudos, para florecer y echar las hojas al mismo tiempo, hacia los primeros días de junio, y ya en octubre madurar las bellotas. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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Podalirios

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ste quejigar va acompañado de un espinal, de cerecino y agracejo, donde es frecuente ver los erráticos vuelos de la mariposa podalirios y un matorral de aulaga vaquera, lastonares de festuca y matorrales subnitrófilos, Entre los arácnidos del bosque se ve frecuentemente Zoropsis spinimanus. Las especies de este género son arañas de tamaño apreciable, de unos 20 milímetros de largo, sin contar las patas. Se caracterizan por presentar una disposición de los ojos parecida a la de los Pisáuridos, es decir, los ojos posteriores se disponen en línea muy curvada. Las especies se localizan debajo de las piedras y de las cortezas de los árboles, en los que teje una tela muy viscosa donde depositan su puesta. Zoropsis spinimanus es de cefalotórax de color pardorojizo, con

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dibujos y una franja longitudinal pardo oscura. Los quelíceros son negros y las patas igualmente pardo-rojizas. Las patas anteriores poseen tibias, metatarsos y tarsos oscurecidos. El abdomen es pardusco, con una franja longitudinal pardo oscura, ensanchada una o varias veces en la parte anterior. Ambos sexos se mantienen adultos durante todo el año. Además de la Península Ibérica, se encuentra en Francia e Italia. Las especies del género Segestria se caracterizan por construir telas tubulares con una docena de hebras que salen de la boca del tubo. Segestria senoculata es especie primaveral que presenta ambos sexos de unos 7 – 10 milímetros de largo, caparazón pardo oscuro, con la parte cefálica más oscura, casi negra, abdomen alargado, de color grisáceo a pardo-claro y una franja A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


mediana con lóbulos más oscuros y algunas manchas en los lados. Las patas son pardo claras con anillos más oscuros. Presente en toda la Península Ibérica. Una araña abundante en Andalucía, Levante y en general la zona mediterránea, que se encuentra en la corteza de los árboles, debajo de las piedras, grietas de paredes rocosas y a menudo en cavidades subterráneas, es la Loxosceles rufescens, con cefalotórax de color pardo rojizo uniforme, con una estría torácica aparente, de 7 a 10 milímetros de largo. Leptorchester berolinensis, propio de las cortezas de los árboles, muros y lugares soleados, pertenece a un género que posee movimientos muy rápidos y un cierto parecido con las hormigas. El cuerpo es alargado, con el cefalotórax negro y el abdomen pardo, con una línea transversal de color blanco, arqueada hacia delante. Los pisáuridos son arañas de los bosques, brezales y otras formaciones boscosas, de gran tamaño, con las patas largas, y juntas de dos en dos las anteriores. La distribución ocular es como en los Licósidos, pero el dibujo del abdomen y del caparazón hacen que los dos géneros se identifiquen con facilidad. La hembra de Pisaura mirabilis llega a los 15 milímetros y el macho algo menos.

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Los opiliones son arácnidos característicos, de cuerpo pequeño en el que destacan dos grandes ojos y, sobre todo, largas y delgadas patas. Vive en bosques, detritos, casas abandonadas, dunas y otros hábitats. En verano y otoño se ve Leiobunum rotundum en los bosques de encinas, alcornocales, quejigales y en general en casi todos los hábitats, pues es bastante ubicuo. La hembra mide 6 milímetros y el macho no llega a los cuatro. Las patas llegan a alcanzar 6 centímetros de largo. La hembra es de cuerpo claro con manchas más oscuras detrás de la prominencia ocular y sobre los lados del abdomen. Presenta asimismo una mancha pardo oscura delante de los ojos.

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n los bosques llanos y en los bosques de montaña de hasta 2.000 metros de altitud, se ve durante el verano un cárabo que se oculta bajo las piedras y los musgos, el cárabo granulado, llamado así por las cadenillas granuladas que ostenta en el pronoto y sobre todo en los élitros. Es uno de los pocos cárabos de gran tamaño capaces de volar, aunque las formas de montaña tienen las alas muy cortas. Es especie depredadora, caza insectos, caracoles y anélidos. Las hembras ponen 40 huevos de unos 4 milímetros de largo, cada uno de ellos en sendos orificios practicados en el suelo.

Cárabo granulado Especie de color rojo bronce a cobrizo, verdoso o negro, antenas y patas del mismo color, aunque a veces son rojas. Los élitros muestran interestrías con cadenillas, separadas entre sí por por costillas secundarias lisas

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Amara aenea Coleóptero de forma elíptica alargada y color cobrizo brillante, a veces verdoso, más raramente negro o azul. Los fémures son más oscuros que las tibias.

En las cortezas de las especies esclerófilas y de los pinos crecen líquenes que a veces pasan desapercibidos por los caminantes, como la Ramalina fraxinea, con cintas largas y anchas de color verde grisáceo; éstas se bifurcan y crecen sobre las ramas y los troncos de los árboles del bosque denso y umbrío. Sobre los muros y rocas húmedas, también sobre troncos de árboles, prospera un líquen lobulado-palmeado que forma rosetas planas de color gris claro. Se conoce con el nombre científico de Parmelia saxatilis.

poco convexa, bastante brillante, de color negro azulado, a veces azulado o verdoso, con punteado más claro. El desarrollo inmaduro se realiza sobre Quercus y los adultos aparecen de junio a agosto. Se puede localizar en los troncos de los fitohuéspedes y en Cistus, Taraxacum y otras compuestas. Se distribuye por Francia, el meridión peninsular, incluido Portugal y la costa mediterránea, hasta Gerona y el norte de África.

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n toda la Península Ibérica es muy común Amara aenea, vistoso coleóptero que habita en bosques, campos, así como orillas y márgenes de zonas húmedas.

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a floresta acoge insectos como el bupréstido Acmaeodera degener quattuordecimpunctata, de 8 a 13 milímetros de largo, de forma alargada y 68

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Acmaeodera degener

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ALCORNOCALES Y QUEJIGALES

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O toño

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Paisaje ribereño de hojas doradas

Colirrojo real

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l otoño da comienzo algo después de mediados de septiembre, cuando las temperaturas aún deparan jornadas calurosas, interrumpidas a veces por sonoras tormentas de verano. La naturaleza andaluza reverdece durante un periodo de tiempo no demasiado duradero pero plenamente fructífero. Por esta época se afianzan las parejas de buitres negros, que realizan vuelos nupciales y sobre todo se dedican a colectar ramas y palos con que remozar el nido. La mayoría de los mamíferos del bosque se prepara en esta estación para soportar los días más críticos del año.

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ras el paréntesis estival se producen las primeras lluvias otoñales y súbitamente se transforma el paisaje, los agracejos y los acebos muestran sus frutos ya maduros y, a pesar de lo avanzado de la estación, los majuelos, los rosales y los endrinos aún los conservan jugosos. Las merenderas que f lorecieron en septiembre, o incluso antes, comienzan a extinguirse y el bosque de las riberas de los ríos andaluces, de los sotos y de los fondos de valle amarillean en enclaves de bosques caducifolios en la región mediterránea andaluza, favorecidos por un suelo que se mantiene húmedo casi todo el año.

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n los barrancos umbríos vuela la mariposa podalirios, la berrea del ciervo se deja oir desde mediados de septiembre, cuando los primeros aguaceros parecen advertir a los mosquiteros musicales, papamoscas cerrojillos, colirrojos reales, currucas, abubillas y otros insectívoros, que ya deberían haber partido. Los grandes machos de ciervo se acercan a las claras del bosque y a las dehesas donde se enfrentarán a otros congéneres que aspiran a ocupar sus puestos predominantes que les permitirá montar a la corte de pasivas hembras.

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Tritón pigmeo

En octubre comienzan a acortarse los días, se intensifican los aguaceros y los árboles comienzan a amarillear. Los robles melojos, los alcornoques, los quejigos y las encinas comienzan a dar sus frutos, que serán acogidas con júbilo por la fauna sedentaria y la avifauna invernante instalada ya en nuestros predios, mientras los reptiles se baten en retirada hacia sus lugares de hibernación. El largo otoño andaluz se prolonga al menos hasta diciembre, en que el solsticio de invierno se instala tras el cese de las impenitentes lluvias otoñales que se prodigan a lo largo de todo el mes de noviembre. Los vientos fríos y las heladas que durante buena parte del mes de diciembre azotan las tierras andaluzas, se mantendrán casi constantemente hasta los primeros días de febrero en que asoma ya, en las provincias litorales andaluzas, la temprana primavera. Hasta que esos meteoros recluyan a muchos animales en sus guaridas, los mamíferos comienzan la ocupación de los habitáculos donde harán sus encames, las primeras grullas ocupan los mejores lugares de invernada que puedan encontrar, las palomas torcaces procedentes de toda Europa buscan las ansiadas bellotas en tanto que los invertebrados se recluyen bajo las cortezas de los árboles y muchos conviven, entre el musgo o la hojarasca, con las curiosas mariquitas de color marrón tabaco (Rhizobius litura), que se distingue por los élitros manchados y el pronoto de color negruzco; la Adonia variegata, de tonos más amarillentos y forma más alargada; la Exochomus quadripustulatus, abombada y de color negro con manchas rojas, se alimenta de cochinillas y pulgones. La más popular y conocida es la cochinilla de siete puntos. Es común en bosquetes bajos e hiberna en la hojarasca. Harmonia quadripunctata, por el contrario, se agrupa bajo las cortezas de los árboles. Menos conocida es Parabemus fossor, de color pardo en la parte anterior y negra la posterior. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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esde los primeros días del otoño, el tritón pigmeo aprovecha la abundancia de lombrices, larvas de insectos y de invertebrados para alimentarse. Los adultos llegan a medir hasta 16 centímetros de largo, si bien parece probado que su longitud es menor en las tierras andaluzas, conforme se desciende en latitud, por lo que en Cádiz no alcanza más de 10 centímetros. Los machos poseen una cresta dorsal que en la época de celo desarrollan de forma considerable. Los arácnidos se dispersan encaramándose en un lugar elevado batido por el viento y por tanto expuesto a las necesarias corrientes de aire. Un pequeño hilo de seda hace las veces de vela con la cual planean en un recorrido de unos pocos metros, que es lo más habitual, hasta cientos de kilómetros, llegando a colonizar islas y otros lugares distantes y boscosos donde la naturaleza se encuentra en pleno apogeo o en lugares calcinados por el fuego, donde se acompañan de algunos de los insectos que les servirán de alimento. También dispersan semillas y polen, facilitando la entrada de nuevas especies vegetales en el ecosistema y por tanto cooperando en su recuperación. La sustitución de una especie de arañas por otra también es un indicador de que algo extraño se está produciendo en el entorno. 73

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Clubiona compta Es una interesante arañilla cuya hembra es de un tamaño que oscila entre los 4 y los 6 milímetros; en tanto que el macho apenas alcanza los 4.

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as arañas del género Clubiona son típicas de los hábitats húmedos y de la vegetación baja, si bien hay dos especies que frecuentan los árboles, C. brevipes y C.compta . Algunas construyen habitualmente nidos de seda y otras lo hacen sólo para mudar. El macho apenas corteja a la hembra, limitándose a sujetarla durante el apareamiento con sus largos quelíceros. En tanto que el venado comienza a berrear al atardecer y prolonga durante las noches su invitación a las hembras para que acepten la llamada del celo, el gamo ronca en las solanas y en octubre reúne a su harem. Contrariamente a los ciervos, emite gruñidos. Las disputas por las hembras son frecuentes. Los machos viejos marcan el territorio rozando los árboles jóvenes con las astas y depositan orina bajo las raspaduras. Las hembras quedan preñadas a partir de los 2 años y la gestación dura 8 meses, tras los cuales nace una o dos crías, que pueden correr a las pocas horas de haber nacido. Se alimenta de hierbas, nueces y bayas y, en invierno, de hojas tiernas y brotes, ocasionalmente cultivos de hortalizas. Los erizos se afanan en la búsqueda de las lombrices con que se alimentan y las bandadas de palomas torcaces se dispersan por los encinares. A veces se producen lluvias esporádicas que reaniman a los durmientes lirones caretos, y parece como si volvieran a la vida. Las aves estivales regresan a sus cuarteles de invierno y los primeros invernantes que provienen del norte europeo buscan los espacios donde dejar pasar la estación más fría. 74

Es tiempo de frutos, que aportarán nutrientes a los fitófagos. El bosque renace a la vida tras el severo verano y los árboles y arbustos proporcionan esos nutrientes vitales. La corte arbustiva se pinta de tonos que van desde el amarillo dorado hasta el rojo. Una extraordinaria diversidad caracteriza a esos frutos del bosque, desde los llamados bayas, con forma redondeada o elipsoidal, como el del agracejo, las drupas y otros frutos carnosos provistos de un hueso en el interior como en el melocotón, el ciruelo y el olivo. En el bosque también abundan los frutos secos que no se abren, como las bellotas y las nueces, que es el fruto representativo de los robles. Los avellanos ofrecen racimillos de sus frutos de cáscara dura, y los llamados sámaras, presentan una excrecencia en forma de alas membranosas que brotan de la pared del ovario lo que facilita su dispersión por el viento. En los setos maduran las bayas rojas del serbal de cazadores y en la orla espinosa, en el endrinal, maduran las apetitosas endrinas y se prodigan los frutos mútiples, llamados así porque se componen de numerosos frutillos simples, como en las zarzamoras y las frambuesas. Desde septiembre, bandadas de miles de tórtolas comunes cruzan los Pirineos en busca de las bellotas ibéricas que las alimentarán durante el invierno noreuropeo. En septiembre maduran las bellotas del quejigo común, que presentan cortos pedúnculos y cúpulas de escamas, y se diseminan en los últimos meses del año. Algo más retrasada se produce A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


la maduración de los frutos de la encina, bellotas largamente ovoides, cúpulas con forma de dedal, de color ceniciento con escamillas casi planas, que se diseminan entre septiembre y diciembre.

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n el apogeo del bosque caducifolio, la doncella ibérica (Mellicta deione), ampliamente distribuída por España, y probablemente en mayor medida por Andalucía, debido al aporte extraordinario de ejemplares del norte de África, vuela entre el follaje caducifolio al igual que ya lo hiciera en primavera, pues es mariposa de dos generaciones que frecuenta las praderas f loridas de altitudes moderadas, y ascienden hasta los prados montañosos de las altitudes cercanas a los 1.500 metros.

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resenta el fondo de la cara superior de color amarillo anaranjado, o claro con fi nas manchas negras. Las larvas se alimentan de linarias y Antirrhinum.

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as mantis religiosas son especies fáciles de reconocer, pues se encuentran en las zonas cálidas y secas con vegetación abundante. Tienen cabeza triangular móvil, con dos grandes ojos muy separados; las patas anteriores dobladas y juntas por delante de la cara, como si estuvieran orando, por lo que vulgarmente se conocen como santateresas; las hembras tienen las alas cortas y los machos son de menor tamaño y también alados.

Mantis religiosa Puede ser verde o marrón. Las patas anteriores espinosas facilitan la captura de presas.

Doncella ibérica

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Geophilus carpophagus Es un esbelto geófilo, esto es, amante del suelo, de cuerpo color pardo rojizo pálido. Es nocturno y se desliza por debajo de la húmeda hojarasca. Algunos producen una secreción luminiscente.

Al igual que sucede con las arañas, tras consumarse la cópula, los machos son devorados por las hembras.

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l alecúlido Heliotaurus ruficollis es una de las muchas especies del género que son difíciles de distinguir. Se trata de una especie florícola más frecuente en primavera, de cuerpo oval y tegumento brillante fi namente punteado. La cabeza es negra y y el pronoto rojo o negro, los élitros negros con destellos azulados. Es muy frecuente en el sur.

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os sapos comunes habitan en áreas diversas, desde humedales hasta zonas bastante secas. En Andalucía y, en general, en el sur peninsular muestra cierta preferencia por las zonas montañosas. Su actividad se desarrolla principalmente por la noche. Su dieta se compone de caracoles, cochinillas, babosas y grandes coleópteros. Las glándulas de la piel poseen sustancias tóxicas para defenderse de los predadores.

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n la hojarasca se esconde la escolopendra cingulata, los ciempies llamados geofílidos o, lo que es lo mismo, amantes del suelo, y los litóbidos, comunes en los bosques caducifolios.

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ntre las aves del bosque, el mosquitero papialbo es un inquieto pajarillo que frecuenta tanto árboles como arbustos, desplazándose entre ellos con vuelos cortos, persiguiendo los insectos que le sirven de alimento. Tiene un reclamo suave, una especie de “yuit” y un canto de una sola nota, monótona, repetida media docena de veces. Nidifica en bosques de todos los tipos y asciende a las zonas montañosas para criar en los pinares o en matorrales con árboles dispersos.

Hembras de sapo común Como sucede con otros congéneres, pueden medir hasta 20 centímetros de largo, en tanto que los machos apenas alcanzan los diez. Los ojos son de pupila de horizontal, con iris rojo o cobrizo. La coloración varía asimismo desde el gris claro al pardo oscuro, oliváceo o rojizo. No puede confundirse con otros sapos, ni siquiera con el sapo corredor al que se parece, pues su tamaño difícilmente alcanza los 9 centímetros de largo.

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Tejo

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os tejos de los bosques caducifolios, de las hoces, barrancos y laderas umbrosas de las montañas andaluzas comienzan a madurar sus semillas. El árbol o arbolillo presenta follaje verde oscuro, con hojas estrechas de hasta tres centímetros de largo y nervio medio algo saliente, que perduran durante todo el año.

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os árboles hembra llevan rudimentos seminales solitarios en el ápice de un corto cabillo escamoso que brota de la axila de las hojas. Los rudimentos tienen forma ovoide y están rodeados por una bráctea verdosa con forma de copa, que parece un pequeña bellota. Cuando en su madurez se desarrolla esa bráctea, se forma una envuelta carnosa de color rojo, denominada arilo, que rodea casi por completo a la semilla. El tejo es planta en regresión, debido a su lenta regeneración tras haber sido muy utilizada por su excelente madera. Es planta totalmente tóxica, excepto el arilo, que tiene un sabor dulce y viscoso y con él se preparaban en tiempos pasados jarabes pectorales, tratándolos con gran cuidado, pues morian muchos de los que los ingerían sin separar las semillas. Dioscórides afi rmó que incluso los que duermen a la sombra de tan bello árbol pueden morir envenenados.

prosperan también los de algunas especies asilvestradas como el membrillero, el piruétano, o peral silvestre, y el granado, que esporádicamente se asilvestra en forma de arbusto espinoso. El membrillero madura por el veranillo de San Miguel, a fi nales de septiembre, en el periodo que popularmente se conoce también como el “verano de los membrillos”. Habita de forma natural en el centro y sudoeste asiático (Armenia, Siria y otros), y en la Península Ibérica en casi todas las provincias, salvo en las más frías.

Arilo de tejo

Membrillero Arbusto o arbolillo de unos seis metros de altura, ramas tortuosas, hojas simples y enteras, de forma ovada o redondeada. Tanto las ramas como las hojas van recubiertas de una borra pelosa cenicienta. El fruto es el popular membrillo, un pomo globoso o con forma parecida a la de la pera, con una coronita que no es otra cosa que el cáliz, cubierto también de borra cenicienta.

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os tejones, así como diversos mustélidos, aprovechan los frutos salvajes y aun los cultivados, en busca de moras, uvas e higos. Además de las especies silvestres del bosque que maduran sus frutos, en los linderos y en los arroyos A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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Heliotaurus ruficollis


Mosquitero papialbo Nidifica a ras del suelo, entre la vegetaci贸n baja, a veces en un agujero, casi siempre en la base de una mata ubicada en una pendiente. El nido es una copa muy cerrada conformada con hierbecillas con tapiz de raiciillas y pelusa. Pone 4-6 huevos blancos con abundante punteado casta帽o rojizo. La incubaci贸n se prolonga durante casi dos semanas.


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l granado es un pequeño arbolillo de hasta cinco metros de altura, que excepcionalmente puede alcanzar los diez. Su nombre vulgar deriva del latín malus punica, o sea, manzano de Cartago. Es planta originaria de la zona comprendida entre los Balcanes y el Himalaya, que se cultiva desde muy antiguo en la región mediterránea, y en España en las provincias levantinas, Islas Baleares y Andalucía.

Granado Arbolillo con hojas de color verde brillante, de contorno entero y lustrosas por el haz. Las flores son hermafroditas, de unos 3-4 centímetros de diámetro, de vivo color rojo, que brotan en abril y meses inmediatamente posteriores. Las granadas son frutos esféricos, algo comprimidos, coronados por el cáliz persistente. La corteza es correosa, de tonos rojizos y amarillentos y rica en taninos. En su interior está muy dividida en compartimentos o gajos, separados por una telilla membranosa verde amarillenta. Las semillas tienen forma prismática, con una parte externa carnosa, más o menos rojiza, y un huesecillo blanquecino.

El bosque caducifolio se desprende de una vez de todas sus hojas, en tanto que el resto de los árboles lo hacen de forma paulatina de manera que mientras unas nacen otras se mueren. En definitiva, se trata de una adaptación a los imperativos climáticos de unas zonas que se consideran templadas y que presentan registros muy diferentes en las cuatro estaciones del año. Cuando en invierno se desnudan los árboles cabe preguntarse por las ventajas que justifican ese proceso y la respuesta es el ahorro de agua. El frío produce en invierno una gran sequía por disponer de agua sólo en forma de hielo o de nieve. Para adaptarse a la falta del líquido imprescindible para su supervivencia la acumulan en sus raíces, sus troncos y sus ramas y al cortar la comunicación con las hojas, pierden su color verde por falta de clorofila y se tiñen de colores que van del amarillo al rojo y caen rotos sus últimos filamentos por las ventiscas invernales.

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Sauce Hojas de sauce en la ribera del rio Genil.

as riberas de los ríos andaluces, tanto las de la cuenca del Guadalquivir como los de las subcuencas procedentes de las zonas internas y externas de las cordilleras béticas, que vierten sus aguas en el Mediterráneo, con rios importantes como el Palmones, Guadiaro, Guadalhorce, Vélez, Guadalfeo, Adra, Almanzora y así hasta 120 cauces que surcan la franja costera de unos 300 kilómetros de largo y 50 de ancho. Ocupan sus orillas con diversos tipos de vegetación, como las saucedas arbustivas en los márgenes de los arroyos y los ríos y en los roquedos del lecho, siempre cerca del agua, con especies como la sarga (S.eleagnos), el sauce colorado (S.purpurea) y la bardaguera (S.atrocinerea).

Pericón punteado

En suelos silíceos arenosos las saucedas son casi monoespecíficas y se limitan a las bardagueras blancas (S.salvifolia), que llegan a estar cubiertas por las grandes avenidas invernales y primaverales. Hacia tierra firme contactan en suelos muy hidromorfos con las alisedas (Alnus glutinosa) y en los arroyos de gran estiaje con los tamujares de tamo común, Bryonia dioica, y otros.

El mochuelo común Es un pequeño buho sin orejas, de color pardo manchado y rayado de blanco. Los discos faciales son parduscos, con rayitas grisáceas y bordes pardos que forman un círculo hasta la garganta.

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n las orillas medran herbazales notables como hierba gitana (Peucedanum hispanicum), pericón punteado (Hypericum caprifolium), perejil (Thalictrum speciosum) y otros.

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Los bosques de ribera, sotos y fondos de valles representan en la región mediterránea bosques de caducifolios que se mantienen casi todo el año, favorecidos por la constante humedad del suelo. En ellos prosperan los sauces, chopos, alisos, fresnos, olmos, melojos, tilos, abedules y avellanos, Si la humedad disminuye, aumenta la concentración de sales en los suelos donde medran el adelfar, el tarajal y el carrizal.

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os sotos bullen de avecillas que buscan su alimento. Entre ellas el mochuelo común que instalado en un árbol se mantiene inmóvil pues se ha convertido en cuidador avisado de cualquier peligro que se cierna sobre la variada colonia. Cuando se alarma mueve el cuerpo arriba y abajo y gira la cabeza. Al anochecer lanza un lastimero y penetrante “quiú”.

Curruca capirotada macho Debe su nombre al capirote negro que le cubre el píleo hasta los ojos. En las hembras adquiere tonos parduzco-rosado.

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l zarcero común es mucho menos dramático que el estrígido y mucho más ajetreado en su búsqueda de insectos por los árboles y arbustos. Su canto es musical y variado, con notas siempre dulces, y su reclamo es áspero. Habita los sotos ribereños con arbustos y los linderos del bosque.

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n los sotos con matorral abundante, como en los bosques caducifolios y de coníferas, habita la curruca capirotada que se desenvuelve sin recato, ya que es menos tímida y escondidiza que otras congéneres. Raramente se posa en el suelo, realiza de forma constante cortos vuelos entre los árboles, sin permitirse un merecido descanso.

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n el bosque caducifolio nos cautivará el ruiseñor común, no tanto por su belleza como por su canto melodioso, afl autado y musical. Canta de día y de noche, desde un posadero o desde la maleza. Su reclamo oscila entre un “uuit” claro y un “tac” recio. Se mueve mucho por el suelo, donde suele hurgar buscando su alimento.

Zarcero común Es un pajarillo de 12 a 13 centímetros, verde oliváceo por encima y amarillo por debajo, pico largo, cola cuadrada, alas cortas y redondeadas.

Ruiseñor común Es ave de 16 a 17 centímetros, de color pardo uniforme, más claro por debajo, y cola castaño rojiza.

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ntre los pajarillos más inquietos y de tamaño más reducido del bosque destaca el mito, que habita los sotos espesos, fluviales muchas veces, y los bosques con sotobosque abundante. Su vuelo es ondulado y se mueve entre las ramas adoptando posturas acrobáticas, agitando la cola y las alas. A finales del otoño o principios del invierno se reúne en bandadas con carboneros y otras especies afines con los que capturan insectos, y recogen semillas y yemas. Durante la noche ocupan sus dormideros en los árboles.

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no de los pájaros más mansos del soto es el petirrojo que, mientras no se le moleste, vuela en cortas distancias, se posa en el suelo, en una rama o en los más inesperados lugares, desde los que prospecta el terreno en el que acapara gusanillos, caracoles y frutillos silvestres. Defiende su territorio a capa y espada, incluso en invierno. A pesar de no ser gregarios, en esa dura estación se reúnen en bandadas.

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l cuco, escribano soteño, mirlo común, camachuelo común y pito real son otros pájaros que completan la nómina de aves que componen el soto.

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Mito Es tan largo como el gorrión común, debido a su larga cola, pues su cuerpo es casi la mitad del de aquél. Su canto es una combinación de reclamos y un rápido “sii-sii-sii”. Nidifica en toda la Península, aunque es más abundante por el tercio norte.

a vegetación de las riberas del río Genal, en la serranía de Ronda, tiene como fase final la asociación del álamo blanco, junto a la cual aparecen el álamo negro, el fresno, los sauces y el entorno de plantas trepadoras como madreselvas, clemátides y nuezas. En las riberas de la parte media del Genal el hombre ha intervenido para mejorar su producción, sea del tipo que sea, y ha sustituido el álamo por el sauce.

Petirrojo Es un pajarillo rechoncho y de colorido atractivo: frente y pecho rojo-anaranjados, dorso pardo oliváceo, píleo, parte superior del cuello y manto pardo-grisáceo con tinte oliváceo.

Álamos blancos En las orillas del río Guadalhore, de Málaga, con hojas verde oscuras por el haz, cubiertas de un denso tomento por el envés; de forma oval, con entre tres y cinco dientes profundos e irregulares. Yemas y ramas jóvenes cubiertas de pelos lanosos y apretados.

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n la sierra de Cazorla, en la Cañada de las Fuentes, a más de 1.330 metros de altitud, nace el río de Andalucía, el Guadalquivir, antaño río grande de los árabes, y discurre después junto a sus muchos afluentes entre bosques de galería, como los del Genil y el Guadiana menor. Otros grandes ríos como el Guadiana, Tinto, Odiel y Guadalete desembocarán también en el océano Atlántico.

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l conjunto de ríos que vierten sus aguas en el Mediterráneo es un complejo nudo hidrológico conformado por una orografía laberíntica y desigual, donde el paisaje, cada vez más húmedo genera

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Árboles de ribera Paisaje con árboles de ribera en Rio del Burgo

auténticos corredores de vegetación. Las series riparias sobre suelos ricos en bases se articulan en saucedas arbustivas, como el sargatillo, sarga colorada y bardaguera. En las rocas y en las orillas de los cauces, hierbas como pericón punteado, perejil, hierba gitana y pasajera.

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n suelos silíceos con carácter arenoso las saucedas son de bardaguera blanca, que en las grandes avenidas quedan cubiertas por las aguas. Hacia tierra firme contactan con las alisedas y en los arroyos de gran estiaje con los tamujares de tamo y de nueza.

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as alamedas de los bosques ribereños caducifolios ocupan los llanos inundables de forma periódica. La especie dominante es el álamo blanco, que presenta una copa abierta y algo desparramada, porte de hasta treinta metros, y corteza lisa y gris. Se encuentran siempre cerca del agua, ríos o corrientes; es utilizado para proteger el suelo contra la erosión, incrementan su fertilidad y frenan los efectos negativos de los vientos. Se adaptan con facilidad a cualquier tipo de clima y de suelo, pudiendo encontrarse incluso en vegas de zonas áridas. Es fácil verlos colonizar terrenos que han sido arrasados por incendios o riadas, por lo que resultan ideales para la conservación de riberas. Suelen formar bosquetes poco densos, que dejan pasar la luz y permiten el desarrollo de otras especies en su seno. Es frecuente encontrar entre ellos sauces, mimbreras, fresnos, olmos, majuelos, zarzales, escaramujos o endrinos. En las alamedas naturales crecen además diferentes tipos de enredaderas como las madreselvas o la parra silvestre. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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Fresno Árbol caducifolio con las hojas enfrentadas que se componen de 3 a 6 pares de hojuelas con una terminal, todas ellas lanceoladas y de borde aserrado. Las flores forman ramilletes opuestos, sin cáliz ni corola, reducidas a dos estambres y un pistilo, fruto seco, prolongado y aplanado como una lengüecita.

Taray Hojas glaucas de 2 mm. y abrazadoras en la base, menudas, elípticas y puntiagudas. Corteza pardo oscura o púrpura. Llega a crecer hasta tres metros de altura, con ramas mimbreñas de corteza áspera y rojiza. Las flores se hallan en los extremos de los tallos, sostenidas por largos pedúnculos; son bastante pequeñas, de color encarnado por fuera y blanco por dentro.

Las olmedas son más raras en los cursos altos de los ríos y más frecuentes en los tramos medios y bajos. Ocupan las llanuras de inundación, llamadas vegas, desafortunadamente desaparecidas por su alto valor agrícola. Las especies más representativas son el olmo de montaña, vimatera y bardaguera.

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n el cauce de los ríos y cursos de agua de las sierras de Cazorla y Segura, fuera del alcance de las inundaciones, la fresneda sustituye en los valles angostos de esas sierras a las alamedas y olmedas. El sotobosque agrupa zarzas con madreselvas y plantas trepadoras. En los fondos de los barrancos y en las zonas más umbrías, prosperan los arces y el fresno, que florecen en primavera y maduran los frutos en verano. Las hojas del fresno son laxantes y se emplean contra el reuma y la gota.

La orla espinosa y el primer estrato de degradación de estos bosques es un denso zarzal de zarzamoras, madreselvas hispanicas, rosales, tamos y vid silvestre.

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n la cuenca hidrográfica del sur andaluz, sólo algunos ríos presentan una vegetación típicamente ribereña y, por el contrario, en general se compone de adelfas y tarajes. La especie dominante es el taray o atarfe, arbusto caducifolio de la familia de las Tamaricáceas, con ramas largas y delgadas. Crece en las orillas de ríos y torrentes, tanto mejor si estos discurren por tierras arcillosas, calcáreas y más o menos salinas. Florece durante toda la primavera y el verano, dependiendo mucho de la humedad. Para uso medicinal se recolectan las ramas y cortezas, con las que se preparan infusiones que tienen propiedades antidiarreicas y cicatrizantes. Arce granadino. En otoño.

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Jabalíes Pareja de jabalíes adultos acompañados por un rayón.

En la zona atlántica son frecuentes las fresnedas, sustituídas en algunos arroyos por una sauceda de bardaguera, vid silvestre, zarzamora y, hacia el cauce fluvial, comunidades de masiegas y grandes cárices. El arce es un árbol de hasta siete metros de alto, con corteza agrietada y escamosa, y copa compacta. Las hojas disponen de largo peciolo, y tres lóbulos, coriáceas y brillantes por el haz. Flores verdosasamarillentas, en corimbos erectos al principio y después péndulas, largamente pediceladas. Disámaras con alas convergentes. Florece de abril a junio y fructifica entre julio y agosto.

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invernante y de paso. En los años fríos, se desplaza hacia nuestras tierras.

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n cazador aventajado de los bosques ribereños es el alcotán, pequeño halconcillo de tonos oscuros, estrecha bigotera y largas alas. Su recto vuelo, sus picados sobre pequeñas aves y en círculos cuando preda sobre insectos y se los lleva al pico para engullirlos en pleno vuelo, resultan espectaculares. Suele aprovechar los nidos abandonados de algún córvido. A pesar de ser especie netamente diurna prolonga su jornada de caza hasta bien entrada la noche, con la colaboración de otros congéneres. En vuelo emite repetidamente notas que suenan como “quiu-quiu” y bastantes veces un rápido “hi-hi-hi”.

Alcotán

ntre los abundantes habitantes del bosque caducifolio destaca el jabalí, que hoza en el piso muscinal, entre la hierba y las hojas muertas. El corzo preferirá los brotes y yemas de los arbustos y el ciervo buscará los pastos más apetecibles. La ardilla aprovecha los frutos que atesora en las despensas que ha dispuesto en las oquedades y grietas arbóreas y la gineta y el turón, el murciélago ratero y la liebre están presentes en mayor o menor medida. La chocha perdiz es ave arisca que aprovecha la vegetación para ocultarse. Obtiene en el suelo su alimento, compuesto por caracoles, lombrices, semillas y hierbas. En Andalucía es ave A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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El pito real suele merodear por el bosque, pues para nidificar prefiere los castaños, olmos, fresnos y algarrobos. A veces se le ve por zonas rocosas y en terrenos poco arbolados. El confiado petirrojo elige alcornocales y pinsapares para criar y a veces sotobosques y sotos fluviales.

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n el bosque caducifolio algunos mamíferos de tamaño medio encuentran sosiego y cobertura, como el tejón, el gato montés y la garduña. El zorro, taimado inquilino que aprovecha los recursos de casi cualquier hábitat, sabe cómo ocultarse en el reino de la hojarasca y conseguir los ratoncillos, conejos, frutos, aves e invertebrados con que se alimenta. Caza al acecho, con un zarpazo final. Captura a los ratones elevándose sobre las patas traseras y proyectándose sobre la presa con las delanteras. Su vista aguda y un sentido del olfato y el oído excepcionales, le ha permitido eludir el envenenamiento, el trampeo y la caza.

Zorro en la espesura Es una especie solitaria, excepto en la época de apareamiento. Pasa la mayor parte del día en la madriguera, que suele ser una cavidad en el suelo y a veces en la copa de un árbol.

La rata campestre es una especie nocturna que vive en los árboles de las áreas rurales. Es muy prolífica, pues durante el año cría hasta cinco camadas de alrededor de diez ratoncillos que alcanzan la madurez sexual a los tres meses. Presenta tres subespecies que responden a tres variaciones de color: negra por encima y gris o blanca por debajo.

Garduña Tiene el tamaño de un gato, cuerpo recto y delgado, patas cortas y nariz color carne. Su pelaje es pardo grisáceo, más ralo y tosco que el de la marta .

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n septiembre y octubre las garduñas dan a luz de 2 a 5 crías ciegas y cubiertas de pelo claro, que permanecen mamando de la madre hasta el final del otoño.

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or las noches, la garduña desarrolla una actividad frenética capturando roedores, pajarillos, insectos y lombrices. Cuando la despensa flaquea, frecuenta los nidos para robar los huevos y, en verano, casi toda su dieta se reduce al consumo de frutas. Le gusta habitar en buhardillas, donde se desenvuelve bien gracias a sus habilidades trepadoras. También les gusta introducirse en los motores de los coches aparcados. Los reptiles más frecuentes son la lagartija colilarga y la culebra de cogulla, especie que habita en los bosques abiertos y en los matorrales, áreas arenosas en zonas secas y cálidas de la mitad sur ibérica, de hasta 65 centímetros de largo, pequeña cabeza aplanada y bien definida. Posee partes superiores grises o grises parduzcas con tenues manchas oscuras. En la cabeza presentan diseños más oscuros, con una línea debajo del ojo y un collar en la parte posterior también más oscuro. Las partes inferiores son amarillas o rojizas, con manchas a cuadritos.

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ajo la hojarasca y las cortezas de los árboles se ocultan insectos propios de este biotopo: tijeretas comunes, los llamados piojos de los libros, chinches de las cortezas, hemeróbidos, Calosoma inquisitor, bupréstidos, y escarabajo cardenal.

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n las areniscas de la sierra del Aljibe se localizan los barrancos angostos, conocidos como “canutos”,que en su etapa madura es una aliseda con hojaranzo, arraclán y otras especies. El hojaranzo, fué descubierto por Luis Née en tierras gaditanas, antes de embarcar para América en 1789. Boissier y Reuter lo denominaron Rododendro bético, nombre que proviene del griego Rodon (rosa) y dendron (árbol), si bien don Carlos Pau asegura que conocieron y describieron la especie por las informaciones de un paisano que lo colectó en las montañas cercanas. Los brezos, de la familia de las ericáceas, se distribuyen desde el Ecuador a los Polos. Las azaleas y rododendros son de difícil cultivo pues precisan humedad y tierras sueltas y permeables. Por eso prefieren las montañas, como el rododendro de los Pirineos y los Alpes (R. Ferrugineum). En el Himalaya crecen por encima de los 5.000 metros de altitud.

Hojaranzo

Tijereta común

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BOSQUES DE CONÍFERAS PINSAPARES

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I nvier no

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I nvier no

PINSAPAR Aunque algunos ejemplares excepcionales pueden alcanzar 30 metros de altura, normalmente no sobrepasan los veinte; la copa es casi perfectamente cónica, sobre todo en los árboles jóvenes; las hojas son rígidas y verdegrisáceas; las piñas miden de 10 a 14 centímetros, y son lisas, ya que las brácteas no asoman al exterior. Florece de abril a mayo y sus piñas están maduras en otoño. Las ramillas son lampiñas, con yemas resinosas y hojas puntiagudas, dispuestas cilíndricamente sobre las ramas; todas son de un verde lustroso en el haz y marcadas con un surco longitudinal; en el envés presentan una raya plateada o blanquecina. Se diferencia del otro abeto que crece en la Península, es decir, el Abies alba de los Pirineos, en que las ramas de éste presentan una configuración aplanada, en tanto que en el pinsapo presentan una disposición cilíndrica. Las piñas serán asimismo determinantes, pues siendo, como ha quedado dicho, lisas y enhiestas las del pinsapo, las del abeto blanco parecen rugosas, porque sobresalen las brácteas. El pinsapo se cría en las umbrías situadas entre los mil y mil ochocientos metros de altitud, con precipitaciones superiores a los 1000 litros por metro cuadrado, y un gradiente de temperaturas entre diez y doce grados bajo cero y quince o veinte grados.

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l mayestático pinsapar aguarda la llegada de las nieves que descargan a principios de año, sin apenas alterar el pulso cotidiano de estos bosques de un abeto singular que, en buena parte, se cría en las sierras litorales beneficiadas con suaves temperaturas. Es uno de los tipos de vegetación más característicos de Andalucía y la especie dominante, el pinsapo, es sin duda el árbol más importante de la Península. Su distribución restringida al sector rondense de las sierras béticas y su majestuosa belleza, le confiere un especial atractivo. Al igual que sus parientes del norte de África, A. marocana de las montañas del Atlas y A. numídica de Túnez, es una reliquia del Terciario. Habita en el piso mediterráneo húmedo de las sierras malagueñas y gaditanas, en donde se aprecia su indiferencia ante la naturaleza de los terrenos, ya sean calizos, como los de la sierra de las Nieves y la del Pinar de Grazalema, como en las peridotitas de sierra Bermeja, en Estepona. Fue descubierto y reconocido como especie nueva por el farmacéutico malagueño Haenseler, que envió algunas ramitas al prestigioso botánico De Candolle para su identificación. Si bien nunca las llegó

a estudiar ni a publicar, es probable que lo comunicara al suizo Boissier, el cual planeó realizar un viaje al mediodía español que sería trascendental para el estudio de nuestra f lora. Tras su llegada a Málaga se reunió con los botánicos malagueños quienes, además de otros muchos de sus descubrimientos, le mostraron el pinsapo en el herbario del primero, recomendándole su estudio durante el viaje que habría de realizar el suizo a la sierra de Estepona, enclave natural de insospechada feracidad y humedad inesperada en esta sierra litoral tan cercana al África. Tras iniciar la ascensión pronto observó cómo los pinos desaparecen en el último cuarto de la montaña y son reemplazados por esos pinsapos que ansiaba examinar de cerca. No sería hasta fi nales de septiembre, durante su visita a la sierra de las Nieves, cuando pudo completar su información. Lleno de alborozo encontró muchos árboles cuyas ramas superiores estaban cargadas de piñas enhiestas, que se apresuró a recoger, lo que desveló sus dudas sobre el género de este árbol singular. En las inmediaciones de la cumbre de Reales, las sendas tortuosas que franquean el abetal, buscan las A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Gitana

Escila española Alcanza hasta 40 centímetros de altura, y lleva entre 3 y 6 hojas de color verde vivo de unos dos centímetros de ancho, flores sin perfumar, anchamente acampanadas, de anteras azules y colgantes en racimo flojo.

pendientes menos severas, por entre un pinsapar puro, espeso bosque de altos ejemplares que crece en un suelo recubierto por una espesa capa de humus abrigada por un cúmulo de agujas muertas y un sotobosque ausente de especies, salvo en las rocas y en los troncos de árboles viejos, recubiertos de líquenes y musgos.

Cuando se degrada el bosque, el jaral recubre los claros, pero si se produce esa circunstancia en las cercanías del pino negral éste acabará por adueñarse del terreno. Si la masa se aclara, como sucede en la cumbre de Reales, la vegetación almohadillada y espinosa ocupará el terreno, siendo entonces muy difícil la recuperación del pinsapar puro.

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l sotobosque, en esta espesura excesiva, se limita a algunos ejemplares de jaranzo. El pinsapo se acompaña de la peonia conocida aquí como jamapola, la escila española, hierba llavera, lauréola, y rusco. Algunos de estos bosques, en el piso supramediterráneo, están orlados por formaciones espinosas en las que predominan los arbustos caducifolios y ciertos bejucos como endrinos, rosas, majuelos, zarzas, áceres, serbales y madreselvas. En las grietas rocosas y en los prados umbríos crece la escila española, una planta endémica peninsular que se cultiva con facilidad y ha sido naturalizada en otros países europeos. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

n las cercanías de la cumbre de Reales, por los linderos del bosque de pinsapos, crece la armeria colorada, descrita como especie nueva para la ciencia por sus atractivas corolas blancas.

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o muy lejos de allí es fácil encontrar la mariposa nocturna Gitana, de la familia de los Arctidos, con dos subfamilias; por un lado las Gitanas o Quelonias, mariposas nocturnas velludas, de alas anchas y vistosas y larvas peludas que se alimentan de diversas plantas de bajo crecimiento. La otra subfamilia es la de las Eilemas, Miltocristas y similares, especies más finas, de alas anteriores relativamente estrechas, muchas de ellas de color pardusco y sus larvas se alimentan de líquenes.

Armeria colorada Como casi todas las especies del género, son pequeños arbustos y plantas herbáceas perennes con cepa leñosa. Están provistas de rosetas de hojas basales, de las que emergen escapos abundantes, en cuya sumidad se encuentra la inflorescencia, agrupada ésta por un involucro de brácteas imbricadas. Según parece, el nombre del género proviene del francés antiguo armoire, aludiendo al parecido con el Dianthus armeria, siendo supuestamente Clusio el primero que utilizó este nombre. Se trata de plantas muy bellas, de difícil especificación, debido a su facilidad para hibridarse. Pertenecen a la familia de las Plumbagináceas, que en nuestro país se distribuyen con aproximadamente una cincuentena de armerias, de las que una docena se distribuye sólo por el Sur. Es planta que debe su nombre específico al tono rojizo del borde sus hojas. Cuando se trata de restos foliares, el tono rojizo impregna la planta.

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n las sierras calcáreas, como las Nieves en Málaga y Grazalema, en Cádiz, en el piso supramediterráneo las especies que acompañan al pinsapo son el agracejo, gavó, tejo y lauréola, planta que se cría en bosques frescos y lugares umbríos, de hasta 2.000 metros de altitud, y es especie del centro, sur y oeste europeo. En la Península llega por el oeste hasta Grazalema, donde crece dispersa por las sierras calcáreas. Florece desde enero o febrero hasta mayo o junio. En el pinsapar de sombras y troncos derribados por el rayo medra un buen número de arácnidos entre los que es inexcusable mencionar el escorpión negro, especie de 3 a 4,5 centímetros de largo, con esternón pentagonal, cola más corta que el resto del cuerpo y peines con 6 a 12 láminas, que vive en los lugares húmedos, entre la hojarasca. También se oculta debajo de las piedras y en las casas de campo. El veneno de este género es prácticamente inofensivo para el hombre. En las ramas y los troncos de las coníferas, en el extremo de una rama, la pequeña araña peluda Dendryphantes nidicolens realiza su puesta entre las hojas. Esta araña saltadora alcanza unos 6 milímetros de longitud y presenta líneas blancas oblicuas en el abdomen.

E Meloido

Lauréola Es el nombre de un arbusto siempre verde, de hojas correosas, brillantes, flores verdosas o amarillentas, y fruto ovoide negro. Mide alrededor de un metro de altura.

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a esfinge del pino es otra mariposa nocturna de las coníferas, como su propio nombre indica. Durante el día permanece en reposo en los troncos de las coníferas resinosas. Al llegar la noche visita las flores, preferentemente los claveles. Su larva es muy llamativa y se conoce con el nombre de cerda, por su morro. Su color es pardo y presenta dibujos muy difusos en sus alas.

n la Península Ibérica se han señalado 15 especies de Zodarion, de la pequeña familia de los Zorádidos, representada en la región mediterránea. Son arañillas que habitan lugares secos y en los pinares se mueven con rapidez y seguramente se alimentan de hormigas. En los pinares prospera Zodarium germanicus que, en los claros pedregosos se acompaña de Callilepis nocturna. Micaria subopaca ocupa los troncos de las coníferas junto a otras especies de los robles, como Diaea dorsata y Philodromus dispar. Tmarus piger se camuf la en las ramas y ramillas gracias a su color parduzco. En las zonas de abundantes acículas de pino caídas es posible avistar la Hahnia montana y en el follaje inferior suele deambular Ero tuberculata y Ero aphana. En las partes altas del pinar, Tetragnatha obtusa, dearmata y Gibbaranea omeoda con Araniella inconspicua y Araniella displicata. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Procesionaria

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as procesionarias de los pinos tal vez sean las larvas más dañinas para las coníferas. Su cuerpo posee anillos de pelos blancos que despiden una sustancia urticante para el hombre. Debe su denominación vulgar a la costumbre de formar procesiones de larvas unidas, una tras otra, que avanzan por los troncos. También construye un espeso nido a base de superponer muchas telarañas.

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as falsas tijeretas se agrupan bajo la familia de los estafi línidos. Entre ellos, Parabemus fossor, de color pardo por delante y negro por el abdomen, vive en bosques secos, bajo las piedras y entre las grietas de los pinos, así como la madera podrida. Ergater faber, de color negruzco, vive en los tocones del pino y es escaso en Andalucía. Más común es el escarabajo aceitero Meloe corallifer, de color negro y cuerpo grueso. Los adultos caminan lentamente por el suelo del bosque. Es especie del Mediterráneo occidental, más frecuente en Andalucía septentrional. Una especie similar es Meloe insignis.

En los linderos del pinar abundan las moscas domésticas pequeñas, o Fannidos, halictidos diversos y megaquílidos en las maderas muertas y en los pinares crecen setas propias y otras adaptadas a su biología, como la falsa oronja (Amanita muscaria), atractiva especie con sombrero de 6 a 20 centímetros de diámetro, carnoso, convexo o ligeramente plano, con margen incurvado. La araña Atypus affi nis aprovecha los linderos calcáreos o arenosos. En tiempo húmedo la cutícula se hace viscosa y adquiere un vivo colorido rojo, que se vuelve anaranjado al envejecer y, después de las abundantes lluvias, se cubre de escamas pequeñas, blancas y amarillentas. El pie es esbelto, cilíndrico, blanco, formando un bulbo en la base, rodeado de verrugas algodonosas, concéntricas, blancas o amarillentas. La carne es blanca, anaranjada bajo la cutícula, de olor y sabor débiles. Es especie venenosa, que produce trastornos psíquicos y alucinaciones no mortales. En algunas culturas primitivas fue usada por chamanes y hechiceros en ritos mágicos para producir alucinaciones.

Falsas tijeretas

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esde el principio del otoño deambula por entre el follaje inferior y sobre los troncos de las coníferas, Oligolophus hanseni. En el pinar carrasco y en el negral abundan los lactarios vinosos, conocidos en las sierras onubenses como níscalos, distintos del níscalo delicioso (L. deliciosus) por su carne rojovinosa en toda su extensión. También crece bajo los pinos negrales la boletácea Suillus bellinii, seta de poca calidad comestible, de ahí el nombre suillus, que en latín significa “de cerdo”. La carne es más bien esponjosa, blanca, amarillenta bajo los tubos, con fuerte olor a coco y sabor agradable. La seta de caña es especie poco común que puede encontrarse en suelos ricos en bases, y presenta sombrerillos planos convexos, mamelonados, con cutícula lisa y quebradiza en tiempo seco, lo que tal vez pone mejor de manifiesto el nombre latino Melanoleuca excissa, que se han separado por distintos autores de este género difícil y muy discutido, como por ejemplo Melanoneuca gammopodia, especie comestible mezclada con otras setas. El pinar negral resiste también los rigores del invierno en los espacios andaluces, pues no en vano es el pino de más rápido crecimiento, que llega a vivir 200 o 300 años. En las sierras litorales meridionales el clima se suaviza y los imponentes negrales superan la prueba sin dificultades. Sus piñas arden con gran facilidad y se consumen sin apagarse, por lo que resultan muy adecuadas para prender fuegos, por lo cual le llaman “piñas de encender”. Azafrán de Sierra Nevada Croco descubierto en aquélla por el granadino Amo y extendido por numerosos enclaves serranos y prados alpinos andaluces.

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n los claros del bosque del pino negral, en invierno, se cría el azafrán de Sierra Nevada, del género Crocus. Los crocos son plantas muy populares por sus atractivas flores, que por hibridarse poco, se cultivan como silvestres. El nombre proviene del griego Croco, como se llamaba el joven que por su amor desgraciado por la ninfa Emilax fue transformado en la flor del azafrán y aquélla quedó metamorfoseada en la planta que lleva su nombre, Smilax aspera, o zarzaparrilla.

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tra especie de floración invernal en Sierra Bermeja es la romulea, herbácea frecuente en el sur y el oeste peninsular. Sus flores son de gran tamaño, 3 centímetros de largo, posee

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tépalos puntiagudos de color lila, con centro amarillo intenso; bráctea verde con margen papiráceo y bractéola también papirácea, parduzca o rojiza. No hay más de 20 especies de romuleas en el norte de África, Europa y Asia, pero sí un gran número de variedades, con especies de gran tamaño y bellos colores. Desde finales de enero, y a lo largo de todo el invierno, el pico picapinos horada con paciencia la dura corteza hasta perforar una cavidad alargada con entrada circular estrecha. Suele comunicarse con nerviosos tamborileos sobre las ramas resonantes de los árboles del pinar. En la época del celo tamborilea con llamadas cada vez más vigorosas e insistentes. Los pinos piñoneros habitan en el contorno de la región mediterránea, sobre todo en el sur de Europa, de donde parece confirmado que es especie autóctona al menos en el sur y en el este peninsular. Se cría en suelos frescos y profundos, especialmente los terrenos sueltos y arenosos, incluso en arenales marítimos y dunas fijas. Requiere luz abundante y un clima benigno, ya que no soporta las heladas fuertes y continuas. En las provincias de Huelva y de Cádiz hay núcleos muy importantes, y en la de Málaga algunos pinarillos en la zona de Marbella. Los piñones son comestibles tras recolectarse las piñas en invierno y tostarlas para sacar los piñones. Si se dejan hasta la primavera se pueden sacar poniéndolos al sol. Se consumen crudos dado su agradable sabor, se emplean en confitería y como aderezo de salsas y guisos. En medicina popular se usaron como balsámicos, para curar la tos y las enfermedades del pecho. Incluso se les llegó a considerar afrodisíacos. La corteza es muy rica en taninos por lo que se emplea para curtir cueros; su madera es muy resistente a la humedad, lo que la hace muy adecuada para vigas de la construcción, traviesas de ferrocarril y pequeños barcos. El pino silvestre se adapta a cualquier tipo de suelo y soporta grandes heladas, si bien requiere suelos algo húmedos. El pinsapo, en fi n, tolera perfectamente las ventiscas y las nevadas que casi todos los inviernos se precipitan en las sierras andaluzas de Grazalema, Bermeja y las Nieves. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Romulea Atractiva planta de los arenales montañosos de Sierra Bermeja, que florece de enero a abril, y se extiende por la Serranía de Ronda. Según parece, su nombre vulgar proviene del latín Roma, por existir allí muchas de estas plantas.

Los carrascos son los pinos termófi los y por tanto más sensibles a las heladas. Se adaptan a los suelos más pobres y esqueléticos y soportan una cierta cantidad de yeso.

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urante el invierno, los carboneros garrapinos recorren en bandadas las tierras de Andalucía, incluidos los parques y jardines urbanos. Buscan de alimentos, que parecen conseguir aunando sus esfuerzos. Por febrero los lazos se debilitan con la llamada del celo y los pequeños carboneros se separan del grupo y ocupan sus lugares de cría. Aunque su canto se parece al del carbonero común, es sorprendentemente más melodioso y claro. En menor proporción que otros páridos, el herrerillo capuchino forma parte de las bandadas invernales de carboneros, agateadores, mitos y reyezuelos, que se unen para procurarse el alimento, generalmente al mando del carbonero común.

Pinsapar Bajo la nieve.

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Primavera

Picapinos hembra en la boca de un orificio de nido sin terminar Los pícidos son fáciles de ver en las pinedas de negrales, carrascos y otras especies, pues su plumaje, en el que predominan blancos, negros y rojos, los hace inconfundibles. La familia comprende 210 especies repartidas por el mundo, de las que 179 son picos carpinteros, y el resto torcecuellos y carpinteritos. Se distribuyen casi por todo el mundo. Los más conocidos son del género Dendrocopos, con una treintena de especies en América del norte y Eurasia; y parientes cercanos en África central y en América del sur, hasta Argentina.

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n abril florece el pino negral, lo que es recibido con gran júbilo por el pico picapinos, ave sedentaria que ocupa las zonas boscosas del norte de Eurasia. Como es norma general en la familia, el macho presenta una mancha roja en la nuca, que en los ejemplares inmaduros se extiende ampliamente por la coronilla y no lo ostentan las hembras. Al igual que todos los picos picapinos verdaderos, vive en las ramas gruesas y en los troncos de las coníferas y de algunas especies frondosas. Dado su aprovechamiento de este hábitat, se mantiene perpetuamente en posición vertical, lo que le ha llevado a una modificación de su estructura ósea. Sus cortas patas dotadas de gruesos dedos provistos de uñas ganchudas les permite aferrarse a las cortezas. Sólo dos dedos se dirigen hacia adelante; la cola estructurada con rígidas y duras plumas puntiagudas les sirve de soporte. Emite un grito sonoro y agudo, una especie de “quic- quic” penetrante. Su potente vuelo ondulante es muy característico pues en cuatro o cinco batidos se eleva, cerrando las alas cada vez que ejecuta un aletazo. Después desciende con las alas replegadas, y las vuelve a abrir y cerrar alternativamente. Se alimenta de insectos, que levanta de las cortezas arbóreas en su ascenso en espiral,

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partiendo desde la base y haciendo uso de su peculiar lengua de gran longitud, dotada en la punta de barbas dirigidas hacia atrás. Las glándulas salivares segregan una sustancia viscosa que al penetrar el agujero con su larga lengua, sacan a los gusanos taladradores, extraen piñones de las piñas, acceden al fruto de las avellanas, tras sujetarlas en una grieta, y horadan su cáscara con el pico recto, duro y puntiagudo. También come savia y frutillos silvestres. Su robusto cráneo de espesas paredes resiste a la perfección los choques repetidos de su poderoso pico, regulado por el sólido y musculoso cuello.

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mediados de mayo se ven las primeras puestas de los picos picapinos. Nidifica en agujeros de árboles, que horada a unos dos o tres metros del suelo, como mínimo. La abertura exterior conduce a una cámara mucho más amplia, donde se produce la puesta de cuatro a siete huevos blancos que, durante un periodo que oscila entre 12 y 16 días, serán incubados por ambos miembros de la pareja. Los pollos nacen desnudos y con piel rosada y permanecen en el nido durante unas tres semanas.

Muy pocos picos carpinteros emigran, a excepción de los de las localidades más septentrionales que realizan movimientos A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


irregulares hacia el sur. La razón es que su alimentación insectívora no cesa durante la estación más fría, pues se alimentan de las crisálidas y larvas que invernan bajo las cortezas o en los troncos podridos, fuera del alcance de otros pájaros. Sólo emigran los picos carpinteros verdes de Eurasia, debido a su alimentación a base de hormigas que capturan en el suelo. Raramente se reúnen en bandadas, usualmente se presentan en solitario o como máximo en parejas. Las especies más pequeñas son más confi adas que las grandes, por lo que se alejan al detectar la presencia de cualquier intruso. Durante las épocas más frías descansa en dormideros excavados en los árboles o en nidos abandonados. Es una especie relativamente abundante en las sierras occidentales andaluzas, en tanto que escasea en las orientales. Prefiere las coníferas, aunque habita también en eucaliptos, alcornocales, alamedas y sotos fluviales.

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l zorzal charlo comparte con el picapinos el hábitat de las coníferas. Es un ave escondidiza, de atractivo colorido en plumaje nupcial que no se limita al pinar sino que, además, habita en acantilados marinos, farallones rocosos, roquedos desnudos y canteras abandonadas. Con vuelos cortos y a baja altura se esconde tras los árboles en cuanto avista algún visitante inoportuno. Su nombre específico indica sus preferencias al no buscar compañía más que en la época del celo; todo lo más, se reúne en grupos reducidos o permite la presencia cercana de alguna otra pareja. Su canto es vigoroso y afl autado, aunque de estrofas cortas y algo monótonas. Canta desde un posadero y también durante el vuelo del celo, mientras asciende y después desciende en picado con las alas replegadas. Su reclamo es un “tac-tac” seco y un “uit-uit” agudo. Se alimenta de insectos, caracoles y gusanos. En ocasiones se atreve con lagartijas y culebrillas y, en épocas de necesidad, de bayas silvestres.

E

n cualquier época el año puede verse en el bosque de coníferas el azor describiendo círculos en el aire, solitario o en pareja, elevándose con las A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Pico picapinos Sobre una rama de zarza.

alas extendidas y mostrando sus partes inferiores, pero es a partir de febrero, cuando nuestros azores comienzan los vuelos que les lleva a la formación de la pareja, manifiestamente diferentes de los que realiza en busca de alimento: danzas aéreas que tienen mucho de advertencia territorial. La hembra ocupa el territorio de cría en primer lugar. Posada en una percha, emite sonoros reclamos hasta hacerse notar. Enseguida se le unirá el macho. Las principales actividades serán, a partir de entonces, las llamadas de advertencia, la construcción del nido, el intercambio de comida y las frecuentes cópulas, en las que la hembra se aplasta contra el suelo, esconde la cara ante el macho, baja las alas y eleva ligeramente la cola. El consorte, moviendo la suya, con llamadas sonoras se dirigirá hacia la hembra hasta cubrirla. 97


Zorzal charlo


Azor macho


Herrerillo capuchino sobre una ramilla de zarza Es una especie altamente beneficiosa por alimentarse con larvas y huevos de insectos, salvo en los otoños e inviernos más fríos en que tiene que recurrir a los piñones y los frutos silvestres.

Ardilla común

O

tro curioso paseriforme de los pinares es el herrerillo capuchino, menos abundante que otros páridos andaluces. Habita también en bosques mixtos, y en invierno descienden sus poblaciones en nuestros árboles ya que frecuenta los baldíos y matorrales de los alrededores de las ciudades, así como parques y jardines. Su canto es un monótono trino repetido, compuesto por notas agudas y siseantes mezcladas con un ronco “chek”. Busca insectos en las hojas y su comportamiento, es el más tímido, asustadizo y poco sociable de todos los páridos.

S

e distribuye exclusivamente por Europa y alcanza los Urales. Falta en Gran Bretaña, Italia y el septentrión escandinavo. Se reparte por la Península Ibérica. En Andalucía se ve tanto en los bosques de coníferas como en encinares y alcornocales. Nidifica en agujeros y oquedades arbóreas naturales, cajas anideras y en cavidades horadadas por la pareja en tocones secos de pino, a un par de metros de altura, e incluso en nidos de otras aves. En su interior conforma una copa con musgo y líquenes, forrada con pelos, lanas y telas de araña. A principios de abril pone media docena de huevos blancos que incubará la hembra en tanto que el macho asume la tarea de su alimentación. Los pollos nacen a los 15 o 16 días y permanecen en el nido una veintena, aunque suelen alargar su

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estancia durante algunos días más. Suele realizar una segunda puesta. A principios de abril, el azor comienza los trabajos preparatorios de la reproducción. Esta ave robusta y sedentaria es propia de los bosques, con preferencia por los de coníferas con abundantes calveros. Se alimenta principalmente de conejos, grajillas y otras aves que caza al acecho, apostado en un árbol hasta que localiza una presa, sobre la que se precipita a toda velocidad. Habita en Europa, en las zonas climáticas comprendidas entre las tierras cálidas y las árticas, ocupando los bosques densamente arbolados de piceas, alerces y pináceas. En el sur ibérico, también se desplaza por los bosques cerrados pero, para nidificar, escoge las copas de los árboles, que le permiten un acceso rápido, y el necesario aislamiento, si bien en ocasiones visita los suburbios de las ciudades atraído por las presas fáciles. La hembra, de mayor tamaño que el macho, campea por terrenos abiertos, en tanto que su compañero se adentrará casi siempre en la espesura. Las áreas de campeo pueden situarse hasta a seis kilómetros del nido, siendo las más favorables las manchas boscosas entre los campos de cultivo y las tierras encharcadas. Los trabajos de adecuación del nido comienzan unos cuarenta días antes de la puesta. Año tras año, una sucesión de aves ocupa el nido, incluso cuando uno

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Pollos de azor Con unos pocos dias de vida.

de los miembros haya sido abatido. La mayoría de las parejas posee uno o dos nidos alternativos. En el caso de que esté enclavado en una especie caducifolia se reponen algunas ramas y se utiliza el mismo habitáculo; si la especie es una conífera, se construye de nuevo.

E

n caso de malograrse la puesta, en los siguientes 15 -30 días serán reemplazados los huevos. Ambos miembros duermen cerca del nido hasta que se produce aquélla. La hembra dormirá entonces en el propio habitáculo y el macho, en dormideros alejados. Su formidable capacidad de maniobra le permite dominar las técnicas de caza, a gran velocidad, con quiebros sorprendentes, y repentinas aceleraciones y frenados. Selecciona sus posaderos en función de los claros donde come el conejo, el zorzal y la paloma torcaz, a los que aguardará pacientemente hasta capturarlos. Vuela silenciosamente bajo las copas de los árboles, sortea todos los obstáculos y sorprende a numerosas presas sobre las que se abalanza sin que puedan escapar de sus tremendas garras, que pasan por ser las más grandes en relación con el cuerpo. El azor se distribuye ampliamente por Europa, Norteamérica y Asia septentrional hasta el Japón. Las poblaciones europeas más importantes se concentran en Finlandia, con unas 7.000 parejas censadas

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en 1977 y España con 3.000. Se trata de un ave esencialmente solitaria, salvo en el periodo de cría y durante el invierno, en que suele agruparse en pequeñas bandadas. Los individuos procedentes del Ártico y del Subártico, sobre todo en los años de escasez de alimentos, en cuanto se independizan los jóvenes se dirigen hacia el sur. En las tierras andaluzas acogemos en invierno algunos individuos que de regreso hacia el África deciden permanecer entre nosotros.

Pollos de azor Unos dias antes de abandonar el nido.

E

n el nido ubicado en un pino negral, a unos 8 metros sobre el suelo, yacen dos o tres huevos blancoazulados, que ha depositado la hembra del azor en una plataforma troncocónica de unos 80 centímetros en la base y aproximadamente medio metro en la parte superior, en la que alberga las crías y está tapizada con acículas y ramitas burdamente trabadas. Aunque lo construyen ambos miembros de la pareja, cuando se trata de construir un nuevo nido el trabajo recae en su mayor parte en el macho; si se trata de reformar el viejo, será la hembra la que asuma la parte más dura del trabajo. Los pollos nacen tras más de treinta días de incubación por parte de la hembra, recubiertos de un plumón blanco sedoso. Pasados unos 28 días, los pollos muestran un plumaje diferenciado; en uno de ellos es pardo amarillento y en el otro, blancuzco en transición hacia el plumaje del adulto. Los ojos azules de los pollos recién nacidos se han tornado grisáceos.

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Milano real

L

os machos de milano real que van a criar son los primeros en llegar al territorio elegido, desde el cual reclaman la presencia de las hembras. Los nidos están situados en pinos y a veces alcornoques entre 6 y 30 metros de altura. Aprovecha los de cuervo, ratonero y otras especies. Si es necesario, por marzo inicia la construcción de su propio nido con ramas de corta longitud, forrados interiormente con hierba seca y lana de oveja. En caso de obtener resultados satisfactorios utiliza el mismo en los próximos años. A veces se encuentran papeles y plásticos en la plataforma de ramas, si bien no es una costumbre muy extendida.

Gavilán

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Por abril o mayo se produce la puesta, en intervalos de unos tres días, de uno a tres huevos blanco brillante manchados con puntos rojizos o violáceos, si bien no es raro ver en Andalucía nidos con huevos en el mes de marzo. La incubación corre a cargo de la hembra, aunque el macho la sustituye en periodos de descanso, y se prolonga entre 31 y 32 días. Los pollos al nacer están cubiertos de plumón gris con una mancha oscura delante del ojo. Vuelan por primera vez entre los 40 y 50 días y dejan el nido a los 60 o los 70, lo cual puede depender de la diferencia de edad entre los pollos.

A

principios de mayo, el gavilán pone 3 4 huevos que durante 30 días incubará la hembra. Después dedica la mayor parte de su tiempo en alimentar a los desvalidos polluelos, troceando las presas que aporta su consorte y poniéndolas en su pico. Tras la primera semana, protege a los vástagos de las inclemencias del tiempo y vigila el nido a unos 50 metros de distancia. En la fase fi nal, comienza a salir de caza, y el macho se ocupa de la ceba. A los 30 días de la eclosión de los huevos los pollos ejecutan sus primeros vuelos y a los 50, se alejan del hogar familiar pues ya saben cazar por sí mismos. Como no existe el cainismo entre los gavilanes, las polladas tienen un alto porcentaje de éxito.

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Ver ano

E

l piquituerto común es un ave común en pinares y pinsapares. Se distingue por sus mandíbulas entrecruzadas, que le permiten extraer los piñones con sus poderosos músculos y su lengua. En las épocas de escasez, consume frutos, brotes tiernos y semillas de plantas herbáceas, cuando no coleópteros, pulgones, moscas y orugas. Realiza desplazamientos esporádicos, de variable recorrido y número de aves, en busca de comarcas con abundancia de frutos. España recibe algunos años, entre abril y diciembre, contigentes importantes noreuropeos. Chapman y Buck describieron en “La España inexplorada”, la extraña invasión de piquituertos que se produjo en Jerez en julio de 1909. Los naturalistas enviaron a Inglaterra algunos especímenes de estas aves propias de los bosques, que resultaron ser de raza española. La migración había sido interna, desde el este al oeste peninsular, sin que encontraran una razón que explicara semejante desplazamiento. La puesta de 3 ó 4 huevos de color gris verdoso, manchados de rojo, será incubada por la hembra. A los 14 -16 días los pollos recibirán el alimento regurgitado por los padres. A las 2 semanas abandonan el nido, si bien no podrán independizarse hasta que puedan extraer las semillas de las piñas. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

A fi nales de verano, o en el otoño del segundo año, maduran las piñas, pero no diseminará los piñones hasta el tercer año, en primavera o verano.

Piquituerto

E

n los inicios del verano, en el pinar y los claros del bosque los arácnidos e insectos manifiestan una actividad apasionante. La mariposa pandora suele posarse en las ramillas de los pinsapos y, en los claros del pinar, se ve Ephipigger crucifer. Los xilófagos Ergates faber y Calcophora mariana se afanan royendo las cortezas de los tocones y aun de los pinos vivos. Sobre diversas pináceas se encuentra el bupréstido Anthasia sepulchralis. Los adultos viven desde marzo a septiembre y pueden encontrarse sobre troncos o sobre compuestas amarillas de cistáceas, umbelíferas y otras. Es un insecto de entre 5 y 7,5 milímetros, negro submate, a menudo algo rojizo, bronceado o azulado; cabeza con la frente convexa, tan alta como ancha.

Calcophora mariana

En los brezales y en las manchas de coníferas, se desenvuelven las arañas Tegenaria sylvestris y Pisaura mirabilis. Por la vegetación baja, Liniphya hortensis y en las cortezas y el follaje recubierto de líquenes, Philodromus margaritatus y Heliphames. En las ramas y los troncos de los pinos, Dendryphantes nidicolens. 103


U

La araña roja (Dysdera crocata).

na legión de escarabajos, libélulas, mariposas, saltamontes y una variedad inestimable de insectos y arácnidos bulle en el bosque. Muchas de ñas especies descritas son artrópodos, es decir, que poseen pies articulados. El primer artrópodo del que tenemos noticia es el trilobites, que vivió hace 500 millones de años. Los insectos aparecieron hace 300 millones y en la actualidad se han descrito 1 millón de especies, de las cuales 50.000 son arácnidos. La mayoría se alimentan de insectos, carecen de antenas, tienen 4 pares de patas y hasta 12 ojos simples; segregan seda y a veces veneno, si bien los órdenes no Araneideos no segregan ni lo uno ni lo otro. Sus antepasados fueron animales marinos de gran tamaño, como los Euriptéridos, de unos tres metros de largo. En Andalucía conviven durante todo el año unas 20 especies de disdéridos, familia típicamente mediterránea, algunas muy similares entre sí. Dysdera mucronata, baetica, inermis, veigai y anonima son exclusivas de la zona andaluza, donde también vive otra especie que coloniza asi mismo el centro y el norte de Europa, Dysdera crocata, que habita en los claros del pinar, los matorrales y por debajo de los troncos y las piedras. En las cavidades andaluzas viven dos especies exclusivas: Dysdera bicornis y vivesi.

Graphosoma italicum

Dysdera crocata es nocturna, como sus congéneres. Durante el día se refugia en sus nidos de seda; la hembra envuelve en seda los huevos amarillos y los esconde en su refugio. Es algo más grande que el macho y posee un caparazón rojoparduzco, glabro y fi namente texturado. En la parte anterior presenta dos hendiduras.

G

raphosoma italicum, Pentatoma rufipes y Gasterodes abietum son especies comunes en las coníferas durante la estación más cálida.

E

n primavera son muy activas Drassodes pubescens y una docena de especies ibéricas del género. Las hembras de Herpyllis blackwalli permanecen todo el año bajo las cortezas. Segestria senoculata, se mueve por todas partes y Clubiona corticalis y Clubiona compta entre primavera y verano. En esta época se ve también Philodromus aureolus; el macho presenta coloración pardo grisácea uniforme con iridiscencias púrpura y verde.

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Xerolycosa nemoralis es típica de los bosques septentrionales europeos así como de la Península Ibérica. Ambos sexos presentan coloración rosácea. El abdomen ostenta, así mismo, tintes rosados. En lo árboles del bosque esclerófi lo, así como en los pinares, se ve en la estación cálida la bonita Ero tuberculata que en los lugares más umbríos del bosque medra por troncos y ramas. En tanto, Theridion tinctum se afana predando en las telas de araña ajenas. En los pinos, es fácil encontrar Tetragnatha obtusa, que presenta caparazón con un triángulo oscuro que recubre la zona cefálica y las patas de color variable, a veces anilladas. A fi nales de verano, cerca ya del otoño, trasiegan Araneus diadematus en bosques y brezales.

especies caducifolias y en pinsapares. De entre los páridos, es el menos exigente a la hora de ubicar sus nidos en cavidades arbóreas o entre rocas y en el mismo suelo. Pone 6 o 7 huevos manchados en la parte más ancha, con puntos y rayas rojizos. Los pollos, nidícolas, ostentan un plumón gris en la cabeza y en el dorso y boca anaranjada con bordes amarillos.

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e menor tamaño que el carbonero común, el carbonero garrapinos es el menor de los páridos andaluces, que se distingue fácilmente por su doble mancha alar blanquecina y su colorido menos agraciado que el del carbonero común.

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l garrapinos se distingue del carbonero común por su doble mancha alar blanquecina y su colorido menos agraciado. Por más que su nombre vulgar señale su indudable preferencia por los bosques de coníferas, nuestro pequeño carbonero también cría en robledales, bosques de

Carbonero garrapinos Demostración de facultades trepadoras interpretada por el joven carbonero garrapinos, el menor de los páridos andaluces.

A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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P

or julio, las altas temperaturas no arredran a los seres vivos del bosque de coníferas. En las amplias sombras del pinsapar se refugian muchas especies; las cabras monteses se esconden tras las grandes sabinas de las cumbres y hasta los ratoncillos de campo se mueven en la sombra.

H

abitante de las masas boscosas de coníferas, el arrendajo común es un córvido de chirriante reclamo. Su plumaje, sorprendente y hermoso, tal vez inexplicable pues mezcla colores ocres y pardos con un ajedrezado azul y negro en las alas, le confiere un sutil toque oriental. Los ojos claros son, así mismo, inesperados en una especie tan gárrula.

Papamoscas cerrojillo

O

btiene su alimento en los árboles, que recorre incansable en todas direcciones, colgándose de las ramas, empinándose sobre sus patas y ejecutando toda clase de piruetas hasta alcanzar las grietas y cavidades más profundas donde poder capturar los insectos y arañas que componen su especializada dieta.

Pero no solo habita los pinares andaluces sino que trasiega incansable, a pesar de su torpe vuelo, por encinares y alcornocales y, cómo no, por los pinsapares. Se alimenta principalmente de bellotas, piñones y frutos, si bien no desdeña pequeños animalillos como gusanos, caracoles, larvas, ratoncillos de campo y hasta lagartos y culebras. Esconde

Arrendajo

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previsoramente frutos en despensas arbóreas: oquedades, viejos nidos o en el mismo suelo, que aprovechará para alimentarse durante el largo invierno, o germinarán en primavera si fueran olvidados o desapareciera su cancerbero. Parlanchín e histriónico, ruidoso y algo taimado, el arrendajo mantiene largos monólogos y conciertos a muchas voces con sus vecinos, cuando no airadas protestas o suaves murmullos en presencia de sus polluelos. Pone a todo el bosque en sobreaviso en cuanto el hombre pone allí su pie, con desaforados gritos de alarma. Imita la voz de otras aves, balidos de cabras y dicen que hasta palabras humanas. Los dos miembros de la pareja colaboran en la construcción del nido, de torpe elaboración por cierto, pues consiste en una plataforma de ramillas escasamente trabadas y sujetas a una horquilla de un árbol o de un arbusto, a variable altura, y tapizada con raíces e hierbas secas. Allí pone entre cuatro y siete huevos, de color variado entre el azul, el verde y el ocre, que son incubados por ambos progenitores durante 16 o 17 días. Los pollos, nidícolas y desnudos al nacer, muestran una boca rosa con bordes blanco rosados. Se distribuye por el viejo mundo, Norte de África y una franja del continente asiático, incluido Japón. Los arrendajos de la taiga realizan desplazamientos migratorios hacia Centroeuropa cuando la población es tan numerosa que puede llegar a faltar el alimento. Contingentes de jóvenes se desplazan en busca de frutillos con que alimentarse hasta su regreso por primavera. La mortalidad suele ser entonces bastante alta, lo que asegura el reequilibrio de las poblaciones. Desde mediados de agosto, los gavilanes europeos del norte y el noroeste invernan en nuestro país, las islas mediterráneas (Córcega, Cerdeña y Chipre) y el norte y noroeste de África. Otros pasan en pequeños contingentes, a través del estrecho de Gibraltar y el Canal de Sicilia y Turquía.

E

n el sur de la Península Ibérica se ha descrito la subespecie hispanicus del ciervo, por carecer de la melena que a lo largo del cuello caracteriza a los parientes europeos. En Andalucía es muy común A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

en el coto de Doñana, Huelva, sierra Norte de Sevilla y de Córdoba, en los montes de Cádiz y en Jaén, en la sierra de Cazorla, donde se mantiene una población considerable con fi nes cinegéticos.

Ciervo macho En el Parque Cinegético de Cazorla.

Se trata de una especie crepuscular que, durante el resto del día, se refugia en las masas forestales más recónditas. El pelaje oscila entre el color marrón rojizo del verano y el gris del invierno. Se alimenta de bellotas, hierbas, musgos y hojas. A los 8 meses de vida aparecen las primeras cuernas; a los dos años se ramifican en una horquilla y, a partir de los tres, se pierde la relación entre la edad y la cuerna. La época del celo se conoce en estas tierras como “berrea” y tiene lugar en el mes de septiembre en Doñana y en octubre en Cazorla. Dura alrededor de 25 días, en los que se enfrentan los machos para defender sus harenes de hembras. Una vez fi nalizada la berrea, el ciervo muda sus cuernas para renovarlas inmediatamente después. En la floresta se oculta el tímido picogordo, que también se ve en acantilados marinos, farallones rocosos, roquedos desnudos y canteras abandonadas. 107


Camaleón

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n esta época se ve en los pinares el camaleón, reptil diurno, de costumbres arborícolas y cuerpo aplastado por el dorso, cabeza provista de crestas óseas, cola prensil, ojos prominentes que mueve a voluntad, incluso en cualquier dirección por separado. Posee lengua de longitud casi igual a la del cuerpo, que proyecta a gran velocidad para capturar a sus presas. La cópula se realiza en agosto y la puesta en octubre, una vez que la hembra haya

excavado en un suelo blando un agujero donde oculta la casi treintena de huevos que pone. Los camaleones nacerán el verano siguiente. Se distribuye por las provincias de Huelva, Cádiz y Málaga. Se ha citado del Algarve portugués y de Chipre.

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n los pinares mixtos, en matorrales y baldíos, en los márgenes de aguas continentales, lagunas y ríos medra una mariposa excepcional, macaón, bella especie con alas anteriores de casi cuatro centímetros de longitud, parte superior amarilla con densas manchas negras, abdomen también negro y lunares azules en la banda oscura postdiscal. En Andalucía, y en general en la mitad sur europea, vuela en dos o tres generaciones; de abril a mayo y de julio a agosto. En las zonas septentrionales, una sóla generación. Es mariposa que se encuentra desde las crestas bajas hasta las zonas montañosas de hasta 1.800 metros de altitud. Las larvas se nutren del hinojo y de otras umbelíferas. Se trata de una especie migratoria cuya segunda generación llega hasta Inglaterra. En el sur de Europa se producen diferencias estacionales y raras formas anormales, como la denominada nigra, que presenta la cara superior totalmente negra, excepto unos puntos azules en la banda postdiscal.

Mariposa macaón 108

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O toño

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as primeras lluvias reverdecen el bosque, que reluce como si hubiera vuelto la primavera. Los pajarillos que se dirigen a los cuarteles de invierno se demoran en nuestros espacios naturales y alegran la floresta con sus manifestaciones de júbilo, al disponer de agua y alimento suficiente. Por estas fechas, los murciélagos tras haberse alimentado profusamente se reúnen y ocupan cuevas, casas abandonadas y profundas grietas, apelotonados, aguardando la llegada de condiciones medioambientales más favorables. Poseen cuatro dedos de las manos unidos entre si a las patas y a la cola, formando las alas. En el sur se identifican tres familias y nueve géneros, los más comunes son los orejudos, los de herradura y el murciélago común, el que vemos volar en los atardeceres del verano y refugiarse en casas de campo. Exhibe un reclamo suave, una especie de “uuiit” o acaso un “chi-chií” más agudo. Nidifica al nivel del suelo, normalmente en oquedades al pie de una mata, donde compone una copa esférica y bastante cerrada, salvo por una estrecha abertura lateral. La puesta consta de 4 a 6 huevos blancos punteados de castaño-rojizo. La incubación, que corre a cargo de la A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

hembra, se prolonga durante 12 o 13 días. Los pollos, nidícolas, nacen recubiertos de plumón, boca anaranjada y boqueras amarillentas. Aproximadamente los mismos días que dura la incubación permanecen al cuidado de sus padres.

Murciélagos Con los primeros fríos, los murciélagos se atrincheran en cuevas, casas abandonadas y grietas donde pasarán las estaciones desfavorables.

Se distribuye por el noroeste africano y el sur de Europa, alcanzando Alemania por el norte y Asia Menor por el este. En Andalucía habita zonas boscosas de montaña, de altitud mediana y alta, especialmente Sierra Nevada, sierra Morena, la Serranía de Ronda, sierra Tejeda y los Montes de Málaga.

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tros habitantes del bosque son los reyezuelos, que reúnen las especies más diminutas de la avifauna ibérica. Apenas alcanzan los 9 centímetros entre la cabeza y la cola. En buenas condiciones de luz es fácil distinguirlos, por su incesante actividad y colorido atractivo. El reyezuelo listado muestra una línea oscura que le cubre el ojo y le presta una apariencia afl igida. La raya amarilla en el píleo, que distingue a las hembras, y la amarilla y anaranjada de los machos, mejoran su aspecto y colorido si se les compara con los inmaduros, que carecen de ellas.

Reyezuelo listado 109


Habita en bosques de montaña, y en campos con arboles dispersos; en migración se concentra en bosques y en los hábitats más diversos. Anida en agujeros de árboles, que la hembra rellena de hierba seca, raices y musgo, con tapizado de fibras, pelos y plumas. La puesta consiste en 4 o 5 huevos, cuya incubación corresponde a la hembra durante unos 12 o 14 días. El macho coopera sólo en la alimentación de los pollos. Se distribuye por casi toda Europa y en zonas de Asia, en el área comprendida entre los mares Caspio y Negro.

Trepador azul

Nuestro pajarillo habita en los diversos bosques andaluces: encinares y quejigares, donde desarrolla una frenética actividad. Revolotea entre el follaje, con vuelos esporádicos e imprevisibles. También frecuenta pinares, pinsapares, sotos y campiñas. En invierno es fácil verlo en bandadas mixtas, en las que muchos ejemplares son de procedencia transpirenaica, junto a carboneros y otros páridos, en matorrales cercanos a las ciudades. En ocasiones, se pueden ver entre ellos algunos raros ejemplares de reyezuelo sencillo. Su reclamo es un suave siseo repetitivo, parecido al del canto, aunque es menos sonoro. Se alimenta de insectos y arañas que captura en sus frecuentes vuelos entre las hojas y las ramas. Se distribuye por Europa, islas mediterráneas, norte de África y Asia Menor.

Mosquitero silbador

Cría en una taza de raicillas, hojas y musgo, tapizada con telas de araña, y vegetales. A partir de mayo, pone 5 o 6 huevos blancos o rosados. La incubación corre a cargo de la hembra, durante unos quince días aproximadamente. Los pollos presentan un uniforme plumón grisáceo y reciben los cuidados de sus progenitores durante aproximadamente unos veinte días. No menos atractivo es el colirrojo real, pajarillo del tamaño de un gorrión que en Andalucía vemos con cierta facilidad por su costumbre de mostrarse abiertamente al descubierto, en los periodos de paso sobre rocas o encaramado en la rama más alta de los árboles para emitir su canto.

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En la Península Ibérica cría principalmente en la franja norte y más escaso y localizado en el centro y en el sur, donde sólo se concentra en las montañas. En el este y en las islas Baleares se ve exclusivamente durante la migración.

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n la época de paso, allá por los meses otoñales, por la Península Ibérica y, sobre todo, por el sur es posible ver y escuchar el mosquitero silbador. Se trata de un pajarillo algo más grande que el común, en ocasiones difícil de observar, pero fácilmente localizable por el silbido dulce de su reclamo, un “piu” algo lastimero, y una serie concatenada de notas musicales “sibsib-sib-sriiii”. En Europa cría en casi todo su territorio, excepto Irlanda, los Balcanes, sur de Francia y la Península escandinava. En España, cría en los Pirineos.

L

a economía del bosque no permite dispendios injustificados, por lo que existen aves, y en menor medida insectos, capaces de explotar los más complicados nichos ecológicos. El trepador azul es uno de ellos. Trasiega por la corteza de los árboles con envidiable destreza, gracias a sus poderosos tarsos y a sus dedos con uñas cortas y ganchudas. Habita en árboles del bosque de frondosas: quejigos, alcornoques, encinas y robles, aunque no desdeña las coníferas: pinares y pinsapares. En todos ellos picotea semillas, bellotas, avellanas y otros frutos que logra abrir tras inmovilizarlos en una grieta. Durante el verano consume muchos insectos. Nidifica en agujeros de árboles viejos y nidos abandonados en los que, la hembra, reduce el orificio de entrada mediante bolitas de barro. En el interior se acumula plumón vegetal y hojas que salvaguardan A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


la seguridad de los huevos, la comodidad de los pollos y las suaves temperaturas. En tres o cuatro días se produce la puesta de entre 5 y 8 huevos de color blanco con manchas rojizas que, durante dos semanas, incubará la hembra. Los pollos, nidícolas, vestidos de plumón gris oscuro, durante unos 25 días serán alimentados por ambos progenitores con larvas de xilófagos, coleópteros, y dípteros que capturan al vuelo, caracolillos y arañas.

Los pollos se dispersan una vez abandonan el nido, si bien no se alejan demasiado. La vida del agateador es muy solitaria, salvo en la época invernal en que se une a grupos de páridos que intentan superar el periodo frío.

En invierno se reune en bandadas mixtas con carboneros y otros páridos. Ave sedentaria por excelencia, apenas si se desplaza de sus lugares habituales, salvo los jóvenes emancipados que precisan encontrar sus propias parcelas en el bosque.

O

tro especialista de las cortezas de árboles es el agateador común, que apenas alcanza el tamaño de un herrerillo común y gatea por los troncos describiendo una trayectoria en espiral. Tan inusitado ejercicio se debe a la búsqueda de pequeños insectos y sus larvas que constituyen la base de su dieta y que consiguen extraer con su especializado pico incurvado. Su actividad trepadora no termina con la búsqueda del alimento; también el cortejo de la pareja se produce en el mismo escenario. El macho persigue a la hembra emitiendo su canto, hasta que accede a la cópula. Ubica el nido en el mismo árbol, tapizado en mayor o menor medida con acúmulos vegetales y tanto más elaborado cuanto más al descubierto se encuentre la grieta seleccionada.

Además de frecuentar los bosques, visita dehesas, huertos, parques y jardines. Su canto consiste en una sucesión rítmica de notas agudas, aunque menos que su congénere del septentrión español: el agateador norteño, tan parecido en su aspecto, que quizás esta característica unido a la existencia de unas uñas más largas sean sus diferencias más acusadas. Desde principios de abril pueden verse las primeras puestas de 5 o 6 huevos blancos manchados de castaño. Durante 14 o 15 días se ocupa la hembra de la incubación. Una vez que nacen los pollos, ambos miembros de la pareja se ocupan de su alimentación. A mediados de mayo, se produce la segunda puesta de otra media docena de pollos que el agateador necesita para suplir las bajas producidas por las bajas temperaturas del bosque. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Agateador común

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LA ALTA MONTAÑA ANDALUZA

A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

I nvier no

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I nvier no

Las altas cumbres del Mulhacén y el Veleta Destacan como islas muy por encima de la vegetación arbórea, azotados por ventiscas constantes y bajo otras duras condiciones climáticas difíciles de superar. Es precisamente en estas altitudes donde, dado el imposible intercambio genético, se produce la mayor concentración de animales y plantas exclusivas de esta impresionante sierra andaluza.

Piel de león Planta perenne, cespitosa, que forma densas almohadillas muy características, constituídas por tallos apretados. Las flores emergen en verano, sobresaliendo de la alfombra vegetativa.

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D

esde principios del mes de diciembre, una vez superada la temporada de lluvias y a las puertas de instalarse el solsticio de invierno, entre el 21 y el 22 de diciembre, los cielos se aclaran y un viento gélido bate las altas cumbres andaluzas en forma de ventiscas, remueve el blanco manto y provoca heladas nocturnas que congelan la capa de nieve, el agua de los riachuelos y las lagunas montanas. En las cordilleras béticas que se extienden desde las proximidades del Golfo de Cádiz hasta sumergirse en el Mediterráneo, el invierno impone una repentina y duradera pausa que conforme avancen los días irá recuperando su habitual pulso vital. Una orla de terrenos triásicos calizo - dolomíticos, de colores claros, que se conocen como tierras del calar, conforman abruptas altas montañas como el Trevenque, Dornajo, los Alayos de Dílar y otros.

S

obre sustratos silíceos se desarrolla la comunidad climácica de los enebrales, formaciones dominadas por el enebro rastrero y una corte de especies de pequeño porte como crepis, senecio de Boissier, clavelillos, piel de león, tomillo de la sierra y otros.

L

a sabina rastrera medra sobre suelos ricos en bases, como los de las tierras que los andaluces llaman coloradas, esto es, las rojizas peridotitas. En tiempos pasados el pino silvestre formó bosques en distintos puntos de la sierra en altitudes por debajo de los 2.500 metros, y con esta misma especie se está repoblando, con muy buenos resultados, en numerosos lugares del macizo.

P

osiblemente, en tiempos pasados se situara también el pino salgareño sobre suelos ricos en bases, como lo demuestran algunos restos encontrados

Senecio de Boissier Especie de las rocas de montaña, con hojas con nerviación pinnada, sin lígulas, perennes y generalmente pelosas. Aparece cuando se retira la nieve de las crestas venteadas de las sierras de Cazorla, Baza, Gádor y Sierra Nevada.

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y la existencia en la Sierra de Filabres de unos pocos ejemplares autóctonos de este pino notable.

A

l mismo tiempo que en la zona del calar se desarrolla una flora exclusiva, los topillos ocupan profundas galerías rocosas, donde acumulan alimentos para superar la estación más fría y son capaces de capturar invertebrados y algunas herbáceas con los que alimentarse, en un lugar cuyas temperaturas se mantienen muy por encima de las que se producen en la superficie. Las águilas reales se afanan para mejorar las condiciones de habitabilidad de los nidos de que disponen. Entre mediados de enero y febrero, ejecutan danzas aéreas para consolidar la unión efectiva de la pareja. Los machos se elevan en el aire para dejarse caer en picados suicidas con las alas cerradas que acabarán por desplegar muy cerca de la zona de los nidos, y se elevarán de nuevo con vigorosos aleteos, bajo la atenta mirada de la hembra posada en algún roquedo. Los insectos quedan adormecidos y entran en un estado de reposo metabólico o mueren. La nieve tiene un efecto beneficioso ya que su manto permite que la temperatura del suelo no sufra las fuertes oscilaciones térmicas que se producen durante el invierno. Gracias a este manto de nieve, se mantiene alrededor de los cero grados, por lo que es muy remoto el peligro de congelación y la formación de cristales de agua. Pino silvestre Denominado también pino albar, cuya corteza se desprende en trozos membranosos.

Pino salgareño Árbol de hasta 40 metros de alto, que prefiere las montañas del este andaluz. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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C

on la llegada del invierno el único vertebrado que se resiste a abandonar del todo estas altas montañas es el acentor alpino, lo que pone de manifiesto una de las características más sobresalientes de esta sierra, es decir, la escasez de especies propiamente nivales. A pesar de ello, algunos de ellos realizan movimientos de dispersión por las montañas litorales, donde aprovechan semillas y hasta frecuentan los vertederos de basura de las poblaciones cercanas. A veces descienden hasta acantilados marinos e incluso han volado hasta algunos islotes cercanos.

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urante el frío invierno, la cabra montés prefiere bajar a zonas menos nevadas e inhóspitas y el topillo permanece activo bajo la capa de nieve, trasegando en su laberinto de complicadas galerías, donde es buscado por las comadrejas. Junto al mirlo capiblanco y la perdiz común conforman todos ellos el reducido grupo de vertebrados que permanecen activos durante el invierno en Sierra Nevada.

Cabra montés de Sierra Nevada Especie emblemática de la sierra que estuvo a punto de desaparecer entre los años 50 y 60, de tal modo que resultó tarea difícil el ver algún ejemplar. Por fortuna, hoy es una especie en perfecto estado de salud y poco recelosa, por lo que es fácil observarla de cerca.

Conformen avancen los días, se producirá la retirada de la nieve, y una recolonización posterior de aves de tipo estepario, procedentes del África o de las zonas limitrofes más bajas y cálidas.

Acentor alpino Ave invernal de los terrenos rocosos de montaña, muy retraída y poco gregaria. Vuela bajo, en cortas distancias, echándose en seguida casi siempre en terrenos ocultos. Se alimenta de insectos y cuando no los hay los sustituye por semillas de hierbas.

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P r i m aver a

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fi nales de marzo se inicia oficialmente la estación primaveral, las copiosas nevadas comienzan a espaciarse y dan paso al proceso de un lento deshielo. En los días claros las fuertes heladas congelan los charcos y por las noches reverdecen los cervunales y los pastizales de festucas. En las sierras andaluzas de alta montaña, con elevaciones por encima de los 1.800 metros de altitud, se enseñorea el águila real, que habita en tajos y peñones, por las quebradas y roquedos de las cumbres jienenses del Pozo en Cazorla, Segura y Las Villas, Mágina y Pandera; almerienses de Gádor y Filabres; Nevada, Baza y La Sagra en Granada, Tejeda, Almijara y las Nieves en Málaga, así como en otros enclaves de similar ecología, especialmente cuando las nieves comienzan a fundirse y medra el conejo en los pastizales.

Águila real En el momento de capturar una presa. Goza de buena salud y se han recuperado sus poblaciones en los últimos tiempos. En el invierno andaluz, cuando escasea el alimento, consume carroña.

Águila real controlada En la que se aprecia la agresividad salvaje y el poderío que irradia la mirada de la rapaz de mayor tamaño de nuestro territorio.

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as jóvenes águilas reales regresan junto a los inmaduros a sus zonas de cría desde los espacios de dispersión, en Salinas, Loja, el Temple, Guadahortuna y Huelma donde invernan y permanecen afi ncados de forma temporal, aprovechando los abundantes recursos tróficos. En ocasiones se forman allí las parejas para acometer la reproducción A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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Tropinota squalida Es el nombre científico con el que se conoce esta interesante especie que también lo llaman escarabajo de la vid.

una vez superado el periodo subadulto, prestando un importante servicio a la reina de las aves, tan importante y necesario para su supervivencia como es la campiña de Cádiz para las águilas imperiales del occidente andaluz.

C

onforme se afi anza la primavera, retornan a sus enclaves montañosos las avecillas que abandonaron las altas cimas en otoño y se unieron a las bandadas que durante el invierno buscaron el alimento en praderas y llanadas. Los acentores alpinos que decidieron refugiarse en latitudes más atemperadas, reiniciarán el regreso desde los vallejos más apartados y nidificarán en roquedos donde pondrán de 3 a 5 huevos azulados. Con los primeros signos de la primavera, en Sierra Nevada cría en los pastizales de altitudes medias el chorlito carambolo, que durante la época de reproducción busca en estas latitudes las condiciones que reinan en sus habituales zonas de cría, en las tundras y parameras próximas al Ártico. En las zonas despejadas vuela la mariposa arlequín. Visitan las cabezuelas de las umbelíferas escarabeidos como Cetonia carthami, Potosia nopterus y diferentes especies de 118

Tropinota., cerambícidos de los géneros Clytus, Stenopterus y entre los bupréstidos Anthaxia hungarica, scutellaris y parallela.

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n los claros del bosque vuelan Nemoptera bipennis y Ascalaphus ictericus, que muchos confunden con las mariposas. De esta familia encontramos también Palpares hispanus Por mayo, los días se alargan de forma considerable. En los taludes rocosos y en los prados y cresterías se ha instalado defi nitivamente la primavera. Apenas si se producen nevadas y las temibles heladas, que en los meses anteriores causaron estragos, no se repiten por estas fechas en que se acerca el estío. A mediados de junio, los prados muestran una explosión de color en los brezos y los piornos y los activos insectos medran por doquier. Los pollos de águila real cuentan con unos 70 días de vida y ya se ejercitan al borde del nido, a punto de iniciar los primeros vuelos. Su aspecto es muy diferente del de los adultos, sin los tonos dorados de aquéllos y se les reconoce por una banda transversal blanca que contrasta con el tono oscuro de su plumaje. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Ver ano

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a nieve permanece en las altas cumbres de Sierra Nevada hasta bien entrado el mes de julio y en la serranía de Ronda, y en las sierras de Tejeda y Almijara se insinúan restos de ventisqueros aislados. En la sierra de Baza, el Pozo y La Sagra se mantiene sólo a lo largo de los primeros meses del año. En las cercanías de las altas cumbres nevadenses, por encima de 2.700 -2.800 metros de altitud, en los lugares con suelos poco evolucionados, y sujetos a condiciones adversas de fuertes vientos, heladas persistentes, alta insolación y corto periodo vegetativo, sobreviven tan sólo los pastizales psicroxerófi los, que ejercen la función de clímax, con especies de escaso porte, de no más de 25 centímetros de alto y con baja cobertura, como la festuca de Clemente, también conocida como espigón, uno de los elementos más característicos de los pastizales de la alta montaña que se desarrollan sobre suelos pedregosos de esquistos. Otra festuca es la elegans, que llega a medir un metro de alto y es una especie calcífuga que prefiere los suelos silíceos, pedregosos y húmedos, en ambiente de melojar.

aún la cobertura que tuvo en el pasado y la zamárraga, bonita compuesta de capítulo solitario, pétalos lila y flores centrales amarillas.

Cabra montés Comprobando la retirada de las nieves cumbreñas.

Festuca de Clemente Planta perenne y cespitosa, con tallos de hasta 25 centímetros de alto, hojas rígidas y escabridas. Panícula densa y rígida, con espiguillas violeta pálido.

Zamárraga Matita cespitosa perenne y pubescente, hojas basales enteras, espatuladas y con peciolo ensanchado en la base.

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tras especies propias de los pastizales psicroxerófi los son la manzanilla de la sierra, que no parece haber recuperado A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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Alyssum purpureum PequeĂąa mata perenne y cespitosa, con tallos que no suelen sobrepasar los 5 centĂ­metros y densos racimos de flores con corolas rosadas purpĂşreas.


La espuelilla Bonita planta perenne, con tallos ascendentes de unos 30 centĂ­metros, inflorescencias en racimos de flores irregulares con corola violeta o lila y espolĂłn amarillento de 4 a 6 milĂ­metros.


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asione es un endemismo nevadense que se desarrolla en los tomillares y pastizales orófi los, sobre suelos pedregosos preferentemente esquistosos, con atractiva corola azul. La mayoría de las especies endémicas, disponen de un areal muy reducido, por lo que se cierne sobre alguna de las menos asentadas la amenaza de la extinción. Jasione Planta perenne, de raíz gruesa y tallos floríferos terminados en cabezuelas Las hojas son linearlanceoladas, planas y de márgenes enteros.

Un excelente bioindicador del piso crioromediterráneo nevadense es la bonita alysum purpureum, que tiene su óptimo en suelos consolidados pedregosos esquistosos. Frecuentemente se encuentra recostada sobre las rocas silíceas o abrigada entre sus grietas. En los bordes menos encharcados de los borreguiles, crece la bonita genciana alpina, una de las muchas plantas calcífugas de la alta montaña. Su forma y su espectacular colorido, la hacen objeto preferido de los amantes de la riquísima naturaleza andaluza.

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n las altas crestas azotadas por el viento, el pastizal se enriquece con busca piernas, especie disyunta de los Pirineos y Sierra Nevada, que tiene su óptimo alrededor de las piedras en los cascajares silíceos consolidados y forma parte de un género destacable por su valor ecológico y biogeográfico. Aunque a simple vista estos canchales parecen carentes de vegetación, en ellos podemos descubrir una bella flora endémica compuesta por especies acostumbradas a vivir entre las lajas que se desplazan y presentan por ello largas raíces, hojas crasas y yemas localizadas a ras de las piedras. Entre las especies colonizadoras de estos biotopos, destaca la violeta de Sierra Nevada, bella planta con flores violeta brillante, rosa o blanquecino y en la base pétalo inferior amarillo dorado. En las gleras y los pedregales esquistosos florece, de forma aislada, a veces como especie subrupícola, la linaria glacial, exclusiva de las altas cumbres de Sierra Nevada.

La linaria glacial Busca piernas Es una pequeña mata perenne almohadillada, de hasta 20 centímetros de diámetro, tallos cortos, erectos, angulosos y glabros, hojas imbricadas de contorno linear y aciculares, inflorescencia alargada y bella corola blanca.

Es planta glauca y glabra excepto en la inflorescencia. Los tallos llegan a medir unos 15 centímetros y las inflorescencias, racimos de 3 a 8 flores.

Genciana alpina Planta perenne, que no suele sobrepasar los 12 centímetros de alto, hojas agrupadas en la base de los tallos y corola muy vistosa, azul oscuro con manchas verdes en la garganta.

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Violeta de Sierra Nevada Hierba cespitosa perenne de hasta 15 centímetros de altura, hojas ovadas orbiculares, enteras, glabras o con pelos muy cortos y peciolo más largo que la lámina. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


La collalba negra Ocupa terrenos rocosos con escasa vegetación. En la época de celo el macho posado en una roca elevada se exhibe ante la hembra hasta que logra atraerla. Anida en grietas o agujeros rocosos, disimulados con piedrecitas que el macho tapiza con hierbas y pelos.

El colirrojo tizón Se alimenta principalmente de insectos, también de arácnidos y ciempiés, a veces de bayas. La hembra construye el nido con hierba, musgo y raíces que dispone en roquedos o en grietas de edificios.

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a espuelilla, así mismo, coloniza estos biotopos, y también los canchales y los pies de rocas esquistosas comportándose, a veces, como especie de las fisuras. Las parejas de águilas reales acaparan cincuenta kilómetros cuadrados de la sierra para nidificar sin sobresaltos y para albergar sus pollos en alguno de los muchos nidos de que dispone, alguno de ellos antiquísimos, que suelen utilizar de forma sucesiva. Estos habitáculos no se encuentran en las cumbres; normalmente ocupan cavernas rocosas, por lo general por debajo de su habitual terreno de caza, lo que les permitirá descender hasta el nido con presas de apreciable tamaño, sin el menor esfuerzo.

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n los paredones rocosos verticales del Veleta habita una bonita especie endémica, la saxífraga de Sierra Nevada, que forma matas almohadilladas compactas, con rosetas de hojas que llevan segmentos obtusos de color verde oscuro y van cubiertas de largos pelos glandulosos. En las umbrías suele acompañarse de la saxifraga de hojas opuestas (oppositifolia). Las cabras monteses, que descendieron a los valles más abrigados, se aventuran por las cumbres, donde han visto los regueros de agua del deshielo y la floreciente vegetación. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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n el matorral almohadillado, que por sus características es una zona de transición entre los matorrales más térmicos y los biotopos de montaña, se produce durante el verano una insolación al nivel del suelo de hasta 60º C, si bien la ambiental no pasa de los 30º. Todo ello convoca a numerosas aves estepáricas, como la collalba negra, la alondra, la perdiz común y algún colirrojo tizón. Para los reptiles, este biotopo representa el límite altitudinal, sólo superado por la víbora hocicuda, algunos ejemplares de lagarto ocelado, pequeños grupos de lagartija ibérica y lagartija colilarga. La collalba negra es la especie de mayor tamaño de las tres que crían en España, pues alcanza los 18 centímetros. Así mismo, presenta diferencias apreciables en su canto y en su figura, que recuerda la de un zorzal.

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tra de las aves del matorral almohadillado es el colirrojo tizón, bonita especie que procede de las montañas, descendió después a la llanura e incluso se adentró en las ciudades, pero suele regresar a sus lugares de origen. Es un pájaro terrestre, que brinca ágilmente entre las piedras, en busca de pequeños insectos. Cuando le acecha cualquier peligro se transforma de repente en una colérica bola de plumas, que agita la cola con nerviosas sacudidas.

Saxífraga de Sierra Nevada De bellas flores blancas, constituye la especie más característica de las fisuras de las rocas esquistosas, por encima de los 2.600 metros de altitud.

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La sanguina Se cría en las grietas de las rocas o en las laderas con piedras calizas sueltas, las flores son muy pequeñas y nacen antes que las hojas.

Rio Trevélez En la época del deshielo, cuando la acción del sol sobre el suelo eleva las temperaturas, proliferan los insectos y la vida se renueva por doquier.

La tarabilla común, la alondra, que es especie representativa de los prados de montaña aunque su hábitat no se reduzca a ellos, y la sufrida perdiz común completan las aves que pueblan este matorral. Entre los reptiles destaca la víbora hocicuda, la lagartija ibérica, el lagarto ocelado y la lagartija colilarga. El futuro del águila real depende de la capacidad del hombre para suplir el abandono de las sierras y las áreas de montaña, eliminando la reforestación a base de pinos y eucaliptos, la caza abusiva de especies cinegéticas, que son la base alimentaria de esta rapaz, la persecución indiscriminada, la alteración del hábitat y la electrocución en tendidos eléctricos, el mantenimiento y la construcción de pistas o carreteras en las cercanías de las zonas de cría.

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n los pedregales serranos comienzan a florecer las especies que hemos visto en casi todas las altas montañas andaluzas, como la sanguina, un arbustillo inerme que suele presentarse como una matilla achaparrada, con ramas postradas, arqueadas y tortuosas, como indica su nombre científico (Prunus prostrata).

El gavó Es una leguminosa con cepa leñosa, que alcanza los dos palmos de altura; ramas de un centímetro de diámetro, hojas con tres hojuelas, lampiñas y de borde dentado y flores de corolas amarillas, agrupadas en ramilletes. 124

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ambién f lorece desde la primavera demorada, en los cascajares y las peñas calizas, la bonita planta conocida como gavó, la madreselva espléndida, poligala (P.boissieri) y Geum heterocarpum que completan las especies que acompañan a los enebros y las sabinas, base del sabinar.

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n los días en que el verano se oficializa en las tierras bajas, los pastizales alpinos aparecen moteados por una multitud de azafranes de la Sierra, gencianas, ranúnculos, narcisos y orquídeas de diversas formas y colores. En las turberas, musgos y atrapamoscas las aves renuevan las ceremonias nupciales que preludian la reproducción. A pesar de que Sierra Nevada forma parte del sistema montañoso alpino, su situación latitudinal y la escasa pluviosidad durante el período vegetativo, es decir, de mayo a octubre, le confieren un carácter que la aparta de otras montañas europeas.

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uando llega el deshielo, los insectos inician un corto periodo vegetativo de inusitada actividad, de tal forma que suelen necesitar varios años para completar su ciclo biológico. La baja humedad relativa, la alta insolación con un importante porcentaje de radiaciones ultravioletas e infrarrojos, las marcadas oscilaciones de temperatura entre el día y la noche y los vientos frecuentes condicionarán su característico aspecto externo, fundamentalmente el de los no voladores, muy ligados a la vida en el suelo. Son en su mayor parte de colores negros, cuerpo masivo, tegumento duro y ápteros, es decir, que han perdido la facultad de volar. Carabus dufouri es un coleóptero endémico del sur peninsular de aspecto poco llamativo por su color negro uniforme. En los pinos medran Ergates A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Eumigus ruboi

Laguna de la Mosca Al fondo de la Hoya del Mulhacén

faber y Calcophora mariana, eurythyrea micans en los sauces y en la orla espinosa de los bosques y, en los bordes de los manantiales, numerosas mariposas.

producción más alta y de mayor calidad que con el cervunal común.

Crestones y laguna de Rioseco

Eumigus ruboi es un panfágido endémico áptero, perfectamente adaptado a la vida de la montaña.

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os canchales de las altas cumbres, con sus escarpes y pedregales, son tan poco estables, que no pueden contener los frecuentes deslizamientos que tienen lugar por la acción de la nieve. Durante la era cuaternaria, en una o dos de las épocas frías, llegaron a existir en Sierra Nevada varios glaciares modestos que dejaron su huella en los circos, o corrales como se llaman aquí, y en las lagunillas, heleros y morrenas de pequeñas dimensiones. El modelado glacial creó circos como los del Corral del Veleta, el de Valdeinfierno y la Hoya del Mulhacén; lagunas como la de Aguas Verdes, de la Caldera y la Mosca y complejos morrénicos como los de las Siete lagunas. La destrucción del sustrato facilitó la fusión de circos y el transvase de morrenas adyacentes, cuyos vestigios podemos admirar en los Crestones de Rioseco y en los Tajos de la Virgen. Entretanto, el ciclo vital se cumple en las elevadas cumbres donde en los borreguiles bulle la vida. Como consecuencia de un pastoreo intenso y continuado, el cervuno suele ser desplazado por otras especies de mayor calidad, por lo que obtiene una A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Los borreguiles Son zonas de suelos impermeables, ricos en materia orgánica, donde se remansa el agua que proviene del deshielo. Presentan comunidades higrofíticas de gran importancia económica, con densa cobertura y gran variabilidad florística, con especies propias de los pastizales de media o alta montaña y carácter mesofítico, dominados por la gramínea vivaz, dura y basta conocida como cervuno, planta perenne, con tallos erectos que no suelen sobrepasar los 40 centímetros de alto. Las hojas son de color verde grisáceo, vainas erectas y persistentes. 125


La estrella de las nieves Es una planta perenne, escaposa, provista de una roseta de hojas con aspecto de estrella, recubierta de pilosidad serícea.

Campanula herminii Bonita planta que fue descubierta en la Serra da Estrela y que abunda en nuestra sierra.

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tra de las especies que medran en el cervunal son las estrellas de las nieves, probablemente las flores más originales de cuantas se crían en este singular espacio serrano. El leontodon microcéfalo también es muy frecuente en los borreguiles encharcados de los pisos oro y crioromediterráneo. Los borreguiles se forman con la aportación de los regatos que produce el deshielo. Al situarse en medios de mayor humedad que la climática, permanecen verdes todo el

verano, por lo que dan un matiz especial al paisaje de las altas cumbres. Inundan lugares más o menos llanos; la presencia del ganado favorece el enriquecimiento de estos suelos y, el desarrollo de unas praderas ricas en gramíneas y leguminosas, dan excelentes pastos estivales. Una especie frecuente en ellos es la campanilla endémica de la sierra da Estrela, así como el loto y muchas otras.

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n algunos puntos donde la nieve perdura más tiempo y el pastoreo es menor, aún existen retazos de la antigua landa edafoclimácica que debió ocupar esta zona, hoy representada de forma fragmentaria, debido a la excesiva presión ganadera, pero que antaño debió extenderse por gran parte de lo que hoy día ocupan los borreguiles. En ella, es frecuente encontrar especies como arándano negro, antenaria y otras. De forma muy localizada, afloran comunidades mixtas de briófitos y fanerógamas, como crasuláceas y verónica menor.

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LA ALTA MONTAÑA OROMEDITERRÁNEA

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Trevenque nevado

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n los primeros días de invierno algunas sierras béticas calizas, sobre todo las que sobrepasan los 1.900 metros de altitud, suelen verse a menudo sorprendidas con un inesperado manto de nieve. La aguja del Trevenque, con sus 2.079 metros de altitud, el Dornajo, Alayos de Dílar y Sabinas resisten a duras penas el paréntesis natural que impone la gélida estación. Algunos días, retorna el otoño con lluvias inclementes y, otros, soleados y espléndidos, permiten el disfrute de temperaturas muy agradables, en tanto que se reduce la capa de nieve y llega a desaparecer en las vertientes más soleadas. La serie de pinares y sabinares béticos ocupan habitualmente esas zonas y, tanto la serie como alguna de sus asociaciones, descienden en altitud y ocupan ciertas áreas del piso inmediatamente inferior, esto es, del supramediterráneo, que por sus peculiariedades topográficas impiden el desarrollo de las especies propias del mismo. En Sierra Nevada se extienden por los alrededores del Dornajo y del Trevenque, y está representada por sus etapas seriales, ya que las comunidades climácicas casi han desaparecido del territorio.

Escobilla baja (Jurinea humilis) 128

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a comunidad climax sería un bosque aclarado de pino salgareño, o pino silvestre nevadense, con un abundante

estrato de sabinas y enebros rastreros, junto a otras especies de pequeño porte poco abundantes, como madreselva espléndida y polígala de Boissier, entre otras. Sobre suelos más frescos, como primer estadio de degradación son frecuentes especies espinoso caducifolias como agracejos, majuelos, escaramujos, endrinos, y sanguinas. Al no poder desarrollarse los árboles y los arbustos propios del bosque, el matorral serial se sitúa en los sustratos menos evolucionados, representando en ocasiones comunidades propias de los suelos secos, con especies como granéfano, piorno de crucecillas, cojín de monja, pendejo y escobilla baja.

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n otras sierras de las zonas Internas de las Cordilleras Béticas se producen continuas nevadas de poca duración. Desde principios de año suele nevar en la serranía de Ronda, especialmente en el pico Torrecilla, al igual que en el pico de la Maroma, la mayor elevación de Sierra Tejeda, al tiempo en que lo hace en el Calar de Santa Bárbara, en plena Sierra de Baza; el Navachica, en la sierra Almijara, y en las cumbres de las sierras almerienses de Gádor y Filabres. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Entretanto, en Sierra Nevada se alcanzan los niveles máximos por la constante innivación y las bajísimas temperaturas que impiden su fusión.

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esde el tajo de la Caína se contempla la imagen alpina del Torrecilla, que se desparrama por los nevados cerros de la Plazoleta y de Puerto de los Valientes que, en su vertiente nororiental, conservan su manto helado durante buena parte del invierno.

La Sierra de Baza se encuentra al este de la provincia de Granada, muy próxima a Sierra Nevada y, por tanto, expuesta a los mismos meteoros que conforman la alta montaña durante el periodo invernal. En contraste con las hoyas de Baza y de Guadix, que la rodean, esta sierra presenta parajes abruptos con grandes barrancos, ramblas y elevaciones de altura considerable.

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l pico más elevado es el calar de Santa Bárbara, con 2.271 metros, junto a otros picos que sobrepasan la cota de los 2.000, como el Calar de la Rapa, cerro del Calar, collado de la Boleta y otros que se encuentran en la zona central de la sierra y se resuelven en barrancos y ramblas de gran pendiente.

El Torrecilla Con sus 1.919 metros de altitud es una de las mayores elevaciones de la provincia de Málaga. A su derecha, se insinua el cerro de la Alcazaba, ambas en el macizo de la Sierra de las Nieves que, en los primeros meses del año suelen estar cubiertas de un espéndido manto blanco.

El Calar de Santa Bárbara

Águila perdicera Soberbia ave de tamaño mediano, que en tiempos fue perseguida con saña por su fama de eficaz depredadora de perdices. Es muy abundante en Andalucía, donde se la conoce vulgarmente en algunas provincias como “águila palomera” y, presenta plumajes tan variables, que dificultan a menudo la correcta identificación.

En una cornisa abrigada por un extraplomo, situada en el tercio superior de un cortado rocoso, con amplia ladera a sus pies donde poder cobrarse las presas preferidas, el águila perdicera pone a fi nales de enero o principios de febrero entre uno y tres huevos, normalmente dos, blancos con manchas pardo rojizas. Tras unos 40 días de incubación a cargo de la hembra, nacen los pollos cubiertos de plumón blanco. La mayor parte del tiempo permanecen echados en la zona más umbría del nido. Pasados unos días, se incorporan a medias y salen a tomar el sol, sin apenas moverse. La hembra los protege de las inclemencias del tiempo, abrigándolos los días fríos y proyectando su sombra en los soleados. A los 45 días completan su plumaje y comienzan a curiosear desde el nido hasta que son alertados por los padres. No suele alejarse de su zona de cría, pues es probable que vuelvan al mismo nido en ocasiones posteriores. Se ha comprobado la existencia de parejas muy fieles a sus lugares de cría. Realiza movimientos de dispersión, de carácter errático en el caso de la pareja adulta. Los jóvenes, no suelen alejarse más de 50 kilómetros de distancia. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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Primavera

Los prados del Rey

Arce granadino

Alpujarra nevada: Trevélez

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os pollos de águila perdicera, tras permanecer en el nido unos sesenta días, inician sus primeros ejercicios de vuelo y, pasadas dos o tres semanas prueban a volar. El primero que lo intenta se posa en un cantil o en una roca situada por debajo del nido, de amplia base, donde el aterrizaje tenga expectativas de éxito. Una vez realizado, los adultos premiarán al pollo con un bocado extra. Los primeros días dormirán en el cantil, hasta que adquieran mayor seguridad y comiencen a valerse por sí mismos. Las perdiceras se distribuyen por el Paleártico occidental, especialmente en el meridión europeo, noroeste de África, algunas islas mediterráneas y una franja meridional asiática. En Andalucía, se distribuyen por las provincias costeras mediterráneas, en especial Almería y Málaga, las más pobladas de España, que con unas 70 y 60 parejas respectivamente superan a Grecia y doblan la población de Francia. No en vano, se concentra en nuestro país el 76 por ciento de la población europea. La pareja, entretanto caza en cualquier terreno, en las cercanías del nido y a veces a 5 o 6 kilómetros de distancia, preferentemente en estepas, sabanas, cultivos marginales y taludes cubiertos de maquis. Su gran fortaleza y sus poderosas patas, le permite

capturar una amplia gama de presas, entre las que abunda la que da nombre vulgar a la especie, seguida de conejos, liebres, ratas, grajillas y algunas otras aves.

E

n la sierra de Baza, cuando en fechas cercanas las nieves cubrían las cumbres, entre la zona basal y los 1.450 metros de altitud, se encuentran las especies propias de los pisos secos, en los que alcanzan su óptimo la coscoja, el labiérnago, el espino cambrón, la alcaparra, adelfi lla, retama, madreselva, romero, jaguarzo, bolina y esparto. En la cercanía de las altas cumbres, a unos 1.900 metros de altitud, dominan especies como el tejo, el arce granadino, el mostajo, la hierba llavera y el agracejo. Los prados del Rey, merecen destacarse por estar situados en pleno corazón de la sierra, junto al calar de Santa Bárbara y, sobre todo, por constituir un pastizal de alta montaña, un ecosistema único en toda la sierra, que debe su existencia a las altas precipitaciones y el deshielo. En las altas Alpujarras, la prolongada insolación diluye la capa de nieve sin alterar las necesarias condiciones de frescor y humedad, para el desarrollo del melojar en las laderas silíceas altas y medias. Las tierras de Trevélez, Cañar y Lanjarón, a A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


pesar de ser exposiciones de solana, se ven favorecidas por las nieblas de ladera, que generan los estancamientos de los vientos de Levante, al igual que en el Haza del Lino de la Contraviesa perdura su alcornocal por similares causas.

E

l halcón común o peregrino, ave de complexión robusta y gran velocidad de vuelo, caza dejándose caer sobre las presas desde gran altura, a veces en picados que llegan a alcanzar los 400 kilómetros por hora. En los años 70, la población europea estaba encabezada por España, con 2.000 parejas, seguida de Finlandia, Gran Bretaña y Francia. Las poblaciones del norte y el noroeste, subespecie peregrinus, son parcialmente migratorias, sedentaria la subespecie brookei, que cría en la cuenca mediterránea hasta el Cáucaso, y migradora total la subespecie calidus que traspasa el Ecuador y deja transcurrir el invierno en el Africa. Desde mediados de febrero reocupa el territorio de cría. Realiza vuelos cortos entre los bordes del acantilado, donde ejecuta los numerosos y complejos rituales de cortejo. Incluyen vuelos ondulantes y en ocho, ante la atenta mirada de la hembra, posada en una percha. Los vínculos se refuerzan cada vez que los dos sexos se posan uno junto al otro en el acantilado, o cazan la misma presa con estrategias conjuntas. En ocasiones, uno de los miembros cantará en solitario al borde del acantilado, hasta que el otro se pose frente a él y escenifiquen la ceremonia de las cabezas gachas, que acompañarán de movimientos vigorosos de arqueo del cuerpo hacia arriba y hacia abajo.

E

n los pastizales nevadenses de los pisos crioromediterráneo y oromediterráneo, vive la collalba negra y bandadas de chovas piquirrojas se desenvuelven por la montaña con gran alboroto. La collalba negra frecuenta la vegetación almohadillada, entre terrenos rocosos de escasa vegetación, donde canta como un zorzal. No sólo se distingue de otras congéneres por su tamaño y su color, sino que presenta también diferencias apreciables en su canto y en su fi gura. Ambos progenitores son muy parecidos, si bien la hembra es de tonos más apagados. Se alimenta de todo tipo de insectos, entre los que prefiere los saltamontes y las arañas y también engulle lagartijas pequeñas y bayas. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Halcón peregrino inmaduro

El macho de collalba negra En época de celo, posado en una roca elevada se agita, gira y comienza a mostrar las alas abiertas y la cola desplegada para exhibir ante la hembra sus marcas blancas. Su canto es muy parecido al de la alondra.

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Chova piquirroja

Roquero rojo Especie que se posa muy erguida en una roca o una mata, donde mueve la cola desplegada. Caza insectos voladores. Su reclamo es un chasqueante “tac-tac” y su canto una mezcla de notas ásperas con otras más dulces y musicales.

E

n Andalucía es especie común en todos los enclaves montañosos y hasta en terrenos rocosos al nivel del mar, aunque nunca es abundante. Se ha citado de las sierras rondeñas y del arco calizo malagueño, en las sierras calizas subbéticas cordobesas, granadinas y gaditanas y, en menor medida, en las sierras del resto de Andalucía. Las collalbas y las tarabillas conforman un grupo de túrdidos que abandonaron los bosques para vivir en colinas desnudas, páramos, pastizales y terrenos abiertos. Son pajarillos vivarachos, que presentan marcas blancas y negras en la cara, las alas y la cola. En las hembras y los jóvenes, el color pardo oscuro sustituye al negro y es de menor tamaño en la cara.

La violeta de Cazorla Es propia de las rocas calcáreas situadas a más de mil metros de altitud. Presenta tallos herbosos y por abajo leñosos, un notable espolón mayor de dos centímetros, lo que la hace inconfundible, tallos erectos, hojas con forma de hierro de lanza, carentes de peciolo, flores de vivo color rosado-púrpura, y pétalo inferior con muesca. 132

A fi nales de marzo y principios de abril llegan los primeros ejemplares a las tierras de Andalucía. Se adelantan los machos, para localizar lugares adecuados donde instalarse. En los meses de primavera o verano, cuando la nieve ya se ha fundido, el grupo de vertebrados de mayor interés es el de las aves. En la alta montaña está constituida por dos grupos faunísticamente diferentes, uno alpino con una sola especie: el acentor alpino y el resto, el más numeroso, constituido por especies de tipo estepárico entre las que sobresale la collalba gris, la alondra común y el colirrojo tizón.

U

n ave de gran belleza comparte su territorio rocoso con las otras especies ligadas al matorral. Es el roquero

rojo, probablemente una de las especies más coloristas de estos espacios, que pasa fácilmente desapercibida debido a la baja densidad, a su carácter escondidizo y a su hábitat. Su nombre se debe al color rojo del pecho del macho, el cual contrasta con el negro azulado de la cabeza.

T

ambién frecuentan este mismo espacio algunas bandadas de chovas piquirrojas, que buscan su ali mento en los prados; y forman parte del paisaje acústico de nuestras montañas. Curiosamente, se desconoce por estos predios la chova piquigualda, un elemento típico de las montañas europeas y de las montañas orientales y norteñas peninsulares. La perdiz común llega a subir hasta los 3.000 metros de altitud, y el águila real, que anida en las cabeceras de los valles, prefiere utilizar estos parajes como terreno de caza. La lagartija de Valverde es especie endémica de las sierras de Cazorla y Alcaraz, con extremidades largas y fi nas y cola casi dos veces la longitud del cuerpo. Coloración carac terística, presentando la parte superior de la cabeza y el dorso de color pardo oliváceo o cobrizo brillante, y los fl ancos de color oscuro casi negro. Puede presentar una desdibujada línea vertebral oscura. Las partes inferiores son blanquecinas en las hembras y amarillo canario brillante en los machos adultos. Por la forma de sus escamas dorsales y la coloración característica es difícil de A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


El alimoche Pone entre marzo y abril en riscos y roquedos de valles fluviales dos huevos blancos manchados de pardo.

confundir con otras especies. Habita en pedrizas soleadas y húmedas de montaña entre claros de bosques maduros de pinos, entre los 10.00 y 1.600 metros de altitud.

E

l geranio de Cazorla es difícil de encontrar, como la violeta, en espacios inmensos repletos de herbazales y numerosos enclaves rocosos. No obstante sus hojas verdes, con segmentos oblongos o redondeados, pubescentes por ambas caras, sedosidad grisácea por el envés, y pétalos blancos de casi un centímetro y medio, con venas violeta, facilitan su localización.

E

n las elevaciones calizas cría el alimoche, ave carroñera, consumidora de excrementos y limpiadora de cadáveres. Lamentablemente, es especie en regresión en Andalucía, donde fue muy abundante en el pasado, mientras avanza imparable la disminución de la cabaña ganadera extensiva, la mecanización del campo, la incineración del ganado, las grandes obras públicas, el envenenamiento por desratización de los vertederos de basura, y el uso de los productos fitosanitarios aplicados en la agricultura, especialmente los organoclorados, que afectan a la reducción de la fertilidad de las aves rapaces.

Pardillo común En el avanzado verano y en el otoño, bandadas de pardillos se dispersan por la alta montaña.

Geranio de Cazorla

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con los llanos de Alhama, el pantano de los Bermejales y, al sur, el dédalo de montañas y los cerros que se extienden hasta el mar. Jean Sermet describió con escueta emoción cómo sólo la vertiente norte, con sus leñadores, sus serrerías hacia Játar y Fornes y sus raros pastos de bovinos, tiene alguna apariencia de vida. En la vertiente sur no hay mas que barrancos y picachos, entre los cuales se levanta soberbio, verdarera águila, ese Pico Lucero que con sus 1.735 metros resplandece al alba, herido por los rayos del sol.

E

Cerro Lucero

Globularia menor Planta de hojas ovales y capítulos de unos 3 centímetros de diámetro, que forma céspedes densos sobre suelos dolomíticos.

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E

l cerro Lucero, es una cumbre emblemática de la Sierra Almijara a la que podemos ascender desde diversas rutas granadinas y malagueñas. A través del Puerto Blanquillo, alcanzamos a pie el puerto de Cómpeta, a 1.400 metros de altitud. Por el camino encontraremos especies de interés como broqueletes de pastor y yerba de la herradura, zamarrilla frágil y acicatillo velloso. Otra severa cuesta nos llevará al puerto situado por debajo del cerro Lucero, a 1.700 metros de altitud. La subida es extremadamente dura y el camino que serpentea hasta la cumbre, es difícilmente transitable en algunos puntos, por lo resbaladizo de las arenas dolomíticas, los cantos rodados y lajas desgastadas; pero cuando se corona el cerro se olvidan aquellos inconvenientes, pues la vista de la vertiente norte resulta reconfortante

l regreso, superada la prueba de la tortuosa vereda hasta la cumbre, es mucho más relajada. Volvemos a contemplar los secarrales del sur y alguna planta de interés, como la cuajaleches bética, que medra en las paredes más umbrías y es planta que se creyó exclusiva del Trevenque, aunque fue localizada después en otras sierras béticas; o la globularia menor, muy cerca del puerto, que forma céspedes apretados, pero es una variedad de estas tierras, con el tallo muy corto o casi nulo. No lejos de aquí se encuentra también la rotmaleria granatense, planta del Trevenque que desde los blanquizares granadinos se adentra en tierras de Málaga por el Lucero y el Navachica, cerca ya de la sierra de Cázulas. La madreselva espléndida enrosca su tallo en otras plantas y llega a alcanzar tres metros de longitud. Ya casi en el puerto Blanquillo abunda la yerba de la herradura, de flores amarillas; y otra especie endémica, que sólo se encuentra por estos pagos, la pamplina ramosa, de apretadas florecillas blancas.

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Ver ano

A

penas inaugurada la estación, la vida renace con brío en nuestras montañas oromediterráneas. El solsticio de verano supone en estos predios el anuncio previo de una renovada primavera y el inicio de los preparativos para afrontar los rigores de unas temperaturas elevadas. Cuando el estío apure sus últimas jornadas surgirán días inesperados de nuevos veranillos de San Miguel y los seres vivos deberán aclimatarse para superar la estación todavía cálida.

E

l piornal se instala en la alta montaña sobre suelos generalmente ricos en materia orgánica y presenta el típico aspecto almohadillado. Dominan los caméfitos espinosos que el pueblo denomina asientos de monja, cojines de pastor, mancaperros y otras acepciones socarronas, propias del pueblo andaluz, que se corresponden con especies cuyo nombre vulgar más aceptado es el de piorno azul o el de rascaculos, o el de piorno de crucecitas, pendejo, granéfano, astrágalo granatense, satureja intrincada, astrágalo jienense, a los que hay que añadir las genistas versicolor que, en muchos lugares, constituye extensos matorrales.

venteadas, los afloramientos rocosos y las pendientes escarpadas, pero la nefasta intervención humana en el pasado, que taló árboles y arbustos, incendió taludes y pastizales y permitió y abusó del pastoreo, contribuyó a aumentar su areal de forma considerable. En Sierra Nevada, donde estas comunidades dominan casi exclusivamente entre los 1.700 y 2.500 metros, los caméfitos espinosos de porte almohadillado son los que están mejor adaptados a resistir las adversas condiciones ecológicas de la alta montaña mediterránea. Durante el invierno, sus yemas quedan protegidas por la nieve y en verano se atenúa la evapotranspiración, ya que la superficie expuesta al sol es mínima, no tienen hojas y sus ramas son duras y rígidas.

Piorno azul Especie de las laderas pedregosas de montaña, redondeada, con fuertes espinas. Corola de 2 centímetros, azul-violeta con diversas tonalidades

Piorno de crucecitas Especie que prefiere las montañas calizas del sur y el sureste peninsular, espinosa como su nombre científico proclama, con racimos de tres a cinco flores y pétalos amarillos, con marcadas venas violeta.

Estas formaciones están restringidas a las zonas más desfavorables, como las crestas A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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El Trevenque Ostenta una bella estampa con el bosquete de pinos silvestres a sus pies y las manchas de nieve que se mantienen desde las últimas precipitaciones, a pesar de la inminente proximidad del verano.

Rascaculos Es una crucífera del sur y el este peninsular, con ramas que se hacen espinosas en el extremo, hojas plateadas, espatuladas las de las rosetas no floríferas y linearlanceoladas las otras.

E

n el extremo oeste-noroeste de Sierra Nevada se elevan los abruptos relieves calizo-dolomíticos. En este territorio abundan las dolomías, que producen arenas de color muy claro conocidas como arenas del Trevenque, donde medra una maravillosa flora endémica ligada al sustrato.

Rotmaleria (Rothmaleria granatensis) Planta de las rocas de montaña de Sierra Nevada y Sierra Harana, tallos de 2 a 30 centímetros de alto, hojas basales en una roseta, gruesas, ovalado-oblongas, dentadas o pinnadolobuladas, con lóbulos dentados y crispados.

La escobilla leñosa y perenne crece como la hierba de los céspedes, con flores de color púrpura o azuladas. Otra especie dolomitícola, propia de los arenales y las laderas calizas de Sierra Nevada, es el relojillo del Trevenque, que presenta características hojas ovadas y lobadas, cubiertas de pelos cortos de color blanco.

R

otmaleria es una notable planta cuyo nombre genérico alude al botánico alemán Rothmaler, a quien Font Quer dedicó el taxon monoespecífico, endémico de la provincia corológica bética, que alcanza su óptimo en los arenales procedentes de la disgregación de las dolomías cristalinas.

Relojillo del Trevenque (Erodium bossieri) Planta sin tallo. La inflorescencia se dispone en umbelas de 1 a 5 flores, con pétalos de color lila con venas púrpura. El pico mide de 5 a 8 centímetros. 136

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Santolina Es una planta que mide de 5 a 20 centímetros de alto, con tomento gris y cepa reptante ramificada. Las hojas, lineares o espatuladas, alargadas y romas. Las inferiores, dentadas o pinnadodivididas, plegadas y provistas de corto peciolo; las superiores, enteras, planas y sentadas.

S

antolina elegans es especie con muchas hojas planas y cepa endeble. Las flores son amarillas, el involucro velloso de menos de un centímetro de diámetro y las brácteas internas oblongas, con extremo papiráceo.

A

pesar de las inhóspitas condiciones climáticas invernales, en los pastos montañosos de la orla mesozoica calizo-dolomítica, el azafrán de Sierra Nevada muestra sus lóbulos rosados o blanquecino-violáceos sobre la somera capa de nieve.

E

n las altas montañas próximas al litoral andaluz mediterráneo, las nevadas suelen producirse durante el mes de enero y a veces a principios de febrero. El pico de la Maroma, cumbre de Sierra Tejeda, así como el Navachica y el Lucero, en la Sierra Almijara, conservan el manto nevado en mayor o menor medida durante los meses que restan hasta el inicio de la primavera.

La Maroma Es la mayor elevación de las sierras de Tejeda y Almijara. Conserva en febrero parte de la nevada que cubrió la sierra a finales de enero. En primer plano el aulagar, que se manifiesta con sus flores doradas que adornaron estos vallejos y quebradas desde los postreros días del año.

E

l piso térmico alcanza su horizonte superior cuando desaparecen notables especies como la olivilla común, el lentisco, boj balear, matagallo, adelfa, herguen, gatuña, alhucema moruna, alhucema de Andalucía y jazmín silvestre.

Boj balear Se cría en las islas de Mallorca y Cabrera, de donde le viene el nombre vulgar.

A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Collado de la Rábita Por el camino de la casa de la nieve, se asciende hasta el Collado de la Rábita, desde donde se disfruta de un inolvidable paraje montañoso que culmina en la Maroma. 137


La escobilla Pulsatilloides Presenta tallos de hasta 20 centĂ­metros de alto, blancos y algodonosos, con hojas plateadas en la base, segmentos obovados o ligeramente dentados.


Sabia Planta de hasta 50 centímetros de alto, con tallos secos pubescentes, erectos o inclinados. Las hojas pueden medir hasta 5 centímetros de largo, algo dentadas, estrechamente oblongas. La inflorescencia se dispone en verticilos de 6-8 flores, cáliz a menudo purpúreo rojizo, pubescente y glandular, corola azul o violácea.


L

a aparicición del agracejo indica que se ha alcanzado el horizonte superior mesomediterráneo, al que le sigue el supramediterráneo con gavó, lauréola, pendejo y piorno azul, así como los elementos característicos propios como la sabia, el tejo, la sanguina y la aguileña de Sierra Nevada. El piso oromediterráneo se caracteriza por la presencia de granéfano, cerraja de Haenseler y enebro común. Son notables los abundantes elementos endémicos, como arenaria racemosa, centáurea de hojas afieltradas, cardo corredor, carraspique de Gros, linaria de Amo y otras especies exclusivas de esta sierra, carecterizada por su riqueza florística notable.

E

n las colinas secas del sur se cría la salvia de hojas de lavanda, especie conocida en la sierra con el nombre de sabia. Es una planta aromática que en tiempos se transportaban en camiones a

La Cerraja de Haenseler Es un notable endemismo bético, raro y escaso en el sector malacitano almijarense, que habita en grietas y pedregales. Florece de julio a agosto, a más de 1.600 metros de altitud.

Canillas de Albaida, donde se destilaban para la obtención de esencias, perfumes y medicinas. En Jayena, en la provincia de Granada, también instalaron calderas donde trataban la alhucema, el tomillo, la manzanilla y la mejorana, lo que dio empleo a numerosos parados de la zona.

Linaria de Amo Especie con tallos tumbados, hojas lineares con márgenes revueltos y corola de unos 3 centímetros, púrpura rojiza y espolón de un centímetro y medio. 140

En el piso oromediterráneo de la Sierra de Baza los pinares son sustituídos por pinares-sabinares o por su primer estadio de degradación, es decir, por enebralespiornales. Las formaciones xéricas almohadilladas ocupan las mayores extensiones, donde encuentran su óptimo el piorno de crucecitas, el pendejo, la genista versicolor, granéfano y otras especies propias del piso semiárido. El aumento de las precipitaciones, debido a la altitud, confi rma la existencia de una vegetación en la que predomina el arce granadino, la madreselva arbórea, el mostajo, cerecino, espino negro, peonía, hepática y otras especies que conforman bosquetes y espinares de gran interés ecológico. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Cumbre de el Navachica

Sierra del Pozo En el incipiente verano.

En los carriles dolomíticos y arenosos de las Sierras Tejeda y Almijara brotan de pronto unas florecillas de intenso color rojo que es preciso estudiar con atención. Son las linarias de Amo, con corolas de unos 3 centímetros que, sobre las arenas dolomíticas, resaltan con un cromatismo inusitado.

E

n el Navachica, la cumbre más elevada de la Sierra Almijara, se cría el piornal con sabinas que vimos en la Maroma y aquí como allí se acompaña de piorno azul, yerba piojera, piorno amarillo, yerba de las siete sangrías, escobilla baja y narciso bético. Desde sus 1.834 metros se dominan elevaciones y picos, tajos y precipicios, como el Tajo Almedrón por su parte posterior, la Cama Tocha y el cerro del Águila. Por el norte, se divisa el embalse de los Bermejales, y por el sur el Barranco del Pino y la loma de la Encina, el puerto de la Orza, hacia el este, que se prolonga por el Cielo y el Alto del Espartal. Hacia el oeste, los cerros Cabañeros, Cuervo, Cisne y Lucero. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

E

n el carril que desde Cómpeta se dirige a Frigiliana, la mosquita pegajosa amarilla crece temprano y por mayo florece la dedalera, de flores ferruginosas y la pajarita de Amo. También es relativamente abundante el cardo endémico de esta sierra, el panical de Gros, denominado asi por Font Quer en homenaje a su descubridor y el borde del camino se tapiza con las flores de la centaura menor.

La collalba gris Ocupa las regiones paleárticas más diversas. Cría en derrubios rocosos, grietas, simples montones de piedras y madrigueras de roedores, tapizados de hierbas, hojas, ramas y pelos.

Los pastores dicen que cocían las hojas selima basta para lavarse la cabeza y eliminar los piojos. Esta salvia es notablemente distinta de las fragantes especies que tapizan las cumbres de sierra Tejeda. El vistoso ruibarbo, que los pastores conocen como perejil, de lóbulos foliares redondeados, fue descubierto por Estremera, el recolector de Canillas de Albaida. El Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas situado al este de la provincia de Jaén y lindando con la de Granada y Albacete, es el mayor espacio protegido de Andalucía, en el que se concentran montañas, cantiles y páramos, bosques espléndidos, ríos caudalosos, y hermosos embalses como el del Tranco. 141


O toño

El Tajo Almendrón Desde el Navachica

La sabina rastrera Es una especie con hojas como escamas, que recuerdan las del ciprés. Los gálbulos, llamados trabinas, son como guisantes de color uva tinta pero con una pruina azulada que se quita pasándole los dedos.

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E

l Tajo Almendrón, visto desde el Navachica, resiste los avatares de la cambiante meteorología serrana en los lluviosos días del otoño. Ya en septiembre los días se acortan, caen las primeras lluvias que refrescan el ambiente y, a pesar de que las temperaturas pueden ser aún muy altas, los vientos fríos provocan las primeras heladas y el otoño se insinua ya sin ningún recato. El discreto roquero rojo hace días que dejó estas montañas, la collalba gris, nidificante en la Península en eriales y dunas costeras, ascendió para criar a las mayores altitudes de las sierras orientales, y por estas fechas inicia un regreso sosegado hacia los valles. En Sierra Nevada cría en los altos páramos y en Málaga, en la sierra de las Nieves y sierra Tejeda, en cotas cercanas a los 1.600 metros de altitud. La mole del Torrecilla, cumbre de la Sierra de las Nieves, se eleva rodeada en su base por las cañadas donde sobreviven espléndidos pinsapares. El punto de partida para alcanzar la cumbre es el Puerto de los Pilones, entre el quejigal alpestre, que describió y denominó Boissier, con la advertencia de que debían estudiarse a fondo los quercus andaluces, si bien muchos autores consideran que se trata de una subespecie del quejigo común. Siguiendo una estrecha senda se

alcanza el Pilar de Tolox, al pie del domo calizo, lugar de descanso recomendado antes de acometer el tramo defi nitivo. La flora se caracteriza por la presencia de lentisco en la zona térmica, pericón perforado, escrofularia, mirto, dedalera, herguen y palmito. En el piso medio, matagallo, peonías, alhucema de Andalucía, agracejo, lauréola, gavó, pendejo y piorno azul. Los elementos carácterísticos de este piso son cincoenrama, tejo, sanguina, arce granadino, rascaculos, mostajo, oreja de ratón y te de la sierra.

A

partir de los 1.800 metros, es decir, en pleno piso oromediterráneo, desaparecen las especies arbóreas y la sabina rastrera y el enebro común motean la montaña. Aquélla fue descrita por Quer señalando que tomada en infusión promueven los menstruos con tanta violencia como para arrancar el feto, y “algunas mujeres lo usaron para abortar con resultados fatales, por lo que el mejor uso que se puede hacer con la sabina es ignorarla”.

A

ndrés de Laguna la citó como “planta de baja estatura, porque más crece en ancho que en luengo.” y añadió que “no nos debemos maravillar si hace orinar la sangre y mata la criatura en el vientre”. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


El Torrecilla Desde el Quejigal.

L

a cumbre es azotada por los vientos, el aire es muy agradable y es maravillosa la panorámica de la cercana mancha de pinsapos en la cañada del Pilar; por detrás, los cortados del cerro de la Alcazaba, el cerro del Tejo, al norte Los Enamorados y todo el cordal de los milsetecientos.

E

n las sierras del Pozo, en Cazorla y el Calar de Santa Bárbara, en la sierra de Baza, las bajas temperaturas invernales impiden el desarrollo de los bosques esclerófilos, al igual que tampoco pueden prosperar las formaciones de caducifolios en veranos tan rigurosamente secos. El uso ganadero de estos territorios, su difícil acceso y el bajo valor combustible de las especies, les ha preservado de la mano del hombre. Otros lugares donde se presentan estas formaciones son las sierras de Castril, La Sagra, Mágina, Cabrillas, Empanadas y otras en las que medran las especies de hoja acicular, en forma de pinos y enebros, y de hojas escamosas en forma de sabinas, todo lo cual motiva la aparición de pastizales y matorrales psicroxerófilos, con formas esféricas, que se cubren de nieve en invierno y combaten la sequedad estival con tallos sin hojas y ramas punzantes. Los pinares y sabinares, constituyen bosques abiertos donde se crían solitarios pinos salgareños, que presentan típicas formas abanderadas acompañados de sabinas y enebros, en densas manchas de gran tamaño y un metro escaso de altura.

Quejigos alpestres En el Puerto de los Pilones en Otoño.

Merendera o quitameriendas Nombre vulgar con el que se conoce el género del mismo nombre, tanto en los Pirineos como en suelos arenosos del sur peninsular, (M. filifolia).

A

principios del otoño oficial, en la Sierra de las Nieves, ya se ha superado el periodo en que fructifican las sabinas, espinos negros, agracejos, arces, mostajos junto a otras especies notables.

L

os secos prados se han cubierto de un somero tapiz de merenderas, plantas de pequeño tamaño, con flores rosadas o púrpura, muy parecidas a los cólquicos que, desde Europa, se extienden por el este hasta Afganistán y por el sur hasta Etiopía. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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A

l llegar a un pequeño collado, el carril se convierte en una senda que nos lleva a la cumbre. En el afloramiento calcáreo, se desarrolla una comunidad vegetal rupícola donde, con paciencia, es posible encontrar las especies endémicas cazorlenses: la violeta, el geranio y la aguileña de Cazorla.

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Lagartija ibérica

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a lagartija ibérica es muy abundante en estas cumbres. Parece como si hubiera ajustado sus necesidades biológicas a las exigencias medioambientales de la sierra.

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as elevaciones prebéticas externas de la Sierra de Cazorla y la de las Cuatro Villas, con 1.930 metros de altitud así como las zonas internas que agrupan las Sierras del Pozo, Cabrilla y Segura con una altitud máxima de 1.967 metros, nos mostrarán espléndidos farallones calizos, laderas vertiginosas, cortados imprevistos y valles cubiertos de una feraz vegetación.

L

a ascensión al Pico Cabañas, la cumbre más elevada de la sierra del Pozo, posibilita conocer uno de los espacios naturales más interesantes del parque natural. Partiendo de Vadillo y siguiendo la carretera que pasa cerca del nacimiento del Guadalquivir, se asciende a Puerto Llano, en cuyo kilómetro 22, a la izquierda sale una pista cerrada al tráfico que conduce a la cima, por entre impresionantes pies de pino salgareño.

a Subbética ocupa el territorio central de las Cordilleras Béticas al sur de las prebéticas, con algunas maravillosas sierras como la de Grazalema (1.654 metros), Parapanda (1.601 metros), Harana(1.981 metros), Mágina (2.167 metros) y La Sagra (2.381 metros).

L

a vegetación está dominada por el pino salgareño, el negral y el carrasco. Los ríos ostentan riberas de chopos, alisos, sauces, fresnos y olmos y la flora atesora numerosos endemismos, como la tiraña, la aguileña, el geranio y la violeta de Cazorla.

L

os mamíferos se caracterizan por la abundancia de especies cinegéticas como el ciervo, el muflón, el gamo y la cabra montés. Abundan asimismo jabalíes, ginetas, ardillas, tejones y nutrias. Aves majestuosas como el águila real y el buitre leonado sobrevuelan los biotopos diversos y, si prosperan las introducciones recientes, algún día lo hará el quebrantahuesos. El buho real es el rey de la noche y, por el día, paseriformes incontables, palomas torcaces, martines pescadores, mirlos acuáticos y otras muchas aves, alegran la floresta.

El pino salgareño Es un imponente árbol de montaña, con 40 metros de alto. Los ejemplares indígenas pertenecen a la subespecie salzmannii, que tiene hojas verde claro, y los exóticos a la subespecie nigra, de menor talla, hojas verde oscuro y más rígidas. 144

A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


E

l buitre común, o leonado, es especie sedentaria que habita en terrenos despejados y en roquedos preferentemente calcáreos. Se alimenta de animales muertos: ganado vacuno y caballar. Prefiere la carroña en franca descomposición y también las que están en fase incipiente.

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abita todo tipo de terrenos, excepto bosques cerrados y espesuras. Los adultos son sedentarios, si bien suelen realizar ciertos desplazamientos. Los jóvenes llevan una vida errática. Cría en colonias sobre paredes rocosas, donde construye su nido de ramas en cavidades poco profundas. Suele hallarse en las repisas de los cantiles hacia el amanecer, a la espera de las corrientes térmicas sobre las que sustentarse. Vuela a lo largo de todo el día, sin apenas gastar energía. Al atardecer regresa a la buitrera para descansar. Aunque es un ave sedentaria, los individuos más jóvenes pueden recorrer grandes distancias, apartándose de sus progenitores. Sus deyecciones, que lanza fuera del nido, manchan de blanco la pared y delantan su presencia. La mecanización del campo y la estabulación han hecho desaparecer muchas de sus fuentes tradicionales de alimentación. Su papel ecológico ha sido fundamental en el pasado, pues limpiaba de cadáveres los territorios que podrían constituir focos de infección para otros animales. Totalmente inofensivo, no ataca nunca presas vivas. Su vuelo elegante y majestuoso, con absoluto dominio del aire, constituye todo un espectáculo.

Pareja de buitres leonados En los que puede apreciarse el cuello muy largo, con gorguera en la base. Dorso de color leonado; rémiges y rectrices de color más oscuro. Infracoberteras alares pardo amarillentas. Cera y patas grises.

Por diciembre entra en celo y comienza un largo periodo de reproducción que termina en abril. Ambos sexos participan en la construcción del nido, elaborado con palos, paja y pelo. Las parejas vuelan unidas realizando pasadas rápidas sobre la cornisa donde nidificarán en breve. Por enero pone un solo huevo, que será empollado durante unos 52 días turnándose ambos miembros de la pareja.

Buitre con carroña Inicia la búsqueda de alimento cuando el sol ya ha calentado el aire que asciende por los cantiles cercanos al nido. Es entonces cuando se lanza al vuelo y asciende impulsado por las corrientes térmicas. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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Cárabo Los pollos de cárabo, que nacieron durante el invierno, en una oquedad arbórea, recubiertos de plumón blanco, se han convertido en pollos que ya salen de su nido y se instalan y se mueven por las ramas del árbol que les vio nacer, donde a veces son alimentados por los padres. Después de volar, permanecerán en el territorio natal hasta que decidan independizarse.

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l cárabo es una rapaz nocturna de tamaño mediano, cabeza grande, sin orejas, que emite un canto trémulo y vibrante “ju-ju- jújuú”, que repite con breves intervalos. Presentan una gran variación de color, entre grisáceo hasta el rojizo pardo y el castaño rojizo. Habita en bosques de todo tipo, desde frondosas hasta coníferas, dehesas y otros espacios arbolados. Se alimenta de mamíferos, que caza al acecho, y aves de los árboles, a los que espanta de sus dormideros.

El halcón peregrino Es un ave monógama. La formación de la pareja no se inicia antes del segundo año, salvo algunas hembras que lo hacen en el primero, antes de que presenten el plumaje adulto.

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os roqueros rojos, que antes del inicio de la estación comienzan a demorarse por los canchales, acometieron no hace mucho el camino del Estrecho. Las bandadas mixtas de collalbas grises y tarabillas, recorren las orillas de los cursos de agua y frecuentan las praderas fluviales, donde reponen fuerzas antes de afrontar la prueba del paso de Gibraltar y recorrer después casi 3000 kilómetros hasta alcanzar las tierras donde pasarán el invierno, en el África tropical. Además del rojo, otro roquero que frecuenta los espacios montañosos es el solitario, especie sedentaria de las montañas y roquedos de Andalucía. A pesar de su sedentarismo, realiza en invierno desde las tierras septentrionales ciertos movimientos de dispersión hacia el sur. No abunda en ningún lugar y se han detectado, en otoño, movimientos de jóvenes en lugares próximos al mar.

Roquero solitario Especie que desde lejos parece de color negro y que ostenta en realidad tonalidades muy llamativas. Es azul grisáceo oscuro, pico y patas negras. 146

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El Cerro del Cisne Conocido como “Las dos hermanas”, por presentar casi idéticas forma y dimensiones.

Las alondras comunes abandonan las montañas andaluzas para descender a los valles. Durante el otoño, a causa de movimientos de dispersión o migratorios, la alta montaña puede recibir la visita del mirlo capiblanco, bandadas de pardillos, jilgueros y grupos de cernícalos, que suelen verse también aislados durante todo el año. Más excepcionalmente, aparecen bandadas migratorias de milano negro o incluso de algún buitre común, del cual no queda ninguna colonia permanente en las inmediaciones. Desde la pista que desde Cómpeta llega hasta Frigiliana, a través del puerto del Collado, se revelan los agrestes barrancos que se precipitan desde las Lomas de la Mota, el Cerro Lucero y todas las cresterías de la sierra. Por aquí florece en otoño la violeta arbórea, llegando a cubrir grandes extensiones.

que lindan con las vecinas provincias andaluzas, un conjunto de sierras jurásicas describen el llamado Arco calizo central, de homogénea personalidad, que se extiende desde la sierra de los Camarolos, en su vertiente oriental, hasta las sierras de Abdalajís, Llana y Huma en sus estribaciones occidentales, mediando entre ellas las sierras de las Cabras, el Torcal de Antequera y la Chimenea. La existencia de capas de calizas compactas, alternando con capas de margas y arcillas, mucho más erosionables, han modelado en el Torcal de Antequera formas fantásticas que la imaginación popular ha bautizado con nombres que aluden a dioses nepalíes o hindúes; tornillos o bollos, lagartos o sombreros, portillos o agrasoles.

Sierras del Arco Calizo Central

Torcal de Antequera

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n la bifurcación de caminos del Puerto de Páez Blanca, tomando la pista de la izquierda, se puede acceder a la sierra de Enmedio, llamada así por separar los valles de los ríos Chillar e Higuerón, la venta Panaderos y las cumbres del Cerro del Cisne, el pico más elevado de la sierra, que por poseer dos cumbres gemelas se conoce como “las dos hermanas”. El curso del río Higuerón interrumpe el paso de los vehículos pero, a pie puede alcanzarse el puerto de Frigiliana y de aquí, el cerro Lucero. En la provincia de Málaga, en terrenos A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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l dosel arbóreo del Torcal incluye encinas, quejigos y arces y una orla espinosa en buen estado de salud: el majuelo, la abarta, el aladierno y el escaramujo, ese rosal silvestre de gran valor antiescorbútico y cuyas facultades diuréticas permanecen, tras un uso prolongado, sin que jamás afecte a los riñones. La flora rupícola es altamente interesante, ya que en tan limitado espacio de terreno se muestran especies exclusivas de las sierras béticas :saxífraga biternada y linaria antequerana, cuya subespecie tipo se describió de aquí, y de la que se han descubierto después otras subespecies; la clavellina de Antequera, precioso clavelillo cuyo nombre alude a la ciudad malagueña, que crece abundantemente en los pastizales sobre gleras.

Saxífraga biternada

Linaria antequerana

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n las diversas rutas se pueden observar bellos rincones como el Callejón oscuro, de altas paredes, umbrío y fresco, y el callejón del Tabaco y el Ancho, lugares que merece la pena visitar. El paisaje que se divisa desde las Ventanillas, sobre todo en tiempo claro, nos permite contemplar al este sierra Nevada, al sureste las sierras anticarienses de Cabras y los montes de Málaga, destacándose las cresterías difuminadas de la sierra de Almijara; la Hoya del río Campanillas al sur, por detrás de la cual se domina el Mediterráneo; al este, el valle del Guadalhorce y las sierras de Aguas y la Pizarra.

La saxífraga de Reuter es más dificil de localizar, contrariamente al conejito grande, de hermosas y grandes flores rosadas, y la linaria de hoja alargada, que se ven por todas partes. La violetilla africana, apenas crece por esta y otras sierras rondenses, y con sus minúsculos pétalos amarillos, manchados de negro, es especie muy apreciada. En abril, la vegetación resulta enormemente decorativa, con flores poco comunes, no endémicas, pero que atraen al visitante. La escila española crece por doquier, al abrigo de las rocas y la euforbia macho también es abundante, como los heléboros y los ranúnculos, que se refugian en las zonas húmedas, entre las profundas grietas que conforma la caliza. Las serpientes más comunes son las culebras de escalera, la bastarda y la víbora hocicuda En primavera y verano se ven mariposas por doquier. Una de las primeras que se ven por estos espacios son las mariposas de los cardos, así como la mariposilla azul, la más diminuta de nuestras sierras, en las que también se ven cabras monteses, jabalíes, lirón careto, topillos, tejones, garduñas y comadrejas.

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a Sierra Mágina forma parte de la Cordillera Subbética, y alcanza una altitud máxima de 2.167 metros en el pico de Mágina. Constituye el macizo más elevado de la provincia de Jaén. Sobre su relieve escabroso, de pronunciadas pendientes y profundas vaguadas, 148

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se asienta una valiosa vegetación mediterránea, que incluye especies de distribución muy restringida del sur de la Península Ibérica y otras exclusivas de esta sierra, como la escobilla de Font Quer. Sus cumbres de más de dos mil metros de altitud, permiten una variable estratificación con especies muy diferentes. En las zonas más bajas la vegetación casi ha desaparecido. Junto a cultivos de olivos, cerezos y almendros, se conservan algunos encinares aunque en su mayoría han sido sustituidos por romerales y espartales. Subiendo hasta los 1.800 metros abundan los quejigos y arces, a los que acompañan cerezos silvestres y cornicabras. En las mayores alturas se conserva un pequeño pinar de pino salgareño aunque en su mayor parte la vegetación se compone de plantas que han adoptado un porte almohadillado para resistir los efectos de las nevadas y del viento.

la sierra, domina el matorral espinoso almohadillado cuyas principales especies son el piorno azul, piorno fi no, rascaculos, conocido por aquí como aliagueta, pendejo y el notable endemismo conocido como piornofi no.

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a fauna es muy rica y en ella destaca el azor, el gavilán, el águila calzada, la paloma torcaz, el jabalí y el gato montés. En las superficies colonizadas por la coscoja, majuelo, lentisco y retama de olor. Habitan conejos y zorros, y son frecuentedas por los cernícalos vulgar y primilla, currucas y otros paseriformes. En las escasas zonas de ribera del Parque destaca el musgaño de Cabrera, mamífero que encuentra en estas sierras su distribución más meridional. Asimismo, podemos citar el murciélago ribereño, el martín pescador, el mirlo acuático, la culebra viperina y el galápago leproso. Al ser la sierra rica en roquedos

La escobilla de Font Quer (Jurinea fontqueri) fue descubierta por Cuatrecasas en las rocas calizas de la Sierra Mágina.

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ntre los mamíferos presentes en esta importante sierra jienense, destacan el gato montés, la gineta y el zorro, además de una importante población de cabra montés y jabalí. En cuanto a las aves, sobresalen las rapaces: el cernícalo, el halcón y el águila real. En las cumbres habita el mirlo capiblanco y el roquero rojo, mientras que pinzones, verderones y jilgueros lo hacen en los encinares y olivares.

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esde el cruce entre Valdepeñas y Los Villares, se puede acometer el ascenso a la cumbre de la Sierra de la Pandera, hasta alcanzar los 1.872 metros de altitud. Desde la cima se ve Sierra Nevada en los días claros, al este se divisa la Sierra de Cazorla y Sierra Mágina, donde destaca el pico Almadén, de 2.060 metros de altitud, donde sobreviven plantas endémicas notables, como la escobilla de Font Quer.

Sierra Horconera Desde el puerto del Cerezo.

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n la subbética cordobesa reina una vegetación mediterránea que en los ecosistemas forestales presenta dos comunidades: la de solana, compuesta por encinares acompañados de peonías, tojos, majuelos, torvisco, matagallos etc y la otra, de las laderas orientadas al norte, con menos insolación y mayor humedad, donde se localiza el quejigo, acompañado de un rico matorral de durillo, coscoja, aladierno, zarzaparrilla, torvisco y madroño. En las zonas más elevadas de A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Azor hembra 149


y afloramientos calizos, la avifauna más característica es la de las rapaces entre las que destaca el águila real, el buitre leonado y el halcón peregrino, cuya población es la más numerosa de toda la provincia. También se localizan el roquero solitario, el roquero rojo, el acentor alpino y el cuervo. Entre los mamíferos, la garduña y la cabra montés.

El pico de la Tiñosa La mayor elevación de la cordillera subbética.

El Parque Natural de las Sierras Subbéticas, entre el Genil y el Guadajoz, se extiende sobre más de 31.000 hectáreas, una de las serranías olvidadas de la mitad sur peninsular, espacio lleno de contrastes geográficos y contradicciones visuales entre el mundo salvaje y el humanizado, entre lo agreste y lo domesticado, entre los picachos rocosos y las lomas cubiertas de vegetación, entre la piedra estéril y la tierra fértil.

E El Pico Bermejo Con sus precipicios impresionantes se domina desde la cumbre jalonada con una cruz de hierro. A la derecha se divisa el Pico de la Tiñosa, la mayor elevación de la provincia de Córdoba.

n este espacio serrano del sureste cordobés perdura un relieve accidentado de montañas medias donde su mayor altitud es el pico Tiñosa (de 1.570 metros) que destaca sobre laderas verticales y estrechos valles, con multitud de grietas, cuevas, simas, dolinas y un catálogo de oquedades calcáreas socavadas por la actividad erosiva de las aguas. Por la aldea de Las Lagunillas, al pie de la sierra Horconera, se puede acceder al puerto del Cerezo y a los espectaculares tajos del pico Bermejo. Las sendas dibujadas por los pastores desde tiempos inmemoriales, nos llevan hasta una cumbre rocosa donde una cruz de hierro señala el cénit. Al fondo se divisa Sierra Nevada, en los días claros, y a la

izquierda se domina el pico de la Tiñosa en lo más alto del domo rocoso. La vegetación es típicamente mediterránea, rica en encinares acompañados de majuelos, torvisco, matagallos y otras especies de menor entidad. En las solanas y lugares más abiertos de la sierra, el quejigal se localiza en las laderas de orientación norte con menos insolación y mayor humedad, acompañado de durillos, coscojas, aladiernos, zarzaparrillas, torviscos y madroños.

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l paisaje kárstico invita a recorrer estos peculiares parajes, entre los que merecen una detenida atención la Sierra de Cabra, con su cima conocida como el Picacho, a una altitud de 1.217 metros, la sima formada por un pozo vertical de 115 metros de profundidad y el lapiaz de los Lanchares, que muestra los típicos relieves acanalados, alargados y afilados de sus piedras erosionadas; muy próximo a la ermita de Nuestra Señora de la Sierra y en la gran depresión, el poljé de la Nava. Asi mismo destacan las dolinas de los Hoyones; la cueva de los Murciélagos, o la fuente del río Cabra. Un panorama geológico en constante cambio, que altera y modifica su faz de manera caprichosa ante esos roquedos calizos deshechos por las aguas y la constante acción del viento. En las zonas más altas de la sierra crece un matorral espinoso almohadillado, cuyas principales especies son piorno azul, piorno fi no, pendejo y otras especies que suelen pasar desapercibidas en otros espacios naturales de la sierra.

Lapiaz de los Lanchares Con el Picacho de telón de fondo.

El poljé de la Nava 150

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En el matorral bajo habitan conejos y zorros, y es frecuentado por cernícalos vulgar y primilla, currucas y, en las zonas más elevadas, por el roquero solitario, roquero rojo y acentor alpino. Sobrevuelan estos espacios serranos el águila real, el buitre leonado y el halcón peregrino, con una población abundante. Hay que destacar también mamíferos como el gato montés, el jabalí y el erizo europeo. El musgaño de Cabrera, tiene en este enclave una de las distribuciones más meridionales del continente.

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os reptiles más frecuentes son la víbora hocicuda y el lagarto ocelado, crustáceos como el cangrejo europeo, anfibios como el gallipato, el sapillo pintojo, la ranita meridional, la salamandra y una gran diversidad de mariposas... El gallipato es una especie restringida a la mitad inferior ibérica. Puede vivir en

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zonas muy secas, en cualquier charca, laguna, estanque e incluso en pozos y marismas con alta salinidad. Estiva en los meses de verano, enterrándose bajo arena.

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os arroyos Tijeras, Morisco, Palancar y Bailón socavan las laderas de estos montes, y riegan sus frondosas riberas orladas de álamos, sauces, almeces y alisos. La variedad de especies animales se manifiesta en una abundante población de cabras monteses, además de jabalíes, zorros, lirones caretos y garduñas. La avifauna más valiosa está formada por especies rupícolas amantes de picachos y cornisas, que asientan sus nidos en los altos escarpes rocosos más inaccesibles: el halcón peregrino, la chova piquirroja, alimoche, águila real y buitre leonado. Otro grupo de mamíferos habitantes de la oscuridad en cuevas y simas, reúne 17 especies de murciélagos.

El gallipato hembra Es una especie voraz que se alimenta de insectos, lombrices, larvas de otros anfibios, incluso de su propia especie.

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La Sierra del Pinar Muestra en primer plano el pinsapar perfectamente conservado y por el fondo se recortan las cumbres más elevadas, entre las que destaca el pico del Torreón.

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l Parque natural de la Sierra de Grazalema agrupa las montañas calizas de las sierras del Pinar, Ubrique, Juan Diego y Endrinal- Caillo, esto es, las estribaciones más occidentales de la Cordillera bética. La cercanía al mar propicia que los vientos oceánicos cargados de humedad encuentren aquí su primer obstáculo natural y se precipiten en copiosas lluvias que en muchos casos, superan los 2.000 milímetros anuales.

Amapola de Grazalema Bonita especie perenne, con tallos florales y no florales, de hasta 50 centímetros de alto y hojas pinnadas algo híspidas.

Paisaje montañoso de la Sierra de Andújar

El macizo está compuesto por arcillas y margas triásicas y calizas y dolomías jurásicas. Esta orografía y clima particular hacen que haya pervivido un excelente bosque de pinsapos, auténtico fósil viviente, reliquia de los bosques del Terciario, que junto a los de las Sierras de las Nieves y Bermeja, de la provincia de Málaga, constituyen el mayor exponente arbóreo de todo el occidente europeo.

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sí mismo, subsisten encinares, alcornocales y quejigares imponentes acompañados de un denso sotobosque de acebuches, madroños y lentiscos. En los riscos con hendiduras y, en los pedregales calizos más o menos húmedos, en la sierra de Grazalema se cría una amapola endémica de esa sierra y del norte de África, con atractivas flores de color aladrillado. La fauna de este espacio singular se enriquece con una importante colonia de

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buitres leonados, numerosas rapaces, entre las que destaca el águila real, el águila culebrera y el alimoche, probablemente la mayor colonia de esta amenazada especie. Ginetas, meloncillos, gatos monteses, ciervos, corzos, jabalíes y cabras monteses, reptiles y anfibios completan tan variado catálogo natural. El laberinto montañoso andaluz se cierra con las montañas de Sierra Morena, formaciones antiguas, del Paleozoico, que presentan rocas cristalinas, pizarras y gneis en el borde mismo de la Meseta. Se trata de un abombamiento topográfico disimétrico, que se sitúa entre las cuencas del Guadiana y el Guadalquivir y se extiende por casi todo el territorio septentrional andaluz para conectar, sin solución de continuidad, con las sierras subbéticas y penibéticas.

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barca las provincias de Huelva, Sevilla, Córdoba y Jaén, con altitudes moderadas, que nunca superan los 1.500 metros y sierras que se conocen de Oeste a Este, como de Aroche y Aracena, Tudía, Pedroso y los Pedroches. La variedad fi siográfica ha determinado una gran riqueza paisajística y biogeográfica, con una vegetación pródiga en encinas y alcornoques, quejigos, melojos, pinos piñoneros y marítimos, y en las riberas sauces, alisos, álamos y chopos, en los que viven una extensa nómina de aves A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Rio Jándula En la Sierra de Andújar.

Mona de Berbería (Macaca sylvanus)

entre las que destacan el azor, águila real, imperial y calzada, mamíferos como el jabalí, ciervo, gamo, gato montés, gineta, lobo y lince ibérico.

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n pleno corazón de Sierra Morena se enclava el parque natural de la Sierra de Andújar, situado al noroeste de la provincia de Jaén, en las lindes con la provincia de Córdoba, con el pico Burcio del Pino junto a otros de elevaciones someras que corren perpendicularmente al eje serrano, con la loma de Carchemilla, Cerro de los Venados y Lomas de las Pilas. Encierra la mejor y más extensa mancha de vegetación natural de Sierra Morena. El rio Jándula, que nace en la sierra de Puertollano, (Ciudad Real), discurre a A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

través de Sierra Morena, en la sierra y se embalsa en el de Jándula y Encinarejo, antes de morir en el Guadalquivir.

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n las zonas rocosas de las montañas litorales andaluzas occidentales debieron vivir en estado silvestre algunos primates en épocas remotas. La mona de Berbería, probablemente originaria del sudeste asiático, debió de ser uno de ellos. Hoy, sobreviven en estado silvestre en los bosquetes de los valles argelinos litorales y marroquíes y en pedregales abrigados de densa vegetación, que recuerdan a alguna de las sierras cercanas a Algeciras, lo que induce a pensar en que los ejemplares de Gibraltar pudieron ser introducidos en el Peñon procedentes de nuestras sierras. 153


MATORRALES

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I nvier no

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pesar de que muchas zonas campestres han sido roturadas para ampliar la superficie cultivada o para la urbanización masiva, las tierras andaluzas albergan ampliar jarales, brezales y tojales que atraen a numerosas aves insectívoras y granívoras que, encuentran aquí un alimento, al igual que casi todos los mamíferos ibéricos. El denso matorral mediterráneo da paso de forma insensible a los campos baldíos, pedregosos, arenosos o salinos, que si bien son de escasa vegetación, suelen ser visitadas por ese tipo de aves que conocemos como esteparias. El cernícalo vulgar, sin duda una de las más comunes entre las rapaces ibéricas, debe su nombre vulgar al hábito de elevarse en el aire, cernirse a poca altura, con el cuerpo en vertical y la cola abierta en abanico, y otear el terreno en busca de su alimento, para precipitarse en picado sobre sus presas, deteniéndose a menudo en su descenso para una mejor inspección. Ejecuta también picados angulares y persigue pajarillos como si fuera un gavilán.

convertido en la rapaz más extendida en el Paleártico occidental. Se trata de un ave cautelosa a la vez que osada, bastante indiferente a la presencia humana, capaz de soportar cambios muy drásticos en su habitat, aunque es muy vulnerable a la persecución y al uso de pesticidas. Esencialmente solitario, es ave de las tierras con abundante vegetación, si bien no depende de los árboles, y posee una especial habilidad para explotar los suburbios de las ciudades. Además de en los matorrales, habita en eriales, terrenos abiertos, bosques someros y ciudades. Se alimenta de invertebrados, principalmente himenópteros, escarabajos, lagartijas y aves como gorriones, codornices y aláudidas. En menor medida, captura ratoncillos y otros pequeños mamíferos.

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u adaptabilidad a los distintos habitats, su eficiencia en la caza, su facilidad en fi n para otear minuciosamente el terreno y localizar las presas le han 156

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I nvier no

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os matorrales que cubren el territorio andaluz toleran los frios inviernos de las zonas esteparias, y superan la gélida estación sin sufrir daños de importancia a pesar de ser formaciones vegetales que requieren una insolación prolongada.

Los bosquetes fraccionados ocupan un lugar preferente entre los abundantes matorrales subarbustivos andaluces: coscojales, lentiscares, madroñales, azufaifales y cornicales.

Sufren una degradación continuada por la intervención del hombre. En el pasado sólo ocupaban los lugares en los que no podía prosperar el bosque; pero hoy se han extendido al destruirse importantes masas boscosas y sus terrenos naturales se están convirtiendo en zonas de cultivo o en solares de urbanizaciones incontroladas.

Los coscojales son formaciones de porte mediano, de entre dos y 2,5 metros de alto, de coberturas densas, que suelen disponerse en masas poco extensas. Entre las especies presentes en estas comunidades destacamos la coscoja, el lentisco, olivilla, labiérnago, aladierno, jazmín silvestre, espárrago, retama loca, efedra, espino negro y otras.

En los terrenos semiáridos y áridos de las costas andaluzas mediterráneas, desde Almería hasta Málaga, se cría un matorral, a partir de Castell de Ferro, en Granada, compuesto por espino cambrón, oroval, azufaifo y cornicabra de hoja estrecha.

Florecillas de espino cambrón

Espino cambrón Arbusto espinoso con ramas enmarañadas y flexuosas, corteza pardo grisácea, lisa, ramillas cortas, perpendiculares a las ramas, que terminan en una recia espina, hojas persistentes, gruesas y correosas, ovales o algo rómbicas.

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l espino cambrón florece en pleno invierno con unas minúsculas florecillas de unos 5 milímetros de diámetro y cáliz formado por 5 pequeños sépalos ovados. El fruto es globoso, de 5 a 7 milímetros, semillas pardo rojizas brillantes. Florece entre el otoño y la primavera y en abril brotan los frutos. Se cría en los matorrales y espinares de la región más térmica del litoral andaluz. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Coscoja Arbusto verde todo el año, corteza lisa y cenicienta. Las hojas son simples, dentadas, alternas, con peciolo de unos 5 milímetros de largo. 157


Golondrina común Ambos sexos construyen en el alero o en una viga el nido de barro y pajas con forma de media taza, forrado con plumas. En las zonas litorales abrigadas, se han registrado ejemplares invernantes y otros que prolongan su estancia hasta bien avanzado el otoño.

En las laderas secas y soleadas, la coscoja ocupa un lugar importante entre los matorrales altos e intrincados del monte bajo que sustituye a los encinares quemados, talados o degradados. El fruto es una bellota amarga, con caperuza, cuya superficie está cubierta de escamitas empizarradas, que madura en otoño. Florece por marzo, a veces hasta mayo. Bayón Arbusto o pequeño arbolillo de ramas erguidas, estriadas y angulosas, hojas lanceoladas de 4 a 5 centímetros de largo por 1,5 de ancho, casi sentadas en las ramas en disposición alterna.

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mediados de febrero, por San Blas, las golondrinas comienzan el retorno de sus cuarteles de invierno africanos y, de una en una, hasta bien avanzado el mes de marzo no llega el grueso de su población. A menudo crían en pequeñas comunidades, reuniéndose con sus próximos parientes, los aviones, en época de migración o cuando tratan de buscar alimento. Su voz más común es un gorjeante «tsuit-tsuit-tsuit» y su nota de alarma una «tsuii» doble. El gorjeo es emitido tanto si el ave está posada como si está en vuelo. Pasada la época de cría se reúnen en dormideros, generalmente carrizales, a los que también acuden otras especies afi nes, antes de emprender su defi nitivo vuelo migratorio.

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l bayón prospera en los biotopos más térmicos. Ostenta atractivos frutos carnosos en forma de drupa de color rojo o anaranjado de hasta un centímetro de diámetro. Florece de febrero a mayo y madura los frutos durante el verano. Habita en matorrales, setos, claros de bosque, dunas o acantilados marítimos, hasta unos 800 metros de altitud, en las islas Baleares y el meridión español, desde la comunidad valenciana hasta Andalucía y el sur de Portugal. No se conoce en el resto de Europa. Las construcciones humanas y las tierras cercanas han sido, en un pasado relativamente reciente, lugares donde han encontrado alimento y protección numerosas aves que procedían de zonas rocosas con escasa vegetación. Los tejados de las casas de los pueblos fueron utilizados para criar y aún lo son las casas abandonadas, los cortijos derruídos de las llanuras cerealistas y las diversas zonas cultivadas de Andalucía. Es un ave muy popular y apreciada en toda Andalucía

La cigüeña común Pone de 4 a 5 huevos blancos, que incubarán ambos progenitores durante 34 días. Los pollos, alimentados por los padres, volarán dos meses más tarde y los adultos duermen en el nido hasta que, a finales de verano, emprenden el viaje al Africa occidental, al sur del Sahara. 158

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P r i m aver a

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n las zonas áridas cercanas al litoral andaluz mediterráneo la primavera despierta a principios del mes de marzo. El encinar, el alcornocal, los prados y los matorrales del bosque mediterráneo atraen a numerosas aves cazadoras de insectos, desde golondrinas y vencejos en el aire hasta abubillas en los agujeros de los árboles y currucas en el matorral y en la arboleda. También se ven aves carniceras, y algunas otras que se alimentan de granos y semillas. Entre todas ellas, las currucas son los habitantes más característicos del matorral. Grandes extensiones de maquis o garrigas convocan a las especies orníticas que aprovechan la riqueza de insectos de este biotopo para alimentarse. La curruca tomillera prefiere las salicornias y los tomillares; la rabilarga las aulagas, los romeros y las jarillas. Por el lentisco se mueven las cabecinegras; la carrasqueña en las zonas aclaradas donde se intercalan los jarales con enebros y otros arbustos de buen porte; la capirotada y la mirlona colonizan el arbolado. Por abril llegan las currucas africanas. Son aves escondidizas que revelan su presencia con su canto: una especie de castañeteo adornado con ásperos chasquidos. La tomillera, carrasqueña y mirlona son especies estivales, es decir, A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

vienen del África y para criar ocupan lentiscos, jaras y madroños y comparten los zarzales, las madreselvas, las copas de las encinas, los alcornoques y buena parte del matorral mediterráneo junto a las especies sedentarias, es decir, la rabilarga, cabecinegra y capirotada.

Curruca cabecinegra En Andalucía, desde mediados de febrero o principios de marzo, se encuentran los primeros nidos en forma de copa sobre matorrales intrincados, como aulagas o palmitos.

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a cabecinegra es la más extendida y abundante. El tono negro brillante de su cabeza, que contrasta con la garganta de un blanco casi puro, así como los ojos castaños, rodeados de una corona circular rojiza, la hacen inconfundible. La inquieta curruquilla no se detiene un instante. Parece como si quisiera dejar constancia de su presencia, pues se mueve de un lado a otro, picotea aquí y allá, emite su chasquido ruidoso y algo gárrulo. Es de distribución mediterránea, que llega hasta Afganistán. En la península ibérica es especie sedentaria.

Curruca mirlona Entre el oscuro follaje.

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a mirlona es una de las currucas menos conocidas, pues prefiere permanecer casi constantemente en la parte más aérea de los árboles, amparada en el follaje y la umbría, y será su canto melodioso y cálido el que fi nalmente advierta de su presencia. Pertenece al grupo de las currucas mediterráneas, o lo que es lo mismo, de las que crían en los países ribereños, incluído el noroeste africano, y apenas superan el 159


La curruca rabilarga Nidifica entre las matas, no muy alejada del suelo y los pollos nacen desprovistos de plumaje.

La curruca tomillera Aunque a primera vista recuerda a la curruca zarcera, se diferencia por su menor tamaño y un anillo orbital blanco. Las hembras son algo más blancas en la garganta y el vientre y más apagadas en la cabeza y el dorso.

El macho de curruca carrasqueña Posee un color ocráceo rosado muy vivo en el pecho y los flancos. La hembra y los jóvenes, un tono general más pardusco. Ambos sexos tienen anillo orbital rojizo u ocráceo, pico azul pizarra y los tarsos y pies pardo amarillentos.

paralelo del sur de Francia por el norte y Pakistán por el este. En la Península ibérica falta en casi toda la franja húmeda septentrional y es más numerosa en el cuadrante suroccidental.

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a rabilarga es otra especie de ojos rodeados por un anillo orbital rojizo y un plumaje pardo oscuro en el dorso y vinoso en el vientre. Su presencia se deja notar enseguida pues, si bien emite un canto corto y poco sonoro, su reclamo es un “trec-trec-trec” muy vigoroso, metálico e irritado. En la época de cría, sobre todo, el macho defiende su territorio protestando sonoramente en vuelo o desde lo más alto de una mata. Habita en matorrales espinosos y densos: coscojales, sabinares, aulagares, tojales y otros. Suele preferir terrenos salvajes y montañosos, aunque situados a no demasiada altura. Falta en las zonas llanas, sobre todo en las de terrenos cultivados, donde se le puede ver durante el invierno. En épocas de transición se esconde entre las matas y se puede intuir su presencia al verla volar a ras del suelo, entre los arbustos, donde busca insectos, arañas y otros animalillos. La curruca tomillera es de distribución mediterránea y su territorio de cría se limita al sur de Portugal, sureste de España, Italia, Córcega, Cerdeña, Sicilia y norte de África. Es un avecilla que sólo suele verse durante el periodo de cría. El resto de su vida transcurre entre la búsqueda de alimento en las matas y el deambular por el suelo para eludir la curiosidad humana.

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Durante la época de celo, el macho se muestra ante la hembra con vuelos parabólicos que ejecuta al mismo tiempo que canta y comienzan y terminan en el mismo posadero. Anida a fi nales de mayo en matas de tomillo común, sobre una taza semicircular, compuesta por tallos de hierbas y raicillas, tapizada con lana y restos de plumón. Suele sacar adelante 3 o 4 pollos, que serán atendidos por los progenitores durante unos diez o doce días. Se ha citado como nidificante en la Laguna de Fuentepiedra, sobre salicornias, al igual que en las marismas de Doñana, mostrando una curiosa preferencia por los matorrales esclerófi los de baja altitud.

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tra curruca mediterránea que extiende su área de reproducción hasta casi las mismas orillas del Atlántico es la curruca carrasqueña, que se confunde a veces con la curruca rabilarga con la que coincide en biotopo si bien su cola es más corta y sus movimientos menos rápidos. Se excita continuamente y levanta y despliega la cola a la vez que emite un suave y lento “chec-chec” de alarma. Se posa pocas veces al descubierto, pues suele permanecer oculta entre la vegetación. Vive en arbustos que crecen en campo abierto y frecuenta tojares y maleza de monte bajo, también puede establecerse en bosques caducifolios y en zonas altas de más de mil metros de altitud. Donde haya madroños allí se podrá encontrar una carrasqueña. Esta notable especie migradora, comienza a verse a mediados de marzo, siendo los machos los primeros en llegar. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


El palmito Presenta hojas dispuestas en penacho terminal, con un largo peciolo aplastado, fuertes espinas y lámina con forma de abanico. Florece de marzo a mayo. Los dátiles son bayas ovoides de 8 milímetros que pueden llegar a medir de hasta unos 5 centímetros de largo y cuando maduran se convierten en bolitas de color pardo rojizo que el pueblo conoce como dátiles de zorra.

P

or abril entran en celo los eslizones, reptiles de pequeño y mediano tamaño, cuerpo largo y cilíndrico, cola cónica, cuello poco diferenciado, con tendencia a reducir la extremidades. Son especies diurnas poco visibles, que se alimentan de invertebrados. En Andalucía y en toda la Península ibérica sólo viven dos especies: el ibérico y el tridáctilo, ambos fácilmente diferenciables de las serpientes por disponer de pequeña patas. En biotopos más térmicos estas comunidades se enriquecen con elementos como el acebuche, espárrago de piedra, zarzaparrilla y palmito, la única especie silvestre en España de la familia de las palmáceas. Es propia de las colinas, laderas y barrancos secos y soleados. Echa numerosos retoños achaparrados, y presenta troncos cortos y gruesos, algo estrechados en la punta, como si fuera ligeramente cónica. Con los años, se convierte en un árbol no demasiado grande de tronco columnar de 3 o 4 metros de alto. Los dátiles son muy ricos en taninos, por lo que se usa para cortar las diarreas; las hojas para fabricar escobas, esteras, cestos, capachos y sombreros. Las brácteas de la inflorescencia se comen cuando, por estar iniciando su desarrollo, son muy tiernas y sabrosas y se conocen en Andalucía como jigas o jigüelas.

E

l endrino es un arbusto de hasta cuatro metros de alto, muy intrincado y ramoso, sin hojas durante el invierno A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

por haberse despojado de ellas. Las flores aparecen antes que las hojas, con pétalos blancos de 5 a 8 milímetros. Los frutos son las endrinas o arañones, drupas globosas de color azul oscuro o negro, de sabor áspero y un centímetro y medio de largo. Para comerlas es recomendable aguardar a que las ablanden las primeras escarchas y maceradas sirven para preparar el “pacharán” licor anisado de gran aceptación. Con la madera se fabrican mangos de herramientas y es buena para ser torneada.

El endrino (Prunus spinosa) Es especie de corteza negruzca y hojas mate, propia de los setos y bosques, de abundantes ramillas espinosas y pubescentes las jóvenes.

El cernícalo vulgar Nidifica en grietas rocosas, cornisas, cuevas, graneros, tejados, puentes, edificios y huecos de árboles. Desde los últimos días de marzo hasta finales de mayo pone la hembra 4 o 5 huevos claros manchados de pardo.

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El Retamar de los Riscos de Cartajima

abundantes la gatuña, bolina y otras. El hombre aclara normalmente estas comunidades con fi nes ganaderos, dejando tan sólo pies aislados de retama o en su defecto de hiniesta, pues conoce el poder benefactor de las especies que presentan micorrizas en sus raices.

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obre suelos profundos, frescos y húmedos, en verano, se localizan los espinares, formaciones de especies espinoso-caducifolias, frecuentes en estaciones relativamente lluviosas que proceden de la degradación de bosques caducifolios. Las especies que los componen son de porte elevado y presentan coberturas densas, entre ellas destacan el majuelo, escaramujo, agracejo, zarza, madreselva y endrino. Hierba de las úlceras Matilla de un palmo de altura, ramificada con hojas lineares, enteras o sinuosas, corola de casi un centímetro de diámetro, pétalos escotados y flores lila, azules o púrpura.

La retama

Los retamares, ocupan suelos más secos, pero profundos y ricos en materia orgánica. Se trata de formaciones de papilionáceas retamoides de tallos áfi los y clorofílicos, que alcanzan considerables tamaños y coberturas; domina la retama, acompañada de hiniestas y escoba negra. En situaciones más térmicas, son tambien

Los espartales, son matorrales donde preponderan diversas especies de gramíneas vivaces de raíz fasciculada, de gran interés por su aspecto, su tamaño, y alta cobertura. Se localizan sobre suelos relativamente bien estructurados, donde pueden penetrar las raices fasciculadas propias de las gramíneas cespitosas, destacando entre ellas el esparto, el lastón y otros. En lugares más térmicos se presenta también Andropogon hirtum o Stipa parviflora, mientras que sobre suelos subsalinos llega a dominar el albardín.

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os romerales-aulagares se desarrollan sobre suelos pedregosos, muy degradados y ricos en bases; en ellos se presentan además de romero, diversas aulagas, jaguarzo, zahareña, alhucema, tomillo, estepa blanca sillerilla y hierba de las úlceras, planta que prospera en tierra de encinas, en altitudes entre el nivel del mar y 1.400 metros. En medicina popular se usó en tiempos contra la sífi lis y en Valencia para curar las úlceras, reduciéndola en polvo muy fi no que se espolvorea sobre la herida. En Cataluña se empleó en cocimiento contra el mal de la piedra y en Málaga, según Modesto Laza, como vulneraria.

El Romeral de los Riscos de Cartajima

Es un arbusto de hasta 3 metros de alto, con ramas parecidas a las de los juncos, estriadas y muy flexibles. Las flores son muy menudas, de color amarillo, y el fruto es de forma arriñonada.

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a mejorana andaluza es un endemismo ibérico, que se cría en terrenos silíceos más o menos arenosos, más raro en terrenos calizos, cantuesales, tomillares, y matorrales abiertos y despejados. Es un tomillo muy apreciado para adobar aceitunas y salsas, así como planta melífera. En medicina popular se ha utilizado como antiséptico, digestivo. Y regulador de la tensión, entre otros usos. En Doñana se ha descrito la subespecie donyanae, con cálices e inflorescencias algo menores, así como una especie parecida, el tomillo blanquecino (T.albicans), muy pequeño, con dientes inferiores de menos de 2 milímetros, que crece en los pinares arenosos aclarados, próximos a la costa, desde Chiclana al Algarve. Otros tomillos frecuentes son el salsero y el membranáceo, que crece en terrenos calizos, margosos o yesosos, endémico de Almería, Murcia y sur de Alicante. En tierras más térmicas se presentan otros táxones como ajedrea fi na, alhucemilla, violeta arbórea, matagallos y otro tomillo, mientras que al subir en altitud aparecen muchas de las que hemos indicado (entre ellas el romero), y son sustituidas por la salvia, y los piornos.

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entro de las labiadas aromáticas, son frecuentes y apreciados los tomillos del género Thymus. El tomillo limonero, por ejemplo, se extiende desde Murcia hasta Cádiz. Se trata de un endemismo cuyo nombre científico: T. baeticus indica su origen andaluz, que se recolecta exclusivamente para extraer la esencia. En la sierra Almijara, adquiere un delicioso olor a limón. Jaguarzo Especie de los matorrales y tomillares, conocida también como romero macho, endémica mallorquí y andaluza.

Mejorana Mata de hojas elipticas o lanceoladas, a veces tomentosas, planas y sin pelos largos o cilios en la base. Las flores se agrupan en ramilletes esféricos de 1 centímetro de diámetro, corola blanca o de color crema. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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El tomillo serrano También nombrado como de flor larga, es planta perenne muy fácil de distinguir por su largo tubo cilíndrico, brácteas correosas y purpúreas, ramas rojizas, hojas lineares aterciopeladas .

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l tomillo andaluz es de un género diferente, Thymbra, y especie capitata, o lo que es lo mismo, cabezudo, según el léxico andaluz. Es una pequeña mata de tallos erectos y pelosos, hojas lineares revolutas, flores de bello colorido púrpura rosado propia de los matorrales termófi los, tanto de la costa como del interior, sobre suelos ricos en bases. Es el verdadero tomillo, según lo describió Dioscórides, al que atribuyó numerosas virtudes medicinales. En Andalucía es el preferido para adobar aceitunas. Habita en el sur peninsular, desde Alicante a Huelva, en matorrales secos y soleados, preferentemente en terrenos calizos. Florece desde fi nales de primavera hasta septiembre.

Tomillo andaluz (Thymbra capitata) Arbustillo de hasta medio metro de alto, flores purpúreas dispuestas en cabezuelas apretadas.

E

l tomillo serrano, o de flor larga, es otro endemismo de las montañas almerienses, granadinas y malagueñas, que crece sobre suelos dolomíticos y presenta brácteas y flores de color purpúreo. Fue descubierto por Boissier en Sierra Tejeda y encontrado después en zonas de ecología similar, como las Alpujarras, las sierras almerienses de Gádor, Filabres y María. Y Sierra Nevada…

Sobre rocas silíceas, ocupando suelos pobres en bases, descarbonatados y de pH ácido, las comunidades anteriores son sustituidas por jarales que, aunque presentan algunas de las especies antes mencionadas, su composición florística y su fi sonomía difieren bastante. Dominan sobre todo las jaras, junto a cantuesos, y otras como jarilla, bocha y carrasca marina.

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obre suelos con las mismas características químicas, pero en climas bastante húmedos, (Sierra Morena occidental y suroeste andaluz), se presentan brezales donde dominan especies de hoja ericoide (Erica sp.), junto a brecina, jaranzo mayor y polígala. Por último los tomillares se sitúan en suelos muy decapitados, dominando las especies de Thymus, heliantemos, fumana, candilera y otras que presentan, en este caso, coberturas muy escasas y una gran pobreza de biomasa. Si los suelos son pobres en bases y descarbonatados, domina casi exclusiv amente el cantueso, por lo que en algunos lugares denominan a estas formaciones “cantuesales”.

Brecina (Calluna vulgaris) Mata o arbusto de sólo unos 10 cm. de alto hasta dos metros. Las ramillas son amarillentas o rojizas, lampiñas a veces pubescentes, hojas diminutas, opuestas, sin peciolo. Las flores son de color lila o rosadas, a veces blancas, que se ven durante casi todo el año o solamente en verano y otoño. 164

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La hembra de abubilla Pone entre 5 y 8 huevos grisáceos amarillentos o verdosos en la cavidad elegida, sin tapizado alguno. Durante unos 20 días se ocupa de la incubación ella sola hasta que nacen los pollos, nidícolas, y permanecen entre 16 y 19 días en el nido, donde son alimentados por los padres.

En suelos removidos (cultivos abandonados, carriles, terrazas para repoblaciones, etc.) donde existe una cierta proporción de sales amónicas, proliferan los tomillares nitrófi los. Se trata de unas comunidades de bajo valor ecológico, incapaces de frenar procesos erosivos, donde abundan especies subnitrófi las con cierto carácter primicolonizador e invasor. Presentan coberturas escasas, de entre el 40 y el 60por ciento y bajo porte de hasta 40 centímetros. Son frecuentes escobilla parda, santolina, cardo setero, amargosa, andriala, cardo cuco y alfalfa.

L

a abubilla, ave esteparia de estampa inconfundible, vuela como las mariposas, sin rumbo fijo, y describe un ondulante recorrido en el que se puede apreciar su atractivo rayado blanco y negro y su largo pico recurvado. Su reclamo se oye a gran distancia desde la primavera hasta fi nales de junio. “Pu pu pu” repite incansable con su pico abierto. En Málaga, y quizás en otras provincias andaluzas, se le conoce como gallito de marzo, por arribar en esa época, y aun antes, desde el África. Mientras los machos africanos libran cruentas batallas disputándose las hembras, los ejemplares que optaron por pasar el invierno en nuestros campos, desde enero se afanan en cumplir su ciclo reproductor. Tan temprana fecha les permite obtener en julio una segunda pollada.

tejados, grietas rocosas o en un simple montón de piedras.

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n ave de origen asiático, la tórtola turca, empezó a ampliar su área de distribución alrededor de 1.800 y en 1.940, ya había alcanzado la Europa sudoriental. Cuatro años más tarde fue capturado en el sur de Europa el primer ejemplar. Desde entonces se aclimataron en árboles altos y en la vecindad de las zonas habitadas. Se distingue de la tórtola común por sus dimensiones algo mayores y, sobre todo, por el visible collar que rodea el cuello, excepto en un punto de la región anterior. Es notablemente más alargada y con la cola más amplia que la europea. El canto es distinto; el plumaje más uniforme, sin manchas, por encima los adultos son pardos terroso claro, con cabeza más gris y algo rosada; collar negro ribeteado de blanco, pecho gris rosado claro; cola grisácea por encima, con punta y bordes blancos; por debajo, ancha banda terminal blanca, más ancha que la Tórtola Europea. Pico negro y patas rojas.

La tórtola turca Nidifica casi siempre en árboles, a veces en edificios; en una plataforma tosca de ramas, ocasionalmente tapizadas con material vegetal más delicado.

Pollo de abubilla

Una vez elegida la pareja, buscan una cavidad arbórea donde depositar los huevos. Si no la encuentran, lo harán en A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

El pollo más grande de abubilla obstruye la boca del nido para evitar que su hermano reciba la ceba.

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n los cortijos y caseríos abandonados vive la lechuza común. Es un ave rapaz de costumbres nocturnas y crepusculares que habita también en iglesias, graneros, arboledas y parques urbanos, lo que ha dado pábulo a numerosas leyendas y supersticiones. Su ronquido silbante cuando está posada, y el chillido agudo y prolongado que emite durante el vuelo, han contribuído a alimentar esas creencias.

La lechuza común Vive solitaria o en parejas. Anida y se oculta durante las horas diurnas en huecos de árboles y grietas de acantilados. Desde marzo hasta junio se ven las primeras puestas, que constan de 4 a 7 huevos blancos que incuba la hembra durante 32 días. Los pollos, nidícolas, con plumón blanco, vuelan tras ser alimentados durante casi tres meses por su progenitores. Cuando las presas escasean, mueren los pollos más débiles que serán devorados por los hermanos. Duerme durante las horas de luz en cuevas, ruinas y acantilados, salvo en el invierno en que puede versela durante el día. Se alimenta de roedores y otros mamíferos pequeños, así como por anfibios, pajarillos y reptiles. Las partes no digeridas son devueltas como “pelotas” alimenticias.

Duerme durante las horas de luz en cuevas, ruinas y acantilados, salvo en invierno en que se la puede ver durante el día. Se alimenta de roedores y otros mamíferos pequeños, así como anfibios, pajarillos y reptiles. Las partes no digeridas son devueltas como “pelotas” alimenticias. Se distribuye por todo el mundo, desde América del norte hasta Oceanía, sur de Asia, gran parte de África y casi toda Europa. En la Península Ibérica es ave común y repartida, que recibe incluso en el invierno ejemplares procedentes de la Europa fría.

E

l vencejo común habita en acantilados rocosos y en poblaciones para

descansar y reproducirse. Es ave aérea, de vuelo ágil, que alterna aletazos rápidos con planeos y picados. Se alimenta de insectos que captura en campiñas, ríos y charcas.

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arecido a una golondrina el avión común comparte con la misma el dorso oscuro azulado, pero su cola es más corta y el obispillo blanco. Ambos vuelan con una perfección y elegancia admirable. Se alimenta de moscas e insectos de todo tipo, que captura al vuelo, así como de pequeños escarabajos y otros animalillos que atrapa en las inmediaciones de las charcas donde toma el barro con el que construye su nido. Es un ave familiar y muy gregaria, que en tiempos nidificó exclusivamente en acantilados y roquedos. Hoy no parece importarle el ruido y la contaminación de las ciudades. Aunque es más rechoncho que otras golondrinas, su aspecto es no obstante elegante y estilizado. La familia permanece generalmente unida y fiel a su nido, donde se apelotonan las sucesivas polladas junto a los progenitores. Al final del periodo de cría emigran hacia sus lugares de invernada africanos.

Aviones comunes Tomando barro de una charca para construir su nido. Nidifica bajo los aleros de edificios, balcones, puentes, cuevas y acantilados. Ambos sexos colaboran en la construcción con pegotes de barro de una taza redondeada armada con ramillas, raíces e hierbas, revestida con una delgada capa de plumas.

El vencejo común Nidifica en huecos de tejados, agujeros de edificios, acantilados y otros huecos como de árboles, nidos de aviones comunes etc. El nido está formado por ramillas con hojas, pajas, y plumas, todos ellos unidos con saliva. Pone 2 o 3 huevos que incuban en dos o tres semanas. Los pollos nacen desnudos, con boca color carne y punto pardo en el extremo de la lengua.

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E

l estornino negro frecuenta los campos cultivados, los pastizales y los parques de las ciudades. Es un ave muy sociable, que se reúne en bandos a veces mezclados con estorninos pintos. Tiene un vuelo recto, de aletazos muy rápidos, y ocasionales planeos. Se posa en árboles y en lo alto de edificios donde se le oye emitir sus característicos silbidos. Se alimenta de insectos en tierra, moluscos y gusanos, sin desdeñar semillas y frutos. Aunque es ave sedentaria, realiza ciertos movimientos de dispersión hasta el África.

G

racias a la reducción de sus principales enemigos, es decir, de las aves rapaces, y a la facilidad para conseguir su alimento, la grajilla ocupa en la actualidad casi toda Asia, norte de África y la mayor parte de Europa. Hacia fi nales del mes de febrero o principios de marzo comienzan las ceremonias nupciales en las colonias de grajillas. Trás la cópula, la pareja se dedica a la construcción del nido. Los bandos pasan la mayor parte del día en los campos donde se alimentan. Al atardecer regresan a los dormideros, mezclándose con otras especies. La dieta consta básicamente de granos, tanto silvestres como cultivados, que comen durante casi todo el año, si bien durante los meses que ocupa la reproducción la cantidad relativa de grano disminuye para completarse con insectos, anélidos y miriápodos, así como lo que obtienen de los basureros.

A

principios de abril llegan los primeros aguiluchos cenizos a las tierras andaluzas. Pocos días más tarde, llegan las hembras y dan comienzo los vuelos nupciales, que pueden durar todo el mes si el tiempo es bueno. Construye los nidos en el suelo con tallos de cereal, gramíneas o hierbas secas.

E

l estudio del comportamiento de estas aves en vuelo ha descubierto patrones de cooperación ante la defensa e incluso para el establecimiento del nido. La técnica de caza es muy característica: vuelo lento a escasa altura sobre los campos de cereales y el matorral. El análisis de las egagrópilas (bolas regurgitadas por las rapaces en general y que contienen las partes no digeridas de las presas que han ingerido), revela que la alimentación se basa en micromamíferos, pajarillos e insectos, aunque es muy común encontrar también restos de reptiles y vegetales.

El macho de grajilla Aporta las ramas para la construcción del nido y la hembra se encarga de su acabado. La puesta varía entre 4 y 5 huevos, de color celeste pálido con motas pardo-oscuras y negruzcas, espaciadas irregular mente. Durante 18 días la hembra se ocupa de la incubación.

El estornino negro Nidifica en colonias no demasiado densas, en edificios, agujeros, bajo tejas, y a veces en árboles. El nido está conformado con pajas, hierbas, plumas y materiales diversos.


El aguilucho cenizo Es el más pequeño de los aguiluchos, En ambos sexos el ojo es amarillo y las patas y cera del pico también. Los jóvenes son muy parecidos a las hembras por encima pero, por debajo son mucho más rojizos.


Pollos de Aguilucho cenizo En el nido, a las espera de las cebas reparadoras.


la cogujada común, el pico más corto, la menor envergadura y la cola más oscura, con bordes cremoso rojizos.

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l abejaruco es como una golondrina de colores brillantes, inconfundible por su pecho azul-verdoso, cabeza canela, cuello amarillo y la lista negra a modo de antifaz que recubre sus ojos. Apenas iniciada la primavera se ven los primeros migradores que, desde el África austral y tropical, alcanzan las tierras de Andalucía. Los machos entran en celo a fi nales de abril o principios de mayo. Una vez se constituye la pareja, comienza la excavación del túnel que conduce hasta el nido.

Chochín Especie que para criar, prefiere sotos y matorrales, así como bosques con denso sotobosque. La puesta consiste en 5 o más huevos de color blanco, pintados algunas veces de pardo rojizo. Las hembras se ocupan de incubarlos durante 14 a 17 días, al cabo de los cuales nacen los nidícolas pollitos cubiertos con plumón gris oscuro, boca amarillo vivo, con bordes más claros.

Cogujada montesina Bella aláudida de entre 15 y 16 centímetros, de canto más breve que el de la cogujada común, y reclamo diferente. Habita en tomillares, jarales y diverso matorral bajo, maquis aclarado y otros.

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ntre la fauna que aprovecha el matorral, y su ingente cantidad de insectos, destaca el minúsculo chochín, ave solitaria extraordinariamente territorial, que no sobrepasa los 8 centímetros de longitud, y se desenvuelve con maña entre los arbustos espinosos capturando orugas, arañas, coleópteros y cuantas especies necesite para mantener esa perfecta maquinaria, sin permitirse un descanso. Trasiega por el suelo como si fuera un ratoncillo, trepa por ramas y enredaderas, se muestra sin recato o se oculta en la espesura, en las cercanías de los cursos de agua y explora todos los recovecos. Habita zonas de matorral enmarañado durante todo el año.

Caza en vuelo o posado en la tierra. Su presa preferida son las abejas, por lo que se ha ganado además de su nombre vulgar la animadversión de los apicultores. También consume libélulas y coleópteros. Cuando captura insectos venenosos los frota contra las ramas para extraer la ponzoña. Abejaruco Sobre rama, con ceba en el pico.

Aunque es muy semejante a la cogujada común, la cogujada montesina se caracteriza por preferir las zonas más elevadas, las tierras silvestres y los lugares menos influídos por la intervención humana. Morfológicamente, se diferencian en la ceja clara menos conspicua que en

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La tarabilla común Cría en un nido ubicado en zonas de matorral, terrenos de espesura, y zonas costeras, en las inmediaciones de los acantilados. A veces nidifica en la alta montaña.

Abejaruco Alimentando a un pollo en la boca del nido excavado por la pareja en un terraplén terroso, el cual desemboca en una cámara sin tapizar, donde los pollos aguardan la llegada de las cebas.

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a tarabilla común se posa en matas, arbustillos, bordes de carreteras, hilos telegráficos y toda clase de elevaciones desde donde puedan otear los alrededores para localizar más fácilmente los insectos, gusanos y arañas que componen su dieta. En ocasiones se ciernen y se lanzan sobre determinadas presas. Se distribuye por el Viejo Mundo: casi toda el África, Europa central y meridional y gran parte de Asia. En la Península Ibérica es común y en Andalucía, muy abundante, pues además de la población sedentaria numerosos ejemplares norteuropeos pasan el invierno entre nosotros. En las zonas arenosas, eriales, rastrojeras, playas lacustres e incluso en las marismas durante el invierno, vive el alcaraván. Con su corretear apresurado. Durante el día busca su alimento. En Andalucía es frecuente en las áreas costeras durante el paso de otoño y menos perceptible en el de primavera. Frecuenta las zonas lagunares. Durante el invierno se le ve por rastrojeras, olivares y campos de labor.

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n invierno, las bandadas se demoran en barbechos, estepas y praderas. A principios de marzo, comienzan a disgregarse los bandos y las hembras buscan terrenos adecuados para emplazar su nido. El macho, excitado ante la transformación de su vestidura, que muestra un contrastado diseño en el cuello en forma de V blanca sobre negro, proclama su territorio desde cualquier elevación del terreno.

Huevos de sisón en el nido En una depresión del terreno excavado por la hembra, pone de 3 o 4 huevos, que incubará durante unos 20 días, sin abandonar el nido. Permanece atenta a los movimientos del macho que, ante la menor señal de peligro, iniciará el vuelo y atraerá sobre sí al predador, habitualmente un halcón peregrino, y de paso alertará a todas las hembras.

El sisón hembra Se parece al macho en otoño, pero está más manchada por arriba y más rojiza por abajo. El mayor riesgo proviene del zorro, que será capaz de acercarse hasta la hembra sin ser advertido y dará buena cuenta de los huevos. Cuando eso no sucede los pollos, nidífugos, abandonan el nido tras su madre unos días después de la eclosión. Su supervivencia dependerá desde entonces de su inmovilidad ante cualquier peligro, pues el plumaje pardo amarillento con listas pardas con que se visten harán muy difícil su localización.

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n las tierras pseudoesteparias andaluzas perdura el sisón, ave de características muy próximas a las de la avutarda, aunque de menor tamaño, que aun podemos ver en la estepa y del que es posible oir el genuino siseo que le ha dado el nombre vulgar a la especie.

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ropia de las zonas estepáricas salinas y baldías, generalmente llanas y, en las marismas secas, se encuentra la ganga común, que necesita proveerse de agua para saciar su sed y dar de beber a sus pollos. A pesar de ser ave sedentaria, se dispersa frecuentemente en las épocas de sequía.

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Chorlito dorado común Ave gregaria de vuelo muy rápido, con amplios aletazos. Corre velozmente con paradas repentinas y permanece inmóvil a la espera de capturar moluscos y crustáceos.

La grave situación de este ave a nivel europeo no podía dejar de sentirse en España y en Andalucía. En el Magreb también ha sido esquilmado por los cazadores incontrolados. De ser un ave común en todas las llanuras ibéricas, se ha convertido en una especie en regresión que sólo abunda en algunas llanuras castellanas, en las campiñas cerealistas de Córdoba, y en las tierras llanas del Bajo Guadalquivir.

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l chorlito dorado común, en migración y en invierno, habita en praderas húmedas con arroyos, estuarios y zonas litorales y, algunas veces, frecuenta las playas. Es un ave rechoncha, de patas medianamente largas, cabeza redondeada y pico corto. Los adultos, en plumaje nupcial, ostentan partes superiores negras con denso moteado dorado. La cola, parda con barreado difuso. En la Península Ibérica es ave de paso e invernante y, en Andalucía, más frecuente en las provincias occidentales.

l mosquitero común, de la raza centroeuropea, se ve desde el otoño, época en la que se inicia el f lujo de ejemplares que vienen a pasar la estación fría entre nosotros. Su colorido parduzco algo apagado, su movimiento espasmódico de cola y su incansable trasegar podremos apreciarlo desde los campos cultivados a marismas, desde sotos f luviales a jardines Por estas fechas, entre febrero y abril, meses en los que los mosquiteros estivales en nuestra región ocupan sus habituales lugares de cría, retornan los invernantes a las tierras septentrionales. Los mosquiteros ibéricos nidifican en los bosques caducifolios y sotos fluviales andaluces. En el suelo, la hembra conforma con hierbecillas y musgo una copa casi esférica con entrada lateral. Se distribuye por casi toda Europa y, en Asia, alcanza Mongolia por el este y el Irán por el sur.

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n las zonas secas, en eriales, laderas y matorrales con arbolado disperso, suele nidificar el chotacabras pardo, ave

La ganga cría en el suelo En una ligera depresión, apenas tapizada con algunas semillas. La puesta consta de 2 a 3 huevos, pardo arenosos con manchas rojizas y grises. La incubación se prolonga durante unos 20 días y los pollos ensegida dejan el nido.

Mosquitero común Pajarillo familiar muy común, que trasiega sin parar entre el matorral, especialmente en invierno.

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Chotacabras pardo Ave pardorojiza de unos 30 centímetros, con cabeza rechoncha y alas y cola largas. Su característica voz lo hacen inconfundible, con una nota doble repetida hasta la saciedad, que suena como golpes en madera hueca que se oye a mucha distancia.

crepuscular que comienza su actividad cuando disminuye la luz al anochecer. Caza al vuelo con su enorme boca, con la que captura insectos y, en tierra, ortópteros y orugas. Vuela con movimientos suaves y silenciosos, durante el día se camufl a junto a una rama y permanece posado aplastándose sobre el terreno, con los ojos cerrados y, no obstante, atento a cuanto pasa a su alrededor.

L

a collalba rubia es un pajarillo del tamaño de un gorrión, que ostenta atractivos contrastes entre sus alas negras de acusado brillo y el cuerpo blanco algo manchado. Los machos presentan un curioso dimorfi smo: en unos, una

mancha negra cubre los ojos y mejillas, es la variedad gorgiblanca. En otros, la mancha se extiende hasta la garganta. Se trata, pues, de la gorginegra. Aunque hoy se considera especie dimórfica, hace algunos años se consideraban dos subespecies diferentes.

La collalba rubia Ocupa la zona baja y media de nuestras montañas, campos abiertos con matorral bajo, claros de bosques áridos, zonas de suelos desnudos y estepas pedregosas. En las montañas oromediterráneas es sustituída por la collalba gris.

En Europa sólo ocupa la zona mediterránea de los paises meridionales: Francia, Italia y la Península Balcánica y llega por el este hasta el golfo Pérsico. En España, falta en la zona cántabrica y en Galicia, y es menos abundante en el oeste peninsular.

E

n las zonas arbustivas y bosques con sotobosque abundante, donde su comportamiento es menos arbóreo que el mosquitero común, habita el mosquitero musical, que acostumbra a recorrer en solitario las ramas, saltando entre ellas con cortos vuelos. A veces se reúne en pequeñas bandadas, que rebuscan insectos en verano y frutillos en otoño.

El mosquitero musical Nidifica en la base de una mata o de una hierba alta. Construye una bola de hierbas y fibras, con musgos y materiales más finos en su interior. Pone 6 o 7 huevos blancos con pintas rojizas y pardas, que incubará la hembra durante un par de semanas. Los pollos, nidícolas, nacen con plumón blanco grisáceo y permanecen unos 16 días junto a sus progenitores.

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El jilguero Nidifica en árboles casi siempre y, a veces, en arbustos altos, en el extremo de una rama sin muchas hojas.

E

s un mosquitero verde amarillento muy parecido al común, del que se diferencia por sus patas claras o pardo oscuras, en tanto que son negras en el común. Su reclamo es un suave “suuuiii”, parecido así mismo al del común; el canto una estrofa ascendente, una segunda sonora y la tercera floreada, algo así como “sitsitsitsitsit” “sisisisisisi” “suuit-suuit”.

El triguero Anida en tierra o, todo lo más, en arbustos a poca distancia del suelo. Construye una copa de hierbas y musgos donde pone de 4 a 6 huevos blancos, rojos o cremosos, con pintas grises, manchas rojizas y barras pardas.

En la Península Ibérica nidifica en una franja de la cornisa cantábrica, por lo que en Andalucía lo hemos visto relativamente abundante sólo en la época de migración otoñal, de regreso a los cuarteles africanos, período que en estas latitudes comienza a fi nales de agosto y acaba alrededor de fi nales de octubre. En primavera, la urgencia del retorno a los lugares de cría le hace ser menos notorio. Desde los matorrales se pasa de manera inesperada a los terrenos baldíos, tierras que no están labradas ni adehesadas, y otros lugares con poca o ninguna vegetación, pedregosos, salinos o arenosos, y las tierras cultivadas que comparten diversas especies de aves esteparias, de gran interés.

E

l jilguero habita en otoño e invierno en eriales, campos cultivados, sotos y jardines entre otros. Es un ave colorista que llama la atención por el color rojo, negro y blanco de su cabeza. Las alas son negras, con amplia franja amarilla, cola blanquinegra y, en los ejemplares adultos, presentan una máscara roja que llega hasta el ojo y la garganta. El abdomen es blanco, el pico pardusco con punta negra y la mandíbula inferior casi blanca. 174

Su vuelo es ondulado, su actitud gregaria, reuniéndose en bandos no muy grandes, mezclado con otros fringílidos. Frecuenta los cardos en los que se posa muy a menudo y se mueve cerca del suelo en hierbas y matas bajas.

E

n el matorral es muy abundante el triguero, ave listada y corpulenta, de cabeza relativamente grande y de colorido poco atractivo, en el que se mezclan el ante con diversos tonos de pardo. Emite su canto desde los posaderos preferidos (cables, árboles y arbustos) que, con su timbre metálico y corto tintineo, recuerda el sonido que se produce cuando se agita un llavero. Habita en praderas, zonas de cereales, cultivos abiertos, campos de forrajes, juncales, almendrales, terrenos húmedos y zonas de pastoreo. El macho, con una conducta muy poco frecuente en el mundo de las aves, muestra un comportamiento polígamo, con numerosas hembras en nidos situados muy cerca entre sí. En tiempos pasados el hombre transformó, mediante el arado, terrenos boscosos, extensos matorrales, montes descuajados y hasta yerbazales que convirtió en zonas cultivadas. Este nuevo hábitat atrajo a bastantes aves que se adaptaron al mismo, si bien, cada día que pasa, se ven más amenazadas por máquinas monstruosas que destruyen todo vestigio de vida, plantan trigales y otros cereales que tratan con herbicidas y plaguicidas y amenazan peligrosamente la existencia de esa avifauna. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


P

or fortuna, los huertos frutales, los olivares y los viñedos no suelen causar graves perjuicios a los pajarillos que se acercan a ellos. Un ave de este tipo, típicamente meridional, es el alzacola, que aparece en el sur de España durante los primeros días de mayo. Se establece en terrenos más o menos áridos, con cultivos de vid, olivares, chumberas y naranjales. En la Hoya de Málaga y, sobre todo, en la Axarquía, así como en los secarrales almerienses parecen ser lugares preferidos, donde hasta no hace mucho eran abundantes y aún podemos contemplarlos.

L

a lavandera blanca es una de las diez especies de este género, que viven en el mundo. Son pajarillos esbeltos con el pico fino y la cola y las patas largas. Todas prefieren la cercanía del agua, si bien algunas habitan en campos de cultivo. La blanca es inconfundible por su atractivo plumaje pío y su cola larga. Se han descrito varias subespecies según el dibujo facial y la intensidad con que las manchas negras se distribuyen por su parte superior, el cuello y el peto. Vuela ondulantemente, con senos pronunciados, mientras emite repetidamente su reclamo “tssliii-uii” con gorjeantes frases intercaladas. Es ave tanto de campo como de ciudad, asociada a los hábitats humanos, por lo que en sus descansos durante la migración, o en los dormideros invernales, utiliza tanto árboles como edificios urbanos. En Andalucía cría en escaso número y es muy abundante en invierno.

Alzacola Cerca del nido.

Lavandera blanca Al igual que las bisbitas, suelen realizar más de una puesta anual, de 4 a 6 huevos, en oquedades arbóreas o en construcciones humanas.

Urraca Ave de unos 42 centímetros, blanquinegra, con cola larga y reflejos metálicos de color azul, verdes y violetas. Nidifica en árboles o arbustos, donde ubica el nido en forma de copa.

E

n terrenos abiertos con arbolado y matorral alto, así como en campos cultivados habita la urraca, ave inquieta que fecuenta la floresta. Come en tierra y su vuelo es lento, pesado, de rápidos aletazos. Se alimenta de granos, semillas, frutos, tubérculos e incluso carroña. También come moluscos, insectos, gusanos, y pequeños vertebrados. Es muy sedentaria, realizando algunos desplazamientos erráticos de poco calado.Por la noche se reúne en grupos que ocupan los dormideros comunes. En invierno puede formar grandes bandos.

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Golondrina dáurica Sobre un cable, mientras espera el chaparrón intempestivo que llenará de agua los caminos y facilitará el barro necesario para acometer la construcción de su nido.

Golondrina dáurica

Eslizón tridáctilo

Saliendo del nido.

Se mueve por entre la vegetación herbácea espesa con asombrosa agilidad. Captura arácnidos, coleópteros y larvas de invertebrados, especialmente lepidópteros. La hembra pare hasta 15 crías.

E

n las cercanías de caseríos abandonados suele criar la golondrina dáurica, bonita ave de entre 18 y 20 centímetros de largo, parecida a la golondrina común, pero con obispillo ocráceo claro y garganta clara. Se trata de una especie poco gregaria, que suele ir en solitario o en pequeños grupos. Mientras decide la ubicación de su nido, se posa en árboles o en plantas no muy altas, cables y rocas, las menos veces.

T

oma el barro en los someros charquillos y los transporta con el pico hasta los caseríos abandonados, o los corrales poco transitados, donde construirá su nido, una semiesfera alargada que termina en una abertura, tapizado con plumas y pelos. Pone de tres a seis huevos blancos, casi siempre sin manchas, y ambos miembros de la pareja se ocupan de la incubación durante unos 15 días.

E

l eslizón tridáctilo llega a alcanzar cuarenta centímetros de largo, aunque lo normal es la mitad de ese tamaño. Se parece al eslizón ibérico y se distingue de las serpientes por poseer dos patitas diminutas. Es típico de las zonas con densa vegetación herbosa, de costumbres diurnas. Se alimenta de coleópteros, arácnidos, larvas de invertebrados, de mariposas especialmente. Entra en celo entre marzo y abril.

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n el mes de junio, en las tierras cultivadas de casi toda la Península, salvo en la zona septentrional (Norte de Portugal, Galicia, región cantábrica, Pirineos, Pais Vasco y una buena parte de Cataluña, especialmente en zonas de relativa humedad, la culebrilla ciega pone un único huevo. Esta curiosa especie es de costumbres subterráneas, si bien suele aventurarse a salir por las tardes y las noches. Bajo las piedras y troncos encuentra su alimento consistente en miriápodos, gusanos, hormigas, arácnidos y termitas. En tan extraordinaria variedad arbustiva mostrada, medra una no menos rica diversidad de insectos y arácnidos, como los estilópidos, pequeños seres que parasitan otros insectos. Los machos parecen moscas oscuras, presentan ojos saltones y alas posteriores tipo abanico; las hembras son ápteras, es decir, carecen de alas y por tanto nunca abandonan el cuerpo del huésped.

Culebrilla ciega

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Avispero

En el matorral de la región mediterránea andaluza vive Ephygaster rugosicollis, un curioso ortóptero con el corselete rugoso y alas muy reducidas. El voluminoso abdomen muestra los artejos de color marrón por arriba y los muñones de las alas color ocre.

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as avispas sociales, también llamadas verdaderas, son insectos familiares, si bien algo inquietantes por su dolorosa picadura. Se encuentran en casi todos los lugares donde puedan alimentarse, tales como terrenos arbolados, matorrales y jardines. El nombre vulgar las incluye en un grupo independiente de las avispas zapadoras y de las alfareras. Un nido completo de avispas contiene hasta veinte mil individuos. Las avispas adultas emplean su tiempo en buscar comida para sus jóvenes, normalmente carne de larvas de insectos, algunos peligrosos, y fragmentos de carroña, lo que las aleja de nuestros huertos y nuestros árboles frutales, donde podrían causar daños irreparables. Tanto la avispa común, como la avispa alemana (Vespula germanica) y la avispa roja, hacen sus nidos bajo tierra, ocupando huras de ratón y cavidades similares. Las avispas papeleras (Polistes gallicus) construyen nidos pequeños, con menos de 100 celdas y sin envoltura exterior y las avispas zapadoras no siempre excavan sino que ubican sus nidos en matorrales de tallos huecos y lugares parecidos. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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os bitácidos se parecen a las típulas y ocupan los terrenos umbríos, arbolados y húmedos, con abundante vegetación. Bibiónidos, o moscas de marzo, icneumónidos, crisílidos, hormigas, escólidos, abejas yeseras y minadoras, excavadoras, carpinteras y melíferas completan tan amplio catálogo natural, donde no pueden faltar los sempiternos abejorros. Por primavera visitan el matorral andaluz arañas del género Titanoeca. La especie más común en la zona mediterránea es Titanoeca albomaculata, si bien la más extendida es la especie obscura. En verano se mueve por todas partes Dictyna arundinacea y tanto en primavera como en verano, Clubiona pallidula.

E

n las pendientes orientadas al mediodía, durante el otoño, está en plena actividad Eresus niger, una de las arañas más bellas de la fauna europea, que se resguarda del viento ocultándose bajo las piedras. Su negro caparazón salpicado de pelos rojoanaranjados con manchas negras la hace enormemente atractiva. En verano, sobre arbustos y umbelíferas, se ve la Synaema globusum, preciosa arañilla con abdomen coloreado de amarillo, blanco o anaranjado. Las patas son pardo verdosas y las posteriores más claras y carentes de manchas.

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Los insectos más comunes se reúnen en los matorrales y tierras de cultivo andaluzas. Son muy frecuentes las santateresas, o mantis religiosa, y difíciles de observar los insectos palo pues mimetizan la forma y el color de los vegetales cercanos, por lo que resulta complicado advertir su presencia.

L

os Tisanuros (Lepisma sp.) son insectos apterigotos pequeños, con cuerpo con forma de zanahoria y tres colas al fi nal. Abundan en las tahonas, en casas soleadas cerca del campo y por las grietas de rocas al aire libre. El pececillo de plata, es de color argénteo, con las antenas más cortas y también corretea por las bibliotecas y los almacenes.

La araña cangrejo (Thomissus onustus) De la familia de los tomísidos son arañas de cuerpo ancho con las patas 1 y 2 más largas y más robustas que la 3 y la 4. Su nombre vulgar se debe a que puede caminar de lado, como los cangrejos.

L

os Tomísidos, son arañas de cuerpo ancho, con forma de cangrejo. El caparazón suele presentar dos franjas oscuras que rodean una zona más clara situada detrás de la región ocular. Estas franjas a veces se extienden hasta los lados. El abdomen es muy ancho en la parte posterior o cerca de ella, y en el dorso posee cinco depresiones. A menudo está ligera mente recubierto de pelos. Los quelíceros son pequeños y las patas 1 y 2 están dirigidas hacia delante. Las espinas más aparentes están situadas sobre la superficie prolateral de la tibia y del metatarso.

Los neurópteros son medianos, con cuatro alas grandes y membranosas, débiles y muy nerviadas. Presenta metamorfosis completa y larvas terrestres. La crisopa es extremadamente frágil, con venas de color verde, los ojos prominentes de aspecto metálico brillante. Vive entre la vegetación. La larva se alimenta de pulgones y el adulto es nocturno.

E

xisten varias especies muy parecidas del género Nemoptera, de vuelo peculiar. Suelen ser frecuentes en los bosques caducifolios. Entre los abundantes endemismos ibéricos destaca Libelloides baeticus, con las alas manchadas de amarillo y las posteriores con una pequeña mancha negra en la base.

Santateresa (Mantis religiosa) En su variedad verde.

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Pececillo de plata

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os odonatos (libélulas y caballitos del diablo) son insectos de cuerpo largo y esbelto, con cuatro alas semejantes, muy reticuladas. Los ojos son compuestos, abultados, las antenas diminutas. Las larvas son acuáticas y los adultos no se alejan demasiado de los ríos y los estanques donde encuentran mosquitos y moscas para alimentarse, tras triturarlos con sus potentes mandíbulas.

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n el matorral abundan los escarabeidos f lorícolas, que frecuentan las f lores.

Por abril y sobretodo por mayo Tropinota squalida está en plena actividad. Es especie que presenta tegumento negro o castaño muy oscuro, con algunos reflejos verdosos, tapizado de una pilosidad grisácea, amarilla y anaranjada. Sus larvas se desarrollan bajo el estiércol y son capaces de perforar los capullos de cistáceas y rosáceas para alimentarse de las anteras inmaduras, lo que les llevó a ser considerados como plaga de plantas ornamentales.

Hormiga león (Palpares libelluloides)

Crisopa

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Ver ano

Abeja carpintera (Xylocopa violacea)

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n los inicios del verano, se realiza la siega del cereal en los campos andaluces y sobre los aguiluchos cenizos, se cierne la mayor amenaza para su supervivencia, pues las máquinas segadoras pueden destruir los nidos. Es el ave de presa cuya población ha disminuido más en los últimos años, no sólo por la ubicación delnido, sino por el uso abusivo de plaguicidas, cambios en el uso del suelo, alambradas de espinos y otras actuaciones que amenazan a estas aves. A principios de agosto, los contingentes de abejarucos del norte peninsular, se unen a los del resto de los países europeos occidentales, y se desplazan por las sierras litorales andaluzas, hasta el Estrecho de Gibraltar desde donde saltarán al África. En septiembre las abubillas, en solitario o en pequeños grupos, emprenden viaje con dirección a sus cuarteles de invierno donde se reencontrarán con los picos y las bucerótidas, especies pertenecientes a su mismo orden.

Saltamontes de los prados

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n matorrales ricos en flores, especialmente en lugares abiertos y soleados, prosperan las abejas cucas, excavadoras y carpinteras, con colores negros y amarillos. Las excavadoras son peludas, muy del tipo abejorro y entre las carpinteras las hay muy grandes, peludas o azuladas, como Xylocopa violacea, de gran tamaño y de vuelo ruidoso, que anida en la madera vieja.

E

n casi todos los hábitats ricos en flores son especialmente abundantes los abejorros, sobre todo en las zonas montañosas. Suelen ser muy peludos, de cuerpo robusto y colorido pardusco, negro y anaranjado. Entre los más comunes destacan los bombarderos o abejorros terrestres (Bombus terrestris).

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n los prados, brezales, campos y otros hábitats abiertos son muy activos los saltamontes y las langostas. En los matorrales andaluces son especialmente abundantes en espacios frecuentemente soleados y cálidos, como el saltamonte de los prados, uno entre los muchos que medran en estos espacios. También se desenvuelven en el matorral numerosas arañas, animalillos generalmente inofensivos que gozan de mala reputación como seres venenosos y

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Escolopendra andaluza (Scolopendra sp.)

agresivos. Se alimentan de insectos y otros invertebrados y llevan una vida tímida y recatada. En Andalucía son abundantes y ocupan todos los ecosistemas, con más de 200 especies, algunas de ellas endémicas.

L

os ácaros y las garrapatas constituyen el grupo más numeroso en el norte de Europa, casi todos ellos muy pequeños y de difícil identificación. Muchos causan daños a los seres humanos, a las cosechas y los productos almacenados. La garrapata de la oveja (Ixodes ricinus) causa daños en el ganado bovino.

L

os escorpiones son los arácnidos más antiguos que se conocen. Agrupan 9 familias y 1.400 especies y la picadura de algunos de los escorpiones más venenosos puede ser mortal. Su tamaño llega hasta los 20 centímetros de largo, incluso más. El abdomen se prolonga en una cola segmentada que termina en un aguijón venenoso. Carecen de glándulas sericígenas, es decir que no pueden segregar seda, y poseen fuertes patas delanteras. El popular alacrán (Buthus occitanus), o escorpión amarillo, es frecuente en nuestras tierras secas y baldíos. La cola es más larga que el cuerpo y su picadura puede ser muy peligrosa. Durante el día permanece debajo de las piedras y es activo durante la noche. Son A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Ácaro aterciopelado

fácilmente identificables por su cuerpo robusto, cuatro pares de patas, fuertes pinzas y abdomen terminado en un aguijón venenoso, están representados en Andalucía por dos únicas especies: el escorpión amarillo, de unos 60 mm. o más y de color pardo amarillento, y el escorpión negro, más pequeño y de color pardo negruzco y raro de encontrar en el sur de la Península Ibérica. Bajo la hojarasca puede encontrarse la escolopendra, así como bajo las piedras, en las grietas de los muros y en zonas con relativa humedad. Las picaduras son infrecuentes y se producen al molestar al animal. Las lesiones se presentan rodeadas por un círculo rojo y un cuadro de dolor, edema y prurito, que no suele durar más de 48 horas.

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n los bosques, detritos, casas abandonadas, dunas y otros hábitats, viven los opiliones, arácnidos abundantes en Andalucía y cuerpo pequeño en el que destaca dos grandes ojos y largas y delgadas patas. Opilio parietinus es una especie otoñal que presenta dos largas manchas, sinuosas y oscuras y una central más clara. Las patas son largas, de color pardo amarillento y el fémur dentado. Los dos sexos tienen un tamaño parecido. Abundante en la Península Ibérica.

Opilio parietinus 181


Abejorro terrestre (Bombus terrestris)


El escorpi贸n (Buthus occitanus) Vive generalmente en sitios secos. Ejecutan una curiosa danza nupcial y los machos depositan el esperma en el suelo que recogen las hembras con sus genitales.


La araña verde macho (Micromatta virescens) Presenta caparazón y patas de color verde oscuro, densamente recubiertos de pelos sedosos. Abdomen alargado con una banda mediana roja, más oscura en el área cardíaca y con franjas amarillas anchas en el margen.

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Myrmarachnae formicaria Sobre una umbelífera de flores blancas.

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n el matorral vive un representante de la familia de los esparásidos, la araña verde, cuyas hembras miden entre 12 y 15 milímetros de largo y el macho no llega a 10. Es una de las arañas más bonitas y llamativas de Europa, lo que la hace inconfundible. La hembra tiene caparazón verde oscuro, ojos rodeados finamente de pelos blancos, abdomen verde amarillento brillante, con una marca cardíaca de color verde más oscuro, recubierto de pelos blancos finos. Las arañas recién mudadas, y

las que guardan la puesta, son más pálidas, con áreas amarillentas anchas alrededor de la marca cardiaca verde. Patas coloreadas como el caparazón. Con escópulas densas sobre el metatarso y el tarso. Hábita en vegetación baja, con cierto grado de humedad y resguardo. Nidifica sobre arbustos o árboles bajos.

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n las umbelíferas de los bordes de los caminos, se ven arañillas diversas entre las que algunas nos sorprenden por su parecido con las hormigas.

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MARISMAS Y HUMEDALES

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I nvier no

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I nvier no

Cerceta común

El ánsar campestre Es un ganso grande, de color pardo, con cabeza y cuello estriado.

A

manece en Cabo de Gata. En las marismas del Odiel y de Doñana, en el Coto del Rey, en el Corredor Verde del Guadiamar, La Rocina, sistemas lagunares de la Bahía de Cádiz, Marismas de Bonanza, humedales de La Janda, Marismas de Barbate y de Palmones, desembocadura del Guadiaro, Guadalhorce y Vélez entre otros ríos del Sur, Lagunas de Zoñar, Rincón y Amarga, Fuentepiedra y Campillos, Turberas de Padul, Albufera de Adra, charcones de Punta Entinas y los saladares almerienses se ha hecho súbitamente de día y millares de aves ocupan, durante el invierno los rincones más soleados de nuestos humedales, a la espera de reponer fuerzas y poder acometer las vías que les conduce al septentrión europeo.

Decenas de millones de aves hacen uso de estos humedales en el Mediterráneo occidental, no sólo acuáticas, sino golondrinas comunes y otros hiuríndidos, mosquiteros y limícolos que aprovecharán las orillas de los aguazales y algunos, las riberas del mar, así como el mar mismo por los negrones y otros patos marinos.

A

pesar de las duras condiciones ambientales que impone el invierno, los azulones se muestran más activos que de costumbre. Por estas fechas los hemos visto agruparse en alguna de las grandes lagunas andaluzas, y ejecutar una ceremonia de giros y exhibiciones que culminará con la formación de una pareja que se retirará a sus lugares de cría. Los frisos, los rabudos y los porrones no sienten todavía la llamada del celo. Junto a silbones y patos cuchara, se desenvuelven en los limos las cercetas comunes.

Muchas aves que mantienen zonas de invernada constantes, regresan a los mismos espacios y a veces a los mismos nidos. Las cigüeñas y las golondrinas recorren cada año más de 10.000 kilómetros buscando su tierra de provisión. Así mismo, las garzas emancipadas y las jóvenes gaviotas, vagan algún tiempo por los espacios donde nacieron y se dirigen después a las zonas de invernada. 186

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La lavandera boyera hembra Conforma un nido de hierbas secas, tallos y raicillas, forrado con pelo y bien oculto en el suelo, entre la vegetación.

Tal comportamiento se debe a los episodios cuaternarios glaciales en que las aves debieron abandonar sus territorios y se confi naron en las tierras cálidas del sur hasta que se retiraron los hielos y pudieron retornar a sus lugares de cría. Desde entonces, cada año, realizan esos periplos de ida y de vuelta.

A

lgunas especies de aves acuáticas migradoras pueden llegar de regiones remotas de la tundra siberiana, tales como la barnacla carinegra o el ánsar campestre, para ocupar sus lugares de invernada en España, aunque su presencia se ha reducido de forma considerable, posiblemente por causas relacionadas con el cambio climático, puesto que sus poblaciones reproductoras se mantienen en buen estado de conservación.

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ependiendo de la severidad del invierno, hay años en que la llegada de estas aves puede ser mucho más numerosa. Otras especies realizan migraciones de larga distancia y llegan en pequeño número, en los pasos migratorios, hacia África o de regreso a los lugares de cría, como el correlimos zarapitín, un limícolo, es decir, una de las especies que aprovechan los recursos de los limos, bastante escaso en nuestro territorio durante las migraciones. Suele presentarse en solitario o en pequeños bandos durante la migración; no obstante, se reúne en grupos para criar y muestra un comportamiento decididamente gregario. Se alimenta de insectos, gusanillos, moluscos y crustáceos, sin desdeñar en ocasiones algún vegetal. Vuela rápido, aunque se echa enseguida, a poca distancia. A N DA L UC Í A N AT U R A L

De los millones de aves migratorias que invernan en África y utilizan la Península sólo como escala en su largo viaje, hacia el centro y el norte de Europa, son miles las que crían y permanecen en el territorio peninsular durante todo el verano. Además, otro centenar largo de especies nos visitan de manera irregular o accidental. Entre estas se encuentran los cisnes, y otras aves raras en estado silvestre, que buscan refugio en Andalucía cuando el frío polar azota las tierras septentrionales europeas.

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or febrero se produce la mutación del color del pico de los machos de malvasía. La población en esa época pasa de estar agrupada a dispersarse. Los machos comienzan a perseguirse y pelear entre sí, en tanto que las hembras acosadas se hacen las huidizas. Por estas fechas llegan las lavanderas boyeras a las tierras de Andalucía. Se mezclan con el ganado vacuno y de ahí proviene el nombre de boyeras. A mediados de febrero regresan las primeras espátulas a sus lugares de cría, si bien los grupos más numerosos se avistan a fi nales de marzo o principios de abril. Se distribuyen por Europa occidental, donde nidifican regularmente en Holanda, Grecia y España; a veces también en Francia y Dinamarca. Sus mayores concentraciones se localizan en las zonas palustres orientales austríacas, húngaras, chekias, y las de las tierras de la antigua Yugoslavia. Por marzo despuntan carrizos y espadañas; los tarays se pueblan de flores rosadas y florecen los sauces de la riberas de los 187


Aves en la marisma En el mes de diciembre.

Ánsar común El mayor de los gansos que se presentan en la Península, de tonos pardos, cabeza y cuello gris ceniza, vientre blanquecino, pico fuerte, anaranjado.

ríos andaluces. En la comarca del Campo de Gibraltar se observa periódicamente la llegada de grandes bandadas de cigüeñas blancas, milanos negros, abubillas y millares de golondrinas y aviones comunes que cruzan el Estrecho y se distribuyen de manera que puedan cumplir sus ciclos vitales con la mayor garantía de éxito, hábito éste que fue adquirido durante las grandes alternancias glaciares del Cuaternario. La mayoría, invernan en distintas regiones de África, y vuelven a Europa por primavera. La cercana Laguna de la Janda, desecada en tiempos azarosos, debió de constituir una estratégica área de descanso e invernada para las aves

migratorias y, aún hoy, los humedales próximos a esta laguna, así como los de la Bahía de Cádiz, nos permitirá observar la llegada de los invernantes y el regreso de las bandadas de grullas.

L

as aves que invernan en Doñana no han reducido sus poblaciones, a pesar de las escasas lluvias registradas en los años recientes, ya que no dependen de las precipitaciones recogidas en nuestras tierras, sino de la meteorología reinante en el centro y el norte de Europa, de donde proceden estas aves, y el estado de las zonas húmedas continentales.

L

os censos andaluces siguen arrojando cifras de millares de anátidas, ánsares y limícolas. Sin contar con Doñana, se registran en invierno casi medio millón de individuos de un centenar de diferentes especies de aves acuáticas. La cerceta pardilla es la que presenta menos registros, seguida por el morito común, con unos treinta individuos en las provincias de Sevilla y de Huelva.

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os ánsares no cesan de acudir en bandadas. El común es el mayor de los gansos que se presentan en la Península Ibérica. Frecuenta las zonas abiertas, con baja vegetación y se concentra en las marismas de Doñana en bandos numerosísimos durante el durísimo invierno escandinavo, alimentándose con las abundantes plantas acuáticas y terrestres de la zona. También come plantas cultivadas. 188

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P r i m aver a y Ver ano

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esde principios de marzo se vieron las águilas y milanos negros más madrugadores de paso hacia las áreas de nidificación. Así mismo, los milanos reales invernantes en la laguna de la Janda y el Campo de Gibraltar comienzan a regresar a sus lugares de reproducción, en tanto que en las marismas de Doñana, las de Palmones, en Algeciras Los Barrios y el estuario del río Guadiaro proliferan aún centenares de acuáticas, anátidas y limícolas.

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a fauna es por estos pagos de una riqueza incomparable, dado el efecto ecotono, que confiere una mayor variedad y riqueza cuando se produce el solape de los biotopos, lo cual propicia la presencia de anfibios interesantes como la ranita meridional, especie emparentada con la ranita de San Antonio, o la lagartija ibérica, frecuente en este biotopo, que trepa por troncos, rocas y hasta paredes verticales y se alimenta de coleópteros, arañas y larvas de mariposas.

La ranita meridional Se alimenta de invertebrados voladores, hormigas y orugas. Se distribuye por toda la Península Ibérica, salvo la franja cantábrica, País Vasco y Pirineos.

La lagartija ibérica Es especie de 7 centímetros de largo, sin incluir la cola, hocico puntiagudo y cuerpo deprimido.

La marisma del Coto de Doñana comienza donde acaba el matorral. Es la zona conocida como la Vera, donde la yuxtaposición de ambos ecosistemas proporciona una riqueza biótica excepcional, sólo superada por la propia marisma. En primer lugar aparece un alto y seco pastizal que se compone de manzanilla hedionda, acedera de lagarto, cuerno de ciervo, trébol, conocido también como fenarda, cebolla albarrana y alfi lerillo. Conforme se avanza hacia la marisma, asciende el nivel freático, lo que propicia la aparición de un pastizal de carácter más húmedo, poblado de tréboles, heno gris, suzón, menta poleo y diversos juncos, entre los que destaca la especie acutus. En el límite de la marisma domina el junqueral. A N DA L UC Í A N AT U R A L

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Superada la fase de la colonia de cría, se comporta como un ave esencialmente gregaria. Suele reunirse en bandadas alineadas que, como un ejército disciplinado, barren las aguas someras con movimientos laterales de sus picos para capturar los animalillos que componen su dieta. Aun en pleno periodo de cría, se congregan los adultos para aprovechar las ventajas de la caza en común. En marzo llega la mayor parte de migrantes que nidifican en las provincias litorales del occidente andaluz y algunas zonas de la mitad oriental, donde reciben importantes poblaciones de cucos, abejarucos, tórtolas comunes, currucas, ruiseñores y mosquiteros.

E

l buitrón es un pequeño pajarillo sedentario que cría a fi nales de marzo, inconfundible por su dorso rojizo rayado de pardo-negro, obispillo uniforme y, por debajo, blanco sucio a rojizo con cola corta y redondeada, terminada en negro y blanco. Entre los mamíferos del Coto, además del lince, el ciervo, gamo y jabalí, destaca el meloncillo, especie que, según se supone, fue traída por los árabes como animal de compañía. Actualmente está protegida en España, y es tan abundante que sorprende al visitante poco avisado que puede verlos corretear entre el matorral sin ningún recato.

Espátula en el agua

El buitrón Verdadero pájaro «costurero», posee gran destreza para perforar con su pico hojas de gramíneas, reunirlas con ayuda de telas de araña o finas fibras vegetales y construir un nido ovoide con entrada lateral.

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U

na de las aves más interesantes de las muchas que crían en La Vera y en las marismas de Doñana es la espátula, habitante habitual de estas zonas de aguas someras, tanto dulces como saladas.

Se distribuye este interesante mamífero básicamente por el cuadrante suroccidental de la Península Ibérica, y en los últimos años parece que está en expansión. Prefiere los hábitats de mayor cobertura vegetal, como el matorral mediterráneo espeso, y especialmente por las orillas de arroyos y zonas húmedas con vegetación densa. Las áreas abiertas le gustan poco, y la presencia de un superdepredador como el lince ibérico hace que queden en desuso áreas de matorral óptimas para la especie. En abril se produce el retorno a sus lugares de cría de charranes y fumareles, en tanto que una multitud de paseriformes se entregan a las ceremonias nupciales y se ven por el Estrecho aguiluchos, halcones abejeros y alimoches. Los halcones abejeros pasan masivamente durante el mes de mayo y la eclosión de invertebrados facilita la alimentación previa al periodo reproductor de numerosos pajarillos. A N DA L UC Í A N AT U R A L


espátulas, martinetes, garcetas, garcillas cangrejeras y cigüeñas, entre otras. Durante la primavera todas las especies cumplen los calendarios de la naturaleza en la elección de las parejas, instalación del nido, incubación y cuidado de los pollos. En los prados y pastizales sirven de alimento a los ciervos, gamos, conejos y jabalíes. Las rapaces se sitúan en las zonas próximas a las colonias, con objeto de aprovechar las aves de los nidos o que caen de los mismos. Las grajillas predan sobre los de garza real. En julio vuelan casi todas las espátulas y garzas, y a finales de agosto las aves en general inician el retorno a sus cuarteles de invierno.

Ciervo de Doñana, macho De menor masa y talla que el europeo.

La sosa alacranera Busca las zonas húmedas y salinas.

La marisma ocupa casi la mitad de la superficie del Parque de Doñana. Se distinguen distintas biocenosis: el almajal, o marisma seca, la marisma inundada, los caños y brazos, lucios, vetas, paciles y ojos. La vegetación se compone de salicornias, estrella mar y cebada silvestre. En cuanto a la fauna se cita el gallipato, culebra bastarda, alcaraván, terreras marismeña y común, cogujada montesina, rata común, ratón silvestre y la abundante liebre.

T

ambién abunda la sosa alacranera, atractivo arbusto de las marismas costeras del sur de Europa que colorea el almajal, con tallos inferiores reptantes, de los que emergen tallitos erectos, suculentos, de unos 30 centímetros de alto, de color verde amarillento al principio y más tarde naranja o rojo claro. Busca las zonas más humedas y salinas. Ciervo de Doñana, hembra

Durante el verano, la mayoría de anátidas, ardeidas y limícolas se entregan a la perpetuación de la especie en la zona de Barbate, lagunas gaditanas y de la Bahía de Cádiz. En Doñana, el helechal desarrolla sus frescas frondas y llega a alcanzar el tamaño de una persona. Cuando llegue el otoño; volverá a declinar.

E

n el alcornocal premarismeño se asientan las célebres “pajareras” de Doñana. Las colonias de ardeidos y esp átulas son de tamaño muy apreciable. Las garzas reales son las más madrugadoras, seguidas de las A N DA L UC Í A N AT U R A L

Estas zonas arenosas son frecuentadas por el alcaraván, así como los eriales y rastrojeras, playas lacustres e incluso las marismas en invierno. En los años secos, las ratas comunes se alimentan con los cadáveres de las reses que quedan abandonadas en la marisma.

L

Cerceta pardilla Nidifica en tierra firme, no lejos del agua, accediendo por un túnel que perfora en la vegetación. Los pollos, nidífugos, se parecen a los del ánade real, aunque son más pequeños y más claros.

a cerceta pardilla se localiza generalmente en las inmediaciones de lagunas o tablas con abundante vegetación palustre. Suele deambular solitaria, en parejas o formando grupos poco nutridos en las marismas, lagunas, brazos fluviales, arrozales, charcas seminaturales e incluso balsas artificiales. En cualquier caso en aguas someras, más bien salobres, con abundante vegetación emergente, ribereña e interpenetrada y sumergida. 191


Los caños y brazos presentan una vegetación de eneas, carrizos y bayunco. Las especies animales más frecuentes son los galápagos leproso y europeo, culebras viperina y de collar, calamones, garzas imperiales, avetoros y otros paseriformes. El ciervo de Doñana que habita en todos los biotopos del Parque es de menor masa y talla que el europeo e incluso el del resto del territorio peninsular. El pelaje entre pardo rojizo y pardo grisáceo, con las partes ventrales blancas. Durante el día se refugia en el matorral, corrales y bosques; durante la noche, en la Vera y la marisma.

O

tros accidentes del terreno son las vetas y vetones, pequeñas islas de un metro de altura como máximo, cubiertas de cardos y gramíneas. Los paciles, áreas de moderada elevación, menor que las vetas, son el lugar preferido para la nidificación de determinadas especies. Los lucios, lagunas someras de superficie importante y escasa profundidad, se cubren en su perímetro de castañuelas y bayuncos durante la primavera. En la parte central se mantiene la vegetación sumergida. El lucio de Mari López, del Lobo, del Cangrejo chico, del Rey, de los patos reales, del Membrillo y otros que fueron desapareciendo, tuvieron un importante papel en el devenir del Parque, ya que al secarse la marisma retienen más agua y se convierten en la tabla de salvación de muchas especies. El lucio de Mari López, tras el éxodo estival, es uno de los últimos refugios de fl amencos, ánades reales y frisos, chorlitejos, archibebes, charrancitos y terreras.

Flamencos En una charca de aguas someras y limos, en la Laguna de Fuentepiedra.

E

l almajal inundado, y los bordes secos, convocan a las numerosas anátidas que gustan de nidificar aquí: el ánade real, el friso, la cerceta pardilla, el porrón común, el aguilucho lagunero, el cenizo y centenares de cigüeñuelas, canasteras, archibebes, avocetas y gallinetas. La marisma, inundada durante unos seis meses al año, se agosta en verano y se cubre de castañuelas y bayuncos que garantizan la reproducción de millares de aves.

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Desde los postreros días de la primavera, los espacios húmedos andaluces soportan elevadas temperaturas. Las lagunas salitrosas dejan el testimonio de su presencia con fi nos trazos de sal seca; y en los espacios cercanos a los deltas de los ríos se produce un descenso casi imparable en la lámina de agua, si bien se mantiene en niveles suficientes para superar la estación más tórrida. En los esteros menos resecos sestean los galápagos leprosos, que aprovechan los últimos y agradecidos soles primaverales.

D

urante los meses de julio y agosto, las marismas se convierten en secos pastizales donde reina muy poca actividad, en tanto que otros representantes de A N DA L UC Í A N AT U R A L


Garza imperial Sorprendida en la orilla de una de las grandes lagunas, donde picotea en el limo y en las aguas someras, como si fuera un limícolo y captura peces y moluscos.

la fauna se ocultan en los matorrales agostados. A mediados de mes, superada ya la estación más cálida, se recibe a veces la bendición de la lluvia, en forma de sonoras tormentas de corta duración que anuncian los postreros días del estío y la inminente llegada del otoño.

E

l alcornocal muestra sus ramas retorcidas que albergaron en tiempos numerosos nidos de diferentes ardeidas. La garza imperial, concluídos hace tiempo los trámites de la reproducción, sobrevuela las orillas resecas y consigue a veces trofeos inesperados de algún gusanillo, molusco o insecto que hará sus delicias. A mediados de agosto, en una tradicional ceremonia iniciática, se anillan miles de fl amencos en la Laguna de Fuentepiedra, que proclamarán su origen a los cuatro vientos. Por estas fechas, los zarapitos, vuelvepiedras y archibebes más rezagados, junto a otros limícolos, emprenden el viaje de retorno a las tierras africanas acompañados de canasteras, cigüeñuelas y avocetas.

En el mes de agosto termina la reproducción de la malvasía. El pico del macho sufre una mutación en su color azul que adquiere un tono grisáceo. Los huevos son de color blanquecino mate con tonalidades verdosas pálidas. Cada puesta se compone de 5 a 10 huevos. Se alimenta de semillas y partes vegetativas de plantas sumergidas. En tanto que la canícula se demora hasta el principio del otoño, en las tierras de Andalucía, los patos cuchara, los silbones y otros anátidos nadadores ocupan nuestros humedales.

El alcornocal de Doñana Muestra sus retorcidas ramas que, en tiempos, albergó a buena parte de los excedentes de las “pajareras”.

A

fi nales de agosto y en los primeros días de septiembre, el venado entra en celo en Doñana y al atardecer se le oye berrear por toda la marisma. El alcornocal de Doñana pierde su actividad antes de comienzos del otoño y millares de aves abandonan la Vera. A veces se congregan enormes bandadas de milanos y cigüeñas a la espera de la señal de salida. Entre agosto y octubre retorna la lavandera boyera a sus cuarteles de invierno. Un buen número de aves de otras zonas andaluzas se les unen para atravesar el país en ambas épocas de paso. Casi a las puertas del otoño, verdaderos enjambres de lavanderas chillonas inician el camino que lleva hacia el Africa. A N DA L UC Í A N AT U R A L

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Otoño

El escribano palustre Se alimenta con semillas de plantas acuáticas, caracolillos, escarabajos, orugas e insectos. La hembra y los jóvenes son de difícil identificación.

E

n octubre llega el escribano palustre a los humedales andaluces, donde habita en los carrizales, espadañas, bordes de ribera, terrenos pantanosos y hasta en campos de cultivo. Este mes se anuncia con heladas inesperadas que parecen reclamar la presencia de lavanderas blancas para completar esa falsa imagen de la primavera. Las culebras y los galápagos leprosos no cesan en su actividad en las charcas y esteros, a la par que los gallipatos, sapos y ranas.

Meloncillos En las cercanías de una laguna de profundidad media. Los linces los persiguen y los matan, pero no los comen.

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Las espátulas europeas, por estas fechas, se dirigen al África tropical donde pasarán el invierno. Las poblaciones holandesas y españolas bordean el océano Atlántico y se dirigen al Banco de Argüin, Senegal y Gambia. Algunos ejemplares se alimentan y acumulan grasas en nuestras lagunas y charcas hasta que a principios de año, cuando descienden severamente las temperaturas, crucen el Estrecho para reunirse con sus congéneres.

A

partir de este mes de octubre, comienzan a llegar a las tierras de Andalucía las primeras poblaciones de aves del septentrión europeo que han seguido las rutas ancestrales que les llevan a pasar el invierno en el sur peninsular. En la segunda quincena, miles de fringílidos, jilgueros, pardillos y verdecillos cruzan el Estrecho y se les puede ver trasegando por las playas gaditanas durante los días que necesitan para reponer sus mermadas fuerzas. En Los Lances, en Tarifa, el Valle del Santuario y La Janda, se cuentan miles de ejemplares en las invasiones masivas, que se demoran hasta que deciden ir ocupando los territorios adecuados en las zonas templadas litorales del meridión andaluz. En noviembre y diciembre se producen las esperadas primeras lluvias; los cormoranes se adueñan de los islotes de los charcones y las avefrías lanzan a los cuatro vientos su reclamo lastimero. Antes del comienzo de las lluvias otoñales los juncos y las gramíneas de las charcas, de los humedales y los espacios lagunares andaluces permanecían agostados. Muy pronto se producirá la arribada de importantes contingentes de aves invernales que irrumpen en la Vera: patos cuchara, cercetas, ánades A N DA L UC Í A N AT U R A L


Ánsares en la marisma de Doñana

silbones, rabudos y otros que se unirán a las poblaciones sedentarias de ánades reales, frisos, porrones comunes, pardos y bastardos. En los caños se acumula el agua y las bandadas de limícolos encuentran aquí los lugares apropiados para pasar la estación más fría. Los rálidos y las anátidas aparecen en los charcones. Los lucios comienzan a recuperar sus niveles hídricos y la vegetación reverdece.

E

l ánsar común, habita en zonas palustres, dulces o saladas, así como en campos de cereales. Durante el invierno frecuenta las marismas, lagos, estuarios y embalses. Tanto posado en tierra como en vuelo, deja oir constantemente su graznido sonoro.

Habita en lagunas, charcas, embalses y lagos. En invierno, es común en estuarios y zonas costeras abrigadas. Frecuenta las aguas libres y se le ve en solitario, o en grupos pequeños, en las aguas rasas, especialmente al anochecer.

L

as agujas, que deben su nombre a su pico extremadamente largo, en invierno parecen pequeños zarapitos, con excepción de sus picos que son rectos o curvados ligeramente hacia arriba. Es característico su plumaje nupcial castaño-rojizo en verano. Son limícolas invernantes y por tanto no nidifican en los espacios andaluces. Prefieren hábitats con baja vegetación.

El zampullín cuellinegro Como todos los somormujos, bucea muy bien y se sumerge a la menor señal de peligro.

Aguja colinegra

Es un ave de amplia distribución, que desde el año 2.000 viene soportando una drástica reducción de invernantes en Doñana: unos se quedan en las lagunas de Villafáfi la y La Nava pero, sobre todo, en las reservas que han creado los holandeses para retenerlos. En las costas mediterráneas se suelen ver en migración y algo menos en invernada. Algunos ejemplares demoran su retorno a los lugares de cría y se reparten por las lagunas del interior y las zonas litorales.

E

n las lagunas más profundas de Doñana y de otros muchos complejos lagunares andaluces se oculta un invernante habitual, el zampullín cuellinegro, que llama la atención con sus ojos rojo-anaranjados. Es ave que inverna también en el Paraje natural de la Desembocadura del río Guadalhorce. A N DA L UC Í A N AT U R A L

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Laguna de Fuentepiedra Imagen de un espacio deshabitado tras el episodio reproductivo, que pronto comenzará a ser ocupado por miles de flamencos.

En estas tierras húmedas, son bastante frecuentes los sempiternos visitantes de paso e incluso numerosos ejemplares de especies invernantes. Por Navidad en los años lluviosos, y por enero en los años secos, el flamenco, una de las aves más bellas de cuantas existen y también una de las más enigmáticas, comienza a ocupar las lagunas saladas o salobres poco profundas, cuya alcalinidad favorece la descomposición de la materia orgánica y garantiza la alta densidad de organismos que le servirán de alimento. Los sexos son muy parecidos, aunque los machos suelen tener cuellos y patas más largos. Alcanzan la madurez a los dos años.

E

n Doñana y la laguna de Fuentepiedra se concentran miles de fl amencos. Los machos despliegan complicados rituales para atraer a las hembras. Posteriormente, una vez que se forman las parejas, que se mantendrán probablemente a lo largo de toda su vida, comienza la construcción de los nidos de barro con forma de cono

Macho de malvasía cabeciblanca

truncado, en el que ponen uno o dos huevos que durante un mes aproximadamente incubarán ambos progenitores. Los pollos, seminidífugos, abandonan casi enseguida el cuidado paterno y se integran en guarderías, tuteladas por adultos.

U

n ave en continuo proceso de recuperación desde que en 1.977 es la malvasía. En ese año con una exigua representación de 22 ejemplares en nuestro país, y concentrados casi todos en la laguna cordobesa de Zoñar, tras una serie de actuaciones acertadas por parte de los responsables medioamientales andaluces, llegaron a censarse 4.500 ejemplares en el año 2.000. No obstante, aún subsiste la amenaza de hibridación con las malvasías canela, procedentes de Inglaterra, pues los híbridos son fértiles y pueden cruzarse entre sí y con los progenitores, conservando las características de las dos especies, lo que provoca una pérdida de pureza de las mismas.

La malvasía hembra Cría entre el carrizal y otras plantas palustres, donde construye un nido bien trabado a la vegetación.

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Pagaza piconegra posada Anida en colonias, en islotes arenosos o en bancos de barro con vegetación rala, en una ligera depresión, escasamente forrada con hierbajos.

Habita generalmente en lagunas, de agua dulce o salobre, con profundidad entre 1 y 3 metros, con plantas palustres en su perímetro, como el carrizo, y con zonas abiertas ricas en vegetación subacuática. Silenciosa y discreta, la malvasía prefiere las aguas someras, donde llega a bucear hasta 30 metros y aparece por donde menos se le espera.

U

na especie que nunca se zambuye es la pagaza piconegra, reconocible por su pico negro y robusto, y por ser la menos marítima entre las golondrinas de mar. Prefiere desplazarse sobre limos salobres, donde atrapar gusanos, insectos, lagartijas, ranas y hasta pequeños roedores, huevos y pollos. También persigue, al vuelo, libélulas y mariposas.

Aguilucho lagunero hembra Oculto tras el carrizal. Se alimenta de aves acuáticas adultas a las que sorprende durante el periodo de muda o mientras incuban en el nido. No desdeña huevos y pollos, ranas, culebras, peces, roedores, gazapos e insectos.

Se distribuye por las costas meridionales y orientales españolas y, de modo irregular, en una serie de localidades del interior, como las lagunas de Fuentepiedra y el complejo lagunar de Campillos. Planea a baja altura sobre el carrizal y por pastizales y tierras de cultivo. También acecha desde las ramas de los árboles y caza en el suelo.

E

l lagunero es el aguilucho ibérico de mayor tamaño. Posee apariencia de halcón y la relación entre el peso del cuerpo y el área de sustentación de sus alas hace posible su característico vuelo vivo y sostenido.

E

n las épocas de paso nos visita el andarrios bastardo, ave de las tierras templadas y frías del norte de europeo, hasta Rusia, que vemos en la Península Ibérica cuando descansa de sus largos viajes entre el África occidental y austral, donde pasa el invierno, y sus lugares de cría en tierras septentrionales europeas.

El andarríos bastardo Nidifica en el suelo, a veces en algún arbusto, aprovechando un viejo nido de otro pájaro.

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El combatiente Nidifica en praderas herbosas húmedas, oculto entre la vegetación, donde se agrupan algunas hembras en colonias. No cría en la Península ibérica.

Tiene el tamaño de un gorrión, es rechoncho y de plumaje bastante apagado el correlimos de Temminck es esporádico o nidificante, parecido al correlimos menudo del que se distingue por sus cortas patas amarillentas y la cola relativamente larga, que se prolonga más allá del extremo de las alas.

L

El archibebe común Instala su nido junto a una mata. Los pollos, nidífugos, nacen con plumón ocráceo en las partes superiores y hasta pasado un mes no se independizan.

a familia de los andarríos, zarapitos y correlimos cuenta con un representante de coloración uniforme y tamaño apreciable. Es el combatiente, especie que frecuenta las costas andaluzas en la época del paso. En sus lugares de cría, el macho se viste con una gorguera de gran tamaño y vistoso colorido, con el que realiza ante la hembra una danza nupcial de aparatosas piruetas y, entre temblores de azogado, se enfrenta a otros machos rivales.

O

tros visitantes de las orillas son los archibebes, que se distinguen por un cuerpo estilizado y picos largos. El archibebe claro es un ave solitaria, de mayor tamaño que el común, que se reproduce en las tierras norteñas desde Europa hasta el oriente asiático. En nuestras tierras descansa durante la época del paso y recorre las tablas de aguas dulces someras y fangosas, donde captura los crustáceos, moluscos, insectos y otros animales como pequeños peces. El archibebe común, como las 82 especies del orden de los Charadriiformes, se distingue por su pico fi no, tan largo o más que la cabeza, por su plumaje desprovisto de manchas vivas o coloreadas y por la presencia de un dedo posterior que sólo falta en el correlimos tridáctilo.

Archibebe claro

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El calamón Se distribuye por África, Madagascar y una amplia franja desde la India a Nueva Zelanda. En Europa reduce su presencia al sur ibérico, así como las islas de Cerdeña y Sicilia.

Es muy gárrulo y arisco; al menor signo de alarma se levanta con facilidad y lanza su “piu”, repetido y sonoro. Habita en marismas, lagunas y ríos. En otoño e invierno se le puede ver en playas fangosas, estuarios y zonas costeras. En Andalucía, cría en numerosas localidades costeras y del interior, como la Laguna de Fuentepiedra, Doñana y otras zonas húmedas.

Nidifica esporádicamente en el oeste, suroeste y centro peninsular, y, por el norte, alcanza Aragón, Castilla la Vieja, León y Galicia.

P

or sus características anatómicas, los calamones son rálidas que viven, en casi todas las regiones cálidas y tropicales del globo.

El archibebe oscuro Es mucho menos frecuente que el común en estos pagos.

M

ás esbelto y activo que el común es el archibebe oscuro, aunque más escondidizo y tímido ante la presencia humana. Suele verse en solitario o mezclado en bandadas mixtas de limícolas. Se alimenta de insectos, así como de pequeños vertebrados acuáticos y algunas plantas. Su canto es bastante ronco y su voz una nota afl autada y áspera. Nidifica en una depresión del suelo forrada de hierbas, plumas y acículas de pino. No cría en la Península Ibérica. Inverna en los países ribereños del Mediterráneo, Africa y sur de Asia.

M

ás sociables, por el contrario, es el avefría, sin duda uno de los limícolas más conocido en Andalucía, pues se reúne en bandadas de millares de ejemplares, que cuando aterrizan, se disponen muy cerca las unas de las otras. Debe su nombre científico, Vanellus o abanico, al ruido característico que produce el roce de sus alas al volar. Los huevos de esta ave fueron tan apreciados por los gastrónomos que habría desaparecido de no haberse ejercido una eficaz protección en toda Europa. A N DA L UC Í A N AT U R A L

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La avefrĂ­a Nidifica en colonias no muy densas, ocupando pequeĂąas depresiones de terreno diversamente tapizadas.


Correlimos de Temminck


Se distingue por su plumaje azul purpúreo, su escudete facial y su pico de vivo color rojo. Emite un trompeteo corto y potente durante el crepúsculo y la noche. A veces gritos agudos, mugidos y gemidos. Se mueve por entre la vegetación espesa y, en ocasiones, anda al descubierto por las orillas o trepa por las cañas. Se alimenta de plantas acuáticas, insectos y moluscos, peces, anfibios, roedores y aves.

L

as agachadizas comparten un plumaje similar, en el que se mezclan el negro con el rojo herrumbroso, y listas oscuras en las mejillas y el capirote. El largo pico, con el que detectan en el cieno los pequeños invertebrados de que se alimentan, y las cortas patas son las notas distintivas de estas aves. Los ojos están situados en posición retrasada, a considerable distancia del pico, lo que les permite vigilar a los posibles predadores en tanto que hunden su pico en el cieno donde encuentran su alimento. Canastera

Son aves tímidas, que van de paso e invernan aquí. Su actividad, preferentemente nocturna, se inicia con el crepúsculo. Durante el día resulta muy difícil verlas, pues permanecen agazapadas entre la vegetación, donde su críptico plumaje las protege, y además no levantan el vuelo hasta que el intruso no esté practicamente a punto de aplastarlas. Los ejemplares de paso comienzan a verse desde mediados de agosto hasta noviembre, y las invernales permanecen en las tierras de Andalucía hasta mediados de febrero o principios de marzo.

Por estas fechas llegan las primeras cigüeñuelas a las tierras andaluzas. En las orillas de nuestros humedales encuentran las lombrices, moluscos, pececillos e insectos diversos que conforman su dieta. Están dotadas de un pico fi no y recto que les permite hurgar en el profundo limo de las orillas.

L

a canastera común parece un chorlito cuando anda y una golondrina de mar cuando vuela. Por abril alcanza la Península Ibérica y las más famosas concentraciones de estas curiosas aves se producen en el Parque Nacional de Doñana y el Delta del Ebro. Se instala en colonias que ocupan las depresiones del terreno más ligeras, sin ninguna cobertura vegetal, donde pone 2 o 3 huevos grises o amarillentos, con puntos negruzcos o grisáceos. Caza en bandadas ruidosas y activas incluso durante el crepúsculo. Se desenvuelve bien por tierra, con carreritas explosivas que se asemejan a las de los chorlitos. Casi en pleno verano comienza el regreso a sus cuarteles de invierno, en el África tropical.

N

o menos curiosa e interesante es la gaviota picofi na, que se alimenta de invertebrados, como escarabajos, mariposas, crustáceos y pequeños peces. No come carroña ni desperdicios, por lo que no la encontraremos en basureros o puertos pesqueros y es, en consecuencia, menos abundante que las gaviotas Reidora y Patiamarilla.

Gaviota picofina

Agachadiza común Especie invernante de actividad nocturna. 202

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Cría en colonias junto a charranes o gaviotas reidoras. Las poblaciones han crecido últimamente en el delta del Ebro y la Albufera valenciana mientras las de Doñana y Fuentepiedra están en claro retroceso. También cría en la Desembocadura del Guadalhorce y Laguna de Capacete. Por abril comienzan a verse los fumareles en Andalucía. Enseguida se establecen para criar en el Parque Nacional de Doñana, si bien suele ser muy abundante en los humedales litorales durante los pasos migratorios.

L

a polluela chica es menos escondidiza que el rascón y prefiere el almajal. Es una pollita del tamaño de un bisbita grande. En las primaveras lluviosas construye un nido con base de cañas y hojas y una taza formada con plantas acuáticas y yerbas. En abril pone de 6 a 8 huevos de color avellana amarillento, moteados de pardo y ocres. Ambos sexos participan en la incubación, que se prolonga durante tres semanas.

Espátulas en vuelo

E

l cariblanco es especie habitual en las marismas andaluzas, sobre todo en Doñana, desde su llegada en la temprana primavera hasta su retorno en julio o agosto, cuando las reservas hídricas escasean o se acaban.

Durante el verano un número importante de estas bellas aves anidan en colonias dispersas, sobre plataformas flotantes de restos vegetales.

E

n primavera es fácilmente identificable, por su cabeza y partes inferiores negras en contraste con los superiores gris oscuro. Resulta un espectáculo gratificante ver los bandos de fumareles volar a ras del agua, dejándose caer en picado para capturar una presa. Suelen ser aves silenciosas y sólo ocasionalmente dejan oír un «kik-kik», entre la especie de silbido que producen los bandos, como si fuera el viento que agitara el carrizal.

El fumarel cariblanco Se alimenta de ninfas de insectos acuáticos, gusanos, coleópteros, libélulas y renacuajos.

Fumarel común

203


E

n la zona de vegetación acuática más espesa y enmarañada se desenvuelve el rascón, escondido casi todo el día. Es un ave de unos 30 centímetros, con un plumaje pardo oscuro con rayas negruzcas por las partes superiores; las inferiores son de color gris pizarra en el pecho y blancuzco en las ventrales. Cuando se ve obligado a atravesar algún tramo despejado lo hace velozmente, ayúdándose incluso con las alas. Su vuelo es de corto recorrido, flojo y difícil. Emite sonidos agudos y penetrantes: un “quic-quic-quic” parecido al de las pollulelas, que repite sin descanso. Los nidos son de muy difícil localización, entre las grandes manchas de eneas, al igual que en los bayuncos de los ojos y los bordes de la marisma. Es probable que aniden también en similares lugares de algunas lagunas de gran cobertura.

A

Morito común Ave oscura de pico largo y curvado hacia abajo y, en época de cría, su plumaje es pardo oscuro, casi negro, con reflejos metálicos verdes y purpúreos.

E

l morito nidifica en colonias en la vegetación palustre. También nidifica en árboles cerca del agua. En la época del paso o durante el invierno frecuenta marismas, pecinas, zonas costeras y otras en aguas someras. Caza andando despacio y algunas veces nada. Se posa en árboles con cierta facilidad, a pesar de su envergadura. Se alimenta de gusanos, moluscos y crustáceos.

penas se estrena la nueva estación, el avetoro común se oculta en lo más denso del carrizal. Es una garza rechoncha de hasta 80 centímetros y envergadura de 130, pardo dorada y rayada. Entre una amplia variedad de notas roncas y gritos agudos, el macho emite una especie de mugido de toro. Vive en zonas pantanosas con abundantes carrizos, tales como marismas y remansos de grandes ríos. La mayor parte de su tiempo se desarrolla en aguas dulces o saladas, pero nunca en aguas marinas. Es un ave muy crepuscular, que permanece escondido en la vegetación, andando entre ella o trepando por las cañas y los cañizos.

Es difícil de observar en el campo, por sus hábitos nocturnos y por desplazarse agachándose por el carrizal. Se mimetiza en actitud hierática, con el pico elevado hacia el cielo. Es un ave solitaria, retraída y abúlica.

Rascón Sorprendido en un balate junto a la vegetación ribereña.

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El avetorillo

Pareja de cigüeñuelas copulando

Pone de 5 a 7 huevos blancos y mate.

E

l único ardeido que presenta dimorfi smo sexual, es decir, en el que el macho ostenta un dorso oscuro, casi negro, y las partes inferiores ocre rosado, y la hembra luce el típico color pardo rayado y ocre sucio por debajo. Habita en la marisma, donde nidifica en una palataforma de juncos, eneas y otros tallos vegetales, tapizados con castañuela y otras yerbas más fi nas. En mayo, pone de 5 a 7 huevos blancos, y los pollos, seminidícolas, nacen con un color rojo sucio y pico rosado. A los pocos días abandonan el nido. El escribano palustre, tras pasar el invierno en tierras andaluzas, retorna a fi nales de marzo, o a principios de abril, a sus lugares de cría.

P

or esta época, la hembra de ruiseñor bastardo pone en los carrizales o en los cañaverales 3 o 4 huevos color ladrillo, que incuba la hembra durante unos quince días. Transcurrido un periodo de tiempo aproximado los pollos, vestidos aún con restos de plumón pardo negruzco, abandonan el nido. Es un pájaro de las orillas de los ríos, del cañaveral espeso, del tarajal, de los zarzales que rodean algunas lagunas andaluzas y también, aunque menos frecuentemente, de las zonas pantanosas, del carrizal y de los bosques húmedos. Su canto es sonoro A N DA L UC Í A N AT U R A L

y brusco, una especie de “chuik, chuik, chuichuichuik...” que no dura más de tres segundos, lo que confirma el aserto de que es un ave más escuchada que vista. Los ruiseñores bastardos, que pasan el invierno en el área sur del Mediterráneo, junto a las poblaciones locales, esencialmente sedentarias, si bien con esporádicos movimientos de dispersión de escaso alcance, regresan en abril a sus lugares de procedencia. Entre abril y mayo viene la cerceta pardilla, ave endémica muy fácil de reconocer por el aspecto marmóreo de su cremoso plumaje jaspeado. Es un ave que en la Península Ibérica es muy escasa en los años de sequía. En otros abunda moderadamente, aunque siempre en menor cantidad que otras especies de patos. Su distribución peninsular se reduce al sur y el este, con algunas citas en zonas favorables del centro, aunque selecciona siempre los parajes y los años en que el ciclo del agua sean más favorables.

A

estas alturas del año, las marismas y zonas palustres andaluzas bullen de vida mucho antes del verano. Múltiples sonidos se escuchan por las charcas, entre los que detacan las notas roncas y raspantes del carricero tordal, que alterna con otras notas agudas. Una especie de «car rac- car rac- car rac- kir r i - kir r i - kir r i crec-crec», como si fuera emitido por una rana, no cesa de atronar durante buena parte de la jornada. 205


Carricero tordal Alimentando a la prole que ocupa el nido construido por la hembra.


Ruise単or bastardo


La cigüeñuela Nidifica en colonias. Los pollos, nidífugos, nacen blancos por debajo y ocráceos con manchas y rayas por la cabeza y el dorso. Hasta pasados unos treinta días no vuelan las pequeñas cigüeñuelas.

L

as cigüeñuelas son aves zancudas de las orillas y las aguas someras, de largas y extravagantes patas, lenta andadura y actitud nerviosa y gárrula cuando se alarma. Vuelan con el cuello casi extendido y las patas rectas asomando unos 20 centímetros por detrás de la cola. Ocupan las zonas templadas y tropicales de todo el mundo. Salvo las de Nueva Zelanda, que son totalmente negras, las 5 subespecies restantes poseen el dorso negro y vientre blanco que las caracteriza. Habita en arrozales y lagunas costeras de aguas poco profundas, en las inmediaciones de las desembocaduras de los ríos y en marismas dulces o saladas, así como en acequias, canales, playas fangosas y prados inundados. En todas partes buscan aguas poco profundas, dulces o salobres, y prefieren que estén rodeadas con vegetación de bajo porte.

L

a avoceta es uno de los limícolos de gran talla, con patas largas y formas estilizadas y elegantes, vestida con plumaje arlequinado. El pico es uno de sus grandes atractivos, pues está delicadamente curvado hacia arriba. Vive en aguas de poca profundidad, por las que deambula con elegancia. Se alimenta introduciendo el pico que mueve de lado a lado en el agua, y para criba los pequeños crustáceos e insectos acuáticos que componen su dieta. Viene con la primavera y, en Doñana, suele mantenerse a lo largo de casi todo el año. Sitúa sus nidos en los paciles, bordes terreros de la marisma inundada y en el almajal anegado, siempre en espacios abiertos.

E

l nido consiste en unos palillos o vegetales secos, donde usualmente pone en abril 4 huevos de color avellana oscuro con manchas negras dispersas. Prefiere las aguas someras.

Avoceta En charca de Fuentepiedra.

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L

a focha común posee entre sus dedos una membrana lobulada parecida a la de los somormujos. Nada y bucea muy bien y es una rálida, especialmente gregaria, que desprecia las pequeñas masas de agua y habita sólo en zonas con abundante vegetación palustre.

Avocetas En la Desembocadura del río Guadalhorce.

Es migradora parcial. Durante la noche, reunida en grandes bandadas, realiza cortos desplazamientos. Se distribuye por casi toda Europa. En Doñana habita preferentemente en la marisma inundada y en las zonas lacustres interiores. Cuando avanza el estío, ocupa lucios, caños y brazos, donde se mantiene más tiempo la lámina de agua. En Málaga se reprodujo en el pasado en las lagunas de Campillos y La Ratosa y en 1.997 se censaron miles de aves en la Laguna de Fuentepiedra. En otoño, pueblan las masas de agua, si bien cuenta con el aporte de visitantes que pasan el invierno en nuestros espacios naturales.

L

a focha cornuda, se diferencia de la común en las protuberancias rojas que coronan el escudete blanco frontal y el tono más agrisado de su plumaje. Su voz es un trompeteo grave y poco sonoro, algo parecido a un “jum - jum” repetido. Es ave mucho menos sociable que su congénere común, y menos conocida por su escasez. Habita en carrizales y otras plantas palustres. Se alimenta de tallos y raíces, así como semillas, insectos y anfibios.

E

ntre los rálidos, la más tímida es la polla de agua o gallineta, que habita prácticamente en cualquier pequeña charca, remanso de río, o marisma extensa, de agua dulce y salada, siempre que disponga de suficiente vegetación palustre donde protegerse, alimentarse y nidificar. Nada bien, se balancea de detrás adelante, con el cuello erguido. Suele salir a tierra fi rme para alimentarse o descansar. Engulle plantas acuáticas e hierbas, semillas, frutos y animalillos acuáticos.

Focha común Junto a las cañas, entre la vegetación palustre, la hembra pone de 5 a 9 huevos blancos con pintas pardas que ambos progenitores incubarán durante 3 semanas. Los pollos, nacen recubiertos de plumón negro con rayas amarillentas y rojas en el dorso y en la cabeza.

Focha cornuda Nidifica en eneas y otras plantas de las riberas de lagos, ríos y charcas, a veces en el suelo. Los pollos, nidífugos, son más grises por debajo y el pico es rojo con la punta blanca.

Gallineta

Es sedentaria, en muchas de sus zonas cría, y en otras es migradora parcial. En Andalucía es bastante abundante, con invernantes europeas. Los censos realizados en la Laguna de Fuentepiedra arrojan cifras que sobrepasan los 200 ejemplares. A N DA L UC Í A N AT U R A L

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Ag u a s cont i nent a le s

Zampullín chico Nidifica en una plataforma flotante de hierbas acuáticas anclada a cualquier tallo emergente.

Somormujo lavanco Entre la vegetación flotante construyen una plataforma tosca y burdamente trabada a las plantas del fondo. Los pollos, alimentados por la pareja, dejan el nido después de nacer, comienzan a bucear a las 6 semanas y se independizan 3 ó 4 más tarde. Cría en Doñana, en las lagunas antequeranas y en los embalses del Guadalhorce, en Málaga.

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L

os lagos, lagunas mayores, ríos y embalses andaluces ocupan una mínima parte de nuestro territorio, aunque constituyen los espacios más productivos y diversos, sin punto alguno de comparación con las marismas con las que, no obstante, están muy relacionadas. Las frescas riberas de los ríos acogen una numerosa e interesante fauna que se oculta y aprovecha los abundantes recursos y, en los aguazales, reina una febril actividad que mitiga la aridez de muchas de nuestras tierras. Entre las numerosas aves de interés, destacan las acuáticas buceadoras y nadadoras y otras, que sin pertenecer a esas familias, se alimentan en estas zonas húmedas y encuentran en ellas lugares apropiados para su nidificación. Así mismo, las masas de agua reciben un importante contingente de aves acuáticas que desde el septentrión europeo se desplazan a nuestro país para pasar el invierno. Por esta época, los fl amencos comienzan ya a situarse en las lagunas de Doñana, en Fuentepiedra y en otras zonas lagunares andaluzas.

C

omo otros somormujos, el zampullín chico ejecuta un llamativo y característico cortejo, en el que se encaran el macho y hembra y emitan un canto relinchante en el agua. También se producen enfrentamientos y persecuciones. En ocasiones, el macho entrega un simbólico ramillete de hierbas a la hembra. Despega del agua con chapoteo y nada y se sumerge sin dificultad. En tierra es un ave torpe, por lo que abandona el medio acuático lo menos posible. Cuando se alarma, emite un “uit-uit” de advertencia a los pollos, que trepan y se ocultan bajo las alas de los padres. Se alimenta de libélulas, escarabajos y otros insectos acuáticos, moluscos, crustáceos y pececillos.

E

l somormujo lavanco es un ave que en el pasado sufrió el acoso del hombre, que le persiguió para aprovechar su bello plumaje. Las parejas se forman entre febrero y marzo y enseguida comienzan las ceremonias nupciales, parecidas a las del zampullín chico.

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E

l martinete es una garza de costumbres crepusculares y nocturnas, cuervo de noche es su nombre científico pues, además, su grito se asemeja al de aquél. Durante el día, permanece oculto entre los arbustos que bordean las zonas palustres, y no abandona su refugio hasta la caída de la tarde.

A

fi nales de agosto y durante los meses de septiembre y octubre emigran, siempre de noche, hasta alcanzar el África tropical. Entre las aves destaca la garceta, paloma torcaz, martinete, cigüeña común, milano negro y real, grajilla, lechuza común.

Salicaria (Lythrum salicaria) Martinete Si se le sorprende en su retiro, apunta con el pico hacia el cielo: se mantiene rígido e inmóvil y así pasa frecuentemente desapercibido.

La Garza real Es una de las más grandes y bellas ardeidas. Su metro aproximado de altura, su mirada reptiliana y su plumaje casi pío la hacen extraordinariamente atractiva Cría en colonias, o «pajareras», que establece en árboles de gran tamaño y, en ocasiones, en marismas y carrizales.

Garza real en vuelo Con el cuello en S, las patas extendidas hacia atrás y y lentos batidos de alas. A N DA L UC Í A N AT U R A L

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Ánade real

L

Garcilla bueyera Entre las patas de una vaca. Anda poco por el agua y en general evita los habitats marinos, aguas frías o profundas, charcas, lagos y pantanos.

os patos de superficie habitan las aguas dulces, aunque ocasionalmente frecuenten las saladas, en busca de alimento, casi siempre en invierno. Algunas veces van a comer en tierra, si bien lo habitual es procurarse el sustento en aguas poco profundas, hurgando con el pico en el fondo, operación que realizan introduciendo la cabeza y medio cuerpo en el agua, el cuello extendido hacia abajo y la cola apuntando al cielo. Pertenecen a este grupo notable, el ánade real, o pato azulón, el ánade rabudo y el ánade friso.

L

a garcilla bueyera, habita en las aguas continentales de las tierras bajas mediterráneas con clima cálido. Los distintos nombres vulgares con que la conoce el pueblo, aluden a su costumbre de andar quedamente entre las patas del ganado vacuno, comiendo los insectos y animalillos que levantan al forrajear, o a su estrecha colaboración con los mismos para desparatizarlos, por lo que muchos las conocen como rezneros o garrapateros.

Se trata de una extraordinaria colonizadora de nuevas zonas desde el sur. En las últimas décadas, su área de cría se ha extendido hacia el centro y el oeste peninsular. El plumón de las Ardeidas despide un polvo fi no y grasiento, producto del desgaste del extremo de las plumas, pero donde alcanza su máximo desarrollo es en las garzas, en las que brota en los espacios desnudos del pecho, costados y ambos lados del obispillo. Utilizan este polvo para limpiar su plumaje de aceites, lodos y grasas, mediante una uña en forma de peine. Cuando esté todo empapado, lo eliminará rascándose con el pico y cubrirán su plumaje con el aceite que extraen de sus características glándulas. Las ruidosas colonias se avivan con los reclamos de los pequeños, mientras son alimentados por ambos progenitores, hasta que abandonan el nido tras 7 u 8 semanas. Por junio, comenzarán a volar las garzas que nacieron por primavera.

Garcilla bueyera criando En la época de la formación de la pareja, los machos se vuelven muy agresivos.

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Pato colorado

De madrugada, abandona sus dormideros comunales y comienza a recorrer lagunazos y marismas. Gran parte de su tiempo, permanece en tierra y lo dedica a descansar, absolutamente inmóvil y solitaria, y el resto a recorrer con paso quedo las zonas de aguas someras donde obtiene su alimento. Sólo aviva su paso para perseguir algún pez en el agua. Su reclamo sonoro y áspero, una especie de “kraj” estentóreo, se oye por doquier y resuena por los cañaverales. Se alimenta básicamente de peces, que ensartará con su pico o atrapará entre sus poderosas mandíbulas, así como anfibios, pequeños mamíferos y escarabajos. A veces ingiere materias vegetales. Caza también en prados y campos. En la época de paso, frecuenta las zonas costeras.

L

os patos buceadores se reconocen porque levantan el vuelo tras chapotear en la superficie, como es el caso del pato colorado y el porrón común. Todos ellos, relativamente abundantes en las aguas continentales, junto a los patos de superficie, cercetas pardillas, comunes y carretonas.

profundas. Migradora, llega bastante tarde a las colonias de cría, sobre todo en mayo y, tras la reproducción, marcha hacia sus cuarteles de invierno, cuya situación exacta en Africa tropical se desconoce. Anida en Doñana, delta del Ebro, Albufera valenciana. Se ha citado como invernante en el P.N. del Guadalhorce, desembocadura del río Vélez y la laguna de Fuentepiedra, siempre en escaso número de ejemplares.

L

a garza real es una de las más grandes y bellas ardeidas. Su metro aproximado de altura, su mirada reptiliana y su plumaje casi pío la hacen extraordinariamente atractiva. Cría en colonias, o «pajareras», que establece en árboles de gran tamaño y en ocasiones en marismas y carrizales. En invierno, es ave común merced al gran número de individuos que, procedentes de otros puntos de Europa, alcanzan la Península para invernar.

La garcilla cangrejera Anida en colonias, generalmente mezclada con otras garzas, pero siempre en número limitado.

Malvasía

L

a última tribu de las anátidas son los patos malvasía, de pequeño tamaño, cuello corto y grueso, patas situadas tan atrás que les impide andar con cierta seguridad en tierra. Nadan con sus rígidas y largas timoneras tiesas y verticales y bucean muy bien. Crían en el sur peninsular, donde construyen nidos complicados entre los juncos. Ave generalmente diurna, y a veces crepuscular, pesca en las orillas o en aguas A N DA L UC Í A N AT U R A L

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A principios de marzo, los calamones inician las cópulas y la inmediata construcción del nido. Mientras se van los invernantes. Las marismas, terrenos pantanosos, aguazales, charcas, vegas y zonas palustres de Andalucía, acogen una variada fauna ornítica que aprovecha la cobertura vegetal disponible en estas zonas para nidificar, junto a numerosos vertebrados que pueblan estos predios y a la rica representación de millares de invertebrados, suficientes para satisfacer sus necesidades alimentarias.

Garza real nupcial Nidifica en colonias, sobre grandes árboles, pero también localmente en juncos aplastados o en acantilados marinos, casi siempre cerca de masas de agua.

Cabeza de garza real

L

a garza real remoza su nido y busca compañera. Las cigüeñuelas, que ya se ven por febrero, tras haber superado con éxito su viaje africano , enseguida, se unen a las bandadas de ejemplares sedentarios. Las bandadas de gansos comienzan a marcharse, como las fochas invernantes.

El friso, especie poco dinámica, es el menos conocido de nuestros ánades. En general pasa desapercibido, dentro de los bandos más densos de otros patos, y es preciso observarlo de cerca para distinguir las estrías sinuosas que recorren el gris y el suave color pardo del plumaje del macho. Parece que, durante estos últimos años sus efectivos han aumentado ligeramente, sobre todo en sus dos principales áreas de cría, las Marismas del Guadalquivir y la región lacustre de la Mancha. El ánade friso Nidifica cerca del agua, en una depresión en el suelo que la hembra forra con hojas secas, carrizos y plumón. Pone en mayo, usualmente de 7 a 14 huevos amarillo-ocráceo, que más tarde incubará durante unos 28 días en solitario. Los pollos, alimentados por la hembra, dejan el nido tras nacer y vuelan a las 7 semanas.

Morena serrana (Aricia agestis) Especie que vuela en el sur europeo en tres generaciones. Habita en lugares abiertos, cerca de matorrales y tierras bajas hasta 900 metros de altitud. Las larvas se alimentan de gerianáceas, del género Erodium.

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Se alimenta de hojas, raíces de juncos y otras plantas acuáticas; busca las aguas dulces, a ser posible con un seguro refugio en la vegetación palustre. En ambos lugares suele hacer el nido en vetas o islillas, protegido muchas veces por cardos, gramíneas, etc., y revestido con abundante plumón oscuro que lo caracteriza.

P

or su parte, el rabudo es uno de los ánades más elegantes de cuantos frecuentan las aguas continentales. El nombre le viene por su larga y puntiaguda cola. Anda con facilidad y vuela con rapidez. Se alimenta de plantas acuáticas, que come en la superficie, así como insectos, moluscos y gusanos. Nidifica en las Marismas del Guadalquivir y, en invierno, gran número de ellos alcanza las aguas continentales andaluzas. En Doñana fue muy numeroso en tiempos, y ahora las poblaciones son muy reducidas. También es escaso en lagunas, albuferas y marismas: en el P.N. del Guadalhorce, censos de una veintena de aves en la Laguna de Fuentepiedra, laguna de la Ratosa y el embalse de la Cancelada, en Estepona.

L

a cerceta carretona ostenta un vuelo rápido y ágil, que atrae a los cazadores que prueban con ella su puntería, a su paso por nuestro país, cuando por primavera regresa de sus cuarteles de invierno. Recorre miles de kilómetros, desde el África ecuatorial hasta sus localidades europeas del centro y del oeste, y en la travesía por España, donde se conocen con el nombre de «cercetas de verano», un reducido número decide quedarse con nosotros para reproducirse.

Cría muy localmente en las Marismas del Guadalquivir, en la Laguna de Fuentepiedra y en otros enclaves andaluces.

Ánade rabudo Cerceta carretona

E

n las lagunas de mayor tamaño, los patos cuchara ocupan las aguas abiertas y someras, con abundante fango y vegetación circundante, tanto en aguas dulces como saladas. En tiempos relativamente recientes se llegaron a contar 1.500 cucharas en Fuentepiedra, más de 160 en La Ratosa y casi un centenar en la Desembocadura de Guadalhorce. Las poblaciones de Doñana son ahora sorprendentemente muy reducidas. Suelen concentrarse en grupos pequeños para comer, con el pico a ras del agua fi ltrando ésta y reteniendo los moluscos, insectos, crustáceos, semillas y algas que componen su dieta. Pato cuchara

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Porrón común Nidifica cerca del agua, en un montón de vegetales, que tapiza con plumón de la hembra. Pone, de abril a mayo, de 6 a 11 huevos gris verdosos; la incubación dura alrededor de 28 días, y es realizada sólo por la hembra que, además, cuida de los pollos, los cuales nadan a las pocas horas de nacer. A las 7 semanas, realizarán sus primeros vuelos.

E

l porrón común, prefiere los remansos abrigados en las aguas dulces. Como es normal en un pato buceador, al contrario que los patos de superficie, se alimenta con las hierbas, raíces y pequeños moluscos que obtiene bajo el agua. De hecho, su cuerpo es más compacto que el del pato de superficie. Sus patas están situadas hacia la parte trasera del cuerpo, para desenvolverse mejor en el agua, aunque en tierra, cuando anda, resulta grotesco. El plumaje, de colores poco vivos, es particularmente tupido. Aunque el vuelo es rápido y potente, despega del agua y se eleva tras un gran esfuerzo, por lo que suelen sumerjerse para escapar en caso de peligro. El cortejo nupcial se reduce a algunos movimientos de cabeza del macho, acompañados de silbidos roncos. Cría en las marismas del Guadalquivir, donde es abundante los años de mucha agua, e inverna en casi todos los humedales andaluces.

El porrón pardo Pone en abril de 8 a 10 huevos de color amarillo claro, en una zona de abundante vegetación cerca del agua. La hembra será la encargada en exclusiva de la incubación, durante un periodo de entre 25 y 28 días. Los pollos, abandonan enseguida el nido, recubiertos de plumón pardo oscuro y amarillo por debajo. Entre 55 y 60 días tardarán en realizar sus primeros vuelos.

U

na especie rara en Europa occidental es el porrón pardo, no sólo por su reducida población, sino por sus costumbres crepusculares y escondidizas y su discurrir furtivo y silencioso entre las cañas. Cada vez es más rara su presencia, a pesar de que el profesor Valverde estimó en los años 60 una población de 500 parejas sólo en las marismas del Guadalquivir. En el resto de los países de Europa occidental, apenas sumaban unas decenas y en la Unión Soviética se contaron 140.000. Las poblaciones europeas invernan en el mar Negro, mar de Azov y el Caspio, con algunos ejemplares en el Mediterráneo. Las poblaciones asiáticas, en la India.

O

tro pato, propio de las aguas continentales es el porrón moñudo, que cría en Asia septentrional hasta Japón, Islandia y gran parte del norte y centro europeo. Inverna en la Península Ibérica y Baleares.

Porrón moñudo 216

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E

n las inmediaciones de masas acuáticas, durante el invierno, frecuenta las aguas continentales y las zonas costeras la serreta grande, un ave robusta, de cabeza rechoncha, fi no pico y plumaje de atractivo colorido. En la época de cría habita en zonas arboladas. Suele bucear bien; en el agua le cuesta despegar, pero ya en el aire su vuelo es rápido y de fuertes aletazos. Pesca en solitario durante las primeras horas del día y el crepúsculo. Es accidental en las costas de la Península Ibérica, sobre todo en los años fríos.

P

or marzo aparece la gaviota enana, de paso por las tierras de Andalucía que ocasionalmente inverna en nuestras costas. La más pequeña de las gaviotas, apenas del tamaño de una tórtola, se alimenta de pececillos, crustáceos e insectos, que captura al vuelo como si fuera un charrán. En ocasiones vuela a ras del agua, sin llegar a posarse. Emite un “kek-kek-kek” grave, que alterna con un grito más agudo.

La serreta grande Frecuenta en invierno las aguas continentales.

La gaviota enana Es especie invernante en nuestras costas.

Cría en los Países bajos, Dinamarca, Finlandia y Siberia. En la Península Ibérica es ave de paso, en bandadas pequeñas o incluso solitaria, presentándose relativamente abundante en invierno en el Delta del Ebro y la Albufera valenciana. Entre mediados de agosto y septiembre retorna la gaviota enana a sus lugares de invernada, principalmente el Báltico y el mar del Norte, aunque también a las costas templadas del Meditaerráneo y Europa occidental.

A

fi nales del verano las primeras gaviotas reidoras reaparecen en las aguas continentales meridionales. Durante casi todo el año frecuentan nuestras masas de agua un número elevadísimo de individuos procedentes de otros puntos de Europa, que ocupan tanto el interior como las costas. Se alimentan de caracoles, lombrices, peces, cangrejos y desperdicios de los vertederos.

La gaviota reidora Nidifica en colonias. Los dos miembros de la pareja construyen un voluminoso nido de vegetación seca. La puesta, de abril a junio, consta de 3 huevos de color ante pálido a castaño intenso, a veces azul-verdoso, que ambos padres incuban durante unos 23 días. Los pollos, alimentados por la pareja, abandonan el nido casi enseguida y vuelan a las 5 ó 6 semanas.

Se distribuye desde el Ártico al Mediterráneo y desde Islandia al mar de Bering. Cría en la baja Andalucía, en la laguna de Fuentepiedra y, ocasionalmente, en alguna de las lagunas de Campillos. No cría en el P.N. Doñana. A N DA L UC Í A N AT U R A L

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E

l charrancito es más pequeño que un zampullín chico. Ostenta pico amarillo y frente blanca. Habita en playas costeras o del interior. Durante el periodo migratorio se le ve tanto en marismas como en costas y estuarios.

Salamandra común Especie de las zonas húmedas, ocasionalmente también de las zonas boscosas de montaña, donde alcanza los 2.000 metros de altitud. Esencialmente nocturna, pasa el día bajo los troncos o las piedras. Sólo en los días lluviosos desarrolla una actividad diurna. Se alimentan de pequeños crustáceos, larvas de insectos y gusanos.

Muy próximos a Doñana se localizan otros espacios naturales que, aunque están situados fuera de los límites del Parque Nacional, comparten biotopos similares en los que habitan diversas especies animales y vegetales: el Parque Natural de Doñana, con casi 54.000 hectáreas, donde se incluyen masas forestales de pinos, marismas más o menos transformadas y tramos de brazos y caños del río Guadalquivir que antiguamente inundaban la marisma y se distribuyen entre las provincias de Cádiz, Huelva y Sevilla. En Sanlúcar de Barrameda se encuentran las marismas de Bonanza, muy cerca de la desembocadura del Guadalquivir. Se trata de una franja de marisma natural que se inunda con las mareas, a diferencia del resto de las marismas del Guadalquivir que ya sólo reciben el agua de lluvia de algunos cauces. Todavía se mantienen salinas en estas marismas, donde medra el flamenco y la avoceta busca refugio y alimento. En el cercano Pinar de la Algaida, nidifica el milano negro, con más de un centenar de parejas, así como el ratonero, el águila calzada, urracas y rabilargos y aún se recuerdan los millares de anátidas que se criaban en algunas lagunas ya desaparecidas, como la Laguna del Ánsar.

Grullas En la Laguna de Fuentepiedra.

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El pinar del Coto del Rey se prolonga por la provincia de Sevilla, en los términos de Aznalcázar y Villamanrique de la Condesa, y por las marismas transformadas, en mayor o en menor medida, para el cultivo del arroz, caños y cauces como el Brazo de la Torre, Isla Mayor o Entremuros del Guadiamar, donde acuden las aves que habitan en Doñana durante los veranos y los inviernos de sequía.

E

n los pinares y las marismas de Hinojos, al norte de la provincia de Huelva, también acuden miles de aves acuáticas. En el litoral de Almonte aparece el espectacular acantilado del Asperillo y más hacia el oeste se dispone el complejo del Abalario, salpicado de pequeñas lagunas rodeadas de pinos y eucaliptos. En la provincia de Málaga, muy cerca de la de Sevilla, en la ruta que une ambas ciudades, por las inmediaciones de la llanura de Antequera, en el lugar conocido como Hoya del Navazo y situada entre tierras de cultivo, se encuentra la Laguna de Fuentepiedra. Cuenta con algo más de seis kilómetros de longitud y algo menos de tres de anchura, y a pesar de su escasa profundidad, el carácter impermeable de esos suelos de la depresión de Antequera explican su permanencia.

E

n los primeros días del año es posible ver grullas invernantes en Fuentepiedra que permanecerán fieles a este territorio hasta que inicien en marzo el regreso a sus cuarteles de cría. Durante el día recorren las tierras cultivadas de Campillos y otros pueblos aledaños, así como las tierras de cultivo que rodean la laguna. A veces se detienen a descansar y por la noche la usan como dormidero. Cercetas y ánades, tarros y patos trajinan por la laguna, acudiendo a las orillas para buscar alimento. En realidad, las aves sedentarias no difieren grandemente de aquellas de las zonas limítrofes, acaso con la salvedad de las gaviotas reidoras, que crían aquí y permanecen durante todo el año. Pajarillos como los jilgueros, currucas, carriceros, verderones, verdecillos y tantos otros, tampoco se ausentan de este lugar, pues apenas realizan movimientos de invernada. Los primeros flamencos suelen aparecer con las lluvias de otoño; aumenta su población en las vísperas de la Navidad, y continúa sucesivamente hasta completar aquella. Deambulan casi de forma errática estos días, puesto que no ignoran que hasta la primavera no tomarán la importante decisión de criar, en función, naturalmente, de las reservas hídricas. Instalan sus nidos sobre todo en el centro de la laguna, y su éxito dependerá de estas reservas, hoy bastante aseguradas por un sistema de veneros.

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Flamencos En un aguazal.

E

n ocasiones, Fuentepiedra ha llegado a superar al humedal francés de la Camargue en el número de reproducción de fl amencos, aunque se considera como la segunda en importancia trás esta. De cualquier manera, lo importante es que desde los primeros recuentos del profesor Valverde, descubridor de esta colonia en 1.964, se ha pasado desde los tres mil ejemplares hasta más de diez mil en años recientes. Estas bellas y gregarias aves se reúnen en bandadas centenarias, tanto para comer como para reproducir la especie. Se desplazan con paso quedo por las aguas someras, en las que hunden su pico especializado para fi ltrar los animalillos acuáticos, gusanos, insectos y moluscos que componen su dieta. A veces, se desplazan para comer hasta las lagunas próximas - Campillos, Alameda, Ratosa, etcétera- e incluso llegan hasta Doñana y el cabo de Gata.

El carrizal En la laguna de Fuentepiedra.

hasta más de mil parejas de pagazas piconegras, ave de paso que instala sus colonias en marismas o litorales, llegan a criar en el sureste del vaso lagunar. Aunque escasa, la vegetación de la periferia de la laguna resulta vistosa. Dominan las especies halófi las, como corresponde en este lugar salobre, donde destacan salicornias, sodas, espadañas y castañuelas. En el canal, adelfas, tarajes y carrizos; más allá de la influencia salina: malvas, cantuesos, aulagas y retamas.

L

a enea, o espadaña, es especie con hojas lineares y vainas que envuelven estrechamente al tallo. Alcanza los dos metros de altura, presenta limbo foliar pálido, partes masculina y femenina de la inflorescencia contiguas o separadas dos centímetros y medio como máximo. La parte femenina es pardo oscura. Vive en bordes de charcas, acequias, y pantanos.

Espadaña, anea o enea (Typha latifolia)

D

urante este tiempo de arribada de numerosas aves a la laguna, muchas disponen sus nidos para criar. La avoceta apenas lo esconde en alguna salicornia de la orilla de las charcas menos profundas, y con movimientos laterales de su pico curvado barrerá una y otra vez la somera lámina de agua para obtener su alimento. No muy lejos, la canastera pasa desapercibida amparándose en su color terroso y su inmovilidad. Si accidental es aquí la presencia de la gaviota picofi na,

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El charrancito Se ve por nuestras playas costeras durante el periodo migratorio.


Avoceta En charca de Fuentepiedra.


R íos

Martín pescador El martín pescador recorre los cauces fluviales con su vuelo rápido y a baja altura, hasta localizar un posadero adecuado desde el cual se precipitará en picado sobre los peces que constituyen la base principal de su dieta.

Pino carrasco

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n conjunto de ríos menores, lagos y arroyos constituyen la red de drenaje cuyo colector principal es el Guadalquivir, el río grande de los árabes. Ocupa una extensión superficial de 57.000 kilómetros cuadrados, sin duda la red más grande de Andalucía, y la mayor parte de su recorrido discurre por la depresión del mismo nombre, encajada entre Sierra Morena por el norte y las sierras béticas por el sur. Nace en la Cañada de las Fuentes, a más de 1.330 metros de altitud, y su cuenca alta constituye el corazón del Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, donde deberá sortear una orografía laberíntica y desigual, entre parajes húmedos poblados de maravillosos corredores de vegetación. En las pedrizas soleadas y húmedas de montaña, entre claros de bosques maduros de pinos de más de 1.000 metros de altitud, habita la lagartija de Valverde.

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l pino carrasco, con su corte de madroños y lentiscos, ocupa las tierras cuya altitud está por debajo de los 900 metros. A mayor altitud aparece el pino resinero, acompañado de encinas y quejigos. Todas estas especies fueron repobladas en tiempos y su desarrollo se vió favorecido por la abundancia de precipitaciones. En las zonas más

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húmedas, se localizan milenarios tejos y contados ejemplares de acebo, ambos escasísimos en Andalucía, y en las zonas bajas, o en los fondos de los valles, el bosque caducifolio formado por fresnos, sauces, y chopos. En los juncos, tarajes y eneas, se cobijan aves acuáticas y pequeños mamíferos. En la zona media, entre 1.300 y 1.700 metros de altitud, encontramos también algunas especies caducifolias, serbales y arces, que acompañan a los pinos.

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n los meses lluviosos, con el aporte del deshielo por primavera y verano, se acrecienta el caudal de las aguas y el río repone fuerzas para volver a bullir entre cortados, pinares y sabinares, tejos y arces. No lejos de allí, a principios del verano, la violeta de Cazorla adorna los roquedos más escondidos con sus flores rosadopurpúreas que se prolongan en un largo y estrecho espolón. El Borosa nace en el espacio natural de Aguas Negras y confluye con el Guadalquivir en uno de los parajes más hermosos de esta región montañosa. Sus aguas dividen las serranías de Cazorla y Segura. En julio, se despeña desde las alturas de la central eléctrica y discurre más sosegado por terrenos abruptos de menor pendiente que descienden hasta el valle A N DA L UC Í A N AT U R A L


en busca del río mayor. En este reducto, donde la vida bulle, los márgenes emulan un feraz jardín florido y, en las paredes rocosas de la Cerrada de Elías, descuelgan sus hojas acintadas las bonitas tirañas, otra de las especies notables de la sierra, notable endemismo ibérico que se describió de la almeriense Sierra María, donde no ha vuelto a ser encontrada, y también de sierra Tejeda, en parajes de difícil localización y, sobre todo, de esta sierra de Cazorla.

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n los márgenes secos, abunda la mariposa bajá de dos colas, que medra en las zonas cercanas a los madroños, por ser la planta nutricia de sus larvas. El río se diluye en su confluencia con el Guadalquivir, en una cerrada tapizada con olmos, sauces y avellanos. En el bosque se oculta el azor, ave robusta y sedentaria de las masas boscosas, con preferencia por las de coníferas con abundantes calveros. Alamos, sauces, olmos y otra vegetación de ribera, acompañan a los ríos Borosa y Aguamula. En las tierras mediterráneas, las suaves temperaturas permiten el desarrollo de bosques de hoja dura, o esclerófi los. Entre ambas áreas se desarrolla el bosque caducifolio, esto es, árboles de hojas que van perdiendo el color verde y adquieren diversos tonos que van desde el amarillo dorado hasta el rojo, para acabar secándose y caer hasta despojar al árbol de todo rastro de follaje. El fresno sustituye a las alamedas y olmedas en los valles angostos del interior del mencionado macizo. En el sotobosque,

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son frecuentes los zarzales con madreselvas y las plantas trepadoras. La orla espinosa, y primer estadio de degradación de estos bosques, es un zarzal denso con zarzamoras, a las que acompañan madreselvas del género Lonicera, rosales de rosa perruna y pouzini y trepadoras como tamo, vid silvestre y muermera. En el bosque caducifolio también es frecuente el olmo de montaña, el taray, serbal común y mostajo. Entre los reptiles encontramos la culebra de escalera, lagartija colilarga, la lagartija ibérica, el sapo común y el sapo corredor y, entre las aves visitantes de primavera, podemos encontrar el reyezuelo, mosquiteros, currucas y pinzón vulgar. El tejón y la gineta, aunque comunes, son muy difíciles de ver, ya que presentan hábitos nocturnos. Los grandes herbívoros son los más conocidos y fáciles de observar: jabalí, cabra montés, gamo y muflón.

Ciervo vareto entre los cardos El vareto es un jovén ciervo en el que se aprecian ya los dos apéndices o estacas que al crecer se convertirán en una bella y ramificada cornamenta. En las zonas húmedas, cerca de los ríos y las masas de agua, encuentran el frescor y el cobijo entre los abundantes cardos marianos.

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l Guadalquivir abandona el parque natural tras remansarse en el pantano de El Tranco, y trazar una afi lada curva que divide en dos la sierra de Las Villas. Sestea después por predios de olivares jienenses y cordobeses, ocupados en tiempos por extensos encinares, y se acerca a Sierra Morena, una de las cordilleras de formación más antigua de nuestra península, dentro de la provincia de Jaén, en Andújar, como representante de un sistema típico de nuestra tierra y hábitat de especies mediterráneas de gran interés y en serio peligro de desaparición.

El embalse del Tranco

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Río Guadalquivir

os ríos que recorren estas tierras son en su mayoría intermitentes, debido a la estación seca característica del clima mediterráneo. En el límite oriental, se han construído las presas de Jándula y Encinarejo. El río Jándula conserva la mejor representación de vegetación de ribera de todo el Parque, con sauces, alisos, almeces, tamujos y adelfas. Aguas abajo, desciende con mansedumbre, orillando campos de labranza que se extienden por la campiña. Tras dejar atrás las ciudades olivareras y vitivinícolas de Baena y Montilla, la naturaleza vuelve a levantar un inesperado telón de montañas agrestes, barrancos y cortados calizos. Es la Subbética, de parajes desquiciados y plegados, sujetos a un capricho geológico y al dictado del agua que por ellos se precipita y origina cárcavas y grietas.

de sauces, como Salix atrocinerea. En ecotonía con estas saucedas, y cubriendo las rocas y orillas del cauce, es frecuente la presencia de herbazales con hipérico caprino y otras especies singulares.

El ecosistema vegetal ribereño de estas cuencas es relativamente diverso. Así, tanto en la parte alta del curso del Guadalquivir, como en el tramo medio, las series de vegetación riparias sobre suelos ricos en bases se articulan desde lo más húmedo a lo más seco, en saucedas arbustivas que ocupan los márgenes de ríos y arroyos, así como los roquedos que se encuentran en el lecho de los mismos, siempre en contacto con el agua o muy cerca de ella. Llevan distintas especies

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Cuando se trata de suelos silíceos con carácter arenoso, se presentan saucedas de Salix salvifolia, que llegan a quedar cubiertas por las aguas en las grandes avenidas invernales y primaverales. Son muy pobres en especies, e incluso llegan a ser monoespecificas, en contacto con los espadañales cuando las aguas están algo eutrofi zadas. Estas saucedas, hacia tierra fi rme, contactan con las alisedas en el caso de aguas corrientes y suelos muy hidromorfos o bien, cuando se trata de arroyos de gran estiaje, con tamujares de tamos, Bryonia dioica y otros. n Palma del Río, sobre la llanura tibia, en mitad de campos verdes y caminos de tierra, se funden las aguas del Guadalquivir y el Genil, su afluente más caudaloso, en un valle menos profundo y extendido que el del río mayor, más pintoresco, más joven y lozano. En Iznájar, el río Genil forma un mar interior. El pueblo se alza en mitad del pantano, sobre una muela. El Genil, a punto de verter sus aguas en el Guadalquivir, riega las tierras de Écija en una hoya entre lomas moteadas de olivos centenarios. Llega el río hasta Sevilla, donde busca el camino hacia su desembocadura en el océano Atlántico. En el margen derecho, se encuentra el Parque Nacional de Doñana, donde confluyen marismas, playa, dunas vivas, arenas estabilizadas y la vera. Constituye una de las reservas naturales más singulares y ricas de Europa, compartida por las provincias de Sevilla y Huelva.

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estaca sobre todo la marisma, de extraordinaria importancia como lugar de paso, cría e invernada para miles de aves europeas y africanas. En el parque viven especies únicas y en serio peligro de extinción, como el águila imperial y el lince ibérico, entre otras. La flora es muy diversa y está asociada a los diferentes ecosistemas presentes. Cada uno de ellos posee una fauna propia y diferenciada.

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La Cuenca Hidrográfica del Sur de España, agrupa cuencas y subcuencas independientes que vierten sus aguas al Mediterráneo, a través de los ríos de Vélez y Guadalhorce en Málaga, Almanzora, Andarax y Adra en Almería, Guadalfeo en Granada y Guadiaro, Guadarranque y Palmones en Cádiz.

denso cañaveral, que cobija a numerosos paseriformes, como el ruiseñor bastardo, que instala su nido en la base de las cañas, mosquiteros comunes, gorriones molineros en los sotos fluviales, lavanderas boyeras, bisbitas ribereños costeros y avetorillos que se mimetizan con sus picos enhiestos.

Sujetos a un fuerte estiaje, sólo alguno de estos ríos presentan en ciertos tramos una vegetación de ribera propiamente dicha, siendo más frecuentes las especies termófilas mediterráneas, que dependen del régimen de lluvias, entre las que suelen abundar adelfales, tarajes y cañaverales.

En sus orillas crece el álamo blanco y una orla de eneas y vegetación de ribera, da cobijo a numerosas rálidas, anátidas, agachadizas y otras especies palustres.

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l Vélez nace en la sierra de Alfarnate y Periana, se embalsa en la Viñuela, discurre por la vega de Vélez Málaga y muere cerca de Torre del Mar, donde abre su camino hacia la desembocadura. En este espacio fluvial presenta un

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lgunos carriceros comunes hacen sus nidos aquí, y el buitrón, construye con telarañas y pelusas una bolsa que cuelga en los juncos, donde deposita sus huevos. En migración se ve el chorlitejo grande, correlimos común y menudo, cigüeñuela, archibebe común, tarabilla común y norteña, andarríos chico, avión zapador, buscarlas, garcillas cangrejeras y polluelas. Doñana Puesta de sol.

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El Corredor Verde del río Guadiamar

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as marismas del Guadalquivir experimentaron desde hace unos años una reducción considerable de sus 180.000 hectáreas hasta las 30.000 actuales. Los tímidos intentos que, año tras año se iniciaron para su recuperación, cayeron en el olvido, hasta que el vertido de Aznalcollar movilizó medios y conciencias y la Junta de Andalucía, una vez retirados los lodos, emprendió un esperanzador proyecto llamado Corredor Verde del Guadiamar. Las labores de limpieza y otras acciones que se pusieron en marcha, lograron reducir el contenido de metales pesados en los suelos, y los problemas de contaminación residual quedaron relegados al tramo que resultó más contaminado: el que se extiende desde la mina hasta el puente de las Doblas. Las comunidades de macroinvertebrados comenzaron a desarrollarse y, como consecuencia de esta evolución favorable, los resultados obtenidos en la primavera del año 2.003 mostraron una mejoría importante en estas comunidades dentro de una gran diversidad de hábitats.

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Nutria

ntre el puente de Aznalcázar y el Vado del Quema, a pesar de la incidencia de vertidos orgánicos, se ha incrementado la riqueza de macroinvertebrados respecto a la registrada en el 2.002. La entrada en funcionamiento de las depuradoras puede ser una de las causas de esta mejoría. Por otro lado, en la zona de Entremuros la comunidad de macroinvertebrados es muy parecida a la de años anteriores y, en general, las concentraciones medias han disminuido.

Los reptiles terrestres, por su limitada capacidad de movimiento, y por las perturbaciones provocadas por las propias labores de restauración, así como por la ausencia casi generalizada de refugios naturales dentro del espacio, sufrieron un notable retraso que, una vez terminadas las tareas de repoblación, ha cambiado de forma significativa. Actualmente es muy abundante la lagartija colilarga, el lagarto ocelado, la culebra bastarda, la salamanquesa común y la lagartija cenicienta. En el caso de los reptiles ligados al medio acuático, su proceso de recolonización ha sido mucho más rápido en especies como el galápago leproso y la culebra viperina, que cuentan con importantes poblaciones a lo largo de todo el río. La ictiofauna presenta poblaciones cada vez más numerosas de barbos y bogas y las especies introducidas, representadas por la perca sol, gambusia y el black-bass se restringen actualmente a las zonas más próximas a las aguas de cabecera, no afectadas por el vertido minero.

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i bien han mermado las poblaciones de mamíferos de mediano tamaño, como el conejo y la liebre, ha tenido lugar un incremento notable de zorro, tejón, garduña, turón, nutria, gineta, meloncillo, gato montés y lince ibérico. La nutria experimentó un notable incremento en sus poblaciones, lo que ha favorecido a los tramos bajos del Guadiamar. En cuanto a las aves, los efectos del vertido apenas han tenido incidencia desde el punto de vista de la conservación. Anochece en el borde premarismeño. Mientras el sol se oculta, numerosas especies medran aún en las aguas cuando apuntan los primeros días del otoño. En Andalucía se concentran las poblaciones invernantes europeas y las especies de paso hacia el África, algunas de las cuales han reducido sus efectivos por la contaminación de las aguas. Así mismo, en los inviernos más fríos se producen movimientos transhumantes que tienen como destino el Magreb.

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l Guadalquivir es un río abierto que se confunde con un océano poblado de olas, grisáceo y cerúleo en su batalla contra mareas y vientos atlánticos. Nunca desfallece, ni siquiera cuando alcanza la desembocadura en Sanlúcar.

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Sotos

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os sotos de arbolado con abundante matorral, muchas veces cerca de un curso de agua, constituyen un lugar preferido por muchas aves, pues encuentran allí lugares para anidar y protección contra sus enemigos. Entre ellas, destacamos el cuco, mochuelo común, zarcero común, zarcero pálido, pito real, curruca zarcera, zorzal común, mito, ruiseñor común, escribano soteño, zorzal alirrojo, oropéndola, mirlo común, gorrión moruno, camachuelo común y petirrojo. Las poblaciones de currucas capirotadas, las más numerosas en el invierno andaluz, comienzan a preparar su regreso a los países septentrionales europeos de donde vinieron, principalmente de los

Países Bajos y los nórdicos, en tanto que las poblaciones sedentarias andaluzas se preparan para afrontar la nidificación y el cuidado de sus pollos.

Curruca capirotada M

Mirlo en nido

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Pito real jóven

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n los sotos, baldíos, campos cultivados de todo tipo, huertos, dehesas, cañaverales, arroyos, alta montaña, sierras desarboladas, parques y jardines de Andalucía habita un ave por todos conocida, si bien su negro colorido despierta poco entusiasmo. Es el mirlo, especie sedentaria que se distribuye por casi toda Europa y Asia, con un areal cada vez más amplio, gracias a su enorme plasticidad en la selección de hábitats.

Vanesa (Vanesa atalanta) Mariposa de los taludes con flores, jardines, prados fluviales, orillas, desde zonas bajas hasta los 1800 metros de altitud. Vuelan de mayo a octubre y los ejemplares que han invernado en las tierras del sur europeo aparacen por primavera.Las larvas se encuentran sobre ortigas y más raramente sobre cardos.

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Las lagunas de Doñana Presentan peculiaridades individuales muy marcadas. Las hubo de superficie importante, como el Charco del Toro, la del Taraje, por estar circundada por estos árboles de ribera de gran tamaño. La de Santa Olalla es la más grande y es de agua salina, lo que resulta sorprendente pues está muy cerca de la Dulce. La salinidad de Santa Olalla favorece la existencia de artemia salina, que aprovechan los flamencos del parque. Otras lagunas de inferior superficie son el Sopetón, del Moral, Navazo del Toro, Tojal del Lobo, Laguna del Pino, del Ojillo y otras.

Mirlo macho

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or febrero, inician los machos las ceremonias del cortejo, en las que tratan de llamar la atención de las hembras. Su canto, especialmente melodioso durante el crepúsculo, avisa, a los otros machos de su presencia en la zona. Una vez que la hembra acepta la cópula, su primera tarea es la de construir el nido con ramillas secas, donde depositará cuatro o cinco huevos que incubará durante unos 15 días. Tras el nacimiento de los pollos, ambos progenitores cuidan de su alimentación durante un par de semanas y, una vez abandonado el hogar familiar, el macho continuará alimentándolos, en tanto que la hembra se ocupa de depositar una segunda puesta en el mismo habitáculo o, excepcionalmente, en uno de nueva construcción.

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erminada la segunda puesta, durante el verano, los mirlos realizan movimientos dispersivos de corto recorrido, si bien suelen retornar a sus territorios de cría. En septiembre y octubre, recibimos poblaciones invernantes que proceden del centro de Europa. En primavera, deja oir su reclamo de trinos y silbidos el martín pescador que, cuando está excitado, se convierte en un característico grito agudo. Es especie sedentaria en el

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sur que, en el norte, escapa de los fríos y sobre todo de los hielos, en cuanto apuntan los primeros días del otoño. La población estable andaluza, se enriquece con el aporte importante de ejemplares invernantes y de paso, y goza del status de especie abundante en todas las provincias, si bien ha reducido sus efectivos por la contaminación de las aguas. En los inviernos más fríos, se producen movimientos transhumantes que probablemente tienen como destino el norte de África. En la periferia de las formaciones lacustres se encuentran alcornoques, tarajes, zarzas, helechos, aulagas, brecina, conocida aquí como mogueriza, brezos, juncos, eneas, rubia peregrina y bayón entre otras. Una fauna interesante, y pródiga en especies poco comunes, son la ranita meridional, galápago leproso y europeo, culebrilla ciega, lagarto ocelado, culebra de escalera, bastarda y la temida víbora hocicuda.

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as aves que frecuentan estos espacios lacustres son el somormujo lavanco, zampullín chico, garza imperial, garza real, flamenco rosado, ánade real, cerceta común, friso, cuchara, pato colorado, porrón común. En las orillas con espadañas, juncos y otra vegetación se ve el calamón, avefría, chorlitejo patinegro, y archibebe común. A N DA L UC Í A N AT U R A L


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os chorlitejos cuentan con varias especies emparentadas entre sí. Se difunden por los ríos y las costas del hemisferio septentrional. En periodo de cría alcanzan por el norte las tundras árticas y en el otoño sobrepasan el Ecuador y llegan hasta las playas australes, donde pasan el invierno paleártico. El chorlitejo chico habita también en las aguas dulces, orillas fluviales pedregosas, arenales guijarrosos y en playas costeras. Recuerda en su comportamiento al chorlitejo grande: carreritas espasmódicas y detención posterior en seco, así como maniobras de distracción, simulando estar herido, para alejar a los intrusos de su nido. Se alimenta de insectos, gusanos y moluscos, que obtiene picoteando sin descanso en el fango de las orillas. En migración se reúne en bandadas que evolucionan conjuntamente. Nidifica en el suelo, entre cantos rodados y gravas, en una ligera depresión tapizada a veces con pajillas. Entre principios de agosto y fi nales de octubre, acomete el chorlitejo chico su retorno al África. Durante el invierno, algunos ejemplares permanecen entre nosotros.

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a familia Scolopacidae agrupa zarapitos, andarríos, correlimos y otras especies de pico fi no, recto o curvado, de plumaje de discreto color y provistos de un dedo posterior en todos los casos, salvo en uno, el del correlimos tridáctilo. Dentro de ella, la subfamilia de los andarríos reúne algunas aves de los cursos fluviales del hemisferio norte, entre las que destacamos el andarríos maculado de Norteamérica y su pariente el andarríos chico de Eurasia.

El chorlitejo chico Suele poner 4 huevos cremosos pintados de marrón y negro, que incuban los dos miembros de la pareja. Tras unos 25 días nacen los pollos, nidífugos, con plumón blanco, negro y pardo. Se independizan a los 20 o 25 días.

de trayectoria fija por orillas y fangales, capturando fumareles y otras avecillas acuáticas, durante un determinado periodo de tiempo, hasta que un día desaparecen.

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n su recorrido concienzudo e incansable por las orillas, emite su canto peculiar “titi-uit-titi-uit”, deteniéndose con frecuencia para valorar su situación, mientras alza y baja la cabeza y la cola y, cuando se alarma y levanta el vuelo, una nota penetrante que suena algo así como “tuuiii-si-si”, “tuuiii-si-si”. Nidifica en las orillas de los ríos. Entre cantos rodados, aprovecha una depresión del terreno para depositar 4 huevos cremosos y claros, con rayas y manchas pardo rojizas y oscuras. Durante 20 días, aproximadamente, son incubados por los dos miembros de la pareja, hasta que nacen los pollos, nidífugos, provistos de plumón casi blanco por debajo y ante rojizo por encima.

Andarríos chico

Se trata de un confi ado limícola que, en migración, es visitante habitual en los ríos de nuestra provincia, invernante poco frecuente e incluso nidificante ocasional. Su plumaje característico, y su comportamiento habitual, es conocido para quien se haya acercado con curiosidad a ríos y arroyos de montaña, así como charcas, lagunas y otros biotopos donde lo habrá visto con toda seguridad por su mansedumbre ante el ser humano, su vuelo a poca altura, y su recorrido A N DA L UC Í A N AT U R A L

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totalmente blancas, de vuelo rápido y directo, poco gregaria, hábitos solitarios, salvo en el paso otoñal, en que la hemos visto congregarse con otros congéneres. En vuelo luce sus alas bastante anchas y negruzcas por ambas caras. Se mezcla poco con otras especies, salvo con el andarríos chico, presentando un contraste similar entre la parte inferior blanca y el pecho y la parte superior, de color marrón oscuro. La variabilidad climática de Andalucía, sujeta a inundaciones y sequías, así como los muros y azudes de los ríos y la contaminación de los cauces, contribuyen a una irregular presencia de peces de agua dulce en nuestros humedales. Entre los más populares destaca la trucha, de coloración variable, abundante en los ríos de montaña.

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n julio el río Borosa, que discurre por la sierra de Cazorla, se despeña desde las alturas de la central eléctrica. En las paredes rocosas de la Cerrada de Elías descuelgan sus hojas acintadas las bonitas tirañas, plantas carnívoras de flores blancas que constituyen un endemismo ibérico que se describió de la almeriense Sierra María, donde no ha vuelto a ser encontrada, de sierra Tejeda y Almijara, donde es también relativamente frecuente y, sobre todo, de la sierra de Cazorla. En los márgenes secos del río, abunda la preciosa mariposa Bajá de dos colas, de vistoso colorido, que medra en las zonas cercanas a los madroños, por ser planta nutricia de sus larvas. Vuela en dos

Andarríos grande

Río Borosa Paisaje. Río salvaje de montaña que se despeña entre rocas desde las alturas de la Central eléctrica.

Se distribuye por el norte europeo y asiático. Inverna en África, Asia, Australia y Sudamérica. Es común en paso por toda la Península Ibérica, donde nidifica una pequeña población en el centro y el norte.

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l andarrios grande es un ave esquiva, aunque fácilmente observable en diversas masas de agua, de tonos oscuros salvo la cola y las partes inferiores, casi

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generaciones, de mayo a junio, y la otra, de agosto a octubre. Pertenece a la extensa familia de las Ninfálidas, que agrupa muchas de las mariposas mejor conocidas en este continente, como la olmera y la tornasolada. Esta mariposa, nunca visita las flores sino las frutas maduras, aunque esten podridas. Las orugas carecen de pilosidad y se dotan de unas protuberancias espinosas; las crisálidas se cuelgan boca abajo de las ramas como si fueran frutos y las mariposas tienen un vuelo potente y asustadizo.

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n los ríos andaluces inverna el pechiazul, especie de las zonas montañosas, de los bosques claros, de las coníferas y las frondosas que, en la estación más fría, se reparten por las zonas de menor altura. En esta estación, es frecuente en los ríos de la cuenca del Sur andaluz. En Doñana, es también invernante, aunque escaso, como en la Laguna de Fuentepiedra. En los ríos Guadalhorce y Vélez también inverna un reducido número de ejemplares.

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La tiraña Es especie carnívora, con hojas en roseta basal, de aspecto variable según la estación: elípticas ovales en primavera y más largas y estrechas en verano. Las flores, azulado-blanquecinas, van solitarias en los extremos de los escapos y perduran poco en la planta.

Pechiazul

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n los prados que bordean los lagunajos andaluces prospera, en primavera, una rica e interesante fauna de insectos, coleópteros y arácnidos, entre los que nos sorprenden arañas funerarias y una fauna fluvial de difícil determinación. La fauna del humedal, sobre todo en las orillas de los ríos, se enriquece con la presencia del turón, mamífero distribuído por todo el territorio europeo, a excepción de Irlanda, el norte escandinavo, los Balcanes y norte de Rusia, África y Asia. Vive en bosques, praderas, setos, y campos expuestos al sol. En pleno verano anotamos su presencia en las márgenes secas del río Guadalhorce.

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Noctunea sclopetaria Turón Semidoméstico

Caballito del diablo

octunea sclopetaria hace sus telas en la vegetación riparia, donde captura sus presas, insectos voladores que con frecuencia recorren las masas de agua, a escasos centímetros sobre la lámina. En las proximidades de las orillas, las hembras se mantienen activas durante todo el año. Los machos se aparean en otoño, hibernan en la estación más fría y en primavera continuan el apareamiento. Es, por tanto, en verano cuando presentan mayor actividad. Habita entre las rocas que se encuentren cerca de las corrientes de agua y entre la vegetación baja tejen sus telas a principios de verano. La hembra fabrica de tres a cinco capullos envueltos por fi lamentos de color amarillento y una adicional tela gris. En las orillas de las charcas, con aguas estancadas y cubiertas de lodo, así como en bosques de zonas pantanosas, vive una de las arañas más grandes de Europa: Dolomedes fi mbriatus, que puede deslizarse sobre el agua sin hundirse. Se alimenta de los insectos que captura en la orilla; los adultos predan sobre pequeños peces que mueren de inmediato, por efecto del veneno que les inoculan. Después son arrastrados y engullidos en la orilla. Tras el apareamiento, durante la fase de desarrollo de los huevos, las hembras gozan de gran apetito, llegando a capturar ranas de mayor tamaño que el suyo.

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os ríos y los humedales andaluces son biotopos preferidos por efímeras, caballitos del diablo, saltamontes, langostas, grillos topo, chinches zancudas, tipúlidos, caobóridos, tábanos, 232

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moscas polilla, moscas soldado, moscas patilargas, moscas danzarinas, mosquitos, friganeidos, odonatos y caballitos del diablo.

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n las orillas del río Guadalhorce, no lejos de la desembocadura, vive un precioso escarabeido florícola sobre umbelíferas: Hoplia korbi, que hasta hace muy poco gozaba de distribución restringida al Sistema central ibérico, donde es muy abundante, y se ha citado también de Chiclana de Segura, en la provincia de Jaén. Actualmente su distribución se ha extendido a la provincia de Málaga. Se trata de una especie de atractivo color verde muy pálido a verde A N DA L UC Í A N AT U R A L

azulado. Se desconoce su larva, que probablemente habita en montañas, en espacios asociados a fuentes de agua.

Hoplia korbi

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a araña parda, como todas las especies del género Pardosa, es adulta desde primavera. Por junio desaparecen los machos y las hembras se mantienen hasta avanzado el verano en el que pueden conseguir tres puestas, con tonalidad azul, verde o parda. Ocupa lugares húmedos; el abdomen es gris o pardo, a veces con marcas oscuras, normalmente con dos fi las ampliamente espaciadas de puntos negros. El macho es mucho más oscuro que la hembra. Es una especie común y extendida por todas partes.

Araña parda (Pardosa amentata)

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MARES Y OCÉANOS COSTAS Y ESTUARIOS

I nvier no

ISLOTES Y ACANTILADOS MARINOS

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M A R E S Y OC É A NOS

I nvier no

Ostrero Picoteando por las orillas.

Alca

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manece en las playas de Doñana. A lo largo de 25 kilómetros de longitud, entre la Desembocadura del Guadalquivir y la Torre de la Higuera, se extiende el ecosistema costero de este enclave que acumula una superficie de 7.000 hectáreas en playas, formaciones dunares y corrales. El ostrero, en bandadas de gran número de individuos prospecta las orillas y captura pequeños moluscos.

Los temporales azotan la costa de Doñana desde el otoño, y socavan y modifican su trazado. Depositan restos marinos, a veces ballenas, marrajos y otras grandes especies, barcas abandonadas o que han sufrido algún percance, y numerosas aves, entre las que más se ven son patos marinos y serretas; después, les siguen los chorlitejos, ostreros, correlimos, agujas, zarapitos y otros.

En las áreas acantiladas de Tarifa y Algeciras se ven negrones, frailecillos y una multitud de alcas y algunos ejemplares de alcatraces y pardelas.

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a franja costera engloba la playa atlántica, sin rocas ni acantilados, así como las dunas costeras y los corrales, con escasa cubierta arbórea de pinos piñoneros. En las playas, la bajamar descubre arenas blancas y pendientes muy suaves. Los fuertes vientos del suroeste modelan los perfi les de la costa y, a la altura de Torre de la Higuera, ofrece un suelo fósil con cubierta de dunas fijas. Estas arenas anaranjadas y endurecidas son más difíciles de ser erosionadas y constituyen farallones verticales de más de quince metros. Una primera línea de vegetación, descubre la abundante barrilla pinchosa, una quenopodiácea de 20 a 50 centímetros de alto, cenicienta o verde grisáceo, con hojas espinicentes.

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M

ás atractiva, pero menos abundante, resulta ser la oruga marítima, de tamaño similar a la barrilla, flores con corola violeta apagado, hojas sin dividir, carnosas.

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ras la vegetación de primera línea, las arenas comienzan a levantarse y originan un primer glacis predunar donde surge una ligera cobertura vegetal de oruga marítima, cardo de mar, rubia de mar y mielga. En las dunas embrionarias, o móviles, destaca la presencia del tártago marino y en las crestas, barrón, especie que si bien no es muy abundante, crece en las crestas de las dunas, acompañado de cuernecillo y cardo de mar.

Barrón (Ammophila arenaria) En primer plano, gramínea de gran interés porque fija las dunas y afirma el suelo para las plantas siguientes. Florece de junio a julio. Llega a medir más de un metro de altura y su rizoma rastrero es de gran alcance.

Cardo de mar

Barrilla pinchosa Oruga marítima

Tártago marino

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Chorlitejo grande Instala su nido en zonas arenosas costeras, aprovechando alguna depresión que la hembra tapiza con hierbas, o refuerza con guijarros y conchas. Pone, de mayo a junio, 4 huevos de color gris-azulado, ocre cremoso o amarillento, moteados y manchados con negro-acastañado y gris. La incubación, que realizan ambos sexos, dura alrededor de 24 días.

L

os vertebrados propios de la franja de playas son, en los límites de la zona, la lagartija colirroja, el chorlitejo grande, común durante el invierno en toda la playa, el patinegro, charranes, gaviotas y hasta el milano negro que aprovecha los restos que aparecen en la playa y satisface sus hábitos carroñeros. Chorlitejo patinegro Nidifica en el suelo, en cualquier depresión ligera donde pone, de abril a junio, 3 huevos amarillo pálido manchados de gris y pardo. La incubación corre a cargo de ambos sexos y se prolonga unos 25 días. Los pollos, alimentados por ambos padres durante una semana, vuelan después de 25 días.

El patinegro es un chorlitejo más vivaz e inquieto, algo más grande que un gorrión, frecuente en nuestras playas, en las épocas y en las horas en que pueden disfrutar de cierto grado de soledad, siempre alerta, huyendo ante el menor signo de alarma con carreritas explosivas, sobre el rebalaje y en zonas alejadas del mar, donde crece la salicornia y el almajo.

Si es necesario, huye corriendo y no se decide a volar hasta el último momento. Sus alas muestran entonces una banda blanca, idéntica a la del chorlitejo grande. Pero para identificarlo hay que fijarse en el color del pico y las patas. Se alimenta de moluscos, gusanillos, insectos, arañas y crustáceos.

E

s ave que se distribuye desde Eurasia al continente americano, África y Oceanía. Entre agosto y octubre retorna a sus lugares africanos de invernada, principalmente en los lagos de Nigeria, Chad, Sudán y Eritrea, donde se desconoce su comportamiento migratorio. Es frecuente en migración por las costas europeas, y en muchas zonas ibéricas en la época de invernada, donde se mezcla con el Chorlitejo Grande. Existe además una estimable población sedentaria que cría en las zonas arenosas costeras, así como en las Marismas del Guadalquivir, Delta del Ebro y región manchega, en terrenos salobres con vegetación halófi la o de gramíneas. Casi un 5 por ciento de los individuos del suroeste ibérico invernan en la bahía de Cádiz, donde se mezclan con los ejemplares sedentarios y de paso. Las especies faunísticas más importantes de la zona dunar son el lince ibérico, meloncillo y comadreja. Entre las aves, el águila culebrera, halcón peregrino y urraca. Los reptiles están representados por la lagartija colirroja, víbora hocicuda y culebra bastarda.

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Corrales, o valles entre dunas

E

n los corrales, originados por el movimiento de las dunas, se asientan ricas comunidades. En todos los tipos de corrales, el árbol base es el pino piñonero, que se rodea de una corte de plantas que incluye el jaguarzo, cantueso, tomillo y romero. En los llamados corrales de monte negro destaca la presencia de brecina, conocida localmente como “mogueriza”, y en los que la capa freática está muy elevada abundan la menta poleo, la anagalis y el junco, entre otros.

L

a fauna de los corrales incluye las especies citadas en las dunas más la tortuga mora, la lechuza común, el conejo y el jabalí.

L

os pinares reúnen especies vegetales asociadas al pino piñonero, como el lentisco, farolitos, labiérnago, jaguarzo, brezos, aulagas, altramuz hediondo entre otras especies y la misma fauna de las dunas. La tortuga mora Es una especie de formas muy redondeadas, costumbres terrestres y actividad nocturna. Su actividad vital se manifiesta en las primeras y las últimas horas del día. A principios de abril comienza su actividad.

Pinar de las dunas

De el complejo lacustre, si bien presenta algunas diferencias entre las distintas lagunas, puede describirse una biocenosis lagunar básica con razonable cohesión. Las especies vegetales más comunes son el alcornoque, taray, helecho común, zarzas, brezos diversos, anagallis, juncos y eneas. Como representantes de la fauna de las lagunas, se citan las anguilas, carpas, rana común, ranita meridional, lagarto ocelado, galápagos común y europeo, culebrilla ciega, tortuga común, eslizón ibérico, víbora hocicuda, diversas águilas, perdiz roja, alcaraván, paloma torcaz y chotacabras pardo.

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Playas típicas del litoral mediterráneo desde Gibraltar a Marbella

E

Cuernecillo de mar

n el litoral mediterráneo, desde Gibraltar a Málaga, apenas si existe desarrollo dunar. Se enmarca dentro de un conjunto de sierras, unas de carácter areniscoso (areniscas del Aljibe) y otras, entre Estepona y Marbella, de naturaleza ultrabásica (peridotitas de Sierra Bermeja, Real y Palmitera) o bien de calizas marmóreas, dolomías alpujárrides y micaesquistos. Desde Marbella a Málaga, en la zona denominada Chapas de Marbella, se agrupaban una serie de dunas vivas, fijadas con pinos piñoneros, que constituyeron en tiempos uno de los litorales más bellos de Andalucía. El desaforado desarrollo turístico acabó convirtiéndolas en una serie ininterrumpida de urbanizaciones, con altísima densidad humana.

Hoy queda de todo ese ecosistema dunar algunos retazos en la zona de Artola, Cabopino y Calahonda, con un estado de conservación manifiestamente mejorable.

A

l este de Málaga, la costa oriental que comprende las alineaciones de los Montes de Málaga, Sierra Tejeda y Almijara, los Gu ájares, la Contraviesa y Gádor, constituyen una cadena litoral paralela a la costa. En la zona litoral, desde Málaga hasta Nerja, es posible reconocer el endemismo siempreviva malacitana y desde aquélla hasta la Herradura, ya en Granada, peñones y acantilados en los que crece el romero blanco.

Dunas de Marbella

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E

n la provincia de Almería, es obligado señalar la Albufera de Adra, sistema lagunar con vegetación helofítica de carrizos y eneas, si bien en toda la franja almeriense, el ecosistema dunar mejor conservado es el comprendido entre Punta Entinas y la Punta del Sabinar. En el Cabo de Gata, las salinas se encuentran integradas en el propio Parque Natural.

E

n la Punta del Sabinar, en la primera línea de playa, las comunidades vegetales tienen que adaptarse a condiciones muy especiales, como la escasa consistencia del suelo, ya que tienen que sobrevivir sobre arena más o menos consolidada. Es el caso de la oruga maritima, adormidera marítima, cuernecillo de mar, siempreviva y otras que colonizan tanto los suelos arenosos como los de abundantes cascajares. En las dunas cercanas a la playa, podemos encontrar algunas especies vegetales A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

“pioneras”, que saben aprovechar los desechos marinos que arrastra el oleaje y son capaces de sobrevivir y soportar condiciones adversas: vientos fuertes, elevada salinidad y una alta luminosidad.

Acantilados de Maro a Cerrogordo

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n las dunas más elevadas, la vegetación es más diversa. La biomasa principal es la aportada por el barrón y, en los valles interdunares, rubia y cuernecillo de mar, y melosa. En primavera, florecen especies efímeras como silene ramosísima, papamoscas marino y linaria pedunculada.

Papamoscas marino

En las áreas consolidadas, se ubican los sabinares, monte alto constituído por sabinas, espinos, rubia peregrina, lentisco, bufalaga, taray, barrón, cardo de mar, espino cambrón, melosa, risa de la Virgen y gandul. En las dunas, podemos encontrar zonas que se inundan de agua salada. Las plantas 241


más características son las barrillas y las salicornias, cuyos tallos están articulados por segmentos a modo de artejos, en los que se acumulan las sales. En otros casos, encontramos especies que se han adaptado a base de hojas carnosas, o excretando las sales acumuladas, observándose sobre ellas una película blanquecina que las cubre. Se han censado más de 150 especies entre las que predominan las aves migradoras y una pobre comunidad ornítica de aláudidos, reliquia de la fauna autóctona, en la que abundaron hasta época reciente alcaravanes, sisones y chorlitos dorados, que todavía invernan en escasos ejemplares.

E

l área de Punta Entinas presenta un gran interés desde el punto de vista faunístico, botánico y paisajístico. Localizada en el extremo suroccidental de la provincia, entre los términos municipales de El Ejido y Roquetas de Mar, se extiende a lo largo de una franja de cerca de un kilómetro de anchura, entre la línea de costa y los relieves de los Alcores, salpicada de pequeñas charcas donde encuentra abrigo una rica comunidad de aves acuáticas.

Flamencos En una de las charcas más protegidas de Punta Entinas.

Se accede a este paraje, por la carretera comarcal de Roquetas de Mar al faro de la Punta del Sabinal, que bordea la urbanización de Roquetas, o bien por la carretera de El Ejido a la urbanización de Almerimar. Estas dos vías están comunicadas entre sí por un camino que limita por el Norte todo el espacio natural, lo que facilita notablemente su visita.

La escasa calidad de las tierras marismeñas y la falta de agua dulce da lugar a que sólo el 5 por ciento del espacio se encuentre cultivado, aunque en las zonas limítrofes del Campo de Dalias, los extensos cultivos de invernadero constituyen la principal fuente de riqueza provincial. Se conservan los valores estéticos de las marismas y del matorral mediterráneo, a pesar de la competencia de los mares de plástico y el desenfreno urbanizador.

E

n la zona del cabo de Gata, las salinas se encuentran integradas en el parque Natural y, junto a las de Punta del Sabinar y Punta Entinas, constituyen los mejores ejemplos de este tipo de formaciones existentes en el litoral andaluz oriental, siendo asiento de una rica y diversificada zoocenosis, sobre todo en lo que respecta a las aves protegidas. En este espacio privilegiado crecen praderas de posidonia, fanerógama de gran interés por ser las únicas plantas superiores que han logrado adaptarse a la vida del medio marino y, en óptimas condiciones, pueden liberar hasta 14 litros de oxígeno en un día.

O

tras especies submarinas son las algas como la bola verde (Codinium bursa) y cola de pavo (Padina pavonica), ambas del infralitoral rocoso, bien iluminado y con aguas calmas. Las gaviotas, son aves costeras que anidan en acantilados, aprovechan los abundantes detritos que se vierten en las aguas del mar, engullen los descartes de los barcos pesqueros, andan y descansan en las playas formando comunidades. A lo largo de todo el año las costas andaluzas y una Padina pavonica Es un alga que vive en el infralitoral del Cabo de Gata, en zonas bien iluminadas y con aguas calmas.

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buena parte de las tierras del interior son visitadas por el gavión, la gaviota cana, la de Audouin y la enana. La gaviota patiamarilla es la más común. Se distingue de la gaviota argéntea por el color de sus patas. Dado su carácter omnívoro, se alimenta de todo cuanto encuentra en los basureros. Las poblaciones son variables, ya que las aves españolas incrementan sus efectivo con ejemplares invernantes.

L

a sombría tiene casi el mismo tamaño que la patiamarilla y las poblaciones españolas se incrementan, así mismo, con los miles de ejemplares que invernan en el litoral andaluz.

A

lo largo del mes de febrero, las gaviotas cabecinegras dejan las cálidas playas andaluzas y los grupos de numerosos ejemplares de patiamarillas y reidoras, principalmente, para dirigirse a sus criaderos, en la zona oriental europea. Bola verde Alga del infralitoral del Cabo de Gata.

Gaviota cabecinegra

Gaviota sombría Muy parecida a la patiamarilla, pero con manto y alas más oscuros. La raza nórdica es de manto gris negruzco y la británica gris pizarra.

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Pradera de posidonia en el Cabo de Gata


Lagunas entre Punta Entinas y Punta del Sabinal En cuyos bordes rojizos se posan numerosas especies ornĂ­ticas.


P r i m aver a

Págalo grande

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l sol calienta las dunas y las aves migradoras inician el regreso a sus cuarteles de origen. Los insectos despìertan de su periodo de dispausia y millones de alas anuncian la nueva estación. Los reptiles dejan sus huellas en la arena dunar, donde también se dibuja la “carrera” que, al decir de los guardas del Parque Nacional de Doñana, es una especie de vida errática de la víbora hocicuda que ha abandonado el periodo de “dormida”.

E

n los mares y océanos andaluces, en las aguas libres, un grupo de aves excelentes nadadoras, voladoras e incluso buceadoras, pasan gran parte de su vida, excepto en la época de reproducción, en que realizan una migración parcial que las lleva a las zonas árticas, como el colimbo chico, que alcanza hasta Irlanda y Escocia; el colimbo ártico que, en el paso e invernada, se distribuye por las costas atlánticas ibéricas y el grande, que cría en Groenlandia e Islandia.

P

arecido a una gaviota, el fulmar es de difícil identificación en el aire. En la Península Ibérica es un divagante raro en invierno, aunque puede encontrársele durante todo el año en el Golfo de Vizcaya. Entre las pardelas, la capirotada nidifica en algunas islas del Atlántico sur, en tierras con oquedades para criar, la sombría 246

cría en islotes y costas sudamericanas, nuevozelandesas y australianas. En otoño, es frecuente en las costas atlánticas ibéricas.

C

erca del agua vuela el paiño de Wilson, pequeña ave marina de 15 a 19 centímetros, con aletazos y planeos sostenidos. El paiño de Leach cría en Noruega, Gran Bretaña e Islandia. El alcatraz es un ave marina muy grande, de 87 a 100 centímetros, pico fuerte y recto, afi lado así como también la cola en punta. En la época de paso, forma largas “tiras”. Se lanza al agua en vertical, con la cabeza hacia abajo y las alas plegadas.

E

n Islandia y Gran Bretaña cría el negrón común, ave de tamaño mediano. El macho es absolutamente negro, salvo en el abdomen y debajo de las alas. El especulado, vuela en línas y es menos frecuente que el común. En las costas mediterráneas, es extremadamente raro.

L

os págalos son los piratas del aire. El grande, habita en islotes y en bancos arenosos, así como en estuarios. Acosa a las gaviotas y los charranes, obligándoles a soltar las presas, e incluso a regurgitarlas. Nidifica en colonias. El parásito es más pequeño y ostenta un capitote oscuro. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Presenta dos fases: clara, ya que dispone de partes inferiores casi blancas y el capirote oscuro. La fase oscura es parda, sin que se distinga del color del capirote. Cría en las costas septentrionales de Europa y Asia, así como en Groenlandia, Islandia, Gran Bretaña y las islas árticas. Por último, el págalo pomarino es muy parecido al parásito, aunque su vuelo es más lento. Cría en los mismos lugares que éste, si bien inverna en los mares de África y América del Sur. En migración, se ve por las costas atlánticas ibéricas, raramente en el Mediterráneo.

del norte de Europa, Gran Bretaña hasta Francia. Invernante en costas cantábricas y más escaso en las mediterráneas y Baleares.

La gaviota tridáctila es de mediano tamaño, blanca con la punta de las alas negras. Cría en América del Norte, Groenlandia, Islandia, islas árticas, norte y oeste de Europa, bajando hasta las Islas Canarias y Azores, En la Península Ibérica es invernante escaso e irregular en las costas cantábricas; una pequeña población nidificante en islas de las costas gallegas y se ve raramente por el Mediterráneo.

E

M

érgulo marino es un pequeño álcido de distribución ártica. Cría en Groenlandia, Islandia y otras islas árticas. De la misma familia, el Alca es de complexión robusta y cuerpo mediano, de coloración similar al arao común. Cría en Groenlandia, Islandia y zonas costeras A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Delfines comunes en el agua

En la Península Ibérica cría el frailecillo común en las costas americanas y europeas del Atlántico septentrional y del ártico, llegando a la Bretaña francesa. En la Península, es relativamente frecuente como invernante en aguas abiertas, más regularmente en las costas cantábricas atlánticas, y más escaso en las mediterráneas y Baleares. n las aguas abiertas de nuestras costas, sobre todo en la zona del Estrecho, se congrega una importante población de cetáceos, mamíferos adaptados a la vida marina que se parecen a los peces. En lugar de cola poseen una aleta horizontal que baten de arriba a abajo para propulsarse. Las ballenas son raras cerca de Andalucía, siendo frecuentes los Odontocetos, es decir, los que poseen dientes, como delfi nes, tursiones y orcas, que frecuentan las costas de Cádiz, y acosan a los atunes cerca de las almadrabas. Los cachalotes y calderones viven en mar abierto y, por último, la foca monje, propia del Mediterráneo y a punto de extinción, se protege en el Cabo de Gata y se conserva una pequeña población en el norte de Marruecos.

Delfines comunes

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COSTA S Y E ST UA R IOS

I nvier no

Tarro blanco Bonita especie que prefiere los habitats costeros y para nidificar, las zonas bajas arenosas o fangosas

Las costas marinas y los estuarios de los ríos que desembocan en ellas proporcionan alimento y cobijo para un buen número de aves. Hay otras especies que no se alejan del litoral, ni hacia el mar abierto ni hacia tierra.

E

ntre las aves destaca el tarro blanco, bella especie de gran tamaño, lo que le asemeja a un ganso. Prefiere los hábitats costeros y para nidificar, las zonas bajas arenosas o fangosas, estuarios, dunas y otras formaciones, aunque a veces cría en laderas de acantilados, lagos y tierras cultivadas.

S

ría en las costas atlánticas europeas y en algunos puntos de las mediterráneas y norte de África. Inverna más al sur y llega hasta el norte de África. Ha criado en el delta del Ebro, inverna en varios puntos costeros atlánticos como mediterráneos y es bastante escaso en el interior y en Baleares invernante asimismo escaso.

e reproduce en la Península escandinava, norte de Europa y Asia, Islandia y Gran Bretaña. En la Península Ibérica es invernante muy frecuente, con millares de ejemplares repartidas por el sur. En las marismas del Guadalquivir, ha habido años en que la mitad de laa población de anátidas eran silbones y en los espacios litorales de Málaga fue relativamente abundante en los años 80 y 90 y lamentablemente, sin que sepamos la razón, ha disminuído considerablemente su presencia en toda la provincia.

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U

C

l ánade silbón, es una atractiva anátida de tamaño mediano, cuello corto, cola

El ánade silbón Se alimenta de hojas, tallos, estolones, bulbillos y rizomas, así como semillas y animalillos que captura en tierra y frecuentemente bajo el agua. la superficie. 248

apuntada y alas estrechas, que habita en las zonas subárticas y boreales europeas para criar y las aguas abiertas, tanto dulces como saladas, costas y estuarios. Prefiere aguas someras, dulces, nunca fuertemente eutrofizadas ni oligotróficas. Evita los ríos y toda clase de corrientes rápidas. Nada bastante bien bajo el agua, por lo que se zambulle al menor signo de alarma. Anda y corre con facilidad.

na especie bastante gregaria es el porrón bastardo, que cría en grupos más o menos densos. Su vuelo es de fuertes aletazos y tolera el mal tiempo, nada lento y bucea muy bien. Come durante el día, si no es perseguido, y también por la noche, en lugares donde no es molestado o al ritmo de las mareas. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Correlimos tridáctilo

Correlimos gordo

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urante la migración primaveral, la serreta chica se reúne en pequeños bandos, normalmente en parejas. Nada y bucea bien y, según la época del año, come peces o insectos. Por la noche descansa en bandos, casi siempre fuera del agua.

Se trata de una especie de neta distribución ártica. Cría en el septentrión europeo y asiático, costas canadienses orientales, Groenlandia, Islandia y Gran Bretaña. También en el mar del Norte y el Báltico. Por el centro y el sur es mucho más raro.

A veces por marzo, aunque más frecuentemente por abril o por mayo, el chorlitejo grande visita las zonas costeras andaluzas. Su presencia suele ser augurio de buen tiempo y su colorido, en el que se mezclan pardos y blancos, sobre los que destaca el conspicuo collar blanco y negro, lo hacen extraordinariamente atractivo. Habita en estuarios y bahías, evita las grandes playas arenosas y se reúne en pequeñas bandadas junto a otros chorlitejos, archibebes y correlimos que se dispersan por la costa. En la época de paso, aparece con frecuencia en el interior, buscando por las orillas de las lagunas semisecas, o en las marismas de vegetación somera.

En agosto se concentran en las marismas del Odiel unos 400 chorlitejos patinegros y un buen número en la Laguna de Fuentepiedra y, en el río Vélez, suelen registrarse decenas de aves.

Picotea en el limo de las orillas, súbitamente ejecuta carreritas explosivas y luego se detiene bruscamente, alza y baja la cabeza con amagos que parecen preludiar la huída y se alza en vuelo, emitiendo su reclamo, una especie de “tuuli” musical y sonoro. Vuela rápido y recto, generalmente a poca altura. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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l chorlito gris, de uniforme plumaje invernal pardogrisáceo, aguarda durante el invierno a que los reflujos de la marea descubran los gusanos, moluscos, pequeños cangrejos y otros crustáceos de que se alimenta y, en verano, busca babosas, insectos y arañas con que complementar su dieta. Chorlito gris Nidifica en la tundra siberiana de Rusia septentrional y Siberia. Instala sus nidos en depresiones turbosas, forrados con musgo y liquen, donde pone, de junio a julio, 4 huevos de ocráceos a verdosos con tinte rosáceo, marcados con puntos castañorojizos; incubación, de 23 días, por ambos sexos.

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Hembra de porr贸n bastardo Nidifica en aguas dulces de la tundra y en invierno es especie preferentemente marina, que visita los estuarios y bah铆as, y no se adentra en las aguas interiores.


Serreta chica Controlada. Nidifica en agujeros de ĂĄrboles, cerca de lagunas y rĂ­os. En migraciĂłn y durante el invierno, en charcas de agua dulce.


El correlimos menudo Vuelvepiedras Casi todos los vuelvepiedras, regresan al Artico, donde crían en zonas rocosas litorales, a menudo cerca de aves de mayor tamaño, como gaviotas y págalos. El nido, dispuesto a veces sobre la roca desnuda o en un simple montón de hierba, está escasamente forrado con vegetación. Pone 4 huevos verdosos con mandrad de color castaño que incubará principalmente la hembra durante alrededor de 21 días. Los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido a las pocas horas de nacer.

Correlimos común

Gracias a que su llamativo plumaje estival se prolonga hasta el otoño, podemos observarlos en Andalucía con el pecho negro brillante y el dorso gris. Durante el invierno hay pocos ejemplares en nuestras costas. Forman grupos poco densos, más que bandos cerrados, manteniéndose a distancia de otros limícolos. La mayoría regresa al Ártico en primavera, aunque algunas raras aves que no crían permanecen durante el verano en ciertas zonas de Europa. Se diferencia del chorlito dorado común por una marca negra que posee bajo el ala, los destellos blancos en el obispillo y la franja alar.

Por marzo comienzan a pasar los correlimos por el Estrecho y se asientan en las costas, estuarios y en los humedales andaluces cercanos, donde se detendrán el tiempo necesario para reponer fuerzas mientras mejoran las temperaturas, se aquietan los vendavales o desaparecen las intensas lluvias que impiden su progreso.

L

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os vuelvepiedras son invernantes escasos y visitantes de paso en primavera y otoño. De regreso de sus cuarteles de invierno africanos, se reúnen en playas rocosas y pedregosas, donde levantan y voltean piedras para capturar los insectos, principalmente pulgas de arena, moluscos y crustáceos que se guarecen bajo las piedras o bajo las algas. Rebuscan a lo largo de la línea de marea en pequeños grupos, con frecuencia en compañía de otros limícolos, donde obtienen pececillos vivos y restos de grandes peces. Se distribuye por las costas de América del norte, Groenlandia, norte de Europa y de Asia. No cría en España. En Calaburras se ven casi todos los años en bandadas de unos 20 individuos. En el P. N. del Guadalhorce se contaron 35 aves en 1.995, y también suele vérsele en solitario en muchas de nuestras playas.

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Es del tamaño de un gorrión, o algo más pequeño. Es muy vivaz y corretea por playas y marismas. Come picoteando en la superficie, no ahondando en el limo.

l correlimos gordo, el más grande de los más de veinte correlimos que agrupa la subfamilia Eroliinae, y el más pequeño, el menudo, ambos son visitantes habituales de los limos y las playas de Andalucía, donde se alimentan de crustáceos, moluscos, insectos y gusanos. Además de su tamaño, el gordo presenta un inconfundible plumaje de tonos rojizos acastañados. Otro correlimos, el oscuro, de distribución ártica, es migrante e invernante bastante escaso en Andalucía y el resto de la Península.

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na mancha negra en el vientre identifica al correlimos común, en época de cría (de abril a julio). Es bastante gregario y se reúne en bandadas más o menos grandes. Corren por las playas y marismas, siguiendo el ritmo de las olas, como si fueran tridáctilos. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Zarapito trinador

Correlimos zarapitín

El tridáctilo es el más blanquecino. Raramente abandona las orillas de las playas, que recorre incansablemente jugando con las olas y aprovechando el retroceso del agua para capturar los moluscos de que se alimenta.

grandes distancias, como las costas cántabroatlánticas y algunos ejemplares visitan las costas mediterráneas andaluzas.

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n invierno, el zarapitín podría confundirse con el correlimos común, de no ser por su pico más largo y curvado, como el de un zarapito, de ahí su nombre vulgar y, en verano, por su pecho castaño rojizo, o sea, ferruginoso, como su nombre científico proclama. Es un ave solitaria, o integrada en pequeños bandos durante la migración que, no obstante, se reúne en grupos para criar y ostenta un comportamiento decididamente gregario. Vuela rápido.

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os zarapitos son aves de gran interés. El real es un gran limícolo de plumaje pardo listado, cabeza listada y larguísimo pico curvado hacia abajo. Habita en dunas, zonas de praderas húmedas, playas y estuarios. Es bastante arisco, si bien se asocia a veces con ostreros y agujas. El zarapito trinador, es más pequeño y más esbelto que el real. Habita durante la nidificación páramos pantanosos, matorrales bajos y zonas costeras arenosas y fangosas. Es menos arisco que el real y se reune en bandos menores. Suelen pasar el verano en nuestras costas, pero no nodifican en ellas. Cría en América del norte, Islandia, norte de Europa y noreste de Asia. En migración se desplaza a A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Los falaropos tienen un bonito plumaje vivamente coloreado en época de cría, pero en invierno son de tonos agrisados. El picogrueso nidifica en la tundra, con vegetación baja, y en migración en aguas libres, costeras, playas y hasta en aguas interiores de ríos y lagunas.

Charrán patinegro

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l picofi no es más pequeño y parecido al picogrueso. Nidifica también en zonas costeras pero parece preferir las húmedas, cerca de las lagunas y charcas. La pagaza piquirroja cría en localidades aisladas del sureste europeo y en Andalucía es ave de paso, escasa tanto en primavera como en otoño, si bien es por octubre cuando las citas son más abundantes. Es una robusta golondrina de mar, del tamaño de una gaviota patiamarilla y vuelo de características similares. La pagaza piquorroja

En las playas de Doñana es bien conocido el charrán patinegro, durante el invierno, donde se registran unos 500 ejemplares. También se ve por el litoral mediterráneo, aunque en menor número. En todos ellos recorre incansable las aguas marinas en busca de presas, sobre las que se zambulle en picado horizontal. No nidifica en nuestras latitudes y se asemeja a una pagaza piconegra inmadura, ya que su cola es menos ahorquillada. En vuelo emite un gárrulo “quirric”.

Descansa en los humedales cuando por octubre y noviembre retorna a sus cuarteles de invernada.

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Ver ano y O toño

Bandada de correlimos tridáctilos

Tras el calor agobiante, en los últimos días del verano caen las primeras tormentas, que suelen quedar reducidas a agua de borrajas, aunque en ocasiones son capaces de devolver la vida a los humedales. Las especies comienzan a reducir sus efectivos, unos ocupándose de perpetuar la especie, otros buscando zonas más frescas.

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l otoño anuncia la llegada a las tierras andaluzas de los correlimos tridáctilos. Vienen del Ártico a pasar el invierno entre nosotros, una vez finalizado el periodo de cría. Mezclados con otros limícolas a lo largo del rebalaje, destacan por sus rápidos correteos con la cabeza baja picoteando los camarones y las pulgas de arena que levantan las olas.También se alimentan con moluscos y gusanillos marinos, restos de peces y hasta medusas en las costas arenosas y, a veces, en las riberas de agua dulce del interior.Cuando levantan el vuelo, alborotan el aire con su griterío agudo. Vuelan raso sobre el agua, dirigiéndose, raudos y en perfecta línea recta, al lugar elegido. Algunas aves, no reproductoras, pueden permanecer todo el año en tierra andaluza, pero nunca se ha comprobado su nidificación en España. Los milanos negros retornan al África y son sustituídos por el Milano real que 254

baja desde el norte. El pinar se ha vuelto silencioso. Sólo lo habita el ratonero y el águila imperial. Los ciervos y los jabalíes merodean por entre los troncos.

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a colipinta, que nunca ha criado en España, es relativamente común durante las migraciones de otoño y de primavera, especialmente en las costas, pues en el interior del país sólo ha sido observada en contadas ocasiones. En la costa cantábrica, empieza a manifestarse el paso otoñal en agosto, y un pequeño número permanece allí durante todo el invierno. Se alimenta con pulgas de arena, camarones, gusanos, caracoles y pequeños moluscos; en verano, con insectos y pequeños animales que captura en el suelo Por los humedales del litoral, la hemos visto en plumaje de invierno, en el que muestra librea pardo-grisácea moteada por encima, y blancuzca por debajo. En verano, luce un atractivo plumaje con pecho, cuello y cara castaño-rojizo; obispillo blanco; pico recto o ligeramente curvado hacia arriba y cola listada.

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n el sureste andaluz, un ecosistema subárido mediterráneo muestra biotopos de gran interés: playas arenosas, dunas fijadas por matorral mediterráneo, A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Aguja colipinta Anagalis (Anagallis moneli)

salinas y charcas, que sirven de escala a numerosas especies de aves acuáticas en sus viajes migratorios. Los árboles y arbustos más comunes son el taray, la sabina negra y el lentisco. Destaca la variedad de aves marinas y en particular varias especies de gaviotas como la de Audouin, patiamarilla, sombría, reidora y enana. Toda esta zona está sometida a una gran presión por la agricultura intensiva de invernaderos que la rodea y colapsa, formando un mar de plástico. También sufre el acoso de la construcción de urbanizaciones, que cada vez ocupan mayores extensiones.

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ISLOTES Y ACANTILADOS MARINOS

Cormorán grande en plumaje invernal

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os grandes islotes rocosos de las costas y los altos acantilados marinos son lugares apropiados para la nidificación de ciertas aves que, normalmente, se reúnen en colonias que a veces llegan a ser numerosas. Las pardelas vuelan con planeos rígidos, con las alas en ángulo hacia abajo. Vuelan todas a ras del agua. Les gusta seguir a los barcos pesqueros y a los delfi nes y capturan su alimento en superficie y casi siempre de noche. Crían en grietas y agujeros excavados o ya existentes en zonas montañosas costeras. La cenicienta es de mayor tamaño que la pinocheta. Ésta presenta varias razas geográficas en la Península Ibérica y Baleares: atlántica, balear y mediterranea oriental. Mientras dura la cría, se pueden ver en las zonas costeras y las islas, el resto del año en el Mediterráneo, gran parte del Atlántico norte templado y a lo largo de las costas africanas. El paíño común, en cuanto al tamaño se encuentra entre el de un gorrión hasta el de un triguero. Sólo tocan tierra para criar en grietas y madrigueras en costas Cormorán grande en plumaje nupcial Antes de emprender el regreso a sus lugares de cría.

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e islas del Mediterráneo occidental y Atlántico nororiental. Cría en las Baleares y las islas Columbretes, a veces en Canarias.

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n ave de gran tamaño, el cormorán grande, se conoce por su cuello, que recuerda su origen reptiliano. En nuestras costas lo vemos principalmente en invierno, a veces en época de paso, estableciéndose sobre todo en las cercanías del litoral y también en aguas del interior. En los lagos y grandes embalses se posan en los árboles que emergen desde el agua. Anida, en colonias de miles de ejemplares, en acantilados, rocas planas o promontorios herbáceos, ocasionalmente en árboles del interior. Los dos miembros de la pareja hacen el nido con un montón de algas secas y ramas. Pone, de abril a junio, normalmente de 3 a 4 huevos de color azulado claro. La incubación, dura alrededor de 30 días, y es efectuada por ambos sexos. Los pollos, alimentados por la pareja, abandonan el nido después de unas 4 semanas y vuelan 4 semanas después de otros. Se distribuye por las costas del mar del Norte, costas atlánticas y Córcega y Cerdeña en las mediterráneas, determinadas zonas de África, Asia, Oceanía y América del A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Gaviota patiamarilla

Gaviota de Audouin

Norte. En toda Andalucía es cada vez más frecuente. En diciembre de 1.997 se registraron 200 aves en la Desembocadura del Guadalhorce. Es un ave solitaria o integrada en pequeños bandos durante la migración que, no obstante, se reúne en grupos para criar y ostenta un comportamiento decididamente gregario. Vuela rápido.

L

a gaviota de Audouin nidifica exclusivamente en el Mediterráneo. Es una especie pelágica, es decir, del mar abierto, que se acerca a la tierra para alimentarse, descansar y nidificar en pequeñas islas o islotes rocosos. Su dieta se compone de sardinas, calamares y sepias y también de crustáceos, coleópteros y ortópteros.

Baleares, Chafarinas, Alborán y en la isla Grosa de Murcia.

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ntre fi nales de abril y principios de mayo vienen las gaviotas enanas, atractivas aves de pequeño tamaño que, por marzo, aparece en periodo de paso por las costa andaluzas mediterráneas, donde incluso inverna ocasionalmente.

Bandada de gaviotas de Audouin

Las colonias de cría se establecen a partir de febrero, en que se forman las parejas, excavan el terreno y tapizan un nido somero donde, por abril, depositan dos o tres huevos que incuban ambos progenitores durante unos 25 días. Los pollos vuelan a principios de julio.

L

a colonia de la Punta de la Banya, en el delta del Ebro, concentra casi tres cuartas partes de las aves españolas. Nidifica también en las islas Columbretes, A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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cerrar las narinas impiden que inunde las vías respiratorias. Después emergerá lentamente y, tras un breve descanso de unos pocos segundos, reiniciará el vuelo con un pez de gran tamaño atrapado entre las garras, que devorará sobre alguna de las perchas de los eucaliptos y otros árboles de ribera.

Alga calcárea incrustante (Lytophyllum byssoides)

Águila pescadora

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ntes del inicio del otoño comienzan a llegar las primeras águilas pescadoras a las lagunas y humedales andaluces. Desde mediados de septiembre se desplazan hacia el sudeste y el sur europeo, siguiendo las costas y los cursos de agua y, a lo largo de todo el mes de octubre permanecerán entre nosotros hasta la primavera, en que volverán a sus lugares de cría, sobre todo a los de las islas Canarias, donde ya por febrero acondicionan y reparan los nidos y ejecutan los rituales que preludian la cópula. En esos meses podremos contemplar sus vuelos a unos 50 -70 metros de altura sobre el agua hasta localizar una posible presa, plegará las alas y se precipitará sobre la misma en vertiginoso picado. El contacto es a veces tan violento, que deberá desplegar las alas para evitar hundirse bajo el agua, aunque su capacidad para

Esperamos que algún día podamos ver esta preciosa rapaz criando en nuestros humedales y roquedos, como ya lo hizo en los años 70 en que nidificó en los acantilados de Maro. Para ello es preciso culminar con éxito los proyectos de reintroducción en las marismas del Odiel, Bahía de Cádiz, embalse de Arcos-Bornos y Desembocadura del Guadalhorce y, al igual que en el P.N. de Los Alcornocales, lograr que las aves superen el periodo de crecimiento y se integren con sus congéneres.

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n la zona rocosa del mesolitoral inferior, en ambientes batidos por el mar se forman densos agregados que reciben el nombre de “trottoir”, donde se desarrolla un alga calcárea incrustante, de color gris violáceo a blanco decolorado, que forma una gruesa costra, sólidamente fijada en la roca de las zonas umbrías fuertemente batidas por las olas, un poco por encima del nivel del mar. En la zona del Estrecho abunda la lapa (Patella ferruginea), endémica del Mediterráneo, que es de interés por ser un invertebrado marino que está incluido en los Catálogos Nacional y Andaluz de Especies Amenazadas, en la categoría de en “peligro de extinción”. Es muy preocupante el impacto que puede producir la acción humana sobre la costa y el medio marino. Asi mismo, es de gran interés un alga roja (Asparagospis taxiformis ) porque es una especie exótica procedente de Nueva Zelanda, introducida en España de forma natural por el Estrecho de Gibraltar en 1.925.

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n el Parque Natural del Estrecho, en la zona de la Desembocadura del río Guadalmesí, cuando baja la marea se aprecian las estructuras rocosas paralelas a la costa. Las algas oportunistas verdes, del género Enteromorpha cubren completamente el sustrato rocoso.

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Playa del Estrecho de Gibraltar Donde, oportunistas algas verdes del género Enteromorpha cubren el sustrato rocoso.

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n la zona del Cabo de Gata, en el municipio de Pulpí, a unos 700 metros al sur de la playa de San Juan de los Terreros se sitúa la isla de igual nombre, con 30 metros de altura y una superficie de algo más de una hectárea ( 11.150 metros cuadrados). Al norte de esta isla, a unos 50 metros de los acantilados circundantes, se sitúa la isla Negra, de 6.015 metros cuadrados, con rocas volcánicas con hornblendas que le confieren el color oscuro que justifica su nombre.

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n San Juan de los Terreros, nidifica la gaviota patiamarilla, el paiño europeo, la pardela cenicienta, el vencejo pálido y, curiosamente, la garcilla bueyera. En la isla Negra, cría la collalba negra y la grajilla común. Ambas islas, han sido declaradas Monumentos Naturales por la Junta de Andalucía.

Roquedo del Estrecho de Gibraltar Poblados de algas verdes en sus zonas infralitorales.

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SECARRALES, ERIALES, BALDIOS Y SUBDESIERTOS

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Rambla de Tabernas

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n las tierras orientales de Andalucía, se encuentran regiones áridas que se diría que constituyen lo más alejado de los paisajes naturales que deseamos contemplar y admirar, bajo el prisma de un ideal estético generalmente aceptado. La belleza de los desiertos, sin embargo, ha sido ampliamente reconocida. Estos espacios naturales, en los que priman las altas temperaturas, los vendavales descontrolados, la escasez de agua, los intensos fríos invernales y los parajes arrasados y resecos, albergan plantas que adoptan aquí, como en las altas montañas, porte almohadillado o rastrero, acumulación de agua en tallos y hojas, un recubrimiento tomentoso y raíces capaces de profundizar hasta alcanzar el subálveo en el que poder nutrirse.

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l subdesierto de Tabernas constituye el único representante de este hábitat en el continente europeo. Este fantástico paisaje, que a primera vista recuerda algunos parajes saharianos, ha sido modelado por un conjunto de factores climáticos, edáficos, geológicos, geográficos y antropológicos. Una serie de cárcavas, ramblas, barrancos, torrenteras y planicies, de austera vegetación, sometidos a continuos procesos de grave erosión, se asientan sobre materiales terciarios y cuaternarios, procedentes de depósitos

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sedimentarios de las cercanas sierras de Alhamilla y Filabres, y se ubican dentro de la depresión formada por el corredor Tabernas - Sorbas, donde son frecuentes grandes fracturas del terreno y mantos de corrimiento. Entre los materiales más característicos destacan, por un lado, las areniscas, las margas y los conglomerados de origen marino cuyo alto contenido en sodio y la escasa profundidad de sus suelos constituyen factores que limitan su tapiz vegetal y, por otro, las gravas, las arcillas y las arenas que se depositan en el lecho de las ramblas, donde la humedad contrasta con la aridez circundante, favorecen el asentamiento de diferentes comunidades faunísticas y florísticas. En otras épocas, por la presencia de pequeñas manchas de encinares y otros árboles y arbustos mediterráneos, eran tierras mucho menos áridas. La intervención humana hizo que desaparecieran, tras someterlas a una feroz explotación que posibilitó los procesos de desertización.

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a lejanía de las borrascas atlánticas, y la consiguiente escasez de precipitaciones dentro del área, propicia los fenómenos de continentalidad propios de las regiones desérticas. El estar, asimismo, rodeado por una sucesión de pasillos montañosos (las A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Paisaje sahariano en la Rambla de Tabernas Recuerda parajes de las montañas argelinas del Hoggar.

cordilleras béticas y penibéticas) que se interponen frente a las nubes, dificultan su avance y contribuyen a que lleguen secas y exhaustas a estos terrenos desérticos. Las precipitaciones, que raramente superan los 300 litros por metro cuadrado anuales, suelen ser torrenciales y provocan desastrosas avenidas, que arrastran miles de toneladas de suelo hacia el mar, lo cual acrecienta la erosión del sustrato. La barrera montañosa formada por Sierra Alhamilla, favorece el aislamiento de la zona de la influencia mediterránea, provoca un efecto de disminución de la humedad relativa del aire y contribuye a extremar las oscilaciones térmicas.

Azufaifo

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n el sector almeriense, e incluso en las zonas continentalizadas con escasez de precipitaciones, como las de la Hoya de Guadix- Baza, el paisaje vegetal presenta tres series de vegetación: espinares con artos, azufaifales y cornicales y, en las áreas más continentalizadas, palmitares con lentiscos y coscojales con efedras y también con lentiscos. En estas regiones áridas andaluzas, predominan ombrotipos de carácter semiárido e incluso áridos que acogen endemismos bético-norteafricanos, de una diversidad biológica apasionante y una extrema excepcionalidad, por estar sujetos a condiciones medioambientales que no se conocen de otro país europeo. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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I nvier no

Esparraguera (Asparagus albus)

Oroval arbustiva (Withania frutescens)

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n las largas y frías noches de enero, los subdesiertos y los eriales y secarrales soportan intensas heladas que se prolongan durante el día a causa de los frecuentes vientos y la ausencia de precipitaciones. Tan sólo se disfruta de jornadas semitempladas en los días despejados y calmos. La vegetación, se reduce a densos junquerales y arbustos, de gran valor biológico por su rareza y capacidad de adaptación, y la fauna se compone de ejemplares diversos que se reúnen en bandos para poder soportar las inclemencias atmosféricas. Uno de ellos, el aguilucho pálido, habita en las falsas estepas y también en páramos, praderas, y monte bajo. Solo se confunde con el aguilucho cenizo. En la Península Ibérica existen unos 1.000 ejemplares, repartidos por todo el tercio norte. Es de color marrón y tiene una “corona en la cabeza”, cría en el suelo, al igual que el aguilucho cenizo y también, como éste en las hierbas bajas. Su peor enemigo son las máquinas segadoras.

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n los bordes de los caminos son muy constantes las comunidades nitrófi las así como las ligadas a la acción del hombre. También son frecuentes comunidades rupícolas, que se desarrollan en las grietas y en los suelos pedregosos cercanos al mar, sometidos a las mareas, donde crece el Limonium insigne y Anabasis hispanica. Los azufaifales ocupan las zonas más continentalizadas y, junto al azufaifo, aparece la oroval arbustiva, y el lentisco. En las proximidades del litoral, son frecuentes los pastizales con Silene ramosissima, papamoscas marino y Cutandia maritima. Hacia el interior del desierto, son muy característicos los tomillares sobre suelos margosos.

Limonium insigne

La serie de vegetación de espinares con artos y azufaifos se extiende por la zona litoral oriental, entre el Alquián almeriense y el granadino cabo Sacratif. Se trata de formaciones densas de gran altura, discontinuas, donde se concentran alrededor del arto la esparraguera, el palmito y la oroval arbustiva.

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Los cornicales se presentan en el Cabo de Gata, penetrando hacia el interior. La vegetación potencial es el típico matorral espinoso. Las comunidades ligadas a este tipo de vegetación, son los tomillares ricos en endemismos como Teucrium charidemi y Sideritis osteoxylla.

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inalmente, los coscojares con efedras y lentiscos se presentan en la Hoya de Guadix-Baza. El coscojar ha sido sustituído por los espartales o los albardinales en suelos arcillosos, y ricos en bases. Sobre los yesos de Cúllar Baza, Galera, El Margen etcétera, se presentan tomillares gipsícolas y los suelos salinos están ocupados por juncales de Juncus maritimus en los biotopos menos halófitos. El sisón, las gangas y las ortegas, la alondra de Dupont, los aguiluchos cenizos y otras especies desconocidas en el resto del continente, frecuentan los campos y hoyas que, como las de Baza, Guadix y el subdesierto almeriense, además de por su paisaje, atraen por su inestimable riqueza natural.

E

l alcaraván es de los más frecuentes. Es un ave del tamaño de una perdiz, que habita las zonas arenosas, eriales, rastrojeras, playas lacustres e incluso marismas en invierno. En todos esos predios se escucha su silbido lastimero al anochecer y se puede contemplar su corretear apresurado. Vuela bajo, con frecuentes planeos, y sus hábitos suelen ser crepusculares o nocturnos. Si no es molestado, se alimenta durante el día de caracolillos, gusanos, insectos, pequeños reptiles y mamíferos. Se distribuye por Europa central y meridional, todo el norte de África, hasta Arabia, y de Asia hasta Birmania. Las poblaciones nórdicas son migradores parciales, pues invernan al sur de su área de distribución. En la Península Ibérica es ave sedentaria y, a veces, realiza ocasionales movimientos transhumantes. Andan o trotan a la manera de los chorlitos. Los jóvenes son muy parecidos a los adultos, aunque más rojizos y variables. En Andalucía, es frecuente en las áreas costeras durante el paso de otoño y menos perceptible en el de primavera. Cría en la zona noroccidental andaluza, si bien no es muy abundante. Durante el invierno se le ve por rastrojeras, olivares y campos de cultivo. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

O

tra especie característica del Mediterráneo es la calandria, aunque su área se extiende por el este hasta las regiones del Caspio y Aral. Es bastante común en Andalucía; en invierno se reúne en bandos y, a la hora de criar, las parejas se reparten por los campos abiertos, cultivados o baldíos, así como por pastizales o entre plantas halófi las. Los machos se elevan a veces a considerable altura y vuelan en círculos, emitiendo un canto parecido al de la alondra común, pero más vigoroso y con frecuencia imitativo, de varios minutos de duración, tras lo cual se lanzan a tierra con un vuelo en picado. El reclamo es un grito nasal característico. Se alimenta de hierbecillas y también de insectos, coleópteros y dípteros.

El alcaraván Llama poderosamente la atención por sus ojos amarilllos de apariencia similar a los de una rapaz nocturna, su fija mirada como si fuera un reptil, y las prominentes articulaciones tarsales, como de gruesas rodillas.

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La curruca capirotada hembra Pone 3 o 4 huevos de color oliváceo en un nido con forma de copa. La incubación, en la que se alternan ambos progenitores, dura unos 12 días y los pollos abandonan el nido a los doce o catorce.

L

a curruca capirotada es muy conocida por su infatigable actividad y mansedumbre en presencia de los seres humanos. Se distingue sin dificultad de sus congéneres pues la especie más parecida, la cabecinegra, es de cuerpo blanco y el capirote rebasa la línea de los ojos. Su canto es muy melodioso y variado; su reclamo un “tec-tec” irritado y repetitivo. Se alimenta de insectos, frutos silvestres y fruta.

Urraca

Se distribuye por toda Europa, salvo por el norte de la península escandinava, las islas macaronésicas y Asia occidental. En Andalucía, el paso de aves es muy numeroso en primavera y comienza desde mediados de febrero hasta fi nales de abril. En los últimos días de septiembre, regresan a sus cuarteles de invierno.

L

a urraca es ave de casi medio metro de largo, incluida la cola. Sus costumbres alimenticias la hacen altamente impopular entre los cazadores, por lo que es fuertemente perseguida en muchas zonas cinegéticas. Roba los nidos de otras aves, incluyendo los de la perdiz, tanto los huevos como los jóvenes.

La zarcera, del tamaño de un gorrión, es más confi ada que otras congéneres, por lo que se muestra sin demasiado recato ante los seres humanos. Cuando está posada, suele adoptar una postura bastante erguida y, si se alarma, eriza las plumas del píleo. Su canto es de estrofas cortas y el reclamo un “Charr” áspero y un piído suave y agudo. Vuela a poca altura sobre el suelo, normalmente de mata en mata, que recorre incansable por entre sus ramas buscando insectos, granos y frutillos silvestres.

Se distribuye por toda España, aunque falta en determinadas zonas. Normalmente sus poblaciones son de tamaño apreciable y crecientes en algunos lugares en los últimos años, colonizando zonas en las que no hace mucho era desconocida. En gran parte de su área de cría, los nidos de urraca son a veces parasitizados por el críalo. Viven solitarias o en parejas aunque, a fi nales del invierno y principios de primavera, pueden verse hasta cien o más, en grupos ceremoniales cuyo propósito aún no ha sido aclarado. Gritan, saltan por las ramas y se persiguen unas a otras. El instinto de almacenar, común a todos los córvidos, está altamente desarrollado en estas aves. Suelen ocultar no sólo el alimento sobrante, sino también cualquier objeto brillante o coloreado que llame su atención.

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n Andalucía cría casi por todas partes, incluso en Sierra Nevada. En agosto, inician su retorno a las zonas tropicales africanas, donde permanecerán hasta la primavera y, ya por septiembre, se

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Se alimenta de insectos y sus larvas, grano, frutos y semillas, huevos y aves jóvenes, otros pequeños animales y carroña; ranas, caracoles y desperdicios urbanos.

hace más abundante y visible el paso de pequeños grupos provenientes del norte europeo, que se detienen en la vegetación para alimentarse y viajar durante la noche.

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P r i m aver a

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esde principios de primavera se ven por las ramblas y cortijos los primeros cernícalos primilla, un halconcillo migrador que, de forma esporádica, comienza a aparecer en los meses de febrero y marzo. Vive como un vecino más en gran número de pueblos y ciudades desde el Magreb hasta China. Su ronco y estridente “chik-et-chec”, le diferencia del “ki-ki-ki” del cernícalo vulgar. El noroeste de África, la región mediterránea y el sudeste de Europa, Asia anterior y las planicies centroasiáticas, también reciben la visita de estos pequeños halcones. Las zonas áridas con algún arbusto, las secas laderas montañosas o los campos de cultivo de estas regiones serán las preferidas para estas bonitas aves. Su carácter marcadamente gregario, les llevará a nidificar en colonias sobre todo tipo de cantiles y edificios.

de las grajillas en los lugares de cría. Estos córvidos han proliferado hasta el punto de convertirse en una auténtica plaga y su aumento demográfico les ha llevado a invadir, con fi nes reproductores, muchos de los lugares antaño ocupados por las colonias de primillas.

Primilla macho Vigilando la colonia de cría.

Hembra de cernícalo primilla Entrando en el nido.

S

u principal área de invernada se encuentra en África, al sur del Sahara, si bien algunos ejemplares permanecen durante esta época en el sur ibérico, Italia y en el noroeste africano. Hasta los años 50, era una de las aves de presa más abundantes del Paleártico. Sus poblaciones se redujeron y posteriormente se recuperaron tras la aplicación de medidas drásticas contra el abuso de pesticidas. Incluso se ha combatido la competencia A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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Camachuelo trompetero Es ave de entre 13 y 14 centímetros, de hábitos terrestres, tonos rosados y pico corto y grueso. El macho adulto ostenta partes superiores pardo terrosas, con la cabeza gris rosado claro; el obispillo también con tono rosado, igual que las cobertoras alares superiores. Alas y cola, negras, más claras en los bordes externos. Partes inferiores rosadas, especialmente en el abdomen. Pico rojo coral en primavera, amarillento en invierno. Patas claras, pardo amarillento. La hembra es como el macho, pero más pálida, sin gris en la cabeza y tonos menos rosados; el pico es pardo anaranjado. Los jóvenes son más parduscos.

C

on la inminente llegada de la primavera, comienza la partida de los invernantes en las ramblas almerienses. Los últimos alcaudones reales dejan los espinares en los que pasaron la estación más fría, y se pueden encontrar collalbas rubias, chotacabras pardo, cernícalos y águilas perdiceras. En los bosquecillos de tarays y adelfares encuentran cobijo pajarillos como el verdecillo o la curruca cabecinegra, pero son las aves esteparias las que encuentran en Tabernas un lugar ideal para su desarrollo, como la ganga, alcaraván, cogujada montesina, roquero solitario, collalba negra y un fringílido escaso, que vive en las zonas desérticas, el camachuelo trompetero, nombre debido a su reclamo característico y nasal, como si fuera un breve trompetazo. Es ave terrestre, que casi siempre permanece en tierra, aunque su vuelo es rápido, como el de otros fringílidos. En el suelo se agacha con mucha frecuencia, para pasar bastante desapercibido. Nidifica en el suelo, entre piedras, junto a una mata, o bien en huecos de muros. El nido es una copa de hierbas y ramillas, forrado con pelos y lana. Pone de 4 a 6 huevos, azul verdoso muy claros, con manchas negruzcas o pardas, poco numerosas, a veces sin manchas. La incubación de la única puesta anual dura dos semanas, los pollos permanecen en el nido, con plumón blanco grisáceo en la cabeza, el dorso y las alas.

Culebra de agua

leproso e, incluso, ranas y sapos comunes que, supuestamente, tienen unos requerimientos hídricos mucho más elevados. Abundan los mamíferos como el zorro, que anda en celo por entre el atochal y anuncia a los cuatro vientos su disposición sexual, marcando con orina y excrementos sus terrenos habituales.

Se ha establecido como nidificante en algunas localidades meridionales, como Almería, y se ha comprobado su presencia en poblaciones costeras de Málaga.

También se ve el conejo, rata, lirón careto y las dos especies de erizos españoles, el moruno y el común. En las paredes verticales que delimitan los meandros más encajados, se instalan colonias sedentarias de grajillas y numerosas parejas de roqueros solitarios, aviones roqueros, collalbas negras y vencejos reales.

E

L

n la Rambla de Tabernas, se pueden encontrar reptiles como la lagartija colírroja, lagarto ocelado, culebra de escalera, culebra de agua o galápago

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Moricandia foetida

a flora, como la fauna, ha de adaptarse a los rigores de estas áreas sujetas a una insolación superior a las 3.000 horas anuales, al viento, la pobreza del suelo y sobre todo a la escasez de agua, que condicionan directamente a las comunidades vegetales que colonizan

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estos eriales. A pesar de todo ello, la flora del Desierto de Tabernas es muy rica, pues cuenta con algunas plantas del estrato mediterráneo árido como Launea lanifera y Anabasis articulata.

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l estrato arbustivo se compone principalmente de esparto, bolina, espino negro y un tomillar de amplio espectro. El herbáceo, consta de Aizoon hispanicus, Asteriscus aquaticus, Koelpinia linearis, Limonium echioides, Moricandia foetida y Plantago amplexicaulis. La proximidad de África favorece la presencia de un buen número de iberoafricanismos, entre los que destacan la bella Frankenia corimbosa, Risa de la Virgen, nombre vulgar con el que se conoce a la Fagonia cretica, y Anthyllis terniflora. También son de gran interés botánico los endemismos del sureste ibérico, como Sideritis pusilla, Helianthemum almeriense, Salsola papillosa y especies locales como Herniaria fontanesii almeriense y Euzomondredon bourgaenum. Apenas unas gotas de agua proporcionará la ración anual de cada planta, conseguida a través de la utilización de toda clase de adaptaciones específicas. Algunas, son plantas efímeras pues carecen de recursos suficientes para soportar los largos períodos de sequía, disponen de un metabolismo muy acelerado y de períodos vegetativos muy cortos; así sus semillas germinan y crecen con suma

rapidez, completando su desarrollo en breve tiempo, suficiente como para f lorecer y generar nuevas semillas a la espera de otro período húmedo, como en el caso del raspalengua, el matagallo o la gamonita.

A

l tiempo en que f lorecen las plantas, despierta la multitud de insectos que las polinizarán, presentando entonces el desierto un aspecto tan espectacular como efímero. Otras especies afrontan el rigor del medio mediante la suculencia, o capacidad de almacenar agua en su interior, como la chumbera, especie foránea pero bien adaptada a estos medios. Otro procedimiento consiste en desarrollar amplios sistemas radiculares para captar agua, bien de carácter superficial, lo que produce el distanciamiento entre las plantas, o bien horizontales aprovechando la existencia de aguas subterráneas y dotándose de órganos ajenos a la radiación solar, como bulbos, tubérculos y rizomas. Algunas formas vegetales suelen desarrollar hojas duras y muy pequeñas para reducir la evotranspiración, llegando incluso a realizar la fotosíntesis durante la noche, como la salicornia, que coloniza gran parte de los márgenes de las ramblas. Frente al sediento ganado y la fauna que pulula por estos secarrales, los matorrales y los arbustos se defienden proveyéndose de espinas. Las plantas parásitas, como el jopillo de lobo, aprovechan los f luidos del matorral a su alcance.

Risa de la Virgen

Monte con abundantes chumberas

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Gorrión chillón Forskaolea tenacisiima Hierba híspida y leñosa, de 10 a 50 centímetros de alto, que florece entre enero y mayo.

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ntre las especies más frecuentes destacan la escobilla, el esparto y diferentes aromáticas como la artemisia o el tomillo, que contribuyen a fijar el suelo. En los bordes de las ramblas, aprovechando las corrientes subterráneas, se asientan tarajes, retamas, adelfas, higueras y matorrales comunes, como la clavelina y la siempreviva, junto a la jarilla blanca almeriense, endemismo provincial muy extendido en la zona litoral. Quizá la “joya” botánica del Desierto de Tabernas sea Euzomodendron bourgaenum, una crucífera monoespecífica, única representante de su género, y que se encuentra tan solo en estos eriales, de notable singularidad. Las precipitaciones son importantísimas en los ciclos del desierto. En cuanto caen unas gotas, se produce una verdadera explosión de insectos, que proveen a los mamíferos, aves, anfibios, reptiles e invertebrados de la zona. La distribución espacial de la fauna está condicionada por diversos factores. La presencia de manantiales de agua, o la propia humedad de las ramblas, atraen a la mayor parte de ellos. Asimismo, las zonas de solana y las de umbría condicionan su distribución, siendo estas últimas las que atraen los mayores contingentes.

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n los montes, abunda el tomillo y el espliego, base de la cadena alimenticia, y prosperan otras especies de interés, que se desarrollan en estas tierras áridas. Entre Tabernas y Gérgal aún se encuentra, si bien es 270

especie en trance de desaparición, Forskalea tenacissima, que se ha citado también del norte de África, de Arabia e Irán. La fauna aprovecha la abundancia de abejas y otros insectos que liban sus néctares y conforman la dieta principal de especies como el abejaruco. La perdiz roja anida junto a los espartales del monte y el halcón peregrino y las águilas perdicera y real, de la vecina Sierra Alhamilla, utilizan estas zonas como territorios de caza, y por la noche el Búho Real captura conejos y pequeños roedores.

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as ramblas y los barrancos ofrecen una mayor diversidad de especies. En los taludes, nidifican numerosas aves como la paloma zurita, la carraca, el cernícalo vulgar, mochuelo común, la grajilla, avión roquero, el vencejo real, collalba rubia, gorrión chillón o el camachuelo trompetero. Los bosquecillos de taray y la vegetación de los márgenes del cauce son el lugar preferido por currucas, jilgueros, verdecillos y oropéndolas, e incluso aves acuáticas como andarríos, chorlitejos y garzas. Los mamíferos se encuentran más limitados por la aridez climática, aunque medran por doquier conejos, liebres, lirones, erizos europeos y morunos, etc. En las tierras cultivadas, en especial las de maizales, trigales y otros cultivos, se encuentra el saltamontes más grande de Andalucía, el Anacridium aegyptium, con colores amarillentos y ocres, patas fuertes y corselete con característicos surcos transversales. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


A R ÁCN I DOS DE LOS T ER R ENOS Á R I DOS Y PEDR EG OSOS

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ebajo de las piedras, y excepcionalmente en nidos perforados en el suelo, se desenvuelve una fauna de invertebrados que concita un gran interés. Entre las más destacadas se encuentran las llamadas arañas lobo, que son especies de tamaños muy variados, de 0,6 a 3 centímetros de largo, sin contar las patas. Las especies más grandes miden hasta 8 centímetros, incluídas las patas, por esta razón muchas veces son confundidas con otras congéneres. Su color es casi siempre café, pero algunas pueden ser negras y en general, muy peludas. Se comportan como cazadores activos, durante el día y la noche. Viven en la mayoría de las montañas andaluzas no muy elevadas y alrededor de las casas y otras construcciones con jardines exuberantes. Esta especie entra por debajo de las puertas, o a través de grietas en el exterior de la casa. Carga los sacos de huevos en el abdomen, adheridos al órgano productor de tela. Después de salir del huevo, las jóvenes arañas suelen montar en el lomo de su madre por unos días. Los ataques son raros y en ningún caso peligrosos. En la intemperie, las arañas lobo habitan en gran cantidad de lugares, generalmente al nivel del suelo. Son comunes en el pasto A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

y la hiedra, así como debajo de las piedras, troncos y otros objetos. Las grietas en el exterior de las casas son un buen lugar para encontrar arañas lobo.

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entro de las verdaderas arañas, más de 2.000 especies pertenecen a la familia Lycosidae, a la que pertenecen las arañas lobo. Están presentes en desiertos, tierras altas, tierras bajas, selvas y casi en cualquier ambiente. No construyen redes y basan su supervivencia en la caza en el suelo, confi ando en su fuerza, su velocidad y su aguda vista. Todas ellas comparten ciertas características: el cefalotorax es grande y alto y las patas están cubiertas de pelos gruesos, aunque lo más importante para su identificación sus tres hileras de ojos: los medios, dos de gran tamaño, debajo 4 pequeños y 2 ojillos, más pequeños aún, en la parte superior y a cada lado. Pueden confundirse con la Cteridae y Pisauridae, Agelenidae, Gnaphosidae, aunque ninguna de ellas tiene la disposición de ojos descrita. En la Península Ibérica se han citado seis especies de arañas lobo, variaciones locales de las dos especies válidas Laena y Lycosa. Todas se conocen del sur europeo y ninguna del norte. Son arácnidos de hábitos crepusculares o nocturnos. Algunas de ellas construyen 271


Araña lobo

nidos tubulares de unos 20 centímetros de profundidad, en cuya boca de entrada disponen un entarimado de cañitas, tallos herbáceos y piedrecillas. Los ojos de la línea mediano posterior, suelen ser de mayor tamaño que el resto.

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n los eriales y tierras áridas, aunque también en zonas de matorrales y en tierras cultivadas, debajo de las piedras se encuentra una fascinante colección de arácnidos. La “viuda negra” posee un único representante en la región andaluza cuya picadura no es equiparable a la de su mortífera pariente americana. Teje

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sus telas en matorrales rastreros, por lo que la picadura es accidental y se produce al ser arrastrada por una pierna. La picadura puede pasar inadvertida durante los primeros minutos u horas, aunque posteriormente suele aparecer dolor local, sudoración, ansiedad y agitación. En ocasiones, el dolor puede aumentar, irradiándose hacia la zona abdominal, que adquiere una característica rigidez. Otros síntomas que pueden ir asociados, son el aumento de la presión arterial, la aparición de espasmos musculares y un cuadro de ansiedad extrema. En casos graves puede presentarse shock con delirio y coma. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Ver ano

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l estío se inicia con altas temperaturas y escasas precipitaciones. La vegetación sufre a fi nales de junio los rigores de la estación incipiente y se marchita y agosta. Los trigales amarillean y los saltamontes, las chicharras y las langostas son atrapadas por los pollos de sisón. La fauna se afana para concluir con éxito sus tareas reproductivas. En los secos charcos, las ortegas y las gangas se refrescan y sacian su sed. Los pollos del sisón ya andan bastante crecidos. Las jóvenes cigüeñas blancas se ejercitan en las técnicas de vuelo, preparándose para la dispersión que se producirá cuando menos lo esperen. La terrera marismeña es ave sedentaria del tamaño de un gorrión, que a pesar de su nombre no frecuenta las zonas húmedas. Por el contrario prefiere terrenos baldíos e incluso cultivados y, sobre todo, dunas de arena con vegetación rala, en zonas del litoral mediterráneo y atlántico sur, donde ocupa los mismos biotopos que la terrera común donde se la confunde a veces. Se alimenta de semillas e insectos, su principal alimento.

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l chamariz es un inquieto y pequeño fringílido que cantó San Juan de la Cruz con el nombre vulgar con que lo conoce el pueblo y ha sido renombrado A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

con el apelativo de verdecillo. Habita en matorrales y baldíos, así como campos abiertos, bosques aclarados, viñedos, huertos de frutales, parques y jardines.Posado al descubierto en arbustos, cercas y cables emite su canto de trinos cortos y, en vuelo, su reclamo apresurado “silip-lip-silip”, mientras sigue una trayectoria ondulada con rápido batido de alas.

El chamariz macho Muestra su atractivo plumaje amarillo, en tanto que la hembra, al igual que el joven, ostenta una librea mucho más pardoamarillenta.

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s un ave eminentemente gregaria que, en pequeñas bandadas, se acercan al aguadero, buscan entre la maleza y en los árboles, las semillas de que se alimentan, crían en colonias y en otoño e invierno los bandos aumentan sus efectivos y recorren los campos cultivados y baldíos procurándose el alimento. En la Península Ibérica nidifica en toda ella y recibe numerosos ejemplares transpirenaicos en calidad de invernantes. En las islas macaronésicas, se distribuye un congénere muy conocido: el popular canario.

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tro atractivo pajarillo muy común en nuestros enclaves naturales, cuyo colorido dominante ha inspirado su nombre vulgar, es el verderón, que habita en sotos f luviales, matorrales, linderos de bosques, huertos frutales, vegas y regadíos. Entre septiembre y noviembre 273


arriba un importante contingente de aves noreuropeas que se refugian en las tierras andaluzas, huyendo de los hielos árticos. Estos verderones invernantes suelen frecuentar yermos y rastrojos y, por febrero, se concentran en grandes bandadas que se preparan para el regreso a sus lugares de cría. Algunos de los ejemplares andaluces buscan las tierras más cálidas en el norte de África. Se distribuye por el Viejo Mundo, hasta Asia occidental y el Próximo Oriente. En la Península Ibérica es especie sedentaria que realiza algunos movimientos transhumantes.

deambulan en campos cultivados y estuarios, donde se alimentan de insectos, gusanos, arañas, y pequeños moluscos, así como de las hierbas y semillas, algas y musgo que componen su dieta. A menudo se unen a las Avefrías en bandos de alimentación, pero cuando se les espanta, el bando mixto se separa en el aire en dos grupos distintos, uno de cada especie. Aunque no anida en España, es ave bastante frecuente en invierno y durante ambos pasos. En esta última época, se distribuyen por todo el país, pero sobre todo suelen concentrarse en las regiones occidentales.

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l bisbita arbóreo (Anthus trivialis) es un pajarillo rechoncho muy parecido al bisbita común, aunque de tonos pardos oliváceos en el dorso y más amarillentos por debajo, con listas longitudinales oscuras en el pecho y los f lancos. Habita en pastizales con árboles y arbustos dispersos, claros y linderos de bosques, así como matorrales, baldíos, campos cultivados, huertos y lugares despoblados.

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n Andalucía es poco notoria su presencia por primavera y es más abundante desde finales de agosto hasta principios de noviembre. Su canto musical se distingue por sus trinos agudos “tiu-tiu-tiu” y también “tis-tistis”, que al principio emite de forma apresurada y concluye con trinos lentos y af lautados. Se alimenta de insectos y, en menor medida, de semillas. En la época de paso, permanece escondido por las noches entre las plantas del suelo.

Verderón Construye sus nidos en una horquilla arbórea: una copa hecha de pajillas e hierbas secas con interior de plumas y pelo, donde deposita la hembra entre 4 y 6 huevos azules claros, con algunas manchas púrpura o negruzcas. La incubación se prolonga durante dos semanas aproximadamente y los pollos, nidícolas, nacen con plumón blanco grisáceo, boca rosada y bordes blanco amarillentos.

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idifica bajo una mata o al amparo de las hierbas. El nido tiene forma de copa honda compuesta por musgos y raíces, tapizada por dentro con pelos, plumas y otros vegetales que proporcionan una base mullida, donde la hembra pone e incuba durante dos semanas 5 o 6 huevos verdosos, rosados, blanquecinos y otros variados colores manchados, por la parte del polo más grueso, con puntos y rayas, oliváceas o agrisadas. Los pollos nacen desnudos, con la boca amarilla-anaranjada y bordes amarillos claros. Abandonan el nido a los 13 días, aunque no vuelan hasta una semana más tarde.

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n otoño y en invierno los chorlitos dorados se reúnen en bandos, que

l bisbita campestre, se parece a las lavanderas, si bien su cuerpo es de color pardo arenoso, apenas listado. Es ave de las estepas y los campos de cultivo que cría en las altas montañas, en lugares pedregosos. Al igual que la collalba gris, ocupa los pedregales de 1.000 a 1.200 metros de altitud. En sierra Tejeda, alcanza los 1.600 metros. El macho, al poco tiempo de regresar de sus cuarteles de invierno, inicia el cortejo nupcial, que consiste sobre todo en cantos de celo emitidos en vuelo. El canto es la repetición de un metálico «tsirlii-tsirlii-tsirlii». Durante esta manifestación, el macho sobrevuela su territorio, generalmente bastante amplio, en el que la hembra construye el nido en una depresión junto a un cepellón de hierba. La hembra pone entre mayo y junio, sobre el nido de briznas de hierba seca, 4 ó 5 huevos blancos o verdosos, brillantes, con manchas pardas y violáceas. La incubación dura unos 13 días y, la alimentación de los pollos, se prolongan un par de semanas al fi nal de las cuales abandonan el nido.

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n las tierras áridas, en las profundas sombras y luces fi ltradas en la vegetación resulta muy dificil distinguir al chotacabras pardo, cuando se mimetiza en el suelo.Durante la incubación y época de cebas, llega a cambiar de lugar huevos y pollada una o varias veces en un solo día, lo que se interpreta como un intento de alejar los huevos o las crías de cualquier predador. Los pollos al tercer dia ya están casi emplumados. y se desplazan en cuanto son capaces de moverse. En otoño retorna a sus cuarteles de invernada, supuestamente en el África tropical occidental, pues carecemos de la necesaria información. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


La terrera común Anida en el suelo, en una depresión en la base de un matojo. El nido es una copa de hojas, raicillas, pelo, lana y plumas. La puesta comienza a mediados de abril, consiste en 3 ó 4 huevos de color pardo amarillento, blancuzcos o amarillentos, con abundantes manchas y pintas pardas y grises. La incubación, a cargo de la hembra, dura unos 13 días, los pollos son alimentados por la pareja, normalmente dos crías al año.

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a terrera común (Calandrella brachydactyla), es un pájaro del tamaño de un gorrión de los matorrales y baldíos, campos cultivados y secanos. Presenta un plumaje pardo ocráceo por encima, de aspecto claro aunque muy marcado con rayas oscuras. La mayoría de las terreras comunes, tienen las partes inferiores muy pálidas y sin rayas, pero algunos individuos presentan en primavera un conspicuo rayado a través del pecho. En la península, la terrera común anida en casi todas las regiones, excepto en una ancha franja en el Cantábrico.

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l esmerejón (Falco columbarius) solo emigra e hiberna en la península Ibérica y, raramente, en Baleares. Su situación es insuficientemente conocida, si bien se sabe que es un migrador y cazador por excelencia. Su nombre científico proviene de esa fama de cazador de palomas, aves que le doblan de tamaño. Es de color oscuro y de vuelo muy rápido. Tiene las partes superiores de color gris pizarra con fi nas estrias negras y con la nuca rojiza. El macho emite un grito agudo, una especie de “gui gui gui gui”. Cría en bosques con calveros grandes o brezales, dunas o marismas... Caza principalmente a vuelo.

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fi nales de agosto y principios de septiembre, las aves inician el regreso a sus cuarteles de invierno. Los invertebrados se retiran una vez cumplida su tarea. Los bandos migratorios de abejarucos, aviones comunes, golondrinas, collalbas grises y otros muchos buscan el camino hacia el África. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

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O toño

Litoral rocoso del Cabo de Gata

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n noviembre, conforme descienden las temperaturas, las alondras se refugian en las tierras bajas. Recibimos contingentes de aves desde Europa, con millares de alcaudones reales que se refugian en nuestras tierras cálidas, en campos cultivados y baldíos. Los sisones se congregan en bandadas enormes que deambulan por barbechos y baldíos en busca de semillas. Tras haber disfrutado de la riqueza natural de los subdesiertos, es obligado explorar la zona sur almeriense donde, avanzada la estación, por noviembre comienza la floración de los “lirios”, nombre vulgar con el que el pueblo conoce a una notable especie endémica almeriense: Androcymbium europaeum, que hemos visto en el camino hacia el Cabo de Gata y también en la zona comprendida entre el Faro del Sabinal y la Venta del Pobre.

Lirio Es una hierba vivaz, con tallo de unos 10 centímetros, subterráneo, que sale de la base del tuberobulbo, revestido de membranas de color chocolate. Hojas de hasta 15 centímetros de largo y 1 centímetro de ancho. Presenta una umbela de 1 a 12 flores blancas con vena color púrpura. Fruto subglobular de entre 6 y 10 milímetros de diámetro. Contiene, principalmente en su tuberobulbo, un producto muy venenoso, la colchicina, que se utiliza en genética vegetal para duplicar el número de cromosomas y obtener especies mayores. 276

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l “lirio” es una hierba vivaz, con tallo de unos 10 centímetros, subterráneo, que sale de la base del tuberobulbo, revestido de membranas de color chocolate. Hojas de hasta 15 centímetros de largo y 1 centímetro de ancho. Presenta una umbela de 1 a 12 flores blancas con vena color púrpura. Fruto subglobular de entre 6 y 10 milímetros de diámetro. Contiene, principalmente en su tuberobulbo, un producto muy venenoso, la colchicina, que se utiliza en genética vegetal para duplicar el número de cromosomas y obtener especies mayores.

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o muy lejos de aquí, los acantilados de rocas rojizas del Cabo de Gata indican su origen volcánico y, regresando a Almería, entre el Cabo y la ciudad se extienden las tierras abrasadas llamadas Campos de Níjar. Hacia el oeste, a vuelo de pájaro se alcanzan las zonas litorales almerienses y granadinas, con sus sierras paralelas al mar, y desde Málaga por el norte y el oeste, las tierras de influencia atlántica, el dédalo de las Cordilleras béticas desde el Golfo de Cádiz hasta las mismas orillas del mar Mediterráneo, en la desembocadura del Júcar, las zonas externas, que con las Cordilleras Subbéticas y los dominios prebéticos y Subbéticos que, con Sierra Morena y la Depresión del Guadalquivir, conforman a grandes rasgos las tierras de Andalucía. A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Breve texto literario: una rama o cualquier hueco de un árbol hasta que logre atraer a una hembra. Es el comienzo de su periodo reproductor. Esta rapaz nocturna es de las más apreciadas por el pueblo, entre los diversos miembros de la familia de los búhos o estrígidos, por sus tranquilizadores


ÍNDICE DE ESPECIES

Abarta (Rubus ulmifolius). Abejaruco común (Merops apiaster). Abejera amarilla (Ophrys lutea). Abejera del espejo (Ophrys speculum). Abejera oscura (Ophrys fusca). Abies pinsapo, * Pinsapo Abrótano macho (Teucrium aureum). Abubilla (Upupa epops). Acanthodactylus erythrurus, * Lagartija Accipiter gentilis, * Azor Accipiter nisus, * Gavilán Acentor alpino (Prunella collaris). Acer granatense, * Arce Aceras antrophorum, * Hierba del ahorcado Acicates (Anarrhinum laxiflorum). Acrocephalus arundinaceus, * Carricero tordal Acrocephalus scirpaceus, * Carricero común Adelfa (Nerium oleander). Adenocarpus decorticans, * Rascavieja Adenocarpus telonensis, * Escobón prieto Adormidera marítima (Glaucium flavum). Aegypius monachus, * Buitre negro Aethionema marginatum, * Zurrón de pastor Agachadiza común (Gallinago gallinago). Agateador común (Certhia brachydactyla). Agave americana, * Pita Aglais urticae, * Ortiguera Agracejo bético (Berberis vulgaris australis). Águila calzada (F.C.) (Hieraetus pennatus). 14, 15 Águila calzada (F.O) (Hieraetus pennatus). 14, 15 Águila culebrera (Circaetus gallicus). 16, 17, 18 Águila imperial (Aquila heliaca). 14, 14 Águila perdicera (Hieraaetus fasciatus). Águila pescadora (Pandion heliaetus). Águila real (Aquila chrysaetos). Aguileña, * Aquileña nevadense Aguilucho cenizo (Circus pygargus). Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus). Aguilucho pálido (Circus cyaneus). Aguja colinegra (Limosa limosa). Aguja colipinta (Limosa lapponica). Ajedrea fina (Satureja obovata hispalensis). Ajillo (Allium subvillosum). Ajo amarillo (Allium stramineum). Ajo de bruja (Allium roseum). Ajo de lobo de Reverchon (Ornithogallum reverchonii). Aladierno (Rhamnus alaternus). Alamo blanco (Populus alba). Alamo negro (Populus nigra). A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Alauda arvensis, * Alondra común Alca común (Alca torda). Alcachofa blanca (Cynara baetica). Alcaraván (Burrhinus oedicnemus). Alcatraz común (Sula bassana). Alcaudón común (Lanius senator). Alcaudón real (Lanius excubitor). Alcedo athis, * Martín pescador Alcornoque (Quercus suber). Alcotán (Falco subbuteo). Alectoris rufa, * Perdiz común Alfeñique andaluz (Centranthus macrosiphon andalusii). Alfiler de viuda (Trachellium caeruleum). Algarrobo (Ceratonia siliqua). Algodoncillo (Asclepias curassavica). Alhelí granatense (Coincya monensis cheiranthos granatensis). Alhucema de Andalucía (Lavandula lanata). Alhucema moruna (Lavandula dentata). Alhucemilla (Lavandula multifida). Alimoche (Neophron percnopterus). Almendro (Prunus dulcis). Alondra común (Alauda arvensis). Altramuz lila (Lupinus hispanicus). Alyssum serpyllifolium malacitanum, * Broquelete blanco Allium roseum, *Ajo de bruja Allium stramineum, * Ajo amarillo Allium subvillosum, * Ajillo Allium triquetrum, * Lágrimas de la Virgen Amargosa (Helychrisum italicum serotinum). Amelanchier ovalis, * Guillomo Anacamptis pyramidalis, * Satirión macho Ánade friso (Anas strepera). Ánade rabudo (Anas acuta). Ánade real (Anas platyrhynchos). Ánade silbón (Anas penelope). Anagallis arvensis, * Murajes Anagallis monelli, * Centaura real Anarrhinum laxiflorum, * Acicates. Anas acuta, * Anade rabudo. Anas angustirostris, * Cerceta pardilla Anas clypeata, * Pato cuchara Anas crecca, * Cerceta común Anas platyrhynchos, * Anade real Anas penelope, * Anade silbón Anas querquedula, * Cerceta carretona Anas strepera, * Anade friso. Anax imperator, * Libélula azul Andarríos bastardo (Tringa glareola). Andarríos chico (Tringa hypoleucos) .

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Andarríos grande (Tringa ochropus). Andriala (Andryala aghardii, Andryala ragussina lyrata). Andryala aghardii, * Cerraja de Haenseler, Andriala Anemone palmata, * Hierba centella Aneota (Calamintha nepeta). Ansar común (Anser anser). Anser anser, * Ansar común. Anteojos (Biscutella glacialis). Anteojos tomentosos (Biscutella frutescens). Antérico bético (Antericum baeticum). Anthericum baeticum, * Falangera bética, Antérico bético Anthus campestris,* Bisbita campestre Anthus pratensis, * Bisbita común Anthus spinoletta, Bisbita ribereño alpino Anthyllis plumosa, * Vulneraria plumosa Anthyllis tejedensis, * Vulneraria de Sierra Tejeda Antirrhinum australe, * Conejito grande Antirrhinum barrelieri, * Becerrilla Antocharis belia, * Puntaanaranjada marroquí Aporia crataegi, * Blanca del majuelo Aquila chrysaetos, * Aguila real Aquila heliaca, * Aguila imperial Aquilegia vulgaris nevadensis, * Aquileña nevadense Aquileña nevadense (Aquilegia vulgaris nevadensis). Arbutus unedo, * Madroño Arce (Acer granatense). Archibebe claro (Tringa nebularia). Archibebe común (Tringa totanus). Archibebe oscuro (Tringa erythropus). Arctia caja, * Gitana Ardea cinerea, * Garza real Ardea purpurea, * Garza imperial Ardilla vulgar (Sciurus vulgaris). Ardivieja (Cistus crispus). Arenaria capilar (Arenaria capillipes). Arenaria capillipes, * Arenaria capilar. Arenaria erinacea, * Piornillo Arenaria interpretes, * Vuelvepiedras Arenaria intrincada (Arenaria montana intrincada). Arenaria montana intricata, * Arenaria intrincada Arenaria montana major, * Pamplina Arenaria racemosa, * Pamplina ramosa Arenaria tejedense (Moehryngia tejedensis). Argyrolobium zanonii, * Hierba de la plata Aristolochia baetica, * Farolitos Arlequín (Zerynthia rumina). Armeria colorada (Armeria colorata). Armeria colorata, * Armeria colorada Armeria de tallo fino (Armeria filicaulis). Armeria filicaulis, * Armeria de tallo fino. Armeria malacitana, * Armeria malacitana Armeria malacitana (Armeria malacitana). Aro (Arum italicum). Aro de Carratraca (Biarum carratracensis). Arrendajo común (Garrulus glandarius). Arrocico (Sedum album), Arum italicum, * Aro Asclepias curassavica, * Algodoncillo Asio flammeus, * Lechuza campestre Asphodelus fistulosus, * Gamoncillo Asterisco marítimo (Asteriscus marítimo), Asteriscus maritimus, * Asterisco marítimo. Astragalus granatensis, * Granéfano Astragalus lusitanicus, * Garbancillos Athene noctua, * Mochuelo común Atrapamoscas de las arenas dolomíticas de Málaga (Silene psammitis lasiostyla). Aulaga vaquera (Ulex baeticus). Autillo (Otus scops). Avefría (Vanellus vanellus). Avetorillo (Isobrychus minutus). Avión común (Delichon urbica) Avión roquero (Hirundo rupestris). Avispa (Vespa). Avoceta (Recurvirostra avosseta). Avutarda (Otis tarda). Aythya ferina, * Porrón común. Aythya nyroca, * Porrón bastardo Azafrán de Sierra Nevada (Crocus nevadensis). Azor (Accipiter gentilis). Azucena de mar (Pancratium maritimum). Azulón (Anas platyrrhynchos), * Anade real Balea de flor larga (Odontites longiflora). Banda oblicua (Chazara briseis). Barbuda (Scorzonera graminifolia). Becerrilla (Antirrhinum barrelieri). Belesa (Plumbago europaea). Bellis rotundifolia, * Margarita de hojas redondeadas Bellorita (Bellis sylvestris). Berberis vulgaris australis, * Agracejo bético

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Berza encorvada (Brassica repanda). Berza de Ronda (Eryssimum rondae). Berza silvestre (Moricandia moricandioides). Berzilla (Erysimum myriophyllum). Biarum carratracense, Aro de Carratraca. Bidens aurea. Bisbita campestre (Anthus campestris). Bisbita común (Anthus pratensis). Bisbita ribereño alpino (Anthus spinoletta). Biscutella frutescens, * Anteojos tomentosos Biscutella glacialis, * Anteojos Blanca del majuelo (Aporia crataegi). Blanca verdinervada (Pieri napi). Blanquiverdosa (Pontia daplidice) Boj (Buxus balearica). Bolina (Genista umbellata equisetiformis). Borrajas (Borago officinalis). Borroncillo (Veronica praecox). Botón azul (Jasione penicillata). Brassica repanda, * Berza encorvada. Brecina (Erica terminalis). Brezo blanco (Erica arborea). Brezo colorado (Erica australis). Broquelete blanco (Alyssum serpyllifolium malacitanum). Bubo bubo, * Buho real Bubulcus ibis, * Garcilla bueyera Búho chico ( ) Buho real (Bubo bubo). 11 Buitre común (Gyps fulvus). Buitre negro (Aegypius monachus). 18 Buitrón (Cisticola juncidis). Bupleurum gibraltaricum, * Cuchilleja Burrhinus oedicnemus, * Alcaraván Buteo buteo, * Ratonero común Buxus balearica, * Boj C blanca (Polygonia C album). Cabra montés (Capra pyrenaica hispanica). Calamintha nepeta, * Aneota Calamón (Porphyrio porphyrio). Calamón de Allen (Porphyrula alleni). Calandrella cinerea, * Terrera común Calandrella rufescens, * Terrera marismeña Calandria ( Melanocorypha calandra). Caléndula silvestre (Calendula sylvestris). Calendula sylvestris, * Caléndula silvestre Calidris alba, * Correlimos tridáctilo Calidris alpina, * Correlimos común Calidris canutus, * Correlimos gordo Calidris ferruginea, * Correlimos zarapitín Calidris maritima, * Correlimos oscuro Calidris minuta, * Correlimos menudo Calidris temminckii, * Correlimos de Temminck. Calycotome villosa, * Herguen Callophrys rubi, * Cejialba Camaleón común (Chamaelelo chamaelon), Campanilla bética (Campanula specularioides). Campanilla de roca (Campanula mollis). Campanilla rotundifolia (Campanula rotundifolia). Campanula rotundifolia, * Campanilla rotundifolia. Campanula mollis, * Campanilla de roca Campanula specularioides, * Campanilla bética. Canastera (Glareola platincola). Candilera (Phlomis X composita). Canis lupus, * Lobo Cantueso (Lavandula stoechas). Cañivano (Saxifraga granulata). Capra pyrenaica hispanica, * Cabra montés Capreolus capreolus, * Corzo Cárabo (Strix aluco). 11, 16, 146 Caracias (Euphorbia characias). Carbonero común (Parus major). Carbonero garrapinos (Parus ater). Carbonero palustre (Parus palustris). Cardenillo (Tomares ballus). Cardera (Cynthia cardui). Cardo abadejo (Echinops ritro). Cardo corredor (Eryngium grossii). Cardo de mar (Eryngium maritimum). Cardo granatense (Carduus granatensis). Cardo yesquero (Chamaepeuce hispanica). Carduelis cannabina, * Pardillo común Carduelis carduelis, * Jilguero. Carduelis chloris, * Verderón común Carduus granatensis, * Cardo granatense Carpintero verde (Picus viridis). Carraca (Coracias garrulus). Carraspique blanco (Iberis pectinata). Carraspique ceniciento (Iberis saxatilis cinerea). Carraspique de Font Quer (Iberis fontqueri). A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Carraspique de Gros (Iberis grosii). Carraspique granatense (Iberis carnosa granatensis). Carraspique nazarita (Iberis nazarita). Carrasquilla (Rhamnus myrtifolia). Carricero común (Acrocephalus scirpaceus). Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus). Castanea sativa, * Castaño. Castaño (Castanea sativa). Catananche caerulea, * Yerba cupido Cebolla albarrana (Urginea maritima). Cefalantera de hoja larga (Cephalantera longifolia). Cejialba (Callophrys rubi). Celastrina argyolus, * Náyade Celidonia menor (Ranunculus ficaria) Centaura real (Anagallis monelli). Centaurea bombycina, * Centaurea de hojas afieltradas Centaurea carratracensis, * Centaurea de Carratraca. Centaurea clementei, * Centáurea de Clemente Centáurea de Carratraca (Centaurea carratracensis). Centáurea de Clemente (Centaurea clementei). Centáurea de Haenseler (Centaurea haenseleri). Centáurea de hojas afieltradas (Centaurea bombycina). Centáurea de Lainz (Centaurea lainzii). Centáurea de Prolongo (Centaurea prolongoi). Centaurea haenseleri, * Centáurea de Haenseler Centaurea lainzii, * Centáurea de Lainz Centaurea prolongoi, * Centáurea de Prolongo Centaurium erythraea, * Hiel de la tierra Centranthus macrosiphon andalusii,* Alfeñique andaluz Cephalantera longifolia, * Cefalantera de hoja larga Centranthus nevadensis, * Valeriana de Sierra Nevada Cerastio de Gibraltar (Cerastium gibraltaricum). Cerastium gibraltaricum, * Cerastio de Gibraltar Ceratonia siliqua, * Algarrobo Cerceta carretona (Anas querquedula). Cerceta común (Anas crecca). Cerceta pardilla (Anas angustirostris). Cernícalo primilla (Falco naumanni). Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Certhia brachydactyl, * Agateador común Cerraja de Haenseler (Andryala agardhii). Chaenorrhinum macropodum, * Espuelilla de pie largo. Chaenorrhinum rubrifolium raveyi, * Espuelilla pelosa morada Chamaeleo chamaeleon, * Camaleón común. Chamaepeuce hispanica, * Cardo yesquero. Chamaerops humilis, * Palmito Chamariz (Serinus serinus). Charadrius alexandrinus, * Chorlitejo patinegro. Charadrius dubius, * Chorlitejo chico. Charadrius hiaticula, * Chorlitejo grande Charrán bengalés (Sterna bengalensis). Charrán común (Sterna hirundo) Charrán patinegro (Sterna sandvicensis). Charrán sombrío (Sterna fuscata). Charrancito (Sterna albifrons). Chlidonias hybrida, * Fumarel cariblanco Chlidonias leucopterus, * Fumarel aliblanco Chlidonias niger, Fumarel común. Chochín (Troglodytes troglodytes). Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula). Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus). Chorlito carambolo (Endromias morinellus). Chorlito dorado común (Pluvialis apricaria). Chorlito dorado chico (Pluvialis dominica). Chorlito gris (Pluvialis squatarola). Chorthippus parallelus, * Saltamonte de los prados Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax). Chumbera (Opuntia ficus indica). Ciervo (Cervus elaphus). Cigüeña negra (Ciconia nigra). 17, 18 Cigüeñuela (Himantopus himantopus). Cinclus cinclus, * Mirlo acuático Cincoenrama (Potentilla caulescens). Cincoenrama rastrero (Potentilla reptans) Circaetus gallicus, * Aguila culebrera Circus pygargus. * Aguilucho cenizo. Cisticola juncidis, * Buitrón Cistus clusii, * Jaguarzo Cistus crispus, * Ardivieja Cistus ladanifer africanus, * Jara Cistus populifolius, * Jaranzo mayor Cistus salviaefolius, * Jaranzo morisco Citynus hipocistis, * Teticas Clavelillo (Dianthus pungens brachyanthus). Clavelillo de Boissier (Dianthus boissieri). Clavellina de Antequera (Dianthus anticarius). Clavellina de Málaga (Dianthus broteri). Clemmys caspica, * Galápago leproso Cleopatra (Gonepteryx cleopatra). A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Cneorum tricoccom,* Revientacabras Codorniz (Coturnix coturnix). Cogujada común (Galerida cristata). Cogujada montesina (Galerida theklae). Coincya monensis cheiranthos granatensis, * Alhelí granatense Colchicum lusitanum, * Cólquico lusitano Colias común (Colias crocea). Colias crocea, * Colias común Colias de Berger (Colias australis) Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus). Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros). Colotis del desierto (Colotis evagore). Cólquico lusitano (Colchicum lusitanum) Collalba gris (Oenanthe oenanthe). Collalba negra (Oenanthe leucura). Collalba rubia (Oenanthe hispanica). Coluber hippocrepis,* Culebra de herradura Columba livia, * Paloma bravía Columba palumbus, * Paloma torcaz Comadreja (Mustela nivalis). Combatiente (Philomachus pugnax). Compañón de perro (Orchis champagneuxii) Conejito grande (Anthirrinum australe). Conejo común (Oryctolagus cuniculus). Convulvulus lanuginosus, * Correhuela lanuda Coracias garrulus, Carraca Coris monspeliensis, * Hierba de las úlceras Cormorán grande (Phalacrocorax carbo). Coronilla de fraile (Globularia alypum).78, Correhuela lanuda (Convulvulus lanuginosus). Correlimos común (Calidris alpina). Correlimos de Temminck (Calidris temminckii). Correlimos falcinelo (Limicola falcinellus). Correlimos gordo (Calidris canutus). Correlimos menudo (Calidris minuta). Correlimos oscuro (Calidris maritima) Correlimos tridáctilo (Calidris alba). Correlimos zarapitín (Calidris ferruginea). Corvus corax, * Cuervo. Corzo (Capreolus capreolus). Coscoja (Quercus coccifera). Coturnix coturnix, * Codorniz. Crambe filiformis, * Jaramago blanco Crataegus monogyna, * Majuelo Crocothemis erythraea, * Libélula roja Crocus nevadensis, * Azafrán de Sierra Nevada Crujía (Digitalis obscura laciniata). Cuco (Cuculus canorus). Cuchilleja (Bupleurum gibraltaricum). Cuculus canorus, * Cuco Cuervo (Corvus corax). Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus). Culebra de agua (Natrix maura). Culebra de cogulla (Macroprotodon cucullatus). Culebra de collar (Natrix natrix). Culebra de escalera (Elaphe scalaris). Culebra de herradura (Coluber hippocrepis) Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), Curruca capirotada (Sylvia atricapilla). Curruca carrasqueña (Sylvia cantillans). Curruca mirlona (Sylvia hortensis). Curruca mosquitera (Sylvia borin). Curruca rabilarga (Sylvia undata), Curruca tomillera (Sylvia conspicillata). Curruca zarcera (Sylvia communis, Cyanopica cyanus, * Rabilargo Cyanopsis muricata, * Veredera Cynara baetica, * Alcachofa blanca Cynthia cardui, * Cardera. Cytisus baeticus, * Escobón negro Crataegus monogyna, * Majuelo, * Espino majoleto Dactylorrhiza elata sesquipedalis, * Orquídea encarnada Dama dama, * Gamo Danaus plexipus, * Monarca Daphne gnidium, * Torvisco Daphne laureola, * Laureola Dedalera oscura (Digitalis obscura obscura). Dedalera púrpura (Digitalis purpurea). Delichon urbica, * Avión común. Delphinium emarginatum nevadense, * Espuela de caballero. Dendrocopos major, *Pico picapinos Dianthus anticarius, * Clavellina de Antequera Dianthus broteri, * Clavellina de Málaga Dianthus pungens brachyanthus, * Clavelillo Digitalis obscura laciniata, * Crujía Digitalis obscura obscura,* Dedalera oscura Digitalis purpurea, * Dedalera púrpura Dipcadi serotinum,* Jacinto bastardo Discoglossus pictus, * Sapillo pintojo

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Doncella de ondas rojas (Euphydrias aurinia). Doncella española (Euphydrias desfontanii baetica). Doncella gaditana (Melitaea aetherie). Doncella ibérica (Mellicta deione). Draba hispanica, * Hierba del mayor dolor Drosophyllum lusitanicum, * Drosera. Durillo (Viburnum tinus). Echinops ritro, * Cardo abadejo Echinospartum boissieri, * Piorno fino Echium albicans, * Viborera blanca Echium boissieri, * Viborera de Boissier Egretta garzetta, * Garceta común Elaphe scalaris, * Culebra de escalera Elyomis quercinus, * Lirón careto Emberiza cia, * Escribano montesino Emberiza schoenicus, * Escribano palustre Emborrachacabras, * Revientacabras. Encina (Quercus ilex). Endrino (Prunus spinosa). Enebro de la miera (Juniperus oxycedrus). Enebro rastrero (Juniperus communis nana). Ephedra fragilis, * Yerba de las coyunturas Erica arborea, * Brezo blanco Erica australis, * Brezo colorado Erica terminalis, * Brecina Erinacea anthyllis, * Piorno azul Erinaceus algirus, * Erizo moruno Erinaceus europaeus, * Erizo común europeo Erithacus rubecula, * Petirrojo Erizo común europeo (Erinaceus europaeus), Erizo moruno (Erinaceus algirus) Erodium cheilantifolium, * Relojillo serrano Erodium guttatum, * Relojillo de Málaga. Erodium recoderi, * Relojillo de Recoder Eryngium grossii, * Cardo corredor Eryngium maritimum, * Cardo de mar Erysimum myriophyllum, * Berzilla Erysimum rondae, * Berza rondeña Escabiosa turolense (Scabiosa turolensis grossii) Escaramujo (Rosa pouzinii). Escila española (Hiacinthoides hispanica). Escobilla alada (Jurinea pinnata). Escobilla baja (Jurinea humilis). Escobilla de Gros (Pseudoscabiosa grossii) Escobilla turolense (Scabiosa turolensis grossii). Escobón negro (Cytisus baeticus). Escobón prieto (Adenocarpus telonensis). Escorodonia (Teucrium scorodonia). Escorzonera bética (Scorzonera baetica). Escribano montesino (Emberiza cia). Escribano palustre (Emberiza schoeniclus). Espátula (Platalea leucorodia). Espino majoleto (Crataegus monogyna). Espino prieto (Rhamnus lycioides). Espuela de caballero (Delphinium emarginatum nevadense). Espuelilla de pie largo (Chaenorrhinum macropodum) Espuelilla pelosa morada (Chaenorrhinum rubrifolium raveyi). Euphydrias aurinia, * Doncella de ondas rojas Euphydrias desfontanii baetica, * Doncella española Euphorbia characias, * Caracias Falco peregrinus, * Halcón peregrino Falangera bética (Anthericum baeticum). Falco naumanni, * Cernícalo primilla. Falco tinnunculus, * Cernícalo vulgar Farolitos (Aristolochia baetica). Felis sylvestris, * Gato montés Flamenco (Phoenicopterus ruber). Flor de Iris (Iris filifolia). 23 Flor de la araña (Ophrys scolopax) Flor de la viuda (Trachellium caeruleum). Focha común (Fulica atra). Focha cornuda (Fulica cristata). Fringilia coelebs, * Pinzón vulgar. Fringilia montifringilia, * Pinzón real Fritillaria lusitanica, * Tulipán de monte Fresno (Fraxinus angustifolia). Fumana ericoides, * Hierba del sillero Fumarel aliblanco (Chlidonias leucopterus). Fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida). Fumarel común (Chlidonias niger). Fumaria macrosepala, * Fumaria malacitana Fumaria malacitana (Fumaria macrosepala). Galápago leproso (Clemmys caspica). Galerida cristata, * Cogujada común Galerida theklae, * Cogujada montesina Galio almohadillado (Galium pulvinatum). Galio de flor verde (Galium viridiflorum). Galium pulvinatum, * Galio almohadillado Galium viridiflorum, * Galio de flor verde.

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Gallinago gallinago, * Agachadiza común Gallineta (Gallinula chloropus). Gallito de marzo, * Abubilla. Gallos (Serapias lingua) Gamo (Dama dama). Gamón (Asphodelus sp.). Gamoncillo (Asphodelus fistulosus). Garbancillos (Astragalus lusitanicus). Garceta común (Egretta garzetta). Garcilla bueyera (Bubulcus ibis). Garduña (Martes foina). Garrulus glandarius, * Arrendajo Garza imperial (Ardea purpurea). Garza real (Ardea cinerea). Gatera (Nepeta tuberosa). Gatera antequerana (Nepeta amethystina anticaria). Gato montés (Felis sylvestris). Gatuna (Valeriana tuberosa). Gatuña (Ononis speciosa). Gavilán (Accipiter nisus). Gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus). Gaviota cana (Larus canus) Gaviota de Audouin (Larus audounii). Gaviota enana (Larus minutus). Gaviota patiamarilla (Larus cachinnans). Gaviota picofina (Larus genei). Gaviota reidora (Larus ridibundus). Gaviota sombría (Larus fuscus). Gaviota tridáctila (Rissa tridactyla). Gavó (Ononis aragonensis). Gelochelidon nilotica, * Pagaza piconegra. Genetta genetta, * Gineta Genista de Haenseler (Genista haenseleri). Genista haenseleri, * Molina, * Genista de Haenseler Genista hirsuta, * Tojo alfiletero Genista umbellata equisetiformis, * Bolina Geranio malva (Geranium malviflorum). Geranium malviflorum, * Geranio malva Gineta (Genetta genetta). Gitana (Arctia caja). Gladiolus illyricus, * Hierba estoque Glaucium flavum, * Adormidera marítima Globularia menor (Globularia spinosa subscaposa). Globularia spinosa subscaposa, * Globularia menor. Golondrina común (Hirundo rustica). Golondrina dáurica (Hirundo daurica). Gonepteryx cleopatra, * Cleopatra Gordolobo (Verbascum rotundifolium haenseleri). Grajilla (Corvus monedula). Granéfano (Astragalus granatensis). Grasilla (Pinguicula vulgaris). Grulla común (Grus grus). Grus grus, * Grulla común Gualdilla de Pau (Reseda paui almijarensis). Guillomo (Amelanchier ovalis). Gypaetus barbatus, * Quebrantahuesos Gyps fulvus, * Buitre común Haematopus ostralegus, * Ostrero Halcón abejero (Pernis apivorus). Halcón peregrino (Falco peregrinus). Halimium atriplicifolium, * Jara blanca Hedera helix, * Yedra Hedionda (Putoria calabrica). Heléboro (Helleborus foetidus). Heliantemo de hoja de orégano (Helianthemum origanifolium). Heliantemo viscoso (Helianthemum viscidulum viscidulum) Helianthemum appeninum suffruticosum, * Jarilla de los Apeninos Helianthemum viscidulum viscidulum, * Heliantemo viscoso Helichrysum italicum serotinum, * Manzanilla montuna, * Amargosa Helleborus foetidus, * Heléboro, * Hierba llavera Herguen (Calycotome villosa). Herpestes ichneumon, * Meloncillo Herrerillo capuchino (Parus cristatus). Herrerillo común (Parus caeruleus). Hesperis laciniata, * Juliana Hiacinthoides hispanica, * Escila española. Hiel de la tierra (Centaurium erythraea). Hieracium texedense, * Oreja de ratón de Sierra Tejeda Hieraetus pennatus, * Aguila calzada (F.C.) Hieraetus pennatus, * Aguila calzada (F.O) Hierba bellida (Ranunculus bullatus). Hierba centella (Anemone palmata). Hierba de la herradura (Hippocrepis squamata eriocarpa) Hierba de la Lucía (Sarcocapnos enneaphylla). Hierba de la plata (Argyrolobium zanonii). Hierba de las úlceras (Coris monspeliensis). Hierba de Troya (Scrophularia crithmifolia). Hierba del ahorcado (Aceras antropophorum). Hierba del mayor dolor (Draba hispanica). A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Hierba del muchacho (Orchis papilionacea grandiflora) Hierba del sillero (Fumana ericoides). Hierba estoque (Galdiolus illyricus). Hierba llavera, * Heléboro. Hierba vaquera (Scrophularia sambucifolia). Himantoglossum hircinum, * Satirión barbado Himantopus himantopus, * Cigüeñuela Hippocrepis squamata eriocarpa, * Hierba de la herradura Hojaranzo (Rhododendron baeticum). Hormatophylla spinosa, * Pendejo, * Rascaculos Hyla meridionalis, * Ranita meridional Hypericum caprifolium, * Pericón punteado Hyperoodon ampullatus, * Zarcero común Iberis carnosa granatensis, * Carraspique granatense Iberis fontqueri, * Carraspique de Font Quer Iberis grosii, * Carraspique de Gros Iberis nazarita, * Carraspique nazarita Iberis pectinata, * Carraspique blanco Iberis saxatilis cinerea, * Carraspique ceniciento. Ionopsidium prolongoi, * Mostacilla de Prolongo Iphiclides feisthamelii, * Chupaleches, Podalirios Iris filifolia, * Flor de Iris Iris planifolia, * Lirio de hoja plana Iris subbiflora, * Lirio azul Isobrychus minutus, * Avetorillo Jabalí (Sus scofra). Jacinto bastardo (Dipcadi serotinum). Jacinto estrellado (Scilla peruviana). Jaguarzo (Cistus clusii) Jamapola (Paeonia broteroi) Jara (Cistus ladanifer africanus) Jara blanca (Halimium atriplicifolium). Jara pringosa (Cistus ladanifer). Jaramago blanco (Crambe filiformis). Jaranzo mayor (Cistus populifolius). Jaranzo morisco (Cistus salviaefolius). Jarilla de los Apeninos (Helianthemum appeninum). Jasione penicillata, * Botón azul Jasminum fruticans, * Jazmín montuno Jazmín montuno (Jasminum fruticans). Jilguero (Carduelis carduelis). Jopo de las Nieves (Orobanche haenseleri). Juliana (Hesperis laciniata). Juniperus communis hemysphaerica, * Sabina negral Juniperus oxycedrus, * Enebro de la miera Juniperus sabina, * Sabina rastrera Jurinea humilis, * Escobilla baja Jurinea pinnata, * Escobilla alada Jynx torquilla, * Torcecuello Labiérnago (Phyllirea angustifolia). Lacerta hispanica, * Lagartija ibérica Lacerta lepida, * Lagarto ocelado Lactuca tenerrima, * Pan de pobre Lagartija colilarga (Psammodromus algirus). Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus). Lagartija ibérica (Lacerta hispanica). Lagarto ocelado (Lacerta lepida). Lágrimas de la Virgen (Allium triquetrum) Lanius excubitor, *Alcaudón real. Lanius senator, * Alcaudón común. Lapiedra (Lapiedra martinezii). Lapiedra martinezii, * Lapiedra Larus cachinnans, * Gaviota patiamarilla Larus canus, * Gaviota cana Larus fuscus, * Gaviota sombría Larus genei, * Gaviota picofina Larus melanocephala, * Gaviota cabecinegra Larus minutus, * Gaviota enana Larus ridibundus, * Gaviota reidora Lasiommata megera, * Saltacercas Lastón (Festuca sp.). Laureola (Daphne laureola). Lavandera blanca (Motacilla alba). Lavandera boyera (Motacilla flava). Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea). Lavandula dentata, * Alhucema moruna Lavandula lanata, * Alhucema de Andalucía Lavandula multifida, * Alhucemilla Lavandula stoechas, * Cantueso Lavatera maritima, * Malvavisco marino Leche de gallina (Ornithogallum umbellatum). Lechetrezna (Euphorbia sp.). Lechosa (Orchis lactea), Lechuguilla (Reichardia tingitana). Lechuza campestre (Asio flammeus). Lechuza común (Tyto alba). Lentisco (Pistacia lentiscus). Leptophyes punctatissima, * Saltamonte punteado Lepus europaeus, * Liebre común A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Libélula amarillo-tabaco (Orthetrum ramburii) Libélula anaranjada (Sympetrum fonscolombei) Libélula azul (Anax imperator). Libélula de las zonas húmedas (Orthetrum chrysostigma) Libélula de manchas negras (Ichnura elegans) Libélula roja (Crocothemis erythraea). Liebre común (Lepus europaeus). Limodorum abortivum, * Orquídea abortiva Limonium malacitanum, * Siempreviva malacitana Limosa limosa,* Aguja colinegra Limosa lapponica, * Aguja colipinta Linaria amoi, * Linaria de Amo Linaria antequerana (Linaria anticaria). Linaria anticaria, * Linaria antequerana Linaria áurea (Linaria aeruginea). Linaria clementei, * Linaria de Clemente Linaria de Amo (Linaria amoi). Linaria de Clemente (Linaria clementei). Linaria de hoja alargada (Linaria oblongifolia). Linaria de Huter (Linaria huteri). Linaria estrellada (Linaria verticillata). Linaria huteri, * Linaria de Huter Linaria oblongifolia, * Linaria de hoja alargada Linaria platycalyx, * Linaria rondense Linaria rondense (Linaria platycalyx). Linaria salzmanii flava, * Mosquita pegajosa amarilla Linaria salzmannii violacea, * Mosquita pegajosa violácea Linaria verticillata, * Linaria estrellada Lince ibérico (Lynx pardina). 10, 10 Lino blanco (Linum suffruticosum). Lino silvestre (Linum narbonense). Linum narbonense, * Lino silvestre Linum suffruticossum (carratracensis, tejedensis etc.), * Lino blanco Liria (Andryala lyrata). Lirio azul (Iris subbiflora). Lirio de hoja plana (Iris planifolia). Lirón careto (Eliomys quercinus). Lithodora diffusa lusitanica, * Yerba de las siete sangrías Loba (Maniola jurtina). Lobito agreste (Pyronia tythobus) Lobito listado (Pyronia bathseba). Lobito meridional (Pyronia cecilia). Lobo ibérico (Canis lupus). 11, 12 Lonicera splendida, * Madreselva espléndida Loxia curvirostra, * Piquituerto común Lullula arborea, * Totovía Lupinus hispanicus, * Altramuz lila Luscina megarhynchos, * Ruiseñor común Lutra lutra, * Nutria Lycaena phlaeas, * Manto bicolor Macaón (Papilio macaon). Macroprotodon cucullatus, * Culebra de cogulla Maculada (Pararge aegeria). Madreselva espléndida (Lonicera splendida) Madroño (Arbutus unedo). Majuelo (Crataegus monogyna). Malpolon monspessulanus, * Culebra bastarda Malvasía (Oxyura leucocephala). Malvavisco marino (Lavatera maritima). Mandrágora (Mandragora autumnale). Mandragora autumnale, * Mandrágora Maniola jurtina , * Loba Mantis religiosa, * Santa Teresa. Manto bicolor (Lycaena phlaeas). Manzanilla basta (Helychrisum italicum serotinum). Manzanilla montuna (Helychrisum italicum serotinum). Margarita de hojas redondeadas (Bellis rotundifolia). Manzanilla de Sierra Tejeda (Acinos alpinus meridionalis). Mariposa de los cardos (Cynthia cardui). Martes foina, * Garduña Martín pescador (Alcedo atthis). Martinete (Nycticorax nycticorax). Mastuerzo marítimo (Lobularia maritima), Meado de zorra (Narcissus papyraceus). Medioluto (Melanargia ines). Melanocorypha calandra, * Calandria Meles meles, * Tejón común Melitea, * Doncella española, Doncella gaditana Meloncillo (Herpestes ichneumon). Melosa (Ononis natryx), Mellicta deione, * Doncella ibérica Mentastro (Mentha suaveolens). Mentha pulegium, * Poleo Mentha suaveolens, * Mentastro Merendera filifolia, * Quitameriendas Merops apiaster, * Abejaruco común Milano negro (Milvus migrans). 12, 13, 13, 17 Milvus migrans, * Milano negro Milvus milvus, * Milano real

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Milano real (Milvus milvus). Mirlo acuático (Cinclus cinclus). Mirlo capiblanco (Turdus torquatus). Mirlo común (Turdus merula). Mochuelo común (Athene noctua). Moehryngia tejedensis, * Arenaria tejedense. Molina (Genista haenseleri). Monarca (Danaus plexippus). Monticola saxatilis, * Roquero rojo Monticola solitarius, * Roquero solitario Morena serrana (Aricia agestis). Moricandia moricandioides, * Berza silvestre Moringia intrincada (Moehryngia intrincata). Morito (Plegadis falcinellus). Mosquita pegajosa amarilla (Linaria salzmannii flava). Mosquita pegajosa violácea (Linaria salzmannii violacea). Mosquitero común (Phylloscopus collybita). Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli). Mostacilla de Prolongo (Ionopsidium prolongoi). Mostajo (Sorbus aria). Motacilla alba, * Lavandera blanca Motacilla cirenea, * Lavandera cascadeña Motacilla flava, * Lavandera boyera Mucizonia áspera (Mucizonia hispida). Mucizonia hispida, * Mucizonia aspera Muflón (Ovis musimon). Murajes (Anagallis arvensis). Musaraña (Croccidura russula). Muscicapa striata, * Papamoscas gris Mustela nivalis, * Comadreja Mustela putorius, * Turón común Narciso bético (Narcissus baeticus). Narciso cantábrico (Narcissus cantabricus). Narciso trompón (Narcissus bugei). Narcissus baeticus, * Narciso bético Narcissus bugei, * Narciso trompón Narcissus cantabricus, * Narciso cantábrico Narcissus papyraceus, * Meado de zorra Natrix maura, * Culebra de agua. Natrix natrix, * Culebra de collar. Náyade (Celastrina argyolus) Nemoptera coa (Nemoptera coa). Neohipparchia statilinus, * Sátiro moreno Neophron percnopterus, * Alimoche Nepeta amethystina anticaria, * Gatera antequerana Nepeta tuberosa, * Gatera. Nerium oleander, * Adelfa Netta rufina, * Pato colorado Nevadilla (Paronychia argentea). Niña celeste (Polyommatus bellargus). Niña hocecillas (Plebejus argus) Numenius arquata, * Zarapito real Numenius phaecopus, * Zarapito trinador Nutria (Lutra lutra). Nycticorax nycticorax), * Martinete. Odontites longiflora, *Balea de flor larga Oenanthe hispanica, *Collalba rubia Oenanthe leucura, * Collalba negra Oenanthe oenanthe, *Collalba gris Olivilla (Teucrium fruticans). Ombligo de Venus (Umbilicus rupestris) Ombliguera (Omphalodes commutata) Omphalodes commutata, * Ombliguera Ononis aragonensis, * Gavó. Ononis natryx, * Melosa. Ononis speciosa, * Gatuña. Onopordon illyricum, * Tobizo Ophrys fusca, * Abejera oscura Ophrys lutea, * Abejera amarilla. Ophrys scolopax, * Flor de la araña Ophrys speculum, * Abejera del espejo Ophrys tenthredinifera, * Orquidea vellosa Opuntia ficus indica, * Chumbera Orchis champagneuxii, * Compañón de perro Orchis italica, * Orquídea italiana Orchis lactea, * Lechosa Orchis mascula olbiensis, * Satirión manchado Orchis papilionacea grandiflora, * Hierba del muchacho Orchis saccata, * Orquídea abortiva Oreja de ratón de Sierra Tejeda (Hieracium texedense). Oriolus oriolus, * Oropéndola. Ornithogallum reverchonii, * Ajo de lobo de Reverchon Ornithogallum umbellatum, * Leche de gallina Orobanche haenseleri, *Jopo de las Nieves Oropéndola (Oriolus oriolus). Oropesa (Phlomis crinita). Oroval (Whitania somnifera). Orquídea abortiva (Limodorum abortivum). Orquidea andaluza (Orchis saccata).

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Orquídea encarnada (Dactylorrhiza elata sesquipedalis). Orquídea italiana (Orchis italica). Orquídea vellosa (Orchis tenthredinifera). Orthetrum chrysostigma, * Libélula de las zonas húmedas Orthetrum ramburii, * Libélula amarillo-tabaco Ortiga hedionda (Stachys circinata). Ortiguera (Aglais urticae). Oruga maritima (Cakile maritima). Ostrero (Haematopus ostralegus). Ovis musimon, * Muflón Oxyura leucocephala, * Malvasía Oryctolagus cuniculus, * Conejo común Paeonia broteroi, * Peonía, Jamapola Pagaza piconegra (Gelochelidon nilotica). Pagaza piquirroja (Hydroprogne tschegrava). Pájaro moscón (Remiz pendulinus). Palmito (Chamaerops humilis). Paloma bravía (Columba livia). Paloma torcaz (Columba palumbus). 14 Pampajaritos (Sedum acre). Pamplina (Arenaria montana major). Pamplina ramosa (Arenaria racemosa). Pan de pobre (Lactuca tenerrima). Pancratium maritimum, * Azucena de mar. Pandion heliaetus, * Aguila pescadora Pandora (Pandoriana pandora). Pandoriana pandora, * Pandora Papamoscas gris (Muscicapa striata). Papilio macaon, * Macaón Pararge aegeria, * Maculada Pardillo común (Carduelis cannabina). Paronychia argentea, * Nevadilla Parus ater, * Carbonero garrapinos Parus caeruleus, * Herrerillo capuchinoParus cristatus, Herrerillo capuchino Parus major, * Carbonero común Pato colorado (Netta rufina). Pato cuchara (Anas clypeata). Pendejo (Hormatophylla spinossa). Peonía (Paeonia broteroi). Perdiz común (Alectoris rufa). Perejil (Thalictrum albinii). Pericón punteado (Hypericum caprifolium). Pernis apivorus, * Halcón abejero Petirrojo (Erithacus rubecula). Phalacocrorax carbo, * Cormorán grande. Philomachus pugnax, * Combatiente Phlomis X composita, * Candilera Phoenicopterus ruber, * Flamenco. Phoenicurus ochruros, * Colirrojo tizón Phoenicurus phoenicurus, * Colirrojo real Phyllirea angustifolia, * Labiérnago Phylloscopus bonelli, * Mosquitero papialbo Phylloscopus collybita, * Mosquitero común Picogordo (Coccothraustes coccothraustes). Pico picapinos (Dendrocopos major). Picus viridis, * Pito real Pieris napi, *Blanca verdinervada Pinguicula vulgaris, * Grasilla. Pino negral (Pinus pinaster). Pinsapo (Abies pinsapo). Pinzón real (Fringilia montifringilia) Pinzón vulgar (Fringilla coelebs). Piornillo (Arenaria erinacea). Piorno azul (Erinacea anthyllis). Piorno de crucecillas (Vella spinosa). Piorno fino (Echinospartum boissieri). Piquituerto común (Loxia curvirostra), Pistacia lentiscus, * Lentisco Pita (Agave americana). Pito real (Picus viridis). Pitymys duodecimcostatus, * Topillo común Platycapnos tenuiloba parallela, * Sangre de Cristo Plebejus argus, *Niña hocecillas Plegadis falcinellus, * Morito Plumbago europaea, * Belesa Pluvialis apricaria, * Chorlito dorado común Pluvialis squatarola, * Chorlito gris Podalirios (Iphiclides fesithamelii). Podiceps cristatus, * Somormujo lavanco Podiceps nigricolllis, * Zampullín cuellinegro Poleo (Mentha pulegium). Polígala bética (Polygala baetica). Polygonia C- album, * C Blanca. Polygala baetica, * Polígala bética Polyommatus bellargus, * Niña celeste Polluela pintoja (Porzana porzana). Pontia daplidice, * Blanquiverdosa Populus alba, * Alamo A N DA L U C Í A A L N AT U R A L


Porphyrio porphyrio, * Calamón Porrón común (Aythya ferina). Porrón pardo (Aythya nyroca). Porzana porzana, * Polluela pintoja Potentilla petrophila, * Cincoenrama Potentilla reptans, * Cincoenrama rastrero Primavera amarilla (Primula elatior lofthousei). Primula elatior lofthousei, * Primavera amarilla Prunella colaris, * Acentor alpino. Prunus dulcis, * Algarrobo. Prunus prostrata, * Sanguina Psammodromus algirus, *Lagartija colilarga Pseudoscabiosa grosii, * Escobilla de Gros Pterocephalus spathulatus, * Rascapiedras Puntaanaranjada marroquí (Antocharis belia). Putoria calabrica, * Hedionda. Pyronia bathseba, *Lobito listado Pyronia cecilia, * Lobito meridional Pyronia tythobus, * Lobito agreste Pyrrhocorax pyrrhocorax, * Chova piquirroja Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). Quejigo alpestre (Quercus faginea alpestris). Quejigo moruno (Quercus canariensis). Quercus canariensis, * Quejigo moruno, * Roble andaluz Quercus coccifera, * Coscoja Quercus faginea alpestris, * Quejigo alpestre Quercus suber, * Alcornoque Quercus pyrenaica, * Roble melojo. Quitameriendas (Merendera filifolia). Rabilargo (Cyanopica cyanus). 12 , 13, 13 Rallus aquaticus, * Rascón Rana común (Rana ridibunda). Rana ridibunda, * Rana común Ranita meridional (Hyla meridionalis). Ranúnculo espigado (Ranunculus spicatus blepharicarpos ). Ranunculus bullatus, * Hierba bellida Ranunculus ficaria, * Celidonia menor Ranunculus spicatus blepharicarpos, * Ranúnculo espigado Rascaculos (Hormatophylla spinossa). Rascapiedras (Pterocephalus spathulatus). Rascaviejas (Adenocarpus decorticans). Rascón (Rallus aquaticus). Rata campestre (Rattus rattus). Ratón de campo (Apodemus sylvaticus). Ratonero común (Buteo buteo). 18, 18 Rattus rattus, * Rata campestre. Recurvirostra avosseta, * Avoceta Regulus ignicapillus, * Reyezuelo listado Reichardia tingitana, * Lechuguilla Relojillo de Málaga (Erodium guttatum). Relojillo de Recoder (Erodium recoderi). Relojillo serrano (Erodium cheilanthifolium). Remiz pendulinus, * Pájaro moscón. Reseda paui almijarensis, * Gualdilla de Pau. Retama de olor (Spartium junceum) Revientacabras (Cneorum triccocom). Reyezuelo listado (Regulus ignicapillus). Rhamnus alaternus, * Aladierno Rhamnus lycioides, * Espino cambrón Rhamnus myrtifolia, * Carrasquilla Rhododendron baeticum, * Hojaranzo Rhynchosinapis granatensis Rissa tridactyla, * Gaviota tridáctila Roble andaluz (Quercus canariensis). Roble melojo (Quercus pyrenaica). Romero blanco (Rosmarinus tomentosus). Romulea (Romulea bulbocodium). Romulea gaditana, * Romulea gaditana Roquero rojo (Monticola saxatilis). Roquero solitario (Monticola solitarius). Rosa canina, * Escaramujo Rosmarinus tomentosus, * Romero blanco Rubus ulmifolius, * Abarta Ruiseñor bastardo (Cettia cetti). Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos). Rupicapnos africana decipiens, * Rupícola africana Rupícola africana (Rupicapnos africana decipiens). Rusco (Ruscus aculeatus). Ruscus aculeatus, * Rusco Savia (Salvia lavandulifolia). Sabina negral (Juniperus communis hemysphaerica). Sabina rastrera (Juniperus sabina). Salamandra común (Salamandra salamandra). Salamandra salamandra, * Salamandra común Salamonda (Thymelaea tartonraira). Saltacercas (Lasiommata megera). Saltamonte de los prados (Chorthippus parallelus). Saltamonte de matorral (Leptophyes punctatissima) Salvia candelabrum, * Selima basta A N DA L U C Í A A L N AT U R A L

Salvia de hojas de lavanda (Salvia lavandulifolia). Salvia lavandulifolia,* Salvia de hojas de lavanda. Samarilla, * Zahareña Sangre de Cristo (Platycapnos tenuiloba parallela) Sanguina (Prunus postrata). Santa Teresa (Mantis religiosa). Santolina chamaecyparissus pumila, * Yerba piojera Sapillo pintojo (Discoglossus pictus). Sarcocapnos baetica, * Zapatitos béticos Sarcocapnos enneaphylla, * Hierba de la Lucía Satirion barbado (Himantoglossum hircinum) Satirión macho (Anacamptis pyramidalis). Satirión manchado (Orchis mascula olbiensis). Sátiro moreno (Neohipparchia statilinus). Satureja obovata hispalensis, * Ajedrea fina Saxicola torquata, * Tarabilla común Saxifraga (Saxifraga erioblasta). Saxifraga biternada (Saxifraga biternata). Saxifraga biternata, * Saxifraga biternada. Saxifraga boissieri, * Saxífraga de Boissier Saxifraga de Boissier (Saxifraga boissieri). Saxifraga de Reuter (Saxifraga reuterana). Saxifraga granulata, * Cañivano Saxifraga reuterana, * Saxifraga de Reuter Scabiosa turolensis grosii, * Escobilla turolense Scilla peruviana, * Jacinto estrellado Sciurus vulgaris, *Ardilla vulgar Scolimus hispanicus, * Tagarnina Scorzonera baetica, * Escorzonera bética Scorzonera graminifolia, * Barbuda Scrophularia crithmifolia, * Hierba de Troya Scrophularia sambucifolia, * Hierba vaquera Sedum acre, * Pampajaritos Sedum album, * Arrocico Selima basta (Salvia candelabrum). Senecio (Senecio eriopus). Senecio de López (Senecio lopezii). Senecio eriopus, * Senecio Senecio lopezii, * Senecio de López Serapias lingua, * Gallos Serinus serinus, * Chamariz, * Verdecillo Serradela bética (Serratula baetica) Siderita (Sideritis sp.). Serratula baetica, * Serradella bética Sideritis glacialis, * Zahareña Sideritis sp., * Siderita. Siempreniña (Erinus alpinus parviflorus). Siempreviva azul (Limonium sinuatum). Siempreviva malacitana (Limonium malacitanum). Silene andryalifolia, * Silene caliza Silene boryi tejedensis, * Silene de Sierra Tejeda Silene caliza (Silene andryalifolia) Silene de Sierra Bermeja (Silene fernandezii). Silene de Sierra Tejeda (Silene boryi tejedensis). Silene fernandezii, * Silene de Sierra Bermeja Silene psammitis lasiostyla, * Atrapamoscas de las arenas dolomíticas de Málaga Simpetrum fonscolombei, * Libélula anaranjada Sisón (Tetrax tetrax). Somormujo lavanco (Podiceps cristatus). Sorbus aria, * Mostajo Spartium junceum, * Retama de olor Stachys circinata, * Ortiga hedionda Staehelina baetica, * Staehelina bética Staehelina bética (Staehelina baetica). Sterna hirundo, * Charrán común Sterna sandvicensis, * Charrán patinegro Streptopelia turtur, * Tórtola común Sula bassana, * Alcatraz Sus scofra, * Jabalí Sylvia atricans, * Curruca carrasqueña Sylvia atricapilla, * Curruca capirotada Sylvia borin, * Curruca mosquitera Sylvia communis, Curruca zarcera Sylvia hortensis, * Curruca mirlona Sylvia melanocephala, Curruca cabecinegra Sylvia undata, * Curruca tomillera Tadorna ferruginea, * Tarro canelo Tadorna tadorna, * Tarro blanco Tagarnina (Scolymus hispanicus). Tamarix africana, * Taray Tarabilla común (Saxicola torquata). Taray (Tamarix africana) Tarro blanco (Tadorna tadorna). Tarro canelo (Tadorna ferruginea). Taxus baccata, * Tejo Té de roca (Jasonia glutinosa). Tejo (Taxus baccata). Tejón común (Meles meles). Terrera común (Calandrella cinerea).

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Terrera marismeña (Calandrella rufescens). Tetas de vaca (Scorzonera graminifolia). Teticas (Cytinus hypocisitis). Tetrax tetrax, * Sisón Teucrio de Mijas (Teucrium chrysotichum). Teucrium aureum, * Abrótano macho. Teucrium chrysotichum, * Teucrio de Mijas Teucrium fragile, * Zamarrilla frágil Teucrium fruticans, * Olivilla Teucrium scorodonia, * Escorodonia. Thalictrum albinii, * Perejil Thymelaea tartonraira, * Salamonda Thymus capitatus, * Tomillo andaluz Thymus granatensis, * Tomillo colorao Thymus longiflorus, * Tomillo serrano Tobizo (Onopordon nervosum ). Tojo alfiletero (Genista hirsuta). Tomares ballus, * Cardenillo Tomillo andaluz (Thymus capitatus). Tomillo real, * Tomillo serrano Tomillo colorado (Thymus granatensis) Tomillo serrano (Thymus longiflorus). Topillo común (Pitymys duodecimcostatus). Torcecuello (Jynx torquilla). Tórtola común (Streptopelia turtur). Torvisco (Dapne gnidium). Totovía (Lullula arborea). Trachellium caeruleum, * Flor de la viuda , Alfiler de viuda Trachybaptus ruficollis, * Zampullín chico Tringa erythropus, * Archibebe oscuro Tringa glareola, * Andarríos bastardo Tringa hypoleucos, * Andarríos chico. Tringa nebularia, * Archibebe claro Tringa ochropus, * Andarríos grande Tringa totanus, * Archibebe común Troglodytes troglodytes, * Chochín Tulipán de monte (Fritillaria lusitanica). Turdus iliacus, * Zorzal alirrojo. Turdus merula, * Mirlo común Turdus philomelos, * Zorzal charlo Turdus torquatus, * Mirlo capiblanco Turón común (Mustela putorius). Tyto alba, * Lechuza común Ulex baeticus, * Aulaga vaquera Umbilicus rupestris, * Ombligo de Venus Upupa epops, * Abubilla, * Gallito de marzo Valeriana de Sierra Nevada (Centranthus nevadensis).

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Valeriana tuberosa, * Gatuna. Vanellus vanellus, * Avefría. Vanesa (Vanessa atalanta). Vanessa atalanta * Vanesa Vella spinosa, * Piorno de crucecillas Verbascum rotundifolium haenseleri, * Gordolobo. Verdecillo (Serinus serinus). Verderón común (Carduelis chloris). Veredera (Cyanopsis muricata) Veronica praecox, *Borroncillo. Vespa, * Avispa Víbora hocicuda (Vipera latasti). Viborera blanca (Echium albicans) Viborera de Boissier (Echium boissieri). Viburnum tinus, * Durillo Viola arborescens, * Violeta arbórea Viola demetria, * Violetilla africana Viola parvula, * Violeta párvula Violeta arbórea (Viola arborescens). Violeta párvula (Viola parvula). Violetilla africana (Viola demetria). Vuelvepiedras (Arenaria interpretes). Vulneraria de Ronda (Anthyllis arundana). Vulneraria de Sierra Tejeda (Anthyllis tejedensis). Vulneraria plumosa (Anthyllis plumosa) Vulpes vulpes, * Zorro común Whitania somnifera, * Oroval Yedra (Hedera helix). Yerba centella (Anemone palmata). Yerba cupido (Catananche caerulea). Yerba de la herradura (Hippocrepis squamata eriocarpa) Yerba de las coyunturas (Ephedra fragilis). Yerba de las siete sangrías (Lithodora diffusa lusitanica) Yerba piojera (Santolina chamaecyparussus pumila). Zahareña (Sideritis glacialis). Zamarrilla frágil (Teucrium fragile). Zampullín chico (Trachybaptus ruficollis). Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis). Zapatitos béticos (Sarcocapnos baetica). Zarapito real (Numenius arquata). Zarapito trinador (Numenius phaecopus). Zarcero común (Hyperoodon ampullatus). Zerynthia ruminia, * Arlequín Zorro común (Vulpes vulpes). Zorzal alirrojo (Turdus iliacus). Zorzal charlo (Turdus phylomelos). Zurrón de pastor (Aethionema marginatum).

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Agradecimientos una rama o cualquier hueco de un árbol hasta que logre atraer a una hembra. Es el comienzo de su periodo reproductor. Esta rapaz nocturna es de las más apreciadas por el pueblo, entre los diversos miembros de la familia de los búhos o estr��gidos, por sus tranquilizadores

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Libro Andalucía al Natural