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Destinos para compartir

V enecia: il d o no de l m a re

Mónaco, la gran escapada

Livor no, p u e r t a d e l a To s c a n a

Galicia, la doble visión de un viaje extraordinario EDICIÓN ENERO 2011


Libros

ALMADRABAS

EL MILENARIO ARTE DE LA PESCA DEL ATÚN La Excelentísima Diputación Provincial de Alicante, por medio de su Área de Promoción y Desarrollo Local, ha editado un nuevo libro, que en sus 200 páginas recoge la historia del milenario arte de la pesca del atún. El autor de los textos de este valioso libro ha sido el escritor, periodista y geógrafo alicantino, Juan Díaz Ortuño, que ha realizado un ingente labor de investigación sobre todos los pormenores y detalles de la Pesca en la Almadraba, desde sus orígenes hasta nuestros días. El libro está ilustrado con numerosos dibujos de distintos tipos de almadrabas, así como recreaciones de almadrabas y otros artes de pesca de la antiguedad, trabajos infográficos realizados por Carlos Díe. Como final, se ofrece al lector, además de un completo glosario almadrabero, una selección de fotografías de un día de pesca en la Almadraba, originales del sevillano Igancio Álvarez-Ossorio Ramos. Libro: Autores:

Tamaño: Páginas: Edita:

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Almadrabas, el milenario arte de la pesca del atún Texto: Juan Díaz Ortuño. Infografía: Carlos Díe Bañuls. Fotografía: Ignacio Álvarez-Ossorio Ramos 25 x 25 cm. encuadernación rústica 200 Excma. Diputación Provincial de Alicante Área de Promoción y Desarrollo Local

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Carta del Director Estamos en Enero. Este ya no es el mes de la famosa “cuesta”, puesto que todo el año se ha convertido más que en una “cuesta” en una pared vertical que necesita de toda nuestra experiencia y sabiduría (y no nos olvidemos de la suerte), para poder escalarla. En estas fechas, buena parte de los profesionales ligados de un modo u otro al fenómeno turístico se dan cita en la feria madrileña de “Fitur”, hay quién la llama la “Feria de las Vanidades” y hay quién directamente la llama “El Gran Despilfarro”, pero qué le vamos a hacer, cada año cientos de políticos y cargos públicos se citan en ella para intercambiar impresiones, informaciones y tertulias de sobremesa, eso sí, este año sin puro ni cigarrillo gracias a la ministra Pajín. Algo nos ahorramos, aunque sólo sea el puro. Seguramente yo mismo seré uno de tantos que acude a la cita madrileña, lo reconozco, pues se trata de que te vean, de que posibles clientes valoren el esfuerzo de acudir a su llamada y de que al fin y al cabo, consigas reanimar la actividad económica de tu empresa. ¿Vana ilusión? Probablemente si. No creo necesario acudir a la cita, pero estamos metidos de lleno en un sistema del que resulta muy difícil escapar o eludir sus consecuencias. De modo que, como cada año, “nos vemos en Fitur”. Pero como siempre es mejor destacar las cosas buenas, aprovecharé la cita de Fitur para celebrar junto al buen amigo Enrique Sancho, la concesión del Premio de Excelencia Turística que le acaban de conceder por el magnífico trabajo realizado por su Agencia “Open Comunicación”. Enhorabuena Enrique, tu y tu equipo os lo merecéis sobradamente. Y para los lectores que se quedan tranquilamente en casa, hasta la hora de salir de evasión de fin de semana o de las merecidas vacaciones, en este número les proponemos diversos destinos y escapadas, así como un alojamiento espectacular y un sentido reencuentro que la tierra que vio nacer a dos colaboradores y amigos. Con mis cordiales saludos,

José Bañuls


Libros Lignum Crucis El robo de la Cruz de Caravaca La madrugada del Miércoles de Ceniza de 1934, el Alcázar Santuario de Caravaca de la Cruz (Murcia) fue asaltado y se perpetró un robo sacrílego. Fue robada la Santísima y Vera Cruz de Caravaca. Ese robo nunca fue esclarecido y sigue siendo un misterio en la actualidad.

Partiendo de la base de este hecho real, José Bañuls (Torrevieja, 1954), construye una novela de acción e intriga en la que va entrelazando pasajes verídicos, tanto del robo de la Cruz, como de la historia y leyenda de su aparición en Caravaca de la Cruz, allá por el 1232, con otros de pura ficción, transcurriendo la acción en dos épocas históricas diferentes. En esta su primera novela, Bañuls nos lleva de la mano de sus personajes, recorriendo con ellos las tierras del levante español y del norte de África, en los convulsos y trágicos años inmediatamente anteriores y posteriores al comienzo y final de la Guerra Civil que asoló España.

Por otra parte, y en la época actual, durante cinco frenéticos días, una joven pareja se ve envuelta en una serie de aventuras que les trasladan desde el exotismo de Marrakech hasta la Iglesia de la Inmaculada de Torrevieja, aventura en la que incluso sus vidas se verán en serio peligro.

Una novela entretenida que acerca al lector a numerosos detalles de la historia de la Cruz de Caravaca y que le cautivará desde su primera página.

José Bañuls es también autor del libro de viajes “Impresiones Turísticas”, una recopilación de reportajes publicados en diversos medios de comunicación a lo largo de cinco años, y del libro de relatos “Suite 819”, una publicación que no deja indiferente.

Título: Lignum Crucis, el robo de la Cruz de Caravaca Autor: José Bañuls Samper Tamaño: 140 x 200 Páginas: 196 ISBN: 978 84 6124433 1 PVP: 12 Euros Edita: Editorial Caimari

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Pedidos a: Editorial Caimari Tel.: 96 670 87 78 jbanyuls@nippers.es www.nippers.es


Sumario 22

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Sumario

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6.- Venecia 16.- Mónaco y Monte

Carlo 22.- Castillo Hotel Son Vida

26.- Livorno, puerta de La Toscana 34.-

Galicia

y

Portugal

“Puente Fraternal” Irmáns”

37.-

45.- “Dous

56.- Navidad en Suecia

62.- Per fumerías Fragonard

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Venecia “il dono del mare” Venecia es la ciudad de los canales, ríos y de los enamorados. Venecia es bella, se mire donde se mire. Está cargada de embrujo, de colores, de plástica monumental, de agua, de barcas, de góndolas y gondoleros, de gente que viene y va...de destinos que se entrecruzan en el camino. Texto: Enric Ribera - Fotos: Pilar Rius Pero no se puede hablar de Venecia sin hacerlo de La Laguna que es la que le ha dado la vida a la ciudad italiana. Cuando nos situamos en los orígenes de esta debemos retroceder entre 6.000 y 7.000 años. Este punto de Venecia, antes era una llanura padana que aún sigue existiendo y que es la más grande de Italia. Durante la Edad del Hielo, el calentamiento global, y las transgresiones marinas, los ríos de desbocan e inundan esta parte de lo que era la llanura y así se queda, tal como se configura en la actualidad. Los pequeños trozos que existían antes formaban un archipiélago que llegaron a sobrevivir a las inundaciones.

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VD / Italia

Pero no se puede hablar de Venecia sin hacerlo de La Laguna que es la que le ha dado la vida a la ciudad italiana. Cuando nos situamos en los orígenes de esta debemos retroceder entre 6.000 y 7.000 años. Este punto de Venecia, antes era una llanura padana que aún sigue existiendo y que es la más grande de Italia. Durante la Edad del Hielo, el calentamiento global, y las transgresiones marinas, los ríos de desbocan e inundan esta parte de lo que era la llanura y así se queda, tal como se configura en la actualidad. Los pequeños trozos que existían antes formaban un archipiélago que llegaron a sobrevivir a las inundaciones. De hecho, la imagen actual de La Laguna se debe en gran parte al hombre, por que muchas de las islas son artificiales o absolutamente reforzadas manualmente para dar la forma actual. La pre-

gunta surge de inmediato, ¿Por qué llega la gente a este punto dónde no existía nadie? Tan solo había pescadores que vivían en tierra firme. Empiezan a llegar los bárbaros del norte y estos pescadores tienen que escapar. ¿Dónde? A La Laguna, por que la conocen, por que allí pescaban; llegan a estas islas. En un principio pensaban que los bárbaros estarían poco tiempo en el lugar y por ello hicieron cabañitas de madera, pero la realidad fue muy distinta ya que llegaron a permanecer en el lugar unos 200 años. Esto conllevó que los pescadores tuvieron que empezar a construir una ciudad. Pero también surge una pregunta inevitable, ¿cómo se construye una ciudad en un espacio tan pequeño de terreno, con tierra fangosa? Pues no tuvieron otro recurso que escarbar en La Laguna. De aquí sacaron materiales para reforzar las islas.

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La configuración de todas las casas y edificios actuales llega a estar reforzada con millones de troncos de árboles. Debajo del agua como no hay oxigeno la madera no se pudre sino que se vuelve fósil, se petrifica. Debajo de Venecia existe un bosque de "piedra". Como curiosidad sobre el tema de los cimientos de las construcciones venecianas, la Iglesia de la Salud, uno de los centros religiosos más importantes de la ciudad italiana, tiene como base marina a un millón seiscientos mil troncos de árboles. Los troncos se pinchan como si fueran palillos en La Laguna, reforzando estos pequeños trozos de tierra. Después tienen deposita arena, piedra y ladrillos. Con todos estos componentes se hace una base sólida. A partir de aquí se empieza a construir el edificio. Los primeros habitantes Según cuenta la leyenda, los primeros habitantes que tuvo Venecia llegaron el 25 de

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marzo del año 421. El corazón de Venecia se forma en Rialto, una de las zonas más turísticas, debido a que es la más alta de la ciudad, con lo que conlleva que es la menos inundable de todas. Venecia estaba configurada por un archipiélago de 118 pequeños islotes atravesados por 260 canales. En cada uno de éstos vivía una o varias familias. Cada islote venía a ser como una ciudad independiente. Tenía su iglesia y su plaza para el ganado y el campo para el cultivo. Por este motivo, Venecia tiene una sola iglesia. El resto se conoce como campo. Por que fueron campos cubiertos por hierba para cultivar y para tener animales. Cuando la ciudad empieza a desarrollarse, se construyen puentes para comunicarse con el destino. Uno de los primeros en cruzar el Gran Canal, el Puente de Rialto, data del año 1588, aunque el primero fue de mitad de 1100. Poco a poco se proyectaron los puen-


tes hasta convertirse en lo que es en la actualidad su imagen arquitectónica. Góndolas y Gondoleros Aunque en el pasado llegaron a navegar por los canales de Venecia unas 1.500 góndolas, en la actualidad son tan solo lo hacen varios cientos. Los venecianos cuando llegan a esta ciudad con canales tan estrechos, obviamente no podían seguir utilizando sus barcas de pesca. Eran grandes y por sus canales no podían navegar. Se tuvieron que inventar una embarcación mucho más ligera, más flexible, que girara fácilmente. Nació la góndola. En la época de los nobles venecianos era con la que se movían éstos, aunque poco lo llegaban hacer. No obstante, todos sus palacios tenían dos entradas; una para los criados y otra para las góndolas de los señores. En la actualidad la exclusividad de las góndolas está en manos de los gondoleros que son los únicos que pueden ser poseedores de estas pequeñas barcas de diseño para el paseo del turista. El protocolo del gondolero estipula que éste tiene que ser nacido en Venecia y superar un examen de aptitud. Es una tradición familiar que pasa de padres a hijos. Después de siglos de tradición, una mujer ha roto ésta y desde hace un año existe una dama gondolera. La historia de Venecia no tiene ningún precedente en el mundo. Ni tan siquiera Áms-

terdam, que a pesar de estar articulada por canales y pequeños barcos, la circulación a base de coches la hacen ser totalmente diferente de la ciudad italiana. Una curiosidad si existe en este tema y es un hotel de Las Vegas ambientado en Venecia. Pero nada más. Venecia es única, irrepetible. Fue, también, la capital más poderosa de Europa durante un siglo. Fue una república marinera independiente, una de las más importantes del Mediterráneo, fue la ciudad más avanzada políticamente.

Cuando toda Europa estaba sometida políticamente a un régimen feudal, en Venecia existía una república democrática, donde las decisiones se tomaban entre la población. Obviamente entre los nobles. Fue una ciudad muy avanzada. El café más antiguo del mundo está en Venecia. Fue donde se empezó a tomar la infusión de café por primera vez en un lugar público, en el Café Florián, de la plaza San Marcos. No estaba mal visto que las mujeres tomaran café solas. Prácticamente toda la ciudad estaba repre-

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guntad por la nobleza, ya que ésta dominaba todo el comercio con el Mediterráneo y el Bajo Oriente. Fue siempre un gran mercado, llegó a ser el más antiguo de Europa. La gente venía a comprar productos exóticos como la seda, tintes, especies, café... productos que procedían de Oriente; era el único punto donde se podía adquirir. De hecho uno de los objetivos de Cristóbal Colón cuando quería ir a las indias era encontrar una nueva

ruta para paliar el poder económico de Venecia. No hay ninguna ciudad en el mundo que ha llegado a tener la importancia de la ciudad italiana del Veneto. Con la invasión napoleónica de 1797 se concluyó esta época de ostentación y fastuosidad económica y política veneciana. San Servolo, isla de monjes y monjas La isla de san Servolo, en un inicio, fue un centro para monjes. Más tarde fue destinado a monjas, hasta que tan solo quedaron dos

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de ellas y éstas se trasladaron a otro lugar de tierra firme. Con ello pasó a ser un hospital militar, para finalmente convertirse en hospital psiquiátrico. Estaba destinado a gentes pudientes. La gente pobre se recluía en un galeón no anclado que navegaba por La Laguna. Los primeros enfermos que acogió san Servolo fueron los que padecían la enfermedad de la pelagra, que venía dada por la falta de vitaminas o desnutrición.

Debido a que el psiquiátrico se autoabastecía por si mismo, ya que estaba dotado de una farmacia que se nutria de las plantas que recogían del jardín, así como también estaba situado un molino con el que hacían la molienda, algunos enfermos conseguían superar sus dolencias y con ello alcanzar el alta médica correspondiente. Finalmente, se convirtió en el manicomio de los venecianos. La isla de san Clemente pasó a ser el manicomio de los lagunenses.


En la actualidad, san Servolo es la Universidad Internacional de Venecia, que mantiene acuerdos de colaboración con unas seis o siete universidades de Italia y de varios lugares del mundo, entre otras la de Barcelona. Las disciplinas más reconocidas impartidas en san Servolo son arquitectura, letras, idioma y restauración. Una parte de las cinco hectáreas de la superficie de la isla está destinada a estudiantes y la otra a un centro de congresos, dotado de unas trescientas camas y un centro fitness. En la isla de san Clemente fluyen desde siempre muchas leyendas. No solamente se recluían en su centro psiquiátrico a los enfermos mentales sino que se internaban a gente que tenía un defecto físico, a un desnutrido, y también a las mujeres solteras que quedaban embarazadas. Era un acto social de vergüenza para la familia y por esto se recluían en

este centro. Dicen los nativos del lugar que por la noche se escuchan en algunas ocasiones gritos y lamentos de mujeres y sollozos de niños. Ello lo atribuyen al ambiente de misterio que entraña La Laguna con su clásica neblina nocturna. Casa Palacio Ca’Sagredo Casi toda la población veneciana tenía connotaciones con la nobleza. Los nobles tenían su palacio. Son más de quinientos los palacios con que está trufada la ciudad de los canales. Los casi doscientos que están ubicados en el Canal Grande representan a las familias más poderosas que tuvo Venecia, los nobles más nobles. Una de las familias más importantes de la urbe italiana fue los Sagredo. Ahora es el lujoso Hotel Ca'Sagredo, clasificado con cinco estrellas y más de 100 habitaciones. Los Sagredo fueron tan importantes que un Dogo (éste era el representante de Venecia)

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fue un Sagredo. La familia quiso que este palacio fuera un lugar exclusivo, por esto restauraron el entorno para darle una belleza y un encanto especial. El Palacio de Ca'Sagredo está lleno de frescos. Destaca la impresionante sala de baile, vestida de este estilo de pinturas. Su estructura principal está construida, al igual que todos los palacios venecianos, con la madera. Por este motivo, todas las cocinas siempre estaban situadas en el punto más alto de éste, para evitar en caso de incendio

un siniestro total del palacio. Sus varios pisos estaban destinados al comercio de los nobles. El hotel está dotado con una impresionante biblioteca clasificada como nacional, que llegó a ser una de las bibliotecas más importantes de Europa, con más de 10.000 volúmenes. También tenía un casino de juego.

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La enciclopédica villa de Widmann Widmann es como una pequeña villa de mini enciclopedia. Los venecianos a partir de mil cuatrocientos se desplazan. Se van a tierra firme. Adquieren tierra y campo y se vuelven terratenientes. En cada lugar (la clase noble) quiere tener una villa, una casa bonita de campo que se convierte en palacio. Por este motivo, una villa de Venecia es sinónimo de palacio. Las villas venecianas se convierten en casas de veraneo. La primera familia que

llegó a Widmann su procedencia era Armenia. La rehabilitaron y decidieron vivir en ésta. Después vino una familia que mantenía una amistad con Napoleón y ello conllevó a despertar sus aspiraciones dentro de la política de la zona italiana. En los años setenta del pasado siglo, la Administración Pública de Venecia compró la


villa a sus antiguos propietarios y posteriormente se abrió un museo, en el que también se celebran exposiciones temporales de cuadros de pinturas. Es un pequeño corazón cultural de la rivera del río Brenta. Otra de las villas del Brenta es Foscarini Rossi. Rossi es el propietario de esta villa. Muy conocido por que fue un estilista muy importante en el diseño de zapatos. Éste, compró la majestuosa villa de Foscarini, la restauró y abrió un museo de zapatos. Se pueden ver algunas colecciones de zapatos de épocas antiguas conjugadas estas con zapatos de famosas casas de moda a nivel internacional. Hotel Mónaco Gran Canal Es uno de los establecimientos hoteleros de mayor prestigio de Venecia. Esta enclavado en uno de los puntos neurálgicos de la ciu-

dad de los canales, a un tiro de piedra de la plaza de san Marco, muy adecuado y preparado para la celebración y organización de turismo congresual de calidad. De hecho ya se llevan a cabo con notable éxito varios tipos de estos eventos internacionales. Ofrece unas magníficas habitaciones y suites con vistas espectaculares. Además de una cocina de diseño. Un hecho histórico se localiza en este hotel y es el que en su interior se recoge la sala donde se abrigó el primer casino de juego legal del mundo, que se inauguró en 1638. Casino de Venecia Otro de los buques insignia de Venecia es el Casino. El restaurante de autor prepara sugerencias para disfrutar de una elegante mesa nutrida de platos nobles de pescado y carne.

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Pero, antes de la cena y su posterior tiempo que el visitante destina al juego, se impone realizar (en el mismo edificio) visita a un espacio histórico dentro de la música. Aquí vivió los últimos meses de su vida el insigne compositor, director de orquesta, poeta, dramaturgo y teórico músico alemán, Wilhelm Richard Warners. Alquiló, junto a su esposa y sus tres hijos, unos apartamentos en los que trabajó hasta que le sorprendió la muerte de un ataque en el corazón. Ahora es como un pequeño museo, aunque no tiene la catalogación como tal. Sus restos mortales de Warners fueron a las pocas horas de la muerte trasladados a su país natal. NH Laguna Palace Es una auténtica maravilla arquitectónica. Se trata de dos edificios enfrentados unidos por una estructura de cubierta plana que es la más grande de Europa. Entre ambos edificios se ha creado una marina que conecta con los canales y que permite llegar hasta la ciudad vieja de Venecia. El hotel disfruta de una posición estratégica. Llegar al complejo es muy fácil, está situa-

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do a 15 minutos en coche del aeropuerto Marco Polo, a 5 minutos en coche desde la estación de tren de Mestre y a 10 minutos en coche de Piazzale Roma. Venecia además de ser un centro cultural y artístico, goza de una localización geográfica fascinante gracias a las diferentes islas que la componen, entre las que destaca la famosa Marano con sus valiosos cristales, y Burano con sus encajes. Se puede también hacer un recorrido en barca a través del río Brenta y disfrutar de las vistas de las magníficas villas venecianas. Es un centro preparado para el turismo congresual. Tiene instalaciones para conseguir el éxito en este tipo de evento. La Fundazione Querini Stampalia es una de las visitas culturales de la ciudad de Venecia. Muestra una casa noble convertida en un diminuto museo con encanto. Su biblioteca, tal como así lo dejó legado su donante, tiene la particularidad de ser la que cierra más tarde de todas las de la ciudad, a las 11 de la noche. VD


Direcciones de interés

Azienda Speciale Consortile Palazzio Ziani - Castello, 5050 30122 Venecia Tel. 00 39 041 5298722/975357 Fax: 00 39 041 5230399 info@turismovenezia.it www.turismovenezia.it Venice Convention Lido di Venezia Eventi & Congresi spa Lungomare Marconi, 30 30126 Venecia Tel. 00 39 041 24 20 330 Fax: 00 39 041 52 62 233 www.veniceconvention.com Ca'Sagredo Hotel Campo Santa Sofia 4198/99 Ca'D'Oro 30121 Venecia Tel. 00 39 041 241 31 11 Fax: 00 39 041 241 35 21 info@casagredohotel.com www.casagredohotel.com

Villa Foscarini Rossi Via Doge Pisani 30039 Stra. Venecia Tel. y fax: 00 39 049 98 00 335 info@villafoscarini.it

Hotel Mónaco & Gran Canal Venecia - San Marco 1332 Tel. 00 39 041 52 00 211 Fax: 00 39 041 52 00 501 mailbox@hotelmonaco.it Molino Stucky Hilton Giudecca, 810 30133 Venecia Tel. 00 39 041 27 23 311 Fax: 00 39 041 27 23 308 www.molinostruckhilton.com

Fondazione Querini Stampalia Onlus Castello 5252 30122 Venecia Tel. 00 39 041 27 11 411 Fax: 00 39 041 5285492 www.querinistampalia.it

Enric Ribera Gabandé riberaenric@telefonica.net

Más Información

www.rutasviajeras.com www.gourmetvinos.com www.lacuinadecatalunya.cat

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Mónaco y Monte Carlo

Texto y Fotos: José Bañuls

Casino de Monte Carlo

Creo que conviene comenzar por decir que aún pareciendo lo mismo y casi siempre confundiéndose ambos nombres, Monte Carlo es una parte especialmente famosa del Principado de Mónaco y es la división administrativa o barrio donde está ubicado el que quizás sea el Casino mas famoso del Mundo.

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VD / Mónaco

A veces se tiende a pensar en Monte Carlo como la capital del principado, pero como la ciudad de Mónaco y el país tienen las mismas fronteras, Mónaco es su propia capital. Bueno, aclarado –o no- esta especie de trabalenguas, de lo que no hay ninguna duda es de que Mónaco es la capital del glamour, de los personajes más famosos, del Gran Premio de Fórmula 1 y de la no menos famosa prueba de automovilismo, el legendario Rally de Monte Carlo. De modo que reúne todas y cada una de las mejores condiciones para disfrutar de una escapada de nos dejara una huella indeleble, donde lo único realmente difícil es decidir por donde comenzar nuestra visita.

Un Ferrari en la conocida “Curva Loewe” frente al hotel del mismo nombre

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El Palacio de los Príncipes de Mónaco El Palacio de los Príncipes Yo empezaría por un acercamiento a la parte principesca y para ello nada mejor que comenzar la visita por el Palacio de los Príncipes. Guardián de una tradición secular, el Palacio está situado en un lugar privilegiado, sobre el antiguo emplazamiento de una fortaleza genovesa construida sobre el año 1215. Hoy día se puede admirar en todo su esplendor, destacando, por ejemplo su galería de estilo italiano del siglo XVI; el Salón Luis XV; el Salón Blue, una maravillosa armonía de azul y oro; el Salón Mazarin, revestido de madera policromada; la “Salle du Trône”, adornada con una impresionante chimenea renacentista; la “Chapelle Palatine” construida en el siglo XVII; la “Tour Sainte Marie”…

medievales, repletos de pequeños “bistrot” y tiendas de souvenirs, llegaremos hasta las pintorescas Plaza de Saint Nicolás y la “Placette Bosio” para acabar frente a la Catedral, dedicada a la Inmaculada y construida en el 1875. En ella se encuentran las tumbas de los Príncipes Rainiero y Gracia.

Desde la Plaza del Palacio, donde a diario tiene lugar a las 11’55 horas el ceremonial del relevo de la Guardia de los Carabineros, y deambulando a través de estrechos callejones

El Jardín Exótico En las inmediaciones del Oceanográfico encontramos a éste “Jardín Extraordinario” que agrupa varios miles de especies de plan-

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Desde la catedral los pasos nos pueden guiar hasta el Museo Oceanográfico, otra maravilla arquitectónica del Principado. Construido en 1910 bajo la égida de S.A.S. el Príncipe Alberto 1º, este instituto oceanográfico fue dirigido durante mucho tiempo por el Comandante Cousteau. Dedicado a la investigación submarina, el museo está dotado del arrecife coralino más importante del mundo.


tas, fue inaugurado en 1933 y acondicionado acertadamente junto al peñón, donde se ha desarrollado espectacularmente, siendo hoy día la admiración del mundo entero. Es el reino de la exuberancia, de lo insólito y del surrealismo de la naturaleza. Un paseo turístico Volviendo por nuestros pasos y delante del Museo Oceanográfico, en la Avenue StMartin, se encuentra la parada de los Trenes Turísticos “Azur Express”. Estos pequeños trenes, decorados con los colores nacionales, conducen diariamente a los pasajeros para disfrutar de un paseo comentado en francés, inglés, italiano y alemán, en el transcurso del cual descubrirán el Puerto, con sus fastuosos yates, Monte-Carlo y sus Palacios, y por último, el célebre Casino. Una vez que haya llegado a la “Place du Casino”, se quedará Un rincón del Jardín Exótico

El puerto de Mónaco es base de espectaculares Yates -a la izq. el Rest. La Rascasse-

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Piintorescas calles del casco antiguo, en las cercanías de la Catedral

boquiabierto ante la obra maestra del célebre arquitecto Charles Garnier. Construido en 1863, el Casino fue concebido en torno a un atrio rodeado de 28 columnas en ónice; en el fondo, la “Salle Garnier”, teatro a la italiana revestido de rojo y de oro es la verdadera réplica en miniatura de la Ópera de París; cada temporada, tienen lugar los más bellos espectáculos líricos. Un poco más allá, los salones de juegos están decorados admirablemente con vidrieras, esculturas y pinturas alegóricas únicas. Fontvieille, barrio high-tech Dando un salto, nos dirigiremos hacia la orilla del mar, concretamente a Fontvieille que es todo un barrio que se ha ganado al mar; la tecnología se puso al servicio del Principado y Mónaco eligió acoger en estos lugares, empresas de alta tecnología y no contaminantes. En esa parte de Mónaco se encuentra el estadio Louis II, inaugurado en 1985. Un terreno de fútbol de 16.000 plazas, rodeado de una pista de atletismo, una sala polideportiva de 3.000 plazas y una piscina olímpica de agua

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dulce climatizada, permiten que tengan lugar allí competiciones internacionales del más alto nivel y lo convierten en uno de los más bellos complejos deportivos del mundo. En Fontvieille, coja el “Chemin des Sculptures” para admirar bellas obras monumentales firmadas por Arman, Blake, Botero, Calder, César… Cerca de un centenar de obras contemporáneas se codean con las realizaciones de escultores instalados en

“Virgen con el Niño”


Mónaco. Estas obras de arte contemporaneo llegan hasta el mismo faro del puerto, donde puede sorprenderse con la “Virgen con el Niño” bronce pintado de 10 metros de altura realizado por Damien Hirst. El único calificativo que se me ocurre es el poco ingenioso de: “Sorprendente”. No se pierda tampoco, La Rosaleda, en forma de corazón y dedicada a la Princesa Gracia. En ella se pueden admiran cerca de 180 variedades y unos 4.000 rosales, en medio de mil perfumes. Y si todo esto no fuera suficiente, pues puede escoger donde almorzar o cenar, en la más amplia variedad de oferta imaginable. Los aficionados al motor no dejarán de tomar un aperitivo en el restaurant La Rascasse, tan conocido por su famosa curva en el circuito del Gran Premio de Fórmula 1, pero si lo que busca es lo exquisito, en Mónaco encontrará nada menos que a cinco restaurantes con estrellas Michelin: Le Luis XV; Joel Robuchon; Le Grill; Mandarine; y por último,Yoshi.

Y esto ha sido un sucinto repaso por algunos de los lugares más pintorescos o conocidos del Principado de Mónaco, pero es solamente una vista superficial, aquí podrá encontrar mucho más y disfrutar con lugares asombrosos y emplazamientos vistos una y mil veces en películas y televisiones de todo el mundo. Anímese y regálese un gusto en el corazón del lujo y el glamour. Y quien sabe… quizás hasta consiga ganar en el Casino. V

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Más Información:

Direction du Tourisme et des Congrès de la Principauté de Monaco 2a, boulevard des Moulins Monte-Carlo MC 98030 Monaco Tél. +377 92 166116 Fax. +377 92 166000 www.visitmonaco.com

El famosísimo “Hotel de París” en la concurrida “Place du Casino”

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Castillo Hotel Son Vida

Po r : Jo s é Ba ñ uls Hay lugares donde los sueños, al menos para la mayoría de los mortales, se convierten en realidad. Donde el lujo más exquisito va de la mano con el trato más distinguido, la atención más primorosa y el servicio más correcto que imaginarse pueda. Y he puesto el énfasis en el más, puesto que en este Hotel, todo, absolutamente todo, es más. Ya me decía la señora Crespo, responsable de Comunicación Corporativa de Starwood Hotels & Resort, que el bienestar de sus huéspedes era el objetivo principal, y puede asegurar con orgullo que lo consiguen con largueza.

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VD / Check In En las alturas que dominan a la capital mallorquina, en el elegante barrio residencial de Son Vida encontramos un lugar donde se conjugan las mejores condiciones para una estancia inigualable e inolvidable. Un elegante edificio circundado por un parque subtropical, recostado sobre la alfombra delicadamente tratada de un perfecto campo de golf. Con unas habitaciones y suites valiosamente equipadas enmarcadas en un elegante castillo del siglo XIII, con los más elegantes salones y una cúpula de vidrio de 14 metros de diámetro que se convierte por si sola en una obra de arte con sus juegos de luces al traspasar el sol los vidrios de colores que componen esta realización del genial artista alemán Nils Burwitz. Un lugar, en suma, donde los sueños se convierten en realidad y donde deseará no despertar nunca.

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Suite Loewe

Quienes tienen la oportunidad, suerte o posibilidad de alojarse en el Castillo Hotel Son Vida, disfrutarán de una decoración íntima y suntuosa, de grandes espacios, de excelentes restaurantes donde disfrutar lo mejor de la cocina mallorquina y española, como el Restaurant Es Castell o el pequeño y exclusivo Es Vi Restaurant, ubicado en la quinta planta del edificio. De elegantes bares con su amplia y selecta carta de bebidas y combinados, como el Bar Armas, el Sa Font, situado en la piscina; o el Lounge George Sand, que hace honor con su nombre a la escritora francesa que pasó un invierno en Mallorca, con su amante Chopin. Y si hablamos de los alojamientos, pues Castillo Son Vida dispone de una amplia oferta de alojamiento, desde las Habitaciones “Classic” con una superficie de 26 a 36 m2. que une la elegancia con

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las mayores comodidades, pasando por las Habitaciones Deluxe, de más de 40 m2. o las Grand Deluxe con vistas a la imponente bahía de Palma. Así hasta llegar a la Suite Deluxe, de 101 m2., la Suite Royal o la exclusiva Villa Suite, de 300 m2. con dos pisos y cuatro dormitorios, todos ellos con su propio baño y sábanas de 300 hilos. La Villa cuenta con un sistema de vigilancia de alta tecnología y servicio de

Habitación Deluxe


traslado al aeropuerto en Rolls Royce, así como un aparcamiento exclusivo con capacidad para tres limusinas. Por último, solo unas lineas para recordar por el Castillo Hotel Son Vida han pasado toda suerte de personalidades que disfrutaron de este alojamiento sin par, como lo atestiguan las fotografías de Aristóteles Onassis y María Callas, junto a las de los Principes Gracia y Rainiero de Mónaco, por citar dos ejemplos de un tiempo en el que los famosos y la prensa que trataba con ellos, eran otra cosa. VD

Más Información:

Castillo Hotel Son Vida C/ Raixa, 2 - Urbanización Son Vida Tel. 971 493 493 - Fax 971 493 494 07013 Palma de Mallorca info@hotelsonvida.com www.hotelsonvida.com

Restaurant Es Vi -arribaBar George Sand -abajo-

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ciudades por los

olvidadas cruceristas

livorno puerta de la toscana

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VD / Puerto de Escala

Livorno es uno de los puertos de escala donde a diario recalan numerosos buques de crucero. Las compañías navieras de Livorno solo informan que es el puerto desde donde parten las excursiones a Pisa y Florencia. Esto sin duda, forma parte de su negocio, pero si es usted un viajero de los que, afortunadamente, no se conforma con conocer Florencia en tres horas, hará muy bien en aprovechar esta escala y visitar a fondo esta bella e histórica ciudad de la Toscana.

Por: José Bañuls

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Un poco de historia El crucerista que prefirió quedarse a conocer Livorno, muy pronto se sentirá fascinado por la historia de esta localidad. Sus orígenes se remontan a la época romana, y durante siglos no fue más alá de un pequeño puerto de pescadores, pero durante el mandato de Cosme I, Gran Duque de Toscana, este mando construir el puerto de Livorno como alternativa al puerto de Pisa, que se estaba enarenando. El Gran Duque encargó al maestro renacentista Bernardo Buontalenti, la construcción de una “Ciudad Ideal”. Una nueva ciudad fortificada diseñada alrededor del núcleo original, rodeada de un impresionante sistema de fosos y baluartes defensivos y un majestuoso faro, conocido como el Faro de Pisani. Así pues, la colmatación progresiva del cercano puerto de Pisa, coincidió con el surgimiento de Livorno que se convirtió en un hito para la navegación y un centro de comercio internacional. Más tarde el Duque de Medici lo

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declaró puerto franco, lo que dio lugar a una proliferación de actividades comerciales relacionadas con los movimientos portuarios. La liberalidad del Gran Ducado de Toscana convirtió a la ciudad de Livorno en un refugio seguro para muchas comunidades, obligadas a abandonar sus lugares de origen debido a la persecución étnica, racial, religiosa o política. Así fue que llegaron judíos, armenios, griegos…, lo que contribuyó en gran medida al desarrollo cultural e intelectual de la ciudad. La población se vio favorecida también por la adopción, entre 1590 y 1603, de las llamadas "Leyes Livorninas", que garantizaban a las gentes de Livorno, la libertad de culto y de profesión religiosa y política. Es por eso que la historia de Livorno se ha visto influida por las tradiciones y costumbres de diferentes grupos étnicos que se asentaron en la zona, cuando los duques decidieron hacer de ella una ciudad mercantil y cosmopolita.


En el siglo XVIII, bajo la dinastía de los Lorena, hubo una proliferación de las artes en general y en particular las relacionadas con la imprenta y la publicación de textos. Se editaron “Los Delitos y las Penas de Cesare Beccaria”, y la tercera edición de la “Encyclopédie ou Dictionnaire raisonnè des Sciences, des Arts et des Mètieres di Diderot e D'Alembert”.

Entre ellas destaca la Isla de Elba. Es una de las 7 islas que se encuentran en el “Parque Marino Archipiélago Toscano”. Las otras son: Pianosa, Gorgona, Capraia, Montecristo, Giglio y Giannutri.

El comienzo del siglo XX llevó a una aparición de numerosos proyectos urbanísticos y arquitectónicos. Los elegantes balnearios y los exclusivos complejos termales, hicieron de Livorno uno de los destinos turísticos más populares, especialmente desde la construcción de la nueva estación de tren de la línea Livorno-Cecina.

destino turístico en todo el mundo. Está conectada por varios viajes diarios por transbordadores e hidroplaneadores.

El territorio Livorno se encuentra en el centro de un amplio abanico de opciones, lo que le permite visitar muchos lugares de la Toscana, una región de las más bellas de Italia: Ciudades de arte como Pisa , Lucca, Florencia, y por supuesto la islas del archipiélago toscano.

Gracias a la belleza de la isla, la variedad de sus paisajes y la calidad de los servicios que ofrece, Elba se ha convertido en un popular

Costa Etrusca La Costa Etrusca se extiende desde el promontorio de Piombino hasta Livorno: incluye numerosos lugares como Castiglioncello, Quercianella, Rosignano Marittima, Bibbona, Cecina, San Vincenzo, Baratti, Vada, Bolgheri. Este tramo de costa asomada al mar Tirreno recibe su nombre por los etruscos que vivieron en estas tierras, dejando numerosas huellas de su paso. Una necrópolis etrusca fue descubierta en Castiglioncello, así como numerosos

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yacimientos en Rosignano Solvay Vada y Castelnuovo de la Misericordia.

ten a diario numerosos cruceros y ferrys a Córcega y Cerdeña

El Puerto Livorno se encuentra situado a 43° 3’ de latitud norte y a 10° 17’ de longitud este. Como ya hemos dicho, fue el símbolo de la política ilustrada de los Medici, y durante siglos, fue uno de los puertos más activos en el Mediterráneo, fue ya en los años 30 del pasado siglo cuando se convirtió en un puerto propiamente industrial. Tras la reconstrucción y la lenta recuperación que siguió a la Segunda Guerra Mundial, fue en los años 70 que se transformó en el puerto más importante del Mediterráneo en tráfico de contenedores. Está muy bien conectado con grandes infraestructuras de transporte, se encuentra cerca de Pisa, a sólo 90 km. de Florencia, y a sólo 3 de la estación de tren.

Que visitar Desde las terminales de los Cruceros, el puerto de Livorno ofrece los servicios de “autobuses lanzadera” que acercan al viajero hasta el centro de la ciudad, la parada se encuentra frente a una oficina de turismo, aunque la información que facilitan desde ella no es ni abundante ni muy fiable.

Hoy en día el puerto de Livorno es uno de los puertos italianos más bien equipado. Puede adaptarse a cualquier tipo de buque, ya sea este de carga o pasaje, y desde el puerto par-

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El corazón de la ciudad es conocido como “Venecia Nuova”, pues está surcado por numerosos canales. Precisamente es aquí donde se encuentra la Iglesia de Santa Catalina, del siglo XVI, con una gran cúpula de 63 metros de altura. Cerca de allí, en la Vía Grande, hallaremos la Iglesia de Santa Julia, que acoge a la patrona de la ciudad. Conviene destacar la estatua de bronce de los “Quattro Mori”, que data de 1595 y que representa a cuatro moros encadenados bajo la figura de Fernando I de Medici, y desde luego hay que visitar la Catedral, en la


Debemos visitar el Museo Municipal Giovanni Fattori, rodeado por los hermosos jardines de San Jacobo, un lugar encantador que nos hará ver lo acertado de nuestra decisión de pasar la jornada en este bello puerto. Y de regreso a él, podemos realizar un paseo en alguno de los numerosos y coloridos barcos que nos llevara por los alrededores y se adentran en los canales, uno de los cuales, antaño unía a la ciudad con Pisa.

Plaza Grande, el “Duomo”, reconstruida tras los bombardeos de la segunda guerra mundial, y que no nos parecerá una catedral, sino más bien un edificio administrativo. De mayor porte y belleza, es la Sinagoga judía. Del año 1600 y que se encuentra a pocas manzanas de la catedral.

Compras en Livorno La actividad mercantil es la principal baza de Livorno y esto se respira en cada rincón de la ciudad. Para un día de compras, ofrece a los turistas y visitantes las propuestas más interesantes y muy diferentes posibilidades, que se adaptan a todas las necesidades, desde las más sofisticadas a las más simples. Uno de los mejores puntos de partida para aquellos que quieren ir en busca de una aventura sin riesgo y con buen gusto, es, sin duda la “Via Grande”, que comienza a pocos pasos del monumento a los “Quattro Mori” en la Plaza Micheli. Pero si prefiere impregnarse de la atmósfera popular y picaresca de la ciudad, lo mejor es visitar el Mercado o “Mercatino Americano”. Es un mercado que ofrece una amplia variedad de artículos, y en él se puede encontrar “un poco de todo”, desde ropa deportiva y perfumes, a ropas de estilo militar y de campamento, así como calzado y marroquinería.

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Desde la plaza “20 Settembre” se llega a la “Piazza Cavour”, y de allí a Via Magenta y Via Ricasoli, donde encontramos comercios de alto nivel. Los más exigentes no pueden dejar de realizar una visita a la “Vía Borra”, la antigua calle principal del barrio de Venecia, que alberga tiendas y antigüedades. Para una típica jornada de compras de la más auténtica en Livorno, no podemos pasar por alto la “Piazza Cavallotti”, el lugar donde se instala un mercado al aire libre con una gran variedad de frutas y hortalizas y un mercadillo de ropa y calzado, regalos, platería, y todo tipo de objetos que harán las delicias de quienes gustan de hurgar entre montones de artículos de todo tipo. Frente a él, encontramos en pintoresco Mercado o Plaza de Abastos. Sin duda le impactarán los puestos de quesos de todo tipo, así como las carnicerías y pescaderías. Sin ninguna duda, bien merece una visita.

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Comer en Livorno El visitante de Livorno puede disfrutar de muchos platos típicos a base de pescado, y para disfrutar plenamente de los sabores de la cocina mediterránea recomendamos pedir platos como el “cacciucco alla livornese”, un plato a base de pescado típico de la cocina local. Está compuesto por diferentes tipos de pecados, crustáceos y moluscos; en general pulpo, calamar, galera, peces de roca y otras variedades consideradas “pobres”, que se ponen a


cocer en momentos diferentes, según el tiempo de cocción que necesiten, con salsa de tomate y luego se sirven sobre rebanadas de pan tostado colocadas en el fondo del plato. La ciudad se encuentra en una de las zonas más ricas en peces del Mediterráneo, es por eso que su cocina se puede beneficiar de una gran variedad de ellos: cazón, raya, salmonete, rape, dorada, besugo, pez escorpión y su acreditada sepia. También está influenciada por los sabores de la tierra, lo que se traduce en excelentes embutidos, carnes y quesos. El orgullo local es la apreciada “gallina livornesa”. También hay que probar los “callos” y el “bordatino”, que se remonta a la sopa de los barcos de vela que importaban trigo sarraceno. De sopa de mariscos se convirtió en la sopa de campaña de los pobres de Livorno. Habitualmente los livorneses cocinan la sopa “bordatino” con las sobras “alubias rojas y carne” del día anterior.

Los visitantes de la ciudad no puede dejar de probar el “cinco a cinco”: un pan francés relleno de pastel de garbanzos, que se pide con la tradicional formula de “cinque soldi di pane e cinque soldi di torta”. El aliño por excelencia es el aceite de oliva virgen extra, cuya producción se remonta a la época etrusca. Afrutado y ligero, combina perfectamente con todos los preparados locales. Y en la preparación de dulces destaca especialmente la influencia árabe. De modo que aproveche las horas de escala y disfrute de Livorno, sin prisas ni agobios, y además, mucho más económico que las disparatadas excursiones programadas de los cruceros. V

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Galicia y Portugal,

Viajan dos, escriben dos por Fernando Luis y Carlos Enrique Rodríguez Jiménez

Tras 69 años sin viajar juntos a la tierra natal, los hermanos autores del reportaje, regresan en un viaje muy especial, reencontrándose con el pasado, en recuerdos ya muy lejanos. Edificios imperecederos y modernidad acelerada, unidas por la calidad de vida galaicolusa. Gastronomía rica, variada y de calidad a ambas orillas del Miño. Celtas y suevos, romanos y visigodos, conformaron la historia de una tierra de orografía sinuosa, que imprime carácter.

Nota del Editor: Este reportaje tiene un enfoque especial y diferente. Es un viaje de reencuentro con la tierra de su infancia, contado por dos hermanos, desde su particular punto de vista. Fernando Luis y Carlos Emrique ofrecen al lector una sentida crónica viajera por la Galicia que los vio crecer y con la que se fusionan las distintas etapas de sus vidas.

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VD / Galicia y Portugal Más allá de la comprensión No siempre los viajes improvisados salen bien, por las sorpresas a veces no gratas, más si somos capaces de abstraernos a las circunstancias que no son favorables, obtenemos de cada instante el zumo de la vida, perlas de la existencia, que confeccionan el collar con que se adorna nuestra cultura y la propia historia. Mi hermano Carlos, es conocido Dr. endocrinólogo, por su gran profesionalidad, sabiduría, cultura y amplios conocimientos médicos, no en vano, fue discípulo del Dr. Marañón e hizo su tesis, becado para trabajar en el equipo al que se le concedería el premio Nóbel de Medicina, en las escandinavas tierras de Dinamarca y Suecia; su faceta pública, le hizo famoso como divulgador médico, fue el primer galeno que intervino en TVE dando a conocer temas médicos, ha particiCarlos, en Serra da Peraleda -arribapado en numerosos programas de diferentes TV y radios, ha escrito Iglesia de San Miguel Do Castelo -pag. anteriornumerosos artículos de diferentes niveles, varios libros de nutrición, que hablamos de viaje. Cuando éramos muy historia, humanidades y pronunciado numejóvenes competimos en un concurso literario rosas conferencias. sobre viajes, para, el desgraciadamente No hay competencia. Su pluma es ágil, desparecido, periódico “Madrid”, de grato su criterio certero, el adjetivo justo y su culrecuerdo, escribimos con estilos y experientura vasta, hacen de sus escritos un ejemplo cias diferentes, más ambos quedamos a seguir. seleccionados entre los primeros de 600 Daré mi modesta versión de ese cuarto concursantes. Sirva lo dicho a manera de de Península Ibérica, que juntos recorrimos, introducción, para que el avispado lector, disfrutando de aficiones comunes y de un sepa que no somos nuevos, ni en esgrimir la magnífico recorrido. No es la primera vez pluma, ni en el viaje.

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de la vida del planeta y de nuestros otros compañeros de viaje, a quienes maltratamos y suprimimos, sin darnos cuenta que con su desaparición, nos acercamos más a nuestra propia extinción. En vez de enriquecer nuestro acervo, ampliando conocimientos, perdemos el tiempo en vanas conversaciones, sobre deportes y otras fruslerías, que impiden bien emplear el corto espacio que tenemos de vida. Los franceses, suelen decir: “Viajar es instruirse”, es gran verdad. La profesora de francés, elegante dama, viuda afrancesada, a la que mi hermano y yo compartimos en el Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid, nos lo decía, a él unos cursos por encima del mío y a mí desde primaria, donde compartí aula con el príncipe de Baviera, primo del rey Juan Carlos. Es cierto, si no lo hacemos así, viajamos como las maletas, si estamos atentos a cuanto nos Fernando en el bosque portugués rodea, aprenderemos mucho en cada viaje, y si tratamos de aseAmbos hemos viajado por la mayor parte sorarnos aún mejor, libros, lecturas y buenos del planeta, el por un lado, con sus aspectos cicerones, hacen que un viaje enriquezca de medicina, culturales y deportivos y yo por nuestros conocimientos, especialmente si otro, en busca de aventuras, pueblos e histo- sentimos curiosidad por todo y somos caparias naturales que contar, con cerca de 600 ces de prestar atención a cuanto nos rodea. documentales, 3.500 artículos publicados y El viaje que nos ocupa tiene dos vertienunos 30 libros. Toda una vida dedicado a tes: sentimental, de “morriña” del pasado, seguir el lema jesuítico de: “Lo que sepas, refrescar conocimientos, intercambiándolos dilo”, con la, tal vez vana ilusión, de mostrar a entre hermanos, ambos amamos la historia, mis “compañeros de viaje”, de esta hermosa prehistoria y arqueología, me fascinan, al “Nave Tierra”, la cantidad fabulosa de aspec- tiempo que viajar y la naturaleza, cuya militantos interesantes que aún quedan por conocer, cia la he hecho profesión.

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“pepíto” de ternera y un bocadillo de lomo, que tomamos en la barra para recargar nuestras “baterías” y no perder tiempo, era lo único disponible. Nevisca en la subida del puerto de San Glodio. En la bajada hacia Orense el termómetro del coche marca menos 2º C. El vehículo avisa que vayamos con cuidado. Llegamos a las 3 de la madrugada a Verín, donde buscamos Hotel y nos quedamos a dormir en el “Villa de Verín”, limpio y bien de precio, nos dijeron 45€ y luego fueron 49€. Nos levantamos tarde, estamos cansados. Mi hermano quiere invitarme a una mariscada, a la que tengo especial afición. Vamos de un tirón a Bayona, donde no había regresado desde niño. La preciosa bahía, con las islas Cíes al fondo, conforman un espectáculo de belleza incomparable. Recuerdo haber navegado con mi padre en los barcos de pesca familiares, por esta rada. En otra ocasión me llevó a remo en una

puente fraternal Por: Fernando L. Rodríguez Jiménez

Diversas vicisitudes sucedidas en torno al Estadio Bernabeú, donde había partido de balón pié, nos causó desencuentro en el lugar de cita. Comencé a sentir angustia al ver tanta gente. Salimos tarde. Eran cerca de las 10 de la noche cuando abandonamos Madrid por la carretera de la Coruña. Como hermanos, compartimos genética, curiosidades, aficiones, preocupaciones espirituales y sociales, aunque no estemos en total acuerdo, sí lo estamos en lo esencial. La animada charla, de la que ambos estábamos ávidos, sin casi darnos cuenta, pasada la media noche, nos encontramos en la encrucijada de Valladolid, Salamanca y Zamora. Paramos en una gasolinera, donde pusimos carburante. En el bar pedimos un rico Castillo de Bayona

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Centollo y Percebes en el Restaurante Roocamar

lancha hasta uno de los islotes, se levantó resaca, le costó un gran esfuerzo regresar. Debía tener unos 4 años de edad. Se lo cuento a Carlos. Han pasado 65 años. Desde entonces no había vuelto. Las emociones y sentimientos, son difíciles de definir. Es como montarte en la nave del tiempo y situarte en retroceso, parándola en esos instantes que allí vivimos, sin los principales protagonistas que están en otra dimensión. Llegamos al magnífico restaurante Rocamar. Mira a la mar océana; está construido sobre las rocas costeras; las olas a veces rompen contra los cristales del comedor. Un lujo, poco ecológico, pero sin duda espectacular. El sol juega al escondite entre nubes. Las gaviotas argénteas, aquietadas, dormitan posadas sobe las rocas. Una gaviota reidora está más próxima a nosotros, da un vuelo

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corto, acercándose tímidamente a sus parientes, no parecen recibirla de buen grado. El restaurante es muy agradable, nos atienden con gran deferencia. Carlos, había reservado mesa desde Madrid. Pulpo a Feira, centollo, camarones únicos, todas iguales, jóvenes zamburiñas a la plancha, (concha de Santiago) y percebes, componen el menú, regado con un excelente “vinho branco”, do Rosal. El fresco “txangurro” del centollo, es una delicia. Los ojos se pierden entre tanto marisco excelente, las fuentes que fotografío parecen cuernos de la abundancia marítimos, nos hace olvidar la época de crisis que padecemos. Aunque me invita mi hermano, la elevada factura me devuelve a la realidad de mi crisis personal. “Las penas, con marisco son menos”. Vamos hacia Vigo. Pasamos por dos playas de entrañables recuerdos. En Playa América me sucedió un hecho muy raro, sufrí


hipnosis del mar, recuerdo flotar y ser llevado por las olas mar adentro. Cuando me quise dar cuenta, mi padre nadaba en torno mío. Papá era un excelente nadador, me hizo subir a sus espaldas, más cerca de la orilla trató de enseñarme a dar brazadas. La familia estaba muy alterada por el suceso, la niñera no sabía nadar, se tiró al agua, sólo consiguió empaparse la ropa y casi se ahoga. Las playas América y Samil, ahora no se ven desde la carretera, hay casas sin solución de continuidad. Desde Bayona a Vigo se suceden los edificios en una cadena, hecho que nos causa tristeza. Recuerda Carlos, cuando tomábamos el peculiar tranvía para llegar hasta aquí. ¡Todo cambia! Nosotros también hemos cambiado. No somos los niños, que éramos, “tan sólo hace unos días”, y ya somos casi dos ancianos de pelo blanco y ralo. Damos unas vueltas por Vigo en coche, la ciudad de las colinas, con calles sinuosas.

¡Mira, esa es Carral…! Donde vivimos de muy pequeños, recién llegados de La Guardia. Esa es la Avenida de José Antonio, donde vivimos hasta que nos fuimos, ya no se llama así…. Un trafico denso y endemoniado impide ir con tranquilidad, aparcar se hace imposible… Esa es la calle del Príncipe…, donde los abuelos tenían su negocio… Aquí estaba el cine Odeón… -Me gustaría ver la Alameda… -¡Vamos!, contestó Carlos. Imposible aparcar, según va conduciendo me dice: -¿Ves esa fuente? Ahí es donde te caíste de cabeza en invierno. Me salvó y sacó un fotógrafo ambulante, (nos reímos de la anécdota, aunque casi no lo cuento). A distancia reconozco el árbol enorme, bajo el cual la niñera trató de ponerme a secar en pleno invierno gallego, con mi abriguito de marinerito de botones dorados y solapas de terciopelo, llevaba botas, pretendía que mi madre no se enterara. Llegué empapado y hubo de decirle la verdad ella misma…

Playa, puerto y ciudad de Bayona

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Tuy y Río Miño, desde Valença do Miño -arriba- / Tuy, de noche -abajo-

Imposible aparcar. Vigo se ha convertido en un infierno intransitable. Nos sentimos agobiados. Decidimos marcharnos. Pasamos por el Mercado da Pedra, por el Berbés, y la Lonja, donde se encuentra el mejor pescado y marisco del planeta, la antigua Comandancia de Marina, que comandó nuestro padre… Como fotografías descoloridas acuden a la memoria flashes de tiempos vividos. Todo se lo llevó el viento… Salimos hacia Tuy. Carlos ha reservado habitación en Portugal, en la Pousada de Teotónio de Valença do Minho, cruzamos el puente y estamos en Portugal. Coincidimos que ahora España y Portugal cada día están más próximos y unidos, mientras, hay disidentes separatistas vascos y catalanes que quieren ser independientes, en plena era de la Comunidad Europea, el logro más importante de los últimos tiempos.

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Tremendo contrasentido, portugueses y españoles están de acuerdo, casi en mayoría, en unificarnos, ciertos vascos y catalanes quieren separarse. ¡Que estupidez! Entramos a la ciudad fortificada por la puerta del sur, llamada do “Revelin da Coroada”, mandada construir por Pedro II en 1700. La Pousada de Sao Teotónio está dentro de la doble murallas, con dos barrios, plenos de casas y palacetes históricos, dos iglesias y


tres capillas, típicas del barroco luso-andaluz, una estatua de Magallanes, callejuelas para perderse y extasiarse, casi en cada edificio hay una tienda, un Museo de Bomberos... Ciudad entrañable y hermosa. Mi hermano comenta que se defendían de nosotros, los españoles, por si querían absorberlos. Nos relajamos con un rato de siesta en la cómoda Pousada. El viaje está resultando magnífico, pleno de añoranzas, de saudade, de recuerdos, de sentimientos indefinibles… estamos reviviendo la película de nuestra vida más lejana. Hemos quedado a cenar en La Guardia, nuestro pueblo natal, con Teresiña, sus bisabuelos fueron amigos de nuestros abuelos, sus abuelos padrinos de Carlos. Ya es de noche cuando llegamos a nuestro pueblo natal. ¡Que “glorioso” pescado cenamos en La Guardia! Merluza y rodaballo, a cual mejor, caldo gallego, croquetas Carlos, riquísimas y pulpo a feira. Es un hermoso pueblo, con paisajes magníficos que la noche y la niebla nos tapan. Hace frío. No hay nadie en las calles. De regreso comentamos que el Tecla debió ser un monte de gran energía druida, tal vez tuvieran contactos en la tercera fase… eso creo yo, al estudiar los petroglifos. Nochebuena y Navidad en la Pousada Nos levantamos tarde y desayunamos en la habitación. Carlos, quiere enseñarme el lugar de sus sueños. Está en la Serra da Peneda, a unos 40 kilómetros de Valença. Un pueblo perdido en un robledal encantado y encantador, con casas de piedra, calzada

bebe en una fuente de la Serra da Peraleda

romana que va hacia el norte. El tiempo parece haberse detenido. De un manantial sale un chorro potente, Carlos bebe y lo fotografío. Dos perros nos ladran. Uno de ellos es un pastor portugués, están desapareciendo. Sale Adelina, la dueña. Hablamos y le hago fotos. Parece como si volviéramos a nuestra infancia, la portuguesa campesina con su pañoleta a la cabeza, como hace muchos años, también se llevaban en España, más el atado era diferente. Adelina dice que está mellada y ahora no está para hacerle fotos bonitas, como cuando era joven. Su aspecto es un documento de atuendo casi folclórico en el S. XXI. Es amable y simpática, aunque no muy agraciada.

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Adelina, campesina de Serra da Peraleda

Conocemos a Guimeraens, el dueño de la “Taberna de los Cazadores”, añade el mismo… “y outros mentideiros”, (y otros mentirosos, refiriéndose a las exageraciones propias de los cazadores y pescadores). Pasamos un rato bromeando con Guimeraens, con sentido del humor, nos informa que hay casas de alquiler y otras a la venta. Están baratas y son muy bonitas, situadas en enclaves de ensueño. La tarde va cayendo. Hemos de regresar al Hotel. Descansamos, tomamos una ducha, nos arreglamos lo justo, con ropa deportiva bajamos a cenar. Tan a penas se ocupan 5 o 6 mesas, casi todos vamos vestidos informalmente, eso también ha cambiado. Cenamos carpacho de pulpo, patas de pulpo y bacalao a la portuguesa, cocido con patatas y grelos, había un segundo plato con pechuga de pavo y lomitos de cerdo con castañas, al que renunciamos por exceso de comida, con postres variados, buñuelos de viento, quesos portugueses, una especie de torrijas, leche frita y pudín de varios tipos. En España y en Portugal todos los establecimientos están cerrados.

La gente es amable y simpática en casi todo Portugal. Dados a hablar, aunque son gente discreta, seria y se les ha de dar pie. De la aldea bajamos al pueblo. Hay una mujer vestida de negro con pañuelo negro a la cabeza y blusa negra. Su marido está llegando a la fuente-abrevadero con dos vacas de raza portuguesa, rojas y grandes, los toros tienen cuernos enormes. El perro pastor del matrimonio viene a saludarnos. Fotografío a la familia con mi hermano Carlos. Tras hacer unas fotos nos vamos a unos pueblos de la Serra da Peneda que Carlos me quiere enseñar. Valles preciosos, con casitas dispersas. Por las fechas que estamos parecen “nacimientos”. La frase es manida y cursi, pero da esa sensación. En los bosques se cobijan Carlos y Guimeraens, dueño de la ciervos, corzos y jabalíes... Taberna de los Cazadores “y outros mentideiros”

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Pienso que la cena del día anterior en La Guardia, fue mejor. Más hay que agradecer que nos den servicio. Luís, el “Maitre”, es muy amable y un buen profesional, sirve el mismo, están con poco personal, pienso que podría ser el mayordomo perfecto. La atención es exquisita, todos los empleados de la Pousada son ejemplares. El 25 de diciembre de regreso a España, entre bucólicos paisajes montanos, vamos hacia Guimaraes, la ciudad que fue capital de Portugal, donde el infante D. Alfonso

te. Apenas hay gente. Algunos individuos con mal aspecto de drogadictos se solean en una placita. La catedral preside una gran alameda, que va a dar a la entrada de la parte antigua, es de estilo plateresco portugués, con dos altas agujas. Partimos a Oporto. La ciudad parece desierta. A penas hay tráfico, bares y restaurantes están cerrados. Carlos no conocía Oporto, ni yo Guimaraes, empatamos a conocimientos nuevos en el mismo día de Navidad. Vemos la Catedral, la Plaza, Boas Vistas, la Castillo de Guimaraes

Henríquez, II se enfrentó al rey de España y logró la independencia. Un hermoso castillo corona la ciudad. En los cuidados jardines del altozano no se ve ni un papel. Portugal, cuida sus ciudades, están impolutas, los portugueses lo tienen a gala, podríamos aprender de ellos. La ciudad medieval, está en la parte baja, sus calles recoletas, tiene muchos edificios adornados por azulejos. En algunos balcones la ropa tendida ondea al sol, resulta chocante el contras-

famosa Torre. Nos cuesta bajar a la Rua D´ouro, sita en la ribera del Duero. Al otro lado está Vilanova de Gaia, de gratos recuerdos para mí, donde se encuentran las principales bodegas de vino de Oporto, que debería llamarse de Vila Nova de Gaia. Apenas hay barcos navegando. Comemos unos sándwich en una cafetería que encontramos abierta en la Rua D´ouro. Está llena de bares y restaurantes, más hoy están todos cerrados.

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Estampa campesina en Portugal -arriba- / Pallozas con cañas -abajo

A Carlos le gusta esta calle antigua, con sabor especial, entre marina y paseo marítimo. Sin serlo, parece un gran decorado, (muchos lugares en Portugal están tan cuidados y son tan vistosos que parecen decorados teatrales). Es el comienzo de la desembocadura; más no se ve la mar, desde aquí hay varios kilómetros. Tras el vistazo a la ciudad y comernos los bocadillos, regresamos a España por la magnífica autopista que va desde Aveiro a Salamanca. Mientras cae la noche y las temperaturas, las horas de viaje se rellenan con animada conversación. Desfilan, celtas, suevos, vándalos, alanos, romanos, árabes, hablamos de espiritualidad, de sociología, de política, de la crisis, de nuestra familia, del viaje… Como en un montaje de cine, rápido y moderno, cambiamos de tema, al ritmo que nos ha impuesto la corta y rápida tournée. Antes de las 11 de la noche llegamos a su casa.

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Regresamos del pasado, como si hubiéramos montado en la máquina del tiempo. Hemos realizado un hermoso recorrido, inolvidable. VD


DOUS IRMÁNS: EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO Por: Carlos Rodríguez Jiménez - Médico

“Cuando Dios todavía no estaba en este mundo ya eran bravas estas costas. Ya eran feroces estas aguas; ya eran feraces estos montes; y estos valles y estos ríos, misteriosos. Y estos hombres valerosos, cultos y supersticiosos”. (¡Esa es a nosa Galicia!) Madrid, punto de arranque y del Chotis Llovía. Era tarde ya, para salir de viaje. ¡Mejor bailarse un chotis! Pero teníamos que llegar a dormir a Puebla de Sanabria, al menos. Había terminado la consulta a las 8 y media de la tarde madrileña, en Concha Espina. Mi hermano Fernando – somos cuatro

- estaba en la “Sala de Espera”, hablando de pintura con Araceli, paciente impaciente, pintora de mil colores, mil veces galardonada, artista incontenible e incorregible. Incluso en su colesterol travieso y fluctuante. Plaza de Guimaraes

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Valença do Miño

Al fin, despedidas de 22 de diciembre, apresuradas pero no exentas de cariño. Adiós Manolita, felicidades. Un beso, Araceli. Acuérdate “¡Día de homenaje, día de potaje!” ¡Y venga a llover! Pero no creáis que lo digo con molesto acento, no. Todo galaico ama la lluvia y los bosques, llenos de sombras, toxos, musgo, helechos, setas y humus aromático; incluso gozamos de la mar océana. Algo hay en nuestros mixturados genes galaicos, con ancestros celtas, romanos y germanos – suevos -, que hace amar la lluvia muy íntimamente. ¡Gracias a ella Galicia es lo que es! Y nuestra dotación cromosómica de padre marino y canario tambén ten algo que ver. (¡Digo yo!) Tras despistes de cita en coincidir, con el tejemaneje del partido del Real Madrid y Levante, iniciamos el viaje a las 10 de la noche, hacia nuestro pueblo de nacencia –La Guardia de Pontevedra–. Hacía 50, 60… -Fernando lo sabe mejor- ¡muchos años!, que no confrater-

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nizábamos. En realidad, era la primera vez que deparábamos unos días en comandita, a lo largo de nuestras vidas separadas. Meu irmán Fernando Luís –su nombre completo-, es un irredento bohemio de la intelectualidad y del esfuerzo. Libros, expediciones, conferencias… El planeta Tierra se le ha queda chico. Y lo digo con conocimiento de causa. Precisamente esa inmensa inquietud de conocer, de saber dónde estamos, a dónde vamos, le ha dispuesto una independencia muy costosa, muy rica, muy autodidacta, la mejor carrera que un ser humano puede afrontar. Canadá o la Antártida. El Serengeti o el Amazonas. De Chapinería… ¡al fin del mundo! Soporte anónimo de “El Hombre y la Tierra”, “¡Cuidemos la Naturaleza!”, es su lema. Alma vangoghniana, inconformista sin límites. Cuerpo fortachón, un tanto descuidado. Querido por todos. Criticado ácidamente por la tasa de envidiosos o petimetres, que glorifican a quien los padece.


La intención era pasar un 24 y 25 de diciembre, unos días, en amor y compaña, lejos, na nosa terra, fuera del mundanal ruido, de compromisos de familias más o menos cariñosas – siempre respetadas y queridas –, del fragor de una luminaria de turrones y bebidas espirituosas casi protocolarias, aunque no exentas de buenas intenciones. Los dos, estamos “un poco” mayores; los dos algo cansados y los dos bastante ilusionados con el viaje, surgido casi espontáneamente.

Rodando el coche, casi animado como un corcel, entre música que no escuchábamos o palabras radiofónicas a las que no atendíamos, brotaba un torrente de conversaciones y recuerdos apretujados, desordenados. La cinta del asfalto era la única referencia, pues la noche era obscura y lluviosa, con diferentes grados de intensidad. ¡Cuidado! ¡No te pases que te embalas y por una carallada así, te quitan el carné! , me decía Fernando. Lo cierto es que entre músicas y silencios, nos vimos tomando unos pepitos de ternera y

de lomo de cerdo, en una gasolinera de más allá de Medina del Campo. (¡Real Madrid, 8 – Levante, 0! ¡Qué barbaridad!) Benavente fue zampada en un abrir y cerrar de acelerador. Y en poco más de un rato, estábamos vislumbrando la iluminada iglesia de Puebla de Sanabria “¿Nos quedamos?” “¿No nos quedamos?” Demasiado tarde; porque sin dejar de rodar… comenzamos a ascender El Padornelo. Dejamos al atractivo pueblecito de Requejo a un lado. Pasamos el túnel, descendimos a mais o

Pousada de San Tetónio

menos velocidad y otra vez subiendo La Canda. Al salir del túnel de La Canda, una sorpresa: ¡Nieve!! ¡Nieve en confeti gigante! Las siluetas anárquicas de la blanca papiroflexia invernal, horizontal, poco densa; casi pétalos de agua blanca. Bello, en todo caso, el aspecto transitorio y breve de una nevada tímida pero patente. Una imagen de murciélagos blancos que se fue transformando en agua fina de lluvia, al descender.

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Parapeneus Membranaceus, Ricos Percebes de Galicia

Serpenteando, bajando, vislumbramos Verín, la de las aguas caldas, la de Roberto Verino. Y persiguiendo el descanso, con los ojos ya entornados, llegamos, a las tres de la madrugada, al oasis de un hotelito, que nos pareció la gloria en forma de dos camitas sin personalidad, pero suficientemente acogedoras para estos dos “peregrinos” sedientos del “baile de las sábanas blancas”, que decía nuestra abuelita Aurora. Con la mañana bien entrada, fría, tras desayuno de churros y donut –símbolos de un pasado y presente –, nos sumergimos de nuevo en la sinfonía del macizo gallego, con altos y bajos, de verde pinos y recortes de terrenos cultivados, en dirección a Bayona. Nuestro objetivo era disfrutar, frente al mar, de una mariscada imperial. El día claro; con nubes estratégicamente distribuidas. Orense nos saludó con los meandros del Miño y con humo plano de sus chimeneas. Pronto llegó Porriño –en nuestra niñez, los tranvías

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amarillos lo unían con Vigo–. Y poco después, la desviación a Tuy para tomar la autovía de peaje a Bayona. No pudimos por menos que parar a contemplar las islas Cíes, con Bayona a nuestros pies y Monte Ferro a la derecha. Fotos de reglamento. Y a la fin… ¡Rocamar! La joya gastronómica soñada de nuestro itinerario. Eran mais o menos las 13.30 horas. Susana nos atendió en solitario, pues fuimos los primeros en ocupar un sitio preferente, en el comedor preferente, de preferentes vistas a la mar océana. Allí había estado con nuestra madre en años pasados, cuando la paseaba en sus últimos años en el planeta Tierra por toda España, como si fuera un barrio de pequeña extensión. Por unos instantes enmudecimos. Gaviotas -¡cómo no!- volanderas o reposando en rocas que parecían de cartón piedra. Una gaviota, separada y solitaria, me dijo Fernando que era… (¡Un latinajo que definía


su especie diferente!) Mar bulliciosa, con rizos de espuma que estallaban de repente en flagrantes y explosivas cortinas de encaje blanco. Al fondo las Cíes, impertérritas ante galernas o puestas de sol capaces de hacer temblar de temor o emoción al Guerrero del Antifaz. Y cerrando la panorámica, a la derecha, la breve península de Monterreal, donde se asienta el Parador de los Condes de Gondomar. Comenzó el ágape. Un Terras Gauda de Tabagón… unas zamburiñas a la plancha… unos camarones… unos percebiños… una centolla propia de los meses con “R”, agua y pan gallego propio de reyes o jornaleros, y... mucho afecto de un lado a otro de la mesa. Nos servían los ojos verdes, como los prados gallegos, de Erika. Rocamar es un restaurante gallegazo típico, enxebre, donde atienden con la melosidad de la tierra propia y con la experiencia del que te sabe hacer sentirse en casa, con afabilidad extra. Carlos en Bayona

Y… ¡para Vigo me voy!, como dice la canción. La añoranza aceleraba un tanto el pulso y las manijas del reloj. Nos vamos primero a Bayona. Bayona, la “llave de los reinos” de Felipe II, la que acogió la arribada de La Pinta, la que fue campo de acción del conde de Gondomar, defensor exitoso ante los embates del corsario Drake, no puede traspasarse sino se visita en la fortificada península de Monterreal, el Parador de los Condes de Gondomar, edificado dentro de la antigua fortaleza. Por allí nos paseamos unos momentos, saboreando con la vista el paisaje que nos circundaba. Seguro que Fernando os dejará ver alguna foto. Luego, atravesando la Ramallosa, nos dejamos caer en Vigo. Anochecía. Vigo ya no es el Vigo de “Cuquito de Carral tres”. En aquel tiempo, yo era Kike, Fernando era Cuqui y Carral la calle donde vivimos, tras una trascendental decisión de cambio, clave en nuestras vidas, por parte de nuestros animosos mayores.

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En el cercano parque había heliotropos, y camelias, y hortensias…; y estanques con peces de colores - Carlos, ¿te acuerdas cuando me caí dentro? -; y hojas gigantes de magnolios, con las que nos hacíamos coronas; y… guardias con banda pectoral de cuero con chapa, que ponían multas… ¡Dos pesetas pagó mi abuelo porque yo había retozado en el césped! ¡Quién me iba a decir que terminaría pasando consulta en la Plaza de Compostela, en el edificio frente al cual, aprendí a montar en bicicleta! Una auténtica mermelada de tráfico, nos trajo a la realidad. Con paciencia esperamos a constatar nuestros recuerdos con la mirada: aquí… Santiago el Mayor… ahora el teatro García Barbón… ¿Ves? Esa es la calle Carral. Y ahora vamos a pasar por el colegio de las carmelitas, en Policarpo Sanz. Giré a la derecha y me fui al puerto de El Berbés, el de las pescantinas con cestos planos y plenos de sardiñas de azul nacarado; de la Comandancia de Marina; de los barcos pesqueros – como el Emilio y el Mosa de nuestro padre-, ahora navíos gigantes, y que antes serían trasatlánticos… ¡Adiós, Vigo de las nostalgias! ¡Cómo has crecido y te has hecho importante! Sin pasearnos por la calle del Príncipe pasamos Tuy, y entramos en Portugal. A Valença do Minho, a descansar como los enanitos del bosque. ¡Hasta mais ver! Unha noite na veira do Miño: La Guardia y algo mais “No xardín unha noite sentada, o refrexo do branco luar, unha nena choraba sin trégolas, os desdés dun ingrato galán”. Cantiga (1869) de Curros Enríquez

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¡Hombre, ya sé que no es para tanto! Ni había luna, ni estábamos en el jardín, ni éramos nena y galán; pero me ha hecho recordar eso de ubicarnos a la vera del reflejo del río Miño, en el lado portugués y con un Tuy iluminado como una luciérnaga, la poesía de Manuel Curros Enríquez, bella y quejosa como el viento oloroso, que se desliza entre los eucaliptus del Monte de Santa Tecla. La Pousada –Parador– de San Teo… (Fernando se lo sabe completo) en Valença do Minho, una joyita sita en La Fortaleza – eran dos unidas –, bastión de defensa… por si las moscas (las “moscas” eran los ataques furibundos de nosotros, los españoles de antaño).

Vilanova do Miño


Gente muy educada la portuguesa. Pausados, atentos, incluso cordiales y solícitos. La muestra, el personal de la Pousada y particularmente Luiz, el mâitre que nos atendió en la cena del 24. Me gusta Portugal. Genéticamente, tal vez. Porque existe primero un común acervo celta, luego con injerto romano, y desde el siglo V, durante más de doscientos años, comenzando más allá de Bracara Augusta (Braga) y hasta el Ducado de Cantabria, incluida Galicia, Asturias y parte de León, foron tempos del reino más antiguo y cultivado de Europa: el Reino Suevo. Dejamos los bártulos en una espaciosa y bien armada habitación, y nos fuimos a cenar a La Guardia, nuestra cuna. A Garda, como se dice ahora. Teresiña, la nieta de mi madrina, nos esperaba en el puerto para cenar en Ribeiriña, porque A Marusía estaba cerrada. ¡Qué pulpo, que merluza, que rodaballo! ¡Qué atención tan familiar! Palabras que rememoraron el pasado, difuminado en la memoria. Como una exhalación pasó la pausada cena.

Luiz, maitre en la Pousada

Teresiña es un resumen de una mujer gallega, con su acento musical, con su sonrisa perenne, con sus tristezas escondidas, con la vocación de madre y esposa amorosa… Besos de despedida. Vista rápida, de soslayo a Villa Borinquen, palacio de mi niñez, donde Teresa y Sariña me cuidaban como si fuera su muñeco. Y a Valença de nuevo. El dormir fue de antología. El despertar, de marquesado, con un desayuno servido en la habitación de los que hacen época augusta. Sin prisas, saboreando las callejuelas semidesérticas de La Fortaleza, no regresamos a La Guardia, a merodear la Citania del Monte de Santa Tecla, ni a visitar el puerto o la playa o la Colegiata, donde nos bautizaron, o esperar a ver entre brumas la Santa Compaña. Lo haremos en el próximo capítulo. No. Decidí dejarlo para tener otro pretexto de confraternizar. Quise enseñar a Fernandito mi sueño de druida: la casita del bosque de

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robles y su entorno (dru en celta significa roble). Hace tiempo que la he frecuentado y sigo con ella en mi corazón. Tomando la Autopista del Atlántico en dirección a Lisboa, y perdiéndose en “la desviación de la desviación de la desviación”, antes de llegar a Paredes de Coura, aparece en un recodo solitario y frondoso, un bosque, surcado por una calzada romana. Adentrándose unos metros, en su borde, una casa de granito -¡mi casa! - dentro de una parcela de siete mil metros de bosque con robles -, que invita a transformarse en hechicero de la foresta, de viejo druida curalotodo, con pócimas cercanas a la mano de gato, pata de liebre, rabo de jabalí o tomillo oloroso mezclado con resina de quercus. He visto caballos salvajes y corzos. Hemos hablado con una bruxiña buena, desdentada, con pañolón cubriendo la cabeza: Adelina, vecina de nuestro Brigadoon, un pueblo mágico que aparece un día cada cien años, en Escocia. Hemos bebido agua filtrada entre rocas, al borde de mi soñada palloza, en la calzada

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Serra da Peraleda

romana. Hemos disfrutado desde un aire purísimo, hasta de ruinas vetustas, engalanadas con musgo y líquenes. Y de los adormilados eixidos, acurrucándose para invernar... Y he caminado ligero, sin los dolores de lumbago que me aquejan, como si fuera… un soldado romano extemporáneo. ¡Poco tiempo! A regañadientes dejamos el bosque encantado. Topamos luego, con un matrimonio de lugareños simpáticos, y sus dos vacas amarelas, de ubres tensas. Seguimos. Quería que Fernando conociera la pedanía cercana de Ferreira, su iglesia, el colmado tipo Oeste Americano, donde encuentras desde manzanas a anzuelos. Quería enseñarle el valle que tras subir hasta Paredes de Coura y coronar su montaña, cae sobre Ponte de Lima. Una belleza indecible, la cual contemplamos con Guimeraens, cazador mentireiro que usufructúa la belleza del lugar. El rio Lima (Limes: frontera) tiene su leyenda. Las legiones romanas en el año 137 a.C. de mala gana querían cruzar el río fronte-


rizo, asimilándolo como mítico río Leteo, el río del olvido. Solo lo hicieron después que Decimo Junio Bruto lo cruzó en solitario, demostrando no haber perdido la memoria, al mentar los nombres de sus legionarios. Agotando las postrimerías del atardecer, regresamos con la retina cargada de imágenes inéditas para un usuario del asfalto. No obstante, la alfombra de hojas de roble que cubría la calzada romana, los líquenes y el musgo verde, que te quiero verde, eran el tapiz aterciopelado de nuestros sentimientos. Creo que a Fernandito le gustó… hasta Adelina.

Ventana abierta al paisaje

Con nuestro smoking más lucido – jersey y pantalón de circunstancias – bajamos a la cena del 24. Comedor bien dispuesto, con amplios ventanales que dejaban ver la luminaria difusa de Tuy al fondo. La cena, muy bien planteada: unas sabrosas y simples patatas asadas, el tradicional navideño bacalao cocido – el bacalao es a Portugal lo que la tortilla de patatas a España - , el pulpo fileteado finamente, vinho verde… Dejamos ya las carnes y pasamos a los postres… de Pantagruel. ¡Que promiscuidad de dulzuras! Luiz, el servidor solícito de los escasos comensales, fue la guinda de toda una gentil atención. El amanecer del 25 fue bello y no muy frío. Nos dirigimos a Guimaraes, donde se fraguó la independencia de Portugal, en el siglo XII, con Don Alfonso Henriques, hijo de Enrique de Borgoña y Doña Teresa, hija ilegítima de Alfonso VI. Era a su vez, primo de Alfonso VII “el Emperador”, el hijo de doña Urraca y Raimundo de Borgoña. (¡Respondón nos salió el conde independentista!) Altivo castillo. Ciudad bien cuidada, bella, conservada, limpia. Al fin, Oporto, amplio, señorial, moderno y antiguo. La Barcelona de Portugal. Y con el privilegio de abrirle el mar a un Duero, ya cansado de zascandilear por toda España. En una singular Rua d´Ouro, al borde mismo de la ribera norte del Duero, lindando con su desembocadura, celebramos frugalmente, pero de manera sabrosa y cálida, la comida de Navidad: Bocadillo y leche frita, con un cafeciño o bica,

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Un revival, que se diría ahora, inolvidable. Un marco de rías, ríos, fuentes, bosques y praderas, que podría poetizar Rosalía de Castro. Mucha fraternidad y atmósfera de irmáns emigrantes, que regresaban a sus bases, tras compartir cariño en forma de compaña, charlas y silencios. Con morriña pero sin… gaitas. Como una panorámica de la negra noche, con un punto de luz que se aleja, se congela la imagen. Y desde el centro no surge la postrera palabra “FIN”, sino la esperanzadora “MAS” -Memento Ascendere Semper -, el lema de nuestra familia, de nuestra niñez. Y más habrá. Espero.

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Iglesia fortaleza en Vilanova do Minho -izquierdaPlato de Pulpo a la Portuguesa -abajoMosaico de la Virgen María, en Guimaraes -página siguiente-

concentrado del grano colonial, típico de Portugal. Y agotándose los últimos rayos verdaderamente ourados del sol… a Madrid, vía Aveiro y Viseu, falando e falando. Fácil y cómodo recorrido con vistas a Salamanca. Atrás, como una cabezadilla – no llegó a ser un sueño por la brevedad - quedaron un montón de vivencias afectivas y nostálgicas.

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Navidad en Suecia

Por. María Adela Díaz Párraga

Cuando se aproxima el solsticio del invierno, la noche invernal de Suecia, extiende sus sombras a gran parte del día. Pero los suecos casi no lo notan, porque a la vez que se acerca la Navidad, las luces de miles de tiendas, museos, teatros, restaurantes, grandes almacenes y pequeños comercios, iluminan la ciudad como una pavesa.

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VD / Invierno

En los hogares suecos, aparecen los candelabros de Adviento, una especie de caja con cuatro pies de vela, que se rellenan con musgo y ramitas de arándano rojo. El primer Domingo de Adviento, se enciende la primera vela, dejándola arder hasta su cuarta parte. Al siguiente se enciende otra, haciendo lo mismo, y el ultimo domingo, se consume la primera vela, mientras se acaba de encender la cuarta. Las ventanas se adornan con la Estrella del Adviento, que tradicionalmente es de papel rojo, pero ahora también la hacen con paja, virutas de madera o metal. Y sepan, que la misa mayor protestante de este primer domingo, se la juega en concurrencia con la vieja misa de gallo. Duendes, abetos renos, la deliciosa comida especiada … Y es que hablando de condumios, los suecos no perdonan uno. Ya en ese primer domingo, celebran la Gloggfest, la Fiesta con Glogg, donde ya se empieza a beber el vino caliente especiado, acompañado de almendras blanqueadas y pasas, bollos de azafrán y las pepparkakor, las deliciosas galletas. En los últimos días de noviembre, aparecen los mercadillos de Navidad, llenos de ador-

nos navideños, regalos, artesanía típica, dulces… Y mientras se pasea usted por ellos, puede saborear rebanadas finísimas de pan tostado, sobre las que se extiende la delicia del salmón ahumado o marinado, o las salchichas de alce. Y mientras callejean, tómese algún

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vasito de grogg, el vino tinto con especias, que se toma hirviendo, y que es mano de santo, para combatir el frío polar que reina por esas tierras. En el mercado de Gamla Stam, en el casco viejo, es donde van a encontrar todo lo que se les ocurra para celebrar la Navidad como es debido. Regalos, adornos, comida, artesanía de madera y piel emparejada con la carne de reno ahumada, bollos y pasteles. Y en los barrios de Sodermain y Normalm, los puestos de segunda mano ofrecen las gangas mas insospechadas. Y hay que ir al mercadillo de los jardines del palacio de Rosendal, donde mandan las frutas y las verduras ecológicas. Pero el mercado mas grande de Suecia, es el mercadillo al aire libre del Museo Skansen, que abre los tres domingos que preceden Nacimiento. Artesanía

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de madera, salmón ahumado y marinado, salchichas de reno y alce, y muchos panes, entre ellos el pan tostado en rebanadas que antes les mentaba. Y también podrán quedarse embobados contemplando a los artesanos, fabricar el precioso cristal sueco. Y comprarlo claro. Por cierto, que este mercado cumple ahora nada menos que ciento siete años. También las múltiples islas del archipiélago de Estocolmo tienen sus mercadillos con produc-


tos locales. A una media hora escasa, está Fjaderholmarna, y un poco mas lejos, los de Möja o Utö, con un tentador abanico de ahumados. Los mercadillos aparecen salpicando Suecia, porque muchos palacios, castillos y grandes fincas, organizan sus propios mercadillos, que se pueden visitar en excursiones de un día. Pero la gran protagonista de la Navidad es La Lucía, la Portadora de la luz en el oscuro invierno sueco. Es una tradición siciliana adoptada en el país, aunque la procesión es típica-

mente sueca. En ella, Santa Lucia va ataviada con una túnica blanca, ceñida con cinturón rojo y una corona de ramitas de arándano rojo y velas. La acompañan doncellas, duendes, y los Niños de la Estrella con su alto cucurucho de cartón y un bastón con una estrella en la mano. La comitiva hace su entrada en los hogares, entonando antiguos cánticos, y se les ofrece Lussekatter, que son unos bollos de azafrán, hechos en viejos moldes familiares, galletas de jengibre, café y glogg. Bueno, en realidad hay muchas procesiones, ya que se celebran en varios jardines de infancia, escuelas e iglesias. Cada año, la ciudad de Gotemburgo, elige a su Lucía, Reina de la Luz, y celebra un concierto que ya es tradicional, un espectáculo magnifico, que tiene lugar en la Iglesia Vasa, a la luz de las velas, y en medio de un silencio impresionante. Bueno, aquí también pueden ver el mercadillo

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de Liseberg, que es uno de los mas grandes de todos los países escandinavos, La verdad es que los ritos navideños suecos, son una mezcla de viejo y nuevo, de religioso y profano, como el alemán árbol de Navidad, que adoptaron allá por el siglo XVIII. En Nochebuena, a las cuatro de la tarde, ya es noche cerrada, y la cena se toma entre las tres y las seis. En ella reina el Julbord, la principesca versión del Smörhasbord,, la famosa Mesa Sueca, desbordando los manteles con exquisitos manjares. Con arenques marinados, varios platos de partes del cerdo: salchichas cocidas, costillas asadas y frías, a veces manitas. Pero la estrella de la mesa y el orgullo de cualquier ama de casa, es el jamón entero, adobado con sal y azúcar, cocido o asado, y rebozado con huevo, mostaza y miga de pan, con el que se sirve una guarnición de col.

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Estos son los platos fríos, pero también hay cositas calientes, como albóndigas fritas, gratinado de espadín, que llaman Janssons Freatelse, la tentación de Janson, figúrense como será. Lutfisk, que es bacalao seco o abadejo. Y en el postre es tradicional comer arroz con leche con canela, este dulce lleva una almendra escondida, y el que se la encuentre, tiene que improvisar un Aleluya de las Gachas. Después, algunos van a la Misa de Gallo, pero la mayoría lo hace el día 25, y antiguamente, iban en trineos con antorchas en la mano. En estos días, hay alguien muy especial, el Jultomte, el gnomo de la Navidad, antiguo enano guardián de las granjas, al que se ofrecía un cuenco de arroz con leche para agradecer sus servicios. Todavía va por las casas “buscando los nIños buenos”.


Y si usted tiene todavía alma de niño, seguro que le gustara acercarse hasta Santaworld, un lugar mágico pero real, que se cobija en los bosques que hay cerca de la ciudad de Mora, en la Laponia sueca. Lagos y cascadas, rodean el precioso pueblecito, donde vive Papa Noel, con sus elfos y con sus renos. Y muy cerca, dicen que están los dominios de los temibles trolls. La Nochevieja, como en casi todo el mundo, se celebra con amigos o familiares, y lo mismo se hace en la casa que en un restaurante. Esta noche la riega el champagne y los vinos espumosos, se disfruta de los patés de marisco, de la principesca langosta… Con las doce campanadas se lanzan serpentinas, se tocan trompetas y se soplan matasuegras, y se disparan cohetes desde los jardines o los balcones, por lo que los que van por la calle, han de andar con cuidado. Esto proviene de las antiguas estampidas de Nochevieja, que se hacían con fusiles y pistolas, para ahuyentar a los malignos trolls. Y otra de las paganas tradiciones, era verter plomo derretido, y con las figuras que se forman, se puede vaticinar qué reserva el Año Nuevo. Antes, Suecia tenia una versión muy particular de los Reyes Magos. Los niños se disfrazaban de reyes, de Herodes y de Judas con su bolsa de dinero, e iban de granja en granja, representando la Estrella de Belén, la Matanza de los Inocentes, y la Huida a Egipto, pero ahora, son los Niños de la Estrella que aparecen en la procesión de la Lucía, además, los suecos piensan que es una pena ter-

minar la Navidad con la Epifanía, así que las alargan hasta el 13 de enero, que según el calendario sueco, lleva el nombre de Knut, por lo que se la conoce como Tjugondedad, es decir, el vigésimo día de Knut. Y se cuenta que ese era el día de la Midvinterblot, la famosa fiesta vikinga del solsticio de invierno, que se celebraba con sacrificios humanos y grandes fiestas. La iglesia, para terminar con esa terrible jornada la cristianizó y la llamó Fiesta de la Espuela. Los niños hacen el “saqueo del árbol”, comen tarta, beben zumo, y tiran el árbol despojado de sus tesoros. Y así, termina la Navidad en Suecia. V

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Más Información: OFICINA NACIONAL DE TURISMO

http://www.visitsweden.com/suecia

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PerfumerĂ­a Fragonard .

Fragonard tiene su sede principal en la localidad de Grasse, donde desde comienzos del siglo XVIII comenzaron a instalarse diversas fabricas de perfume y que en la actualidad se han convertido en las principales suministradoras de materias primas para las mĂĄs afamadas marcas de perfumes de todo el mundo.

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VD / Tradición El Perfune Jean Baptiste Grenouille nació el 17 de julio de 1738 en París, en una plaza de mercado llamada “Rue ax Fers”, en medio de desperdicios de pescados y de los olores mas putrefactos. Así al menos es como lo describe Patrick Süskind en su libro “El Perfume”. Ya convertido en experto perfumista, Jean Baptiste pasó por la localidad de Grasse y en ella entró a trabajar con Madame Arnulfi en su pequeña perfumería… Y si Patrick Süskind escogió esta localidad de la Provenza, para situar el enclave donde su protagonista desarrolla su talento como perfumista no fue por casualidad, pues en ella se puede decir que comienza la perfumería moderna, tal y como hoy la conocemos.

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Grupo de visitantes a las puertas de Fragonard

Jen Baptiste Grenuoille era un hombre que no olía a nada, y por ese motivo su vida estaba vacía, no sentía afecto por nada y el amor y la belleza estaban muy lejos de su vida. Perfumerías Fragonard Afortunadamente no ocurre así con los perfumes de Fragonard, que destilan aromas, fragancias y belleza del modo más sutil y sugerente que perfume alguno pueda emanar. Fragonard tiene su sede principal en la localidad de Grasse, donde desde comienzos del siglo XVIII comenzaron a instalarse diversas fabricas de perfume y que en la actualidad se han convertido en las principales suministradoras de materias primas para las más afamadas marcas de perfumes de todo el mundo.

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Si bien, yo tuve la fortuna de visitar la fábrica de perfumes que Fragonard tiene en la localidad de Eze en las cercanías de la ciudad de Niza. En dicha fabrica, mediante una interesante visita guiada puedes contemplar algunos de los pasos de la fabricación de diversos perfumes, así como antiguos utensilios que se empleaban antaño en ese menester. La marca Fragonard inicia su camino en 1782, estableciéndose en Grasse como fabrica de perfumes. Tres siglos después, han evolucionado mucho las técnicas de obtención de las fragancias necesarias para elaborar perfumes, pero Fragonard sigue creando nuevos aromas día a día, manteniendo el esmero que le ha caracterizado desde sus inicios.


Dispone de una gran variedad de fragancias propias y una amplia gama de productos, tanto para hombres, como para mujeres. Para ellas ofrece perfume, agua de perfume y agua de colonia, cuya diferencia es el grado de concentración de las fragancias, como “Belle de Nuit”, “Diamant” o “Capucine”. Para hombres también dispone de agua de colonia, destacando fragancias como “Eau de Hongrie” o “Beau Gosse”. Aunque yo, aprovechando la visita a la fábrica compré un frasco del sencillo pero espectacular “Patchoulí”, que les aseguro por si alguien lo duda, que es un craso error asociar este aroma con perfumes de mala calidad, les aseguro que no es el caso. A parte de todo esto, Fragonard también ofrece a sus clientes cremas, cosméticos, jabones, velas o ambientadores para el hogar. En realidad se trata de perfumes de la más alta calidad, creados por artesanos que llevan casi tres siglos de experiencia en el sector. Villa de Eze, sede de Fragonard

Para adquirir estas preciadas fragancias, Fragonard las tiene a disposición del cliente en cualquiera de sus tiendas, situadas en Grasse, Eze, París y St. Paul de Vence. Por si fuese poco, la firma cuenta con Museos del Perfume en Grasse y París, en los que, de manera gratuita, se puede conocer la historia del perfume y contemplar el proceso de elaboración de éstos. VD

Más Información:

Perfumerías Fragonard Villa de Eze Tel.: +33 (0) 4 93 41 05 05 06360 Eze -Francia -

Abierto todos los días del año, incluidos domingos y festivos Desde Niza: Siga la N-7 Mónaco la Corniche Desde Mónaco: Dirección a la Corniche N- 7 Moyenne-Niza.

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