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Maloclusiones dentinarias P. Planells del Pozo*, A. Cahuana Cárdenas** *Profesora Titular de Odontopediatría. Universidad Complutense de Madrid. Presidenta de la Sociedad Española de Odontopediatría. **Adjunto del Servicio de Odontopediatría y Ortodoncia. Hospital Sant Joan de Déu. Barcelona.

Resumen

Palabras clave

Abstract

Key words

Se exponen los conocimientos básicos de la oclusión dental en dentición primaria, mixta y permanente; describiendo la oclusión normal, la maloclusión y los factores etiológicos relacionados con la misma. Se pretende que el pediatra conozca los principios básicos de la oclusión, de su evolución natural y de las alteraciones en las distintas denticiones. Así mismo conozca la influencia negativa, entre otros, de los hábitos y disfunciones orofaciales en el desarrollo de la oclusión y esté capacitado para informar convenientemente a los padres acerca del momento más idóneo para que el paciente sea remitido al especialista en Odontopediatría. Oclusión dental; Maloclusión; Succión digital; Respiración oral.

DENTAL MALOCCLUSIONS Basic knowledge on tooth occlusion in primary, mixed and permanent dentition is explained. The normal occlusion, malocclusion and etiological factors related with it are described. The objective is for the pediatrician to know the basic principles of occlusion, its natural course and the alterations in the different dentitions. In addition, they should know the negative influence, among others, of the orofacial dysfunctions and habits in the development of the occlusion and for them to be capable of adequately conveniently informing the parents on the best time for the patient to be sent to the specialists in Odontopediatrics. Dental occlusion; Malocclusion; Finger sucking; Oral respiration.

Pediatr Integral 2001;6(3):255-265.

INTRODUCCIÓN El pediatra como primer profesional de la salud que reconoce al niño, debe estudiar la presencia de patología maloclusiva en el paciente infantil y establecer el momento más adecuado para su remisión al especialista en Odontopediatría. El pediatra es el profesional de la salud que reconoce con mayor precocidad y periodicidad al niño, estas circunstancias permiten que observe, desde el principio de la vida del ser humano, una serie de alteraciones que pueden requerir una atención precoz especializada. Dentro de éste ámbito, el pe-

diatra es consultado, cada vez con mayor frecuencia, por las alteraciones que los padres creen observar a nivel de la cavidad oral de sus hijos. Sobre todo en el momento de la erupción y con relación a la posición de los dientes, interesándose en la edad más adecuada para acudir al especialista en Odontopediatría. El pediatra, por tanto, puede reconocer una serie de alteraciones, como son los hábitos de succión no nutritiva (HSNN) prolongados, las disfunciones orales como la respiración bucal y las disfunciones linguales y labiales, todos ellos, factores etiológicos involucrados en el de-

sarrollo de las maloclusiones, y que van a requerir una evaluación y terapéutica precoz. Por lo tanto, es función del pediatra, estar informado en este campo común a la Odontopediatría, Pediatría y ORL, entre otros especialistas del campo de la salud. Con esta finalidad, el presente artículo pretende exponer unos conocimientos guía de la normoclusión, de las alteraciones de la misma y de los factores etiológicos involucrados. De igual manera, se pretende ofrecer una guía útil para prevenir el desarrollo de maloclusiones derivadas de disfunciones o persistencia de hábitos.

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OCLUSIÓN DENTARIA NORMAL

Es importante reconocer precozmente la cronología y secuencia de la erupción dentaria y los patrones de desarrollo normal de las arcadas, y controlar adecuadamente cada fase. De manera muy genérica, ya que no es el objetivo del presente capítulo, señalaremos algunas características de la oclusión normal en dentición temporal y permanente. En la dentición primaria, una vez erupcionados los 20 dientes temporales, se establece la oclusión con una serie de características (Fig. 1).

Todos los dientes superiores cubren en toda su extensión a los inferiores en los tres sentidos del espacio, guardando una relación entre ambas arcadas. A nivel de los incisivos, los superiores cubren a los inferiores 1-2 mm. En situación fisiológica normal, existen espacios entre los incisivos llamados diastemas. La disposición de los dientes en las arcadas óseas es más vertical con relación a la dentición permanente. A nivel de caninos, el superior ocluye en el punto de contacto determinado entre el canino y el primer molar inferior. Es la denominada clase I canina. Existen espacios por delante de los caninos superiores y

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FIGURA 1. Oclusión correcta en dentición temporal. Imágenes intraorales (frente y laterales).

por detrás de los caninos inferiores, denominado espacio de primate indicativos de un crecimiento óseo adecuado. A nivel molar, los molares superiores sobrepasan en sentido transversal en uno o dos mm a los inferiores y en su porción distal en la mayoría de los casos se relaciona con el inferior en el mismo plano “plano pos-lácteo” o plano terminal. Esta relación dentaría determina en general una interrelación de perfecto engranaje del resto de los dientes. Hay variaciones de esta normo oclusión. Así, no todos los niños poseen diastemas, el espacio de primate se encuentra en el 90% en la arcada superior y en el 80% de la inferior, y en un 70% el resalte horizontal de los incisivos está aumentado por los HSNN prolongados. A partir de los 6 años se inicia el recambio, coinciden las dos denticiones, se denomina dentición mixta, la primera fase se extiende aproximadamente de los 6 a los 8 años, erupcionan los primeros molares permanentes (los llamados molares de los 6 años) y se efectúa el recambio de los 8 incisivos que erupcionan más inclinados con respecto a las bases óseas que sus predecesores temporales. En la segunda fase de la dentición mixta, que abarca de los 9 a los 12 años, ocurre el recambio del resto de dientes temporales y los dientes permanentes que erupcionen (caninos, premolares y segundos molares permanentes), en ausencia de factores que los modifiquen, irán ocluyendo generalmente en normo oclusión (Fig. 2). Las alteraciones de estas relaciones en cualquiera de los sentidos del espacio determinan una maloclusión dentaria.


FACTORES ETIOPATOGÉNICOS DE LA MALOCLUSIÓN Son múltiples los factores que pueden intervenir en la génesis de la maloclusión. La persistencia de los mismos a lo largo del crecimiento del niño, generalmente desemboca en un peor pronóstico de la maloclusión en edades tardías. En el desarrollo de una maloclusión, el factor genético juega un papel importante en el crecimiento cráneo facial y en el patrón de la oclusión básica; sin embargo los factores ambientales y locales constituyen una gran fuente de patología en la génesis de maloclusiones en el paciente en crecimiento. Muchas de estas consecuencias pueden evitarse o minimizarse actuando preventivamente en edades tempranas. Factores etiopatogénicos generales Son numerosos y pueden coexistir en la misma dismorfosis. a) Herencia: - Factores raciales. - Factores faciales. - Factores dentarios. b) Deficiencias congénitas: - Anomalías óseas. - Anomalías de partes blandas. - Anomalías de número, tamaño, estructura y forma. c) Problemas metabólicos: - Nutricionales. - Endocrinos. d) Problemas patológicos locales o generales: - Infecciones. - Traumatismos . - Tumores. e) Anomalías funcionales: - Labiales. - Linguales. - Succión digital. - Deglución atípica.

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FIGURA 2. Oclusión correcta en dentición permanente. Imágenes intraorales (frente y laterales).

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Fonación anormal. Respiración bucal. Disfunciones de la articulación temporomandibular.

Factores etiopatogénicos locales a) Anomalías de número: - Agenesia, hipodoncia, anodoncia. - Supernumerarios: mesiodens, paramolar, distomolar. b) Anomalías de forma y tamaño: - Congénita. - Hereditaria. - Traumática. - Infecciosa. c) Patología de la erupción: - Erupción precoz. - Erupción tardía.

f)

Erupción ectópica. Tumores. Traumatismos. Frenillos anormales: pueden provocar rotaciones, diastemas y versiones. g) Caries: sobre todo a nivel interproximal o la pérdida completa de un diente. h) Traumatismos: que generen la pérdida total o parcial de uno o varios dientes, temporales o permanentes. Se hereda un patrón de crecimiento dolicofacial (cara alargada) braquifacial (cara corta) o mesofacial (intermedia). Igualmente, se hereda el tamaño de las bases óseas y el tamaño de los dientes (macrodoncia y microdoncia). Una armonía en el

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FIGURA 3. Pérdida dentaria por caries en molar temporal. Nótese la grave alteración en la erupción y oclusión con ausencia de espacio para la erupción del premolar

FIGURA 4. Mordida abierta anterior con mordida cruzada lateral. Se aprecia la presencia de secuelas por traumatismos en incisivos superiores.

FIGURA 5. Interposición lingual a la deglución en un paciente en dentición mixta.

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desarrollo cráneo facial y en el tamaño y la relación dentaria da lugar a una normoclusión. En el momento actual, se considera que la mayoría de los casos de maloclusión resultan de una discrepancia relativa entre el tamaño de los dientes y de las bases óseas, y de una disarmonía en el desarrollo de las bases óseas máxilo mandibulares. La carga genética influye de forma decisiva en la mayoría de las maloclusiones; sin embargo, el niño desde que nace está sometido a diferentes factores ambientales que van a influir de alguna manera en el desarrollo de la erupción dentaría, del crecimiento y de la oclusión.

Así, tenemos factores generales, como las alteraciones nutricionales, neurológicas y musculares, y los factores locales, como son las alteraciones de la erupción por problemas dentales, como son la presencia de caries, que puede generar una pérdida parcial de la estructura dentaria o total ausencia del diente motivada por el referido problema infeccioso, figura 3 (el de mayor prevalencia en la especie humana). Presencia de anomalías dentarias en el número: por exceso (supernumerarios) o por defecto (agenesias).En su tamaño: macrodoncia o microdoncia. En la forma y en la estructura de sus

diferentes componentes (esmalte, dentina, cemento o pulpa). Constituyen, todos ellos, factores que pueden alterar el normal desarrollo de las arcadas dentarias y, por ende, de la oclusión final del paciente infantil. Traumatismos y sus consecuencias en la génesis de maloclusiones derivadas de la pérdida prematura parcial o total de dientes temporales o permanentes y en los que el odontopediatra, junto con el pediatra, tienen un papel relevante en el diagnóstico y tratamiento urgente de esta patología. Pero si todos estos problemas constituyen una clave importante en la patogenia de las maloclusiones, no lo son menos los derivados de la persistencia de hábitos y disfunciones orales muy frecuentes en la edad infantil. Entre los hábitos destacan especialmente los HSNN (hábitos de succión no nutritiva -chupete, dedo-) y la succión del labio inferior. Entre las disfunciones orales, las más comúnmente observadas son la disfunción labio lingual y la respiración bucal. Utilización del chupete Los HSNN son frecuentes en la edad preescolar, especialmente la del chupete que sobrepasa al 70%. Su uso continuado por encima de los 2 años, se asocia a mordida abierta anterior y sobre todo mordida cruzada posterior (Fig. 4). El uso continuado del chupete, ocasiona un desplazamiento inferior de la lengua, lo que condiciona una falta de apoyo lingual en la zona retropapilar del maxilar superior que constituye la posición de reposo lingual fisiológica cuando se produce la erupción dentaria (Fig. 3). Igualmente, durante la


FIGURA 7. Aspecto del dedo pulgar en una paciente con succión digital. Se aprecia callosidad y herida abierta.

FIGURA 6. Niña de cuatro años de edad con hábito de succión digital.

fase activa de la deglución, ésta se realiza siguiendo los patrones del movimiento de la succión/deglución infantil, es decir, interponiendo la lengua entre las arcadas dentarias (Fig. 5) e impidiendo el correcto desarrollo de las mismas en el sentido transversal. Esta situación se traduce en un estrechamiento de las estructuras dentoalveolares en el maxilar superior. Estos hechos son comprobables clínicamente midiendo las distancias transversales del paladar, observándose una disminución de éstas y apreciándose un aumento de la profundidad (paladar ojival), una compresión maxilar y la alteración en la relación de las arcadas superiores e inferiores, pudiéndose generar igualmente una mordida cruzada posterior uni o bilateral (Fig. 4). Diferentes autores han comprobado en sucesivas investigaciones la relación entre el uso del chupete y la presencia de mordida cruzada posterior. También, el uso del chupete de forma prolongada se ha asociado a otras patologías, como la mayor frecuencia de otitis medias agudas en niños, éste

hecho ha favorecido que disminuya la edad máxima en que el pediatra recomienda su utilización a alrededor de los nueve meses de edad. La succión digital básicamente ofrece patrones de maloclusión similares a los del uso prolongado del chupete; sin embargo, su análisis merece consideraciones especiales. Debemos tener presente la posición del dedo o dedos dentro de la cavidad oral del paciente, el tiempo total en que se produce la succión a lo largo del día, desde cuándo viene realizándose y con qué intensidad, la edad y fase de la dentición presente en el niño, etc. La evaluación total de estos condicionantes nos ofrecerá una valoración adecuada del grado de alteración oclusal presente y si ésta va a ser susceptible de una autocorreción tras el cese del hábito o, por el contrario, precisará de tratamiento corrector de la maloclusión presente. La posición más habitual en que se presenta el hábito (Fig. 6) condiciona una protracción del maxilar superior con un resalte o aumento de la distancia de los incisivos superiores con respecto a los inferiores y un freno en el desarrollo mandibular, que permanece retruído o retrasado con respecto al maxilar superior. Todo ello, unido a la presencia de mordida abierta anterior, y los consecuentes problemas de dis-

función labio- lingual que esta situación perpetúa. La exploración extraoral en las manos ofrece lesiones en dedos, que van del enrojecimiento de la piel o la deformación del dedo a la presencia de callosidades o heridas abiertas (Fig. 7). La persistencia de este hábito es más difícil de erradicar que la utilización del chupete, y su presencia hasta edades tardías del crecimiento del niño causan igualmente un efecto deletéreo mayor. Las medidas terapéuticas en estos casos pasan por el control y metodología psicológica, los sistemas extrabucales (sustancias adversivas en los dedos, los métodos de restricción mecánica) y, finalmente, por los métodos intrabucales (rejilla lingual, arco palatino, aparatología funcional,...) cuando las anteriores medidas terapéuticas han fracasado. Disfunciones orales. Destacan la respiración bucal y las alteraciones de la posición lingual en reposo, deglución, masticación y fonación. La respiración oral es una de las disfunciones orales de mayor trascendencia. El niño, generalmente por una causa obstructiva, nasal o faríngea (Fig. 8), está obligado a respirar por la boca. El hecho de permanecer continuamente con la boca abierta condiciona una alteración de

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FIGURA 8. Amígdalas palatinas hipertróficas en una niña de seis años.

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FIGURA 9. Paciente de cinco años con fascies adenoidea.

FIGURA 10. Disfunción labial. Obsérvese la protusión de incisivos, y por tanto la tendencia a traumatismos en estos casos.

la musculatura oral y facial, y de la posición lingual, generando alteraciones en el desarrollo maxilar y mandibular, se facilita un crecimiento vertical (patrón de crecimiento dolicofacial), condiciona un maxilar estrecho con posible presencia de una mordida cruzada posterior bilateral o unilateral. La causa más frecuente en el preescolar es la hipertrofia adenoidea y la amigdalar. Los rasgos que configuran la cara de éstos niños son: mirada perdida, ángulo externo del ojo inclinado hacia abajo con ojeras marcadas, punta nasal orien-

tada hacia arriba con aumento del puente nasal, narinas estrechas, musculatura labial incompetente, ausencia de sellado labial, labios resecos y agrietados, forma general del rostro alargada (tendencia a crecimiento dolicofacial), es la denominada “facies adenoidea” o “microrrinodisplasia“ (Fig. 9) . Son niños que, además de la dificultad respiratoria diurna, padecen alteraciones del sueño con frecuentes crisis de apnea, lo que impide el descanso nocturno, facilitando la irritabilidad y somnolencia diurna. Ciertos investigadores apuntan un bajo rendimiento escolar

en estos niños. La alteración del lenguaje y la deglución son factores añadidos a esta disfunción. Sin embargo, la mejoría en la mayoría de ellos es espectacular tras la exéresis quirúrgica, sobre todo si es en edad temprana, acompañada o no (según el caso) del consiguiente tratamiento de la maloclusión generada. Disfunción lingual. La lengua desempeña un papel importante en el acto fisiológico de la deglución y en el correcto desarrollo del lenguaje. El recién nacido y lactante presentan un patrón de deglución característico, denominado succión-deglución infantil, y en el que juegan un papel muy importante los músculos de la mímica, además de la musculatura lingual. A medida que erupcionan los dientes anteriores y los molares, este patrón evoluciona gradualmente hasta la masticación -deglución fisiológica del ser adulto. La persistencia del patrón de deglución infantil (Fig. 5) puede estar motivado por la respiración oral, persistencia de HSNN, anquiloglosia etc. Estos factores promueven un patrón de crecimiento cráneo facial característico, dando lugar a cambios de forma y longitud de la arcada, alteraciones en el crecimiento de las bases óseas y de la posición de los dientes. Disfunción labial: puede producirse por labio corto o largo con hipo o hipertonicidad. La posición del labio durante el movimiento de la masticación-deglución y el reposo es fundamental en el análisis funcional facial del paciente infantil. Existe una demostrada relación entre la disfunción de la musculatura labial y la persistencia de maloclusiones en el ni-


ño (Fig.10). Los protocolos de rehabilitación muscular y la aparatología para la resolución de la maloclusión constituyen las principales medidas terapéuticas en estos casos. Otros hábitos, como la onicofagia o el bruxismo, pueden desencadenar problemas de desarrollo y patología de la articulación temporomandibular, así como graves alteraciones de las estructuras dentarias por desgaste de esmalte y dentina, con la consiguiente hipersensibilidad dental, pudiéndose encontrar en casos más graves exposiciones del tejido pulpar. En su etiología, se encuentran factores psicológicos implicados. CLASIFICACIÓN DE LAS MALOCLUSIONES El diagnóstico de la maloclusión debe realizarse de forma precoz con la finalidad de interceptar su desarrollo en fases más avanzadas de la dentición. Existen diversidad de nomenclaturas para clasificar las maloclusiones. Según la Federación Dental Internacional se distinguen: a) anomalías dentofaciales, que tratan de las anomalías del tamaño de los maxilares y de la relación entre los mismos; b) las anomalías en la relación de arcadas dentarias; c) anomalías en la posición de dientes aislados. Desde el punto de vista de interés para el pediatra, reconoceremos las maloclusiones en los tres sentidos del espacio. En sentido antero posterior se habla de: Distoclusión (Fig.11), cuando la arcada inferior se halla más hacia atrás (distal) de la superior, el paciente presenta la apa-

FIGURA 11. Distoclusión en dentición mixta.

FIGURA 12. Mordida invertida en dentición temporal.

riencia de tener los dientes superiores adelantados con respecto a los inferiores (dando el aspecto fácilmente caricaturizable de “cara de conejo”). Los traumatismos dentarios son una patología altamente frecuente en estos casos, pudiendo acaecer incluso la avulsión o pérdida de incisivos, hechos desgraciados si no se trata convenientemente a tiempo esta patología. El tipo de perfil en esta maloclusión es convexo. A este tipo de maloclusión se le denomina según Angle CLASE II El niño con problemas respiratorios o HSNN suele presentar este tipo de maloclusión. Mesioclusión (Fig. 8), cuando los dientes inferiores están adelantados a los superiores, puede ser un problema sólo dentario u óseo, por una mandíbula grande o un maxilar pequeño o ambos. Puede tener un fuerte carácter hereditario. Algunas de éstas, las de causa maxilar, pueden ser tratadas precozmente mediante ortopedia dentofacial,

mientras un grupo de ellos a medida que crecen se manifiestan como formas más graves y serán tratados en edad adulta mediante ortodoncia y cirugía ortognática . Es la denominada CLASE III de Angle. Neutroclusión (Fig. 2). Es aquella que posee unas características correctas de situación del maxilar y la mandíbula en sentido anteroposterior, pero la maloclusión aparece al estudiar las anomalías dentarias u óseas en otro plano del espacio (transversal o vertical). Es la denominada CLASE I de Angle. En sentido transversal tenemos: Mordida cruzada posterior. La forma de presentación más frecuente es la unilateral. En esta maloclusión, la arcada dentaria superior no cubre a la inferior por fuera en los sectores posteriores. Esta maloclusión aparece como consecuencia de un crecimiento insuficiente del maxilar en sentido transversal. El maxilar tiene una forma ojival,

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estrecha y pueden aparecer los dientes superiores protruidos. Aparece, a veces, en patrones de crecimiento dolicocéfalos, asociado a HSNN y disfunciones orales. Esta maloclusión es importante y debe ser reconocida precozmente por el pediatra, ya que, idealmente requiere un tratamiento temprano. En la forma unilateral llama la atención la desviación de la línea media y en éstos se produce una desviación funcional de la mandíbula, con una traslación condilar asimétrica en movimientos de apertura y cierre, que influirá en un crecimiento condilar asimétrico. La forma más grave de esta presentación es la mordida cruzada bilateral, donde se pone más de manifiesto la compresión maxilar y el apiñamiento de gérmenes dentarios. El tratamiento de esta maloclusión debe realizarse cuanto antes, ya que, entre otros, ayuda a prevenir la inclusión de gérmenes dentarios

FIGURA 13. A: Mordida abierta con compresion maxilar en dentición mixta. B: Mordida abierta anterior con mordida cruzada lateral

en las arcadas, con el consiguiente retraso o freno eruptivo. Estos hechos se observan fundamentalmente a nivel de caninos superiores permanentes. En sentido vertical podemos observar: Sobremordida, asociado generalmente a la distooclusión con mandíbula pequeña. Clínicamente se manifiesta porque los incisivos superiores cubren en exceso a los inferiores, con el consiguiente freno en el desarrollo anteroposterior mandibular. Mordida abierta es otro problema vertical. Es una maloclusión de importante trascendencia cuando se deja evolucionar hasta edades tardías (Fig.13). Se caracteriza, clínicamente, por la falta de contacto entre los dientes superiores e inferiores. En la dentición temporal su incidencia es alta. Se asocia a la presencia de HSNN, respiración oral, al insuficiente crecimiento diferencial entre tejidos linfáticos y cavidad oral y al crecimiento dife-

rencial entre lengua y cavidad oraI. Todos ellos sobre un patrón de crecimiento facial predisponente. En la dentición temporal precoz está íntimamente relacionado con el hábito de succión del chupete y con la succión del dedo, la protrusión lingual por la hipertrofia amigdalar, respiración bucal con protrusión lingual por hipertrofia adeno-amigdalar y con la disfunción lingual. En todas estas situaciones es importante el factor frecuencia, intensidad y duración. La mordida abierta puede ser un problema puramente dental o con el paso del tiempo convertirse en un problema esquelético por el patrón de crecimiento de los maxilares Existe una mordida abierta transitoria en la fase de recambio de incisivos, cuando estos están erupcionando, dicho periodo es absolutamente fisiológico y remite cuando se produce la erupción completa de las arcadas en esta zona anterior. El diagnóstico de la mordida abierta es muy importante, ya que en la fase precoz el pediatra puede hacer un gran beneficio al paciente con la erradicación de los hábitos. Más adelante, cuando ya está instaurada una disfunción lingual que impida la autocorreción, ésta es más difícil. A esta patología se le implica la consiguiente disfunción fonatoria. Otras anomalías en la posición de los dientes, como las rotaciones, versiones, ectopias, presencia de dientes supernumerarios, apiñamientos por discrepancia óseo-dentaria, son alteraciones frecuentes y el tratamiento generalmente coincide con el final de la dentición mixta e inicio de la dentición permanente.


COMENTARIOS La mejora en la calidad de vida de nuestra población, el mayor interés por la salud en general, unido a una constante preocupación por los factores estéticos, han generado una mayor demanda de atención de las maloclusiones en la población infantil, de la cual no escapa el especialista en pediatría. La sociedad demanda cada vez con mayor frecuencia conocimientos de la salud bucal al pediatra, y da por entendido que diagnosticará también las alteraciones en la oclusión y lo hará precozmente a través de las sucesivas revisiones periódicas. El pediatra ve al niño desde que nace, y algunas alteraciones tales como los HSNN y las disfunciones orales se ven con elevada frecuencia en la edad preescolar. Como hemos analizado en el presente artículo, estos guardan relación etiológica con algunas maloclusiones. El pediatra tiene un papel determinante reconociendo estas alteraciones y valorando la necesidad de una atención mas especializada. La adquisición de conocimientos mediante formación continuada por parte del pediatra, en el campo de la salud bucal, ofrecerá a los padres un mejor diagnóstico y una orientación precisa acerca de las ventajas de establecer protocolos de salud oral pre y postnatales en relación con el odontopediatra con la finalidad de evitar la instauración de la patología de maloclusión en el niño.

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Caso clínico Niña de 2 años de edad, sin antecedentes médicos de interés. Con marcado hábito de succión del chupete, sobre todo por un lado. Examen intraoral: (Fig. 1) Erupción dental adecuada para su edad. Mordida abierta antero lateral. Asimetría de la forma de la arcada dentaria. Diagnóstico: Mordida abierta antero-lateral por hábito de succión del chupete. Tratamiento: Supresión del hábito de succión del chupete. Evolución: Normalización progresiva y casi total al año. Comentario: La mordida abierta es una alteración de la oclusión, relacionada en las etapas precoces a los hábitos de succión no nutritiva (chupete, dedo), respiración bucal por obstrucción de vías altas

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FIGURA . Aspecto intraoral de la maloclusión generada por la utilización de chupete en posición lateral.

(hipertrofia adeno-amigdalar). La persistencia de esta maloclusión condicionará alteración en la posición lingual y especialmente de la deglución, dan-

do lugar a una disfunción lingual. En este caso, la supresión del hábito en etapas precoces conduce a una normalización.


MALOCLUSIONES DENTARIAS

MORDIDA CRUZADA

COMPRESIÓN MAXILAR

DIAGNÓSTICO ETIOLÓGICO DE HSNN*

ALGORITMO: MALOCLUSIONES DENTARIAS MORDIDA ABIERTA

DIAGNÓSTICO ETIOLÓGICO DE RESPIRACIÓN ORAL

Antecedentes de la actividad de succión

Examen extrabucal: - Manos: simetría dedos, callosidad, enrojecimiento. - Perioral: enrojecimiento por apoyo del anillo de chupete.

Antecedentes clínicos de ronquido nocturno, sueño intranquilo (apnea del sueño), irritabilidad, somnolencia diurna, procesos ORL de repetición.

Examen extraoral: facies adenoidea.

Examen intraoral: - Maxilar: compresión maxilar, aumento resalte, traumatismos. - Mandíbula: lingualización de incisivos, rotación posterior de mandíbula. - Mucosas: hipertrofia gingival, sequedad, sangrado.

Examen funcional: incompetencia labial, interposición lingual, deglución atípica, alteraciones del lenguaje.

Examen intrabucal: - Maxilar: compresión maxilar, aumento resalte, traumatismos. - Mandíbula: lingualización de incisivos, rotación posterior mb.

Examen funcional: incompetencia labial, interposición lingual, deglución atípica, alteraciones del lenguaje.

Otros: alteraciones gastrointestinales, otitis agudas de repetición, problemas psicológicos y sociales.

*HSSN: hábitos de succión no nutritiva (succión digital, chupete, ...).

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Maloclusiones