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Sapo

MĂ­tipro

Xof

Mr. Muffin

Trongs


El Maldito Tesoro

Era una mañana muy fría y muy oscura en Quién Sabe Dónde cuando alguien hizo sonar el timbre del castillo. Tonta Bruja fue corriendo emocionada pensando que era alguien con pastel de chocolate pero se desilusionó cuando encontró a su madre detrás de la puerta. -¿Mamá? ¿Qué haces aquí? ¡No es Navidad! -¿Acaso una madre no puede visitar a su hija un día cualquiera? -De acuerdo ¿qué experimento quieres probar con nosotros ahora? -¡Quisiera hacerlo! Para eso necesito el nuevo Equipo Experimentador 3000 que tiene una amiga mía. Dijo que me lo intercambiaría por mi corona de oro antigua, pero no sé dónde está. -¿Y yo qué tengo que ver con eso? -Pues, creí que tú sabías dónde estaba. No la he visto desde que nos mudamos a ese nuevo departamento con tu padre. -Quizá aún sigue en tu vieja casa. -Eso es posible. Pero ¿has visto a los monstruos que se mudaron ahí? Son desagradables. -Mamá… No hay que discriminar, aquí vivo con toda clase de monstruos. Sapos, genios, fantasmas, hombres lobos, momias, calabazas. Algunos no aparecen en los cuentos pero ya lo harán. -¿De qué cuentos hablas? -¡No importa! ¿Quieres pasar? Estaba en la cocina tomando té de naranja con mi amigo Genio. -Pero él me cae mal. -¡Vamos, mamá…! Hoy te caerá bien. Bruja Loca acompañó sin quejas a su hija hasta la cocina y se sentaron en la mesa junto a Genio. Él cuando la vio entrar se sorprendió muchísimo, flotó unos metros en el aire y dijo: -¡Oh, no! ¿Qué clase de experimento nos toca hoy?


-No te preocupes, Genio- dijo Bruja Loca-. Hoy no he venido para torturarlos con alguno de mis experimentos. No soy una científica loca. -Qué irónico es que tu apellido sea Loca ¿no?- dijo su hija. -Cállate y sírveme un té. Pero no quiero de naranja, quiero uno normal. -Pero no tenemos de esos aquí- dijo Genio acercándose a la mesa. -Entonces quiero un vaso de agua. Tonta Bruja le sirvió un vaso de agua a su madre, se lo alcanzó lanzándolo en el aire y luego Sapita entró en la cocina para servirse un té de naranja. -¿Es que en esta casa nadie toma cosas normales?- preguntó Bruja Loca. -Ahh… Hola, abuela ¿cómo estás? -Pues, he estado mejor. -Cuéntame qué ha pasado. -He perdido mi corona de oro. -¿Corona de oro? ¿Desde cuándo la tienes? -Hace muchos años, cuando vivía en mi antigua casa. -¡Claro! De ahí la recuerdo. La he visto. -¿Enserio? ¿Dónde está? -Era muy pequeña, abuela. No creo poder recordar eso. -¡Pero eres muy lista! -Lo siento, pero no recuerdo. -¡Tengo una idea! -Abuela… No seré parte de alguno de tus experimentos. -¡Claro que no! Llamaremos a Bush, ella es la experta en conjuros. -Entonces sí. Esto será divertido- dijo Tonta Bruja. -No respondas por mí, mamá. -Está bien ¿quieres o no? -¡Claro que sí! Bush es genial haciendo conjuros. -De tal palo tal astilla- agregó Genio. -¡Cállate, Genio!- gritaron las otras tres.


Diez minutos luego de que la llamaran, Bush llegó al castillo y todos los presentes fueron a sentarse en el living. Tonta Bruja, su madre y genio se sentaron en el sofá, Sapita en un pequeño sillón y Bush, la experta en conjuros, se sentó en una pequeña mesita frente a la niña sapo. Comenzó a pedirle que cerrara los ojos y que relajara completamente todo su cuerpo para que la hipnosis pudiera comenzar de una vez por todas. -Veamos- dijo la bruja-. Una vez que mi cuenta regresiva acabe tu inconsciente me pertenecerá por un momento. Tres… Dos… Uno… Cuando terminó de contar, Sapita parecía aún más relajada que antes y comenzó a babear un poco. Tonta Bruja se rió por eso y su hermana la calló. -Muy bien, Sapita- comenzó Bush-. ¿Puedes escucharme? -Perfectamente, tía. -¿Qué puedes decirme de tu infancia que esté relacionado con tu abuela? -Ella hacía experimentos tontos y me obligaba a decirle que eran geniales. -¡Maldita lisiada! Digo… Monstruo- gritó Bruja Loca. -No grites, mamá- dijo Bush-. No debes perturbarla en este estado. Déjenme continuar con mi trabajo. ¿Sigues escuchándome, Sapita? -Así es. -¿Recuerdas la corona de oro de la abuela? -Sí, la recuerdo. -¿Puedes describirla? -Era muy hermosa. Tenía una joya roja incrustada al frente. -¡Ésa es!- gritó su abuela. -¡Qué te calles, mamá!- gritó Tonta Bruja. -¡Cállense las dos!- agregó Bush-. ¿Recuerdas dónde está? -Sí. La escondí en el patio de su antigua casa. -¿Por qué hiciste eso? -Estaba enojada con la abuela. Me gritó luego de que le dije que no me gustaba uno de sus experimentos. Tenía cinco años. -Esto confirma mi pensamiento- dijo Bruja Loca-. Mi propia familia me odia.


-No te odiamos, mamá- la calmó Tonta Bruja-. Sólo queremos verte mal. -No es cierto- dijo Sapita aún hipnotizada-. Perdoné a la abuela e intenté recuperar la corona. Pero no pude recordar dónde la enterré. -¿Y ahora lo recuerdas?- preguntó Bush. -Sí, está en el patio a cinco metros del sauce llorón hacia el norte. -Wow… Esto de la hipnosis es más efectivo de lo que esperabadijo Genio. -¡Cállate, Genio!- gritaron todas, inclusive Sapita. -Cuando termine mi cuenta regresiva volverás a la normalidadcomenzó a decirle Bush-. Tres… Dos… Uno… Sapita se despertó sobresaltada, miró a todos los que estaban en el living junto a ella y preguntó si la hipnosis había funcionado. Tras responderle que sí, Bruja Loca le pidió a Genio que las llevara a todas hasta su antigua casa en su ómnibus púrpura. Él aceptó sin quejas ya que le parecía emocionante todo eso de la búsqueda de un tesoro. -¡Es sólo una corona!- gritó Tonta Bruja-. No es un tesoro. -¿Con quién habla?- preguntó Bruja Loca. -Creemos que con su conciencia- respondió Genio a lo que Tonta Bruja le gritó muy enfurecida. Tonta Bruja se ofreció a guiar a Genio hasta la antigua casa de su madre pero él se negó y prefirió que Bruja Loca lo guiara. Ella aceptó el pedido y lo hizo a la perfección así que unos pocos minutos cruzando uno de los bosques de Quién Sabe Dónde llegaron a la antigua casa de la abuela de Sapita, la cual habían remodelado completamente. Habían talado una gran cantidad de árboles para construir una piscina, la puerta de entrada ahora era más grande y bonita y la donde antes estaba el patio habían hecho una continuación del edificio. -¿Y ahora qué?- preguntó Tonta Bruja. -Pues, deberíamos tocar ¿no?- dijo Bush. -Estoy de acuerdo- agregó Bruja Loca yendo hacia la puerta y tocando el timbre. Comenzaron a escuchar voces dentro de la casa y luego de unos segundos alguien abre la puerta. Era un monstruo zorro color


rojo de poca estatura y una abundante cola que llevaba una biblia en la mano. -¿Cómo están, hermanos? -¿Tenemos más hermanos, mamá?- le preguntó Tonta Bruja a su madre un poco confundida y asustada. -¡Claro que no!- dijo ella. -Todos somos hijos de Dios. Eso nos hace hermanos. Mi nombre es Xof ¿quiénes son ustedes? -Mi nombre es Bruja Loca, Señor Xof. Soy la antigua dueña de esta casa. -Oh, he oído mucho de usted. Pueden pasar si gustan. -La verdad… Eso nos gustaría- dijo Tonta Bruja-. Hay mosquitos aquí afuera. -Está bien, pasen. Tenemos limonada y galletas. Las cuatro damas y Genio ingresaron al hogar del monstruo zorro y fueron guiados por él hacia el living donde había dos monstruos más bebiendo vasos de limonada y viendo televisión. Uno de ellos era un enorme tronco con una cabeza de forma irregular y un corazón enorme en su pecho llamado Trongs. El otro se llamaba Mr. Muffin y era un pequeño y adorable monstruo con forma de panquecito que se acercó rebotando hacia los invitados. -¿Quiénes son ellos, Xof? -Ella es la antigua dueña de esta casa- dijo señalando a Bruja Loca-. Vinieron a visitarnos así que pensé ofrecerles… -Ya te dije mil veces que no debes dejar que cualquier desconocido entre en nuestra casa. -Pero la Biblia dice que… -¡Deja de nombrar a ese libro! -Wow… Uno pensaría que un monstruo muffin es más adorable con ese aspecto- dijo Tonta Bruja. -Es supervivencia, bruja. Nos dan este aspecto para que podamos aprovecharnos de aquellos más tontos que nosotros. -Me parece una idea genial. -¡No se vayan del tema!- interrumpió Bruja Loca-. Hemos venido aquí porque en el suelo de este lugar está enterrado un tesoro que me pertenece. -Pues, eres libre de llevártelo cuando quieras- dijo Xof.


-¡Claro que no! Ahora está en nuestra propiedad- dijo Mr. Muffin. -¡Me pertenece!- gritó Bruja Loca-. Podría convertirlos en cenizas ahora mismo si quisiera. Así que no me hagan enojar. -No queremos problemas- dijo Xof temblando. -De todas formas no pensaba oponerme- dijo el monstruo muffin mientras rebotaba nuevamente hacia su asiento. -¿Dónde está enterrado?- preguntó el zorro. -Cinco metros al norte del sauce llorón- dijo Sapita. -¿El sauce llorón? Lo hemos talado. El cuarto de Jake está ahí ahora- dijo Xof. -¿Quién es Jake?- preguntó Bruja Loca. -Es un niño humano que vive con nosotros. Es autista. Todos los días a las cinco de la mañana y a las cinco de la tarde comienza a rebotar una pelota en un lugar específico durante cinco minutos. -¡Debe ser ahí!- gritó Bruja Loca-. ¡Llévenme al cuarto! Necesito excavar en esa habitación ahora mismo. Cuando dijo eso el monstruo tronco la miró muy furioso, se puso de pie y lentamente se acercó a ella dando potentes pasos haciendo que todos saltaran cada vez que daba uno. Al llegar junto a la bruja acercó su rostro al de ella y mientras Bruja Loca comenzaba a sudar por los nervios, Trongs le dijo: -No podlás tocal ese cualto- dijo con acento japonés. -Pe… Pe… Pe… Pero puedo convertirte en cenizas. -Clalo que no. Mi enolme e indestluctible colazón me hace a plueba de ese tipo de hechizos, bluja. -Está bien. ¿Qué haré entonces?- dijo comenzando a llorar. -No te preocupes, mamá- dijo Bush-. Conozco el hechizo perfecto para sacar el tesoro sin tener que excavar. -¡Eres mi mejor hija en este momento! -Sé que no durará mucho- dijo Bush. -Eso espero- dijo Tonta Bruja-. Me siento menospreciada. Primero tengo pocas líneas en este jodido cuento. Ahora esto. ¿Por qué a mí? -¿De qué cuento habla?- preguntó Mr. Muffin. -Nunca lo sabremos- respondió Sapita. Luego de esa conversación, tantos los nuevos dueños de la casa como los invitados se dirigieron a la habitación de Jake.


Como casi eran las cinco de la tarde, él ya estaba parado en una esquina del cuarto con una pelota rosa. -¡Ja!- dijo Tonta Bruja-. Ese niño tiene una pelota rosa ¡afeminado! -¡Mamá! No seas irrespetuosa… -Ahora me toca a mí- dijo Bush. Ella se acercó a la esquina, cerró sus ojos y comenzó a hacer movimientos circulares con sus brazos durante unos segundos. Luego los sacudió y pronunció las palabras: “tukai mejoku1” mientras ponía sus manos lo más alto que podía. Entonces después de esperar un instante comenzó a bajar sus manos hasta que pareció que tomara una caja invisible en ellas. “La tengo”, dijo. Dicho esto, comenzó a subir sus manos nuevamente con el cofre imperceptible y cuando sus brazos se extendieron del todo vieron que del suelo salía una caja atravesando el piso de la habitación. Bruja Loca corrió hacia ella, la abrió y vio por sin su adorada corono. La tomó en sus manos y luego de decir “Los veré en el infierno” arrojó un extraño polvo al suelo que llenó de gas toda la habitación. Cuando éste se disipó vieron que la anciana bruja ya no estaba. -Detesto que mi madre tenga una salida mejor que la mía- dijo Tonta Bruja-. Seguramente tendré que salir por la puerta como un maldito animal. -Puedes saltar por la ventana si quieres- dijo Xof-. Mira… Está abierta. -¡Hacia el infinito y más allá! Dijo Tonta Bruja corriendo hacia la ventana. Dio un salto y la atravesó cayendo en el verde suelo del patio de la casa. Luego corrió hacia el autobús de Genio y esperó arriba a que los demás llegaran. -Me temo que yo tendré que guiarte ya que mi madre no está- dijo la bruja sonriendo de manera macabra cuando Genio subió al vehículo, a lo que él respondió gritando “nooooooooooo”. -Ay, no exageres- dijo ella. Luego de una hora dando vueltas por el bosque debido a las erradas indicaciones de la dueña del castillo más importante de 1

Conjuro en idioma Icapa. Significa “toque mágico”.


Quién Sabe Dónde, por fin llegaron a su hogar. Genio fue directo a servirse té de naranja, Bush se autoinvitó a quedarse a dormir porque ya eran casi las siete y Sapita y su madre fueron a ver juntas el documental de mariposas que tanto le gustaba a Tonta Bruja porque tenía algo que decirle: -Mamá… -Tele… Calla… -Pero tengo algo que decirte. -¿Qué puede ser más importante que las mariposas? -No lo sé ¿tu hija? -Oh, está bien. No te pongas melodramática. -¿Dónde has oído esa palabra? -Creo que en el diccionario que está en el baño. No pienso leer otra cosa hasta que alguien se digne a llevar una revista. -Bien, mamá. Escucha bien. -Sí. ¿Qué sucede, nerd? -Voy a comenzar a estudiar Conjuros con la tía Bush. -¡¿Qué?!- gritó Tonta Bruja apagando el televisor-. Pero… Yo creía que tú serías una bruja guerrera como tu madre. -Lo siento, mamá. Pero lo que realmente quiero es ayudar a las personas de manera pacífica. Luchar no es lo mío. -Pero… Pero… -Espero que puedas entenderlo. Iré a mi habitación. Sapita se alejó rápidamente del sofá y comenzó a subir las escaleras cuando su padre, Sapo, bajaba por ellas. Saludó a su hija y luego se sentó junto a su esposa. -¿Tonta Bruja? ¿Por qué está la tele apagada?- dijo asustado-. ¿Se acerca el fin del mundo verdad? ¡Lo sabía! ¡El fin está cerca! -¡Cállate, renacuajo! Nuestra hija quiere ser una bruja especializada en conjuros como su tía y no una bruja de ataques como su madre. -Ella es nuestra hija y estaremos orgullosos de ella siempre ¿no? -Sí, ella es capaz de hacer cosas maravillosas. Pero realmente me siento un poco menospreciada. No lo sé, Sapo. -Es joven, quizá sólo está pasando una etapa. Al menos no decidió ser un idiota presumido como su tío. -Sí, eso es cierto- dijo Tonta Bruja riendo.


-¡Escuché eso, Sapo!- dijo Mítipro, el hermano de Tonta Bruja mientras pasaba por detrás del sillón dirigiéndose a la cocina. -¡Diablos! Es la primera vez que hago un chiste sobre él y me escucha. -Mami…- dijo Sapito saltando por sorpresa en el medio de sus padres-. Yo sí quiero especializarme en ataques. -Gracias, familia. ¿Saben? Ustedes no son tan desagradables. De hecho, creo que están empezando a caerme bien. -¿Qué les parece si compartimos un buen pastel de chocolate?dijo Sapo. -No puedo creer que diga esto pero… Estoy de acuerdo- dijo Tonta Bruja. Los tres fueron a la cocina, sacaron un pastel de chocolate enorme de la heladera y lo compartieron con Genio y Mítipro que también estaban en la cocina.

El Maldito Tesoro  

La madre de Tonta Bruja aparece en el castillo exigiendo la ayuda de sus hijas y de su nieta para encontrar una corona antigua de oro. Genio...

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