Issuu on Google+

I.

INTRODUCCIÓN

El Gobierno de Nicaragua, a través de la Comisión Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (CONASAN), el Ministerio de Salud (MINSA) y la Comisión Nacional de Micronutrientes (CNM), consciente de que la satisfacción de las necesidades nutricionales de la población constituye tanto un objetivo como un pre-requisito indispensable para el desarrollo social y económico del país, ha asumido un firme compromiso político y ha asignado alta prioridad al mejoramiento de la seguridad alimentaria y el estado nutricional de la población nicaragüense. Con este fin, ha formulado y puesto en marcha políticas y programas de corto, mediano y largo plazo para controlar y prevenir las principales deficiencias nutricionales que afectan a la población, especialmente a las madres y a los niños(as). Además de las políticas dirigidas a propiciar un acelerado crecimiento económico, se ha dado especial atención al desarrollo social a través de políticas y programas en el sector social, incluyendo programas específicos de salud y nutrición, con el apoyo de las agencias de cooperación externa y la participación del sector privado (industria de alimentos y organizaciones no gubernamentales - ONGs). A partir de la Encuesta Nacional de Micronutrientes (ENM, MINSA, 1993), se ha dado atención especial a las deficiencias de micronutrientes, particularmente las de vitamina A, hierro y yodo. Esto se debe a la alta proporción de población afectada y a las consecuencias de estas deficiencias para la salud, el bienestar y la supervivencia materna e infantil, el desarrollo y la capacidad de aprendizaje de la niñez, y el rendimiento y la productividad laboral de la población adulta. Por esta razón, se ha formulado y puesto en marcha una serie de políticas y programas dirigidos a la prevención y control de dichas deficiencias. Tanto para la planificación como para el seguimiento y evaluación de las políticas y programas dirigidos a la prevención y control de las deficiencias de micronutrientes, se requiere información actualizada sobre la situación de dichas deficiencias, sus tendencias y factores asociados, para orientar la revisión y reorientación de las políticas y programas, a fin de incrementar el impacto sobre los problemas prioritarios. En vista de la iniciación de la fortificación del azúcar con vitamina A en la zafra de 1999-2000, se consideró indispensable disponer de una línea de base adecuada del estado actual de la deficiencia de la vitamina A que permita evaluaciones futuras del impacto del programa; por otro lado, la información también permitiría identificar el posible efecto de la suplementación periódica de los niños(as)con dosis masivas de vitamina A dos veces al año a partir de 1994. Así mismo, es importante conocer la tendencia de la anemia nutricional después de tres años de fortificación de la harina de trigo, estimar la cobertura real de la suplementación con micronutrientes, y evaluar el potencial de otros vehículos para la 1


fortificación con hierro y vitamina A. Es también de suma importancia actualizar la información sobre las deficiencias de yodo y de flúor. Con estos propósitos, el Gobierno de Nicaragua, a través del MINSA, decidió llevar a cabo en el año 2000 otra Encuesta Nacional de Micronutrientes (ENM 2000), la cual permite evaluar las tendencias y los cambios en la situación de micronutrientes, en comparación con la encuesta de 1993, y además ofrece información relevante para la revisión de las políticas y programas respectivos, a fin de optimizar su impacto en la población.

II.

ANTECEDENTES

A partir de los resultados de la ENM 93, el estado nicaragüense y el sector privado se han comprometido a trabajar conjuntamente en el desarrollo de programas tendientes a controlar y prevenir la deficiencia de vitamina A y la anemia nutricional, las cuales han constituido problemas de salud pública de gran magnitud e impacto en la salud, el bienestar y la supervivencia de madres y niños(as). La deficiencia clínica de yodo, la cual en décadas anteriores representaba un problema importante que afectaba la supervivencia y el desarrollo mental de la población, se encontraba en 1993 prácticamente bajo control como resultado de la yodación universal de la sal. En 1994, el Gobierno Nacional creó la Comisión Nacional de Micronutrientes (CNM), la cual se responsabilizó de formular y coordinar la ejecución de un plan nacional 19962000 para la prevención y control de estas deficiencias. En el mismo año el MINSA, preocupado por la severidad de la deficiencia sub-clínica de vitamina A y de la anemia, decidió establecer la distribución de suplementos de vitamina A a los menores de 10 años, como una medida de emergencia de carácter temporal para elevar los niveles de vitamina A en la población, así como de suplementos de hierro a las embarazadas y a los niños(as) para la prevención de la anemia. Desde entonces, la suplementación con vitamina A ha sido parte de las Jornadas Nacionales de Salud (JNS) que se han venido efectuando regularmente dos veces al año con coberturas relativamente altas. Así mismo, el Plan Nacional de Micronutrientes (PNM, MINSA, 1996) contempla la fortificación de alimentos como una medida efectiva a mediano plazo para el control sostenible de las deficiencias de micronutrientes. A partir de 1997, mediante un acuerdo formal entre el Gobierno y la industria harinera, se inició la fortificación de la harina de trigo con hierro y vitaminas del complejo B, y en la zafra de 1999-2000 se inició la fortificación del azúcar con vitamina A, como resultado de un acuerdo histórico entre el sector público y el privado. Aunque a través de los servicios regulares de salud se han venido distribuyendo suplementos de hierro y ácido fólico a las embarazadas y de hierro a los niños(as) menores de 5 años, no se conoce bien la cobertura y calidad del programa.

22


Recientemente, se ha desarrollado un plan de Información, Educación y Comunicación (IEC), como parte del PNM, con el fin de incrementar la demanda de suplementos de vitamina A y hierro, y de promover cambios positivos en las prácticas alimentarias para aumentar el consumo y el aprovechamiento biológico de alimentos ricos en micronutrientes. Este plan ha sido ejecutado conjuntamente por el MINSA y la Secretaría de Acción Social (SAS), después del establecimiento en 1998 de una línea de base sobre los conocimientos, actitudes y prácticas relacionadas con las deficiencias de micronutrientes (MINSA, MAS, OMNI/USAID, 1998). La ENM realizada en el año 2000 establece una comparación de los datos recopilados en la ENM en 1993 a fin de evidenciar la evolución del estado nutricional de vitamina A y hierro principalmente y de esta manera sentar las bases para el diseño del nuevo Plan Nacional de Micronutrientes.

SITUACIÓN NUTRICIONAL DE MICRONUTRIENTES

Vitamina A Los resultados de una encuesta realizada en 1966 por el MINSA, con asesoría del Instituto de Nutrición de Centro América y de Panamá (INCAP) en una muestra de 968 personas (MINSA/INCAP, 1969), indicaron que en la población general la prevalencia de hipovitaminosis A (niveles de retinol sérico <20 µg/dl) era de 10.0% en áreas rurales y 10.8% en Managua. El promedio de retinol sérico en niños(as) menores de 4 años fue de 26.1 µg/dl en el área rural y 20.4 µg/dl en el área urbana. La prevalencia de valores bajos (<20 µg/dl) en el área rural fue de 22%, en los niños(as) de 1 a 4 años fue de 18%, con una prevalencia general del 20%. Por otro lado, el 75% de las familias del área rural consumía menos del 50% de las recomendaciones dietéticas diarias de vitamina A, y sólo el 11% consumía el 100% de las recomendaciones. En general, la encuesta encontró una clara relación entre la concentración de retinol sérico y el nivel socioeconómico. Un estudio realizado en 1989 en la región IV, encontró que el 17% de un grupo de mujeres embarazadas presentaba niveles séricos de vitamina A inferiores a 20 µg/dl (Moraga, et al, 1989). El 16 % del mismo grupo tenía reservas hepáticas insuficientes, según la prueba de respuesta relativa a la dosis (RDR). La Encuesta Nacional de Micronutrientes de 1993, encontró que el 7.9% de la población de 12 – 59 meses tenía deficiencia severa de vitamina A (retinol sérico < 10 µg/dl) y el 23.4% tenía deficiencia moderada. La prevalencia total de valores de retinol sérico inferiores a 20 µg/dl, considerados como indicadores de deficiencia subclínica de vitamina A, fue de 31.3%.

3


Anemia y deficiencia de hierro El mismo estudio de 1966 encontró un promedio de hemoglobina de 10.9 g/dl (D.E. = 1.6) en niños(as) de 3 a 11 meses, 11.8 g/dl (D.E.=1.6) en el grupo de 12 a 35 meses, y 13.0 g/dl (D.E. =1.3) en el de 3 a 11 años. Desafortunadamente, los puntos de corte utilizados entonces para el análisis de la hemoglobina no son compatibles con las recomendaciones internacionales actuales. El porcentaje promedio de saturación de la transferrina fue de 27.5% (D.E.=10.6) en el grupo de 3 a 11 años. En la población general, la prevalencia de saturación de transferrina deficiente (inferior al 15%), considerada como un indicador de la deficiencia de hierro, fue de 18% en la zona rural y 25% en la zona urbana, y alcanzó aproximadamente a una tercera parte del grupo de 12 a 35 meses, 13% del grupo de 3 a 11 años, 16% de los varones de 12 a 17 años, 25% de las adolescentes de 12 a 17 años, 50% de las madres/cuidadoras embarazadas (40% en el primer trimestre, 50% en el segundo y 60% en el tercero) y 35% de las madres/cuidadoras lactantes (MINSA-INCAP,1969). La Encuesta Nacional de Micronutrientes del 93 reveló que la prevalencia nacional de anemia en niños(as) de 12 – 59 meses fue de 28.5 % y el promedio nacional de hemoglobina fue de 10.6 g/dl, sin que se observaran variaciones importantes según área de residencia. La prevalencia nacional de anemia en madres/cuidadoras adultas fue de 36.3% y el promedio de hemoglobina fue de 11.4 g/dl. La tasa de prevalencia más alta se encontró en las madres/cuidadoras de Managua (39.2%).

Yodo La deficiencia de yodo ha constituido un problema importante de salud pública en Nicaragua. La prevalencia nacional de bocio endémico, indicador clínico de deficiencia severa de yodo, era de 32% en 1966 (MINSA/INCAP, 1969) y persistía en 33% en 1977, debido a que no se realizó ninguna intervención para incidir en dicho problema. En 1978 se inició la yodación de la sal, cuyos efectos se evaluaron en 1981 por medio de una encuesta nacional que reveló una reducción de la prevalencia a 20% (Noguera, 1981). El mayor impacto se observó en los escolares, en quienes hubo una reducción del 14% al 3%. En 1989 se realizó una Encuesta Nacional de bocio en escolares, encontrándose una prevalencia nacional de 3.9% que era inferior al 10% considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como de importancia en salud pública (MINSA,1990). Sin embargo, en algunas regiones del Pacífico había grupos de población, especialmente de madres/cuidadoras adolescentes, que estaban en riesgo de deficiencia de yodo, debido al deterioro en el control de calidad de la yodación de la sal en dichas regiones (Navas, 1997).

44


Flúor En estudios realizados en Nicaragua (MINSA, 1997), se determinó la concentración de flúor natural en las fuentes de abastecimiento de agua de consumo humano, encontrándose fuentes con niveles de concentración óptimos (0.7 ppm – 1.5 ppm), principalmente en Managua y en los municipios de Moyogalpa (0.7 ppm), Nindirí (1.20 ppm), La Concepción (1.94 ppm), y El Rama (1.7 ppm – 2.9 ppm). En este período se llevó a cabo un estudio epidemiológico (MINSA, 1997) de dientes Cariados, Perdidos y Obturados y de fluorosis, en niños(as) de 12-15 años, encontrándose niveles de fluorosis de “Cuestionable” a “Leve” según el índice de Deam. No se observó ningún caso de fluorosis severa. El aporte de estos estudios motivó al Ministerio de Salud a fortalecer la vigilancia epidemiológica del uso de los fluoruros en sus diferentes formas, especialmente en aquellos territorios con concentraciones óptimas de flúor en el agua.

III. OBJETIVOS GENERAL:

Determinar la evolución de la deficiencia de vitamina A y de anemia en los niños(as) de 6 a 59 meses y en las madres/cuidadoras mayores de 15 años, y la situación del yodo y flúor en los niños(as) de 6 a 9 años de edad.

5


ESPECÍFICOS:

1. Evaluar el estado nutricional de la vitamina A y la prevalencia de anemia en los niños(as) de 6 a 59 meses de edad y en las madres/cuidadoras de éstos, y sus factores asociados. 2. Estimar la cobertura de la suplementación con hierro y vitamina A de los niños(as) y de las madres/ cuidadoras. 3. Valorar el patrón de compra de los alimentos fortificados con hierro y vitamina A, así como de alimentos con potencial para la fortificación con dichos micronutrientes. 4. Valorar el estado nutricional del yodo y el fluor en los niños(as) de seis a nueve años de edad. 5. Estimar los niveles de yodo en la sal y de vitamina A en el azúcar que se consumen en los hogares.

IV. METODOLOGÍA A. UNIVERSO Y MUESTRA El universo de estudio de la Encuesta Nacional de Micronutrientes está constituido por la totalidad de madres/cuidadoras mayores de 15 años madres/cuidadoras de los niños(as), así como de niños(as) de 6 a 59 meses y de 6 a 9 años de edad. La muestra es probabilística, multi-etápica, estratificada y con fracciones de muestreo variables. Se obtuvo mediante la selección aleatoria de 227 de las 601 unidades primarias de muestreo (UPM) o conglomerados (segmentos censales) utilizadas por la Encuesta Nicaragüense de Demografía y Salud de 1998 (ENDESA 98, INEC, 1998).

66

La ENDESA-98 utilizó la información cartográfica del VII Censo de Población y III de Vivienda levantado en abril de 1995. El material censal cartográfico, que comprende


12,138 segmentos censales y del conteo de sus viviendas, constituyó el marco muestral para la ENDESA-98. La muestra es estratificada para los 15 departamentos y las dos regiones autónomas del Atlántico (Región Autónoma Atlántico Norte y Región Autónoma Atlántico Sur, RAAN y RAAS respectivamente), por municipios y por condición urbanorural. El número total de entrevistas fue optimizado para los 15 departamentos y las dos regiones autónomas del Atlántico. En cada departamento y región autónoma se hizo una selección sistemática de áreas de supervisión censales con probabilidad proporcional a su tamaño. Se seleccionó un segmento censal dentro de cada área, también con probabilidad proporcional a su tamaño. Finalmente dentro de cada segmento censal, se selecionaron los hogares manteniendo uniforme la fracción muestral para cada vivienda dentro de cada departamento. Con este procedimiento fueron seleccionadas 12,783 viviendas, en las que se esperaba entrevistar 15,000 madres/cuidadoras elegibles (madres/cuidadoras de 15-49 años de edad que hubiesen pasado la noche anterior en dicho hogar). El diseño de la muestra para la ENDESA-98 proporciona una muestra probabilística a nivel nacional, la cual es estratificada y bietápica, donde la estratificación se realizó a nivel de diferentes subdivisiones geográficas (regiones naturales, dentro de cada región por departamento y dentro de cada departamento por lugar de residencia urbanorural). En una primera etapa, las denominadas Areas Censales fueron consideradas como las unidades primarias de muestreo (UPM); y los hogares particulares listados en las UPMs selecionadas fueron establecidos como las unidades secundarias de muestreo. La distribución de la muestra se hizo en forma proporcional a la raíz cuadrada de la población censal con el fin de incrementar el tamaño de muestra en los departamentos pequeños. Debe recalcarse que la distribución fue establecida para alcanzar información para cada uno de los 17 departamentos, de allí que la muestra fue diseñada a ser autoponderada dentro de cada uno de ellos y por lo tanto se hace necesario hacer uso de factores de ajustes para el análisis a niveles de agregación mayores como por ejemplo regional, urbano nacional, rural nacional y total de país. Por ser una submuestra aleatoria de ENDESA 98, la muestra de la ENM 2000 tiene representatividad nacional y se diseñó para obtener información de siete estratos o regiones geográficas del país (Tabla IV-1). El tamaño de muestra requerido en cada uno de los estratos para estimar una prevalencia esperada de 30% de deficiencia de vitamina A o de anemia (en el supuesto de que las tasas encontradas en la ENM 93 se mantuvieran sin modificación), se calculó en 336 madres/cuidadoras y 336 niños(as) entre 6 y 59 meses, o sea un total de 2.352 madres/cuidadoras y 2.352 niños(as). Para ello se estimó una precisión (error aceptado) del 20%, un intervalo de confianza del 95% y un efecto del diseño (de conglomerados) de 1.5, en vista de la gran homogeneidad por región en las tasas de anemia y deficiencia de vitamina A en la ENM 93.

7


La selección de la muestra de hogares elegibles la efectuó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), utilizando la base de datos de ENDESA 98. Los estratos geográficos o regiones del país fueron conformados de la siguiente forma.

TABLA IV-1 Conformación de los estratos geográficos o regiones

Región

Departamentos

1

Pacífico Urbano: León , Chinandega, Masaya, Granada, Carazo, Rivas

2

Pacífico Rural: León, Chinandega, Masaya, Granada, Carazo, Rivas

3

Managua Urbano

4

Central Urbano: Boaco, Chontales, Jinotega, Matagalpa, Estelí, Nueva Segovia, Madriz

5

Central Rural: Boaco, Chontales, Jinotega, Matagalpa, Estelí, Nueva Segovia, Madriz

6

Atlántico Urbano: Atlántico Norte, Atlántico Sur y Río San Juan

7

Atlántico Rural: Atlántico Norte, Atlántico Sur y Río San Juan

Las limitaciones de recursos hicieron necesario determinar una muestra con menor dispersión, por lo cual se seleccionó aleatoriamente el 35% de los segmentos censales incluidos en la ENDESA-98, o sea un total de 227 segmentos. De cada uno de los segmentos urbanos se seleccionaron aproximadamente 12 hogares elegibles (con un niño(a) entre 6 y 48 meses y su madres/cuidadoras o una mujer embarazada en 1998) y de cada segmento rural se selecionaron aproximadamente 11 hogares, con un total de 2537 hogares elegibles (promedio de 11.2 hogares por segmento). Como se observa en la tabla IV-2, la muestra final seleccionada fue de 2537 hogares elegibles, y el mismo número de madres/cuidadoras y de niños(as) entre 6 y 59 meses; teniéndose así un promedio de 362 niños(as) y madres/cuidadoras por estrato o región. Con un 6% de no respuesta, se esperaba un tamaño de muestra estimado de 340 hogares por región. En el 50% de los hogares elegibles (uno de cada dos hogares) se programó la toma de una muestra de orina de un niño(a) entre 6 y 9 años para la medición de la excreción urinaria de yodo y flúor, de tal manera que el tamaño total de la muestra para el estudio de yoduria y fluoruria se estimó en 1200 hogares y 1200 niños(as), es decir, 171 por estrato geográfico.

88


Además se programó la toma de una muestra compuesta de sal para la determinación del nivel de yodo y una muestra compuesta del azúcar para la determinación del nivel de vitamina A, por cada uno de los 227 segmento elegibles. Esta muestra compuesta consistió en mezclar las muestras de sal o de azúcar obtenidas de cada uno de los hogares de cada segmento.

TABLA IV-2 Muestra Programada y Ejecución Real Nacional y según Región

Región

1.

Pacífico urbano

2.

Segmentos Segmentos Segmentos Hogares Hogares en muestra selecciona- cubiertos seleccionados cubiertos de ENDESA- dos ENM- ENM-2000 ENM-2000 ENM-2000 98 2000

Población estimada, 2000

117

40

40

466

457

799,499

Pacífico rural

92

34

34

385

364

774,317

3.

Managua

77

25

25

321

300

1,262,660

4.

Centro urbano

86

34

34

364

335

545,583

5.

Centro rural

137

52

52

561

522

1,035,818

6.

Atlántico urbano

30

16

16

190

181

169,333

7.

Atlántico rural

62

26

24

250

213

484,461

310

115

115

1341

1273

2,777,075

Total rural

291

112

110

1196

1099

2,294,596

Total Nacional

601

227

225

2537

2372

5,071,671

Total Managua y otros urbanos

La muestra de la ENM 2000 es comparable a nivel nacional con la ENM 93, la cual utilizó una sub-muestra de 115 segmentos censales seleccionados al azar de la muestra probabilística nacional de 230 segmentos censales utilizada en la Encuesta Nacional de Salud Familiar de 1992-93 (ENSF 93). La muestra de la ENM 93 fue representativa para tres niveles de desagregación (Managua, otras áreas urbanas, y áreas rurales); por lo tanto las comparaciones efectuadas con la ENM 2000 son válidas en relación con las variables comunes (retinol plasmático, hemoglobina y la información socioeconómica) recolectada en 1993 y en el 2000, excluyendo de esta última la región Atlántica rural y el grupo de edad no incluido en la encuesta de 1993. Sin embargo, la ENM 2000 tiene representatividad a nivel de las siete regiones mencionadas antes. Para el trabajo de campo se utilizó la cartografía actualizada por el INEC en 1998 para ENDESA-98.

9


Cobertura de la muestra La encuesta cubrió 225 segmentos censales de los 227 programados, lo que representa un 99.1 por ciento de cobertura. Dos segmentos ubicados en la región Atlántico rural no fueron cubiertos por razones de inaccesibilidad geográfica. En general, la cobertura de la entrevista fue de 2372 hogares o el 93.5 por ciento (Tabla IV-3). Según región la menor cobertura ocurrió en la región Atlántico rural (85.2 por ciento). Las razones por las cuales no se efectuaron 165 entrevistas y/o no se tomaron algunas de las muestras biológicas esperadas fueron: rechazo (68.2 por ciento), inaccesibilidad (18.2 por ciento), no se encontró un niño (a) de 6 a 59 meses (9.1 por ciento), y en el 4.5 por ciento de los casos las viviendas estaban destruidas.

TABLA IV-3 Cobertura de la muestra de hogares según región Región

Hogares elegibles

Hogares entrevistasdos

Porcentaje de cobertura

1. Pacífico urbano

466

457

98.0

2. Pacífico rural

385

364

94.5

3. Managua

321

300

93.5

4. Central urbano

364

335

92.0

5. Central rural

561

522

93.0

6. Atlántico urbano

190

181

95.3

7. Atlántico rural

250

213

85.2

2537

2372

93.5

Total

En la tabla IV-4 se muestra la cobertura de los distintos tipos de muestras biológicas, siendo las más altas la de hemoglobina en niños(as) con una cobertura del 90.9, la hemoglobina en madres/cuidadorass con 88 por ciento, retinol en niños(as) 87.3 por ciento, retinol en madres/cuidadoras 87.1 por ciento y Alfa Glicoproteína Acida (AGPA) en niños(as) 86.9 por ciento. Las muestras con menor cobertura fueron: yodo en orina (69.8 por ciento) y flúor en orina (59.6 por ciento). En las muestras de orina se analizó prioritariamente el yodo. La cobertura para las muestras de sal (medición de yodo en sal) fue de 97.3 por ciento y la de muestras de azúcar fue de 96.9 por ciento.

1010


TABLA IV-4 Cobertura de las mediciones biológicas (hemoglobina, retinol, AGPA, yoduria, fluoruria), yodo en sal y vitamina A en azúcar

Tipo de muestras

Número de muestras Programadas

Colectadas

Porcentaje

Hemoglobina de madres/cuidadoras

2537

2232

88.0

Hemoglobina de niños(as)

2537

2307

90.9

Retinol de madres/cuidadoras

2537

2210

87.1

Retinol de niños(as)

2537

2215

87.3

AGPA en niños(as)

2537

2204

86.9

AGPA en madres/cuidadoras

2537

2187

86.2

Yodo en orina de niños(as)

1269

886

69.8

Flúor en orina de niños(as)

1269

756

59.6

Yodo en sal del hogar

227

221

97.3

Vitamina A en azúcar del hogar

227

220

96.9

B. ORGANIZACIÓN DE LA ENM 2000

1.

Personal

La dirección general de la encuesta estuvo a cargo del Director de Nutrición del Ministerio de Salud, Dr. Antonio Largaespada. Para el trabajo de campo se contrató al siguiente personal: •

•

• •

•

Una coordinadora de campo, responsable de la organización y coordinación general del trabajo de campo y el levantamiento de la información en los hogares. Cuatro supervisores de campo, responsables de la preparación y organización del trabajo de campo, la supervisión y el control de calidad de los datos de cada equipo de trabajo. Seis entrevistadoras, encargadas de las visitas a los hogares y el llenado del cuestionario. Seis auxiliares de laboratorio, encargados de la toma de muestras de sangre y de su procesamiento, conservación y envío al Centro Nacional de Diagnóstico y Referencia (CNDR) del MINSA (o laboratorio MINSA). Siete conductores de los vehículos para el transporte del personal.

El personal se organizó en seis equipos de trabajo conformados cada uno por tres personas: una entrevistadora, una auxiliar de laboratorio y un conductor. 11


2.

Selección y Capacitación del personal

Para el trabajo de campo se seleccionó personal con experiencia previa en levantamiento de datos por entrevista y en la toma, procesamiento y conservación de muestras de sangre venosa en niños(as). Todo el personal recibió capacitación práctica en los diferentes componentes de la encuesta. Las entrevistadoras fueron capacitadas en técnicas de entrevista y en la forma de llenado, codificación y manejo del cuestionario. Personal técnico del INCAP capacitó a las auxiliares de laboratorio en los procedimientos específicos para la toma, procesamiento y conservación de muestras de sangre venosa para retinol sérico y plasmático, en la técnica para la medición de hemoglobina, la toma de muestras casuales de orina de los niños(as), y la toma de muestras de sal y de azúcar. Los supervisores fueron capacitados en los procedimientos de supervisión, control de calidad de los datos y manejo de los cuestionarios. La capacitación se desarrolló en un período de una semana.

3.

Prueba de campo

Una vez terminadas las sesiones de capacitación práctica, se procedió e efectuar una prueba de campo de dos días sobre la metodología y procedimientos para la visita a los hogares elegibles, la recolección, codificación de los datos y la toma de muestras de sangre y orina. La prueba de campo se efectuó en un segmento censal de Managua no incluido dentro de los seleccionados en la muestra de la ENM 2000.

4.

Organización del trabajo de campo

El trabajo de campo para la recolección de información se extendió desde el 20 de enero hasta el 29 de marzo de 2000. A través de los SILAIS y diferentes medios de comunicación se informó oportunamente a la población de cada segmento seleccionado sobre la importancia y la fecha de la encuesta y se solicitó su colaboración. Las regiones fueron visitadas en orden numérico de la uno a la siete. El trabajo de campo fue supervisado periódicamente por el director y la coordinadora de campo; esta última, al mismo tiempo, actuó como supervisora general. La coordinadora de campo mantuvo, así mismo, un riguroso control de la cobertura y la calidad de la información, mediante la revisión de la totalidad de las encuestas recolectadas por los entrevistadores y la supervisión en el terreno.

1212

Durante el trabajo de campo los supervisores ejercieron control, a nivel de cada equipo, sobre el proceso de recolección, mediante la detección de errores y su corrección en el terreno, y observaron directamente el 10 por ciento de las entrevistas y la recolección de las muestras biológicas, de sal y de azúcar. Al final de cada jornada diaria de trabajo, las entrevistadoras y los supervisores, en forma independiente, realizaron la revisión y las correcciones pertinentes de los cuestionarios.


C. CONSIDERACIONES ÉTICAS El protocolo de la Encuesta Nacional de Micronutrientes fue revisado oportunamente por un Comité de Etica ad-hoc convocado por el Ministerio de Salud. Se tomaron todas las medidas necesarias para proteger los derechos de las personas participantes en la encuesta, de acuerdo con las recomendaciones del Comité y las normas internacionales. Los sujetos de esta investigación (madres/cuidadoras y niños(as)) fueron informados adecuadamente sobre los objetivos, métodos, beneficios y riesgos potenciales de la encuesta, así como las incomodidades que implicaba. Asimismo se les informó que estaban en la libertad de abstenerse de participar en el momento en que ellas lo desearan aún cuando estuviese en curso la entrevista o toma de muestras. Se obtuvo por escrito el consentimiento de participación (Anexo No. 1). En el caso de los menores de edad se requirió el consentimiento de la madres/cuidadoras o del tutor legal del niño. La toma de muestras fue realizada únicamente por el personal calificado y entrenado para tal fin. Se tomaron todas las precauciones necesarias para respetar la privacidad de los sujetos y proteger su integridad física, moral y emocional. Además, se les explicó que la información colectada era estrictamente confidencial y se utilizaría solamente para los propósitos del estudio. Se utilizó material desechable para la toma de muestras y se realizó la eliminación adecuada de los materiales utilizados. Se garantizó que la información se analizara sin identificación individual de las personas entrevistadas o examinadas. En el caso de las madres/cuidadoras o niños(as) que resultaron afectados con anemia (hemoglobina <12 g/dl en madres/cuidadoras o <11 g/dl en niños(as), se les proporcionó tratamiento con sulfato ferroso para un mes y se les entregó una tarjeta de remisión, en la que se registró el valor de hemoglobina, para continuar el tratamiento en la unidad de salud más cercana. Por otro lado, se estableció e informó a todos los miembros involucrados en la ejecución de la encuesta que no se debería aceptar ningún tipo de financiamiento, regalos, favores u otros objetos de valor, a cambio de promoción o propaganda de las marcas comerciales de material, equipos o insumos utilizados durante la encuesta.

13


D. MÉTODOS DE RECOLECCIÓN DE DATOS Y ANALISIS DE MUESTRAS BIOLOGICAS 1.

Entrevista Estructurada

La recolección de la información se realizó a través de la visita del hogar previamente seleccionado, en donde se efectuó una entrevista a la madre/cuidadora del niño (a), utilizando un cuestionario diseñado y validado previamente (Anexo No. 2). El cuestionario contiene las siguientes secciones: A. Datos generales y características de la vivienda Información sobre la madres/cuidadoras Información sobre el hogar B. Suplementación materna C. Morbilidad y suplementación del menor de cinco años D. Patrón de compra y consumo de alimentos: aceite vegetal, alimentos a base de harina (tortilla, pan, pastas), sal y azúcar. En este cuestionario, se incluye un formulario para el registro de los datos de las muestras tomadas para análisis de laboratorio. 2.

Recolección y análisis de muestras biológicas y de alimentos

a.

Retinol sérico o plasmático y AGPA

Los procedimientos para la toma, el manejo, el procesamiento y envío de muestras para el análisis de vitamina A en plasma, se efectuaron siguiendo los protocolos recomendados por el INCAP (INCAP, 2000). Las muestras de sangre venosa se tomaron de la vena cubital o radial utilizando agujas mariposa y tubos de gel - plasma Sardstead de 5 ml, los cuales se protegieron del oxígeno y la luz. Los tubos se colocaron en cajas-termos con refrigerantes para transportarlos a una temperatura de 4 grados centígrados a un laboratorio regional en donde diariamente, al final de la jornada, se centrifugó la sangre y se transfirió el plasma a crioviales rotulados que se cubrieron con papel de aluminio. Los tubos se transportaron en termos refrigerados y se almacenaron en una congeladora a –20 grados centígrados en el laboratorio central del Centro Nacional de Diagnóstico y Referencia del MINSA. Posteriormente los crioviales fueron empacados en hielo seco a –20 grados centígrados y transportados por vía aérea a los laboratorios del INCAP en Guatemala, para su análisis correspondiente de retinol en suero

1414


o plasma, mediante la técnica convencional de HPLC y de AGPA por Turbidimetría (INCAP, 1998). Debido a los requerimientos de un estudio especial, paralelo a la encuesta, para comparar diferentes métodos para evaluar el estado de vitamina A, de las muestras de sangre de Managua se obtuvo el suero mientras que en el resto del país se obtuvo el plasma. b.

Hemoglobina

La medición de hemoglobina en muestras de sangre venosa del niño(a) y de la madre/ cuidadora se efectuó mediante la transferencia de una gota de sangre de la jeringa a la microcubeta de un hemoglobinómetro portátil de lectura digital (Hemocue) en el mismo lugar de recolección de la muestra y los resultados se registraron inmediatamente en el cuestionario. Los resultados de la medición de hemoglobina de la madre/cuidadora y del niño(a) fueron entregados inmediatamente por escrito y explicados a la madre/cuidadora y al jefe del hogar. c.

Yodo y flúor en la orina

Se tomó a los niños(as) de 6 a 9 años una muestra casual de orina (aproximadamente 50 ml) de acuerdo con los procedimientos establecidos por el INCAP. De esta muestra se tomó una alícuota de 10 ml, en un monovette específico, la que se utilizó para el análisis de yodo en los laboratorios del INCAP. El resto de orina fue depositado en un frasco que contenía EDTA, para el análisis de flúor en el CNDR del Ministerio de Salud de Nicaragua. d.

Yodo en la sal

Se obtuvo una muestra de sal de aproximadamente 15 g, de cada uno de los hogares de cada segmento (una cucharada por hogar); se combinaron todas las muestras del mismo segmento en una muestra compuesta equivalente aproximadamente a 165 g por segmento, de acuerdo con el procedimiento establecido para la obtención de muestras compuestas, por los laboratorios centrales del MINSA en Managua. Se analizó el contenido de yodo en cada muestra compuesta de sal mediante el método convencional. e.

Vitamina A en el Azúcar

En forma similar a las muestras de sal, se tomó una muestra compuesta de azúcar, por segmento (una cucharada de 15 g por hogar), equivalente aproximadamente a 165 g de azúcar, y se envió a los laboratorios centrales del MINSA en Managua para análisis de su contenido de vitamina A mediante el método convencional.

15


E. PROCESAMIENTO Y ANÁLISIS DE DATOS 1.

Digitación y limpieza de los datos

Se diseñó un programa de captura de datos en el programa Epi-Info versión 6.04. La grabación de los datos empezó una semana después de haberse iniciado la recolección y se fueron digitando a medida que eran recolectados. Para la limpieza de los datos se utilizaron los procedimientos estandarizados de EPI-INFO para verificar interactivamente los rangos de las variables, detectar y corregir inconsistencias, y controlar el flujo interno de datos durante la grabación de los cuestionarios. A medida que se fue completando la recolección y digitación de información de cada una de las siete regiones geográficas, se procedió a obtener resultados parciales mediante la producción de tablas descriptivas con las distribuciones de frecuencias de los datos del cuestionario, incluyendo los de hemoglobina. Los resultados de retinol sérico, AGPA y yodo urinario se grabaron en la base de datos a medida que fueron entregados oficialmente por el INCAP. 2.

Análisis de Datos

Al concluir la limpieza de la base de datos, ésta se transfirió al programa estadístico SPSS, con el cual se realizaron tabulaciones descriptivas de cada variable, y se calcularon medias y desviaciones estándar para las variables continuas, por región geográfica y para el total de la muestra. Los datos individuales de hemoglobina se ajustaron para obtener un nuevo resultado, utilizando los valores de las altitudes (metros sobre el nivel del mar) por municipio proporcionados por el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INITER) (Anexo No.3). Se generó la variable “nivel socioeconómico”, la cual se construyó considerando los mismos criterios bajo los cuales fue diseñada en la ENM de 1993, con base en el número de artículos electrodomésticos, menaje de casa y algunos servicios básicos: agua de tubería, inodoro, cuatro o más habitaciones para dormir, electricidad, radio, televisión, refrigerador, vehículo propio y cocina de gas o eléctrica. A cada uno se le asignó un puntaje de uno, estableciéndose las siguientes categorías, con un máximo puntaje posible de 9. • • •

Nivel bajo: Nivel medio: Nivel alto:

Menos de cuatro puntos 4, 5 ó 6 puntos 7, 8 ó 9 puntos

Para el análisis de la información sobre el consumo de alimentos en el hogar la semana anterior a la encuesta, se creó en la base de datos una nueva variable “promedio de consumo por persona”, la cual es el resultado de la cantidad de alimentos comprados (estimado en gramos) dividida entre el número de personas que viven en el hogar y entre el intervalo de tiempo en días que la familia acostumbraba a efectuar la compra de cada alimento.

1616


3.

Cálculo de factores de ponderación

Utilizando el recíproco de la probabilidad final de selección de cada hogar, madre/cuidadora y niño(a), definida como el producto de las probabilidades resultantes de cada etapa del proceso de selección y medición, se calcularon los factores de ponderación para restituir los valores de la muestra al universo de la encuesta (total de hogares y población de madres/cuidadoras y niños(as) en el país) y calcular tasas nacionales ponderadas. El conjunto de ponderaciones finales para hogares (datos de la entrevista) consiste básicamente en dos componentes: el valor inverso de la fracción de muestreo, calculada en función de la población urbana o rural de cada departamento, y el valor inverso de la tasa de cobertura de la entrevista completa en los hogares preseleccionados. El producto de estos dos componentes arroja el peso bruto para los hogares de la muestra cubiertos por la entrevista, en el cual la contribución del primer componente es la más importante en cuanto a su magnitud. Las ponderaciones finales para los datos individuales de las madres/ cuidadoras y de los niños(as) (retinol sérico, hemoglobina, AGPA) corresponden al producto del peso bruto final de los hogares y del inverso de la tasa de respuesta individual, es decir, del porcentaje de cobertura individual de cada medición. Las tasas de cobertura de las entrevistas en los hogares y de las mediciones individuales se pueden encontrar en las Tablas IV–3 y IV-4. Así mismo, los datos de hemoglobina y de retinol sérico de los niños(as) se ajustaron por grupos de edad, de acuerdo con la distribución etárea de la población nicaragüense. Los procedimientos y los factores de ponderación para el ajuste por diseño de la muestra, por sectores no cubiertos, hogares, madres/cuidadoras y niños(as) con muestras de hemoglobina, retinol y AGPA, niños(as) con yodo y flúor en orina y hogares con muestras de yodo en sal y vitamina A en azúcar se muestran en Anexo No. 4. Los factores de ponderación fueron ingresados en el programa SPSS y utilizados para la estimación de tasas y porcentajes. Además se utilizó el programa SAS para el cálculo de los errores de muestreo e intervalos de confianza (Anexo 5). Se calcularon los promedios y desviaciones estándar de las variables continuas, así como la mediana de los niveles de yoduria por región y nacional. Se efectuaron las siguientes estimaciones de prevalencia y de cobertura de la suplementación: a.

Prevalencia •

Prevalencia de deficiencia subclínica de vitamina A en niños(as) de 6 a 59 meses: porcentaje de niños(as) con niveles de retinol sérico o plasmático inferiores a 20 µg/dl.

•

Prevalencia de deficiencia subclínica severa de vitamina A en niños(as) de 6 a 59 meses: porcentaje de niños(as) con niveles de retinol sérico o plasmático inferiores a 10 µg/dl.

•

Prevalencia de anemia en niño(s): porcentaje de niños(as) con niveles de hemoglobina (ajustada al nivel del mar) inferiores a 11 g/dl. 17


•

Prevalencia de anemia en madres/cuidadoras mayores de 15 años no embarazadas: porcentaje de madres/cuidadoras no embarazadas con niveles de hemoglobina (ajustada al nivel del mar) inferiores a 12 g/dl. Prevalencia total de anemia en embarazadas: porcentaje de madres/cuidadoras embarazadas con hemoglobina inferior a 11 g/dl.

•

Prevalencia de riesgo de deficiencia de yodo: porcentaje de los niños(as) de 6 a 9 años con yoduria inferior a 10 mg/dl.

•

Prevalencia de riesgo moderado a severo de deficiencia de yodo: porcentaje de niños(as) de 6 a 9 años con yoduria inferior a 5 mg/dl.

•

Prevalencia de riesgo severo de deficiencia de yodo: porcentaje de niños(as) de 6 a 9 años con yoduria inferior a 2 mg/dl

•

Prevalencia de infección en madres/cuidadoras y en niños(as): porcentaje de madres/cuidadoras y de niños(as) con niveles de AGPA en sangre superiores a 1.0 g/l.

b.

Cobertura de suplementación •

Cobertura de la suplementación con vitamina A de los niños(as) en los últimos 6 meses: porcentaje de niños(as) que recibieron al menos un suplemento de vitamina A (en gotas o cápsulas) en el curso de los 6 meses previos a la entrevista.

•

Cobertura de la suplementación con vitamina A en el post-parto inmediato: porcentaje de madres/cuidadoras que recibieron un suplemento de vitamina A inmediatamente después de su último embarazo, si éste ocurrió en el año anterior a la encuesta.

•

Cobertura de la suplementación con hierro a las madres/cuidadoras en su último embarazo: porcentaje de madres/cuidadoras que recibieron al menos una entrega de suplementos de hierro durante su último embarazo, si éste ocurrió en el año anterior a la encuesta.

•

Cobertura de la suplementación con hierro en los niños(as) de 6 a 59 meses: porcentaje de niños(as) que recibieron al menos una entrega de suplementos de hierro en el curso de los 6 meses previos a la entrevista.

c.

Cobertura y calidad de la yodación de la sal •

Niveles de yodo en la sal según región y área urbano - rural

•

Porcentaje de segmentos / hogares con disponibilidad de sal con niveles deficientes de yodo (< 30 mg/kg).

d.

1818

Cobertura y calidad de la fortificación del azúcar •

Niveles de retinol en el azúcar según región y área urbano – rural.

•

Porcentaje de segmentos / hogares con disponibilidad de azúcar con niveles deficientes de retinol (< 5 mg/kg).


Con base en las distribuciones de frecuencias simples, se seleccionaron las variables relevantes para efectuar análisis de asociación entre éstas, por medio de distribuciones cruzadas de dos o más variables (medias y desviaciones estándar). A continuación se presenta una tabla resumen de los distintos criterios o puntos de corte utilizados para el análisis de la información, así como para la estimación de las prevalencias de anemia, DVA, deficiencia de yodo, fluor y niveles de vitamina A en el azúcar.

TABLA IV-5 Criterios y puntos de corte para el análisis de muestras biológicas y de alimentos Estimación

Medición

Criterio

Anemia en madres/cuidadoras no embarazadas Anemia en madres/cuidadoras embarazadas Anemia en niños(as) de 6 a 59 meses

Hemoglobina

<12 g/dl

Hemoglobina

<11 g/dl

Hemoglobina

<11 g/dl

Deficiencia de vitamina A en niños(as) Deficiencia de vitamina A en madres/ cuidadoras

Retinol sérico o plasmático Retinol sérico o plasmático

<20 mg/dl <30 mg/dl

Deficiencia de yodo

Yodo en orina

<10 mg/dl

Nivel de yodo en sal

Yodo en sal Deficiente Bajo Aceptable

<15 mg/kg 15 – 30 mg/kg > 30 mg/kg

Vitamina A en azúcar Deficiente Aceptable Deseable Alto

< 5 mg/kg 5–9 10 – 14 ³15

Nivel de flúor en orina

Flúor en orina Muy bajo Bajo Normal Alto Muy alto

<0.4 mg/ml 0.4 – 0.7 0.8 – 1.1 1.2 – 1.6 ³1.61

Marcador de infección/inflamación

AGPA

>1.0 g/l

Nivel de vitamina A en azúcar

19


F. COMPARACIÓN CON LOS RESULTADOS DE LA ENCUESTA DE MICRONUTRIENTES DE 1993 Para efecto de comparación con los resultados de la ENM 93, se agrupó la información en tres estratos: Managua, otras áreas urbanas, y áreas rurales. Se excluyó la región Atlántico rural, dado que ésta no fue incluida en 1993, así como el grupo de niños(as) de 6 a 11 meses de todo el país, puesto que la primera encuesta de micronutrientes únicamente contempló a los niños(as) en edades de 12 – 59 meses. Las tasas de anemia y de DVA en los niños(as) fueron estandarizadas por edad, utilizando los procedimientos ya mencionados. Las tasas estimadas para cada grupo de edad en 1993, fueron recalculadas ajustándolas a un número de niños(as) similar en cada grupo anual de edad.

V. RESULTADOS A. DESCRIPCIÓN DE LA MUESTRA DE HOGARES En esta sección se describe el comportamiento de la muestra que conformó la segunda Encuesta Nacional de Micronutrientes, en lo referente a la estructura socio-demográfica, las características de la vivienda, la accesibilidad a los servicios básicos y el nivel socioeconómico. Los resultados de la presente encuesta no son estrictamente comparables con los encontrados en la ENDESA 98, pues, aunque se utilizó una submuestra de los hogares cubiertos por dicha encuesta, la elegibilidad de las familias estuvo basada en la presencia de al menos un niño menor de cuatro años o una mujer embarazada en el hogar en 1998. Los datos de ENDESA 98 y los de la Encuesta de Medición del Nivel de Vida (EMNV) efectuada en 1998, también se mencionarán en este informe con el objetivo de tomarlos como punto de referencia al interpretar los hallazgos de la ENM 2000.

Ubicación geográfica y estructura de los hogares (Tabla No. A.1) El 59.1 por ciento de los 2,372 hogares seleccionados e incluidos en la ENM 2000 estaban ubicados en el área urbana, una proporción similar a la de la población urbana nacional estimada para el año 2000 por el INEC. El máximo número de habitantes en el hogar es de veintiuno, resultando un promedio de 6.8 personas por vivienda, con una desviación estándar de 2.9 y una mediana de 6 personas. En la EMNV 98 se reporta un promedio general de 5.7 habitantes por cada vivienda con o sin niños(as). Los mayores porcentajes de hogares fueron aquellos en donde habitan cinco personas (17.9 por ciento). Se evidenciaron altas proporciones de viviendas en las que habitaban nueve y más personas (23.2 por ciento) y en menores porcentajes de hogares residen dos o tres personas (8 por ciento).

2020


TABLA No. A.1 Características de los hogares (n=2372)

Características

Ubicación geográfica Urbano Rural

No.

Porcentaje ponderado Simple Acumulado

1273 1099

59.1 40.9

59.1 100.0

196 344 414 855 563

8.0 14.6 17.9 36.3 23.2

8.0 22.6 40.5 76.8 100.0

Número de niños(as) menores de cinco años Uno Dos Tres a más

1344 771 257

56.6 32.3 11.1

56.6 88.9 100.0

Sexo del jefe del hogar Femenino Masculino

527 1845

23.0 77.0

23.0 100.0

Número de personas que habitan en el hogar Dos ó tres Cuatro Cinco Seis a ocho Nueve a más

Un poco más de la mitad (56.6 por ciento) de las madres/cuidadoras reportaron que en su hogar habita solamente un menor de cinco años y cerca de un tercio (32.3 por ciento) informaron que vivían dos niños(as) de esta edad. En el 2.6 por ciento de los hogares se reportó la existencia de cuatro o más niños(as) que aún no habían cumplido los cinco años. El 77.0 por ciento de las madres/cuidadoras entrevistadas refirieron que el jefe de su hogar es un hombre. Características de la vivienda (Tabla No. A.2) La mayoría de las viviendas (77.3 por ciento) que fueron visitadas reunían los criterios para considerarse como casas con una infraestructura formal, clasificándolas por lo tanto como “casa formal”. Por otro lado, el 13.1 por ciento de viviendas fueron categorizadas como tipo “rancho o choza” y el 7.4 por ciento eran viviendas improvisadas. En la presente encuesta se observó que más de la mitad de las viviendas tenían piso de tierra (52.1 por ciento). El 22.8 por ciento contaban con piso de ladrillo de concreto, un 19.0 por ciento tenían piso embaldozado y solamente el 4.9 por ciento de las 21


viviendas tenían piso de madera o tambo. El 4.5 por ciento de los hogares contaban con cuatro o más habitaciones para dormir. La mayoría de los hogares tenían sólo un cuarto (53.4 por ciento), y un 29.4 por ciento de hogares poseían dos habitaciones.

TABLA No. A.2 Características de la vivienda (n=2372) Características

No.

Porcentaje

Tipo de vivienda Improvisada Rancho/choza Casa formal Cuarto/cuartería /pieza u otro

157 312 1855 48

7.4 13.1 77.3 2.2

Piso de la vivienda Tierra Ladrillo de concreto Embaldozado Madera o tambo

1269 500 428 146

52.1 22.8 19.0 4.9

Número de habitaciones Una Dos Tres Cuatro ó más

1276 690 294 109

53.4 29.4 12.7 4.5

Número de personas por habitación Una a dos Tres o mas

481 1892

20.7 79.3

Tipo de cocina (combustible para cocinar los alimentos) Kerosene/electricidad/carbón Gas butano Leña

74 526 1772

3.4 26.1 70.5

La EMNV 98, consideró como condición de hacinamiento cuando en un hogar se destina para dormir una habitación por cada tres personas o más. La presente encuesta reveló que la mayoría (79.7 por ciento) de los hogares se encuentran en condición de hacinamiento, de acuerdo con esta definición. En relación al tipo de combustible que utiliza la población para cocinar sus alimentos en el hogar, el 70.5 por ciento de las entrevistadas informó que utilizan leña y un 26.1 por ciento utilizan gas butano. Disposición de excretas y basuras (Tabla No. A.3)

2222

Los servicios básicos para la disposición adecuada de excretas y desechos sólidos son de relevancia para la salud de la población. En la presente encuesta se encontró que la mayoría de las familias utilizan letrina (73.2 por ciento), mientras que el 11.4 por ciento practican fecalismo al aire libre, es decir que no cuentan con letrina ni inodoro. La mitad


(50.1 por ciento) de los hogares refirieron que la forma utilizada para eliminar la basura es incinerándola, seguido de la utilización del camión recolector de basuras (26.6 por ciento). Servicios de agua y energía eléctrica en el hogar (Tabla No. A.3) Otros servicios básicos importantes a considerar en las condiciones de la vivienda, son la disponibilidad de agua adecuada para el consumo humano y de alumbrado con energía eléctrica. Se encontró que menos de la mitad de los hogares, 44.1 por ciento, cuentan con tubería de agua potable en el patio de su casa y el 15.8 por ciento disponen de agua de tubería dentro de su casa. ENDESA 98 encontró que el 64 por ciento de las viviendas tenían agua potable a través de la red pública (tubería). Más de dos tercios (71.3 por ciento) de los hogares visitados contaban con servicios de energía eléctrica.

TABLA No. A.3 Servicios básicos en los hogares (n=2372) Disposición de servicios básicos

No.

Porcentaje

Formas de disposición de las excretas Inodoro Letrina Aire libre /monte

296 1779 297

15.4 73.2 11.4

Formas de disposición de las basuras Camión recolector Incineración La tira o bota

560 1265 547

26.6 50.1 23.3

339 946 447 387 237

15.8 44.1 16.2 14.3 9.6

1600

71.3

Fuente de agua para uso en el hogar Agua por tubería Intradomiciliar Agua por tubería en el patio Puesto público/pozo público/compra y acarreo Pozo privado Río /lago /manantial/lluvia Energía eléctrica en el hogar

Existencia de artículos electrodomésticos y vehículo en el hogar (Tabla No. A.4) El artículo electrodoméstico que más comúnmente poseen los hogares es el radio, siendo mencionado por el 77.0 por ciento de las entrevistadas; le sigue en orden de frecuencia el televisor, el cual está presente en más de la mitad de los hogares (55.7 por ciento). La tenencia de refrigeradora fue mencionada por el 16.1 por ciento de los hogares y un pequeño porcentaje tiene vehículo (5.6 por ciento). Similares porcentajes reportó ENDESA 98: 78.4 por ciento de hogares contaban con radio, 55.5 por ciento con televisión, 23.3 por ciento tenían refrigeradora y 9.2 por ciento tenían vehículo. 23


TABLA No. A.4 Existencia de Artículos electrodomésticos y vehículo en el hogar (n=2372)

Artículos

No.

Radio Televisión Refrigeradora Vehículo

Porcentaje

1805 1226 347 113

77.0 55.7 16.1 5.6

Nivel socio – económico (Tabla No. A.5) Utilizando el número de electrodomésticos, la disposición de agua de tubería, inodoro, cocina de gas butano o eléctrica, energía eléctrica y cuatro habitaciones ó más para dormir, como indicadores del nivel socio-económico (ver capitulo de metodología), se encontró que un poco más de la mitad de las familias nicaragüenses incluidas en el estudio tienen un nivel socio-económico bajo (52.5 por ciento), más de un tercio (39.8 por ciento) fueron clasificadas con un nivel medio y el menor porcentaje (7.7 por ciento) tienen un nivel alto. Según región, los porcentajes más alto de hogares con nivel socio – económico alto se encontraron en Managua (17.3 por ciento) y en la región Central urbana (11.1). En la región Atlántico rural ningún hogar, según los criterios establecidos, fue categorizado en la condición socio – económica alta. En general, se aprecia que la mayoría de los hogares se ubican entre la condición socio – económica baja y media, siendo las regiones Atlántico rural y Central rural las que tienen los mayores porcentajes de hogares con nivel bajo (97.5 y 91.2 por ciento respectivamente).

TABLA No. A.5 Nivel socio – económico de los hogares (n=2372) Región 1. Pacífico urbano 2. Pacífico rural 3. Managua 4. Central urbano 5. Central rural 6. Atlántico urbano 7. Atlántico rural Total urbano Total rural Total

2424

* porcentaje ponderado

No.

Nivel Bajo Porcentaje

No.

Nivel Medio Porcentaje

No.

Nivel Alto Porcentaje

128 271 52 130 479 114 202 424 952

27.8 75.9 17.3 38.7 91.2 63.2 97.5 28.2 87.7

284 91 196 167 40 60 11 707 142

62.8 23.8 65.4 50.2 8.1 33.0 2.5 59.2 12.0

45 2 52 38 3 7 — 142 5

9.4 0.3 17.3 11.1 0.7 3.8 — 12.6 0.4

1376

52.5*

849

39.8*

147

7.7*


Características de las madres/cuidadoras (Tabla No. A.6) Como es de esperar, las madres/cuidadoras en edades comprendidas entre los 15 y los 19 años y las de 45 años o más son las que representan los menores porcentajes en la muestra por estar en los extremos(12.5 y 6.6 por ciento respectivamente). Los más altos corresponden a los grupos de 20 a 24 años y de 25 a 29 años (26.2 y 23.2 por ciento respectivamente). El promedio de edad fue de 28.9, con una desviación estándar de 9.6 años y una mediana de 27 años.

TABLA No. A.6 Características de las madres/cuidadoras entrevistadas (n=2372) Características

No.

Porcentaje*

Edad de las madres/cuiadoras (años) 15 – 19 20 – 24 25 – 29 30 – 34 35 – 39 40 – 44 45 y más

294 634 543 345 245 141 170

12.5 26.2 23.2 14.5 10.9 5.9 6.6

1906

81.2

Escolaridad Ninguna Uno a tres años de primaria Cuatro a seis años de primaria Uno a cinco años de secundaria Estudios superiores o técnicos

519 450 707 605 91

21.0 18.4 29.3 27.4 3.9

Situación laboral Trabajo remunerado

449

18.8

Embarazadas en el año 1999 a la fecha (n=2372)

554

24.4

Actualmente embarazadas (n=2372)

151

6.4

Saben leer

* porcentaje ponderado

En la presente encuesta, el 24.4 por ciento de las madres/cuidadoras reportaron haber estado embarazadas durante el período de enero 1999 a la fecha de la entrevista, aunque únicamente el 6.4 por ciento lo estaba al momento de la entrevista. Un hallazgo de relevancia es el nivel de analfabetismo, ya que el 18.8 por ciento de las madres/cuidadoras declararon no saber leer. ENDESA 98, encontró un 15.5 por ciento de analfabetismo en madres/cuidadoras en edad fértil, mientras la EMNV 98 reportó un 20.9 por ciento en la población mayor de 10 años de edad. En cuanto al nivel de escolaridad el 21.0 por ciento de las madres/cuidadoras no habían asistido a la escuela, el 47.7 por ciento cursaron estudios de primaria, el 27.4 por ciento dijeron haber 25


estudiado la secundaria y solamente el 3.9 por ciento realizaron estudios universitarios o técnicos o superiores. El promedio de años de escuela fue de 5.9, con una desviación estándar de 3.3 años y una mediana de 6 años. El mínimo de años de estudio es cero y el máximo 18. Referente a la situación laboral de las madres/cuidadoras, la mayoría de ellas (81.2 por ciento) no trabajan fuera de su casa.

Características de los niños(as) (Tabla No. A.7) En relación a la edad de los niños(as) incluidos en la muestra estudiada, el más alto porcentaje lo ocupó el grupo de 12 a 23 meses (29.0 por ciento), le sigue el grupo de 24 a 35 meses, el cual representa el 25.0 por ciento. Un menor porcentaje (12.2 por ciento) tenían entre 6 y 11 meses de edad. El promedio de edad del grupo participante en la ENM 2000 es de 29.4 meses con una desviación estándar de 11.6 y una mediana de 28 meses. Es más alto el porcentaje de niños(as) incluidos en la muestra que residen en las áreas urbanas (59.1 por ciento) en comparación con los de las áreas rurales.

TABLA No. A.7 Características de los niños(as) de 6 a 59 meses (n=2372)

Características de los niños(as)

Porcentaje*

Edad (meses) 6 – 11 12 – 23 24 – 35 36 – 47 48 – 59

281 665 616 459 351

12.2 29.0 25.0 18.9 14.9

Procedencia Rural Urbano

1099 1273

40.9 59.1

Sexo Femenino Masculino

1159 1192

48.8 51.2

* porcentaje ponderado

2626

No.


B. MORBILIDAD EN LA NIÑEZ (TABLA No. B.1) Enfermedad diarreica El 25.5 por ciento de los niños(as) entre 6 y 59 meses habían presentado algún episodio de diarrea en los quince días anteriores a la encuesta. El menor porcentaje se encontró en la región Pacífico rural (17.0 por ciento), mientras que las regiones Atlántico urbana y rural presentaron los mayores porcentajes (34.3 y 32.8 por ciento, respectivamente). En las restantes el comportamiento fue similar (entre el 24 y el 28 por ciento). La duración del episodio de diarrea en la mayoría de los niños(as) fue entre dos y tres días (22.7 y 28.8 por ciento respectivamente) y la mediana de duración fue de 3 días. Solamente el 4.5 por ciento de los niños(as) presentaron episodios de diarrea cuya duración fue mayor de ocho días.

TABLA No. B.1 Morbilidad de los niños(as) de 6 – 59 meses en los quince días previos a la entrevista (n=2372)

Tipo de morbilidad Diarrea Tos Tos y cansancio / dificultad para respirar

No.

Porcentaje*

601

25.5

1505 440

63.9 18.5

* porcentaje ponderado

Enfermedad respiratoria aguda ( tos y/o cansancio para respirar) Se encontró que más de la mitad (63.9 por ciento) de los niños(as) en edades comprendidas entre los 6 y los 59 meses, tuvieron tos en los quince días previo a la visita. Si se valora la prevalencia de la tos por regiones (no mostrado en la tabla), no se identifican grandes diferencias, ocupando el más bajo porcentaje la región Central urbana (57.5 por ciento) y el más alto la región Pacífico urbana (68.2 por ciento). En más de un tercio (35.5 por ciento) de los niños(as), el episodio de tos tuvo una duración de más de siete días. Cerca de la quinta parte (18.5 por ciento) de los niños(as) presentaron tos y cansancio o dificultad para respirar. El porcentaje más alto de niños(as) con tos y cansancio se identificó en la región Central rural (23.7 por ciento). Presencia de Infección (Tabla No. B.2 y Gráfico No. 1) Se sabe que el retinol plasmático desciende ante la presencia de inflamación o infección. Por lo tanto, a fin de contar con un marcador de infección más confiable que la referencia de la madre sobre historia de diarrea y / o estados mórbidos respiratorios, se incorporó en el estudio el análisis de la alfa-1-glicoproteína-ácida (AGPA). El nivel de esta proteína aumenta en presencia de un proceso infeccioso hasta alcanzar sus máximas concentraciones dos 27


días después, manteniéndose elevada durante alrededor de 5 días . Se considera como indicador de infección cuando un niño (a) cursa con valores de AGPA por encima de 1.0 g/l. Bajo esta premisa, el 20.3* por ciento de los niños(as) estudiados, tenían al momento de la encuesta algún proceso infecioso y/o inflamatorio activo, siendo más alto el porcentaje en los procedentes del área rural (24.0 por ciento). Según región, los más altos porcentajes de niños(as) con marcador de infección positivo, se identificaron en la región Atlántico rural (29.7 por ciento) y las regiones Central urbano y Central rural, ambas con 27.5 por ciento. Las regiones en donde se encontraron los más bajos porcentajes de niños(as) con AGPA >1.0 g/l resultaron ser Managua (12.8 por ciento) y la región Pacífico urbano con 15.1 por ciento.

TABLA No. B.2 Concentraciones de alfa-1-glicoproteína-ácida (AGPA) > 1.0 g/l en los niños(as) de 6 – 59 meses según región, nivel socioeconómico, edad y sexo AGPA > 1.0 g/l No. porcentaje

Atributo Región 1. Pacífico urbano 2. Pacífico rural 3. Managua 4. Central urbano 5. Central rural 6. Atlántico urbano 7. Atlántico rural

69 60 38 84 124 46 69

15.1 19.2 12.8 27.5 24.2 27.5 29.7

Total urbano Total rural

237 253

17.6 24.0

Nivel socioeconómico Bajo Medio Alto

315 155 20

23.1 17.2 16.3

83 166 127 76

30.3 26.0 23.3 16.7 9.9

Sexo del niño (a) (n= 2199) Femenino Masculino

235 250

19.7 20.7

Total

490

20.3*

Edad del niño (a) en meses 6 - 11 12-23 24-35 36-47 48-59

*Porcentaje ponderado

2828


Los niños(as) del área rural resultaron tener más alto el porcentaje (24.0 por ciento) de valores de AGPA >1.0 g/l en comparación con los que viven en zonas urbanas (17.6 por ciento). El más alto porcentaje de niños(as) con AGPA >1.0 g/ l, se encontró en los niños(as) de hogares con nivel socio-económico bajo (23.1 por ciento). En el grupo de niños(as) de hogares categorizados con nivel medio, el porcentaje desciende al 17.2 por ciento y en el grupo de nivel alto se identificó el más bajo porcentaje (16.3 por ciento). Las diferencias porcentuales son estadísticamente significativas (p= 0.001). El porcentaje de niños(as) con niveles altos de AGPA disminuye consistentemente conforme aumenta la edad.

GRÁFICO No. 1 Niños(as) de 6-59 meses con AGPA>1.0 g/l según nivel socio-económico

Porcentaje AGPA>1.0 g/dl

25 20 15 10 5

23.1 ○

17.2 ○

16.3

0 Bajo

Medio

Alto

Nivel Socio-económico

AGPA según morbilidad (Tabla No. B.3) La proporción de valores altos de AGPA fue significativamente mayor (26.0 por ciento) en el grupo de niños(as) con historia de enfermedad diarreica en las dos semanas anteriores a la encuesta, en comparación con los que no habían presentado diarrea (18.5 por ciento). El 31.0 por ciento de los niños(as) que habían presentado tos y dificultad para respirar en las dos semanas previas a la encuesta resultaron con concentraciones de AGPA superiores a 1.0 g/l, en tanto que en los que no padecieron estos signos y síntomas el porcentaje fue más bajo (18.0 por ciento). Las diferencias son estadís ticamente significativas (p= 0.000).

29


TABLA No. B.3 Niveles de Alfa-1-glicoproteína-ácida (AGPA) > 1.0 g/l en los niños(as) de 6 – 59 meses según morbilidad

Morbilidad de los niños(as) No. Diarrea Sí No Tos y dificultad para respirar Sí No Total

AGPA > 1.0 g/l porcentaje

157 333

26.0 18.5

132 358

31.0 18.0

490

20.3*

Porcentaje ponderado

C. PATRON DE COMPRA Y CONSUMO DE ALIMENTOS (TABLA No. C.1) Consumo de aceite vegetal El Ministerio de Salud ha considerado la posibilidad de fortificar aceite vegetal con vitamina A para lo cual es un prerrequisito estudiar varios factores que puedan aportar a las discusiones técnicas, entre ellos, la proporción de la población que consume el producto y las cantidades de consumo per cápita. En la ENM 2000 el 95.5 por ciento de los hogares habían utilizado algún tipo de grasa para preparar los alimentos la semana anterior a la fecha en que se practicó la encuesta. El 92 por ciento habian consumido aceite vegetal, el 6.5 por ciento usaron manteca vegetal, el 1.3 por ciento manteca animal y el 0.2 por ciento utilizaron margarina. El promedio de consumo per cápita de aceite vegetal se estimó en 34.4 ml por día, con una desviación estándar de 26.9 y una mediana de 26.6. Cerca de la mitad (43.7 por ciento) de las madres/cuidadoras dijeron comenzar a ofrecer alimentos preparados con aceite a sus niños(as) entre los seis y ocho meses de edad. Un considerable porcentaje (29.3 por ciento) de madres/cuidadoras inician esta práctica cuando sus niños(as) están entre los primeros tres a cinco meses. El promedio de edad en que inician dicho alimento es de 6.6 meses. No se aprecian diferencias sustanciales en la edad promedio de inicio de aceite en las distintas regiones. La mayoría de las madres/ cuidadoras (93.3 por ciento) usan el aceite generalmente para la preparación de frituras y únicamente el 0.1 por ciento lo agregan a las ensaladas. El 6.6 por ciento de las madres/cuidadoras señaló que no utilizan aceite.

3030


Consumo de azúcar A partir de la zafra que inició en noviembre de 1999, toda el azúcar para consumo doméstico que se produce en el país se fortifica con vitamina A. Casi la totalidad (99.9 por ciento) de los hogares informaron utilizar azúcar para endulzar sus alimentos, siendo más frecuentemente usada el azúcar sulfitada (69.7 por ciento); cerca de un tercio (29.0 por ciento) hacen uso de azúcar blanca y solamente el 1.3 por ciento consumen azúcar morena. El consumo de algún tipo de azúcar en los hogares, la semana anterior a la fecha de la encuesta, fue prácticamente universal (99.3 por ciento). El promedio de consumo per cápita de azúcar se estima en 64.7 g. por día, con una desviación estándar de 43.7 g. y una mediana es de 56.7 g. (incluye azúcar morena que no está fortificada).

Consumo de pan y pastas (tallarines, conchitas, espagueti, sopas de bolsa) A partir del año 1997, la harina de trigo que se produce en Nicaragua es fortificada con hierro y vitaminas del complejo B, es decir, que el pan y otros alimentos que se producen a base de harina de trigo están fortificados. Más de la mitad de los hogares nicaragüenses consumen pan simple (63.6 por ciento) y el consumo de pan dulce llega al 63.7 por ciento. El promedio de consumo per cápita por día de pan simple es de 9.5 g., con una desviación estándar de 21.2 g. El promedio de consumo de pan dulce es de 12.8 g., con una desviación estándar de 30.8 g. y una mediana de 5.9 g. Tanto el tipo de pan simple como dulce más frecuentemente consumido es el “artesanal” (74.9 y 74.5 por ciento respectivamente). Una quinta parte de las madres/cuidadoras desconocen las marcas del pan que compran para el consumo en el hogar. Para efectos de obtener la proporción de hogares con acceso al pan se mezclaron las variables de pan simple y pan dulce y así se refleja que el 86.5 por ciento de las entrevistadas informaron haber consumido pan simple/dulce (uno de los dos o los dos productos) la semana anterior a la encuesta. El consumo per cápita por día es de 22.3 g., con una desviación estándar de 42.7 g. y una mediana de 8.9 g. Resultó más alto el porcentaje de hogares que informaron el consumo de cualquier tipo de pan en la zona urbana (93.5 por ciento) que en la zona rural (76.3 por ciento). El 35.2 por ciento de los hogares reportaron haber usado algún tipo de pastas la semana anterior a la visita en el hogar, siendo las marcas más comúnmente compradas la Maggi y la Roma. El promedio de consumo de pasta per cápita por día es de solamente 2.8 g. con una desviación estándar de 6.9 g.

Consumo de sal Prácticamente la totalidad de la población consume sal regularmente. La gran mayoría (94.3 por ciento) de las familias entrevistadas consumen habitualmente sal gruesa y solamente el 5.6 por ciento consumen sal refinada. 31


TABLA No. C.1 Consumo de alimentos por la familia la semana anterior (n=2372)

Alimentos consumidos

No.

Porcentaje *

Grasas Aceite vegetal Manteca vegetal

2247 2154 179

95.5 92.0 6.5

33.3 + 27.1 34.4 + 26.9 0.6 + 3.7

31.7 + 27.4

Azúcar San Antonio No sabe la marca Otra

2354 380 1849 121

99.3 16.6 78.7 4.7

65.1 + 71.4 + 63.3 + 73.2 +

43.5 50.7 40.9 55.4

64.7 + 43.7

Pan simple Artesanal No sabe De marca

1412 1102 268 42

63.6 74.9 21.6 3.5

14.9 + 25.0 14.8 + 27.8 17.6 + 29.8

9.5 + 21.2

Pan dulce Artesanal No sabe De marca

1548 1173 320 55

63.7 74.5 21.9 3.6

20.1 + 36.6 21.2 + 41.6 16.5 + 13.6 18.3 + 13.9

12.8 + 30.8

Pan simple y/ o pan dulce Rural Urbano

2034 1084 1288

86.5 76.3 93.5

25.8 + 44.9 17.7 + 37.5 25.6 + 45.7

22.3 + 42.7

834 234 266 220 114

35.2 10.2 11.8 8.4 2.4

8.0 + 6.0 + 8.6 + 8.2 + 10.1 +

2.8 + 6.9

2370 2256 114

99.9 94.3 5.6

Pastas (tallarines, espagueti) Maggi Roma No sabe Otra marca Sal Gruesa Refinada

Promedio+DE per cápita (g/día) Consumidores Total

9.2 8.3 9.8 8.9 9.7

* porcentaje y promedio ponderado

Consumo de tortilla (Tabla No. C.2)

3232

En el 84.5 por ciento de los hogares se consumió tortilla la semana anterior a la entrevista. Porcentajes similares de hogares reportan consumir tortilla elaborada en la casa. El 49.4 por ciento de las madres/cuidadoras reportaron haber consumido tortilla elaborada en la casa y el 50.6 por ciento refirió que consumieron torillas compradas con preparación fuera de casa. El consumo per cápita de tortilla es de 89.2 g. por día, con una desviación estándar de 99.8 g. y una mediana de 60 g. Prevalece la preparación


de tortilla a base de maíz de grano, tanto en las compradas como en las preparadas en el hogar (79.5 y 86.2 por ciento respectivamente). La elaboración de tortilla con harina de maíz procesada MASECA es menos frecuente (16.7 por ciento en las tortillas compradas y el 5.3 por ciento de las hechas en casa). Unicamente el 8.4 por ciento de las madres/cuidadoras informaron el uso de harina de trigo para la preparación de tortillas en el hogar.

TABLA No. C.2 Consumo de tortillas por la familia la semana anterior (n=2372)

Tipo de tortilla Tortilla

No.

Porcentaje*

Promedio+DE per cápita (g/día) Consumidores Total

2000

84.5

105.6 + 100.3

Comprada De maíz de grano De Maseca No sabe

901 746 120 34

50.6 79.5 16.7 3.8

59.8 + 55.4 63.4 + 58.4 42.9 + 32.8 47.6 + 49.4

Marca de la tortilla Artesanal Tortirica El Comal No sabe

835 10 12 42

92.7 0.9 2.2 4.1

59.8 + 14.7 + 37.6 + 72.1 +

1099

49.4

152.5 + 113.6

940 57 89

86.2 5.3 8.4

159.6 + 85.9

Hecha en casa De maíz de grano De Maseca Harina de trigo

89.2 + 99.8

54.9 13.5 29.3 70.0

110.9 + 114.5

* porcentaje y promedio ponderado

D. SUPLEMENTACION CON VITAMINA A Y HIERRO 1.

Suplementación de madres/cuidadoras con vitamina A después del parto (Tabla No.D.1)

El Ministerio de Salud cuenta con una norma técnica que orienta la suplementación con megadosis de vitamina A de las madres/cuidadoras en el post-parto; sin embargo, un hallazgo de la ENM 2000 fue que, a nivel nacional, únicamente el 11.5 por ciento de las madres/cuidadoras informaron haber recibido suplementos de vitamina A inmediatamente después del último parto ocurrido en el período del año 1999 a la fecha de la entrevista. Según región, los más altos porcentajes se registraron en la 33


Atlántico urbano (22 por ciento), seguido de la región Pacífico urbano (18.9 por ciento). Los más bajos porcentajes se identificaron en Managua y la región Central rural (7 y 10.6 por ciento respectivamente). La mayoría de las madres/cuidadoras (85.5 por ciento) recibieron los suplementos de vitamina A en las primeras cuatro semanas post- parto. Solamente el 12.4 por ciento manifestó haber recibido dicho suplemento después de las cuatro semanas. Los lugares donde más frecuentemente le suministraron a las madres/cuidadoras los suplementos de vitamina A en el post-parto fueron: en el Hospital (47.7 por ciento) y en el Centro o Puesto de Salud (37.7 por ciento).

TABLA No. D.1 Suplementación con vitamina A de las madres/cuidadoras en el post parto Características de la suplementación

No.

Porcentaje*

Madres/cuidadoras que recibieron suplementos después de su último parto en 1999-2000 (n=705) Momento en que le dieron los suplementos (n=92) Durante las primeras cuatro semanas Después de las cuatro semanas No recuerda

92

11.5

78 12 2

85.5 12.4 2.1

Lugar donde le dieron los suplementos de vitamina A (n=92) Hospital Centro o Puesto de Salud ONG Otras fuentes

47 35 1 9

47.7 37.7 1.0 13.6

* porcentaje ponderado

2.

Suplementación de los niños(as) con vitamina A (Tabla No. D.2)

Desde 1994, el MINSA suplementa a los niños(as) de 6- 59 meses de edad con una megadosis de vitamina A durante las Jornadas Nacionales de Salud que ocurren dos veces al año. En la presente encuesta, se encontró una cobertura total de 54.5 por ciento en los últimos seis meses, de la cual el 64.9 por ciento (885 casos) se pudo documentar en la tarjeta de inmunización. En cerca de la mitad de los 885 niños(as) se comprobó en la tarjeta de inmunización que habían recibido dichos suplementos cuatro meses antes de la fecha de la encuesta, 30.6 por ciento tres meses antes y únicamente el 7.4 por ciento hacía menos de tres meses. La última Jornada de Salud previa a la encuesta ocurrió en Octubre de 1999, es decir, entre 3 y 5 meses antes de la encuesta. En efecto en el 87 por ciento de los casos la suplementación en los últimos 6 meses ocurrió 3 a 5 meses antes de la encuesta. Casi la totalidad (97.6 por ciento) de las madres/cuidadoras informaron que los suplementos de vitamina A fueron ofrecidos a su niños(as) por los servicios de salud del Ministerio de Salud, a través de las Jornadas Nacionales de Salud.

3434


TABLA No. D.2 Suplementación de los niños(as) de 6 – 59 meses con vitamina A en los últimos seis meses

Características de la suplementación Suplementación con Vitamina A en niños(as) (n=2372) Documentado en la tarjeta de inmunización Referido por la madre Total documentado o referido por la madre No recibieron Fecha en que recibieron la vitamina A según la tarjeta de inmunización (n= 885) 0 – 2 meses Tres Cuatro Cinco Seis

No.

porcentaje*

885 479 1364 1008

33.5 21.0 54.5 45.5

66 271 405 92 51

7.4 30.6 45.8 10.4 5.8

1479

97.6

2 6 6 12

0.2 0.6 0.6 1.0

Lugar donde recibieron la vitamina A (n= 1505) Centro o Puesto de Salud /Jornada de Salud ONGs Servicios privados Hospital Comprada * porcentaje ponderado

3.

Suplementación con hierro en el último embarazo (Tabla No. D.3)

En las unidades de atención primaria en salud, el MINSA ofrece de forma gratuita suplementos de hierro a las madres/cuidadoras embarazadas a través del programa de Atención Integral de la Mujer, lo cual está orientado en la norma técnica y el Plan Nacional de Micronutrientes. Siete de cada diez (69.5 por ciento) de las madres/cuidadoras entrevistadas que habían estado embarazadas durante el período del año 99 a la fecha de la entrevista o que actualmente se encontraban embarazadas, reportaron haber recibido suplementos de hierro en ese último embarazo. La región Pacifico urbano tuvo el mayor porcentaje de madres/cuidadoras que había recibido suplementos de hierro (74.1 por ciento). En segundo lugar Managua y la región Central rural (71.1 y 70.7 por ciento respectivamente). La región con menor porcentaje de madres/cuidadoras suplementadas fue la Atlántico rural (57.3 por ciento). La mayoría de las madres/ cuidadoras que recibieron suplementos de hierro informaron que el lugar donde los consiguieron fue el Centro de Salud (85.1 por ciento).

35


TABLA No. D.3 Suplementación con hierro durante el último embarazo (n=705) Embarazadas que recibieron suplementos de hierro

No.

Porcentaje*

Recibieron hierro en el último embarazo (n=705)

493

69.5

Lugares donde obtuvieron los suplementos de hierro (n=493) Centro o Puesto de Salud Servicios Privados Compradas Hospital ONG Jornada Nacional de Salud Otro

430 27 14 10 6 2 4

85.1 7.4 3.0 2.3 1.2 0.3 0.7

Consumo de los suplementos de hierro (n=493) Regularmente A veces Nunca

446 28 19

90.5 5.1 4.4

Razones por las cuales no ingirieron el hierro regularmente (n=47) Molestias (efectos secundarios) Mal sabor Olvido

25 13 9

51.5 27.4 21.1

8 6 6 3

25.1 28.4 24.6 13.6

2

8.3

Molestias reportadas (n=25) Náuseas Vómito Dolor de estómago Mareo Otro *porcentaje ponderado

3636

Alrededor del noventa por ciento (90.5) de las madres/cuidadoras que refirieron haber recibido suplementos de hierro en el último embarazo (durante el período del año 1999 a la fecha de la encuesta), informaron haber tomado las pastillas regularmente, lo cual expresa la aceptación casi generalizada de dichos suplementos por parte de las madres/cuidadoras. No se identificaron diferencias sustanciales entre las regiones, en los porcentajes de madres/ cuidadoras que afirmaron haber ingerido los suplementos de hierro. Del total de madres/ cuidadoras, el 9.5 por ciento no ingirieron los suplementos de hierro regularmente, por las siguientes razones: molestias (51.5 por ciento), mal sabor (27.4 por ciento) y por olvido (21.1 por ciento). Estos porcentajes representan el 5.2, 2.6 y 2.0 por ciento del total de madres/cuidadoras respectivamente. No se preguntó sobre estos problemas a las madres/ cuidadoras que consumieron regularmente los suplementos de hierro (90.5 por ciento del total). Las molestias más frecuentemente manifestadas por 25 de las 47 madres/cuidadoras que no ingirieron regularmente los suplementos de hierro fueron: náuseas (25.1 por ciento), vómito (28.4 por ciento) y dolor de estómago (24.6 por ciento). Menos frecuentemente mencionaron los mareos (13.6 por ciento) y otros síntomas como dolor de cabeza y sensación de hambre (8.3 por ciento).


4.

Suplementación de los niños(as) con hierro (Tabla No. D.4)

De igual forma que para la mujer embarazada, la norma técnica del MINSA establece la suplementación con hierro de forma gratuita a todos los niños(as) entre 6 meses y 5 años a través del programa de Atención Integral de la Niñez. Más de la mitad (58.3 por ciento) de los niños(as) recibieron alguna vez suplementos de hierro. El 37.0 por ciento lo recibieron en los últimos seis meses, los cuales fueron suministrados mayoritariamente por el Centro o Puesto de Salud (81.7 por ciento). El 8.8 por ciento reportan haberlos comprado, 3.5 por ciento los obtuvieron en los servicios privados y un 3.9 por ciento mencionaron la Jornada Nacional de Salud. En cuanto a la cantidad de frascos recibidos en los últimos seis meses para el niño, tres quintas partes (60.9 por ciento) de las madres/cuidadoras manifestó que únicamente recibió un frasco, 26.0 por ciento expresó que le habían suministrado dos frascos y solamente 13.1 por ciento recibió más de dos frascos.

TABLA No. D.4 Suplementación a los niños(as) de 6 – 59 meses con hierro

Características de la suplementación

No.

Porcentaje*

1403

58.3

Niños(as) que recibieron hierro en los últimos seis meses (n=2372)

905

37.0

Frascos de hierro suministrados en los últimos seis meses (n= 905) Uno Dos Tres Cuatro y más

551 235 81 38

60.9 26.0 8.9 4.2

Lugar donde recibieron los suplementos de hierro (n= 905) Centro o Puesto de Salud Jornada Nacional de Salud Comprado ONGs Hospital Servicios privados

739 35 80 4 8 32

81.7 3.9 8.8 0.4 0.9 3.5

7

0.8

Niños(as) que recibieron hierro alguna vez (n=2372)

Otro *porcentaje ponderado

37


Resumen de hallazgos relevantes sobre suplememtación con vitamina A y hierro: •

• •

• • •

3838

Alrededor del 55% de los niños(as) habían recibido una megadosis de vitamina A en los seis meses (referido por las madres/cuidadoras) previos a la encuesta, pero solamente en las dos terceras partes de estas la entrega estaba documentada en la tarjeta de inmunización. A nivel nacional una de cada diez madres/cuidadoras recibieron suplementos de vitamina A en el post-parto. Siete de cada diez de las madres/cuidadoras entrevistadas que habían estado embarazadas durante el período del año 99 a la fecha de la entrevista o que actualmente se encontraban embarazadas, recibieron suplementos de hierro en el último embarazo. Existe aceptación casi generalizada de los suplementos de hierro por parte de las madres/cuidadoras. La fuente de obtención de los suplementos de vitamina A y de hierro fue mayoritariamente de los servicios ofrecidos por el Ministerio de Salud. Alrededor del 37 por ciento de los niños(as) habían recibido suplementos de hierro en los últimos seis meses, y el 61 por ciento de ellos había recibido solamente un frasco.


E. DEFICIENCIA DE VITAMINA A EN LAS MADRES/CUIDADORAS

Niveles de retinol sérico (Tablas No. E.1, E.2 y gráficos No. 2 y 3) El valor mínimo de retinol sérico encontrado en las madres/cuidadoras fue de 7.6 µg/dl y el máximo de 98.7 µg/dl., con un promedio de 45.5 µg/dl, una desviación estándar de 13.7 µg/dl y una mediana de 43.8 µg/dl. Unicamente el 1.3 por ciento de las madres/ cuidadoras presentaron concentraciones séricas de retinol inferiores a 20 µg/d. La mayoría de los valores de retinol se concentran en la categoría de 40 a 49 µg/dl.

TABLA NO. E.1 Distribución de los valores de retinol sérico en las madres/cuidadoras de los niños(as) de 6 a 59 meses

Valores de retinol sérico (mg/dl) <10 10 – 19 20 – 29 30 – 39 40 – 49 50 – 59 60 – 69 70 – 79 80 – 89 90 – 99 Total

No.

2 29 212 592 663 388 221 79 29 6 2221

Porcentaje*

0.1 1.3 9.5 26.7 29.9 17.5 10.0 3.6 1.3 0.3

Porcentaje Acumulado 0.1 1.4 10.9 37.6 67.5 85.0 95.0 98.6 99.7 100

100

*porcentaje ponderado

Considerando la concentración sérica de retinol inferior a 30 µg/dl como un punto de corte para establecer la deficiencia subclínica de vitamina A (DVA) en las madres/ cuidadoras, se encontró que la prevalencia nacional ponderada de DVA en las madres/ cuidadoras fue de 10.9 por ciento (Tablas No. E.1, No. E.2). La región con el más alto porcentaje de DVA fue Managua (21.6 por ciento), seguida de la región Pacífico rural (11.5 por ciento). Los menores porcentajes se encontraron en la región Central rural (3.5 por ciento) y la región Central urbana (4.5 por ciento) (Gráfico No. 3). Según procedencia, la prevalencia de DVA en las madres/cuidadoras residentes en el área urbana es casi el doble que en las que viven en el área rural (13.6 por ciento vs. 7.1 por ciento respectivamente).

39


GRÁFICO No. 2 Niveles de retinol sérico en las madres/cuidadoras de los niños(as) de 6 a 59 meses 35 30

29.9

26.7

25 Porcentaje

20

17.5 15 10

10.0 ○

9.5 ○

60-69

70-79

50-59

40-49

30-39

20-29

10-19

<10

1.3

1.3 ○

0.1

0.3

80-89

90-99

3.6

0

5

Retinol sérico (µg/dl)

TABLA No. E.2 Prevalencia de DVA (retinol < 30 µg/dl) y niveles de retinol < 40 y <50 µg/dl en madres/cuidadoras de los niños(as) de 6 – 59 meses, según región

Región

<40

1. Pacífico urbano 2. Pacifico rural 3. Managua 4. Central urbano 5. Central rural 6. Atlántico urbano 7. Atlántico rural Total urbano Total rural

9.0 11.5 21.6 4.5 3.5 12.5 8.3 13.6 7.1

32.9 40.4 56.8 29.5 26.2 37.5 25.9 42.7 30.5

66.3 69.9 83.5 63.8 54.2 67.4 57.2 73.2 59.7

428 343 278 306 491 164 200 1176 1034

TOTAL

10.9*

37.6*

67.5*

2210

*porcentaje ponderado

4040

Porcentaje (retinol en mg/dl) <50 Total

<30


GRÁFICO No. 3 Prevalencia de deficiencia de vitamina A (retinol sérico < 30 µg/dl) en las madres/cuidadoras según región 25

21.6 Prevalencia (%)

20 15 10 5

11.5 9.0

0 no urba Pac.

rural Pac.

12.5

10.9 4.5 ○

no gua urba Mana Cen.

3.5 ○

o rural urban Cen. Atlan

8.3 ○

rural Atlan

nal Nacio

Regiones

DVA según características de las madres/cuidadoras (Tabla No.E.3)

La DVA afecta de forma similar a las madres/cuidadoras de todas las edades, siendo ligeramente mayor la proporción de madres/cuidadoras menores de 24 años con deficiencia de vitamina A (11.9 por ciento). Las prevalencias más bajas se encontraron en las mayores de 44 años (8.6 por ciento) y en el grupo de 35 a 39 años (9.8 por ciento). Sin embargo, los tamaños de muestra en estos grupos no son suficientemente adecuados para hacer estimaciones válidas de prevalencia. Similares resultaron los porcentajes de DVA en las madres/cuidadoras que sabían leer y las analfabetas (10.8 vs. 11.1 por ciento). La más baja proporción resultó en las madres/cuidadoras que habían realizado estudios técnicos o superiores (6.8 por ciento). Semejantes fueron los porcentajes entre las madres/cuidadoras que informaron no haber cursado ningún grado de estudios y las que realizaron entre uno a tres años de primaria (10.6 y 10.1 por ciento respectivamente). En relación a la situación laboral de las madres/cuidadoras, los porcentajes de DVA en las que trabajan fuera del hogar y las que no trabajan fuera son similares (10.3 vs. 11.0 por ciento).

41


TABLA No. E.3 Prevalencia de DVA (retinol < 30 µg/dl) en las madres/cuidadoras de los niños(as) de 6 – 59 meses según características de las madres/ cuidadoras

Características de las madres/cuidadoras

DVA en las madres/cuidadoras No. Porcentaje* Total

Edad (años) 15 – 19 20 – 24 25 – 29 30 – 34 35 – 39 40 – 44 45 y más

27 61 44 33 18 14 6

11.9 11.4 10.6 11.5 9.8 10.1 8.6

283 610 525 328 239 138 87

Alfabetismo Sabe leer No sabe leer

162 41

10.8 11.1

1804 406

Nivel de escolaridad Ninguna Uno a tres años de primaria Cuatro a seis años de primaria Uno a cinco años de secundaria Estudios superiores o técnicos

43 34 68 52 6

10.6 10.1 11.6 11.6 6.8

454 409 676 583 88

Situación laboral Trabajo remunerado

37

10.3

414

*porcentaje ponderado

DVA según antecedentes de embarazo y suplementación con vitamina A y hierro (Tabla No.E.4) La prevalencia de DVA se encontró más alta en las madres/cuidadoras que estaban embarazadas al momento de la encuesta (17.2 por ciento). En las madres/cuidadoras que estuvieron embarazadas durante el año anterior a la encuesta, el porcentaje de DVA fue similar al de las que no estuvieron en esta condición (11.0 y 10.3 por ciento respectivamente). Las madres/cuidadoras que no habían recibido suplementos de hierro en el último embarazo presentaron un porcentaje más alto de DVA que las que habían recibido suplementación (14.9 vs. 11.2 por ciento). De forma similar fue el comportamiento de la DVA en las madres/cuidadoras en relación con la suplementación con vitamina A en el post-parto: menor prevalencia se identificó en aquellas madres/ cuidadoras que afirmaron haber recibido dichos suplementos (8.3 por ciento) en comparación con las que no los recibieron (11.5 por ciento).

4242


TABLA No. E.4 Prevalencia de DVA (retinol <30 µg/dl) en madres/cuidadoras de niños(as) de 6 – 59 meses según antecedentes de embarazo y suplementación con vitamina A y hierro

Embarazo en el útimo año y suplementación

Antecedentes de embarazo en el último año Sí No Actualmente embarazada

No.

DVA en las madres/cuidadoras Porcentaje* Total

50 125 26

11.0 10.3 17.2

547 1507 148

Recibió suplementos de hierro en el último embarazo (n=695) Sí No

48 28

11.2 14.9

487 208

Recibió suplementos de vitamina A en el post-parto (n=547) Sí No

7 43

8.3 11.5

92 455

*porcentaje ponderado

DVA según nivel socio-económico (Tabla No. E.5) No se encontró relación entre la condición socio-económica del hogar y la DVA en las madres/cuidadoras: la proporción de madres/cuidadoras deficientes fue similar entre las de condición baja (10.6 por ciento) y las de condición alta (10.3 por ciento). En cuanto a la prevalencia de DVA según el sexo del jefe del hogar, se muestra mayor proporción de deficiencia en las madres/cuidadoras de hogares con jefe femenino, que en las de hogares con jefe masculino (13.0 vs. 10.3 por ciento).

43


TABLA No. E.5 Prevalencia de DVA (retinol < 30 µg/dl) en las madres/cuidadoras de los niños(as) de 6 – 59 meses según el sexo del jefe del hogar y el nivel socio - económico Nivel socioeconómico y sexo

DVA en las madres/cuidadoras No. Porcentaje*

Total

Nivel Socioeconómico Bajo Medio Alto

114 79 10

10.6 12.3 10.3

1276 796 138

Sexo del jefe del hogar Femenino Masculino

52 151

13.0 10.3

482 1728

*porcentaje ponderado

Relación entre la DVA y la anemia en las madres/cuidadoras y en los niños(as) (Tabla No. E.6) Se encontró una relación estadísticamente significativa entre la anemia y la DVA en las madres/cuidadoras. De las madres/cuidadoras anémicas, el 18.5 por ciento resultaron ser deficientes en vitamina A, en tanto que en las madres/cuidadoras no anémicas, el porcentaje fue inferior (8.3 por ciento). Por otra parte, tanto en las madres/cuidadoras de niños(as) anémicos como en las de niños(as) no anémicos, los porcentajes de DVA son similares (11.6 y 10.4 por ciento respectivamente). Otro hallazgo a destacar es la relación estadísticamente significativa entre la DVA de los niños(as) y la DVA de las madres/cuidadoras de éstos, siendo el doble la proporción de madres/cuidadoras deficientes cuando los niños(as) tenían DVA que cuando no tenían esta condición (19.9 vs. 9.4 por ciento). En las madres/cuidadoras con AGPA >1.0 g/l, la prevalencia de DVA fue más alta (15.0 por ciento) que en las madres/cuidadoras con niveles de AGPA £1.0 g/l (10.5 por ciento); sin embargo, esta diferencia no es estadísticamente significativa.

4444


TABLA No. E.6 Prevalencia de DVA (retinol < 30 µg/dl) en las madres/cuidadoras de los niños(as) de 6 – 59 meses según anemia de las madres y los niños(as) Anemia y DVA

No.

DVA en las madres/cuidadoras Porcentaje* Total

Anemia en las madres/cuidadoras Sí No

66 109

18.5 8.3

461 1593

Anemia en los niños(as) Sí No

77 120

11.6 10.4

786 1370

Deficiencia de vitamina A en los niños(as) Sí No

33 150

19.9 9.4

186 1887

21

15.0

150

177

10.5

2027

Madres/cuidadoras con AGPA >1.0 g/l Sí No *porcentaje ponderado * (p < 0.05)

Resumen de los hallazgos relevantes sobre la DVA en las madres/cuidadoras: •

La prevalencia de DVA en madres/cuidadoras de los niños(as) de 6 – 59 meses fue de 10.9 por ciento. La tasa más alta (dos de cada 10 madres/ cuidadoras) se observó en Managua.

•

La tasa de DVA en las madres/cuidadoras del área urbana fue casi el doble que en las del área rural.

•

No se encontró asociación estadísticamente significativa entre la DVA de las madres/cuidadoras y su edad, el nivel de escolaridad, la situación laboral, el nivel socio- económico, el sexo del jefe del hogar, el antecedente de embarazo el año anterior a la encuesta, la suplementación con hierro en el último embarazo o la anemia en los niños(as).

•

La DVA de las madres/cuidadoras se encontró relacionada significativamente con la DVA de los niños(as). Además, las madres/cuidadoras con DVA también tenían mayor tendencia a estar anémicas.

45


F. DEFICIENCIA DE VITAMINA A EN LOS NIÑOS(AS) DE 6 – 59 MESES Niveles de retinol sérico en niños(as) (Tablas No. F.1 y F2, gráficos No. 4 y 5) En la tabla No. F.1 y gráfico No. 4 se presenta la distribución de los niveles de retinol sérico o plasmático en los niños(as). Cerca de la mitad (48.9 por ciento) de los niños(as) presentaron concentraciones de retinol sérico inferiores a 30 µg/dl, el 8.6 por ciento entre 10 – 19 µg/dl y el 40.1 por ciento entre 20 –29 µg/dl. Solamente el 0.1 por ciento tuvo niveles inferiores a 10 µg/dl. El valor mínimo encontrado fue de 6.1 µg/dl y el máximo de 89.5 µg/dl. El promedio nacional fue de 31.5 µg/dl, con una desviación estándar de 10.2 µg/dl y una mediana de 30.2 µg/dl.

TABLA No. F.1 Distribución de los valores de retinol sérico en los niños(as) de 6 a 59 meses Valores de retinol sérico (mg/dl)

5–9 10 – 14 15 – 19 20 – 24 25 – 29 30 – 34 35 – 39 40 – 49 50 – 59 60 a más Total

No.

Porcentaje*

5 44 160 424 531 497 340 259 76 45

0.2 1.9 6.7 17.8 22.3 20.9 14.3 10.9 3.2 1.9

2381

100

Porcentaje Acumulado 0.2 2.1 8.8 26.6 48.9 69.7 84.0 94.9 98.1 100.0

*porcentaje ponderado

Los niveles de retinol sérico inferiores a 20 µg/d se consideran iniciativos de deficiencia subclínica de vitamina A (DVA) en los niños(as) de 6 a 59 meses.Con este criterio, la prevalencia total ponderada de DVA en los niños(as) de 6 a 59 meses fue de 8.8 por ciento. Solamente cinco niños(as) (0.2 por ciento) presentaron niveles de retinol inferiores a 10 mg/dl, indicador de DVA severa. Considerando los criterios recomendados por la OMS, para definir la significación de la DVA como un problema de salud pública, Nicaragua ahora puede ubicar la DVA en los menores de 5 años como un problema de salud de leve importancia, dado que la prevalencia de niveles de retinol por debajo de 20mg/dl es inferior al 10 por ciento. La región con el más alto porcentaje de DVA fue la de Managua (11.4 por ciento), seguida de la región Central rural (10.0 por ciento). Los menores porcentajes se encontraron en las regiones Atlántica rural y urbana, con 6.6 y 6.9 por ciento respectivamente. La prevalencia de DVA es similar en las regiones urbanas que en las rurales (8.9 vs. por ciento)

4646


GRÁFICO No. 4 Niveles de retinol sérico en niños(as) de 6-59 meses

25

20

20.9

14.3

10

10.9

6.7 ○

>59

50-59

40-49

35-39

30-34

25-29

20-24

15-19

10-14

3.2

1.9 ○

○ ○

<10

1.9

0.2

5 0

17.8

15

Porcentaje

22.3

Retinol sérico (mg/dl)

TABLA No. F.2 Prevalencia de DVA (retinol < 20 µg/dl) en niños(as) de 6 – 59 meses según región

Región

DVA en los niños(as) No. Porcentaje

1. Pacifico urbano 2. Pacífico rural 3. Managua 4. Central urbana 5. Central rural 6. Atlántico urbano 7. Atlántico rural Total urbano Total rural

34 26 32 25 48 13 17 104 91

Total

195

7.0 8.0 11.4 7.3 10.0 6.9 6.6 8.9 8.6 8.8*

Total 427 344 268 304 490 173 209 1172 1043 2215

* Tasa nacional ponderada

47


GRÁFICO No. 5 Prevalencia de deficiencia de vitamina A (retinol sérico < 20 µg/dl) en los niños(as) de 6 -59 meses según región 14

Prevalencia (%)

12 10 8 6 4 2 0

11.4 ○

10.0 ○

7.0 ○

8.0 ○

7.3 ○

6.9

8.8 ○

6.6

no urba Pac.

rural Pac.

no gua urba Mana Cen.

o rural urban Cen. Atlan

rural Atlan

nal Nacio

Región

DVA según edad y sexo de los niños(as) (Tabla No. F.3 y gráfico No. 6) Se observó una tendencia a la disminución de los porcentajes de niños(as) con deficiencia de vitamina A, a medida que incrementa la edad. La prevalencia más alta se encontró en el grupo de 6 – 11 meses (11.6 por ciento). Similares porcentajes se presentaron en los grupos de 12 – 23 y de 24 – 35 meses (10.1 y 10.9 respectivamente). La prevalencia más baja se encontró en el grupo de 48 – 59 meses (6.3 por ciento). Se presentó diferencia porcentual en la prevalencia de DVA entre los niños(as) (9.6 por ciento) y las niñas (8.0 por ciento).

TABLA No. F.3 Prevalencia de DVA (retinol < 20 µg/dl) en niños(as) de 6 – 59 meses según edad y sexo Edad y sexo de los niños(as)

Edad en meses (n= 2215) 6 – 11 12 – 23 24 – 35 36 – 47 48 – 59 Sexo (n= 2200) Femenino Masculino

4848

*porcentaje ponderado y ajustado por edad

DVA en los niños(as) No. Porcentaje*

Total

30 61 57 24 23

11.6 10.1 10.9 6.4 6.3

246 607 580 442 340

90 104

8.0 9.6

1080 1120


GRÁFICO No. 6 Prevalencia de deficiencias de vitamina A (retinol < 20 µg/dl) en los niños(as) según edad 14

Prevalencia (%)

12 10 8 6

11.6 ○

10.1

10.9

6.4

6.3

4

2

0 6-11 m

12-23 m

24-35 m

36-47 m

48-59 m

Edad en meses

DVA en los niños(as) según características de las madres/cuidadoras (Tabla No. F.4) El más alto porcentaje (13.1 por ciento) de niños(as) con deficiencia subclínica de vitamina A se determinó en los niños(as) cuidados por madres/cuidadoras (o madres/ cuidadoras) en edades comprendidas entre los 35 – 39 años. No se encontró relación entre el nivel de escolaridad de la mujer y el porcentaje de DVA en los niños(as). Igual fue la prevalencia de DVA en los niños(as) cuidados por madres/cuidadoras (o madres/ cuidadoras) que trabajan (8.2 por ciento) o no fuera del hogar (8.9 por ciento).

TABLA No. F.4 Prevalencia de DVA (retinol < 20 µg/dl) en niños(as) de 6 – 59 meses según características de las madres/cuidadoras Características de las madres/cuidadoras No. Edad (años) 15 – 19 20 – 24 25 – 29 30 – 34 35 – 39 40 y más

21 45 47 31 29 22

DVA en los niños(as) Porcentaje* Total

9.7 7.0 8.6 9.6 13.1 7.0

264 583 513 327 232 296

*porcentaje ponderado y ajustado por edad

49


TABLA No. F.4 (CONTINUACIÓN) Prevalencia de DVA (retinol < 20 µg/dl) en niños(as) de 6 – 59 meses según características de las madres/cuidadoras Características de las madres/cuidadoras

DVA en los niños(as) Porcentaje*

Total

159 36

9.2 7.2

1768 447

41 40 62 52

7.5 9.7 9.5 8.6

497 420 651 647

37

8.2

429

No.

Alfabetismo Sabe leer No sabe leer Nivel de escolaridad Ninguna Uno a tres años de primaria Cuatro a seis años de primaria Uno a cinco años de secundaria y más Situación laboral Trabajo remunerado *porcentaje ponderado y ajustado por edad

DVA en los niños(as) según nivel socio-económico (Tabla No.F.5) No se encontró relación estadísticamente significativa entre la prevalencia de DVA en los niños(as) y el nivel socio-económico de sus familias. Similares porcentajes de niños(as) deficientes en vitamina A se encontraron en el grupo de niños(as) ubicados en los niveles bajo y medio, y alto (9.6, 7.8 y 8.4 por ciento respectivamente).

TABLA No. F.5 Prevalencia de DVA (retinol < 20 µg/dl) en niños(as) de 6 – 59 meses según nivel socio - económico

Nivel socio - económico Nivel socio – económico Bajo Medio Alto *porcentaje ponderado y ajustado por edad

5050

No.

128 58 9

DVA en los niños(as) Porcentaje* Total

9.6 7.8 8.4

1237 788 130


DVA en los niños(as) según morbilidad en los últimos 15 días (Tabla No.F.6) El 10.6 por ciento de los niños(as) que presentaron diarrea en los previos quince días a la fecha de la encuesta tenían deficiencia de vitamina A, mientras que en los grupos que no la padecieron se determinó un 8.2 por ciento. La prevalencia de DVA fue similar entre el grupo de niños(as) que presentaron tos y dificultad para respirar en los últimos quince días (7.9 por ciento) y los que no presentaron (9.0 por ciento).

TABLA No. F.6 Prevalencia de DVA (retinol < 20 µg/dl) en niños(as) de 6 – 59 meses según morbilidad en los quince días previos a la encuesta

Morbilidad de los niños(as)

No.

DVA en los niños(as) Porcentaje* Total

Diarrea Sí No

62 133

10.6 8.2

550 1665

Tos y dificultad para respirar Sí No

33 162

7.9 9.0

405 1809

AGPA >1.0 g/l Sí No

84 111

17.6 6.7

485 1709

*porcentaje ponderado y ajustado por edad

En los niños(as) con AGPA > 1.0 g/l la prevalencia de DVA fue 2.7 veces mayor (17.6 por ciento) que en los niños(as) con niveles de AGPA <1.0 g/l (6.7 por ciento). La diferencia es estadísticamente significativa (p = 0.000).

DVA en los niños(as) según suplementación con vitamina A y hierro (Tabla No.F.7) La prevalencia de DVA fue de solamente 3.2 por ciento en los 63 niños(as) que tenían documentado haber recibido suplementos de dicha vitamina A en un período menor de tres meses antes de la encuesta, en comparación con 6.0 por ciento de los 234 niños(as) que fueron suplementados 3 meses antes, 9.8 por ciento de los 376 niños(as) que recibierón la vitamina A cuatro meses antes, y 9.2 por ciento de los 65 que recibieron el micronutriente cinco meses antes. La prevalencia de DVA fue un poco menor en los niños(as) que habían recibido suplementos de hierro en los últimos seis meses (7.6 por ciento) en comparación con los que no recibieron hierro (9.0 por ciento). 51


TABLA NO. F.7 Prevalencia de DVA (retinol < 20 µg/dl) en niños(as) de 6 – 59 meses según suplementación con vitamina A y hierro en los últimos seis meses Suplementación

DVA en los niños(as) No. Porcentaje* Total

Meses de haber recibido suplementos de vitamina A (n=785) Menos de tres

2

3.2

62

Tres

17

6.0

254

Cuatro

37

9.8

383

Cinco

8

9.2

86

Si

67

7.6

845

No

39

9.0

465

Recibió suplementos de hierro en los últimos seis meses (n=1310)

*porcentaje ponderado y ajustado por edad

DVA según anemia en las madres/cuidadoras y los niños(as) (Tabla No. F.8) En el grupo de niños(as) cuyas madres/cuidadoras estaban anémicas el 11.9 por ciento tenían deficiencia de vitamina A, mientras que en los hijos de madres/cuidadoras no anémicas se determinó un 8.1 por ciento de deficiencia (p=0.010). Asi mismo, resultó significativamente más alta la prevalencia de deficiencia de vitamina A en los niños(as) anémicos (13.4 por ciento) que en los no anémicos (6.5 por ciento) (p=0.000).

TABLA NO. F.8 Prevalencia de DVA (retinol < 20 µg/dl) en niños(as) de 6 – 59 meses según anemia de las madres/cuidadoras y los niños(as) Anemia No.

DVA en los niños(as) Porcentaje* Total

Anemia en las madres/ cuidadoras Sí

50

11.9

442

No

128

8.1

1508

98

13.4

800

No

97

6.5

1413

Anemia en los niños(as)

*porcentaje ponderado y ajustado por edad

5252


DVA en los niños(as) según consumo de azúcar por la familia No se encontró relación entre la deficiencia de vitamina A en el niño y el consumo de azúcar por la familia en la semana anterior a la encuesta, lo cual era de esperar, puesto que casi la totalidad de los hogares consumieron azúcar la semana anterior (ver sección de consumo) y, además, el azúcar fortificada apenas estaba comenzando a llegar al consumidor.

Resumen de los hallazgos relevantes sobre DVA en los niños(as): •

Casi uno de cada once niños(as) tenía deficiencia de vitamina A, destacándose Managua con la más alta proporción (uno de cada nueve).

•

La frecuencia de DVA en los niños(as) fue ligeramente más alta en la zona urbana que en la rural.

•

La prevalencia más alta de DVA se encontró en los niños(as) más pequeños, de 6-11 meses, con una clara tendencia a la disminución de la deficiencia a medida que aumenta la edad de los niños(as).

•

La frecuencia de DVA fue menor en los niños(as) que recibieron suplementos de vitamina A en los últimos tres meses, en comparación con los demás niños(as).

•

No se estableció asociación significativa entre la DVA de los niños(as) y la edad de la madre, su nivel de escolaridad, la situación laboral de ésta y el nivel socio-económico.

•

Se mostró relación significativa entre la prevalencia de anemia y de DVA en los niños(as), entre la anemia de las madres/cuidadoras y la prevalencia de DVA en los niños(as), y entre la presencia de AGPA >1.0 g/l y la prevalencia de DVA en los niños(as).

53


G. ANEMIA EN LAS MADRES/CUIDADORAS El 6.4 por ciento de las madres/cuidadoras participantes en esta encuesta estaba embarazada el día de la entrevista. De ellas, el 32.9 por ciento presentó anemia (punto de corte: hemoglobina <11g/dl), siendo ésta la tasa nacional ponderada de prevalencia de anemia en embarazadas. Siendo pequeña la tasa de embarazo, el análisis del comportamiento de la anemia en madres/cuidadoras se presenta en el resto de este capítulo excluyendo al 6.4 por ciento de madres/cuidadoras embarazadas. Niveles de hemoglobina de madres/cuidadoras no embarazadas (Tabla No.G.1 y gráfico No.7) La distribución de los niveles de hemoglobina en madres/cuidadoras no embarazadas se presenta en la tabla No.G.1 y el gráfico No.7. La mayoría de los valores de hemoglobina de las madres/cuidadoras se concentran en 12 g/dl y 13 g/dl (30.6 por ciento para ambos). Mínimos son los porcentajes en los valores extremos de hemoglobina, encontrándose un 0.2 por ciento de valores inferiores a 7 g/dl, 0.6 por ciento de valores inferiores a 8 g/dl y 0.2 por ciento de valores superiores a 15 g/dl. El valor mínimo encontrado fue de 5.4 g/ dl y el máximo de 16.5 g/ dl, con un promedio de 12.7 g/ dl, una desviación estándar de 1.36 g/ dl y una mediana de 12.8 g/ dl.

TABLA No. G.1 Distribución de los valores de hemoglobina en las madres/cuidadoras no embarazadas

Valores de hemoglobina (g/dl)

Porcentajes*

Porcentajes acumulados 0.1 0.2 0.6 1.4 3.3 8.5 22.4 53.0 83.6 97.0 99.9 100

5.00 6.00 7.00 8.00 9.00 10.00 11.00 12.00 13.00. 14.00 15.00 16.00

1 1 8 16 40 108 292 640 641 281 60 5

0.1 0.1 0.4 0.8 1.9 5.2 13.9 30.6 30.6 13.4 2.9 0.2

Total

2093

100

*porcentajes ponderados

5454

No.


GRÁFICO No. 7 Niveles de hemoglobina en madres/cuidadoras no embarazadas

0.4 ○

<7

0.8

7

1.9

8

9

5.2 ○

30.6

13.4 ○

3.1 10

11

12

13

14

>14

30.6

13.9

0.2 ○

0

5

10

15

20

25

Porcentaje

30

35

Hemoglobina (g/dl)

Prevalencia de anemia en madres/cuidadoras no embarazadas (Tabla No. G.2 y gráfico No. 7) La prevalencia nacional ponderada de anemia en las madres/cuidadoras no embarazadas (hemoglobina <12 g/dl) fue de 22.3 por ciento. En la tabla No.G.2 se muestra el comportamiento de la anemia según región. Las regiones que presentaron mayores porcentajes de anemia fueron la Atlántico urbano y la Atlántico rural (36.0 y 31.8 por ciento respectivamente) y los menores porcentajes se encontraron en las regiones Central rural y Central urbano (12.9 y 18.8 por ciento respectivamente).

55


TABLA No. G.2 Prevalencia de anemia (hb <12 g/dl) en las madres/cuidadoras no embarazadas según región

Región

Anemia Porcentaje

No. 1. Pacífico urbano 2. Pacífico rural 3. Managua 4. Central urbano 5. Central rural 6. Atlántico urbano 7. Atlántico rural Total no embarazadas Embarazadas (Hb <11 g/dl)

Total

96 72 64 59 64 58 54

24.3 22.1 24.0 18.8 12.9 36.0 31.8

417 320 267 291 453 153 182

467 48

22.3* 32.9*

2083 153

* Tasa nacional ponderada

GRÁFICO No. 8 Prevalencia de anemia en las madres/cuidadoras no embarazadas (hb < 12 g/dl) según región 40 35

36.0 ○

25

20

15 10 5 0

24.3 ○

o urban Pac.

22.1 ○

rural Pac.

24.0 ○

18.8 ○

o gua urban Mana Cen.

12.9

31.8

22.3 ○

l no rural t rura . urba Cen. Atlan Atlan

Regiones

5656

30 Prevalencia (%)

nal Nacio


Anemia según características de las madres/cuidadoras no embarazadas(Tabla No. G.3) No hubo grandes diferencias en los porcentajes de anemia entre las madres/cuidadoras no embarazadas que vivían en zonas rurales y las que habitaban en áreas urbanas, siendo ligeramente más alto el porcentaje de anémicas en el área urbana (23.8 por ciento) que en la rural (20.0 por ciento).

TABLA No. G.3 Prevalencia de anemia (hb <12g/dl) en las madres/cuidadoras no embarazadas según procedencia, edad, escolaridad y situación laboral

Características de las madres/cuidadoras

No.

Procedencia Urbano Rural

277 190

23.8 20.0

1128 955

Edad de la mujer (años) 15 – 19 20 – 24 25 – 29 30 – 34 35 – 39 40 – 44 45 y más

58 126 103 76 54 33 17

22.6 21.6 18.7 26.6 26.3 21.1 20.3

252 569 496 315 226 139 86

Alfabetismo Sabe leer No sabe leer

384 83

22.2 22.8

1709 374

Nivel de escolaridad Ninguna Uno a tres años de primaria Cuatro a seis años de primaria Uno a cinco años de secundaria Estudios superiores o técnicos

90 90 148 122 17

21.6 22.6 22.7 22.4 19.0

418 383 637 560 85

75

18.9

396

Situación laboral Trabajo remunerado

Anemia Porcentaje*

Total

* porcentaje ponderado

57


En cuanto a la edad de las madres/cuidadoras no embarazadas y la situación de anemia, los porcentajes más altos se identificaron en los grupos de edades de 30 a 34 y de 35 a 39 años (26.6 y 26.3 por ciento respectivamente. Sin embargo no hubo asociación estadística significativa entre la edad y la prevalencia de anemia en las madres/cuidadoras. El comportamiento de la prevalencia de anemia fue similar entre las que saben leer y las analfabetas (22.2 por ciento vs. 22.8 por ciento). De forma semejante se comporta en los distintos niveles de escolaridad (alrededor del 22 por ciento), a excepción del grupo de madres/cuidadoras que realizaron estudios superiores o técnicos (19.0 por ciento), aunque el tamaño de este grupo es pequeño. Entre las madres/cuidadoras que trabajaban fuera del hogar, se encontró que el 18.9 por ciento estaban anémicas, en tanto que entre las que no trabajaban fuera de su casa, el porcentaje de anémicas fue ligeramente mayor (23 por ciento).

Anemia según antecedentes de embarazo y suplementación con hierro (Tabla No. G.4) El 28.7 por ciento de las madres/cuidadoras que estuvieron embarazadas durante el año anterior a la fecha de la encuesta se encontraban anémicas, mientras que en el grupo de madres/cuidadoras que no estuvieron embarazadas en dicho período, el porcentaje de anemia fue inferior (19.9 por ciento). Se destaca la relación entre la prevalencia de anemia en las madres/cuidadoras y el antecedente de haber recibido suplementos de hierro durante el último embarazo. Cuatro de cada diez madres/ cuidadoras que no recibieron suplementos resultaron anémicas (41.1 por ciento), en comparación el 24.5 por ciento de las suplementadas. Estas diferencias son estadísticamente significativas. Estos hallazgos deben valorarse con cautela, dado que en la presente encuesta no se indagó sobre el tiempo de comienzo, la duración, ni la adherencia a los suplementos.

Anemia en madres/cuidadoras no embarazadas según nivel socio-económico (Tabla No. G.4) A pesar de que la relación entre la prevalencia de anemia y el nivel socio-económico no es estadísticamente significativa, hay cierta tendencia hacia más altos porcentajes de anemia en los estratos socio-económicos más deprimidos. Es así que en el grupo de madres/cuidadoras ubicadas en el nivel bajo el 23.1 por ciento estaban anémicas y en el nivel medio el 21.8 por ciento, mientras que el más bajo porcentaje (18.3 por ciento) se encontró en las de nivel alto.

5858


TABLA No. G.4 Prevalencia de anemia (hb <12g/dl) en madres/cuidadoras no embarazadas según algunas características de las madres/cuidadoras Características de las madres/cuidadoras

No.

Anemia Porcentaje*

Total

Estuvieron embarazadas en el último año

157

28.7

550

No estuvieron embarazadas último año

309

19.9

1527

Recibieron hierro en el último embarazo

104

24.5

415

53

41.1

135

277 167 23

23.1 21.8 18.3

1182 767 134

No recibieron hierro en el último embarazo Nivel socio – económico Bajo Medio Alto * porcentaje ponderado

Anemia en madres/cuidadoras no embarazadas según consumo de pan (Tabla No. G.5) No se evidenciaron diferencias importantes en anemia en las madres/cuidadoras de hogares que consumieron o no pan simple la semana anterior a la fecha de la encuesta (23.1 por ciento versus 20.6 por ciento). En cuanto al consumo de pan dulce, en el grupo de madres/cuidadoras de hogares que consumieron este alimento resultó un 20.6 por ciento de anémicas, mientras que en las de hogares que no lo consumieron el porcentaje fue más alto (25.0 por ciento). Tampoco se establecieron diferencias estadísticamente significativas en los porcentajes de anemia entre las madres/cuidadoras de hogares que consumieron o no pan dulce y /o simple (21.8 por ciento y 25.1 por ciento respectivamente); sin embargo, se denota un porcentaje menor de anemia entre las madres/cuidadoras de familias consumidoras de este alimento.

59


TABLA No. G.5 Prevalencia de anemia (hb <12g/dl) en madres/cuidadoras no embarazadas según consumo de pan en el hogar Consumo de pan No.

Anemia Porcentaje*

Total

Pan simple Sí No

289 178

23.1 20.6

1250 833

Pan dulce Sí No

289 178

20.6 25.0

1368 715

Pan simple y /o dulce Sí No

398 69

21.8 25.1

1795 288

* porcentaje ponderado

Anemia en madres/cuidadoras no embarazadas según anemia en el niño (a) (Tabla No. G.6) El 31.7 por ciento de las madres/cuidadoras de niños(as) anémicos también se encontraban anémicas, en comparación con solamente el 17.1 por ciento de las madres/ cuidadoras de niños(as) no anémicos.

TABLA No. G.6 Prevalencia de anemia (hb <12g/dl) en madres/cuidadoras no embarazadas según anemia en los niños(as) Anemia en los niños(as)

Anemia en la mujer No. Porcentaje*

Niños(as) con anemia

236

31.7

730

Niños(as) sin anemia

224

17.1

1304

* porcentaje ponderado

6060

Total


Resumen de los hallazgos relevantes sobre anemia en las madres/cuidadoras: •

• •

• •

Un poco más de la quinta parte de las madres/cuidadoras no embarazadas se encontraban anémicas, es decir que al menos dos de cada diez madres/ cuidadoras tenían anemia, siendo las regiones más afectadas las del Atlántico urbana y rural. Alrededor de un tercio de las madres/cuidadoras embarazadas se encontraban anémicas. No se encontró relación significativa entre la anemia en las madres/ cuidadoras no embarazadas y la edad, procedencia, nivel de escolaridad, la condición laboral de éstas, el antecedente de embarazo en el año anterior a la encuesta y la condición socio-económica. Se evidenció relación entre la prevalencia de anemia en las madres/ cuidadoras y en los niños(as). Se estableció asociación estadísticamente significativa entre la anemia en las madres/cuidadoras no embarazadas y el antecedente de haber recibido suplementos de hierro en el último embarazo.

61


H. ANEMIA EN LOS NIÑOS(AS) DE 6-59 MESES Niveles de hemoglobina (Tabla No. H.1 y gráfico No. 9) La distribución de los niveles de hemoglobina en los niños(as) se presenta en la tabla No. H.1 y el gráfico No. 9. La mayoría de los valores de hemoglobina se concentraron entre 10 y 12 g/dl. El valor mínimo encontrado fue de 5.3 g/ dl, el valor máximo de 16.1 g/ dl, con un promedio de 11.3 g/ dl, una desviación estándar de 1.34 g/ dl y una mediana de 11.5 g/ dl

TABLA No. H.1 Distribución de los valores de hemoglobina en los niños(as) de 6 a 59 meses Valores de hemoglobina (g/dl)

No.

Porcentajes*

5.00 6.00 7.00 8.00 9.00 10.00 11.00 12.00 13.0 14.00 15.00 16.00

7 14 27 72 195 482 766 610 189 16 2 1

0.3 0.6 1.1 3.0 8.2 20.2 32.2 25.6 7.9 0.7 0.1 0.1

Total

2381

100

Porcentajes Acumulados 0.3 0.9 2.0 5.0 13.2 33.4 65.6 91.2 99.1 99.8 99.9 100.0

* porcentaje ponderado

GRÁFICO No. 9 Niveles de hemoglobina en niños(as) de 6-59 meses de edad

35

7

3.0 ○

8

7.9 ○

0.7 9

10

11

Hemoglobina (g/dl)

12

13

0.2

14

○ ○

<7

1.1

>14

8.2

0.9

20.2

5

10

20

Porcentaje

25.6

25

15

6262

32.2

30

0


Prevalencia de anemia en los niños(as) (Tabla No.H.2 y gráfico No.11) La tasa nacional de prevalencia de anemia en los niños(as) de 6 a 59 meses, ponderada y ajustada por edad, fue de 33.5 por ciento, considerando el punto de corte de 11g/dl. La prevalencia de anemia más alta (50.0 por ciento) fue la correspondiente a la región Atlántico urbano, seguido de la región Atlántico rural con 42.8 por ciento. El tercer lugar lo ocupó la región de Managua en donde el 39.4 por ciento de niños(as) estaban anémicos. Las tasas más bajas se registraron en las regiones Central urbana con 25.8 por ciento y en la Pacífico urbano, 27.0 por ciento. La tasa global de anemia severa (<7 g/dl) fue de 0.8 por ciento. No se encontraron diferencias en los porcentajes de anemia entre los niños(as) que habitaban en áreas rurales y los procedentes de zonas urbanas (33.3 y 33.6 por ciento respectivamente).

TABLA No. H.2 Prevalencia de anemia (hb <11g/dl) en los niños(as) de 6 a 59 meses según región

Región

No.

Anemia Porcentaje

Total

1. Pacífico urbano 2. Pacífico rural 3. Managua 4. Central urbano 5. Central rural 6. Atlántico urbano 7. Atlántico rural

130 123 127 94 173 95 96

27.0 30.6 39.4 25.8 30.2 50.0 42.8

441 354 293 320 507 179 213

Total urbano Total rural

446 392

33.6 33.3

1233 1074

Total

857

33.5*

2307

* Tasa nacional ponderada y ajustada por edad

63


GRÁFICO No. 10 Prevalencia de anemia en los niños(as) de 6-59 meses (hb < 11 g/dl) según región 60

Prevalencia (%)

50 40 30 20 10

50 ○

39.4 ○

27

30.6

0 o urban Pac.

rural Pac.

42.8 ○

25.8

33.5

30.2

o gua urban Mana Cen.

l no rural t rura . urba Cen. Atlan Atlan

nal Nacio

Regiones

Anemia según características de los niños(as) (Tabla No. H.3) Según grupos de edad (Tabla No. H.3 y gráfico No. 11), la más alta tasa de anemia se encontró en el grupo de 6–11 meses (61.8 por ciento), seguida del grupo de 12–23 meses (54.2 por ciento). La tasa de anemia descendió progresivamente a medida que aumenta la edad del niño, siendo la más baja en los niños(as) de 48–59 meses (11.6 por ciento). La relación entre la edad y prevalencia de anemia fue significativa (p=0.000)

TABLA No. H.3 Prevalencia de anemia (hb <11g/dl) en los niños(as) de 6 a 59 meses según edad, sexo del jefe del hogar y del niño (a) Características de los niños(as)

64

64

No.

Anemia Porcentaje*

Total

Edad (meses) 6 – 11 12 – 23 24 – 35 36 – 47 48 – 59

165 349 189 94 41

61.8 54.2 31.9 20.4 11.6

267 637 604 454 345

Jefe del hogar Masculino Femenino

653 185

33.6 33.3

1798 509

Sexo del niño (n= 2292) Masculino Femenino

428 400

34.3 32.2

1159 1133

* porcentaje ponderado y ajustado por edad


GRÁFICO No. 11 Prevalencia de anemia en los niños(as) (hb < 11 g/dl)según edad 70

Prevalencia (%)

60 50 40 30 20 10

62.4 ○

55.9

32.0

20.4 ○

11.3 ○

0 6-11

12-23

24-35

36-47

48-59

Edad en meses

Iguales son las proporciones de anemia entre los niños(as) cuyo hogar tiene de jefe una mujer y los que son miembros de hogares con jefe del sexo masculino (33.6 por ciento). No se encontró diferencia entre las tasas de anemia en niños(as) y niñas (34.3 vs. 32.2)

Anemia en los niños(as) según características de las madres/cuidadoras (Tabla No. H.4) El 46.3 por ciento de las madres/cuidadoras en edades de 15 a 19 años cuidaban o eran madres/cuidadoras de niños(as) anémicos. Los porcentajes eran menores en los otros grupos de edades, sin embargo, no hubo una relación estadísticamente significativa entre la tasa de anemia en los niños(as) y la edad de las madres/cuidadoras. La tasa de anemia en los niños(as) cuyas madres/cuidadoras no sabían leer fue de 36.6 por ciento, mientras que en los hijos de madres/cuidadoras que sí sabían fue de 32.7 por ciento. La diferencia no es estadísticamente significativa. El 31.0 por ciento de los niños(as) hijos de madres/cuidadoras habían estudiado más de 9 años resultaron anémicos, en comparación con el 35.9 por ciento de los niños(as) cuyas madres/ cuidadoras no tenían ningún nivel de escolaridad. Estas diferencias porcentuales son estadísticamente significativas (p=0.017). Similar porcentaje de anemia se encontró en los niños(as) cuyas madres/cuidadoras trabajaban fuera de la casa que en los niños(as) de madres/cuidadoras que no trabajaban fuera del hogar (33.3 y 33.5 por ciento respectivamente).

65


TABLA No. H.4 Prevalencia de anemia (hb <11g/dl) en los niños(as) de 6 a 59 meses según características de las madres/cuidadoras Características de las madres/cuidadoras

No.

Anemia Porcentaje*

Total

Edad (años) 15 – 19 20 – 24 25 – 29 30 – 34 35 – 39 40 – y más

133 243 178 112 79 93

46.3 36.5 28.6 28.9 34.4 30.4

281 612 534 334 242 304

Alfabetismo Sabe leer No sabe leer

655 183

32.7 36.6

1850 457

Nivel de escolaridad Ninguna Uno a tres años de primaria Cuatro a seis años de primaria Uno a cinco años de secundaria y más

202 156 255 225

35.9 33.0 34.6 31.0

509 437 686 675

Situación laboral Trabajo remunerado

153

33.3

440

* porcentaje ponderado y ajustado por edad

Anemia en los niños(as) según características del hogar (Tabla No. H.5) Se observó que en los hogares en donde habitaba un mayor número de niños(as) menores de cinco años era más alto el porcentaje de niños(as) con anemia; así, en los hogares en donde habitaba solamente un niño se encontró un 26.8 por ciento, mientras que en los hogares en donde vivían dos ascendió a un 41.5 por ciento. En los hogares donde había tres niños(as) o más el porcentaje se elevó al 48.2 por ciento, diferencias estadísticamente significativas (p =0.000). Resulta relevante la relación encontrada entre anemia de los niños(as) y la existencia de inodoro en el hogar. El 35.0 por ciento de los niños(as) en cuyos hogares no poseían inodoro estaban anémicos, en comparación con sólo el 24.6 por ciento en el grupo que disponían de este servicio básico. La relación es estadísticamente significativa (p =0.001). En el grupo de niños(as) pertenecientes a los niveles socio-económicos bajo y medio los porcentajes de anemia fueron similares (35.2 y 34.2 por ciento respectivamente), mientras que en el grupo ubicado en el nivel alto solamente el 18.2 por ciento tenían anemia. Estas diferencias son estadísticamente significativas (p =0.000).

6666


TABLA No. H.5 Prevalencia de anemia (hb <11g/dl) en los niños(as) de 6 a 59 meses según características del hogar

Características del hogar

Anemia Porcentaje*

Total

397 313 128

26.8 41.5 48.2

1308 746 253

Hogares con disposición de inodoro Tienen 74 No tienen 764

24.6 35.0

279 2028

Nivel socio-económico Bajo Medio Alto

35.2 34.2 18.2

1341 825 141

Número de niños(as) menores de 5 años que viven en el hogar Uno Dos Tres o más

No.

514 298 26

* porcentaje ponderado y ajustado por edad

Anemia en los niños(as) según morbilidad en los últimos 15 días (Tabla H.6) Cerca de la mitad (46.0 por ciento) de los niños(as) que presentaron algún episodio de diarrea en los quince días anteriores a la encuesta estaban anémicos, en comparación con tres de cada diez (29.6 por ciento) de los que no habían tenido diarrea. La diferencia es estadísticamente significativa (p =0.000). El 36.4 por ciento de niños(as) que habían padecido de tos y dificultad para respirar en los quince días anteriores a la encuesta se encontraron anémicos, en tanto que el porcentaje fue menor (32.8 por ciento) en el grupo de niños(as) que no habían tenido estos síntomas. Esta diferencia no resultó ser estadísticamente significativa. El 45.0 por ciento de los niños(as) con AGPA >1.0 g/l resultaron anémicos, mientras un menor porcentaje se encontró en el resto de niños(as) (30.1 por ciento). Así mismo, el 27.4 por ciento de los niños(as) que resultaron anémicos tenían concentraciones de AGPA >1.0 g/l, es decir, que al momento de la encuesta tenían algún proceso infeccioso, mientras que en los niños(as) que no estaban anémicos solamente el 16.7 por ciento resultaron tener este marcador de infección >1.0 g/l. Estos resultados son estadísticamente significativos (p = 0.000).

67


TABLA No. H.6 Prevalencia de anemia (Hb <11g/dl) en los niños(as) según morbilidad en los quince días previos a la encuesta Morbilidad de los niños(as)

No.

Anemia Porcentaje*

Total

Diarrea Sí No

277 561

46.0 29.6

577 1730

Tos y dificultad para respirar Sí No

170 667

36.4 32.8

424 1882

AGPA > 1.0 g/l Sí No

229 571

45.0 30.1

489 1719

* porcentaje ponderado y ajustado por edad

Anemia en los niños(as) según suplementación con hierro y vitamina A (Tabla No. H.7) Se encontraron diferencias estadísticamente significativas (p =0.000) en la tasa de anemia entre los niños(as) que recibieron o no suplementos de vitamina A (28.8 vs. 40.3 por ciento). El 29.5 por ciento de niños(as) que recibieron vitamina A menos de cuatro meses antes de la encuesta estaban anémicos, así como el 27.6 por ciento de los suplementados hacía cuatro meses, el 34.4 por ciento de los que habían recibido vitamina A hacía cinco meses y el 27.0 por ciento hacia seis meses. El 29.9 por ciento de los niños(as) que recibieron uno o más frascos de hierro en los últimos seis meses tenían anemia, en comparación con 35.5 por ciento de los niños(as) que no los recibieron. La diferencia no es estadísticamente significativa.

6868


TABLA No. H.7 Prevalencia de anemia (hb <11g/dl) en los niños(as) de 6 a 59 meses según suplementación con vitamina A y hierro Suplementación de los niños(as)

No.

Anemia Porcentaje*

Total

Meses de haber recibido suplementos de vitamina A Menos de cuatro 106 29.5 Cuatro 127 27.6 Cinco 36 34.4 Seis 13 27.0

330 398 87 46

Total suplementados

282

28.8

861

No recibieron

418

40.3

984

Suplementos de hierro en los últimos seis meses Recibió 279 29.9 No recibió 147 35.5

875 487

*porcentaje ponderado y ajustado por edad

Anemia en los niños(as) según anemia en las madres/cuidadoras (Tabla No. H.8) El 48.2 por ciento de niños(as) cuyas madres/cuidadoras estaban anémicas, presentaron también anemia, en comparación con el 28.8 por ciento de los niños(as) cuyas madres/ cuidadoras no estaban anémicas. Esta relación es estadísticamente significativa (p=0.000) Anemia en los niños(as) según deficiencia de vitamina A (Tabla No. H.8) En el grupo de niños(as) que tenían deficiencia de vitamina A se encontró un 50.5 por ciento de anémicos, en tanto que en el grupo sin DVA solo el 31.4 por ciento tenían anemia, relación que es estadísticamente significativa (p=0.000).

69


TABLA No. H.8 Prevalencia de anemia (hb <11g/dl) en los niños(as) según anemia en las madres/cuidadoras y deficiencia de vitamina A en los niños(as) de 6 a 59 meses Anemia y deficiencia de vitamina A

No.

Anemia Porcentaje*

Total

Anemia en las madres/cuidadoras Sí 236 No 494

48.2 28.8

460 1574

Deficiencia de vitamina A en los niños(as) Sí 98 No 702

50.5 31.4

195 2018

* porcentaje ponderado y ajustado por edad

Anemia en los niños(as) según consumo de alimentos específicos en el hogar (Tabla No.H.9) En los hogares que consumieron pan dulce la semana anterior a la encuesta, la prevalencia de anemia en los niños(as) fue de 31.9 por ciento, mientras que en los hogares donde no lo consumieron, la prevalencia fue ligeramente mayor (36.2 por ciento). La diferencia no es estadísticamente significativa (p = 0.144). Similar porcentaje de anemia se encontró en los niños(as) de hogares que consumieron o no pan simple la semana anterior a la encuesta (33.8 y 32.9 por ciento respectivamente). De igual forma, fueron similares las tasas de anemia en los niños(as) de hogares que consumieron algún tipo de pastas (33.2 por ciento) se aproximó a la de los niños(as) que no consumieron pastas (33.7 por ciento). No se mostró asociación estadísticamente significativa entre el consumo de pan simple y/o dulce y la anemia de los niños(as). En el grupo de niños(as) cuyos hogares consumieron tortilla la semana anterior fue más baja la prevalencia de anemia (32.5 por ciento) que en el grupo de niños(as) de hogares en los que no utilizaron este alimento (40.7 por ciento). Esta diferencia es estadísticamente significativa (p= 0.001).

7070


TABLA No. H.9 Prevalencia de anemia (hb <11g/dl) en los niños(as) de 6 a 59 meses según consumo de algunos alimentos en el hogar Consumo de alimentos la semana anterior a la encuesta

No.

Anemia Porcentaje*

Total

Pan dulce Sí No

525 313

31.9 36.2

1499 808

Pan simple Sí No

489 349

33.8 32.9

1371 936

Pan dulce y/o simple Sí No

710 128

33.3 34.6

1973 334

Pastas ( tallarines, etc) Sí No

291 547

33.2 33.7

816 1491

Tortilla Sí No

678 160

32.2 40.7

1944 363

* porcentaje ponderado y ajustado por edad

Anemia severa en niños(as) de 6 a 59 meses La tasa de anemia severa (hemoglobina <7 g /dl) en los niños(as), ajustada por edad, es inferior al uno por ciento (0.9 por ciento). Las regiones más afectadas son la región Atlántico urbano (2.0 por ciento) y Managua (1.9 por ciento). Las tasas de anemia severa son muy bajas en las regiones Pacífico urbano y rural (0.2 y 0.3 por ciento respectivamente) y Central rural (0.4 por ciento).

71


En los niños(as) menores de edad se encontraron más altos porcentajes de anemia severa: 1.8 por ciento en el grupo de 6 a 11 meses y 1.4 por ciento en el de 12 a 23 meses. En el grupo de 48 a 59 meses de edad no se identificaron niños(as) severamente anémicos. La frecuencia de anemia severa fue mayor en las zonas urbanas (1.1 por ciento) que en las rurales (0.5 por ciento)

Resumen de los hallazgos relevantes sobre anemia en los niños(as):

7272

•

La prevalencia nacional de anemia en los niños(as) de 6 a 59 meses fue más alta que en las madres/cuidadoras: uno de cada tres niños(as) se encontraba anémico.

•

Las regiones más afectadas, al igual que en las madres/cuidadoras, resultaron ser la Atlántico urbano y rural.

•

La tasa de anemia fue muy alta en los niños(as) de 6-11 meses (6 de cada 10 niños(as)) y descendió a medida que aumentaba la edad.

•

Los niños(as) de hogares con un mayor número de niños(as) menores de cinco años, presentaron una proporción significativamente más alta de anemia.

•

Se encontró relación estadísticamente significativa entre la anemia y la edad del niño, el nivel de escolaridad de las madres o cuidadoras, el nivel socioeconómico, la presencia de diarrea en los 15 días anteriores a la encuesta, la deficiencia de vitamina A, el antecedente de suplementación con vitamina A y la anemia de las madres/cuidadoras.

•

No se identificó relación significativa entre la anemia de los niños(as) y la procedencia geográfica, el sexo del jefe del hogar, la edad y la condición laboral de las madres/cuidadoras.

•

La tasa de anemia severa fue inferior al uno por ciento, resultando más afectadas el área urbana y las regiones Atlántico urbano y Managua, así como los niños(as) de 6 a 23 meses de edad.


I. FORTIFICACION DEL AZUCAR Y DE LA SAL

Fortificación del azúcar con vitamina A La fortificaión de azúcar con vitamina A se inició en Nicaragua con la zafra Noviembre 1999-Mayo 2000. Durante los primeros meses de producción de azúcar fortificada todavía se comercialoizaba azúcar de la zafra anterior y conforme el tiempo transcurría, iba desapareciendo del mercado el azúcar no fortificada para dar paso al azúcar con retinol o vitamina A. Las muestras de azúcar obtenidas en los hogares participantes en la ENM 2000 se mezclaban para formar una muestra compuesta en cada segmento del estudio, confórmandose un total de 220 muestras. El análisis del azúcar comprobó que la mayoría de las muestras tenían alguna cantidad de retinol. El valor mínimo fue cero y el máximo 19 mg/kg, y con un promedio de 5.4 mg/kg, una desviación estándar de 2.65 mg/kg y una mediana de 5.4 mg/kg. Un poco más de la mitad de las muestras (51.0 por ciento) tenían concentraciones entre 5 y 9 mg/kg de retinol consideradas como aceptables, y el 40.1 por ciento entre 1 - 4 mg/kg o sea con niveles insuficientes (Tabla No. I.1 y gráfico No. 12). En el 4.8 por ciento de las muestras no se encontró retinol, y en el 4.1 por ciento las concentraciones fueron mayores de 9 mg/kg. Los resultados del análisis de las muestras de azúcar muestran que en el período de campo de la encuesta (enero-marzo, 2000) la mayoría (95%) del azúcar que estaba llegando a los hogares nicaragüenses estaba fortificada y que, en general, el 55.1 por ciento tenían niveles adecuados de vitamina A (>5 mg/kg) pero más del 40 por ciento no contenía niveles suficientes.

TABLA No. I.1 Concentraciones de retinol en azúcar en las muestras compuestas de los hogares de cada segmento según procedencia

Concentraciones de retinol en azúcar (mg/kg)

Urbano No.

0 1–4 5–9 >9 Total

4 44 61 5 114

% 2.8 38.5 54.1 4.6 49.8

No. 7 44 51 4 106

Rural

%

No.

6.4 41.8 48.2 3.6 50.2

11 88 112 9 220

Total Porcentaje* 4.8 40.1 51.0 4.1 100.0

* porcentajes ponderados

No se evidenciaron diferencias importantes en la concentración de retinol en azúcar entre las muestras de las áreas urbanas y las de áreas rurales; sin embargo, son un poco más altos los porcentajes de muestras con concentraciones de 5 y más mg/kg en la zona urbana (Tabla I.1). El 41.3% de las muestras urbanas y el 48.2% de las rurales tenían niveles insuficientes (< 5 mg/kg) de vitamina A. 73


GRÁFICO No. 12 Concentraciones de retinol en muestras de azúcar de los hogares

60

Porcentajes

50 40 30 20 10

51.0 ○

40.1 ○

4.8 ○

4.2 ○

0 0

1-4

5-9

>9

Concentraciones de retinol (mg/kg)

Los promedios más altos de retinol en azúcar se encontraron en la región Central urbano y rural (6.65 y 6.25 respectivamente). El promedio más bajo se encontró en la región Pacífico rural (3.85). Las muestras obtenidas en la región Atlántica urbana tenían promedios similares a los encontrados en la región Central (6.20) y la región Atlántica rural presentó promedios similares a la región Pacífico urbano (5.00). El promedio total y la mediana fueron de 5.40 mg/kg.

TABLA No. I.2 Concentraciones de retinol en azúcar en las muestras de hogares Regiones

7474

Promedio

(mg/kg) Mediana

DS

Total (n)

1. Pacífico urbano 2. Pacífico rural 3. Managua 4. Central urbano 5. Central rural 6. Atlántico urbano 7. Atlántico rural

4.59 3.85 5.28 6.65 6.25 6.20 5.00

4.55 3.63 5.15 6.46 6.58 6.07 4.87

2.43 2.18 2.24 3.33 2.58 1.61 2.18

41 33 24 33 50 16 23

Total

5.40

5.40

2.65

220


TABLA No. I.3 Concentraciones de retinol en azúcar en las muestras de hogares, por región, según el orden en que se recolectó las muestras

Región

Porcentajes de retinol en azúcar (mg/kg) <1

1-4

5-9

>9

Mediana

1. Pacífico urbano

8.8

47.1

44.1

-

4.56

2. Pacífico rural

15.6

46.9

37.5

-

3.63

3. Managua 4. Central urbano 5. Central rural 6. Atlántico urbano 7. Atlántico rural

2.0 3.4

45.8 34.3 34.0 20.0 48.3

50.0 54.3 56.0 80.0 48.3

4.2 11.4 8.0 -

5.15 6.46 6.58 6.07 4.87

Total

4.6

40.2

51.1

4.2

5.4

*porcentaje ponderado

Contenido de yodo en la sal (Tabla No. K.2) En Nicaragua el programa de yodación de la sal se inició en la década de los 80 y ha venido funcionando relativamente de manera exitosa; sin embargo, la debilidad en el sistema vigilancia y control, y el desabastecimiento del fortificante, han afectado su calidad. Los datos de la presente encuesta muestran un valor mínimo de yodo en sal de 8 mg/kg y un máximo de 58 mg/kg, con un promedio de 29.7 mg/kg, una desviación estándar de 8.3 y una mediana de 31 mg/kg. Se encontró, además, que solamente un 4.3 por ciuento de las muestras recolectadas en ñlos hogares tenían niveles inferiores a 15 mg/kg (nivel considerado insuficiente), de tal manera que cerca de un 96 por ciento de las muestras tenían niveles satisfactorios . El 44.87 por ciento de las muestras se encontraron en valores de 15 - 30 mg/kg y un 50.9 por ciento de valores por arriba de los 30 mg/kg. La norma técnica recientemente aprobada en el país establece un margen entre 30-36 mg/kg. Solamente la mitad de las muestras cumplen con esta norma técnica. Seis de las 10 muestras con valores insuficientes (menores de 15 mg/kg), se encontraron en el área urbana en Managua y la región Central urbano. Las marcas de mayor consumo en orden de frecuencia son: Betsy, Tortuga, Marisela, el Arca, Perla y Libby.

TABLA No. I.4 Concentración de yodo (mg/kg) en muestras de sal de los hogares

Nivel de yodo Menos de 15 15 –30 Más de 30 Total * porcentaje ponderado

Frecuencia 10 99 112 221

Porcentaje* 4.3 44.8 50.9 100

75


J. RESULTADOS COMPARATIVOS CON LA ENCUESTA 1993 En esta sección se comparan los resultados encontrados en la presente encuesta con los reportados en la Encuesta Nacional de Micronutrientes efectuada en 1993. Para esta comparación se han excluido de la encuesta del 2000 la región Atlántica rural y el grupo de 6-11 meses de edad, los cuales no se incluyeron en la encuesta de 1993. Además, los datos se presentan agrupados en tres regiones (Managua, otros urbanos y áreas rurales), es decir, en forma similar a la encuesta de 1993. Para las comparaciones se utilizaron tasas ponderadas y ajustadas por edad. En la Tabla No. J.1 se muestra la distribución por edad de los niños(as) y de las madres en las dos encuestas.

TABLA No. J.1

Distribución por grupos de edad de las madres/cuidadoras y de los niños(as) en las encuestas de 1993 y 2000. Grupos de Edad

No.

1993

%

No.

2000

%

Madres/cuidadoras (años) 15-19 20-29 30-39 40 > TOTAL

125 635 599 123 1482

8.4 42.8 40.4 8.3 100

294 1177 590 311 2372

12.4 49.6 24.9 13.1 100.0

Niños(as) (meses) 6-11 12-23 24-35 36-47 48-59 TOTAL

— 456 468 473 370 1767

— 25.8 26.5 26.8 20.9 100

281 665 616 459 351 2372

11.8 28.0 26.0 19.4 14.8 100.0

Nivel socio – económico (Tabla No. J.2)

7676

En la encuesta del 2000, cerca de la mitad (48.1 por ciento) de los hogares se ubican en el nivel socio-económico bajo, porcentaje que supera al reportado en la Encuesta de 1993 en la cual el 42.6 por ciento de los hogares visitados estaban en esta condición socio-económica. El porcentaje de hogares categorizados con nivel medio fue similar en ambas encuestas (41.7 por ciento en 1993 y 43.4 por ciento en el 2000). En el 2000, el 8.5 por ciento de los hogares se clasificaron en el nivel socio-económico alto, porcentaje inferior al encontrado en 1993 (15.7 por ciento). Los datos por estratos reflejan similar situación. Así, en Managua, en el año 2000, los porcentajes de hogares con nivel socio-económico bajo y medio (17.5 y 65.4 por ciento respectivamente) son más altos que los reportados en 1993 (10.1 y 54.8 por ciento respectivamente). En las otras áreas urbanas, lo sporcentajes de hogares clasificadosa en los didtintos niveles socio-económico fueron similares a los encontrados en 1993. En las áreas rurales, tanto en 1993 como en el 2000, los más altos porcentajes de hogares se ubican en la categoría de nivel bajo (75.2 por ciento y 84.6 por ciento respectivamente); en general, la proporción de hogares ubicados en el nivel bajo es más alta en el 2000 que en 1993. El porcentaje de hogares ubicados en el nivel alto es muy bajo (0.6 por ciento), inferior al reportado en 1993 (4.4 por ciento).


TABLA No. J.2 Comparación del Nivel socio-económico de los hogares según estratos de residencia,1993 - 2000

Nivel SocioManagua económico 1993 2000 Bajo Medio Alto

10.1 54.8 35.1

Otros Urbanos 1993 2000

17.5 65.4 17.1

37.4 52.1 10.5

Areas rurales 1993 2000

35.7 54.5 9.8

75.2 20.3 4.4

1993

84.6 14.8 0.6

Total

2000

42.6 41.7 15.7

48.1 43.4 8.5

1. Deficiencia de vitamina A en los niños(as) de 12 – 59 meses (Tabla J.3, gráficos 13 –17). Los resultados del análisis de los datos de retinol sérico de los niños(as) muestran que la distribución de los niveles de retinol sérico se ha movido claramente hacia la derecha (hacia los valores más altos). Son claras las diferencias entre el año 1993 y el 2000. El porcentaje de niños(as) con concentraciones normales (por encima de 20 µg/dl) es más alto en 2000 que en l993, y se observa marcada disminución en la proporción de niños(as) con niveles de retinol sérico inferiores a 20 µg/dl y a 30 µg/dl. En general, la distribución del retinol sérico en el 2000 es más cercana a una curva normal, lo cual se ilustra en el gráfico No. 13.

GRÁFICO No. 13 Comparación de la distribución de los niveles de retinol sérico en niños(as), 1993 -2000 ○

17.5 15 10

7.9 ○

13.5

21.2 14.8

18.2

16.7 ○

11.0

13.1

9.9 ○

9.6

6.6 ○

20-24

25-29

30-34

15-19

10-14

5.0 ○

<10

1.7

0.3 ○

5 0

35-39

3.3 ○

40-49

1.9 1.8

2.3 50-59

60+

22.4

20 Porcentaje

25

Retinol sérico (µg/dl) 1993

2000

La prevalencia de deficiencia sub clínica de vitamina A (DVA), ponderada y ajustada por edad, disminuyó del 31.2 al 8.6 por ciento, lo cual representa un descenso del 72 por ciento de la tasa encontrada en 1993. La tasa de 8.6 por ciento excluye a los niños(as) de 6 a 11 meses y a la región Atlántico rural (los cuales no se incluyeron en 77


GRÁFICO No. 14 Comparación de la prevalencia de deficiencia de vitamina A en niños(as) de 12-59 meses (retinol sérico<20 µg/dl) según edad, 1993-2000

Prevalencia (%)

60 50 40

30 20

34.3 ○

28.4 ○

6.4

11.1

10.1

10

35.4

26.5 ○

6.7 ○

0 12-23

24-35

36-47

48-59

Edad (meses) 1993

2000

1993) por lo que es un poco menor que la tasa nacional para el 2000 reportada en la sección F. El descenso en la prevalencia de DVA en los niños(as) se observa en todos los grupos de edad pero es de mayor magnitud (79 por ciento) en los niños(as) mayores de 35 meses que en los menores (66 por ciento) (Gráfico No. 14). En 1993 el 7.9 por ciento de los niños(as) tenían deficiencia severa de vitamina A (retinol sérico < l0 µg/ dl), en comparación con 0.3 por ciento en el 2000 (Gráfico No. 15). En 1993, según los estándares establecidos por la OMS (1994), la DVA en los niños(as) se consideró como un serio problema de salud pública en Nicaragua. Actualmente, bajo esta misma premisa, se puede ubicar como un problema de leve importancia. Fue muy marcado el descenso del porcentaje de niños(as) con deficiencia severa de vitamina A (<10 µg/ dl) en los distintos grupos etáreos (Tabla No. J.3).

GRÁFICO No. 15

Prevalencia (%)

Comparación de la prevalencia de deficiencia de vitamina A en niños(as) de 12-59 meses según severidad, 1993-2000 40

35

30 25 20 15 10 5

23.4

7.9 ○

0.3

0 1993

7878

8.3

Año

DVA moderada (10-19 µg/dl)

2000 DVA severa (< 10 µg/dl)


La mejoría en los niveles de retinol sérico se evidenció también en los promedios, los cuales son significativamente superiores a los reportados en 1993 en los distintos grupos de edad. De forma global el promedio encontrado en el 2000 (31.7 µg/dl) es 33 por ciento más alto que el reportado en 1993 (23.8 µg/dl). El descenso de los porcentajes de niños(as) con concentraciones de retinol inferiores a 20 (µg/dl) ocurrió en todos los estratos geográficos (Tabla No. J.3 y Gráfico No. 16), siendo de mayor magnitud en las áreas rurales (77 por ciento) y en otras áreas urbanas (75 por ciento) que en Managua (61 por ciento).

TABLA No. J.3 Comparación de los niveles de retinol sérico de los niños(as) de 12-59 meses según edad, área de residencia y nivel socioeconómico, 1993 - 2000 Características de los niños(as)

Edad (meses) 12 – 23 24 – 35 36 – 47 48 – 59

< 10 1993 2000

Niveles de retinol (µg/dl) < 20 < 30 1993 2000 1993 2000

Promedio 1993 2000

DS

9.1 6.6 8.9 6.8

0.2 0.6 0.2

34.3 28.4 35.4 26.5

10.1 11.1 6.4 6.7

68.8 65.8 69.5 64.0

50.0 51.3 45.4 43.9

23.9 24.0 23.2 24.1

31.2 + 10.4 31.4 + 10.8 32.1 + 9.9 32.1 + 9.7

Area de residencia Managua 8.5 Otros urbanos 7.9 Areas rurales 7.3

0.4 0.4

29.3 28.0 36.2

11.3 6.9 8.5

63.1 64.1 73.6

54.1 42.1 48.8

24.5 24.6 22.3

30.0 + 9.2 33.1 +10.6 31.4 +10.2

Nivel socioeconómico Bajo 9.8 Medio 6.8 Alto 7.3

0.5 20.0

39.2 27.2 7.5

9.6 7.7 -

75.0 63.2 55.5

51.4 45.4 37.9

21.8 24.9 26.3

30.9 + 10.1 32.0 + 9.9 34.6 + 11.7

Total

0.3

31.2

8.6

67.1

47.7

23.8

31.7 + 10.2

7.9

79


GRÁFICO No. 16 Comparación de la prevalencia de deficiencia de vitamina A en niños(as) de 12-59 meses (retinol sérico <20 µg/dl) según procedencia, 1993-2000 40

35

���

Prevalencia (%)

30 25 20 15 10 5

29.3 ○

28.0

36.2

11.3 ○

6.9

8.5

0 Managua

Otros urbanos 1993

Areas rurales

2000

La proporción de niños(as) con concentraciones de retinol inferiores a 10 µg/dl también descendió dramáticamente en todos los estratos geográficos. Al igual que en 1993, en el 2000 no se presentaron grandes diferencias en los promedios de retinol de los niños(as) según los estratos de residencia; sin embargo, todos son más altos que los reportados en 1993 (Tabla No. J.3). La DVA en los niños(as) descendió en los distintos niveles socio-económicos, siendo más importante el descenso en el nivel bajo (de 39.2 por ciento en 1993 a 9.6 en el 2000), lo cual representa un descenso del 75.5 por ciento (Tabla No. J.3 y Gráfico No.17). En segundo orden de importancia se encuentra el descenso en los niños(as) de condición socio-económica media (de 27.2 por ciento en 1993 a 7.7 por ciento en el 2000), lo cual representa un descenso del 72 por ciento. El descenso en el grupo de nivel socio-económico alto fue del 62.5 por ciento, de 20 por ciento en 1993 a 7.5 por ciento en 2000. En esta encuesta del año 2000, prácticamente desaparecieron las diferencias en la prevalencia de DVA por nivel socio-económico.

GRÁFICO No. 17 Comparación de la prevalencia de deficiencia de vitamina A en niños(as) de 12-

Prevalencia (%)

59 meses (retinol sérico <20 µg/dl) según nivel socio-económico, 1993-2000 40 30 20 10

39.2 ○

27.2

20.0 9.6 ○

7.7 ○

7.5

0

80

80

Bajo

Medio 1993

Alto 2000


Considerando el nivel socio-económico, en la presente encuesta solamente en el nivel bajo se encontró niños(as) con concentraciones de retinol inferiores a 10 µg/dl (0.5 por ciento), proporción irrelevante en comparación con los datos de 1993, los cuales revelaron que un 9.8 por ciento de los niños(as) de nivel socio-económico bajo tenían DVA severa (Tabla No. J.3). En los hogares calificados con nivel medio y alto no se identificaron niños(as) con DVA severa en el 2000. En 1993, los promedios de retinol fueron más altos a medida que mejoraba la condición socio-económica, siendo mayor en el nivel alto (26.3 µg/dl). En el 2000 los promedios en los distintos niveles socioeconómicos se incrementaron en comparación con 1993, y de forma similar el promedio tiende a aumentar con el nivel socio-económico. Las diferencias por nivel socioeconómico, tanto en el promedio de retinol sérico como en la proporción de niveles < 20 µg/dl, se redujeron notablemente en los distintos estratos socioeconómicos. 2. Anemia en las madres o cuidadoras de los niños(as) de 12 –59 meses (Tabla No. J.4, Gráficos No. 18-21). El análisis de los datos de hemoglobina en las madres o cuidadoras muestra que la distribución se ha movido de forma importante hacia la derecha (hacia los valores más altos), como se puede apreciar en el Gráfico No. 18; por lo tanto, los porcentajes de madres/cuidadoras con concentraciones de hemoglobina inferiores a 12 g/dl son menores que los encontrados en 1993.

GRÁFICO No. 18 Comparación de la distribución de los niveles de hemoglobina (g/dl) en las madres y/o cuidadoras de los niños(as) de 12-59 meses, 1993 -2000 35 30

29.8 ○

29.8

22.8

20

16.9

5

4.7 ○

9.1 ○

5.6 ○

13.1

13.5

2.9 13.0

12.0

11.0

10.0

9.0

8.0

7 0.3

14.6

2.1

0.8 ○

<7

0.2

2.0

0.6

0.4

14.0

3.8 ○

0.3 ○

15.0

10

15

0

26.3

Porcentaje

25

0.5 16+

Hemoglobina(g/dl) 1993

2000

81


Se aprecia un notable descenso en la prevalencia de anemia en las madres/cuidadoras ( hemoglobina <12 g/dl), es de un 33.6 por ciento en 1993 a un 23.7 por ciento en el 2000, lo cual representa una disminución del 29.5 por ciento (Gráfico No. 19). La tasa de 23.7 por ciento excliuye a las madres/cuidadoras que residen en la región Atlántico rural y lsa madres/cuidadoras de niños(as) de 6 a 11 meses de edad (grupos poblacionales que no se incluyeron en 1993) por lo cual difiere ligeramente de la tasa presentada en la sección G de este informe. El descenso en la tasa de anremia en madres/cuidadoras de 2000 con respecto a 1993 se puede observar tanto en la anemia severa (hemoglobina <7g/dl) como en la moderada (hemoglobina 7–9 g/dl) y en la leve (hemoglobina 10–11 g/dl), pero es mucho mayor en los grados moderados y severos.

GRÁFICO No. 19 Comparación de la prevalencia de anemia en madres/cuidadoras, (hb<12 g/dl) 1993-2000 40

35

Prevalencia (%)

30 25 20 15 10 5

33.6 ○

23.7 ○

0 1993

2000

En 1993 los porcentajes más altos de anemia se encontraron en las madres/cuidadoras en edades extremas de la vida (Tabla No. J.4). Un 40.8 por ciento en el grupo de 15-19 años y 50 por ciento en las mayores de 44 años. En el 2000, en ambos grupos de edades hubo un descenso importante de dichos porcentajes a un 28.6 por ciento y al 21.2 por ciento respectivamente. Por lo demás, el descenso ocurrió en todos los grupos de edad con magnitud variable.

8282


TABLA No. J.4 Comparación de la prevalencia de anemia y los promedios de hemoglobina de las madres o cuidadoras según edad, área de residencia y nivel socioeconómico, 1993 - 2000

Edad, área de residencia y nivel socioeconómico

Prevalencia de anemia (hb < 12 g/dl) 1993 2000

Promedio de hemoglobina (g/dl) 1993 2000 DS

Edad (años) 15 – 19 20 – 24 25 – 29 30 – 34 35 – 39 40 – 44 45 y más

40.8 39.1 35.1 31.6 36.3 37.0 50.0

28.6 23.3 19.7 26.8 27.5 19.0 21.2

-

Area de residencia Managua Otros urbanos Areas rurales

39.2 28.9 33.4

27.4 25.5 19.3

11.3 11.5 11.3

Nivel socio-económico Bajo Medio Alto

32.2 35.8 31.8

23.5 24.7 20.3

Total

33.6

23.7

12.6 12.7 12.8 12.7 12.7 12.7 12.9

+ + + + + + +

1.5 1.4 1.3 1.4 1.3 1.2 1.3

12.6 12.6 12.9

+ + +

1.4 1.3 1.3

11.3 11.4 11.6

12.7 12.7 13.0

± ± ±

1.4 1.3 1.2

11.4

12.7

±

1.4

Considerando los diferentes estratos geográficos (Tabla No. J.4 y Gráfico No.20), en ambas encuestas los más altos porcentajes de madres/cuidadoras anémicas se encontraron en Managua (39.2 por ciento en 1993 y 27.4 por ciento en el 2000). En 1993 la proporción más baja de anemia en madres/cuidadoras se reportó en las residentes en otras áreas urbanas (28.9 por ciento), no así en la presente encuesta, en la cual el menor porcentaje de anemia se identificó en las madres/cuidadoras de las áreas rurales (19.3 por ciento). Indistintamente del estrato geográfico de donde procedían las madres/cuidadoras, la prevalencia de anemia descendió en comparación a la reportada en 1993 en una proporción del 29 por ciento en Managua (39.2 por ciento a 27.4 por ciento) y del 42 por ciento en las áreas rurales (33.4 por ciento a 19.3 por ciento), con un descenso mucho más modesto (del 11.8 por ciento) en otras áreas urbanas.

83


GRÁFICO No. 20 Comparación de la prevalencia de anemia en madres/cuidadoras (hb<12 g/dl) según procedencia, 1993 - 2000

40

35

Prevalencia (%)

30

25 20 15 10 5

39.2 ○

27.4 ○

28.9 ○

33.4 ○

25.5

19.3 ○

0 Managua

Otros urbanos 1993

Areas rurales

2000

El promedio de hemoglobina en las madres/cuidadoras se incrementó de 11.4 g/dl en 1993 a 12.7g/dl en el 2000 (Tabla No. J.4). El incremento del promedio de hemoglobina fue similar para las madres/cuidadoras de Managua y de los otros estratos urbanos, y un poco mayor en el estrato rural. En ambas encuestas (Tabla No. J.4 y Gráfico No. 21), los más altos porcentajes de anemia se identificaron en las madres/cuidadoras de nivel socio-económico medio (35.8 por ciento en 1993 y 24.7 en el 2000). La brecha entre los porcentajes de anemia encontrados en 1993 en madres/cuidadoras de nivel socio-económico medio y las de nivel bajo (35.8 por ciento y 32.2 por ciento respectivamente), prácticamente desapareció en el 2000 (23.5 por ciento y 24.7 por ciento respectivamente). Indistintamente del nivel socio-económico, la proporción de anemia en las madres/cuidadoras descendió sensiblemente. El descenso más importante se manifiesta en las madres/cuidadoras ubicadas en el nivel alto (36 por ciento de la tasa reportada en 1993), en comparación con el nivel medio (31 por ciento) y el bajo (27 por ciento). Los promedios de hemoglobina se incrementaron de forma similar en las madres/cuidadoras de los distintos estratos socio-económcios (Tabla No. J.4).

8484


GRÁFICO No. 21 Comparación de la prevalencia de anemia en madres/cuidadoras (hb<12 g/dl) según nivel socio-económico, 1993 - 2000

40

35

Prevalencia (%)

25

15 10 5

35.8

30

20

32.2 ○

23.5 ○

24.7 ○

31.8

20.3 ○

0 Bajo

Medio 1993

Alto 2000

3. Anemia en los niños(as) de 12-59 meses (Tabla J.5, Gráficos No. 22-26) En general, no se observan cambios significativos en la distribución de hemoglobina, de los niños(as), aunque en el 2000 es un poco menos dispersa, lo cual se ilustra en el Gráfico No. 22. La prevalencia nacional de anemia en los niños(as) de 12 a 59 meses, ponderada y ajustada por edad (Tabla No. J.5 y Gráfico 23) fue similar en el 2000 a la encontrada en 1993 (29.0 por ciento en el 2000 y 28.6 por ciento en 1993). La tasa de anemia en los niños(as) de 12-59 meses de edad encontrada en el año 2000 (29.0 por ciento) difiere de la tasa de 33.5 por ciento indicada en la sección H de este informe debido a que ésta incluye a los niños(as) menores de un año y a los que residen en la región Atlántico rural. Para efectos comparativos con el 10993. estos subgrupos se han excluídos.

85


GRÁFICO No. 22 Comparación de la distribución de los niveles hemoglobina en los niños(as) de 12 - 59 meses, 1993 -2000*

35

28.5

26.7 25

10

5

20

17.7

15

25.6 ○

15.8 11.9 9.2

4.8

14.0

13.0

12.0

11.0

10.0

9.0

0.8

8.0

2.5 0.1 15+

Hemoglobina(g/dl) 1993

2000

GRÁFICO No. 23 Comparación de la prevalencia de anemia en niños(as) de 12-59 meses de edad, (hb<11 g/dl) 1993 - 2000

35

Prevalencia (%)

30 25 20 15 10 5

28.6

29

0 1993

8686

2000

2.6 ○

<7

6.8

1.4 1.0 7 ○

0.9

1.2

3.2

6.9

Porcentaje

32.4

30

0


En ambas encuestas, la más alta tasa de anemia (Tabla No. J.5 y Gráfico No. 24)se encontró en el grupo de 12 a 23 meses (55.1 por ciento en 1993 y 54.6 por ciento en el 2000) y la más baja en los niños(as) en edades comprendida entre los 48 y 59 meses (12.7 por ciento en 1993 y 10.0 por ciento en el 2000). La prevalencia tendió a aumentar en el grupo de edad de 36-47 meses y a disminuir en los demás grupos.

GRÁFICO No. 24 Comparación de la prevalencia de anemia en niños(as) de 12-59 meses (hb < 11 g/dl) según edad, 1993-2000

Prevalencia (%)

60 50 40 30 20 10 0

55.1 ○

54.6 ○

31.8 29.9 ○

12-23

24-35

14.6 ○

20.1 ○

12.7 ○

36-47

10 ○

48-59

Edad (meses) 1993

2000

87


TABLA No. J.5 Comparación de la prevalencia de anemia y los promedios de hemoglobina de los niños(as) de 12-59 meses, según edad, 1993 - 2000

Características de los niños(as)

Prevalencia de Anemia (hb <11 g/dl) 1993 2000

Promedio de hemoglobina (g/dl) 1993 2000 DS

Edad (meses) 12 – 23 24 – 35 36 – 47 48 – 59

55.1 31.8 14.6 12.7

54.6 29.9 20.1 10.0

-

10.6 11.4 11.8 12.0

+ + + ±

1.3 1.3 1.2 0.9

Area de residencia Managua Otros urbanos Areas rurales

28.0 29.5 27.7

35.2 26.4 27.0

10.7 10.5 10.6

11.2 11.5 11.5

± ± ±

1.4 1.3 1.2

Nivel socio-económico Bajo Medio Alto

30.0 29.9 20.1

30.3 29.9 16.8

10.5 10.7 10.8

11.4 11.4 11.9

± ± ±

1.2 1.4 1.3

Total

28.6

29.0

10.6

11.5

±

1.3

En Managua la tasa de anemia en niños(as) se incrementó significativamente en comparación con 1993, de un 28 por ciento a un 35.2 por ciento, (25.7 por ciento de la tasa de 1993). En 1993, la tasa de anemia más baja se encontró en los niños(as) del área rural (27.7 por ciento), mientras que en la encuesta del 2000 la tasa más baja se observó en las otras áreas urbanas (26.4 por ciento). Los promedios de hemoglobina, indistintamente de los estratos geográficos, son un poco más altos en el 2000 que en 1993. El promedio general se incrementó en 0.9 g/dl, de 10.6 g/dl a 11.5 g/dl. Managua, que presentaba el más alto promedio en 1993, muestra un promedio más bajo que los otros estratos, aunque también aumentó en comparación con 1993 (Tabla No. J.5).

8888


GRÁFICO No. 25 Comparación de la prevalencia de anemia en niños(as) de 12-59 meses (hb<11 g/dl) según procedencia, 1993-2000

40

35

Prevalencia (%)

25

15 10 5

35.2

30

20

28.0

29.5

26.4 ○

27.7 27.0 ○

0 Managua

Otros urbanos 1993

Areas rurales

2000

Considerando el nivel socio-económico de los hogares, tanto en la primera como en la segunda encuesta de micronutrientes el comportamiento de la anemia es similar, dado que las más altas proporciones se presentaron en el grupo de niños(as) del estrato bajo (30 por ciento en 1993 y 30.3 en el 2000) y en los de condición media (29.9 por ciento en ambas encuestas) (Tabla No. J.5). La prevalencia más baja se identificó en los niños(as) ubicados en el estrato alto (20.1 por ciento en 1993 y 16.8 por ciento en el 2000). Los promedios de hemoglobina se incrementaron en los niños(as) de los distintos niveles socio-económico en relación a los reportados en 1993; en el grupo. Sin embargo, la prevalencia de anemia no cambió, con excepción del pequeño grupo de nivel socio-económico alto. Resumen de los hallazgos relevantes de cambios entre 1993 y 1998: •

La deficiencia subclínica de Vitamina A en los niños(as) de 12-59 meses ha disminuido de forma muy importante, dejando de ser un serio problema de salud pública y ubicándose como un problema de leve importancia.

•

El descenso de la tasa de DVA en los niños(as) se presentó en los distintos grupos de edad, siendo más importante en los niños(as) mayores, en edades entre los 36 y 59 meses. 89


GRÁFICO No. 26 Comparación de la prevalencia de anemia en niños(as)de 12-59 meses (hb<11 g/dl) según nivel socio-económico, 1993 - 2000

40

35

30.0 30.3

Prevalencia (%)

30 25 20 15 10 5

29.9 29.9

20.1 ○

16.8

0 Bajo

Medio 1993

9090

Alto 2000

•

La tasa de DVA en los niños(as) descendió en los distintos estratos geográficos; sin embargo, el descenso fue menor en los niños(as) de Managua.

•

Los promedios de retinol sérico de los niños(as) aumentaron significativamente en relación a 1993.

•

Los porcentajes de niños(as) con DVA, son más bajos que los reportados en 1993 en todos los estratos socio-económicos. Sin embargo; aún dentro de las tasas bajas del 2000, la prevalencia de DVA es un poco mayor en el nivel socio-económico bajo.

•

La prevalencia de anemia en las madres/cuidadoras también mejoró sustancialmente, independientemente de la condición socio-económica.

•

Las tasas de prevalencia de anemia en las madres/cuidadoras descendieron en todos los grupos de edad y en todos los estratos geográficos, siendo más importante la disminución en las áreas rurales.

•

Las situación de anemia en los niños(as) de 12-59 meses no cambió en relación a 1993: alrededor de 29% están anémicas.

•

La más alta proporción de anemia continúa observándose en los niños(as) de 12–23 meses (alrededor de 55 por ciento).


K. SITUACIÓN DEL YODO EN LOS NIÑOS(AS) DE 6 – 9 AÑOS DE EDAD

Yodo en la orina en niños(as) de 6 – 9 años (Tabla No. K.1) La medición de la concentración de yodo en la orina es uno de los métodos aceptados para la valoración de la situación del yodo en la población. Se considera que aproximadamente un 80 por ciento del total de yodo que se ingiere se excreta por la vía urinaria, por lo cual el nivel de yodo en la orina es un indicador confiable para valorar la ingesta de yodo. Los resultados de la presente encuesta muestran que el valor mínimo de yodo en muestras de orina en niños/as escolares de 6 – 9 años de edad fue de 1.00 µg/dl y el máximo de 447 µg/dl. El promedio fue de 34.5 µg/dl, con una desviación estándar de 32.7 µg/dl y una mediana de 27.1 µg/dl. Según los criterios internacionales establecidos para la identificación de los desórdenes por deficiencia de yodo, se considera que en la actualidad la deficiencia de yodo no constituye un problema significativo de salud pública cuando la mediana de excreción urinaria de yodo es inferior a 10 µg/dl. El problema se considera severo cuando dicha mediana es menor que 2 µg/dl. Bajo esta premisa, se podría considerar que en Nicaragua, en la actualidad la deficiencia de yodo no constituye un problema significativo de salud pública. El problema se considera bajo control cuando menos del 50 por ciento de las muestras de yodo en la orina tiene valores por debajo de 10 µg/dl ó menos del 20 por ciento presenta valores menores de 5 µg/dl. Los datos de la presente encuesta revelan que la prevalencia a nivel nacional de valores de yodo inferiores a 10 µg/dl fue de 13.4 por ciento, siendo más alta en el área rural (19.9 por ciento) que en la zona urbana (9.0 por ciento). La proporción de valores inferiores a 2 µg/dl fue del 1 por ciento y la de valores < 5 µg/dl fue de 4.7 por ciento. La prevalencia más alta de valores de yodo inferiores a 10 µg/dl se registró en la región Central rural (22.4 por ciento), y en la región Atlántica rural (19.7 por ciento). Los más bajos porcentajes se identificaron en la región central urbana (7.6 por ciento) y en Managua y la región Atlántica urbana (7.7 por ciento). De acuerdo a estos valores, merecen especial atención las regiones Central rural y Atlántico rural y Managua.

91


TABLA No. K.1 Medianas y valores de yodo inferiores a 10 µg/dl en niños/as de 6 – 9 años según región

Región

Yodo inferior a 10 µg/dl Mediana No Porcentaje µg/dl

1. Pacífico urbano (n = 164) 2. Pacífico rural (n = 136) 3. Managua (n = 116) 4. Central urbano (n=119) 5. Central rural (n= 194) 6. Atlántico urbano (n = 63) 7. Atlántico rural (n = 94)

19 22 9 10 42 5 17

11.9 16.4 7.7 7.6 22.4 7.7 19.7

26.9 24.2 31.8 22.7 22.5 37.9 24.8

Total urbano

43

9.0

29.9

Total rural

75

19.9

24.2

Total (n= 886)

118

13.4*

27.1

* porcentaje ponderado

Los siguientes son los criterios y metas internacionales para el monitoreo y seguimiento a la eliminación de los desórdenes por deficiencia de yodo como problema de salud pública y los valores correspondientes a Nicaragua.

TABLA No. K.2 Metas para eliminación de desórdenes por deficiencia de yodo y estatus de Nicaragua en año 2000 Indicador

Yodo en orina Proporción con valores menores de 10 µg/dl Proporción con valores menores de 2 µg/dl Mediana urinaria Leve 5 –9 µg/dl Moderada 2-4.9 µg/dl Severo < 2 µg/dl

9292

Yodo en sal Proporción de hogares que consumen sal efectivamente yodada

Meta

Nicaragua 2000

< 50 por ciento

13.4 por ciento

< 20 por ciento

1.0 por ciento

Superior a 10 µg/dl

90 por ciento

27.1 µg/dl

50.9 por ciento


L. SITUACION DEL FLUOR Flúor en la orina (Tablas No. L.1, L.3, gráficos 27 y 28) Se ha podido comprobar que es más fácil y más económico determinar en gran escala las concentraciones de fluoruros en la orina, que efectuar estudios detallados sobre su ingestión y metabolismo. La concentración flúor en la orina de las personas que viven en climas templados, suele ser análoga a la existente en el agua de consumo humano, cuando ésta constituye su aporte principal. Se recomienda que la concentración de flúor en la orina debe ser al menos de 1 mg/l luego de haberse cumplido el período de estabilización. Cuando el nivel de flúor en el agua desciende muy por debajo de 1 mg/ l, su concentración en la orina no disminuye de manera proporcional. Esta diferencia parece obedecer a la ingestión de alimentos u otras sustancias que también contienen fluoruros. Así mismo, se sabe que en estas circunstancias puede haber una liberación de flúor procedente del sistema óseo, además de otros factores inherentes al sistema metabólico individual. Basados en estudios internacionales, se ha considerado el nivel de 0.8 mg/ml de flúor en orina como un límite entre lo óptimo y lo insuficiente. En la presente encuesta el 22.8 por ciento de muestras de orina recolectadas en niños(as) de 6 a 9 años, presenta concentraciones óptimas de flúor en orina (0.8 a 1.20 µg/ml), el 26.1 por ciento tiene niveles altos (> 1.20 µg/ml) y el 51.1 por ciento niveles insuficientes (< de 0.8 µg/ml).

TABLA NO. L.1 Concentraciones de flúor en orina en niños(as) de 6 – 9 años

Niveles de flúor (µg/ml)

No.

Porcentaje*

< 0.4 0.4 – 0.7 0.8 – 1.1 1.2 – 1.5 1.6 – 1.9 2.0 y más

202 224 169 79 29 47

24.5 26.6 22.8 11.1 5.1 9.9

Total

750

100

* porcentaje ponderado

93


GRÁFICO No. 27 Concentraciones de Flúor en orina en niños(as) de 6-9 años

30

Porcentaje

25 20 15 10 5 0

24.5

26.6 ○

22.8

11.1 ○

9.9 ○

5.1 ○

<0.4

0.7 0.4 -

1.1 0.8 -

1.9 1.6 -

1.5 1.2 -

2.0 y

+

Niveles de flúor (µg/ml)

En la región de Managua se encontró concentraciones de flúor en niveles superiores al 0.8 µg/ml en el 91.7 por ciento de las muestras y niveles mayores de 1.20 µg/ml en el 64.9 por ciento, observándose estrecha relación con los resultados obtenidos en el estudio de concentraciones de flúor natural en el agua de consumo humano realizado en 1997. El 75.7 por ciento de las muestras del Atlántico y el 69.4 por ciento en la región Central tenían concentraciones inferiores a 0.8 µg/ml de flúor. En la zona del Pacífico, exceptuando Managua, el 54.6 por ciento de las muestras tenían concentraciones menores de 0.8 µg/ml. El 66 por ciento de las muestras del área rural presentaban niveles menores de 0.8 mg/ml, en comparación con 37.7 por ciento en el área urbana.

TABLA No. J.2 Concentraciones de flúor en orina en niños(as) de 6 – 9 años según estratos geográficos

Regiones

9494

Porcentajes de flúor en orina (µg/ml) 0.8-1.1 1.2-1.5 1.6-1.9

<0.4

0.4-0.7

2.0 y más

Pacífico Managua Central Atlántico

20.4 2.2 34.5 49.5

34.2 6.1 34.9 26.2

27.1 26.7 18.7 15.9

11.6 15.6 8.9 6.5

3.6 14.4 1.3 0.9

3.1 34.9 1.7 0.9

Total

24.5

26.6

22.9

11.0

5.1

9.9


TABLA No. L.3 Concentraciones de flúor en orina en niños(as) de 6 – 9 años según procedencia

Procedencia

Porcentajes de flúor en orina (µg/ml) <0.4

0.4-0.7

0.8-1.1

1.2-1.5

1.6-1.9

2.0 y más

36.5 13.9 24.5

29.6 24.0 26.6

21.1 24.5 22.8

9.4 12.4 11.0

1.1 8.6 5.1

2.2 16.8 9.9

Rural Urbano Total

GRÁFICO No. 28 Concentraciones de Flúor en niños(as) de 6-9 años según procedencia

40

Porcentaje

35 30 25 20 15 10 5 0

36.5 ○

29.6 ○

13.9

24

24.5 ○

8.6

21.1

9.4

<0.4

0.7 0.4 -

1.1 0.8 -

12.4

1.5 1.2 -

16.8 ○

1.1

2.2

1.9 1.6 -

más 2.0 y

Concentración de Flúor (µg/ml) 1993

2000