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Impreso por Nicanor Cardeñosa Monzón. Prohibida su reproducción.

sociedad

Inexpugnable

SOTOGRANDE

Silencio. Esa es la palabra que mejor define a la que es la urbanización de lujo más elitista de Europa. Aquí, en Sotogrande, al límite del Mediterráneo, a sólo 25 Km del aeropuerto de Gibraltar, nadie da nombres y nadie, nadie, abre su casa a una cámara o a un periodista. «Esto no es Marbella», se oye repetir como un mantra… y, no, no lo es. «Puerto Banús siempre fue la fiesta, desde los tiempos de Hohenlohe; Sotogrande fue otra cosa: salud, deporte… y familia. Desde los tiempos de McMicking y Mercedes Zóbel de Ayala», nos dice una fuente. Hay que añadir un elemento más: relaciones y contactos. p o r NICANOR CARDEÑOSA

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fo to s GLORIA RODRÍGUEZ


Bea Z贸bel de Ayala y Sylvia Meli谩n Randolph en el porche de la casa que perteneci贸 a los fundadores, Mercedes y Joe McMicking.


Impreso por Nicanor Cardeñosa Monzón. Prohibida su reproducción.

H

a cambiado el viento y sopla un Levante que alivia algo la temperatura en esta parte de la urbanización al oeste del río Guadiaro. La casa está fresca y todo permanece abierto hacia los jardines facilitando las pequeñas corrientes de aire. Al entrar en uno de los salones, una cabeza se levanta y saluda de forma educada pero, también, con un atisbo de contrariedad en la expresión, porque las visitas le han pillado durmiendo una siesta súbita en un sofá blanco, aparcado al lado de una tele que permanece apagada. Felipe Juan Froilán, el nieto mayor de los Reyes de España, tiene un pelo sorprendentemente rubio y se vuelve a relajar cuando el dueño de la casa abandona el salón con sus invitados. En la cocina, su hermana Victoria Federica despacha lentamente unas galletas con un vaso de leche; tiene a alguien que la acompaña y observa a los visitantes de vez en cuando entre curiosa y educadamente distante. Tiene, también, unos ojos que lo ven todo y de una transparencia que anuncian una belleza que será épica. ¿Color? Difícil de describir. En todo caso… color curiosidad. Esos ojos lo observan todo. Son pura perspectiva. Sólo en Sotogrande parece posible que miembros de familias reales, como la española o la británica, puedan verse con esta cotidianidad. En los últimos años han sido frecuentes las estancias del príncipe Andrés, la Duquesa de York y la de sus hijas, Beatriz y Eugenia; también, los príncipes Guillermo y Harry han pasado por Sotogrande y se han dejado ver en el Club de Polo donde su padre, el príncipe Carlos, ha recogido incluso algún trofeo. Los propios Reyes de España aparecen ya en las fotos históricas cuando aún eran príncipes; en otras, don Juan Carlos suele acompañar al mítico Ballesteros en trofeos celebrados en el también mítico Club de Golf Valderrama, el mejor de la Europa continental. Ni móviles ni cámaras están permitidas en el campo o en las instalaciones del Club. Nada de sandalias ni calzado deportivo que no sea específico. Nada de camisetas sin cuello y las bermudas tienen que ser de vestir. Los vaqueros no pueden ser parte, tampoco, del paisaje. Más allá de estas ligeras condiciones, Valderrama es, de hecho, un sitio de belleza espectacular donde es posible incluso relajarse.

La casa McMicking En otra casa cercana, abierta al Real Campo de Golf, Bea Zóbel de Ayala se arregla para hacer un favor a su prima Sylvia Melián… «yo por Sylvia, lo que sea». Ese «lo que sea» es, casi, violar las leyes fundacionales que estableció su tío abuelo, Joe McMicking, al fundar Sotogrande. McMicking había creado en Manila un el barrio de negocios llamado Makati, uno de los principales de la ciudad y, cuando uno de los directivos de la Corporación Ayala, el primo de su mujer, Freddy (Alfredo) Melián, viajó a España para conocer el país de sus antepasados, le encargó encontrar un lugar para levantar una urbanización donde pudieran sentirse cómodas familias de las élites sociales y financieras del mundo. Formentera –la isla entera, menos un pequeño cuartel–, pudo haber sido la elección, sin embargo, las aguas del río Guadiaro, la proximidad de un aeropuerto internacional y la climatología inclinaron la decisión hacia unas fincas del municipio de San Roque (la primera de ellas llamada Paniagua) que Freddy había encontrado recorriendo en moto toda la costa mediterránea española. Para el proyecto se puso el dinero necesa-

rio sin financiación ajena porque McMicking tenía una idea muy clara de lo que quería para Sotogrande. «Cuando tienes una tierra con minas» –explicó una vez a un periodista– «y vas excavando y vendiendo, con lo que te quedas al final es con nada. Grandes agujeros vacíos y una propiedad sin valor. Las urbanizaciones se malogran porque se financian y necesitan vender rápido para poder evitar el peso de los intereses. [¿A alguien le suena la historia a comienzos de esta segunda década del SXXI?]. «Sotogrande tardará en ser rentable 20 ó 25 años» –decían los fundadores– «pero, cuando se vendan por fin las parcelas, nosotros tendremos las explotaciones de los servicios y eso será la verdadera capitalización. No sólo no habremos perdido al vender, sino que los propietarios, de alguna manera, serán nuestros principales clientes». Sotogrande tenía en 1962, cuando se habitó por primera vez, avenidas construidas según el modelo de las autopistas norteamericanas –aún no existía la Nacional 430–, con soterramiento de todos los servicios, incluidos los tendidos eléctricos. Hoy tiene 5 clubs de Golf; en el Valderrama se celebró la Ryders Cup en el 97 y anualmente la Volvo Masters; dos clubs marítimos, el Cucurucho y el Octógono; instalaciones de tenis y paddle repartidas por varios clubs; una Escuela Internacional y el Club de Polo Santa María –el más importante también de la Europa Continental y uno de los principales del mundo–. A punto de concluir el 40 Torneo Internacional de Polo BMW, Luis Estrada, vicepresidente del Santa María Club de Polo, asegura que en Sotogrande no sólo «no se ha sentido la crisis», sino que esta temporada se superará a sí mismo con un total de 136 partidos. En esas competiciones han participado más de mil caballos y algunos de los mejores jugadores del mundo. Las nueve canchas del Club han sido visitadas a lo largo de los torneos por un estimado de 60.000 personas. Según cifras que manejaba la Junta de Andalucía en 2009, el polo tendría un impacto directo en la zona de 16 millones de euros, mientras que, de forma indirecta –publicidad e imagen en el mundo– la cifra alcanzaría los 34 millones. Alguien puede sentir la tentación de llamar a estas cifras economía real. Pero, lo que sin duda es real, es que cualquier dueño de un equipo de polo tiene que desplazar a más de 20 caballos –o asumir el coste de usar los locales–, hombres y mantenimiento: «mover un equipo de polo está por encima del millón de euros», asegura. En el puerto de Sotogrande –más bien en los alrededores, porque el puerto no tiene el calado suficiente para la embarcación– atraca su yate de 50 m James Packer, uno de los hombres más ricos de Australia; sin embargo, lejos de este tipo de ostentación, en su oficina medio desnuda, en la que todo tiene esa austeridad de quien vive por y para el deporte, Luis habla de uno de los sueños que han puesto a Santa María a mirar hacia el futuro. «Los grandes clubs de polo están en Argentina, Florida y en el Reino Unido» –explica– «Esto no tiene nada que envidiarles, salvo una cosa: nosotros no tenemos patronos residentes, propietarios de equipos que, como en las otras mecas del polo, puedan vivir de forma permanente con sus cuadras y sus caballos. En eso consiste nuestro plan de crear una urbanización con una densidad menor aún que la de Sotogrande». Los trámites urbanísticos del proyecto, que incluiría un hotel y contaría con una inversión prevista de entre 300 y 500 millones de euros, generando unos 2.000 puestos de trabajo, ya han sido aproba-


Sobre la vista aérea de Sotogrande, Majada de Lentisco, primera gran casa habitada de la urbanización.

Jaime de Marichalar, junto a sus hijos, Victoria Federica y Felipe Juan Froilán, pasean por la urbanización.

El jugador de polo Eduardo Camacho charla con su hijo Eduardo.

Uno de los nuevos estilos arquitectónicos en la zona baja de Sotogrande. Abajo, las avenidas originales, con instalaciones soterradas, siguen siendo modernas 50 años después de su construcción.

Piscina estilo alberca en una de las nuevas villas en la zona próxima al Club de Polo.


dos por el Pleno del Ayuntamiento de San Roque y sólo estaría pendiente de un informe favorable de la Junta de Andalucía. Ángel Gavino, subdelegado del Gobierno de la Junta en el Campo de Gibraltar, ha asegurado a la prensa local que «no habrá problemas», ya que Santa María Polo Club es «garantía de respetar las normas» y, además, la «prioridad» de la Administración es el empleo.

Íntimo Sotogrande A esta misma casa, en la que el estilista y la maquilladora filipinos que acompañan a Bea Zóbel desde Manila se afanan en hacer que esté cómoda para las fotos, se mudaron, hará pronto 50 años, sus tíos Joe McMicking y su mujer Mercedes Zóbel de Ayala, que no tuvieron hijos. Ellos fueron los fundadores de una de las urbanizaciones más elitistas del mundo y, cuando la fotógrafa dispara, minutos después, en uno de los rincones más frescos de la finca, lo que tiene ante su objetivo no son otras que Bea y Sylvia, dos de las herederas

de cada una de las dos primeras casas habitadas en Sotogrande. La primera fue, de hecho, la que ocupó el inicial director de Sotogrande, Alfredo Melián Zóbel de Ayala, hijo de Margarita Zóbel, Condesa de Peracamps. Él se mudó con su mujer, Marie Randolph, que había sido enviada al Oriente por el Gobierno Norteamericano, y con los cuatro hijos que tuvo de ella: Arturo, Victoria, Eugenia y Sylvia. Un hijo más de su primer matrimonio, el fotógrafo Cristóbal Hara, fue el que conectaría de forma artística esencial con su tío Fernando Zóbel. También lo hizo Eugenia… que intuía las peculiaridades de ese ser maravilloso cuyo reconocimiento llegaría en gran medida desde fuera de Sotogrande. Sylvia recuerda cómo su tío Fernando les pintaba camisetas sobre sus cuerpos de niños, pinturas que se extendían luego por toda la piel, «era maravilloso» –dice con entusiasmo– «todavía guardo una camiseta de aquellas». En ese momento, hacen aparición las hijas de la familia que vienen con Cósima, hija de la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada y el director de El Mundo, Pedro


Nono Sancho y su mujer, Silvia García-Serrano, propietarios del KE, punto de referencia del ocio en Sotogrande durante todo el año.

J. Ramírez, y que ha venido a participar en el desfile benéfico que organiza su madre en el Club de Polo. Los recuerdos tienen perspectiva, y Victoria, la mayor de las tres hermanas Melián, se vuelven hacia la madre, que espera en el campo con la comida preparada: «recuerdo salir al monte a caballo, por rutas sin un trozo de asfalto, sólo los caminos de tierra que se usaban para el contrabando entre los pueblos de la sierra y Gibraltar... y mi madre nos esperaba a la hora con un picnic en algún claro debajo de los alcornoques». Al lado de Sylvia está su prima Bea, la que más cerca estuvo de Mercedes Zóbel de Ayala, la verdadera matriarca de Sotogrande. El pelo blanco de Mercedes y su rigor señorial planearon de forma inapelable sobre los comienzos y la vida posterior de la urbanización. En 1957, el Nuncio en Filipinas le concedió el título de Señora del Santo Sepulcro… y cuando muere deja una estirpe de sobrinos, entre los que se pueden encontrar repartidos los apellidos Zóbel de Ayala, VallejoNájera, McHugh, McMicking, Hall... Pero, su casa de Sotogrande ha

pasado a Bea y sus hermanas por decisión de sus padres. Las conexiones de los Zóbel de Ayala se extienden a San Francisco, donde vive una rama de la familia… Una hermana suya donaría 100 millones de euros para la caridad; tienen casa en Kensington Palace, lo que les convierte de hecho en los únicos vecinos efectivos de la Reina de Inglaterra… Un estatus que sólo se pudo adquirir con el permiso de la monarca británica. Y, está clara la conexión con Filipinas, donde la familia mantiene una actividad comercial y de gestión del suelo que les hace estar presente de forma destacada en la lista Forbes de las principales fortunas del mundo. Esas son las conexiones: el pilar esencial que sustenta el nombre de Sotogrande. Aunque la propiedad de la mayoría de las instalaciones haya cambiado significativamente de manos y Sotogrande S.A. pertenezca en la actualidad casi de forma íntegra al Grupo NH. Claro que los originales de Sotogrande reniegan a menudo de los nuevos propietarios…, sin embargo, NH parece haber entendido mucho más de lo que muchos puedan pensar el espíritu de Sotogrande. Jordi Caral, director de la Unidad de Negocio NH Resorts, explica, sentado en el Club de Playa El Cucurucho, propiedad del Grupo, otra de las esencias de la urbanización: «Esto es un apéndice de Madrid para los grandes hombres de negocios, un lugar por el que hay que pasar en agosto, porque aquí, de forma relajada, es más fácil hacer cierto tipo de encuentros». Un residente de Sotogrande, esencial en la vida social de la zona, pero que prefiere no dar su nombre, cuenta cómo es fácil ver a Emilio Botín, o a cualquier otro gran banquero del país, tomando algo relajado en una mesa. Otra persona explica el funcionamiento de Sotogrande en ese sentido: «Si necesitas conocer a alguien para cerrar una operación, o dar un empujón a un proyecto, nadie te va a presentar aquí a alguien para un negocio…, pero si saben lo que necesitas, es fácil que consigan que te inviten a una fiesta o una cena en una casa privada… y allí es fácil que te presenten. En ese sentido, Sotogrande es tremendamente abierto… una vez dentro del círculo, todo fluye con esa forma de hacer de los contactos discretos». Minutos más tarde, Caral, ya en la instalaciones del hotel Almenara, da otra de las claves, la familia… «Yo estoy más de 200 días al año fuera de Sotogrande, pero mi familia está aquí segura y, cuando vengo todo es fácil y tengo acceso para realizar cualquier tipo de actividades con mi mujer y mis hijos». No todo es criticable ni mucho menos en NH: las habitaciones del hotel Almenara están dispuestas a lo largo de pequeñas calles que se recorren en caddy o a pie y desde la cama de la habitación, o sentados en un pequeño porche que hay en cada una de ellas, se puede ver y pisar el espectacular campo de golf en el que se asienta el hotel. Claro que hay apartamentos que están lejos de las villas de las zonas más exquisitas de Sotogrande. «Pero es que muchos hijos de propietarios quieren venir aquí y, seamos realistas, no se pueden permitir comprar una villa. Es otra generación y otro mundo», dice alguien de Sotogrande S.A. El proyecto Gran Reserva cuenta con sólo 74 parcelas de un mínimo de 3.000 m –entre 900.000 euros y 1.5 millones– y máximo de casi 12.000 m por 3 millones de euros, «eso no es apostar por lo barato precisamente», concluye la fuente. Días antes del encuentro con las primas Zóbel-Melián, Nono Sancho, el dueño del restaurante KE, lugar de referencia en el puerto de Sotogrande, conduce en silencio un Mercedes del 65 de 2

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Impreso por Nicanor Cardeñosa Monzón. Prohibida su reproducción.

Rocío Moreno, propietaria de Meridiana.

color granate camino del restaurante Mané. Cazador apasionado, Nono habla sólo a base de gestos, como cuando alguien dice después de que haya pagado la cuenta, «lleva chaqueta… y cuando Nono se pone la chaqueta, es que va a pagar». El silencio y la discreción de Nono y su mujer, Silvia García-Serrano, les han permitido contar con la clientela de Sotogrande. Ni un nombre sale de sus bocas ni los más obvios y, sin embargo, al cenar tranquilamente en su restaurante, no será fácil dejar de ver cómo dos conocidos presidentes de entidades financieras se saludan al encontrarse acompañados de sus familias mientras toda la mesa permanece cortesmente en pie. Nadie merodea que no deba estar por allí, pero la forma en la que Sotogrande filtra a los visitantes es… bueno, otro gen particular de la urbanización. Cada entrada está guardada por vigilantes de seguridad y barreras; estas se abren a cualquiera que entre en la urbanización. Lo que pase a partir de ahí, es cosas de los discretos vigilantes que se reparten por los kilómetros de área urbanizada. Nono es un gran cazador, apasionado de sus coches y de su impresionante colección de motos Guzzi. Por eso, de vuelta hacia Sotogrande, calla y se concentra en el pedal del acelerador del Mercedes del 65 que conduce. El volante es amarillo y la amortiguación blanda de esta joya hace pensar en los tiempos en los que, con un coche semejante, los pioneros de Sotogrande recorrieron estas mismas carreteras en condiciones muy distintas. Es un viaje como de otro tiempo; o mejor aún, es de otro tiempo. La cena ha sido divertidísima y a ello ha contribuido sin duda el humor constante del jinete de polo Álvaro Muñoz Escassi, que está acompañado por una belleza tranquila, joven y callada. La conversación va sobre la lectura, y Álvaro se queja repetidamente sin pudor de que su padre se empeñara en hacerle leer, «cuando a mí eso de las letras siempre me ha mareado». Entre carcajadas, una madre sentada en la mesa recrimina a su marido con retranca que obligara a su hija a leer un libro titulado: La eutanasia desde el punto de vista cristiano… Y concluye con un rotundo «hijo, que la criatura tiene 22 años, que una cosa es intentar que lea y otra conseguir que no vuelva a leer en su vida…». Caen sobre la mesa las famosas gambas rojas de la zona y se cierra este capítulo de los otros sotograndes.

Caballos y lagartijas Eugenia Melián fue la primera mujer jugadora de polo federada en España. Ser mujer entonces y jugar en un deporte dominado por los hombres, en un lugar tan conservador como Sotogrande, no tuvo que ser una cosa fácil. Pero Eugenia Melián había vivido una vida muy especial, de esas que hace a las personas especiales: «El primer recuerdo que tengo es de la casa casi acabada, yo tenía cinco años y no me podía creer que íbamos a vivir en medio de tanta naturaleza, playa, río, montaña, cuadras… animales, insectos, peces… para mí todo era un mundo por explorar» –Eugenia milita siempre y exige que se mencione su oposición a la posible destrucción de Guadalquitón, ese paraíso de alcornoques al borde del mar– «construí un mini zoo en el garaje, repleto de bichos y pasaba 2 o 3 horas buscando hojas para poder alimentarlos... Era una esclavitud, pero era la niña más feliz del mundo. Completamente libre y salvaje». ¿Libre y salvaje en Sotogrande? Quizá no fuera esa la idea de la rigurosa tía Mercedes –una mujer extremadamente gene-

rosa en sus instituciones benéficas– para la que había que vestirse y peinarse y ponerse zapatos, «para ir a sentarnos en algún salón oscuro durante horas». Mercedes tenía una memoria de elefante y hacía preguntas a los niños, pero también era el centro del mundo social de Sotogrande. No es que el propio Franco visitara las instalaciones para darles su aprobación personal, es que desde los entonces príncipes a las primeras familias de España –Vallejo-Nájera, Vicuña, Roxas–, casi todos más o menos familia, empezaron a visitar y adquirir propiedades en Sotogrande… después de ser estrictamente entrevistados por los propietarios. En Sotogrande, en los primeros años, no vivía quien quería, sino quien recibía el permiso para establecerse.

El concepto y los dineros En el año 2006, según figuran en documentos depositados en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), NH, con el 79% de las acciones de Sotogrande S.A., lanza una opa para quedarse con el resto del accionariado en posesión, principalmente, de Caja Madrid. Las acciones se permutan por acciones de NH, así que habría que preguntarse ¿cuál era el objetivo real de la operación? No está claro; desde luego, hacerse con el control total e indiscutido de Sotogrande, pero… ¿para qué? Según informa en una carta de intenciones NH, el Grupo «considera que, actualmente, concurren en el mercado las condiciones propicias para concentrar la actividad de Sotogrande en lo que constituye su principal línea de


Tarde de competición en el Campo de Polo Santa María.

Foto de la familia Melián Randolph realizada por Slim Aarons y carta a McMicking en la que leanuncian su traslado a la zona.

De izq. a dcha.: El jugador de polo Nacho Domecq; foto histórica de Pedro y José Ignacio Domecq en el descanso de un partido de polo.

De izq. a dcha. y de arriba abajo: el paisajista Jesús Gómez Cárdenas; zona marítima junto al puerto; ambiente nocturno del KE; el príncipe Don Juan Carlos en una visita realizada a la urbanización a finales de los años 60.


negocio (gestión integral de urbanizaciones de alto nivel), y exportar el modelo desarrollado en Sotogrande a nuevos proyectos de ámbito nacional e internacional». Sotogrande sería la sede de esa actividad. Obviamente, el mayor atractivo eran los terrenos y su venta. Pero los terrenos, como dijo McMicking, se acaban, y con ellos la rentabilidad. Quizá la clave esté en la página del Financial Times dedicada a la compañía Sotogrande S.A., en la que se dice, entre otras muchas cosas, que la sociedad «usa poca o ninguna deuda en su estructura de capital». Exacto lo que McMicking dijo… pero, un momento, esto es NH y Grupos como NH utilizan financiación de forma continua… Parece que no en esa propiedad particular y peculiar llamada Sotogrande S.A. ¿Hay aquí realmente un modelo de negocio o estos son sólo cosas de emprendedores idealistas y soñadores? Profundizando en los datos, quizá haya alguna respuesta en un informe publicado por la firma norteamericana Wright Investors. En 2010, detallan, las ventas totales de Sotogrande S.A. fueron de casi 28 millones de euros, una disminución del 15% frente a los 33 millones de 2009. Pero, y aquí está la particularidad, las ventas tuvieron un 25% de descenso en propiedades –de 21 millones a 15–, mientras que estas bajas fueron parcialmente compensadas «por el incremento en la venta de Servicios Turísticos» (con un crecimiento del 5,7%, 13 millones de euros). Todo este mambobambo financiero se resume en que en un año de crisis brutal en la economía española, una compañía llamada Sotogrande S.A. conseguía aminorar sus pérdidas inmobiliarias con los beneficios crecientes en la explotación de servicios turísticos. ¿No era eso exactamente lo que pronosticó McMicking? Sotogrande S.A. ya opera en Italia, Suiza, República Dominicana y México… y el 96,72% de sus acciones pertenecen a un solo propietario: NH Hoteles S.A. Por fin refresca un poco al caer la noche y se agradece. En el sofisticado y sobrio restaurante argentino Cancha II situado al borde mismo de las instalaciones del Polo de San Enrique de Guadiaro, los comensales van entrando y se van acomodando en medio de unas paredes abiertas por completo hacia la noche. Todo es madera y hay una iluminación difícil de encontrar en este país donde se ilumina tan mal. Sin embargo, aquí todo el mundo se ve favorecido. ¿O es que todo el mundo es favorecido en este rincón de España? En la mesa de al lado, se sienta Paloma Domecq, que lleva un vestido negro y una gargantilla con hojas de acanto… sutil y exquisito. Como su pelo, rizado y desrizado para recogerlo luego en un moño de hechura perfecta. ¿Quién ha peinado a esta mujer está noche? Las estructuras de Sotogrande se acoplan –fuera de las mansiones y

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las villas– en lugares como Cancha II o el KE; o en tiendas de una exquisitez difícil de encontrar en Madrid, como Meridiana. Su dueña, Rocío Moreno, cena también aquí con su melena negra y suelta de belleza española como salida de un cuadro de Murillo o Velázquez –según como se la fotografíe–. Ella representa, como Nono del KE, o las decoradoras Melián Randolph, una generación de empresarios que se han convertido en una parte imprescindible del ecosistema de Sotogrande. En la tienda de Rocío duermen en estos momentos las telas que diseña y que elabora en talleres de la India que siguen utilizando técnicas de los siglos XV y XVI, con el uso de hebra doble. Algunos de sus trabajos han llamado la atención de la firma Louis Vuitton, que ha adquirido varios de sus estampados surgidos de este rincón entre el río Guadiaro, la sierra Almenara y el principio o fin del Mediterráneo. Estilo Sotogrande. Una última casa se abre para mostrar el nuevo Sotogrande lleno del viejo estilo. Su dueño prefiere –una vez más– guardar el anonimato, pero permite visitar un jardín diseñado por Jesús Gómez, un hombre de un talento ilimitado que explica cómo las bolas de la cabecera de la piscina «son olivos criados así, porque el boj no aguanta las condiciones de la zona», y la cocina, un epítome de lo «chic-antipretencioso», con un sofá forrado en estampado danés. En algún lugar suenan, cuidadosos, unos dedos que pulsan una guitarra. Lo demás, silencio. Sólo silencio. El buggy que conduce el director del hotel Almenara se detiene para acallar el pequeño motor eléctrico. Alguien se prepara para hacer el swing y necesita concentración. Un golpe seco, y la vida continúa en Sotogrande. yO

FOTO: CEDIDAS POR LA REVISTA DE SOTOGRANDE, GRUPO HCP. DORO PLANA, SLIM AARONS POR CORTESÍA DE LA FAMILIA, DELSART THIERRY, GETTY IMAGES, D.R.

El ayer y el hoy de Sotogrande.Alaizq.: Acaballo,elpreparador Tito, uno de los pilares históricos del polo en la zona. De pie, de izq. a dcha.: Kike Berazadi, Susi Gómez, Jaime Zóbel, Fernando Zóbel, Pedro Roxas, Íñigo Vallejo-Nájera, Kiko Sainz de Vicuña y Eugenia Melián (foto de Doro Plana, 1976). Estudiantes de la Escuela Internacional de Sotogrande, Loreto Camarena, Constanza G. Ozores, Beatriz Cuenca, María Sancho y Marcela Sterling.


Inexpugnable Sotogrande