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NIAFRE la guar ida de Sekioz

#0 FECHA: Hoy



Contenidos • Decadencia occidental, pg.5 Udhas Porio • Dicotomías esquizoides, pg.8 Hermanos Cotomi Ade • Brevedades sangrantes, pg.11 Sacrom • Lógica. Lenguaje. Ocio. Relatos realmente absurdos ¡Caóticos!, pg.12 Niggler • Falseando a Cortazar, pg.14 Marcos Salgado


Editorial Yo, ser autocreado al que llamáis revista y apellidáis “sobre la bruma...”, siendo en realidad “Niafre, la guarida de Sekioz”, afirmo que no soy más que un collage de lo que quise ser, puesto que soy la suma sinergica de una serie de esperpénticos subproductos de mi constitución (que a su vez apelan a ajenos) y que reclaman su independencia dentro de mi seno, del conjunto tal que es sostenido por tus manos o intelecto. Repito, pues, no soy más que un collage de lo que quise ser. Un collage en el que los sucesivos componentes se sobreponen entre sí en una orgía salvaje, confundiéndose con su padre, yo, en una metonimia performativa atroz que me obliga a asumir tantos nombres que el mio propio, ¡oh, Pessoa, patrón de los heterónimos!, ya no es más que un pseudónimo, un prologo suyo, una editorial, una puerta de entrada, un gemido que presenta y no es presentado, un hiperónimo que muere bajo el filo de sus hipónimos hijos, que estallan, germinales, de mi ya pétreo y ausente corazón y vientre. ¡Oh, maldita sea esta labia vacía! Si tan sólo me permitiesen atisbar una sola mota de personalidad, de aquella fuerza de la que goce tiempo atrás, cuando aún no... ¡Ah! ¡no haber parido todo un nudo de víboras, Antes que amamantar esta irrisión! Mas, ¿veis? Tan pronto mi cuerpo se extiende, pierde ya su propiedad, siendo reclamado por una de mis partes y sus confabulaciones y escudos y citaciones: ora mi mente, ora mi saque, ora mi pene,... Uno tras otro van desfilando, ahora por mi melódica traquea, ahora por mi visceral esófago, hasta salir finalmente por mi boca con otro tono; un trinar que me es completamente ajeno y me escinde y rompe, me declara esquizoide. Muera, pues, para vivir, ya que no soy más que un collage de lo que quise ser, y, por tanto, quien me lea, sera necesariamente idiota, pues nunca hallara nada original en la ilación de mis letras, y, como aconseja Thoreau... lee los buenos libros primero, lo más seguro es que no alcances a leerlos todos. Sí...los buenos libros...pierde la vida buscándolos, que ya los leerás en el infierno.


Decadencia occidental por Udhas Porio1

Nietzsche en pastilla I la Ley no nos limita La verdad es, ve usted, que el hombre más poderoso del mundo es el hombre que permanece más solitario Ibsen (ie, las necesidades sociales son un síntoma de debilidad) Todos los actos individuales son antisociales Artaud Si uno no teme -como seria natural- manchar su nombre, pues -como seria preferible- no debe tenerlo en tanto en cuanto el ser referido por -o con- este no existe 2, por quimérico y volátil, cambiante3; defiendo entonces, digo, que uno no ha de procurar el respeto de la Ley en cada uno de sus actos (ya no diré de la Ética, de por sí acausal -puesto que no remite a legal castigo, sino, a lo sumo, social- por vacua4, sólo, por tanto, consecuencialmente relevante para quien viva en sociedad y dependa sustancialmente del que dirán), sino imaginar si el jurado que tendría le condenaría, a qué, y si le compensaba; porque ellos, a diferencia de la Ley 5, no obviarían las particularidades del caso. Sin embargo, para esto encontraba dos obstáculos. El primero era que no había estudiado Derecho, y aunque así fuere, se encontraba ahora en un país ajeno a las reglas que habría aprendido; siempre lo estaría, nómada como era. Mas más profundo era el segundo “problema”; tal era su fuerza que demolía por completo toda su diatriba y le dejaba libre de actuar como creyese conveniente y oportuno: todo argumento aportado por un abogado es post hoc. De otro modo, no se necesitarían, no los habría mejores y peores. Por tanto, todos aquellos interludios sobraban. No dude más: apreté el gatillo. PS: no haré notar a los incautos el importante uso que se ha hecho de la llamada falacia petición de principio con tal de poner a prueba el nombrado Teorema de Thomas: “Si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias”. 1 Algún día me presentare tan satisfactoriamente con tal de curar mi amnesia, que resultaría ridículo intentar hacerlo ahora en tan escasas y mal situadas letras. El poriomaníaco sadhu, Udhas Porio 2 La consolidación de verdades y mentiras es fruto de la comodidad verbal, cuando nos cansamos de pensar colocamos una palabra. Nietzsche 3 La identidad intenta detener el fluir de la naturaleza, congelándolo y fosilizándolo en ideas eternas, pero el universo es devenir nada permanece. Nietzsche 4 Necesitamos unidades para poder calcular y comunicarnos, pero eso no es razón para suponer que existan. Nietzsche. Así mismo, se descomponen las fuerzas presentes en las ficticias. Y no de otro modo, se delega nuestra opinión a la del rebaño, que le da nombre y valor: "Moral A Respetar". 5 Con los conceptos globalizadores, ya sea raza, nación, la clase o la humanidad, se quiere fortalecer a la idea abstracta a base de igualizar y debilitar a las personas concretas .Nietzsche


Cuenta atrás Quisiera encontrar mi alma tan sólo para matarla;

Zafio... ¡No niegues lo que sabes! Mal lo escondes...

Y ahora quiere engañarme, serpiente...

temo por lo que pueda hacer a espaldas de mi ser.

Tu falsa mirada cadáver... ¡me escupe!

¡Ja! Nunca fuiste menos sutil, reptil.

Así que dime, condenado, ¿oíste, quizá, su llanto?

¿Acaso conocerme no puedo? ¡Tengo derecho!

Me impides que arda al fin, alfil

Dicen que tortura, desgarra, sin previa amenaza...

Si no yo, ¿quien es el que debe, ser inerte?

de oblicuo y terco paso. ¡Horror!

Mas lo ignoro y pregunto: ¿OLIÓ SU ROSTRO?

Tu labio palidece, pues vio: “¡LO QUIERO!”

Tómalo tú, pues, mi suicido... ¡TEN6!

Y es así que por todos los ángulos, la destrucción tan buscada ha sido deseada conscientemente por los hombres, y yo pienso que ella es deseada ocultamente por todos como el único medio de salvarnos de un mundo en que la vida ya no puede ejercerse. Artaud NADA te eleva por sobre ti, sino la aniquilación: quien está más aniquilado, tiene más divinidad. Silesius Post scriptum Lo peor de todo no es que estés loco, sino que puedas hacerte pasar por cuerdo. Eso me infunde un profundo temor; podrían confiarte el destino del mundo...

6 ¿ves el triple significado?


Las falacias del vulgo I Deslumbramiento vitalista: la voluntad lo es todo A veces he oído argumentar que los actos no voluntarios son exculpables, o, al menos, no tan funestos. En esto se basa la Ley, por ejemplo, y de esta tesis vienen agravantes como alevosía y premeditación, o atenuantes como enajenación mental o negligencia. Es decir, la clasificación de un mismo acto como diferente según las circunstancias que lo recojan, como queda patente en los diferentes apellidos que tiene el delito de homicidio. E incluso ha llegado a mis oídos la defensa: “si es inherente, si no pasa por los filtros de la razón, si es algo instintivo,... entonces no se puede considerar como un acto voluntario, como algo que dependa de mi juicio o persona”, remitiéndose así de nuevo a la tesis anterior. Por ejemplo, yo no elijo preferir el chocolate blanco al negro; es un hecho 7. Así mismo, Humbert Humbert no es responsable de sus ensoñaciones pedófilas, o yo, os lo aseguro, no elijo tener deseos asesinos; simplemente los tengo. Y es más, la neurociencia puede probar que mi psicopatía es biológica y, por ende, intrínseca, ajena a mis intenciones, sentimientos, moral,... Pero quizá lo peor y más triste del asunto no sea eso, sino, si se me permite la ironía, el hecho de usarse un argumento esencialista en la época del existencialismo (por no decir que este se decía ser base de la primera tesis: la voluntad lo es todo*) . ¿Se puede ser más out (e incoherente)? *Nótese como degenera el existencialismo de libro al del vulgo. El “la voluntad lo es todo (porque nada cae fuera de ella)”8 al “la voluntad lo es todo (luego, lo que no es voluntario, no debe ser tenido en cuenta)”9

7 Ejemplo extraído de la popular -66.000 subscriptores lo avalan- Yellow Mellow(3:15-3:45) 8 Popularizado por el “estoy condenado a ser libre” de Sartre, es fuertemente criticado por Nietzsche como un mecanismo de represión (“Su desconfianza respecto de la voluntad como capacidad psicológica le lleva incluso a desacreditarla indicando que si confiamos tanto en ella y en la libertad se debe exclusivamente a que de ese modo la moral tradicional puede introducir la idea de culpa y de pecado [en la no tradicional: la angustia, la nausea,...]. Los teólogos y sacerdotes nos piden que creamos en ella para de este modo hacernos responsables de nuestros actos y inculcar en nosotros la noción de pecado y culpa.” Fuente) 9 Dogma que invertirán los filósofos de la sospecha, hartos de la definición “hombre=animal racional”, poniendo de manifiesto su carácter irracional, enfatizando el matiz animal, otorgándole rango de autenticidad.


Dicotomías esquizoides por los hermanos Cotomi Ade10

Humana escisión “Divulgador busca a imbécil de profesión para poner a prueba sus escritos” Oferta de empleo en Niafre, la guarida de Sekioz #-1 Nunca pensé que estos empleos emergentes nacidos de las necesidades posmodernas pudieran cotizarse tan alto en tan poco tiempo. De otro modo, hubiese contratado una docena de “Glaucón 11 IQ77” antes de la revalorización del ignorante; porque claro, son necesariamente de usar y tirar: una vez les enseñas algo, ya no te sirven para testear qué tan bien te explicas. Sea como fuere, pronto petara, esta burbuja: a pesar de la gran cantidad de modelos hoy existentes, su uso y abuso por parte de los intelectuales frustrados e incomprendidos o incomprensibles, obsesionados con el consejo de N.G.Dávila: "el escritor que no ha torturado sus frases tortura al lector", acabara por terminarlos. Aun así, probemos que tan buenos son: El dilema del misántropo filógino ¿Qué mujer no se follaría mi pene? ¿Qué mujer no rehusaría mi mente? Mi estirpe...condenada esta a muerte. Nota: quiero hacer énfasis en que el titulo es “El dilema del misántropo filógino” y no “El dilema del arrogante imbécil”, por si alguien se confunde con la posible ambigüedad o ambivalencia de la pregunta. Y, por si un caso, lo reescribo, viendo que el Glaucón contratado sigue sin comprenderlo: Mi pene, ¿qué mujer no se follaría? Mi mente, ¿qué mujer no rehusaría? Mi estirpe,¿qué mujer no rechazaría? Condenada a muerte esta, sabiéndose sola, sabiéndose mal. Nota: mi Glaucon seguía sin entenderlo, así que lo he cambiado por uno más listo. Al fin y al cabo, se supone que han de ser una ayuda, no un estorbo; además, ¿para qué quiero que el vulgo me comprenda? Ni tan siquiera me va a leer... Ah, mira, ya ha llegado la carta del nuevo: Lo que usted realmente quiere o intenta decir es: “¡Qué mujer! ¡¿no se follaría mi pene?!” o “¿Qué, mujer?¿No se follaría mi pene?”, o cualquier otra construcción similar a estas. Este error ha sido considerado tan grave por la Comisión de Reciclaje de Glaucones (CRG) que han decidido degradarle mientras comentaban con ironía lo 10 Autores de la serie “Diálogos esquizofrénicos”, sus posiciones antagónicas son la fuente de un continuo juego tesisantítesis en unas conversaciones que, si se les concediese la eternidad, carecerían de final, 11 Cualquiera que haya leído La República de Platón habrá percibido el carácter astuto y sagaz de este personaje, así como sus profusas, profundas y proféticas pruebas de razonamiento indiscutible, que obligan a Platón al uso de la alegoría, con su famosa y pedagógica caverna, para ponerse a su nivel. Veamos, para los ajenos a su prosa exquisita, algunos ejemplos de su inacabable pozo de sabiduría: Ya lo veo, Forzosamente., No, ¡por Zeus! , Así es, ¿Cómo no? Necesariamente, Efectivamente,Ciertamente,... ¡Que elocuencia, que savoir-faire!


acertado de su segundo verso: “¡efectivamente, que ser querría una mente tan disminuida como compañía!” Para colmo, se ha atrevido a parodiarme: No es hipocresía. Es esquizofrenia. El dilema del homófobo egocéntrico He amado a más hombres de los que ninguna puede, puesto que he sido yo12 ese objeto de deseo. ¡Repugname esto! Y tanto, aun así, me fascina, esta paradójica tesina, que aún es más lo que me amo, que aún es más lo que me odio. Nota: análogamente, cambiando homófobo por misántropo y hombre por humano, y sobreentendiendo que me refiero a especie o persona cuando digo ninguna, se tiene una tercera versión, ahora sí, extrapolada de tal manera que no pueda herir los sentimientos de ningún colectivo en particular, sino el de todos en general. Con esta carta, que revela la ignorancia del contratante y la astucia del contratado, Jurado de la CRG, espero su aprobado en mi petición de ascensión.

12Que... mo soy más que un collage de lo que quise ser


La escritura de Dios Premisas 1.Toda mi obra es autobiográfica13 2.No tengo vida14 Conclusión Escribo sobre nada Corolario Escribo sobre todo Justificación Al karate se le conoce como "el camino de la mano vacía".[...]. Asimismo, otra traducción de la palabra Karate es "la mano que emerge/contiene al vacío, al todo" o "la mano del absoluto". Podría hablarse inclusive del "camino del absoluto" debido a la profundidad filosófica, física y técnico-táctica del arte no solo en lo físico, sino en su posible aplicación mental y a la vida diaria, llegando a definir la vida de algunos practicantes. Otra posible traducción es "el camino de la mano y de la vida" pues el vacío o "kara" filosóficamente lo contiene todo; como esencia sin ataduras, sin juicios, sin límites, sin forma. Así habló Wikipedia Aclaración Algunos expertos han juzgado de osada a la segunda premisa, advirtiendo que, a lo sumo, sólo puede deducirse que los hombres, hechos a Su imagen, Le odian, lo que, por la primera premisa, da a entender que Dios se odia a sí mismo. Dada su omnipotencia, el suicidio y consecuente perdida de vida es harto razonable.

13 “Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen”(1:26), y demás versículos del Génesis. 14 “Dios es una quimera” Sade “Si dios existiera, habría que matarlo para poder ser libres” Bakunin “Dios ha muerto” Nietzsche


Brevedades sangrantes por Sacrom15

El desdén infinito, o el infinito desdén “Éramos un montón de existencias incómodas, embarazadas por nosotros mismos; no teníamos la menor razón de estar allí, ni unos ni otros; cada uno de los existentes, confuso, vagamente inquieto, se sentía de más con respecto a los otros. De más: fue la única relación que pude establecer entre los árboles, las verjas, los guijarros....Y yo –flojo, lánguido, obsceno, dirigiendo, removiendo melancólicos pensamientos–, también yo estaba de más. Afortunadamente no lo sentía, más bien lo comprendía, pero estaba incómodo porque me daba miedo sentirlo (todavía tengo miedo, miedo de que me atrape por la nuca y me levante como una ola). Soñaba vagamente en suprimirme, para destruir por lo menos una de esas existencias superfluas. Pero mi misma muerte habría estado de más. De más mi cadáver, mi sangre en esos guijarros, entre esas plantas, en el fondo de ese jardín sonriente. Y la carne carcomida hubiera estado de más en la tierra que la recibiese; y mis huesos, al fin limpios, descortezados, aseados y netos como dientes, todavía hubieran estado de más; yo estaba de más para toda la eternidad.” Sartre, La náusea -¿Quien merece la vida? -Nadie... -¿Quien merece la muerte? -Nadie... Con esa pregunta hacia el Oráculo salvo Gomorra Susej, el rey de todas las refutaciones, justo antes de que el lógico binario, satisfecho, tomara las armas para la batida.

Insignificante hasta para eso -Eres una vergüenza para la raza humana. -No, me sobrevaloras. La raza humana es una vergüenza para ella misma por sí sola, en realidad. Ni tan siquiera para eso me necesita.

Obcecación -¿Seguro? -No -¿Reconsiderandolo? -No

15 Autor de “¿Tú aún puedes dormir?” o “Territorios kafkianos”, así como colaborador en “Del enajenado y el cambio”, llamase a sí mismo escritor frustrado, cuando no simplemente perturbado.


L ógica.     L   enguaje.     O    cio.       R elatos     r  ealmente     a   bsurdos ¡    C    aóticos!     por Niggler16, autor del blog http://entfremdet.blogspot.com

I -¿Te puedo preguntar algo? -Ya lo hiciste. -¿La pregunta de si podía hacerte una pregunta? -Sí. -¡Ah! bueno, ¿puedo hacerte dos preguntas, entonces? -Ya me has hecho tres. -Ya, ya, ¿te puedo hacer otra pregunta? -Ya lo hiciste -Andate a la mierda.

II A: Oye B me debes 100 pesos. B: Es cierto, a ver déjame solucionarlo... ¡hey C!, ¿tienes 100 pesos que me prestes? C: No, no tengo... pero déjame ver qué puedo hacer... ¿A tienes 100 pesos que me prestes? A: Diablos ando sin dinero... ¿B tienes 100 pesos que me prestes? B: ¿Te acuerdas A que te debía 100 pesos?, pues tómalos de eso y quedamos a mano

16 Me molesta escribir lo que podría ser una buena conversación. Pero me gusta escribir buenas conversaciones. A nadie intentaría aburrir con mi propia descripción Pero bienvenidos sean a mis improvisaciones.


III

¡Era la primera vez que se veía tal cosa!, una protesta por la educación con infinitos manifestantes. El primero de ellos, en un afán radical dijo: -¡Yo quemaré el ministerio y mataré al ministro al cabo de una hora, si nadie lo ha hecho antes! El segundo de los manifestantes, en idéntico afán exclamó: -¡Yo lo haré al cabo de treinta minutos, si nadie lo ha hecho antes! El tercero de los manifestantes, para no ser menos dijo: -¡Yo lo haré, si a los quince minutos nadie lo ha hecho! Luego el cuarto manifestante se sumó diciendo: -¡Si a los siete minutos y treinta segundos nadie lo ha hecho, yo lo haré! Así sucesivamente cada uno de los infinitos manifestantes fue reduciendo el tiempo a la mitad. Al cabo de una hora, obviamente, el ministerio estaba en llamas y el ministro yacía muerto. "¿Quién es el culpable?" rezaban los titulares de prensa. Las investigaciones no arrojaban mayores luces sobre su identidad. Entonces llamaron a declarar a todos y cada uno de los manifestantes. El primero dijo que cuando él se había comprometido a realizar la hazaña, se encontró con que el ministerio ya ardía y el ministro estaba muerto. Se llamó luego al segundo manifestante, quien igualmente declaró que cuando se dirigió a los treinta minutos al ministerio, éste ya estaba en llamas y el exánime cuerpo del ministro estaba tendido en el piso. Consecuentemente se citó al tercer manifestante, cuya defensa era casi idéntica a las anteriores. Y así, uno por uno han ido desfilando eternamente con equivalentes declaraciones los infinitos manifestantes. Nunca me encontrarán.


Falseando a Cortazar por Marcos Salgado17

Carta a Julio Admirado Cortazar, le envío esta carta a propósito de sus no muy bien logradas "instrucciones para subir una escalera". No muy bien logradas porque, según me informa el diccionario (ese gran chivato, amigo y enemigo nuestro), las instrucciones para subir una escalera deben ser un conjunto de reglas o advertencias destinadas a cumplir tal fin. Se entiende, entonces, que si unas tales instrucciones no me permitiesen subir una escalera concreta, no habrían de ser tenidas por muy buenas, y ese es el caso en el que yo me hallo. Le juro y perjuro que cumplo todos los requisitos que usted exige para subirla: lo hago siempre de frente, de pie (hasta que me caigo, claro, impotente ante la fuerza de la gravedad [entiéndase la gravedad del asunto, no de la Tierra]), con los brazos colgando sin esfuerzo (hasta que me arrastro con ellos tensados, debido a mi susodicha caída, y con la ultima esperanza de conseguir subir la escalera mediante métodos alternativos no homologados por expertos de su talla que, logrando unas instrucciones, obvian a veces la existencia de otras posibilidades) y la cabeza erguida, pero siempre atenta a los peldaños inminentes (en donde he de remarcar el plural, pues soy incapaz de delimitar claramente donde termina y comienza un escalón utilizando su rudimentario método explicado en su definición ["Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón"]; me acerque a él tanto como fui capaz, pero me resulto ciertamente imposible, ni tan siquiera con la ayuda de un microscopio, ver los peldaños individualmente), respirando lenta y regularmente (hasta que el estrés producido por la frustración y el agotamiento inducido por el exhaustivo uso de mis facultades físicas me embargaron, conturbando mi respiración). Contrariamente a lo que uno pudiera pensar llegados hasta aquí, he de decir que también dispongo de dos entes que se corresponden a lo que usted ha querido llamar “pies” (aunque mi estrepitoso intento de subir La Escalera los deteriore tanto que a veces me atreva a negar su existencia, por carecer de sensibilidad en esa parte, esto es, por no poder comprobar al tacto que ciertamente forman parte de mi, al no sentirlos como propios). Ah, y despeje ya esa duda que esta floreciendo ahora mismo a propósito de mis pies: no los he confundido, como usted bien me advertía, ni he caído en consecuencia de esa confusión (no en mis últimos intentos, al menos). Es más, le puedo asegurar que, tras largas temporadas practicando y teorizando el problema en cuestión, soy capaz de distinguir lo que usted ha venido llamando “pie”, del “pie”, sin apenas apreciar en mi mente un negligible ápice de indecisión, asignando por convenio el nombre "pie izquierdo" a lo que usted describe como "esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón". La cuestión sobre cual es el derecho y cual el izquierdo se la dejo a usted, puesto que ya hace uso de este concepto en sus instrucciones. En cualquier caso, como yo he podido comprobar (y espero que sea mutuo, esté donde esté, se rijan las leyes físicas que se rijan) en diversas ocasiones en escaleras más convencionales en las que practique previamente antes de toparme con el presente impedimento, las instrucciones se siguen de manera equivalente en ambos casos, ya sea iniciando la marcha con el pie izquierdo o con el derecho; el desdén puede ser un buen aliado sobre este asunto.

17 Corre el rumor de que este estudiante de matemáticas es el representante físico y legal del blog “sobre la bruma...”, adoptando el papel de esclavo de Sekioz, traduciendo ocasionalmente sus palabras a una lengua mortal cual escritor fantasma.


Reitero, pues, que, al comienzo de mi estrepitosa subida, cumplo todos los requisitos que exigen sus instrucciones para poder llevar a cabo la ardua tarea de subir una escalera. Sin embargo, por alguna razón que desconozco, parece imposible que pueda yo, con sus instrucciones, alcanzar el final de la misma. He de añadir, además, que la escalera también cumple la imprescindible hipótesis que usted formula de la manera siguiente: "Cada uno de estos peldaños se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso." Cabe destacar que el cumplimiento de esta hipótesis no exime a la escalera de ser más bella o pintoresca, como usted parece insinuar, pues le comunico que, a pesar de ser finita, posee infinitos peldaños. En consecuencia, sólo le puedo ofrecer un esquema aproximado por dibujo para su estudio, cedido por mi buen amigo Cantor, y que adjunto más abajo. Le hago saber, también, que he intentado contactar con otros especialistas sobre la temática, tales como Escher, Mandelbrot o el Sr. Caracol. Misteriosamente, no he obtenido respuesta de ninguno de ellos. Le ruego de todo corazón, por todo lo expuesto anteriormente, que, siendo usted un pionero, no donde los haya, sino donde los habrá (entiéndase, pues, un pionero de pioneros), y, siendo a su vez un especialista en la temática escalerista, reelabore sus instrucciones, desde la tumba a lo sumo (lo asumo), con el fin de poder lograr alcanzar al fin el final de la finita (aunque no lo parezca) Escalera del Diablo, para poder así finalmente alcanzar el baño. Cordialmente, el abajo firmante, el arriba firmante. PS: Tras largas revisiones de sus instrucciones, y tras innumerables experiencias, creo que he encontrado el problema de la cuestión. Usted presupone que, aquello que hemos venido llamando pie, cabe en el escalón. Sin embargo, considero necesario un anexo que explique el caso en que esto no suceda, ya sea por pie grande, o por escalón pequeño. He de remarcar la importancia de este anexo, pues le recuerdo que, aunque se nos olvide, el mundo no esta hecho a nuestra medida.


Instrucciones para mesar una barba (y lo que no es una barba) o de la conquista de los olores mediante la interpelación al lector Contraiga y estire sus probablemente 10 dedos antes de empezar, cerrando y abriendo sus puños varias veces. Hágalo con moderación; un ímpetu excesivo puede provocar dolores y tirones innecesarios en los tendones, de los que debe guardarse todo aquel no familiarizado con el masoquismo. Se puede, también, aunque muchos lo consideran una inutilidad, llevar a cabo una “ola táctil”, la cual consiste en contraer, a modo individual e independiente, de manera sucesiva, los cinco dedos de cada mano; luego puede invertir el proceso estirándolos en lugar de contrayéndolos para volver al estado inicial del asunto. Una vez terminados estos prolegómenos, que una persona versada en estas artes puede obviar, nos dispondremos (y así mismo lo haremos) a situar el dedo índice horizontalmente en la parte inferior de la barbilla, donde comienza el hueso, mientras abrimos hacia abajo el ángulo que forma con el anular de la misma mano. Así dispuestos, nos basta cerrar ese ángulo de nuevo (desplazando cualquiera de los dos dedos implicados en el mismo), quedando en posesión de un ristra horizontal de pelo. Repetimos la operación tantas veces como creamos oportuno para afianzar esa ristra. Llegado el momento, resultara como un gesto natural la ascensión mediante fricción del pulgar hasta el punto inferior a esa ristra, punto que se encuentra ligeramente desprovisto de bello por haber quedado este capturado por el ángulo antes descrito. De este modo, digo, el pulgar se desplazara desde la parte inferior del cuello hasta el anular, momento en el cual se moverá con él junto con el índice a través de esa muralla de cabello, cuan larga sea (se recomienda seguir las instrucciones a medida que se leen). Es importante observar que se puede proceder de manera análoga, aunque no con igual comodidad -que dependerá del practicante- con la derecha; mas la operación anterior esta pensada para la izquierda. Así mismo, pueden atacarse otras zonas de la barba. Por ejemplo, otro lugar muy solicitado por la comunidad táctil es el obtenido colocando el pulgar (con la mano en forma de L tumbada) en el vértice formado bajo la oreja. Desde ahí se desciende hasta encontrar un hueco lo suficiente holgado como para reposar en él el pulgar, que se acomodara al lugar con unos ligeros movimientos en todas las direcciones, cual el zozobrar de un barco. A todo esto, en consecuencia, el índice, sí erguido, cortara la parte inferior de la barbilla. Si ahora lo contraemos y procedemos a unirlos y separarlos sucesivamente, obtendremos un trozo de pellejo de cuello -y pelo- más grande. La contraparte al anterior es el llamado “corte ligero”, adaptable a cualquier terreno. Consiste en cercar directamente con índice y anular (dependiendo de quien este encima de quien, o cuantas falanges se usen, pueden obtenerse resultados muy diferentes) una muralla de pelo, formando con ellos una ligera pero suficiente abertura. Una vez retenida esta, puede procederse como en el primer caso, o, por el contrario, mover estos dos o en el eje de la muralla, o en el eje perpendicular a esta con pequeños pero frenéticos movimientos que estimulen la piel bajo demandas de la fricción. Casos particulares de esto suelen ser los aplicados a mejillas, la parte superior de la barbilla, o la inferior del cuello. La habilidad requerida por este movimiento suele hacer necesario el uso de la derecha (hago notar que esto lo escribe un diestro). No hace falta decir, por supuesto, que estas técnicas pueden ser usadas también sobre el cráneo. Sin embargo, este permite otras disposiciones. Un caso general del “corte ligero” propio de estos terrenos es el “corte ligero múltiple” o “peine de cinco púas”, en el que se penetra el cuero cabelludo con los cuatro dedos semejantes con ángulos ligeramente abiertos. Una vez hecho esto, es necesario amoldarlos y acomodarlos al lugar zarandeándolos ligeramente en el eje perpendicular al formado por ellos (a veces es conveniente zarandearlos a medida que se introducen). Hecho esto, basta desplazarlos por la guía formada, apretando moderadamente las yemas contra el cráneo (lo


que suele doblegar ligeramente la ultima falange). Mientras se ejecuta este movimiento, puede irse contrayendo y alzando la mano, perdiendo progresivamente contacto con los dedos y manteniendo solamente el frote de las yemas. Es importante el sólo uso de las yemas, jamas de las uñas, que podrían ser muy peligrosa. Cabe reseñar, por ultimo, que aunque lo más habitual es enfrentarlo por la frente, puede procederse en vertical por los laterales o de modos menos convencionales (oblicuo por detrás, por ejemplo). Para ir terminando, si bien antes se ha recalcado el uso de las yemas, puede preferirse frotar el cuero cabelludo con el perfil de todo el dedo (o incluso boca abajo), sea cual fuere (a menudo índice o pulgar), a través de una ralla previamente preparada apartando el pelo con la mano, o creada mediante la misma introducción del dedo. Sin embargo, esta técnica suele reservarse para el bello púbico, en donde el espacio de maniobrabilidad es reducido. Pero no desanimados por ello, podemos ver en la junta de unión entre piernas y cojones un magnifico lugar para fregar nuestros índices mientras, formando una L, los pulgares se contraen en el eje horizontal (Nota: considero probable que, además, las mujeres puedan disfrutar con mayor facilidad que los hombres de un “peine de cuatro púas”, en este ambiente). Aunque en cuanto a lugares húmedos se refiere, uno no puede olvidarse de los sobacos, en donde ahora los hombres también pueden emplear la técnica antes arrebatada: en forma de boca o pato silencioso. Advertencia: el uso de estas placenteras tácticas puede deformar considerablemente las formas de la barba. PS: si no comprendes el interés que pueden tener estas instrucciones, y si no lo has ejecutado, llévalas a cabo. Y, una vez hecho, no olvides olerte las manos, dedos y yemas. Ah, y recuerda que el hedor propio suele ser mucho más estimado que el ajeno para nuestro olfato, así que cuidado a quienes quieran compartir la experiencia (léase los olores). Por citar un ejemplo de lo gratificante de la experiencia, un lector nos comenta: Me encanta el olor de mis cojones18, el de mis sobacos; el de mis dedos después de por ahí haberlos frotado. Es aspirar... y en la gloria estar... y al fin recordar que tanto me hace disfrutar porque me lleva a regresar a por donde yo ya anduve, con mi nariz sobre montes y mi lengua bajo cuevas. No recuerdo que edad tenia por aquel entonces, pero sí que recuerdo haber hecho una confidencia al respecto a una compañera de clase antes de terminar la primaria. Aunque claro... ¿quien iba a tomarme en serio? Ni entre nosotros nos tomábamos en serio, creo... jugábamos a piratas en el parque, y subíamos a los mástiles de nuestro bajel por las escaleras laterales de la cabaña. Usábamos motes y mezclábamos ficción y realidad sin miramientos. Yo solía ser Pol. Me gustaba 18 cf. Lo peor de Vazquez, Glénat. Historieta “sábado sabadete”. En ella se describe a un sátiro ególatra que conquista a prostitutas, enfermeras, monjas,... sólo con el olor de sus cojones.


ese nombre. Era breve y contundente, conciso y cortante. Pol. Aún a veces lo utilizo como seudónimo. Sí, todo era muy “onírico”: nada era verdad, pero nada era mentira. No decir que ni entre nosotros nos tomábamos en serio, ¿como podríamos?. Supongo que por eso se lo dije. También porque desconocía la normativa legal y esas cosas. Aún recuerdo su respuesta: “cuando te bese, devuelve con el beso la saliva para no dejarla preñada” (o para no quedarme yo embarazado, pero eso me parece hoy en día demasiado absurdo como para no combatir mi memoria; quizá era para no enfermar). Creo que en realidad primero me dijo que le escupiera saliva mientras nuestras lenguas bailaban, o que no la tragase, y luego me lo aclaro, pero ya no importa. Simplemente lo menciono para dejar patente nuestra ingenuidad, por otro lado, propia de la edad. No creo que sea un hecho relevante ni exclusivo de mi persona, pero también recuerdo que por aquella época enseñe mi, es de suponer, pequeño pene infantil a una panda de amigos en medio del parque entre los cuales se encontraba una niña (que alguna vez me lo ha recordado tiempo después); curiosamente fui el único que lo hizo, creo recordar, como parte de una “apuesta de gallardía”. Lo que intento mostrar con esto es que aquellas experiencias me habían vuelto bastante “liberal”, a lo que al sexo se refiere. Me parecía algo más natural que a ellos, posiblemente. Aunque no recuerdo la edad que tenia, sí que recuerdo que mi cabeza encajaba perfectamente entre sus muslos, cuando ella se sentaba en la silla de su escritorio; no puedo esconder que, pese a todo, la idea me excita, a día de hoy. También recuerdo que ponía la música alta -¿para evitar que se oyeran sus gemidos?- con la excusa de que me estaba enseñando una coreografía, o estábamos haciendo gimnasia, o estiramientos. Creo que por aquel entonces yo tenia rizos (o hacia poco que no. No, no los tenia. Bueno...mmm...No lo sé. Siempre he querido escribir un diario, pero nunca me he decidido a hacerlo: uno se da cuenta de qué cosas debería haber incluido en él demasiado tarde; en el momento todo parece rutinario) y ella era fea (¿o quizá debería decir que me parecía fea?) aunque nunca fue especialmente agraciada. Por fea entiendo que usaba aparatos, gafas y ropa hortera, y un peinado muy repipi. La típica niña fea de cómic malo; distorsiones propias de la memoria, posiblemente. Asimismo, sé que ella era algunos años mayor que yo, pero ambos eramos menores. También recuerdo bien los fluidos de su coño, y el olor de estos, y del bello del mismo. Recuerdo su sabor, y recuerdo haber metido mis por entonces pequeñas manos en él y luego chuparme y/o chuparle los húmedos dedos cual si se tratase de una delicia. Creo que me resultaba divertido (lo que explicaría, en contra de lo que he leído, que no me inhiba, más bien al contrario, la libido, estos recuerdos), y que aguardaba con alegría aquellas visitas, mientras nuestros padres estaban al otro lado del tabique, tomando café y pastas, me imagino. Creo que de aquí me viene mi carácter de sátiro. Quizá también mi manía por mesar y olerme la barba, y lo que no es la barba, y transportarme a un campo de delicias: creo que la grasa y sudor del bello me recuerda a su coño. En el fondo, a pesar de lo que pueda pensar una sociedad prejuiciosa en contra de esta clase de practicas que no dudarían en calificar de acoso sexual, creo que me decanto por la visión de Íbico. Sólo espero que el día que tenga ante mi, ya adulto y consciente de la situación, un coño, la regresión al pasado no sea tan fuerte que me corra al momento. Seria, eso sí, y cuanto menos, una curiosa excusa.


Cómo leer -Lo primero a determinar es el soporte de lectura. Por ejemplo, yo no leo sobre la mesa, sino que leo la mesa misma. Sin embargo, tengo entendido que la mayoría de mis congéneres prefieren textos a objetos. -Otro tema a delimitar es que entendemos por libro: pbook VS ebook -Es importante también saber qué es leer: la comprensión puede variar mucho si leemos veloz y diagonalmente, o analizando las connotaciones hermenéutico-semióticas de cada letra. -Pero anterior a todo esto es el análisis del titulo. Siempre que decimos “cómo se hace X” se da por implícito que estamos diciendo “cómo se hace bien X”. Y yo me pregunto: ¿he de tomarme esas confianzas con mi publico? A mi sólo me dijeron que querían algo con el titulo “cómo X”, X verbo. Pero ignoro cuales son los auténticos intereses de los presuntos lectores que estas letras han de tener, me dicen. Y aun asumiendo que hablemos de “cómo se hace bien”, cabe preguntarse si ese bien es en un sentido ontológico o practico/algorítmico, si es un deber o un tener. Y, llegados hasta aquí, me encuentro con que, si bien no he escrito lo que me había propuesto, he escrito ya lo que me habían pedido, tomando X= delimitar el tema de “cómo leer”, luego daré por finalizada mi escritura con el siguiente punto final: . Nota: esto es una parodia a los populares sonetos que tratan precisamente sobre su construcción (ejemplo: “Un soneto me manda hacer Violante” de Lope de Vega)


Rialtodie El artista esta necesariamente “loco” en tanto que todo acto creativo esta asociado a una “enfermedad” mental, desde la apofenia hasta el desorden o descarrilamiento del pensamiento o fuga de ideas, pasando por la neurosis, la paranoia, la psicopatía y la psicosis, la hipersensibilidad, la manía persecutoria, el trastorno esquizoide de la personalidad,...; lo esta, digo, al menos durante el proceso creativo, en el que se evade y funde con otros espíritus y razones diferentes a los que habitualmente rigen sus pasos. Pero el reciproco no es cierto; yo soy el contraejemplo. Por más que lo intento... no puedo cruzar ese abismo. No puedo hablaros en un lenguaje que comprendáis y os emocione. No puedo transgredir e innovar, porque, recluido en mi solitario bando, desconozco vuestro canon así como Klopstock19 su contexto, o Wittgenstein ciertos juegos del lenguaje. De este modo, podre escribir 100 libros y 10.000 lineas, que seguiré sin ser escritor, sin ser artista. Efectivamente...en el fondo sé que no soy más que ruido y que debería callar para dejar paso a la eufonía. Pero es tan triste el silencio que se haría si todos lo acataran, o tan igualmente ruidoso si sólo yo lo hiciese, que ni seriamente me lo planteo. Aun así, no puedo evitar preguntarme: “¿Cuando aprenderás que a nadie le interesa lo que tú tengas que decir; excepto tú, nadie te lee, nadie te ve, nadie te siente. Encerrado en tu torre de marfil, no importa que tengas el remedio del país o los versos perdidos de Ali. Nadie más que tú los ha de oír” PS: Claro que hoy, gracias a la oportunidad que me concede Niafre, desde ahora también mi guarida, mis palabras puede que pierdan valor... quizá...ojala...

19 “Extranjero al mundo exterior, sin cultura histórica, y sin ningún interés en los acontecimientos de su tiempo, carecía del arte de la representación plástica tal como una gran epopeya lo requiere. Así, el Messias, pese a los magníficos pasos que contienen especialmente los primeros cantos, no puede satisfacer las demandas que tal tema necesariamente hace”. Sobre Klopstock y su Messias


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Niafre Nº0