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UN VIAJE A PEÑISCOLA El verano pasado fui a Peñíscola con mis padres, mis hermanas, mis dos primas y mis abuelos. Salimos de Durango a las 5:30 de la mañana y estuvimos seis horas metidos en el coche. Cuando llegamos, subimos con las maletas y nos fuimos directos al balcón. Las vistas desde ahí arriba eran espectaculares se veía la playa de color amarillo y el mar del color del cielo. Había mucha gente en la playa bañándose y tomando el sol. Después de contemplar las vistas fuimos a elegir el cuarto y a sacar las cosas de las maletas. Como éramos nueve, tuvimos que repartirnos en dos apartamentos y a mi me tocó con mi prima Irati y con mis abuelos. Seguido de hacerlo, bajamos a la piscina a bañarnos. El agua estaba muy caliente, parecía un yakusi. El único problema era que en el balcón había dos chicas que nos empezaron a insultar. Me lo pase muy bien por que empezamos a insultarles en euskera y no entendían nada. A la tarde fuimos a la playa y a la piscina y nos pasamos toda la tarde allí. A la noche fuimos a dar un paseo, y por el camino vimos como hacían unas esculturas de arena preciosas. Eran grandes y tenían luces y muñecos. A la vuelta de cenar volvimos y vi como la gente le estaba tirando dinero a una servilleta . El siguiente día mi prima y yo nos levantamos y fuimos al otro apartamento donde dormían mis hermanas y mi otra prima, y nos tiramos encima de ellas sin piedad, y les despertarnos. Desayunamos todas juntas y luego estuvimos viendo un poco la tele asta que nos preparamos para bajar a la playa. Bajamos con mis padres a la playa y vimos una barca muy rara que iba con pedales y tenía un tobogán, y la cogimos. Nos fuimos al agua con la barca y nos estuvimos tirando. Cuando me tiré al agua mis padres se pusieron a pedalear muy rápido y no podía alcanzarles, se estaban riendo a carcajadas y yo nadaba lo mas rápido posible para alcanzarles. -

¡Aita! ¡Ama! ¡esperarme!- gritaba yo en el agua mientras nadaba lo mas rápido posible por alcanzarles.

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¡Jajajajajajaja! – se reían ellos.

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¡Tranquilos he, no vengáis a por mi! – les decía yo en plan ironía.

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¡Espera que ya va el socorrista! – gritaban mientras que tiraban a mi prima Irati al agua de cabeza.

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¡Esperar! – gritamos mi prima y yo a la vez.


Al final vinieron a por nosotras, menos mal por que no podía aguantar mas nadando. Me lo pase genial pero era la hora de comer y nos tuvimos que ir. A la tarde no nos apetecía bajar a la playa asique nos quedamos en el balcón tomando el sol. Nos tuvimos que poner unas conchas en los ojos para no dañarnos con el sol, fue muy divertido. Luego bajamos a la piscina a bañarnos. Menos mal que no estabas las niñas, al fin pudimos bañarnos tranquilas. A la tarde noche fuimos al pueblo, era muy bonito. Primero fuimos al parque de los patos donde los patos iban andando como si nada. Luego fuimos a cenar a un restaurante, la comida estaba muy rica. Al final fuimos a la playa porque era San Juan y iban hacer una hoguera y tirar fuegos artificiales. Volvimos a casa seguido de que se acabara. A la mañana siguiente fuimos como siempre a la playa y a la piscina. A la tarde hicimos algo diferente, fuimos a un sitio donde había todo pájaros y se les podía dar de comer, de beber y había un espectáculo. Al entrar tuvimos que ir seguido al espectáculo por que empezaba ya. Me encanto el espectáculo, había unos loros muy bonitos que tenían las plumas como el color del arcoíris. Uno jugaba al baloncesto otro andaba en patinete y otro en bici. Cuando se acabó el espectáculo nos fuimos a dar de comer a los pájaros. Para darles de comer teníamos entrar en una especie de jaula gigante. Estuvo genial, además mi prima Irati llevaba una coleta y en la goma tenía una especie de brillante, y un pájaro se le puso en la cabeza.

Fue muy gracioso. Cuando ya vimos todos los pájaros y les dimos de comer nos fuimos a casa. Esa noche no salimos, porque al día siguiente teníamos que ir al aquapark y teníamos que madrugar. A la mañana nos despertamos y casi sin desayunar nos fuimos al aquapark llamado Aquarama.


Cuando llegamos, tuvimos que esperar una larga cola, porque había mucha gente. Pensábamos que como había tanta gente, no podríamos montarnos en todos los toboganes y atracciones. Pero al entrar vimos que era gigante y nos quedamos mirando como las vacas al tren. Dejamos las cosas en la taquilla y nos fuimos a montar en los toboganes. Primero fuimos a un tobogán blanco donde ibas en una colchoneta de dos personas. Luego a uno parecido pero que era un tubo y no veías nada. Después nos fuimos a unos toboganes muy raros donde te tirabas y bajas asta abajo deslizándote en ellas. Seguido de eso fuimos a una especie de tirolina que cuando llegabas al final te caías al agua. Corriendo fuimos a unos toboganes llamados “ enrollados ”, donde hacías una carrera haber quien legaba primero. Anduvimos un poco para ver que mas había y vimos unos toboganes que iban enroscados entre ellos. Después de tirarnos nos fuimos seguido a un tobogán de tubo en el que llegabas a un especie de embudo que en el medio tenia un agujero y te caías. Estuvimos montándonos todo el día asta que llego la hora de volver a casa. Ese día como era el la final de a champions o de la uefa, nos bajamos al restaurante y vimos allí el partido. El día siguiente hicimos lo mismo que todos los días; irnos a la playa, a la piscina, comer, ir a la piscina, tomar el sol… pero teníamos muchas ganas de que llegara el siguiente día por que nos iríamos a Port Aventura. Esa noche no pude casi ni dormir, mi prima y yo estábamos todo el rato hablando. -

Irati, no puedo dormir – dije yo.

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Yo tampoco puedo – dijo ella.

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¡Tengo unas ganas de que llegue mañana! – le dije - ¿tu no?

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¡Yo también! pero si te duermes antes, mas rápido se te va a pasar el tiempo – me respondió ella.

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Ya es verdad – le dije yo.

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¡Gabón! – me dijo medio dormida.

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¡Gabón! – le respondí yo sonriendo.

A la mañana tuvimos que madrugar, otra vez, y menos mal que teníamos las mochilas ya preparadas por que si no, no nos daría tiempo. Fuimos al coche todo ilusionadas. El viaje se me hico muy corto por que me dormí por el camino. Después de una hora de viaje al fin llegamos a Port Aventura. Cuando llegamos, todavía no habían abierto y nos pusimos en una de las colas que había. Cuando entramos fuimos seguido a la atracción Dragón Khan. Tuvimos que esperar bastante cola pero valió la pena. Nos montamos mi padre, mis dos hermanas y yo, y nos tocó en la primera fila. La primera fila es lo mejor por que ves todo lo que hay delante, y al ver las vueltas, los giros y todo lo demás te asustas un poco. Estuvo genial, me gustaría haberlo repetido, pero no podíamos por toda la cola que había. Luego fuimos a ponernos en a cola de “ Shambala ”. Estaba medio cagada pero al ver que no tenía casi protección me cagé aun más. Al final no me monte, y me arrepiento por ello. Luego fuimos a montarnos a las demás


atracciones como “el tutuki splash”, “la estampida”, “los troncos”, “el tren de la mina”,“Gran Canyon Rapids”… todos eran chulísimos, pero ya era la hora de irse a casa. El siguiente día lo aprovechamos al máximo por que solo faltaba un día para volver a Durango. Se me paso volando. Fue el día mas triste de todos por que solo con pensar que el siguiente día nos iríamos se te fastidiaba el momento. Al final todo llega, el Hola y el Adiós.


Un viaje a peñiscola(maite ollo)