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3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI 12 • 05 •2019

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imaginando sobre la enfermera del S.XXI

RETO2 QUE 6 HOSPITALES TENGAN EL FANZINE en los controles de enfermería

RETO3 QUE 6 UNIVERSIDADES ENTREGUEN EL FANZINE a sus alumnos el día de la enfermería    NUESTRAENFERMERIA.ES                                            +INFO EN LA WEB


DEL FUTURO DE LA CIENCIA ENFERMERA

3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI @TEKUIDAMOS

Agradezco a Fer Campaña el haberme invitado a su casa para aportar mi visión del futuro de las enfermeras. Tras muchísimos años dedicándome a la docencia, no puedo dejar de tratar este tema en un día emblemático como éste.

Hace unos días asistíamos a la jornada #Gandia20 y allí salieron a la palestra varios aspectos que deberían preocuparnos a todos. A mí, personalmente, me inquietó saber que cada vez menos enfermeras tienen interés por dedicarse a la docencia y a la investigación ya que las condiciones laborales en las universidades públicas no son precisamente atractivas a nivel económico. Si a esto le sumamos la gran presión que soportan los futuros docentes: publicación de artículos en revistas de impacto, largos años invertidos en realización de tesis doctoral, estancias de investigación, asistencia a congresos internacionales y la dificultad para conseguir un contrato estable, la cosa se complica y mucho. Si, además, añadimos a todo esto que la metodología docente universitaria sigue siendo la misma que hace varios siglos y que todo cambio supone un esfuerzo sobrenatural a nivel institucional, nos encontraremos que aquellas enfermeras creativas y con afán de cambiar las cosas, aquellas que podrían ser excelentes profesoras, acabarán quemándose y abandonando sus aspiraciones docentes para volver al mundo asistencial. Todo esto nos deja casi en una situación de desamparo, ¿quién va a formar a nuestras futuras enfermeras si nosotras no lo hacemos? ¿Quién va a construir y hacer crecer nuestro campo de conocimiento si no investigamos en nuestra propia disciplina? La respuesta a estas cuestiones no resulta sencilla y por supuesto, no existe una única alternativa válida.

Suelo preguntar a mis alumnos sobre sus proyectos para el futuro y curiosamente, nunca incluyen la investigación o la docencia entre ellos. Es evidente que nuestro colectivo debe liderar iniciativas que promuevan la investigación y la docencia entre los más jóvenes, es nuestra responsabilidad para con las generaciones futuras. Debemos transmitirles la importancia de hacerlo, pero también, transmitir la belleza de esta otra faceta, inherente a la ciencia enfermera. (No obstante, no es tarea fácil, de hecho, mi madre sigue sin entender que soy enfermera pero que no trabajo en un hospital…). Por supuesto, también resulta crucial que las instituciones, el Estado y las administraciones sanitarias, así como las universidades y colegios profesionales trabajen conjuntamente para impulsar la docencia profesional y de calidad en nuestro ámbito (soy consciente de que esta parte es casi ciencia ficción, pero trato de ser optimista).

Lo que sí es interesante plantearse, es que otro tipo de formación es posible (que voy a decir yo si esa ha sido siempre mi pasión), no necesariamente tal y como la conocemos hoy en día, sino más informal, más abierta, más enfocada a los intereses de las personas y su entorno. Debemos tender a una educación para la vida, continuada y permanente, ágil y colaborativa, hiperconectada y actual. La universidad debe ser capaz de adaptarse a estos cambios, tal y como indicaban en la Vanguardiahace unos meses, o no podrá dar respuesta a la sociedad que viene. Las enfermeras deberán formar parte de esta transformación para garantizar así la continuidad de nuestra ciencia y de nuestra profesión.


CUIDAR EN EL S. XXI: ES HORA DE CAMBIAR

3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI @CHUCHENCIO

En el cuidado que damos a las personas estamos perdiendo nuestra esencia en favor del uso cada día más indiscriminado de la tecnología. Por mi experiencia en estos -ya casi- últimos doce años en una unidad de reanimación cardíaca, algo me dice que lo estamos haciendo MAL, muy mal.

Diagnósticos, ingresos hospitalarios, paso y paso por el quirófano y de nuevo ingresos, en los que no faltan los mejores medios y condiciones para un buen cuidado. Y sin embargo, algo estamos haciendo mal: todo al servicio del paciente pero sin el paciente.

¿De qué nos sirve toda la tecnología del mundo; los mejores hospitales y los profesionales mejor formados, si hemos olvidado “sentarnos” al lado del paciente, escucharlo y explorarlo? Pues eso, volvamos a recuperar la palabra. Con la palabra se cuida, la palabra cura. Utilizar el lenguaje universal del corazón, poner más atención en “el otro”, conectar con él con escucha activa y presencia plena; será entonces el mejor de los cuidados que podamos dar y recibir. Receta muy sencilla. Está en nuestra mano. Necesitamos el conocimiento de todas las partes, necesitamos unos de otros. Tenemos que dar el paso en la toma de decisiones compartidas. Es importante mantener una relación terapéutica basada en la confianza mutua y en una comunicación fluida entre nosotras y los pacientes. Las enfermeras estamos entrenadas para desarrollar una serie de habilidades y destrezas comunicativas: “saber que decir, cómo decirlo y qué hacer ante cualquier situación en la que, lo que esté en detrimento no sea sólo el ámbito físico o social del individuo, sino el psicológico”. En otro orden de cosas, cuidar en el s. XXI no es tarea fácil, implica responder a las necesidades particulares de la persona y de su entorno. El entorno actual de la salud se caracteriza por el conflicto entre las restricciones económicas y la creciente necesidad y demanda de cuidados de la población, teniendo importantes repercusiones para esta última cuando los sistemas sanitarios “desatienden los cuidados”. Y es así que está demostrado “cómo disminuyen la incidencia de problemas sanitarios y los índices de mortalidad en pacientes, cuando son cuidados por profesionales enfermeras con un alto nivel de formación”. Se hace necesario rediseñar hoy un futuro inteligente para nuestra profesión. Conseguir la calidad en la atención de la salud a través de los cuidados de enfermería y poner de relevancia su valor. Va siendo hora en tener claro que el reconocimiento deberá venir de la aprobación que de su actividad le da a quien cuida y que atiende, y no sólo de la consideración de otros profesionales, organizaciones o colectivos.

Hoy es todavía desalentador, aunque tengamos representantes en las organizaciones y en instituciones específicas de la profesión, pues no se ha logrado consolidar la intervención efectiva en la toma de decisiones dentro de la estructura del sistema de salud.

Antes de preguntarnos qué espera la ciudadanía de las enfermeras, es determinar -en muchas ocasiones- lo que la enfermera está dispuesta a ofrecer. Encontramos continuas referencias a la importancia del cuidado de las enfermeras para el mantenimiento y mejora de la vida humana, sin embargo, son menos los estudios referentes al valor social de la enfermería y cuál es la visión de la sociedad respecto a la labor de la misma. Y ello depende del propio colectivo, con sus componentes individuales, de manera que el grado de conciencia individual respecto a la profesión determinará en gran medida los resultados de la labor colectiva. Que como profesión busquemos un reconocimiento social dice mucho de nosotras, porque si una profesión no reconoce lo que ofrece a la sociedad y el papel que representa genera un sentimiento de malestar en quienes forman parte de ella; pero también la demanda de este reconocimiento se convierte en muchos momentos en un afán más de autoafirmación que en demostrar y fortalecer lo que representa y ofrece la profesión.

Las enfermeras estamos aún lejos de ser protagonistas en las políticas públicas de salud. Aunque seamos el colectivo más numeroso del sistema sanitario no es suficiente para tener un lugar de opinión sobre las situaciones de salud y de tomar decisiones. Nos falta empoderamiento y actitud, con querer y poder no basta. Hoy se hace necesario que las enfermeras nos preocupemos y otorguemos la importancia que adquiere el transmitirlo en todo lo que hacemos. En nuestra profesión siempre debe percibirse que perseguimos la excelencia. Las personas y el conjunto de la sociedad se benefician de nuestras aportaciones, pero debemos hacer más, hay que infundir conciencia social en cada enfermera. Nuestros esfuerzos deben ir encaminados a buscar alternativas para tener una mayor participación en la formulación de políticas de salud y ser líderes en ello. Es por ello que… ¡VA SIENDO HORA DE CAMBIAR!


LOS CUIDADOS DEL SIGLO XXI… ABANDONAN LA RETAGUARDIA

3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI @ANAMARSU

Siempre que trato de escribir (o pensar) sobre un tema, tengo la necesidad súbita, casi vital, de encontrar una canción o una historia en el cine. Hablar del cuidado hace esta necesidad todavía más consistente, porque la integralidad del concepto te provoca infinitud de melodías y de escenas. Hablar de futuro, de horizonte y de entornos tecnológicos, me ha llevado de inmediato a uno de mis actores favoritos. Robin Williams era un hombre extraño, pero tenía una particularidad, y es que daba igual qué personaje interpretara, que la intensidad le salía por los poros. Incluso cuando no era humano.

Hay dos películas, dos clásicos del cine, que representan las bondades del cuidado. Con su esencia, con su abordaje emocional, con su soporte científico, con las relaciones humanas como fundamento y con su marco de prioridades. Una, como no, es Patch Adams. Ésta es una historia que bien podría haber sido contada tanto por un médico, como por una enfermera, como por otro profesional convencido de lo esencial. La magia es que traduce un equilibrio en las relaciones, en lo diversamente social (o viceversa). Y no es que nos deje en muy buen papel (sobre todo en esta escena en la que nos asemeja más a ángeles cuidadoras que a profesionales con juicio clínico), pero en su intento de transmitir lo que es realmente dar marco a un entorno de salud, destaca con palabras mágicas la auténtica dignidad de lo que somos y queremos dar. “Si se trata una enfermedad, se gana o se pierde, si se trata a una persona, puedo garantizarles que siempre se gana” La otra película es El hombre bicentenario. Una historia imprescindible, de una sensibilidad extrema. Es una historia en la que un robot, tras una vida de intenso aprendizaje, desea morir con dignidad. Últimamente oímos hablar mucho de la robótica y el entorno de salud, y de un necesario equilibrio entre lo humano y lo artificial en el cuidado y la atención. Reconozco que más allá de lo creativo y emocional de películas como ésta o A.I., tengo mis dudas (y mis miedos) sobre el lugar que debe ocupar ese fuga de pasiones desde lo más profundo de un algoritmo, que por mucho que se retroalimente, jamás llegará a ser humano. La necesaria convivencia con las tecnologías, cada vez más complejas, debe obligar a plantearnos hasta qué punto debemos volcar nuestra confianza en procesos y aparatos de última generación, o si llegará un momento en que la caricia de un producto puede ser más tierna que nuestro propio tacto. Quizás el mantra de la humanización pierda el sentido del concepto en sí mismo, si posibilitamos por comodidad, por economía o por hartazgo, el paso a un futuro en el que soñemos con ovejas eléctricas. “Quiero que me reconozcan como lo que soy, ni más, ni menos. No por fama, ni aprobación, sino por la simple verdad de ese reconocimiento”. Y sí, los cuidados en el siglo XXI abandonan la retaguardia, la revolución de la profesión ya ha llegado. Y no es sólo cuestión del avance científico y de la incorporación de una tecnología cada vez más consolidada y compleja para la atención y el cuidado. Es cuestión de buscar la armonía y el equilibrio profesional con otras disciplinas, de reconceptualizar lo que es equipo, de liderar espacios y aprovecharlos para el conjunto de la profesión. Se trata de remover y generar ósmosis con las nuevas y más veteranas generaciones. Se trata de considerar a la sociedad madura para mirarles a los ojos e invitarles a la participación. Y a la decisión. El día de las enfermeras es uno de los más celebrados, porque el componente emocional siempre tiene una connotación importante. Por la lucha, por el rigor, por la necesidad de mejora, por el intercambio y por el futuro que está por llegar. Feliz día Ana Suárez Guerra @anamarsu


EL DÍA QUE LAS ENFERMERAS DESPERTEMOS

3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI @PAUMATALAP

Un día, recibí una llamada de un enfermero catalán al que sólo conocía a través de las Redes Sociales. Tras estar un rato charlando me propuso escribir un artículo colaborativo para una revista te Enfermería junto con mi compañero Isidro Manrique (@uciero), “os mandaré algo que ya tengo hecho” nos dijo. Al recibir el documento, tanto Isidro como yo nos percatamos que prácticamente estaba escrito y así se lo hicimos saber :“Oye, mándalo a la revista que está perfecto”, a lo que él nos contestó que seguro que algo podíamos aportar. Tras dar cuatro o cinco retoques (muy mínimos) nos publicaron el artículo. Esta historia hace ver la calidad y el gran corazón que se esconden detrás de este “enfermero catalán” que no es otro que Fernando Campaña. Es por eso que cuando el otro día, en el seno de las Jornadas de Gandía 2.0 me pidió que escribiera algo he buscado el tiempo de debajo de las piedras para hacerlo. Fernando es un hombre pausado por fuera e inquieto por dentro. Sus movimientos denotan cierta tranquilidad mientras que sus pensamientos son como una tormenta eléctrica de ideas.

No voy a entrar en si es un líder o no, pero sin lugar a dudas es el paradigma de los cuidados del S. XXI. A su alrededor ha aglutinado a la creme de la creme de las enfermeras españolas con presencia en el 2.0 y otros profesionales sanitarios como médicos, farmacéuticos etc. para publicar el #FanzinEnfermeria. La sociedad evoluciona, y los cuidados que proporcionamos a las personas no van a ser menos. No podemos ni debemos cuidar como se hacía hace 100 años. Disponemos de nuevas herramientas y tecnología para formarnos, informarnos y mejorar día a día en nuestro trabajo. Nuevas tecnologías que en demasiadas ocasiones, o no las usamos o lo hacemos de una forma inapropiada. Está claro que no vamos a proporcionar cuidados a través de la pantalla de un ordenador, pero si lo sabemos utilizar, podemos ahorrar tiempo en otras tareas de nuestro trabajo diario e invertir este tiempo en acompañar, conversar, tranquilizar y en definitiva CUIDAR. Hoy en día es fácil escribir un artículo con gente que vive a la otra punta del planeta, estar en contacto con otros profesionales las 24 horas del día e incluso realizar acciones grupales de una forma mucho más sencilla que antes. Pero el colectivo enfermero tenemos nuestras rarezas…

Si alguien se mete con las enfermeras o se disfraza de “Sexy Nurse”, saltamos todos como un resorte, sobre todo en las RRSS, ahora bien, cuando se trata de transparencia de nuestras instituciones, o saber cómo manejan el dinero de nuestras cuotas colegiales, ya es otro cantar. Nos importa más poder librar el sábado que viene que saber quién es el presidente de nuestro Colegio Oficial.

Espero con “ansia viva” el día que todas las enfermeras nos preocupemos por formarnos a través de las nuevas herramientas, compartir experiencias, preocuparnos por lo que sucede en nuestra profesión y que esto se expanda como si de una especie de “Virus 2.0” se tratara. Fernando ha conseguido inocular ese virus 2.0 a un gran número de enfermeras que mensualmente (ahora cada dos meses) devoran el Fanzine y se dan cuenta que otra forma de hacer las cosas es posible. Poca gente sabe las horas que le dedica a recopilar y editar toda la información que le llega de forma totalmente altruista. No soy demasiado fan de “los días internacionales”, están bien para visibilizar cualquier cosa, pero me da la sensación que parece que el resto de días no importara. Para mí, todos los días son el Día de la Madre, el Día del Padre y por supuesto, el Día de las ENFERMERAS. Acabo con una frase que dijo el otro día Esperanza Ferrer “El día que las enfermeras despertemos, seremos una fuerza imparable”. Ojalá ese día llegue pronto…


CUIDADOS DEL SIGLO XXI: LADO OSCURO DE LA FUERZA

3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI @ANTONREINA

Nosotros, las enfermeras, prácticamente no tenemos poder. Al menos no de facto. Ni político, ni económico, ni estructural, ni participativo. No somos un grupo capaz de presionar sobre ningún mercado. Ni siquiera tenemos voz en las decisiones que se toman sobre salud pública y política sanitaria. Y es que somos tan sumisas como imprescindibles para la humanidad. Nuestra importancia se esconde en forma de falsa humildad. Nuestra generosidad se camufla mostrándose como abnegación. Nuestro valor es innegable, aunque nos acompañe la necesidad de tener que demostrarlo a cada paso.

Me siento muy orgulloso de cuidar entre la ciencia y la conciencia. Ese es mi arte, pasión, oficio, profesión y servicio a los demás. Cuidamos heridas, procesos, personas, familias, barrios, ciudades, regiones, países, continentes y planetas. Tenemos esa “conciencia del fuego”, que dice Alberdi en su discurso de investidura como Doctora Honoris Causa en la Universidad Murcia, y “lo que distinguirá a las enfermeras del siglo XXI será el orgullo de cuidar”. Estamos entre la ciencia y la conciencia, como dice el modelo de Amezcúa. La mente se abre siempre escuchando experiencias de enfermeras sabias.

Más allá de la práctica profesional y de los reglamentos oficiales. Miro y pienso más allá de las teorías que delimitan lo que somos. Cuidamos personas y asistimos enfermos. Formamos alumnos y enseñamos a estudiantes. Gestionamos casos, servicios y establecimientos. Investigamos sobre salud, creamos conocimiento sobre cuidados y lo compartimos. Siempre aprendemos y nunca dejamos de sumar. Todo eso nos lleva hasta otras dimensiones, como son la del cuidado de lo social y nuestra responsabilidad cultural. Bienestar económico y social. Dice el Consejo Internacional de Enfermeras que ese es su tercer pilar, junto a la práctica y la regulación. Tal vez nuestro futuro pasa por aprovechar la globalización para tejer redes. Tal vez vamos a usar esa gran interconexión para generar influencia. Tal vez nos toca ser referentes sociales más humanistas y conscientes. Tal vez sea hora de cultivar nuestra faceta salubrista para promover la salud generando más salud desde la salud. Tal vez empezamos a participar en la cultura para fomentar nuevas ideas, costumbres y valores. Ya estamos generando bienestar usando el arte como una expresión de la vida que hay en cada persona. Ya hablamos de educar en salud mirando hacia lo sociocultural. Ya generamos corrientes de pensamiento que ayudan a las personas.

Cultura y contracultura enfermera. Los cuidados en el S. XXI tienen un futuro muy oscuro, que está al otro lado de la Fuerza visible. Somos capaces de transformar la sociedad. Generamos bienestar y procuramos salud mirando más allá de lo asistencial. Ese es nuestro gran poder profesional. Tan solo hay que cultivarlo y aprender a pensar. Por eso y para eso estamos tejiendo redes. Para sumar y multiplicar. Porque es cuidando la salud pública donde veo la esencia de nuestro servicio a la humanidad. Apostando por una enfermería planetaria. Enrique Castro Sánchez. http://ciberindex.com/index.php/ev/article/view/e1501

Discurso de investidura Doctora Honoris Causa y entrevista con la Profesora Rosamaría Alberdi. http://index-f.com/gomeres/wp-content/uploads/2016/12/Discurso-investidura_Alberdi.pdf

http://www.index-f.com/blog/2016/12/lo-que-distinguira-a-las-enfermeras-del-siglo-xxi-sera-el-orgullo-de-cuidar/ Diapositivas de la asignatura Historia y pensamiento enfermero. Manuel Amezcúa. http://index-f.com/gomeres/?cat=9


CUIDADOS DEL SIGLO XXI

3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI @ANAISNURSING

Los Cuidados del SXXI, me hacen recordar que el tren de la enfermería en red, arrancó en su día y poco a poco ha cogido una velocidad en el presente.

Este tren lleva velocidad y va a más, y por ello los cuidados del futuro serán mejores, nuevas tecnologias + nueva generación de enfermeras, no puede dar otro resultado. En este tren al que me subí hace algún tiempo, descubrí que hay compañeros/amigos, que ven cosas que otros no ven, no es porque sea ni mejor ni peor, sino diferente, de ahí lo importante que es sumar. Me refiero a tener entre nosotros personas que inspiran, motivan, aconsejan como @antonReina @DUEdevocacion o @lovenursingmery , personas que te dan el empujón que necesitas para crecer, para saltar!, como @PauMatalap y @urgenciasemerge También se ha subido al tren la realidad virtual y creo, que va a quedarse entre nosotros. En mi opinión, debemos dejar de ignorar a las personas cuando prestemos nuestros cuidados, siendo los mejores en ello, y a la vez cuidando en red, por los nuevos compañeros y por y para los pacientes. Estando en el momento de los cuidados, uniendo tecnologias y personas que cuidan de personas. Con toda la tecnología a nuestro alcance, pero sabiendo usarla con moderación y para compartir conocimientos, nuestros cuidados llegarán a ser de #ExtremaExcelencia. By: @anaisnursing Ana Isabel Soriano


ENFERMERÍA Y TIC

3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI @CREATIVE_NURSE


QUE LA TECNOLOGÍA SEA SIEMPRE EL MEDIO, PERO NUNCA EL FIN

3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI @JLGURQUIZA

La tecnología está invadiendo todos los ámbitos de nuestra de vida y era obvio que esta invasión también iba a llegar al mundo de los cuidados y de las enfermeras.

Soy de los que piensa que la tecnología es, y será, de gran ayuda en determinados aspectos de los cuidados. Sin embargo, me da algo de respeto como la evolución, desarrollo e inclusión de tanta tecnología en el entorno de la enfermeras y del cuidado puede acabar restando atención aspectos más básicos del día a día y que son más baratos y más efectivos para el bienestar de una persona. No digo que haya que limitar esfuerzos en investigación y en desarrollo de tecnologías para los cuidados que puedan hacernos avanzar. Sin embargo, sí sería cauto antes de invertir esfuerzos en desarrollar determinadas tecnologías, con el esfuerzo económico y de tiempo que conllevan. Si el fin de la tecnologías no es claramente la de ayudar a las personas, pacientes o a los profesionales sanitarios en su quehacer diario estaremos tirando el tiempo, al menos si lo que interesa es hacer avanzar nuestra profesión. No se me va de la mente aquella noticia en la que un robot con una pantalla en videoconferencia con el médico fue a comunicarle a un paciente un diagnóstico terminal. ¿Cuántas aplicaciones móviles de salud salen cada semana y cuántas finalmente tienen un verdadero impacto sobre la salud de las personas o facilitan la práctica diaria de las enfermeras? Tiempo y dinero que quizás podría haber sido invertido en aspectos más básicos como analizar a fondo cómo se encuentran o qué sienten personas con determinadas patologías y cómo podemos actuar las enfermeras para ayudarles.

En definitiva, tecnología y cuidados SÍ, pero siempre teniendo claro que para una enfermera la finalidad de usar o desarrollar una determinada tecnología debe ser mejorar la salud de las personas o hacer su práctica diaria más fácil para poder dedicar tiempo a cosas más básicas y esenciales. Por ejemplo, una conversación a pie de cama con la persona ingresada o agilizar algunas tareas para poder tener una menor sobrecarga y así cuidar mejor y sentirse mejor en su ambiente laboral. Tecnología y cuidados deben avanzar de la mano para mejorar los cuidados y la salud de la población y aquí las enfermeras tenemos aún mucho campo por explorar.


ENFERMERÍA EN EL SIGLO XXI. UNA REFLEXIÓN PERSONAL

3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI @CHARO_79

Este año se cumplirán dieciocho años que terminé la Diplomatura Universitaria de Enfermería, durante los cuales he podido vivir como las Enfermeras hemos ido avanzando en formación, investigación, competencias y reconocimiento en las encuestas de satisfacción por gran parte de la población y también de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (NursingNow2020). Y aunque éste es un hecho real, sigo sintiendo que en el siglo XXI, las Enfermeras continuamos sin ser Visibles para la población que atendemos y para las instituciones que nos dirigen.

Sentimiento que viene dado por vivir una realidad, en la que las enfermeras continuamos planteándonos nuestro futuro, continuamos pidiendo mejoras en nuestras condiciones laborales, continuamos pidiendo el reconocimiento como disciplina y continuamos pidiendo un largo etc. en base a nuestros conocimientos, competencias, habilidades y actitudes como profesionales.

Y esto hace, que valore aún más el trabajo que realizan miles de Enfermeras en el día a día; las cuales y a pesar de los obstáculos que puedan vivir, siguen dando lo mejor de ellas al lado de quiénes son el centro de todo su atención, las PERSONAS que CUIDAN.

Enfermeras que estando a pie de cama, en los domicilios, en las universidades, cooperando, en la gestión o en unidades de investigación, continúan formándose y actualizándose para crecer tanto en el terreno profesional como personal. Enfermeras que prestan una atención integral a las personas en las diferentes etapas de su vida, convirtiendo la responsabilidad, la capacidad técnica, la capacidad de diálogo, la empatía, la escucha activa, el acompañamiento, el respeto y el trabajo en equipo en la base de sus CUIDADOS.

Por eso creo, que la Visibilidad Enfermera sólo puede partir de cada una de nosotras, adaptándonos a las necesidades reales de las personas que Cuidamos, poniendo en valor la importancia del Cuidado en la sociedad actual, trasmitiendo la esencia de nuestra profesión a futuras Enfermeras y consiguiendo un liderazgo real que nos una y haga crecer. Y para eso en mi opinión, se hace indispensable la aportación de cada una de nosotras; porque todas tenemos algo que aportar y todas somos necesarias para lograr la VISIBILIDAD ENFERMERA. Charo Merino Ruiz, Enfermera de Quirófano @charo_79 cuidandoenquirofano.com


CUIDADOS DEL SIGLO XXI.

3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI @LOVENURSINGMERY

Cuidados del s. XXI. Cuando Fernando Campaña, el gran Fernando, nuestro Fer, me invitó a reflexionar sobre este tema, mi vieja amiga la migraña se había levantado conmigo. Y, precisamente esa mañana no podía parar de pensar que por qué no podía quedarme en casa, con la luz apagada hasta que se fuera a donde quisiera, menos estar en mi cabeza. Por qué la sociedad de hoy en día estaba hecha para no poder parar ni un minuto en el día. La cosa va de cuidados y de esos, las enfermeras sabemos y mucho. Pero, ¿qué es la tecnología? Pues según la RAE, la tecnología médica es la investigación, innovación y herramientas usadas para salvar vidas de las personas que sufren una enfermedad grave.

¿Y el cuidado? Ayudar a otra persona a incrementar su bienestar y evitar que sufra algún perjuicio. Y la tecnología, hoy en día, avanza en una carrera de fondo como una locomotora y, en verdad os digo que, si no nos subimos a ese tren, lo perdemos para siempre.

Y, las enfermeras no podemos perderlo.No podemos permitirnos el lujo de perder el tren de brindar cuidados excelentes gracias a la tecnología. Pero muchas veces (y entono el mea culpa) quizás estamos más pendientes del monitor, para ver el registro cardíaco, ver si el registro de TA es acorde a la patología del paciente o de ver si su PIC está dentro de los rangos normales.

Y, a lo mejor, nos olvidamos de lo más importante :cuidar. Mirar a los ojos y preguntar cómo han pasado la noche, si tienen dolor o si les ha sentado bien la comida. Realmente, la tecnología avanza sin control y debemos estar junto a ella, en aras del cuidado del paciente. Esas máquinas van a facilitar la pronta recuperación de nuestros pacientes y deben de ser una extensión de nuestro brazo a la hora de prestar cuidados. al igual que antes lo era el boli, para registrar todo lo acontecido en el turno.

Sin ella, no tendríamos todos los avances diagnósticos, facilidad en los cuidados, soporte en el día a día para llegar a lograr nuestro objetivo:que la persona esté con su familia cuanto antes donde debe estar, no en un hospital. Pero, por favor, no nos olvidemos que es un mero auxiliar, que facilita nuestro trabajo. Jamás una máquina podrá coger de la mano, podrá secar una lágrima o abrazar a un familiar.

Empecé este artículo hablando de mi migraña, sólo para decir que, simplemente, hay veces que la tecnología no puede aliviar, pero un simple «no te preocupes, quédate en casa, que yo me ocupo», sí.. GRACIAS

MARÍA RAMÍREZ SÁNCHEZ


MUCHA TECNOLOGÍA, PERO ¿QUIÉN CUIDA A QUIENES CUIDAN?

3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI @URGENCIASEMERGE

Tecnología, Internet, conectividad, wifi, 4G, social media, eHealth, conectar, salud, telemedicina… ¡Qué bien suenan los términos tecnológicos del siglo XXI aplicados a la salud! Como se suele decir, ya tenemos todo en la palma de la mano. Hemos llevado la tecnología, la salud y el cuidado incluso a los domicilios de los pacientes. Tenemos consultas online, robots que operan, relojes que monitorizan arritmias, desfibriladores que analizan el corazón y funcionan casi solos, mil aplicaciones que gestionan nuestra salud. Pero a estas alturas nadie, ninguna tecnología ni ningún aparato ha solucionado la problemática del escaso cuidado que recibimos quienes nos dedicamos a cuidar.

Me gustaría que tuviéramos tecnología suficiente para cuidar a quienes cuidamos. Nadie ha inventado nada para el burn out, ni para solucionar los lamentables ratios con los que trabajamos. La tecnología tampoco arregla nuestros sueldos tan poco acordes a nuestras responsabilidades, ni nos hace aprobar una oposición que, según mi opinión, poco valora lo que sabemos. Tampoco hay una tecnología útil que valore la calidad de lo que sabemos y los méritos que hemos hecho; o que, por lo menos, controle los puntos de la bolsa (para que nada ni nadie se la salten a la torera).

Echo en falta una notificación en mi móvil que diga “hoy no trabajas, vete a tu pueblo a ver a tu familia” y una aplicación que monitorice el riesgo de infarto u obsesión asociado a un número largo en las pantallas de nuestros teléfonos. Tampoco hay una tecnología que cuente la cantidad de “mini-micro-mierdas” (con perdón) de contratos que nos hacen. Por desgracia, tampoco hay antivirus contra aquellos que nos agreden mientras trabajamos, ni ninguna tecnología de última generación que nos regale 6 horas al día para investigar, porque claro, también hay que investigar. Pero es que, además, no tenemos manera de desinstalar los sentimientos con los que lidiamos diariamente. Debería existir algo que cuide a quienes vemos como se apagan vidas a nuestro alrededor diariamente: vidas de 2 horas, de 2 meses, de dos días, de 90 años. Da igual que a esas personas que se van les saludes diariamente en tu planta, o que te acabes de presentar tirada en el asfalto entre cristales en sus últimos segundos de vida. Se van. Y esas personas fueron madres, padres, hijos, primas, hermanos…Y es con esa familia con la que te quedas y la que también tienes que cuidar. Y por mucha vocación que tengas, por mucho que adores tu trabajo, por mucho que lo veas todos los días, te rompes por dentro cada vez que lo vives. Luego vuelves a casa con tus hijos, con tu pareja, después de ver cómo Ana, de tu misma edad, ha dejado este mundo. Este mundo en el que se quedan sus hijos y el resto de su familia. Y miras a los tuyos y te vuelves a romper.

Me gustaría que hubiera tecnología para apagar el sentimiento que se me ha quedado tras discutir con mi pareja. «Power off, disconected» es lo que dicen mis auriculares bluetooth cuando los apago. Ojalá esa tecnología también para apagar nuestra vida personal en algunas ocasiones y poder entrar en el turno sonriente para dedicarnos cien por cien a la vida de los demás. Me gustaría encontrar un algoritmo matemático y/o tecnológico que te diga qué hacer con tus emociones si hoy has visto un accidente de tráfico y ha muerto el ocupante de 8 años y la de 3, y los dos de delante están graves pero todavía con hilo de vida preguntan por los de atrás. Hay tecnología de reconocimiento facial, pero no de cambio instantáneo de emociones facial. Y no, no existen el botón del modo “tripas-corazón” para ir al siguiente aviso como si no hubiera pasado nada (¡ah! y normalmente sin comer, jugándote la vida y llorando por dentro). No hay manera de hacer SEO para posicionar a los primeros puestos de importancia la necesidad de cuidado que tenemos las enfermeras y el resto de profesionales sanitarios del CUIDADO. Parece que le damos bastante igual a todo el mundo, pero nos tenemos entre nosotras. Y afortunadamente para eso sí usamos la tecnología, las redes sociales (aunque desgraciadamente otras veces usemos esas redes también para machacarnos), los debates y los blogs para desahogarnos. Pero a nadie se le ha ocurrido ponernos un psicólogo que nos eche un cable para mantener nuestra salud mental.

Y es que al final, podemos con TODO. Con nuestros turnos caóticos, con llamadas antes del turno con pocas horas de antelación, con miles de contratos precarios diarios o incluso horarios. También podemos con la familias, las de los demás y las nuestras; con los sentimientos negativos, los de los demás y los nuestros. Con cursos, oposiciones, máster, horas de formación obligatorias, horas de investigación voluntarias. Y además de todo esto, también nos gastamos el dinero en viajes y congresos. También podemos con nuestros jefes, sus caracteres insoportables, sus faltas de respeto, de liderazgo, de motivación y su falta de formación en eso de saber gestionar PERSONAS. Llevamos una mochila con muchas horas invertidas en los demás, mientras nos lo ponen difícil. Y en esa mochila también va nuestro álbum de fotos mental de nuestra vida. Está escaso de fotos porque nos hemos perdido mucho: muchos cumpleaños, muchos eventos, demasiados momentos a los que hemos faltado… Repito, al final podemos con TODO porque las enfermeras y quienes nos dedicamos al cuidado somos de otra pasta. Y somos capaces de seguir cuidando pase lo que nos pase, pero todo tiene un límite.Estoy pensando que a lo mejor una enfermera es lo más parecido a la mejor tecnología punta que existe… Pero hasta la mejor de las tecnologías se rompe si nadie las cuida, hasta la mejor de las enfermeras se rompe si nadie la cuida. A lo mejor lo que necesitamos es una actualización, o directamente “resetear a fábrica” todo el sistema e instalar con urgencia la aplicación del AUTOCUIDADO.


CUIDADOS DEL S.XXI EXIGEN SINGULARIDAD

3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI @JOSEPMAVAZQUEZ

Hay quien afirma que el talento más valorado en el S.XXI será la singularidad, entendiéndose como la capacidad para distinguirse del resto. Pero el concepto de singularidad adopta una mayor dimensión en el entorno tecnológico en el que vivimos con la competencia entre máquinas y humanos.

En el informe “The future of the employment” elaborado en 2013 por la universidad de Oxford se prevé que el 47% de los puestos de trabajo serán automatizados por robots y software en el periodo de 20 años. Estos datos fueron corroborados en 2017 en un informe de la empresa Price Waterhouse Cooper. El ser humano (y consecuentemente el cuidado enfermero) en la búsqueda de ser insustituible deberá poner en valor aquellos aspectos inherentemente humanos que le caracterizan y lo hacen singular, diferenciándolo frente a la máquina. Volver al origen y poner en valor los valores humanistas no reproducibles por un robot como son la empatía, la esperanza, la vulnerabilidad, la ética del cuidar, la humildad o el respeto entre otras. “Lo importante no es mantenerse vivo sino mantenerse humano” George Orwell

No se trata, tan sólo, de reconocer la importancia del humanismo en el entorno tecnológico en el que estamos, sino de entender que probablemente sea la única solución para adaptarnos.

Pero este ejercicio de los humanos y en concreto de los profesionales del cuidado de ser singulares e insustituibles retomando los aspectos inherentemente humanistas, no debería convertirse en una competición o una negación hacia el avance tecnológico.

Sería absurdo no utilizar las ventajosas habilidades verticales que proporciona la inteligencia artificial y la robótica como pueden ser la realización de diagnósticos más precisos y precoces, la capacidad de realizar técnicas menos dolorosas, la capacidad para levantar cargas o la posibilidad de hacer tareas que no requieran valor humano añadido como la elaboración de informes o registros. Puede darse la paradoja que, a diferencia de lo que vaticinan los titulares, sea el humano el que esté quitando puestos de trabajo a las máquinas al realizar diagnósticos, técnicas o burocracia con escaso valor humano añadido.

En cualquier caso, el reto del futuro será el equilibrio entre las habilidades verticales que proporciona la máquina y las habilidades horizontales del humano, sin prescindir de ninguno de los actores y creando sinergias en aras a una mayor salud de la población. Josep m. Vázquez @josepmavazquez


CONSTRUIR NUESTRO DESTINO, UN RETO COMPARTIDO

3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI @CRISBORRUELL

Considerada la “madre” de la Enfermería, Florence Nightingale decía: “Lo que importa no es lo que nos haga el destino sino lo que nosotros hagamos con él”. Formo parte de una franja en nuestro colectivo que podemos decir que hemos vivido ser enfermeras en el siglo XX y el paso al siglo XXI.

Mirando atrás si visualizo mi primer mes como enfermera con los ojos del 2019 la evolución de nuestras técnicas, autonomía, el papel del paciente, el desarrollo de nuestra faceta investigadora, se ha desarrollado de forma exponencial en los últimos 20 veinte años. Pero también hay aspectos que no han cambiado, la relación cercana con la persona, y la percepción sobre nuestra profesión.

Desde siempre el cuidado se ha asociado a la mujer, como un acto que se realizaba en las casas basado en la sabiduría popular y percibido como algo sencillo. Y esa visión que transciende a lo cultural se ha ido transmitiendo a lo largo de generaciones, por lo que seguimos siendo vistas en muchos casos como la señorita que pone inyecciones y obedece al médico. Hay momentos puntuales en los que nuestra profesión es visibilizada y también alabada, puesta en valor como la protagonista del cuidado en el proceso de enfermedad. Personajes conocidos como: Ana Pastor: https://www.elperiodico.com/es/opinion/20160415/eres-real-5058108 Pau Donés: https://diarioenfermero.es/pau-dones-mis-enfermeras-me-devuelto-la-fe-la-humanidad/ Carles Capdevila: https://www.ara.cat/es/noche-dia-mundial-enfermeria-carles-capdevila-articulo-premiado_0_1688831241.html

han proyectado la realidad de nuestro colectivo, desde su propia experiencia como paciente o familiar. Y es en este punto en el que lanzo la propuesta de la enfermera del siglo XXI: que desde un estado de salud también se nos dé el valor profesional a nuestras acciones, trabajos y papel fundamental en la sociedad. Un reto que hemos de realizar las enfermeras en conjunto, sí sí, me refiero a ti que llevas ya muchos turnos trabajados y pasillos recorridos, a ti que en la actualidad estás trabajando para llevar a cabo proyectos, investigaciones, a ti que vives tu profesión en la ciudad, en los pueblos, desde un gran Hospital a un centro de salud.

Y a ti que está a punto de graduarte, sí, a ti sobre todo, porque has crecido ya en un entorno digital y uno de tus grandes logros será que la esencia enfermera, el arte del cuidado no se pierda entre cables y conexiones. Porque la enfermera del siglo XXI convive y convivirá de forma inevitable con las herramientas digitales como compañeras de trabajo, en las que sostenerse y buscar ayuda. Serán en muchos casos su vehículo de comunicación con la comunidad y más específicamente con el paciente.Un paciente cada vez mas informado, en ocasiones infoxicado y que esperará cuidados y a la vez información veraz y fiable a donde él pueda acceder para saber más sobre su proceso de enfermedad.

La digitalización no sólo incide en el profesional, también en el paciente y las organizaciones, y para hacer posible la adaptación tendremos que transformar nuestras inercias, habilidades, dinámicas. Y todo ello sin perder nuestra identidad y aprovechándolas como canal para acercarnos más si cabe a la sociedad. Y será en esa posición en que la oportunidad para dar visibilidad a nuestro rol es única. Como agentes en la educación de la salud y su mantenimiento, podemos dar a conocer los diferentes campos en los que actuamos y donde tenemos un papel principal. En definitiva, nuestro reto, porque es de todas, es cuidar, educar, escuchar, acompañar, investigar, transmitir, sostener, curar, publicar, un perfil profesional poliédrico y en la que cada cara ha de saber adaptarse a nuevos modelos de sociedad, nuevas técnicas de trabajo, de comunicación, ¿Como conseguirlo? Queriendo, la voluntad de aprendizaje ha de ser mas fuerte que rutina, la transformación digital ha de ser una oportunidad no una amenaza, la visión holística ha de prevalecer en la meramente biomédica.

Pero lo que realmente va a hacer posible superar este reto, es que el logro sea compartido, que la palabra colectivo sea también una forma de trabajar. No nos pisemos y dejemos que quien se adelante unos metros abra el camino al resto, que cada una de lo mejor de sí misma para sumar. No hemos de borrar nuestro pasado, la cofia y la bata forman parte de nuestra historia, pero no puede permanecer en nuestro presente y desde luego no construir nuestra identidad en 2019. Aprovecho una frase que creo identifica cual va ser nuestro papel en este siglo de cambios cada vez más rápidos. Cambios que influyen e influirán en nuestra visión.: “Las enfermeras han recorrido un largo camino. En el pasado nuestra atención se enfocaba en la salud física, mental y emocional. Ahora hablamos de sanar tu vida, sanar el ambiente y sanar el planeta”. – Lynn Keegan ¡SEGUIMOS! Cristina Borruell


CÓMO SERÍAN LOS CUIDADOS DEL S.XXI

3 RETOS #12VISIBLES 12M 2019 ENFERMERA S.XXI @ALICIA82MAD

Cómo serían para mí los cuidados del Siglo XXI, me pregunta el gran Fernando Campaña. Cómo sería la enfermera que imaginas? Lo tengo claro. Sería algo así: Sería tecnológica como Pablo Sánchez Sería sensible como Isidro Manrique Sería provacunas 100% como María Ramírez Sería humana como lo es Anais Soriano Sería una máquina de las emergencias como Elena Plaza Sería académica como David Fernández Sería política como Ana Suárez o Daniel Cuesta Sería investigador como José Urquiza Tendría el alama de Jesús del Río Es comprensiva como Antón Reina Es creativa como Silvia Sánchez Con la capacidad de ternura de Cris Borruell Aventurera como Carolina Samalea Activa como Teresa Pérez Con la capacidad de desaprender y reinventarse como José Vázquez Defensora de la igualdad como Chefi Llena de bondad como Charo Merino Con la capacidad de aglutinar de Pedro Soriano Con la energía de Sergio Martínez Con la elegancia de Nuria DeArgila Con la capacidad de Yolanda de trasmitir cariño Con la honestidad de Yolanda Badas Con el compromiso de Alda Recas, Victoria Trujillo y pocas más en toda España. Con el conocimiento de legislación de Chema Antequera Educadora como Olga Navarro Con capacidad de gamificar de María Gálvez Con la resiliencia de Vicente Gallego Con la metodología de Ruymán Brito Con la inteligencia de Enrique Castro Con la necesidad constante de avanzar como Salva Meijome Emprendedor como Carlos Valdespina Exigiendo evidencia científica como Azucena Santillán Capaz de Conectar Puntos como Chema Cepeda Organizadora como Charo Boscá Líder como Fernando Campaña

Para mí está claro. Esta es mi enfermera para el siglo XXI. Me faltarían por nombrar cientos de enfermeras, miles de fortalezas y millones de potenciales que harían infinito cómo veo a la Enfermera del Siglo XXI. Alicia Negrón (@alicia82mad)


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